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Plaza Mayor.
-¡Si calla es porque está ocultando algo y yo no estoy jugando señor Goncalves!
Hugo que sigue apoyado en Michelle lo mira.
-¡Tiene que decirnos quien lo secuestró! –grita el Juez- ¿o está encubriendo a alguien?
-¡Nunca supe quien me secuestró señor Juez! –cuenta Boris- ¡mi captor me sacó encapuchado y amarrado de las manos!
Alcides suspira aliviado y mira a Hércules.
-¡No sé quien lo hizo, señor!
Hércules respira.
Arturo lo mira intrigado.
El juez duda.
Alcides y Michelle miran al juez esperando.
Hugo también tiene esperanzas.
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Casa Dr. Max.
-¡No, mi amor! –grita el doctor Max- ¡no te puedes ir, no te puedes morir!
-¡Su Eva está muerta, acéptelo doctor! –grita Daniel que detiene la cuerda- ¡déjela ir!
-¡No mi amor, no me dejes!
-¡Usted tiene que enfrentar a la justicia y pagar por la muerte de mi padre!
-¡Yo no soy nada sin ti! –grita el doctor y ríe con locura y grita- ¡vámonos mi amor! –y él mismo hace que el armario caiga al río consigo mismo- ¡Arrggggggggghhhhhhhh!
-¡No! –grita Daniel.
Pero tanto el armario como el doctor Max caen por el precipicio.
Daniel luego de mirarlos caer... mira preocupado alrededor con miedo... para ver si alguien los vio.
(Oh no!! MI EVA!!
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)
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Casa Obregón.
-¡Maldita sea! ¿dónde estará ese tesoro? –busca Rebeca y murmura.
-¡Señora Rebeca! –aparece Úrsula con los brazos cruzados- si me dice lo que está buscando, quizás pueda ayudarla.
Rebeca la mira con rabia.
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Plaza Mayor.
Nuestro estúpido Juez no da el brazo a torcer- ¡Confiese la verdad, señor Goncalves! Usted huyo porque es cómplice de su patrón.
-¡No, señor! –jura Boris- ¡yo jamás hubiera huido porque no tengo nada que ocultar!
Paquito pone las manos sobre Eloisa que está muy preocupada.
Marina es una hoja de papel.
Boris hace un esfuerzo para seguir- ¡Si estoy aquí es porque soy el único testigo de que el señor Hugo de Medina es inocente! ¡don Hugo jamás hubiera sido capaz de cometer esa atrocidad! –tose del esfuerza.
Marina mira para todos lados pensando en huir.
Hugo (que sigue en brazos de Michelle... ya basta!!

