![]() |
Mabouchita La reina de los resúmenes |
¡Colabore aquí! |
| Home Resúmenes Elenco Derechos Músicas Envía un Mensaje | |
| Cap#104 <- - -> Cap#106 | |
El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO "Lasciate ogne speranza, voi
ch'intrate" * CAP# 105: miércoles 14 de
diciembre de 2005 – ¡LAS PUERTAS DEL INFIERNO! Casa
de CroBergman. Gonzalo,
el vigilante, hace su ronda nocturna con un bello labrador beige. (Cuidado Azur!!! Todo
está tranquilo, se detiene frente a la casa indeciso y luego
se decide a entrar, golpea a la puerta. Valeria
se asusta -¿Quién? -Y sin esperar respuesta-
¡adelante! Es usted Gonzalo. -¡Qué
pena molestarla a esta hora señorita Valeria, pero
quería
saber si necesita algo o me puedo ir a descansar! -¡Por
mí puede retirarse! -le responde Valeria muy nerviosa. -¡Bueno,
que pase buenas noches! Pero
Valeria lo detiene histérica -¡Gonzalo, espere! A
Isabel
se le podría ofrecer algo... ¡un momentito por
favor! Y
Valeria corre a la habitación de Isabel. Gonzalo se queda
muy extrañado. * En
la habitación de Andrés éste ataca a
Isabel
violentamente -¡Tú lo sabías,
dímelo! -Le
grita histérico- ¡tú lo
sabías! Isabel
lo empuja y grita -¡Te has vuelto loco! -Y corre hacia la
mesita de noche dónde tiene la pistola. Andrés
toma un pedazo de botella rota y se le acerca amenazador Isabel
se le acerca a pesar de todo -¡Andrés! -le dice
con un expresión parecida a la pena. -¿Para
qué me trajiste aquí Isabel? -de pronto pregunta
lúcido Andrés pero siempre
amenazándola. Isabel
se da cuenta del peligro sin dudar corre a la mesita, toma la pistola y
lo apunta. Isabel
está a punto de disparar.
Andrés de pronto empieza a ver mal por el
efecto del tranquilizante y mira a Isabel como desmayado. Andrés
pierde la conciencia, por el efecto de las pastillas y cae lentamente
al suelo. -¿Que
pasó, que tiene Andrés? -¡No
pasó nada, tú ve por favor llama a Gonzalo para
que me
ayude a subirlo a la cama! ¡Ve rápido te estoy
diciendo! Isabel
muy nerviosa se arrodilla al lado de Andrés inconciente y se
toma con fuerza la cabeza. * Restaurante. -¡Andrés
anda muy mal de la cabeza, de eso no hay duda! Por eso fue que a
última hora Isabelita se preocupó
muchísimo y
decidió llevárselo a esa casa de campo. -¡Por
todos, menos por mí! -Le reclama Rebeca -¿le
importo un bledo, verdad Salvador?
- le pregunta de pronto seria. -¿Señora,
se da cuenta del grandísimo disparate que acaba de cometer
su
sobrina? - le dice Salvador enojado- ¡se fue a ese lugar con
Andrés Corona, un tipo violento que puede reaccionar mal
contra
ella o en contra de Valeria! ¿Se ha puesto a pensar en eso?
-¿Qué? -¡Que
ahora llama a Valeria por su nombre! Antes le decía
señorita Valeria... ¡sin embargo a mí
me sigue
llamando doña Rebeca! -Y le vuelve a sonreír
seductora-
¡puede que usted haya cambiado!... -y Rebeca seductoramente
le
pone la mano sobre su mano. Salvador
le da una palmada como matando a una mosca. La palmada resuena en todo
el restaurante y la gente se da la vuelta a mirarlos. Rebeca
retira su mano con dolor -¡Salvador! -Le dice Rebeca a punto
de
llorar- ¡usted puede haber cambiado en muy poco tiempo,
pero...!
¿Sabe?... ¡para mí sigue siendo el
hombre
encantador de siempre! -Y Rebeca se vuelve a tirar al vacío
sin
paracaídas- ¡y no voy a renunciar a su amor
Salvador! Salvador
la mira sin ninguna consideración -¿Me va a decir
dónde queda la casa del señor CroBergman,
sí o no? Rebeca
lo mira a punto de llorar -¿Sólo le importa la
información, verdad? -Le dice con dolor- ¡no le
importa mi
compañía! -¡La
verdad, sólo vine por la información! - le dice
Salvador con franqueza y cansado de mentir. Rebeca
sonríe agria -¡Pues yo le voy a contar otra verdad
Salvador, no tengo la más ligera idea de dónde
está esa dichosa casa! -y le sonríe con triunfo y
maldad-
¡no se me ocurrió nunca preguntárselo a
Isabelita!
