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mabouchita.com •INSATISFACCION
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INSATISFACCION

Posted: Sun Jun 24, 2007 2:04 am
by Yolimar
CAPITULO UNO

La sonrisa enternecedora de Marta era contagiante. Todo era alegría en esa habitación de hospital. Había nacido Gabriela. Una preciosa niñita. La primera hija del matrimonio conformado por Marta y Roberto. Toda la familia los rodeaba. Todo era algarabía.

- Es preciosa, dijo Gicela.
- Verdad que sí suegra, contestó Roberto.
- Se parece a Martita, contestó la orgullosa abuelita de Gabriela.
- Si mis padres vivieran, replicó Roberto, dirían que es tan hermosa por parecerse a mí. Ja, ja, ja.

Marta apenas escuchaba. La ternura y el amor hacia su pequeña era todo cuanto sentía.

- Buenos días, dijo el Dr. González entrando a la habitación. La madre y la niña se encuentran en perfectas condiciones y pueden abandonar el hospital ya mismo.
- Qué alegría dijo Marta. La verdad es que aunque me han tratado muy bien en el hospital mi mayor deseo es estar en casa.
- Yo también, contestó Roberto. Voy hasta la administración y regreso para llevarlas a casa.
- Sí, por favor, fue el susurro de Marta.
- Yo prepararé las cosas, dijo Gicela.
El Dr. González se despidió de todos y salió de la habitación.

Unos minutos después regresó Roberto.

- Ya está todo listo. Podemos irnos.
- También están listas todas las cosas. Es sólo cargarlas en el auto, dijo Gicela.
- Gracias suegra, respondió Roberto.
- Qué hacemos con las flores?. Son un montón. Toda la gente del pueblo envió jarrones y ramos de flores. Todos preciosos.
- Los dejaremos en el hospital para que sigan haciendo bello este ambiente.
- Por favor, mamá, saca las tarjetitas y llévalas a casa. Quiero hacer un album para Gabriela y quiero que estén registrados todos los recuerdos de este precioso instante, exclamó Marta.
- Sí hija. No sé cómo no lo pensé antes.
Gicela salió de la habitación para traer consigo todas las tarjetitas.

Roberto abrazó a Marta muy fuertemente.
- Gracias mi amor por tanta felicidad.
- Te amo, contestó Marta.
- Vamos a casa. Quiero llenarte de mimos, dijo Roberto. Inmediatamente se corrigió, quiero llenarlas de mimo a las dos.
Marta tomó a su pequeñita y se acercó a Roberto. Vamos?
El la tomó de la cintura y dejaron la habitación del hospital. Lentamente llegaron al auto.
- Con cuidado, despacio, dijo Roberto, abriendo la puerta del auto.
Marta se acomodó en el asiento delantero. En ese instante los alcanzó Gicela, quien se acomodó en el asiento trasero, previa colocación de las cosas en la valijera del auto.
Felices partieron rumbo a la casa.

Posted: Sun Jun 24, 2007 9:39 pm
by Yolimar
CAPITULO DOS

Pronto Juana, dijo Lucía. Los señores están llegando a la casa. Llama a Ramón para que los ayude a bajar las cosas.

Juana corrió a llamar a Ramón, quien pronto estuvo presente.

Los tres salieron a recibirlos.

Descendió Roberto del auto y ayudó a Marta y a Gabriela a bajar del auto. Raudamente se acercó Lucía. Ella servía al matrimonio desde el mismo instante en que se casaron. Y ya habían pasado tres años de ese hecho.

Lucía tomó a la pequeña y la llevó al cuarto. Roberto alzó a Marta en sus brazos y así la subió hasta su cuarto.

Ramón y Juana se ocuparon de bajar las cosas y Gicela se ocupó de acomodarlas.

Pronto estuvo todo en su lugar.

Juana y Ramón retomaron sus quehaceres.

