Z018 – EL DUELO – miércoles 7 de marzo de 2007

EZ - Con Christian Meier y Marlene Favela

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Mabouchita
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Z018 – EL DUELO – miércoles 7 de marzo de 2007

Postby Mabouchita » Mon Mar 19, 2007 12:25 am

CIBERCUATES!! ANIMENSE!!! COMPREN MABOUCHITAS!!!

Son divinas!! (se los digo modestamente :D :D )



Hagan click en la foto para verlas mejor :D



*
Casa Gobernador.
Esa noche Fernando empieza a beber.
Montero llega a la reunión-¡Buenas noches, doña Almudena, Mariángel!
Esmeralda se aleja.
-¡Novia mía!
-¡Papá! ¿qué hace él aquí? Pensé que ibas a tratar un asunto estrictamente familiar.
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-Y así es hija mía, Esmeralda… tú y el comandante Montero se supone que tendrían un noviazgo relativamente largo y después se casarían… bien… ¡debido a los últimos acontecimientos he cambiado de parecer! –sonríe- ¡hay cambio de planes! Tú y el comandante Montero se casaran mañana mismo, mañana en la tarde.
Esmeralda lo mira temblando.
Almudena se queda pálida.
Mariángel sonríe triunfante.
Olmos se acaricia el bigote pensativo.
Montero sonríe feliz.
Fernando sonríe con algo parecido a una sonrisa de venganza.
-¿Quedó claro? Mañana Esmeralda y el comandante Montero se casarán en la tarde –y mira a Esmeralda que sigue sin decir palabra temblando- y no quiero un solo reproche, una sola palabra, una sola queja… ¿entendido de una buena vez?
Montero sonríe con triunfo.
-¡No habrá nada ni nadie que me haga cambiar mi decisión!
Almudena se acerca a Esmeralda.
Esmeralda tiembla y de pronto respira agitadamente y se desmaya.
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-¡Esmeralda! –grita Montero y se abalanza sobre ella.
Almudena mira a Fernando con rabia contenida.
*
Hacienda De La Vega.
-¡Papá, estoy exhausto, ya no quiero entrenar más! –se queja Diego.
-¡Tienes que seguir haciéndolo, hijo! todavía no estás preparado para ese duelo.
-¡Ya no habrá duelo, Alejandro! –interviene María Pía.
-¿Cómo? –se sorprende Alejandro y Diego la mira sorprendido.
-¡Hablé con Fernando, y él lo impedirá! Así que tu vida está a salvo, Diego.
Dolores agradece el milagros.
-Esmeralda me dijo que ibas a hablar con el Gobernador, pero yo no pensé que lo ibas a convencer, tía.
-Almudena también me habló de esa posibilidad –Alejandro la mira preocupado- hermana… ¿estás segura de lo que dices?
-¡Sí! –baja la mirada- ¡solamente falta ultimar algunos detalles! Además retirará su palabra de compromiso dada a Montero… sobre el matrimonio con su hija… ¡así Esmeralda y tú podrán casarse!
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Diego sonríe alelado- ¿Y cómo hiciste, tía? ¡me parece increíble!
Pero Alejandro le corta- ¡Diego, ya cállate por favor! Ese hombre debe quererte mucho todavía para hacer algo así… -se preocupa- ¡seguro que eso le traerá problemas con Montero! –la mira tratando de leer sus pensamientos.
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-Mira… morir en ese duelo no me importaba –Diego sonríe feliz- ¡pero casarme con Esmeralda, tía! Es un favor que no te voy a poder pagar jamás –y la levanta en andas y ríe a carcajadas.
-¡Ya Diego! Cuando tu madre se murió y Alejandro estaba en España, yo juré que te protegería con mi vida, que te cuidaría y daría todo mi amor, y por ti sería capaz de cualquier cosa.
-Pero te veo un poco triste, tía… ¿ por qué?
-¡No! Simplemente me emociona saber que puedo hacerte feliz.
-¡Claro que estoy feliz, soy muy feliz! –y ríe a carcajadas.
-Dolores, traiga unas copas y el mejor vino –Alejandro- ¡esto merece un brindis!

(Bueno... un poco demasiada segura María Pía :-? )
*
Casa Gobernador.
Esmeralda está en su cama y sigue desmayada y Montero trata de despertarla- ¡Esmeralda!
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-Ya déjala, seguramente esta es otra de sus artimañas –dice con veneno Mariángel- ella es muy capaz…
-¡Por favor, Mariángel, no digas tonterías! –entra Almudena- se retiran los dos por favor, yo puedo encargarme de ella –los echa y le hace oler unas sales a Esmeralda que despierta agitada.
-¿Qué me pasó, tía?
-¡Ay, mi amor! Cuando tu padre dio la noticia que ibas a adelantar tu matrimonio con Montero, te desmayaste.
-¡Pero es que yo creí que María Pía había hablado con él! ¿qué pudo haber pasado?
-¡No sé, Esmeralda! Hoy cuando hablé con ella parecía convencida de lograrlo.
-¿Por qué me tiene que estar pasando esto a mí, tía? ¡por qué mi padre se empeña en hacerme infeliz! ¿tanto me odio? No es justo.

(que ya te olvidaste que tiene a tu madre en una mazmorra?? :? )

