LA TRAICION 075 – ¡NO SE PUEDE CURAR! – 14/mayo/2008

Con Mario Cimarro y Dana García
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable
Mabouchita
Rank Admin
Rank Admin
Posts: 1041
Joined: Tue Nov 21, 2006 3:00 am
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable

LA TRAICION 075 – ¡NO SE PUEDE CURAR! – 14/mayo/2008

Postby Mabouchita » Sat May 17, 2008 3:12 am

LA TRAICION 075 – ¡NO SE PUEDE CURAR! – miércoles 14 de mayo de 2008

#
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez

Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano


#
Casa Obregón.
-¡Van a encontrar a Hugo! –le susurra Soledad a Michelle y Andrés.
-¡Se acabó Soledad! No hay forma de detenerlos –Michelle-No aguanta más esto
- ¡Úrsula saca la niña de la casa... urgente! -ordena Soledad.
-¡Por las buenas o por las malas! –grita Manrique.
-¡Hay que sacar a Hugo! –susurra Soledad corre a su habitación- ¡No está aquí!
-¡Desapareció! –Michelle llega detrás.
Detrás de ella los hombres irrumpen en la habitación de Soledad.
Hugo no se encuentra
#
Bóveda.
Hugo está atado de manos cuando recupera el conocimiento.
Alcides lo está mirando.
-¿Alcides? –Hugo se frota los ojos- ¡eres tú!
-¡Claro que soy yo! Y acabo de salvarte la vida, hermanito –Alcides come tranquilamente cacahuetes.
-¿Qué lugar es éste, adonde me trajiste?
Pero Alcides simplemente sonríe y lo mira.
Hugo estudia el lugar y no lo reconoce- Me siento un poco mareado... –respira con dificultad- ¿qué lugar es éste, Alcides, adonde me trajiste?
-¡Estás!
Hugo mira preocupado alrededor y corrige- ¡Estaba a salvo! Ahora contigo, no sé.
Alcides sonríe como un niño travieso- ¡No seas malagradecido, hermanito! Te acabo de salvar de la turba de inversionistas que te querían linchar... ¿qué hiciste durante mi ausencia que todos te quieren matar?
-¡Para qué lo preguntas! Si ya sabes la respuesta.
-¿Por qué lo dices? –sigue comiendo cacahuetes.
-¡Porque estoy completamente seguro que nos estuviste vigilando antes de hacer tu aparición! –lo mira con dudas- ¡debes tener un plan entre manos!
-¡Te encontré desmayado en el cuarto de Soledad! Y la policía me dijo que en la cárcel te dio un ataque de catalepsia.
-Alcides... ¿qué lugar es este? –Hugo cierra los ojos- ¿dónde está Soledad?
#
Casa Obregón.
-¡Es aquí donde tienen oculto a Hugo de Medina! –Manrique.
Soledad y Michelle se miran inquietas.
Ester y Antonia también se miran.
-¡Permiso! –se marcha gritando Antonia.
-¡Puede buscar adonde quiera porque nosotros no escondemos a prófugos de la justicia! –reacciona Soledad.
-Ya oyeron, registren todo –ordena Manrique.
Y todos empiezan a buscar.
-¡Ya les dije que aquí no hay nada! –les grita Soledad- ¡váyanse de aquí!
-¡Qué vergüenza, son unos salvajes! –Michelle.
Y en ese momento Lucas decide hacer su aparición teatral- ¡Fuera de esta casa o cometo una locura! –los encañona con la pistola.
Ester piensa- “Hace un momento estaba aquí... ¿dónde pudo haber ido?”
-¡Vamos Manrique, aquí no está! –Omar, el dueño del bar.
-¡Lucas, por Dios! –entra Antonia- ¡El juez está allá afuera con un ejercito de policías! Quiere verlo, Manrique.

Lucas baja la pistola.

(Que de todas maneras era BIEN INUTIL!! :? )

