![]() |
Mabouchita La reina de los resúmenes |
¡Colabore aquí! |
| Home Resúmenes Elenco Derechos Músicas Envía un Mensaje | |
| Cap#90 <- - -> Cap#92 | |
El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 91: miércoles 23 de noviembre de 2005 – ¡Suena la campana Cantalicia! Y Salvador la mira sorprendido y se acerca para besarla... y Valeria tímida mira para otro lado sonriendo. Salvador ríe. -¡Me parece un sueño! -Valeria cierra los ojos. Y Salvador se acerca y la besa suavemente. -¿Que
pasa cuando lleguemos a la vida y se acabe la oscuridad y la soledad
del camino? ¡A lo mejor se rompe el encanto! -¡No tiene por qué romperse! Podemos mantenerlo si nosotros queremos. Y ambos sonríen -¡si usted quiere yo también, yo también! Y Valeria se acerca y lo besa tímidamente. Luego Salvador empieza a besarla. Y ambos se separan riendo.
Muchas veces me perdí en tu mirada ♫ * Carretera. Rebeca
conduce llorando -¿en dónde puedes estar en este momento
Salvador? ¿Por qué no ha seguido buscándome, por
qué Salvador? ¡Se fue, me dejó sola y no le
importó lo que me pudiera pasar! -Y llora desconsolada mientras
conduce- ¿por qué lo hace Salvador, por qué? * Apartamento Felipe. Felipe
le sirve un café a Jacobo y le dice que tuvo más suerte,
que cada vez que él ha ido a esa casa lo atendió una
vieja llamada Rebeca Macedo -¿y cómo se llama el joven
ese con el que hablaste? -¡Antonio!
Se ve que es un buen muchacho, pero no quiso decirme el paradero de
Salvador, posiblemente para no comprometerse. -¿Entonces hay esperanzas de localizar al Salvador o a Cantalicia? -¡él
no sabe nada de Cantalicia, con decirte que sorprendió mucho
cuando le dije que Salvador tenía una esposa y un hijo! Pero
prometió darle mi recado. -¿Tú
crees que ese hombre se va a comunicar contigo? Si abandonó a la
mujer y al hijo no querrá verlos y tampoco tener relación
con ninguna persona que tenga contacto con ellos. -¡Salvador es un hombre muy extraño, eso es cierto! Pero no creo que sea tan insensible. -¡Todo
lo que me cuentas acerca de ese hombre, la verdad es muy raro!
¡La verdad es que dudo que exista un ejemplar como ese y si
existe es digno de ser exhibido en un circo! -Raro
o no debo dar cuanto antes con su paradero, estoy seguro de que a
través de él encontraré a Cantalicia, que en
realidad es lo que más me importa... -y Jacobo suspira
profundamente- ¡de Salvador Cerinza no hubiera querido saber
nunca más en mi vida! * Mansión Walter
mira su reloj y observa cuando Rebeca baja del auto rengueando porque
tiene un zapatos chueco y sin tacón -¡Doña Rebeca! -¡Walter!
