LA TRAICION 087 – ¡MARGOT! – viernes 30/mayo/2008

Con Mario Cimarro y Dana García
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Mabouchita
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LA TRAICION 087 – ¡MARGOT! – viernes 30/mayo/2008

Postby Mabouchita » Wed Jun 04, 2008 3:43 am

LA TRAICION 087 – ¡MARGOT! – viernes 30 de mayo de 2008

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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez

Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano

Escrito por (a partir del capítulo 65)

Diálogos: Juan Marcos Blanco / Fernando Pérez / Erick Hernández / Lina Serrano

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Casa Dr. Max.
-¡Te amo! –le sonríe Hugo a Aurora cuando se despide - ¡que no se te olvide, te amo!
Y Hugo se marcha, pero al pasar al lado de Soledad camina lentamente y se detiene- ¡Soledad, gracias otra vez! –le sonríe agradecido.
Soledad se seca las lágrimas- ¡No, gracias a ti por salvar a mi hija, Hugo!
-¡No! Gracias a ti por permitir… que vea a mi hija… ¡después de todo lo que te hice y después de… lo que le pasó a tu papá por mi causa! ¡ni siquiera merezco tu amistad!
Soledad mira a lo lejos y se muerde los labios.
-¡Gracias por tu venia para ver a mi hija! –y le acaricia el rostro para secarle una lágrima.
Soledad desvía el rostro.
Daniel ve el gesto.
Y Soledad llora sin consuelo.
Hugo se detiene en la puerta y la mira y se marcha.
-¡Mi amor, mi amor! –Soledad se acerca a Aurora.
-¡No tienes de qué preocuparte! –Daniel le pone una mano sobre el hombro.
Soledad llora sin consuelo.
Daniel piensa con celos: “Yo sé que esas lágrimas no son por Aurora, son por Hugo de Medina”

Y la vida se encargará de unirnos
Resiste un poco más
Pero nunca olvides que siempre seré
para ti, una mágica flor de fidelidad
siempre estaré para ti, siempre mi amor

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Hacienda Montenegro.
-¡Alcides, vine a pedirte que me entregues la cámara que está en el sótano! –Hugo todavía vestido con una camisa blanca de trabajador.
-¿Te apetece un trago de licor? –ofrece amable Alcides.
-¡No, gracias!
-Tal vez un vaso de agua.
-¡No! –seco sin sonreír.
-¡Bueno! –Alcides se sirve agua- ¿para qué la quieres? ¡no me digas que estás a punto de tener otro de tus ataques de catalepsia!
Hugo se da cuenta que Alcides todavía no sabe y lo mira callado- “Mi hermano sigue sin saber que ya me curé de mi enfermedad” –piensa.
-¡Estuve en el laboratorio y vi que Soledad llevó a mi sobrina, enferma! –Alcides parece importarle- ¿Cómo sigue la niña?
-No llegó a sufrir un ataque pero la necesito por si pasa de nuevo – explica Hugo.
-¿Realmente te preocupa la salud de la niña?
Hugo suspira.
-¿O estás tratando de ganar puntos con Soledad? –sigue Alcides mientras come sus cacahuetes o nueces- ¡porque si ese es el caso vas perdiendo la partida!
Hugo calla dolido.
-Bueno… ¡vamos perdiendo! –corrige Alcides- ¡Daniel Von Sirak le entregó un anillo de compromiso a Soledad! –le cuenta y lo mira directamente a los ojos- ¡ahora son novios!
Hugo traga saliva.
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Laboratorio ex-Dr.Max.
-¡Daniel, gracias! –Soledad le toma las manos- ¡tú siempre estás ahí cuando te necesito!
-Tú eres mi razón de ser –Daniel le acaricia las manos- ¡y lo que le suceda a Aurorita lo tomo cómo si fuera mi propia hija!
Soledad asiente.
-¡Te acompaño a tu casa!
-¡No es necesario! El cochero me está esperando afuera.
-¡Soledad! –Daniel la detiene- ¡mírame!
Soledad cierra los ojos y no puede mirarlo, una lágrima corre por su mejilla.
-¡Yo sé que no estás así por Aurora! Es por Hugo… ¿verdad?
Soledad abre los ojos y mira para otro lado.
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Casa Margó.
-¡Está bien, Margó! Te voy a creer.
-¡Tienes que creerme si en verdad me amas! –Margó está muy bella, de azul.
Pero en ese momento irrumpe Arturo a la fuerza- ¡Por qué nunca llegaste adonde te cité!
-¡Don Arturo! –se sorprende Hércules -¡ya iba!
-¿O es que Margó no te deja ahora ir a la casa de Alcides porque se enteró que eres amante de su sirvienta Marina? –mete cizaña.
Hércules mira desesperado a Margó.
Margó lo mira con espanto y reproche.
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Herrería.
-¡Si a Aurora le pasa algo, yo me muero! –Úrsula se refugia en brazos de Boris.