#
Residencia Rebeca.
-Mi marido era un hombre muy inteligente y tal vez mandó construir el escondite perfecto para ese tesoro.
-¡Por favor Rebeca! ¿quieres que dinamitemos todas las casas a ver si encontramos ese tesoro? –se impacienta Paquito.
Eloisa ríe a carcajadas.
-Eloisa, tú habla con Alcides y averigua lo que queremos saber.
-Ustedes se pueden burlar, pero yo tengo razón... ¡nadie mejor que yo para conocer las tretas de mi difunto esposo! –Rebeca.
#
Casa Dr. Max.
-¡Doctor Maximiliano! Sé que está ahí –grita Daniel.
Margó se asusta- ¡No abra! Don Arturo no quería que nadie se enterara.
-Si no le abro ¡tumbará la puerta! Que no entre al consultorio.
Margó asiente.
El doctor Max abre la puerta y Daniel entra- ¡Gracias!
-¡No quería verlo más en el laboratorio!
-Entiendo... mucho gusto... –a Margó- disculpe mis malos modales pero es una emergencia.
-¿Qué quiere?
-¡Necesito hacer unos análisis a una muestra de sangre y es urgente! Por favor présteme sus equipos.
El doctor Max lo mira con cara de malos amigos.
Margó le sonríe para disimular.
#
Cámara del tesoro.
-¿Hace cuánto que me sacaste de casa de Soledad?
-¡Ya te dije que te encontré desmayado!
-¿Y estamos cerca de su casa?
Alcides piensa en silencio- “Cerca no.. hermanito... ¡debajo de la casa de Soledad!” –y luego en voz alta- ¡no tan cerca, estamos en medio del bosque! Tal vez no en el medio, en un lugar que nadie conoce.
-Alcides... ¿por qué me tienes atado? –le muestra sus manos atadas- ¿qué te propones?
-¡No temas, Hugo! Si quisiera matarte, ya lo hubiera hecho.
-¡Entonces, suéltame!
-Conozco tu soberbia, Hugo, eres capaz de cometer la idiotez de escaparte y entonces tus amigos los inversionistas... ¡te colgarían de un árbol!
Hugo suspira.
-¿Cómo escapaste de la cárcel? Soledad tiene que haberte contado quienes y cómo te ayudaron.
Hugo no responde.
-¡Soledad me mintió! –de pronto deduce Alcides- ¡dijo que no sabía dónde estabas! A pesar de todo lo que le hiciste parece que todavía le importas... ¡llevas un punto, hermano!
Hugo lo mira a los ojos- ¡Te llevo dos puntos! –lo reta- vi el acata de divorcio y estoy enterado que renunciaste a la paternidad de mi hija.
Alcides lo mira sin sonreír.
-¡Ahora la voy a reconocer como mía propia! –sigue Hugo- ¡legítimamente! –y tiene una pequeña sonrisita de alivio en la comisura de los labios.
Alcides simplemente sigue comiendo tranquilo.
#
Casa Obregón.
-¡Tengo afuera a un ejercito de policías que están dispuestos a disparar!
-Ya nos advirtieron señor juez –Manrique- pero resulta que Hugo de Medina nos estafó a todos, las victimas somos nosotros.
-¡Eso no le da ningún derecho a sembrar el caos! –se enoja- ¡usted y el señor Arturo de Linares convirtieron a esta ciudad en un campo de batalla! Presenten su denuncia en mi despacho, pero permitan que la ley juzgue al señor Hugo de Medina.
-¡Está bien señor juez! Permiso –se retiran.
Soledad aprovecha para interrogar al juez- ¿Qué le puede pasar a Hugo de Medina con esto de la demanda?
-¡Será juzgado por estafa en la mina!
Lucas se asusta- ¿Cómo señor Juez? ¡estafa!
-¡Una persona especializada certificó que no hay oro en esa mina!
Lucas nervioso mira a Ester que mira para otro lado.
Y Lucas recuerda su negocio a través de Rebeca.
-¿Alguno de ustedes sabe dónde se esconde Hugo de Medina? –pregunta el juez.
Y todos callan.
#
Cámara del Tesoro.
-Hugo... a mí nadie me obligó a firmar esos documentos –le recuerda Alcides- ¡ese punto no te lo ganaste, te lo regalé yo! Ya te dije que vamos a luchar por el amor de Soledad, con una guerra limpia, por las buenas.
Hugo no deja de mirarlo.
-¡Yo dejé ir a Soledad! Para que ella decida lo que quiera.
Pero Hugo no se da por vencido -¡Hoy Soledad me besó! –le dice- ¡me besó! Y sí... si quieres saber la verdad, ella me ayudó a escapar de la cárcel... ¿qué más pruebas necesitas de su decisión?
-¡No me provoques! –le advierte Alcides- ¡no hagas que te regrese a la cárcel! La celda te puede dar otro ataque de catalepsia.
Hugo piensa- “Alcides no sabe que estoy curado” –y luego en voz alta- Necesito salir de aquí, Alcides, tengo que reunirme con Soledad... ¡sácame de aquí!
Alcides mira alrededor, piensa y luego se acerca y se arrodilla a su lado- ¡Hermanito, te necesito dormido! –y le hace el punto Vulcano (de Stark Trek) y lo hace dormir- tengo que aprovechar que está anocheciendo para sacarte de aquí –y antes de marcharse hace un control de propietario de sus tesoros- ¡tú menos que nadie puede saber mi secreto! –acariciando una enorme esmeralda.
#
Arriba.
-¡Señor Juez! –Lucas- ¿todos los que invirtieron en la mina perdieron su dinero?