-¡Yo no voy a renunciar al amor de Diego! –le avisa Esmeralda- no sé cómo le voy a hacer pero nada ni nadie me va a separar de él… ¿me oíste, nadie?
*
Sala.
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Fernando bebe piensa- “¡Voy a separar a mi hija de tu sobrino, María Pía! Si no te quieres entregar a mí… ¡nadie, absolutamente nadie será feliz!” –y mira a la noche oscura por la ventana.
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-¡Señor Gobernador, con su permiso! –lo interrumpe Montero- Esmeralda ya recobró el conocimiento, doña Almudena la está cuidando…
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-Vaya acostumbrándose a eso Montero, las mujeres son así –dice amargado y bebe- y espero que ya esté más tranquilo con la decisión de adelantar la fecha de la boda tal como me lo pidió.
-¡Si insistí, señor Gobernador, fue por el comportamiento de Esmeralda!
-Es la última vez que intervengo en la relación con mi hija, Montero –le advierte- cuando el cura los case… ¡Esmeralda pasará a ser problema de usted!
-No se preocupe, señor Gobernador! Yo sabré convertir a Esmeralda en una esposa paciente que obedezca las ordenes de su marido.
-¡Ya no tenemos nada que hablar! –le corta aburrido Fernando- ¡retírese, quiero descansara!
Pero Montero no se marcha y se acerca- Con todo respeto, señor Gobernador, antes de irme quiero informarle que ya envié la comunicación pactada en la que informamos que el Zorro es el asesino del Virrey.
-¿Y eso de qué nos sirve, Montero? Lo que necesitamos es la cabeza de ese bandido.
-¡Mis hombres están tras su pista, además tengo un espía que cree poderlo descubrir! En cuanto tenga algo completo le rendiré un informe, señor Gobernador! Le aseguro que muy pronto sabremos quien está detrás de ese antifaz –y de pronto se da cuenta que Fernando está muy pero muy lejos- ¿me está escuchando, señor Gobernador?
Pero Fernando tarda en responder, lejano, triste, vencido- ¡Cierre la puerta detrás de usted, Montero! –le ordena.
Montero recibe la humillación y se la traga- ¡Con su permiso!
Al quedar solo Fernando empieza a llorar- ¡María Pía, no sabes cuanto te deseo! –suspira- ¿Por qué no quieres ser mía, por qué?

(un villano que sufre por amor... :o yo creo que está genial!! hasta me rompe el corazón :sad: )
*
Capilla.
-¡Señor! –reza arrodillada María Pía- te pido por favor que me perdones por lo que voy a hacer –llora- ¡pero tengo que acceder a lo que me pide Fernando! Es la única manera de salvar a Diego de ese horrible duelo –y se levanta decidida- ¡mi cuerpo será mi sacrificio! Mi cuerpo… que te he entregado a ti por amor durante todo este tiempo… ¡ahora le pertenecerá a Fernando… para saciar sus bajos instintos! Pero te prometo una sola cosa señor… ¡mi alma permanecerá intacta para servirte! Y respetarte para toda mi vida.
*
Misión.
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Fernando sonríe feliz a María Pía que es suya,
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la desnuda
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la abraza, la besa
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María Pía sonríe feliz y ambos terminan en la cama, enamorados, apasionados
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Pero… es un sueño… de Suplicios.

(arrgghh qué monja de espanto!! :eek: )

