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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Calle.
Soledad llora- ¡Hugo, mi amor! Tú mismo me dijiste que el amor puede con todo, por favor... reacciona por favor.
Daniel los mira con pena- ¡Ya es demasiado tarde!
-¡No, no, él nos está escuchando! –protesta Michelle- ¡sabe que no podemos hacer nada! Yo pasé por eso, Daniel
-¡Ya no respira y su corazón acaba de detenerse por completo! –le dice Daniel.
-¡Hugo, por favor! –llora Soledad con toda su alma- ¡te amo, por favor, te amo, no te vayas!
Michelle la escucha.
-¡Perdón, un momento! –recuerda Daniel y saca una jeringa- ¡Aquí tengo el extracto de la flor que usé de prueba esta mañana!
-¡Pónselo ya! –grita Soledad desesperada.
Pero Daniel no quiere - ¡Si Hugo no tiene el mismo componente especial de la sangre de Michelle, terminaremos de matarlo!
Soledad lo mira con terror.
-¡Tú mismo dijiste, ya está muerto! –protesta Michelle.
-¡No, Hugo no va a morir! –decide Soledad y de un golpe le saca la jeringa.
-¡Soledad! –se espanta Daniel.
Pero Soledad sin dudar le inyecta toda la jeringa a Hugo.
Michelle y Daniel se miran impresionados.
Michelle se queda boquiabierta.
Y mientras Soledad llora, todos se quedan mirando a Hugo, esperando que reaccione.
Michelle también llora.
Daniel mira preocupado a Soledad y luego a Hugo.
Y de pronto Hugo respira profundamente asustando a Soledad.
Andrés también lo mira.
-¡Hugo! –llama Soledad- ¿estás bien? ¡mi amor!
Hugo respira, pero no reacciona.
-¿Qué está pasando, doctor? –exige Soledad- ¡qué pasa!
Y Daniel ausculta a Hugo.
Soledad se desespera ante su silencio- ¡Doctor, por favor dígame, él no se puede morir! Por favor- y de pronto Hugo abre los ojos y Soledad no puede de la alegría- ¡Estás vivo! –llora feliz- ¡estás vivo!
Andrés y Michelle sonríen aliviados.
Daniel suspira con alivio.
-¡Estás vivo! –repite llorando Soledad.
Hugo tiene los ojos abiertos pero distantes.
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Prisión.
En las oficinas Arturo enfrenta a Alcides- ¡No voy a permitir que saques a tu hermano de aquí, Alcides! Nos estafó a todos y se quedará en la cárcel hasta que pague por lo que hizo.
-¡Le prometí a Soledad que liberaría a mi hermano y eso voy a hacer! –Alcides con amenaza- ¡ahora apártate de mi camino!
Arturo no se aparte y Alcides lo empuja.
Arturo lo sigue y todos los inversionistas lo siguen.
-¡Sólo espero que don Alcides libere pronto a mi patrón! –en un rincón Boris.
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Residencia Rebeca.
-Este es un mensaje que te manda el imbecil de Alcides –Paquito le muestra un sobre.
-¡No puede ser! –se espanta Eloisa- ¿tú eres el mensajero de Alcides?
-¡Te conozco remolacha!
-¡Dame esa carta!
-¿Te interesa esa carta? Debe decir algo interesante.
-¿No la leíste?
-Tal vez... no sé –se la entrega.
Eloisa la abre con urgencia y encuentra un papel en blanco.
Paquito ríe a carcajadas- ¡Ay, Eloisa! Te atrapé como un inocente pescadito –y la toma del cuello- ¡eres una mentirosa!
-¡Me haces daño, Francisco!
-Dime todo lo que sepas de Alcides de Medina.
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Hacienda Montenegro.
Marina sigue tirada en la cama.
-El inspector me dijo que usted tiene una grave acusación
-¡Así como lo oye, fiscal! Hugo de Medina es un asesino –acusa Marina con frialdad.
-Es muy grave lo que usted dice.
-¡Pero es la verdad! Me acusó de un robo que no cometí y en un ataque de rabia me lanzó por las escaleras –miente- y perdí a mi bebé -llora.
-Si lo que usted dice es cierto, Hugo de Medina podría terminar en la horca.
-¡Pues que se haga justicia! –decide Marina- ¡que pague por la maldad que nos hizo a mí y a mi hijo!
(bueno... Marinita estás cavando profunda tu propia tumba!!
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Calle.
En la carreta Hugo sigue en trance.
Soledad se desespera- ¡Pero si reaccionó, reaccionó por unos segundos! ¿por qué ahora no se está moviendo?
-¡Igual me pasaba a mí! –le cuenta Michelle- ¡cuando salía de una crisis de catalepsia... quedaba en estado de conmoción!
