LA ESCLAVA ISAURA - CAP 74 UN ANGEL - vie 10 ago 2007

Cajón de sastre de novelas varias

Moderator: Mabou

[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable
Mabouchita
Rank Admin
Rank Admin
Posts: 1041
Joined: Tue Nov 21, 2006 3:00 am
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable

LA ESCLAVA ISAURA - CAP 74 UN ANGEL - vie 10 ago 2007

Postby Mabouchita » Sat Aug 11, 2007 11:45 pm

LA ESCLAVA ISAURA
Escritores
Bernardo Guimarães
Ana Maria Nunes
Tiago Santiago
Altenir Silva
*

*
Mansión Álvaro.
-La esclava que está en medio del salón es la esclava que estamos buscando –Martinho - ¡voy a aprehenderla y a ganar mi recompensa!
Geraldo suspira- ¡Ya no me admira que usted la busque aquí! Una criatura tan perfecta sólo podría estar en un baile como éste o en un castillo de un príncipe –y la mira soñador - ¡más le valdría a usted guardarla para sí mismo… en lugar de entregarla a su dueño y recibir la recompensa! –y sonríe perplejo- ¡Me cuesta creerlo, es asombroso! ¡quien diría que bajo esa figura de ángel estaría oculta… una esclava prófuga!
-¡Y en el cuerpo de la esclava! –de pronto reflexiona Raimundo- ¡quien sabe sino existe un alma de ángel!
Y los tres se quedan mirando a Isaura que baila con su príncipe azul Álvaro.

