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El Cuerpo del DeseoVersión
Modificada por: MABOUCHITA
* Mil rutas se apartan del fin
elegido, pero hay una que llega a él.
El
verdadero Salvador sale corriendo de la casa de Gaetana y al llegar al
exterior no sabe para dónde ir. Desesperado corre sin rumbo. Gaetana,
Lupe y Camilo y también Matilda con la cara llena de barro
salen corriendo detrás. Gaetana
lo llama desesperada y quiere correr detrás pero Lupe le
advierte que no detenga porque está loco. -¡Suéltenme
que tengo que detenerlo! -Se enoja Gaetana. -¡Él
no nos reconoce, y nos puede hacer daño! -Trata de hacerle
razonar Camilo- ¡recuerde que es otro hombre! -¡No
me importa Camilo, así me haga daño, yo estoy en
la obligación ayudarlo! ¿No me entiendes?
Así que nadie me detenga ¡nadie! Pero
Camilo no la deja ir -¡Por favor señora, es por su
bien, yo no quiero que ese hombre le haga daño! -¡Camilo,
escúchame, si tú realmente me aprecias no me
detengas, yo estoy en la obligación de ayudar a Salvador,
así me ataque! -Le aclara Gaetana y le exige-
¡dame la llave, dame! -¡No,
yo la llevo! -Le dice Camilo- ¡vamos! -y ambos suben
corriendo al auto. Matilda
y Lupe se abrazan desesperadas mientras los ven partir. * Salvador
corre desesperado y se encuentra en una vía
rápida, -¡Tenemos
que evitar que se escape y que se pierda hombre! -Dice asustada Gaetana. -¡En
las circunstancias en que se encuentra puede hacer cualquier locura
doña Gaetana! -¡Precisamente
lo que tenemos que evitar hombre, pero si llega a la avenida y la
cruza, es verdad que no vamos a poder seguirlo! -¡Hay
que encontrarlo cuanto antes doña Gaetana! -Exclama Camilo. Salvador
deja de correr y camina desorientado y perdido. Salvador
pierde conciencia . El
chofer del auto se baja desesperado -¡Parece que
está muerto, yo creo que maté a este pobre hombre! Y
ambos se desesperan cuando en ese momento llega Camilo y frena
bruscamente al lado de ellos, Camilo y Gaetana bajan corriendo
-¡Salvador! -Gritan. -¿Ustedes
lo conocen? -Pregunta el hombre. -¡Si,
somos sus amigos! ¿Qué le pasó, lo
atropellaron? -¡Es
la verdad, se te juro! -Llora el muchacho. -¡Les
creemos, no se preocupen! Gaetana ¿cómo lo ve? -¡Yo
no lo veo herido, pero tuvo que haber sido un golpe muy fuerte, vamos a
llevarlo! Y
entre los cuatro lo levantan y lo meten al auto de Camilo. -¡Mucho
cuidado, que no se golpee más, miren que es muy peligroso!
¡Vamos al hospital! -
¡Yo me hago responsable! -dice valientemente el chofer. Camilo
conduce rápidamente. El
otro auto los sigue. (Bueno...
una cosa muy buena es que mostraron que a pesar de estar asustado la
persona que conducía el auto fue valiente y no
huyó, pero JAMAS se mueve así como un bulto a una
persona que acaba de sufrir un accidente!!!) * -¡Este
asunto se está complicando más de la cuenta
doña Gaetana! -¡No
debimos haberlo dejado salir de la casa por nada de este mundo! -Se
desespera Gaetana -¡éste Salvador no es
dueño de sus actos! -¡Si
se muere, nos vamos a meter en tremendo lío! (Y
por qué? -¡No
quiero arriesgarme a tener otro accidente! ¿Aún
respira? Gaetana
se acerca muy cerca de Salvador cuando de pronto éste le
dice -¡Aún respiro Gaetana! Gaetana
se pega el susto mientras Salvador simplemente se sienta a su lado todo
adolorido-¿Salvador, me reconoce? -Le pregunta asustada. -¿Cómo
se siente, le duele algo? -¡No
me duele nada y no quiero ir a un hospital! -Y luego le ordena a
Camilo- ¡Detenga el auto Camilo! -¡Por
favor Salvador, es por su bien, las personas que lo atropellaron vienen
ahí detrás! -¡Te
he dicho que no quiero ir a un hospital! -Exige Salvador-
¡detén el auto hazme caso! -¡Hazle
caso Camilo, busca la primera desviación y
estaciónate! -dice Gaetana luego sonríe-
¡Dios nos escuchó y nos devolvió a
Salvador! -suspira aliviada- -¡Está
bien! -Dice Camilo y busaca una salida y estaciona el auto en un
parking exterior. Salvador
baja del auto y camina. Gaetana
todavía se desespera.
