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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
Escrito por (a partir del capítulo 65)
Diálogos: Juan Marcos Blanco / Fernando Pérez / Erick Hernández / Lina Serrano
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Michelle se arrodilla a su lado- ¡Lo siento mucho, Hugo!
Hugo la mira- ¡Ahora sólo me queda comenzar de nuevo! –le sonríe- ¡seguir adelante!
Michelle le sonríe- ¡Es lo mejor que puedes hacer! cuando uno cae, hay que aprender a levantarse y… en lo que pueda ayudarte cuenta conmigo –y le pone una mano sobre la suya.
Hugo mira su mano y luego a ella.
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Hospital.
Daniel la mira- ¡Tu padre se está recuperando extraordinariamente bien de la operación!... pero el ataque cardiaco… afectó su cerebro… ¡y tu padre no volverá a caminar!
Soledad recibe el golpe y llora y se abraza a Daniel.
Daniel la abraza.
Soledad llora- ¡Dios, mi papá en una silla de ruedas!
-¡Todo es culpa de Hugo de Medina, hija! –la bruja Ester- ¡él solo trajo desgracias a nuestra vida!
-¡Ahora no, Ester! –se enoja Antonia- ¿no ves cómo está tu hija?
Soledad se separa de Daniel- ¡Ya te dije, mamá, que él ya no es parte de mi vida! Y menos después de esto –y luego le ruega a Daniel- ¡ayúdame, por favor! Tenemos que encontrar la manera que vuelva a caminar.
-¡Sí, empezaremos a hacer una terapia! Pero quiero que quede claro que esta no es la solución definitiva y no quiero darles falsas esperanzas.
Lucas despierta- ¡Soledad!
Soledad corre a su lado- ¡Te amo!
-Mi amor, ya lo sabes... ¿verdad? –gime Lucas- ¡no voy a volver a caminar!
-¡Vas a caminar! Porque Daniel y yo te ayudaremos, con la terapia recuperarás tus piernas... Yo sé que Dios te va a regresar tu salud, papá, yo sé.
(bueno Soledad... también puede recuperar la salud sin las piernas...
pero ya deja de llorar!! te estás deshidratando!!
)
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Casa Dr. Max.
Alcides regresa con el cuerpo de Rebeca- ¡Doctor Max! –grita - ¡doctor Maximiliano!
Pero nadie le contesta.
Alcides deja el cuerpo de la bella Rebeca sobre la mesa de disecciones- ¡Lo siento doctor Max, pero usted es el único que puede cargar con esta culpa! Todo el mundo sabe que es un ladrón de cadáveres, tendrá la explicación perfecta para las autoridades.
(Ay mi Alciditos... realmente eres un caso
)
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Hacienda Montenegro.
Hugo por fin termina su maleta- ¡Bien, llegó la hora de partir!
(ya saben... horas para hacer su maleta??
)
Michelle lo observa atentamente- Insisto, Hugo, déjame ayudarte... ¡tengo los medios para hacerlo mientras te recuperas de esta crisis!
-¡Gracias, Michelle! –se niega Hugo- ¡pero no! en lo que realmente necesito tu ayuda, lo que más deseo ahora es que encuentren una cura para la enfermedad de mi hija!
-¡Claro que sí! –le sonríe Michelle- ¡con la ayuda de Daniel la encontraremos!
Hugo se pone serio- ¡Michelle, hay algo que quiero decirte, me preocupa tu seguridad! Cómo notaste tengo muchos enemigos que harían cualquier cosa con tal de hacerme daño... ¡hasta evitar que ustedes encuentren la cura para la catalepsia! Créeme, no te quiero asustar, pero tu vida corre peligro.
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ex Residencia Medina.
Arturo bebe y se mira a un espejo- ¡Tengo que olvidar esa estupidez de Margó y Hércules! Tengo que concentrarme en mi venganza contra Alcides de Medina, contra su hermano Hugo y contra Soledad y su hija y contra todos –con rabia.
-¡Arturo, hijo, al fin volviste a casa! –aparece feliz Gladis- y era hora que recordaras a tu madre.
-¡Madre! –le advierte Arturo- ¡no estoy de humor!
-Ay, hijo, tú nunca estás de buen humor, tienes que cambiar ese genio...¡mira lo que sucedió en el juicio de Hugo de Medina! Estabas enloquecido tratando de inculparlo, lo mismo sucedió en su ejecución.
-¡No te metas en ese asunto!
