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El Cuerpo del Deseo

Versión Modificada por: MABOUCHITA

Mil rutas se apartan del fin elegido, pero hay una que llega a él.

 Michel Eyquem de Montaigne

*

 
CAP# 117: martes 3 de enero de 2006 – ¡LA MISION!

 

El verdadero Salvador sale corriendo de la casa de Gaetana y al llegar al exterior no sabe para dónde ir. Desesperado corre sin rumbo.

Gaetana, Lupe y Camilo y también Matilda con la cara llena de barro salen corriendo detrás.

Gaetana lo llama desesperada y quiere correr detrás pero Lupe le advierte que no detenga porque está loco.

-¡Suéltenme que tengo que detenerlo! -Se enoja Gaetana.

-¡Él no nos reconoce, y nos puede hacer daño! -Trata de hacerle razonar Camilo- ¡recuerde que es otro hombre!

-¡No me importa Camilo, así me haga daño, yo estoy en la obligación ayudarlo! ¿No me entiendes? Así que nadie me detenga ¡nadie!

Pero Camilo no la deja ir -¡Por favor señora, es por su bien, yo no quiero que ese hombre le haga daño!

-¡Camilo, escúchame, si tú realmente me aprecias no me detengas, yo estoy en la obligación de ayudar a Salvador, así me ataque! -Le aclara Gaetana y le exige- ¡dame la llave, dame!

-¡No, yo la llevo! -Le dice Camilo- ¡vamos! -y ambos suben corriendo al auto.

Matilda y Lupe se abrazan desesperadas mientras los ven partir.

*

Salvador corre desesperado y se encuentra en una vía rápida, foto no sabe cómo cruzarla foto
 y retrocede.
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No muy lejos Gaetana y Camilo lo buscan.

-¡Tenemos que evitar que se escape y que se pierda hombre! -Dice asustada Gaetana.

-¡En las circunstancias en que se encuentra puede hacer cualquier locura doña Gaetana!

-¡Precisamente lo que tenemos que evitar hombre, pero si llega a la avenida y la cruza, es verdad que no vamos a poder seguirlo!

-¡Hay que encontrarlo cuanto antes doña Gaetana! -Exclama Camilo.

Salvador deja de correr y camina desorientado y perdido.
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Vuelve a tratar de cruzar la vía rápida y un auto no puede evitar atropellarlo.

Salvador pierde conciencia .
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y su mente se pierde en una negra noche... se ve a sí mismo sacándose la ropa y nadando en aguas turbias y negras. Luego ve imágenes de si mismo haciendo el amor con Cantalicia de manera salvaje y apasionada.

El chofer del auto se baja desesperado -¡Parece que está muerto, yo creo que maté a este pobre hombre!
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-¡Cállate papá, cállate, no digas bobadas! -Se desespera el hijo -¡voy a llamar a la policía!

Y ambos se desesperan cuando en ese momento llega Camilo y frena bruscamente al lado de ellos, Camilo y Gaetana bajan corriendo -¡Salvador! -Gritan.

-¿Ustedes lo conocen? -Pregunta el hombre.

-¡Si, somos sus amigos! ¿Qué le pasó, lo atropellaron?
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-¡Si, fui yo! Pero le juro que fue sin querer, se me atravesó de repente y no pude frenar

-¡Es la verdad, se te juro! -Llora el muchacho.

-¡Les creemos, no se preocupen! Gaetana ¿cómo lo ve?

-¡Yo no lo veo herido, pero tuvo que haber sido un golpe muy fuerte, vamos a llevarlo!

Y entre los cuatro lo levantan y lo meten al auto de Camilo.

-¡Mucho cuidado, que no se golpee más, miren que es muy peligroso! ¡Vamos al hospital!

-­ ¡Yo me hago responsable! -dice valientemente el chofer.

Camilo conduce rápidamente.  El otro auto los sigue.

 

(Bueno... una cosa muy buena es que mostraron que a pesar de estar asustado la persona que conducía el auto fue valiente y no huyó, pero JAMAS se mueve así como un bulto a una persona que acaba de sufrir un accidente!!!)

*

-¡Este asunto se está complicando más de la cuenta doña Gaetana!

-¡No debimos haberlo dejado salir de la casa por nada de este mundo! -Se desespera Gaetana -¡éste Salvador no es dueño de sus actos!

-¡Si se muere, nos vamos a meter en tremendo lío!

(Y por qué?   no entiendo!)

 -¡Cállate la boca muchacho, más bien acelera!

-¡No quiero arriesgarme a tener otro accidente! ¿Aún respira?

