Mabouchita
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El Cuerpo del Deseo

Versión Modificada por: MABOUCHITA

*

CAP# 90: martes 22 de noviembre de 2005 – ¡VENENO!

Enfrente de la mansión.

-¿Se trata de algo grave? -Pregunta Antonio.

Jacobo mira preocupado y luego contesta -¡la verdad es que sí, es sobre su esposa y su hijo!

-¡Su esposa y su hijo!

*

Cítricos Donoso

-¡El doctor asegura que todo marcha muy bien aunque me pidió que estuviera un poco más tranquila! Aunque en realidad no se a qué se refiere porque prácticamente permanezco inactiva -le cuenta a Ángela a Salvador.

-Bueno, seguramente significa que debe calmarse, que debe controlar los nervios ¡últimamente usted ha soportado demasiados sobresaltos señorita! eso puede ser contraproducente.
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-Sí, he estado pensando en viajar a las islas con Antonio y su familia, aunque tengo que esperar que él salga de vacaciones... ¡además yo tengo unos asuntos pendientes aquí en la empresa!

-¿A eso vino hoy?
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-Sí, y cómo pienso intervenir necesito su ayuda, tengo cita con algunos jefes y me gustaría que usted estuviera presente.
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-¡Con mucho gusto la acompaño!

*

Enfrente de la mansión.

Antonio se disculpa con el padre Jacobo de no poder decirle nada sobre Salvador -¡yo no tenía idea de que Salvador estaba casado y que tiene un hijo!

-Bueno, como le dije antes es un asunto muy delicado ¿usted es amigo de él?

-Si, somos muy amigos.

-¿Y por qué no me da la dirección entonces? -Insiste el padre Jacobo.

Antonio suspira pero se niega -¡padre! ¿Por qué no me deja su número de teléfono y su dirección? ¡Y yo lo prometo que yo le daré su recado!

Jacobo insiste pero Antonio se niega -¡lo haría con mucho gusto, pero no puedo hacerlo sin su autorización! Confíe en mí, yo hoy mismo le diré que usted lo está buscando urgentemente.

Jacobo se resigna y le escribe la dirección en una pequeña tarjeta -¡aquí voy a estar solamente un par de días! Si no tengo noticias usted voy a regresar.

-No se preocupe padre, con permiso -y Antonio se marcha a la Universidad.

-¡Ay Dios mío, ayúdame a encontrar a Salvador, que ese muchacho no me falle! -ruega Jacobo al quedar solo.

*

Mansión.

Walter y Rebeca buscan desesperados en la habitación de Ángela y Antonio sin encontrar nada -¡en algún lugar tiene que estar esas bendita joya! -Dice Rebeca con su voz aguda.

-¿Y si se la llevó puesta? -Pregunta Walter.

-¡Pero por favor piense! Es un diamante, es una joya que no se usa todos los días -le dice Rebeca fastidiada.

En ese momento Walter encuentra la cajita plateada -¡un momento! ¿Será esto? -Y abre la caja y saca el diamante que fulgura entre sus manos.

Tanto Rebeca como Walter se quedan fascinados mirando a la bella piedra -¡ay Walter! -Suspira Rebeca.

Walter se queda sin aire y observa la piedra a contraluz y no puede evitar mirarla fascinado -¡tenía razón, es maravillosa! -Susurra.

Rebeca se queda mirando la brillante piedra boquiabierta.

-¡Sin duda debió pertenecer a doña Catalina de Donoso! -dice Walter transportado.

-¡Walter! ¿Usted conocía las joyas de esa señora? -y los ojos de Rebeca brillan de codicia.

-¡Desde luego que si! Pero esta nunca la vi... debe valer una fortuna -y al darse cuenta que Rebeca la quiere tocar se lo impide - ¡Es un diamante maravillo!... -furiosa Rebeca se lo arrebata bruscamente.

Y en ese momento Abigail entra con la ropa recién planchada y los sorprende -¿qué hacen aquí? -exclama Abigail sorprendida mientras mira a Rebeca que tiene en la mano la valiosa joya y Walter tiene en las manos la cajita plateada.

