LA TRAICION 078 – ¡INJUSTICIA! – lunes 19 de mayo de 2008

Con Mario Cimarro y Dana García
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Mabouchita
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LA TRAICION 078 – ¡INJUSTICIA! – lunes 19 de mayo de 2008

Postby Mabouchita » Tue May 20, 2008 1:32 am

LA TRAICION 078 – ¡INJUSTICIA! – lunes 19 de mayo de 2008

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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez

Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano


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Un guardia entra y habla con el juez que se sorprende.
-¡Boris Goncalves huyó, escapó del juzgado! –anuncia el Juez.
Hugo queda impactado con la noticia.
Úrsula no lo puede creer.
Rebeca y Eloísa festejan.
Marina sonríe más tranquila.
Guillermo y Elena se preocupan.
Omar, Manrique y Arturo se miran.
Y Alcides mira a Hugo curioso.
Y Marina aprovecha para seguir su teatro- ¡Boris huyó porque es un cobarde, señor Juez! Porque sabe que este hombre mató a mi hijo –y llora fuertemente.
Hugo mira a otro lado indignado.
-¡No quiso dar la cara porque sabe que Hugo de Medina es un asesino! –Marina grita.
Todo el mundo grita.
Elena y Guillermo protestan que no es cierto
-¡Silencio! –grita el señor juez- ¡silencio en la sala!
Michelle tiene los ojos rojos.
-¡La policía se va a encargar de buscar al señor Boris Goncalves y él tendrá que responder por complicidad con el señor Hugo de Medina!
Alcides sigue todo muy atento.
Úrsula también, muy preocupada.
-¡Este hombre no solo acabó con la vida de mi hijo, sino con mi matrimonio!
Eloisa sonríe aprobando a su alumna.
-¡Por su culpa, Boris irá a la cárcel por el resto de su vida! –sigue Marina echando leña al fuego.
El juez mira a Hugo- ¿Tiene algo que decir, Hugo de Medina?
Hugo se levanta digno- ¡Señor Juez, nada de lo que dice esta mujer es cierto!
El juez mira con dudas a Marina.
-¡Ese día cuando estuvo a punto de caer por las escaleras, yo traté de ayudarla, pero no lo logré! –explica con calma.
Pero Marina sigue llorando.
-¡Todo fue un accidente! –afirma Hugo - ¡un lamentable accidente!
-¡Mentira! –grita Marina fuera de sí- ¡Mentira, señor Juez, no le crea! –y lo vuelve a acusar- ¡Hugo de Medina mató a mi bebé, él es un asesino!
-Marina... eso no es verdad –le habla Hugo- ¡tú lo sabes! -y toma asiento de vuelta.
-¡Y pretendes que te creamos! Por favor, Hugo –grita Arturo- ¡Acabas de demostrar que eres un estafador! ¿por qué no habríamos de creer que eres capaz de empujar a esta mujer, con la intención de matarla a ella y a su bebé!
-¡Mi hijo tiene razón señor Juez! –lo apoya Gladis- todos somos testigos de lo que dijo don Lucas de Obregón sobre este hombre.
Úrsula baja la cabeza desesperada.
Alcides mira a Hugo con una mirada que dice que todo va muy mal.
Rebeca ríe con triunfo.
-¡Silencio en la sala! –grita el Juez.
Y todos hablan al mismo tiempo.
Hugo baja la cabeza sin defensa, inquieto.
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-¡Daría lo que fuera por poder ayudarle! Pero me temo que esto terminará muy mal –se preocupa Michelle.
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Hospital.
-¡Dime, mamá! ¿qué es eso tan importante que mi papá quería decirme?
-¡Tu papá estaba muy borracho! No puedes creer todo lo que dijo –protesta Ester.
-¡Estaba bebido, pero mi papá dijo muchas verdades! –Soledad se seca las lágrimas- fue tanto que me hizo revivir el horror y sufrimiento que me causó Hugo... ¡y ahora esto! Si mi papá se llega a morir.
-¿Piensas seguir protegiendo a ese hombre? –se escandaliza Ester- ¿vas a seguir ayudándolo y escondiéndolo?
-Si a mi papá le llega a pasar algo, te juro que no habrá nada en el mundo que hará que yo lo perdone –promete Soledad.
-¡Por fin reaccionas, hija!