(hehehe, :-D aprovecha Ursulita!! )

-¡No preciosa, no digas eso! –Boris la abraza- ¡a la niña no le va a pasar nada! La niña está con su mamá, su papá está en su casa… ¡hay un médico! La niña va a estar bien –le acaricia el brazo- ¡no le va a pasar nada, Úrsula!
Úrsula se separa- ¡Muchas gracias, Boris! Eres… un gran hombre –le sonríe- ¡yo quería pedirte disculpas por lo que pasó con Marina esta tarde! Yo debí controlarme.
-¡Hiciste lo correcto, Úrsula! –Boris la mira embobado.
Y Úrsula lo mira.
Y ambos se besan, con timidez primero… y luego en serio.
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Hacienda Montenegro.
-¡Soledad y Von Sirak no son novios! –molesto Hugo- ¡si están juntos es por Aurora, porque están buscando una cura para su enfermedad!
Alcides come sus nueces- ¡Si eso es lo que quieres creer, allá tú! yo sólo te puedo asegurar que los vi besándose.
-¡Alcides, yo no vine aquí a escuchar tus suposiciones!
Pero Alcides sigue -¡Nuestro duelo por conquistar el amor de Soledad ya no tiene ningún sentido, hermano!
Hugo suspira.
-¡Ese doctorcillo se atravesó se atravesó en el medio! –sigue Alcides- ¿qué pasa Hugo, no vas a hacer nada al respecto? –Alcides se levanta y lo enfrenta- ¡vas a permitir que ese don nadie te quite a Soledad!
Hugo respira con dificultad.
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Casa Dr. Max.
-¡A ti no te puedo mentir! No sé qué fue lo que pasó, hacía tanto tiempo que no veía a Hugo… ¡y de pronto está ahí! –y sonríe con ternura- ¡alzando a mi hija, riéndose con ella! Y olvidé todo lo malo que me ha hecho y vi de nuevo al hombre que yo amé… ¡recordé momentos maravillosos! –mira a lo lejos y de pronto se da cuenta- ¡pero… pero ya pasó! –se corrige y se seca las lágrimas- Daniel… era solamente un momento de debilidad.
-Escúchame… yo sé que va a sonar extraño y difícil lo que te voy a pedir… -le acaricia el pelo- ¡pero por tu propio bien, sino quieres volver a sufrir… Tienes que arrancarte a Hugo de tu mente! –le exige- ¡y de tu corazón!
-¡Lo sé! –Soledad se pone seria - ¡lo que pasa es que hay algo muy fuerte que nos une a los dos, se trata de nuestra hija!
-¡Lo sé! Lo sé… y jamás voy a presionarte para que hagas algo que no sientas –le promete y le besa en la mejilla- ¡no vayas al hospital! Descansa, tienes muchas cosas que pensar.
-¡Sí, necesito organizar mi mente!
-Te acompaño al coche.
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Herrería.
Úrsula sigue besando a Boris, y cuando se separa le sonríe feliz.
Y ambos se miran ilusionados.
Pero de pronto Úrsula se pone nerviosa y se separa- ¡No entiendo qué pasó!
-¡Lo que tenía que pasar, Úrsula! –Boris se acerca por detrás- ¡eres una mujer muy hermosa!
-Boris… ¡tú eres un hombre casado, esto no puede pasar! –sale corriendo- ¡no puede pasar!
-¡Úrsula, entre Marina y yo…! –Boris se queda con la palabra en la boca y luego termina triste- entre Marina y yo ya no hay nada.
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Casa Margó.
-¡Hércules! –llora- ¿Cómo así que eres el amante de Marina? –lo acusa.
-¡Vamos, habla! –se burla Arturo- dile sin miedo si eres el amante de Marina, dejaré que Margó se encargue de ti… ¡pero si no lo eres y me mentiste tendrás que vértelas conmigo!
El pobre Hércules los mira desesperados con sus grandes ojos claros-“ ¿Qué hago, qué hago?”-duda.
Arturo saca su pistola- ¡Llegó el momento de la verdad, Hércules, habla!
-¡Sí, es cierto que Marina y yo somos…!
-¿Somos?
-¡Amantes! –termina Hércules.
Pero Arturo lo patea en la ingle de manera baja- ¡Mientes! Estuve con Marina y ella me dijo toda la verdad… ustedes dos no son amantes.
Hércules se dobla en dos y lo mira.
Margó los mira sufriendo.
-¡Y también me dijo que te la pasas visitando a Alcides de Medina! ¿así que te aliaste con mi peor enemigo? –y lo golpea con su muñón.
Margó ruega que no lo pegue.
-¡Ya lo descubrí todo, Hércules! Ya sé por qué no fuiste dónde te cité, por qué no estuviste ahí para defenderme cuando terminé perdiendo la mano por culpa de Alcides –le grita.
-¿Eso es verdad, Hércules? –Margó.

(Ay Margó… :-? realmente tú y Hércules son tal para cual!!)