-Rebeca no lo mira- ¿Que pasa que están todas las luces
encendidas? -Y Rebeca se seca las lágrimas sin mirarlo. -¡Ah, es por don Andrés! De un momento a otro se puso muy mal y realmente nos alarmó a todos. -¿Qué le pasó Walter? En ese momento Walter la ve y se pega el susto-¡Ay no me asuste que parece que le hubiera pasado un tren por encima! -¡Nada Walter, tuve un accidente en un concierto! -¿No me diga que salió sola? -No
Walter, no, fui con mi amiga Pilar ¡pero la muy ingrata me
abandonó cuando más la necesitaba! Creo que no se lo voy
a perdonar nunca... ¡nunca! Y Walter la mira sorprendido por tanta rabia en su voz. * Mansión. Isabel y Abigail caminan por el pasillo. -¡No
se preocupe señora Isabel! Seguramente don Andrés
comió o bebió algo que le hizo mal, pero enseguida se va
a poner bien, el te que le preparó Juanita parece que le
sentó bien. Isabel suspira nerviosa -¡sí, gracias Abigail... perdone la molestia! -¡No es ninguna señora! estamos para servirle. -¡Buenas noches! -Se despide Juanita. Isabel
se dispone a entrar a su cuarto cuando ve llegar a su tía en muy
mal estado -¡tía! -Y la mira de pies a cabeza
-¿dónde andabas? -¡Por ahí! Con un grupo de amigas -le responde Rebeca de malhumor. Isabel la mira y se preocupa -oye, ¿qué te pasó? -¡No me pasó nada! -Le grita Rebeca furiosa- ¡nada, nada! -¡Ya cálmate, baja tu histeria! ¿Quieres? -¡no
querías que me comportara como una mujer! Pues ahora no te metas
en mi vida Isabel... ¡mejor vigila a Valeria! No deberías
dejarla salir sola porque puede pasarle algo malo. Al escuchar esto Isabel se preocupa y entra a la pieza de Valeria y descubre que todavía no ha llegado. -¡Valeria! -La llama... pero Valeria no está. Isabel se inquieta y sale del cuarto -¿a qué hora salió que no la vi? -le pregunta a Rebeca. -¡Si buscar a la señorita Valeria, acaba de llegar en un taxi! -Llega Walter como un fantasma. Isabel corriendo va a recibir a Valeria. * Isabel baja corriendo las escaleras en el momento que Valeria entra -¡Valeria! -Y la mira con amor y preocupación Isabel le acaricia el pelo -¡Valeria! En
ese momento llega gritando Rebeca -¡podía haberte pasado
algo malo! ¿O me vas a decir que no te pasó nada de
extraordinario esta noche? -¡Sí!
¡Claro que pasó algo extraordinario! -Les confiesa
Valeria- ¡fue la mejor noche de toda mi vida! El concierto, el
concierto sólo se puede comparar con los que tocaba don Pedro. E Isabel le sonríe cariñosamente mientras Valeria sube arriba. Isabel mira enojada a la tía. * Al
día siguiente las empleadas limpian el jardín cuando sale
Andrés a tomar un poco de sol, se toma del estómago
dolorido. * En
su habitación, Abigail le cuenta a Antonio -¡tuvo muy mala
noche! Le dolía el estómago terriblemente y vomitó
durante largo rato, la verdad es que yo nunca había visto tan
mal a don Andrés. -¿Por qué no llamaron al doctor? -Pregunta Antonio. -¡No,
el mismo se opuso y gracias a Dios ya no fue necesario! Hoy
amaneció bastante mejor, hace un ratito lo vi allá en la
sala. -¡Seguramente se envenenó con su resentimiento y sus rabias! -Dice Antonio. -¡Pues no sería nada extraño! Cuando una persona no vive en paz se descompone con cualquier cosa. -Yo creo que no va muy bien el matrimonio de don Andrés con la señora Isabel, los he notado muy alejados. -¡Bastante!
Sinceramente a mí me impresionó mucho la indiferencia que
ella demostró anoche... ¡no parecía importarle lo
que estaba sucediendo! Miraba a don Andrés de una forma muy
extraña ¿ustedes no se dieron cuenta de nada? -¡Yo sí, escuché unos pasos que iban de un lado a otro, pero Ángela no quiso salir a investigar! -Otro
que anda bien disgustado, es tu hermano Simón... ¡desde
anoche no quiere hablarme porque no lo dejé salir con la
señorita Valeria! -¿Y crees que hiciste bien? -Le reclama Antonio. -¡Ay
por favor, no empieces a regañarme tú también
Antonio! Ya tengo bastante con las caras largas de tu hermano -y cambia
de tema- ¿qué quieres desayunar? -Nada
mamá, voy a desayunar con Ángela más tarde, estoy
buscando a Salvador ¡tengo que decirle algo muy importante! * En la sala Andrés se toma un te cuando baja Isabel -¿no piensas ir al trabajo? -No, por lo menos no en la mañana ¡no me siento bien todavía! -Entonces deberías irte a descansar porque todavía te ves demacrado. -¿Acaso te importa? ¡No querías verme muerto! -¡No
te vas a morir por una simple intoxicación, pero si quieres le
llamo a un médico para que venga a examinarte! -E Isabel toma el
teléfono. -¡No
lo llamé ayer y mucho menos hoy que me siento mejor! No, dejemos
así las cosas-decide a Andrés- ¡si me vuelvo a
sentir mal, lo llamamos! -¿Tu crees que se vuelva a repetir entonces? Andrés
sonríe con ironía -no sé, no tomé ni
comí nada que pudiera intoxicarme-y la mira acusadoramente
-¡lo único fue tu trago! -¿Insinúas que yo intenté envenenarte? -¿Por
qué no? -Y Andrés se levanta y la enfrenta- ¡es la
mejor forma de deshacerse de un esposo indeseable! ¿Acaso no fue
lo que hiciste con tu primer marido? Isabel traga saliva con dificultad. -¿Qué quieres, repetir tu hazaña? Isabel niega con la cabeza. -¡A partir de hoy, todo lo que me ofrezcas lo probarás tú primero! -¡No!