(ah... muy pronto cambiarás de idea Soledad!! 8) )
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Un río.
-Hércules, me tienes una sorpresa... ¿qué será? –festeja Margó- bueno... si me tienes una sorpresa... yo también te voy a sorprender –y se empieza a desvestir.
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Muy cerca Hércules, con una pistola, tiene a Boris atado y encapuchado.
-Debo cumplir cuánto antes la orden de don Alcides, para encontrarme con Margó –se dice Hércules.
-¿Qué pasa? ¿quién es usted? –Boris no puede ver y grita- ¡Auxilio! Que alguien me ayude.
Hércules hace sonar el percusor de la pistola, listo para matarlo.
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Juicio.
Todos gritan.
Úrsula se acerca a Michelle- ¡Señorita, por favor haga algo! –le ruega- si a don Hugo lo llevan a la horca, mi niña Soledad se muere... se lo ruego por favor... ¡haga algo!
-¡Úrsula, qué más quisiera yo! Pero no hay forma... –sufre Michelle.
Úrsula pierde las esperanzas y se aleja de ella.
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En medio de los gritos llega Paquito y se acerca a Rebeca y Eloisa que disfrutan del espectáculo.
-¡Hola remolacha! –a Eloisa- ¿de qué me perdí? Todos tienen una cara como si fueran a matar a alguien.... –y las mira- ¿y ustedes dos por qué no guardan los colmillos? –les advierte- ¡parecen un par de hienas!
Rebeca ríe- ¡Hugo de Medina no tiene escapatoria!
-¡Francisco, saca tu libreta y apunta todo! –Eloisa- porque creo que estamos a punto de presenciar algo muy importante.
-¡Culpable! –grita la gente.
-¡Orden en la sala! –grita el Juez- ¡una vez escuchadas las declaraciones del caso presentado por Marina de Goncalves en contra de Hugo de Medina!
Alcides mira preocupado.
Hugo tiene miedo.
-¡Este tribunal lo declara culpable! –sentencia el juez- ¡y como lo dispone la ley será sentenciado a morir en la horca!
Hugo queda espantado. Y sacude la cabeza como para despertarse de un mal sueño.
Arturo sonríe con alivio y maldad.
Guillermo y Elena se llevan las manos a la cabeza asustados.
Hugo no puede creer que esto le pase y mira a Michelle.
Michelle llora.
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Hospital.
-¡Doctor, dígame cómo está mi papá! ¿ya reaccionó? –Soledad.
-¡Sí, pero está muy débil y pidió hablar a solas contigo!
Soledad entra a ver a su padre.
Ester se asusta y trata de seguirla.
-¡No puede pasar, doña Ester! –la detiene Daniel- ¡don Lucas pidió hablar a solas con Soledad!
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En su cama Lucas es un hombre viejo.

(no lo aguanto!! :evil: )

-¡Soledad! –la llama.
-¡Papá, no quiero que hables! Daniel me dijo que estás muy débil.
-Me estoy muriendo, hija.
-¡No digas eso, papá! Te vas a recuperar, te vas a poner bien.
-¡No! voy a morir, pero antes de hacerlo, quiero decirte algo muy importante.
Soledad llora.
-¡Hija! –Lucas hace un esfuerzo- ¡lo que hice en el juicio... fue horrible! Lo hice por todo el amor que te tengo mi niña... ¡porque tú siempre serás mi niña, mi hija!
-¡Papá! Por supuesto que sí, yo soy tu hija y tú eres el mejor papá que existe sobre la tierra... no tengo la menor duda, papá, te amo.
-¡No!... oye... ¡yo no soy tu padre! –le dice Lucas.

(ahaha!! que manera de demostrar su amor, Lucas hace todo mal! :? )

Soledad se queda de una pieza- ¿Qué?
-¡Tu verdadero padre es... el que fue mi mejor amigo! ¡Jeremías Montenegro!
Soledad se queda espantada.