-Tu mente está llena de guerra, de enemigos, de pistola... ¡hazme caso! Te he dicho muchas veces que busques una mujer decente de abolengo, que esté a tu altura, que te cases con ella, porque yo quiero tener nietos...
-¡Ya cállate! –le grita fuera de sí - ¡Ya me cansé de tu cantaleta, de tus nietos y de la mujer de abolengo! ¡no quiero escuchar nada, ya, déjame en paz!
Gladis lo mira boquiabierta y se marcha.
-¡Qué mujer puede interesarse por un hombre incompleto que ni siquiera funciona en la cama! –se dice Arturo al quedar solo.
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Taberna.
-Si don Arturo no hubiera sido impotente... ¿lo hubieras hecho con él?
Margó suspira.
-¡Respóndeme, Margó! ¿te hubieras acostado con él?
Margó se arrodilla a su lado- ¡Si me hubiera obligado... sí! –le confiesa- ¡pero no pasó nada! –se apresura- ¡te juro que no pasó nada! Yo sigo siendo tu mujer y tú mi hombre... ¡mi macho! –y lo besa y lo empieza a desvestir.
Y Hércules la levanta en brazos y la lleva a la cama.
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Hacienda Montenegro.
-¡No te preocupes, Hugo! –Michelle juega seductoramente con su cabello- ¡sé defenderme! Además Andrés es como mi hermano, él siempre está pendiente de mí.
Hugo le sonríe - ¡De todas maneras tienes que cuidarte! Uno nunca sabe cuando ni quien lo va a atacar.
-De acuerdo... –sonríe Michelle- ¿Dónde piensas vivir, donde vas a ir?
Hugo levanta las cejas, no tiene respuesta- ¡No sé!
-¿Por qué no vienes al hotel donde estoy hospedada? ¡mi suite es suficientemente grande para ti y para Boris! Ahí podrían permanecer mientras encuentran donde vivir.
(wow! su suite es un hotel??
)
Hugo sonríe tímido- ¡Michelle, lo siento... pero...!
-¡No seas testarudo! –protesta Michelle- ¿te tengo que rogar para que aceptes mi ayuda?
-¡Claro que no tienes que rogarme! Aceptaré tu ayuda con una condición... que sea en calidad de prestamos... ¡te devolveré hasta el último centavo!
(bof... qué tontería!!
vas a usar los centavitos de Boris para pagar un nivel de vida que supuestamente no puedes?? sería bueno que explicaras que tienes otros bienes o algo por el estilo Michelle se mueve sensualmente mientras sigue jugando con su cabello - ¡De acuerdo!
Boris entra- ¡Señor, todo está listo para irnos!
Hugo mira alrededor y suspira- ¡Bueno, vámonos!
Y los tres se marchan.
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Hospital.
Soledad llora.
(basta!!!!!!
-No llores más, has sufrido mucho por mi en tan poco tiempo –el inútil de Lucas.
-¡Yo quiero que sepas que no estás solo! Que aquí estamos nosotros para ayudarte, te vas a recuperar.
-¡Lo sé!
-¡Don Lucas, llegó el momento de regresar a casa! Pero tiene que cumplir mis indicaciones al pie de la letra para que su recuperación sea rápida.
(perdón....
-Gracias por todo, no sé qué hubiéramos hecho sin ti –Ester.
-¡También hay que agradecerle al doctor Max! –señala Antonia- ¡él ayudó a Daniel! –y lo mira con sospecha- ¿no es así?
Daniel nervioso- ¡Sí, claro! Así es –finge una sonrisa.
-Ya quiero ver a mi hija –recuerda Soledad.
-¡Yo voy a traer una silla de ruedas y los acompaño hasta su casa! –Daniel.
Soledad le toma la mano- ¡Daniel, gracias! De verdad, por ayudarnos.
Daniel se emociona.
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Residencia Rebeca.
Eloisa entra pálida como un papel.
-¿Y esa cara, remolacha? –la detiene Paquito.
A su lado Marina está todavía frotándose los golpes.
-¡Es la única que tengo! –trata de marcharse.
-¡Quieta! ¿ya hablaste con ya sabes quien? ¡llevo mucho rato esperándote! –y mira a Marina- ¿qué vamos a hacer con esta chantajista?
Eloisa hace un esfuerzo, pero no puede y huye.
-¡Remolacha! –la llama Paquito- ¡tú te quedas aquí y deja de estar fisgoneando! –amenaza a Marina y corre detrás de Eloisa.