-¡No,
si siento alguna molestia yo consultaré a un
médico! Ahora lo que quiero es irme a la casa y darme un
baño. Y
los tres vuelven a subir al auto y se marchan. (Pero
qué maleducados!!! * Bar
de Gaetana. Llega
la noche y Matilda canta. ♫ Creí
que tú me pertenecías pero tu amor se fue, Camilo
ya lejos de los contratiempos del día, sonríe
feliz, pero al darse cuenta de la mirada triste de Lupe se preocupa. Camilo le toma la mano,
pero Lupe simplemente le sonríe muy triste.
Ahora
decides marcharte, me muero de sed Cariño
mío, ¿qué voy a hacer? Con
tanto amor, tanta pasión, ♫ Habitación
de Salvador. -¡Ahora
entiendo que significaban todas esas sensaciones! -Le cuenta preocupado
Salvador -¡Salvador
Cerinza está reclamando su cuerpo! -Salvador pronuncia
claramente todas las palabras mientras golpea el piso
rítmicamente con el pie -¡está
reclamando su cuerpo! -Y se levanta de la silla y se observa
atentamente en el espejo -Gaetana! ¿Usted cree que termine
apoderándose de él? -Suspira asustado-
¿que termine mandándome, a Dios sabe
dónde? -¡Salvador,
dígame una cosa, cuando usted no tuvo control sobre su
cuerpo! -Gaetana abre los ojos como platos- ¿Qué
sintió? -¡Absolutamente
nada! -le responde Salvador. -¿Nada?
-Dice Gaetana con un acento frustrado -¿no tuvo la
sensación de estar en otro lugar, en otro plano? -¡Le
repito que no sentí absolutamente nada, es como si
hubiera!... -duda- ¡es como si hubiera dormido profundamente
y al despertar! -Y se pasea nervioso al no encontrar las palabras
exactas- ¡cansancio!... ¡sin fuerzas! Pero lo
importante es lo que siento ahora Gaetana -y la mira con ojos muy
negros y le pone una mano sobre el hombro -¡siento miedo! -le
confiesa- ¡siento mucho miedo! -se sienta en la cama. -¡Yo
también tengo miedo Salvador! -Gaetana se sienta su lado
-¡pero ya todo volvió a la normalidad, eso
sí, lo que pasó nos obliga a tener cierto
control, que no se vuelva a repetir así de sorpresa! -¡Créame
que no es nada grato pensar que cualquier momento me puedo convertir en
otro! -¡Ay
hombre, no se angustie! Usted cuenta conmigo -y Gaetana apoya su cabeza
sobre su hombro. -¡Lo
sé Gaetana, lo sé! -Y le mira a los ojos-
Tendré que permanecer a su lado, no hay nada más
que hacer -y luego suspira profundamente y reconoce- ¿sabe
qué hubiera sido una locura escapar con Valeria? -¡Sí!
-Suspira Gaetana. -¡Ahora
sé que debo limitarme a cumplir mi misión
Gaetana! regresé por Isabel... ¡y a ella debo
dedicarle cada segundo, cada instante de esta segunda vida! -Suspira
Salvador. En
ese momento golpean a la puerta. Gaetana se separa de Salvador
-¡pase! -¡Mi
jefecita, apareció otra vez ese hombre, Evaristo Canales!
