CAP# 1: lunes 18 de julio de 2005–EL CASAMIENTO
Posted: Sun Dec 17, 2006 8:39 pm
CAP# 1: lunes 18 de julio de 2005 – EL CASAMIENTO
*
(Este capítulo está dedicado a la querida amiga Tilde!
)
*
Nuestra terrible historia comienza con el viejo Donoso durmiendo un sueño intranquilo, solo en la gran cama matrimonial, en su lujosa habitación.
Tiene una terrible pesadilla y no puede despertar.
En su pesadilla ve a un hombre campesino muy fuerte, da vueltas en la cama, el campesino lleva a hombros una vasija de agua muy pesada.
Donoso da vueltas en la cama, el campesino empieza a correr como huyendo desesperado, Donoso empieza a gemir.
La puerta de la habitación se abre y entra el mayordomo que lo despierta- ¡Buenos días señor Donoso! Es hora de levantarse.
Donoso se sienta en la cama y mira alrededor- ¡Qué bueno que me despertaste Walter! –cansado se levanta.
-¿Se siente mal señor? –pregunta solícito Walter que está vestido muy elegante con chaleco y moñito negro.
-¡No! Otra vez la maldita pesadilla –suspira- sueño con ese hombre extraño que… ¡que sufre mucho y le suceden muchas cosas! Y entonces… -se le va el aire- ¡yo me empiezo a sentir mal! –se desespera.
-¡No le haga caso a esas cosas señor, simplemente son nervios! ¿le ayudo?
-Un momento por favor – lo detiene todavía nervioso.
-¡No tenemos mucho tiempo, señor! –le anuncia Walter que lo mira circunspecto- ¡le recuerdo que tiene que alistarse porque es un día muy especial!
Donoso lo mira.
-¡Es su matrimonio señor! En pocas horas va a casarse.
Donoso mira a la distancia.
*
Afuera.
Un hombre semidesnudo, disfrazado con un slip negro al que le puso hojas que le cubren y una corona de hojas, a caballo al galope grita- ¡Viva el señor Donoso, vivan los novios! –salta del caballo- ¡la mejor de las suertes para el señor Donoso! –y llega en medio de la preparación de la fiesta.
-¿Qué hace muchacho, se enloqueció? –pregunta una criada.
-¡A bailar se ha dicho, mi reina! -y la fuerza a bailar.
-¡Suélteme! –se deshace la otra.
La suelta y corre a otra empleada-¡Estamos de fiesta!
Las chicas lo rechazan y él se va corriendo.
*
En la cocina.
Walter furioso- ¡Le digo que está como un loco lanzando alaridos y perturbando a las empleadas! Corra a detener a su joyita de hijo Abigail.
Abigail muy ocupada con los platos- ¡Cuando me desocupe Walter! Iré a verlo, no creo que sea tan grave.
-¡Está escandalizando a todo el personal! Está prácticamente desnudo –se escandaliza Walter.
Abigail se detiene y lo mira con horror.
-¿Usted me oye? –repite Walter- ¡desnudo!
*
Biblioteca.
-¡Antonio! –entra gritando una empleada?
-¿Qué pasa Vicky? ¿Por qué tanto escándalo ahí afuera?
-¡Tu hermano que está chiflado y está haciendo diabluras!
-Definitivamente ese necio no tiene remedio –suspira Antonio.
-¡Y qué haces aquí a estas horas!
-Nada… vine a buscar unos libros que necesito para un trabajo de la universidad.
-¿Y no te vas a arreglar para el matrimonio del señor?
-¿Acaso nosotros estamos invitados? –con rencor- ¡vivimos en esta cas pero que yo sepa nosotros no vamos a ir.
Vicky mira para otro lado.
*
En la sala Simón sigue haciendo el payaso, sobre una silla toca una guitarra y canta (si se puede decir eso
)-¡Qué quereuureueue!
-¡Bajate de allí! –llega Abigail y sin miramientos le arranca la guitarra- ¡Qué estás haciendo grandisimo descarado! ¿qué significan esas fachas?
-¡Pues es en honor al novio mamá! –ríe- ¡estoy vestido de Cupido!
