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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

El odio es la demencia del corazón. Lord Byron

El odio es la venganza del cobarde. Bernard Shaw

*

CAP# 128: miércoles 18 de enero de 2006 - ¡ODIO!

 

Walter muy diligente recibe a los innumerables invitados que llegan a la enorme fiesta.

Dentro de la casa Vicky, sin sonreír y mirando con disgusto de reojo a Salvador y a Isabel, sirve copas de vino tinto.
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Isabel sonríe feliz y brinda con los invitados. foto

 *

Habitación de Valeria.

-¡No podían ser discretos, no señor! -Se queja amargamente Rebeca -¡saben perfectamente que este compromiso es vergonzoso y no les importó anunciarlo con bombos y platillos, simplemente para mortificarnos! foto

Valeria que trata de leer un libro suspira con fastidio.

-¡Y para aturdir a todo el que no está de acuerdo con ese estúpido matrimonio! -grita Rebeca y al darse de cuenta de la cara de Valeria la ataca -¡que, no te importa! ¡Responde Valeria! -Le grita- ¿no te importa lo que está sucediendo?

Valeria no responde.

-¡En tus narices, fíjate bien, tu adorada primita está anunciando su compromiso con el hombre te engañó! -Le dice con maldad- ¡que te dejó plantada, los dos se están burlando de ti Valeria y si pudieran te escupirían en la cara!

-¡No sé tía, y tampoco me importa! -Le contesta Valeria.

-¡Qué bien disimulas, de verdad que me espanta tu control! -Y Rebeca la mira con rabia desmedida- ¡porque sé perfectamente que por dentro estás muerta de envidia, estás envenenada! foto

 -¡No más que tú! -Le contesta Valeria con firmeza- ¡si tú no te tranquilizas vas a acabar en un sanatorio! -Y luego la echa- ¡ahora déjame descansar que quiero dormir! foto

-¡Ah! -exclama Rebeca con burla- ¿así que vas a dormir con la fiestecita esa andando? ¡Esto va a durar hasta la madrugada para que te enteres!

-¡Pues con fiesta o no, yo necesito descansar!

-¡Como quieras, duerme si puedes, es muy posible que más tarde te despiertes con una sorpresa... que nadie espera! -Le dice Rebeca con ojos llenos de odio- ¡y yo soy la que la daré!

Valeria suspira cansada y Rebeca se marcha.

*

En medio de la fiesta, el doctor Garcés felicita a los novios -¡Brindo por este compromiso y por su futuro matrimonio, les deseo la mayor felicidad de la vida! foto

 Isabel sonríe sinceramente -¡Yo espero que lo diga de corazón doctor!

-¡Me extraña que lo dude señora, usted sabe que la respeto y admiro igual que a Salvador! Lo único que puedo hacer es desearles sinceramente la mejor suerte del mundo.

-¡Agradecemos sus palabras doctor! -Dice Salvador.

-Sin embargo... no se cómo decirles... pero los noto un poco prevenidos. foto

 Isabel sonríe forzadamente -¡Ay doctor, y cómo vamos a desconfiar... de las buenas intenciones de los demás! foto

 -Y mira a Salvador- ¡pero no importa, para eso estamos aquí, para enfrentar cualquier tipo de opiniones sin importar cual sea! -y brinda con él- ¡gracias por acompañarnos!

En ese momento un grupo de mariachis hace su entrada tocando música y una fotógrafa profesional se da al trabajo. foto

*

En la habitación de Ángela, mientras Ángela y Antonio se hacen arrumacos, Simón discute con su madre -¡No voy a permitir que salgas de aquí, no tienes porque meter tus narices en esa fiesta!

-¡Entiéndeme hijo, yo tengo que cumplir con mis deberes! -Se desespera Abigail.

Simón la toma del brazo -¿Cuáles obligaciones, acaso no es Walter el que se encarga de todo? A él le corresponde vigilar a las empleadas.

-¡No señor, si ustedes quieren quedarse aquí encerrados haciéndole el feo a la señora Isabel y a Salvador, me parece muy bien, pero a mí no me da la gana! -y Abigail trata de salir.

-¡Mamá, por favor! -La vuelve a detener Simón.

-¡Simón tiene toda la razón, escúchalo, ya dejaste de ser una empleada en esta casa, así que no tienes que meterte en obligaciones que no te corresponden!

-¡Ay qué bonito! -Se burla Abigail- ¡ahora se ponen los dos de acuerdo para forzarme a hacer lo que no quiero hacer!

-¡No solamente son ellos Abigail! -Interviene Ángela- ¡también soy yo!

-¡Tú también Ángela!

-Sí, porqué no te puedes quedar a disfrutar de nuestra compañía, a nosotros nos gusta mucho estar contigo.

-¡Mamá, siéntate con nosotros a ver la película que está buena! -La detiene Antonio.

-¡Me tienen aquí secuestrada en contra de mi voluntad! -Exclama Abigail.

-¡En contra de tu voluntad no te vas a quedar porque quiero que vengas a sentir las pataditas que está dando tu futuro nieto!

Y todo riendo se acercan a tocarle la panza y ríen felices.

*

Habitación de Rebeca.