-Le dice Isabel con determinación- ¡eso no va a suceder!
¿Y sabes por qué? ¡Porque si tú no
confías en mi, no pretendas que te vuelva a obsequiar ni
siquiera un vaso con agua! -Y mirándolo con desprecio se aleja. Andrés se queda respirando con dificultad * En el jardín conversan Simón y Valeria. -¡Entonces, tú crees que me libré de un mal momento Valeria! -Pues
sí, yo creo que sí, tuviste mucha suerte de no
acompañarme. No deberías estar disgustado con tu
mamá, sin querer te libró de un mal momento, porque no
fue nada agradable lo que pasó anoche en el concierto. -¡Pues
ahora lamento más no haberte acompañado! Es que no quiero
ni pensar la angustia que sentiste ahí sola sin que nadie te
protegiera. -Bueno, todo se redujo a un momento de pánico, sobre todo cuando la gente quería salir toda al mismo tiempo. -¡Qué bárbaro! Es que pudieron haberte matado y yo aquí sin saber. -¡Ay Simón! No exageres. -No Valeria, no exagero ¿Qué hubiera pasado si ese lugar se incendia de verdad? -¡Bueno, todo fue una falsa alarma! La gente se asusta con facilidad y reacciona muy imprudentemente. -Bueno,
pero prométeme que la próxima vez que salgas lo vas a
hacer conmigo ¡aunque mi mamá se entiese de la rabia! -Abigail
es una mujer muy inteligente Simón, y sabe lo que te dice
¡también lo que te prohíbe! No deberías
estar enojado con ella... ¡además a mí me hace
sentir muy mal saber que están disgustados por mi culpa! -¡No
Valeria, tú no tienes la culpa de nada, a mí lo que me
calienta la sangre es su manera de ser! Es que es la única
mamá que conozco que trata a sus hijos como si fueran criaturas
de pecho. En
ese momento Valeria ve llegar a Salvador y deja de prestarle
atención a Simón y suspira y le sonríe a Salvador. Simón se da cuenta y mira a Valeria extrañado. Salvador llega y se detiene -¡buenos días Simón! -Y luego mira Valeria- ¡buenos días Valeria! Valeria le sonríe -¡buenos días Salvador! Salvador sin decir palabra se marcha. -¡Buen tipo Salvador! -dice Simón sonriendo- ¿No? -¡Muy bueno! -Le responde Valeria suspirando. * Rebeca
está esperando pacientemente a Salvador en la lavandería
para reclamarle. Apenas entra Salvador empieza con su cantaleta
-¡míreme Salvador! ¡Míreme! -y empieza a
quejarse- ¡tengo dos chichones en la cabeza! Estoy llena de
moretones y una taquicardia terrible después de lo que
sucedió anoche... ¡ay! ¿Estará satisfecho
verdad? ¡Me dejó sola, completamente desamparada en medio
de aquel tumulto espantoso de gente! Salvador
sonríe indiferente - ¡No fue mi intención
abandonarla, pero usted se alejó de mi! Luego no pude
encontrarla. -¿pero
por qué no siguió buscándome? ¡Era
obligación Salvador! -le reclama histérica- Me dio una
crisis terrible de nervios y los socorristas tuvieron que ayudarme. Salvador
levanta las cejas -¡cuánto lo lamento! -Le dice con
indiferencia -¡no imagine que le sucediera todo eso! -¡Y
luego estuve esperándolo mucho tiempo en la puerta de aquel
lugar Salvador! ¿Dónde se metió? -Le reclama con
las manos en la cintura -¿qué diablos hizo? -¡Le dije que lo siento, yo no tuve la culpa! -¿Pero
por qué, por qué no fue a rescatarme, dígame?