) lo mira agradecido.
Michelle lo mira esperanzada-¡Boris te está salvando la vida! –le dice a Hugo.
-¡Corre, Marina! –aconseja Eloisa- ¡huye, desaparece porque te van a colgar aquí mismo delante de todo el mundo por haber mentido en el juicio! –le ordena- ¡vamos, corre!
Marina mira para todos lados y sale huyendo sin que la vean.
-¡Si damos por cierta su historia! –sigue el Juez- entonces... ¿cómo hizo para escapar de su secuestrador si tenía el rostro tapado y las manos atadas?
Hugo y Michelle se preocupan.
-¡Responda, porque está en peligro la vida de Hugo de Medina y la suya también!
-Como le dije, señor Juez, yo nunca pude ver a mi captor... ¡lo único que sé es que me llevó hasta la orilla de un desfiladero y me lanzó!
Gladis mira a Arturo con sospechas.
Margó se abraza a Hércules.
Gladis se da cuenta.
-¡Cuando caí hasta el fondo, caí muy mal herido y me desmayé! –sigue Boris.
Hércules abraza a Margó y mira a Boris en silencio.
-¡Yo creo que por eso él me dio por muerto!... después amanecí en una choza en el bosque... yo creo que unos campesinos me recogieron señor juez... cuando desperté no había nadie, y como pude llegué hasta acá –sufre de dolor- ¡esa es la historia, su Señoría!
-¡Todo esto es mentira, señor Juez! –Arturo pierda la sangre fría- ¡es una confabulación de Alcides de Medina para salvar a su hermano!
Alcides se sorprende.
-¡Alcides de Medina y Boris y Goncalves se han puesto de acuerdo! –grita Arturo- ¡pero no van a lograr nada porque no hay una sola prueba de lo que Boris afirma!
Pero los campesinos aparecen- ¡Ese es el hombre! Ese mismo, señor policía.
-¿Quiénes son ustedes? –El juez,
-¡Somos campesinos, señor, gente humilde pero honrada! Anoche encontramos a este hombre encapuchado y amarrado en el fondo del barranco, muy cerca de nuestra casa.
-¡Usted mismo lo acaba de escuchar, señor Juez! –interviene Alcides- ¡el testimonio de Boris ha sido corroborado por estos campesinos!
Hugo lo mira sonriendo.
Arturo con rabia.
-¡Y ya que Boris es el único testigo del accidente ocurrido a su esposa, Marina de Goncalves, solo cabe una pregunta, señor Juez! –sigue Alcides- ¡Boris! ¿por qué dices que mi hermano es inocente? –le pregunta a Boris.
-¡Pregúntele a Marina, don Alcides! –grita Boris- ¡a ver si es capaz en mi cara de sostener esa mentira que inventó! –y grita fuerte y claro- ¡don Hugo es inocente, señor Juez! Seria incapaz de cometer esa atrocidad.
Eloisa lo mira sin sonreír.
-¡Don Hugo jamás tiró a mi esposa por las escaleras, señor Juez!
Hugo lo mira agradecido y emocionado.
-¡Don Hugo no es culpable, su Señoría! Lo digo como esposo y como padre de la criatura que perdimos en ese accidente.
Arturo está lleno de ira.
-¡Don Hugo de Medina no es un asesino, su Señoría! –casi llorando Boris- ¡lo juro! ¡lo juro, por el hijo que la vida me arrebató, señor!
Y el Juez se convence-¡Guardias, apresen a Marina de Goncalves!
Eloisa está muy inquieta y mira a Paquito.
Todos gritan y la buscan.
-¡Silencio! –grita Paquito.
-¡Señor Juez, yo vi huir a Marina de Goncalves! –la denuncia Eloisa- ¡no entendí lo que hizo hasta que escuché el testimonio de Boris! Ella salió huyendo en cuanto vio a su esposo.
Alcides aprueba esta intervención.
-¡Ya tiene las pruebas de mi inocencia, señor Juez! –habla Hugo- ¿qué más quieres?
(que sigue en los brazos de Michelle!!!

Michelle! Bas les pattes!! )
-¡Debe haber pasado algo durante la ejecución de ese miserable porque Soledad no regresa! –se preocupa Ester.
Lucas abre los ojos.
-¡Lucas, soy Antonia!
-¡Lucas, háblame! –Ester.
Daniel llega pálido como una hoja.
-¡Doctor, qué bueno que regresa! –Antonia.
-Dani... ¿pasa algo? – se inquieta Ester al verlo descompuesto.
-¡No! –miente Daniel- ¡no pasa nada!
-¿Esat muerto, verdad? –pregunta Antonia.
Y Daniel la mira con horror.
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Plaza Mayor.
-¡Dicto una orden de captura en contra de Marina de Goncalves! –declara el Juez- ¡por falso testimonio! Atrapenla antes que salga de San Marino, hay que llevarla a la Justicia.
Paquito y Eloisa se marchan.
-¡Con base a los últimos testimonios presentado! –sigue el Juez.
Y Manrique y todos discuten como animales rabiosos.
-¡La pena de muerte a Hugo de Medina queda anulada!
La gente aplaude.
Michelle ríe feliz.
Hugo sonríe.
-¡El acusado queda absuelto de asesinato!
-¡Finalmente se hizo justicia, Hugo! –festeja Michelle.
-¡Eso quiere decir...! –empieza Hugo.
-¡Quiere decir que de nuevo eres un hombre libre, hermano! –grita Alcides y también aplaude.
-¡Bravo! –gritan algunos.
Hugo mira a Alcides extrañado.
Michelle aprovecha y lo abraza feliz.
Hugo mira a Boris.
Boris ríe feliz.
Elena y Guillermo saltan de alegría
Pero Arturo sigue furioso- ¡Señor Juez, esa decisión es injusta! No puede tomar una decisión así sin antes haber capturado a Marina de Goncalves para ver qué tiene que decir.
-¡No seas imbecil, Arturo! –le corta Alcides- ¡Marina ya declaró en el juicio y Boris acaba de destruir sus acusaciones! ¿o por qué crees que salió huyendo hace unos minutos?
Arturo debe callarse la boca.
-¡La sesión ha terminado! –grita el Juez- ¡pueden regresar a sus casas pueblo de San Marino!
Alcides aplaude.
Hércules se acerca a Alcides que le dice- Ve hasta mi casa, tenemos que hablar.
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Boris se acerca a Hugo.
-¡Gracias por salvarme la vida, amigo! –Hugo le da la mano.
-¡Yo solo cumplí con mi deber, señor! Aunque eso signifique perder a Marina para siempre.
(bueno,