-¡Quiero que me digas cuáles son los sucios tratos que tienes con Alcides de Medina? –y le pone la pistola en la sien- ¡responde! ¡traidor, respóndeme! –le grita.
Hércules lo mira desde el suelo, a Arturo y a la pistola.
-Arturo… te lo suplico… ¡por favor no le hagas daño! -suplica Margó.
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Hacienda Montenegro.
-¿Por qué te quedas callado, hermano? –insiste Alcides- ¿tan poco te duró el gran amor que decías sentir por Soledad?
Hugo suspira con fastidio- ¡Alcides, no me interesa hablar de eso!
Alcides lo mira intrigado y se come sus nueces.
-¡Si vine aquí después de tanto tiempo es porque necesito la cámara! –perdiendo la paciencia- ¿me la vas a entregar sí o no?
-¡Manda a buscarla, a mí no me sirve para nada! –decide Alcides.
-¡Gracias! –aliviado Hugo y le da la espalda para marcharse.
-¡Hugo! –lo detiene Alcides- no me creo ese cuento que no te interesa lo que pasa entre Soledad y el Dr. Sirak… ¡no lo creo!
Hugo lo mira- ¡Yo perdí a Soledad para siempre! Entiéndelo –se marcha.
Alcides práctico concluye- ¡Tendré que encargarme yo solo del tal Sirak! Como sea, lo voy a separar de Soledad.
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Hotel.
Michelle practica esgrima con su fiel Andrés, y como siempre lo vence, de manera fiera.
Pero no sonríe cuando se quita la máscara.
-¿Qué pasa Michelle? –se sorprende Andrés- ¡nunca habías combatido así! Me atacas como si realmente fuera tu enemigo.
Pero Michelle está a punto de llorar y no lo mira.
-¡No entiendo! –sigue Andrés- llegas de la calle, me pides que practiquemos y te quedas cómo muda… ¿qué sucede? ¡tiene que ver con Hugo de Medina!
Pero Michelle no responde a sus preguntas y entre dientes le ordena- ¡Prepara todo, Andrés, mañana mismo nos vamos de San Marino para siempre! –sus ojos se llenan de lágrimas- ¡para siempre! –y no puede evitar las lágrimas.
Andrés la mira con pena.
-¡Cómo lo oyes, nos vamos de San Marino! –furiosa Michelle- ¡compra pasaje a tu nombre para esta noche y lleva la caja!

(me perdí… :???: ¿qué caja? O dijo casa? )

-¿Y tú?
-¡Necesito tiempo para pensar Andrés! Antes de ir a casa quiero ir a Europa, a aclarar la mente, pensar en otras cosas.
-¡Michelle, no me has contestado! ¿es por Hugo, verdad?
-¡No quiero hablar de eso, Andrés, entiende! Por favor haz lo que te pido, empaca… solo déjame mis espadas y algo de ropa… ¿sí?
-¡Está bien, Michelle! –no muy feliz- ¡está bien!
Llega Daniel y lo ve partir apenado.
-¡Michelle! Nosotros sabíamos que esto podría pasar –se acerca a Michelle.

(Y ahora es adivino?? :roll: )

Michelle hace un esfuerzo para dejar de llorar.
-¡Pero no te preocupes, hablé con Soledad…!
-¡Daniel, no entiendes! –le grita fuera de sí Michelle- ¡no intentes convencerme, por favor! Yo pensé que tenía una oportunidad con Hugo, pero hoy en la noche me di cuenta que no era cierto.
Cerca Andrés la escucha y enojado se marcha.
-¡No me puedo interponer entre Soledad y Hugo! –sigue Michelle- ¡ellos se aman!
-¡Soledad está tratando de olvida a Hugo! –levanta la voz Daniel- ¿no te das cuenta que tenemos…!
-¡Pero entiende, por favor! –le grita Michelle- ¡Soledad… tú la puedes conquistar! Porque no eres amigo de Hugo… ¡pero yo sí soy amiga de Soledad! –con tristeza- ¡no puedo ponerme entre dos personas que se aman! ¡no puedo, Daniel!
Daniel calla.
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Casa Obregón.
Soledad feliz con Aurora en brazos ríe- ¡Afortunadamente solo fue un susto! –a Ester- ¡Aurora está muy bien!
Antonia llega y se sienta.
Úrsula entra- ¡Gracias a Dios! Le pedí tanto que no le pasara nada malo a la bebé.
-¡Gracias por avisarle a Hugo! –le agradece Soledad.
Ester se pone toda rígida- ¡Cómo que Úrsula le avisó a Hugo!
Úrsula mira al cielo.
-¡Eres una entrometida, muchacha loca! –la ataca Antonia- ¿Cómo se te ocurre avisarle a semejante monstruo?
-¡Por favor! –les corta Soledad- solamente les pido que no le recriminen nada a Úrsula… ¡ella trató de ayudar! Además si no hubiera sido por Hugo, a lo mejor mi hija hubiera un ataque de catalepsia… ¡la hubieran visto! –ríe y les cuenta- ¡cuando oyó su voz paró de llorar! Y no solamente eso, sino que se le subió hasta la temperatura –festeja y la besa emocionada- ¡fue algo increíble!
Antonia simplemente levanta las cejas- ¡Sería de casualidad! Ni que Hugo de Medina tuviera poderes especiales en la voz –agria.
-Úrsula, lleva a la niña a su habitación y acuéstala en su cunita.
-¡Sí, señora! Con permiso.
-¡Gracias! –y luego Soledad enfrenta a su madre y a su tía- ¡hay algo muy importante que quiero que sepan y que además quiero que respeten ante todo!
-¿Qué es eso tan importante? –Ester.
-¡Acepté que Hugo pueda venir cuando quiera a visitar a mi hija! –y levanta la voz- ¡y es mi decisión!
Ester hace rodar los ojos y mira a Antonia.
Antonia la mira moviendo negativamente la cabeza.
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Hotel.
Hugo entra y descubre a Andrés haciendo maletas- ¿Qué haces Andrés?
Andrés lo mira con cara de pocos amigos- ¡Empaco las cosas de Michelle!
-¿A dónde va?
-¡Esta misma noche, por orden suya me llevo sus cosas! Michelle regresa a su país –le anuncia.
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Casa Margó.