Usted se imagina Salvador si el edificio se hubiera incendiado, a estas
horas estaría muerta... ¿no le hubiera importado
Salvador? ¿No le hubiera remordido la conciencia? ¿He? -¿Sí
verdad? - se ríe tontamente Rebeca -¡ay! ¿Sabe algo
Salvador? La muerte nos hubiera sorprendido juntos... -empieza a
divagar Rebeca -¡cosa que no me disgustaría! -Y de pronto
lo mira como si estuviera loca- ¡no debe ser tan malo morir al
lado del ser que uno ama tanto! -¡Salvado por favor, es que usted no entiende Salvador! En ese momento entra Antonio -¡disculpen! Pensé que Salvador estaba solo. Antonio
se acerca rápidamente a Salvador -¡Salvador, necesito
decirle algo urgente! ¡Algo extremadamente delicado! Salvador lo mira intrigado. * Habitación Ángela. Golpean a la puerta y Ángela abre y aparece Andrés -¿puedo pasar? Necesito hablar contigo. Ángela lo hace pasar. Andrés
entra por primera a su habitación y se burla -¡no es un
cuarto muy grande para una pareja de recién casados!
¡Mucho menos para una mujer tan importante como la dueña
de cítricos Donoso! Cuando nazca tu bebé
¿dónde lo pondrás? Ya sé... ¡en
aquél rincón si! -¡Ay Andrés, de verdad no tengo tiempo y mucho menos para perderlo contigo! ¿Qué se te ofrece? -¿Vas a ir a la empresa hoy? -¡Probablemente! ¿Por qué? -¡Porque no voy a permitir que me hagas otro desplante, por eso! -Y Andrés se le acerca con amenaza. -¿Y cómo piensas evitarlo? -¡Ángela!
Los ejecutivos desconfían de ti.. ¿Cómo se te
ocurra meter al chofer al trabajo? ¡Aquí es un intruso y
allí es un inútil! -Probablemente
para ti, pero para los demás no ¡y quiero advertirte algo
Andrés! Voy a ir en compañía de Salvador las veces
que se me dé la gana. -¿Qué pretendes llevándolo a la empresa? -¡Que
no te extrañe que en un día no muy lejano decida
prescindir de sus servicios como mi chofer para ponerlo en un buen
puesto! -¡Eres
tan inconsciente que no me extrañaría! Si fuiste capaz de
casarte con el hijo de la sirvienta eres capaz de cualquier cosa
¡pero no te va a ser tan fácil! Mientras yo sea director
ni Simón Domínguez ni Salvador Cerinza trabajarán
allí... a mí no me sirven ni para barrenderos...