*

Isabel sale de su habitación cuando escucha los gritos en la pieza de Ángela. Se detiene a escuchar.
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-¡Es el colmo que usted venga a sacarnos de esta habitación! -Se escucha la voz de Walter.

-¡Absolutamente no tienen nada que hacer dentro de esta habitación! -Grita Abigail.

-¡No sea atrevida! -Se escucha la voz aguda de Rebeca.

Isabel escucha sorprendida los gritos de un lado y del otro.

*

En la habitación de Ángela y Antonio.

-¡Pero cómo se atreve a darme órdenes Abigail! -Le grita Rebeca.

-¡Ni usted ni Walter tienen ningún derecho a registrar esta habitación! -Y luego mira la joya que Rebeca tiene la mano -¿A ver explíqueme, que hace usted con eso?
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Rebeca se hace la tonta -¡ay nada, absolutamente nada... simplemente es pura curiosidad! ¡Eso es todo!

-¡Sí! -le responde estricta Abigail- ¡Déjelo en su lugar!

-Mire, no me hable como si yo fuera a robarle a Ángela... ¡porque yo no soy ninguna ladrona!

En ese momento entra Isabel con cara molesta.

-¡Atrevida! -Rebeca le sigue gritando a Abigail.

Isabel enfrenta a su tía y a Walter -¿qué es lo que está pasando aquí señores?

-¡Esta mujercita, señora Isabelita, que se cree con suficiente derecho para echarnos de esta casa! -Empieza a Walter mientras Isabel mira atónita que tiene entre sus manos la caja plateada dónde iba la joya -¡y de todas partes, como si fuera que!...

Abigail le interrumpe -¡mire señora, los sorprendí aquí registrando la habitación de la señora Ángela! -Y luego los mira los dos- ¡no se atrevan a negarlo!

Isabel toma aire y luego le responde -¡no se preocupe a Abigail! No entremos en discusiones, usted puede retirarse y yo me encargo de solucionar esta situación, gracias.

Abigail se retira e Isabel enfrenta a Walter y a Rebeca.

-¡Ahora sí las tenemos con esta mujercita y sus hijos! -sigue gritando Rebeca sin darse cuenta de su estupidez (o tal vez jugando a la ofendida) - ¡no pueden seguir tratándonos de esa manera, es un abuso!

Isabel muy cansada suspira y luego los enfrenta furiosa -¡ustedes no tienen que estar en este cuarto!

-Señora Isabelita, no hacíamos nada malo... sencillamente entramos... ¡por curiosidad! -Trata de defenderse Walter.

-¡Pues por curiosidad, ustedes dos se pueden meter en gravísimos problemas con Ángela! Le recuerdo Walter -e Isabel lo mira duramente -¡que no tiene por qué estarse metiendo en las habitaciones si usted trabaja exclusivamente para Andrés!

-Señora Isabelita -le ruega Walter.

-¡Salga inmediatamente de este cuarto y no quiero verlo rondando por aquí arriba! -le grita fuera de sí- ¡Afuera! -E Isabel le arranca de las manos la caja plateada.

Walter sale corriendo e Isabel enfrenta a Rebeca -¿y tú me puedes explicar qué estás haciendo con esa joya de Ángela?

-¡Ay mi amor! -Rebeca mira la joya que tiene en la mano -¡tú me intrigaste con lo que me hablaste de esta joya y sólo quería conocerla! -Dice con una sonrisa estúpida.

-¡Te recuerdo tía que ya estás bastante grandecita como para estar haciendo cosas de niños!

-¡Ay Isabelita por favor! ¡No me trates como si fuera una mocosa! ¡Respétame!

-¡Y yo te voy a suplicar que no me metas en problemas en esta casa! -Le grita Isabel y le arranca la joya de las manos.

-¡Ay Isabel! -Y Rebeca haciéndose la enojada se marcha de la habitación.

Isabel se queda sola y absolutamente triste en la habitación de Ángela. Luego mira la joya de Ángela largamente, sin codicia, y la guarda en la caja plateada.  Y camina hasta la cómoda y pone la caja en sobre ella. Respirando cansada Isabel sale de la habitación.