(nah! No creo que se muera!! :-? Lastimosamente :twisted: )
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Juicio.
Hugo traga saliva con dificultad, tiene rabia.
-¡Silencio, por favor! –grita el juez- ¡la sentencia de muerte en la horca de Hugo de Medina deberá realizarse el próximo domingo!
Hugo mira a lo lejos.
-¡Esta ejecución será publica, en la plaza Real de San Marino! Se levanta la sesión.
-¡Un momento, señor Juez! –se levanta Alcides- ¡como abogado que soy y con todo el respeto que merece este Tribunal y su Señoría, no estoy de acuerdo con su sentencia!
Todos se espantan.
El Juez pone mala cara.
-¡Silencio por favor!-grita el Juez.
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-¡No entiendo por qué Alcides no está de acuerdo en la condena de su hermano! –se enoja Eloisa- ¡si lo que quiere es deshacerse de él!
-¡Por favor, Eloisa! Como si no conocieras a Alcides –Paquito- ¡es bruto, debería de decirle al señor Juez que quemara a su hermano en la hoguera!
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-¡Demasiado tarde, Alcides! –se levanta Arturo- ya el señor Juez dictó sentencia.
-¿En qué no está de acuerdo, señor Alcides? –el Juez.
-¡Entendería una condena en la cárcel! Pero no la pena máxima... ¡no hay suficientes pruebas contra mi hermano!
-¿Te parece poco el desgarrador testimonio de esta sirvienta que nos has explicado que Hugo trató de asesinarla? –grita Arturo- ¡Y como por culpa de tu hermano ella perdió a su bebé!
Hugo mira a lo lejos ido.
Marina aprovecha para seguir llorando cómo victima.
Alcides se da la vuelta y lo mira sonriendo- ¡Es su palabra contra la de mi hermano!
Rebeca y Eloisa pierden toda sonrisa.
-¡No hay pruebas contundentes! –sigue Alcides- ¡no hay testigos presenciales! –y luego al Juez- ¿tengo o no tengo razón, señor Juez?
El juez lo mira dudando.
Arturo tiene miedo.
Michelle tiene un poco de esperanzas.
Hugo sigue ido.
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Hospital.
-¿De qué estás hablando, papá? Tú eres mi verdadero padre.
-¡Y tú... siempre serás mi hija! Soledad... donde esté... adonde quiera que vaya después de mi muerte... ¡siempre te cuidaré! –le promete.
-¡Papá! ¿por qué mencionas a Jeremías de Montenegro? ¡tú eres mi papá, siempre lo vas a ser! Eso nunca va a cambiar, papá –le sonríe- a lo mejor lo dices porque estás débil.
-¡No! sé exactamente lo que te digo, tu mamá Ester sabe bien que lo que digo es verdad... ¡mi vida! ¡te amo! Te amo con todo mi corazón, aunque no haya sido el hombre que te dio la vida... ¡Te amo!
Soledad lo mira sin reaccionar.
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Afuera Ester protesta- ¡Tengo que entrar a ver a mi esposo!
-¡Don Lucas está muy delicado y pidió hablar a solas con su hija! Tenemos que respetar su decisión.
-¡Usted no entiende, doctor! –se enoja Ester- ¡tengo que estar ahí adentro! Él es mi esposo y tengo derecho a verlo –se dispone a entrar.
-¡Su esposo está a punto de morir! –la detiene Daniel- tal vez no entienda, señora, pero esta puede ser la última oportunidad que él tiene de hablar con su hija.
Ester se queda sin palabras.

(bueno y Daniel que pinta??? :? sea como sea Ester es su esposa!!)

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Juicio.
-¡Señor Juez! –exige Alcides- ¡no se puede condenar a nadie a la pena máxima sin evidencias de peso!
-¿Quieres más evidencias Alcides? –grita Arturo- ¿y qué me dices de la fuga del cómplice de tu hermano?
Alcides lo mira como para matarlo con los ojos.

(hum... :D qué guapo está!!)

-¡Boris Goncalves prefirió huir para no verse implicado en el crimen que tu hermano Alcides y él cometieron! –sigue Arturo.
-¡Con todo respeto, señor Juez! Todos fuimos testigos de lo que dijo Lucas de Obregón –grita Manrique- ¡Este hombre es un criminal!
El juez golpea su martillo por enésima vez- ¡Silencio!
Michelle se levanta e interviene- ¡Alcides de Medina tiene razón!
Alcides la mira con interés.
Hugo también la mira en silencio.
-¡Se está decidiendo sobre la vida de un ser humano! Yo ignoro las causas por las cuales el señor Boris huyó, pero estoy segura que de estar aquí hubiera desmentido la declaración de su esposa, la señora Marina de Goncalves.
-¡Se ha demostrado que el acusado engañó a varias personas con el invento de una mina que no tenía oro! –responde el Juez- ¡su criada de toda la vida hizo una amplia declaración sobre los lamentables sucesos dónde perdió la vida el hijo que esperaba! Y el único testigo huyó para no enfrentar la justicia.
Hugo lo mira sin creer lo que escucha y suspira cansado.
-¡Y hay otra evidencia peor, señor abogado Alcides de Medina! Su hermano, sabiéndose culpable, escapó ayer de la cárcel con la ayuda de tres individuos enmascarados.
Andrés y Michelle se miran preocupados.
-¡Estuvo desaparecido porque alguien le brindó refugio y protección! Señor Hugo de Medina... ¿quién lo ayudó a escapar de la cárcel? –lo interroga- ¿quién lo escondió de la justicia?
Alcides mira a otro lado.
Y Hugo mira al Juez.