Gaetana se acerca muy cerca de Salvador cuando de pronto éste le dice -¡Aún respiro Gaetana!

Gaetana se pega el susto mientras Salvador simplemente se sienta a su lado todo adolorido-¿Salvador, me reconoce? -Le pregunta asustada.
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-¡Claro que la reconozco Gaetana! -Suspira -¿adónde estamos yendo?
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-¡Al hospital, acaba de sufrir un accidente y deben examinarlo! -Dice Camilo.

-¿Cómo se siente, le duele algo?

-¡No me duele nada y no quiero ir a un hospital! -Y luego le ordena a Camilo- ¡Detenga el auto Camilo!

-¡Por favor Salvador, es por su bien, las personas que lo atropellaron vienen ahí detrás!

-¡Te he dicho que no quiero ir a un hospital! -Exige Salvador- ¡detén el auto hazme caso!

-¡Hazle caso Camilo, busca la primera desviación y estaciónate! -dice Gaetana luego sonríe- ¡Dios nos escuchó y nos devolvió a Salvador! -suspira aliviada-

-¡Está bien! -Dice Camilo y busaca una salida y estaciona el auto en un parking exterior.

Salvador baja del auto y camina.

Gaetana todavía se desespera. foto
-¡No me duele nada Gaetana! -La tranquiliza. foto

 -¡Salvador, vamos a tener que hablar un largo rato para poder saber y dilucidar que fue lo que pasó con todo esto! -toma un respiro de aire fresco- ¡menos mal que vuelve a ser usted, el mismo de antes y no el otro Salvador!
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-¡Ni hablar del otro, de veras que son muy diferentes! -exclama Camilo -¿en resumidas cuentas, vamos o no vamos al hospital? Salvador sufrió un golpe muy fuerte y perdió el sentido, yo creo que no estaría de más que lo revisaran.

-¡No, si siento alguna molestia yo consultaré a un médico! Ahora lo que quiero es irme a la casa y darme un baño.
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-¡Entonces que no se hable más y vamos a la casa!

Y los tres vuelven a subir al auto y se marchan.

(Pero qué maleducados!!!  y el pobre hombre lleno de angustia y remordimientos por haberlo atropellado?  qué les cuesta avisarles que el atropellado está bien? qué falta de consideración!!  Si soy yo... los vuelvo a atropellar de la rabia!)

*

Bar de Gaetana.

Llega la noche y Matilda canta.

 
Nunca me imaginé que a mí pasaría,

Creí que tú me pertenecías pero tu amor se fue,
 

Camilo ya lejos de los contratiempos del día, sonríe feliz, pero al darse cuenta de la mirada triste de Lupe se preocupa.  Camilo le toma la mano, pero Lupe simplemente le sonríe muy triste.

 
 
No tenias idea de cuanto porque yo sentía

Ahora decides marcharte, me muero de sed

Cariño mío, ¿qué voy a hacer?

Con tanto amor, tanta pasión,

 

Habitación de Salvador.

-¡Ahora entiendo que significaban todas esas sensaciones! -Le cuenta preocupado Salvador foto - ¡por qué me sentía tan extraño y soñaba con esa mujer! foto

 -¡Por lo menos tenemos claro que se trata de los síntomas de algo que no debería repetirse! -Dice Gaetana con el índice levantado.

-¡Salvador Cerinza está reclamando su cuerpo! -Salvador pronuncia claramente todas las palabras mientras golpea el piso rítmicamente con el pie -¡está reclamando su cuerpo! -Y se levanta de la silla y se observa atentamente en el espejo -Gaetana! ¿Usted cree que termine apoderándose de él? -Suspira asustado- ¿que termine mandándome, a Dios sabe dónde?
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(Ah…  pero no le importa dónde ha enviado él al pobre verdadero Salvador!)

-¡Salvador, dígame una cosa, cuando usted no tuvo control sobre su cuerpo! -Gaetana abre los ojos como platos- ¿Qué sintió?

-¡Absolutamente nada! -le responde Salvador.

-¿Nada? -Dice Gaetana con un acento frustrado -¿no tuvo la sensación de estar en otro lugar, en otro plano?

-¡Le repito que no sentí absolutamente nada, es como si hubiera!... -duda- ¡es como si hubiera dormido profundamente y al despertar! -Y se pasea nervioso al no encontrar las palabras exactas- ¡cansancio!... ¡sin fuerzas! Pero lo importante es lo que siento ahora Gaetana -y la mira con ojos muy negros y le pone una mano sobre el hombro -¡siento miedo! -le confiesa- ¡siento mucho miedo! -se sienta en la cama.