*

Cítricos de Donoso.

Salvador aparece de traje y corbata con Angela.

Ángela esta reunida con cuatro ejecutivos de la empresa -¡Señores, les presento a mi asesor privado, el señor Salvador Cerinza! que me acompañará a partir de hoy en las juntas directivas!
Sin embargo los ejecutivos se encuentran desconcertados con esta decisión y se mueven nerviosos.

-¡Les aseguro que es una persona de toda confianza!

-¡Si usted lo dice señora Donoso! ¿Salvador... disculpe... puede usted decirnos que estudios tiene para ocupar ese cargo?

-¡Disculpe doctor Garcés, pero el señor Cerinza es mi asesor personal y solamente tiene que responderme a mí! ¿está claro?

Y la reunión empieza.  Mucho tiempo más tarde,

-El señor Donoso confió en su profesionalismo doctor Garcés ¡le dio una oportunidad y no se equivocó porque usted se ha desempeñado a las mil maravillas!

-¿Dígame, cómo puede estar tan enterado de los asuntos de esta empresa? ¡Es impresionante!

-¡Es verdaderamente sorprendente todo lo que usted conoce Salvador! Conoce detalladamente todo los movimientos internos de la compañía, bueno, yo diría más que la señora Ángela -dice uno de ellos.

-¡Yo me atrevería a pensar que sabe más que la señora Isabel Arroyo o incluso que Andrés Corona! -interviene otro ejecutivo.

-¡Yo pienso exactamente igual! -Interviene Ángela- y es por eso que está aquí conmigo.

La reunión se termina.

-¡Ah!... ¡señora Donoso! Nos acabamos de enterar de su matrimonio.

-¡Así es, estoy recién casada!

-¿Con uno de esos jóvenes que viven en su casa, verdad? -Pregunta uno de ellos.

-¡Sí, Antonio Domínguez! Es el hijo de la administradora de mi casa, pero me imagino que Andrés ya los puso al tanto.

-Bueno, si algo nos comentó muy vagamente... sabemos que su nombre es Antonio Domínguez y que es un estudiante.

-¡Por el momento! -Sonría Ángela- pero dentro de muy poco será un profesional... además él es un hombre lleno de proyecciones.

En ese momento irrumpe Andrés -¡qué bien! -Dice mirándolos a todos enojado- ¡parece que tuvimos una reunión de alto nivel! ¿O me equivoco?

-¡No Andrés, no se equivoca, sí efectivamente tenemos una reunión muy importante! -Le dice el doctor Garcés.

-¿Y yo no debería estar presente? -le exige Andrés.

Salvador lo mira suspirando fastidiado.

-¿Porque no me llamaron? -insiste Andrés.

-¡Quizás doña Ángela puede explicárselo Andrés!

-¡Quiero que ustedes me expliquen que hace un chofer en una reunión de la junta directiva! -Pregunta enojado Andrés mirando a Salvador con odio.

-¡No tengo por qué darte explicaciones Andrés! -Le corta Ángela- y si no se te invitó a esta reunión es simplemente porque no te necesitamos... ¡así que haz el favor de retirarte Andrés! -Le dice Ángela con una sonrisa.

Andrés traga saliva y ante la mirada aprobadora de todos los ejecutivos tiene que salir de la sala de reuniones.

*

Mansión.

-¡Me echó como si fuera un estorbo, me desautorizó frente a Garcés y los ejecutivos! -Andrés se pasea con rabia de un lado a otro -¡no sé cómo me contuve para no responderle lo que se merecía!

Isabel lo escucha sobándose las manos nerviosa.

-¡No entiendo qué hacías Cerinza ahí, metiéndose en lo que no importa!

Isabel mira nerviosa para otro lado -¡bueno, si Salvador estaba presente, entonces... no creo que la reunión haya sido tan importante! No deberías estar tan enojado.

-¡No estoy de acuerdo con la actitud de Ángela! Tenemos que hablar con ella y aclarar de una vez todo esto.