mas vale solo que mal acompanado, Boris!!)
Michelle le sonríe.
Hugo sonríe con comprensión.
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Casa Obregón.
-¡Qué insolente eres! ¿insinúas que buscaba algo? –Rebeca.
-¡Ah no! ¿entonces qué hacia?
-¡Miraba los acabados de esta casa, es una obra de arte! – y luego con desprecio- ¡claro, qué vas a saber de eso!
-Disculpe señora, pero es mejor que se vaya.
-¡Eres una criada atrevida, voy a hablar seriamente con Ester! ¡esto no se queda así! –se marcha- ¡permiso!
-¡Esta mujer estaba buscando algo! ¿qué sería?
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Hospital.
Daniel reacciona- Perdón... no entiendo... ¿a qué se refiere?
-¿Vio la ejecución de Hugo de Medina? ¿verdad?
Daniel traga saliva aliviado- ¡No! no fui a la plaza a ver la ejecución... después de pasar toda la noche atendiendo a don Lucas quede exhausto y me fui a descansar... pero sigo demasiado cansado.
-¡Parece que no hubiera descansado! –duda Antonia- Tiene la misma ropa con la que vino esta mañana... ¡tiene cara de no haber dormido!
-Antonia, no seas impertinente –Ester- ¡el pobre estuvo toda la noche ayudando a Lucas! Gracias a ti y al doctor Max Lucas está bien.
-¡Gracias doctor! Esta misma tarde voy a ir al laboratorio del doctor Max para darle las gracias también.
Daniel fuerza una sonrisa.
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Un lugar.
-¡Don Arturo! –se acerca Hércules- me dijo su madre que lleva dos días que no duerme en su casa... ¿dónde se hospeda, le pasa algo malo?
-¡Y tú quien te crees para pedirme explicaciones! –le grita Arturo.
Lejos Margó se asusta- ¡Don Arturo debe estar furioso conmigo porque no me quise acostar con él anoche! Dios mío, por favor... que no esté hablando con Hércules de eso, te lo suplico –sufre- ¡mejor me voy! –sale huyendo.
-Patrón, soy su fiel servidor –miente Hércules- me preocupa que ande a solas por San Marino... esta ciudad es peligrosa.
-¡Lo que debería preocuparte es que nunca estás donde deberías de estar cuando se te necesita! –le grita Arturo y lo deja plantado.
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Alcides llega a la reunión familiar, Boris, Hugo todavía apoyado en Michelle, y Andrés.
-¡Cada día me sorprendes más, Alcides! –le habla Michelle- ¡hoy nuevamente te portaste como un buen hermano! –lo admira.
Alcides sonríe complacido.
Hugo preocupado- ¿Dónde está Soledad? –le pregunta.
-¡No la vi! –dice Alcides- ¡creo que no vino a la ejecución!
Hugo recibe el golpe.
Pero Michelle protesta- ¡Sí estuvo, Alcides! Estuvo aquí, pero no soportó la angustia y salió corriendo... ¡ella aun no sabe que Hugo está vivo y que anularon la sentencia!
-¡Pero ya se enterará! –indiferente Alcides- ahora que te salvaste de la horca, deberíamos hablar, hermano.
-¡Gracias por pagarme la deuda que tenía con los inversionistas! –agradece Hugo sinceramente.
Boris se sorprende.
-Mis bienes ahora te pertenecen, Alcides –sigue Hugo- ¡solo sacaré mis cosas personales... y mis libros!
-Pero si me quedo con todos tus bienes no sé de qué vas a vivir... ¡no seas orgulloso, hermano! –propone- ¡acepta mi ayuda!
-¡Gracias, otra vez, pero no la necesito! –se niega Hugo y de pronto ve a Boris que sufre.
Todos miran a Boris.
-¡Tú, sin embargo, necesitas ir al hospital! –Hugo- ¡es lo menos que puedo hacer por ti!
-¡Yo los acompaño! Daniel te puede curar..
Hugo otra vez a Alcides- ¡Gracias otra vez! Mañana puedes pasar a tomar posesión de todos mis bienes!
-¡Buena suerte, hermano! –desea Alcides- ¡buena suerte!
Y Hugo se marcha siempre apoyado en Michelle.
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Residencia Rebeca.
-¡Esta sí va a ser noticia de primera plana en la emisión de mañana! –festeja Paquito-¡lo único que lamento es que se haya salvado Hugo de la horca!
-Tiene más vida que un gato –Eloisa con disgusto- ¡a mí la que me preocupa es Marina! Tuve que hacer que huyera antes que la agarren –molesta- ¡la estúpida se quedó paralizada del terror! ¿dónde estará ahora?
-¡Cuídate de ella, Eloisa! –advierte Paquito serio - ¡porque si la policía la captura te vas a meter en serios problemas! Esperemos que no abra la boca... porque lo que yo sé es que tú influenciaste a esa pobre muchacha para que acusara a Hugo.
(pobre!!! Ha!