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Taberna.
-¡Cómo! –se espanta Omar- ¿te vas a ir de la taberna?
-¡Así como lo oye don Omar, renuncio a mi trabajo de mesera! –Margó feliz.
-¡No puede ser! ¿me vas a abandonar justo ahora? La taberna no está dando mucho dinero.
-Si tiene problemas, llame a la dama misteriosa que tanto le gusta... ¡yo me voy para siempre!
Y Margó corre a los brazos de Hércules que muy feliz y orgulloso se la lleva del brazo.
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Casa Dr. Max.
Antonia entra con una canasta de frutas- ¡Doctor Max, no pude venir a trabajar en estos días! Pero mi familia ha estado pasando un momento difícil... –pero nadie le contesta- ¡le compré frutas frescas para que coma! Porque no se ha estado alimentando bien... ¿verdad?
Antonia se inquieta y de pronto se lleva el susto al ver el cadáver de Rebeca.
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Pueblo.
Soledad camina con Daniel que lleva a Lucas en una silla de ruedas.
Daniel y Ester ayudan a Lucas a subir al carruaje.
Y Soledad se queda sorprendida, al ver a lo lejos... a Hugo caminando y conversando tranquilamente y hasta sonriendo con Michelle de su brazo. Detrás de ellos va Boris.
Y Hugo la ve y se detiene en abruptamente.
Y ambos se miran.
Y durante un largo rato ambos se miran, con dolor a flor de piel.
Daniel corre a buscar a Soledad, y le habla.
Michelle se le cuelga del brazo a Hugo.
Y a pesar de todo... Soledad y Hugo se siguen mirando.
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-¡Solo el tiempo podrá ayudarlos, Hugo! –Michelle- ¿vamos, sí?
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Soledad se deja guiar por Daniel., pero no puede evitar mirar a Hugo una vez más.
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Residencia Rebeca.
Eloisa es un manojo de nervios- ¡Dios mío, Alcides me va a matar! –se desespera- ¡me va a matar!
-¡Remolacha! Cariño –viene Paquito- ¿qué pasó, qué te dijo Alcides? ¿cuál es su plan?
Eloisa no lo mira.
-¡Maldita sea! Estás más callada que un muerto.
-¡Por favor, Paquito! –le ruega Eloisa- ¡no pude ver a Alcides, déjame en paz!
-¿Entonces donde estuviste? –le grita Paquito- ¡Últimamente estás hecha una inútil!
-¡El inútil serás tú! –le grita Eloisa- ¡dije que quiero estar sola!
-¡De ninguna manera! –Paquito le grita aun más fuerte- ¡yo no me largo de aquí hasta que resolvamos el problema de Marina! –está furioso- ¡esa mujer se tiene que largar de aquí!
-¡Señorita Eloisa! –Marina entra corriendo- ¡don Paquito! Acabo de ver por la ventana al señor Juez y llegó con la policía... seguro vienen a apresarme.
Paquito se lleva la mano a la cabeza.
Eloisa se desespera- ¿Te vieron?
-¡No, pero si alguien le dijo que yo estoy acá!
-¡Eso no puede ser! Los únicos que sabíamos que tú estabas aquí éramos Eloisa y yo.
-¡Claro! Por eso usted fue a la calle –le acusa Marina a Eloisa- ¡usted me denunció!
Esto es demasiado para los nervios de Eloisa que le da tremenda bofetada- ¡Cállate, imbecil! –histérica- ¡escóndete en la casa! –le ordena- ¡anda, que Francisco y yo nos encargamos del Juez! –sus ojos son de fuego verde- ¡largo! – con desprecio.
-¡Calladita! Y no te pongas de curiosa –le advierte Paquito antes de dejarla.
(tonta Marina... corre a buscar el dinero y huye!!
)
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Eloisa sale a recibir al Juez- ¡Señor Juez! ¿otra vez de visita en mi casa, a qué se debe?
-¡Eloisa! –sale Paquito y finge sorpresa- ¡señor Juez, qué gusto! ¿no gusta pasar a tomar algo?
-Gracias, pero no vengo de visita social –seco - ¡señorita Renan, le traigo una mala noticia!
-¿Qué pasó?
-¡La señorita Antonia de Obregón encontró en el laboratorio del doctor Max.... el cuerpo sin vida de su tía Rebeca! La señora fue asesinada.
Paquito se queda espantado y mira a Eloisa boquiabierto.