Suplicios se despierta en su cama con horror y pide perdón por soñar con María Pía y corre a verla.
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-Tuve un sueño tan pecaminoso que quisiera borrarlo para siempre.
-Suplicios –dice cansada María Pía- trata de tranquilizarte.
-Me siento muy avergonzada… me siento sucia.
-Suplicios, nosotros no podemos controlar nuestros sueños… no te culpes tanto –trata de ignorarla.
-¡Usted y el Gobernador se besaban! –le cuenta Suplicios- ¡lujuriosos, desnudos, gimiendo de placer!
María Pía mira a lo lejos disgustada.
*
Casa Gobernador.
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Fernando toma una pistola y se la lleva a la sien pero no se atreve y termina llorando y gritando- ¡Maldita se mi suerte! Estoy perdido… ¡me tienes perdido, María Pía! Yo que soy dueño de propiedades –ríe triste y borracho- ¡millonario, dueño de vidas! Sin ti… soy un miserable dueño de nada… ¡María Pía, María Pía! –repite una y otra vez y llora desconsolado.
*
Misión.
-¡Yo está tarde vi que el Gobernador estaba discutiendo con usted, y él la llamó y esa voz hermana! –sigue Suplicios cada vez más loca- ¡era la misma voz que escuché la otra vez en el internado!
-¡Ya basta! –le corta María Pía.
-¡Ay, perdóneme hermana! –Suplicios se arrodilla a sus pies- pero es que no sé que hacer con todas esas cosas que me están diciendo hermana de usted y del Gobernador.
María Pía la mira- ¿Qué es lo que dicen?
-¡Dicen que usted se iba a casar con él! ¿eso es cierto? ¿es cierto que usted era la prometida del Gobernador!
-¡Sí, es cierto! Pero no sé por qué eso te agobia tanto, por qué te intraquiliza tanto eso Suplicios, lo único que me queda de todo eso son solamente recuerdos.
Suplicios suspira aliviada- ¡Eso es innegable, por eso tenia que venir a pedirle perdón, hermana! Yo sé que usted, jamás, se va a dejar tentar por el demonio de la carne.
-¡Me tengo que ir!
-¿Ahora? Es muy tarde, si quiere yo lo acompaño.
-¡No! Lo que sucede es que tengo que atender un asunto de mi familia –le miente- es mi hermano Alejandro que necesita hablar conmigo… y me pidió que fuera a su casa.
-Entiendo… que le vaya bien –pero Suplicios la mira con sospechas horribles en los ojos.
*
Casa Alejandro.
-Mi comandante Montero me ordenó que le diera esa comunicación… ¡el duelo será mañana a la madrugada en las afueras de la ciudad! Él ya tiene su padrino… espero que usted tenga el suyo.
Alejandro lee el comunicado- ¡Por supuesto que Diego tiene su padrino, capitán! –se señala -¡Seré yo! –y luego con dudas- ¿acaso no se suponía que ese duelo estaba suspendido? El comandante Montero desea continuar con ese proyecto.
-¡Papá! –interviene Diego- ¡tal vez el comandante Montero no tiene la información que nos ha dado la tía María Pía!
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Alejandro baja la voz- ¡O tal vez la información se incorrecta, Diego!
-Bueno… ¿Qué le digo a mi comandante? –sonríe con sarcasmo Pizarro- ¿va usted a cumplir con su cita de honor? Don Diego.
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-¡Jamás he faltado a mi palabra, señor! –sonríe seguro- ¡Así que dígale a… su comandante… que habrá duelo! Y que lo espero en el lugar indicado.
-¡Muy bien! –se cuadra y se marcha- ¡con permiso!
Al quedar solos Diego sonríe seguro de sí mismo.
*
Un bar.
Olmos se acerca a Tobías que toma un trago- Si me permite, me gustaría invitarle el siguiente trago, señor Tobías.
Tobías se pone nervioso ante su aspecto- ¿Es usted… el contador del señor Gobernador?
Olmos sonríe- ¡Exactamente, contador, secretario, letrado y… filosofo… a su servicio!
-Siéntese.
Olmos ordena- Un trago siempre hace mucho bien, aclara la mente… sobre todo cuando se tiene que realizar tareas importantes para el señor Gobernador –suspira.
Tobías se interesa- ¡Cuénteme una cosa! Señor… Olmos… ¿usted vino con él desde España?
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-¡Sí, soy su mano derecha! Su secretario… no hay nada que haga don Fernando Sánchez de Moncada sin que lo sepa yo primero.
Tobías abre los ojos con muuucccho interés.
Olmos se acerca como para decirle un secreto- ¿Es usted una persona discreta don Tobías? ¿Es capaz de guardar un secreto?
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-¡Mais… oui… oui…! ¡por supuesto! –lo mira indignado- admito que desconfíe de mí porque no me conoce… todavía.
-No se ofenda, debo ser cuidadoso –paga la bebida.
Tobías se seca el sudor afectadamente con un pañuelo.
-¡Necesito que un consejo! –le pide Olmos- y que guarde el secreto… ¡don Fernando me ha encargado una labor muy difícil!... –mira para todos lados- ¡que quiere que yo descubra la verdadera identidad de un forajido llamado el Zorro!
-¡El Zorro! –grita Tobías y luego baja la voz- ¿El Zorro, usted? Es un asaltante de caminos, un asesino sin piedad… ¡y si descubre que usted está tras su pista podría asesinarlo como hizo con el Inspector del Virrey!
-¡Sí, lo sé! –finge miedo Olmos- por eso quiero… encontrar a alguien que me ayude… ¿usted puede decirme quien en esta ciudad es lo suficientemente valiente cómo para investigar conmigo la identificación de ese bandido? –y bebe y lo mira con ojos bien inteligentes- ¡el señor Gobernador sospecha que ese hombre es alguien importante de esta región! Un traidor de alto nivel… y está dispuesto a ser generoso con aquella persona que nos ayude a identificarlo.
Tobías sonríe viendo negocio- Creo que yo también debo confiarme a usted… aquí dónde me ve… ¡soy un investigador privado!
-¡Ah! –finge sorpresa Olmos.
-Un investigador encubierto por supuesto, que está detrás la pista de ese bandido.
-¡Usted! –admira Olmos- ¡Vaya, suerte la mía! Dar con la persona indicada.
-¡Si hay alguien en esta ciudad que puede ayudarlo a identificar plenamente a ese forajido! Ese soy yo –se infla.
Olmos lo mira fingiendo mucho respeto.
-Disculpe que también sea un hombre de empresa –le advierte Tobías- ¡pero… podría decirme de qué suma estamos hablando exactamente!
-La cifra que ponga en este papel será su pago –le pasa un papel y lápiz- ¿Cuánto cree que vale dar por la verdadera identidad de Zorro!
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Tobías escribe un monto y Olmos lo lee- ¡Trato hecho!
-Veo que nos estamos entendiendo bastante bien… ¡seremos grandes amigos, cheers my friend! –festeja Tobías.
-¡Salud! –sonríe Olmos.
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(Excelente mi querido Olmos, excelente!! Sherlock! )
*
Casa Gobernador.
-¡Esmeralda, espera! –Almudena se desespera.
-¡No intentes detenerme tía, necesito hablar con mi padre! Lo voy a enfrentar… ¡él no me puede obligarme a casarme con Montero!
-¡Mi amor, déjame hablar con él primero! No quiero que esto termine mal.
Pasa una criada-¡Hortensia! ¿Dónde está mi padre?
-¡En el estudio! Está hablando con esa señora que reparte comida a los pobres, la hermana… no recuerdo su nombre.
-¿María Pía, está con él María Pía? –se sorprende Esmeralda.
Almudena sonríe.
-¡Sí señorita, desde hace un rato están conversando a puerta cerrada!
-¡Lo ves, a lo mejor María Pía no había tenido tiempo de hablar con Fernando!
-Pero de todos modos tía, si él adelantó la boda, va a ser todavía más difícil que María Pía lo convenza –se desespera Esmeralda.
-¡Corazón, ten fe! Para María Pía no hay nada imposible con respecto a Fernando –segura Almudena.
*
Despacho Fernando.
-¡Lo haré! –le anuncia María Pía- ¡acepto tu condición!
Pero Fernando sigue bebiendo y sonríe triste- ¡No! No te veo muy segura.
-¿Qué quieres que haga? ¡que lo grite a los cuatro vientos! ¿quieres que me sienta orgullosa de tu chantaje?
Pero Fernando está completamente borracho -¡No, nada más quiero saber, me despierta la curiosidad, qué fue lo que te hizo cambiar de opinión!
-¡El mismo motivo de siempre, salvar a Diego!
-¡Dime! –se termina un trago- ¿y no me pensaste en mí, no estuve dentro de cambio de opinión?
María Pía lo mira enojada y triste.
-¡María Pía! ¿no te detuviste a pensar un poquito… qué es lo que ibas a sentir cuando estuvieras entre mis brazos? –completamente borracho.
María Pía baja la cabeza.
-¿No era algo que deseábamos los dos desde hace mucho tiempo?
-¡Ya no es así! Desde ese día ya no es así… y en este momento no estoy pensando en ti… ¡ni me interesa pensar en ti otra vez! No pensaré en ti jamás… ¡sólo estoy pensando en el bienestar de mi sobrino Diego y de tu hija Esmeralda! ¡es lo único que me importa!
