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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
Escrito por (a partir del capítulo 65)
Diálogos: Juan Marcos Blanco / Fernando Pérez / Erick Hernández / Lina Serrano
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Cabaña.
Soledad sigue besando a Alcides y se separa de él.
“- Soledad no sospecha que soy Alcides, ella está desesperada... ¡no sabe lo que hace! Está... ay... ¡cuánto te amo! Esta es mi oportunidad!”
-¡Mi amor, sé perfectamente todas las veces que me pediste que te perdonara y no lo hice! –Soledad con amor- ¡pero eso no importa! En este momento no me importa que calles... ¡mi amor, yo te amo! Quiero que me ames y que me hagas tuya... ¡como ese día que fue nuestro en esta Cabaña! -su voz se hace un arrullo de pasión- ¡hazme tuya, mi amor!
Alcides le toma el rostro entre sus manos – “ Tú misma lo estás pidiendo, Soledad, tú viniste a mí”
Soledad le acaricia el rostro.
Y Alcides le lame los dedos sensualmente.
-“Solita, viniste a mí” –y la besa con lujuria y pasión- “aunque pienses que soy Hugo, te voy a complacer, te voy a hacer mía!”
Y pensando esto Alcides la toma en brazos y le da vueltas en círculos.
Y Soledad ríe.
Y Alcides ríe.
Y la besa con pasión.
Y la pone en la cama.
Y Alcides la mira sonriendo y se saca el chaleco.
Desde la cama Soledad enamorada- Esto es una locura –suspira.
Alcides lentamente se saca la camisa.
(wow! Mijitas!!! Miren les plaquettes de chocolats!!!
)
Soledad deja pasear sus ojos por su cuerpo y luego se acerca a él mirándolo a los ojos y le acaricia el cuerpo.
Alcides cierra los ojos y se deja acariciar.
Soledad le besa el pecho.
Alcides la pone de espaldas y le abre el vestido.
Le acaricia la espalda y la besa en el cuello.
Soledad disfruta y lo mira y lo besa.
La mano de Alcides recorre su cuerpo.
Y Soledad le toma la mano y suspira.
Y Alcides la sigue besando.
(YA BASTA Soledad!! Despierta!
)
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Algún lugar.
-¿Quién era, Mercedes? –pregunta Andrés.
Ella le entrega un telegrama.
Andrés lo lee- ¡Hugo de Medina avisando que viene a ver a Michelle! –se sorprende.
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Casa Obregón.
-¡Creo que lo más prudente es que me vaya! –Boris besa con urgencia a Úrsula, que está pálida- Le aseguro, señora, que mañana volveré a una hora prudente y hablaré con don Lucas para que me permita visitar a Úrsula.
-¡Un momento! –grita Antonia- ¡ahora mismo vienen ustedes conmigo! Esta situación la vamos a aclarar de una vez con mi hermano Lucas y Ester.
Boris y Úrsula se miran asustados.
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Taberna.
Pierre trae tragos gratis.
-Con lo que hiciste perdiste a Soledad para siempre –Eloisa encantada mueve el cuchillo en la herida.
-¡Es suficiente todo lo que me dijo Soledad como para que usted también venga a darme con un palo.
Eloisa sonríe divertida sin que Daniel la vea.
-En este momento aunque Soledad no quiera ni verme... ¡estoy seguro que va a cambiar de parecer muy pronto!
-Yo conozco muy bien a mi amiga y es muy pero muy terca... ¡cuando algo se le mete en la cabeza no hay nada que la haga cambiar de opinión!
-Buenas noches, doctor Von Sirak... –y con gestos le pide a Eloisa que lo siga.
-Daniel, aunque hayamos tenido nuestras diferencias te deseo mucha suerte – y lo besa en la mejilla falsamente- ¡y de verdad espero que recuperes a Soledad! –lo deja solo.
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En el camarino.
Paquito entra con Eloisa y le muestra al Juez.
-¡Ah! El juez está muerto –grita Eloisa.
-¡No! el Juez está borracho.
-Es cierto, lo vi tomando mucho con Margó... ¿no será Margó la asesina de Debora y quería hacer lo mismo con el Juez?
