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El Cuerpo del DeseoVersión
Modificada por: MABOUCHITA
* “Si un soltero o una soltera le pisaban involuntariamente la cola a un gato, tenían que escupir inmediatamente en el piso. Si no lo hacían,
no se casarían.” (¿A
cuántos gatos habrá pisado la cola la
tía Rebeca? Bodas - Wikipedia
CAP# 121: lunes 9 de enero de
2006 - ¡SOMOS UNO SOLO! Un
restaurante. -¡El
pobre Walter quedó tieso de la rabia, es que le hubieran
visto la cara, creo que hasta cólicos le dieron cuando se
dio cuenta que ese auto era para mi hermano! -Se ríe
Simón- ¡imagino los comentarios que le
habrá hecho a la vieja rehueca! Ángela
y Antonio ríen divertidos pero Abigail pone cara de enojada
-¡Ay mi hijito, siempre te expresas de ellos muy mal, sino te
caen bien pues ignóralos y ya! -¡Mamá,
no es por nada, pero tú siempre pareces estar en mi contra!
¿A ver, que tiene de malo que hable mal de ellos si ellos
hacen lo mismo con nosotros? -¡Ya
tranquilos, vinimos a celebrar, hay que hablar de cosas más
agradables! -interviene Antonio. -¡Mi
amor, tienes razón! -sonríe Ángela-
¿porque no bailamos? -¿De
verdad? -Sonríe Antonio. -¡Sí!
me encanta esa música. -¡Por
favor cuida a mi nieto! -le pide Abigail. -¡No
te preocupes, estoy mejor que nunca! -responde tranquila
Ángela. Al
quedar solos Simón y Abigail, Simón se da cuenta
que Abigail no sonríe-¿Por qué esa
cara?, ¡a todo le ves problemas! ¿No te da gusto
ver Ángela contenta? Ángela
y Antonio mueven el pescuezo a todo dar con una música
latina muy buena. -¡Sí
hijo, si ella dice que puede bailar yo no digo nada, no vayan a pensar
que soy una amargada! -¡Ven
mamá, vamos a bailar! -¡No!
-se espanta- ¿cómo crees que yo voy a hacer
semejante ridículo a esta altura del partido?,
¡no! -Y mira con horror alrededor-
¡además con puro muchacho! En
ese momento, en la pista de baile, Ángela se siente mal. -¿Mi
amor, te sientes mal? -Se preocupa Antonio. -¡Estoy
mareada Antonio! -¿Qué
tienes? -La sostiene Antonio cuando Ángela se desmaya en sus
brazos- ¡Ángela,
mi amor, Ángela! Abigail
y Simón llegan corriendo ante la desesperación de
Antonio -¿Qué tienes Ángela?
¡Ángela! * Cocina. -¡Son
ridículos todos los Domínguez! -Walter de
malhumor se pasea mientras las empleadas preparan la
cena-¡ridículos, lo que más me indigna
es que la señorita Ángela se presta a todo ese
juego absurdo! -¡Lo
hace porque es la esposa del joven Antonio! -Le responde Vicki enojada. Walter
revisa la comida levantando las tapas de las ollas y oliendo las
comidas con deleite-¡Ah, se comportan como nuevos ricos, eso
es lo que es! Pero la señorita Ángela es de clase
y debería conservar su puesto, claro... ¡Ya
metió la pata al casarse con el hijo de una criada! -¡Vuelve
la burra al trigo! Usted definitivamente no cambia ¿verdad
Walter? -exclama Vicky- ¿Dónde están
todas las palabras que dijo para que le devolvieran su trabajo
aquí de administrador de esta casa? ¡Todo fue de
dientes para afuera porque por dentro es un viejo envidioso y
sangrón! -¡Yo
no soy sangrón! -responde Walter- ¡pero vieja si
lo es usted! -¡Pues
viejos los cerros y todavía reverdecen, fíjese
viejo vicioso que no soporta ver a la gente feliz! -se pelean-
¡Amargado! -¡Shhh,
cuide esa lengua insolente que la puedo despedir! -la amenaza Walter. -¿Me
está amenazando? - ríe Vicky- ¡Ay
Walter, usted me hace los mandados y si tan macho es, a ver,
despídame! Pero yo no me voy de aquí sin que la
señora Ángela y Antonio sepan todo lo que usted
anda hablando de ellos. -¡Ahora
es usted quien está amenazando! -¡Tómelo
como quiera! En
