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El Cuerpo del Deseo* CAP# 90: martes 22 de noviembre de 2005 – ¡VENENO! Enfrente de la mansión. -¿Se trata de algo grave? -Pregunta Antonio. Jacobo mira preocupado y luego contesta -¡la verdad es que sí, es sobre su esposa y su hijo! -¡Su esposa y su hijo! * Cítricos Donoso -¡El doctor asegura que todo marcha muy bien aunque me pidió que estuviera un poco más tranquila! Aunque en realidad no se a qué se refiere porque prácticamente permanezco inactiva -le cuenta a Ángela a Salvador. -Bueno, seguramente significa que debe calmarse, que debe controlar los nervios ¡últimamente usted ha soportado demasiados sobresaltos señorita! eso puede ser contraproducente. -¿A eso vino hoy? * Enfrente de la mansión. Antonio se disculpa con el padre Jacobo de no poder decirle nada sobre Salvador -¡yo no tenía idea de que Salvador estaba casado y que tiene un hijo! -Bueno, como le dije antes es un asunto muy delicado ¿usted es amigo de él? -Si, somos muy amigos. -¿Y por qué no me da la dirección entonces? -Insiste el padre Jacobo. Antonio suspira pero se niega -¡padre! ¿Por qué no me deja su número de teléfono y su dirección? ¡Y yo lo prometo que yo le daré su recado! Jacobo insiste pero Antonio se niega -¡lo haría con mucho gusto, pero no puedo hacerlo sin su autorización! Confíe en mí, yo hoy mismo le diré que usted lo está buscando urgentemente. Jacobo se resigna y le escribe la dirección en una pequeña tarjeta -¡aquí voy a estar solamente un par de días! Si no tengo noticias usted voy a regresar. -No se preocupe padre, con permiso -y Antonio se marcha a la Universidad. -¡Ay Dios mío, ayúdame a encontrar a Salvador, que ese muchacho no me falle! -ruega Jacobo al quedar solo. * Mansión. Walter y Rebeca buscan desesperados en la habitación de Ángela y Antonio sin encontrar nada -¡en algún lugar tiene que estar esas bendita joya! -Dice Rebeca con su voz aguda. -¿Y si se la llevó puesta? -Pregunta Walter. -¡Pero por favor piense! Es un diamante, es una joya que no se usa todos los días -le dice Rebeca fastidiada. En ese momento Walter encuentra la cajita plateada -¡un momento! ¿Será esto? -Y abre la caja y saca el diamante que fulgura entre sus manos. Tanto Rebeca como Walter se quedan fascinados mirando a la bella piedra -¡ay Walter! -Suspira Rebeca. Walter se queda sin aire y observa la piedra a contraluz y no puede evitar mirarla fascinado -¡tenía razón, es maravillosa! -Susurra. Rebeca se queda mirando la brillante piedra boquiabierta. -¡Sin duda debió pertenecer a doña Catalina de Donoso! -dice Walter transportado. -¡Walter! ¿Usted conocía las joyas de esa señora? -y los ojos de Rebeca brillan de codicia. -¡Desde luego que si! Pero esta nunca la vi... debe valer una fortuna -y al darse cuenta que Rebeca la quiere tocar se lo impide - ¡Es un diamante maravillo!... -furiosa Rebeca se lo arrebata bruscamente. Y en ese momento Abigail entra con la ropa recién planchada y los sorprende -¿qué hacen aquí? -exclama Abigail sorprendida mientras mira a Rebeca que tiene en la mano la valiosa joya y Walter tiene en las manos la cajita plateada. * Isabel sale de su habitación cuando escucha los gritos en la pieza de Ángela. Se detiene a escuchar. -¡Absolutamente no tienen nada que hacer dentro de esta habitación! -Grita Abigail. -¡No sea atrevida! -Se escucha la voz aguda de Rebeca. Isabel escucha sorprendida los gritos de un lado y del otro. * En la habitación de Ángela y Antonio. -¡Pero cómo se atreve a darme órdenes Abigail! -Le grita Rebeca. -¡Ni usted ni Walter tienen ningún derecho a registrar esta habitación! -Y luego mira la joya que Rebeca tiene la mano -¿A ver explíqueme, que hace usted