Rebeca abre un cajón y lentamente saca una pistola con culata de madera y la abraza, es un revolver  Smith & Wesson .38 especial corto, Rebeca dice con rabia -¡La fiesta está muy animada! -dice llorando agriamente- ¡pero ya veremos como termina para el novio! -dice con odio- ¡para el maldito Salvador Cerinza!

*

La fiesta sigue en su apogeo y los invitados aprovechan para chismentar. foto

-¡Se ven muy felices, no cabe la menor duda! -dice el doctor Garcés.

-¡Especialmente ella, está tan radiante! -Comenta una mujer, que parece ser la mujer del doctor Garcés.

-¡Sí, yo diría que mucho más que con sus dos esposos anteriores! -Comenta otra mujer que está al lado de Elvio Ramírez, su mujer.

-¡Yo diría que está rompiendo el récord de matrimonios en menos de un año, ya va para tres! -Ríe Ramírez -¡discúlpenme, pero esto es una cosa que no se ve todos los días! Es inevitable comentarlo.

-¡Yo diría que lo que es inevitable es criticarla! -Comenta serio el doctor Garcés- indudablemente el matrimonio fue muy precipitado, deberían haber esperado un tiempo prudente después de la muerte de Andrés Corona ¿no les parece?

-¡Pero quien podría esperar para atrapar a un hombre tan atractivo! -suspira su mujer.

-¡Susanita por favor! -Se enoja el doctor Garcés.

-¡Ay mi amor, tú eres divino, pero no se puede negar que Salvador está guapísimo!

-¡Hacen una pareja perfecta! -Comenta la señora de Rodríguez -¡porque ella está más linda que nunca, sus fracasos anteriores le sentaron muy bien!

-¡A mí me parece increíble, quién diría que años atrás Salvador era un mensajero del difunto Donoso! -Rodríguez.

-¡Ascendió muy rápido, y ahí lo vemos a punto de convertirse en el dueño de la fortuna del difunto Donoso! -la señora.

-¡No sólo de su fortuna, pero también de su esposa, se nota que es un hombre muy ambicioso! -la señora Garcés.

-¡La verdad yo pienso que Salvador es un digno esposo de la señora Isabel, porque ella es muy ambiciosa también, para mí que hacen una pareja ideal! -Comenta el doctor Garcés serio pero con un dejo de ironía.

*

Mientras tanto Salvador mira sonriendo a Isabel foto que lo mira embelesada. foto

 *

En el piso superior, Rebeca se pasea llena de amargura y entra al cuarto de Isabel y observa el retrato de don Pedro José Donoso con asco. Luego mira por la ventana.

*

En la fiesta los mariachis tocan y los invitados bailan y brindan. foto

 Salvador e Isabel se siguen mirando sonriendo. foto - foto

  

 Voy a contarles un corrido muy mentado,

Lo que ha pasado allá en la hacienda de la flor,

La triste historia de un ranchero enamorado

Que fue borracho, parrandero y jugador.

  

 (letra y música de Juan Charrasqueado aquí)

*

En el piso superior Rebeca, al lado de la ventana, acaricia el revólver mientras tiembla de pies a cabeza. foto

 *

Casa de Gaetana.

-¡Esta mujer es extremadamente peligrosa, es tan celosa y posesiva que es capaz de matar! - Matilda le lee las cartas a una clienta- ¡Y comer de muerto!

-¡Qué horrible! -Se asusta la clienta- ¿y piensa atacarme o qué?

-¡Es posible que lo haga, pero la suerte está de tu lado y yo te daré recomendaciones para que no te tome de sorpresa!

-¡Ésa debe ser la mujer de mi marido, la vieja mañosa!

-¿O sea que tu hombre está casado con otra?

-¡Sí, pero él a quien ama perdidamente es a mí! -le confiesa la clienta- ¿Qué debo hacer para protegerme?

-¡Yo te voy a vender un amuleto poderoso, pero eso sí, te advierto que es muy costoso! ¿Lo quieres ahora o lo dejamos para otro día?

-¡No, véndemelo inmediatamente, estoy interesada en él, ya vengo, voy por el dinero!

-¡Perfecto! -exclama Matilde mientras mira partir a su clienta.

Gaetana se acerca -¡Bruja, no se suponía que habías dejado de hacer tus porquerías en mi bar!

-¡No te despeluques mujer, que lo hago por puro aburrimiento, esta noche no hay nada que hacer!

-¡La verdad es que no hay casi clientes, y Lupe y Camilo me pidieron permiso para salir al cine!

-¿Y Salvador, porque se demora tanto?

-¡Bueno, fue una fiesta de la empresa, seguramente va a tardar! -Gaetana dice distraídamente y se sienta a su lado.

-¡A mí me toca llegar cuando él ya está levantando vuelo, pero ese hombrecito se está divirtiendo a sus anchas últimamente!

-¡Eso parece!

-¡Por pura curiosidad! Ese brochecito... ¿cuánto te costó mi queridita?

-¡Este!  -se sorprende Gaetana y se mira el broche- Pues nada mujer, esto es una baratija ¿te gusta Matilda?

-¡Me lo puedes prestar, enseguida te lo devuelvo! -miente Matilda.

-¿Prestar?

-¡Préstamelo y después te cuento!