-¡Yo también tengo miedo Salvador! -Gaetana se sienta su lado -¡pero ya todo volvió a la normalidad, eso sí, lo que pasó nos obliga a tener cierto control, que no se vuelva a repetir así de sorpresa!

-¡Créame que no es nada grato pensar que cualquier momento me puedo convertir en otro!

-¡Ay hombre, no se angustie! Usted cuenta conmigo -y Gaetana apoya su cabeza sobre su hombro.

-¡Lo sé Gaetana, lo sé! -Y le mira a los ojos- Tendré que permanecer a su lado, no hay nada más que hacer -y luego suspira profundamente y reconoce- ¿sabe qué hubiera sido una locura escapar con Valeria?

-¡Sí! -Suspira Gaetana.

-¡Ahora sé que debo limitarme a cumplir mi misión Gaetana! regresé por Isabel... ¡y a ella debo dedicarle cada segundo, cada instante de esta segunda vida! -Suspira Salvador.

En ese momento golpean a la puerta. Gaetana se separa de Salvador -¡pase!

-¡Mi jefecita, apareció otra vez ese hombre, Evaristo Canales! -Entra preocupada Lupe.

Gaetana se levanta enojada- ¿Pero qué demonios le pasa ese tipo?

Lupe aprovecha para mirar extrañamente a Salvador.

-¿No le bastó con armar bronca esta tarde? -sigue Gaetana- ¡Ahora también quiere echar bronca con todos los clientes del bar!

-¡Dice que viene en son de paz!

-¿Viene acompañado de sus gorilas? -Pregunta Salvador.

(Hum...  error... si no recuerda nada... ¿cómo puede recordar a los gorilas?)

-¡No, ni Salvador, vino solo!

-¡Entonces vaya y hable con él Gaetana! Ya sabe cuál es nuestra posición.

Gaetana suspira preocupada.

*

Más tarde Gaetana le dice a Evaristo -¡Este negocio no lo cedo, no lo vendo y mucho menos a usted!

-¡Está bien, no se acalore! Solamente vine a hacerle otra pregunta, si ese tipo no existiera, ese tal Salvador Cerinza ¿usted se asociaría conmigo?

-¡A lo mejor sí, pero resulta que ese tal Salvador Cerinza es el que paga el alquiler de esta casa y el dueño de este bar!

-¡A mí me dio la impresión que la estaba explotando! No me venga a decir que entre usted y él no existe nada!

Gaetana se enoja y se levanta -¡Si usted quiere que yo le reviente esos dientes de un solo bofetón! ¿Vino a buscar camorra o qué?

Evaristo saca un pañuelo blanco -¡No, esto es una visita pacífica, se lo juro!

-¡Se le ocurre pensar que entre Salvador y yo pueda haber algo raro! ya déjese de estar pensando porquerías hombre... ¡Yo podría ser su madre, es un hijo para mí!

(Bue...   nosotros sabemos que esto no es verdad!)

-¡Usted está muy joven todavía! -Evaristo la mira con admiración de arriba a abajo y le toma la mano seductoramente - ¡tiene algo que me alborota, por Dios, que me alborota!

Gaetana ríe divertida-¡Qué bicho le picó hombre! ¿No me diga que me está echando los perros? ¡Coja oficio, que si vino a perder el tiempo yo no estoy para eso!

-¡Espere, solamente vine a pedirle disculpas por lo ocurrido hoy! Y a decirle que no quiero tener problemas ni con usted ni con su socio, y que le voy a dar el plazo... el tiempo que le pidió.

-¿Tres meses?

-¡Es tiempo suficiente para que desocupe! Pero hasta entonces prometo no molestarlos ¿de acuerdo?

-¡De acuerdo!

-¡Es posible que vuelva, pero en plan cliente solamente! Espero que no le moleste -y vuelve a mirarla suspirando profundamente y luego se acerca y le susurra al oído- ¡es que me gusta mucho escucharla cantar!

Gaetana pone cara espantada y Evaristo se marcha.

*

En su habitación Salvador se pone un pijama-¡Aún estoy aquí! -Suspira profundamente y se acuesta- ¡aún estoy aquí! -vuelve a repetir y se tapa con una cobija -¡pero solo debo vivir para cumplir con mi cometido! -Y cierra los ojos- ¿cuánto tiempo tendré para cumplir mi misión? -Se pregunta sí mismo con los ojos cerrados- ¿cuánto tiempo me queda Dios mío, cuánto?