¿Cómo le parece... eh? -¡No
se atreva a levantarse! -Le grita Rebeca haciendo un
escándalo
-¡sería un desplante imperdonable Salvador! Salvador
la mira con desprecio -¡Imperdonable es lo que
está usted haciendo señora! -¡Lo
hago todo por su amor y eso lo justifica! -Le grita Rebeca. Salvador
que ya se alejaba decide volver, sonriendo ante la mirada curiosa de
todos los comensales que dejan de comer para escuchar la
conversación. Salvador vuelve a sentarse a la mesa
-¿No
se nota que estoy harto de sus presiones? ¡Qué ya
no
quiero continuar con este juego estúpido! ¿No se
nota
señora? -¡Estoy
haciendo un esfuerzo por no mandarla al diablo! ¿Sabe por
qué no lo he hecho? Por no lastimarla, pero usted me
está
obligando a hacerlo. -¡Salvador,
cuide mucho sus palabras! -le dice Rebeca amenazadora. -¡Me
he cuidado muchísimo señora, para no lastimarla!
Pero
usted me sigue presionando y si no lo he hecho, no ha sido por temor a
sus presiones, sino por algo muy humano... ¡yo sé
lo que
siente una persona vieja cuando se enamora de alguien joven! -Salvador
la mira a los ojos y le dice la verdad- ¿Sabe por
qué?
¡Porque a mí me pasó lo mismo!
¡Yo
enloquecí por una mujer que podía ser mi hija! -¡Otra
mujer señora! -Grita histérico Salvador. Y
todos los comensales del restaurante siguen interesantísimos
la conversación. -¡Otra
mujer, y yo era un anciano como Pedro José Donoso! -dice
Salvador bajando la voz. -¡Salvador!
¿Qué le está pasando? -Rebeca se
asusta-
¿se está volviendo loco, o qué? -¡En
varias ocasiones me cansé de escucharla quejarse del
señor Donoso!... ¡que si éste pobre
viejo
decrépito, que si éste anciano que
podía ser el
abuelo de Isabel! -Le dice Salvador implacable- ¡usted no se
siente respeto por los viejos! Rebeca
empieza a temblar- ¡Salvador, le juro que sus palabras me
están asustando! Salvador
está a punto de marcharse pero se vuelve a detener
-¡Yo no
entiendo señora por qué usted desprecia a los
viejos!
¿Dígame por qué, si usted
también es una
vieja encaprichada en un joven? Rebeca
no aguanta más y se pone llorar -¡Ay Salvador, yo
siento
que usted está muy nervioso, no entiendo lo que le pasa! Salvador
le grita -¡Estoy harto señora, harto! - pierde
toda
compostura- ¡no estoy dispuesto a continuar con este juego
estúpido! Rebeca
se da cuenta que todo el mundo los mira riéndose de ellos y
le pide que baje la voz -¡Cálmese! -¡Ya
no me presione más, ya deje de..! -y Salvador baja la voz-
¡ya déjeme en paz señora,
déjeme en paz y si
quiere tomar represalias en contra mía hágalo!