Gaetana se quita el broche y se lo pasa -¡Dios mío Matilda, tu siempre tienes unos enredos! Hablamos después- Gaetana se marcha y la cliente regresa.

-¡Bueno, mira la maravilla que te tengo!, traída de Limasa, en el corazón de Egipto, es un pequeño talismán que perteneció nada más y nada menos que a Cleopatra ¿qué tal la joyita?

-¿Pero está segura que esto me protegerá de los ataques de esa vieja asquerosa?

-¡Esto te va a proteger hasta de los más terribles huracanes, y es la primera vez que lo ofrezco y te lo dejo a precio de ganga!

-¿Cuánto cuesta?

-¡Tan solo $100!

La clienta le paga y se marcha con el broche de Gaetana.

*

Mansión.

Los invitados se despiden y Salvador e Isabel sonriendo agradecen la visita.

-¡Felicidades! -Rodríguez- ¡señora es un placer!

-¡Todo les quedó divino y lo pasamos muy bien, gracias Isabel! -la esposa de Garcés- Salvador, me encantó verlo. foto

-¡Gracias por habernos acompañado y espero que se hayan divertido! -responde Isabel feliz. foto

-¡Salvador le deseo muchas felicidades y toda la suerte del mundo! -Le desea Garcés.

Salvador sonríe feliz.

CroBergman se acerca a saludarlos -¡Salvador, felicitaciones, y que sean felices! -da un beso a Isabel.

A lo lejos Walter los mira con odio.

-¡A los dos, un mundo de felicidades! -otro invitado.

Y así todos los invitados se despiden y se retiran ante la atenta mirada de Walter.

Salvador sonríe tranquilo, e Isabel sonríe feliz. foto

 Al quedar solos se miran con cariño.

Walter los mira con odio. foto

 Y se dan un pequeño beso. foto

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*

A lo lejos Azur ladra desesperado a alguien o algo.

*

Isabel y Salvador entran tomados de la mano a la casa.  foto

 Los empleados se apresuran a limpiar la casa luego del paso de los invitados que la dejaron patas arriba.

-¡Bueno, fue un paso bastante difícil de dar mi amor, pero tú lo pediste y ya está dado! -exclama Isabel y le toma las manos y lo mira contenta- ¿estás contento?

-¡Completamente, lo hiciste muy bien! -responde complacido Salvador. foto

 -¡Te juro que no fue nada fácil enfrentar a toda esa gente hipócrita! -suspira Isabel- ­¡es increíble que frente a nosotros no dejaban de halagarnos y... nada más les dábamos la espalda y nos destrozaban con sus comentarios malintencionados!

-¿Te importa mucho? -Salvador la acaricia las manos.

-¡No! -Isabel sonríe feliz y lo abraza -¡no, me importa esto, sólo quiero estar contigo! Ni siquiera la gente de esta casa que no está de acuerdo con nuestro compromiso, que decidieron esconderse para no enfrentarnos -Isabel suspira- ¿eso era lo que querías, no es cierto? ¡Que enfrentara a todo el mundo para demostrarte cuanto te amo!

Isabel se acerca y lo besa. foto

Salvador la abraza y la besa apasionadamente... y luego con ternura,

*

Afuera los últimos invitados pasean por el jardín admirando la casa y se retiran bajo la mirada de Walter que los vigila atentamente.

De pronto Walter se da cuenta que Azur está ladrando desesperado.

*

Momentos más tarde Walter persigue a Rebeca que sube corriendo las escaleras al piso superior.

-¿Qué hacía usted con ese maldito animal? -le grita Walter.

-¡Fui a cerciorarme de que estuviera amarrado! Ya sabe que a los hijitos de Abigail les encanta soltarlo.

-¡No podemos exponernos cuándo hay visitas! -Walter se pone tieso- ¡Lo amarré desde esta tarde y así lo dejaré hasta mañana cuando ya se hayan marchado todos!

Rebeca se detiene -¡Todos! ¿Ese hombre también? -Y ante la mirada atónita de Walter que no entiende- ¡Salvador! -le aclara.

-¿Ese?... No, ¡ese continúa aquí en la casa con la señora Isabel! -Suspira Walter- ¡y no me extrañaría que pasaran la noche juntos! -junta los dedos- ¡total ya se comprometieron y pueden hacer lo que se les venga en gana!

Rebeca tiene los ojos llenos de un odio horrible- ¡Yo que usted no estaría tan seguro! -le afirma con una sonrisa que destila veneno- ¡mi estimado Walter!

Walter la mira sorprendido - ¿Sabe una cosa? Me sentí como una pequeña zapatilla atendiendo a esta flamante reunión... ¡es que no quiero pensar lo que va a ser mi vida cuando ese Cerinza se case y viva en esta casa! -Y tiembla de rabia.

-¡No se preocupe! -le contesta Rebeca con una sonrisa triunfante -¡qué no cante victoria todavía Walter, porque estamos en este mundo y cualquier cosa puede suceder! ¿Verdad? -Dice misteriosa- ¡antes de que logre sus cochinos propósitos!

Walter la mira escéptico- ¡No lo creo, porque a ese maldito no lo detiene nada ni nadie!

-¡Walter, le voy a hacer una sugerencia!

-¡La escucho!