(ERROR!! 8) Hugo tiene tiempo de ir a la hacienda, llegar al hotel, cambiarse de ropa, y el pobre Hércules sigue arrodillado con Arturo en la misma posición)

-¡Me traicionaste! –lo acusa Arturo- ¡trabajabas para Alcides mientras fingías que todavía eras mi sirviente!
-¡Arturo! –ruega Margó- ¡por favor no le vayas a disparar! Hércules… dile que eso no es verdad… dile.
-¡No puedo! –Hércules es sincero- ¡soy culpable! Don Alcides me ha pagado algún dinero para que hiciera algunas cosas por él, pero créame que no he hecho nada malo, patrón.
Y Arturo recuerda el secuestro de Boris- ¡Cómo no me di cuenta antes! Tú secuestraste a Boris por orden de Alcides.
-¡No me mate, patrón! –le ruega Hércules- ¡le pido perdón!
Margó también le ruega juntando las manos - ¡No lo mates!
Pero Arturo saca arma su pistola.
-¡Patrón, yo no tenía un centavo! Necesitaba el dinero para comprar esta casa.
-¡Así que lo hiciste por el cochino dinero! Eres un traidor – y se dispone a disparar.
El pobre Hércules se encoge.
Margó le empuja la mano y el disparo sale para otro lado- ¡Quítate de en medio Margó!
-¡No voy a permitir que lo mates, Arturo! –se enfrenta con valentía- ¡si lo quieres matar, me vas a tener que matar a mí primero!
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Casa Obregón.
-¡Ha pasado muy poco tiempo después de todo lo que te hizo Hugo de Medina! –Ester fríamente- ¡no puedo creer que le vayas a permitir la entrada a esta casa!
-¡De sólo imaginarme a Hugo de Medina poniendo sus pies en esta casa, me da escalofríos, Soledad! –la agria Antonia.
-¡Yo no estoy perdonando a Hugo de Medina! No se trata de eso, simplemente quiero que mi hija crezca con su padre, eso es todo.
-¡A la niña le sobra cariño en esta casa! –grita Ester- ¡no necesita nada de Hugo de Medina!
-¡Mamá, si le prohíbo a mi hija que vea a Hugo de Medina, estoy completamente segura que en un futuro me lo va a reclamar! Por más daño que me haya hecho Hugo de Medina primero tiene que estar mi hija.
-¡Soledad, mírame a los ojos y dime de frente sin excusas y sin pretextos! –Antonia- ¡realmente qué sientes por Hugo de Medina! ¿todavía lo amas a pesar de todo el daño que nos ha hecho?

(BASTA!! :mad: QUE DAÑO LE HIZO A ANTONIA AHORA!!)

Soledad la mira sin responder.
-¡Haz pensado en tu padre! –Ester- ¡se va a poner muy mal si ve a ese hombre entrar en esta casa!
Pero Lucas aparece con muletas- ¡Se hará lo que mi hija decida! –la apoya.
Soledad le sonríe agradecida.
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Hotel.
-¡Michelle, por el amor de Dios! No te des por vencida –se enoja Daniel- ¡tú eres una mujer fuerte que sabe luchar por lo que quiere!

(ay Daniel… :evila: estás tratando de llevar agua a tu molino verdad?? En realidad no te importa Michelle para nada!!)

-¡Tal vez! Pero tengo que ser honesta conmigo misma, Daniel… ¿no viste cómo Hugo miraba a Soledad? Sus ojos… reflejaban el amor que todavía siente por ella.
Daniel calla.
-¡Un amor que yo nunca voy a poder lograr! –Michelle.
-¡Ellos no se veían hacía varios meses! No te vayas a rendir por eso, por el amor de Dios, puedes ser muy feliz con Hugo.
-¡Daniel, no! –se niega Michelle- ¡no! Mañana mismo me voy de San Marino para siempre… -se seca las lágrimas- ¡y mi decisión ya está tomada!
-¡Michelle! –entra Hugo- ¡acabo de ver a Andrés empacando tus cosas! –le dice- ¡no quiero que te vayas!
Michelle lo mira intrigada.
Daniel también la mira y luego se apresura- ¡Yo ya estaba por irme! Permiso –se marcha.
-Todos nos sentimos incómodos con lo que pasó en el laboratorio –le habla Hugo- ¿por eso te fuiste?
-¡Entiendo perfectamente que Aurora es tu hija! Y es lógico que Soledad y tú…
-¡Michelle, no te confundas! Tú eres amiga de Soledad, sabes perfectamente que entre ella y yo no hay nada.
-¡Me siento avergonzada, Hugo! –sufre.
-¿Pero por qué?
Michelle suspira profundamente - ¡Porque después de tanto tiempo, finalmente hicimos el amor! –llora- ¡fui tuya! Y fue precisamente el día que Soledad y tú se reencontraron.
-¡Fue de pura casualidad! Yo estaba trabajando… -se excusa- ¡y se apareció Úrsula y me contó que mi hija se sentía mal! Por eso fui al laboratorio.
Michelle triste- ¡Lo sé! Pero al verlos juntos a ti, Soledad y Aurora… -baja la mirada- ¡entendí muchas cosas, Hugo! Por eso decidí que me voy –y enojada envaina su espada.
-¡Michelle! –la llama Hugo- ¡no puedes irte! No después de lo que pasó hoy entre nosotros… quiero que te quedes… ¡te lo pido!
-¡La única razón para quedarme es saber si algún día… tú y yo… nosotros… pudiéramos formar una familia! ¡un hogar! –triste e ilusionada al mismo tiempo- ¡pero sin hacerle daño a nadie, a Soledad, a nadie! Dime… ¿es acaso eso posible?
Hugo triste la mira y calla.
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Casa Obregón.
-¡Gracias por entenderme, papá!
-Si tú estás tan segura que la presencia de ese hombre le va a hacer bien a mi nieta… ¡que así sea! Tienes mi aprobación para que Hugo de Medina venga a esta casa.
-¡Allá ustedes, pero no me pidan que sea cordial con ese hombre!