Eloisa finge y pretende estar a punto desmayarse.
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Pensión.
-¿Nosotros hacer un heredero? –ríe Guillermo.
-¡Ganas nos sobran, Guillermo! –ríe Elena- no hemos tenido suerte... pero nos ponemos en el asunto –le sube encima.
El mayordomo ingles se desespera - ¡Por favor, no en mi presencia! Ya tendrán tiempo en el viaje a Londres, tienen reservada una suite primera clase!
-¡Elena Burke II, por favor, alista nuestras maletas! Porque nos vamos para Londres a nuestro castillo –bromea Burke.
Pero el mayordomo se cuadra - ¡Su Excelencia don Guillermo Burke II! Firme estos documentos para dejar constancia que usted recibió las condiciones de la entrega de la herencia.
Y Burke firma.
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ex Residencia Medina.
Hugo y Boris entran sin llamar.
-¡Hugo de Medina! –los recibe Arturo- ¿qué estás haciendo en mi casa?
-¡Ahora me vas a explicar por qué tu criado secuestró a Boris! –Hugo altivo.
Arturo se sorprende.
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Casa Obregón.
-¡La sonrisa de mi nieta es la mejor medicina que puede existir!
Aurora, en el regazo de Soledad, juega con Daniel.
-Voy a preparar una limonada, permiso –Ester.
-¿Me dejas cargar a la niña? –pide Daniel -¡hermosa como la madre! –la toma en brazos.
Soledad aprovecha y va con Úrsula.
-Me da mucho dolor ve a don Lucas postrado en esa silla –sufre Úrsula.
(ya basta,
deberían estar felices que no murió!!)
-¡Sí, es difícil para todos! pero Daniel dio la esperanza que se va a mejorar y yo también sé que con la ayuda de todos nosotros lo va a hacer.
-¡Y usted cómo se siente! Sé que don Hugo se salvó de la muerte gracias a Boris.
-¡Ay, Úrsula! –suspira Soledad- ¡eso ha sido un milagro! Aunque Hugo está muerto para mí.
(Bueno Soledad... detalle es que ESTA VIVO!!
)
Úrsula se sorprende.
-¡Para mí Hugo solamente es parte del pasado! –afirma Soledad- además es el responsable que mi papá esté postrado en esa silla, Úrsula.
(esto no es cierto!!
)
-¡Él murió para mí, no quiero saber más de él!
En ese momento entra Michelle- ¡Buenos días! Don Lucas cuánto me alegra que esté de nuevo en su casa –y luego se acerca a Soledad- ¿Cómo estás?
-¡Ahora que mi papá esa- en la casa mucho mejor! Gracias por venir.
-Vine a saludarlos... pero también quiero hablar contigo... ¡hay algo importante que tienes que saber!
Soledad se inquieta - ¿Pasa algo?
-¡Desde que nos conocimos hemos sido muy honestas la una con la otra, Soledad! Y quiero que sepas que hace rato cuando nos vimos... –duda- ¡estaba con Hugo porque a partir de hoy él y Boris serán mis huéspedes! Lo estoy ayudando ahora que quedó en la ruina.
Úrsula escucha atentamente.
Soledad la mira como midiendo sus palabras.
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Jardin.
Ester recoge limones.
Alcides se acerca.
-¡Usted!
-¡Buenas tardes, doña Ester!
-¿Qué hace en mi casa? -de mala manera.
-¡Usted me confunde! No soy Hugo.
-¡Sé muy bien quien es usted! Y para que sepa ni usted ni su hermano son bienvenidos en esta casa –le corta- ¡ustedes no se merecen a mi hija!
-No vine a hablar con Soledad, doña Ester, sino con usted.
-¿Conmigo, de qué?
-¡Hay una información que es muy importante que me la aclare! ¿Soledad es hija de don Lucas o de Jeremías Montenegro?
Ester se pone pálida.
Alcides repite la pregunta- ¡Doña Ester! ¿Jeremías Montenegro es el verdadero padre de Soledad?
-¡Qué horror está diciendo Alcides!
-¡Le aseguro que seré discreto con la información que me dé!
-¡Eres un miserable, insolente! –trata de pegarle.
Pero Alcides le ataja fácilmente la mano y no se deja- ¡Doña Ester! En el pasado hicimos tratos que la favorecieron.
-¡Y me arrepiento mil veces de haber creído que tú eras el hombre que le convenía a mi hija!
