Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
#
Estación.
El tren llega.
Hugo y Boris bajan disfrazados y caminan.
Hugo tiene puestos lentes negros y sombrero (está divino
)
Y camina hacia la plaza y busca con la mirada.
Y en ese momento Soledad lo mira.
Y Hugo se saca los lentes y la mira.
Soledad se queda sorprendida.
Y ambos se miran.
(genial!!!
)
#
Ursula vuelve- Ese era el tren que venía pero tuvo que desviarse, ahí vino el doctor Von Sirak.
Pero Soledad está en todos sus estados -¡Lo vi! –respira entrecortadamente.
-¿Al doctor señora?
-¡No! era... –y lo busca con la mirada y se pone mal- era...
-¿Qué le pasa?
#
Muy cerca Hugo se acerca al doctor Sirak- ¡Doctor Sirak, preste atención, Soledad de Obregón! –y Hugo tiene que respirar profundamente porque la emoción lo corta -¡ Soledad de Obregón me acaba de ver! tengo que salir de aquí cuanto antes.
-Buscaré un carruaje para que nos lleve al hotel, señor –Boris.
-¡Si por alguna eventualidad tenemos que separarnos, me quedaré en el Hotel Imperial, bajo el nombre de Sebastián Núñez!
-Si pasa algo ahí nos vemos –Boris.
Y Hugo se marcha con el doctor Sirak.
#
Cerca de las vías del tren.
-Te salvé de cometer una locura, estaba preocupado por ti –Guillermo persigue a Elena.
Pero Elena está enojada – No soporto tu traición ni tu descaro.
-Llegué a tiempo, gatita, si te mueres no sé qué hubiera hecho sin ti.
-Yo no quería que me salvaras, quédate con tu violín y tu Margo... ¿por qué?
-Mi gatita.
-¡No me toques!
-Yo te amo gatita.
Elena se ablanda.
#
Estación.
Soledad busca por todos lados con desesperación - ¡Era él! Hugo... era Hugo.
-¡Eso no puede ser! –se desespera Ursula- seguramente era alguien parecido.
-¡Estoy completamente segura! yo lo vi.
-Vamos a sentarnos.
-¡Lo tengo que encontrar! tiene que estar aquí.
Y recuerda el encuentro, verlo y la mirada de Hugo, los segundos que se vuelven eternos.
#
Cerca de las vías.
-¡Tú preferiste a un violín que a mí! y te pasea con Margo.
-Yo no tengo nada con Margo, fue un teatro que montamos para que reaccionaras.
-No te creo, suéltame –pero Guillermo la besa.
En ese momento llega la policía.
-No hicimos nada –Guillermo.
-No finjan no saber qué pasó con las vías del tren, porque estoy seguro que ustedes están implicados en ese incidentes.
Pero tanto Guillermo como Elena corren.
#
Estación.
Llegan Antonia, Ester y Lucas- ¡Tenía que venir a buscar a ese médico! es una terca igual que su padre –Ester.
-¡Espérenla aquí! –Lucas- yo voy a buscarla.
-¡Yo voy contigo! –Ester.
-¡Yo te acompaño! –Antonia.
-No, la estación es bastante peligrosa –las convence de quedarse afuera.
-Está bien –Antonia.
-¡No pienso obedecer a Lucas! yo misma voy a buscar a mi hija –pero ve un carruaje y se detiene- ¡ese es el carruaje de Rebeca!
Y Ester se dirige al carruaje dónde se encuentra Rebeca disfrazada de dama misteriosa.
Pero Paquito le advierte y Rebeca tiene tiempo de sacarse el disfraz.
-Rebeca, qué bueno que te encuentro –llega Ester.
-¡Claro! qué sorpresa –Rebeca baja.
#
Dentro de la estación Soledad sigue buscando- ¡Hugo! lo mejor será subir al tren.
-Usted no puede ponerse a hacer maromas con esa barriga –protesta Ursula preocupada.
-Acompáñame...
Pero Ursula se enoja- ¡No insista! yo pensé que se había sacado esas ideas locas de la cabeza... ¡no la pienso dejar subir! vamos a buscar al doctor Sirak, él debe estar por aquí.