Daniel vuelve a auscultar a Hugo- ¡Están volviendo los signos vitales! –anuncia.
-¡Eso quiere decir que...!
-¡No cantemos victoria, pero todo parece indicar que Hugo tiene en la sangre el mismo componente especial que le salvó la vida a Michelle!
Soledad lo mira sin atreverse a creer.
-¡Entonces no sólo se salvó! –festeja Michelle- sino también... –y llora y ríe.
-¡Está curado! –se atreve a decir Soledad.
-¡Sí! –ríe Michelle.
-¡Hugo está curado de la catalepsia! –repite Soledad feliz.
Y todos sonríen extasiados.
Pero Hugo sigue sin moverse, con los ojos abiertos, como en trance.
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Residencia Rebeca.
Paquito arrastra a Eloisa de su larga cabellera- ¡Ven acá, no te hagas la tonta! Descubrí tus mentiras.
-¡Me duele! –grita de dolor Eloisa.
-¡No te quejes! Tú y yo compartimos todo, así que habla de una vez o te aseguro que esto te va a doler más.
-¡Está bien! –acepta Eloisa-pero suéltame.
Paquito la suelta.
-¡Lo admito, me descubriste, me vi a solas con Alcides!
Paquito la mira con rabia.
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Prisión.
Alcides llega a la celda que está vacía.
Detrás Arturo- ¡Estás loco si crees que los inversionistas y yo...! –y se queda boquiabierto.
-Alguien ayudó a escapar a Hugo –Alcides anuncia.
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Casa Obregón.
En la carreta, Hugo empieza a reaccionar lentamente.
-¡Todavía no es momento para celebrar! –advierte Daniel- ¡tengo que hacer varios análisis de su sangre para saber si está completamente curado o si es una recuperación momentánea!
Soledad mira extasiada a Hugo.
En la carreta Michelle sostiene a Hugo.
-Hay que tener fe, Daniel, a veces eres muy científico –Michelle.
Soledad le sonríe a Hugo con ternura y le acaricia el rostro- ¡Yo sé que él está recuperado! Me lo dice mi corazón.
Antonia, Ester y Lucas salen de la casa.
-¡Ay, teníamos el alma en vilo! –Antonia- ¡gracias a Dios, llegaron todos sanos y salvos!
-No he visto a nadie rondando la casa –Lucas.
-¡Tiene que descansar! –Michelle- ¡hay que acostarlo!
-¡Ayúdanos, por favor, papá, hay que entrarlo a la casa!
Pero Ester se enoja- ¡No puedo creer que ese hombre esté de nuevo en mi casa después de todo lo que hizo!
-¡Mamá, no es momento de reproches! –Soledad la enfrenta- ¡Está muy mal! Por favor ayúdanos –y sin esperar- ¡entrémoslo rápido!
Y Daniel lo sube en brazos, con la ayuda de Andrés y Lucas.
Y lo meten a la casa ante la mirada molesta de Ester.
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Hacienda Montenegro.
-Señor fiscal... ¿anotó todo lo que le dije? -con urgencia.
-¡Sí, sólo tiene que firmar este documento en contra de Hugo de Medina! –le pasa los papeles.
Marina firma sin dudar- ¿Qué va a pasar ahora?
-Llevaré el caso ante el Juez Fernández... ¿tiene testigos en contra de Hugo de Medina?
-¡Sí, mi esposo Boris Goncalves!
-El testimonio de su esposo será muy importante a la hora del juicio –se retira- ¡que se recupere pronto, señora!
Marina se preocupa- ¡Boris no va a testificar a mi favor! Necesito que la señorita Eloisa me aconseje.
(wow!! Van a atentar contra Boris!!
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Residencia Rebeca.
-¡Alcides me pidió que lo ayudara a conquistar a Soledad! –con fastidio- ¿por qué no me crees?
-¡Porque yo soy tan mentiroso como tú! –se enoja Paquito- ¡Ahora resulta que eres su cupido! Que quieres ayudar a Soledad, que los quieres juntas... ¡por favor no me veas la cara de idiota! ¿qué te ofrecieron?
Rebeca escucha detrás de la puerta.
-¡Dinero! –le grita Eloisa.
-¡Ahora resulta que Alcides tiene dinero!
-¡Parece que sí!
-Eloisa... cariño... discúlpame –Paquito cambia de táctica- ¿no te dolió? Tú y yo hemos sido siempre la pareja perfecta –la besa en la mejilla.
Rebeca sigue escuchando.
-¿Qué tiene que ver?
-¡Alcides es la gallina de los huevos de oro y tenemos que robar los jebecillos sin que se entere la gallina!
