Son divinas!! (se los digo modestamente
)Hagan click en la foto para verlas mejor
*
Cementerio.
Pizarro ve llorar al niño y le habla- ¡No tengo nada en contra tuya! Créeme… no hubiera querido que las cosas salieran así… pero no tengo otra alternativa.
Olmos lo espía.
Pizarro mira para todos lados- ¡Maldita sea! No puedo… yo no soy un monstruo como el comandante… no puedo –mira al cielo y a los relámpagos- ¡que el destino se encargue de ti! –y el muy bruto lo abandona bajo la lluvia y se marcha.
Pero Olmos se acerca rápidamente con su bebé muerto en brazos- ¡Bien Pizarro! Esta noche… el destino del hijo de Diego De La Vega… ¡quedará sellado para siempre! –sonríe horriblemente (ayayyaa
hasta da miedo!!)- ¡El hijo de Mariángel y don Diego De La Vega!... seguramente Montero ya sabe la verdad y por eso envió a Pizarro a que se deshiciera de él.
(hum… Olmitos cometió un error en su discurso… si se dieron cuenta dijo el hijo de Mariángel y Diego, cuando debería haber dicho Esmeralda y Diego…
)
Olmos pone al pequeño cadáver (
) en el hoyo que ha cavado y recoge al niño de Esmeralda que Pizarro dejó tirado y que llora a todo pulmón- ¡mi Mariángel me odiaría si supiera que yo soy el responsable de la muerte de su hijo! le arruinaría sus planes… -y con mucho cuidado lo abraza- ¡Que ironía! Diego De La Vega sin saberlo se encargará de educar a su verdadero hijo, producto de su amor por Esmeralda… niñito… ¡te voy a llevar con Mariángel! Y después –y de pronto su cara se transforma- ¡voy a encargarme de arreglar cuentas con Selenia! Ella es la culpable de la tragedia de mi Mariángel, mataré a esa hechicera –se promete a sí mismo y sale corriendo.
*
Un campamento gitano.
-Estuve tras la sombra de la muerte durante mucho tiempo, desaparecida de todos aquellos que nos han causado tanto daño… -se excusa Sara Kali de su desaparición – conozco el dolor de todos ustedes –mira a Renzo- ¡el dolor de la muerte de nuestros seres queridos será la huella que quedará en nuestros corazones para siempre! Mi propia hija… murió en manos del asesino Montero… ¡me robaron todo, mi libertad! ¡me robaron el trono! Y mataron a mi familia… siento que debo regresar a recuperar lo que es mío, pero no por codicia, ni por venganza… sino para que se haga justicia.
(pero qué discurso tan sin sentido… en fin…
-¡Sí, es su derecho! –habla Renzo.
(Sí, Renzo… a ver… otro de tus discursitos inútiles…
)
-Estoy conciente que regresar –sigue Sara Kali- a Nuestra Señora de los Ángeles será como retar a nuestro destino, por eso no es su obligación que nadie venga conmigo… el que decida acompañarme debe estar conciente que arriesgará su propia vida… ¡voy a hablar con la Reina de España, con doña María Luisa Burgos de Castilla! La pondré al tanto de los hechos oscuros que rodearon su elección… el que quiera venir conmigo será bienvenido.
Hermes es el primero en alistarse. Renzo sonríe.
(Hahaha!! con tantos episodios negros ya casi habia olvidado las propagadas de Kolinos/Colgate
)
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Casa Gobernación.
-Tenemos que evitar a toda costa que el Gobernador Fernando Sánchez de Moncada y el comandante Montero se acerquen a la reina –decide el duque - ¡nunca deben entrevistarse con ella a solas! ¿entendido?
-¡Como ordene, su Eminencia! ¿tiene sospechas de algún atentado?
-¡No! La vida de su Majestad no corre peligro… mi afán es ese asunto de Sara Kali… la reina de los gitanos.
-¿Acaso no murió?
-¿Dónde está el cadáver, quien la vio muerta? –se pasea nervioso con su copa en la mano- ¡no puedo confiar en la palabra de ese par! Ella estuvo encerrada toda su vida y se escapó… ¡ojala esté muerta porque si no es así sería un desastre!
-Puedo buscar algunos hombres para que la encuentren y desaparezcan.
-¡No, Misail! No pueden relacionarnos con ella, por eso es importante que el Gobernador y el comandante se mantengan alejados de nosotros.
(Un momento… pensé que era de la reina!!
)
-Si este escándalo llega a explotar, serán ellos los directos responsables de la conspiración… ¡y yo mismo daré la orden para que les corten la cabeza! Por ahora procura que nadie se entreviste con su Majestad sin que yo lo sepa.