-¡Retírese! -lo echa Rebeca - ¡váyase a su cuarto, no lo quiero por aquí, puede estar estorbando!

Walter se molesta-¿Y a usted qué mosca le picó?

-¡No sea atrevido y obedezca! -Le grita Rebeca- ¡váyase, no lo quiero ver por aquí, quiero evitarle problemas!

Walter por fin entiende y asiente con la cabeza -¡Es cierto, que pase buenas noches! -diciendo esto se marcha corriendo.

-¡Para algunos no serán tan buenas! -murmura Rebeca con un tono de voz ronco en el que se mezclan rabia y odio.

*

En la sala Isabel se hunde en los brazos a Salvador y suspira completamente entregada -¡Solamente faltan dos semanas para nuestro matrimonio y te juro que se me hacen una eternidad! -Y sonríe y suspira.

Salvador le sonríe y la abraza con cariño -¡No te preocupes, el tiempo pasa volando!

-¡Eso espero! -e Isabel le acaricia el rostro- ¿subimos? -Lo invita.

 

Pero Salvador la detiene -¿Tú qué quieres? -Le pregunta con picardía. foto

 Pero Isabel abre los ojos grandes y se sorprende -¡Hablar de lo nuestro mi amor, simplemente quiero que ahora que estamos solos... pues no sé... planeemos cuál va ser nuestro viaje de luna de miel! -Lo mira a los ojos con sinceridad- ¡a dónde nos vamos a ir a vivir cuando salgamos de esta casa, porque no nos podemos quedar aquí! -le afirma. foto

 -¡Pero no es el momento más oportuno, mañana lo discutiremos calmadamente! -trata de convencerla Salvador- ¿No te parece??

Pero Isabel frunce la barbilla -¡Me parece que es más urgente esto, ven! foto

-¡Mañana! -Le afirma Salvador sin moverse- ¡tuve un día muy pesado Isabel, quiero ir a mi casa!

Isabel esta decepcionada y le reclama -¿A tu casa? -y suspira molesta- ¡perdóname mi amor, pero me parece muy gracioso que estoy a punto de casarme con un hombre que no conozco! -Y luego le implora- ¡no sé ni siquiera dónde vives! ¿Por qué no me dejas que te acompañe esta noche, que conozca ese espacio? ¡Por favor!

Salvador sonríe y le acaricia el rostro con amor -¡No seas impaciente, cuando nos casemos te lo diré, conocerás absolutamente todo de lo mío! -le promete Salvador con doble intención- ¡todo! -Y luego la besa - ¡no van a existir secretos entre nosotros! -Le vuelve a prometer y luego le acaricia el brazo y se despide -¡te lo prometo! foto

Salvador se marcha dejando a Isabel suspirando, pero sonriendo.

*

Salvador sale al jardín, foto en medio de la noche y se dirige a su carro. foto 

De pronto se detiene extrañado presintiendo un peligro... foto y vuelve a mirar hacia la casa... foto pero no ve nada y se dispone a continuar foto cuando Rebeca aparece de la nada y lo apunta en la cabeza con el revólver foto

  -¡Salvador Cerinza! -Le dice con la voz que le tiembla de odio y rencor y amargura y vejez -¿piensa que es invencible y que nada va a detenerlo, verdad? -El odio la desfigura- foto

 Salvador la mira. foto

 -¡Pues yo le voy a demostrar que está muy equivocado, maldito! foto -Y cierra los ojos y toma la pistola con las dos manos y dispara.

*

Casa de Gaetana.

Gaetana echa un florero que se hace trizas y se asusta -¡Dios mío, que me pasa, todo se me cae hoy! -Y se agacha a recoger.

De pronto aparece Matilda de la nada -¡Gaetana!

Gaetana grita horrorizada hasta que se da cuenta de quien es.  Matilda reacciona saltando del susto-¡Pero qué mosca te picó mujer!

-¡Matilda, te suplico no me canses, no me asustes de esa manera porque a mí me va a terminar dándome un síncope, todo por tu culpa! -Y luego le ordena- ¡ayúdame!

Matilda le ayuda a recoger los pedazos de vidrio -¡Esta noche tienes los nervios de punta! -propone- ¿Por qué no vas a descansar y Camilo y Lupe arreglan todo esto mañana?

-¡Yo prefiero quedarme esperando Salvador! Con este desastre... que lleva mucho tiempo fuera y me preocupa.

-¡Deja la angustia mujer, no eres la esposa para andar controlándole los pasos!

Gaetana la fusila con la mirada -¡Yo tengo mis motivos y no pienso decirte cuáles son!

Pero Matilda toma impulso -¿Qué te traes con él Gaetana, no me digas que ese hombrote te interesa? ¡Y que te estás muriendo de los celos pensando en que te va a engañar con otra mujer! -se burla.

-¡Matilda, tú cada vez que abres esa bocota es para decir imbecilidades mujer!

-¡Entonces deja de estar tan intensa con Salvador, que tú no eres ni su mujer ni su madre, ni su hermana para andar controlándole los pasos! Deja que regrese cuando quiera y no te angusties que seguramente ahora debe estar gozando de lo rico ¡sabrá Dios con quien! -sonríe pícara y divertida.

*

Mansión.