-¡No seas absurda! –se enoja Paquito- ¡Margó no es asesina! ¡si no rebuzna porque no puede! Ella no es.
-¿Entonces?
-Lo único extraño en todo esto es que al juez no le robaron nada, tiene su cartera, sus joyas, sus documentos... excepto sus botas.
Eloisa ríe a carcajadas- ¿Margó le robó las botas?
Y Paquito ríe también extrañado.
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Prisión.
-Con estas botas has salvado mi vida, Margó –Arturo parece sincero- ¡ahora lo que puedes hacer ir a tu casa a descansar y estar tranquila! Gracias por todo –le toma la mano.
Margó le sonríe.
-¡Yo tengo la seguridad que mañana estaré libre! Así que... si quieres... podrías pasar a visitarme a mi casa.
Margó sonríe complacida- ¡Que descanses!
-¡Adiós! –le sonríe Arturo.
Margó se marcha.
Y Arturo festeja- ¡A ver cómo pruebas ahora que yo estuve detrás del secuestro de esa niña, Alcides de Medina! Quisiera ver tu cara cuando sepas que estoy libre.
Y mira las botas y sonríe con triunfo adelantado.
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Cabaña.
Alcides sigue besando con deseos a Soledad que cierra los ojos para entregarse a él.
Alcides la abraza y piensa: “Eres tan hermosa... ¡tan delicada, tan tierna, tan suave! El aroma de tu cabello, de tu piel, el sabor de tus labios me vuelven loco” –la besa- “loco”
-Hugo, hoy me di cuenta que no tengo escapatoria... ¡te amo por encima de todo, te amo como el padre de mi hija! ¡como mujer! ¡te amo con la pasión y la locura del primer amor! –le toma el rostro entre sus manos y le declara con el corazón- ¡porque tú eres mi primer y único amor!
Alcides lo mira sorprendido.
Soledad lo besa.
Y Alcides calla.
-¿Por qué te quedas tan callado, mi amor? ¡qué pasa! –se intriga Soledad- ¿por qué me torturas así?
Alcides la besa- ¡Porque! –y la besa otra vez y luego lentamente se deshace el peinado a lo Hugo y con esfuerzo dice la verdad- ¡porque... no soy Hugo!
Soledad lo mira espantada e incrédula.
-¡Soy Alcides!
Soledad lo sigue mirando sin poder creer a sus ojos.
-¡Lo siento, Soledad! ¡no soy Hugo!
Soledad cierra los ojos.
-¡Créeme que lo siento, Soledad! Pero no soy Hugo –le sonríe triste Alcides.
-¡Alcides! –Soledad abre los ojos como si fuera un cuento de horror- ¡no puede ser! ¡Dios mío, Dios mío! La historia se repite.
-¡No, mi amor! La historia no se repite, esta vez es diferente –con esperanzas- ¡te acabo de confesar que no soy Hugo! ¡te estoy demostrando que soy otro Alcides!
Pero te besé como si fueras Hugo y tu guardaste silencio para que...
-¡Yo pude haberme callado! Y llegar hasta las ultimas consecuencias, pude haberte hecho mía... ¡pero no lo hice, mi amor! Porque yo he cambiado, yo he aprendido que soy otro hombre... ¡un hombre incapaz de hacerte daño! ¡un hombre que no quiere hacerte daño! Yo me quiero ganar tu amor limpiamente, Soledad... por eso no te hice el amor.
-¡Pero te recogiste el pelo como lo hace Hugo, y te quitaste el talismán para que no supiera que eras Alcides!
-Eso fue pura casualidad, el pelo me estaba molestando, yo estaba revisando las huellas y lo que tenía a mano era el cuero del talismán.
-¡Estuve a punto de entregarme a ti! –se enoja Soledad- ¡justo hoy que decidí rehacer mi vida con Hugo! ¡Dios mío! –Soledad se desespera- ¡Dios mío, acabo de cometer el peor error de toda mi vida! – lo mira con horror ante su error.
Alcides la mira como un niño regañado.
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Casa Obregón.
