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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Hacienda Montenegro.
Hugo está solo con Soledad.
Le toma la mano, y se la besa llorando.
La mira y ríe con una risa muy triste- ¡No debí traerte a mi casa! –y las lágrimas le corren por las mejillas- ¡no debí exponerte a tantos riesgos! –y esconde su rostros en sus manos- ¡perdóname! –le ruega- perdóname –repítame- ¡pero me enceguecí! Dejé que mi corazón se llenara de rencor... –y luego la mira y le confiesa- ¡yo te amo! A pesar de todo el daño que me has hecho... ¡yo te amo! Lo reconozco... ¡tú has sido mi único y verdadero amor y no te puedes morir porque yo te amo! –le dice con voz ronca y cortada por el llanto.
Y Soledad lo escucha y se mueve.
Hugo le sonríe.
-Mi amor –susurra Soledad- ¿por qué... por qué estás llorando así?
Y sufre.
-Shhh... –la calma Hugo- por favor no hables.
-¿Qué me sucede, por qué me siento así? ¡mi hija! ¿Aurora?
-¡Aurora está en el otro cuarto, con Úrsula! –le sonríe Hugo para calmarla- Ella está bien, no te preocupes.
-¿Qué pasa? –y Soledad trata de mirarlo pero ve todo borroso y ve a Hugo llorando - ¡Ay! Dime la verdad de lo que me está pasando... ¿me voy a morir?
Y Hugo la mira y calla.
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Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar
y saber que si un día te tengo
será solo un momento
un instante fugaz
pero mi sufrimiento
será por toda la eternidad
♫
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Soledad llora- ¿Por qué te quedaste callado? –le pregunta.
Hugo suspira.
-Quiere decir que me voy a morir –concluye Soledad.
Hugo también llora- ¡No! no, no... eso no va a suceder –le promete y le sonríe – eso no va a suceder, por favor ya no hables, no te esfuerces.
-¿Qué es lo que me está pasando? Por favor dime la verdad... ¿qué pasa? Dime.
-Mi amor –Hugo le dice suavemente, con lágrimas en los ojos- lo que pasa es que tomaste... de tu copa... –y recuerda el intercambio y corrige- de mi copa... ¡y estaba envenenada! Tenía un veneno... ¡eso es lo que pasa!
-Dios... –susurra Soledad- ¡Dios mío! Mi hija... mi hija está muy pequeña y me necesita... ¡yo no me voy a morir! –proclama.
-¡Claro!
-¡No me voy a morir, por favor dime!
-¡Claro que no te vas a morir! –le afirma Hugo.
Úrsula con la bebé los escucha.
-No te vas a morir... ¡tú eres muy joven! –sigue Hugo- ¡te necesita! –y luego agrega- ¡yo te necesito!
Úrsula llora en silencio.
Soledad lo mira.
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Cabaña.
-Recuerda que Hugo de Medina me encargó cuidarte –Pablo- me encargó velar por tu salud, quedaste muy afectada con lo que hizo su hermano.
Alcides no pierde palabra.
-No te preocupes –afirma Beatriz- ¡ya lo superé, yo sé cuidarme sola!
-Eres una mujer frágil y vulnerable –sigue Pablo.
-No quiero escuchar esto... ¡y no tengo por qué rendirte cuentas! –le grita Beatriz- te exijo que respetes mi vida y mis decisiones.
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Casa Dr. Max.
Enrico lee las notas del doctor Max - Carbo... inixia... fluox... ¡yo no puedo pronunciar esto!
-Tontos... ¡jamás podrán encontrar el antídoto para contrarrestar ese veneno! –se burla el doctor Max.
Elena con el vial de Aurora en la mano- ¡Nosotros no! pero usted sí.
-No entiendo doctor Max, ¿si la señorita Soledad nunca le ha hecho nada, por qué se niega a ayudarla?
-Si algo le pasa a la señora Soledad, la bebé Aurora, que a usted tanto le interesa, va a sufrir mucho.
-Por favor... yo no les puedo ayudar... ¡si lo hago me meto en graves problemas!
-Si no nos ayuda perderá todo por lo que ha luchado –le amenaza Elena.
-¡Maldita sea! Está bien... –grita el doctor Max histérico- ¡los voy a ayudar!
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Hacienda Montenegro.
-Por tu hija Soledad –sigue Hugo- hazlo por tu hija.
-Tú me dijiste que el veneno era mortal.
-¡Pero él va a encontrar un antídoto! Tú tienes que esperarlo –y más para él - ¡tú puedes esperarlo!
Soledad lo mira con amor y le acaricia el rostro- Si eso fuera verdad... –le sonríe - ¡no estarías llorando!
Hugo trata de fingir- ¡Yo no estoy llorando Soledad!
-Tráeme a mi hija –ruega Soledad- por favor... déjame verla.
(bueno...
y aquí vemos que la pobre Soledad sigue toda vestida de fiesta!!! )
Hugo se levanta y va hasta Úrsula y toma a la beba en sus brazos y se la trae.