Gicela organizó el almuerzo, el cual estuvo cargado de emoción, amor y risas. Pronto se oyó llorar a Gabriela y Marta corrió a su cuarto. La siguió Roberto. Luego Gicela. Y todos juntos intentaron acallar el llanto de la recién nacida, quien luego de mamar se quedó profundamente dormida.

El cuadro era más que enternecedor y los sentimientos de amor, cariño, afecto, se sentían en el aire que se respiraba.

La relación entre todos era realmente armónica. No existía una sola nota discordante.
Las llamadas de familiares y amigos se sucedían una tras otra, todos compartiendo el sublime momento del nacimiento de una vida.

Posted: Mon Jun 25, 2007 7:24 pm
by Yolimar
CAPITULO TRES

Habían pasado dos años del feliz nacimiento de Gabriela y la historia se repetía.

Una vez más en la sala de un hospital Marta daba a luz a un hermoso varoncito, a quien llamaron José.

- Ahora sí que nuestra felicidad está completa. Imagínate Marta. Soy papá de un varón. Lo quería realmente, dijo Roberto.
- Lo sé mi amor, contestó Marta. Pero también sé que cualquiera fuera el sexo estarías igualmente feliz.
- Sí mi cuchi, cuhi (así la llamaba Roberto en los momentos de intensa emoción).

Como la primera vez retornaron a la casa, con la felicidad a cuestas.

- Te amo Roberto.
- Te amo Marta. Gracias por brindarme tanta felicidad, contestó Roberto.
- Qué lindo es tener una familia como la nuestra. ¿No lo crees?
- Sí mi cuchi, cuchi. Por eso he luchado tanto. Me he especializado. Tengo un trabajo excelente. Y todo gracias a que eres mi musa inspiradora.
- Es cierto Roberto. Sabes cuánto te admiro y cuánto admiro tu dedicación. Sé que durante todo este tiempo haz dejado tu amor por los deportes en segundo lugar, ya que el primer lugar lo ocupamos nosotros. Es decir, nuestros hijos y yo.
- Sí mi cuchi, cuchi, pero todo eso es porque encuentro el mismo amor y la misma dedicación en ti. Veo cómo cuidas a Gabriela, como la amas, y también, entre nosotros, mi amorcito, cómo me amas todas las noches.
- No me hagas sonrojar, dijo Gabriela. Además, no despiertes mis instintos pues de momento no podré complacerlos, dijo Marta.
- En ese caso, dijo Roberto, iré a desarrollar mis labores, las que, por cierto, las he desatendido durante los últimos días.
- Nos vemos a la noche, amor.

Un tierno beso selló la despedida.

Posted: Tue Jun 26, 2007 4:58 pm
by Yolimar
CAPITULO CUATRO

Ring.... Ring... Ring...
- Aló?
- Hola mi amor. No te olvides que hoy es nuestro aniversario. Así que vente temprano a la casa.
- No lo olvido tesoro. Estaré puntualmente para cenar juntos.

Cumplían diez años de matrimonio. Ella encargó la cena y se dedicó a embellecerse. Quería estar estupenda para él. Quería hacer renacer la pasión que los unió al principio, porque si bien el amor imperaba, había ido decayendo lentamente la emoción. Su cuerpo ya no tiritaba al acercarse el de Roberto. Esa sensación erótica, el errático pulso, la respiración entrecortada de tanta pasión ... necesitaba que renacieran. Así que Marta se zambulló en la bañera con distintas sales y pétalos de rosas. En el pensamiento estaba la canción “Siempre igual ... nosotros nos queremos siempre igual ... nos faltan ilusiones ... nos faltan fantasías ... “ y aunque no sabía toda la letra de pronto se encontró tarareándola.

Luego del baño se vistió impecablemente seductora y se tiró unas gotitas del perfume que siempre apasionó a Roberto. Previamente envió a los chicos a la casa de la abuela para que el nidito de amor fuera sólo de ellos.

Puntualmente llegó Roberto con un ramo de rosas rojas.