(bueno, ya sabemos que no va a decir nada!! :-D BRAVO MI HUGUITO!! FUERZAS!!)
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Un camino.
Hércules lleva la carreta y la detiene.
-Nos detuvimos –dice Boris con la capucha puesta- ¿qué quiere? ¿adonde me trajo?
Pero Hércules lo lleva –¡Vamos, camine!
-¡Tengo que declarar en el juicio! –ruega Boris- ¡necesito salvarle la vida a don Hugo!
-¡Vamos! –Hércules pierde la paciencia.
-¿Por qué no me mata de una vez? –grita Boris.
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Hospital.
-Tranquilízate, debes estar delirando... ¡Dios mío, estás ardiendo de fiebre! Hay que llamar a Daniel.
-¡No, por favor! Lo que pase conmigo no importa, solo quería que supieras la verdad, y aunque yo no sea tu padre tú siempre serás mi niña del alma, hija por favor.
Soledad llora.
-¡Perdóname otra vez, nuevamente por lo que hice en el juicio! Pero... ¡Hugo de Medina no te merece! Prométeme que... vas a sacar a Hugo de tu vida, por favor.
-¡Por favor, tú te vas a mejorar! Tú te vas a recuperar.
-¡Promételo, por favor! Que lo vas a desterrar de tu vida para siempre a Hugo de Medina... ¡hija mía, prométemelo! –le ruega.
-¡Papá! Yo por ti... ¡papá!
Pero Lucas desfallece.
-¡Papá, reacciona! –grita Soledad.
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Juicio.
-¡Señor Hugo de Medina! ¿quién lo ayudó a escapar de la cárcel? –exige el Juez.
Michelle lo mira y recuerda cuando lo ayudaron a escapar, con Daniel y Andrés.
-¡Señor Juez! –habla Hugo- ¡cuando los hechos sucedieron, yo me encontraba en una profunda crisis de catalepsia! Estaba inconsciente, yo no sabía lo que pasaba a mi alrededor, cuando desperté... ¡ya estaba en mi casa! Ahí fue dónde usted me detuvo.
Arturo, tomándose del muñón para impedir que sangre- ¡Estamos siendo victimas de una componenda de los hermanos de Medina para burlarse de la ley y de la justicia! –grita- ¡señor juez, esto es una farsa!
Alcides lo mira con rabia.
-¡Yo le pido con todo respeto, no solamente que ratifique la sentencia, sino además que ésta sea ejecutada lo más pronto posible para evitar nuevamente el peligro de una fuga!
Úrsula sufre.
Hugo está muy triste, una lágrima corre por su mejilla.
Paquito y Eloisa curiosos.
-¡Señor juez, en sus manos está el prestigio de San Marino! –sigue Arturo- ¡por respeto a la dignidad de los ciudadanos de este pueblo, yo le pido que su sentencia se ejecutada hoy mismo!
Alcides lo mira furioso.
Hugo calla.
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Hospital.
-¡Papá, reacciona! –grita Soledad- ¡Daniel, ayúdame!
Daniel entra con Ester.
-¡Ayúdame, no permitas que vaya a morir!
-¡Salgan inmediatamente de aquí! –ordena Daniel- ¡enfermera! –y le da golpes en el corazón para hacerlo reaccionar.
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Río.
Muy sexy Margó espera- ¡Hércules, Hércules! –repite enamorada- ¡hasta tu nombre me gusta! ¿será que ese es el hombre que me va a sacar de la mala vida? ¡será cierto lo que me dijo! ¿qué quiere ser mi novio? ¡yo quiero ser tuya, Hércules, solo tuya!
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Hércules arrastra a Boris.
-¡Quien quieras que seas eres un cobarde! ¿por qué no me quitas la capucha y me dejas ver de frente, asesino?
Hércules le pega y le apunta con la pistola y piensa- “Maldita sea... ¡no tengo más remedio que cumplir la orden de mi nuevo patrón, Alcides!
-¿Eres un asesino, verdad? –pregunta Boris.
Y Hércules recuerda a Margó- “Yo quisiera enamorarme de un hombre que nunca haya manchado sus manos con sangre” –y no puede disparara.
-¿Qué pasa, quieres matarme? –Boris- ¡mátame de una vez!
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Hospital.
Soledad llora.
-¡Hija! –Ester- ¿qué te pasa?
Y de pronto Soledad deja de llorar- ¡Qué fue lo que hiciste, mamá! –la mira furiosa- ¡mi papá me dijo que él no es mi padre, que yo era hija de Jeremías Montenegro!
Ester traga saliva.
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Juicio.
-¡No voy a permitir que nadie menoscabe mi autoridad con argumentos insostenibles! –se enoja el juez- ¡quedó demostrado hasta la saciedad que el señor Hugo de Medina es responsable de todos los cargos que se le imputan!