-¿Pretendes que traicionemos a Alcides? –se espanta Eloisa.
(hum... no es buena idea Eloisita!!
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Prisión.
-La policía dice que Hugo fue rescatado por tres personas con el rostro cubierto –Arturo- ¿quiénes?
-¡Sí! ¿quiénes podrían estar interesados en ayudar a mi hermano?
-¡Que yo sepa la única persona eres tú! –lo acusa Arturo- ¡se lo prometiste a Soledad!
-¡No seas imbecil! –Alcides lo mira con desprecio- si hubiera rescatado a esos hombres para que rescataran a mi hermano, qué sentido tiene que estuviera aquí.
-¡Sería el plan perfecto! –Arturo se mira con Hércules- quieres salvar a tu hermano y finges estar aquí preocupadísimo, sorprendido por lo que pasó... muy inteligente de tu parte Alcides.
Alcides le dirige una mirada de profundo desprecio- ¡Sigues siendo el mismo idiota de siempre!
-¡Veremos qué cara ponen los inversionistas cuando les diga que tu hermano escapó con tu ayuda! –Arturo se marcha.
Hércules lo va a seguir cuando Alcides lo detiene con su bastón -¡Quiero que nos veamos esta tarde en la cabaña del bosque!
-¿Por qué a mí?
-¡Porque tengo un negocio que proponerte! Solo que Arturo no puede enterarse.
Hércules lo mira y se marcha.
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Residencia Rebeca.
-¡Eloisa! ¿quién hace una fortuna en menos de un año! ¡nadie! Ese imbecil de Alcides se robó el dinero, te lo aseguro.
-¡Está bien Francisco! ¿cuál es el plan?
-¡Síguelo conquistando pero no abuses! De vez en cuando dale un cariñito para que te ganes su confianza, a ver si con el tiempo te dice donde está ese dinero.
Y Eloisa recuerda la noche de sexo con Alcides sobre los billetes y sonríe -¡No sé dónde pueda tener escondido el tesoro! Lo que sí sé es que en la Cabaña del bosque tiene mucho pero mucho dinero.
Rebeca no puede más y abre la puerta- ¡No será que Alcides encontró el tesoro de Jeremías!
Eloisa y Paquito se sorprenden.
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Casa Obregón.
-¡Ya tengo la muestra de sangre de Hugo! –anuncia Daniel.
(ahahaha!!
Y Hugo está tirado sobre la cama con zapatos puestos!!!)
Soledad y Michelle lo miran.
-¡Ahora voy a ir al laboratorio a revisar si su sangre tiene el mismo componente especial y si por fin está curado de la catalepsia!
-¡Gracias doctor! –Soledad.
-¡Ya regreso! –se marcha Daniel.
Soledad se sienta en la cama al lado de Hugo y le sonríe y le habla con dulzura- ¡Estás curado! Estoy segura... mi corazón me lo dice –y lo abraza.
Hugo abre los ojos y le sonríe.
-¡Hugo, me estás escuchando!
-¡Te amo! –le susurra Hugo.
Soledad se queda sorprendida.
Michelle escucha y esto no le gusta nada y mira a lo lejos y suspira.
-¡Te amo, Soledad! –repite Hugo- ¡te amo!
Y vuelve a cerrar los ojos.
Y Soledad con los ojos rojos lo mira sin decir nada.
-¡Soledad, hay que dejarlo descansar! –interviene Michelle- él no está en sus cinco sentidos ahora, pero se va a recuperar pronto.
-Sí... no hables –le susurra Soledad a Hugo- tienes que descansar.
Y Michelle los mira.
-Hugo, por favor, lucha... por tu vida... ¡lucha! –y Soledad se acerca lentamente a Hugo para besarlo.
Michelle se marcha.
Pero Soledad se detiene antes de besarlo- ¿Por qué? –llora- ¿por qué me tenías que hacer tanto daño, por que? –dolida y triste se levanta y lo deja solo.
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Poder Judicial.
-¡Señores, Hugo de Medina acaba de escapar por la parte trasera de la comisaría con la ayuda de tres personas enmascaradas! –grita Arturo.
Todos protestan.
-¡No hay una sola persona en San Marino que apoye a Hugo de Medina! –Manrique.
-¡Yo fui testigo de la conversación entre Soledad de Obregón y Alcides de Medina, en la que Alcides le decía que venía a salvar a su hermano!
-¡Yo no tengo nada que ver con la fuga de Hugo! –grita Alcides- ¡soy abogado y vine a hacer las cosas de manera legal! Quería pagar la fianza por la libertad de mi hermano.
-¡No le creo, Alcides! –Manrique- ¡usted envió a esos enmascarados a liberar a su hermano!