En ese preciso momento Salvador mete a la fuerza a la casa a una Rebeca histérica que se debate como una cucaracha. foto

-¡Suélteme! -grita Rebeca desaforada despertando a medio mundo- ¡suélteme maldito Cerinza!

Walter aparece gritando -¡Suelte a doña Rebeca! ¿Que está intentando hacerle? -Se desespera Walter.

Salvador tira a Rebeca sobre el sofá foto  -¡Ahora vamos a averiguarlo! foto

 Rebeca se sienta y se toma de la cabeza. foto

Como por arte de magia aparecen Ángela, Antonio, Simón y Abigail -¡Escuchamos un disparo!

-¡Esto es un abuso, una canallada! -Grita Walter.

Salvador saca el revolver que tiene guardado en cintura y lo muestra -¡Doña Rebeca intentó matarme! -le acusa. foto

 Abigail se lleva las manos a la cara y se queda sin respiración.

Isabel que había aparecido también en medio de todos ellos se niega a creerlo -¡No, eso no puede ser!

Salvador les muestra el revólver como prueba. foto

 -¡Si es cierto! -De pronto Rebeca grita desde el sofá de manera histérica- ¡porque quiero matarlo, es cierto! -Grita llorando. foto

-¿Qué te pasa tía? -Le grita Isabel desesperada- ¿me puedes decir que demonios está pasando? foto

Simón mira Rebeca con los ojos fuera de órbita.

-¡Quiero matar a ese degenerado! -Y Rebeca apunta a Salvador -¡quiero matarlo! -Y se agarra los pelos gritando- ¡quiero matarlo, quiero matarlo! foto

Isabel y Abigail la miran espantadas, Simón la mira sin poder creer lo que escucha, Antonio y Ángela ven temblar a Rebeca de pies a cabeza toda descompuesta y se abrazan uno al otro. Walter se pone tieso mirando Rebeca. foto

Salvador suspira tranquilo y casi con pena... y mira a Isabel que mira horrorizada a su tía.

*

-¡A ese degenerado quiero matarlo, quiero matarlo, y quiero matarlo! -Sigue gritando Rebeca a grito pelado.

*

En el piso superior Valeria al escuchar los gritos se despierta asustada -¿Qué estará pasando, por qué se escuchan tanto grito? foto

*

Abajo en la sala Rebeca sigue histérica mientras se cubre con su bata violeta -¡No voy a negar que quería matarlo como a una rata, como a un canalla!

Enfrente de ella atónitos la miran todos, mientras Salvador la mira tranquilamente. foto

 Ángela e Isabel se miran la una a la otra sin poder creer lo que escuchan y sin atinar a reaccionar.

-¡Isabel, tú no lo conoces, te juro que no lo conoces! -Rebeca se toma de los pelos- ¡ustedes no sabe quién es ese maldito!

-¡Tía por favor, cálmate! ¿Quieres? -Interviene Isabel. foto

 -¡Quería hacerlo por ti! -Le suplica Rebeca- ¡por ti y por todos ellos! -Dice apuntando a la familia Dominguez- ¡porque es un cobarde maldito! -y de pronto se pone a pegar a Salvador.

Isabel trata de detenerla -¡Tía por favor!

Abigail se refugia con Simón.

-¡Yo lo quería ver muerto!

Isabel le toma de los brazos.

Walter se acerca - ¡Señora Isabel, respete a su tía por favor! -le exige. foto

 Isabel suelta los brazos a Rebeca -¡Mira tía, esto tú y yo lo tenemos que discutir, pero allá arriba! -Le propone Isabel y luego se dirige Salvador- ¡Salvador, por favor nos puedes acompañar! -Y agarra a Rebeca del brazo- ¡ven acá! -la arrastra escaleras arriba.

-¡Maldito! -Rebeca sigue gritando.

Salvador las sigue. foto

Al pie de las escaleras se queda Walter y más atrás la familia Domínguez que siguen la escena espantados.

*

Habitación de Isabel.

-¿De dónde sacaste el arma? -Pregunta Isabel mostrándole el arma. foto

Rebeca sigue llorando.

-¿Quién te la dio? -Interroga Isabel.

-¡Nadie, nadie me la dio! -Responde Rebeca temblando y llorando.

-¡Ya no me mientas más, quieres! -Pregunta Isabel tomándose de la cabeza foto -¿cómo conseguiste el arma? ¡Ésta es la última vez que te lo pregunto tía! -le grita muy enojada.

 -¡Qué te importa, qué te importa! -le responde Rebeca gritando y llorando -¡yo la necesitaba para matar a este infame! -Y mira con odio a Salvador.

-¿Y cómo te atreves a atentar contra Salvador? -Grita Isabel mientras gesticula con el arma en la mano moviéndola de diestra a siniestra- ¿por qué lo hiciste tía, por qué te comportas como una vulgar asesina, qué es lo que te pasa? foto

 (jajaja...   sigue así y se le va a soltar un tiro)

Salvador se preocupa, lógicamente, y le saca el arma de la mano -¡Está bien Isabel, ya déjala, no la maltrates más! -y Salvador guarda el arma en un bolsillo. foto

-¡Ah! -Suspira Isabel desesperada- ¡te das cuenta que en este momento podrías estar muerto por culpa de mi tía!