-¡De Cupido! De estúpido diría yo…. ¿qué no te da vergüenza andar así en cueros delante de estas pobres mujeres? ¡Eh! ¡que te pasa Simón! –y lo toma de la oreja como a un niño chiquito y lo arrastra hasta un patio central dónde están solos.
*
Patio Central.
Abigail está muy elegante- ¡te emborrachaste Simón! Precisamente hoy te emborraste.
-¡No mamá! ¿come crees? –se soba la oreja.
-¡Cómo puedes decir que no! Mira nomás el aliento a alcohol que traes –sufre Abigail.
-Ay bueno… era para celebrar el matrimonio de nuestro querido patrón –ríe- ¡sólo me tomé dos tequilitas y ya!
-¡Nuestro querido patrón, si te ve en el estado que estás ya veras como te va a ir! ¿es que todavía no conoces a don Pedro José? Simón… ¿o qué es lo que pasa?
(Bueno, esta introducción de Simón como irresponsable!
)
*
Más tarde en su habitación Simón se pone una corbata amarilla sobre una camisa con flores amarillas.
-¡Pues de cualquier modo todo va a cambiar a partir de hoy! Esta casa no va a ser la misma después del matrimonio de don Pedro José!
Cerca Abigail ayuda a vestir a Antonio, le hace la corbata (también lo trata como a un niño!!
).
Tanto Simón como Antonio tienen puestos jeans (:shock: para un casamiento de ese nivel social?) .
-¡Naturalmente! Con la llegada de la señora Isabel aquí todo el mundo va a tener que aprender a disciplinarse… y francamente a mí no me parece nada mal –Abigail.
-¡Sin embargo yo no dejo de sentir tristeza! –suspira Antonio- ¡vivíamos tan tranquilos! No va a ser fácil adaptarse a otras personas.
Simón se pone botas y ríe- ¡Nunca creí que se atreviera a tanto! Casarse a su edad… el viejo sinvergüenza.
-¡Óyeme Simón! Más respeto –le grita Abigail- ¡no hables así de don Pedro José!
-¡Pero si estoy diciendo la verdad! Yo a don Pedro lo quiero y lo respeto como si fuera mi papá, pero hay que reconocer que debe estar chiflado para casarse.
Abigail preocupada va a ver si nadie escucha en la puerta.
-¡Sobre todo con esa mujer hermano!
-¿Por qué no cierras la boca de una vez? –Abigail nerviosa- ¡aprendan a tener la lengua quieta! Por encima de todas las cosas… tenemos que respetar a Pedro José.
-¡Nadie nos está escuchando mamá! –Antonio- además tenemos que reconocer que don Pedro puede estar cometiendo el peor error de su vida.
-¡Pues ese es asunto suyo! –le corta- ¡no nuestro! Y ya muchachos, terminen de arreglarse que no quiero que lleguen los invitados y los encuentren en fachas… ¡apúrense! –Abigail se marcha.
-¡A mí tampoco me gusta esa mujer para don Pedro! –Antonio.
-¡Estoy de acuerdo contigo hermano! Además a él ya no creo que le sirva de mucho… ¿o sí? –en doble sentido Simón- en cambio a mí hermano… si me la dejaran un ratito para tenerla bien cerquitita –suspira y hace gestos- ¡Ay, qué mujer hermano! ¡qué mujer!
*
Un apartamento.
Isabel vestida con un negligé blanco tirando a plateado que deja ver una ropa interior blanca de encaje se levanta lentamente y se mira al espejo… tiene una figura espectacular… se acaricia lentamente el hombro y el cuello… y se recorre el cuerpo con la mirada… se anuda un lazo blanco… tiene medias y ligas blancas.
Una mujer vestida de verde y amarillo con un sombrero que hace juego entra- ¡Estás preciosa! ¡esplendorosa! Eres la novia más hermosa de este mundo… ¡Has amanecido radiante!
Isabel no sonríe, solamente suspira sin interés- ¡Sí! Creo que estoy bien.
-¡Deja la modestia! Estás hermosa… ¡y sonríe! Pon otra cara
Isabel se mira al espejo y vuelve a suspirar.
-¡Mira que hoy vas a contraer matrimonio con el hombre más maravilloso del mundo!
Isabel sonríe irónicamente- ¡En cierta forma así es, mamá! –se maquilla- aunque Pedro no sea tan joven precisamente.