La mesa estaba elegantemente arreglada. Una música suave de fondo y unas velas prendidas ponían el toque romántico a esa noche que parecía ser muy prometedora.

Roberto la abrazó y la besó, pero eso no despertó la pasión de Marta, aunque también abrazó y besó a Roberto.

La cena transcurrió amena y tranquilamente. Como siempre. Ese era el ambiente de la casa.

Subieron juntos a la habitación. Se hicieron el amor, pero Marta sentía en lo íntimo que todo era ... siempre igual ..., sin emociones.

A la mañana siguiente Marta le planteó a Roberto su deseo de volver al trabajo.

- Roberto, mi amor, quiero volver a trabajar.
- ¿Para qué? No les falta nada. Por el contrario, bien sabes que la abundancia y la prosperidad habitan esta casa. Mejor te quedas en casa a disfrutar con los niños, quienes te necesitan mucho.
- No los descuidaré Roberto, pero siento que algo me falta. Quiero realizarme también profesionalmente.
- En realidad, no tengo inconvenientes, pero piénsalo bien Marta. Si vuelves a trabajar le faltarás a los chicos y no podrás acompañarme a mis torneos.
- Lo arreglaré todo Roberto. Por eso no te preocupes.
- La decisión es tuya Marta y con un beso se despidió.

Apenas salió él Marta llamó a su ex jefe.

- Industrias Mármol
- ¿Se encuentra el Ing. Mármol?
- ¿Quién desea hablarle?
- Marta de Campos
- Un momento Señora, veré si puede atenderla.

Luego de unos segundos

- Hola Marta. Qué sorpresa.
- Sí Pedro. Es que he estado pensando en volver a trabajar y deseo saber si puedo retornar a mi antiguo puesto.
- Por supuesto que sí Marta. Ese lugar fue y es tuyo. Puedes empezar cuando quieras.
- ¿Puedo empezar mañana?
- Sí Marta. Cuando quieras.

Posted: Sun Jul 01, 2007 10:37 pm
by Yolimar
CAPITULO CINCO

Como si el tiempo no hubiera pasado se presentó Marta a la oficina y ocupó su lugar. Aunque todo le era conocido tardó un poco para adaptarse y sentirse nuevamente a sus anchas.

Tocaron a la puerta y Marta contestó ¡Adelante!

La puerta se abrió y apareció Enrique.

- Hola Enrique. Creí que te habías trasladado a la sucursal. Qué sorpresa encontrarte acá.
- El sorprendido soy yo. Pensé que jamás retornarías al trabajo.
- La verdad que yo tampoco, pero héme aquí.
- Tus cosas cómo van?
- Bien, bien, pero necesito llenar mis horas con alguna actividad que me satisfaga íntimamente.
- Hum, hum ... dijo Enrique pero realmente calló lo que pensaba. Luego se despidió deseándole Buena Suerte.

Se fueron sucediendo los días y el acercamiento entre ambos fue inevitable.

Prácticamente todos los días Marta paraba en el departamento de Enrique antes de llegar a su casa. Y es que bastaba que él la mirara para que ella se incendiara. Las emociones que Enrique le hacía sentir la mantenía en un estado de excitación constante que no lograba apagar. Como todos los días se entregó a las maravillosas sensaciones de su cuerpo. Su mirada era diabólicamente erótica y su respiración tan agitada como la de Enrique, por quien realmente se sentía hechizada. Enrique sabía explorar cada centímetro de su cuerpo y encontrar sus puntos erógenos. El también estaba loco por ella. Y como cada tarde presionó la boca detrás de las orejas de ella sintiendo como el pulso de Marta se aceleraba. Las sensaciones eléctricas recorrían ambos cuerpos y sólo se oía el gemir del gozo que el contacto físico les producía. Enrique sabía cómo acariciar su muslo, su cadera, su cintura, hasta que ella ardiera de deseos y presurosa y sedienta de amor tomara sus manos para sentir sus caricias en sus partes más íntimas y sensibles y ella, a su vez, sabía cómo hacerle sentir la misma urgente excitación a él. Ambos estaban repletos de pasión.