Alcides está molesto.
Hugo mira preocupado, sin esperanzas.
-¡Ni siquiera hemos descubierto un síntoma de arrepentimiento por parte del acusado! –sigue el juez.
Michelle llora.
-¡Ni siquiera dio el nombre de los cómplices que lo ayudaron a escapar, por otro lado, teniendo en cuenta la apelación que hizo el señor abogado Alcides de Medina, que no introdujo argumentos sustanciales que refutar!... –y el juez hace una pausa- ¡me ratifico en mi sentencia.
Alcides mira a Hugo asustado.
Y Hugo mira a su hermano con ojos grandes abiertos.
-¡Condeno a muerte al señor Hugo de Medina para que muera en la horca!
Marina sonríe, pero de pronto se da cuenta que Eloisa le hace gestos para que no sonría y vuelve a poner cara de victima.
-¡Y teniendo en cuenta el peligro de fuga que representa el acusado será ejecutado mañana al despuntar el sol! –y diciendo esto se levanta- ¡se levanta la sesión!
Michelle llora abiertamente.
A su lado Andrés la sostiene.
-¡No pueden hacer eso! –grita Guillermo- ¡es un hombre bueno!
-¡Él nos daba trabajo, él creía en nosotros! –suplica Elena.
Úrsula se quiere morir.
Hugo los mira.
Alcides mira al suelo, las cosas no salen bien.
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-¡Llévenselo, y enciérrenlo en una mazmorra de alta seguridad! –grita el juez.
Michelle llora en brazos de Andrés.
-¿Tiene algo que decir el acusado? –sigue el horrible juez.
Hugo se levanta y mira a Arturo que tiene una sonrisa cruel de triunfo, luego a Michelle que llora con Andrés, y luego a Alcides y luego habla tranquilo- ¡Mañana, con los primeros rayos del sol... podrá disfrutar cómo ahorcan a un hombre inocente!
Marina sonríe.
Paquito sonríe.
Eloisa parece triste.
Úrsula llora sin consuelo y se marcha.
-¡Hugo, te prometo que...! –Michelle le habla.
-¡No hace falta, Michelle! Por favor... dile a Soledad que quiero despedirme de ella.
Michelle baja la mirada.
Alcides sigue sin aire.
Y se lo llevan.
Gladis y Manrique miran serios.
Michelle mira con rabia hacia Rebeca y Arturo que sonríen crueles y sin reparos.
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Hospital.
-¡Yo sé que me vas a odiar por lo que te voy a contar! Pero tienes derecho a saber la verdad –Ester- cuando me casé con tu padre él cambió mucho... ¡se dedicó a beber! –llora Ester.
Y Soledad la mira intrigada.
-Nuestra situación económica era terrible... vivíamos en la casa de Jeremías... ¡y él se convirtió... en mi refugio! Entonces yo quedé embarazada de ti.
-Embarazada... –Soledad pone cara de horror- ¿de Jeremías? Entonces eso quiere decir que yo soy hija...
-¡No! ¡te lo juro por lo más sagrado que tú eres hija de Lucas!
-¿Por qué mi papá dice que soy hija de Jeremías, mamá? ¡qué está pasando, por favor, mi papá está muriéndose allá adentro, mamá, dime la verdad!
-No me juzgues por lo que te voy a contar –ruega Ester- ¡le hice creer a Jeremías que él era tu padre! No teníamos dinero y yo quería darte una vida digna.
Soledad se espanta- ¡Lo que me estás diciendo es horrible! Eso quiere decir que tú...
-¡Sí! –Ester mira a otro lado- ¡yo fui amante de Jeremías!
#
Juicio.
Arturo se acerca- ¡Ya comencé con tu hermanito, Alcides! El siguiente vas a ser tú.
Alcides mira su venda llena de sangre y le dice frío- ¡Te advertí que no te cruzaras en mi camino! –sonríe- ¡ya perdiste una mano, no pierdas la cabeza!
Arturo lo mira con odio.
-¿Por qué no te cuidas? ¡te estás desangrando!
Arturo se marcha corriendo.
Gladis lo mira sorprendida.
Alcides le hace gestos a Eloisa para verse, y Eloisa comprende.
Michelle se acerca y le sonríe - ¡Fuiste muy generoso con Hugo!
Alcides la mira sorprendido- ¡Se trata de mi hermano!
-Pero se dicen tantas cosas malas de ti, que...
-Las palabras dichas por gente malintencionada con el propósito de empañar la reputación de un hombre... se las lleva el viento –le sonríe Alcides- ¡lo que importa son los hechos!
Michelle le sigue sonriendo.
-¡Se portó muy bien defendiendo a mi hermano! –admira Alcides.
Michelle asiente con una movimiento de párpados muy sensual.
-¡Es un placer volver a verla, señorita Michelle, con permiso! –se despide Alcides.