Su madre toma asiento- ¡Qué importa! Si es un hombre muy distinguido y cuenta con todos los millones que tú necesitas.
Isabel deja de maquillarse y no sonríe.
-¡Mi amor! En este momento muchas deben estar envidiándote –ríe codiciosa- ¡te voy a ayudar a arreglarte un poquito!
Por primera vez Isabel sonríe con ironía- ¡No! –la detiene seca- ¡mejor dile a mi prima Valeria que venga porque ella no habla… tanto como tú!
Nina se enoja- ¡No me gusta como me estás tratando Isabel! –le recrimina.
-¡En dos horas me voy a casar mamá! Y tus comentarios lo único que hacen es ponerme nerviosa.
(la soledad de Isabel... es aquí donde ya vemos qué sola está... su madre es una verdadera arpía
)
-¡Como quieras! –se marcha.
Al quedar sola Isabel se mira triste y suspira tomando fuerzas- ¡En dos horas!... en dos horas dejaré de ser la mujer que soy para convertirme en Isabel de Donoso –y ríe con sorna- ¡debería sentirme muy afortunada! –se saca el negligé- ¡muy… afortunada!
Y deja caer el negligé que muestra su cuerpo espectacular.
*
Casa Donoso.
Walter ayuda a Donoso a terminar de ponerse el smoking negro- ¡Soy muy afortunado Walter! Porque ella es más de lo que yo merezco… ¡en realidad, todavía no sé si estoy despierto o estoy soñando!
Walter le arregla el moñito sin sonreír.
-¡Isabel Arroyo se convertirá hoy en mi esposa.
Walter lo mira extrañamente. Donoso se mira al espejo.
*
Jardín.
Antonio y Simón pasean- ¡Pues lo vi hace un rato saliendo de su cuarto en compañía de Walter! No es por nada pero se veía muy elegante y muy bien plantado.
-¡El señor, a pesar de su edad, es un hombre muy fuerte! –Antonio.
-¡Hombre! Qué fuerte ni qué ocho cuartos… -ríe Simón- ¡si tú y yo de sobra sabemos que anda muy delicado de salud! Y en lugar de andar de corres y corres de matrimonio debería estar descansando en su cuarto.
Antonio ríe.
-¡Walter debió haberle dado su buena maquillada porque traía muy buen semblante!
-¡No digas estupideces Simón!
-¡Si no son estupideces! Para mí que el tal Walter tiene sus mañas, siempre con su cara de solapado y más sumiso que perro faldero.
-¡Simón, mira! –se sorprende Antonio.
*
En ese momento un auto llega y una mujer desciende, toda vestida de rojo exagerado y con botas altas negras, está disfrazada con una boina de colores y una cartera zebra, se arregla y trata de entrar a la casa.
-¡A dónde! –la detiene Vicky de malhumor.
Pero la mujer la empuja a un lado y pasa.
-¡Oiga! ¡no puede pasar vieja sangrona! –le grita Vicky.
Como Pedro por su casa la mujer entra pero la detiene Abigail- ¡Lo lamento señora! Pero no puede usted entrar sin ser anunciada.
-¡Eso no me importa! -y sube las escaleras gritando- ¡subiré por dónde siempre acostumbro!
Abigail mira para otro lado sin osar detenerla.
*
Estudio.
Don Pedro José, muy elegante, mira intrincablemente al retrato de doña Catalina, pensativo y se acerca a ella como si quisiera hablarle.
*
Pasillo.
Gaetana (porque es ella) camina muy segura cuando de la nada aparece Walter. Gaetana salta del susto.
-¿A dónde se dirige señora?
-¡Naturalmente que a ver a don Pedro José Donoso! –le grita Gaetana.
-Lo siento, no es el momento indicado de hacer visitas.
Gaetana le da un pechazo que lo empuja para atrás- ¡Atrévase a impedírmelo! –le grita- ¡atrévase!
Walter retrocede, Gaetana entra al estudio. Walter la mira con odio.
*
Estudio.
Pedro acaricia el rostro del retrato.
Gaetana irrumpe- ¡Señor Pedro José! –le grita- ¡vengo a advertirlo! Usted no puede casarse con esa mujer… ¿me oye? ¡no puede hacerlo por nada del mundo!
Don Pedro José se acerca y la mira muy enojado.