-Entra preocupada Lupe. Gaetana
se levanta enojada- ¿Pero qué demonios le pasa
ese tipo? Lupe
aprovecha para mirar extrañamente a Salvador. -¿No
le bastó con armar bronca esta tarde? -sigue Gaetana-
¡Ahora también quiere echar bronca con todos los
clientes del bar! -¡Dice
que viene en son de paz! -¿Viene
acompañado de sus gorilas? -Pregunta Salvador. (Hum... -¡No,
ni Salvador, vino solo! -¡Entonces
vaya y hable con él Gaetana! Ya sabe cuál es
nuestra posición. Gaetana
suspira preocupada. * Más
tarde Gaetana le dice a Evaristo -¡Este negocio no lo cedo,
no lo vendo y mucho menos a usted! -¡Está
bien, no se acalore! Solamente vine a hacerle otra pregunta, si ese
tipo no existiera, ese tal Salvador Cerinza ¿usted se
asociaría conmigo? -¡A
lo mejor sí, pero resulta que ese tal Salvador Cerinza es el
que paga el alquiler de esta casa y el dueño de este bar! -¡A
mí me dio la impresión que la estaba explotando!
No me venga a decir que entre usted y él no existe nada! Gaetana
se enoja y se levanta -¡Si usted quiere que yo le reviente
esos dientes de un solo bofetón! ¿Vino a buscar
camorra o qué? Evaristo
saca un pañuelo blanco -¡No, esto es una visita
pacífica, se lo juro! -¡Se
le ocurre pensar que entre Salvador y yo pueda haber algo raro! ya
déjese de estar pensando porquerías hombre...
¡Yo podría ser su madre, es un hijo para
mí! (Bue...
-¡Usted
está muy joven todavía! -Evaristo la mira con
admiración de arriba a abajo y le toma la mano
seductoramente - ¡tiene algo que me alborota, por Dios, que
me alborota! Gaetana
ríe divertida-¡Qué bicho le
picó hombre! ¿No me diga que me está
echando los perros? ¡Coja oficio, que si vino a perder el
tiempo yo no estoy para eso! -¡Espere,
solamente vine a pedirle disculpas por lo ocurrido hoy! Y a decirle que
no quiero tener problemas ni con usted ni con su socio, y que le voy a
dar el plazo... el tiempo que le pidió. -¿Tres
meses? -¡Es
tiempo suficiente para que desocupe! Pero hasta entonces prometo no
molestarlos ¿de acuerdo? -¡De
acuerdo! -¡Es
posible que vuelva, pero en plan cliente solamente! Espero que no le
moleste -y vuelve a mirarla suspirando profundamente y luego se acerca
y le susurra al oído- ¡es que me gusta mucho
escucharla cantar! Gaetana
pone cara espantada y Evaristo se marcha. * En
su habitación Salvador se pone un
pijama-¡Aún estoy aquí! -Suspira
profundamente y se acuesta- ¡aún estoy
aquí! -vuelve a repetir y se tapa con una cobija
-¡pero solo debo vivir para cumplir con mi cometido! -Y
cierra los ojos- ¿cuánto tiempo tendré
para cumplir mi misión? -Se pregunta sí mismo con
los ojos cerrados- ¿cuánto tiempo me queda Dios
mío, cuánto? (Ah...