-¡Si me doy cuenta, pero ésta no es la mejor manera de solucionar las cosas! -Y la abraza para consolarla foto

 - ¡aunque no lo crea, tuvo más suerte que yo! -Se dirige a Rebeca- ¿escucha doña Rebeca? ¡De haber acertado ese disparo terminaría el resto de sus días encerrada en una cárcel!

-¡Preferiría morirme detrás de las rejas!, ¡yo sí sabía lo que estaba haciendo! -Vuelve a llorar a gritos- ¡yo sí lo sabía!

-¡Claro que no, no lo sabía, estaba ciega de la cólera! -Trata de convencerla Salvador- ¡ciega! -Y Salvador se acerca a Rebeca- ¿por qué no se desahoga señora? ¡Desahóguese , diga claramente los motivos que la impulsaron a cometer semejante disparate! -la reta Salvador.

Isabel los mira sorprendida.

-¡Doña Rebeca, no lo siga ocultando, cuéntele a su sobrina los motivos que le impulsaron a dispararme! -insiste Salvador- ¡ándele, cuéntele todo de una buena vez! ¡Cuéntele!

Y ante la insistencia de Salvador Rebeca mira con horror a Isabel y sigue llorando.

Isabel mira Salvador. Salvador mira a Isabel.

*

En la sala.

-¡No se puede creer a Cerinza! -Walter se desespera y trata de convencer a los Domínguez- ¡una dama como doña Rebeca es incapaz de hacerle daño a nadie! -Dice furioso- ¡es un maldito mentiroso!

-¿Acaso no escuchó que ella misma lo confesó? -Le pregunta Antonio- ¡Estaba como loca y seguramente le disparó!

-¿Quien no se va a volver loco con todo lo que está pasando? -Dice Simón cínico- ¡yo por mi parte no defiendo a ninguno de los dos!

-¡Yo quiero saber qué fue lo que pasó, así que voy a exigir una explicación! -Decide Ángela.

-¡No Ángela, nosotros no debemos intervenir! -decide Abigail y le impide subir- ¡si la señora Isabel quiere resolver este asunto en privado, pues sus razones tendrá!

-¡No Abigail, nosotros vivimos en esta casa y tenemos derecho de saber qué fue lo que pasó!

-¡Mi mamá tiene razón, es mejor mantenernos al margen! -Dice cobardemente Antonio- ¡por lo menos ahora!

Walter trata de escabullirse pero Abigail lo detiene -¡Walter, usted tampoco debe entrometerse, haga el favor de retirarse a su habitación!

-¡A mí si me importa lo que pueda pasar! -Se rebela Walter.

-¡Walter! -Le grita Ángela- ¡obedezca a Abigail, es una orden!

Walter furioso se marcha. foto

*

Habitación de Walter.

Walter entra a su habitación furioso -¡Pensar que a esta hora Cerinza debería estar muerto, pero cómo pudo fallar doña Rebeca! -Dice con rabia -¡hemos perdido una extraordinaria oportunidad para deshacernos de ese intruso y eso no se va a volver a repetir nunca más!

*

Habitación de Isabel.

Rebeca sigue llorando y Salvador sigue insistiendo -¿Qué pasa doña Rebeca? foto

 ¡Se atreve a confesar que intentó matarme pero no se atreve a decir los motivos que la impulsaron! foto

Isabel mira para otro lado inquieta.

-¡Usted es un cínico! -le escupe Rebeca.

-¡Y usted es un ser que produce lástima! -Le dice Salvador. foto

 Rebeca mira a Isabel llorando -¡Fue un ataque de locura Isabel, lo hice para protegerte de sus abusos! -trata de convencerla- ¡es un infame, es un infame, te lo juro, que no solamente jugó con Valeria!... -y luego mira con locura a la distancia- ¡también me engañó a mí!

Isabel se queda sin aire y mira interrogadoramente a Salvador. Salvador se apoya en la ventana y suspira.

*

Walter pasea por la sala mirando su reloj y Simón la persigue -¡Por favor Walter, niegue que usted amarró a Azur porque lo odia! Si por usted fuera ya estaría muerto.

-¡Fíjese que no se equivoca, lo odio y lo volveré a amarrar cuantas veces lo crea conveniente!

-¿Cómo esta noche por ejemplo, lo creyó conveniente? ¡Claro, lo amarró para que la vieja Rebeca tuviera libertad de atacar a Salvador!

-¿Qué está insinuando usted? -se ofende Walter.

-¡Por favor Walter, si usted es más peligroso que esa vieja loca! -le grita Simón- ¡pero le advierte una cosa Walter, si usted sigue molestando a Azur va a tener serios problemas conmigo! ¡No me busque porque me encuentra Walter! -Y se marcha.

Walter se queda suspirando con cara de asco-¡Qué peste!

 

(error de la novela...  ¿qué no enviaron a Walter a su cuarto?)

*

Habitación de Isabel.

Isabel recupera el aire -¡Tía, por favor, quieres! -Le ruega cansada y mira para otro lado.

-¡Si Isabel, sí! -sigue Rebeca que apenas puede hablar -¡nos vimos, salimos varias veces a escondidas! -Y se hace la víctima- ¡yo claro, me ilusioné perdidamente!

Isabel mira espantada a Salvador y cruza los brazos.

