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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: "We hold these truths to be self-evident: that all men are created equal." * Bar
de Gaetana. Matilde
se pasea de un lugar a otro contando que fue terrible -¡No se
lo deseo ni a mi peor enemigo! -¡Cálmate
siéntate de una vez que me tienes los nervios de punta! -Le
grita Gaetana. Camilo
y Lupe le ayudan a sentarse y le ofrecen un té. -¡Cianuro
necesito, o veneno para ratas, tráiganme todo lo que sea
necesario para que me hagan efecto! Gaetana
trata de calmarla y le pregunta qué fue lo que le
pasó-¡Por qué suspendiste la luna de
miel! -¡Porque
la miel nos la comimos antes de tiempo! -Grita Matilda- ¡y lo
único que me causó fue amargura pura ese
desgraciado! Tanto
Gaetana como Camilo la miran asombrada -¡Matilda! No me diga
que
tuvieron una pelea acabando de casarse -dice Camilo. Matilda
llora -¿Una pelea? ¡No, terminamos
definitivamente,
finito! ¡Out! ¡No quiero volver a saber nada de ese
mal
hombre! -¿Qué
fue lo que te hizo mujer? ¿Qué pasó? -¡Me
metió los cachos, en plena noche de bodas! -grita Matilda
desesperada- ¡me descuidé un poquito y lo
caché con
una rubia teñida que le andaba coqueteando descaradamente! -¿Te
dejó por otra mujer? -se sorprende Gaetana. -¡Hasta
travestí creo que era! -Sigue Matilde- ¡era
demasiado extravagante para ser mujer! -¡Qué
barbaridad lo que me estás contando Matilda! -Se espanta
Gaetana. -¡No
lo puedo creer, quien lo veía tan tímido, tan
cariñoso, si ni hablaba, y tiene toda la razón de
estar
molesta doña Matilda! Lupe
le trae un tequila -¡Tómese todo de un solo sorbo,
no hay
nada más bendito para las penas de amor que un tequila doble! Matilde
se toma el tequila de un golpe -¡Te juro que esto no va a
quedar
así, no señores, ese bribón no sabe
con
quién se ha metido! ¡Nadie se burla de la gran
Matilda sin
tener que lamentar! Le haré las pócimas
más
terribles, le haré un hechizo, lo haré temblar
porque no
sabe lo que le espera. -¡Cálmate
mujer! -¡Voy
a clavar su fotografía con miles de alfileres negros y le
echaré la maldición gitana haré que
sus ojos se
cieguen y que el vino se convierta hiel! -sigue gritando Matilda. -¡Tú
sabes muy bien que con tus brujerías no le pagas nada a
nadie! Matilda
llora frustrada e impotente -¡Estoy desesperada, ojala
tuviera miles de poderes para poder destruirlo! Lupe
se acerca y la consuela-¡Todo tiene arreglo! -¡Esto
no tiene arreglo Lupita, voy a pedir el divorcio inmediatamente, y
haré todo lo que sea posible para no volver al lado de ese
gorila de los infierno! Prefiero quedarme completamente sola, sola. -¡Bueno,
estás igual que nosotros! Porque Salvador nos
abandonó -dice triste Gaetana. -¿Salvador
se fue? -se sorprende Matilda. -¡Así
como lo oyes, se fue con una mujer, en este momento debe estar muy
lejos con ella! Matilda
la mira sorprendida. * Mientras
tanto Salvador, en vez de estar muy lejos, -¡Buenos
días Ramírez! -¡No,
vine por unos documentos que necesito preparar para el lunes, los
olvide anoche! -le dice nervioso. -¿Y
usted está bien? -¿Yo?