(y cuando fuiste cordial, :evil: Estercita!!)

-¡Mamá! No va a venir a visitarnos a nosotras, va a ver a mi hija… nada más –y luego a la agria Antonia- ¡Tía, necesito que tú me apoyes! Es que ahora más que nunca tenemos que estar unidas.
-¡Está bien! Será como tú quieras –acepta Antonia- ¡Todo sea por el bien de mi sobrina!
-¿No tienes que ir al hospital? –Ester.
-¡No! Daniel me dijo que podía tomar el día libre.
-Yo… me siento tan mal… me da tanta vergüenza verlas que ustedes trabajan y yo como un inútil.

(Luquitas, es tu estado natural… :-s jamás te hemos visto mover un dedo!!)

Soledad le sonríe con ternura -¡Toda la vida trabajaste muy duro para tenernos como reinas! ¿no? Ahora es tu tiempo para descansar, papá.
-¡Creen que no me doy cuenta que ya en esta casa no alcanza ni para comer!
Soledad mira a Ester y Antonia.
#
Cámara del Tesoro.
Mientras tanto, en el subsuelo Obregón Alcides cuenta su dinero.

(hahaha!! :D Realmente es alquimista!! Convierte oro y joyas en dinero contante y sonante!!)

-¡Tengo que inventar algo para separar a Soledad de Sirak! –se dice a sí mismo- ¡ganármela de algún modo! Yo la conozco, ella no va a aceptar que la ayude con dinero… y si no es con dinero… ¿Cómo me gano su corazón? ¡cómo me gano tu corazón, Soledad!
#
Casa Margó.

(y mientras todo pasa, :o volvemos a la misma situación Arturo-Margó-Hércules!! :-D Hahaha!! Me los imagina tiesos en el tiempo mientras no los vemos!)

-¡Esta traición me la vas a pagar con sangre! –amenaza Arturo.

(ahahaha [-( ya me das risa, Arturito siempre amenazando)

Hércules que ya está más recuperado del dolor, trata de sacar su pistola pero Arturo se da cuenta.
-¡Ni se te ocurra sacar tu arma porque te reviento la cabeza en este momento!

(ayayay, :-? mejor hazlo!! )

Y Arturo lo desarma.
-Arturo, por favor no lo mates –ruega Margó- ¡yo hago lo que sea!
-¡Tú eres la única persona que puede evitar que mate a este traidor!
-¡Pídeme lo que quieras!
Hércules la mira con desesperación.
-¡Le perdonaré la vida con una condición, Margó! –chantajea Arturo- ¡Qué vengas a vivir conmigo!
Margó sorprendida.
y Hércules con rabia.
#
Hotel.
-¡Antes que pensar en ti, estás pensando en Soledad! –admira Hugo- ¡eres una gran mujer Michelle!
Michelle, muy bella en su traje de esgrima, baja la mirada.
-¡Con principios muy nobles!
Michelle cierra los ojos.
-¡Dejemos que el tiempo nos ayude! Ayúdame tú a cerrar mis heridas, dame la oportunidad de ser feliz a tu lado… ¡es lo que más deseo! –ruega Hugo.
Michelle lo mira con dudas.
Y Hugo utiliza su mejor arma, su sonrisa- ¡Esa es la espada que hice para ti!
Michelle sonríe y la mira- ¡Sí, es un arma perfecta! Su curvatura, su filo… nunca antes tuve un arma así.
Hugo le sonríe.
-¡Deberías especializarte en fabricar espadas, las haces muy bien! –Michelle sonríe abiertamente.
-¡Tal vez, pero no le veo ningún sentido! –Hugo también sonríe feliz con orgullo.
-Mira… si quieres… yo te puedo enseñar los secretos de la esgrima.
Y ambos sonríen.
#
Casa Obregón.
Mientras tanto la pobre Soledad sigue con su triste familia- ¡Papá, ya deja de preocuparte! Estamos bien, además con el dinero que regresaron de la inversión de la mina estamos resolviendo lo que haya.
-¡No me mientas, hija! Yo sé que el ahorro que tenía y lo del dinero de la mina, eso se acabó… más bien… ¡sé el trabajo que están pasando para traer el pan a la mesa!
-¡Con los trabajos que yo hago de costura y lo que gana Soledad en el hospital tenemos para vivir decentemente! –Ester- ¡no te pongas así, mi amor!
-Estaba pensando que además de ayudar a Ester en las costuras, y a Úrsula en la jalea… podría poner un anuncio en el periódico ofreciendo mis servicios –Antonia.
-¿Cómo? ¡servicios de qué! –Ester.
-¡De algo me tiene que servir lo que aprendí en el conservatorio! Puedo dar clases de piano a domicilio –Antonia.
#
Bar.
-¡No me puedo quedar sin pianista! –Paquito furioso.
Pero Alfredo se marcha porque su madre está enferma.
-¡Ay, tu madre no se va a morir! Si trabajas para mí le vas a poder pagar el médico que se da la gana –furioso- ¡podrás visitarla, no me puedes abandonar! –grita- ¡tengo que presentar un espectáculo! Mira… lo que tengo que presentar.
-¡Lo lamento, señor, es irrevocable!
-¡Ya lárgate! –le gruñe Paquito- ¿y ahora que voy a hacer?
#
Casa Margó.