(:-) me encantó este diálogo!! )
**

Capitulo 74 (Approx) - USA viernes 9 de agosto 2007
*

Mansión Álvaro.
En el medio de la fiesta Álvaro le pide a Isaura que se case con él, pero Isaura que ya vio a los capitanes cazadores de esclavos solamente tiembla.
Álvaro está decepcionado- ¿No me ama?
Isaura llora- ¡Lo amo! Lo amo mucho.
-¡Entonces sea mía! –no entiende.
-¡Imposible!
-¿Imposible? –se molesta Álvaro- ¡ahí viene usted de nuevo con esos misterios! ¿qué obstáculo puede haber?
En ese momento los interrumpen- ¡Señor Álvaro! Con su permiso, mi nombre es Martinho, soy un capitán y cazador de esclavos, y él es mi colega el señor Raimundo.
Álvaro lo mira como si fuera de otro planeta.
Isaura cierra los ojos sintiéndose morir.
*
Muy cerca, en otro salón Perpetua habla con Miguel- No entiendo por qué no se quedan en Sao Paulo, Sao Paulo crece a ojos vistos, el café ha hecho la fortuna de mucha gente por aquí.
-Señora doña Perpetua –suspira Miguel- yo quiero que usted tenga toda la seguridad que tanto yo, como mi hija y el niño Pedrito… simpatizamos mucho con usted y su hijo el señor Álvaro.
-¡Yo también! –sonríe- ¡desde el primer día tuve la mejor impresión de usted y de su hija! Sólo no entiendo por qué con toda esa simpatía no aprueba el noviazgo de mi hijo con su hija –le reclama.
-Yo no podría –empieza Miguel.
*
En el salón.
-¡Usted dice que ustedes son capitanes! ¿cazadores de esclavos? –Álvaro no puede con la indignación.
-¡Exactamente! –Martinho.
-¡No entiendo! ¿no saben que esta es una fiesta de abolicionista? –levanta la voz- ¡quien los invitó a ustedes a venir a mi casa! ¿qué vienen a hacer aquí?
-¡Venimos buscando una esclava que no les pertenece a usted y sí a otro!
-Por lo que yo entendí vinieron sin ser invitados –Álvaro se enoja- ¡a cazar a una esclava en mi baile!
-Puede decirse que sí.
-¡Además en mi baile! –Álvaro cada vez más indignado- ¡es una fiesta de una sociedad abolicionista dónde todos estamos a favor de los esclavos! ¡miren nada más que petulancia!
-¡Usted disculpe! Pero tenemos que decirle unas palabras a esta señorita –Marthino se dirige a Isaura que hasta ese momento miraba para otro lado.
-¡A esta señorita! –Álvaro rápidamente la toma del brazo y pone a Isaura detrás de él para protegerla- ¡¿y usted qué tiene que ver con esta señorita?!
-Es un asunto de mucha importancia.
Álvaro mira a Isaura- ¿Usted tiene un asunto con estos hombres? –le pregunta calmando su voz.
-¡Yo! –se desespera Isaura que tiene los ojos rojos y está espantada- ¡ningún asunto!
-¿Acaso le dio fuga a alguna esclava? –le pregunta Álvaro.
Isaura lo mira y ya no puede hablar.
-¡¿Por qué está pálida?! –se asusta Álvaro- ¡usted está temblando! ¿la presencia de este hombre la está importunando! –le ruega- por favor no sufra a causa de este maldito.
-¡Nadie quiere ultrajarlo, señor Álvaro! Pero el asunto es más serio de lo que usted piensa señor Álvaro –sigue Martinho- ¡yo tengo que llevar a la joven conmigo!
-¿Cómo dice? ¡llevarse a la señorita Elvira!
En ese momento Miguel escucha los gritos y viene corriendo- ¡Santo Dios!
-¿Qué pasa? –lo sigue Perpetua.
-¿Qué crimen cometió? –se altera Álvaro.
En otro rincón el Jefe de Policía le pregunta a Geraldo- ¡Dígame quienes son esos hombres y por qué el señor Álvaro está tan nervioso!
-¡Le exijo una respuesta inmediata! –Álvaro exige.
-¡Esta joven vale una fortuna! –Martinho- ¡y su patrón está esperándola!
Geraldo se bebe de un golpe su copa de vino mientras mira sin perder detalle, a su lado el Jefe de Policía.
-¡Me gustaría mucho entender lo que ustedes están diciendo! –Álvaro- pero antes quiero dejar bien claro una cosa… ¡yo no voy a abandonar a la señorita Elvira ni un instante! Y si ustedes no quieren decir por qué vinieron… ¡pueden salir!
-Lo siento mucho, pero yo no voy a perder mi recompensa –Martinho.
-¡Diez mil reales es mucho dinero! –Raimundo.
-¡Ni yo voy a permitir que abusen de mi paciencia! Y si no me explican claramente el motivo que los trajo los invito a que salgan de mi presencia.
-Ya que usted me obliga le tendré que decir –Martinho.
-No cuesta nada satisfacer su petición – sonríe Raimundo.
-¡Con mucho pesar yo le tengo que informar que esta señorita… a quien está dando el brazo… no es una señorita! –Martinho.
-¡Es una esclava prófuga! - Raimundo.
Al decir esto todas las mujeres del lugar se llevan el grito al cielo.
-¿Una esclava? –de pronto se oye la voz de Blanca- ¡Una esclava! –y empieza a reír como una loca.
-¡Bien, desecho el misterio, pobre señorita Elvira, no es más que una esclava prófuga! –Geraldo se acerca a su hermana que sigue con un ataque de risa.
-¿Ella es una esclava? –Estela, la madre de Blanca.
-¡Una esclava fugitiva! –el Jefe de Policía se llena de piedad y asombro en los ojos.

(me empieza a caer bien este hombre... :-) )