¡Sí, lo que pasa es que no dormí muy
bien anoche Ramírez! ¿Piensa trabajar hoy? -¡Parte
de la mañana!, espero a Simón que
prometió venir a
ayudarme, por cierto que no sé por qué no ha
llegado
todavía -se inquieta. -¡Probablemente
por el tráfico! -responde distraído Salvador y
luego simula tomar unos papeles. Ramírez
lo ve partir intrigado. * Mansión. Simón
trata de despertar a Valeria -¡Valeria, no reacciona! -Se
desespera. Simón
se acerca a Valeria -¡Tiene la respiración muy
débil! -¡Le
voy a dar frotadita con alcohol! -Propone Vicky. -¡Dejemos
de perder el tiempo y vamos a llamar a un médico! -Dice por
fin
Abigail algo coherente- ¡este asunto puede ser más
grave
de lo que parece, Simón corre, háblale al doctor
a ver si
lo encuentras en su casa! Simón
sale a cumplir su cometido cuando se cruza con Antonio y le cuenta lo
que pasa -¡Valeria se desmayó y no reacciona, hay
que
llamar a un médico! En
ese momento los interrumpe Isabel que los escucha -¡No hace
falta, yo ya lo hice personalmente! -les anuncia fríamente-
¡el médico de Valeria viene en camino! -E Isabel
entra al
cuarto de Valeria. -¡Doña
Isabel, qué bueno que llegó! -suspira Abigail al
verla entrar. -¡Le
agradezco mucho su preocupación Abigail, y les voy a
suplicar que se retiren y me dejen a solas con ella! -¡Señora,
yo la veo muy mal, tiene una fiebre muy alta! -le comunica Abigail
antes de salir. Isabel
cruza los brazos a la defensiva -¡El doctor viene en camino y
nos
va a decir qué es lo más conveniente! -La
tranquiliza. -¡Con
permiso! -se calma Abigail. -¡Propio!
-Responde Isabel y se queda sola en el cuarto de Valeria. De
pronto se da la vuelta y encara a Walter todavía sigue
ahí -¡Dije todos! -Le dice muy dura. Walter
se arregla el uniforme y se marcha. Isabel
queda completamente sola con Valeria y se acerca a ella mirando la con
rabia. Valeria sigue desmayada. * Gaetana
arregla el bar. Aparece Camilo que dice que dejó durmiendo a
Matilda en el cuarto pequeño. ¿Se tomó
algún calmante? -Pregunta Gaetana. -¡No,
pero se chupó botella y media de tequila! -¿Qué?
¡La verdad es que esa bruja no tiene remedio! Aunque a
mí
me da realmente un poquito de lástima, pobrecita, estaba tan
ilusionada con su tercer matrimonio. -¡Se
moría por su hombre como ella lo llamaba! -Dice Lupe. -¡Tanta
preparación y tanta alta algabaría para nada!
-dice
Camilo mientras sigue trabajando -¡y muy poquito le
duró,
porque la veo decidida a separarse! -¡El
muy sinvergüenza! -Se enoja Gaetana-
¿cómo se le
ocurriría hacerle semejante cochinada?
¡Además con
una bruja oxigenada! -¡No,
si dijo que era un travestí! -Le recuerda Camilo. -¿Qué?
-se espanta Gaetana quien antes no había caído en
cuenta
-¿no me diga que el hombre le salió
mañoso? Camilo
lo mira con las cejas levantadas. -¡Camilo,
tenemos que llenarnos con mucha paciencia para escucharla, va a renegar
durante mucho tiempo! -¡Eso
sobra decirlo jefecita, no se va a calmar muy fácilmente! -¡Y
no quiero alarmarla doña Gaetana! -le advierte Camilo-
¡pero al parecer piensa instalarse aquí, me dijo
que por
nada del mundo regresaría a su antigua casa! -¿Te
dijo eso? -Pregunta Gaetana con los ojos alarmados. Lupe
también la mira desesperada-¡Ay! -Gime Lupe. -¡Ay!
-Gime Gaetana -¡si se quiere quedar, que se quede, yo no creo
que
moleste, sobre todo ahora que Salvador no está! -Y de pronto
se
pone triste y se marcha. Camilo
y Lupe quedan solos. * Afuera
del bar, Salvador estaciona el auto y se queda pensativo en el asiento
un largo tiempo.