-Su patrón Hugo de Medina persigue a mi hija y ahora resulta que usted pretende a Úrsula –Ester enojada.
-¡Y a escondidas! –agrega Antonia.
-¡Señora Soledad, doña Ester, don Lucas, yo pensaba hablarles de nuestra relación! –Boris como un niño regañado.
A su lado Úrsula blanca como un papel- ¡Solo estábamos esperando el mejor momento doña Ester!
-A mí no me parece justo que ellos dos tengan que verse a escondidas solamente porque Boris es el sirviente de Hugo de Medina.
(Boris ya no es el sirviente!!
)
Úrsula se ilumina- ¿Eso quiere decir que tengo su permiso para que Boris venga a visitarme?
-¡No! esa relación entre ustedes dos no puede ser –se niega Ester.
Úrsula baja la mirada.
Boris se pone triste y mira a Úrsula dolido.
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Hacienda Montenegro.
Marina se hace una baño nocturno a la luz de la luna y a la luz de las velas.
Y se pasa la esponja por el cuerpo y recuerda el beso de Úrsula y Boris.
-¡Maldita Úrsula! No te voy a permitir que seas feliz con Boris, sobre mi cadáver vas a estar con él –dice con ojos llenos de maldad- ¡sobre mi cadáver!
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Casa Dr. Max.
Medio o completamente borracho Daniel entra y mira una foto de Soledad.
Y recuerda a George que le dice que debió decir la verdad. Y las palabras de Soledad:
-“-¡Daniel, no me conoces! Si me conocieras me hubieras dicho la verdad desde el principio –le corta Soledad- ¡acabas de abrir un abismo inmenso entre tú y yo!”
se sienta y suspira- ¡Eché todo a perder! Pero tengo que aprender a levantarme –se promete- ¡cueste lo que cueste, Soledad, te voy a reconquistar! Ya lo verás.
(Te lo buscaste mentiroso!!
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Cabaña.
Soledad se pasea toda despeinada- ¡Ay, entre tú y tu hermano me van a enloquecer! –está disgustada y espantada.
-¡No, por favor, no digas eso! –Alcides se viste- ¡fue el destino que te trajo hasta aquí para que nos encontráramos! –con una sonrisita.
Soledad furiosa le da una bofetada- ¡Desde que entré por esa puerta tenías que haberme dicho que tú no eras Hugo, pero te quedaste callado como lo hacen los cobardes! –le grita- ¡porque te querías aprovechar de mi debilidad, Alcides!
-Mi amor, fue un error... ¡yo lo admito! Pero es que me embriaga tu olor, me enloquece tu carita de ángel.
Soledad llora y se toma la cabeza con exasperación.
-¡Un beso tuyo es el cielo! –sigue Alcides- ¡perdóname! Perdóname... además fuiste tú la que me besó primero... ¡yo solo me dejé llevar! –y luego como un niño grande- ¡sabes que me muero por ti!
-¡Cállate! –exasperada y furiosa- ¡no digas eso! Porque lo nuestro nunca va a poder ser, Alcides.
-¡No, mi amor, no digas eso! Yo sabré ganarme otra oportunidad y mucho más ahora... ¡mucho más ahora que volví a probar de tus besos! –suspira- ¡que volví a oler tu perfume! Mucho más ahora que bebí de tu aliento, que sentí la suavidad de tu piel y el calor de tu cuerpo.
-¡Cállate! ¿no te das cuenta? ¡estoy espantada por lo que acabo de hacer! Estuve a punto de ser tuya Alcides.
-¡Eso jamás habría pasado! –Alcides pone su mejor cara inocente- ¡yo nunca me hubiera aprovechado de esa inocente confusión!
(aha! Pero bien lo pensaste mi amiguito!!
)
-¿Sabes por qué? Porque te estoy demostrando que me quiero ganar tu corazón limpiamente.
Soledad sigue con horror y lo que escucha la sigue espantando.
-¡Mi amor! –Alcides declara- ¡yo te amo!
Soledad lo mira como si estuviera loco.
-¡Yo te amo! –repite Alcides.
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Casa Obregón.
-¡Hasta donde sé usted es un hombre casado! –le acusa Ester- ¡y en esa casa ya tenemos de esa tela una buena colcha!