con eso? -¡Sí! -le responde estricta Abigail- ¡Déjelo en su lugar! -Mire, no me hable como si yo fuera a robarle a Ángela... ¡porque yo no soy ninguna ladrona! En ese momento entra Isabel con cara molesta. -¡Atrevida! -Rebeca le sigue gritando a Abigail. Isabel enfrenta a su tía y a Walter -¿qué es lo que está pasando aquí señores? -¡Esta mujercita, señora Isabelita, que se cree con suficiente derecho para echarnos de esta casa! -Empieza a Walter mientras Isabel mira atónita que tiene entre sus manos la caja plateada dónde iba la joya -¡y de todas partes, como si fuera que!... Abigail le interrumpe -¡mire señora, los sorprendí aquí registrando la habitación de la señora Ángela! -Y luego los mira los dos- ¡no se atrevan a negarlo! Isabel toma aire y luego le responde -¡no se preocupe a Abigail! No entremos en discusiones, usted puede retirarse y yo me encargo de solucionar esta situación, gracias. Abigail se retira e Isabel enfrenta a Walter y a Rebeca. -¡Ahora sí las tenemos con esta mujercita y sus hijos! -sigue gritando Rebeca sin darse cuenta de su estupidez (o tal vez jugando a la ofendida) - ¡no pueden seguir tratándonos de esa manera, es un abuso! Isabel muy cansada suspira y luego los enfrenta furiosa -¡ustedes no tienen que estar en este cuarto! -Señora Isabelita, no hacíamos nada malo... sencillamente entramos... ¡por curiosidad! -Trata de defenderse Walter. -¡Pues por curiosidad, ustedes dos se pueden meter en gravísimos problemas con Ángela! Le recuerdo Walter -e Isabel lo mira duramente -¡que no tiene por qué estarse metiendo en las habitaciones si usted trabaja exclusivamente para Andrés! -Señora Isabelita -le ruega Walter. -¡Salga inmediatamente de este cuarto y no quiero verlo rondando por aquí arriba! -le grita fuera de sí- ¡Afuera! -E Isabel le arranca de las manos la caja plateada. Walter sale corriendo e Isabel enfrenta a Rebeca -¿y tú me puedes explicar qué estás haciendo con esa joya de Ángela? -¡Ay mi amor! -Rebeca mira la joya que tiene en la mano -¡tú me intrigaste con lo que me hablaste de esta joya y sólo quería conocerla! -Dice con una sonrisa estúpida. -¡Te recuerdo tía que ya estás bastante grandecita como para estar haciendo cosas de niños! -¡Ay Isabelita por favor! ¡No me trates como si fuera una mocosa! ¡Respétame! -¡Y yo te voy a suplicar que no me metas en problemas en esta casa! -Le grita Isabel y le arranca la joya de las manos. -¡Ay Isabel! -Y Rebeca haciéndose la enojada se marcha de la habitación. Isabel se queda sola y absolutamente triste en la habitación de Ángela. Luego mira la joya de Ángela largamente, sin codicia, y la guarda en la caja plateada. Y camina hasta la cómoda y pone la caja en sobre ella. Respirando cansada Isabel sale de la habitación. * Cítricos de Donoso. Salvador aparece de traje y corbata con Angela. Ángela esta reunida con cuatro ejecutivos de la empresa -¡Señores, les presento a mi asesor privado, el señor Salvador Cerinza! que me acompañará a partir de hoy en las juntas directivas! -¡Les aseguro que es una persona de toda confianza! -¡Si usted lo dice señora Donoso! ¿Salvador... disculpe... puede usted decirnos que estudios tiene para ocupar ese cargo? -¡Disculpe doctor Garcés, pero el señor Cerinza es mi asesor personal y solamente tiene que responderme a mí! ¿está claro? Y la reunión empieza. Mucho tiempo más tarde, -El señor Donoso confió en su profesionalismo doctor Garcés ¡le dio una oportunidad y no se equivocó porque usted se ha desempeñado a las mil maravillas! -¿Dígame, cómo puede estar tan enterado de los asuntos de esta empresa? ¡Es impresionante! -¡Es verdaderamente sorprendente todo lo que usted conoce Salvador! Conoce detalladamente todo los