La beba es preciosa.
Soledad la toma en sus brazos.
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Cabaña.
-Beatriz... tu condición mental es delicada –insiste Pablo- y esta relación te está perjudicando.
-Todo lo contrario –le afirma Beatriz segura de sí misma- ¡éste hombre me ha sacado de la crisis en la que estaba!
-¡Beatriz! –grita Alcides desde dentro.
-Es mejor que te vayas –le dice Beatriz a Pablo- ¡mi jefe ya se va! –grita Beatriz.
-Hablaremos en el hospital.
-No pienso ir en los próximos días, así que cubre mi turno.
-¡Beatriz por favor!
Pero Beatriz entra y cierra la puerta.
Adentro Alcides espera- ¡Lo hiciste... muy bien!
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Casa Dr. Max.
-Necesito... un poco de cloro... ¡ese es! Y un poco del componente activo del veneno –dice el doctor Max- y no lo tengo.
-¿Para qué necesita el veneno?
-¡Para poder producir el antídoto!
-¿Cuál es? –Enrico.
-¡El mortus magic creator!
(ahhahaha
simpático el nombre!)
-¡Yo lo conozco! Se consigue en el bosque y está camino a San Marino... ¡voy por él! –Enrico sale corriendo.
-¡Yo te acompaño! –decide Elena.
(esto no es buena idea... no...
Elenita quédate!! )
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Hacienda Montenegro.
Hugo en el pasillo tiene los brazos cruzados y está muy triste.
Cuando aprovecha Eloisa para acercarse seductora y a consolarlo, le pone una mano sobre el hombro.
-No es justo lo que está pasando –Hugo llora.
-Jamás me imaginé verte así por Soledad –duda Eloisa.
-¡Soledad se va a morir! –le recuerda.
-No te reconozco... Alcides... ¡antes eras tan... indiferente a Soledad! Y ahora mírate... sufres mucho por ella.
Hugo aprieta los dientes- ¡No es justo! –y la deja plantada- ¡no lo es! Con permiso.
Eloisa lo ve marcharse con muchas dudas en los ojos.
(hum...
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-¡Lleva este artículo al periódico! Que saque la nota mañana mismo, yo no me puedo mover de aquí hasta que Soledad fallezca... ¡que lo publiquen a cuatro columnas! La noticia lo amerita... –festeja- ¡el periódico se va vender como pan caliente!
El fotógrafo lee sorprendido – “Murió Soledad de Obregón... fue asesinada por Arturo de Linares” –se espanta.
-¡Sí, corre, muévete!
-¡Claro que se va a vender! –se marcha corriendo.
-Gracias Soledad –al quedar solo Paquito- ¡Sé que me estoy aprovechando de tu muerte, pero es la única manera para que se declaren la guerra y se maten entre ellos!
Pero Eloisa lo escucha y se dice a sí misma- ¡Te lo advertí Francisco, te dije que no te metieras con Alcides! Ahora verás lo que te pasa por traidor.
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Dentro de la hacienda.
Hugo sentado en un sofá- ¡Soledad se va a morir y no puedo hacer nada por impedirlo! –y se estruja las manos furioso y con llanto en los ojos- ¡siento tanta... impotencia de no poder ayudarla!
-Don Hugo... –Boris- seguramente el doctor Max encontrará la cura para la señora Soledad.
-Boris... ¡me duele tanto verla así tan...! –se le corta la voz y las lágrimas lo alcanzan- ¡tan indefensa!
Boris lo mira con pena.
Hugo llora abiertamente- ¡A pesar de que fue cruel conmigo, a pesar de que jugó con mis sentimientos, a pesar de que...! –y aquí los ojos se le vuelven negros de dolor y celos- ¡me engañó de la manera más vil! –suspira profundamente - ¡con mi propio hermano! –y luego reconoce- ¡Soledad es la única mujer que en realidad he amado! –y de pronto ruega- ¡no se puede morir!
Y recuerda sus paseos y sus besos.
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Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
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Y recuerda la noche de amor y pasión.
♫
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar
♫
Vuelve a la realidad.
Tiene la cara mojada del llanto.
En ese momento golpean a la puerta- ¡Alcides! Tengo algo urgente que decirte –es la voz de Eloisa.
Hugo mira hacia la puerta con cansancio.
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Habitación Soledad.
Lucas y Ester sentados a la cama, Antonia parada y Úrsula no muy lejos.
-Tienen que salvar su matrimonio –les ruega Soledad- yo no quiero morir sin antes saber que van a volver a ser la familia que una vez fueron.
-¡No hables así! Tú no te vas a morir –Ester.
-Tu mamá tiene razón, el doctor va a encontrar la cura –Lucas- y todo va a volver a ser como antes.
-¡Prométanme! –insiste Soledad- que se van a perdonar... papá.
-¡Sí te lo prometemos! –acepta Lucas.
-Hija, por favor –Ester.