(hahaa excelente expresión!!
-Mañana mismo empiezo los trámites de mi divorcio con Marina... mi ex – mujer –aclara Boris.
(un poco lento el Boris!!
)
Úrsula feliz.
-Bueno, entonces para evitar problemas ustedes no se van a ver a escondidas hasta que salga lo de su divorcio, Boris –decide Lucas.
Boris acepta.
-¿Dónde está mi hija? –Lucas- debería estar presente en está decisión.
-Debe estar en el jardín, voy a buscarla –Ester.
-Allá afuera no está... ¿le habrá pasado algo? –Antonia.
-La casa está cuidada por los guardias –Úrsula- ella fue a dar una vuelta por los alrededores de la casa, quería estar sola.
-Bien, Boris, Úrsula... ¿quedó claro? –Lucas.
-Sí, señor.
-¡Antonia, Ester, quiero hablar en privado con ustedes dos!
Y los tres se marchan dejándolos solos.
-¿Qué más querrán hablar de nosotros dos? –se sorprende Boris.
-¡Eso no importa! Ahora tienes que ir a la Cabaña de tu patrón y decirle a la señora Soledad que su papá está preguntando por ella –le susurra Úrsula.
-Pero dijiste que la señora Soledad está caminando por los alrededores de la casa.
(y sí... lento el Boris!!
-¡No! –Úrsula exasperada- ¡tú sabes que eso no es cierto! La señora Soledad fue a la Cabaña a verse con don Hugo.
-¡Eso es imposible! Mi patrón está de viaje, fue a ver a la señorita Michelle.
-¡Qué! ¿entonces por qué no ha regresado? Boris... ¿con quien está la señora Soledad?
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Cabaña.
-Mi amor –sigue Alcides- ¿sabes por qué estoy convencido que fue el destino que te trajo hasta aquí? ¡porque hoy precisamente vine hasta aquí por tu hija, Soledad!
-¡No! no te permito que metas a mi hija en tus bajezas.
-Mi amor... Estoy investigando a Arturo de Linares como el principal sospechoso en el secuestro de mi sobrina.
-¿De qué hablas?
-¡Mira! ¿ves esas huellas? Estas huellas son de las botas del hombre que secuestró a Aurora, y yo vine a buscar pruebas que incriminen a Arturo de Linares como sospechoso principal para que pague por lo que hizo.
-¡No te creo!
-Porque estás ofuscada y yo te entiendo... por favor... mi amor... ¡acepta mis excusas! ¡de corazón!
Soledad lo mira disgustada.
-Si no me crees, puedes preguntar a Boris, inclusive le puedes preguntar al Juez.
Soledad mueve la cabeza.
-¿Te das cuenta? –sigue Alcides con su desvario -¡fue el destino que te trajo hasta aquí! El que hizo que nos encontráramos.
-¡El destino lo único que dice es que me tengo que alejar de ti y de tu hermano para siempre! Porque sino, nunca podré ser feliz –trata de marcharse.
-¡No, mi amor, no te vayas! –la detiene.
-¡Te das cuenta, Alcides! –Soledad llora de rabia- ¡me siento sucia por lo que acaba de pasar! Te acabo de besar pensando que eras Hugo.
-¡Soledad! –se apena- ¡yo te acabo de confesar que no soy Hugo! ¡te dije la verdad! No permití que nada pasara... ¡por Dios entiende! Me embriagué con tus besos... con tu aroma...
Soledad quiere salir corriendo.
Alcides la toma por los brazos- ¡Fue más el amor que te tengo que la pasión que siento por ti! Perdóname –le ruega.
Pero Soledad se marcha enojada.
Al quedar solo Alcides se pasea y se muerde los labios y suspira y sonríe - ¡No me pude contener! ¡no pude! –suspira - ¡el amor que siento por ella es mucho más fuerte que mi voluntad! –como si fuera un niño- ¡Ay, Dios mis, cuánto la amo! –y ríe cerrando los ojos- ¡cuánto la amo!
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Camino.
En mitad de la noche Soledad camina rumbo a su casa con la mirada perdida.