Isabel sonríe sin ganas -¡yo no pienso reclamarle nada Andrés! Yo no tengo miedo de lo que ella haga.

-¿No te importa la empresa? ¿No te importa que Ángela use a los ejecutivos para revolver todo? ¡Que te pasa Isabel! -Le grita- ¡reacciona! No permitas que te pasen por encima.

-¡No pienso gastar mis energías en algo que no vale la pena! -e Isabel se levanta del sofá- no soy... ¡soy tan insegura como tú! -Y le lanza una mirada fría.

Andrés sonríe con ironía -¿tú crees tener razón? Te sientes muy segura de ti misma -y Andrés toma asiento en el sofá.

Isabel le sirve una copa de coñac y saca una botellita que tiene escondida.

-¿Sabes qué? ¡Los enemigos pequeños no existen! -Dice Andrés

Isabel mira la pequeña botellita que le dio Salvador y le tiemblan las manos.

-¡Cuando te des cuenta de tus errores será demasiado tarde! -Dice Andrés de una manera profética.

Isabel abre la botellita y pone un poco de su contenido en la copa de Andrés
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-¿Mis errores? - dice suspirando triste y luego sonríe aún más tristemente -¡ya demasiado lamenté! -Y toma la copa y la mueve para que el producto se disuelva bien -¡el haber actuado inseguramente! -Y toma las dos copas y se dirige hacia Andrés- ¡siguiendo tus órdenes Andrés!
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-Y se acerca lentamente a él -¡ahora ya no, ya cada paso que doy... lo doy muy seguro! -y temblándole la mano le pasa su copa de coñac.

Andrés mira su copa,
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luego a Isabel, brinda con ella
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y se la toma.

Isabel mira a Andrés que se toma su copa de coñac y traga con dificultad su bebida.
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*

Antonio busca desesperado por todos lados y no lo encuentra, pregunta a Vicky que le dice que ya salió -¡tengo que decirle algo urgente!

-Pues ya tendrá que ser hasta mañana -le responde Vicky.

*

Salvador vestido de traje espera a Rebeca que lo pasa a buscar con una sonrisa triunfal.

-¡Llegó muy puntual esta noche Salvador! Y luce muy guapo... ¡me voy a sentir muy orgullosa con su compañía!

Salvador la mira con fastidio y Rebeca arranca el Mercedes.

*

Habitación de Abigail.

Abigail mira a Simón que está muy elegante y listo para salir -¡a un concierto! ¿Piensas ir a un concierto y por eso te vestiste tan elegante y... y te echaste todo el frasco de loción encima? -dice arrugando la nariz.

-Bueno, ¿tiene algo de malo ir bien vestido alguna vez?

-No, me parece muy extraño... los muchachos visten pantalones rotos y se pintan el cabello de colores para asistir a ese tipo de conciertos modernos.

-Bueno, lo que pasa que éste no es un concierto de rock ni nada por el estilo -sonríe Simón -sino de música clásica... ya sabes Beethoven, Vivaldi... Chopin.

Abigail pone cara de espanto -¿y con quien vas a ir? Que yo sepa a ti solamente te gustan los conciertos de música ruidosa ¿no?

-Voy a ir con Valeria ¡tenía muchas ganas de ir y me ofrecí a acompañarla! Y de hecho ya se nos hizo tarde, ya me voy mamá.

-¡No, no vas a ir a ningún lado con ella Simón! -Le prohíbe Abigail.

Simón la mira sorprendido -¿pero por qué?

-¡Porque no! ¡Por qué no estaría bien visto y porque yo no quiero ningún problema!

 (Que egoísta!!! )

 -¡Mamá!, ¿pero cuál es problema? Vamos a un concierto de música clásica, no vamos a ir a un hotel.

-¡Óyeme Simón por favor, no me faltes al respeto y entiende las circunstancias! En este momento, más que nunca tenemos que ser muy precavidos para no dar de qué hablar.

 (¡Si quiere respeto que empiece a respetar! )

-¿Mamá, pero qué pueden hablar?