Alcides mira inquieto a todos lados- ¡Por esos tratos que hicimos en el pasado, doña Ester! ¿Jeremías Montenegro es el padre de Soledad?
-¡Soy una mujer respetable! ¿de donde sacaste semejante calumnia?
-¡Es importante para mí saber si Jeremías Montenegro es el padre de Soledad! –insiste roncamente Alcides.
-¿Quién te dijo semejante barbaridad?
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Dentro de la casa Úrsula pide permiso y se aleja.
-¡Me parece muy bien que lo estés ayudando! Y no era necesario que me lo dijeras, no tenías por qué.
-¡Preferí hacerlo, Soledad! Entre nosotras ha surgido una buena amistad y quisiera que siguiera siendo de esa forma... no quisiera que tengas una opinión equivocada de mí, que pensaras que yo...
-¡Michelle, ustedes han sido una bendición para mí! –le sonríe Soledad- ¡tú y Daniel trajeron la ilusión que puede existir una cura para mi hija! ¿qué más puedo pedir que eso?
Michelle le sonríe.
-¡Yo estoy inmensamente agradecida con ustedes, no tengo cómo pagarles, de verdad! Y... bueno... lo que está pasando con Hugo... lo entiendo –baja la mirada- ¡sé que está muy mal, que está solo, y que está en la ruina! Alguien lo tenía que ayudar, y eso a mi modo de ver, solamente habla muy bien de ti y tus sentimientos.
-¡Gracias, Soledad!
-¡Yo quiero que te quede claro que entre Hugo y yo ya no hay nada! –sigue Soledad- ¡para mí él está muerto! Y preferiría que habláramos de esto en mi recamara.
Y ambas se dirigen hacia allá.
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ex Residencia Medina.
-¡No sé de qué estás hablando! –protesta Arturo- yo no ordené ningún secuestro... ¿es otra de tus artimañas?
-¡Fue tu criado Hércules quien secuestró a Boris para que no pudiera declarar en mi juicio y me condenaran a la horca! –acusa Hugo.
-¡No le pude ver la cara porque me tenía encapuchado y amarrado de las manos! –Boris- pero lo reconocí por la voz.... ¡no sé por qué no quiso matarme!
-¡Yo no tuve nada que ver con eso! Pero pueden estar seguros que si yo hubiera encargado eso ahora no estarías vivo, Boris Goncalves.
Hugo, de un gesto diestro, tira su bastón que atrapa Boris.
-¡Tal vez el criado no es un asesino como su patrón! –y Hugo muestra su pistola.
Arturo muestra la suya.
-¡Ni se les ocurra sacar un arma en mi casa! –grita Gladis- ¡se lo prohíbo a usted! –se pone enfrente de Hugo.
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Residencia Rebeca.
Eloisa llora.
-¡Antonia de Obregón encontró el cadáver de la señora Rebeca en el laboratorio del doctor Max!
-¡No puede ser, pobre tía Rebeca!
-¿Quién la mató y por qué? Eloisa está conmocionada.
Eloisa llora sin consuelo - ¡Esta mañana estaba tan bien!
-¡Mis sentidas condolencias, señorita! Estamos investigando, el que no aparece es el doctor Max.
-¡Ese hombre la mató! –grita Eloisa- ¡lo tiene que atrapar, tiene que pagar por lo que le hizo a mi tía!
-Si conocen el paradero del doctor Max le ruego que me informen, tiene que responder a muchos interrogantes.
-Tenemos que hacer los arreglos para que mi tía tenga el entierro que se merece.
Paquito finge- ¡Por supuesto!
El juez se marcha.
-¡Francisco, Rebeca murió! –Eloisa esconde su cara en sus brazos.
-¡Fue Alcides de Medina! –deduce Paquito.
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Casa Obregón.
-¿Quién inventó esa canallada sobre la paternidad de mi hija? –Ester.
-¡Lo escuché en algún lugar de la ciudad!
-Ahora la gente no solo habla de mi hija sino que quieren ensañarse conmigo.
-No me ha respondido la pregunta.
-¡Esa pregunta ofende mi dignidad! ¡Soledad es hija de mi marido!
-¿Quién le regaló esta casa? -interroga Alcides.
-¡Ester! –los interrumpe Antonia- ¡fui a agradecerle al doctor Max lo que hizo por Lucas pero no lo encontré! En su lugar estaba Rebeca.
-¡Tengo que hablar con ella! –Ester- ¡se supieron algunas cosas en el juicio que si no me aclara no seguirá siendo mi amiga!