Una y otra vez, amándose, con ese fuego ardiente. Una y otra vez sintiendo ambos una total deshinibición. Una y otra vez, besando cada uno las partes más íntimas del otro. Una y otra vez deleitándose cada uno con el cuerpo del otro. Una y otra vez besándose con renovada intensidad. Una y otra vez los gemidos. Una y otra vez el clímax.

Y así cada tarde. Y aunque Marta intentaba cortarlo no podía hacerlo. Estaba atrapada en esa relación. Se había vuelto totalmente dependiente de su propio deseo. Pero las cosas empezaron a complicarse.

Marta descubrió que Enrique era adicto a las drogas. Sin embargo era incapaz de prescindir de él y la relación continuó hasta que Enrique fue despedido del trabajo, precisamente por su adicción, y temerosa de ser descubierta puso fin a su relación y también renunció a su trabajo.

Posted: Fri Jul 06, 2007 10:33 pm
by Yolimar
CAPITULO SEIS

Ring ... ring ... ring ...
- Hola
- ¿Andrea?
- Tanto tiempo Marta. Tu voz es inconfundible.
- Cómo estás Andrea? Estuve tan atareada que he abandonado a mis amigas.
- Menos mal que lo reconoces. Qué te parece si nos reunimos en el club y charlamos un rato?
- Genial. Dile también a Mirta y a Aurora.
- Descuida. Se los diré y ahí estaremos.

Dos horas después estaban reunidas en el club. La conversación de las mujeres ni el diablo podría grabarlas. Cada una contaba algo y las demás hacían lo propio. Nadie escuchaba a nadie, realmente, pero el tiempo pasó volando.

Por qué no nos vemos mañana nuevamente? dijo Marta, que necesitaba llenar todas las horas del días para olvidar a Enrique y apaciguar el erotismo de su cuerpo, que estaba por explotar.

Sí, pero también podríamos decirles a nuestros maridos que se corran hasta acá y proseguimos la velada, independientemente de repetirla mañana, dijo Andrea.

La idea fue aprobada por todas y cada una llamó a su cónyuge.

Pronto se les unieron Roberto, Jaime, Andrés y Raúl, maridos de Marta, Andrea, Mirta y Aurora respectivamente.

La cena transcurrió armónicamente. Cada quien recordó viejos tiempos. Se conocían desde antaño y todos eran reconocidos en el pueblo. Roberto era un gran profesional y Jaime, Andrés y Raúl eran políticos reconocidos. Formaban un lindo grupo y antes del affaire de Marta, se reunían constantemente.

- Qué bueno que podamos retomar nuestras viejas costumbres, dijo Roberto. La pasamos genial siempre.
- Es verdad, acotó Jaime. Y uds. qué opinan?
- Todos estamos felices, dijo Andrea. Ya extrañaba estos encuentros, la calidez de todos uds. y este afecto que nos une. Verdad Marta?
- Qué? ... Ella había estado ensimismada en sus pensamientos y no había logrado escuchar lo que dijo Andrea, pero como la conocía casi desde siempre, no dudó en decir luego: Sí, sí, Andrea tiene toda la razón.
- La verdad amor es que te noto un tanto distante le dijo Roberto.
- Son ideas tuyas le contestó Marta.
- Entonces, qué les parece si seguimos este encuentro en el salón de baile?
- Sí, dijeron al unísono las mujeres.

Pasaron al salón y todas las parejas bailaron hasta el cansancio.