Soledad se tranquiliza- Sí, tienes razón, a lo mejor es producto de mi imaginación... ¿por qué no vas a la administración y pides un voceador para que llame al doctor Von Sirak.
Muy cerca alguien la espía, es Hugo que habla con el doctor Von Sirak y la señala.
-Está bien, pero si me promete que no va a subir a ese tren.
-¡Aquí te voy esperar! por favor –promete Soledad.
Y Soledad queda sola.
El doctor Von Sirak aprovecha para acercarse- Disculpe señorita... ¿pronunció usted mi nombre?
Soledad lo mira y sonríe- ¿Es el doctor Von Sirak?
-¡Sí yo soy!
#
Afuera de la estación, en la plaza.
-Boris, ¿dónde está la carreta? –Marina.
-No llegó.
-¿Qué vamos a hacer? allá adentro está la señora Soledad y conociéndola no se va a ir hasta que no encuentre a don Hugo.
-Ya contraté a otro que nos va a llevar, vamos a avisarle a don Hugo.
#
Dentro de la estación.
Soledad le sonríe como un ángel al doctor Von Sirak- ¡He escuchado tanto sobre usted doctor! por eso vine a buscarlo... es que quería pedirle que por favor me ayude.
-Está bien, la escucho.
-Como se dará cuenta estoy a punto de dar a luz, y... para mí sería un gran honor doctor que usted pudiera atender mi parto- le ruega.
-Tengo entendido que en la ciudad hay un gran doctor, un gran médico, el Dr. Maximiliano Rendón.
-Sí... por supuesto... mi familia y yo confiamos en él... –baja la mirada- pero yo preferiría que fuera usted... ¡he leído tanto sobre usted! es una gran eminencia que para sería maravilloso que usted pudiera atender el nacimiento de mi hija.
-Y sería un honor para mí, pero... es que yo soy más un investigador, más científico que médico... ¡eso es!
Soledad pierde toda sonrisa- Eso quiere decir que no me puede ayudar.
A lo lejos Hugo la mira y también pierde la sonrisa.
-¡Claro que sí! estoy aquí para hacer una investigación acerca de una enfermedad... que se llama...
Pero en ese momento Hugo se descubre y Soledad sale corriendo- ¡Allí está!
El doctor Von Sirak se queda solo.
En ese momento aparece el Dr. Max- ¡Doctor Von Sirak! cuánto me complace verlo.
-¡Doctor Rendón!
-Sí señor.
#
Afuera.
-Es un mal momento, Rebeca, pero necesito hablar contigo –Ester.
-¡Claro que sí!
-Necesito averiguar quien es la dama misteriosa, a través de tu amigo el periodista puedo saber quien es y de dónde salió.
Antonia las espía.
-¿Por qué una persona como tú estaría interesada en ella?
-¡Porque esa mujer...!
-¡Qué!
-Está enredada con mi marido.
-¡No puede ser! Lucas es un hombre muy serio.
-Eso pensaba yo, pero no es así, lo encontré besándose con ella en la taberna, por eso necesito saber quien es la sinvergüenza.
#
Afuera de la estación.
Soledad persigue a Hugo hasta el bosque gritando- ¡Hugo! espérame, mi amor... ¡Hugo!
Pero Hugo se oculta y no aparece.
Hugo tiene el pelo suelto como Alcides.
(hum... será Hugo!!!)
#
Estación.
-Ten por seguro que voy a hacer lo posible para averiguar quien es la dama misteriosa –le promete Rebeca- lo que hizo Lucas no tiene perdón.
-¡Estos tres últimos meses han sido muy difíciles! –le confiesa- Rebeca, he sido drástica con él y me siento muy mal.
-¡Sí! me imagino que no ha sido fácil, pero debes mantener la posición –le aconseja- a los hombres hay que tratarlos con mano dura, no te preocupes, cuenta conmigo para lo que sea.
-¡Gracias Rebeca! –sinceramente –por tu compresión, confieso que no confiaba en ti, pero ahora sé que eres una buena mujer.