movimientos internos de la compañía, bueno, yo diría más que la señora Ángela -dice uno de ellos. -¡Yo me atrevería a pensar que sabe más que la señora Isabel Arroyo o incluso que Andrés Corona! -interviene otro ejecutivo. La reunión se termina. -¡Ah!... ¡señora Donoso! Nos acabamos de enterar de su matrimonio. -¡Así es, estoy recién casada! -¿Con uno de esos jóvenes que viven en su casa, verdad? -Pregunta uno de ellos. -¡Sí, Antonio Domínguez! Es el hijo de la administradora de mi casa, pero me imagino que Andrés ya los puso al tanto. -Bueno, si algo nos comentó muy vagamente... sabemos que su nombre es Antonio Domínguez y que es un estudiante. -¡Por el momento! -Sonría Ángela- pero dentro de muy poco será un profesional... además él es un hombre lleno de proyecciones. En ese momento irrumpe Andrés -¡qué bien! -Dice mirándolos a todos enojado- ¡parece que tuvimos una reunión de alto nivel! ¿O me equivoco? -¡No Andrés, no se equivoca, sí efectivamente tenemos una reunión muy importante! -Le dice el doctor Garcés. -¿Y yo no debería estar presente? -le exige Andrés. Salvador lo mira suspirando fastidiado. -¿Porque no me llamaron? -insiste Andrés. -¡Quizás doña Ángela puede explicárselo Andrés! -¡Quiero que ustedes me expliquen que hace un chofer en una reunión de la junta directiva! -Pregunta enojado Andrés mirando a Salvador con odio. -¡No tengo por qué darte explicaciones Andrés! -Le corta Ángela- y si no se te invitó a esta reunión es simplemente porque no te necesitamos... ¡así que haz el favor de retirarte Andrés! -Le dice Ángela con una sonrisa. Andrés traga saliva y ante la mirada aprobadora de todos los ejecutivos tiene que salir de la sala de reuniones. * Mansión. -¡Me echó como si fuera un estorbo, me desautorizó frente a Garcés y los ejecutivos! -Andrés se pasea con rabia de un lado a otro -¡no sé cómo me contuve para no responderle lo que se merecía! Isabel lo escucha sobándose las manos nerviosa. -¡No entiendo qué hacías Cerinza ahí, metiéndose en lo que no importa! Isabel mira nerviosa para otro lado -¡bueno, si Salvador estaba presente, entonces... no creo que la reunión haya sido tan importante! No deberías estar tan enojado. -¡No estoy de acuerdo con la actitud de Ángela! Tenemos que hablar con ella y aclarar de una vez todo esto. Isabel sonríe sin ganas -¡yo no pienso reclamarle nada Andrés! Yo no tengo miedo de lo que ella haga. -¿No te importa la empresa? ¿No te importa que Ángela use a los ejecutivos para revolver todo? ¡Que te pasa Isabel! -Le grita- ¡reacciona! No permitas que te pasen por encima. -¡No pienso gastar mis energías en algo que no vale la pena! -e Isabel se levanta del sofá- no soy... ¡soy tan insegura como tú! -Y le lanza una mirada fría. Andrés sonríe con ironía -¿tú crees tener razón? Te sientes muy segura de ti misma -y Andrés toma asiento en el sofá. Isabel le sirve una copa de coñac y saca una botellita que tiene escondida. -¿Sabes qué? ¡Los enemigos pequeños no existen! -Dice Andrés Isabel mira la pequeña botellita que le dio Salvador y le tiemblan las manos. -¡Cuando te des cuenta de tus errores será demasiado tarde! -Dice Andrés de una manera profética. Isabel abre la botellita y pone un poco de su contenido en la copa de Andrés Andrés mira su copa, Isabel mira a Andrés que se toma su copa de coñac y traga con dificultad su bebida. * Antonio busca desesperado por todos lados y no lo encuentra, pregunta a Vicky que le dice que ya salió -¡tengo que decirle algo urgente! -Pues ya tendrá que ser hasta mañana -le responde Vicky. * Salvador vestido de traje espera a Rebeca que lo pasa a buscar con una sonrisa triunfal. -¡Llegó muy puntual esta noche Salvador! Y luce muy guapo... ¡me voy a