)
-¡Puedes callarte! –le grita Eloisa- esperemos que Marina esté muy lejos de aquí.
(eso lo dudo Eloisita!! Hehehe

)
Rebeca aparece de malhumor.
-¡No encontraste ninguna pista! –Paquito adivina.
-¡La maldita de la sirvienta de los Obregón me estuvo vigilando y no pude hacer nada!
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Hospital.
Daniel ausculta a Lucas- ¡Lo felicito, don Lucas! Usted es un hombre muy fuerte, está fuera de peligro.
-¡Daniel, no me va a alcanzar la vida para agradecerte lo que hiciste por mi esposo! Ester.
-De nuevo yo le doy las gracias, Daniel Von Sirak – Antonia- ¡y por supuesto al doctor Max! Él es muy buen amigo mío.
-¡Sí claro! –Daniel pierde toda sonrisa- ¡señora, tengo que hablarles en privado! Es importante.
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-¿Qué sucede, doctor? ¡pasa algo malo!
-Tengo que decirles algo muy importante... pero quiero hacerlo frente a Soledad.
-¡Soledad debe estar en la plaza Mayor! Usted sabe... por lo de Hugo... ¡no ha regresado aun! –Ester preocupada- ¡debe estar con Michelle!
-Es casi ya mediodía –Antonia- debería haber regresado.
-¡Qué es lo que tiene que decirnos! –exige Ester.
Daniel suspira- ¡Lo que voy a decirles es muy delicado y les pido que por favor lo tomen con mucha calma! ¡don Lucas se salvo...! –y calla.
-¡Ya, doctor! Dígalo de una vez.
-Como le dije... salvamos a don Lucas... pero no volverá a caminar... ¡quedó invalido!
(hahaah! Y esto??

)
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Casa Alcides.
Alcides toma agua.
Hércules entra.
-¡Me quieres explicar qué demonios hacia Boris en medio de la plaza! –le reprocha Alcides.
Hércules tiembla- ¡Don Alcides, todo pasó porque cuando yo fui con Boris...!
-¡Por qué me dijiste que lo habías matado si está vivo! ¿de quien es el corazón que me mostraste?
-¡De un animal, señor! –confiesa Hércules.
-¡De una animal! –Alcides le dice que se acerque y cuando lo tiene al alcance le pega con el bastón.
Hércules se dobla en dos.
-¡Me traicionaste! –lo acusa Alcides.
-¡No señor! Para mí Boris estaba muerto... cuando fui a dispararle, él cayó por el barranco... ¡le juro, creí que estaba muerto!
-¡Me mentiste, Hércules! Te pago para que cumplas mis órdenes, no para que mientas –lo mira con amenaza.
Hércules no tiene excusas.
Alcides saca un fajo de billetes- ¡Toma! Te lo ganaste, es tuyo –y bebe agua.
Hércules lo mira con ojos cuadrados.
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Hospital.
-¡Mi hermano en una silla de ruedas de por vida! –espantada Antonia- ¡eso no puede ser! Y todo por culpa de ese miserable de Hugo de Medina.
(ah! Ya basta!!

)
-¿Cómo pudo suceder? –llora Ester.
-¡Don Lucas sufrió un ataque severo! Logramos estabilizarlo pero su cerebro quedó afectado, no logra enviar estimulos a sus músculos, vamos a iniciar una terapia pero no quiero darles falsas esperanzas.
Ester llora.
Y en ese momento entra Hugo ayudando a Boris.
Ester y Daniel lo ven primero y se quedan boquiabiertos.
-¡Hugo de Medina! –grita Ester.
-¡Está vivo! –se enoja Antonia.
Y Michelle sonríe y mira a Hugo con orgullo.
Y Hugo los mira digno y calmo.
Daniel frunce el entrecejo, no muy feliz.
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FIN DEL CAPITULO
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AVANCE.
Soledad desaparece.
Una noticia terrible.