Rebeca sonríe- ¡Qué bueno que te hayas dado cuenta! vine a acompañar a Paquito, está esperando a un famoso médico que viene para la ciudad, el doctor Von Sirak.
-¡Qué casualidad! mi hija también lo está buscando, quiere que la ayude con su parto.
-¡Bueno! entonces vamos –le propone.
Antonia se les reúne- ¡Te presento a mi cuñada!
-Mucho gusto, Rebeca Montenegro –le pasa la mano.
Pero Antonia la mira con desprecio - ¡Antonia de Obregón! gusto en concerla, señora.
Rebeca simula peinarse.
Ester la mira con pena.
Antonia la mira con altivez.
#
-¿Dónde está metido el patrón y el doctor, Boris? –Marina.
-¡No sé, Marina! pero esto no me gusta nada –Boris- no aparece don Hugo por ningún lado y tampoco veo a la señora Soledad.
-¡Vamos para el hotel! el patrón dijo que si cualquier cosa pasaba él iba a llegar al hotel.
-¡No, Marina! vamos a buscarlo primero –Boris.
#
-En cuanto lleguemos a mi laboratorio tendrá a su disposición todos mis equipos y mis investigaciones, pueden serle muy útiles –el Dr. Max.
-¡Lo siento muchísimo, Dr. Max! pero no voy a poder acompañarlo en este momento –se disculpa.
-¿Por qué no? ¡usted mismo me dijo que viniera a esperarlo!
-Sí, pero hace un momento estuve hablando con una jovencita que me pidió que la ayudara.
(Noooooooooooo! doctor Sirak!!! )
-¿Una jovencita? –el Dr. Max se pone alerta.
-¡Sí! una mujer embarazada, y me pidió que la ayudara en el momento de su parto.
-Creo que usted no puede hacer eso, acaba de llegar... ¡además los trabajos de parto no son dignos de una eminencia científica como usted!
-Está muy angustiada, tengo que ayudarle, es mi deber, por otra parte... yo tengo todos sus datos y puedo ir a su casa a visitarlo y ponernos de acuerdo para trabajar juntos.
Pero el Dr. Max saca una daga- ¡Mejor nos vemos en el infierno doctor Sirak! –y lo apuñala- ¡bon voyage! –el Dr. Max se marcha.
#
Ursula desesperada porque no encuentra a Soledad.
Lucas la ve- Ursula... ¿dónde está mi hija?
-¡Ella insistió en venir a buscar al doctor y yo tenía que acompañarla, don Lucas! no podía dejarla sola.
-¡De eso hablamos luego! ¿dónde está mi hija?
-¡no sé! yo... la dejé hace un momento, y ella decía que había visto a don Hugo.
-¡Otra vez con eso!
-¿Qué hacemos don Lucas?
-¡Buscarla entre todos Ursula! Vamos por Ester y Antonia.
#
El doctor Sirak yace en el suelo.
Marina lo encuentra y grita- ¡Doctor! ¿qué le pasa?
-¡Dile a Hugo que busque a mi hijo! –ruega el doctor Sirak – y que le de todos los documentos que tengo, sabe todo lo que descubrí...
-¡Qué busque cuánto antes a mi hijo! tiene que buscar a mi hijo... ¿comprende?
-Tranquilo.
Pero el doctor Sirak se desmaya.
En ese momento Paquito los ve- ¡Policía! no se muevan de allí.
Boris y Marina salen corriendo.
Paquito llega hasta el doctor Von Sirak - ¡Policía, un muerto! –y al verlo- ¡Von Sirak!
#
Bosque.
Hugo escondido.
-Hugo... –llama Soledad- mi amor... ¿por qué te escondes de mí? ¡yo sé que te vi! –y grita- ¡Hugo! ¿por qué te escondes de mí?
En ese momento hay un ruido y Soledad sale corriendo detrás.
Hugo se preocupa.
#
Estación.
-¡Ester! Soledad no está por ninguna parte –Lucas le anuncia.