ese momento entra Norita gritando a la cocina -¡Vicki, la
señora Ángela regresó muy mal! Walter
y Vicki la miran asombrados. -¿Qué
es lo que tiene? -Pregunta Vicki. -¡No
tengo idea, pero la veo muy mal! Vicki
sale corriendo. * En
el jardín Antonio y Simón ayudar a caminar a
Ángela para que entre a la casa. Vicki,
Norita y Juanita salen preocupados y preguntan qué pasa. -¡Está
un poco mareada pero ya se siente mejor! Habrá que
prepararle un té Vicki. -¡Sí,
enseguida! -Y Vicki entra corriendo la casa. -¡Es
que andaba baila y baila y de pronto se mareó! Walter
los mira a la distancia... de pronto no puede evitar una sonrisa
burlona. * Mucho
más tarde Ángela está en la cama
rodeada de su familia. Abigail
le pregunta -¿Ya te sientes mejor Ángela? -¡Mucho
mejor, no se preocupen, lamento mucho el susto que les hice pasar! -¡Será
mejor que el médico te examine, a mí me preocupa
mucho ese desmayo! -¡No
te preocupes, no es nada, no te angusties! -¡Es
que Antonio tiene razón, lo que pasa es que le hemos llamado
varias veces pero no está su casa! -¡Es
que domingo, no lo molesten, de verdad que me siento mejor! -¡Bueno,
yo me voy a dormir porque ya es muy tarde y mañana tengo que
madrugar! Hasta mañana que descanses -se despide
Simón. Y antes de marcharse le da un beso a la panza de
Ángela para su sobrinito. * Al
salir Simón al pasillo se encuentra Valeria que lo
está esperando -¡Simón, sé
que no está bien Ángela, me dijo Vicki que se
había sentido mal! -¡Sufrió
un desmayo, pero parece que es pasajero! -Simón hace una
pausa- Me da gusto verte fuera de tu cuarto Valeria. -¡Y
muy pronto saldrá definitivamente de esta casa
Simón! -suspira Valeria. -¿Por
qué? -¡Bueno, porque Isabel quiere que me vaya! (Bueno... -¿Cómo
puede ser? ¡Eso no es justo! -¡Pues
no podrá ser justo, pero yo creo que es lo mejor para todos,
inclusive para ti! En vez que nos hagamos daño, yo creo que
lo mejor es poner distancia de por medio ¿no crees? Simón
suspira -¡Pues no estoy de acuerdo Valeria! Me vas a hacer
mucha falta. Valeria
sonríe y le toma las manos -¡Para mí
tampoco es fácil Simón, voy a extrañar
al único y al mejor amigo que he tenido! Simón le
sonríe con pena. * Casa
de Gaetana. En
medio de la noche, mientras Salvador está medio dormido, -¡Creí
que me pertenecías pero tu amor se fue! Salvador
da vueltas en la cama Mientras
Matilda sigue cantando y grito pelado, Gaetana y Lupe hacen cuentas en
la sala. Salvador aparece en pijamas y con aire desesperado
-¿Cómo pueden trabajar con semejantes aullidos?
-se exaspera mientras arrastra sus zapatillas de una lado a otro. -¡Yo
le voy a decir que se calle, que deje de alborotar! -Se ofrece Lupe
-¡yo me ocupo mi Salvador! -y Lupe va a ver a Matilda. -¡La
verdad es que esa pobre bruja ésta que no se cambia por nada
ni por nadie después de la noticia que le di! -¿Qué
noticia? -¿Pero
por qué no me había dicho si es una excelente
noticia? -¡La
sigue pretendiendo y a usted no le interesa! -afirma Salvador. Gaetana
pone cara de sufrimiento -¡Para nada Salvador, para nada! -le
confiesa Gaetana- Yo le voy a decir una cosa, yo he tenido mis malos
ratos, pero nunca jamás, ¡mis malos gustos! Y la
verdad es que no sé cómo hacer para que ese
hombre se olvide de mí. Salvador
suspira -¡Bueno Gaetana, si ese señor
está muy enamorado... pues... será capaz de ser
cualquier cosa con tal de no perderla! -¡Ay
Salvador, no se burle, mire que es en serio! -¡No,
no me estoy burlando Gaetana! -le responde serio- si usted considera
que tenemos que movernos aquí, pues lo hacemos,
¡no tengo ningún inconveniente! Gaetana
lo considera -¡No, no, mejor vamos a esperar!
