CAP#120: jueves 11/ene/2007 – Ante tal verdad no hay remedio
Posted: Tue Jan 16, 2007 8:12 pm
Libreto Original – Eric Vonn
Basada en la historia original - Basilio Alvarez
*
CAP#120: jueves 11/ene/2007 – Ante tal verdad no hay remedio
*
La enfermera secuestra a Adrián.
Adrian se asusta- ¿Por qué me sacaste del hospital? –sufre- ¿A dónde me llevas?
-¡No me preguntes! No tengo tiempo para darte explicaciones –y sigue corriendo.
Fernando los espera- ¡Su hija está bien!
La niña llora a gritos.
La enfermera le suplica que la libere. Adrián los mira, asustado, sin decir nada.
-¡En media hora te la entrego! –le grita Fernando- ¡lárgate!
La enfermera se aleja llorando.
Adrián se desespera- ¡Pa, qué estás haciendo! –grita- ¡pa, qué pasa!
-¡Cállate, te estoy salvando la vida! –y lo levanta de la silla.
Adrián trata de defenderse- ¡No! ¡papá! –grita- ¡con cuidado! Me duele –grita de dolor- ¡Ahhh! –sufre- ¡se me abrió la herida!.
Fernando lo levanta como un saco de patatas y lo tira en la cajuela del auto sin consideraciones.
-¡Aggrr! - Adrián llora de dolor -¡Esto no era el trato papá!
La niña los mira llorando.
-¡Los planes cambiaron! –le anuncia fríamente mientras cierra la cajuela y sube al puesto del conductor.
Adrián sufre y se retuerce de dolor.
Fernando acelera y huye con los dos chicos en su auto.
*
Hospital.
-¡Qué susto tan grande que me has dado Eulalio! No se puede volver a repetir nunca… ¡nunca! Tan pronto te mejores y puedas salir del hospital… ¡nos largamos lo más lejos que podamos! Y pobre de ti si me dices que no –Mercedes lo besa.
-Lo que tú digas, mi amor, nunca pensé que mi tío…
-Por favor, Eulalio, no lo recuerdes… ¡que se pudra en la cárcel! A nosotros eso no nos importa.
-¿Y Fernando, no sabes nada?
-¡No! Y eso me asusta, siento como si tuviera un péndulo con un hacha a punto de cortarme la cabeza… ¡tú y Lucia me van a matar de los nervios!
-Nos vamos a ir de aquí.
*
Campo de entrenamiento.
-No creo que pueda volver a vivir con Lucia –Diego.
-¡Pero si los problemas ya se arreglaron! –David.
-¡Eso es lo que yo pensaba David! Pero no sé si pueda vivir con ese muchachito en (sic) el mismo techo.
(JAJA!
será más bien bajo el mismo techo... a menos que sean muy pobres
)
-¡De todos modos vas a tener que seguir conviviendo con él!
-¡Ni loco que estuviera!
-¿Y Lucia?
-Lucia piensa quedarse cuidando a Adrián hasta que se mejor… pero… ¡Adrián quizás no vuelva a caminar!
-¿Y si se le ocurre llevarlo a España?
-¡Le voy a decir que no! Que lo mejor que le puede pasar a Adrián es quedarse aquí para que lo cuiden.
*
Fernando sigue huyendo.
Adrián le reclama- ¡Pa, no siento la cintura! Me aventaste como si fuera un costal de papas…
-¡Bueno, ya cállate sí! –le grita furioso Fernando- ¡y contrólate! Pareces vieja, te pareces a tu madre.
-¿Te das cuenta que me acaban de operar, papá? ¡no soy de hule, fíjate! Además… creo que… -y de pronto se mira y está todo rojo- ¡papá, estoy sangrando! Me abriste la herida papá –sufre- ¡vas a acabar por fregarme!
-¡Te voy a fregar si no te callas! ¡te lo juro que te voy a pegar si no te callas! ¡ya!
Adrián lo mira con dolor y le pide serio- ¡Quiero que me regreses! ¡Ahora mismo! –le grita.
-¡O te callas o te voy a amarrar, Adrián! Te juro que te amarro –Fernando histérico- ¡controla a la niña! –le ordena.
Pero Adrián no hace nada, simplemente lo mira con horror.