-¿Cómo que no? ¡Ursula estaba con ella!
Ursula pone cara de culpable.
-Von Sirak cambió de planes, iba para San Marino, pero el tren entró a la estación.
-¿Qué tiene que ver con Soledad?
-Es posible que se haya ido en el tren que acaba de salir.
-¡Eso no puede ser! Soledad está muy delicada.
-¡A mí ya nada me extraña! –Antonia con voz de bruja- ¡ella es capaz de todo! es demasiado voluntariosa y ¡todo por tu culpa! –a Ursula- ¡porque eres una alcahueta!
-¡Perdónenme! yo nunca me imaginé que algo así podría ocurrir – a punto de llorar.
-¡Tú nunca sabes nada! –Ester- pero para secundar a mi hija en todas sus locuras estás presente.
En ese momento se escuchan los gritos- ¿Qué habrá pasado? –Rebeca.
-¡Mataron a alguien! –gritan.
-¡Dios mío, Soledad!
-Quédense con Ester, voy con Ursula –entra Lucas.
-¡Dios mío! –Antonia.
#
Dentro el fotógrafo toma fotos del cuerpo del doctor Von Sirak.
-Era el doctor Von Sirak –Paquito los encuentra a Lucas y Ursula.
-El doctor que iba a atender a la niña –Ursula.
-Al parecer alguien estaba interesado en acabar con su vida –Paquito.
#
Bosque.
Guillermo y Elena siguen corriendo y se esconden.
Los policías no los encuentran.
-Los perdimos –Guillermo.
En ese momento Guillermo y Elena ven a alguien- ¡Don Alcides! –gritan.
Y salen corriendo.
-Era don Alcides.
-¿Qué vamos a hacer, gatita? era él, como un fantasma.
Los policías los alcanzan.
#
Residencia Rebeca.
Eloisa se prueba su vestido de novia- ¿Qué le parece dona Gladis, le gusta?
-¡Sí! –triste.
-¿Le pasa algo? la noto rara.... ¿usted no está de acuerdo que me case con su hijo?
-Estoy segura que Arturo no pudo encontrar una muchacha más linda ni con más gracia que tú.
-Gracias dona Gladis, ¿por qué está triste?
-Eloisa, no tiene nada que ver con tu boda, estaba en mi hija, Beatriz, hoy es su cumpleaños.
-Lo siento mucho, pero piense que tal vez está bien.
-No puede estar bien con un miserable como Fabio, ella cambió.
-Ha pasado mucho tiempo, tal vez ya no esté con él.
-Ojala sea así por el bien de ella.
#
Hospital.
Beatriz con uniforme de enfermera sopla una velita y todos aplauden- ¡Feliz cumpleaños, Beatriz!
-Gracias a ustedes he podido superar mi crisis nerviosa –feliz Beatriz- y en especial gracias a ti, Pablo, por permitirme trabajar con ustedes.
-Eres una excelente enfermera –Pablo- no sé por qué tardaste tanto tiempo en dedicarte a esto.
-Nunca pensé que el voluntariado que hice durante la guerra, me serviría para ganarme la vida... –sonríe feliz.
-¡Hoy llegan los pacientes de la Concordia.
Y Beatriz sirve el pastel.
#
Cerca de estación.
-Traigan un cura que exorcice este bosque lleno de fantasmas –pide Elena.
Muy cerca un hombre que parece Alcides los escucha y espía atentamente.
-Primero se nos apareció el fantasma de Jeremías y ahora Alcides.
En ese momento un policía llega corriendo- ¡Inspector, acaban de asesinar a un hombre que venía en el tren! se trataba de un doctor, lo asesinaron de una puñalada, el doctor Von Sirak.
El hombre escucha atentamente y frunce el entrecejo.
El inspector siente la mirada y lo busca.
-¡Von Sirak muerto! –dice el hombre que parece Alcides- ¡no puede ser!
#
Estación.
-Tengo que encontrar a mi hija –grita Ester.
-¡A Soledad no le ha pasado nada malo! la victima fue Von Sirak, lo mataron al pobre hombre para robarlo.