-¡Pueden decir que somos unos arribistas y nos estamos aprovechando del matrimonio de Antonio, hijo!

-¡Es que ni Valeria ni yo tenemos que ver con el matrimonio de mi hermano! Si vamos a ir es por gusto propio y ni tú ni nadie nos lo va a impedir.

-¡Yo sí te lo voy a impedir Simón!! ¡Yo no quiero que doña Isabel, don Andrés y la señora Rebeca tengan más motivos para ofendernos! Sé que la señorita Valeria tiene muy buenas intenciones hijo, ¡pero a ellos no les va a causar ninguna gracia que salgas con ella! ¡Entiende!

En ese momento llega Valeria que está muy guapa -¡perdón Simón!

-Ya estoy listo Valeria, podemos irnos cuando quieras.

Abigail se marcha con una cara de fastidio enojada.

Simón al ver la cara de Valeria -¡no le hagas caso, ella es muy buena gente pero cuando se le meten cucarachas en la cabeza no hay manera de hacerle entender!

-¡Simón, no esta bien que le cause disgustos a tu mamá! Si ella no está de acuerdo en que salgamos, olvidémonos del concierto -decide Valeria -y se marcha sola.

-¡Valeria! -sale Simón corriendo detrás de ella-  -¡Valeria! tú no puedes perder ese concierto por culpa de los remilgos de mi mamá ¡es que eso no me lo perdonaría!

-Antes de causarle preocupaciones, hay que tenerle un poquito de consideración Simón, ya habrá otro momento en que podamos salir, cuando ella entienda que no hay nada más.

-¡Valeria, es que no es justo de verdad! ¡No es justo!

-Acaba de llegar un taxi ¿Usted lo llamó? -llega Norita.

-Si Norita, gracias -y Valeria decide- ¡me voy a ir sola! -Y Valeria le da un beso en la mejilla a Simón y se marcha.

-¡Valeria no! -Simón se queda triste y furioso.

*

Bar de Gaetana.

Cantalicia se queja -¡Ve como tengo razón para quejarme, si el Salvador nunca aparece por la casa! Y nomás viene y luego se va... ¡Quién sabe para dónde, quién sabe con quién!

Y Gaetana que trabaja para abrir el bar -¡ay Cantalicia, por el amor de Dios, mujer... deja de estar quejándote todo el santo día! Yo estoy ahorita muy ocupada ¿por qué mejor no te vas para adentro y le echas un ojo a tu hijo?

-El Monchito está bien dormido... ¡yo no me quiero dormir hasta que venga el Salvador!

-¡No! esta noche va a haber mucha gente porque el bar está contratado para una celebración privada.

-¿Para qué?

-Un aniversario de bodas Cantalicia, así que ve mi amor y no lo esperes porque él va a llegar muy tarde.

Cantalicia empieza a llorar y Gaetana le toma pena y la abraza -¡ven acá Cantalicia ya mujer tranquilízate! mira, Salvador te va a llevar muy pronto, él mismo te va a llevar

Me lo dijo

Cantalicia sonríe por fin con esperanzas.

*

Salvador y Rebeca llegan al concierto y se ubican, toda la gente los mira y se sorprenden al verlo acompañando a una vieja.
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Rebeca sonríe triunfal -¿ha notado como lo miran las señoras Salvador? ¡Están impresionadísimas con usted! -y Rebeca suspira deleitada -¡Es que está guapísimo esta noche! Me encanta sentir eso... ¡que me envidien!

-¡Me va a decir dónde puedo localizar al señor Madero, porque eso fue el trato señora! -se impacienta Salvador.

-¡Ay por favor! ¿Pero por qué tanta prisa hombre? ¡Ya se lo diré después!

-¿Después, cuando?

-Cuando termine el concierto, vamos a salir a cenar, a dar una vuelta... ¡los dos solitos... sin que nadie nos moleste Salvador! Esta será una noche inolvidable -le promete Rebeca.

Salvador sin sonreír mira para otro lado.

En ese momento empieza el concierto cuando llega Valeria retrasada. Salvador sonríe al ver a Valeria que toma asiento unas filas delante de ellos.

