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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Hospital.
-¡Mi hermano en una silla de ruedas de por vida! –espantada Antonia- ¡eso no puede ser! Y todo por culpa de ese miserable de Hugo de Medina.
(ah! Ya basta!! Que cobardes!! )
-¿Cómo pudo suceder? –llora Ester.
-¡Don Lucas sufrió un ataque severo! Logramos estabilizarlo pero su cerebro quedó afectado, no logra enviar estimulos a sus músculos, vamos a iniciar una terapia pero no quiero darles falsas esperanzas.
Ester llora.
Y en ese momento entra Hugo ayudando a Boris.
Ester y Daniel lo ven primero y se quedan boquiabiertos.
-¡Hugo de Medina! –grita Ester.
-¡Está vivo! –se enoja Antonia.
Y Michelle sonríe y mira a Hugo con orgullo.
Y Hugo los mira digno y calmo.
Daniel frunce el entrecejo, sorprendido.
-¡Maldito.Hugo de Medina! –le grita injustamente Ester- ¡por tu culpa mi esposo estuvo a punto de morir!
-¡Deberían ejecutarte! –también lo ataca la bruja Antonia.
-¡Deberías estar muerto! –grita Ester.
-¡Señoras, por favor! –trata de calmarlas Daniel.
Hugo y Boris las miran sorprendidos.
-¡Basta, señoras! –les grita Michelle- ¡Hugo de Medina demostró su inocencia, por eso está libre!
A su lado Andrés la apoya en silencio.
-¡Inocente! –grita Ester- ¿llama usted inocente a ese hombre? ¡por su culpa mi esposo no volverá a caminar!
(Pobre Hugo!! Tanta estupidez!
Hugo la mira con aire culpable, indefenso.
-¡Señora, por favor, recuerde que estamos en un hospital! –Daniel- entiendo lo que siente, pero por favor.
-¡Tarde o temprano tendrás que pagar por todo lo que has hecho! –Antonia es una bruja- ¡de eso puedes estar completamente seguro!
-Doctor Sirak, por favor atienda a Boris –habla Hugo con dignidad e ignorándolas.
El Dr. Sirak se lleva a Boris.
Hugo mira a Ester y luego le da la espalda para marcharse.
-¡Hugo!-lo llama Michelle- me alegra que todo haya terminado con un mejor final de lo que esperaba.
Hugo se detiene, todavía tiene las marcas de la soga en el cuello- ¡Gracias, Michelle! Eres unas gran mujer, acabas de oír lo que pasó con don Lucas, me siento un miserable, será mejor que me vaya.
Ester baja la cabeza.
Antonia lo mira altiva.
-¿Te puedo pedir un favor? –se detiene una vez más Hugo- ¡dile a Soledad que estoy vivo! A lo mejor ahora ella acepte hablar conmigo.
Michelle asiente en silencio y con una sonrisa.
-¡Con permiso! –Hugo se marcha.
Y Michelle deja de sonreír y mira con disgusto a Ester y Antonia que parecen dos perros rabiosos.
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Casa de Alcides.
-¡Toma el dinero, Hércules! –ordena Alcides.
-No entiendo, patrón... ¿es una trampa? –duda Hércules.
-No cumpliste mis órdenes... –Alcides come cacahuetes- ¡pero tu intención fue hacerlo! –decide- ¡no me traicionaste!
-Lamento no haber podido matar a Boris –se acerca a tomar el dinero.
Pero Alcides lo detiene con su bastón- ¡Ese error tuyo salvó mis planes! –le confiesa- te perdono porque no ahorcaron a mi hermano Hugo... ¡pero te advierto, ni una mentira más! Ni una más... puedes irte.
Hércules toma su dinero- ¡Gracias, señor! Permiso.
Al quedar solo Alcides controla sus bolsillos y no encuentra nada- ¡Necesito más dinero! –reflexiona.
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Residencia Rebeca.
-¡Ese tesoro tiene que estar en esa casa! –se pasea nerviosa y bella.
-¡Ya cálmate, Rebeca! Lo has repetido veinte veces –Paquito fastidiado.
-¡Cómo me pides calma cuando Alcides de Medina encontró el tesoro y está haciendo lo que se le da la gana con él!
-Eso no nos consta, son puras especulaciones.
-Paquito, te noto muy tranquilo –sospecha Eloisa- ¿no serás que nos ocultas algo?
-“Estas tontas ni se imaginan que yo tengo mi propia fortuna con el dinero que me robé de los inversionistas de la mina” –piensa Paquito sin responder.
-Eloisa te hizo una pregunta... ¿ocultas algo Francisco?
