En esta vida todos vamos soñando con el amor, y hay gente que logra encontrar ese gran amor y vivirlo. El amor de Hugo y Soledad, es de novela, pero posible. Tal vez tú, tal vez yo, tengamos ese gran amor en casa.
Sin embargo, un amigo como Boris… ¡Dios! Qué no daríamos por tener a alguien como él, el amigo fiel, el confidente, sin interés, leal, único, capaz de confortarnos en nuestros peores momentos, escuchar nuestras penas de amor, darnos su apoyo, ser feliz con nuestras felicidades y triste con nuestros dolores.
Ese amigo es más difícil que un gran amor.
A todos mis cibercuates les deseo un amigo como Boris.