- Huy, yo me siento dijo Roberto. Estoy más que cansado.
- Yo también dijo Andrea.
- Pues yo aún tengo pilas, dijo Jaime y tú Marta?
- También tengo pilas, respondió ella, que sólo quería seguir bailando para ver si su cuerpo dejaba de sentir ese deseo inmenso que despertó en ella Enrique y que a pesar de no verlo hacía presa de su cuerpo y de su alma.
- Pues entonces, tú y yo seguiremos con el baile, dijo Jaime y la tomó del brazo y la condujo a la pista nuevamente.
La enlazó por la cintura y fue como si ambos se encendieran. Pese a haberlo hecho tantas veces antes con toda la indiferencia y el trato de dos amigos.

Marta se apartó pero temblaba y Jaime percibió esa sensación. El también temblaba. Qué les pasaba? Qué había cambiado en Marta? Decidió hacerse el desentendido y la llevó de vuelta a la mesa.

- Bueno, ya demostramos nuestra resistencia, dijo.
- Es cierto, balbuceó Marta. Estoy cansada, nos vamos Roberto?
Roberto accedió y se despidieron, no sin antes concertar la reunión del día siguiente.

Posted: Wed Jul 11, 2007 5:25 pm
by Yolimar

Posted: Sun Jul 15, 2007 6:33 pm
by Yolimar
CAPITULO OCHO

- Buenos días, amor, dijo Marta dándole un beso a Roberto.
- Dormiste bien? le contestó él.
- Sí, como un bebé. Por lo visto el agua de la pileta me relajó.
- No te pareció extraña la actitud de Jaime? Somos amigos desde hace años y nunca lo ví así.
- Cómo así?
- No sé, es como si escondiera algo.
- Ay, amor, dejémoslo a Jaime y cuéntame qué harás hoy.
- Iré a la oficina y luego si quieres vamos al club.
- Hum ... lo pensaré. Tengo que preparar nuestras cosas para nuestro viaje de mañana. Te aviso luego.
- Bueno amor, chau, dijo dándole un tierno beso.

Marta rememoró “Siempre igual ... “ y luego tarareando la canción subió al cuarto para arreglar las cosas que llevarían en el viaje.

Ring ... ring ... ring ...
Marta atendió su celular
- Soy yo, le dijo Jaime
- Lo sé, dijo ella.
- No puedo olvidar lo de ayer y quiero repetirlo, le espetó él.
- Estoy preparando las cosas para el viaje de mañana, le respondió ella.
- Eso lo haces en un momento. Me suena a excusa.
- En verdad lo es.
- Pero sientes como yo la misma necesidad, no?
- hum ..
- Te parece que nos veamos en mi oficina?
- No!!! Estás loco?
- Por ti!!!
- Mejor nos vemos esta noche en el club.
- Eso será más peligroso. Mejor nos encontramos ahora en el hotel que está cerca de tu casa.
- No, dijo ella. No quiero traicionar más a Andrea.
Pese a la insistencia de él, no se concretó cita alguna.

Marta se dispuso nuevamente a arreglar las cosas.

Ring.. ring .. ring ...
Automáticamente atendió su celular pensando que se trataba nuevamente de Jaime.
- Hola
- Hola amor. Hace tanto tiempo que no estamos juntos.
- Enrique!!! Dónde estás??? Qué pasó contigo???
- Estuve de viaje pero estoy de regreso y quiero verte. Te espero en mi departamento.
- Voy, dijo ella.

Salió apurada. Necesitaba saciar esa inmensa sed que sólo Enrique sabía apagarla.

El la recibió con toda la pasión del mundo. También él sentía esa misma necesidad. Como tantas veces, se hicieron el amor una y otra vez. Ya agotados ella le dijo que ésa sería la última vez, se vistió y salió pese a los pedidos insistentes de Enrique de escuchar una explicación.

Cuando Marta llegó a su casa, Roberto ya estaba en ella.