Salvador
suspira-¡Ay Gaetana, Gaetana, Gaetana! No me pregunte nada
por
favor -y baja cansado del auto, arrastrando los pies. Lupe
y Camilo salen felices de la casa a recibirlo -¡Salvador,
qué bueno que volvió! -Dice feliz Camilo. -¡Muchachos,
déjenlo tranquilo que no se siente bien, no lo molesten!
Venga
conmigo Salvador -y Gaetana se lo lleva. -¿Qué
habrá sucedido, regresaría para quedarse o se
regresó porque tuvo algún problema? -se inquieta
Camilo. -¡Oh,
no sé mi amor, pero viste la cara que traía, yo
pienso
que algo muy malo debe haberle sucedido Camilo! -anuncia Lupe-
¡Algo muy malo! * Habitación
de Salvador. -¿Se
tomó el calmante que le di? -Se preocupa Gaetana. Salvador
asiente con la cabeza -¡Gracias Gaetana!
-¡Pero
no fue por eso que regresó! ¿Verdad Salvador? Salvador
suspira profundamente y con dificultad y la mira los ojos
-¡Isabel lo descubrió todo! -Le confiesa. Gaetana
lo mira espantada. -¡Lo
sabe todo! Mis planes con Valeria se frustraron, por causa de Isabel
Arroyo -dice con rabia - ¡todo se me vino abajo Gaetana! Gaetana
sorprendida mira para otro lado. * Mansión. Habitación
de Valeria. Valeria
sigue desmayada. Isabel está sentada en una silla, lejos de
ella, con una expresión dura en la cara. -¿Llamaste
al doctor? -¡Sí,
pero no aparece! -¿Qué
pudo ocurrirle? -arruga la cara Rebeca -Isabel suspira cansada
-¡ya te imaginarás tía!
sufrió una muy
fuerte impresión con todo lo que pasó... -e
Isabel mira a
lo lejos con rabia- ¡y cómo Valeria es tan
frágil!
-Isabel suspira. -¡Especialmente
para resistir ciertas verdades! -Dice malvada Rebeca. Isabel
se apoya sobre la cómoda y se toma la cabeza
-¡Reconoció que era un error escaparse con
Salvador! -¿Cómo
la convenciste para que desistiera de semejante locura? -pregunta
intrigada Rebeca. La
pregunta toma de sorpresa a Isabel -¿Si cómo la
convencí? -repite y luego sonríe con tristeza
para
sí misma -¡eso no importa tía, lo
importante es que
logré impedir que se fuera! - y luego asiente convencida de
lo
que dice -¡lo importante es que Valeria está
aquí!
-de pronto Isabel mira al suelo- ¡aunque para serte franca no
me
importa su estado! -explota con rabia-¡prefiero mil veces
verla
muerta que en compañía de Salvador! -¡Pues
aunque parezca indolente, yo pienso exactamente igual! -Dice Rebeca
llena de odio en la mirada. Isabel
la mira intrigada. * Casa
de Gaetana -¡Isabel
lo planeó todo! -Le cuenta Salvador con rabia y despecho-
¡me enredó con sus palabras y me hizo quedar como
un...
desgraciado ante los ojos de Valeria! (Y
ante los nuestros también Pedro -¡Todo
el amor que esa muchacha sentía por mí, ahora se
transformó en desprecio, en rabia! -Salvador suspira-
¡No
sabe cuánto me odia Gaetana! -¡Así
que en eso quedó la escapada con la muchacha! - suspira
Gaetana-
¡ay Salvador, le repetí tantas veces que Isabel
Arroyo es
muy peligrosa! ¡Esa no lo va a soltar así tan
fácilmente, no señor, es más
después de
todo lo que ha hecho, es capaz de cualquier cosa para dominarlo! Salvador
se queda callado y luego confiesa- ¡Pues en cierta forma, no
puedo resistir su presencia sin... sin evitar la tentación
de
besarla! -lo reconoce mirando a Gaetana a los ojos - ¡la
tentación de poseerla! -se dice sí mismo. -¡Ay,
qué desastre! -se espanta Gaetana. Salvador
suspira y se levanta y camina, se toma la cabeza con dolor y cierra los
ojos -¡Isabel arroyo, es un veneno, que recorre mi sangre!