-¡Ella ya no te va a poder decir nada! Porque Rebeca está muerta, asesinaron a Rebeca de Montenegro.
Alcides levanta las cejas.
Ester se espanta.
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Habitación Soledad.
Soledad toma asiento- ¡Michelle, yo quería hablar contigo porque...! –suspira y baja la cabeza y llora- ¡no quiero que pienses que estoy llorando por Hugo, no es por eso!
-¡No me expliques nada Soledad! Sé cuánto dolor hay en tu corazón, nadie deja de amar de un día para otro –la consuela- ¡yo sé que todavía amas a Hugo y que todo lo que pasa con él te afecta!
-¡Debes pensar que soy una tonta llorando por un hombre que me ha hecho tanto daño!
-¡Esas lágrimas no son signos de fragilidad, sino todo lo contrario! Eres una mujer muy valiente Soledad, muy valiente.
-¡Valiente, pero sin fuerzas!
-Es normal que te sientas así, primero lo de Hugo y ahora lo de tu papá, todo esto ha sido una terrible pesadilla para ti... ¡bueno para los dos, Hugo también está sufriendo mucho! –Michelle mira a lo lejos- ¡tienen que dejar que el tiempo cure las heridas! Tal vez después de eso puedan perdonarse.
-¡No, Michelle! Por eso quería hablar contigo.... ¡para mí Hugo murió el día del ahorcamiento! –le dice- ¡o por lo menos prefiero tener esa idea en mi cabeza para no volverme loca! De Hugo solamente me queda el recuerdo y mi hermosa hija... producto de nuestro amor, pero ese es un amor que ya no existe Michelle... ¡ni debe existir!
Michelle la mira no muy convencida.
(ayayay! una cosa es que esté harta y cansada... y otra que lo sirva en bandeja!!
)
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Hugo de Medina.
-¡Basta de violencia, señor Hugo de Medina! –grita Gladis- ¡le agradecería que se fuera de mi casa inmediatamente!
Hugo no se mueve.
-¡No te metas madre, esto lo vamos a resolver entre hombres! –Arturo.
-¡Entonces mátense en la calle, pero en mi casa no permitiré más violencia!
-¡Entre hombres ten mucho cuidado con lo que haces! –le advierte Hugo- ¡recuerda que cada crimen tiene su castigo!
-¡Imagino que hablas por experiencia propia! –se burla Arturo.
-¡Si te vuelves a meter con uno de los míos te va a costar muy caro! –y luego a Gladis- ¡disculpe la molestia, señora, con permiso! –se marcha.
Gladis mira a Arturo con aire acusador.
-¡Qué! – le grita Arturo y Gladis se marcha- ¡Así que fue Hércules quien secuestró a Boris! Me va a tener que dar una explicación.
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Algún lugar.
Hércules y Margó están de luna de miel.
Margó está vestida diferente- ¡Eres el hombre que siempre soñé! Quiero ser tuya otra vez.
-¡Mañana te compraré la casa que te prometí!
-La casa donde vamos a vivir juntos.
-¡Y felices! No tendrás que preocuparte por trabajar, tengo lo suficiente para mantenerte.
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Residencia Rebeca.
-Relájate, toma, te traje un té de tilo –Paquito.
-¡Gracias, Paquito! ¿cómo estás tan seguro que Alcides mató a mi tía?
-¡Porque no hay que tener dos dedos de frente! Si Rebeca salió a buscar el tesoro, si lo encontró, es obvio que Alcides encontró a Rebeca y la mató.
Eloisa llora histérica.
-¡Cálmate! ¿cómo si te importara?
-¡Por supuesto que me importa!
-¡Pero no podemos revivirla! ¿no viste a Alcides? No vayas a mentir.
Pero Eloisa recuerda la advertencia de Alcides -¡No lo vi! Y ahara que lo mencionas... tal vez Alcides si tuvo que ver con la muerte de mi tía... por eso no estaba en su casa cuando lo fui a buscar.
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Casa Obregón.
-¡Rebeca muerta!
-¡Sí, Ester! La asesinaron, estuve con el Juez y la policía, el doctor Max no aparece por ninguna parte, por eso no se sabe qué pasó.
-¡Si el doctor Max desapareció a lo mejor tiene algo que ver con la muerte de la señora Rebeca! –opina Alcides.
-¡No! –se enoja Antonia- ¡Max no es un asesino! ¿usted qué hace aquí Alcides de Medina?