(y volvemos luego de todo esto a nuestros personajes tiesos en el tiempo… figés!! :-D Hahahah)

-No entiendo, Arturo… ¿adónde vamos a vivir?
-¡Adónde más! A mi casa, por supuesto.
-¿Y tu mamá? ¡tu mamá me va a matar!
A pesar de la pistola Hércules se enoja y se levanta - ¡Margó es mi mujer, y de aquí no sale para ninguna parte!
-Tú cállate o te mueres ahorita mismo… ¡Margó, es tu decisión! –arma la pistola (otra vez???) - ¡o vienes a vivir conmigo o mato a Hércules!
Margó abraza a Hércules con fuerzas- ¡No tengo otra opción! Me voy a ir con don Arturo –suspira.
Hércules mira a Arturo con odio.
-¡Te voy a salvar la vida, mi amor! No te preocupes.

(ahahah!! :-D Esta Margó resultó una verdadera Matahari!! muchas gracias por la carcajada!!

http://es.wikipedia.org/wiki/Mata_Hari

)

-¡Esto que está haciendo se llama secuestro! No tiene ningún derecho a llevarse a Margó –grita Hércules.
Y Margó hace su maleta lentamente.
-¡Cierra el pico! –Arturo espera pacientemente y lo sigue apuntando- ¡más bien agradécele a Margó que todavía estás vivo! De ahora en adelante, Hércules, tú y yo somos enemigos, un solo paso en falso y te mato… ¡que te quede claro, lo tuyo y lo de Margó se terminó! Ella se viene a vivir conmigo.
Margó suspira desesperada.
-Que te quede como consuelo que no te abandonó, sino que la perdiste por traicionarme con mi peor enemigo.
Hércules lo mira con odio.
-¡Nos vamos Margó! –anuncia Arturo- ¡andando!
Y Margó y Arturo se marchan.
-¡Te juro que esto no se quedará así! –promete Hércules al quedar solo.
#
Noche de luna.
-¿El secreto del arte de las espadas?
Michelle se saca el casco de esgrima y sacude su bella cabellera- ¡Eres muy buen alumno, Hugo! Ahora tienes más conocimiento de cómo usar las espadas.
-¡Soy muy buen oyente! –le sonríe- ¿ya te sientes mejor?
-¡Sí! ¿y tú?
-¡Con una mujer como tú es imposible sentirse mal! –sonríe - ¡eres una mujer excepcional, Michelle!
#
Hacienda Montenegro.
-¡Pensé que Arturo iba a matarte después que te descubrió en mi casa! –Alcides.
-¡Descubrió todo, patrón! –Hércules- sabe que usted me contrató para que lo espiara a él.
-¿Y cómo sigues con vida?
Hércules con rabia y con vergüenza - ¡Me la perdonó a cambio de Margó! Se la llevó a vivir con él, se la llevó a la fuerza.
-¡Arturo no se va a quedar quieto después de esto!
#
Ex-residencia Medina.
Arturo entra con su nueva conquista… Margó… que mira la casa con ojos cuadrados- ¡Esto es una locura, Arturo! ¿Cómo me vas a hacer vivir en tu casa?
Arturo la mira simplemente.
-¡Tu madre me odia!
-¡Ya veré yo que me invento!
-¡No te va a creer! ¿Por qué no me dejas volver a mi casa?
-¡Arturo! –aparece Gladis como un rotweiler- ¡qué hace esta mujerzuela en mi casa!
Arturo la enfrenta.
#
Casa Obregón.
-¡Hola mi amor! –Úrsula juega con Aurora- ¿Cómo estás?
Aurora le habla y trata de levantarse.
-¡Si algún día tengo un bebé quiero que sea cómo tú de bella! –la besa- ¿sabes qué? –suspira- ¡lo que me pasó hoy fue lo más hermoso que me ha pasado en la vida!
Y recuerda el beso con Boris.
-Tengo que decirle a tu mamá… tengo que decirle a la señora Soledad –y de pronto ve un bolso de cuero sobre la cama- ¿y eso? –lo abre y encuentra mucho dinero- ¿qué es esto?
#
Hotel.
Golpean a la puerta de la habitación de Michelle- ¡Adelante!
-¿Ya te sientes mejor? –entra Daniel- te vi enseñándole a Hugo unos trucos con la espada –cierra la puerta detrás.

(Danielito… [-X eso no se hace)