(ahahaha por fin Luquitas!! :evila: )

-¡Correcto! Si ustedes saben donde se esconde Hugo de Medina le aconsejo que le digan que se entrega.
Soledad se preocupa.
-¡Señor Juez! –Michelle- ¿si alguien paga la deuda de Hugo con esos inversionistas?
-¡Eso ayudaría en gran parte! Al menos su criado Boris quedaría en libertad inmediatamente.
-¡Boris está preso! –se asusta Úrsula que tiene a Aurora en brazos.
-¿A qué se refiere? –Michelle- ¿acaso hay algo más?
-¡Marina de Goncalves colocó una denuncia en contra de Hugo de Medina por intento de asesinato a su persona y por la muerte del hijo que esperaba!
Todos quedan impactados con esta noticia.
-En caso de resultar culpable –sigue el Juez- ¡al señor Hugo de Medina le espera la horca! Si ustedes saben el paradero del señor Hugo de Medina repórtenlo a la autoridad competente, con permiso.
Soledad queda muy triste.
Lucas se tira en un sillón.
-¡Marina acusó a don Hugo de asesinato! –reacciona espantada Úrsula.
-¡Eso tiene que ser un malentendido! –Soledad- ¡eso no puede ser verdad!
-¡Lo es, Soledad! –exclama Michelle- ¡yo estuve ahí ese día, fue un accidente!
-¿Accidente? –se burla Ester - ¡Hugo de Medina es capaz de cualquier cosa!
-¡Cállate, Ester! –cansado y vencido Lucas.
-¡Tenemos que encontrar a Hugo! –Michelle.
-¡Tenemos que buscarlo antes que caiga la noche! –Soledad- ¡vamos!
Antonia suspira nerviosa.
Úrsula preocupada.
#
Casa Dr. Max.
-Le presto mis instrumentos con dos condiciones, primera... ¡que me deje ver lo que va a hacer! Y segunda tiene media hora.
-¡Acepto sus condiciones! –y Daniel se pone manos a la obra.
-Si don Arturo despierta y ve a ese hombre.
-No va a despertar en menos de una hora –el doctor Max- ¡vigile!
Margó se aleja para vigilar el estado de Arturo.
El doctor Max presta mucha atención a lo que hace Daniel.
#
Pueblo.
-¡Cómo si se lo hubiera tragado la tierra! –Michelle a Andrés.
-¡No puede ser! –Lucas.
-¡Nentiendo, porque Hugo estaba muy débil! –Soledad- ¿cómo pudo levantarte y salir solo de la casa?
-¿Y si alguien lo ayudó, Soledad, si alguien se lo llevó de tu cuarto? –Michelle.
Y todos se miran- ¿Pero quien?
#
Cae la noche.
En la prisión- ¡Boris, tiene visita! Solo un minuto señora.
Boris pregunta- ¡Marina! ¿eres tú?
Pero es Úrsula que viene a verlo y le sonríe.
-¡Úrsula! –se alegra Boris- ¡Úrsula!
#
Residencia Rebeca.
-Tengo mucho miedo señorita Eloisa... –Marina se pasea nerviosa- ¿qué debo hacer?
-¡Pensar en tu hijito! En esa pobre inocente criatura que murió por culpa de Hugo de Medina y seguir con la mentira hasta el final –fríamente Eloisa.
-Sí, pero cuando Boris atestigüe y diga toda la verdad, va a decir que don Hugo no me empujó por las escaleras.
-¡Eso no va a suceder! Yo misma me voy a encargar de que Boris no abra la boca... ¡Hugo y Boris cayeron en desgracia y no están en condiciones de acusar a nadie! En cambio tú... tienes una aliado muy poderoso que podría hacer que Hugo de Medina termine en la horca.

(hum... habla de Alcides??? :eek: No entendió nada!!)