Pedro... * Un
nuevo día en los Cítricos Donoso. -¡Miren
a quién tenemos de regreso! -Dice feliz el doctor
Garcés- ¡qué sorpresa Salvador, que
gusto verlo! -¿Cómo
le va doctor? foto -¡No
sabe qué alegría me da escuchar eso porque
precisamente hoy vamos a inaugurar oficinas! Usted va a ocupar la
mía y yo voy a ocupar la de Andrés Corona
¿qué le parece? -¡Excelente! * Ángela
recibe una llamada en que le avisan que Salvador acaba de llegar la
oficina y corta el teléfono. Isabel baja las escaleras. (Bella,
está bella como una diosa... el vestido que tiene es muy
bonito! -¿Puedo
preguntarte como si Valeria? -pregunta fríamente
Ángela. -¡Mal,
igual que ayer! -Le contesta Isabel -¡y me imagino que
así seguirá por muchos días
más! ¿Y yo Ángela, puedo preguntarte
si hablaste con Salvador? Al parecer no se presentó ayer a
trabajar y quién sabe si aparezca -dice con un matiz de duda
en la voz. -¡Pues
fíjate que ya apareció! -le anuncia
Ángela e Isabel se pone contenta pero disimula-
¡en este momento ya se encuentra en la fábrica
cumpliendo con sus deberes y faltó ayer porque estaba
enfermo pero ya amaneció mejor! Isabel
suprime una sonrisa alegre. -¡Hoy
en la tarde pienso ir a verlo! -anuncia Ángela y se marcha. * En
su habitación Rebeca no puede consigo del malhumor
-¿Qué me pondré en un día
tan triste y tan deprimente como hoy? -Dice mientras de mala cara
cambia y rechazar ropa tras ropa -¡No sé, a lo
mejor esta, claro esta! -y toma una falda- Voy a arreglarme,
maquillarme un poco -luego pone mala cara- ¡un momento! Y
de pronto recuerda que es la misma falda que tenía puesta
cuando su cita con Salvador y recuerda su voz molesta que resuena en
todo el restaurante y todas las caras mirándolos. "Salvador
grita -¡Estoy harto señora, harto! Rebeca
que se da cuenta que todo el mundo los mira riéndose de
ellos y le pide que baje la voz -¡Cálmese! ¡Señoras,
señores! Todos
los comensales, que ya seguían la conversación
sin perder palabra, dejan de comer. -¡Yo
soy el orgulloso padre de mi hijo y tengo una mujer! -Salvador se pone
de pie - ¡se le acabó su jueguito! - le dice
Rebeca- ¡y conste que ésta no es mi mujer, ni la
madre de mi hijo! -dice señalando con el dedo a Rebeca" Rebeca
vuelve a la realidad y dice con rabia llena de odio-¡Es un
canalla, se atrevió a despreciarme, me humilló!
-Y de pronto mira la ropa y la tira al suelo- ¡no quiero
ponerme nada que me recuerde a ese desgraciado, canalla, ojala te
pudras, ojala nunca vuelva a verte, te odio, te odio! -Y pisotea la
ropa. En
ese momento entra Isabel que se queda sorprendida
-¿Qué haces? -¡Nada!
-se detiene Rebeca- ¡quería ponerme eso pero no me
queda cómo a ti! -le responde Rebeca. -¿Por
eso pisas mi falda de esa manera? -se molesta Isabel. -¡Lo
siento Isabel, por favor discúlpame! Isabel
la mira disgustada-¡Hablando de ropa, te vengo a
enseñar unas cuentas que me cargaron a mi tarjeta de
crédito! -Y le presenta un papel. -¡Ay
sí, si claro! Son unas compritas que hice la semana pasada. Isabel
suspira enojada -¡No seas cínica! Le llamas
compritas a 6 pares de zapatos. -¡Por
favor no te pongas así, los necesitaba para los ocho
vestiditos que me compré para que me combinaran! -dice
Rebeca sonando completamente estúpida. -¿Y
se puede saber hasta dónde van a llegar tus extravagancias
tía? -¡Está
bien Isabel, no te pongas así, si quieres voy al
almacén y devuelvo todo! -Aúlla de Rebeca con su
voz aguda. Isabel
suspira y mira a lo lejos. -¡A
ti te parece que somos unas pobretonas arrastradas! -¡Solamente
te recuerdo que mi mamá comenzó de la misma
manera que tú y que por culpa de sus deudas casi termina en
la cárcel! -Le levanta la voz de Isabel- ¡yo no
quiero tener los mismos problemas contigo, te lo advierto! -Y se
dispone a marcharse cuando se detiene -¡Ah, quería
informarte que estabas muy equivocada con Salvador! -Le dice con una
sonrisa triunfante. -¿Qué
pasó Isabel? -¡Que
se presentó en la fábrica! -dice orgullosa-
¡no va a desaparecer por culpa de la tonta de Valeria!