*
Mónica conduce un espectacular Mercedes Benz gris y se da cuenta que unos hombres la siguen en un auto. Baja del auto vestida como siempre, horriblemente.
*
Hospital.
Avisan a Lucia que Adrián no llegó a los análisis.
*
Una carretera.
Más tarde, Adrián y la niña están atados y con vendas de plástico en la boca- ¡Hello! –Fernando abre la cajuela- ¡Qué tal! –se burla- ¿tuvieron buen viaje? ¿ya te puedes mover hijo? -La niña llora y Fernando se pone aún más nervioso- ¡Te voy a decir una cosa niña! Te voy a dejar aquí y te voy a dar tus 30 malditos minutos, después de eso hablas con tu mamá… ¡si hablas un minuto antes! –la toma del pelo y mira a Adrián- ¡él no va a poder ir contigo porque no puede caminar! Pero yo sé donde vive… ¿oíste? –le grita en el oído- ¡te quedó claro! ¡cállate, no seas chillona! –y la deja toda amarrada en el suelo- Te voy a dar tu bendición para que te cuiden… ¡Pan-pan! –simula matarla.
Adrián lo mira desde el auto.
(bueno…
¿y la deja así? Toda amarrada y le dice que haga una llamada…)
*
Hospital.
-¡Tiene a mi hija! –llora la enfermera ante Lucia- ¡me dijo que si no le obedecía en todo, la iba a matar! ¿qué otra cosa podía hacer?
-¡Pues no le creo! –grita Lucia- ¡dígame donde está mi hijo!
Llega el director.
-¡Me obligó hacerlo!
-Usted ayudó a secuestrar a mi hijo –y Lucia acusa al director- ¡usted tiene la culpa, dígame por qué no me dejó entrar a los escoltas! ¡donde está mi hijo! –le grita- usted es responsable de lo que pasó aquí.
-Señora, cálmese por favor.
-¡Me pide que me calme!
-¡El me pidió! –llora la enfermera.
-¿Quién le pidió que ayudar a secuestrar al joven Leyra? –el director.
-¡Me dijo que era su papá!
Lucia la mira asombrada.
(hum…
no tiene sentido que Lucia esté asombrada en lo más minimo! ¿no estaban todos esperando que Fernando hiciera alguna maldad? )
*
Auto.
-¡Sí, ya lo traigo aquí conmigo! –Fernando conduce y habla.
-¡Por lo menos algo está saliendo bien! –Mónica en el teléfono- porque yo fui a ver a mi papá y está en el mismo plan.
-No te preocupes cariño, recuerda que el pez gordo es Lucia –y mira a Adrián que sigue llorando de dolor.
-¡Sí, pero no solamente es eso! –con maldad- ¡también hay que acabar con ella!
-Tranquila, corazón, tranquila… ¡primero el dinero, después lo demás! Ya sabes lo que tienes que hacer.
-¡Sí, mi amor! Descuida, yo me encargo de eso… por cierto… ¡tenías razón! Ya me están vigilando… hoy descubrí a unos tipos que me estaban siguiendo.
-Te lo dije, mejor será que no nos veamos, así no van a saber donde estoy… ¡cuídate! –corta.
*
Hospital.
Lucia llora- ¡No debí dejarlo ni un momento solo!
-Nadie es adivino –Mercedes.
-¡Como es posible que los escoltas no vieran nada! –Roberto.
-¡Al parecer son una partida de inútiles! –grita Lucia.
-¡Qué angustia debes estar pasando! –Marta.
-¿Ya avisaron a la policía?
-¡No, es que no nos va a quedar más remedio que esperar la llamada de Fernando! –Mercedes.
-Y cuando llame va a pedir mucho dinero – Marta.
-Tienes toda la razón Marta- y Mercedes mira a Lucia- y seguramente tú se lo vas a dar.
-¿Por qué me miras así, mamá? ¡qué quieres que haga, que le hagan daño a mi hijo! ¡qué no le de dinero a Fernando! –sonríe con tristeza Lucia.
En ese momento entra Diego y la mira con tristeza.
Lucia corre a sus brazos- ¡Fernando secuestró a mi hijo! –llora.
Diego la abraza muy fuerte.