Marina intrigada- ¿Quién, usted?
-¡Marina! –ríe Eloisa- Mientras menos secretos sepas, menos probabilidades de que alguien quiera cortarte la lengua –la amenaza veladamente.
Y Marina comprende.
#
Laboratorio Dr. Max.
-¿De quien es esa muestra de sangre, qué está buscando?
-¡Es de una amiga mía, doctor! –miente Daniel- ¡Tiene una infección y quiero saber cual es para poder medicarla!
-¿Por casualidad no tendrá que ver con el estudio de la catalepsia?
-¡Por favor!
-¡Déjeme ver! –pide el doctor Max.
-¡Todo suyo! –acepta Daniel y le deja el microscopio.
-¡Aquí no hay nada! –dice el doctor Max luego de un rato- es sangre limpia... como la de un niño... ¿o una niña?
-Exactamente Dr... eso es lo que a mí me sorprende –finge Daniel- ¡mi amiga tiene una infección, aparentemente se siente mal y no encuentro nada! Sumamente extraño.
Pero el doctor Max lo mira con sospecha.
Margó preocupada. Daniel la mira y le sonríe. Margó le responde con una sonrisa nerviosa.
#
Casa Obregón.
Alcides espera sentado en la sala.
Soledad llega nerviosa- ¡Alcides! ¿qué haces aquí?
Detrás entra Michelle.
-¡He venido a traerte una noticia que tiene que ver con Hugo!
-Los inversionistas estuvieron aquí y registraron la casa... ¡Hugo no está! Y no sabemos dónde pueda estar... ¿satisfecho?
-¡Es usted un hombre muy testarudo, Alcides! –le sonríe jugando Michelle.
-¡Y usted señorita Michelle, es una mentirosa! –le sonríe Alcides.
Michelle pierde la sonrisa.
-¿Sabe por qué Hugo se salvó de que lo lincharan? –Alcides con triunfo- ¡porque fui yo quien lo sacó de tu recamara!
Soledad queda boquiabierta.
Alcides divertido.
-¡No sé de qué estás hablando, Alcides! –trata Soledad.
-¡Hoy temprano lograron engañarme! Muy astuto lo del paseo, señorita Michelle... ¡pero no les sirvió de nada!
Soledad ya no puede seguir fingiendo- ¿A dónde lo llevaste, dónde lo tienes?
-¡Así me gusta, Soledad! De frente, sin mentiras, yo he cambiado... ¡pero necesito que creas en mí!
-¿Dónde está Hugo? –Michelle.
-Hugo está en un lugar seguro, lo importante era salvarlo de esa turba que quería lincharlo.... ¡escúchame Soledad! Estoy haciendo todo esto por ti, para demostrarte que quiero ganarme tu corazón, limpiamente por las buenas.
-Si es cierto lo que estás diciendo... entonces dime de una buena vez... ¡en dónde tienes a Hugo!
#
Hacienda Montenegro.
Hugo abre los ojos- ¡Esta es mi casa! –y mira las paredes desnudas- ¡Alcides! –llama pero no lo encuentra. Hugo se da cuenta que la habitación está saqueada de todo- ¿qué pasó aquí?
Con un esfuerzo se levanta- ¡Boris!
#
Celda.
-Que don Hugo se haya curado completamente de la catalepsia es un verdadero milagro, Úrsula –festeja Boris- ¡un milagro!
Úrsula le toma la mano y le sonríe - ¡Sí, pero puede ir a la horca por culpa de la denuncia de Marina! –llora.
-¡Marina! No sé por qué insiste en esa mentira –sufre Boris- ¡mi patrón no le hizo nada! ¡mi patrón no la empujó! Ella cayó –le cuenta.
-Boris... me da mucha pena que hayas perdido a tu bebé... tú eres un hombre maravilloso con un corazón de oro y no mereces todo lo que te está pasando.
Boris le agradece con el corazón- ¡Úrsula! –le acaricia el rostro a través de las rejas- ¡Úrsula!
-¡Me tengo que ir! Pero voy a hablar con la señora Soledad, voy a pedirle que me ayude a sacarte de este infierno.
-¡Úrsula! No sabes cuánto me ha servido tu visita... me sentía tan solo... ¡gracias por venir Úrsula!
Úrsula retira su mano y se marcha.
#
Casa Dr. Max.
Daniel sigue estudiando la sangre de Aurora.
Margó se da cuenta que Arturo se despierta y hace ruidos- ¡El gato! –grita Margó para simular.
Pero Daniel no presta atención.
-¡Dios santo! –Daniel se pone pálido.
-¿Qué sucede? –se sorprende el doctor Max mientras vigila a Margó.
-¡Nada de importancia, doctor! No se preocupe –y Daniel toma todas sus cosas rápidamente- más bien, quiero agradecerle infinitamente por prestarme sus equipos –está nervioso- ¡es usted muy amable, ojala que... mi amiga se cure! ¡gracias! –y besa la mano de Margó - ¡permiso, buenas noches!
#
Casa Obregón.
Soledad se enoja- ¡No juegues más conmigo, Alcides! Dime dónde tienes a Hugo.
-Señorita Michelle... ¿sería tan amable de dejarnos a solas por favor?
Michelle se dispone a marcharse pero Soledad la detiene- ¡Michelle! Es mi amiga y merece toda mi confianza y mi respeto, delante de ella puedes decirme todo lo que tengas que decir.
Alcides asiente- ¡Hugo está en su casa! Allá lo llevé.
-¡Bien! Espero que sea verdad lo que me estás diciendo.
-¡Soledad, yo espero que de ahora en adelante seas sincera conmigo! No más mentiras, por favor... –y se despide- ¡buenas noches, con permiso!
-¡Tenemos que ir por Hugo! –Soledad a Michelle- ¡nos necesita ahora más que nunca!
#
Hacienda Montenegro.
Todavía tambaleándose Hugo se pasea por su casa vandalizada- ¡Yo soy el culpable de todo esto! Mi estúpida venganza contra Soledad... ¡y ahora lo estoy pagando!... –y cierra los ojos- ¿dónde estará Boris, qué habrá pasado con él?
Detrás aparece Marina- ¡Don Hugo! –se sorprende.
Hugo se da la vuelta y la mira, está descompuesto, mal.
#
Casa Obregón.
Soledad trata de convencer a Michelle- ¡Tenemos que ir a ver a Hugo! Ya escuchaste al juez, tenemos que advertirle... Michelle... acompáñame por favor.
-¡No, Soledad! Esto te corresponde únicamente a ti.
-¡Pero...!
-¡Ya Soledad! ¿a quien pretendes engañar? Yo sé que tú lo amas... si Hugo necesita a alguien en este momento... ¡es a ti!
Soledad le sonríe - ¡Gracias Michelle!
Y se abrazan muy fuerte.
Soledad sale corriendo.
Michelle queda sola- ¡Hugo de Medina... no es para mí! –llora- ¡es tuyo Soledad! ¡es tuyo!
-¡Michelle! No hemos podido encontrar a Hugo de Medina –entra Andrés y al verla llorar se asusta- ¿qué te pasa?
-¡Prepara todo, mañana nos vamos de San Marino! –decide Michelle.
Andrés la mira apenado.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo se siente mal.
-¡Media ciudad lo está buscando! –Marina se mantiene a distancia y pone las manos en la cintura- ¿cómo regresó sin ser visto?
Hugo se apoya sobre algo- ¡Sí!... se ve que estuvieron aquí.
-¡Sí, vinieron a cobrarse el dinero que usted les robó del negocio de la mina! –Marina lo acusa.
Hugo extiende la mano- Marina... por favor... ¡ayúdame!