*
En el kilombo Muleca es capturada.
En la casa de placeres el Coronel le gana 12000 reales a Leoncio.
*
Mansión Álvaro.
Álvaro está pálido- ¡Escúcheme! Si alguien le pagó para ridiculizarme a mí y a esta señorita… ¡Dígame cuánto está ganando que yo estoy dispuesto a darle el doble! ¡solo para que nos deje en paz!
-¡Vuelvo a repetir! –Martinho- ¡esa señorita que aquí se encuentra es una esclava prófuga!
La risa histérica de Blanca se escucha en toda la sala y hace que Perpetua la mire con disgusto.
-¡Estamos encargados de aprehenderla y llevarla ante su señor! –Raimundo.
-¡Padre! –Isaura se abraza a Miguel- ¡qué humillación, qué vergüenza! –gime- ¡yo ya lo estaba presintiendo!
-¡Este hombre si no es un insolente está loco o muy ebrio! –grita Álvaro- ¡y de cualquier forma debe ser expulsado como indigno de mi salón!
-¡Lo siento mucho señor, y es la pura verdad! –insiste Martinho.
-¡Y Elvira, la verdad se llama Isaura y es una esclava prófuga! –apoya Raimundo.
-¡Señor Geraldo y amigos! –pide Álvaro- por favor… ¡vamos a echar afuera a estos señores!
Y los invitados hombres se acercan para ayudarlo.
-¡Tranquilo! No nos condene sin primero escucharme –Martinho.
-¡Escuche primero lo que dice el anuncio que traemos! –Raimundo.
-¡Si no fuera verdad lo que estamos diciendo pueden escupirnos a la cara! –grita Martinho.
Miguel abraza a Isaura- ¡Canallas, ustedes no son más que unos canallas!
-¡Con permiso! –el señor Quintana decide intervenir- ¡yo soy el jefe de la pocilia local!
-Mucho gusto en conocerlo, mi nombre es Martinho, soy capitán en servicio, y modestia aparte… ¡el mejor cazador de esclavos de Brasil!
-¡Déjeme ver ese anuncio! –el Jefe de policía toma el papel.
Miguel susurra a Álvaro- ¡Por el amor de Dios, señor Álvaro! –le ruega- ¡no deje que se la lleven!
-¡Deje señor Anselmo! Deje que voy a sacar a esos señores a la calle –Álvaro seguro de sí mismo.
El jefe de Policía lee: “Huyó de la Hacienda del Señor Leoncio Almeida, del municipio de Campus, Provincia de Río de Janeiro, una esclava de nombre Isaura” –y la cámara enfoca a Isaura que cada vez está más desfalleciente- “de tez clara, como la de cualquier mujer blanca”
Blanca sonríe con todo triunfo.
Alvaro lentamente empieza a reconocer a Isaura en las palabras del Jefe de Policía y para su horror se da cuenta que es verdad y su cara de descompone.
-“Ojos negros, boca rosada y bien hecha, dientes blancos y bien dispuestos, nariz recta, cintura delgada, talle esbelto y estatura regular. Se conduce con elegancia, canta y toca piano con perfección”
En este punto, Isaura cierra los ojos y se da cuenta que está perdida.
-“De perfecta educación y tiene buena figura, puede pasar en cualquier parte como una señora libre y de buena sociedad. Huyó en compañía de un hombre de nombre Miguel que dice ser su padre. Es natural que haya cambiado de nombre. Quien la capture y la devuelva a su señor recibirá la gratificación de diez mil reales” –y pronuncia el monto con sorpresa.
-¡Como todos pueden ver, los datos coinciden perfectamente! –triunfa Martinho- ¡sólo un ciego no vería en esa señorita a la esclava del anuncio!
Isaura suspira y toma aire para darse fuerzas- ¡Bien señores! –habla- y señora –se dirige a Perpetua mientras Blanca no puede evitar su sonrisa de triunfo total.
Alvaro la mira con espanto.
-¡Yo cometí una infamia, una indignidad imperdonable! –llora Isaura- ¡pero Dios es mi testigo que una cruel fatalidad me llevó a eso!
Geraldo la mira y se emociona y sus ojos se llenan de compasión.
-¡Es verdad! –exclama Isaura- ¡soy una esclava!
-¡Hahahaha! –Blanca vuelve a reír como una loca.
Álvaro que miraba a Isaura fijamente, lentamente se da la vuelta y mira con tremendo asco a Blanca que no puede parar de reír.

(La hiciste bien Blanquita, has perdido toda oportunidad con Alvaro que está viendo tu alma bien negra... 8) )