-¡Dejen la paranoia! Tu problema es que estás buscando en el lugar equivocado, yo registré la casa por dentro y no había nada, el tesoro está afuera... ¡hay un lugar en blanco en los planos, está en ese lugar! Pero no pude averiguar porque apareció el imbecil de Alcides.
-Entonces muéstrame esos malditos planes, ya mismo voy para esa casa mientras todos están en el hospital.
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Hospital.
-Es difícil saber que don Lucas no va a volver a caminar –Michelle.
-Mi hija estaba con usted en la plaza –Ester- ¿por qué no regresó?
-Sí, pero... no soportó el momento del ahorcamiento y salió corriendo... ¡en realidad no sabe que Hugo está vivo! Yo pensé que había venido para acá... ¿adonde pudo haber ido?
-Debe estar en la casa con la niña –Antonia.
-¡Claro! Voy a buscarla porque es muy importante que sepa lo que está pasando, con permiso –y a Andrés- ¡Andrés, vámonos!
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Taberna.
Margó arregla la ropa de Arturo.
Hércules entra con una rosa amarilla- Adivina quien es y qué vine a buscar –le habla desde atrás.
Pero Margó se asusta y esconde la ropa de Arturo.
-¿Qué te pasa, estás molesta conmigo?
-¡Cómo se te ocurre! –le sonríe enamorada Margó- ¡novio, mi novio! Pero... ¿por qué no vamos a dar un paseo?
-¡No, nada de paseos! –la toma del brazo- ¡Quiero contarte que ya tengo el dinero para comprar nuestra casa! Viviremos allí juntos –y la besa.
Margó le responde enamorada- ¡Quiero ser tuya, solo tuya! –suspira.
Y Arturo entra y los ve- ¡Ahora entiendo por qué anoche no quisiste ser mía! –les reclama- ¡Así que este es el pelafustán que te quiere tener sólo para él!
Margó y Hércules se separan.
Margó tiene miedo.
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Residencia Rebeca.
Paquito y Eloisa se ponen al día.
Paquito le acaricia las piernas.
-¿Crees que mi tía Rebeca encuentre ese tesoro con las indicaciones que le diste?
-¡Por supuesto que no! ¿crees que lo va a encontrar bajo la alfombra? –la besa- ¡mejor nos damos cariñito!
Y ambos se besan con pasión.
Y ríen cuando la puerta se abre lentamente y aparece... Marina que los mira con la boca abierta.
(ahahaha!! Ya sabía yo!)
-¡Marina! –grita Eloisa - ¿qué haces aquí?
-No tengo dónde ir –les dice Marina que los mira con curiosidad- entonces o me ayuda... ¡o voy ante el juez y le digo que usted me convenció para que mintiera contra Hugo de Medina!
Eloisa la mira espantada y luego ella y Paquito se miran.
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Casa Obregón.
Rebeca llega al jardín y busca, bajo las plantas- El lugar de los planos... ¡Jeremías, espero que te estés pudriendo en los infiernos! ¿dónde, donde pudiste esconder ese tesoro? –y de pronto escucha relinchos y se esconde rápidamente.
Es Alcides que baja del caballo y luego se dirige a la entrada secreta.
-Alcides de Medina –y Rebeca ve cómo abre la entrada- ¡es cierto, Alcides descubrió el lugar secreto! –festeja- ¡el tesoro está debajo de la casa de los Obregón!
(hahaha, no muy oculto que digamos
)
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Residencia Rebeca.
-¡Eres una insolente, Marina! –Eloisa le grita- ¡cómo te atreves a entrar a mi casa como una ladrona!
-¿Me va a ayudar, sí o no?
-¡A mí no me amenazas!
-¡No te muevas! –Paquito la agarra por detrás.
-¡Señorita Eloisa Renan, soy el Juez Fernández! –se escucha una voz- tengo que hablar con usted, la puerta estaba abierta.
(hahaha y por eso entra hasta la puerta de su habitación....
)
-¡El juez quiere hablar conmigo! –se asusta Eloisa- ¡tenemos que esconderla rápido, Francisco!
-¡No te muevas de esta habitación! –Francisco tira a Marina sobre la cama.
-¿Qué vamos a hacer? –Eloisa.
-¡Alejar al señor Juez!
-¿Así? –Eloisa le recuerda que apenas está vestido.
-¡Sí, se va a sentir avergonzado y se va a ir!
-¡No, Francisco! –y le muestra que ella también está a medio vestir- ¡no nos puede ver así, juntos!
-¡Tienes razón! Vamos –y ambos salen de la habitación.
Al quedar sola en la habitación Marina trata de huir, pero no puede.