-¡Yo ya no estoy a su servicio don Hugo! –se niega Marina y lo mira con disgusto- ¡usted me desgració la vida!
-Marina, sabes perfectamente que eso no es verdad... me siento mal... por favor –y al tratar de caminar cae al suelo al lado del retrato de su padre.
Marina disfruta de verlo mal.
-¡Marina! –suplica Hugo desde el suelo- ¡necesito llegar a mi cuarto, no me siento bien!
-¡Patrón! –con burla- pobre de usted, porque Boris está en la cárcel y él no lo puede ayudar –y ríe- ¡y por mí... se puede morir de una vez!
Y cuando Hugo no tiene a nadie.
-¡Hugo! –aparece corriendo Soledad.
Hugo la ve y se le ilumina el rostro.
Marina mira con rabia a Soledad.
Soledad corre a su lado y se arrodilla junto a él.
-¿Qué hace aquí señora Soledad? –Marina.
Pero Soledad no la mira siquiera- ¿Estás bien?
Marina se marcha.
Hugo mira a Soledad como si fuera un ángel.
-¡Lamento mucho todo lo que hicieron con tu casa! –Soledad sigue.
Hugo cierra los ojos con alivio - ¡No importa! –le sonríe - ¡las cosas materiales no importan! –y la mira con una sonrisa- ¡si tú estás a mi lado no importa nada!
Soledad le sonríe.
#
Bosque.
Alcides sigue con su empacho de cacahuetes.
-¡Después que nos vimos en la casa don Hugo! –Hércules- fui a buscar a don Arturo pero no lo encontré.
Alcides come- ¡Tu patrón no te va a humillar más!
-¿Qué pasó con don Arturo? Y usted... ¿por qué quería hablarme en privado?
-En este momento tienes dos opciones, o estás conmigo o estás contra mí –le advierte Alcides.
-¡Yo obedezco órdenes! –le dice Hércules firmemente.- ¡de Arturo de Linares!
-¡Obedecías! –le corrige Alcides- Arturo de Linares está muerto –le anuncia- ¡muerto!
Hércules se sorprende.
#
Casa Dr. Max.
-¿Cómo se siente, Arturo? –el doctor Max.
Arturo mira su muñón vendado.
-Menos mal que no te moriste –Margó- el doctor te operó.
Arturo la mira.
-Se salvó gracias a esta mujer –sigue el doctor Max- de no haber sido por Margó hubiera muerto desangrado.
Y Arturo recuerda la trampa de Alcides y su mirada se llena de odio.
#
Hotel.
Michelle está triste.
Y recuerda el beso robado de Hugo y suspira.
Y recuerda a Soledad- “Hugo sigue en mi corazón, a lo mejor tú eras la persona que esperábamos en nuestras vidas para poder sacarme a Hugo del corazón”.
-¿Adonde piensas ir? –aparece Daniel.
-¡Me voy Daniel! Lo pensé mejor y no quiero hacerle daño a Soledad.
-¡Pues no puedes irte! Menos después de la noticia que voy a darte.
#
Hacienda Montenegro.
Soledad ayuda a Hugo a acostarse.
-Me siento un poco mareado... si viniste hasta acá fue porque viste a mi hermano Alcides... ¿te contó lo que hizo? –con una sonrisa.
-¡Sí! –sonríe Soledad- ¡él fue quien te salvó de los inversionistas! –y le acaricia el pelo.
Hugo le acaricia la mano.
Soledad mira alrededor- ¡Dios mío, cómo dejaron tu casa! Son unos salvajes.
-¡Soledad... si dices que no te importo! –le susurra Hugo- ¿por qué viniste? ¿por qué viniste hasta acá?
Soledad lo mira triste y baja la mirada.
-¡Porque me amas! –se ilusiona Hugo- ¡porque sientes lo mismo que yo! Porque nuestras vidas están unidas por el amor, por eso viniste... ¡porque no podemos vivir el uno sin el otro! –y le acaricia el rostro- ¡y porque tenemos una hija juntos! Y eso nadie lo podrá cambiar jamás.
#
Hotel.
-¡No sé qué vienes a decirme! Pero mi decisión está tomada, me voy de San Marino.
-¿Por qué?
-¡Porque me enamoré de Hugo y no quiero lastimar a Soledad! –llora - ¡hubieras visto cómo se puso cuando Hugo desapareció de la casa!
-¿Hugo desapareció?
-¡Sí, llegó una turba a buscarlo a casa de Soledad! Pero Alcides lo salvó.
-¿Cómo que Alcides rescató a Hugo?
-¡Alcides está decido a ganarse la confianza de Soledad! Por eso lo hizo... ¿dónde estabas?
-Hugo me autorizó a tomarle una muestra de sangre a la niña –Daniel se pone serio- ¡así que fui al laboratorio de Max!
-¡Daniel, dime que Aurora tiene el mismo componente especial en su sangre! –ruega Michelle- ¡el mismo que Hugo y yo tenemos!
-¡No, Michelle! Lamentablemente no hay forma de curar a la hija de Hugo y Soledad... ya no tiene sentido que busquemos la flor –sigue - ¡no serviría de nada porque la niña no tiene el mismo componente especial en su sangre! Si le inyectamos el extracto de la flor, moriría.
Michelle llora sin consuelo- ¡Esa noticia es terrible! –se seca las lágrimas - ¡Soledad no lo va a resistir! ¿estás seguro que no hay nada que hacer?
-¡Michelle, nadie más que yo hubiera querido darle la gran noticia a Soledad! Poder salvarle la vida a la hija de Soledad –Daniel sufre.
-¡Entonces con más razón! Llegó la hora de irme –levanta la voz- ¡ya de nada sirve que yo esté aquí si no podemos curar a su hija!
-¡No sabes lo que estás diciendo porque no estás pensando sino que estás sintiendo, Michelle! –Daniel la toma de los hombros y la sacude- es por Hugo...
-¡Sí, Daniel! –llora Michelle- ¡es por él que me quiero ir! Soledad me confesó que había renunciado a su amor, que yo era quizás la persona que debía aparecer en su vida para que ella se arrancara a Hugo del corazón, y que por eso me dejaba el camino libre... ¡porque ellos jamás volverían a ser felices juntos! Pero sé que es mentira... ¡es mentira porque ellos se aman! –y solloza fuertemente- ¡y no me quiero ilusionar con un amor que va a acabar destrozándome el corazón!
-¡No! –le grita Daniel- ¡si Soledad te dijo eso es porque necesita ayuda! ¡necesita olvidar a Hugo porque ya no puede amarlo más después de todo lo que le hizo!
Michelle lo mira sorprendida.
-¡Michelle, vamos a luchar por conseguir ese amor! Tú con Hugo, y yo con Soledad –está como obsesionado- ¡y voy a dedicar cada segundo de mi vida para encontrar una cura para su hija! –le promete.
-¿Qué me quieres decir?
-¡Que luchemos! No renuncies antes de dar la batalla... ¡tú eres una mujer valiente! No te dejes vencer antes de haber peleado... ¡me dijiste: “soy capaz de hacer las locuras más grandes por amor” ¿y entonces? ¡dentro de varios años cuando mires hacia el pasado y pienses en esta renuncia... ¿cómo te vas a sentir?
Michelle mira para otro lado- ¡Como una mujer cobarde! Que abandonó la oportunidad de amar a un hombre que me estremece cada rincón de mi cuerpo cada vez que lo veo!
Daniel llora- Entonces... ¿todavía crees que debemos irnos y renunciar a lo que ambos estamos sintiendo?