-¡Prométeme que van a cuidar de Aurora, mamá! –ruega Soledad.
-¡Claro que sí! Tú lo sabes.
-¡Los amo mucho! –susurra Soledad- quiero que siempre lo recuerden... ¡quiero hablar con Úrsula!
Úrsula se acerca.
Pero Antonia la mira con rabia- ¡Tú no debes esforzarte, sobrina!
-Déjenme a solas con Úrsula –pide Soledad.
Ester y Lucas salen, a regañadientes los sigue Antonia.
Úrsula se sienta al lado de Soledad llorando, pero le sonríe.
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En el escritorio, Boris se seca sus propias lágrimas, se compone y abre la puerta.
Eloisa estudia a Boris y luego decide hablar -Perdón que entre así, pero hay algo muy importante que debes saber.
-¿Soledad empeoró? –se inquieta Hugo.
-¡No! se trata de Paquito... –sigue Eloisa.
Hugo suspira cansado y mira para otro lado indiferente.
-Estuvo hablando con su fotógrafo y estoy segura que va a publicar una nota que puede perjudicarte –sigue Eloisa- Alcides... yo lo conozco muy bien y con tal de sobresalir en sus artículos es capaz de cualquier cosa.
-¿A qué te refieres? –Hugo indiferente se esfuerza.
-¡Pienso que va a decir que Arturo envenenó a Soledad!
-¡Está loco! –dice Hugo.
-¡Tienes que detenerlo, Alcides!
Hugo la mira sin ganas de nada.
Boris se da cuenta- ¡Yo me encargo, señor! –y sale corriendo.
Eloisa queda sola con Hugo que está temblando y llorando, y se apresura a sentarse a su lado- Espero que Boris pueda detenerlo –le acaricia las manos.
Hugo indiferente mira a lo lejos.
-¡Me preocupa que toda esta situación termine haciéndote daño! –pero se sorprende al verlo tan lejos y tan mal.
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Habitación.
-¡No! –sonríe Soledad- no quiero que llores más.
-¡Es injusto que le pase esto, señora! Usted es una persona buena.
-¡Úrsula... tú eres cómo una hermana para mí! Y hemos compartido tantas cosas juntas.
Úrsula llora sin poder contenerse- ¡Usted también es como una hermana para mí! Usted siempre me ha querido y nunca me ha dejado sentirme sola.
-¡Yo quiero que hagas tu vida! Sé que vas a conocer a alguien maravilloso... que te va a respetar, que te va a querer y valorar como te mereces –le sonríe- ¡también quiero que seas madre!
-¡No! usted se va a recuperar y juntas vamos a criar a Aurora –Úrsula se seca las lágrimas.
-Prométeme que vas a estar pendiente de Aurora todo el tiempo –ruega Soledad- yo quiero que tú seas como una madre para ella.
-¡No! –Úrsula vuelve a llorar- no siga.
-¡Quiero que siempre le hables sobre nosotros! –suplica Soledad- que le digas que Hugo es su verdadero padre... y que la ayudes para que sea una mujer buena.
(bueno...
aquí hasta yo estoy llorando ya!!)
-¡Usted no se puede morir! –Úrsula sin consuelo- no se puede morir... ¡no!
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Escritorio.
Hugo tiene una copa en la mano y mira por la ventana con la mirada ida.
Boris entra con Paquito por el cuello.
-¡Alcides! ¿le puedes decir al gorila de tu empleado que me respete? ¡es un grosero!
Hugo se toma un trago y toma un papel- ¿Qué significa esto?
-¡Es mi trabajo! Yo mando notas antes que cualquier otro periodista para que los publiquen... y no quiero ser cruel... ¡pero no creo que Soledad sobreviva! –mira a Boris- y me imagino que usted... siendo un caballero... ¡tomará venganza de Arturo de Linares! ¿no es así?
Hugo mira a la ventana y ni siquiera se digna mirarlo- ¡Arturo de Linares no envenenó a mi esposa! Eso no se va a publicar... hay alguien más detrás de todo esto.
-¿Usted cree? –finge Paquito.
-¡Si! –y de pronto la mirada perdida de Hugo se convierte en fuego negro- y tal vez sea usted... ¡Señor de Morales! –y repite lentamente- ¡tal vez sea usted!
Paquito de pronto se queda verde de miedo.
Hugo se toma un trago sin mirarlo.
(wow!!
Bravo Huguito... usando las neuronas... lástima que no las uses siempre! )
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-¿Me estás acusando de envenenar a Soledad? –Paquito se pasea nervioso- ¡por favor! ¿qué ganaría con eso?
Hugo juega con su copa- Provocaría una guerra.
-Eso es tonto, yo no creo en la guerra y mucho menos en la violencia.
Hugo mete un dedo en su copa, se la moja con coñac y se lo chupa, y de reojo mira a Boris.
Boris no pierde tiempo y le da tremendo golpe a Paquito que se dobla en dos.
-¡Suélteme, animal! –grita Paquito- ¡para qué me trajo! Dígame... ¿para humillarme?