(hum... Alcides no impactó a Soledad... pero parece que sí a Michelle!! :shock: )

Eloisa que no pierde detalle, se preocupa y sale corriendo detrás, tratando de disimular.
Paquito se da cuenta de los movimientos.
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-¡Michelle, vámonos! –Andrés.
-Tenemos que avisarle a Soledad lo que pasó, pobre... su padre tan enfermo y ahora esto... ¡vamos Andrés!
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Hospital.
-¿Cómo pudiste hacerle eso a mi papá? –reclama Soledad.
-¡Yo estaba desesperada en ese momento! –llora Ester y la mira- ¡hija, hay cosas de mi vida que no conoces! –y decide enfrentar todo- ¡yo era modista!
Soledad abre los ojos sorprendida.
-¡Muy pobre! –sigue Ester- ¡cosía todo el día y apenas me alcanzaba para vivir! Cuando conocí a tu padre, soñé con tener una nueva vida... ¡pero no fue así! Tu padre cambió... ¡se convirtió en un alcohólico, un irresponsable!
-¡Eso no es excusa, mamá!

(bueno... :-? evidentemente Soledad nunca tuvo que convivir con alguien así!!)

-¡Cuando uno ama a alguien no lo traiciona! –sigue Soledad.
-¡Todo lo hice por amor a ti! Estaba desesperada, sabía muy bien lo que era la pobreza y no quería traerte a este mundo viviendo en la calle.
Soledad la mira con pena.
-¡Tu padre no hacía más que beber, por eso me enredé con Jeremías!
Soledad baja la mirada.
-¡Le hice creer que tú eras su hija para que me regalara la casa donde vivimos!
Soledad llora y mira al suelo y luego la mira - ¡Yo... no soy quien para juzgarte, mamá! Pero tampoco voy a justificar lo que hiciste.
-¡Mi amor! Te juro... –Ester le toma la barbilla- ¡por el amor que te tengo! Que tú eres hija de Lucas.
Daniel las interrumpe llegando.
-¡Daniel! Cómo está mi papá –corre Soledad- ¿se va a morir?
#
Una sala.
Alcides entra y detrás llega Eloisa que cierra la puerta.
-¿Nadie te vio entrar?
-¡Nadie! –ríe Eloisa a carcajadas- ¡estuviste sensacional, Alcides! –lo abraza- ¡primero pagar la deuda de tu hermano, y luego defenderlo a capa y espada! ¡eres un genio!
Pero Alcides piensa en otra cosa- ¿Por qué Soledad no estaba en la sala?
-¡Porque don Lucas, el padre de Soledad, llegó a enfrentar a Hugo y estaba completamente borracho! Se puso a gritar enloquecido y de pronto... ¡zaz! ¡cayó medio muerto! Se lo tuvieron que llevar a atenderlo- divertida.
Pero Alcides está preocupado- ¡Todo salió mal!
-¿Mal? –Eloisa sorprendida pierde la sonrisa- ¡pero si mañana cuelgan a Hugo! Por fin te libraste de él.
-¡Mi hermano Hugo no puede morir!
Eloisa lo mira como si no lo reconociera.
#
Bosque.
-¡Mátame! –grita Boris- ¿por qué no me matas de una vez? ¡mátame ya!

(ay Boris, :? no exageres!!)

Pero Hércules decide no matarlo y se aleja.
-¡Sé quien eres! –grita Boris- ¡eres Alcides de Medina! –como un tonto- ¡sí, Alcides! ¿por qué nunca me perdonaste que llegara a tu casa? ¡éramos una familia! –y camina y cae.
Furiosos Hércules vuelve sobre sus pasos y dispara.