¡permiso! -Y Andrés sale de la habitación de
Ángela. * Lavandería. -¡Así
que habló con el cura Jacobo Madero! -Dice Salvador mientras lee
la dirección que le pasa Antonio. -¡Por un buen rato! Está muy ansioso y le urge verlo. Salvador lo mira preocupado -¿alguien más los vio o alguien más conversó con él? -¡No se preocupe, yo lo retiré de la casa cuando me di cuenta que podría perjudicarlo! -¿Y por qué podría perjudicarme? -Me
habló de su mujer y de su hijo... ¡yo supongo que a usted
no le gustaría que otras personas sepan de su vida! ¿No
es así Salvador? Salvador lo mira. * Bar de Gaetana Gaetana ensaya el baile del burrito mientras Moncho dibuja en una mesa. De
pronto se escuchan unos gritos -¡Mooonchooooo! -Y vuelve a
gritar- ¡Moncho! -Aparece Cantalicia mejor vestida
-¡Moncho! ¿Qué está haciendo allí mi
hijo? No vaya a molestar a doña Gatuna. Gaetana
apaga furiosa la música y la enfrenta -¡más
molestas tú con tus gritos mujer! Te voy a pedir un favor,
cuando tú escuches que estoy ensayando guardas el más
impecable de los silencios ¡y no te aparezca aquí! -¡Yo solamente vine a llevarme a mi muchachito! -Y trata de llevárselo. -¡No!
¿Por qué te lo vas a llevar? Pobre muchacho -y Gaetana lo
vuelve a sentar- ¡que no está molestando a nadie! No es
justo que lo tengas todo el día encerrado en esa casa. -¡Perdóneme
doña Gatuna, lo que pasa es que yo no quiero que mi chamaquito
aprendas groserías! Y esas canciones que usted canta pues son
muy groseras. -¿Groseras?
¡Por favor Cantalicia, no inventes cuentos que no las entiendes!
Así que haznos el favor y no nos molestes ¿Si? -¡Bueno quédese! Pero mucho cuidadito de andarse aprendiendo esas canciones ¡mucho cuidadito Moncho! Al
quedar a solas Gaetana se acerca al niño -¡Es que tu
mamá a veces exagera las cosas! -y luego admira el dibujo -
¡Ay! ¿A quién estás pintando? -¡A usted, claro que no me queda igual! -¡Ay, déjame decirte que no lo haces nada mal! ¿Y quién te enseño a pintar mi amor? -¡Don Felipe! -¿Y quién es don Felipe? -Es un señor que pinta mujeres. -¡Ah! -¡Pero sin ropa! -aclara el niño. Gaetana lo mira espantada. Lavandería. -¡Una
mujer y un hijo! Cuando el padre me lo contó no pude creerlo,
pero después me di cuenta que decía la verdad -le dice
Antonio. -¡Honestamente!
¿Usted qué piensa de todo esto Antonio? ¿Usted
cree que yo soy un hombre irresponsable que niega a su mujer y a su
hijo? -¡No Salvador! Si lo ocultó por tanto tiempo, pues sus razones tendrá. -¿Usted piensa contárselo a alguien Antonio? -No se preocupe, ni siquiera a Ángela. -¡Si quiere, yo le explico porque ese cura le dijo que yo tenía mujer y un hijo! -No, no tiene que explicarme nada, hágalo cuando realmente le nazca. Salvador le sonríe -¿no le pica de curiosidad? -¡Pues
si, no lo niego, pero no voy a presionarlo para que me cuenta sus
cosas! Yo sé que está en serios problemas y no lo voy a
molestar con otras cosas. -¡Muchas
gracias muchacho! -Y Salvador le palmea el hombro -¡muchas
gracias por comprenderme! ¡Sin duda cuento con un verdadero amigo! Antonio sonríe complacido. * Salvador espera al lado del auto -¡Jacobo Madero! El cura Jacobo Madero. En
ese momento llega Ángela que le pide que la lleve la empresa y
Salvador le pide permiso para salir más temprano. -¡Claro!
Y no me tiene que pedir permiso, con que me diga que tiene algo que
hacer es más que suficiente, además... ¡usted sabe
que no es un simple empleado, sino alguien más importante! Y
están por marcharse cuando llega Simón que le dice que va
a buscar trabajo -¡parece ser que está necesitando gente
en una fábrica y en una de esas corro con suerte y me reciben!