*
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Basada en la historia original - Basilio Alvarez
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CAP#120: jueves 11/ene/2007 – Ante tal verdad no hay remedio
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La enfermera secuestra a Adrián.
Adrian se asusta- ¿Por qué me sacaste del hospital? –sufre- ¿A dónde me llevas?
-¡No me preguntes! No tengo tiempo para darte explicaciones –y sigue corriendo.
Fernando los espera- ¡Su hija está bien!
La niña llora a gritos.
La enfermera le suplica que la libere. Adrián los mira, asustado, sin decir nada.
-¡En media hora te la entrego! –le grita Fernando- ¡lárgate!
La enfermera se aleja llorando.
Adrián se desespera- ¡Pa, qué estás haciendo! –grita- ¡pa, qué pasa!
-¡Cállate, te estoy salvando la vida! –y lo levanta de la silla.
Adrián trata de defenderse- ¡No! ¡papá! –grita- ¡con cuidado! Me duele –grita de dolor- ¡Ahhh! –sufre- ¡se me abrió la herida!.
Fernando lo levanta como un saco de patatas y lo tira en la cajuela del auto sin consideraciones.
-¡Aggrr! - Adrián llora de dolor -¡Esto no era el trato papá!
La niña los mira llorando.
-¡Los planes cambiaron! –le anuncia fríamente mientras cierra la cajuela y sube al puesto del conductor.
Adrián sufre y se retuerce de dolor.
Fernando acelera y huye con los dos chicos en su auto.
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Hospital.
-¡Qué susto tan grande que me has dado Eulalio! No se puede volver a repetir nunca… ¡nunca! Tan pronto te mejores y puedas salir del hospital… ¡nos largamos lo más lejos que podamos! Y pobre de ti si me dices que no –Mercedes lo besa.
-Lo que tú digas, mi amor, nunca pensé que mi tío…
-Por favor, Eulalio, no lo recuerdes… ¡que se pudra en la cárcel! A nosotros eso no nos importa.
-¿Y Fernando, no sabes nada?
-¡No! Y eso me asusta, siento como si tuviera un péndulo con un hacha a punto de cortarme la cabeza… ¡tú y Lucia me van a matar de los nervios!
-Nos vamos a ir de aquí.
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Campo de entrenamiento.
-No creo que pueda volver a vivir con Lucia –Diego.
-¡Pero si los problemas ya se arreglaron! –David.
-¡Eso es lo que yo pensaba David! Pero no sé si pueda vivir con ese muchachito en (sic) el mismo techo.
(JAJA!
será más bien bajo el mismo techo... a menos que sean muy pobres
)
-¡De todos modos vas a tener que seguir conviviendo con él!
-¡Ni loco que estuviera!
-¿Y Lucia?
-Lucia piensa quedarse cuidando a Adrián hasta que se mejor… pero… ¡Adrián quizás no vuelva a caminar!
-¿Y si se le ocurre llevarlo a España?
-¡Le voy a decir que no! Que lo mejor que le puede pasar a Adrián es quedarse aquí para que lo cuiden.
*
Fernando sigue huyendo.
Adrián le reclama- ¡Pa, no siento la cintura! Me aventaste como si fuera un costal de papas…
-¡Bueno, ya cállate sí! –le grita furioso Fernando- ¡y contrólate! Pareces vieja, te pareces a tu madre.
-¿Te das cuenta que me acaban de operar, papá? ¡no soy de hule, fíjate! Además… creo que… -y de pronto se mira y está todo rojo- ¡papá, estoy sangrando! Me abriste la herida papá –sufre- ¡vas a acabar por fregarme!
-¡Te voy a fregar si no te callas! ¡te lo juro que te voy a pegar si no te callas! ¡ya!
Adrián lo mira con dolor y le pide serio- ¡Quiero que me regreses! ¡Ahora mismo! –le grita.
-¡O te callas o te voy a amarrar, Adrián! Te juro que te amarro –Fernando histérico- ¡controla a la niña! –le ordena.
Pero Adrián no hace nada, simplemente lo mira con horror.
*
Mónica conduce un espectacular Mercedes Benz gris y se da cuenta que unos hombres la siguen en un auto. Baja del auto vestida como siempre, horriblemente.