*

Mansión

Simón está sentado en el jardín muy triste y Abigail se acerca -Hijo ¿no vas a cenar nada? Haz el favor de entrar.

Simón no le contesta.

-¿No me escuchaste Simón? -Y Abigail se sienta a su lado.

-¡Ay mamá, claro que te escucho! La rabia no me ha dejado sordo todavía.

-¿Estás enfadado conmigo, con tu mamá?  -se sorprende- Como si yo quisiera hacerte algún daño hijo.

Simón la mira sorprendido - mamá, es que a lo mejor a veces no te das cuenta, pero me haces sentir muy mal ¡es que te olvidas que yo también tengo mis derechos!

-Yo sé, la misma cantaleta de siempre, que tú ya no eres un niño, que eres un hombre capaz de tomar sus decisiones y que yo soy una vieja anticuada y que no puedo manejar tu vida como me da la gana.

-¿Bueno mamá, y entonces? ¿Por qué te opones a que salga con Valeria y a que llevemos una bonita amistad? -Si yo no me opongo, a mí me parece muy bien ¡Pero en las circunstancias actuales tenemos que ir con pies de plomo porque!...

-Es que las circunstancias actuales son las mismas que las de ayer y van a ser las mismas circunstancias de siempre porque para ti nunca cambia nada.

-¡Simón por favor hijo! De

-¡Quieres que nos mantengamos sometidos y sin aspiraciones! porque sino entonces pasamos a ser unos arribistas y unos rebeldes y quién sabe cuántas tonterías más... ¡pues no mamá, estás muy equivocada, nosotros no somos inferiores a las demás!

-Simón escúchame, las cosas no son exactamente así.

-¡No mamá, claro que lo son! ¡Exageras en tu humildad y me prohíbes salir con Valeria por temor a lo que piensen la señora Isabel, don Andrés y la vieja Rebeca! ¿A ver mamá, que tenía de malo que yo saliera con Valeria? -Y de pronto la mira triste- ¡si yo debería estar con ella, en lugar de estar discutiendo contigo asuntos en los que nunca nos vamos a poner de acuerdo!

Y diciendo esto Simón se marcha dejando Abigail sin saber qué decir

*

Concierto.

El concierto continúa mientras Rebeca se muere de aburrimiento -¡Salvador! -Le susurra- si se aburre no dude en decírmelo... podemos marcharnos cuando usted desee.

Salvador sonríe -¡yo no estoy aburrido lo más mínimo doña Rebeca! -Suspira Salvador- ¡me encanta esta música!

Rebeca pone cara de disgusto -¡de veras! -Y Rebeca suspira cansada - ¡a mí te parece algo monótono! ¿Cree que la va a poder soportar por dos horas?

-¡Podría escucharla toda la noche!

También Valeria unas filas más adelante se encuentra transportada por la música.

De pronto Rebeca la ve y se asusta.
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-¡Ay Dios mío, qué barbaridad es esto! -se dice nerviosa.
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*

Mansión.

Ángela y Antonio en la cama. 

(Antonio no tiene las botas puestas )

 Ángela observa su diamante -¡él parece saberlo todo, no hay nada que ignore acerca de mi papá ni de nosotros!

-¿Te refieres a Salvador? -pregunta Antonio que lee a su lado.

-¿A quién más?

-¡Es una joya muy linda! -Se acerca a Antonio.

-¡Si, me la entregó el día de nuestra boda! Mi amor, ¿puedo contarte algo?
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-¡Claro! estamos casados y puedes confiar plenamente en mí.

 (y esto? Significa que antes de casados no podía confiar en ti? )

-¡Este diamante era de mi mamá y solamente mi papá y yo sabíamos de su existencia! El la tenía guardada en un lugar secreto y... ¡prometió entregármela el día de mi boda!

-¡Pues debes estar muy contenta porque cumplió su promesa!

-¿Pero cómo pueden los muertos cumplir sus promesas?

-Las pueden cumplir a través de gente como Salvador.

-Te noto muy tranquilo, como si nada te extrañara ¿Que sabes de él? ¿Qué sabes de la relación que existe entre mi papá y Salvador?