¡No
me importa, hágalo! Rebeca
le dice llorando histérica -¡Salvador, esto no es
un juego estúpido! Salvador
mira la gente -¿Quiere gritarle a todo el mundo
quién
soy? ¿Quiere hacerlo? -Y de pronto Salvador le habla a todo
el
restaurante a gritos- ¡Señoras, señores! -¡Yo
soy el orgulloso padre de mi hijo y tengo una mujer! -Salvador se pone
de pie - ¡se le acabó su jueguito! - le dice
Rebeca y
luego vuelve a gritar- ¡y conste que ésta no es mi
mujer,
ni la madre de mi hijo! -dice señalando con el dedo a Rebeca. Y
diciendo esto se retira dejando a Rebeca humillada y llorando
-¡Salvador! Una
señora de la misma edad mira a Rebeca y mueve la cabeza con
reproche. * Casa
de CroBergman. Gonzalo
levanta a Andrés del suelo como si no pesara nada y lo pone
en la cama. Andrés
duerme profundamente. * Más
tarde en la sala Gonzalo le pregunta- ¿Señora
Isabel, se le ofrece algo más? -¡No
gracias, se puede retirar! -¡No
se preocupe, se puede retirar! -Le tranquiliza Isabel. -¡Sí,
buenas noche! Valeria
e Isabel lo despiden - ¡Buenas noches! -¡Isabel,
es que nada de esto tiene sentido! -Le grita Valeria cuando se retira
Gonzalo. -¡Valeria,
por favor! -¡Intentó
hacerlo, pero afortunadamente no pasó nada! -¡Pero
puede pasar y no vamos a correr el riesgo! Isabel por Dios, por lo que
más quieras, no lo hagas por mí... -le ruega
Valeria-
¡hazlo por ti, que estás corriendo un grave
peligro y todo
por culpa de tu terquedad! -¡Escúchame
bien! -le responde Isabel a punto de un ataque de nervios- Te juro que
en este momento lo último que quiero escuchar es un
sermón. -¡Está
bien! -admite Isabel- ¡si tú no piensas apoyarme,
yo no te
voy a obligar, tú puedes hacer lo que quieras y yo no te voy
a
culpar por eso! -¡Isabel,
por favor escúchame, yo no me pienso marchar de
aquí sin
ti y sin Andrés! -Le promete Valeria y le acaricia el rostro. Isabel
sonríe con una tristeza infinita -¡Está
bien,
está bien, pero solamente te estoy pidiendo un
día!
-Isabel se pone llorar -¡un día más
Valeria,
solamente un día más y te prometo que si
Andrés no
se compone, te prometo que nos lo llevamos antes de que anochezca! -Y
le toma la cara entre las manos- ¡un día
más
chiquita! ¿Si? Valeria
llorando le da un beso en la frente a Isabel
-¡Está bien! -Y se marcha a su
habitación. -¡Sólo
un día más! -dice Isabel al quedar sola y se pone
a
llorar- ¡un día más para que acabe este
infierno o
para que empiece! -Y completamente destrozada llora. * Mansión. Rebeca
regresa a la mansión manejando el auto, vestida toda de
negro y
llorando amargamente. Las lágrimas le corren por las
mejillas y
el maquillaje se le cae a pedazos. Como un alma en pena entra a la
casa. Sube las escaleras como ocultándose. A llegar al piso
superior, temblando como una vieja abandonada se sienta a llorar en el
banco del pasillo. Antonio
sale en ese momento de su habitación y la ve -¿Se
siente mal doña Rebeca? Pero
Rebeca reacciona histéricamente -¡No me pasa nada! -¡Está
temblando y llorando! -se compadece Antonio - ¿le
sucedió
algo malo? Si puedo ayudarla en algo ¡dígamelo!
-¡Yo
no la odio doña Rebeca, le ofrezco mi ayuda de buena
voluntad, la veo muy deprimida! Rebeca
llorando y temblando le grita -¡Nadie puede ayudarme, nadie
puede
ayudar a una vieja estúpida! -Y diciendo esto se mete a la
habitación de Isabel. Sigue
llorando desconsolada... de pronto ve un espejo de mano, que
está al lado de la foto de don Pedro José Donoso
y lo
toma entre sus manos y se mira... y sigue llorando sin consuelo. Desde
su retrato... Pedro José Donoso la mira. * Casa
de CroBergman. Isabel
se pasea por el puerto de la laguna… mira al lago * Mansión. Rebeca
sentada en el jardín. -¿Por
qué tan meditabunda doña Rebequita? - se le
acerca
Walter- ¿extraña a la señora Isabel o
está
preocupada por el estado de don Andrés? -¡Ni
una cosa ni la otra Walter! -le gruñe Rebeca -
¡hubiera
dado cualquier cosa por irme con Isabel y no estar metida
aquí! Walter
se sienta a su lado - ¿Le fue muy mal anoche? -¿Por
qué dice eso, a ver? -se enoja Rebeca. -¡Sencillamente
doña Rebequita, la vi saliendo de aquí con mucha
dicha,
con todo el ropero encima y con las joyas de su sobrina! - le
señala con el dedo. Rebeca
le hace un gesto de fastidio -¡Ya Walter! ¿Por
qué
se la pasa vigilándome? metiendo su narizota
dónde no va. Walter
se le acerca aún más -¡No sea injusta
conmigo
doña Rebequita, usted me preocupa mucho, y por eso pienso
que le
fue como los perros anoche! Tuvo una gran decepción tal vez. -¡Eso,
es asunto mío Walter! Y deje de vigilarme
¡déjelo
porque vamos a tener serios problemas usted y yo y no sea pesado Walter! En
ese momento llega Vicky que corriendo -¿Le sirvo su
desayunito? -¡No,
no quiero nada, absolutamente nada! -le responde Rebeca maleducada y de
malhumor y se retira. -¡Eso
me pasa por preguntona, seguro desayunó, pero alacranes
vieja sangrona! Walter
la mira y luego que Vicky se retira... Se ríe divertido. * Casa
de CroBergman. Muy
temprano en la mañana Isabel se pasea por el
jardín de la
casa y se acerca a Gonzalo que lleva un hermoso caballo de la brida. -¡Buenos
días señora Isabel, veo que se levantó
temprano! -¡Sí,
así es Gonzalo, buenos días! -Isabel duda-
¿mi prima, no la ha visto? -¡Si,
estaba en la cocina preparando el desayuno! -¡Gracias!