- De dónde vienes? le espetó.
- Fui a caminar contestó ella. Necesitaba poner mis ideas en orden. Me pregunto qué pasa con nosotros.
- Con nosotros??? dijo él. Pero si nos llevamos a las mil maravillas.
- Sí, pero siempre igual.. .
- No me vengas nuevamente con eso amor. Lo que cuenta es nuestro compañerismo, nuestro afecto. Ya sabes que la pasión pasa.
- Sí, contestó Marta resignadamente.
- Supongo que las cosas para el viaje ya están listas y en ese caso, vayamos al club que nos esperan nuestros amigos. Jaime y Andrea ya llamaron un montón de veces.
- Bueno, dijo ella.

Llegaron al club y Marta se tiró a la pileta. Quería borrar de su cuerpo el olor a Enrique, ese olor que la enloquecía. Estaba en eso cuando se le acercó Jaime, y nuevamente se repitió la escena del día anterior.

Ni la misma Marta podía creerlo. Qué pasaba con ella?. Qué hacer?

Decidió que no lo acompañaría a Roberto en el viaje que tenían planeado ya que Jaime también iría.

Posted: Fri Jul 20, 2007 8:32 pm
by Yolimar
CAPITULO NUEVE

- Adiós amor. Buena suerte. Gana ese torneo.
- No lo dudes, lo haré, contestó Roberto, quien pese a cuestionar la decisión de Marta, terminó aceptándola.
Con un tierno beso se despidieron.

Roberto pasó por la casa de Jaime y Andrea para emprender el viaje.

- Andrea y yo peleamos y resolví cancelar el viaje, le dijo Jaime apenas llegó Roberto.
- Qué pena. Finalmente debo partir solo. Pero bueno, qué le vamos a hacer, dijo un resignado Roberto. Espero que las cosas entre Uds. se arreglen pronto. Supongo que es algo sin importancia. Buena suerte.
- Buena suerte para ti, que la necesitarás. Espero regreses ganador de ese torneo.
- Gracias amigo. Hasta la vista.
- Hasta la vista, contestó Jaime.

Inmediatamente Jaime se dirigió a su oficina desde donde la llamó a Marta.

Acordaron verse privadamente y ambos disfrutaron plenamente de ese furtivo encuentro.

Luego Marta se reunió con sus amigas. Fueron a cenar a un restaurante. Y desde allí le llamó a Roberto.

- Hola amor.
- Cómo te están yendo las cosas?
- Bien, pero hubiera preferido tenerte conmigo. Qué estás haciendo?
- Estoy con mis amigas de siempre en el restaurant de siempre, querido. Como sabes siempre igual ... siempre igual ... Sólo te llamé para saber cómo estabas, desearte suerte y pedirte que disfrutes de tu estadía, disfruta Roberto de todos los grandes y pequeños detalles, disfruta incluso del aire que respiras.
- Estás nostálgica Marta?
- Puede ser. Quiero que sepas que te amo y que agradezco todo el amor que sientes por mí. Sabes, amor?. Lo valoro inmensamente.
- Un beso, te llamo más tarde. Contestó Roberto.
- Bueno, si lo deseas, pero al llegar a casa apagaré el celular.
- Chau amor
- Chau y no olvides disfrutar.
Cuánto amor alabaron las incrédulas amigas. Después de tantos años y aún se trataban de ese modo. Luego de algunas bromas un tanto pesadas se despidieron y cada quien se marchó a su casa.

Posted: Sun Aug 05, 2007 12:59 am
by Yolimar
CAPITULO DIEZ

Ring ... ring ... ring ... sonó el teléfono en la casa del Señor Pérez, vecino de Roberto y Marta.

- Aló?
- Disculpe Señor Pérez. Es Roberto Campos quien le habla.
- Hola Señor Campos, en qué puedo servirlo?
- Mire Señor Pérez. Estoy llamando a casa y Marta no contesta. Tampoco contesta su celular, aunque anoche me dijo que lo apagaría pero me llama la atención que no lo haya vuelto a prenderlo. Me haría el gran favor de irse hasta la casa?
- Sí, como no. Inmediatamente Señor Campos.
- Lo llamaré dentro de unos minutos. Y ... muchas gracias Señor Pérez.
La comunicación se cortó y el señor Pérez se trasladó a la casa de la familia Campos. Tocó el timbre. Nadie atendió. Extrañado el Señor Pérez recorrió todo el patio. Luego miró las aberturas. Todas estaban cerradas, pero la puerta de atrás estaba un poco entreabierta. Titubeó pero luego entró.