¿Sabe? Tampoco vamos a perder la oportunidad, ¿no
le parece? Ya veré yo como hago para librarme de
él, pero de otra manera. Salvador
está preocupado. -¡Hombre,
lo veo preocupado! ¿qué tiene? -¡Llamé
a Ángela y me dijeron que no podía atenderme
porque sufrió un desmayo! -Le cuenta Salvador mientras toma
una de las cartas con las que juega Gaetana. -¡No
sé! Mañana nos enteraremos -y de pronto Salvador
se da cuenta- ¡ya dejó de aullar! Voy a tratar de
descansar Gaetana. -¡Vaya,
vaya! -Al quedar sola Gaetana suspira- ¡la verdad es que,
mientras siga atado a su vida anterior y sobre todo a Isabel Arroyo,
nunca tendrá paz! ¡Nunca! * Un
nuevo día amanece. Simón
trabaja en la fábrica cuando llega Salvador y lo saluda
-¿Cómo está Simón? -¡Llamé
a la señora Ángela y me enteré que
estaba delicada de salud! -pregunta Salvador-
¿Está muy grave? Salvador
se arma de paciencia-¡Mira muchacho, todos ustedes me
preocupan, ella especialmente! Simón
lo mira con burla -¡Si claro, se nota que usted
está al pendiente de todos nosotros y siempre se
preocupó por lo que nos pasa! -lo desafía-
¡La que no debe preocuparle mucho es Valeria porque nunca
pregunta por ella! -¡Simón,
por favor! -¡Pero
puede estar tranquilo Salvador, porque muy pronto se va a marchar de la
casa, la señora Isabel no quiere que siga viviendo
ahí y piensa mandarla lejos! La
noticia preocupa a Salvador-¿Eso es cierto o son simples
rumores? Salvador
se queda preocupado. (Y
bueno... * Bar
de Gaetana. Mientras
una música alegre suena en el bar, Salvador entra preocupado
-¿Qué tal Gaetana? -¡Salvador
hombre, como se tardó más de lo acostumbrado de
pensé que le había pasado algo malo! -¡Tuve
un día pesadísimo! -y mira su reloj-
¡tuve que trabajar como cuatro horas extras! -Y luego toma la
botella de tequila. -¡Lo
veo decaído hombre! -¡Es
que las cosas no me están saliendo como yo quisiera! -Y
Salvador se sirve una copa de tequila -¡Ángela me
tiene preocupadísimo aunque me aseguran que no se trata de
nada grave! -¡Ay,
usted no sabe cuánto lamento que haya llegado cansado porque
fíjese que... tiene una visita! -Le anuncia Gaetana mientras
le señala que en una mesa lo espera Felipe. Salvador
suspira cansado y luego súbitamente tiene una
contracción muscular, señal del viejo Cerinza.
Salvador se levanta del bar y se acerca a Felipe con Gaetana su lado. Felipe
se pone de pie -¡Buenas noches señor Cerinza, lo
estaba esperando! -¡Yo
le advertí que usted no tenía tiempo para
atenderlo! -explica Gaetana- pero el señor
insistió, lleva como dos horas estacionado aquí. -¡Déjeme
a solas con él por favor Gaetana! -pide Salvador-
¿qué se le ofrece? -le dice al quedar solos y sin
mucha amabilidad- ¡dígame porque viene a buscarme! Felipe
lo estudia con la mirada. * Apartamento
de Felipe. En
ese mismo momento hay un estruendo en el apartamento de Felipe.
Cantalicia se despierta asustada -¡Ay virgencita santa!
¿Ahora qué pasó? ¡Moncho,
Monchito mi hijo! -Se desespera al ver la cama vacía de
Moncho- ¿dónde estás? ¡Que
travesuras anda haciendo esto mocoso! -Y sale corriendo de la
habitación gritando- ¡Moncho! Cantalicia
encuentra a Moncho en el suelo, en medio de los de los cuadros de
Felipe, con todos los pomos de pintura en el suelo. -¡Moncho,
mi hijito! ¿Qué pasó?