-Vino a preguntar por la salud de Lucas –Ester- ¡pero ya se iba!
-¡Dele mis saludos y que se recupere, doña Ester! –se retira.
-¡Lucas se pondrá muy mal cuando se entere de esto! –Ester- ¡Rebeca era de la familia!
-¡No te voy a permitir que le digas a Lucas que Rebeca está muerta! –se niega Antonia.
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Dentro de la casa.
-¡Qué niña tan linda! Don Lucas, debe sentirse muy orgulloso de tener una nieta tan bella –Daniel.
-Se parece a Soledad cuando era pequeña.
Úrsula se la lleva.
-¡Ay don Lucas! Qué maravilla tener una familia, me encantaría ser padre –suspira Daniel- ¿Cómo se siente?
-¡Mucho mejor gracias a usted!
-No tiene nada que agradecer, es mi labor como médico y como amigo es un verdadero placer... don Lucas... si Dios quiere muy pronto va a estar caminando.
-¡No pierda su tiempo con un viejo como yo! Más vale dedíquese a encontrar la cura para la catalepsia de mi nieta.
-¿Y por qué no las dos? Usted caminando nuevamente y su nieta curada de la catalepsia.
-Eres un buen muchacho y un gran doctor, te debo mi vida.
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Habitación de Soledad.
-Creo que fui muy imprudente al venir –se excusa Soledad- ¡han sido días muy difíciles para ti! Y no es el momento de hablar de esto.
-¡Cuando estábamos en el parque tú me dijiste que Hugo te gustaba, verdad!
Michelle calla.
-¡Yo creo que es más que eso! Creo que lo amas, por eso lo estás ayudando... porque estás enamorada de él –sigue Soledad.
-¡No sabes lo que dices, Soledad, en este momento estás confundida!
-¡No, Michelle! –Soledad sigue- ¡es verdad, Hugo ha sido... la persona que yo más he amado en toda mi vida! Y vivimos momentos maravillosos... ¡pero se acabó!
Michelle la mira sorprendida.
-¡Ya es parte del pasado y nunca va a regresar! –suspira Soledad- ¡y a pesar de todo yo quiero que a él le vaya bien, y yo quiero que mi hija tenga un padre que sea feliz! –y le sonríe a Michelle- ¡y sé lo noble que tú eres! A lo mejor tú eres la persona que él necesita a su lado, Michelle.
-¿Qué me quieres decir, Soledad?
Soledad le toma las manos- ¡Lo que quiero decir, es que tú lo puedes hacer feliz! Tú eres una gran mujer, Michelle, y mereces ser feliz al lado del hombre que amas.
Michelle mira para otro lado.
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En el jardín.
-¡No entiendo, Antonia! ¿por qué no puedo decirle a Lucas sobre la muerte de Rebeca? De todas maneras se va a enterar.
-¡Él no debe saberlo, no es bueno para su salud!
-¡Rebeca era amiga de la familia! Tarde o temprano lo va a saber.
Pero Antonia recuerda que Rebeca era la dama misteriosa-
(tengo un corte de cable... voy a ver si puedo conseguir con Master qué dijeron... pero por el contexto parece ser que Antonia le dijo que Rebeca era amante de Lucas... solamente que ya antes se lo había dicho y Ester no le había creido... al parecer ahora sí le cree. )
-¿Me estás amenzando?
-¡Yo quiero mucho a Lucas, y no quiero que se muera por una discusión que se puede evitar! Esta mujer está muerta... ¿qué más da? Nunca volverá a verla.
-¡No le voy a decir nada a Lucas por ahora! –llora Ester- ¡pero la burla que Lucas y Rebeca me hicieron, algún día la voy a hablar con él!
Ester entra a la casa.
-¡Qué me estás ocultando, Ester! Ya me inventaré algo para averiguar –la sigue.
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Dentro de la casa.
-¿Ya estás más tranquilo por lo que te pasó con Max? –Michelle aprovecha para hablar en un rincón con Daniel.
-¡No es algo fácil de asimilar! Gracias por preocuparte.
Ambos miran a Aurora que les sonríe.
-Le he tomado mucho cariño a Soledad, es una gran mujer –sonríe Michelle- ¡no te imaginas la conversación que acabamos de tener!
Soledad juega con Aurora.
Úrsula ríe.
Lucas los mira desde su silla de ruedas.
-¡Ester! Por favor espera –Antonia corre detrás de Ester.
Ester se queda mirando a Lucas.