(Ah... Pedro...  esa pregunta nos las hacemos todos!)

*

Un nuevo día en los Cítricos Donoso.

-¡Miren a quién tenemos de regreso! -Dice feliz el doctor Garcés- ¡qué sorpresa Salvador, que gusto verlo!

-¿Cómo le va doctor? foto

 -¡Muy complacido de verlo recuperado! ¿Usted cómo se siente? foto

 Salvador mira a Simón que se aleja sin saludar-¡Muy bien, con muchas ganas de trabajar!

-¡No sabe qué alegría me da escuchar eso porque precisamente hoy vamos a inaugurar oficinas! Usted va a ocupar la mía y yo voy a ocupar la de Andrés Corona ¿qué le parece?

-¡Excelente! foto

 Y ambos se dirigen al interior del edificio.

*

Ángela recibe una llamada en que le avisan que Salvador acaba de llegar la oficina y corta el teléfono.

Isabel baja las escaleras.

(Bella, está bella como una diosa... el vestido que tiene es muy bonito! )

-¿Puedo preguntarte como si Valeria? -pregunta fríamente Ángela.

-¡Mal, igual que ayer! -Le contesta Isabel -¡y me imagino que así seguirá por muchos días más! ¿Y yo Ángela, puedo preguntarte si hablaste con Salvador? Al parecer no se presentó ayer a trabajar y quién sabe si aparezca -dice con un matiz de duda en la voz.

-¡Pues fíjate que ya apareció! -le anuncia Ángela e Isabel se pone contenta pero disimula- ¡en este momento ya se encuentra en la fábrica cumpliendo con sus deberes y faltó ayer porque estaba enfermo pero ya amaneció mejor!

Isabel suprime una sonrisa alegre.

-¡Hoy en la tarde pienso ir a verlo! -anuncia Ángela y se marcha.

*

En su habitación Rebeca no puede consigo del malhumor -¿Qué me pondré en un día tan triste y tan deprimente como hoy? -Dice mientras de mala cara cambia y rechazar ropa tras ropa -¡No sé, a lo mejor esta, claro esta! -y toma una falda- Voy a arreglarme, maquillarme un poco -luego pone mala cara- ¡un momento!

Y de pronto recuerda que es la misma falda que tenía puesta cuando su cita con Salvador y recuerda su voz molesta que resuena en todo el restaurante y todas las caras mirándolos.

"Salvador grita -¡Estoy harto señora, harto!

Rebeca que se da cuenta que todo el mundo los mira riéndose de ellos y le pide que baje la voz -¡Cálmese!

¡Señoras, señores!

Todos los comensales, que ya seguían la conversación sin perder palabra, dejan de comer.

-¡Yo soy el orgulloso padre de mi hijo y tengo una mujer! -Salvador se pone de pie - ¡se le acabó su jueguito! - le dice Rebeca- ¡y conste que ésta no es mi mujer, ni la madre de mi hijo! -dice señalando con el dedo a Rebeca"

Rebeca vuelve a la realidad y dice con rabia llena de odio-¡Es un canalla, se atrevió a despreciarme, me humilló! -Y de pronto mira la ropa y la tira al suelo- ¡no quiero ponerme nada que me recuerde a ese desgraciado, canalla, ojala te pudras, ojala nunca vuelva a verte, te odio, te odio! -Y pisotea la ropa.

En ese momento entra Isabel que se queda sorprendida -¿Qué haces?

-¡Nada! -se detiene Rebeca- ¡quería ponerme eso pero no me queda cómo a ti! -le responde Rebeca.

-¿Por eso pisas mi falda de esa manera? -se molesta Isabel.

-¡Lo siento Isabel, por favor discúlpame!

Isabel la mira disgustada-¡Hablando de ropa, te vengo a enseñar unas cuentas que me cargaron a mi tarjeta de crédito! -Y le presenta un papel.

-¡Ay sí, si claro! Son unas compritas que hice la semana pasada.

Isabel suspira enojada -¡No seas cínica! Le llamas compritas a 6 pares de zapatos.

-¡Por favor no te pongas así, los necesitaba para los ocho vestiditos que me compré para que me combinaran! -dice Rebeca sonando completamente estúpida.

-¿Y se puede saber hasta dónde van a llegar tus extravagancias tía?

-¡Está bien Isabel, no te pongas así, si quieres voy al almacén y devuelvo todo! -Aúlla de Rebeca con su voz aguda.

Isabel suspira y mira a lo lejos.

-¡A ti te parece que somos unas pobretonas arrastradas!