Recorrió toda la casa. No había señales de nadie. Sólo le faltaba mirar los cuartos de arriba. Subió. Abrió una puerta y otra. Cada vez más extrañado abrió la tercera puerta y el susto se apoderó de él. Vió a Marta tendida en la cama sin signos de vida. Con un grito escapándosele de la garganta retornó a su casa.

El teléfono estaba repiqueteando insistentemente.

El Señor Pérez sabía quién llamaba. Cómo decirle, qué decirle? No atinaba a hilar sus pensamientos. Tomó el teléfono y como pudo le dio la información al Sr. Campos. Inmediatamente después llamó a la policía y al Ministerio Público, que se hicieron presentes en menos de una hora.

El barrio estaba convulsionado. Marta había sido asesinada. Quién la habría matado? Por qué? La prensa rodeaba la casa, con las mismas preguntas e intentando encontrar respuestas.

Se supo así que Marta había tenido relaciones sexuales minutos antes de ser asesinada. Había semen en la vagina de ella. Dos de sus celulares desaparecieron. Todo lo demás estaba en la casa, lo que descartaba la hipótesis del robo.

Surgió todo tipo de rumores y de hipótesis, inclusive la de la muerte por encargo. Jaime y otros políticos debieron presentar renuncia al cargo.

Y los posibles sospechosos fueron obligados a hacerse el ADN para comparar con los restos hallados en el cuerpo de Marta. Cada pelo era importante. Cada dato debía ser cotejado.

Los resultados de ADN fueron negativos. El semen hallado en el cuerpo de Marta no tenía espermatozoides con los que pudieran compararse.

La investigación estaba paralizada. Qué hacer?

Roberto estaba decidido a descubrir al asesino.

Hizo averiguaciones y finalmente resolvió, conjuntamente con la fiscalía, remitir todos los materiales al país más especializado en ADN, para obtener resultados concluyentes. Para ello, incluso debió exhumarse el cuerpo de Marta.

Por su parte, Gabriela estaba inconsolable. También ella necesitaba saber lo ocurrido. La pregunta era a quién recurrir? Qué hacer?

Estaba harta de las investigaciones que no podían proseguir. Estaba harta de la prensa, que sin respetar su dolor y sus sentimientos, emitían informaciones que nadie sabía de dónde provenían. Estaba harta también de todos los rumores. A su corta edad, tener que vivir esto. Cómo si no fuera suficiente perder a una madre. De muerte natural el dolor es inmenso, y asesinada, Dios del cielo, al dolor se le sumaba la ira, el espanto, el horror. Cómo sobrevivir a esto, pensaba. Luego de meses debatiéndose entre sentimientos encontrados, contactó con una vidente a quien le proporcionó todos los datos e informaciones que tenía.

La vidente se ocupó del caso y según ella, la investigación apuntaba a sospechosos que nada tenían que ver con el crimen. Para ella el autor del crimen era un hombre con características físicas distintas a los sospechosos e imputados por la fiscalía. También dijo que los resultados de ADN eran correctos.

Esto dejó asombrada a Gabriela, y la llevó a hacer otras investigaciones. Si los resultados de ADN eran correctos, porque no podían individualizar al actor del horrendo crimen?.

La respuesta la dejó helada: El semen de los drogadictos no tienen esparmatozoides.

De la investigación de las llamadas de celulares se concluyó que el asesino mató, huyó y volvió a la escena del crimen. Ordenó el cuarto. Borró todo rastro visible, pero no pudo eliminar el semen de la vagina de Marta. Y con ello se delató.

A Enrique sólo le resta esperar su condena.

*** FIN ***