-Yo sé la clase de miserable que es usted –sigue Hugo sentado y sin mirarlo- ya le dije... esa nota no la publicará –y vuelve a tomarse un trago.
-¿Qué trata de decirme? ¡me quiere comprar! –se alza Paquito- ¡Está perdiendo su tiempo! Esa nota es muy importante y la gente tiene derecho a estar informada, eso se llama... señor... ¡ética profesional!
-¿Ética profesional? –se burla Hugo- ¿por qué no comienza por mostrar su verdadera cara? –siempre sin mirarlo, mirando a la distancia por la ventana.
Paquito se sorprende y queda callado, Boris lo vigila.
-Yo sé quien es usted, señor de Morales, conozco su historia.
-Esa insinuación le va a salir muy cara, señor Alcides, no sabe con quien se está metiendo.
-¡Sí lo sé! Su postura de amanerado es sólo un disfraz para engañar a la gente –y bebe.
-¡No sea grosero... yo... no soy amanerado!
De pronto Hugo se levanta y sin mirarlo pone su copa sobre el escritorio- ¿el nombre de Gerardo Herran le suena? Alcalde de la ciudad... él se separó de su esposa porque ella tenía una amante- se sirve otro trago y vuelve a mirar por la ventana- nunca imaginó que ese amante era el mejor amigo de ella... ¡o sea usted señor de Morales!
-Eso no prueba nada, a la gente le gusta hablar.
-Hay más historias de matrimonios que usted destruyó.
-¿De dónde saca esa información? –con sorna Paquito.
Pero una mirada de Hugo y Boris lo toma del cuello y lo hace morder la madera del escritorio.
-Su disfraz de amanerado lo ayuda a lograrse la confianza de la gente... para que le den información –lo mira a los ojos.
Paquito se peina y se compone- ¡Muy bien! Muy bien... estoy en sus manos –y mira a Boris- ¿qué quiere?
-A partir de ahora trabajará para mí o de lo contrario destruiré su carrera.
-¿Con qué empiezo? –Paquito de mala gana.
-No publicará ese articulo –le da la espalda.
-¿Algo más?
-¡Lárguese de mi casa! No me gusta tenerlo espiando por aquí.
-¡Con todo gusto... jefe! –Paquito muerde sus palabras.
Pero Boris le pone una mano en el hombro.
Paquito se da la vuelta asustado.
Boris le entrega su bastón sin soltarlo.
(Hahaha
muy bueno!!)
-Y estoy a sus órdenes cuando me necesite –trata de irse pero no puede librarse de Boris.
-Boris –pide Hugo y éste lo suelta por fin.
Paquito se marcha ante la mirada vigilante de Hugo.
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Habitación de Marina y Úrsula.
Úrsula entra llorando ruidosamente y se sienta en la cama.
Marina, muy bella, se peina su larga cabellera y pregunta fríamente - ¿Ya se murió la señora Soledad?
-¡No! –solloza- no... pero está muy mal... ¡no creo que le quede mucho tiempo de vida!
Marina se mira en el espejo- ¡Ella se lo buscó! –juzga.
Úrsula la mira sin creer- ¿Qué tonterías estás diciendo, Marina?
-Yo sé que a ti te duele, pero es la verdad... ¡primero buscó a don Hugo por dinero! –y la mira- ¡y después fue a lo de don Alcides y se le vendió!
Pero esto es mucho para Úrsula que se levanta como una fiera-¡Cállate! Que no sabes nada, no vuelvas a hablar de la señora Soledad que es la persona más buena que tú jamás hayas conocido.
-¡La señora Soledad de Obregón tiene una cara de santa! –se burla Marina.
-¡Marina! Marina... te dije que te callaras –le grita Úrsula.
-¿Qué, te duele que te diga la verdad? ¡que la señora Soledad es una traidora, una ambiciosa y una vendida!
-¡A mi señora, la respetas! –y Úrsula le da tremendo puñetazo.
Marina la ataca.
(TEAM URSULA!!!
hum... te lo mereces Marinita!! Además no puedes con Úrsula, ella te gana de lejos!! )
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En la sala.
Paquito toma a Eloisa del brazo y la arrastra- ¡Ven acá, maldita! ¿fuiste tú quien le contó mi secreto a Alcides?
-¡Yo no le dije nada! Te lo juro –se sorprende.
-¡No te creo! –es una fiera.
-¡Ya cállate!
-¡Cállate tú! –la toma de los brazos- eres una mentirosa, pero las cosas no van a salir cómo tú pensabas, maldita... ¡Alcides me quiere de su lado! El muy idiota sabe lo que le conviene.
-¡Suéltame, me haces daño animal! –se libra de él.
Paquito la suelta- Te lo advierto, Eloisa, no te metas conmigo... porque podrías salir lastimada.
-No tengo miedo, y más vale que te vayas acostumbrando a verme con Alcides –Eloisa sonríe con triunfo- ¡porque cuando Soledad no esté, él va a ser mío, solo mío! ¿entendiste?