(ayayay Daniel... mejor marchense!! 8) )

#
Hacienda Montenegro.
Soledad mira a Hugo- Tú y yo siempre estaremos unidos por la hija que tenemos... ¡es cierto! Pero eso no quiere decir que nosotros...
-¡Poco antes de salir de tu casa pude ver los papeles de tu divorcio con Alcides! –Hugo le cuenta- ¡yo quiero reconocer a Aurora legalmente como mi hija! Por favor – le ruega.
-¡Sí, por supuesto! Aurora es tu hija –acepta Soledad- ¡Ella es producto de un amor que alguna vez existió entre nosotros! –y sonríe triste- ¡un amor apasionado y profundo que algún pensamos que superaría todo! –se le amarga la voz.
-¿Recuerdas la noche que nos escapamos de tu fiesta? –con ternura Hugo- ¿recuerdas? –le acaricia el rostro- ¡Aquella noche nos amamos como nunca!
Soledad lo mira y recuerda la noche de amor- Esa fue la noche más maravillosa de toda mi vida –le confiesa- ¿y sabes por qué? ¡porque esa noche concebimos a nuestra hija!
-¡Soledad, perdóname! –con lágrimas en los ojos.
-¡Hugo, por favor, ya no hagas más grande este sufrimiento –trata de alejarse.
Pero Hugo la detiene- ¡Por favor, perdóname! –la detiene suavemente- ¡dame la oportunidad de ganarme tu perdón! –con mucho dolor- ¡yo daría mi vida... mi vida entera... por regresar el tiempo atrás! –llora- ¡perdóname!
Soledad también llora- ¡Lo lamento, pero no puedo! –se niega- ¡no puedo amarte! Porque en mi corazón ya no queda amor.
#
Bosque.
-No quisiera que terminaras igual que tu patrón –Alcides come cacahuetes- ¡Si estás a mi lado... tu vida estará garantizada! ¿aceptas trabajar para mí?
Hércules ya no duda- ¡Sí, señor! Estoy de su lado.
-¡Perfecto! De ahora en adelante serás mi aliado y mi mensajero... vas a comenzar averiguando sobre una flor que se llama Orquis Vivantis y qué relación hay entre esa flor y la catalepsia... ¿de acuerdo?