*
En su casa Gabriel consigue mover un dedo, todos festejan.
*
Mansión Álvaro.
-¡Es una esclava! –exclama Estela altiva.
-¡Una esclava pasando por señorita! –festeja riendo y burlándose Blanca.
-¡Pobre hijo! –con horror Perpetua.
-¡Bien hecho, al menos no debería haber despreciado a mi hija! –festeja Estela.
-¡Cambiarme por una esclava!
-¡Lamentable! –sufre el Jefe de Policía- ¡lamentable!
Álvaro está pálido, Isaura no sabe dónde meterse.
-¡Hay que castigarla! –de pronto grita Blanca.
-¡Por favor, por favor! –Perpetua se horroriza ante esto y se pone enfrente de Isaura y Álvaro para defenderlos.
Pero al escuchar esto Isaura pone los ojos en blanco y cae al suelo causando el alboroto de todos- ¡Se desmayó!
Miguel, el jefe de Policía, Álvaro, Geraldo, todos corren a sus pies.
-¡Isaura! –grita Pedrito.
-¡Déjenla respirar, aléjense! –grita un hombre con voz de mando.
Blanca tiene otro ataque de carcajadas.
-¡Doctor Ernesto, dígame cómo está! –se desespera Álvaro y le pregunta al hombre que atiende a Isaura.
-¡Vamos a sacarla de aquí!
Y la levantan entre todos- ¡vengan, abran camino! –pero Álvaro la levanta en brazos- ¡yo la llevaré!
*
En la mansión del Coronel Rosa se emborracha mientras está sola- ¡Yo voy a mandar en esta casa! Mi padre ya se está quedando muy viejo, terminará comiendo en la palma de mi mano –ríe- ¿me esta oyendo pobre vieja? ¡señora Antonia, maldita! –grita- ¿me está oyendo? Aquí yo voy a ser la dueña de esta casa, esta misma casa dónde mi madre la esclava Josefa sufrió… ¡yo voy a ser la señorita aquí, señora de los infiernos! ¡desgraciada!
*
Mansión Álvaro.
Mientras Isaura está en una habitación lateral, en la sala principal el Jefe de Policía se preocupa- ¡Los ánimos están irritados, es preciso mantener la calma!
-¡La pobre mujer se desmayó! –se apena Perpetua.
-¡Van a acusarla de haber recibido una esclava en su casa como si fuese una dama de sociedad! –Le reclama Estela.
-¡Doña Perpetua! –le reclama Blanca- ¿siente pena por una esclava?
-¡Y ahora dígame! –Estela- frente a esta revelación… ¿con qué cara quedan tantas bellezas de primer orden, tantas damas de las más distinguidas jerarquías sociales? –sigue Estela con voz altiva y con desden.
-¡Hum! –reflexiona el Jefe de Policía- ¡suplantadas en hermosura, donaire, y talentos y gracia de espíritu… por una esclava!
-¡Pero qué desencanto saber que una esclava puede ser más hermosa y más educadas que ellas! –dice Perpetua mirando con enojo a Blanca.
-¡Un desencanto cruel! –la apoya el Jefe de Policía.
-¡Pero ahora ese desencanto se va a transformar en consentimiento íntimo! Al fin… ella no es más… que una esclava prófuga.
-¡Principalmente las que estaban atormentadas en verdad por las atenciones que el señor Álvaro lleno de entusiasmo había rendido a la esclavita! –sigue el Jefe de Policía con burla hacia Blanca.
-¡Todas las señoritas que estaban en este baile fueron muy humilladas hoy, mucho! –se defiende Blanca- ¡pero ahora también están vengadas! –y otra vez tiene una carcajada histérica.
-¡Esas señoritas…! –Perpetua le subraya la palabra- ¡que pretendían el amor de mi hijo, deben estar gozando de felicidad ante la desgracia de la pobre esclavita prófuga!
Blanca deja de reír- ¡Sinceramente Doña Perpetua, después de todo esto, Álvaro no tendrá tantas pretendientes así!
-¡Ahora él va a ser blanco de habladurías y embustes! –afirma Estela.
-Usted disculpe doña Perpetua, pero si Álvaro se casara con la esclava prófuga… -y empieza a reír otra vez desagradablemente- ¡se volvería esclavo de la esclavita! – y festeja su broma de mal gusto.
Estela también empieza a reír a carcajadas- ¡Y con qué cara quedaría el joven!