*
Hospital.
Avisan a Lucia que Adrián no llegó a los análisis.
*
Una carretera.
Más tarde, Adrián y la niña están atados y con vendas de plástico en la boca- ¡Hello! –Fernando abre la cajuela- ¡Qué tal! –se burla- ¿tuvieron buen viaje? ¿ya te puedes mover hijo? -La niña llora y Fernando se pone aún más nervioso- ¡Te voy a decir una cosa niña! Te voy a dejar aquí y te voy a dar tus 30 malditos minutos, después de eso hablas con tu mamá… ¡si hablas un minuto antes! –la toma del pelo y mira a Adrián- ¡él no va a poder ir contigo porque no puede caminar! Pero yo sé donde vive… ¿oíste? –le grita en el oído- ¡te quedó claro! ¡cállate, no seas chillona! –y la deja toda amarrada en el suelo- Te voy a dar tu bendición para que te cuiden… ¡Pan-pan! –simula matarla.
Adrián lo mira desde el auto.
(bueno…
¿y la deja así? Toda amarrada y le dice que haga una llamada…)
*
Hospital.
-¡Tiene a mi hija! –llora la enfermera ante Lucia- ¡me dijo que si no le obedecía en todo, la iba a matar! ¿qué otra cosa podía hacer?
-¡Pues no le creo! –grita Lucia- ¡dígame donde está mi hijo!
Llega el director.
-¡Me obligó hacerlo!
-Usted ayudó a secuestrar a mi hijo –y Lucia acusa al director- ¡usted tiene la culpa, dígame por qué no me dejó entrar a los escoltas! ¡donde está mi hijo! –le grita- usted es responsable de lo que pasó aquí.
-Señora, cálmese por favor.
-¡Me pide que me calme!
-¡El me pidió! –llora la enfermera.
-¿Quién le pidió que ayudar a secuestrar al joven Leyra? –el director.
-¡Me dijo que era su papá!
Lucia la mira asombrada.
(hum…
no tiene sentido que Lucia esté asombrada en lo más minimo! ¿no estaban todos esperando que Fernando hiciera alguna maldad? )
*
Auto.
-¡Sí, ya lo traigo aquí conmigo! –Fernando conduce y habla.
-¡Por lo menos algo está saliendo bien! –Mónica en el teléfono- porque yo fui a ver a mi papá y está en el mismo plan.
-No te preocupes cariño, recuerda que el pez gordo es Lucia –y mira a Adrián que sigue llorando de dolor.
-¡Sí, pero no solamente es eso! –con maldad- ¡también hay que acabar con ella!
-Tranquila, corazón, tranquila… ¡primero el dinero, después lo demás! Ya sabes lo que tienes que hacer.
-¡Sí, mi amor! Descuida, yo me encargo de eso… por cierto… ¡tenías razón! Ya me están vigilando… hoy descubrí a unos tipos que me estaban siguiendo.
-Te lo dije, mejor será que no nos veamos, así no van a saber donde estoy… ¡cuídate! –corta.
*
Hospital.
Lucia llora- ¡No debí dejarlo ni un momento solo!
-Nadie es adivino –Mercedes.
-¡Como es posible que los escoltas no vieran nada! –Roberto.
-¡Al parecer son una partida de inútiles! –grita Lucia.
-¡Qué angustia debes estar pasando! –Marta.
-¿Ya avisaron a la policía?
-¡No, es que no nos va a quedar más remedio que esperar la llamada de Fernando! –Mercedes.
-Y cuando llame va a pedir mucho dinero – Marta.
-Tienes toda la razón Marta- y Mercedes mira a Lucia- y seguramente tú se lo vas a dar.
-¿Por qué me miras así, mamá? ¡qué quieres que haga, que le hagan daño a mi hijo! ¡qué no le de dinero a Fernando! –sonríe con tristeza Lucia.
En ese momento entra Diego y la mira con tristeza.
Lucia corre a sus brazos- ¡Fernando secuestró a mi hijo! –llora.
Diego la abraza muy fuerte.
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Mónica pierde todas sus neuronas… en vez de contratarse un buen abogado… tiene dinero… prefiere huir con un evadido de la justicia… ¡muy inteligente!)