Paquito se queda temblando de rabia.
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Habitación de Marina y Úrsula.
Boris entra con los gritos y saca a Úrsula de encima de Marina- ¡Basta Úrsula! ¿qué esa- pasando?
-¡Esta bruja está hablando mal de la señora Soledad y no se lo voy a permitir!
-¡Yo no estoy hablando mal de la señora Soledad, estoy diciendo la verdad! Que es una ambiciosa, una traidora y se vendió por dinero.
-¡Cállate Marina!
Úrsula se debate para librarse de Boris.
-Úrsula por favor –le ruega Boris- mejor ve a ver qué quiere el señor... ¿sí?
Úrsula le da un golpe a Boris pero éste la contiene.
-Yo me encargo de esto, Úrsula –le ruega y la saca del cuarto.
Úrsula mira a Marina como para matarla.
Marina toda despeinada sonríe con triunfo.
Boris cierra la puerta- ¡No debiste hablar mal de la señora Soledad! Es su patrona, la quiere mucho –y de pronto al ver la cara de sorpresa de Marina- ¡está agonizando, Marina! ¿no lo entiendes?
Pero Marina se enoja- ¡Si tanto te duele, ve y consuélala! –y se tira en la cama.
Boris la mira como si la viera por primera vez.
(es hora que ya la veas Boris!!!
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Casa Dr. Max.
Enrico y Elena vuelven con los hongos- ¡Los encontramos!
-¡Estos son! Rojos con manchitas blancas, ahora sólo tenemos que macerarlos para extraer la sustancia.
Pero Enrico ve huellas de sangre en el suelo- ¿Qué pasó, por qué hay sangre en el piso?
Elena se mira a sí misma y ve sangre en su pecho - ¡Me hirieron, estoy herida! –y se desmaya.
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Residencia Rebeca.
-¿Qué pasó? –al ver llegar a Paquito de un humor de perros.
Paquito no le responde.
-¿Y Eloisa?
-Tu sobrina le contó a Alcides todo mi secreto, ¡Alcides sabe toda mi historia! Conoce cada uno de los líos en los que me he metido, Rebeca.
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Casa Dr. Max.
Elena vuelve en sí – No me morí.
-Esa no es tu sangre –el doctor Max tranquilo- es la muestra de sangre de la bebé, rompiste el frasco –se lo muestra pero hay un fondito- ¡por poco me quedo sin algo de la muestra! Ahora no hay antídoto... ¡el antídoto era a cambio de la sangre de Aurora! No cumplieron, yo tampoco.
Guillermo le da un golpe y lo desmaya- No hay tiempo para discusiones.
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Hacienda Montenegro.
-¡Don Alcides! –entra Antonia- venga por favor... Soledad está muy mal –y sale.
Hugo la mira como si acabará de escuchar su sentencia de muerte.
Boris lo mira desesperado- Voy a tener que ir a buscar al doctor Max, no sé por qué no ha regresado.
-Si no ha regresado es porque no ha encontrado el antídoto –Hugo con una voz susurrante- y si no ha encontrado el a... –se le corta la voz.
-¡Don Hugo!
-Tengo que decirle a Soledad toda la verdad –decide Hugo y se levanta.
-¿De qué verdad habla, señor?
Hugo se detiene y lo mira- ¡Qué soy Hugo!
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Residencia Rebeca.
-Estoy harta que todos los planes de mi vida se arruinen por gente estúpida –Rebeca.
-¡La imbecil de Eloisa le contó mi secreto a Alcides!
-Eloisa está enamorada de Alcides, por eso se comporta de esa forma.
-No digas tonterías, no está enamorada –se niega Paquito- ¡Alcides es un hombre oscuro... además feo! Va a ser su perdición.
-Eloisa es más inteligente que eso, ella saldrá de ahí antes que sea demasiado tarde... ¡en cambio Hércules es... tan estúpido y torpe! Nunca hace nada bien.
-¿Nada? –Paquito sonríe.
-Bueno, en la cama la pasábamos muy bien –concede Rebeca- tal vez por eso lo soportaba tanto.
Paquito la mira seductor- Te aseguro que si buscas bien, encontrarás a un hombre que te haga feliz.
-¿Tú crees?
-Estoy convencido de eso –y se acerca.
-Nos puede ir muy bien trabajando juntos –y Rebeca lo besa.
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Hacienda Montenegro.
Hugo demacrado entra a la habitación- Debo hablar a solas con Soledad... ¿Podrían salir un momento por favor? –les ruega a la familia.
-¡No, yo no quiero separarme de mi hija! –se niega Ester.
-¡Ester... vamos, estaremos pendientes! –Lucas.
Antonia lo ayuda y salen con Ester.
Hugo se acerca a Soledad.
-¿Qué es lo que pasa? –pregunta Soledad- ¿qué hora es? Todavía sigue siendo de noche, verdad.