-¡Con qué cara madre, con la misma! –sigue riendo Blanca.
-¡Eviten a mi hijo esas burlas! –se enoja Perpetua- ¡Él fue engañado igual que nosotros!
-¡Y por cierto él va a liberarla y a casarse! ¿verdad? –sigue la burla Blanca.
-¡Tendrá al mismo tiempo mujer y tal vez… una buena cocinera! –con burla Estela.
Blanca festeja a carcajadas.
-¡Qué triste consuelo! –Perpetua- El estigma del cautiverio no apagó su belleza… -y se pone triste- ¡mi hijo no merecía enamorarse de una esclava!
Estela deja de reír- ¡Pues cómo se comportaba… yo esperaba que ella fuera cualquier cosa menos una esclava! –reconoce.
Blanca se enoja- ¡Cómo! ¡yo siempre creí que era una campesina inculta!
Esto es demasiado para el Jefe de Policía que mirando al cielo se retira- ¡Cuánta insensatez! Con permiso –y se aleja de ellas.
Geraldo lo sigue para hablar- ¡Yo no puedo creer que esa mujer sea una esclava! Hay algún misterio que algún día se desvanecerá.
El Jefe de Policía lo mira con tristeza- ¡Cual misterio, si ella misma confesó todo!
-¡Pero qué infame ese tal capitán Martinho y su ayudante Raimundo! –se exalta Geraldo- ¡qué satánico instinto de codicia! Vienen a buscar aquí, en casa de un abolicionista a una esclava prófuga.
El Jefe de Policía está lleno de compasión- ¡En todos estos años como Jefe de Policía…! –tartamudea- ¡yo nunca podría buscar una esclava en la persona de ese ángel!
-¡Ojala pudiera darles una tunda a esos capitanes!
-¡Ellos están cumpliendo su papel!
-¡Pero quien será el bruto y el desalmado que osa conservar en cautiverio a tan linda criatura! –se indigna Geraldo.
El jefe de Policía ríe con pena- ¡Debe ser algún asno de alma bien estúpida y sórdida!
-¡O debe ser algún sultancito que la quiere para su harem!
-¡Como fuere, ese bruto debe ser obligado a darle la libertad!
-¡Esa mujer merecía sentarse en un trono!
*
En la habitación de al lado Isaura sigue desmayada, en un sillón. Pedrito, arrodillado a su lado, le toma la mano. El doctor le pasa un pañuelo sobre la frente. Álvaro a su lado no se separa.
Muy cerca Miguel los mira preocupado- ¡Hija mía!
-¡Cálmese señor Anselmo! –Álvaro.
-¡Miguel, señor Álvaro! –le corrige- mi nombre es Miguel.
Álvaro lo mira a los ojos- ¡Señor Miguel, el médico dice que ella sólo tiene un desmayo por causa de la conmoción! Ya está recobrando el sentido.
-¡Hija! –se acerca Miguel.
-¡Pedrito! –y al ver a su padre- ¡Padre! –llora- ¡lléveme de aquí, por favor!
-¡Elvira! –la llama Álvaro.
Isaura baja la mirada- ¡Señor Álvaro! Por favor no me llame más así… mi nombre es Isaura.
-¡Por favor señor Álvaro! Ayúdeme a llevarla a la casa, por favor.
Álvaro baja la mirada- ¡Claro! –y se dispone a darle el brazo a Isaura.
Pero en ese momento en la puerta entra Martinho- ¡Isaura es una esclava prófuga!
Álvaro pierde toda compostura y los ataca- ¡Ya les dije que se alejen de ella! –y los empuja violentamente.
-¡Fuimos contratados por el dueño de ella! –grita Martinho.
El Jefe de Policía interviene- Lo siento mucho, pero usted debe entregarla al capitán… Álvaro.
-¡Yo no la entregaré señor Quintana! Aunque usted me lleve preso.
-¡El doctor es Jefe de la Policía de aquí! Y sabe que la ley está de nuestro lado –Martinho.
-¡Un segundo, un segundo! –interviene Geraldo- ¡yo soy abogado! Señores capitanes presentes… ¿pueden realmente comprobar que fueron contratados por el propietario de la esclava?
-¡Traje el anuncio del diario!
-¡No basta! Déjeme verlo… -toma el papel- aquí dice que el propietario de la esclava es el señor Leoncio Almeida… ¿alguno de ustedes se llama Leoncio Almeida?
-¡Pero fue el señor Leoncio que nos mandó venir! –Martinho.
-¡Y gastó una fortuna para llevar a la esclava!