-¡Ursula! tú la trajiste hasta aquí.
-Ursula no tiene la culpa de la locura de nuestra hija.
-El operador envió un mensaje a San Marino, la policía estará pendiente de ella cuando llegue allá- Rebeca.
-Pero si al doctor lo mataron aquí... ¿por qué Soledad se subió a ese tren? no tiene ningún sentido –Antonia.
-A la señora Soledad se le metió en la cabeza que había visto a don Hugo –confiesa Ursula.
-¡No puede ser otra vez con esa locura! –sufre Ester- ¡Dios mío! tenemos que encontrarla, Soledad está a punto de dar a luz.
-Lo mejor es regresar a la casa –Antonia.
-Antonia tiene razón –Rebeca- tal vez Soledad aparezca en cualquier momento, debemos ser pacientes.
-Yo las llevaré a la casa, Ursula y yo iremos con el inspector Duarte para que nos ayude.
-Jacinto, regresamos a la casa.
-Todo va a estar bien –Rebeca consuela a Ester.
-Dios te oiga, porque yo no aguanto más.
Ester se marcha.
-¡Rebeca! –grita Paquito- todo está muy extraño, vi a una pareja junto al cuerpo y creo que ellos lo mataron.
-Una pareja... ladrones.
-No creo, el muerto tenía su reloj y billetera, esto está raro Rebeca... ¿por qué lo habrán matado?
-Y hay algo más extraño aún, Soledad está desaparecida y adivina qué... ¡su empleada dice que Soledad le dijo que había visto a Hugo de Medina!
Paquito abre los ojos intrigado.
#
Casa Dr. Max
-¡El doctor Von Sirak ya está fuera de mi camino! no hay nadie más que pueda ayudarte a recibir a tu bebé en este mundo, Soledad –festeja- ¡yo seré quien lo reciba! tu hijo será mío y lo voy a estudiar con mucha disciplina, con mucho rigor científico, porque él es la llave para abrir la puerta de la vida... ¡es la respuesta para encontrar el camino para regresarte a este mundo! mi amada Eva –suspira- ¡voy a encontrar la forma de regresarte a la vida, sí! la encontraré.
#
Ciudad.
Se hace de noche.
-Ni rastros de don Hugo –Boris nervioso.
-Tranquilízate mi amor, don Hugo se sabe cuidar.
-No me gusta para nada lo que está ocurriendo, en cuanto llegamos empezamos a tener problemas tan graves... ¡el doctor venir a encontrar la muerte aquí! –sufre- precisamente.
-Yo sé mi amor, qué mala suerte.
-Marina, deberíamos ir a buscar a don Hugo.
-¡Nada de eso! don Hugo dijo que si cualquier cosa pasaba él iba a llegar aquí al hotel.
Pero Boris está muy nervioso- ¡Sólo espero que nadie lo vea! si alguien lo descubre sería nuestro fin.
Y mira por la ventana.
#
Una calle.
Eloisa le dice a Arturo que su madre está muy triste por el cumpleaños de Beatriz.
-Era su única amiga, se llevaban muy bien.
-Hablas de ella como si estuviera muerta.
-Para mí, mi hermana murió cuando decidió con el matón de Fabio.
-Arturo, me asustas, hablas como si fueras otro hombre.
-La verdad es que desde que te conocí soy otro.
En ese momento escuchan a los Burke gritando- ¡Nosotros vimos a don Alcides en carne y hueso!
-¿Puedes repetir lo que dices?
Y Guillermo le confirma que lo vio en el bosque.
-¡Alcides vivo! –Eloisa.
#
En el bosque.
Hugo sale de su escondite.
-¡Hugo! –aparece Soledad- mi amor...
Hugo la mira con frialdad.
Soledad se acerca- ¡por favor no huyas de mí más! –y lo abraza.
Y Soledad pierde fuerzas.
Hugo la sostiene - ¿Qué pasa?
Soledad llora y lo mira a los ojos y no puede hablar.
Hugo la mira sin sonreír.
#
Hospital.