-¡Ah! –cruza los brazos y se tambalea.
-¡Que te quede claro que sólo tendrás mi cuerpo Fernando, lo único que tendrás será mi cuerpo! –le advierte- ¡y ya que estamos hablando de esto como si fuera un negocio, quiero tener claro que cumplirás con tu parte! –le subraya- ¡no habrá duelo y mi sobrino tendrá la mano de tu hija!
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Pero Fernando se niega y toma otro trago- ¡No! Eso ahora va a ser mucho más complicado María Pía… -se sienta en su escritorio- ¡ya que tu indecisión me hizo reafirmarle mi palabra a Montero! –y se sirve más- ¡adelanté la fecha de la boda, será mañana!
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-¡No puede ser!
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-¡Ahora que si me retracto de mi palabra, quedaré como un imbécil ante Montero y… Montero es el comandante militar de toda esta región! ¡se convertiría para mí en un enemigo muy peligroso y eso no me conviene!
-¡Fernando, por favor! –le ruega.
-¡Ahora, María Pía… me dejaría matar… si tan solo recibiera un beso de amor… de esos labios María Pía! –la mira con amor desesperado.
-¡Muy bien! Entonces es un trato –dice María Pía y baja la mirada- ¡te espero mañana en el mismo lugar dónde solíamos encontrarnos cuando éramos novios! –y se dispone a marcharse.
-¿Todavía existe la cabaña? –se asombra Fernando.
-¡Sí! Te espero allí por la noche –se marcha.
Fernando se queda llorando borracho.
*
María Pía sale del despacho y se encuentra a Almudena y Esmeralda desesperadas que la llaman- ¡María Pía!
-¿Pasó algo? –Almudena se asusta- ¿Por qué tienes esa cara, Fernando te hizo algo?
María Pía las mira y disimula- ¡No, al contrario, arreglé todo con Fernando! –les anuncia- ¡va a deshacer el compromiso y va a evitar el duelo!
-¿De verdad? –abre los ojos feliz Esmeralda- es que hace rato dijo que… -no le puede creer.
-¡No te preocupes, lo que sucede es que Fernando está considerando… la manera más correcta de hacer esto! Por lo pronto les pido un favor… no quiero que le pregunten nada… ¡y por favor no lo hagan enojar!
-Está bien… si eso va a servir para que la pesadilla termine… no diremos una sola palabra.
-¡Gracias María Pía! –Esmeralda la abraza- ¡hace rato me hacía a la idea de que iba a ser la esposa de Montero y ahora… voy a estar al lado del hombre que amo! ¡gracias a usted! No sé como pagarle todo esto María Pía.
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-¡Hay una forma! Ama y cuida a Diego con todo tu corazón, él se lo merece –y María Pía mira a Almudena y se marcha.
Esmeralda se queda suspirando.
*
María Pía sube a la carreta que la trajo y no se da cuenta que Suplicios la estaba espiando y se da cuenta que le ha mentido- ¡Tengo que saberlo!
*
Hacienda De La Vega.
Fernando está ante el fuego, sentado y afilando una espada.
-¡Usted no está bien don Alejandro! Una pena muy grande lo está preocupando, puedo sentirlo –aparece Yumalai.
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-Tienes los instintos muy desarrollado Yumalai, no solamente puedes ver el corazón de los animales sino también el de los hombres.
-No tenga miedo… -se acerca- ¡usted no nació para temerle a nada, ni siquiera a la misma muerte!
-¿Ni siquiera a la muerte de los seres querido? –se pregunta Alejandro y llora- ¡aquí estoy Yumalai, afilando… puliendo la espada que utilizará mi hijo Diego en ese lugar! ¡y tal vez sea la última vez que empuñe un arma –se le rompe el corazón- ¡Diego tiene pocas posibilidades de ganar ese duelo!
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-Confíe en su destino… los espíritus de mis ancestros lo están protegiendo… ¡yo les he rezado mucho por usted!
Alejandro la mira con lágrimas- ¡Tú, oraste por mí!
-¡Sí, estoy en deuda! Usted salvó la vida, curó mis heridas y ahora me protege de mis enemigos! Si el hombre de un solo ojo se da cuenta que estoy en su casa estoy segura que lo mataría.
-Solamente hice lo que debía hacer.
-¡Y ahora mi deber es protegerlo y curarle ese dolor que siente!
-¡No es un dolor físico, Yumalai, es un dolor del alma! Y no hay nada que puedas hacer.
Yumalai se arrodilla a su lado- ¡Sí, hay algo que puedo y debo hacer!
-¡Que!
Yumalai se acerca más- Cuando un hombre se encuentra perdido y su espíritu vuela demasiado lejos la mujer tiene el poder para entrar en él… y buscarlo –y lo va a besar.
Pero Alejandro la detiene.
-Yo puedo traer aquí de nuevo a ese hombre valiente que me salvó de los soldados, a ese padre que rescatará mañana a su hijo… ¡a ese hombre que me atraviesa con ojos profundos como el águila! –y trata de besarlo.
Pero Alejandro la detiene firme- ¡No Yumalai! –la rechaza- ¡no! Esto no está bien –y se levanta y se aleja.
Yumalai no entiende.
*
Casa Tobías.
Tobías escribe muchas cartas y Catalina quiere seducirlo- ¡Tengo tantos deseos!
-¡Y yo! –se entusiasma Catalina y se desviste.
-¡Tantos deseos de descubrir la identidad del Zorro!
Catalina se preocupa y se acerca- ¿Con esa idea loca, Tobías? Deja en paz a ese bandido… ¿qué ganas con eso?
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-¡Prestigio, relaciones importantes y una muy buena suma de dinero!
*
Hacienda De La Vega.
Una figura negra encapuchada se escabulle sin que Dolores, todavía levantada la vea.
Y sube a la habitación de Diego, que duerme profundamente.
Una espada entreabre las cortinas y el personaje se acerca en silencio y amenaza a Diego en la cabeza.
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Diego despierta y no se mueve ante la amenaza, abre los ojos y dice tranquilo- ¿Sabe una cosa? ¡me pone de muy malhumor que me despierten por la noche!
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y de un movimiento rápido toma la espada y echa al invasor sobre la cama y con las dos manos le pone la hoja sobre el pecho.
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*
Casa Tobías.
-¿Tú tienes a alguien más Tobías? –se desespera Catalina- ¡tu comportamiento no es normal! –y le hace una escena de celos- ¿a quien escribes?
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-¡Es un maestro espadachín! Esa es la persona que me va a ayudar a descubrir al Zorro… ¡le estoy invitando a América con todos lo pagos! Le voy a decir que un discípulo suyo quiere rendirle honores y así descubriré… quien es el Zorro.
-No necesito que seas un héroe, necesito que seas mi esposo y cumplas con tus obligaciones –se desviste.
Pero Tobías no la mira- ¡Las voy a cumplir! Vas a tener todo lo que una mujer pueda desear… ¡vas a quedar satisfecha con todo lo que vas a tener!
-¿Tener?
-¡Yes darling! Vas a tener muchas cosas –brinda mientras Catalina no puede creer que ni siquiera la mire- ¡con el dinero que me pagaran el comandante Montero y el Gobernador Sánchez de Moncada tendré lo suficiente para comenzar la vida que me merezco! Merci beaucoup mi Zorro –brinda.
*
Hacienda De La Vega.
Dolores encuentra a Guadalupe haciendo guardia enfrente del cuarto de Alejandro, y la manda a su cuarto.
-Mañana habrá un duelo con su hijo y otro hombre, él está muy preocupado por perder a su hijo.
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-¡No! –ríe Dolores- ¡no mi hijita! Estás equivocada.
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-¡Claro que sí, yo lo encontré limpiando la espada que su hijo utilizará en el duelo!
Dolores se asusta- ¿Estás segura de lo que estás diciendo? Me hablan engañado entonces… -con horror.
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*
Cuarto de Diego.
Diego horrorizado retira la espada y da un paso atrás.
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Esmeralda ríe a carcajadas.
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-¡Esmeralda, por favor! ¿qué haces aquí?
-¿Crees que eres el único que tiene derecho a entrar por las ventanas ajenas? –se levanta de la cama.
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-¿Cómo hiciste para subir? ¡esto está demasiado alto para ti!
-¡En España aprendí algunos trucos cuando me le escapaba a mi padre! Mira… te traje un presente –le entrega una rosa blanca- ¡y una noticia! –le sonríe.
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-¡Pero antes que me la des déjame agradecerte por el presente! –y la besa.