¿Estas bien? -Y cuando se le pasa el miedo se enoja-
¡que estabas haciendo aquí mi hijito! Moncho lleno de pintura tiene miedo -¡Yo no fui mamacita, yo noin! (bueno.. -¿Qué
no?, ¡ahora no me vaya a ensancharme, porque ahora
sí me va a dar mucho! ¿entonces quien fue? Moncho
asustado y sin responder se sienta en una silla. -¿Qué
barbaridad estaba haciendo aquí, no le he dicho un
millón de veces que no me gusta que se meta en este cuarto? -¡Sólo
quería arreglarle los ojos a la vieja! -y señala
el cuadro donde evidentemente él estaba trabajando-
¡y me caí! -¡Ni
qué arreglar los ojos ni qué ocho cuartos! -y
Cantalicia se pone a guardar las pinturas tiradas por todos lados y
cuando Moncho trata de ayudarla le grita- ¡no, no, no
necesito que me ayude, váyaseme al cuarto,
ándale, el cuarto! -Y cuando Moncho se marcha sigue
histérica -¡qué no puede uno dormir
tranquila porque se levanta a cualquier hora de la noche a hacer estas
burradas! -Se desespera- ¡lo peor es que a don Felipe le ha
dado toda las noches por salir, sabrá Dios adonde!
¿Dónde se habrá metido? ¡ya
es muy tarde! Y
Cantalicia sigue arreglando. * Bar
de Gaetana. En
ese momento Felipe habla con Salvador -¡Posiblemente sea muy
atrevido en buscarlo, pero después de pensarlo detenidamente
me arriesgué, porque usted a mí me inquieta
terriblemente señor Cerinza! -¡Usted
y yo no tenemos nada que tratar! A menos que lo haya enviado el cura
Jacobo. -¡No
me diga que Cantalicia no fue a Las Cruces y sigue viviendo con usted!
-le reclama Salvador. Salvador
suspira - ¡Le agradezco que sea breve porque no tengo tiempo
de atenderlo! -¡Si
usted no es... Salvador Cerinza!... ¿entonces
quién es... o quien cree ser? Salvador
se pone comer cacahuates y le contesta indiferente-¡Lo que yo
sea, a usted no le importa! -¡Claro
que me importa, me siento perturbado desde cuando conocí su
caso y yo necesito salir de dudas! -Se acerca Felipe-
¿quién más puede ayudarme sino usted? Salvador
se acerca con ojos muy negros Pero Felipe es terco -¡Ni crea que va a deshacerse tan fácilmente de mí, yo vine a saber la verdad y no voy a moverme de aquí sin antes averiguarla! ¿Es usted un farsante o de verdad se apoderó del cuerpo de un pobre campesino? -Interroga- ¿quién es usted Salvador Cerinza? (hum... mi
querido Felipe... te estás saliendo del huacal! Salvador
disimula su rabia comiéndose más cacahuates. * Mansión. Valeria
duerme intranquila cuando de pronto se despierta y recuerda con pena
las palabras de Isabel. "-Te
voy a acomodar en un apartamento donde puedas estar tranquila,
algún lugar donde puedas hacer tu vida, además no
creas que voy a dejar de mandarte tu dinero para que puedas cubrir tus
gastos. Valeria
pone cara de niña compungida y dolida. -¡Voy
a seguir pagando tu escuela, por supuesto! -sigue Isabel- Pero... no
sé, yo creo que esto lo tenemos que hacer lo más
pronto posible para evitar más disgustos por culpa de
Salvador, tú entiendes. Valeria
asiente con la cabeza. -¡Lo
que pasa es que si tú estás dispuesta a renunciar
a él, yo no, yo no! -le afirma Isabel con pasión-
¡Yo siento que estoy más unida a él que
nunca!" Valeria
vuelve a la realidad y llora. * Bar
de Gaetana. Salvador
se molesta y se aleja de Felipe quien le grita -¡No intente
escapar señor Cerinza! Le repito que no me iré
sin una respuesta. Salvador
vuelve sobre sus pasos y lo enfrenta enojado
-¿Qué respuesta espera que le dé?
¡Yo no sé que le dijo su sobrino Jacobo pero yo
soy un ser humano común y corriente, un hombre normal que
está vivo! -¡Entonces
Cantalicia si tiene que ver con todo esto! Salvador
le quita las manos de la solapa con fuerza y luego se las dobla hasta
que Felipe siente dolor - ¿Quiere que me convierta en un
animal de circo, en un fenómeno que tiene que ser exhibido?