-¡Nadie hablará con ella señor y quien se atreva será hombre muerto!
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Cabaña.
-¡Señora Esmeralda! Le traje un caldo bien caliente, señora –el Sargento García.
(qué inútil… INUTIL… INUTIL… sargento García que permite no solamente que Esmeralda pase SEIS MESES en la cárcel
sino que no es capaz de hacer nada para que no le saquen el niño… )
Pero Esmeralda está tirada en el suelo, sin moverse.
-No se preocupe –sigue García- ¡su hijo va a estar bien! Nadie se atreverá a hacerle daño a una inocente criatura…
(Y bueno… ahora Kokoo… le saca lo poco de inteligencia que tiene… lo convierte en asno al Sargento García!!
)
-¡Yo sé que usted tiene derecho a desconfiar señora! Mi capitán Pizarro es un miserable pero nunca tan malo como mi comandante Montero… ¡yo le aseguro que él se las va a arreglar para que su hijo esté bien! No se preocupe yo voy a hablar con él, le juro que nada le va a pasar a su hijo.
(Pero qué ridículo!!!
)
Pero Esmeralda está como zombi, y a pesar de las insistencias de García, sigue sin moverse y mirando a la nada.
*
Pueblo.
-¡Olmos! –lo detiene Diego.
-¡Don Diego!
-¡Qué pasó con mi esposa! Usted estaba con mi esposa… ¿qué pasó con mi hijo?
-No se preocupe don Diego, su hijo se encuentra bien.
-¿A dónde se lo llevaba, adonde iba con mi hijo? –Diego lo amenaza.
-¡La señora empezó a alumbrar sin darme tiempo a que yo buscara ayuda! –tartamudea Olmos- ¡me encargué yo solo! Fue un parto muy difícil, terrible, con muchos dolores…
-No me ha respondido Olmos… ¿A dónde se llevaba a mi hijo?
Olmos se lo entrega temblando - ¡Corté el cordón y vi que no respiraba!
Pero Diego mira alelado al niño, ya casi no lo escucha.
-¡Me asusté! –sigue Olmos- ¡pensé que había muerto! Entonces corrí… buscando al cirujano… finalmente el niño lloró y decidí… regresar… ¡en este momento iba para la casa!
-¡Mi hijo! –suspira Diego y sonríe.
(El niño es precioso!!
)
Hacienda De La Vega.
Almudena está cada vez peor y Alejandro la encuentra en el suelo- Me quería levantar de la cama y me fallaron las piernas.
-¡Esto no puede seguir así! Tienes que luchar, tienes que tener deseos de vivir… hazlo por mí… por favor… ¿acaso no te das cuenta que me estás abandonando?
-¡No digas eso! Solamente Dios sabe que quisiera tener las fuerzas suficientes para quedarme a tu lado.
-¿Entonces por qué haces esto, por qué te quieres morir?
-¡Amor, dediqué toda mi vida y mi esfuerzo a Esmeralda!
-¡Esmeralda ya no está Almudena, y tienes que aprender a vivir sin ella! Entiéndelo… ahora comprendo que tal vez mi amor no sea suficiente para consolarte.
-¡No! Alejandro… tu amor es… el único regalo que quisiera llevarme de esta vida.
-¡Reacciona! ¡no digas eso! –le grita Alejandro y la abraza.
*
Cocina.
Yumalai le ofrece un café a Dolores- ¡No he podido alejar a la muerte de mi madrina Almudena! La medicina de Búfala Blanca ya no surte el mismo efecto –se desespera.
-¡Tu abuela era una mujer muy sabia! Se fue cuando quiso irse.
-¡Me hace tanta falta Dolores! Sabía perfectamente cuando era el revés de las cosas… podía hablar y escuchar al gran espíritu… y sabía lo que iba a suceder sólo con ver el agua del río.
-¿Ella te dijo la verdad? –se asusta Dolores- ¡te dijo que la señora Almudena se iba a morir!
Yumalai asiente- ¡Por eso me dio su medicina! Pero no sé qué pasa Dolores… mi madrina debería estar mejorando.
-Tal vez el deseo que tiene la señora Almudena de morirse es más fuerte… y lo peor… ¡es que don Alejandro se está apagando también!
-¡Mi padrino la quiere más que su propia vida!
-¡Ya no se escuchan sus pasos fuertes! Su sonrisa… el espíritu de la señora Esmeralda se ha llevado la sonrisa de esta casa.
-¡Me da tanta pena! –suspira Yumalai- he tratado de hacer tantas cosas por ellos… ¡pero ya no puedo!