Entonces abre un armario para esconderse y de pronto encuentra el maletín con el dinero de Hugo, lo abre y recuerda su pelea con Boris- ¡Este dinero! Entonces es verdad... ¡a don Hugo sí le robaron el dinero de los inversionistas de la mina! –se sorprende.
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Casa Obregón.
-¡Ah! –Úrsula feliz festeja con Aurora- ¡tu papá se salvó mi amor! ¡se salvó, está vivo!
La niña le contesta haciendo ruiditos feliz.
-¡No te imaginas! –Michelle- si Boris llega un minuto después... ¡todo esto termina en tragedia!
A su lado Andrés mira enternecido a Úrsula con la niña.
-¿Boris apareció? –se interesa Úrsula- ¡Ay, mi niña Soledad! A pesar de todo lo que ha pasado con don Hugo debe estar muy feliz... y su papá ya se está recuperando... ¡gracias a Dios, señorita Michelle!
-No... yo vine a decirle a Soledad que Hugo está vivo.
-¡Pero la señora Soledad no está aquí!
-¡Y tampoco está en el hospital! –Andrés.
-Nadie la ha visto después que salió corriendo de la plaza – Michelle.
-Algo anda mal –se preocupa Andrés.
-¡Ay, no! no quiero pensar lo peor... ¡pero ella nunca se enteró que Hugo se salvó! –Michelle- ¡Soledad desapareció!
Y Úrsula se inquieta- ¡No, y aquí tampoco está con su hija! ¿dónde puede estar? ¡debe estar muy mal! –y luego de una pausa- ¿y don Lucas cómo está?
-¡Mejor, Daniel acaba de confirmar que está fuera de peligro... pero... pero no podrá volver a caminar!
-¡Dios mío! La niña Soledad ama mucho a su padre... ¡esto no se lo va a poder perdonar a don Hugo!
Y Aurora juega con los pendientes de Úrsula.
-Lo importante ahora es encontrar a Soledad, no sabemos qué le pudo haber pasado –Michelle- ¿dónde podrá estar?
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Residencia Rebeca.
Marina sigue mirando el dinero- ¡Entonces es verdad! A don Hugo sí le robaron el dinero de los inversionistas de la mina... y si está en esta casa es porque alguien de aquí se lo robó... ¡Eloisa, Rebeca o Paquito! –calcula y guarda rápidamente el dinero dónde estaba.
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-¡Apúrate, Eloisa! Tenemos que sacar a esa muchacha de esta casa.
-¡El juez no puede saber que Marina está aquí!
-¿Qué te pasa, Eloisa? –la detiene Paquito- es la primera vez que te veo asustada... déjame adivinar... ¡si esa muchacha llegara a hablar, la primera en caer serías tú! –y se pone una toalla en el pelo y se pinta los labios.
-¡Cállate! Y ayúdame a sacar al juez.
-¡Cálmate! ¿cómo me veo? ¿linda?
-¡Horrible!
-¡Vamos a asustar al señor juez!
Y ambos bajan a abrir la puerta en paños menores.
-¡Señor Juez! Que vergüenza recibirlo así –finge Eloisa- pero al parecer es muy importante lo que tiene que decirme.
El juez y los policías la miran encandilados ante su belleza.
-Mi tía Rebeca dejó la puerta abierta –sigue Eloisa.
-¡Eloisa! –sale Paquito todo afeminado- ¡Ay, señor Juez! –se asusta- ¡discúlpeme, qué bochorno! Eloisa... nos estábamos dando una manita de gato –acerca del maquillaje.
El juez se siente fuera de lugar-Bueno... creo que llegué en un momento inoportuno... si quieren regreso después.
-¡No, señor juez! De ninguna manera, con todo lo que ha pasado últimamente estamos a la orden de las autoridades... ¿qué necesita?
-Bueno... –carraspea- como saben yo dicté una orden de captura en contra de Marina de Goncalves, usted dijo en la plaza que la vio huir... ¿logró hablar con ella? ¿le dijo dónde se iba a refugiar?
-¡Señor Juez, yo jamás he tenido ningún trato con esa sirvienta! ¿qué le hace pensar que ella me diría dónde se va a esconder!
-¡Qué pena contradecirla, señorita! Pero usted sí tuvo tratos con ella, alguien nos dijo que usted se encontró con ella en la Taberna.
Eloisa se queda pálida.
-¿Sabe dónde fue? –sigue el Juez- ¿le dijo algo antes de escapar?
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CONTINUARA
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(hola Audrey!!
ahora no puedo continuar!! tendra que ser hasta el sabado!! Besitos!! )
)
me estoy cansando de lo mismo!!)