Llora de rabia y se detiene y se estruja las manos y recuerda a Hugo.
“- Está bien.... ya no te voy a rogar más... ¡ya no más! Pero si algún días despiertas y sientes que tus heridas sanaron... y quieres regresar a mi lado...
Soledad cierra los ojos.
-¡Entonces búscame! –promete Hugo- ¡que yo te estaré esperando!”
y luego recuerda a Alcides:
“
-¡Te das cuenta, Alcides! –Soledad llora de rabia- ¡me siento sucia por lo que acaba de pasar! Te acabo de besar pensando que eras Hugo.
-¡Soledad! –se apena- ¡yo te acabo de confesar que no soy Hugo! ¡te dije la verdad! No permití que nada pasara... ¡por Dios entiende!”
Soledad siente horror y restriega la cara- ¡Como pude confundir a Hugo con Alcides! ¿cómo? –se espanta- ¡Dios mío, tengo que alejarme de ambos! Mi madre tiene toda la razón, junto a ellos solamente me espera la desgracia... ¡pero no puedo, yo amo a Hugo!
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Cabaña.
-Con el tiempo y un ganchito, Soledad –repite- ¡con el tiempo y un ganchito serás mía! –se promete.
Boris entra corriendo- ¡Don Alcides! ¿la señora Soledad se encuentra bien?
-¡Creo que llegaste tarde! –Alcides se arregla la ropa.
Boris se preocupa- ¡No entiendo a qué se refiere! ¿ella está bien, verdad?
-¡Soledad está bien! Se acaba de ir... más bien dime dónde está Hugo, necesito hablar con él.
-¡Salió de viaje a reunirse con la señorita Michelle!
-¡Eso no puede ser!
-¿Perdón? No entiendo a qué se refiere don Alcides.
-¡Me tengo que ir! –bruscamente.
-La señora Soledad está bien –repite Boris.
Alcides se detiene enojado- ¡Para ser un simple criado te metes demasiado en asuntos que no te incumben! –lo regaña y se marcha.
Boris suspira- ¡Solo espero que esté bien!
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Casa Dr. Max.
Daniel escribe: “Estimada Manuela, no te escribo con el propósito de reprocharte ni de juzgar tu traición después de tanto tiempo, sino para decirte que por fin encontré a una mujer maravillosa, su nombre es Soledad de Obregón, y es con ella con la que quiero pasar el resto de mis días. En nombre de los buenos momentos que vivimos, si crees que hubo alguno, te ruego firmes este documento anexo a esta carta y así podremos divorciarnos de una vez por todas. Gracias por tu bondad. Daniel Von Sirak.”
(Espero que aparezca la Manuela con un hijo tuyo!!
¡mentiroso! #
Residencia Rebeca.
-¡Soledad, amiga! –se sorprende Eloisa- ¿qué haces aquí a esta hora?
-¡Eloisa!
-¿Qué te pasa? Estás llorando... ¿qué tienes?
-¡Necesito hablar con alguien! ¡me estoy muriendo! –llora Soledad- ¡Tengo dolor, tengo rabia!
-¡Tranquila! Que yo soy tu amiga, descárgate conmigo, estoy aquí para escucharte y aconsejarte... ¡tranquila! –la abraza.
Soledad llora en sus brazos.
Eloisa sin que la vea, hace rodar sus ojos de un lado a otro con fastidio.
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Casa Obregón.
-¡Quiero oír una explicación, qué hacías fuera de esta casa a estas horas! –Lucas le grita a Antonia- ¿por qué no me habías dicho que estabas trabajando afuera de la casa?
(con qué derecho Lucas!!!
Malnacido!!)
-Lucas, no la regañes más –Ester- ¡ya te dije que Antonia le está dando clases de piano...!
-¡Que sea ella que me explique! ¿o quieres hacerme sentir más miserable de lo que soy? ¡tú sabes cuanto me avergüenza ser mantenido por las mujeres de esta casa!
(insoportable Luquitas, siempre derrochaste todo el dinero!!
)
-Lo siento Lucas, pero no puedo quedarme cruzada de brazos cuando sé que hay tanta necesidad en esta casa.