sentir muy orgullosa con su compañía! Salvador la mira con fastidio y Rebeca arranca el Mercedes. * Habitación de Abigail. Abigail mira a Simón que está muy elegante y listo para salir -¡a un concierto! ¿Piensas ir a un concierto y por eso te vestiste tan elegante y... y te echaste todo el frasco de loción encima? -dice arrugando la nariz. -Bueno, ¿tiene algo de malo ir bien vestido alguna vez? -No, me parece muy extraño... los muchachos visten pantalones rotos y se pintan el cabello de colores para asistir a ese tipo de conciertos modernos. -Bueno, lo que pasa que éste no es un concierto de rock ni nada por el estilo -sonríe Simón -sino de música clásica... ya sabes Beethoven, Vivaldi... Chopin. Abigail pone cara de espanto -¿y con quien vas a ir? Que yo sepa a ti solamente te gustan los conciertos de música ruidosa ¿no? -Voy a ir con Valeria ¡tenía muchas ganas de ir y me ofrecí a acompañarla! Y de hecho ya se nos hizo tarde, ya me voy mamá. -¡No, no vas a ir a ningún lado con ella Simón! -Le prohíbe Abigail. Simón la mira sorprendido -¿pero por qué? -¡Porque no! ¡Por qué no estaría bien visto y porque yo no quiero ningún problema!
-¡Óyeme Simón por favor, no me faltes al respeto y entiende las circunstancias! En este momento, más que nunca tenemos que ser muy precavidos para no dar de qué hablar.
-¿Mamá, pero qué pueden hablar? -¡Pueden decir que somos unos arribistas y nos estamos aprovechando del matrimonio de Antonio, hijo! -¡Es que ni Valeria ni yo tenemos que ver con el matrimonio de mi hermano! Si vamos a ir es por gusto propio y ni tú ni nadie nos lo va a impedir. -¡Yo sí te lo voy a impedir Simón!! ¡Yo no quiero que doña Isabel, don Andrés y la señora Rebeca tengan más motivos para ofendernos! Sé que la señorita Valeria tiene muy buenas intenciones hijo, ¡pero a ellos no les va a causar ninguna gracia que salgas con ella! ¡Entiende! En ese momento llega Valeria que está muy guapa -¡perdón Simón! -Ya estoy listo Valeria, podemos irnos cuando quieras. Abigail se marcha con una cara de fastidio enojada. Simón al ver la cara de Valeria -¡no le hagas caso, ella es muy buena gente pero cuando se le meten cucarachas en la cabeza no hay manera de hacerle entender! -¡Simón, no esta bien que le cause disgustos a tu mamá! Si ella no está de acuerdo en que salgamos, olvidémonos del concierto -decide Valeria -y se marcha sola. -¡Valeria! -sale Simón corriendo detrás de ella- -¡Valeria! tú no puedes perder ese concierto por culpa de los remilgos de mi mamá ¡es que eso no me lo perdonaría! -Antes de causarle preocupaciones, hay que tenerle un poquito de consideración Simón, ya habrá otro momento en que podamos salir, cuando ella entienda que no hay nada más. -¡Valeria, es que no es justo de verdad! ¡No es justo! -Acaba de llegar un taxi ¿Usted lo llamó? -llega Norita. -Si Norita, gracias -y Valeria decide- ¡me voy a ir sola! -Y Valeria le da un beso en la mejilla a Simón y se marcha. -¡Valeria no! -Simón se queda triste y furioso. * Bar de Gaetana. Cantalicia se queja -¡Ve como tengo razón para quejarme, si el Salvador nunca aparece por la casa! Y nomás viene y luego se va... ¡Quién sabe para dónde, quién sabe con quién! Y Gaetana que trabaja para abrir el bar -¡ay Cantalicia, por el amor de Dios, mujer... deja de estar quejándote todo el santo día! Yo estoy ahorita muy ocupada ¿por qué mejor no te vas para adentro y le echas un ojo a tu hijo? -El Monchito está bien dormido... ¡yo no me quiero dormir hasta que venga el Salvador! -¡No! esta noche va a haber mucha gente porque el bar está contratado para una celebración privada. -¿Para qué? -Un aniversario de bodas Cantalicia, así que ve mi amor y no lo esperes porque él va a