-¿Estás bien, mamá? –se levanta Soledad.
-¡Sí, sólo estoy cansada! –Ester se sienta y no dice nada.
Pero Antonia mira a Daniel y sospecha- ¡Daniel, necesito hablar urgentemente con usted, en privado! Es muy delicado.
-Permiso.
Y ambos se van a un rincón.
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-Señora Antonia, si le preocupa don Lucas, le diré que...
-¡No quiero hablar de Lucas! Se trata del doctor Max.
-¿El doctor Max? –Daniel se pone nervioso.
-¡Hoy fui a visitarlo, y en lugar de encontrarlo a él me encontré con el cadáver de Rebeca!
Daniel abre la boca.
-¡Está muerta, alguien la asesinó!
-¡Pero cómo! ¿qué sucedió, cómo fue, qué pasó?
-¡Dr. Sirak, dígame la verdad! ¿cuándo fue la última vez que vio al doctor Max?
(hehehe... muy bien Antonita... ponle mal à l'aise a nuestro doctorcito
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Residencia Rebeca.
Paquito ríe a carcajadas-¡Te volviste loca Eloisa! Rebeca está muerta... todo el mundo lo va a saber.
-¿Quién sabía que mi tía era la dama misteriosa?
-¡Omar, los Burke y Margó!
-¡A ellos los compras con dinero! ¿quién más?
-¡Nosotros!
-¡No vamos a hablar!
-¡También Lucas! Pero después que le dio el patatus no creo que vuelva a aparecer en la taberna por muchos años.
-¡Por lo menos por ahora podemos esconder a Marina como la dama misteriosa!
-¡Yo te aseguro que esa sirvienta no canta! Hay que transformarla, darle clases, estilo... ¡la muerte de tu tía te trastornó!
-¡Ya los oí! –aparece furiosa Marina- ¡ni crean que yo voy a dejar que la policía me agarre por hacerme pasar por una mujer que ya está muerta!
-¡A ver lumbrera! ¿qué otra idea se te ocurre?
-¡Que me dé dinero y yo me largo de aquí para siempre!
(bof... sueñas Marinita...
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Casa Obregón.
-¡Señora Antonia! No entiendo por qué me pregunta por el doctor Maximiliano... ¿qué quiere saber?
-¡El el laboratorio todo está en su lugar pero él está desaparecido! Dr. Sirak, usted operó a mi hermano Lucas ayudado por él... ¿no le dijo que pensaba viajar o algo así?
-¡No, en lo absoluto! Terminamos de operar a don Lucas en la madrugada y yo me imagino que el doctor Max fue para su casa, y yo me fui para el hotel como le comente anteriormente.
-¡Es que recordé que usted traía la misma ropa la mañana siguiente! Pensé que habían salido juntos.
-¡No!
-¡Me cuesta creer que Max haya matado a Rebeca! Él no pudo hacerlo... Dr. Sirak, usted conoce bien al doctor Max... ¿qué piensa de él? ¡usted cree que un médico puede ser un asesino!
-¡Perdón que me entrometa! ¿pasa algo malo? –interrumpe Michelle.
-¡Mataron a Rebeca de Montenegro! Ella era una amiga de mi hermano Lucas, yo fui quien encontró el cuerpo de ella en el laboratorio del doctor Max y él no aparece por ninguna parte... ¡pero estoy segura que él no lo hizo, que va a aclarar todo cuando aparezca!
Michelle se sorprende.
-¡Por ahora les pido discreción, no quiero que mi hermano Lucas se entere de nada! Con permiso –se marcha.
Daniel y mi se miran preocupados.
-¡Daniel! ¿tienes algo que ver con la muerte de esa mujer?
Daniel la mira sorprendido.
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Casa Alcides.
Alcides medita- “Ya Antonia encontró el cuerpo de Rebeca, cuando aparezca el doctor Max tendrá que dar muchas explicaciones a la policía, ya veré como puedo ayudarlo. Ester no me respondió cómo obtuvo esa casa pero si Rebeca me dijo la verdad antes de morir... ¡entonces el tesoro le pertenece a Soledad!”
Hugo entra sin llamar a la puerta- ¡Alcides!
Alcides se levanta- ¡Hugo!
Y ambos se enfrentan- ¡Debes estar muy satisfecho! Todo está saliendo cómo lo planeaste.
(ojo... parecen estar a la misma altura...
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FIN DEL CAPITULO
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AVANCE.
Michelle besa a Hugo.