-¡Te lo agradezco Antonia! Pero esa no es tu obligación –orgulloso.
(Y MALEDUCADO... NI SIQUIERA DA LAS GRACIAS!!
)
-¡Claro que sí, si tengo que sacrificarme por mi familia estoy dispuesta a hacerlo! Debo ayudarlos... ¡de alguna manera debo expiar mis pecados!
Y Antonia recuerda cuando quemó la ropa de la bebé y Soledad se incendió el vestido.
Ester la mira extrañada- ¿Qué te pasa?
-¿De qué pecados estás hablando? –Lucas.
-¡No me cuestionen nada! Solo quiero ayudar en los gastos de la casa, es lo único que les pido.
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Residencia Rebeca.
-Me encontré con Daniel en el Cabaret y me contó todo... ¡ese miserable! ¿cómo pudo ser capaz de ofrecerte matrimonio sabiendo que estaba casado?
-¡Sí! Bueno... eso también fue horrible porque yo tenía ilusión de darme una oportunidad con Daniel... ¡pero no es solamente eso!
-Entonces es por Hugo, el desgraciado que te raptó y te llevó a la fuerza.
-¡No! –Soledad llorando- ¡es por Alcides!
-¿Alcides? ¿qué pasó?
-¡Estuve a punto de estar íntimamente con Alcides! –le confiesa Soledad llorando espantada.
-¡Qué! Pero no entiendo nada, Soledad.
-Esta mañana me encontré con Hugo, estuvimos hablando y me hizo caer en cuenta de muchas cosas... ¡y pensé que a lo mejor ahora es el momento de darme una oportunidad con él y de perdonar! Entonces fui a la Cabaña... ¡pero quien estaba en la Cabaña no era Hugo, era Alcides!
Eloisa abre los ojos como platos- ¡Soledad... no me digas que..!
-¡Confundí a Alcides con Hugo! –Soledad se lleva la mano a la cara con horror- ¡y casi estoy íntimamente con él! Pero afortunadamente me dijo la verdad.. ¡ay Dios mío!
-¿Te das cuenta? Soledad... en medio de todo... ¡aunque Alcides antes era un perverso, al pareces sí ha cambiado! Y ese gesto suyo habla muy bien de él.
-¿Cómo que habla muy bien de él?
-¡Por supuesto Soledad, se nota que Alcides ha cambiado y que es un hombre que te respeta y te ama profundamente! Sino no te hubiera dicho nada y te hubiera hecho suya, se nota que es un hombre que está dispuesto a todo por tu felicidad.
Soledad la mira sorprendida.
Eloisa contenta de hacer su trabajo.
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Casa Obregón.
-¡No, Antonia! No voy a permitir que sigas trabajando de noche para mantener a mi familia, no voy a soportar semejante humillación,.
-Lucas, no es una humillación recibir ayuda cuando se necesita –Ester- además... ¿de que humillación hablas? Si se trata de nuestro prestigio... ¡no puede haber caído más bajo!
-¿De qué hablas Ester? –se sorprende Antonia.
-¡Ya todo San Marino sabe que soy costurera, como antes de conocerte! –sigue Ester- ¡que Soledad está trabajando en el hospital y que tú estás enfermo! Es nuestra realidad, estamos arruinados, debemos aceptarlo y necesitamos ayuda.
Lucas sufre- ¡No, no me importa lo que diga la gente! Yo soy el hombre de esa casa y voy a trabajar para mantenerlas.
-¿En qué Lucas? No tienes buena salud, no puedes caminar, tienes ese bastón.
-¡Haré lo que sea necesario! Pero voy a responder por esta casa –y ante la mirada de ambas- ¡no me miren como si fuera un inútil!
(siempre lo fuiste!!
)
-Tienes razón, tal vez podrías buscar un trabajo que no implique esfuerzo fisico... ¡tú me enamoraste con cartas de amor! Es lo más hermoso que he leído en toda mi vida –Ester le sonríe - ¡podrías escribir cartas para la gente que no sabe expresar sus sentimientos! Para la gente que no sabe amar con palabras y venderlas.