(bueno... :-D Hérculitos no es el más inteligente para este tipo de trabajo que digamos!)
#
Casa Dr. Max.
-¡Así que Hércules estaba contigo en el río! –Arturo que ya recuperó la voz- ¡con razón no aparecía por ninguna parte!
Margó lo mira con miedo.
-Doctor, supongo que sabe por culpa de quien me pasó esto –Arturo.
-¡Por supuesto! Y me siento culpable por haberle contado que Alcides mató a su hermana Beatriz.
-¡Margó, me salvaste la vida, te lo agradezco mucho! Preferiría que nadie sepa que estoy vivo... y si no es molestia... me gustaría quedarme en tu casa.
#
Residencia Rebeca.
-Algo me dice que Alcides me va a necesitar muy pronto, escuchaste, esos hombres casi saquearon la casa de Soledad.
-¡Deseo de todo corazón que encuentren a Hugo y que devuelva el dinero de los inversionistas!
-¡Señorita Eloisa! –llega corriendo Marina- ¡es que... don Hugo apareció! En este momento está en la Hacienda Montenegro con la señora Soledad.
#
Hacienda Montenegro.
-¡Perdóname! –ruega una vez más Hugo- ¡tú eres una gran mujer! Tú conoces el perdón.
Soledad calla.
-¡Está bien, no te quiero presionar! –acepta Hugo- ¡dejemos que el tiempo nos ayude!
Soledad suspira- ¡A mí no me sirve el tiempo! El tiempo cura un corazón enfermo... ¡pero el mío ya está muerto! –lo mira con tristeza infinita.
-¡No, no digas eso! –se duele Hugo.
-¡Dime cómo puedo evitar recordar el infierno que me hiciste vivir haciéndote pasar por Alcides! –le reprocha- ¡todo el daño que me hiciste!
-¡Piensa en los momentos hermosos que pasamos juntos, Soledad! –le ruega Hugo- ¡piensa cuando nos conocimos! ¡cuando nos enamoramos!
-¡Eso es parte del pasado! ¿cómo puedo olvidar todas esas noches que pasé al lado de tu habitación sufriendo, aterrorizada, pensando que podías entrar y hacerme daño porque yo creía que tú eras Alcides! –levanta la voz- ¿cómo pudiste verme sufrir durante tanto tiempo? ¡porque yo pensaba que tú estabas muerto y me sentía responsable que te hubieran enterrado vivo.
Hugo llora- ¡Fui tan egoísta! –se culpa.
-¡Egoísta no es la palabra! Fuiste mi torturador, me viste llorar durante meses... ¡por ti! Y no fuiste capaz de conmoverte.
-¡Perdóname, te lo suplico! –y con la cara bañada en llanto le besa la mano- ¡perdóname! Yo quería vengarme... ¡yo quería verte pagar por la traición de la que te creía responsable! –mira a lo lejos.
-¡Hugo, no sigas!
-¡Soledad, ahora ambos sabemos que todo fue un malentendido! –le sonríe entre sus lágrimas- ¡y yo ya estoy curado! ¡ya tengo un futuro cierto!
Soledad tiene una pequeña sonrisa.
-¡Nuestra hija! Muy pronto, también estará curada... –le besa la mano y le ruega- ¡podemos hacer una familia juntos, felices! Ahora nadie podrá separarnos.
Soledad llora y mueve la cabeza negativamente.
-¡Dime qué sentido tiene mi futuro si no puedo amarte! ¿qué sentido tiene mi vida sino puedo estar contigo? –y le ruega con ojos enamorados- ¡Déjame amarte, Soledad!