-y le suelta las manos- ¡usted es un tipo asquerosamente
morboso! -Y Salvador vuelve a tratar de marcharse. -¡Quienquiera
que sea tiene que escucharme! -reclama Felipe. -¡Si
no se larga inmediatamente le demostraré que tengo bastante
de ignorante, de elemental y primitivo! -le amenaza Salvador con voz
ronca. -¡Usted
de aquí no me echa! -Sigue terco Felipe y lo vuelve a tomar
del brazo. Pero
Salvador pierde control completamente y con una trompada lo tira sobre
la mesa. Gaetana
llega corriendo -¡Calma Salvador, calma! Felipe
se levanta dolorido. -¡Lárguese
por dónde vino, no venga a dárselas de
investigador conmigo! -le grita Salvador y se marcha. * Una
carretera. Felipe
conduce su camioneta con la cara magullada -¡Cómo
se atrevió a agredirme ese salvaje! -Y se mira en el espejo-
¡qué tipo tan extraño, ahora estoy
más que seguro que es un anormal! -Y se vuelve a mirar la
cara adolorida. * Casa
de Gaetana. Salvador
entra a su habitación seguido de Gaetana -¡si no
fuera suficiente con los problemas que tengo encima! -dice furioso
contra el mundo-¿Por qué tenía que
venir a buscarme? ¿Por qué? -¡Completamente
Salvador, nunca imaginé que terminaría
peleándose con ese hombre! -suspira Gaetana. -¡Ya
soporté a su sobrino Jacobo, y a toda la gente del pueblo
que me quiso estudiar como un objeto curioso, para que ahora venga otro
imbécil para querer hacer lo mismo! -se sienta en la cama. -¡Con
gente tan pesada como esa, no se puede ser decente Gaetana! -Se levanta
enojado Salvador. -¿Y
si toma represalias? -¡No,
no creo que lo haga! -dice Salvador mientras se saca el saco de traje
con forro rojo (arrrrggghh -¡Debo
darme prisa en mis planes! -Le confiesa- ¡para que el a nadie
los eche por tierra! Tengo un camino bien trazado y no puedo
detenerme... ¡no puedo detenerme! Gaetana
lo mira inquieta. * Un
nuevo día. Muy
temprano en la mañana Salvador llega a la mansión. -¡Miren
nomás a quien tenemos aquí, Salvador! -Recibe
feliz Vicky- ¿cómo está? -¡Bien
Vicky, gracias! -Sonríe Salvador. -¡Vine
a visitar a la señora Ángela antes de ir a la
oficina! Me enteré que está delicada de salud y
eso me tiene preocupado. -¡Usted
siempre con sus detalles, pásele adelante, esta es su casa!
-Y Vicky lo hace subir al piso superior. En
las escaleras Salvador se cruza con Walter. Ninguno de los dos se mira
ni se saluda. * Felipe
observa las hazañas de Moncho... su cuadro lleno de pintura
derramada por error. -¡Más
de dos semanas de trabajo... tirados a la basura! -se queja. Felipe
tiene puestos unos anteojos negros para disimular el golpe de la noche
anterior. -¡No
sé cómo soporto a ese pequeño demonio,
no alcanzo a dar la espalda y acaba con todo! -Exagera Felipe
-¿por qué diablos no le impidió entrar
aquí al estudio Cantalicia? Cantalicia
se rasca los brazos compungida -¡Don Felipe, fue mientras yo
estaba dormida, apenas me desperté cuando oí el
ruidazo que se formó! -¿Pero
cómo se atrevió a meter las manos ahí,
en mi pintura? -Y se pasea de un lado a otro- ¡pero es que
esto es increíble! -¡Pues
perdóneme don Felipe, a mí se me hace que usted
tiene la culpa! ¿He? -Le reclama Cantalicia- ¡por
andar enseñándole a pintar esos mamarrachos
groseros! -¿Cuáles
mamarrachos, cuáles mamarrachos? -Se enoja Felipe. -¡Pues
esas porquerías que le enseña de los libros! Felipe
está a punto de perder la paciencia y respira
entrecortadamente -¡Los libros no son porquería
Cantalicia! ¡nada de porquerías! -¡Pues
depende! ¿no? ¡Porque el otro día yo me
lo encontré allí!... ¡Estaba ojeando
ahí un libro de purititas
viejas encueradas! Felipe
se acerca -¡Pues entérese que ése era
un libro de las obras de Miguel Ángel, los frescos que
decoran la capilla Sixtina! -¿Usted
no ha oído hablar del Vaticano ni de la capilla Sixtina?