Gaetana sonríe con temor.
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(Este capítulo está dedicado a la querida amiga Tilde!
)
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Nuestra terrible historia comienza con el viejo Donoso durmiendo un sueño intranquilo, solo en la gran cama matrimonial, en su lujosa habitación.
Tiene una terrible pesadilla y no puede despertar.
En su pesadilla ve a un hombre campesino muy fuerte, da vueltas en la cama, el campesino lleva a hombros una vasija de agua muy pesada.
Donoso da vueltas en la cama, el campesino empieza a correr como huyendo desesperado, Donoso empieza a gemir.
La puerta de la habitación se abre y entra el mayordomo que lo despierta- ¡Buenos días señor Donoso! Es hora de levantarse.
Donoso se sienta en la cama y mira alrededor- ¡Qué bueno que me despertaste Walter! –cansado se levanta.
-¿Se siente mal señor? –pregunta solícito Walter que está vestido muy elegante con chaleco y moñito negro.
-¡No! Otra vez la maldita pesadilla –suspira- sueño con ese hombre extraño que… ¡que sufre mucho y le suceden muchas cosas! Y entonces… -se le va el aire- ¡yo me empiezo a sentir mal! –se desespera.
-¡No le haga caso a esas cosas señor, simplemente son nervios! ¿le ayudo?
-Un momento por favor – lo detiene todavía nervioso.
-¡No tenemos mucho tiempo, señor! –le anuncia Walter que lo mira circunspecto- ¡le recuerdo que tiene que alistarse porque es un día muy especial!
Donoso lo mira.
-¡Es su matrimonio señor! En pocas horas va a casarse.
Donoso mira a la distancia.
*
Afuera.
Un hombre semidesnudo, disfrazado con un slip negro al que le puso hojas que le cubren y una corona de hojas, a caballo al galope grita- ¡Viva el señor Donoso, vivan los novios! –salta del caballo- ¡la mejor de las suertes para el señor Donoso! –y llega en medio de la preparación de la fiesta.
-¿Qué hace muchacho, se enloqueció? –pregunta una criada.
-¡A bailar se ha dicho, mi reina! -y la fuerza a bailar.
-¡Suélteme! –se deshace la otra.
La suelta y corre a otra empleada-¡Estamos de fiesta!
Las chicas lo rechazan y él se va corriendo.
*
En la cocina.
Walter furioso- ¡Le digo que está como un loco lanzando alaridos y perturbando a las empleadas! Corra a detener a su joyita de hijo Abigail.
Abigail muy ocupada con los platos- ¡Cuando me desocupe Walter! Iré a verlo, no creo que sea tan grave.
-¡Está escandalizando a todo el personal! Está prácticamente desnudo –se escandaliza Walter.
Abigail se detiene y lo mira con horror.
-¿Usted me oye? –repite Walter- ¡desnudo!
*
Biblioteca.
-¡Antonio! –entra gritando una empleada?
-¿Qué pasa Vicky? ¿Por qué tanto escándalo ahí afuera?
-¡Tu hermano que está chiflado y está haciendo diabluras!
-Definitivamente ese necio no tiene remedio –suspira Antonio.
-¡Y qué haces aquí a estas horas!
-Nada… vine a buscar unos libros que necesito para un trabajo de la universidad.
-¿Y no te vas a arreglar para el matrimonio del señor?
-¿Acaso nosotros estamos invitados? –con rencor- ¡vivimos en esta cas pero que yo sepa nosotros no vamos a ir.
Vicky mira para otro lado.
*
En la sala Simón sigue haciendo el payaso, sobre una silla toca una guitarra y canta (si se puede decir eso
)-¡Qué quereuureueue!
-¡Bajate de allí! –llega Abigail y sin miramientos le arranca la guitarra- ¡Qué estás haciendo grandisimo descarado! ¿qué significan esas fachas?
-¡Pues es en honor al novio mamá! –ríe- ¡estoy vestido de Cupido!
-¡De Cupido! De estúpido diría yo…. ¿qué no te da vergüenza andar así en cueros delante de estas pobres mujeres? ¡Eh! ¡que te pasa Simón! –y lo toma de la oreja como a un niño chiquito y lo arrastra hasta un patio central dónde están solos.
*
Patio Central.