-¡Tengo la ligera impresión que cambiaste de parecer y no te vas de San Marino!
Michelle sonríe- ¡Hugo me convenció de quedarme! Andrés ya se llevó mis cosas, así que le pondré un telegrama para que regrese.
-¡Hiciste lo correcto, Michelle! –festeja Daniel- me alegro muchísimo que te quedes y ya verás que entre los dos vamos a lograr que Hugo y Soledad vuelvan a ser felices.
#
Casa Obregón.
Soledad, pensativa sale al jardín, en la noche, suspira profundamente y mira al cielo.
Se sienta en un banco y recuerda.
A Hugo besando a Aurora.
A Hugo sonriendo.
-¡Ay, Hugo! Ha pasado tanto tiempo… pero hoy cuando te vi… ¡se me removió la vida! Es como si el tiempo se hubiera detenido… tu mirada… tu risa –y sonríe con ternura- ¡era igual! –y se pone seria - ¡y al mismo tiempo era tan diferente! Quisiera odiarte pero no puedo –sufre- ¡y yo sé que tengo que sacarte de mi corazón! Tengo que poder hacerlo –y mira la cajita con el anillo de Daniel y recuerda.
“-La paciencia es mi mayor virtud –le dice Daniel- y esperaré todo el tiempo que sea necesario con tal de tener algún día la oportunidad de ser tu esposo y amarte y adorarte, a ti y a tu bebé hermosa”
Y abre la pequeña cajita y mira el anillo y sonríe- ¡Daniel! –y se lo pone decidida.
Y observa el anillo en su mano.
En ese momento llega Hugo y la observa- ¡Entonces es verdad!
-¡Hugo! –se sorprende asustada Soledad.
-Es cierto que estás comprometida con Daniel Von Sirak.
Soledad no responde.
-¿Te lo regaló Von Sirak?
Soledad muy nerviosa se saca el anillo torpemente y lo guarda- ¡Hugo! ¿qué es lo que estás haciendo aquí? ¡me asustaste! –le levanta.
Pero Hugo sigue en lo mismo- ¡Entonces sí estás comprometida con él!
-¿Quién te lo dijo?
-Te acabo de ver con el anillo de compromiso en tu dedo –le recuerda Hugo.
Soledad respira con dificultad- ¡En todos estos meses que no nos hemos visto… la única persona que ha estado allí para apoyarme, aparte de mi familia, es Daniel! Estoy muy agradecida con él.
-¡Me lo puedo imaginar! –Hugo mordiendo cada palabra- ¡yo también la he pasado mal!
-¿Sí? –Soledad levanta las cejas- ¡has pasado mal! Pero al menos estás solo, y solo tienes que responder por ti –le acusa- ¡en cambio yo he tenido que responder por mi familia! Para mí han sido momentos muy difíciles.
Hugo trata de cambiar la conversación -Soledad, vine porque necesito…
-¡No, no, no! –levanta la voz Soledad- ¡mientras tú rehaces tu vida al lado de Michelle, yo trato de sacar a mi familia adelante Hugo! ¿y sabes quien ha estado allí todo este tiempo para ayudarme? ¡Daniel!
Hugo calla.
-¡Por eso es una persona muy importante para mí, no solamente está tratando de levantar a mi papá de una silla de ruedas, Hugo, sino que también está ayudando a nuestra hija! –enojada- ¡está buscando la cura para la catalepsia!
-¡Entonces sí estás comprometida con él! –deduce Hugo.
Soledad calla y luego responde- ¡No! Aún no le he dado mi respuesta –le dice sincera.
Hugo traga saliva con dificultad.
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Hotel.
-¡Quedarte en San Marino fue la mejor decisión, estoy completamente seguro que tú vas a hacer muy feliz a Hugo! –festeja- ¡y yo a Soledad!

(no lo sé… :-? Michelle se quedó sin Andrés… queda indefensa… peligro a la vista para ella!! :-( No merece morir! )