-suspira Felipe. -¿Y
yo cómo voy a saber de esa señora y de ese tal
Miguel? ¿eh? ¡De seguro son unos frescos sin nada
de vergüenza! Felipe
decide dar por terminada la conversación y sigue buscando
algo por todos lados. -¡Mire
don Felipe, usted lo que debería enseñarle a mi
chamaco es a rezar! -sigue Cantalicia- ¡A rezar las
letanías, eso me lo dijo a mí una vez el
padrecito Jacobo! -¡Ya,
no me haga perder la paciencia y dígame dónde
puso los pomos que estaban junto al caballete! -¡Cuáles
oiga! -se sorprende Cantalicia- ¡aquí no han
traído ningún animal! Felipe
a punto de explotar-¡Mujer, mire, esto que está
aquí es un caballete! -y le muestra el caballete-
¡y aquí dejé de los tubos de oil que no
veo por ningún lado! -¡Pues
fíjese, cómo va a ver, si con esos lentes tan
oscuros más bien parece que estuviera ciego! Felipe
enojado se arranca los lentes y Cantalicia ve el golpe y se sorprende -
¡Ay, don Felipe mire nada más! -Y trata de tocarlo
pero Felipe salta del dolor. -¡Ay!
-Se queja- ¡a usted no le importa nada, váyase a
la cocina y deje la preguntadera! -¡Eso
seguro le pasó por emborracharse anoche! ¿verdad?
¡seguro que se emborrachó y una vieja lo
agarró a guamazos! -¡Cual
vieja, cual vieja, acaso usted me ha visto frecuentar sitios de mala
muerte! -explota Felipe- ¡a mí no me invente
cuentos, si alguien me golpeó no fue una persona
común y corriente sino un maldito fantasma que anda suelto!
-Y de pronto se pone serio y preocupado- ¡quiero advertirle
algo Cantalicia, que si usted llega tener noticias de su marido, a
mí por favor ni me lo mencione, y aléjese de ese
fenómeno que no le conviene ni a usted ni a su hijo, ni a
nadie! Y
diciendo esto se pone los lentes y se marcha golpeando la puerta.
Cantalicia con los ojos abiertos como platos. * Habitación
de Ángela. -¡La
verdad es que están armando una tormenta en un vaso de agua!
-Sonríe Ángela que está recostada la
cama-¡lo que me pasó fue un simple desmayo nada
más! -¡Nada
de simple Ángela! -Interviene Abigail- ¡no debes
descuidar las recomendaciones del médico y tienes que
cuidarte hija! -¡No
me pueden tratar como porcelana, me hacer sentir inútil! Salvador
le toma la mano Ángela
pierde la sonrisa y retira la mano -¿Y qué sabe
usted de mi mamá? Salvador
suspira -¡El día después del parto se
descuidó y por no preocupar a don Pedro guardó
silencio! -Empieza Salvador. Abigail
pone cara de espanto. -¡Y
desafortunadamente ocurrió lo inevitable! -Sigue Salvador
pero al ver la cara de desesperación de Ángela
trata de tranquilizar la -¡pero mi intención no es
preocuparla, por favor no se alarme, yo sólo quiero que se
cuide! -¡Pero
usted habla de mi mamá como si hubiera estado cerca de ella!
-Y Ángela mira desesperada a Abigail- ¡y conociera
todo los detalles de su enfermedad! -¡Bueno,
seguramente Vicky o yo se lo comentamos en alguna ocasión!