-Le
cuenta desesperado- ¡y de ese veneno sólo Valeria
podía librarme! (Ay... -¡No,
no Salvador! -Se desespera Gaetana- ¡si usted realmente
quiere a
esa muchacha, tiene que abandonarla antes de que le cause un
daño mayor! -Le ruega Gaetana. Salvador
de pronto dice con lleno de rabia- ¡No lo haré! -y
se
pasea de un lugar a otro- ¡voy a recuperarla, aunque sea lo
último que haga! -¡Ay,
Salvador por Dios, no sea egoísta hombre! -Se desespera
Gaetana
tratando de hacerle entrar en razón- ¡la va a
perjudicar
con sus obsesiones, usted tiene que entender que todo se
acabó,
y lo que debería hacer es abandonar esa casa, olvidarse de
Isabel Arroyo, de la muchacha y de todos los demás! -le
grita
Gaetana- ¡si no quiere causar un daño mayor! Salvador
se apoyan en la ventana y mira para afuera- ¡No lo
haré Gaetana! -Le dice terco. -¡Mire,
yo hace un rato lloré como una condenada por su partida,
pero yo
estoy segura de que voy a llorar muchísimo más si
se
queda! -¡No
voy a renunciar a ella, así sea lo último que
haga!
-responde Salvador egoísta- ¿me entiende? -¡Salvador,
por favor! Y
de pronto Salvador tiene un gesto violento y golpea en el
vacío
como si fuera la misma Isabel. Luego mira Gaetana con ojos negros-
¡me voy a quedar a enfrentar a Isabel Arroyo, vamos a ver
cuál de los dos va a ganar al final! -le dice furioso
-¡se
atrevió a llamarme cobarde! -Dice lleno de despecho-
¡y yo
le voy a demostrar que no lo soy! -Y suspira con rabia -¡juro
que
se lo voy a demostrar! ¡Se lo voy a demostrar! -Repite * Ángela,
Antonio y Abigail conversan en la cocina
-¡Discúlpenme
muchachos, pero es lo único que les puedo decir,
sólo
sé que Salvador apareció de madrugada y tuvo una
discusión muy fuerte con la señorita Valdivia! Y
la
pobrecita al poco rato se desmayó. -¡Es
que a mi me parece muy extraño todo esto Abigail! -se
sorprende
Ángela- ¿A qué vino Salvador tan
temprano?
Además, ¿qué relación puede
tener con
Valeria? ¡Apenas se dirigen al saludo! -¡Ya
mi amor, ella no sabe nada más! -Antonio trata de defender a
su madre. -¡Tal
vez tú si, yo presiento que me estás ocultando
algo mi amor! -¡Ángela
por Dios! -¡Anoche
me dijiste que te preocupaba mucho el comportamiento de Salvador! y que
presentías que él podía marcharse,
imagino que
todo eso tiene que ver con lo que está sucediendo. -¡Si
así fuera, no importa, ahora lo que tenemos que atender es
la
situación de Valeria! A mí me preocupa mucho ese
desmayo. -¡Dios
quiera que no se trate de nada grave! Porque yo la verdad la vi muy mal
-dice Abigail preocupada. * En
la habitación de Valeria, el doctor termina de examinar a
Valeria - ¡Parece estar relacionado con la
afección de la
vez pasada, porque presenta los mismos síntomas! -se dirige
a
Isabel y a Rebeca -¡fiebre alta y una fuerte
depresión! -¿Y
qué recomienda doctor? -pregunta Rebeca- ¿es
necesario llevarla a un hospital? El
doctor mira a Valeria- ¡Está pasando por una
crisis
nerviosa, pero no creo que sea conveniente alejarla de la casa en estos
momentos! ¿Ha tenido algún contratiempo
últimamente? -Pregunta. Isabel
reacciona y lo mira con una sonrisa burlona -¡No lo sabemos!
¡Valeria es demasiado reservada con sus cosas personales!