(Bueno... se lo buscó!! :-? )
#
Calle.
-¡Maldita sea! ¿dónde se metió Margó? –Arturo corre al carruaje.
-¡Arturo, hijo! ¿qué te pasa? –Gladis corre- ¡estás sangrando!
-¡Tuve un accidente, me caí del caballo!
-Antes que llegaras al juicio, Lucas mencionó a mi hija Beatriz y lo que le pasó cuando la violaron, tenemos que buscarla, Arturo... ¡donde estará!
Y Arturo recuerda que el doctor Max le dijo que estaba muerta y que fue Alcides de Medina- Madre... mi hermana Beatriz se alejó de nosotros por su propia voluntad, lo mejor es que te olvides de ella para siempre, y ahora vete a la casa ... ¡vete!
-¡Eres un insensible Arturo! Pero esto te va a pesar –se marcha enojada.
Arturo a punto de desfallecer al cochero- ¡A casa del doctor Max!
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Hospital.
-¡Dime que mi papá no se murió, Daniel, por favor!
-¡Su corazón... volvió a latir! Tu padre no murió, Soledad.
-¡Gracias a Dios! –Ester.
-¡Daniel, gracias! –Soledad lo abraza agradecida- no tengo cómo agradecerte –pero se separa porque Daniel sigue serio- ¿hay algo más?
-¡La situación extrema que vivió don Lucas en el tribunal... al enfrentarse a Hugo... sumado al alcoholismo... y el ataque cardiaco causó en él un gran colapso en su cuerpo!
-¡Dígame la verdad doctor! -Ester- ¿se va a salvar?
-¡No está del todo estable! Si logro salvar a tu padre, Soledad, él no volverá a ser el mismo de antes.
Soledad lo mira llorando.
Ester llora también.
-Todos han colaborado con don Lucas, cuando pregunté, todo el mundo está agradecido contigo por haber sido la fundadora de este lugar –sigue Daniel- ¡aquí está en buenas manos!
-¿Puedo ver a mi esposo? –exige Ester.
-¡No, aun no! –se niega- con permiso.
-¡Espera! Explícame qué significa lo que dijiste... ¿qué él ya no volvería a ser el de antes? ¿por qué?
-¡Tu padre sufrió un ataque severo! Prefiero no adelantar mi diagnostico, confía en mí.
-¡Sí! –le sonríe Soledad.
-¡Mi niña! –entra corriendo Úrsula- ¿cómo está don Lucas?
-¡Ay! Hay que rezar mucho por él porque está muy mal.
Úrsula la abraza.
Pero Ester no puede esperar para meter cizaña- ¡Qué pasó con el infeliz de Hugo de Medina! Él es el culpable que Lucas esté tan grave.
-¡El juez... lo condenó a la horca! –llora Úrsula.
Soledad la mira espantada.
-¡Van a colgarlo mañana a primera hora! –sigue Úrsula.
#
Juzgado.
-¿Cómo que Hugo no puede morir? –se enoja Eloisa con disgusto- ¡eras lo que querías, Alcides! Soledad por fin va a ser para ti.
-¡Si mi hermano Hugo muere, eso lo convertiría en un mártir! Y a Soledad en una alma en pena... ¡y ese no es mi plan!
-¡Pues entonces ya no hay nada que hacer! –fríamente Eloisa- ¡a Hugo lo ejecutan mañana! No hay marcha atrás.
-¡El pusilánime del Juez se excedió con la condena a muerte! –enojado- ¡si yo quisiera ver a mi hermano muerto, yo mismo podría haberlo matado! Así de sencillo.
Eloisa sigue sin poder creerlo pero suspira cómo si no hubiera remedio- ¡Te juro que a veces no te entiendo Alcides! –se sienta y lo mira con grandes ojos.
-¡Desde que éramos niños, Hugo siempre fue el mejor! –cuenta Alcides- ¡el consentido de la familia! Todo el cariño, todos los abrazos eran para él... ¡para mí sólo existían regaños, reclamos! –la mira- ¡siempre fui el segundón, el último!
Eloisa mira sin sentimientos.
-¡Hasta la fortuna que me correspondía se la dieron a él! –suspira- ¡pero ahora llegó el momento que yo sea el ganador, y Hugo tiene que ser el testigo! Me voy a ganar limpiamente el corazón de la mujer que siempre he amado –se promete- ¡y él lo tiene que ver!
Eloisa lo mira con sus grandes ojos bellos.
-¡Lo tiene que ver con sus propios ojos! –jura Alcides- ¡tengo que buscar la manera e salvarlo! ¡los muertos no sufren! ¡las torturas se hicieron para los vivos!
Y luego piensa- “Tengo que detener a Hércules, no puede matar a Boris” –y sin decir palabra deja plantada a Eloisa.

(Ay Alciditos, no aprendiste!! :-( )