bueno, pero no me vean con esa cara ¡tengo que buscar trabajo! No
me puedo quedar cruzado de brazos sin hacer nada. (Pero le llevó su buen tiempito! -¡Tú no tienes que buscar trabajo en ninguna parte! -le dice Ángela. -¿Cómo que no Ángela? -No,
disfruta de tus vacaciones forzadas porque dentro de muy poco tiempo
¡vas a regresar a la fábrica! Y con un mejor cargo. -¡Ay Ángela, esas son puras ilusiones! -¡No! ¡Y si no cumplo con mi promesa dejó de llamarme Ángela Donoso! * La habitación de Valeria. Valeria practica el piano soñadora. * Por el pasillo pasa Antonio que se dirige al estudio y trata de abrirlo. -¿Buscando
la manera de entrar en el estudio? ¡Para usted no debe ser nada
difícil ya que su esposa es la única que tiene las llaves! -¡Y
aunque las tuviera no me importaría! ¿Qué
necesidad tengo de entrar? ¿Y usted qué le importa Walter? -¡Tal vez quiera visitar al fantasma del piano que vive allí o seguir buscando tesoros! -¿Qué diablos quiere decir? -¡Quiere
que se lo explique! -se burla Walter- ¿De dónde
salió esa valiosa joya que lució la señora
Ángela el día de su matrimonio? ¿No la
escogió usted entre las mejores joyas de la difunta Catalina de
Donoso? Antonio lo toma del pescuezo -¡hable claro porque no estoy de humor para aguantar sus estúpidos acertijos! -Grita. En ese momento aparece Rebeca -¡Walter! Antonio lo deja y se aleja y Rebeca lo toma del brazo -¡Walter! ¿Por qué no deja quieta esa lengua hombre? -¡Tengo que buscar la manera de averiguar si ese oportunista robó las joyas! -¡Tengo que averiguarlo! -¿Y qué ganaría con eso? ¡Ya es demasiado tarde para recuperarlas! -Pero
me voy a sacar la espinita denunciándolo, porque si ellos tienen
las joyas y no fueron para nosotros ¡ellos tampoco las van a
disfrutar! -y se arregla el uniforme- ¡He dicho! * Habitación de Valeria. Valeria practica el piano soñadora y recuerda el beso de Salvador. Habitación de Isabel. Isabel entra y encuentra a Andrés histérico buscando por todos lados. -¿Se puede saber qué estas buscando? -¡No sé! Tal vez alguna prueba de tu infidelidad -y Andrés empieza a buscar en el secretaire. -¿O el veneno con el que pienso matarte poco a poco como lo hice con Pedro? -Se burla Isabel. -¿Lo usaste todo o te quedó algo para tu segundo marido? Isabel
le sonríe divertida -¿tú qué crees?
¡A lo mejor se lo suministré poco a poco hasta el final!
-Y de pronto se pone seria- ¡o a lo mejor no le di nada y
murió de muerte natural! Andrés la mira incrédulo -¡eso es imposible! Isabel
sonríe -¡lo que es posible también es que lo haya
guardado para suministrárselo a su propio verdugo! Andrés furioso la enfrenta -¡no digas estupideces! -¡Estupideces
haces tú! Ya deja de meterte en mi cuarto deja de esculcar
¡no tienes derecho! -le grita furiosa. -¡Tengo todo el derecho del mundo, soy tu marido! -¡Y qué! -altiva Isabel. De
pronto Andrés la toma del cuello y empieza a estrangularla
-¡y te advierto, si intentas matarme yo puedo matarte primero!
¿Sabes? Isabel empieza a ahogarse. Y
mientras Isabel se está quedando sin aire entra Valeria y se da
cuenta y ataca a Andrés -¡suéltala Andrés! -¡Eres
un desgraciado! ¿Por qué haces esto? -Valeria
histérica- ¿por qué no acabas de una vez con esta
situación y te separas como Isabel te lo ha pedido? Mientras Isabel retoma aire Andrés ríe irónicamente y se marcha. Valeria abraza a Isabel que se refugia sus brazos y busca apoyo. * Apartamento Felipe. Felipe plancha su ropa y habla con Jacobo que bebe un te. -¡Todo
lo que me cuentas sobre Salvador Cerinza es una completa locura!