-¡Porque yo pensé que estaba realmente interesado en mi, que el amor era mío! foto

Isabel la mira con horror.

-¡Y no me mires como si estuviera loca Isabel! -De pronto grita Rebeca- ¡Isabel, no! ¿No te das cuenta que yo también soy una mujer como todas Isabel? -Y mira sus manos- ¡y me enamoré!

Isabel la sigue mirando como si estuviera loca y tratando de comprender al alcance de sus palabras.

-¡Me enamoré perdidamente! -grita Rebeca.

-¿Y... tu pretendiente Luis Crespo? -Pregunta Isabel con la voz trémula.

-¡Ay por favor, por favor! -le contesta a gritos Rebeca- ¿cómo voy a interesarme en ese viejo decrépito? ¡No, mi enamorado secreto era Salvador! -Le confiesa mientras sigue histérica- ¡creí ciegamente en él, ciegamente, hasta que supe que estaba enredado con la estúpida de Valeria! -Grita Rebeca con rabia.

Isabel se enoja -¿Se puede saber ahora qué es lo que va a suceder después de que te enteraste que a quien ama realmente es a mi? -Le exige- ¿qué va a pasar tía?

-¡Ya viste lo que hice, estoy decidida a matarlo, a matarlo como a una vil rata! -Y Rebeca golpea sus rodillas con rabia.

Isabel, por primera vez la mira con pena y se llena de dolor.

-¡Siga doña Rebeca, siga, cuente todo lo demás! foto -De pronto habla Salvador -¡admita que se obsesionó por su cuenta, foto
reconozca que yo en múltiples ocasiones traté de hacerle ver su error, que nunca alimenté sus esperanzas y que si salí con usted, lo hice presionado por sus exigencias! -Y al decir estas últimas palabras Salvador mira preocupado a Isabel. foto

 Isabel capta la inquietud en sus palabras y lo mira intrigada pero vuelve a poner su atención en Rebeca.

-¡Eso no es cierto! -Niega Rebeca llorando.

-¡Entre usted y yo jamás existió absolutamente nada! -Le grita Salvador.

-¡Nos veíamos, no lo niegue!

Salvador se ubica lado de Isabel- ¡Sólo para discutir su absurda obsesión conmigo! foto

 -¡Lo mío no era obsesión!

-¡Un capricho enfermizo que la llevó a estos extremos! -Luego se dirige a Isabel y le explica- ¡me asediada constantemente!

Rebeca se levanta lentamente -¡Isabel, no recuerdas que me regalaron un ramo de rosas! -Le pregunta tratando de poner a Isabel de su lado.

Salvador se apresura a responder -¡Si es cierto, yo le regalé un ramo de rosas! foto

Isabel endurece la mirada y mira a lo lejos.

-¡Pero... honestamente lo hice por compromiso! -Sigue Salvador- ¡ese día me sentí acorralado! -Y luego le asesta el golpe final a Rebeca- ¡yo no las había comprado para usted! foto

 Rebeca pierde toda compostura y trata de atacarlo -¡Maldito, maldito! -y trata de arañarlo.

Isabel se interpone y la agarra de los brazos -¡Ni una sola palabra más, te calmas tía! -Y le dice con fuerza- ¡escúchame bien! ¿Tú crees que después de todo lo que acabo de escuchar, podría volver a confiar en ti? -Le suelta las manos como si quemaran.

-¡Tú no confías ni en mí ni en nadie Isabel! -Le grita histérica Rebeca- ¡nada más tienes ojos para ese monstruo!

-¡Me importa muy poco lo que pienses tía, muy poco lo que pienses! -Le corta Isabel- ¡ahora sí comprendo muchas cosas, ahora si entiendo perfectamente que eras tú la que asediaba a Salvador!

-¡Eso no es verdad, no es verdad!

-¡Claro que es verdad tía! foto

Salvador tranquilo y disfrutando por fin de su venganza contra Rebeca se sienta en el borde de la cama y sonríe complacido mientras Isabel le canta sus verdades a Rebeca.

-¡Y si quisiste matarlo, no fue por Valeria, ni mucho menos lo hiciste por mí! -Le dice Isabel temblando -¡únicamente lo hiciste para vengar tus deseos frustrados! -Isabel está a punto de llorar. foto

 Rebeca sigue llorando y gimiendo -¿Qué crees, que crees Isabel? -Y luego mira con odio a Salvador -¿qué ese monstruo es solamente para ti? -destila odio- ¡Ay, olvídalo, olvídalo, estás loca! -Le grita completamente ida y sin razón- ¡ese hombre que está ahí, ese hombre está comprometido! -Rebeca mira de reojo a Salvador -¡tiene una mujer y un hijo! -Destila todo su veneno.

Salvador sonríe divertido.

Isabel levanta la barbilla -¿Adónde demonios quieres llegar, adónde quieres llegar? ¡Dímelo! -Le exige. foto

-¡Si, una campesina maloliente, horrible! -Rebeca pone cara de asco y repugnancia-¡tú no eres la única, entiéndelo!