- le agradece Isabel y se mete a la casa. Gonzalo
se lleva a un hermoso alazán. * Isabel
se mete a la casa y entra a la habitación donde
Andrés sigue dormido profundamente. Isabel
prepara su bolsa de mano, y luego se dirige a la mesita de noche... y
saca la pistola y la guarda.
Mansión. Simón,
Antonio, Abigail y Ángela desayunan mientras Vicky les sirve
y habla con ellos. -¡Doña
Rebeca madrugó más temprano que nunca, anda de
arriba
para abajo como alma en pena! Y yo no sé que le
picó a
esa vieja pero no quiso desayunar nada. -¡Seguramente
se siente desprotegida sin la señora Isabel y cree que
nosotros
nos vamos a aprovechar de la situación! -Dice
Simón
mientras come con los codos puestos sobre la mesa y
empuñando el
tenedor como si fuera a matar a un cristiano -¡el
ladrón
juzga por su condición! -¡Sí,
y llegó tarde! -agrega el chisme Antonio- pero la verdad la
vi
tan deprimida que me dio mucha lástima. -¡Es
que no hay manera de ayudarla, le dices algo y luego-luego saca el
arma, es una señora que vive a la defensiva! -Dice
Ángela. -¡Aún
así, yo voy a tratar de averiguar qué es lo que
le pasa! -Anuncia Abigail. -¡Mamá,
déjala, que cada quien se arregle como pueda! -Le ataja
Simón. -¡Hijo,
es que debe sentirse muy sola, a lo mejor sólo necesita a
alguien que la escuche, yo no pierdo nada con ser amable con ella!
Subo, platico y si me contesta groseramente, me olvido del asunto y
problema resuelto -y diciendo esto Abigail sube al piso superior. (ayayaya
Abigail...
-¡Simón
tiene razón! -dice Antonio empuñando el cuchillo
como si
fuera una bandera- ¿tú no sabes dónde
fueron? -Le
pregunta a Ángela. -¡Lo
único que sé es que la casa le pertenece al Sr.
CroBergman, él es un ingeniero industrial de la
región y
quiere asociarse con Isabel, el que también está
muy
interesado en saber es Salvador porque me ha estado preguntando lo
mismo! -¡A
todos nos preocupa mucho esta situación, a mí se
me hace
muy extraño que la señora Isabel se haya llevado
a
Andrés en ese estado! -dice Antonio. -¡A
mí lo que le molesta es que haya obligado a Valeria a
acompañarla! -exclama Simón. -¡Eso
no te deja de paz! ¿Verdad? -se compadece Ángela. -¡No
te imaginas Ángela, me gustaría ser adivino para
saber
qué está pasando en esa casa en este momento! * Casa
de CroBergman. En
ese preciso momento, Valeria entra la habitación de
Andrés a buscar a Isabel pero no la encuentra. * Valeria
va a preguntar a Gonzalo por su prima Isabel. -¡Sí
señorita, la vi hace un ratito, salió con don
Andrés a tomar aire fresco! Para aprovechar el
día tan
bonito que está haciendo hoy. -¡Sí,
tiene razón! -¡Y
a propósito señorita, el señor nada
que se mejora! -¡Cada
día está peor! Isabel no debió salir a
solas con él. * En
el lago. Isabel
y Andrés van en un pequeño bote. Isabel va
remando y
Andrés mira al agua completamente ido y sin dar muestra de
razonamiento. Mansión. En
la habitación de Isabel... Rebeca de muy mala cara se acerca
al
retrato de don Pedro José Donoso y recuerda las palabras de
Salvador. "-¡Me
he cuidado muchísimo señora, para no lastimarla!