-dice
llena de rabia- ¡y no suele platicar absolutamente de nada!
Pero
quizás... ¡quizás esté muy
impresionada por
la muerte de mi marido! El
doctor asiente comprensivo. -¡Claro,
ese debe ser! -se apresura a intervenir Rebeca- ¡desde que
Andresito murió, la noto muy triste y deprimida! -¡Bueno,
voy a mandarle estas medicinas y la estaré examinando
periódicamente! -y le entrega la receta a Rebeca-
¡pero
sobra decirles que su pronta recuperación depende del
cuidado y
de la atención que ustedes le brinden! Isabel
se muerde los labios con rabia. -¿Bien?
-concluye el doctor la visita- ¡Con permiso! -¡Gracias
doctor! -Isabel consigue pronunciar entre dientes. El
doctor sale de la habitación, Rebeca se pone a leer la
receta e
Isabel se queda mirando a Valeria que duerme profundamente. * Llega
la noche y Antonio y Simón se pasean por el
jardín con Azur. -¡La
señora Isabel y su tía están muy
misteriosas con
Valeria! Dicen que el doctor recomendó reposo absoluto, pero
no
nos han dejado ni verla. -¡Espero
que todo esto te sirva de lección y no sigas defendiendo a
Salvador! -Le dice con rabia Simón -¡él
es el
único culpable de todo lo que le está pasando a
Valeria,
y no me lo pues negar! -¡Nadie
puede asegurar eso Simón! -¡Antonio,
por Dios, no trates de tapar el sol con un dedo! Ahí
está
lo que se saca por confiar en ese tipo ¡yo sabía
que tarde
o temprano le iba a salir con alguna tontería y Valeria iba
a
terminar sufriendo! -¡Ya
deja de lanzar juicios a la ligera! Tú lo que tienes es
resentimiento y no sabes lo que dices. -¡Por
lo visto, tu confías más en Salvador que en tu
propio hermano! ¿Verdad? -¡No,
pero no quiero ser injusto con él! yo sé que es
un buen hombre que quiere realmente a Valeria. -¡Por
favor! -se enoja Simón- ¡si así fuera,
no hubiera
discutido con ella esta mañana, ni ella le hubiera gritado
como
lo hizo cuando los sorprendí en el corredor! -¿Se
pelearon muy fuerte? -se intriga Antonio. -¡Te
lo juro Antonio, algo muy grave debió ocurrir entre ellos,
las
cosas no están claras! -le advierte Simón-
¡algo
chueco trae Salvador! -¡Bueno,
voy a hablar con él para sacarnos de dudas! -¡Con
lo misterioso que es, no te va a decir nada! -Y luego se le acerca y le
susurra- ¡sabes que esta mañana se
apareció en la
empresa después de salir de aquí! -¡Hoy
sábado! ¿Qué hacía
ahí? -¡Pues
ni idea, pero lo cierto es que el señor Ramírez
lo vio en
la oficina del señor Garcés y lo
sorprendió
rompiendo una carta! -¡Tú
también eres muy desconfiado, todo lo que hace Salvador
ahora te parece sospechoso! -¡Antonio,
porque lo es! Nada de lo que hace Salvador tiene lógica, no
tiene sentido -y de pronto ve a Walter que ronda cerca- ¡y el
que
no pierde la oportunidad para meterse en lo que no le importa es la
alimaña esa! Walter
lo mira con odio. Ángela
sale al porche y los llama. Simón suelta a Azur y ambos
entran a la casa. Walter
los espía * En
la habitación de Valeria, Isabel sigue velándola,
a la
distancia. De pronto escucha que Valeria murmura
-¡Salvador...
Salvador me engañó! Isabel
la mira con odio contenido. -¡Salvador
me quiere! -Sigue murmurando Valeria- ¡Salvador me
engañó, Salvador no me quiere, no me quiere!