-¡Buena idea!-festeja Antonia.
Lucas encuentra la idea muy buena.
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Casa Margó.
Margó lee una carta de Hércules: “Margó, te esperé para despedirme, tengo viaje de trabajo y me pagan bien, regreso mañana antes de la noche, piensa mucho en mí... Yo también contigo. Hércules”
-¿Viaje de trabajo? ¿qué clase? ¡ay, bueno! Por lo menos voy a poder ayudar a Arturo sin que se ponga celoso.
(Margó tiene de vuelta la plumita...
mala señal!!)
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Residencia Rebeca.
-¡Como puedes decir eso! –grita Soledad fuera de sí - ¡Alcides se hizo pasar por Hugo! ¡me besó!
-Soledad, yo te entiendo, pero ese pobre está enamorado de ti y seguramente lo enloqueciste... ¡en esas condiciones comete locuras! Lo importante es que se detuvo y que lo pensó, imagínate si hubiera llegado hasta las últimas consecuencias.
-¡Ay, no! –con espanto-¡ni lo menciones!
-¡Ya pasó! Tranquilízate que estoy aquí para ayudarte.
-¡No sé qué hacer, imagínate que...!
En ese momento gritan desde afuera-¡Eloisa, soy Alcides! Abre la puerta.
-¡Alcides, aquí! –Soledad mira acusadora a Eloisa- ¿por qué te está buscando Eloisa?
Eloisa tiene cara de espanto y mira para otro lado pescada infraganti.
-¡Eloisa, soy yo Alcides! –sigue gritando.
-¡Qué hace aquí, el desgraciado! –reacciona Eloisa.
-¡Es muy extraño, a esta hora! –Soledad- Eloisa, por favor, no le abras, yo no quiero que sepa que estoy aquí.
Pero Eloisa piensa: “-Si no le abro puede decir algo que me comprometa y se va a descubrir que somos aliados”
-¿Te pasa algo?
-¡Estoy pensando! Ese estúpido debe estar borracho y no quiero que arme un escándalo en la puerta de mi casa, mejor bajo –se marcha.
Soledad queda sola.
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Al llegar abajo Eloisa arma un escándalo para que la escuche Soledad- ¡Qué haces aquí miserable! ¿cómo se te ocurre venir a mi casa y menos después de lo que le hiciste a Soledad!
-Eloisa... –Alcides sorprendido- yo no le hice nada malo... ¡soy incapaz, yo amo a esa mujer!
Soledad lo enfrenta- ¡Alcides! ¿qué haces en casa de Eloisa a estas horas de la noche?
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Taberna.
El juez despierta con un dolor de cabeza.
Muy cerca Paquito toma un licor- Que bueno que despierta señor Juez, ya casi amanece.
-¡Qué dolor de cabeza!
-Tomó más de la cuenta... ¿no recuerda?
Y el Juez recuerda a Margó- ¡Sí!
-Bueno, pero no se preocupe –le sonríe Paquito- ¡yo no vi nada! Además tenemos un lema en el Cabaret de Paquito: Lo que sucede en el Cabaret de Paquito se queda en el cabaret.
-¡Gracias por su discreción! –trata de levantarse- ¿y mis botas?
-¡Ni idea! Pero si quiere yo le presto unos zapatos... ¡su esposa debe estar preocupada por usted!
El juez se lleva la mano a la cabeza.
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ex Residencia Medina.
Margó y Arturo hacen el amor.
Y Margó lo besa con pasión.
Arturo feliz la abraza.
-¡Te amo, Arturo! Por ti sería capaz de hacer lo que sea... pero quiero que me hagas el amor todos los días y todas las noches –le dice Margó apasionadamente- ¿qué quieres que haga por ti? ¡dime lo que quieres!
-¡Quiero que seas mi mujer! Y quiero poder amarte todas las noches, y cada noche –la besa.
-¡Eres el hombre más completo de todos, mi amor!
Arturo despierta de su sueño y se mira la mano amputada- ¡Algún día vas a ser mía, Margó! Algún día –se promete.
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Residencia Rebeca.
-¡Te hice una pregunta, Alcides! ¿qué haces tan tarde en casa de Eloisa?