-¡Piensen lo que quieran! Yo no tengo nada que ocultar, mi residencia es en la cabaña del bosque, si así lo desean allí estaré para que comprueben con sus propios ojos que yo no tengo a Hugo.
-¡Quien pudo ayudar a Hugo!
-¡Boris Goncalves! Vamos –arenga Arturo.
Hércules mira a Hugo antes de seguir a los otros.
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Residencia Rebeca.
-¡No sé cómo, pero el tesoro de Jeremías podría estar en manos de Alcides!
-¡Tía, por favor, el tesoro de Jeremías no existe! Es simplemente una historia de caminos.
-¡Yo sé que existe! Por eso llevo tanto tiempo buscándolo y si no lo he encontrado es porque alguien se me adelantó y ese puede ser Alcides.
-¡Sabemos que Alcides era un muerto de hambre! –Paquito- el oro no cae del cielo... Eloisa, es tu turno de ayudarnos.
-¡Qué pretenden! ¡que Alcides se de cuenta y me corte la cabeza! –se niega Eloisa.
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Casa Obregón.
-¡Soledad está loca! –enojada Ester- si la gente se entera que Hugo de Medina está en esta casa nos van a linchar a todos... ¿o se te olvida que alguien intentó incendiar la casa?
-Lo dice por las flores –Lucas - ¡basta, Ester! Respetemos la decisión de Soledad.
-¡Yo mejor no opino! –Antonia- todo esto va a salir muy caro para todos.
Soledad sale del cuarto de Hugo.
-¡Soledad! –Michelle- ¿cómo sigue Hugo?
-¡Por fin se quedó dormido!
-Todavía está en una especie de trance –Michelle- tardará varios días en reponerse completamente, no te angusties.
-¡Qué está diciendo esta señorita! –Ester espantada- ¡ese hombre no puede permanecer tanto tiempo en mi casa!
-¡Suficiente, Ester! –Lucas- ¡Soledad tiene mi apoyo y punto final!
Ester se marcha.
-No te preocupes –le sonríe Michelle- ¡tu mamá está muy nerviosa! Si me permites... me gustaría ver cómo sigue Hugo.
-¡Sí! –acepta Soledad- Voy a aprovechar para ver a mi hija, gracias –se marcha.
Michelle duda pero luego abre la puerta del cuarto.
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Laboratorio Dr. Max.
-Reactivo... ¡vamos a ver! Conteo de plaquetas... –estudia en el microscopio- ¡sí! –festeja- ¡mi padre tenía razón, la sangre de Hugo tiene el componente especial y por eso no murió! –y luego susurra- ¡Hugo ya no sufre de catalepsia!
En ese momento alguien entra y Daniel de un movimiento diestro y rapido saca la pistola y encañona al desconocido.
Es el doctor Max.
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Hacienda Montenegro.
-¡Marina! –entra gritando Boris.
-¡Cuál es el escándalo!
-¿Está don Hugo en la casa?
-¡Enloqueciste! ¿Él no está en la cárcel?
-¡Marina, tenemos que huir! Por favor empaca lo más importante.
-¡Ay, Boris! ¿cómo que huir?
-¡Marina! La gente me está echando la culpa que yo ayudé a don Hugo a salir de la cárcel, pero yo no tengo nada que ver... ¡unos hombres lo sacaron!
En ese momento hay disparos y Marina y Boris se tiran al suelo.
-¡Nos van a matar por culpa de don Hugo! –grita Marina.
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Casa Obregón.
Michelle se acerca suspirando- ¡Eres un hombre interesante y muy guapo! Pero llegué tarde a esta historia... ¡qué pena! –y se sienta a su lado- ¡Hugo, con esta enfermedad... debes haber tenido una vida muy parecida a la mía!
Y le toma la mano.
Hugo sigue dormido.
Michelle acerca el rostro para saber si respira.
Y mira sus labios.
Y lo besa suavemente.
-¡Te amo, Soledad! –dice Hugo y la besa.
Michelle se deja besar.
(ayayaya no!!
)
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Michelle se separa - ¡Perdóname, Hugo!
-¡Soledad! –llama Hugo y abre los ojos y ve a Soledad- ¡Soledad, yo te amo, te amo!
Michelle llora- ¡Yo no soy Soledad, Hugo!
Hugo vuelve a caer en la inconciencia.
-¡Soy Michelle! –llora Michelle.
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Tu silencio es mi único perdón.
Ya no queda más palabras entre tú y yo
Así es mi amor, así es mi soledad
Así siempre seremos tú y yo.
&
Y Michelle se levanta lentamente y luego de acariciarse los labios y mirarlo varias veces se marcha.
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CONTINUARA!!!!!!!!!!!!
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