Abigail está muy elegante- ¡te emborrachaste Simón! Precisamente hoy te emborraste.
-¡No mamá! ¿come crees? –se soba la oreja.
-¡Cómo puedes decir que no! Mira nomás el aliento a alcohol que traes –sufre Abigail.
-Ay bueno… era para celebrar el matrimonio de nuestro querido patrón –ríe- ¡sólo me tomé dos tequilitas y ya!
-¡Nuestro querido patrón, si te ve en el estado que estás ya veras como te va a ir! ¿es que todavía no conoces a don Pedro José? Simón… ¿o qué es lo que pasa?
(Bueno, esta introducción de Simón como irresponsable!
)
*
Más tarde en su habitación Simón se pone una corbata amarilla sobre una camisa con flores amarillas.
-¡Pues de cualquier modo todo va a cambiar a partir de hoy! Esta casa no va a ser la misma después del matrimonio de don Pedro José!
Cerca Abigail ayuda a vestir a Antonio, le hace la corbata (también lo trata como a un niño!!
).
Tanto Simón como Antonio tienen puestos jeans (:shock: para un casamiento de ese nivel social?) .
-¡Naturalmente! Con la llegada de la señora Isabel aquí todo el mundo va a tener que aprender a disciplinarse… y francamente a mí no me parece nada mal –Abigail.
-¡Sin embargo yo no dejo de sentir tristeza! –suspira Antonio- ¡vivíamos tan tranquilos! No va a ser fácil adaptarse a otras personas.
Simón se pone botas y ríe- ¡Nunca creí que se atreviera a tanto! Casarse a su edad… el viejo sinvergüenza.
-¡Óyeme Simón! Más respeto –le grita Abigail- ¡no hables así de don Pedro José!
-¡Pero si estoy diciendo la verdad! Yo a don Pedro lo quiero y lo respeto como si fuera mi papá, pero hay que reconocer que debe estar chiflado para casarse.
Abigail preocupada va a ver si nadie escucha en la puerta.
-¡Sobre todo con esa mujer hermano!
-¿Por qué no cierras la boca de una vez? –Abigail nerviosa- ¡aprendan a tener la lengua quieta! Por encima de todas las cosas… tenemos que respetar a Pedro José.
-¡Nadie nos está escuchando mamá! –Antonio- además tenemos que reconocer que don Pedro puede estar cometiendo el peor error de su vida.
-¡Pues ese es asunto suyo! –le corta- ¡no nuestro! Y ya muchachos, terminen de arreglarse que no quiero que lleguen los invitados y los encuentren en fachas… ¡apúrense! –Abigail se marcha.
-¡A mí tampoco me gusta esa mujer para don Pedro! –Antonio.
-¡Estoy de acuerdo contigo hermano! Además a él ya no creo que le sirva de mucho… ¿o sí? –en doble sentido Simón- en cambio a mí hermano… si me la dejaran un ratito para tenerla bien cerquitita –suspira y hace gestos- ¡Ay, qué mujer hermano! ¡qué mujer!
*
Un apartamento.
Isabel vestida con un negligé blanco tirando a plateado que deja ver una ropa interior blanca de encaje se levanta lentamente y se mira al espejo… tiene una figura espectacular… se acaricia lentamente el hombro y el cuello… y se recorre el cuerpo con la mirada… se anuda un lazo blanco… tiene medias y ligas blancas.
Una mujer vestida de verde y amarillo con un sombrero que hace juego entra- ¡Estás preciosa! ¡esplendorosa! Eres la novia más hermosa de este mundo… ¡Has amanecido radiante!
Isabel no sonríe, solamente suspira sin interés- ¡Sí! Creo que estoy bien.
-¡Deja la modestia! Estás hermosa… ¡y sonríe! Pon otra cara
Isabel se mira al espejo y vuelve a suspirar.
-¡Mira que hoy vas a contraer matrimonio con el hombre más maravilloso del mundo!
Isabel sonríe irónicamente- ¡En cierta forma así es, mamá! –se maquilla- aunque Pedro no sea tan joven precisamente.
Su madre toma asiento- ¡Qué importa! Si es un hombre muy distinguido y cuenta con todos los millones que tú necesitas.
Isabel deja de maquillarse y no sonríe.