-¡No te culpes! A lo mejor la señora Esmeralda se encuentra tan sola allá arriba en el cielo que por eso la señora Almudena va a ir a hacerle compañía… ¡y si Dios lo está permitiendo por algo será!
*
Un lugar.
-¡La señora Esmeralda no para de llorar, señor! Está destrozada –el Sargento García- ¿qué pasó con su hijo? ella piensa que usted lo iba a matar… ¿es verdad señor… lo hizo?
-¡García! No olvide que yo hablé con Montero para que lo volvieran a ascender –le corta Pizarro- ¡manténgase a la distancia! O va a terminar acompañando a Aguirre en el infierno.
-¡Señor! Por favor se lo ruego… ¡dígame la verdad! Podríamos buscar la forma de entregárselo a una familia para que lo críe… por lo menos hasta que llegue el momento de liberar a la señora Esmeralda… ¡en eso habíamos quedado, señor!
-¡Usted no ha entendido nada, sargento! ¿no se ha dado cuenta? ¡Montero ha demostrado que es un hombre muy hábil en todo este tiempo! No hemos podido hacer nada por la señora Esmeralda y no vamos a poder hacer nada por ella… ¡ya! Déjelo por la paz.
-¡De todas maneras, señor! Yo no pierdo las esperanzas… -insiste García- ¡Dígame dónde lo escondió, señor! Yo me encargo de él… no se preocupe… yo no le voy a meter en problemas… se lo aseguro.
Pizarro baja la mirada- Ya no hay nada que hacer, García.
-¡No señor! No me diga eso –sufre García- ¡no me diga que usted!
-¡No, no lo maté! Lo dejé abandonado en el cementerio –le confiesa Pizarro.
-¡Señor, qué me está diciendo! –se espanta García- ¡no puedo creer que usted haya sido capaz, señor! –y sale corriendo.
-¡García! –lo detiene Pizarro.
-¡Dígame señor!
-¡No se le ocurra buscar a ese niño! O sino vamos a ser hombre muertos –lo amenaza.
El Sargento García lo mira.
*
Casa Gobernador.
Diego y Olmos regresan con el bebé.
-¡Doctor! ¿Cómo está? –pregunta Diego.
-¡Aún no ha despertado, don Diego! Pero debo contarle que tiene un alto nivel de envenenamiento… -preocupado Agapito- ¡sus pupilas están muy dilatadas!
-¡Mire, aquí está el niño para que lo examine!
-¡Perfecto! –y Agapito lo mira y sonríe al tomarlo en brazos.
-¡Dígame una cosa Olmos! –Diego enfrenta a Olmos- ¿ella bebió algo?
-¡No que yo sepa don Diego! –miente Olmos- ¡la costurera estuvo haciéndole algunos ajustes al vestido! Íbamos… rumbo a la plaza y de pronto se puso mal.
-¡Es que no entiendo! No era el momento de que nazca todavía.
Olmos mira a otro lado.
-¿Cómo lo encuentra, doctor? –Diego se interesa por el niño.
-¡Muy bien, don Diego! Nada de preocuparse, los niños prematuros muchas veces salen mejor desarrollados que los que nacen de manera natural… usted me entiende… ¡eso sí, es importante que usted se consiga una india, bueno, es decir una nana para que lo alimente en su hacienda! Ya que… su esposa no está en condiciones de amamantarlo por su nivel de intoxicación –y Agapito mira a Mariángel- usted me entiende… pero está muy bien… ¡lo felicito!
(Ok…
BRAVO KOKOO!! Por fin te ganaste un puntito!!! Muy bien en pensar que sería muy cruel que Mariángel amamantara al hijo de Esmeralda… MUY BIEN!
)
Olmos se dirige a la puerta en silencio.
Diego toma en brazos al niño- ¡Olmos!
-¡Señor! Voy a llevar al niño a la hacienda, quédese por favor cuidando a Mariángel… y que no la muevan hasta que se reponga.
-¡No se preocupe don Diego que entre el cirujano y yo la cuidaremos! Cuando despierte le contaré todo a la señora.
Diego se marcha con el precioso bebé en brazos.
Al quedar solos Agapito mira a Mariángel preocupado- ¡Qué extraño! ¿no le parece Olmos? ¿qué le pudo haber pasado a la señora que la tendrá así?
Y Olmos mira con odio y piensa –“¡Esto lo vas a pagar con tu vida, maldita Selenia!”-y sale del cuarto.
Agapito se acerca a Mariángel- ¿Con qué la habrán envenenado, señora?
Mariángel sigue inconciente.
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Cementerio.