-Interviene Abigail- ¡pero Salvador tiene razón
Ángela, no puedes descuidarte! -¡Bueno,
aparte de su preocupación! -Pregunta Ángela-
¿vino algo más? -¡Yo
quería saludarla, quería enterarme personalmente
de su estado! -y le pone una mano sobre la panza- Usted y su
bebé me preocupan mucho más de lo que imagina. -¡Gracias
Salvador! -Sonríe Ángela. -¡Por
favor, si necesita algo no dude en llamarme! ¿De acuerdo? -¡Gracias! -¡Con
permiso! -Salvador se retira dejando a Abigail y a Ángela
intrigadas. * Salvador
sale de la habitación de Ángela y en el pasillo
se detiene ante la puerta de Valeria... se detiene un largo rato cuando
de pronto se da cuenta que alguien lo está mirando... Salvador
simplemente la mira sorprendido y sin reaccionar. Isabel
sonríe con amargura y le muestra la puerta de la
habitación de Valeria -¡Adelante! -Toma aire
profundamente y luego le ofrece- ¡hazlo! Entra a su cuarto y
platica con ella si tanto te interesa. Pero
Salvador en vez de entrar al cuarto de Valeria camina lentamente hacia
ella con las manos en los bolsillos... Salvador
le abre la puerta y la hace pasar, él entra
detrás y cierra la puerta. En
el pasillo Walter, escondido, ha sido testigo de la escena y se acerca
con los ojos grandes abiertos de la sorpresa. * Habitación
de Isabel. Isabel
entra su cuarto y enfrenta Salvador. -¿Por
qué pretendes alejarla? -Le reclama Salvador-
¿por qué quieres deshacerte de ella como si fuera
un estorbo? Isabel
lo mira sorprendida y luego dice con incredulidad -¿De
qué me estás hablando, quien te dijo eso? -¡Eso
no importa, el caso es que lo sé! -Y luego agrega-
¡y no estoy de acuerdo contigo Isabel! -Y luego levanta un
dedo- ¡tú me prometiste que no tomarías
represalias! -¡No
son represalias! -Isabel lo mira tranquila y a los ojos directamente-
¡simplemente estoy tomando las medidas necesarias para lo que
se aproxima, es todo! -¿Y
qué es lo que se aproxima? -se sorprende Salvador. -¡Mi
separación definitiva de esta casa! -Le cuenta Isabel y
luego desvía la mirada- ¡y con todos los que
tienen que ver con ella! -Y suspira profundamente- ¡no
solamente Valeria tendrá que irse de aquí,
también mi tía y yo por supuesto! Salvador
la mira y vuelve a tomar aire profundamente. * Habitación
de Rebeca. -¡Es
muy temprano para cuentos Walter! - lo recibe de malhumor. -¡Pensé
que le interesaría, por lo extraño de la
situación! -le dice Walter mientras estudia su reloj "Dad". -¿De
qué se trata? -Se intriga Rebeca. -¡Se
trata de la visita de Salvador Cerinza! -Le responde Walter mientras
guarda su reloj de bolsillo. -¿Salvador
está en la casa? -A Rebeca le va a dar el soponcio. -¡Vino
con el pretexto de visitar a la señora Ángela!...
Y sí, estuvo un buen rato en su habitación,
¡pero ahora está en otra habitación! -Y
Walter hace una pausa- ¡en la de la señora Isabel
y están conversando juntos! -¿Estás
seguro? -¡A
puerta cerrada, como si fuera los amigos más
íntimos del mundo! -Exclama Walter con ira- ¡no
puedo entender la actitud extraña de su sobrina,
doña Rebeca! -¡Pues
no sé que pensar de ella Walter! -Rebeca se sienta en la
cama- ¡me sorprende, por ejemplo ahora no le encuentro
explicación a lo que está haciendo en este
momento! -A Rebeca se le descompone la cara con un gesto horrible. -¿Y
qué diré yo? ¡Una vez más,
le aseguro que la presencia de Salvador Cerinza en esta casa siempre
trae una tragedia consigo! -Le anuncia con terror. * Habitación
de Isabel. Isabel
se aleja de Salvador y le da la espalda -¡Me quiero ir de
esta casa! -le confiesa y suspira muy cansada Salvador
la mira con los ojos entrecerrados. Isabel
desvía la mirada y mira triste hacia la lejanía y
luego agrega -¡Y aunque me duela el alma! -Y mira fugazmente
a la foto de Pedro- ¡también de la memoria de
Pedro! Salvador
levanta una ceja incrédulo y mira para otro lado
-¿Y no crees que te estás apresurando? -le
pregunta sin mirarla. Isabel
sonríe con tristeza y niega con la cabeza -¡No!
Porque yo sé que esta casa no me pertenece... ¡yo
sé que estoy estorbando! -Le dice con sinceridad-
¡y también estoy consciente que debo
dejársela a Ángela! -¡No
Isabel, todavía no! -Le exige Salvador. -¿Pero
por qué no? -Se desespera Isabel y se le acerca-
¿por qué no? ¡si ya quiero empezar a
vivir mi vida! ¿Por qué tengo que estar
aguantando este infierno Salvador, si lo que quiero es recuperar mi
libertad y no tener nada que ver con nadie más que contigo?
-y al ver la cara de Salvador le pregunta- ¿Lo dudas? Salvador
no le responde. Isabel
baja la mirada y suspira- ¡Todavía dudas de mi
cariño y... quieres romper nuestro compromiso!