-¡Mi amor! En este momento muchas deben estar envidiándote –ríe codiciosa- ¡te voy a ayudar a arreglarte un poquito!
Por primera vez Isabel sonríe con ironía- ¡No! –la detiene seca- ¡mejor dile a mi prima Valeria que venga porque ella no habla… tanto como tú!
Nina se enoja- ¡No me gusta como me estás tratando Isabel! –le recrimina.
-¡En dos horas me voy a casar mamá! Y tus comentarios lo único que hacen es ponerme nerviosa.
(la soledad de Isabel... es aquí donde ya vemos qué sola está... su madre es una verdadera arpía
)
-¡Como quieras! –se marcha.
Al quedar sola Isabel se mira triste y suspira tomando fuerzas- ¡En dos horas!... en dos horas dejaré de ser la mujer que soy para convertirme en Isabel de Donoso –y ríe con sorna- ¡debería sentirme muy afortunada! –se saca el negligé- ¡muy… afortunada!
Y deja caer el negligé que muestra su cuerpo espectacular.
*
Casa Donoso.
Walter ayuda a Donoso a terminar de ponerse el smoking negro- ¡Soy muy afortunado Walter! Porque ella es más de lo que yo merezco… ¡en realidad, todavía no sé si estoy despierto o estoy soñando!
Walter le arregla el moñito sin sonreír.
-¡Isabel Arroyo se convertirá hoy en mi esposa.
Walter lo mira extrañamente. Donoso se mira al espejo.
*
Jardín.
Antonio y Simón pasean- ¡Pues lo vi hace un rato saliendo de su cuarto en compañía de Walter! No es por nada pero se veía muy elegante y muy bien plantado.
-¡El señor, a pesar de su edad, es un hombre muy fuerte! –Antonio.
-¡Hombre! Qué fuerte ni qué ocho cuartos… -ríe Simón- ¡si tú y yo de sobra sabemos que anda muy delicado de salud! Y en lugar de andar de corres y corres de matrimonio debería estar descansando en su cuarto.
Antonio ríe.
-¡Walter debió haberle dado su buena maquillada porque traía muy buen semblante!
-¡No digas estupideces Simón!
-¡Si no son estupideces! Para mí que el tal Walter tiene sus mañas, siempre con su cara de solapado y más sumiso que perro faldero.
-¡Simón, mira! –se sorprende Antonio.
*
En ese momento un auto llega y una mujer desciende, toda vestida de rojo exagerado y con botas altas negras, está disfrazada con una boina de colores y una cartera zebra, se arregla y trata de entrar a la casa.
-¡A dónde! –la detiene Vicky de malhumor.
Pero la mujer la empuja a un lado y pasa.
-¡Oiga! ¡no puede pasar vieja sangrona! –le grita Vicky.
Como Pedro por su casa la mujer entra pero la detiene Abigail- ¡Lo lamento señora! Pero no puede usted entrar sin ser anunciada.
-¡Eso no me importa! -y sube las escaleras gritando- ¡subiré por dónde siempre acostumbro!
Abigail mira para otro lado sin osar detenerla.
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Estudio.
Don Pedro José, muy elegante, mira intrincablemente al retrato de doña Catalina, pensativo y se acerca a ella como si quisiera hablarle.
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Pasillo.
Gaetana (porque es ella) camina muy segura cuando de la nada aparece Walter. Gaetana salta del susto.
-¿A dónde se dirige señora?
-¡Naturalmente que a ver a don Pedro José Donoso! –le grita Gaetana.
-Lo siento, no es el momento indicado de hacer visitas.
Gaetana le da un pechazo que lo empuja para atrás- ¡Atrévase a impedírmelo! –le grita- ¡atrévase!
Walter retrocede, Gaetana entra al estudio. Walter la mira con odio.
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Estudio.
Pedro acaricia el rostro del retrato.
Gaetana irrumpe- ¡Señor Pedro José! –le grita- ¡vengo a advertirlo! Usted no puede casarse con esa mujer… ¿me oye? ¡no puede hacerlo por nada del mundo!
Don Pedro José se acerca y la mira muy enojado.
Gaetana sonríe con temor.
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Fijense amig@s que esta es la misma canción con la bailan Isabel y Salvador cuando se casan, en la casa, en el mismo lugar!!! )
yo creo que no van a poder viajar!! )
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