-¡Sí, aun es de noche! –Hugo la mira y se muerde los labios- Soledad... yo tengo que confesarte algo... que es muy cruel y muy doloroso –mira a otro lado- ¡cuándo lo sepas... creo que no serás capaz de perdonarme! –cierra los ojos muy fuerte- ¡pero te lo tengo que decir! –no se atreve a mirarla y toma su tiempo- ¡yo no soy Alcides! Yo soy Hugo... te engañé Soledad... ¡me hice pasar por mi hermano!
(hum..
)
Hugo suplica sin mirarla- Por favor... perdóname... –y la mira y de pronto se da cuenta que Soledad no lo escucha y está pálida- ¿Soledad? –la llama.
Pero ella no se mueve.
Hugo se abalanza sobre ella y le toma el rostro- ¡No Soledad! No te duermas –le pide- ¡no te duermas!
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Residencia Rebeca.
Rebeca y Paquito acaban de pasar una noche de pasión extraordinaria.
-¡Eres una fiera en la cama! -la admira- pero no me puedo arrancar a Eloisa de mi corazón.... ¡se ha vuelto una pesadilla!
-No digas, no te preocupes, te voy a ayudar a que la olvides –Rebeca la besa.
-Tu oferta es muy tentadora, pero te conozco Rebeca... quieres algo.
-¡Qué te conviertas en mi socio! Necesito un hombre astuto que me ayude a conseguir el tesoro de Jeremías.
Paquito se interesa- ¿Estás segura que quieres compartir eso conmigo? –la besa.
-¡Sí, ese tesoro será tuyo y mío!
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Hacienda Montenegro.
-¡Soledad escúchame! –ruega Hugo- escúchame... –la abraza.
-¡Señor, tengo el antídoto! –entra corriendo Elena con la aguja preparada.
Detrás la persigue Eloisa- ¡Alcides! No sabemos de dónde proviene esa sustancia.
-¡Es del doctor Max! –le ruega Elena- por favor, confíe en mí... por favor –se desespera.
Eloisa la mira con odio.
(ah!!
Otra vez los Burke salvando a Hugo y ahora a Soledad!!)
Alcides toma la jeringa y duda.
-¡Yo le creo, aplíqueselo! –Lucas.
Hugo mira el liquido verde temblando.
Soledad sigue inconsciente.
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Cabaña.
Alcides recuerda- “Qué le pasa a mi hermano... ¿está muerto?”
Y luego se ve llevando a Soledad de la mano y a Hugo que lo llama- “siente mi angustia, siente mi agonía”
Alcides despierta y mira a Beatriz.
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Hacienda Montenegro.
Soledad reacciona.
Hugo sonríe aliviado.
-¡Mi amor, estás viva! –Ester corre a su lado.
-¡Es un milagro! –Antonia feliz.
-¡Gracias a Dios! –Lucas la abraza.
-¡Se salvó, Guillermo! –festeja Elena- ¡gatito, lo logramos!
Eloisa mira a Soledad con odio.
Úrsula la mira feliz- ¡Gracias, Dios mío, yo sabía que la niña no podía morirse así!
-¡Mamá! –susurra Soledad- ¡papá! –y trata de levantarse.
-¡No! no te mueves –la detiene Hugo que sonríe feliz- tienes que recuperarte, no digas nada –le acaricia el rostro.
Soledad lo mira extrañada.
La mirada de Eloisa es terrible, llena de odio ante tal escena.
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Cabaña.
-¿Qué haces? –despierta Beatriz- ¿estás esperando que me despierte para seguir golpeándome?
-Comencé a recordar parte de mi pasado –anuncia Alcides que bebe de una taza.
-¿Qué recordaste?
-No te lo voy a decir... pero tu amigo el doctor conocía a mi hermano... ¡Hugo de Medina! Él me dirá todo lo que necesito saber.
Beatriz se asusta.
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Hacienda Montenegro.
-Como muestra de agradecimiento por lo que hicieron con Soledad –Hugo- ¡Quiero ofrecerles techo y comida, y un trabajo digno! –a Guillermo, Elena y Enrico.
-¡Muchas gracias! –Guillermo y duda al seguir- ...don Alcides.
-Yo no le puedo aceptar, señor –Elena- hubo un compromiso previo con el doctor Max y él me está esperando.
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Habitación Soledad.
Soledad toda vestida de fiesta todavía.
(y se ve hiperincomodo
)
-¡Qué susto tan terrible nos dio! –Úrsula que le trae una bandeja de comida.
(comer???
Haha!)
-A todos les debo las gracias –sonríe Soledad.
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En el pasillo- ¿Don Hugo, le dijo la verdad a la señora Soledad sobre su identidad, que usted realmente es don Hugo?
-¡Sí, se lo dije! Pero la pobrecita no pudo escucharme... estaba muy débil y se desmayó.
-Me da mucho gusto que la señora Soledad se haya salvado... ¿pero qué piensa hacer ahora?