¡Me
engañó, me engañó! Isabel
se acerca lentamente a la cama, sin perderse una palabra de lo que
murmura Valeria. Se agacha y se acerca al susurro de Valeria que sigue
diciendo-¡No me quiere! * En
la sala. -¡Si
señorita, ya sé que es muy tarde, necesitamos
urgentemente el servicio de una enfermera! Un servicio totalmente
privado -dice Rebeca con su voz rehueca al teléfono-
¡necesitamos que alguien venga! Espero su llamada. Abigail
que le está escuchando se acerca -¡Está
buscando una enfermera para la señorita Valeria! -¡Por
supuesto que sí, porque ni Isabelita ni yo vamos a
desvelarnos
por ella! No podemos confiar en ninguna de las empleadas. (Bueno,
a la única que vi en el cuarto de Valeria
cuidándola fue a Isabel -¿En
mí tampoco doña Rebeca? -¡Ay
caramba! ¿Así que ahora podemos confiar y contar
con la
suegra de la señora Ángela? -Se burla Rebeca
mientras
escupe veneno por todos lados-¡usted cambió de
empleo!
¿No? ¡Ahora tiene mucha categoría! -¡Sí,
pero todavía tengo la buena voluntad para cuidar a la
niña Valeria! así que yo me haré
cargo, no hace
falta que contrate a nadie más. -¡Qué
bueno, gracias, se lo diré a Isabel! - le dice Rebeca de
mala gana. Abigail
se retira y llega Walter -¿Usted
no me va a contar que ha sucedido con su sobrina Valeria? -Le pregunta
exasperado. -¡Walter,
Walter, esa bendita manía suya de meter las narices en todos
los
asuntos de esta casa! -Le grita Rebeca- ¡no le voy a contar
nada,
nada! -¡Está
bien, no lo haga si no quiere, pero yo ya saqué mis propias
conclusiones! -Ríe Walter- ¡no necesito ser un
mago para
adivinar que es el propio Salvador Cerinza que también andan
metido en este asunto! -¡Pues
sí, tiene mucho que ver en eso! -Reconoce Rebeca. -¡Di
en el clavo! ¿Verdad? -Salta de alegría Walter-
¡yo
sé lo advertí que estaba tratando de enredar a su
sobrina
Valeria! -la mira burlón- ¡Ay, resulta que ahora
que se ha
convertido su rival! -¡Walter,
no sea tan malicioso! -Se enoja Rebeca. -¿Quién
diría, esa mosquita muerta que parecía que no se
rompía un solo plato le está disputando el amor
de ese
oportunista miserable? ¿Es así o no es
así
doña Rebeca? - La acorralar. -¡Está
bien, Walter está bien, no se lo voy a negar! -Reconoce
Rebeca
furiosa- ¡la idiota de Valeria y el traidor de Salvador
tenían sus puntos! -sonríe malvada-
¡planearon
fugarse esta madrugada pero me di el gusto de impedírselo
Walter! -Dice triunfante- ¡los puse en el lugar que se merece! (Ay... -¡Y
lo hizo muy bien doña Rebeca, la felicito de todo
corazón! * Valeria
sigue dormida. Isabel, a su lado, la sigue velando, estrujando entre
sus manos el peluche de Simón nerviosa. Golpean a la puerta
e
Isabel baja los ojos. Entra
Simón -¡Disculpe la molestia señora
Isabel, pero me gustaría ver a Valeria! Isabel
no reacciona, sigue en estado de choque nervioso y sigue mirando
Valeria con los ojos rojos, llorando. Simón
entra y mira a Valeria y luego mira a Isabel que sigue llorando. Isabel
lo mira y se llena de pena... ensaya una sonrisa y luego le pasa
simbólicamente el pequeño peluche.
Simón la mira
apenado y toma entre sus manos el peluche. Isabel se marcha.
Simón se acerca y Valeria y con mucho cariño le
pone el
peluche entre las manos. * Más
tarde Isabel (con otro peinado wow! Isabel
cierra los ojos muy fuerte -¡Completamente! -Y mira a lo
lejos-
¡la confianza que podía haber sentido por Valeria
se fue
al demonio! -Y luego dice con rabia- ¡nunca la
podré
volver a ver con los mismos ojos! ¡Nunca! -¡Ella
solita se lo buscó! -Dice Rebeca con maldad- ¡con
su
comportamiento dejó de ser la muchacha desamparada que tanto
conmovía! Isabel
la mira de manera extraña-¡Yo no sé si
me entiendes
tía! -le confiesa- ¡pero no la quiero volver a ver! Rebeca
se sienta su lado- ¡Te entiendo perfectamente queridita!