Pero
usted me sigue presionando y si no lo he hecho, no ha sido por temor a
sus presiones, sino por algo muy humano... ¡yo sé
lo que
siente una persona vieja cuando se enamora de alguien joven! -Salvador
la mira a los ojos y le dice la verdad- ¿Sabe por
qué?
¡Porque a mí me pasó lo mismo!
¡Yo
enloquecí por una mujer que podía ser mi hija! Rebeca
la mira riendo histérica- ¡Ay por favor, no me
diga ahora que le gustan las niñas! ¿Verdad? -¡Otra
mujer señora! -Grita histérico Salvador. Y
todos los comensales del restaurante siguen interesantísimos
la conversación. -¡Otra
mujer, y yo era un anciano como Pedro José Donoso! -dice
Salvador bajando la voz." Rebeca
pone una cara más agria a un que la que tiene recordando
esas
palabras y se abraza a sí misma asustada... En ese momento
entra
Abigail. -¡Doña
Rebeca! -¡Si
va a ordenar la habitación puedo salir Abigail! -No!
Solamente venía a preguntarle si desea algo. -¡No!
-dice Rebeca levantando la nariz- ¡a mí no se me
ofrece absolutamente nada! -¡Doña
Rebeca, si se siente mal dígalo tranquilamente, a lo mejor
yo puedo ayudarla! Rebeca
sonríe con sorna -¿Desde cuando usted se preocupa
por mí? -Bueno,
entiendo que debe sentirse muy sola sin su sobrina y que debe estar
preocupada. -¡Bueno,
si, pero no es tan sólo por ellas, también tengo
problemas personales que no le puedo confiar a nadie! -Le confiesa. -¡Me
imagino! Llevamos una cruz a cuesta y usted no debe ser la
excepción. -¡Claro!
-exclama Rebeca- ¡Abigail! ¿Qué piensa
usted sobre Salvador Cerinza? -¿Sobre
Salvador, por qué me le pregunta? -se sorprende. -¡Simplemente
le estoy pidiendo su opinión ¿no le parece un
tipo muy extraño? -¡A
mí la verdad, me parece una gran persona! -¡El
puede hacerle daño a cualquiera! -Dice con rabia Rebeca. -¿Tuvo
algún problema con él señora? -¡No,
yo no he tenido ningún problema con ese... señor!
Porque
ni lo trato, ni me relaciono con él, yo siempre he sabido
guardar muy bien mi puesto ¡jamás
cruzaría ni
siquiera una sola palabra con un demente! -¿Demente?
-se sorprende Abigail. -¿No
son dementes los que hablan disparates para desconcertar a los
demás Abigail? ¡Pues eso, eso es Salvador Cerinza!
-Sigue
furiosa Rebeca- ¡un hipócrita demente que
sólo dice
brutalidades! -¡Discúlpeme
doña Rebeca, aunque usted diga lo contrario, yo estoy por
creer
que algo muy grave le pasó con él! -sospecha
Abigail. -¡No
me ha pasado nada, nada! además no sé por
qué
hablo estas cosas con usted! -y la despide-
¡retírese,
retírese, si hay algo que hacer aquí yo me
encargaré! -¡Permiso!
-Le dice Abigail mirándola extrañamente y se
retira. Al
quedar sola Rebeca sigue mirando al retrato de don Pedro
José Donoso. * Al
salir al pasillo Abigail se encuentra con Vicky que le pregunta que
pasó. -¡Sabes
Vicky, estoy por creer que es cierto lo que tú y el resto de
las empleadas dicen! -¿Qué
será? -¡Pues
que doña Rebeca tiene un interés especial en
Salvador! * Cítricos
Donoso. -¡Señorita,
por favor entienda que es muy importante que yo localice al
señor CroBergman! -Salvador trata de obtener la
dirección
por teléfono- ¡dígame cuando regresa, o
como puedo
llegar a su casa de campo!