¿Cómo es posible que un hombre como tú pueda creer
semejante historia? ¿Qué pasó Jacobo, te
embruteciste o qué? -Bueno, no soy un sabio pero tampoco soy un ignorante. -¡La
resurrección no existe, nunca existió! A ese hombre lo
iban a sepultar y se levantó simplemente porque no estaba
muerto... ¿A cuánta gente han enterrado estando viva? -Bueno, lo realmente inexplicable fue lo que sucedió después. -Claro,
ese es otro cuento que es más difícil de creer
¿quién va a pensar que un espíritu desconocido se
posesionó del cuerpo de un infeliz campesino? ¡Sin conocer
al tal Cerinza, puedo asegurarte que se estaba haciendo el muerto para
burlarse de todo el pueblo y de paso abandonar a su mujer y a su
pequeño muchachito! Jacobo lo mira con miedo-¡No puedes decir eso tío Felipe! -¡Ay
Jacobo de mi vida! el tipo se aburrió de ellos y encontró
la manera de escaparse para venir ¡a gozar los placeres de la
ciudad! ¡Eso es todo! -¡Ojala
todo lo que dices fuera cierto! Y me arrepiento de haberte contado algo
tan delicado, está visto que a un incrédulo como
tú no se le pueden mencionar ciertos misterios. Felipe
sigue planchando y asiente -si, pues yo prefiero ser un
incrédulo y no un ingenuo. ¡Y tú lo eres!
¿Crees que el tipo ese va a venir a buscarte? -¡Confío en que vendrá! -¡Desengáñate!
No lo va a hacer, lo pusiste sobre aviso y en cuanto se entere que
tú y Cantalicia lo están buscando, se va a desaparecer
para el Polo Norte para que no lo encuentren. -¿Quieres callarte? Me estás haciendo perder la paciencia y se me va a olvidar que eres mi tío. -¡Jacobo,
de algo puedes estar seguro!... -lo mira Felipe seguro de sí
mismo- ¡Jamás vas a ver de nuevo a Salvador Cerinza! Y yo
no lo podré conocer. Jacobo se enoja y se retira a su habitación. Felipe sigue planchando cuando tocan a la puerta, deja la plancha, la desenchufa y abre la puerta. En la puerta está Salvador -¡buenas noches! Felipe no lo reconoce -¡buenas noches! ¿Qué desea? (jajajaja -¡Busco al cura Jacobo Madero! -¿De parte de quien? -¡Salvador! -¿El señor es... Salvador Cerinza? -Pregunta asombrado Felipe. -¡Claro, el mismo que viste y se calza! -responde Jacobo- ¿Supongo que podemos invitarlo a pasar tío? Salvador entra lentamente. Pero
Salvador mira directamente al padre Jacobo -gracias, vine única
y exclusivamente a hablar con el cura Jacobo ¿Para qué me
está buscando? ¿Para qué? Mansión. Es la hora de la cena. Cenan en el comedor principal, Rebeca, Valeria e Isabel. -¡Tú
no puedes seguir viviendo en esta situación! Isabel, debe
existir alguna manera para que Andrés entre en razón...
¡sí se niega, buscamos los medios para obligarlo a que
ceda! Isabel se toma una copa de agua y suspira -¿y qué otros medios pueda haber según t163? -¡Bueno,
no sé! Debe existir alguna disposición legal que te
proteja... no puedes seguir soportando los maltratos de ese
patán. -¡Pero
Valeria! -Se indigna Rebeca- ¿qué te propones hija?