-¡Solamente te recuerdo que mi mamá comenzó de la misma manera que tú y que por culpa de sus deudas casi termina en la cárcel! -Le levanta la voz de Isabel- ¡yo no quiero tener los mismos problemas contigo, te lo advierto! -Y se dispone a marcharse cuando se detiene -¡Ah, quería informarte que estabas muy equivocada con Salvador! -Le dice con una sonrisa triunfante.

-¿Qué pasó Isabel?

-¡Que se presentó en la fábrica! -dice orgullosa- ¡no va a desaparecer por culpa de la tonta de Valeria! -Sonríe- ¡ni por ella ni por nadie!

Y diciendo esto Isabel se marcha.

Rebeca se queda rumiando su amargura.

*

Cítricos Donoso.

El doctor Garcés le da instrucciones a Elena para que revise los papeles personales de Andrés y que le entregue las cosas personales a Isabel-¡También quiero que le entregue esta fotografía, que me imagino que le va a traer recuerdos tristes! -Y le entrega la foto del casamiento de Andrés de Isabel.

-¡Qué pena, tan guapo que era don Andrés, qué tristeza! -suspira Elena que se retira con la caja de cartón.

(Qué rápido olvidó como la maltrataba!  )

En ese momento llegan Ángela y Antonio y lo saludan -¡Estamos buscando a Salvador! -Anuncia Ángela.

-¡Me imagino que debe estar en las nuevas oficinas, si quiere lo mando a llamar!

-¡No se preocupe, nosotros los buscamos!

-¡Cómo quieran, a ver si los veo más tarde, me gustaría invitarlos a tomar un café!

-¡Claro que sí! -Y ambos se marchan.

*

Ángela y Antonio entran a la oficina de Salvador -¡Buenos días Salvador! ¿Interrumpimos?

Salvador se sorprende- ¡No por favor, pasen y siéntense! ¿Les ofrezco a tomar algo?

-¡No, muchas gracias, la verdad no pensamos tardemos mucho! -responde Antonio incómodo.

-¡Me imagino que vinieron por algo muy especial! -Dice Salvador.

-¡En realidad es Ángela la que quiere hablar con usted! Yo simplemente vine a acompañarla.

Ángela se molesta con Antonio.

-¡Usted dirá en que puedo servirla señora! -dice Salvador.

-¡La verdad no vengo a hablar nada de la empresa, sino de algo muy personal! -empieza Ángela.

-¡Yo le sugerí a Ángela que lo invitáramos a la casa, pero ella esta un poco impaciente por aclarar un asunto, pues... un asunto algo incómodo! -duda Antonio. foto

-¡Imagino que se trata de Valeria! -corta por lo sano Salvador. foto

 -¡La verdad sí, estoy muy sorprendida Salvador! -empieza Ángela- ¡nunca me imaginé que usted estuviera enamorado de Valeria y mucho menos que se pensara escapar con ella, abandonando su cargo en la empresa! -se pone en juez- ¡Creo que merezco una explicación!

Salvador la mira sin expresión- ­¡Sí pensaba marcharme con ella! -le responde seco-¡es mi vida y no sé si eso pueda importarle a alguien! foto

 Ángela se pone nerviosa -¡Le aclaro que yo no vengo a reprocharle nada! (mentirosa ) Si estoy aquí es porque Valeria está muy mal.

Salvador desvía la mirada -¡Sí, ya lo sé! Ya lo sé y también sé que probablemente me están culpando de lo sucedido, y yo quiero que sepan que tomé la decisión de alejarme de ella ¡mi intención no es causarle daño!

Ángela no entiende -¡Pero no lo entiendo! Yo creí que usted estaba enamorado de ella.

Salvador suspira -¡A veces las cosas no salen como uno quisiera doña Ángela! Todos mis sueños con Valeria terminaron... ¡deberían comprender que para mí también es doloroso! Y quiero que sepan que en este momento lo único que me importa es mi trabajo la empresa, eso es lo único que realmente me importa ahora. No sé si quiere que le diga algo más -los despide.

-¡No, no por favor Salvador!, no me diga nada más, no me quiero sentí ridícula -responde Ángela cortada.

-¡Por favor doña Ángela, mi intención tampoco es hacerla sentir mal! -sigue Salvador.

-¡No en serio, discúlpeme, creo que le di demasiada trascendencia a este asunto y yo no debía entrometerme! -se levanta molesta- ¿Nos vamos mi amor?

-¡Ahorita te alcanzo! -Se excusa Antonio y se queda con Salvador- ¡a mí no me engaña Salvador, yo lo conozco muy bien y sé que miente!