-Sonríe- ¡ni por ella ni por nadie! Y
diciendo esto Isabel se marcha. Rebeca
se queda rumiando su amargura. * Cítricos
Donoso. El
doctor Garcés le da instrucciones a Elena para que revise
los papeles personales de Andrés y que le entregue las cosas
personales a Isabel-¡También quiero que le
entregue esta fotografía, que me imagino que le va a traer
recuerdos tristes! -Y le entrega la foto del casamiento de
Andrés de Isabel. -¡Qué
pena, tan guapo que era don Andrés, qué tristeza!
-suspira Elena que se retira con la caja de cartón. (Qué
rápido olvidó como la maltrataba! En
ese momento llegan Ángela y Antonio y lo saludan
-¡Estamos buscando a Salvador! -Anuncia Ángela. -¡Me
imagino que debe estar en las nuevas oficinas, si quiere lo mando a
llamar! -¡No
se preocupe, nosotros los buscamos! -¡Cómo
quieran, a ver si los veo más tarde, me gustaría
invitarlos a tomar un café! -¡Claro
que sí! -Y ambos se marchan. * Ángela
y Antonio entran a la oficina de Salvador -¡Buenos
días Salvador! ¿Interrumpimos? Salvador
se sorprende- ¡No por favor, pasen y siéntense!
¿Les ofrezco a tomar algo? -¡No,
muchas gracias, la verdad no pensamos tardemos mucho! -responde Antonio
incómodo. -¡Me
imagino que vinieron por algo muy especial! -Dice Salvador. -¡En
realidad es Ángela la que quiere hablar con usted! Yo
simplemente vine a acompañarla. Ángela
se molesta con Antonio. -¡Usted
dirá en que puedo servirla señora! -dice Salvador. -¡La
verdad no vengo a hablar nada de la empresa, sino de algo muy personal!
-empieza Ángela. -¡Yo
le sugerí a Ángela que lo invitáramos
a la casa, pero ella esta un poco impaciente por aclarar un asunto,
pues... un asunto algo incómodo! -duda Antonio. -¡Imagino
que se trata de Valeria! -corta por lo sano Salvador. Salvador
la mira sin expresión- ¡Sí
pensaba marcharme con ella! -le responde seco-¡es mi vida y
no sé si eso pueda importarle a alguien!
Salvador
desvía la mirada -¡Sí, ya lo
sé! Ya lo sé y también sé
que probablemente me están culpando de lo sucedido, y yo
quiero que sepan que tomé la decisión de alejarme
de ella ¡mi intención no es causarle
daño! Ángela
no entiende -¡Pero no lo entiendo! Yo creí que
usted estaba enamorado de ella. Salvador
suspira -¡A veces las cosas no salen como uno quisiera
doña Ángela! Todos mis sueños con
Valeria terminaron... ¡deberían comprender que
para mí también es doloroso! Y quiero que sepan
que en este momento lo único que me importa es mi trabajo la
empresa, eso es lo único que realmente me importa ahora. No
sé si quiere que le diga algo más -los despide. -¡No,
no por favor Salvador!, no me diga nada más, no me quiero
sentí ridícula -responde Ángela
cortada. -¡Por
favor doña Ángela, mi intención
tampoco es hacerla sentir mal! -sigue Salvador. -¡No
en serio, discúlpeme, creo que le di demasiada trascendencia
a este asunto y yo no debía entrometerme! -se levanta
molesta- ¿Nos vamos mi amor? -¡Ahorita
te alcanzo! -Se excusa Antonio y se queda con Salvador- ¡a
mí no me engaña Salvador, yo lo conozco muy bien
y sé que miente! -¡Créeme
Antonio, estoy diciendo la verdad! -¡Muchacho,
si crees y confías en mí, no te
extrañes de mi comportamiento de ahora en adelante! porque
todos se van a sorprender, así que es mejor que te prepares a enfrentar lo inesperado-
Salvador le dice de manera intrigante y Antonio lo mira sorprendido. * Mientras
Moncho pinta con dedicación, Felipe dibuja un cuadro de su
modelo preferida, que tiene todo el cuerpo cubierto con un velo rojo. -¡Un
pobre e ignorante campesino que vivía con su mujer y su hijo
en un pueblo miserable dónde no lo trataba nadie! -Le cuenta
a su modelo- ¡de repente sufre un ataque, se muere y luego
resucita convertido en otra persona completamente diferente! -¿Ese
es un argumento de una película de misterio maestro?