Hugo mueve la cabeza negativamente -¡Tengo que sacarla de esta casa! Tengo demasiados enemigos y ya viste lo que pasó –suspira profundamente- ¡intentaron envenenarme y fue ella la que resultó siendo la víctima! Y por mucho que quiera vengarme por su traición... ¡yo no deseo verla muerta! ¡eso nunca! –y de pronto decide- ¡voy a hablar con ella!
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Y se dirige a la habitación de Soledad- ¿Podemos hablar? –le sonríe.
Soledad se compone- ¡Sí!
Úrsula se marcha- Con permiso –y cierra la puerta.
Hugo le sonríe a Soledad- ¿Cómo te sientes? –pero no se acerca, cómo tímido
Soledad le sonríe sinceramente- ¡Mejor! Te quería agradecer lo que hiciste por mí, a lo mejor si no hubieras estado a mi lado, no estaría viva en este momento.
Hugo la mira sonriendo y decide sentarse en la cama junto a ella, le acaricia el rostro- ¡Me alegra mucho que estés bien!
De pronto Soledad mira para otro lado y duda- Alcides... cuando estaba grave... ¡escuché cuando me dijiste que... me amabas! –y lo mira con dudas- ¿Es verdad lo que dijiste? –sorprendida- ¿realmente me amas?
-¡Uf! –Hugo suspira cómo si lo hubieran atrapado en una mentira- ¡te amo! –le dice- ¡te amo con todas las fuerzas de mi corazón! Pero no sé por qué te sorprendes... si nosotros fuimos amantes... ¿no es así?
Pero Soledad no sonríe y lo mira duramente.
Y Soledad recuerda a su madre- “Yo no quiero que le digas que Aurora es hija de Hugo.
-¡Alcides siempre supo que Aurora es hija de Hugo!
-Alcides está un poco mal de la memoria, le puedes decir cualquier cosa”
Soledad vuelve a la realidad y decide fingir- Lo que quise decir es que me sorprende que me digas que me amas... cuando... ¡siempre fuiste una persona tan... seria!
Hugo le sonríe- Tal vez en el pasado, yo no supe valorarte, pero ahora es distinto, ahora tenemos una hija... ¡ahora siento que podemos formar una familia! Ahora no hay nada que impida nuestra relación –y se acerca un poco más – además... ¡ahora tenemos la fortuna de Hugo!
Soledad lo mira con horror y toma distancia- ¡Alcides!... entre nosotros dos no puede haber nada –le dice con firmeza - ¡ni hoy ni nunca! Tú fuiste una persona muy difícil, y muy mala conmigo... ¡me maltrataste, me trataste como un animal desde el momento que nos casamos! Yo no puedo.
-¡Escúchame! Yo he cambiado –le promete Hugo- ¡éste que ves ahora, es otro Alcides! Un Alcides diferente –y la mira con ganas de besarla pero se detiene y la besa en la frente.
Soledad se queda quieta sin reaccionar.
-Soledad... yo te lo voy a demostrar –le promete Hugo y se levanta y se marcha.
Al quedar sola Soledad mira a lo lejos inquieta.
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Hugo camina por el pasillo y de pronto vuelve a mirar al cuarto de Soledad... con odio.
(y bueno...
OTRA VEZ LA BURRA AL TRIGO!!! avanzamos 1 paso y retrocedemos 2!!
)
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Cabaña.
Alcides se acerca a un río para bañarse cuando un hombre lo asalta- Entrégueme todo.
(ahahah!!
robar a un pordiosero!! )
-No traigo nada.
El hombre saca un cuchillo.
Alcides lucha con él y uno de los dos es herido.
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Hacienda Montenegro.
Hugo siente a su hermano.
-¿Don Hugo? ¿pasa algo? Se siente mal.
-¡Alcides está vivo! –le dice- ¡Boris, hay alguna noticia de mi hermano!
-Lamentablemente no, señor, los investigadores siguen buscando.
-Los investigadores deben ser muy discretos, nadie debe sospechar que Alcides está vivo y que yo me estoy haciendo pasar por él.
-Don Hugo, eso no pasará, contratamos gente que no es de aquí.
(Hugo bebe otra vez!!
)
Hugo decide cambiar de tema- ¿Y la mina?
-Los trabajos van muy avanzados, señor, y casi terminamos los túneles.
-¿Y los señuelos, los colocaron?
-Anoche mientras usted daba la fiesta se colocaron varias piedras como ésta –y le muestra una pepita de oro- impregnada de oro.
-¡Muy bien!
-¡Permiso! –irrumpe Eloisa- Alcides... quisiera hablar contigo un momento.
(hum..
¿ya vive allí?)
Hugo la mira como si fuera un mosquito a quien quiere aplastar para que lo deje de molestar.
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Residencia Rebeca.
-Por alguna razón, Soledad está relacionada con el tesoro de Jeremías –Rebeca.
(
que está preciosamente espectacular!!)
Paquito todo de blanco- ¿Estás segura?