llegar muy tarde. Cantalicia empieza a llorar y Gaetana le toma pena y la abraza -¡ven acá Cantalicia ya mujer tranquilízate! mira, Salvador te va a llevar muy pronto, él mismo te va a llevar Me lo dijo Cantalicia sonríe por fin con esperanzas. * Salvador y Rebeca llegan al concierto y se ubican, toda la gente los mira y se sorprenden al verlo acompañando a una vieja. -¡Me va a decir dónde puedo localizar al señor Madero, porque eso fue el trato señora! -se impacienta Salvador. -¡Ay por favor! ¿Pero por qué tanta prisa hombre? ¡Ya se lo diré después! -¿Después, cuando? -Cuando termine el concierto, vamos a salir a cenar, a dar una vuelta... ¡los dos solitos... sin que nadie nos moleste Salvador! Esta será una noche inolvidable -le promete Rebeca. Salvador sin sonreír mira para otro lado. En ese momento empieza el concierto cuando llega Valeria retrasada. Salvador sonríe al ver a Valeria que toma asiento unas filas delante de ellos. * Mansión Simón está sentado en el jardín muy triste y Abigail se acerca -Hijo ¿no vas a cenar nada? Haz el favor de entrar. Simón no le contesta. -¿No me escuchaste Simón? -Y Abigail se sienta a su lado. -¡Ay mamá, claro que te escucho! La rabia no me ha dejado sordo todavía. -¿Estás enfadado conmigo, con tu mamá? -se sorprende- Como si yo quisiera hacerte algún daño hijo. Simón la mira sorprendido - mamá, es que a lo mejor a veces no te das cuenta, pero me haces sentir muy mal ¡es que te olvidas que yo también tengo mis derechos! -Yo sé, la misma cantaleta de siempre, que tú ya no eres un niño, que eres un hombre capaz de tomar sus decisiones y que yo soy una vieja anticuada y que no puedo manejar tu vida como me da la gana. -¿Bueno mamá, y entonces? ¿Por qué te opones a que salga con Valeria y a que llevemos una bonita amistad? -Si yo no me opongo, a mí me parece muy bien ¡Pero en las circunstancias actuales tenemos que ir con pies de plomo porque!... -Es que las circunstancias actuales son las mismas que las de ayer y van a ser las mismas circunstancias de siempre porque para ti nunca cambia nada. -¡Simón por favor hijo! De -¡Quieres que nos mantengamos sometidos y sin aspiraciones! porque sino entonces pasamos a ser unos arribistas y unos rebeldes y quién sabe cuántas tonterías más... ¡pues no mamá, estás muy equivocada, nosotros no somos inferiores a las demás! -Simón escúchame, las cosas no son exactamente así. -¡No mamá, claro que lo son! ¡Exageras en tu humildad y me prohíbes salir con Valeria por temor a lo que piensen la señora Isabel, don Andrés y la vieja Rebeca! ¿A ver mamá, que tenía de malo que yo saliera con Valeria? -Y de pronto la mira triste- ¡si yo debería estar con ella, en lugar de estar discutiendo contigo asuntos en los que nunca nos vamos a poner de acuerdo! Y diciendo esto Simón se marcha dejando Abigail sin saber qué decir * Concierto. El concierto continúa mientras Rebeca se muere de aburrimiento -¡Salvador! -Le susurra- si se aburre no dude en decírmelo... podemos marcharnos cuando usted desee. Salvador sonríe -¡yo no estoy aburrido lo más mínimo doña Rebeca! -Suspira Salvador- ¡me encanta esta música! Rebeca pone cara de disgusto -¡de veras! -Y Rebeca suspira cansada - ¡a mí te parece algo monótono! ¿Cree que la va a poder soportar por dos horas? -¡Podría escucharla toda la noche! También Valeria unas filas más adelante se encuentra transportada por la música. De pronto Rebeca la ve y se asusta. * Mansión. Ángela y Antonio en la cama. (Antonio no tiene las botas puestas -¿Te refieres a Salvador? -pregunta Antonio que lee a su lado. -¿A quién más? -¡Es una joya muy linda! -Se acerca a Antonio. -¡Si, me la entregó el día de nuestra boda! Mi amor, ¿puedo contarte algo?