-Ríe Chelito- ¡por qué esas historias
me aburren! -¡No,
esa es la historia del marido de Cantalicia! Ella es su mujer y el
muchachito aquí presente es su hijo. -¡Me
van a disculpar la demora don Felipe, pero es que el cafecito
tardó hoy en día porque la estufa está
dañada! -Entra Cantalicia que deja el café y de
pronto se enoja al ver a su hijo- ¡mire nada más,
otro que se me va a dañar es este muchachito por estar
pintando tanta encuerada! ¿Qué le he dicho, no le
dicho un montón de veces que no me pinte esto? -Y le saca
los pinceles. -¡Pues
no suelte nada, y deje de gritar que lo asusta! -¡A
usted que se le olvidó que yo soy la mamá! -¡Pero
no tiene derecho traumatizarlo y a tratarlo de esa manera! -¡De
esa manera! -se ofende Cantalicia- ¡más mal le
hace lo que usted está haciendo don Felipe!
¿Cómo se le ocurre ponerlo pintar esa mujer? -¡Señora
por favor, yo no estoy mostrando más de la cuenta,
además sería incapaz de faltarle al respeto un
niño! No sea mal pensada -le corta Chelito. -¿Ahora
resulta que la mala del cuento soy yo? ¡Si quiere pintar que
pinte, pero no me gusta que se meta en este cuarto cuando vienen sus...
Amigas! -¡Monchito,
mi fiel compañero, será mejor que salgas de
aquí para darle el gusto a la mula de tu mamá! No
soporto sus reclamos. -¡Vamos
hijo! No se meta en este cuarto cuando hay visitas -y Cantalicia se
lleva a rastras a Moncho. -¿Maestro,
no creerá que yo voy a comerme semejante cuento?
¡Si se lo contó esa mujer es porque la pobrecita
no sabe dónde está parada! -¡También
me lo ratificó mi sobrino Jacobo, que es un sacerdote muy
serio! Yo mismo tuve la oportunidad de conocer al dichoso marido y
comprobar la historia ¡es real! -Y luego toma un
periódico y se lo muestra- ¡mira, aquí
está! Éste es el hombre... Salvador Cerinza -y le
muestra la foto donde aparecen Salvador, Isabel y Andrés-
¡y podría jurar que actualmente tiene alguna
relación con esta bella mujer que es Isabel Arroyo! -le
vaticina. * En
ese momento de la policía interroga a Isabel. -¡Señora
Isabel Arroyo! ¿Sabe por qué la citamos en esta
oficina? -le pregunta un policía de malas pulgas. Isabel
lo mira altiva pero en el fondo de sus pupilas brilla el miedo. * Felipe
sale de su apartamento con Chelito -¡N
entiendo maestro, si usted asegura que no quiere tener problemas y no
quiere saber nada del esposo de Cantalicia! ¿Entonces
cuál es el interés en él? -¿Tú
qué crees Chelito? ¡Únicamente por la
muerte del esposo de la señora esa Isabel Arroyo, me imagino
que estarás enterada que falleció en
circunstancias muy sospechosas! -¡No
tenía la menor idea! Es que yo nunca leo los
periódicos. -¡Andrés
Corona! -le cuenta Felipe- ¡murió ahogado y todos
los periódicos de la región lo publicaron porque
era un alto ejecutivo de una empresa de Cítricos muy
importante! -¿Usted
cree que el esposo de Cantalicia tiene que ver algo con esa muerte? -¡Bueno,
siendo un hombre tan extraño, cualquier cosa se puede
esperar de él! Además si está
relacionado con la señora Isabel Arroyo que es su patrona
-dice con burla. -¡No
me diga que está jugando al detective privado maestro,
recuerde que es pintor! -¡Los
pintores tenemos mucha imaginación Chelito y algo me dice
que esa muerte no fue accidental! Yo estoy seguro de que si se hace una
investigación a fondo, se van a encontrar con muchas
sorpresas! * Estación
de policía. -¡A
mí lo que me parece increíble es que me hayan
llamado a declarar! -dice fríamente Isabel fingiendo estar
muy molesta- ¿por qué, si se suponía
que la muerte de de mi marido estaba totalmente esclarecida!