-¡Si los señores no son propietarios de la esclava sólo podrán llevársela de aquí con la autorización sellada y firmada al margen por el señor Leoncio Almeida! ¿ustedes tienen esa autorización?
-¡No! No tengo la autorización aquí conmigo, el señor Leoncio no me dio la autorización por escrito –reconoce Martinho-¡Pero él nos mandó venir de Campos hasta aquí tras ella! –vuelve a insistir- ¡y gastó una fortuna para que llevemos a la esclava!
-¡Ustedes nos tienen que entregar a Isaura! –Raimundo.
-Sin la autorización… no –niega con la cabeza Geraldo.
-¡En toda mi vida como cazador de esclavos nunca necesité una autorización! –grita Martinho.
Álvaro sonríe- ¡Ni pensar que usted se la lleve de aquí sin autorización!
-¡Van a dar fuga a la esclava! –acusa Martinho.
-¡El señor Álvaro puede tomar a todas las personas aquí presentes como testigos y valerse de una fianza.
-¡Pero no tiene derecho!
-¿Y acaso usted sabe algo de leyes? –le desafía Geraldo.
-¡El señor Geraldo tiene razón! –interviene el Jefe de Policía- ¡la esclava prófuga sólo puede ser restituida al propietario o al portador la autorización de él sellada y reconocida!
-Por lo tanto usted perdió el viaje… ¡cazadores de esclavos! –los enfrenta Álvaro con desprecio - ¡sinceramente de todas las profesiones ésta es la más odiosa, cazadores de gente!
-¡Está resuelto, señores! –sonríe Geraldo- ¡nuestro señor Álvaro aquí presente, se constituye en fiador de la esclava y lo atestiguamos! Y se compromete a entregarla al dueño… o a quien por orden de él la reclamara.
-¡Quien reclama por el dueño de Isaura soy yo! –Martinho no quiere irse.
-¡Pero sin mandato, no!
-¡El señor Álvaro a partir de ahora es responsable de la esclava hasta que el señor dueño venga o mande a buscarla! –decide el Jefe de Policía.
-¡Yo exijo que ustedes me entreguen a la esclava! –grita Martinho.
-¡Salgan de aquí ya! –grita Álvaro.
Raimundo se asusta- ¡Vamonos señor Martinho!
-¡Saquen a estos dos de mi casa! –ordena Álvaro.
-¡Malditos, quieren quedarse con mi recompensa! –se debate Martinho.
-¡Nuestra recompensa está perdida! –Raimundo.
-¡Malditos!
Y los hombres de Álvaro sacan a la fuerza a Martinho y a Raimundo ante la mirada espantada de Perpetua, y divertida de Blanca y Estela.
-¡Van a pagar muy caro! –grita Martinho!
Al quedar solos- ¡Señor Geraldo, muchas gracias! –suspira Álvaro y le da la mano a su amigo!
Muy cerca Blanca está furiosa- ¡Mi hermano no debió haberse metido!
-¡Pues creo que él hizo muy bien! –la enfrenta Perpetua.
-¡Por mí que el capitán Martinho se lleve a la esclava prófuga! –Blanca.
-¡Y nunca más tendríamos que volver a verla! –desea Estela.
-¡Sería una imprudencia dejar que esos brutos se lleven a esa niña! –se disgusta con ellas Perpetua.
-¡Cuidado, doña Perpetua! Álvaro, ahora por ley, va a ser responsable de la esclava.
-¡Peor la enmienda que el soneto! –se enoja Blanca- ¡espero que ese propietario venga pronto a buscar a esa esclava.
-Cuando ese señor Leoncio venga, mi hijo no tendrá otra opción que entregar a la joven –suspira.
-¡Doña Perpetua, es sólo una esclava! Después de toda esta decepción creo muy difícil que Álvaro continúe enamorado de ella.
-¡Mejor vamonos Blanca! A descansar… fue una larga noche –Estela.
-¡Sí! –con pena Perpetua- ¡el baile fue muy diferente de lo que yo pensaba!
-¡No, no, doña Perpetua! –festeja feliz Blanca- ¡fue perfecto! ¡la mejor parte… fue la humillación de la esclava prófuga! –y vuelve a reír a carcajadas- ¡realmente increíble, una delicia!
Y su madre se la lleva.
*
Elena se escapa de su casa en medio de la noche, con la ayuda de Rosa.
*
Mansión Álvaro.
Álvaro y su madre despiden a los últimos invitados- Y por favor, perdonen ese escándalo.