-¡Este diamante era de mi mamá y solamente mi papá y yo sabíamos de su existencia! El la tenía guardada en un lugar secreto y... ¡prometió entregármela el día de mi boda! -¡Pues debes estar muy contenta porque cumplió su promesa! -¿Pero cómo pueden los muertos cumplir sus promesas? -Las pueden cumplir a través de gente como Salvador. -Te noto muy tranquilo, como si nada te extrañara ¿Que sabes de él? ¿Qué sabes de la relación que existe entre mi papá y Salvador? Antonio suspira nervioso -¡es un misterio que posiblemente no nos conviene descifrar! Lo mejor es dejarlo así y no tratar de investigar más de la cuenta. Ángela suspira -¡eso intento! Inconscientemente no profundizo en esas cosas y cada día confío más en Salvador... ¡y me siento segura en sus manos como si se tratara de mi papá! -¡Yo también confío, aunque desconozco todo acerca de él! ¿Te has preguntado que pasado oculta? ¿Que sentiríamos si supiéramos que él puede llegar a tener una familia, una esposa y un hijo? -¿Por qué dices eso? Antonio desvía la mirada -¡porque de Salvador se puede esperar cualquier cosa! Y ambos se miran. * Concierto. El concierto continúa mientras Rebeca está cada vez más nerviosa por la presencia de Valeria. -¡La noto intranquila doña Rebeca! ¿No le gusta el concierto? -¡Me encanta! -Miente mal Rebeca- ¡pero ya quiero irme Salvador! -¡Yo no! -Suspira Salvador. -¡Salvador! Si mira hacia adelante se dará cuenta que ahí está mi sobrina Valeria. -Sí, ya la había visto. -¿Y lo dice tan tranquilo? -¿Y por qué debería estar intranquilo? -¡Salvador! ¿Como le voy a explicar que estamos saliendo juntos? ¡Por favor lléveme de aquí ya!.. Se lo ruego. -¡Yo creo que tendrá que esperar a que termine la primera parte, porque si nos levantamos ahora, llamaremos la atención! Y su sobrina podría descubrirla. Rebeca acepta. De pronto cortan el concierto -señoras y señores, lamentamos informarles que vamos a tener que suspender el concierto -informan- se acaba de presentar una emergencia en la sala, les pedimos que salgan rápidamente en forma ordenada y conservando la calma por favor. (Y ponen un humito de pacotilla no creíble para nada
-¡Parece que hay un incendio la sala! -Grita alguien y todos corren. -¡Salvador, mire el humo, esto se está incendiando, por favor! Venga ayúdeme. Pero la estampida separa a Salvador y a Rebeca. -¡Salvador! -Se queda gritando Rebeca. Pero Salvador no le hace caso y busca con la mirada a Valeria. Valeria es aplastada por la gente y cae al suelo. * Mansión. Andrés sale de su habitación con un tremendo dolor de estómago y se sienta en el pasillo. -Nada, estoy mareado Walter... ¡me duele mucho el estómago! -¡Tengo... tengo náuseas! -y Andrés debe salir corriendo para su cuarto de baño a vomitar con ayuda de Walter. Isabel con cara de culpable entreabre la puerta de su habitación y lo mira. * Concierto. Mientras Rebeca sigue gritando -¡no me deje Salvador! -Y lucha por salir pero se queda abrazada a una columna llorando sola y abandonada. Mientras tanto Salvador lucha por llegar hasta donde está Valeria en el suelo pero la gente se lo impide. Valeria pide ayuda pero nadie la ayuda. * Mansión Walter golpea a la puerta de Isabel que