¡Qué más hay que averiguar! -¡Sí
la conozco! -responde Isabel con cara de piedra- ¡la conozco
porque trabajó muchos años en la empresa! Y fue
muy amiga de mi marido y también mía... bueno
-sonríe burlonamente- ¡eso creía yo! -¡Me
parece francamente increíble que ustedes crean las
acusaciones de esa mujer tan malintencionada, me parece
increíble! -explota Isabel gritando- Aunque no me sorprende
por supuesto -suspira- ¡ella siempre estuvo enamorada de mi
marido! -y luego les confiesa- Y yo me enteré a
última hora de que eran amantes. -¿Y
cómo se enteró? -pregunta asombrado el
policía. -¡Me
enteré por qué lo gritó a los cuatro
vientos en el funeral delante de todo el mundo! -dice furiosa y dolida-
¡si esa tipa está loca! ¡Qué
está loca, a mí me indigna que las autoridades
hagan caso a las estupideces de esa mujer! -¡Cálmese,
nadie la va a condenar por simples sospechas! -se apresura otro
policía a calmarla -simplemente necesitamos investigar si la
declaración y acusaciones de esta señorita tienen
fundamento, ¡cálmese! Isabel
se calma -¡Está bien, yo los entiendo!
perdónenme, les pido que me disculpen! ¡Me
enferma, me enerva que haya gente tan atrevida como ella! -¿Conoce
usted al señor Salvador Cerinza? -sigue el viejo
policía interrogando. Isabel
lo mira calculando su próxima respuesta. foto Mansión. Rebeca
se pasea nerviosa por el jardín. -¿Muy
nerviosa porque su sobrina no llega? -Aparece Walter. -¡Sí
lo estoy, no me gusta que la demoren en ese lugar! -¿Cree
que le pueda pasar algo malo en la estación de
policía? -¡No
debe ser nada agradable estar ahí y menos si dudan su
inocencia en la muerte de Andresito! -¡El
punto es ése, si es culpable o inocente!
¡ta-ta-tam! -anuncia Walter!- ¡punto a discutir! Rebeca
se enoja -¡No resisto que se ponga tan insoportable! -¡Hay
preguntas por responder! ¿Por qué se llevaron a
don Andrés tan lejos, pudiendo internarlo aquí en
un hospital? ¿Por qué se opuso a que yo lo
acompañara y tercero porque llegó tan nerviosa la
señorita Valeria después de lo sucedido? -¿Y
cómo quería que llegara? ¡Muerta de
risa! ¡Otra en su lugar estaría con los pelos de
punta, le voy a decir una cosa Walter ¡mucho cuidado con lo
que dice y con lo que piensa! ¿Entendido? -¡Lo
tendré de acuerdo al trato que me dé la
señora Isabel! El trato que merezco, ya se lo
recordé una vez... si, espero no tener que hacerlo otra vez
-Rebeca se marcha enojada- ¡si asesinaron a don
Andrés, ese crimen no puede quedar impune! -se dice Walter a
sí mismo al quedar solo- ¡veremos como responde la
señora Isabel! -Walter se arregla al moño. * Estaciónd
de policía. Isabel
responde-¡Sí conozco al señor Salvador
Cerinza! Trabajo en mi casa algún tiempo como chofer y ahora
presta sus servicios para Cítrico Donoso. -¿Y
qué relación tiene con ese señor? -¿Qué
relación tengo? ¡Ninguna! esta relación
se limita únicamente al campo laboral -se restriega las
manos nerviosa. -¡La
señorita Inírida Fernández asegura que
usted y él son amantes y los señala como directos
responsables en la muerte de Andrés Corona! Isabel
suspira fastidiada simulando su nerviosismo. -¿Que
tiene que decir acerca de esas acusaciones? -machaca el inspector. -¡Discúlpeme
inspector, pero a mí me enoja sobremanera, enoja de
sobremanera que usted dude de mi inocencia por simples suposiciones! -¡No
se altere señora, no se altere, si no quiere responder pues