-¡Créeme Antonio, estoy diciendo la verdad! foto

 -¡Después de todo el lío que armó con mi hermano! -Le reclama- ¡y de jurar que amaba profundamente a Valeria me sale con esto! ¿Qué pasa con usted Salvador? foto

-¡Muchacho, si crees y confías en mí, no te extrañes de mi comportamiento de ahora en adelante! porque todos se van a sorprender, así que es mejor que te prepares  a enfrentar lo inesperado- Salvador le dice de manera intrigante y Antonio lo mira sorprendido.

*

Mientras Moncho pinta con dedicación, Felipe dibuja un cuadro de su modelo preferida, que tiene todo el cuerpo cubierto con un velo rojo.

-¡Un pobre e ignorante campesino que vivía con su mujer y su hijo en un pueblo miserable dónde no lo trataba nadie! -Le cuenta a su modelo- ¡de repente sufre un ataque, se muere y luego resucita convertido en otra persona completamente diferente!

-¿Ese es un argumento de una película de misterio maestro? -Ríe Chelito- ¡por qué esas historias me aburren!

-¡No, esa es la historia del marido de Cantalicia! Ella es su mujer y el muchachito aquí presente es su hijo.

-¡Me van a disculpar la demora don Felipe, pero es que el cafecito tardó hoy en día porque la estufa está dañada! -Entra Cantalicia que deja el café y de pronto se enoja al ver a su hijo- ¡mire nada más, otro que se me va a dañar es este muchachito por estar pintando tanta encuerada! ¿Qué le he dicho, no le dicho un montón de veces que no me pinte esto? -Y le saca los pinceles.

-¡Pues no suelte nada, y deje de gritar que lo asusta!

-¡A usted que se le olvidó que yo soy la mamá!

-¡Pero no tiene derecho traumatizarlo y a tratarlo de esa manera!

-¡De esa manera! -se ofende Cantalicia- ¡más mal le hace lo que usted está haciendo don Felipe! ¿Cómo se le ocurre ponerlo pintar esa mujer?

-¡Señora por favor, yo no estoy mostrando más de la cuenta, además sería incapaz de faltarle al respeto un niño! No sea mal pensada -le corta Chelito.

-¿Ahora resulta que la mala del cuento soy yo? ¡Si quiere pintar que pinte, pero no me gusta que se meta en este cuarto cuando vienen sus... Amigas!

-¡Monchito, mi fiel compañero, será mejor que salgas de aquí para darle el gusto a la mula de tu mamá! No soporto sus reclamos.

-¡Vamos hijo! No se meta en este cuarto cuando hay visitas -y Cantalicia se lleva a rastras a Moncho.

-¿Maestro, no creerá que yo voy a comerme semejante cuento? ¡Si se lo contó esa mujer es porque la pobrecita no sabe dónde está parada!

-¡También me lo ratificó mi sobrino Jacobo, que es un sacerdote muy serio! Yo mismo tuve la oportunidad de conocer al dichoso marido y comprobar la historia ¡es real! -Y luego toma un periódico y se lo muestra- ¡mira, aquí está! Éste es el hombre... Salvador Cerinza -y le muestra la foto donde aparecen Salvador, Isabel y Andrés- ¡y podría jurar que actualmente tiene alguna relación con esta bella mujer que es Isabel Arroyo! -le vaticina.

*

En ese momento de la policía interroga a Isabel.

-¡Señora Isabel Arroyo! ¿Sabe por qué la citamos en esta oficina? -le pregunta un policía de malas pulgas.

Isabel lo mira altiva pero en el fondo de sus pupilas brilla el miedo.

*

Felipe sale de su apartamento con Chelito

-¡N entiendo maestro, si usted asegura que no quiere tener problemas y no quiere saber nada del esposo de Cantalicia! ¿Entonces cuál es el interés en él?

-¿Tú qué crees Chelito? ¡Únicamente por la muerte del esposo de la señora esa Isabel Arroyo, me imagino que estarás enterada que falleció en circunstancias muy sospechosas!

-¡No tenía la menor idea! Es que yo nunca leo los periódicos.

-¡Andrés Corona! -le cuenta Felipe- ¡murió ahogado y todos los periódicos de la región lo publicaron porque era un alto ejecutivo de una empresa de Cítricos muy importante!

-¿Usted cree que el esposo de Cantalicia tiene que ver algo con esa muerte?

-¡Bueno, siendo un hombre tan extraño, cualquier cosa se puede esperar de él! Además si está relacionado con la señora Isabel Arroyo que es su patrona -dice con burla.