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(wow! Que lindo! 8-) :-D )
*
Casa Gobernador.
Olmos llega y encuentra a Fernando completamente borracho- ¿Señor Gobernador… no le parece que ya ha bebido lo suficiente?
-¡No, Olmos, hoy no! Hoy voy a dejar que mi alma vuelve porque es el día más grande mi vida –se le dobla la lengua.
-¡Sí, ya sé que adelantó la boda de la señorita Esmeralda y el comandante Montero!
-¡No es eso Olmos! Lo que pasa es que hay razones más importantes, las cuales me obligan a tomar una decisión… ¡y mañana voy a hablar con Montero!
Olmos duda- Perdone… ¿Cómo va a ser posible? Tengo entendido que el duelo será al amanecer.
-¡Ya no es así! No habrá duelo.
-¿Debo suponer entonces que todo lo que me he enterado es… incierto?
-¡Lo era hasta hace poco, pero todo cambió! ¡Todo!
-¡Señor!
-¡Usted… ha sido un hombre de mi entera confianza durante todos estos años! –bien borracho- ¿verdad?
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-¡Sí señor! –sonríe complacido y orgullos Olmos- muy amable.
-Por lo cual me voy a tomar una libertad…
-¡Diga nomás!
Fernando se tambalea- ¿Qué opina usted del amor?
Olmos tartamudea –Del… amor.
-¡Vamos! No se intimide, somos hombres, estamos solos… venga.
-¡Bueno, señor… el amor… no sabría que decirle! Yo no lo he experimentado… pero sí lo he sentido –y el dolor de su corazón se le refleja en los ojos- ¡el amor es… como un rayo de luz que nos llena de ardor… pero por más que nos esforcemos en alcanzarlo… siempre será imposible de obtener!
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-¡Es usted un hombre bastante inteligente y sensible! –admira Fernando.
-Favor que me hace señor.
-¡Nada más que falla en algo, señor Olmos!
-¡Dígame señor!
-¡Cuando el amor es inalcanzable! No vale… ¡y para mí nada es inalcanzable! –le grita apenas puede tenerse en pie- ¡nada! Y así tenga que recurrir a lo más bajo y sucio que haya en este mundo… ¡lo voy a alcanzar!
Olmos se queda intrigado.
*
Casa Gobernador.
Almudena descubre a Mariángel que sale en medio de la noche- ¡Adonde vas a estas horas!
-¡Tengo un poco de calor! –finge- quiero salir a caminar, nada más.
-¡Estás loca! Es muy peligroso… ¿Cómo se te ocurre salir sola a esta hora? ¡te pueden hacer algo, niña!
Pero Mariángel se detiene y la enfrenta con desprecio- ¡Ahora yo soy la loca, tía! Perdóname pero Esmeralda hace cosas peores y a ti no te parecen tan mal.
-¡No me hables así, Mariángel! Sino quieres que le diga a tu padre…
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-¡Dile a mi padre lo que quieras! Tiita… a quien quieres engañar… ¡para mi padre tu opinión vale más que un cacahuate! Así que deja de tratar de querer controlarme, pronto tú te casaras con Alejandro De La Vega, Esmeralda se casará con el comandante Montero… ¡se irán de aquí! –ríe- ¡y todos seremos felices! –se marcha.
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-¡Mariángel! –suspira Almudena- ¡ese carácter te va a hacer sufrir tanto! Tú quisieras que Esmeralda fuera infeliz al lado del comandante Montero –sonríe- ¡pero no va a poder ser! claro que sí tienes razón en algo… -y mira alrededor- ¡y es que no veamos la hora de largarnos de esta casa, Esmeralda con Diego… y yo con Alejandro! –suspira.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro duerme cuando Yumalai le acaricia el rostro, cuando Alejandro despierta y se sienta- ¡Yumalai! –la detiene.
-No lo pude resistir don Alejandro, estaba vigilando su sueño.
Alejandro la mira y la empieza a besar y a desvestir.
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*
En otro cuarto.
Esmeralda feliz.
-¿Pero, estás segura de lo que me cuentas? –duda Diego.
-¡María Pía estuvo esta noche en casa hablando con papá, y antes de irse me aseguró que era verdad! –suspira y abre los ojos con impresión- ¡va a arder Troya con la noticia porque precisamente esta mañana le confirmó a Montero que mañana me casaba con él!
Diego pierde la sonrisa.
-¡Me sentí horrible, desprotegida!
-¡No, mi amor, ven siéntate! –la sienta en la cama- ¡pues estoy sorprendido de la forma como tu padre todavía quiere a mi tía María Pía! Porque con Montero se ha ganado un enemigo terrible.
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Esmeralda sonríe feliz- ¡Me muero de ganas de ver la cara de Montero! Todo le salió mal… ¡el matrimonio, el duelo, todo!
-Pero ya no hay que hablar de ellos… -sonríe feliz- ¿te das cuentas… te das cuenta que muy pronto vamos a ser marido y mujer?
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-¡Es verdad, te amo! Y ahora nada ni nadie podrá separarnos –y se besan.
Diego la tira en la cama, cuando se escuchan unos pasos y se asustan.
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...entra Dolores- ¡Qué está pasando aquí Diego travieso! –le reclama.
-¡Dolores! –Diego se queda verde- ¡ella es… mi nana! –se excusa con Esmeralda que no sabe dónde meterse- ¡ella me crió desde que nací!
-¡La negla Dolores no entiende nada de lo que está pasando! –le reclama- primero no hay duelo… después… que sí… ¡y cuando a que me aclares todo este revuelto… te encuentro retozando aquí… tan tranquilo con esta senolita!
-Bueno Dolores, esto yo te lo puedo explicar.
-¡Claro que me vas a tener que explicar! Porque la negla Dolores no entiende nada de lo que está pasando… ¡pero primero vas a tener que explicarme quien es esta jovencita!
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-Diego… déjame que yo le aclare… todas sus dudas.
*
Habitación de Alejandro.
Alejandro sigue besando a Yumalai- ¡Regina! –dice entre suspiros y besos- ¡Regina!