Isabel pierde toda compostura y le dice con rabia, mordiéndose los dientes -¡Ya cállate fría, estoy harta de tener que mantener parásitos como tú! -Y de pronto explota todos los años de amargura -¡no puedo creer que en lugar de agradecer los favores que he hecho por ti, me trates como si fuera tu peor enemiga! -Le grita- ¡qué seas incluso capaz de matar a alguien tía! -Y de pronto la toma del brazo y la arrastra hacia la puerta -¡lárgate de esta casa, no te quiero volver a ver aquí, ve haciendo tus maletas! -Le dice llorando.

(ueeeee!!!   por fin!!)

Pero Salvador corre y la detiene -¡Cálmate y déjala! foto

Isabel llora -¡Te suplico que no intervengas en esto por favor!

-¡Isabel, yo voy a ser tu esposo, tengo todo el derecho!

Isabel se calma.

-¡Anda, cálmate! -Insiste Salvador- ¡Isabel, así como te pedí que dejaras quedar a Valeria, te pido lo mismo por doña Rebeca! -Le pide Salvador. foto

-¡Yo no necesito que implore nada por mí, no me haga ese favor maldito! -Le grita Rebeca.

-¡Señora, mi interés no es perjudicarla, usted pudo matarme y no tengo dudas de que volverá a intentarlo de nuevo! foto

Isabel mira a su tía con miedo.

Salvador abraza a Isabel -¡Pero debe saber que no le tengo miedo y no quiero, no quiero que se destruya en la soledad de su pueblo! foto

-¿Qué le hace suponer que voy a regresar a ese asqueroso pueblo? ¿eh? -Rebeca le dice con odio.

-¡No tiene otra opción señora, usted lo sabe muy bien! -Le responde Salvador- ¡quiero que si se marcha, lo haga por voluntad propia! -y hace una pausa- ¡a mí no me va a hacer cargar con culpas ajenas! -Y Salvador sigue abrazando a Isabel firmemente.

-¡Usted es un infame, maldito, todo lo que dice es mentira! -Le grita Rebeca- ¡confiese, confiese que lo que está, es muerto de miedo!

Salvador se pone enfrente de Isabel para protegerla foto  y en un gesto soberbio toma la pistola y se le entrega a Rebeca -¡Aquí tiene!

Isabel se asusta -¡Salvador por favor! foto

-¡Déjala Isabel! -la tranquiliza- ¡agárrelo!

Rebeca agarra el arma con ambas manos.

-¡Ahora apunte y dispare y trate de no fallar!

Rebeca apunta a Salvador llorando mientras Isabel mira desesperada. foto

De pronto Rebeca tira el arma y sale corriendo. Salvador recoge el arma otra vez foto e Isabel se le abraza con el alma a flor de piel. foto

 Salvador consuela a Isabel que se hunde sus brazos temblando desesperada.

(hum...  éste fue un gran error de Salvador... impedir que la vieja se marche... un gran error... ya lo verán!)

*

Rebeca baja a la sala y se sienta en el sofá -¡No me iré, no me iré, mientras pueda mantenerme en esta maldita casa no me voy a ir! -Dice todavía llorando seco con rabia pero sin lágrimas- ¡no me puedo ir, tengo que seguir luchando contra ese desgraciado! -Se promete con odio en la mirada.

*

Un nuevo día amanece.

Isabel muy guapa y elegante, foto tranquila, sale al jardín foto y se dirige a su auto. Walter la vigila partir. Una vez que comprobó que Isabel se ha marchado, mira hacia la ventana de Rebeca y vuelve a entrar a la casa corriendo.

*

Habitación de Rebeca.

Walter entreabre la puerta -¿Me permite pasar doña Rebeca? -Pregunta desde el marco de la puerta.

Rebeca no responde y Walter se decide a entrar - ¡Por lo menos le queda la satisfacción de haberlo intentado, y ahora la admiro mucho más que antes doña Rebeca!

Rebeca suspira -¡No se puede admirar a un derrotado Walter, y esta batalla la perdí estruendosamente!

-¡Y yo perdí mi arma! -responde Walter sin esperanzas - ¿Verdad?, ¡porque supongo que no podré recuperarla!

-¡Por favor Walter, cómo puede comparar un arma con la dignidad! -le responde Rebeca indignada- ¿sabe? ¡Siento que ese miserable me ha destruido moralmente! ¡Y lo peor es que Isabelita llegó a aplastarme como una cucaracha!

(Bueno...  moralmente no había mucho que destruir!!)

-¡Supongo que tendrá que abandonar esta casa!

De pronto Rebeca lo mira sufriendo-¿Le gustaría verme partir Walter?

-¡No, en lo absoluto doña Rebeca!, yo no soy nadie esta casa,  estoy rodeado de enemigos que me quieren destruir.

-¡Yo sé que debería largarme, pero no, no le voy a dar ese gusto a la desagradecida de mi sobrina Isabel y mucho menos a ese tipejo!

-¡Así me gusta doña Rebeca, por supuesto, que se levante ese ánimo!

-¡Aún tengo una carta contra ese canalla Walter, pero sólo la voy a sacar en el momento preciso, porque es mi última oportunidad de Walter! -Y luego vuelve a mirar con locura- ¡sé perfectamente que no voy a ganar este juego, pero Salvador Cerinza tampoco será el vencedor! -promete con rabia y un odio negro y profundo.

Walter la mira apoyándola.

  *

FIN DEL CAPITULO

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