Antonio suspira nervioso -¡es un misterio que posiblemente no nos conviene descifrar! Lo mejor es dejarlo así y no tratar de investigar más de la cuenta.

Ángela suspira -¡eso intento! Inconscientemente no profundizo en esas cosas y cada día confío más en Salvador... ¡y me siento segura en sus manos como si se tratara de mi papá!

-¡Yo también confío, aunque desconozco todo acerca de él! ¿Te has preguntado que pasado oculta? ¿Que sentiríamos si supiéramos que él puede llegar a tener una familia, una esposa y un hijo?

-¿Por qué dices eso?

Antonio desvía la mirada -¡porque de Salvador se puede esperar cualquier cosa!

Y ambos se miran.

*

Concierto.

El concierto continúa mientras Rebeca está cada vez más nerviosa por la presencia de Valeria.

-¡La noto intranquila doña Rebeca! ¿No le gusta el concierto?

-¡Me encanta! -Miente mal Rebeca- ¡pero ya quiero irme Salvador!

-¡Yo no! -Suspira Salvador.

-¡Salvador! Si mira hacia adelante se dará cuenta que ahí está mi sobrina Valeria.

-Sí, ya la había visto.

-¿Y lo dice tan tranquilo?

-¿Y por qué debería estar intranquilo?

-¡Salvador! ¿Como le voy a explicar que estamos saliendo juntos? ¡Por favor lléveme de aquí ya!.. Se lo ruego.

-¡Yo creo que tendrá que esperar a que termine la primera parte, porque si nos levantamos ahora, llamaremos la atención! Y su sobrina podría descubrirla.

Rebeca acepta.

De pronto cortan el concierto -señoras y señores, lamentamos informarles que vamos a tener que suspender el concierto -informan- se acaba de presentar una emergencia en la sala, les pedimos que salgan rápidamente en forma ordenada y conservando la calma por favor.

(Y ponen un humito de pacotilla no creíble para nada )

 
-¡Salvador, no entiendo qué está pasando! -grita desesperada Rebeca.

-¡Parece que hay un incendio la sala! -Grita alguien y todos corren.

-¡Salvador, mire el humo, esto se está incendiando, por favor! Venga ayúdeme.

Pero la estampida separa a Salvador y a Rebeca.

-¡Salvador! -Se queda gritando Rebeca.

Pero Salvador no le hace caso y busca con la mirada a Valeria.

Valeria es aplastada por la gente y cae al suelo.

*

Mansión.

Andrés sale de su habitación con un tremendo dolor de estómago y se sienta en el pasillo.
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Walter lo ve y se acerca -¿qué tiene? ¿Qué le pasa?

-Nada, estoy mareado Walter... ¡me duele mucho el estómago!
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-¿Seguramente le cayó la comida de Vicky pesada?

-¡Tengo... tengo náuseas! -y Andrés debe salir corriendo para su cuarto de baño a vomitar con ayuda de Walter.

Isabel con cara de culpable entreabre la puerta de su habitación y lo mira.

*

Concierto.

Mientras Rebeca sigue gritando -¡no me deje Salvador! -Y lucha por salir pero se queda abrazada a una columna llorando sola y abandonada.

Mientras tanto Salvador lucha por llegar hasta donde está Valeria en el suelo pero la gente se lo impide. Valeria pide ayuda pero nadie la ayuda.

*

Mansión

Walter golpea a la puerta de Isabel que nerviosa responde- ¡Sí, si! -y abre la puerta.

-Discúlpeme señora Isabel, pero su esposo se siente indispuesto ¿podría ir a verlo por favor?

-¿Qué tiene Walter? -Tiembla Isabel.

-¡Está devolviendo el estómago y parece que se intoxicó señora!

-¡Voy! le puede decir a Abigail que... no sé... ¡Qué le vaya dando un calmante! No tuvo un buen día.

Walter se marcha e Isabel se queda temblando.

*

Concierto.

Rebeca sigue llorando -¡por favor Salvador no me deje! -mientras todos la ignoran y la dejan a su suerte.