-¡Soy Yumalai! –le aclara.
Alejandro se detiene y la toma del rostro- ¡Yumalai! ¡no! –sufre- ¡esto no puede ser!
-Déjeme quitarle sus penas, usted me necesita… ¡nos deseamos!
-¡No Yumalai! –la detiene- ¡esto no está bien, yo soy tu padrino!
-¡Y mi dueño! Usted me salvó la vida.
-¡Esta no es la forma en que yo quiero que permanezcas a mi lado, Yumalai! ¡no, así no! Tu no estás aquí para convertirte en mi…
-¿Su mujer? Será un gran honor para mí don Alejandro… compartir su cama siempre que lo desee… ¡ser la fuente dónde venga a beber siempre que tenga sed!
Alejandro la va a besar, cuando se levanta enojado- ¡No, Yumalai! Tú no puedes ser mi mujer – le grita furioso- ¡yo voy a casarme con Almudena, es a ella a quien amo!
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-¿La ama? ¡esa mujer tiene la sangre envenenada, igual que su hermano! – rabia Yumalai- ¡ella no es digna de usted!
-¡No voy a permitir que hables así de ella! ¿entiendes? No voy a permitir que hables de ella de esa manera –y le abre la puerta- ¡vete a tu cuarto, Yumalai!
Al pasar a su lado Yumalai se detiene- ¡Usted no sabe mentir, don Alejandro! Su boca me dice que no quiere que sea su mujer, pero su cuerpo, su piel… ¡me llaman a gritos!
Pero Alejandro resiste y Yumalai se marcha. Alejandro cierra la puerta con rabia y confundido-¡Ella no es Regina, es un espejismo del pasado!
*
Yumalai en el pasillo- ¡Don Alejandro! -Y vuelve a la puerta- ¡esa mujer no se va a casar con usted nunca, nunca! –llora y promete.
*
Casa Gobernador.
Montero le hace el amor a Mariángel cuando de pronto se detiene- ¿Qué te pasa? ¿Por qué te detienes?
-¡Antes de continuar, quiero que desistas del duelo de mañana! –le exige Mariángel- ¡dime que tú no vas a matar a Diego!
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-¡Que! –se enoja- ¿Por qué me tienes que hablar de ese imbécil cuando te estoy haciendo el amor? –y quiere besarla de vuelta.
Mariángel se niega- ¡Porque ese es el trato, yo te dejo el camino libre con Esmeralda! Y tú me ayudas a casarme con Diego.
Montero se separa- ¡Te recuerdo Mariángel que tu Dieguito cuestionó mi honor, mi reputación! Y yo soy un caballero… me tengo que defender… ¡es la vida de esta imbécil o es la mía!
-¡Desiste y muestra algo de nobleza! –le exige- ¡es evidente que Diego no está en condiciones de defenderse! Lo comprobé cuando le pegaste en la casa.
-¡Por Dios! Tanta suplica por un imbécil que no te quiere.
-¿Y a ti Esmeralda te quiere mucho? –ríe burlona.
Montero ríe y la sigue besando- ¡Me encanta cuando tratas de tomar el control! Regresa al mundo real Mariángel… tú ni nadie va a impedir esa boda.
-¡Ya terminé y de ti depende que no sea para siempre! –lo deja con las ganas- Ricardo… ¡tú matas a Diego, y posiblemente Esmeralda corra con la misma suerte?
-¿Me estás amenazando con matar a tu propia hermana? –se sorprende diabólicamente Montero.
-¡Por ahora simplemente es una advertencia! –sonríe diabólica Mariángel- no me obligues a hacer una locura- ¡Deja vivo a Diego!
Montero ríe con maldad.
*
Hacienda De La Vega.
-Entonces… ¿usted es la hija de Fernando Gobernador?
-¡Así es Dolores, ella es Esmeralda! –orgulloso Diego.
-¡Yo vine a decirle a Diego que mañana no habrá duelo y que nos vamos a poder casar! Le sonríe Esmeralda.
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-¡Que no va a haber duelo! –y Dolores festeja feliz- ¡esto hay que celebrarlo! –decide- ¡vamos a celebrarlo con un buen te y galletitas! Y tú –le ordena a Diego- ¡vístete como persona decente! ¡el amol vuelve loco a cualquiera! –se marcha.
-Tienes que darle tiempo… ella me conciente demasiado.
-¡Claro que sí! –Esmeralda le toma el rostro con amor- ¡y ahora entiendo por qué no quiere que esté aquí sola con un hombre que tiene el torso desnudo! –y lo besa.
*
Casa Gobernador.
Almudena le saca las botas a Fernando que está tirado en la cama borracho- ¡Fue la visita de María Pía que te dejó en este estado! Aún la amas con todo tu corazón, Fernando… por eso bebiste hasta quedar así inconciente… -se sienta a su lado- ¡a veces quisiera meterme en tu cabeza para saber cuales son tus verdaderos sentimientos! ¿qué piensas? Tu vida es así Fernando… en otro tiempo eras un tipo feliz… amable… ¡pero el tormento por ese amor es lo que tiene así… hecho un tirano! ¿Por qué cuantas atrocidades has cometido por culpa de ese orgullo? –le reclama y lo mira con pena- ¡quisiera odiarte por todo el daño que has hecho! Es que yo te quiero… ¡yo te quiero y soy tu hermana! –llora- ¡tu única hermana! He querido cuidarte Fernando, desde niños… ¿te acuerdas cuando jugábamos? ¿te acuerdas? –llora sin consuelo- pero tu crueldad ya no tiene limites…
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¡así que me voy a llevar a Esmeralda lo más lejos posible! –decide- ¡dónde tu crueldad no la alcance ni la destruya, cómo lo hiciste con su madre! –y le besa la mano llorando.
*
Misión.
María Pía esconde ropa normal bajo el colchón cuando vienen a avisarle que la madre superiora está muy grave.
*
Hacienda De La Vega.
En vez de estar en la cama, Diego y Esmeralda están forzados a tomar te y comer galletitas.
-¡Fernando Gobernador se volvió loco! –reflexiona Dolores- primero le ofrece la mano de su hija a Montero… y después a mi Dieguito pa-mi… ¡no entiendo!
-Todo tiene una explicación, recuerda que la tía María Pía dijo que iba a hablar con el Gobernador para pedirle que impidiera el duelo y parece que lo convenció.
-¡Montero no debe saber nada! Porque ya viste cómo envió a su perro guardián a preguntar sobre lo del duelo –Dolores.