-¡Eso mismo me pregunto yo! –grita Eloisa- ¡lo que le hiciste a mi amiga no tiene perdón!
-Vine a pedirte perdón, Soledad, lo que hice fue despreciable –inventa Alcides- ¡debí decirte desde el principio que yo no era Hugo!
Soledad enojada- ¡Ya hablamos de lo que teníamos que hablar, Alcides! ¡me voy! –y a Alcides- ¡es que no quiero estar cerca de ti!
Soledad se marcha.
Al quedar solos- ¡Esta vez te pasaste, Alcides! La pobre Soledad no va a poder dormir pensando en tus besos –ríe Eloisa.
-Eloisa, tenemos que actuar, ahora más que nunca me tiene que servir tu amistad con Soledad, la voy a seguir a la distancia para asegurarme que llegue sana y salva a su casa.. ¡ella se tiene que convencer de cuánto la amo y la respeto! Y me vas a ayudar –y se marcha detrás de Soledad.
Eloisa queda sola y riendo divertida.
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Casa Obregón.
Úrsula tiene a Aurora en sus brazos (evidentemente una muñeca!!
) -¡Ay mi niña! Por fin llega, me tenía preocupada.
-¡Si supieras! –suspira Soledad entrando y toma a su hija en brazos- ¡mi amor, mi vida! Tú eres lo único verdadero que tengo en mi vida, mi amor.
-Casi no se duerme, creo que la estaba esperando... ¿dónde estaba?
Soledad pone a Aurora en su cuna- En la Cabaña de Hugo.
-¿En la Cabaña? ¡pero si don Hugo salió de viaje! Allí no hay nadie, Boris me lo dijo.
-¡No! sí había alguien –enojada- ¡había alguien haciéndose pasar por Hugo!
-¡Don Alcides!
Soledad toma aire- ¡Me engañó otra vez! Y yo no sé cómo caí como una tonta.
-¿Y que pasó?
Soledad tiene vergüenza-¡Gracias a Dios no alcanzó a pasar nada! Pero casi me muero –le cuenta.
Pero la bruja Antonia entra- ¡Tienes que alejarte de los dos Soledad! –vaticina agriamente.
-¡Tía!
-¡Úrsula, déjanos a solas por favor! –pide Antonia.
Úrsula le da una mirada de reojo y se aleja.
-¡Escuché lo suficiente como para saber que tienes que alejarte de Hugo y de Alcides de Medina! Antes que esos hombres destruyan tu vida, ya es suficiente.
(metiche!!
)
-¡Tía, perdóname! Pero ahora no estoy para tus reproches, tuve un muy mal día y lo único que quiero es descansar.
-No vine a reprocharte Soledad –Antonia cambia de tono- ¡solo vine a pedirte perdón!
Soledad la mira sorprendida.
(wow!!
Cuantos han pedido perdón a Soledad en un solo día... Hugo, Alcides, Antonia, Daniel!!
)
-¿Perdón?
-¡Sobrina, quiero que me perdones por todas las cosas malas que te hice en el pasado! –Antonia sufre- ¡estoy tan arrepentida! Quise ser juez de mi propia familia y terminé sentada en el banquillo de los acusados.
-Tía, no entiendo... ¿de qué hablas?
-No te preocupes, yo me entiendo bien... solo quería que supieras que estoy arrepentida... ¿sabes quien me hizo reflexionar? ¡Daniel Von Sirak!
Soledad la mira intrigada.
(Mejor que tus disculpas sean completicas mi Antoñita...
a ver dile la verdad!! porque nosotros los televidentes sí sabemos la verdad y dificilmente te perdonamos...
SECUESTRASTE A AURORA!
Otro error: Antonia es la más rígida de la familia...
y acepta que Daniel ya esté casado POR LA IGLESIA!! sin hacer escándalos por un DIVORCIO!! #
FIN DEL CAPITULO
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AVANCE.
Hugo llega a lo de Michelle.
Daniel trata de reconquistar a Soledad que parece darle chance.
AMIGOS ESTAMOS MUY CERCA DEL FINAL!!