El Sargento García, en contra de las ordenes de Pizarro busca al niño con una antorcha. Se escuchan ladridos de perros… y de pronto ve que unos perros se pasean con algo- ¡Perros salvajes, fuera! –y los echa- ¡Tisha! Pequeño Tisha… ¿Dónde estas? –busca de un lado a otro y de pronto encuentra el hoyo y empieza a llorar desesperado y se arrodilla lentamente - ¡No! –se tapa la boca- ¡no señor! Lo destrozaron esas bestias salvajes… no… ¡capitán Pizarro! –grita García- ¿Por qué fue tan despiadado? ¡usted me prometió! ¿Por qué permitió esto? –se pasea gritando- ¡lo maldigo a usted y al comandante Montero! ¡no son militares! –y de pronto grita al cielo como un loco- ¡Rugid, tronad Justicia Divina! Y caed sobre ellos… cobardes… ¡asesinos! ¡asesinos! –y se arrodilla al lado del cadáver - ¡Tisha, mi pobre Tisha! –y llorando se santigua y lo empieza a tapar con tierra- ¡Padre nuestro que está en los cielos…!
(Tú también… Sargento García… tú también eres un cobarde…
)
*
Hacienda De La Vega.
Diego entra gritando - ¡Tía! Mira… mi hijo… nació antes de tiempo.
-¡Ave María Purísima!
-¿Pero está sano?
-¡Sí, está bastante bien! El parto tomó por sorpresa a Mariángel en casa de su padre… pero felizmente estaba Olmos para ayudarla… realmente fue un momento difícil.
-¿Por qué dices eso Dieguito?
-¡Porque cuando yo llegué el niño no estaba! Mariángel ya había parido y Olmos se había llevado al niño porque no lo oyó respirar… felizmente ya reaccionó… luego vino Agapito… ¡y el niño está en perfectas condiciones! Y ahora se ha quedado acompañando a Mariángel.
-¿Pero a ella qué le pasó?
-¡Parece que comió algo que le cayó mal y eso adelantó el parto! Dice Agapito que está intoxicada y que no podrá darle de comer.
-¡Y ahora qué vamos a hacer! –grita Dolores- ¡este niño tiene hambre!
-Ya vas a estar bien, mi amor.
-¡Voy a ir a las barracas! –decide Dolores- ¡allá hay indias paridas que le pueden ayudar a darle leche al hijo de mi Dieguito para mí!
María Pía lo toma en sus brazos- ¡Yo voy a cambiarlo! A buscarle lienzos limpios… ¡Dios mío, Diego! Es idéntico a ti… ¡es exacto! Ya vuelvo – y se lo lleva.
Diego tiene una sonrisa extraña, como si la comparación no le gustara, se queda indeciso y confundido… de mal humor.
(Ok…
otros puntitos para Kokoo… puesto que a pesar de cruel, entiendo que haya hecho destrozar al pequeño bebé por los perros, el culpable es Olmos que no lo enterró… y así el Sargento García no lo puede reconocer…. Ok
)
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Casa Selenia.
Selenia hace cosas extrañas con unas piedras recitando algo inentendible y las lee- ¡Debemos tener mucho cuidado, Tarcisio! La runa nos avisa de peligros… grandes eventos ocurrirán… aquí… ¡veo cómo la luna se ha teñido de sangre inocente!
-¡Gran Selenia! Yo he estado pensando… en ese señor.
-¡Mariángel!
-¡No confío en ella ni en ese jorobado!
-Voy a preguntarle a mi runa sobre esos dos.
Pero no tiene tiempo de hacer nada porque llega Olmos con un arma y los apunta- ¡Así quería encontrarla Selenia! Ahora los dos ajustaremos cuentas - con odio.
Selenia lo mira respirando agitada.
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Un lugar.
El Sargento García regresa completamente descompuesto y gritando- ¡Capitán! ¿Cómo pudo hacer eso, señor? –llora y le reclama- ¡cómo pudo hacer eso! Dejó abandonada a una pobre criatura a su suerte, señor.
-¡García, usted es un militar curtido! Y sabe perfectamente bien que cuando se trata de seguir una orden del comandante Montero no tenemos alternativa.
-¡No señor! Había otras opciones, señor… ¡no abandonarlo a su suerte! –llora.
-¿Qué hizo con el cuerpo?
-¿Qué podía hacer señor! –y repite destrozado- ¡qué podía hacer! lo que manda la caridad señor… ¡sepultarlo y rezarle un Ave María, señor!
-¡Sargento! Métase una cosa en la cabeza, nosotros no teníamos opciones… ¡y nunca tuvimos otra alternativa! Métaselo en la cabeza –lo deja solo.
(Sufre García… sufre…
te lo mereces )
CONTINUARA!!


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