(y como sabe esto Dolores!!! si no estaba presente y fue Yumalai quien le contó lo del duelo??? :-? )

-Seguramente mañana mi padre hablará con el comandante Montero.
-¿Por qué le hizo caso a la niña María Pía? –se intriga- ¿acaso Fernando Gobernador tiene palabra de juego porque yo no veo que una persona cambie de la noche a la mañana así porque sí?
-¡No te olvides que mi tía María Pía y el Gobernador fueron novios y estuvieron a punto de casarse cuando eran jóvenes… quizás por lo que hubo entre ellos!
-¡El pasado es como el polvo Dieguito, no hay que revolverlo para no respirarlo y tener que enfermarlo!
-¡Jamás imaginé que mi padre guardara un sentimiento de amor por alguien! –suspira Esmeralda- ¡Sin duda debe haberla querido mucho! –mira a Dolores- ¡debe quererla!
-¡Eso precisamente es lo que me preocupa! Usted va a perdonar señorita, pero yo no confío en su padre… ¡la niña Pía le pertenece a Dios y ella debe estar bien lejos de ese demonio!
-¡Dolores, entendemos tu punto! Pero no te preocupes que nada va a pasar –Diego.
-Dios los oiga ¡Me voy a dormir! Ustedes terminen el te –ordena- ¡y cada uno tome su camino! Con permiso.