#
Río.
Hércules baja el caballo.
-¡Casi no llegas, Hércules! –reclama Margó- ¡ven conmigo!
Pero Hércules la mira culpable.
-¡Qué te pasa! ¿por qué tienes esa cara... novio? –con esperanzas- ¡porque eso somos! ¡novios! ¿cuál era la sorpresa que me traías?
Hércules mira a otro lado, a una bolsa llena e sangre que tiene el caballo.
-¿Por qué me miras así? –se asusta Margó.
#
Juzgado.
-¡Felicitaciones, Marina! –admira Eloisa- ¡lograste que mandaran a Hugo de Medina a la horca!
-¡Solamente hice lo que usted me dijo que hiciera! Ahora no tengo adonde ir y usted prometió que me iba a ayudar –exige Marina.
-¡No te quejes! No seas tonta, ya te dije que tienes a alguien muy importante de tu lado.
-¿Y a mí de qué me sirve eso sino tengo dónde caerme muerta? –se enoja.
-¡Qué cosa quieres! ¿qué te de dinero aquí, en el tribunal? Si alguien nos ve estamos muertas –con miedo- ¡búscame más tarde en mi casa! Y eso sí, que nadie te vea –la deja plantada.
#
Bosque.
Alcides busca con desesperación- ¡No están aquí!
Y de pronto ve a Boris tirado en el suelo.
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Río.
Margó se levanta- ¿Me quieres solo para ti, verdad? Si es cierto lo que me has dicho, que quieres que seamos novios... ¡voy a renunciar a la taberna y voy a ser solo para ti, solo para ti! –lo besa.
Pero Hércules no responde.
-¿Cuál es la sorpresa que me traías?
-Tengo que ir a ver a alguien ahora... ¡después hablamos!
-¡Pero tú me dijiste...! –se desespera.
-¡Sí, Margó! –le toma la barbilla- ¡quiero que seas sólo mía! –le promete- ¡vamos a ser marido y mujer! Tú me gustas mucho y voy a comprar una casa... y prometo... que te llevaré a vivir conmigo... si aceptas.
-¡Acepto! –se emociona Margó- ¡claro que acepto! -lo besa.
Y Hércules la besa y se marcha.
Margó queda feliz.
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Casa Dr. Max.
-¿Dónde está Margó? –el doctor Max recibe a Arturo en mal estado- ¿no le dio las medicinas que le receté?
-¡Doctor, siento mucho dolor! Ayúdeme, es un día terrible.
-¡Le hice una cirugía muy delicada, sino sigue mis instrucciones puede perder el brazo completo.
-¡No soporto el dolor! Haga algo –ruega.
-¡Tranquilo! Pero antes déjeme mostrarle la solución que le tengo a su mano amputada –y le muestra un gancho.
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Celda.
Tiran a Hugo en su celda.
-¡Soy inocente! –dice Hugo con rabia y luego grita a todo pulmón- ¡soy inocente!
Y se pasea nervioso y recuerda la voz de Lucas- “Y usted regresó con un plan perverso, para vengarse de mi pobre hija”
Y la voz de Marina- “¡Ese hombre es el culpable que yo perdiera a mi hijo!”
Y la voz de Michelle- “¡Eso no es cierto, señor Juez! ¡no es cierto! Yo estuve presente y las cosas no sucedieron así.”
Y golpea los puños en la pared.
La voz de Arturo - “¿por qué no habríamos de creer que eres capaz de empujar a esta mujer, con la intención de matarla a ella y a su bebé!”
La voz de Alcides-“Me corresponde a mí que soy su hermano... ¡he venido a pagar las deudas de mi hermano Hugo!”
Y la voz de Soledad- “Tiene toda la razón, entre tú y yo ya no hay nada... ¡tu y yo sabemos que ya no hay nada!”
Y la del Juez- “ ¡Me ratifico en mi sentencia, condeno a muerto al señor Hugo de Medina para que muera en la horca!”
Y Hugo grita - ¡Argg!! ¡soy inocente! –grita- ¡soy inocente! ¿no hay nadie honesto en esta ciudad? ¡Ese juicio fue una farsa! ¡una farsa! –y grita con rabia- ¡una farsa!

&
Mi sufrimiento será por toda la eternidad.
&

Y luego piensa- ¿Boris huyó? ¡no, no, Hugo eso no es cierto ¡él no pudo haberte traicionado, no pudo! –y llora sin consuelo.
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Hospital.
-¡Condenaron a Hugo a la horca! –llora Soledad- ¡Dios mío! –y se dobla en dos.
-¡Ese hombre se merece la muerte por todo lo que nos ha hecho! –Ester dura como un cubo de hielo.
Úrsula la mira con espanto.
Soledad simplemente llora.
-¡Soledad! ¿cómo sigue tu padre? –entra Michelle seguida de Andrés.
-Está muy delicado –Ester- el doctor está haciendo lo posible para salvarlo.
Michelle se arrodilla al lado de Soledad que llora sin consuelo- ¡Soledad, él lo va a lograr!
Ester y Úrsula las dejan solas.
-¡Daniel, lo va a lograr, tú eres una mujer muy fuerte! No te dejes vencer... ¿te contó Úrsula?
-¡Sí! –con un susurro- ¡ya me dijo que van a llevar a Hugo a la horca!
-¡Sé cómo te sientes por lo de tu padre y quizás no sea el mejor momento para decírtelo... pero Hugo... me pidió que se quiere despedir de ti antes que lo ahorquen!
Soledad la mira... llorando.

(Bueno, ya estamos hartos de ver llorar a Soledad!!! [-o< que por favor deje de llorar!! )

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FIN DEL CAPITULO
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www.mabouchita.com
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AVANCE.
Soledad va a la cárcel.
Hugo le pide que lo perdone.

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