En
el lago. Isabel
sigue remando e internándose en el lago Isabel,
en medio de sus lágrimas lo sigue mirando sorprendida
-¡Sí, yo lo sé, pero usted
está loco si
piensa que!... -¡No
estoy loco, es lo mejor para los dos! -le interrumpe Salvador-
¡Entiéndalo! Usted tiene que permanecer ahora al
lado de
su esposo, él la necesita... ¡usted debe
permanecer a su
lado! -¡Pero
yo no quiero vivir con él!... ¡Yo no quiero vivir
con
él! -Le dice Isabel desesperada- ¡yo quiero vivir
con
usted, yo se lo prometí a usted! Salvador
le seca las lágrimas de la mejilla
-¡Señora, es una
promesa imposible de cumplir! ¡Su esposo la necesita ahora
más que nunca! Entiéndalo ¡usted debe
permanecer
con él, no puede, no está en libertad de casarse
conmigo
ni con nadie!"
Andrés
lo mira con los ojos desorbitados. Y
Salvador se le acerca aún más -
¡Andrés! -y
lo mira directamente a los ojos con pena, dolor y rabia mezcladas-
¡Te perdono que me hayas matado, pero nunca te voy a perdonar
tu
inmensa ingratitud! - y diciendo esto a Salvador se le nublan los ojos
de lágrimas." Andrés
vuelve a la realidad temblando y de pronto le anuncia a Isabel
-¡Los fantasmas si existen! sí... Y andan sueltos
por
ahí, ¡ocupando el cuerpo de otras personas! -Y de
pronto
le aconseja- ¡nunca confíes en los muertos Isabel,
porque
vuelven para vengarse! -Y Andrés le dice con rabia-
¡como
ese maldito! Isabel
lo mira con miedo y asombro. -¡Donoso
regresó y tú lo sabías! - le reclama
Andrés. Isabel
mira hacia otro lado sin decir palabra. * Casa
CroBergman. Valeria
hace la cama de Andrés y de pronto encuentra los restos de
botella cortada, sale de la habitación corriendo. * Valeria
sale al jardín donde Gonzalo corta madera
-¡Gonzalo! -lo llama. -¿Señorita
cómo está? -Le saluda. -¡Muy
preocupada, porque nada de Andrés, nada de Isabel! -¡No
sé nada de ellos, pero no creo que esté muy lejos
de acá! Valeria
se preocupa. * En
el lago. Andrés
e Isabel siguen su tétrica conversación. -¿Saber
qué? -se impacienta Isabel- ¡Lo dices por lo del
piano! Isabel
se toma la cabeza entre las manos. -¡Como
solía hacerlo! - sigue Andrés- ¡la
única
diferencia es que ocupa otro cuerpo! Uno mucho más joven. Isabel
se desespera de su locura. -¡No
me dices nada, prefieres cállate! -¡Tú
ocultas muchas cosas! - le grita Isabel- ¡tú
sí
ocultas muchas cosas, en este momento yo no sé si
estás
loco o estás trastornado! -Isabel está a punto de
llorar-
¡yo no sé que pasa contigo! Andrés
mira al cielo -¿Quién sabe? -Y de pronto
entiende-
¡me trajiste hasta aquí para matarme!
¿Verdad? -¡Tú
también intentaste matarme y no te importó el
lugar! -le reclama Isabel riendo nerviosamente. Andrés
ríe con un loco -¡Qué
irónica es la vida!
-Le dice Andrés mirando al cielo- ¡una vez nos
juramos
amor y ahora intentamos matarnos! -¡Andrés!
-Le ruega Isabel- ¡te lo dije hasta el cansancio, te lo
advertí, que terminaríamos de esta manera!
-Isabel
está histérica- ¡pero tu
ambición fue
más grande que todo, nunca quisiste escuchar, y mira
dónde estamos ahora! - le grita histérica. -¡Sí,
yo ambicionaba tantas cosas! -le hice Andrés como si fuera
un
viejo muy cansado y cierra los ojos- ¡fortuna, poder! -y toma
aire profundamente- ¡y habría conseguido todo eso
si no
fuera porque el viejo regresó a buscar lo que le corresponde! -¡Solamente
dime por qué insistes en hablar de cosas absurdas! -Le
reclama
Isabel furiosa- ¿por qué aseguras que Pedro
regresó? -¡Porque
es la verdad! -de pronto le grita Andrés con todo el
pulmón, se le deforma la cara y se le acerca amenazador. Las
Puertas del Infierno FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración
en otro sitio sin avisarme |
|
| Cap#104 <- - -> Cap#106 | |
| Home Resúmenes Elenco Derechos Músicas Envía un Mensaje | |