-Dice
Rebeca con odio mal disimulado- ¡su comportamiento ha sido
imperdonable! -¡Tan
pronto se recupere me voy a encargar de alejarla de mi lado! -Se
promete Isabel- ¡le voy a conseguir un apartamento para que
se
vaya y haga su vida sola! -y se acaricia el pelo nerviosa-
¡que
haga lo que le plazca! ¡Nunca le voy a perdonar por haber
traicionado mi confianza! -y repite- ¡Nunca! -¿De
veras no te da lástima? -Se sorprende Rebeca. -¡Más
lástima mira Simón! -Isabel mira con tristeza a
lo lejos
-¡pobrecito! -Y luego dice con pena-
¡está tan
enamorado de ella, iluso! Rebeca
vuelve a destilar veneno- ¡Y la muy ingrata enloquecida por
el
patán de Salvador! ¡Así es la vida! Isabel
se queda callada. -¡No
queremos a quien nos quiere, y adoramos a quién
más nos
desprecia! -Dice Rebeca con experiencia y de pronto se llena de ira-
¡tienes que hacer algo con ese canalla Isabel! A
Isabel se le llenan los ojos de lágrimas de
impotencia-¿Qué más quieres que haga? -¿Cómo?
-grita Rebeca con su voz rehueca- ¡Desenmascararlo, de una
vez y por todas! Isabel
la mira furiosa. -¡Contarle
a Ángela su atrevimiento, para que lo eche a patadas de la
empresa! Isabel
le corta seca- ¡Yo ya hice lo que tenía que hacer,
no voy a mover un solo dedo para atacarlo! -¡Isabel,
no puedes tolerar!... -se indigna Rebeca. -¿Qué,
que tía? -la reta Isabel y suspira mirando a lo lejos-
¡no
voy a echar a Salvador de la empresa, no me conviene! -Dice altiva y
orgullosa- ¡al contrario, deseo que permanezca
ahí, para
que siga cumpliendo con todos y cada uno de sus deberes! -Dice
vengativa. Rebeca
la mira sorprendida. Isabel mira a lo lejos con
determinación. * Salvador
está dormido, cuando empieza a tener espasmos. Matilda
canta muy triste en el bar. Canta
con el corazón en la mano y con los ojos nublados de
lágrimas. ♫ Salvador
en su habitación tiene espasmos más fuertes y se
mueve nervioso en la cama. Salvador sigue soñando. De pronto se ve a sí mismo como el viejo don Pedro José Donoso camino al hospital, en una ambulancia y que el cuerpo de Salvador Cerinza cortando con machete. Y
escucha la voz desesperada de Cantalicia que grita
-¡Salvador! ¡Saaaalvaaaadoooor! Salvador
se despierta sobresaltado y sudando. * En
otro lugar de la Ciudad Cantalicia se despierta gritando
-¡Salvador! -se sienta la cama- ¡Salvador mijo! -se
pone a
llorar. Moncho
prende la luz y mira a su madre con miedo. Cantalicia
actúa como si hubiera visto un fantasma
-¡Salvador! ¡Salvador! * Cantalicia
y llorando y gritando sale a la sala mientras el pobre Moncho trata de
calmarla. -¡Salvador!
-Grita desaforada Cantalicia. -¡Qué
son esos gritos! -aparece Felipe- ¿usted me quiere matar del
susto? ¿Pero qué le pasa? -¡Salvador
se estaba ahogando, él estaba cerquita de mi, se me estaba
ahogando! -Grita histérica Cantalicia. Felipe
la toma de los brazos y la sacude -¡Reaccione, no sabe lo que
dice! ¿No se da cuenta que es una pesadilla?