nerviosa responde- ¡Sí, si! -y abre la puerta. -Discúlpeme señora Isabel, pero su esposo se siente indispuesto ¿podría ir a verlo por favor? -¿Qué tiene Walter? -Tiembla Isabel. -¡Está devolviendo el estómago y parece que se intoxicó señora! -¡Voy! le puede decir a Abigail que... no sé... ¡Qué le vaya dando un calmante! No tuvo un buen día. Walter se marcha e Isabel se queda temblando. * Concierto. Rebeca sigue llorando -¡por favor Salvador no me deje! -mientras todos la ignoran y la dejan a su suerte. En el suelo Valeria trata de levantarse pero no puede hasta que llega Salvador y la levanta en sus brazos -¿está bien? ¿Se siente bien? -Si Salvador. -¡Tenemos que salir de aquí rápidamente, pero no se suelte por favor! -No -dice Valeria llorando -no. Salvador la lleva consigo. * En su habitación Isabel se pasea de un lugar a otro sin animarse a ir a ver a Andrés, de pronto se acerca a su secretaire y busca nerviosa el frasquito y lo mira, lo estruja entre sus manos y se queda pensativa. * Fuera el concierto -¿Está bien en verdad, no se lastimó? -Le pregunta preocupado Salvador a Valeria. Valeria todavía nerviosa -sí, estoy bien, gracias Salvador. -¡Fue más el susto que otra cosa!... ¿no es cierto? -Si, y menos mal que no se quemó nada. De pronto Valeria lo mira y suspira -¡me parece increíble tenerlo frente de mi! Qué casualidad que nos hayamos encontrado esta noche. -¡Y todo para que resultara un fiasco el dichoso concierto! -¡Pero tuvimos la suerte de encontrarnos! ¿No le parece? -sonríe Salvador. -¡En eso tiene razón! Aunque fue un encuentro un poco atropellado, pero muy afortunado -le sonríe Valeria -bueno entonces, que hacemos ¿regresamos? -Bueno entonces... ¿qué sugiere? -ofrece Valeria. Salvador la mira y propone -podemos caminar un poco y así nos desestresamos... ¡se nos pasan los nervios! Y los dos ríen. -¿Me permite? -Y Salvador le ofrece el brazo y ambos se van caminando. -¡Pero a cambio tenemos este espectáculo increíble! ¿Había visto alguna vez un cielo tan despejado Salvador? Salvador la mira -¿no siente miedo? (¿de qué, del lobo feroz?
-¿Alguna vez anduvo como hoy, caminando por un parque... por un camino solitario en la soledad de la noche con un hombre? -¡No, nunca! Es la primera vez -y Valeria le sonríe- pero me siento muy feliz y tranquila. -¿Y eso por qué? -Salvador le sonríe. -Bueno, porque me inspira confianza. La misma confianza que me inspiraba don Pedro. -¿Y yo acaso me parezco a él? -Es curioso, son dos personas distintas, sin embargo cuando estoy con usted, siento la presencia de él. -¡Debo sentirme halagado señorita, porque yo sé que don Pedro era muy especial para usted! Estaba enamorada de él y de su música. -¡Y sigo enamorada, para mí no ha muerto ni él ni su música! Los conservo vivos en mi memoria, no he podido olvidar su voz, su mirada -y Valeria se le acerca- sus expresiones... todos esos recuerdos son muy bonitos y se hacen presentes... ¡cuándo lo veo a usted! -¡Eso espero con toda mi alma Salvador! -Le confía Valeria. Salvador le sonríe, Valeria le toma el brazo y siguen caminando. FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme | |
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