no responda, usted conoce sus derechos! -¡Si
tiene razón, además solamente voy a contestar
ciertas preguntas en presencia de mi abogado! Porque le aseguro que yo
no tengo miedo de enfrentar las acusaciones de esa mujer porque
sé perfectamente bien que son falsas. -¡Entonces
entre usted y el señor Cerinza no existe nada personal! -¡No existe nada, no existe nada entre él y yo, ni conmigo ni con ninguna de las circunstancias que rodean a la muerte de Andrés! -Se pone firme- ¡nada, absolutamente nada! ¡Nadie tenía interés en atentar contra Andrés, nadie! (Bueno... Los
policías se miran entre ellos. * Mansión. Rebeca
habla por teléfono -¡Por supuesto quiero salir
contigo Pilarcita, estoy encerrada en estas cuatro paredes hija, pero
no me puedo mover hasta que Isabelita no llegue! Es que la
situación está bastante delicada, te lo cuento
cuando nos veamos, si por supuesto -y corta al escuchar que Isabel
entra-¡Isabelita mi amor! Tardaste tanto
¿cómo te fue? -¡Luego
te platico en mi cuarto! -Dice Isabel y sube las escaleras. -¡Gracias
a Dios mucho mejor señora! Ya la fiebre le bajó,
está un poquito más tranquila pero yo creo que
sería bueno que fuera a visitarla porque ella
está muy silenciosa, Apenas ha dicho palabra! -¡Sí,
luego paso a verla! -Responde Isabel nerviosa -¡tengo muchas
cosas que hacer, gracias! -diciendo esto sube corriendo. -¡Llegó
bien inquieta! -dice Vicky- para mí que las cosas no le
están yendo nada bien. -¡Debe
tener más preocupaciones aparte de la enfermedad de su prima! * Isabel
entra furiosa a su cuarto. -¡Qué
horror! ¿Acaso tiene pruebas que respalden sus calumnias? -¡Por
favor, que pruebas va a tener esa mujer! Lo único que
quieres fastidiarme y aprovecharse de esta situación para
perjudicarme. -¡Esa
mujer debe estar loca Isabel! -¡Claro
que está loca! De otra manera no se atrevería a
hacer esa bajeza tan grande. -¡Esto
es muy delicado Isabel! Puede perjudicarte terriblemente mi amor. -¡No!
No, por mucho que lo intente no puede hacer absolutamente nada
¡mi abogado me dijo que yo tengo que estar tranquila porque
esa demanda no va a trascender! -Dice muy nerviosa. -¡Y
si es así! ¿Por qué no te calmas? -se
sorprende Rebeca. -¡No
me calmo porque no soporto lo que está haciendo esa mujer!
Te juro que ganas no me faltan de ir a buscarla y ponerla en su lugar y
cerrarle esa bocota que tiene -grita histérica. -¡Por
favor Isabel tú no harías eso! -¡Por
supuesto que no lo voy a hacer tía! Además que el
abogado me dijo que no me puedo acercar a esa basura pero te juro que
si no fuera así ¡no dudaría ni tantito
en ir a buscarla y ponerla su lugar! -Y en ese momento escucha ruidos
de tacones detrás de la puerta. Isabel
abre la puerta. -¿Qué
haces? -¡Nada
solo me cercioro de que Walter no esté detrás de
la puerta escuchando nuestra conversación! él
si... Para que veas, él si me puede hacer mucho
daño! -¡Por
Dios Isabelita, estoy muy nerviosa! ¿Cómo piensas
que él se atrevería? -¡Porque
no lo conoces verdad! Así como los ves se atrevió
a amenazarme tía -¡No
puedo creerte Isabelita! -¿Y
por qué crees que no le he echado de esta casa?
¡Me tiene amenazada! Pero te juro, te juro, te juro que
cuando se arregle esta situación ¡lo voy a poner
en la calle, y voy a poner en su lugar a la idiota de
Inírida! -Dice Isabel llena de rabia. FIN DEL CAPITULO
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