-Enrico se volvió muy amigo de ella, y anoche en la fiesta, la hija de Soledad tenía una medalla... muy fina... ¡con las iniciales SMD! Pertenecía a Jeremías.
-¿Tiene algo que ver con el tesoro?
-Lo más seguro, tú me prometiste que me iba a ayudar a encontrar ese tesoro.
Paquito le sonríe – Hoy empiezo a mover mis contactos.
-¡A diferencia de Hércules eres un hombre muy inteligente! Vamos a hacer una sociedad muy beneficiosa.
Paquito mira para todos lado y la besa- ¡Claro que sí!
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Casa Dr. Max.
-¿Usted por qué se obsesiona tanto con la sangre de la niña?
-Por ahora puedo decirte que estoy a punto de conseguir un descubrimiento que será muy importante para la ciencia y para mí.
-¡No puedo permitir que siga con eso! –y trata de sacarle el vial de sangre.
Pero el doctor Max la domina y le inyecta algo.
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Río.
El hombre que atacó a Alcides está muerto.
Alcides le saca la ropa y el caballo y lo tira al río.
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Casa Dr. Max.
Elena desmayada en la cama- Eres una buena alma –le acaricia el rostro- a veces cuando te veo pienso que estoy frente a Eva... ¡eres hermosa e inocente! –ríe- ¡pero tan imprudente! ¿qué vamos a hacer contigo? Por ahora dormirás un buen rato gracias al somnífero que te di.
(Elena corre mucho peligro!
)
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Taberna.
-¿Qué pasó? No veo gente- Arturo.
-La mayoría de los hombres están en la mina de don Alcides esperando los resultados de la exploración del nuevo túnel.
-¡Pero si esa mina se secó hace no sé cuántos años! No van a encontrar ni una pepita de oro... ¡la gente es bruta y no tiene memoria! Parece que no recuerdan quien es Alcides de Medina.
Pero llegan los hombres felices con pequeñas piedras- ¡Soy un hombre rico! La mina está llena de oro tal como lo dijo el ingeniero.
-¿Dónde consiguió eso? –Arturo.
-Nos contrataron para abrir el túnel de exploración... de la mina de Medina, encontramos muchas piedras como ésta, ese lugar está lleno de oro.
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Casa Dr. Max.
-¡No puede ser! La sangre de la niña tiene esa sustancia... no puedo equivocarme... ¡qué cosa tan extraña! –y se pasea nervioso- ¡juraría que tiene el mismo componente de la sangre de Hugo de Medina! Por fortuna aquí tengo una muestra de sangre de Hugo –y busca en un cofre de donde sale aire frío - ¡sí! Aquí está... tengo que compararlas para salir de dudas.
(ahaha!
Y quien pensaba que en esa epoca no había dna?? )
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Hacienda Montenegro.
-Yo la alzo.
-¡No señora! Usted está muy débil, tiene que descansar –Úrsula.
Soledad sonríe alegre - ¡Me siento muchísimo mejor! –y abre un libro- solo un poco pensativa.
-¿Por qué? Ya está fuera de peligro.
-¡Sí, todo salió mejor de lo que esperábamos! Estoy pensativa... porque creo que Alcides... ¡realmente está enamorado de mí, Úrsula!
Úrsula la mira sorprendida- ¡Tiene que sacarse esas ideas de la cabeza! Don Alcides no es de fiar.
-Esta vez es diferente, yo creo que de verdad está interesado en Aurora y en mí... se preocupa.
-Perdone que se lo diga, pero don Alcides seguramente está mintiendo... no crea en su bondad, acuérdese de lo tramposo que ha sido.
-¡Yo creo que ha cambiado! –sonríe Soledad- es que... cuando me habla... ¡me habla con tanto sufrimiento! De alguna manera siento que está relacionado conmigo... no podría explicarlo... ¡pero no es eso realmente lo que me tiene pensativa!
-¿Qué es entonces?
-Su mirada... cuando me dice que me quiere... ¡yo te juro que siento que me está mirando cómo si fuera Hugo!
-¡Ya hemos hablado de eso antes! Don Alcides y don Hugo eran idénticos.
-¡No estoy hablando de eso! Estoy hablando del alma, es la misma mirada, las palabras... ¡yo no estoy loca! –le afirma- ¡yo creo que Alcides tiene la misma mirada de Hugo!
Y Hugo la escucha.
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pero mi sufrimiento
será por toda la eternidad
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Ciudad de Alcalá.
Alcides, limpio y bien vestido busca a Pablo.
Pero un hombre lo ve- ¡Lo encontré, es el hombre que me encargaron buscar!
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Hacienda Montenegro.
-¡Muy pronto vas a estar tan enamorada de Alcides como lo estuve yo de ti! –Hugo sigue bebiendo y dice con rencor- ¡muy pronto! – y decide sacarse el anillo de Soledad del cuello- ¡ya no necesito de esto para recordar lo que me hiciste! Vas a pagar por tu tracción Soledad... ¡vas a pagar!
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