En el suelo Valeria trata de levantarse pero no puede hasta que llega Salvador y la levanta en sus brazos -¿está bien? ¿Se siente bien?

-Si Salvador.

-¡Tenemos que salir de aquí rápidamente, pero no se suelte por favor!

-No -dice Valeria llorando -no.

Salvador la lleva consigo.

*

En su habitación Isabel se pasea de un lugar a otro sin animarse a ir a ver a Andrés, de pronto se acerca a su secretaire y busca nerviosa el frasquito y lo mira, lo estruja entre sus manos y se queda pensativa.

*

Fuera el concierto

-¿Está bien en verdad, no se lastimó? -Le pregunta preocupado Salvador a Valeria.

Valeria todavía nerviosa -sí, estoy bien, gracias Salvador.

-¡Fue más el susto que otra cosa!... ¿no es cierto?

-Si, y menos mal que no se quemó nada.
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-¡Yo creo que fue una falsa alarma! Pero pudimos matarnos saliendo de ese lugar.

De pronto Valeria lo mira y suspira -¡me parece increíble tenerlo frente de mi! Qué casualidad que nos hayamos encontrado esta noche.
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Salvador la mira y sonríe -¡decidí dejar para después las cosas que tenía pendientes, preferí venir el concierto! -se excusa.

-¡Y todo para que resultara un fiasco el dichoso concierto!

-¡Pero tuvimos la suerte de encontrarnos! ¿No le parece? -sonríe Salvador.

-¡En eso tiene razón! Aunque fue un encuentro un poco atropellado, pero muy afortunado -le sonríe Valeria -bueno entonces, que hacemos ¿regresamos?
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-Yo creo que no es conveniente señorita, hay mucho caos en la calle... yo creo que va a ser muy difícil conseguir un coche ¿no cree?

-Bueno entonces... ¿qué sugiere? -ofrece Valeria.

Salvador la mira y propone -podemos caminar un poco y así nos desestresamos... ¡se nos pasan los nervios!

Y los dos ríen.

-¿Me permite? -Y Salvador le ofrece el brazo y ambos se van caminando.

Y bajo la luna llena Valeria y Salvador pasean.

-¡Pero a cambio tenemos este espectáculo increíble! ¿Había visto alguna vez un cielo tan despejado Salvador?
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Salvador mira al cielo y se maravilla -¡la verdad no, y tiene toda la razón! ¡Está un espectáculo el cielo!
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Valeria suspira -¡me parece que estoy soñando! -Y lo mira enamorada- ¡todo imaginé, menos que estaría disfrutando de su compañía! Y mucho menos en un parque tan solitario.

Salvador la mira -¿no siente miedo?

(¿de qué, del lobo feroz? )

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-¡Para nada! Me siento muy segura con usted.

-¿Alguna vez anduvo como hoy, caminando por un parque... por un camino solitario en la soledad de la noche con un hombre?

-¡No, nunca! Es la primera vez -y Valeria le sonríe- pero me siento muy feliz y tranquila.

-¿Y eso por qué? -Salvador le sonríe.

-Bueno, porque me inspira confianza. La misma confianza que me inspiraba don Pedro.

-¿Y yo acaso me parezco a él?

-Es curioso, son dos personas distintas, sin embargo cuando estoy con usted, siento la presencia de él.

-¡Debo sentirme halagado señorita, porque yo sé que don Pedro era muy especial para usted! Estaba enamorada de él y de su música.

-¡Y sigo enamorada, para mí no ha muerto ni él ni su música! Los conservo vivos en mi memoria, no he podido olvidar su voz, su mirada -y Valeria se le acerca- sus expresiones... todos esos recuerdos son muy bonitos y se hacen presentes... ¡cuándo lo veo a usted!
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Salvador traga saliva -¡Estoy seguro de que alguna vez encontrará a alguien a quien amará aun más que al señor Donoso!

-¡Eso espero con toda mi alma Salvador!  -Le confía Valeria.

Salvador le sonríe, Valeria le toma el brazo y siguen caminando.

   *

 
FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

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