¡Reaccione! Pero
Cantalicia lo mira completamente alienada -¡No, no fue una
pesadilla, se lo juro, Salvador estaba cerquita de mí, me
estaba
pidiendo ayuda y yo no podía levantarme de la cama! -Y lo
abraza- ¡Salvador necesita ayuda! -¡Le
repito que estaba durmiendo y si no se despierta de una vez la voy a
tener que bañar con agua fría! -Dice Felipe que
trata
deshacerse su abrazo -¡suélteme que me
está
apretando, suélteme! Moncho
le trae una frazada-¡Tápese mamacita! -y cubre a
Cantalicia que tiene un enorme camisón blanco. -¡Mire
con las fachas con que se levanta, no le da vergüenza con el
muchachito y conmigo, hay que respetar! -le reclama Felipe. (ufff..
-¡Perdone
don Felipe, es que le juro que sentí tanta angustia! Tanta
angustia cuando vi al Salvador. -¡Le
repito Cantalicia, usted no vio a nadie, usted estaba durmiendo
Cantalicia! Seguramente se acostó con la barriga repleta,
llena
y tuvo una pesadilla con el desdichado de su marido del cual usted no
debe acordarse nunca más, ¡según me lo
prometió! ¿O ya se le olvidó? -¡No
don Felipe! -¡Vamos
para el cuarto mamacita! -se desespera Moncho. -Eso
lo que debe hacer, debería descansar ¿no ve que
tiene al
pobre muchachito muerto de miedo? ¡Y no siga dando lata
Cantalicia! -¿No
quiere que le prepare un cafecito? -¡Qué
café ni que nada Cantalicia, son los cuatro de la
mañana!
Hoy es domingo, el único día que tengo de
descanso -y
luego le gruñe - ¡si a usted se le ocurre
despertarme
antes de las once de la mañana, le juro que la voy a tirar
por
la ventana!-Y Felipe le da un beso a Moncho y se acuesta dormir. -¡Yo
no digo mentiras mi hijito! -Le cuenta Cantalicia a Moncho cuando
quedan solos- ¡se lo juro por la virgencita de Guadalupe que
yo
vi a su papá! Yo vi a Salvador cerquita de mí. Moncho
la mira asustado y desesperado. * Casa
de Gaetana. -¡Vi
a esa mujer, Cantalicia, verdaderamente fue algo extraño
Gaetana! -Le cuenta Salvador- sentí como si fuera otra
persona. -¿Sabe
qué? -duda Salvador- ¡no viene al caso, pero lo
cierto es
que no me conformo con haber perdido Valeria! -¡Salvador,
usted se está comportando con un niño, hombre!
-le
reprocha Gaetana - ¡la verdad es que todos los hombres son
iguales! -dice categórica- ¡así se
mueran de viejos
o tengan como usted la oportunidad de una nueva vida! -suspira-
¡es la condición humana no cambia! -¡Gaetana!
-De pronto se escucha el grito de Matilda- ¡estás
levantada! -¡Sí
bruja! ¿qué quieres? -¿Qué
pasa con el agua caliente mujer? ¡Está
fría y se me congela hasta la conciencia! Gaetana
ríe divertida y le dice que ya se ocupa. -¿Desde
cuándo Matilda se está quedando aquí?
-pregunta Salvador. (Qué
exageración -¡Llegó
ayer y no tuve corazón para decirle que se fuera Salvador,
la
pobre llegó hecha un guiñapo! -¿Qué
le pasó? -¡Algo
parecido a usted! Tuvo una decepción amorosa y terrible, y
anda
de lo más deprimida ahogando las penas en el alcohol, en dos
platos, perdió las esperanzas. Salvador
la mira -¡Yo no he perdido mis esperanzas, aún las
conservo Gaetana! ¡Las conservaré siempre! Gaetana
lo mira espantada. -¡Isabel
no podrá derrotarme por más que lo intente! -Jura
Salvador. Pero
Gaetana lo mira con una sonrisa incrédula que dice todo lo
contrario.
FIN DEL CAPITULO
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