¿es eso? -le pregunta. Salvador
se acerca y le toma la mano y se la acaricia- ¡Tú
sabes que no lo haría! Isabel
cierra los ojos y Salvador le acaricia el rostro... Una
sonrisa tímida, pequeña aparece en los labios de
Isabel. -¡Nada
ni nadie va a separarnos Isabel! -le jura Salvador- ¡Nada ni
nadie! Isabel
suspira y se le acerca... muy cerca. Y ambos cierran los ojos y se besan apasionadamente. ¡Hoy
te juro frente a mi Dios, ser
el hombre más fiel vida mía! ♫ Y
Salvador la toma del cuello y la besa... y la besa. ¡Quiero
amarte, tenerte y besarte hasta
que al fin seas mía y
enseñarte con mis besos mujer, lo
que es la vida! Isabel
se separa y le toma el rostro en las mano y
suspira- ¡Si, somos uno solo, yo lo
sé! Salvador
la mira sin responder. -¡Dímelo!
-ruega Isabel y apoya la cabeza en su pecho- ¡Dime que
sí! Salvador
no responde. ¡Déjame
estar escondido en tu vientre y
besar a la nueva vida! ¡Quiero
amarte, tenerte y besarte por
siempre, para toda la vida! (Wow!!! * Pasillo. Rebeca
con cara amargada sale de su habitación seguida de Walter,
se acerca a la puerta de Isabel cuando se da cuenta de que Walter la
sigue y lo detiene -¿Por qué demonios me sigue
Walter? -¡Qué!
¿le molesta? -¡Sí,
y no necesito su compañía! -Le grita Rebeca con
su voz aguda -¡sí voy a averiguar qué
está pasando entre ese farsante y mi sobrina lo
haré sola! -furiosa- ¡y no necesito que me
escolte! -y luego le advierte- ¡y mucho cuidado con escuchar
detrás de la puerta! -¡No
voy hacer eso! -finge indignación Walter. -¡Claro
que lo va a hacer, está acostumbrado! -¡No
soy el único! -Le recuerda Walter. -¿Quién
más? -Se sorprende Rebeca. -¡Usted!
-le responde tranquilamente Walter. -¡Walter
por favor! -¡Está
bien me voy! voy a ir a chequear a las empleadas que son todas unas
ineptas. Rebeca
espera a que Walter se aleje y luego mira con miedo la puerta de la
habitación de Isabel.
Habitación
de Isabel. Salvador
abraza fuertemente Isabel y la arrulla. Isabel
se separa y lo mira los ojos sorprendida- ¡No! -Se sorprende-
¿por qué me dices eso? -Mueve la cabeza
incrédula y negativamente. Isabel
suspira sin poder creer lo que escucha -¡No, es que no tiene
sentido! ¿Para qué o por qué? -Lo mira
sin comprender- ¿por qué no mejor nos casamos
lejos de aquí y lejos de toda la gente que nos pueda
presionar Salvador? ¡Vamos a refugiarnos!... -y de pronto
recuerda y se detiene, hace una pausa y agrega con dolor-
¡así como lo pensabas hacer con Valeria! -e Isabel
mira al suelo. Salvador
le responde sin dudar-¡Con Valeria pensaba hacerlo, pero
contigo no! -¿Por
qué no? -lo desafía Isabel. -¡Porque
no quiero cometer más errores, si en realidad me amas
estás en la obligación de dar la cara! -Le exige. Isabel
se niega -¡No, te repito que no le encuentro sentido a esto!
-Y trata de alejarse. Pero
Salvador lo toma del brazo -¡No vamos a escondernos como si
estuviéramos cometiendo un delito! -La detiene y la acerca-
¡vamos a hacerlo de frente, desafiando los comentarios de
todos los que se ofendan con nuestra relación! Isabel
lo mira desesperada- ¡Me parece una locura totalmente! Pero
Isabel no es mujer de no enfrentar desafíos y levanta el
mentón. -¡Me
caso contigo cuando dispongas! -Le ofrece Salvador. Isabel
suaviza su mirada -¡Una vez más, y porque
tú me lo exiges! -le recuerda- ¡te lo voy a
demostrar mi amor! -Isabel le promete apasionadamente, y le acaricia el
rostro y se acerca y lo besa con amor. Y hoy te vuelvo a enamorar Para enseñarte lo
que es bueno Y hoy te vuelvo a enamorar Y que me devuelvas mis besos, Y hoy te vuelvo a enamorar Y en ese momento... (wow!! Isabel
y Salvador se separan, Salvador
pasa al lado de Rebeca sin saludarla y Rebeca se apoya llorando sobre
la puerta. Isabel
queda sola con su tía Rebeca.
FIN DEL CAPITULO
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