-¡Nunca lo hubiéramos imaginado! –Perpetua.
-¡Buenas noches, vayan con Dios!
-¡Gracias por haber venido, vayan con Dios!
*
Al lado Isaura está extremadamente triste- ¡No estés así, hija mía!
-¡Él nunca me va a perdonar, papá! –llora- ¡nunca! Ya perdí el amor del señor Álvaro… para toda mi vida.
-Tal vez él te perdone Isaura –la consuela Pedrito.
-¡Él debe estar sintiéndose muy engañado por esto! –sin esperanzas
*
En la sala principal.
-¡Gracias a Dios, mamá! Fueron los últimos invitados.
-¡Ah sí! ¡están allí la esclavita prófuga, el niño y su padre! –molesta.
-¡Mamá! –suspira Álvaro- si supiese cómo me estoy sintiendo.
-¡Qué pena! ¿no? ¡se rompió de repente el encanto de tu hada! Se transformó en un instante… ¡en una simple esclava!
-¡Ah, no diga eso, mamá! –le corta Álvaro- ¡esta escena extraordinario provocó en mi espíritu una sensación tan extraña y dolorosa!
-¡Me lo imagino! Tú jamás podías imaginar que estabas enamorándote de una esclava.
-¡Eso es verdad! Pero tengo que confesar que… eso no cambio ni por un instante la naturaleza de lo que yo siento por esa mujer.
-¡Hijo! –se espanta- ¿qué me estás diciendo? ¡sé que tú eres un tanto excéntrico y por demás generoso cuando se trata de cuestiones de esclavos! –lo mira asustada- ¡pero pretender continuar amando a esa joven, aún sabiendo que ella no es más que una esclava, eso es un absurdo!
Álvaro la mira con esos grandes ojos claros inocentes- ¡Y qué puedo hacer, mamá! La naturaleza y usted me hicieron tal como soy.
-¿Es que no sentiste rabia cuando descubriste la verdad? –se exalta Perpetua- ¡todo el misterio sobre la señorita Elvira!
-¡En el primer instante… la vergüenza y una especie de rabia… me cegaron! –reconoce.
-¡Ahora entiendo por qué el señor Anselmo no aprobaba ese noviazgo!
-¡Una triste decepción!
-¡Muy dolorosa!
-Por un momento, mamá… yo vi desmoronar en el lodo… el brillante castillo que había creado mi imaginación.
-¡La esclava te engañó durante tanto tiempo!
-¡No, mamá! Ella no me engañó… ¡ella siempre me amó tanto como yo la amé!... ella quería decir la verdad, pero no podía porque su padre no la dejaba… naturalmente él quería proteger a su hija.
-¡Pues yo confieso que hoy me siento traicionada! Pasamos vergüenza por causa de este escándalo frente a la más ilustre y brillante sociedad –molesta.
-La verdad mamá… yo quedé tan confundido… ¡que no sabía dónde meter mi cara! Pero ahora… ¿sabe qué creo de esta aventura?
-Te escucho.
-¡Yo creo que Dios creó este baile a propósito, para mostrar como es ridícula la distinción que proviene de nacimiento y de la riqueza.
-¿Qué estás queriéndome decir?
-¡Que durante el baile, mamá! –sonríe Álvaro- ¡las ricas fueron humilladas! Sí… fueron pisoteadas en su propio orgullo, porque la esclava… la hija de la esclava negra… ¡era más talentosa y más hermosa que todas ellas, nacidas en paños de oro! El baile mostró, mamá, que una esclava puede valer más que una duquesa.
-¡Acaso me estás diciendo que continuas enamorado de esa esclava!
-Te confieso, mamá… ¡que ni este estruendoso escándalo me hace olvidar lo que siento por esta mujer! Y pasó rápidamente la mala impresión por no saber en verdad quien era ella… ¿pero sabe qué siento? ¡compasión, curiosidad, interés… tal vez también… amor!

(BRAVO ALVARO!! realmente todo un principe azul!! :-D )

*
Avance:
-¡Aún ahora que sé todo, no se acabó mi amor en mi corazón! –Alvaro- ¡yo voy a salvarte de él!


(preciosa novela!!! :-D :-D )

[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable

Return to “Popurrí de novelas”

Who is online

Users browsing this forum: No registered users and 1 guest