-¡Gracias, Daniel! Eres un buen amigo.
-¿Y Hugo? Pensé que estaba contigo.
-¡No! Fue a ver a su hija.
Daniel pierde la sonrisa- ¡Es inevitable que se vean! –pierde toda seguridad- ¡cuando hay un hijo de por medio, ese lazo no debe romperse nunca! Tendremos que acostumbrarnos –se resigna.
-¡Sí! Es lo mejor si no queremos sufrir –y Michelle recuerda la mirada de Alcides hacia Daniel.
-¿Michelle, qué pasa?
-¡Tengo que contarte algo que vi, que me dio muy mala espina! Tiene que ver contigo y Alcides de Medina.
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Hacienda Montenegro.
-¡Así que Arturo descubrió que trabajas para mí y te quitó a tu mujer! –come sus nueces 24/7.
-¡Así fue patrón!
-No te mató con una bala, pero te disparó dónde más te duele… ¡en el corazón! –filosofo Alcides.
-¡Don Alcides, ayúdeme a recuperar a Margó!
-Me cuesta creer que un hombre tan perverso como Arturo te haya dejado vivir después de descubrir que lo traicionaste… vino hasta la hacienda, lo descubrí discutiendo con Marina.
-¡Tuve que inventar que Marina y yo teníamos un romance porque me vio salir de aquí! Y después se llevó a Margó para castigarme.
-O sea que tu mujer te salvó la vida.
-¡Lo sé! Y por eso necesito que me ayude, don Alcides… ¡ayúdeme a recuperar a Margó!
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Ex-residencia Medina.
-¡Yo sé muy bien quien es esta mujerzuela, Arturo! Lo único que me faltaba es que te atrevieras a traer a una mujer de la calle a la casa de una familia de abolengo.
Arturo se pasea tranquilamente.
Margó los sigue- ¿Quién es abolengo? –pregunta inocente.
-¡Qué horror! –se espanta Gladis- ¿qué van a decir los vecinos? Dime que nadie te vio entrar con esa sinvergüenza a mi casa… ¡Arturo, una cualquiera en mi casa! Por Dios… ¿qué te pasa? ¡es que ya no respetas tu casa ni tu madre ni nada! –histérica.
Arturo con flema- Bueno… madre, ya estuvo bueno de insultos… ¡Margó es una mujer decente! Que yo sepa ella no roba para vivir.
-¡Decente! –se burla Gladis- ¡decentes mis calzones que siempre están limpios y planchados!
Margó ríe divertida ante esto.
Gladis la mira como para asesinarla- ¡No le veo ninguna gracia! Mira Arturo, quiero que saque sin mediatamente a esta mujerzuela de mi casa… ¿estás loco, borracho o que?
-¡No, madre! Ni estoy borracho ni Margó se va a ir a otra parte, mejor vete acostumbrando a su presencia porque de ahora en adelante ella va a trabajar en esta casa.
-¡Qué! –grita Gladis.
Y Margó se divierte.
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Casa Obregón.
-Si en esta casa apenas hay para comer –Úrsula mira el dinero- ¡quien puso esto aquí en la habitación de la señora Soledad! –y de pronto ríe- ¡no puede ser! –y sale gritando- ¡mi niña Soledad!
-¿Qué formas de gritar Úrsula? –entra Antonia y se queda patidifusa al ver tanto dinero- ¿Y eso? –acusadora mal pensada como siempre- ¿de dónde salio ese dinero, Úrsula?
Úrsula la mira sorprendida.
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En el jardín.
-No le has dado respuesta… pero piensas aceptarlo –deduce Hugo- ¿eso es lo que quisiste decir?
-¡Lo siento! Lo siento mucho, pero creo que esto no es asunto tuyo.
-¡Sí! –acepta Hugo- ¡me estoy entrometiendo en tu vida, no tengo ningún derecho! Pero me duele verte comprometida con otro hombre –le confiesa.
Soledad baja la mirada- ¡Mejor no hablemos de dolor, Hugo! Las heridas están muy recientes aún.
-¡Creo que mejor me voy! –decide Hugo- ¡vendré a visitar a mi hija en otro momento! –se dispone a retirarse- ¡no fue mi intención importunarte! Con permiso.
-¡Puedes ver a Aurora! –lo detiene Soledad.
-¿Ya hablaste con tu familia para pedirles autorización? Por mi presencia en esta casa.
-¡No fue fácil! Pero aceptaron… ellos saben igual que yo que es lo mejor para nuestra hija… -lo mira de reojo.
-¡Gracias!
-¡Me dijo Michelle que… están muy bien! –no puede evitar un dejo de celos en su tono y mirada- ¡que las cosas están mejor que nunca entre ustedes! –lo mira acusadora.
Y Hugo la mira con aire culpable.
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Hotel.
-Michelle… ¿qué pasa con Alcides? Te pusiste mal.
-¿Qué hacía Alcides contigo en el laboratorio cuando Soledad y yo llegamos con la niña/
-¡Vino a hablar conmigo! Alguna vez me ofreció dinero para encontrar la cura de la catalepsia y yo lo rechacé… ¡él no entiende que esto no se trata de dinero!
-Creo que Alcides ya se enteró que le propusiste a Soledad que sea tu novia… o tal vez los ha visto juntos.
-¿Por qué lo dices?
-¡Por la forma que te miraba en el laboratorio! No sé… en su mirada había mucho odio… ¡no conozco bien a ese hombre pero por todo lo que me ha contado Soledad, y por su obsesión con ella… Daniel… me da miedo que pueda hacerte algo!
-¡Si Alcides de Medina pretende enfrentarme por el amor que siento por Soledad, estaré esperándolo!
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Hacienda Montenegro.
Alcides cacahuetes - ¡Ya no hay que esperar más! Las cartas con Arturo están echadas y sobre la mesa.
-No lo entiendo, patrón.
-Arturo ya descubrió que trabajas para mí, no te quiere cerca… eso quiere decir…
-¡Que ya no me necesita! –deduce Hércules- sin su ayuda estoy perdido, patrón.
-¡Fuiste fiel conmigo! Y yo pago bien la fidelidad.
-¡Don Arturo me propuso que lo ayudara a atentar contra usted! Traté de avisarle, pero él llegó a mi casa y me detuvo.
-¡A eso vino! Tengo que ser cauteloso.
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Casa Obregón.
-¡Michelle es mi amiga! –nerviosa se arregla el pelo- ¡y es una gran mujer! Independiente, que no se va a dejar cegar tan fácilmente por el amor… ¡a ella no vas a poder engañarla como a mí, Hugo! –y sonríe con amargura y rencor.
-¡Preferiría que no hablemos de Michelle! –corta Hugo.
-¿Y por qué no? –Soledad sin complejos- ¡Si tú me acabas de preguntar por Daniel y yo te respondí! ¿entonces por que no podemos hablar de Michelle? ¿por qué??
Hugo calla.
-¡Me sentí muy mal por ella el día que salió corriendo del laboratorio! Yo sé que… que ella se sintió incomoda porque estábamos juntos otra vez.

(se supone que fue hoy mismo!! 8) )

-¡Michelle se...! –Hugo duda y luego sigue - ¡se sintió un poco indispuesta, se sentía mal! Incluso le pidió a Andrés que se llevara su equipaje por adelantado porque se quería ir de San Marino.
-¡Qué! –se espanta Soledad- ¡no lo sabía!
-¡Sí! –sigue Hugo- después hablamos y recapacitó, se dio cuenta que estaba equivocada.
-¿Y entonces ya no se va?
-¡No! No se va… cambio de planes.
Soledad parece aliviada- ¡Ah! Sí, claro… bueno… me alegra mucho… ¡mejor entremos a la casa para que puedas ver a la niña! –decide- ¿te parece?
-¡Sí! –acepta Hugo- ¡gracias por permitirme ver a mi hija! Lo que estás haciendo habla de tu buen corazón.
Y Soledad lo mira largamente y luego entra a su casa.
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FIN DEL CAPITULO
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AVANCE.
Alcides despide a Eloísa.

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