Y ambos se miran.
Y lentamente se acercan.
Y se besan dulcemente.
Y se besan apasionadamente.

quisiera devolver el tiempo a mi favor
y no dejar que nada se interponga entre tú y yo

Sálvame, despiértame otra vez
temo cerrar los ojos sin saber
si vas a estar conmigo al amanecer


Y se separan lentamente.
Hugo sigue con los ojos cerrados como un sueño.
-¡Esto no debió pasar! –Soledad se limpia los labios y va a levantarse.
Hugo sonríe - ¡Desde que me besaste en el cuarto... sentí la necesidad este otro beso!
Soledad se detiene- ¡Yo no fui quien te besó, Hugo! –le aclara- ¡fue Michelle!
Hugo la mira sorprendido.
Y en ese momento entran Michelle y Daniel al cuarto.

(Pero no es posible!! :? a estos dos los tengo atragantados!! ya no los puedo ver que irrumpan en los momentos más importantes!! :evil: )

Soledad se levanta de la cama- ¡Creo que llego el momento de irme!
-Soledad, vinimos porque Daniel necesita hablar contigo... ¡es importante! –Michelle.
Soledad sale del cuarto con Daniel.
Hugo que todavía está sorprendido por la noticia que le dio Soledad, no mira a Michelle.
-No pasa nada, Hugo –miente Michelle- ¿te sientes mejor?
-¡Sí, gracias! –seco – Michelle... ¿es cierto lo que Soledad me acaba de decir?
-¿Qué cosa?
-¡Qué me besaste! –sin mirarla y molesto- ¡que tú y yo nos besamos!
#
Sala.
-Vine a... hablarte de tu hija, Soledad.
-¿Qué pasa con ella?
-¡Mientras estuviste con Michelle, esta tarde, tratando de desviar a Alcides, yo...!
-¿Qué pasa, Daniel? ¡habla de una vez!
-Hugo me autorizó a tomarle una muestra de sangre a tu hija.
Soledad suspira- Bueno... debiste consultármelo, Hugo es su padre pero yo tenía que saber primero.
-¡Discúlpame!
-Pero al menos ya tomaste la muestra –ríe Soledad- ¡eso quiere decir que pronto vamos a saber si la flor sirve para curar a mi hija! ¿cuándo piensas hacer los análisis?
-Ya lo hice –con cara seria.
-¿Lo hiciste? –se acerca Soledad- ¿y qué pasó? ¡la sangre de mi hija tiene los componentes especiales que tienen Michelle y su papá! ¿se va a curar apenas consigamos la flor!
-¡No, Soledad! –le anuncia sombrío- ¡tu hija no tiene el mismo componente especial en su sangre!
Soledad recibe el impacto.
-¡Tu hija no se va a curar de la catalepsia!
Soledad lo mira espantada.
Daniel se acerca y la abraza.
Soledad llora en su hombro.

(No, no, no!! esto fue injusto!! Hugo tenía que estar presente también! es el padre de la Aurora!! :mad: )

#
Casa Dr. Max.
Margó toma instrucciones cómo curar a Arturo- ¡Cada ocho horas!
-¡Vamos a tu casa ya! –pide Arturo.
-¡Sí, apoyate en mi hombro! –Margó con amabilidad.
-¡He perdido una mano, no mis dos piernas! –grita Arturo- ¡ya estoy bastante bien!
Margó se sorprende.
-¡Doctor, ni una palabra a nadie! A mí no me ha visto.
-¡Doctor Max! –aparece Alcides- Quisiera que hablemos sobre la orquídea azul o la famosa Orquis Vivantis... ¡Arturo! –Alcides se queda blanco al ver vivo a Arturo.
#
FIN DEL CAPITULO
#
www.mabouchita.com
#
AVANCE.
Hugo en prisión.

[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable
[phpBB Debug] PHP Warning: in file [ROOT]/vendor/twig/twig/lib/Twig/Extension/Core.php on line 1236: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable

Return to “LA TRAICION - Resumenes”

Who is online

Users browsing this forum: No registered users and 0 guests