-¡No me diga que está jugando al detective privado maestro, recuerde que es pintor!

-¡Los pintores tenemos mucha imaginación Chelito y algo me dice que esa muerte no fue accidental! Yo estoy seguro de que si se hace una investigación a fondo, se van a encontrar con muchas sorpresas!

*

Estación de policía.

-¡A mí lo que me parece increíble es que me hayan llamado a declarar! -dice fríamente Isabel fingiendo estar muy molesta- ¿por qué, si se suponía que la muerte de de mi marido estaba totalmente esclarecida! ¡Qué más hay que averiguar! foto

 -¿Conoce usted a la señorita Inírida Fernández?

-¡Sí la conozco! -responde Isabel con cara de piedra- ¡la conozco porque trabajó muchos años en la empresa! Y fue muy amiga de mi marido y también mía... bueno -sonríe burlonamente- ¡eso creía yo! foto

 -¡Ésta señorita puso una denuncia en contra suya! Sospecha que la muerte del señor Corona no fue accidental sino premeditado -le anuncia el inspector.

-¡Me parece francamente increíble que ustedes crean las acusaciones de esa mujer tan malintencionada, me parece increíble! -explota Isabel gritando- Aunque no me sorprende por supuesto -suspira- ¡ella siempre estuvo enamorada de mi marido! -y luego les confiesa- Y yo me enteré a última hora de que eran amantes.

-¿Y cómo se enteró? -pregunta asombrado el policía.

-¡Me enteré por qué lo gritó a los cuatro vientos en el funeral delante de todo el mundo! -dice furiosa y dolida- ¡si esa tipa está loca! ¡Qué está loca, a mí me indigna que las autoridades hagan caso a las estupideces de esa mujer!

-¡Cálmese, nadie la va a condenar por simples sospechas! -se apresura otro policía a calmarla -simplemente necesitamos investigar si la declaración y acusaciones de esta señorita tienen fundamento, ¡cálmese!

Isabel se calma -¡Está bien, yo los entiendo! perdónenme, les pido que me disculpen! ¡Me enferma, me enerva que haya gente tan atrevida como ella!

-¿Conoce usted al señor Salvador Cerinza? -sigue el viejo policía interrogando.

Isabel lo mira calculando su próxima respuesta. foto

*

Mansión.

Rebeca se pasea nerviosa por el jardín.

-¿Muy nerviosa porque su sobrina no llega? -Aparece Walter.

-¡Sí lo estoy, no me gusta que la demoren en ese lugar!

-¿Cree que le pueda pasar algo malo en la estación de policía?

-¡No debe ser nada agradable estar ahí y menos si dudan su inocencia en la muerte de Andresito!

-¡El punto es ése, si es culpable o inocente! ¡ta-ta-tam! -anuncia Walter!- ¡punto a discutir!

Rebeca se enoja -¡No resisto que se ponga tan insoportable!

-¡Hay preguntas por responder! ¿Por qué se llevaron a don Andrés tan lejos, pudiendo internarlo aquí en un hospital? ¿Por qué se opuso a que yo lo acompañara y tercero porque llegó tan nerviosa la señorita Valeria después de lo sucedido?

-¿Y cómo quería que llegara? ¡Muerta de risa! ¡Otra en su lugar estaría con los pelos de punta, le voy a decir una cosa Walter ¡mucho cuidado con lo que dice y con lo que piensa! ¿Entendido?

-¡Lo tendré de acuerdo al trato que me dé la señora Isabel! El trato que merezco, ya se lo recordé una vez... si, espero no tener que hacerlo otra vez -Rebeca se marcha enojada- ¡si asesinaron a don Andrés, ese crimen no puede quedar impune! -se dice Walter a sí mismo al quedar solo- ¡veremos como responde la señora Isabel! -Walter se arregla al moño.

*

Estaciónd de policía.

Isabel responde-¡Sí conozco al señor Salvador Cerinza! Trabajo en mi casa algún tiempo como chofer y ahora presta sus servicios para Cítrico Donoso.           

-¿Y qué relación tiene con ese señor?

-¿Qué relación tengo? ¡Ninguna! esta relación se limita únicamente al campo laboral -se restriega las manos nerviosa.

-¡La señorita Inírida Fernández asegura que usted y él son amantes y los señala como directos responsables en la muerte de Andrés Corona!

Isabel suspira fastidiada simulando su nerviosismo.

-¿Que tiene que decir acerca de esas acusaciones? -machaca el inspector.