Convertirte en una rompe matrimonios... ¡a ver se puede saber con
qué criterio Valeria! ¡No sabes nada, no tienes ninguna
experiencia de la vida! -¡Tía,
me siento en la obligación de proteger a Isabel! Cómo se
nota que tú nunca has presenciado una discusión entre
ella y Andrés... ¡estoy segura que estarías de
acuerdo conmigo! -¡No
señorita! No te voy a seguir la corriente, yo soy una mujer muy
tradicionalista y ustedes lo saben y creo en la sagrada
institución del matrimonio. Isabel deja de comer y la mira enojada. -¡Cuando
un hombre y una mujer se casan es para toda la vida Isabelita! -sigue
sermoneando Rebeca- ¡Hasta que la muerte los separe! yo odio los
divorcios. -¿Qué
estás diciendo tía? ¡Que algunos de nosotros
tendría que atentar contra la vida del otro para romper con esta
unión que no funciona! -¡Ay mi amor, desde luego que no! ¿Cómo se te ocurre pensar en semejante bestialidad? -¡Entonces quédate callada por favor! -Se enoja Isabel. Valeria
suspira e Isabel la mira y le ruega -¡y también a ti te
suplico Valeria, que no te entrometas en esto! Es un asunto que
Andrés y yo tenemos que arreglar solos. -¡Claro
que sí! -Sonríe Rebeca - ¡eso mismo pienso yo!
tienen que arreglarlo ustedes, por favor Isabel ¡no me digas que
no! -suspira Rebeca- ¡yo siempre he pensado que Andrés es
un hombre ejemplar! ¡El esposo perfecto para ti mi amor! Isabel suspira fastidiada y en ese momento entran Antonio y Ángela de la mano. -¡Discúlpennos, no sabíamos que se encontraban aquí reunidas! -se disculpa Antonio. -¡No se preocupen! -Se apresura a invitarlos Isabel- ¿no gustan acompañarnos? Antonio
y Ángela dudan. Valeria se levanta feliz y los recibe
-¡que gusto verlos, por favor siéntense! -Dice contenta. Pero Rebeca se levanta enojada de la mesa. -¿Y tú por qué te levantas tía? -La detiene Isabel fría. -¡Se me espantó el apetito! -Dice Rebeca mal educada -¡Te sientas por favor! -Le ordena Isabel con un tono que no admite una negativa. Sin embargo Rebeca la reta -¡no tengo ganas de comer Isabel! -¡No
me importa! -E Isabel mira a Ángela y Antonio- ¡nos vas a
acompañar! -Y hace una pausa y la fusila con la mirada-
¡no vas a ser descortés con Ángela y Antonio! Rebeca se sienta de mala gana. -¡Por favor siéntense! -Les ruega Isabel a Ángela y Antonio. Y ante la cara de disgusto de Rebeca ambos toman asiento en la mesa. Antonio mira sorprendido a Isabel y Ángela abre grandes los ojos. * Apartamento Felipe. -¡No
solamente Jacobo lo estuvo buscando, durante semanas Cantalicia y yo
estuvimos de arriba para bajo tratando de dar su paradero! -Le reclama
Felipe a Salvador. -¡Ya estoy enterado de eso! Pero
Salvador le contesta calmo- ¡mire, yo no vine hasta acá
para que me cuestionen! Mucho menos una persona que no me conoce,
así que le ruego abstenerse de reclamarme porque si usted merece
respeto yo también se le exijo. -¡Será mejor que te retires tío Felipe esto es un asunto privado y tú no debes de intervenir! Pero
Felipe cruza los brazos - ¿Ah si? ¡Qué bonito!
¿Y entonces para qué me metiste tú en todo este
embrollo? -Y Felipe enfrenta a Salvador- mire caballero, yo lo estuve
buscando a usted, por cielo, por tierra y por mar... descuidando mis
obligaciones.. ¡De manera que me siento con todo el derecho de
intervenir! Porque estoy muy preocupado por el destino de esa pobre
infeliz y del muchachito. -¡Tío por favor! -¡Es que tiene que estar enterado que esos dos seres están desaparecidos Jacobo! -Probablemente estén desaparecidos para ustedes, para mí no. -¡Explíquese Salvador! -le reclama Jacobo. -Cantalicia
y su hijo están alojados en mi casa, cura ¿usted quiere
hacer el favor de venir conmigo? Allí podremos hablar con
más tranquilidad -le invita Salvador. Jacobo mirándolo con miedo acepta. Felipe los mira extrañado. FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
|
| Cap#90 <- - -> Cap#92 | |
| Home Resúmenes Elenco Derechos Músicas Envía un Mensaje | |