(jajaja :-D les arruinó la noche!!)

-¡Dolores! ¡eres la nana de Diego de toda la vida y aún no me has felicitado! ¿no te da gusto que nos vayamos a casar? –le toma la mano.
Diego le sonríe enamorado.
-¡Yo visto cómo le brillan los ojitos a mi Dieguito pa-mi cuando se refiere a usted y todo lo que le haga feliz a él, me hace feliz a mí también! Con pelmiso.
*
Lugar del duelo.
Montero se pasea nervioso- ¡Qué pasa que el desgraciado de Diego De La Vega no llega! Llevo más de una hora esperando.
-Tal vez se acobardó –Pizarro.
-¡No, no lo creo! Al menos debió mandar un padrino a pedir una disculpa… ¡pero yo no voy a aceptar esa burla, eso te lo aseguro! –y se marcha.
-¡Comandante, mire! –llama Pizarro al ver llegar a Fernando y su escolta.
-¡Señor Gobernador! –Montero- ¿qué hace aquí?
-¡Mandé una comisión a casa de Diego De La Vega para que no se presente a este duelo! –le anuncia frío al bajar del caballo- ¡Será arrestado igual que usted!
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Montero es queda verde- ¿Cómo? No entiendo.
-¡Usted sabe que los duelos están prohibidos por la ley! –suspira y le pone una mano sobre el hombre- ¡venga!
-¿De qué habla? –se enoja Montero- ¡usted sabe que nadie respeta esa ley! Y menos cuando se trata de asuntos de honor… además… ¿Por qué interviene? ¡esto es entre Diego De La Vega y yo!
-¡Intervengo porque está de por medio mi hija! Y porque el duelo se pactó en mi casa… -y luego le da la estocada fríamente- ¡Además el que se casará con Esmeralda será Diego De La Vega!
Montero lo mira sin entender del todo.
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*
Casa Gobernador.
-¡Estoy muy preocupada Esmeralda! –suspira Almudena abriendo la ventana- esta mañana vi a tu padre enviar una comisión a casa de los De La Vega para ordenar la cancelación del duelo.
Esmeralda se despierta sonriendo feliz- ¡Qué felicidad, tía! Diego… por fin algo me sale bien en la vida… ¡por fin!
-Pero recuerda que no puedes decir nada, menos a tu padre, hasta que no te de la noticia oficialmente.
-¡Sí, sí! Se lo prometimos a María Pía… ¡tranquilízate!
-Estoy muy nerviosa, yo sé que todo se está arreglando pero temo mucho la reacción de Montero.
-¡No te preocupes! Que el Gobernador sabe muy bien cómo tratar a ese patán.
-¡Dios te oiga, mi amor, porque Fernando acaba de salir para el sitio dónde supuestamente se va a llevar a cabo el duelo! Y sabe Dios cómo va a responder el hombre.
-¡No sabes cómo me hubiera encantado estar en ese lugar! Hubiera disfrutado tanto cuando le digan que no me voy a casar con él –sonríe- ¡sino con Diego!
*
Lugar del duelo.
Montero es una furia- ¡De qué está hablando señor Gobernador! ¿qué no me voy a casar con su hija? –se quita la capa.
-¡Créame que le estoy haciendo un favor! Esmeralda es una calamidad, además no es una mujer digna de un hombre de su nivel.
-¡Eso lo decidiré yo! –Montero se saca el saco y viene amenazador - ¡se lo advierto señor Gobernador, me está humillando al faltar a su palabra!
Fernando se quita el sombrero- ¡Créame que esa no es mi intención Montero!
-¡Lo discutimos, el día de hoy se iba a realizar esa boda! Usted no me puede hacer eso… no es va a burlar de mí.
-¡Entiendo cómo se siente, pero lo voy a compensar de alguna forma!
-¡No! –grita Montero- ¡no lo aceptaré! –fuera de sí- ¡usted me faltó al respeto y va a tener que pagar por esto señor Gobernador! –y le tira una espada.
-¡Créame, Montero, será mejor que guarde las espadas! –y la clava en el suelo- ¡o se las voy a hacer tragar!
Pizarro no se pierde el espectáculo por nada.
-¡Asumiré las consecuencias señor Gobernador! Pero usted no se va a burlar de mí.
Fernando se saca el saco.
-¡Prepárese a morir, señor! –y lo ataca.
Fernando se defiende muy bien.
Los soldados desvainan y no saben qué hacer, pero Pizarro los detiene- ¡Guarden esas espadas, es un asunto personal que deben resolver entre ellso!
Y Montero y Fernando siguen luchando cara a cara.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro está parado en medio de su Hacienda que está llena de soldados.
Diego aparece tranquilo.
-¡Fernando envió a sus soldados con ordenes de no dejarte salir al duelo Diego, o ellos te arrestarán! Dice que los duelos están prohibidos por la ley… ¡y que él no lo va a permitir!
-¡Increíble! –ríe Diego- ¡ahora Fernando utiliza la ley para protegerme de Montero!
-¡Así es, hijo! y todo gracias a María Pía, logró convencer a Fernando de cancelar ese duelo y por lo visto también logró obtener la mano de Esmeralda para ti.
-Pues si… jamás me imaginé que mi tía tendría tanta… influencia aún sobre don Fernando.
-¡Yo tampoco! Con esto compruebo que Fernando todavía la sigue amando, a pesar de tantos años de separación… ¡solo el amor pudo lograr que él cambiara de opinión, Diego!
-Hay algo que me preocupa papá… ¿tu viste como mi tía se puso cuando se enteró que don Fernando llegaba a Los Ángeles? Es obvio que no quiere verlo y que lo que quiere es olvidarlo pero sin embargo ha tenido que verlo para… ¡para hablarle sobre mí! Me imagino lo incomoda que tiene que haber sido toda esa situación.
-¡Claro, no te recrimines, Diego! María Pía es una mujer fuerte y lo hizo por amor a ti, no quería que corrieras peligro y además… desea verte feliz.
-¡Estoy sumamente feliz con Esmeralda!
-¡Ahora tu deber será dejar de lado los libros, Diego! Y practicar diariamente con la espada.
-¡No! –suspira Diego- ¿ya para que, papá? Ya no hay peligro.
-¡Diego, vas a formar una familia, vas a tener esposa, hijos y es tu deber defenderlos ante cualquier adversidad! Por favor Diego, conviértete en todo un hombre… no siempre tu familia estará aquí para salvarte de situaciones como ésta.
-¡Está bien! –acepta- ¡voy a seguir con la esgrima hasta que te sientas orgulloso de mí, papá!
-Ya lo estoy, hijo… créeme que ya lo estoy… ¿sabes una cosa? ¡no quisiera estar en los zapatos de Montero cuando le informen!
*
El duelo sigue.
-¡No tiene honor! –le grita Montero- ¡es sólo un cobarde!
-¡Tiene que aceptar mi decisión, Montero!
-¡Eso jamás, señor! –le grita- ¡no voy a aceptar esa humillación!
Fernando avanza y le da un golpe en el brazo herido y Montero cae al suelo gimiendo.
Fernando ríe- ¡Créame Montero! El que va a morir es usted, no tiene caso arriesgar la vida por una mujer que no vale nada –le aconseja- ¡créame que le estoy haciendo un favor!
-¡No me importa! Usted no tiene palabra y la va a tener que hacer valer con la espada, señor.
-¡Le aseguro que haré valer mi palabra! No cambiaré mi decisión… Diego De La Vega se casará con mi hija Esmeralda.
Montero vuelve a tomar su espada- ¡Eso jamás señor Gobernador! –y lo ataca.
*
Casa Gobernador.
-¡Olmos! –aparece Mariángel toda apurada- ¡ordene que me preparen un carruaje ahora mismo!
-¡Señorita Mariángel! –se levanta Olmos detrás del escritorio- ¿qué hace usted despierta a esta hora? ¿tuvo una mala noche? –se sorprende.
-No se haga el imbécil conmigo, usted sabe perfectamente que hoy es el duelo entre Diego De La Vega y el comandante Montero –se apresta a salir- ¡apúrese Olmos, quiero los caballos más rápidos!
Pero Olmos se sienta de vuelta tranquilamente y lee.
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Mariángel vuelve furiosa-¿Y a usted qué le está pasando hoy, Olmos?
Olmos se achica.
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-¿Aparte de jorobado, amaneció sordo?
-Olmos se levanta- ¡Creo que no hace falta que vaya a ninguna parte, señorita! El duelo fue suspendido.
Mariángel sonríe- ¡Ah, sí! Lo sabía… ¡sabía que Montero iba a desistir de su enfrentamiento!
-¡No fue él! –le corrige Olmos- ¡fue su padre! Pensé que ya lo sabía –se divierte.
-¡Como así que mi padre!
-¡Sí, envió a algunos soldados a la Hacienda De La Vega para impedir que don Diego se presentara al duelo y él mismo iba a hablar con el comandante Montero… ¡los duelos están prohibidos por la ley y su padre como representante de la Corona debe velar para que no se cometa ninguna infracción!
-¡Pero eso es perfecto! –festeja Mariángel- ¡Como no se me ocurrió a mi! Yo sabía que mi padre iba a entrar en razón… ¡ahora podré hablar con él acerca de mi boda con Diego! –ríe- ¡así que Olmos, prepárese porque mi boda va a ser un gran acontecimiento en esta ciudad! –y va para la puerta.
-¡Sería grandioso, definitivamente! –la detiene Olmos- ¡es una lástima que no sea posible! –finge pena.
Mariángel vuelve furiosa- ¡De qué está hablando adefesio del demonio! ¿qué me quiere decir?
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-¡Yo quería decirle sobre la decisión de su padre, en cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños… ¡usted se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.
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-¡No me haga perder la poca paciencia que tengo, Olmos, o lo va a pagar muy caro!
-¡Su padre… sí está arreglando el casamiento de don Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda! –y diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.
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Mariángel pone cara de furia.
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(GENIAL!! :-D :-D esta escena hizo mi día!!)

*
FIN DEL CAPITULO
*
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).
*
Las imágenes o links pueden estar protegidos por Copyright, cualquier problema enviarme un email a mabouchita@gmail.com
Last edited by Mabouchita on Tue Mar 20, 2007 12:03 am, edited 1 time in total.

Julieta
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Postby Julieta » Mon Mar 19, 2007 2:01 am

Gracias Mabu!! :D
Les parece a usteds que Mariangel pueda salir asi de su casa y pasar la noche con Montero en esa epoca???? :-o


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