-¡Discúlpeme inspector, pero a mí me enoja sobremanera, enoja de sobremanera que usted dude de mi inocencia por simples suposiciones!

-¡No se altere señora, no se altere, si no quiere responder pues no responda, usted conoce sus derechos!

-¡Si tiene razón, además solamente voy a contestar ciertas preguntas en presencia de mi abogado! Porque le aseguro que yo no tengo miedo de enfrentar las acusaciones de esa mujer porque sé perfectamente bien que son falsas.

-¡Entonces entre usted y el señor Cerinza no existe nada personal!

-¡No existe nada, no existe nada entre él y yo, ni conmigo ni con ninguna de las circunstancias que rodean a la muerte de Andrés! -Se pone firme- ¡nada, absolutamente nada! ¡Nadie tenía interés en atentar contra Andrés, nadie!

(Bueno... , Isabel cumple su promesa)

Los policías se miran entre ellos.

*

Mansión.

Rebeca habla por teléfono -¡Por supuesto quiero salir contigo Pilarcita, estoy encerrada en estas cuatro paredes hija, pero no me puedo mover hasta que Isabelita no llegue! Es que la situación está bastante delicada, te lo cuento cuando nos veamos, si por supuesto -y corta al escuchar que Isabel entra-¡Isabelita mi amor! Tardaste tanto ¿cómo te fue?

-¡Luego te platico en mi cuarto! -Dice Isabel y sube las escaleras. foto

 Al cruzarse con Abigail y Vicky que bajan les pregunta - ¿Cómo está Valeria? foto

-¡Gracias a Dios mucho mejor señora! Ya la fiebre le bajó, está un poquito más tranquila pero yo creo que sería bueno que fuera a visitarla porque ella está muy silenciosa, Apenas ha dicho palabra!

-¡Sí, luego paso a verla! -Responde Isabel nerviosa -¡tengo muchas cosas que hacer, gracias! -diciendo esto sube corriendo. foto

 

-¡Llegó bien inquieta! -dice Vicky- para mí que las cosas no le están yendo nada bien.

-¡Debe tener más preocupaciones aparte de la enfermedad de su prima!

*

Isabel entra furiosa a su cuarto. foto

 - ¡Te lo dije, esa estúpida de Inírida no se iba a quedar con los brazos cruzados! Se atrevió a lanzar una sarta de acusaciones en contra mía, a atacarme y hacerme la responsable de la muerte de Andrés -y toma agua desesperada.

-¡Qué horror! ¿Acaso tiene pruebas que respalden sus calumnias?

-¡Por favor, que pruebas va a tener esa mujer! Lo único que quieres fastidiarme y aprovecharse de esta situación para perjudicarme.

-¡Esa mujer debe estar loca Isabel!

-¡Claro que está loca! De otra manera no se atrevería a hacer esa bajeza tan grande.

-¡Esto es muy delicado Isabel! Puede perjudicarte terriblemente mi amor.

-¡No! No, por mucho que lo intente no puede hacer absolutamente nada ¡mi abogado me dijo que yo tengo que estar tranquila porque esa demanda no va a trascender! -Dice muy nerviosa.

-¡Y si es así! ¿Por qué no te calmas? -se sorprende Rebeca.

-¡No me calmo porque no soporto lo que está haciendo esa mujer! Te juro que ganas no me faltan de ir a buscarla y ponerla en su lugar y cerrarle esa bocota que tiene -grita histérica. foto

-¡Por favor Isabel tú no harías eso!

-¡Por supuesto que no lo voy a hacer tía! Además que el abogado me dijo que no me puedo acercar a esa basura pero te juro que si no fuera así ¡no dudaría ni tantito en ir a buscarla y ponerla su lugar! -Y en ese momento escucha ruidos de tacones detrás de la puerta.

Isabel abre la puerta.

-¿Qué haces?

-¡Nada solo me cercioro de que Walter no esté detrás de la puerta escuchando nuestra conversación! él si... Para que veas, él si me puede hacer mucho daño!

-¡Por Dios Isabelita, estoy muy nerviosa! ¿Cómo piensas que él se atrevería?

-¡Porque no lo conoces verdad! Así como los ves se atrevió a amenazarme tía

-¡No puedo creerte Isabelita!

-¿Y por qué crees que no le he echado de esta casa? ¡Me tiene amenazada! Pero te juro, te juro, te juro que cuando se arregle esta situación ¡lo voy a poner en la calle, y voy a poner en su lugar a la idiota de Inírida! -Dice Isabel llena de rabia.

 *

FIN DEL CAPITULO

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