Beatriz cura a una niña- Muchas gracias, doctora –le agradece el padre con una amplia sonrisa.
-No soy doctora, soy voluntaria de la comunidad.
-Señorita, hay un hombre que vive en una cueva y necesita su ayuda.
-Iré a verlo.
#
Bosque.
-¡Mi amor! –Soledad abraza a Hugo y gime.
-¡Qué pasa! –se desespera Hugo- ¿qué pasa?
-¡Ayúdame mi amor! el bebé –gime.
Hugo la levanta en brazos y la lleva.
#
Refugio de Enrico
Don Jeremías aparece y despierta a Enrico- Debes ayudar a Soledad, esa muchacha está en peligro.
-¿Qué tengo que hacer?
-Pon mucha atención.
#
Poder Judicial.
Los Burke son detenidos.
Arturo consigue interrogarlos.
-¿Cómo vieron a Alcides de Medina en el bosque?
-Pague –Elena.
-Si me dan información, yo los ayudo a salir de aquí.
-Caminando por el bosque vimos a don Alcides, estaba vivo... ¡era el mismísimo don Alcides!
-¿Cómo están tan seguros? –Eloisa.
-Lo vimos de cerquita, con su pelo largo.
Un policía les dice que no saben lo que dicen.
Pero Arturo y Eloisa se miran.
#
Una cueva.
El hombre lleva a Beatriz a ver al hombre raro- Es un forastero.
Beatriz lo mira- Pobre, ¿cómo puede sobrevivir en un lugar así?
-Le traen sobras de comida, yo hasta aquí la acompaño, si quiere entrar hágalo sola.
-Está bien –suspira Beatriz y se mete a la cueva.
#
Casa Obregón.
-¡Ya anocheció! y no sé nada de mi hija –Ester – ¡y tu hermano es tan inconsciente que no aparece para decirme qué ha pasado!
-Tranquilízate Ester, no sacas nada con angustiarte –Antonia.
-¡No puedo calmarme! se trata de Soledad.
-Yo sé que este no es el mejor momento –Antonia- ¡pero quiero decirte que ya me enteré de lo del beso de mi hermano con la dama misteriosa! escuché tu conversación con Rebeca.
-Es una pena que te hayas enterado de eso, así fue, tu hermano no es el mismo de antes.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-¡Porque no quería molestarte! tú viniste a esta casa para ayudarnos con Soledad, no te quiero mortificar con mis problemas.
-Y preferiste contárselos a una extraña, a esa Rebeca... ¿por qué no confías en mí? si mi hermano cayó en ese pecado yo hubiera podido hablar con él para ayudarlos, porque cuando una pareja tiene esa clase de problemas es porque los dos están muy mal.
Ester mira para otro lado sin sonreír.
-Tal vez deberías poner algo más de tu parte en esa relación –Antonia.
-¡Ah! ahora soy la resulta que yo soy la culpable que tu hermano me haya cambiado por una cualquiera –furiosa.
-¡Yo no dije eso!
Llega Lucas- ¡Mi hija no llegó a San Marino! no iba en ese tren.
-¡Por Dios! mi hija por ahí perdida.
-La policía la está buscando.
-Lo único que queda es esperar –Lucas.
#
Casa Dr. Max.
Hugo lleva a Soledad a casa del Dr. Max.
Soledad está inconsciente.
El Dr. Max se sorprende al verlo.
Hugo lo mira- ¡Ya deje de mirarme de esa manera y atienda a Soledad! –le habla brusco- por el amor de Dios, ¡soy Alcides de Medina! atienda a Soledad.
-Esto es imposible, usted murió cuando se desplomó la mina abandonada.
-¡El que murió fue Hugo! yo logré escapar... ¡ahora atienda a Soledad! –lo amenaza.
El Dr. Max se acerca.
-¡La encontré desmayada en la estación! creo que está a punto de dar a luz.
-¡Sí, es cierto! el niño está a punto de nacer –el Dr. Max la ausculta.
Soledad gime y Hugo sufre.
#
Casa Obregón.
Ester y Antonia sentadas en el sofá.
Enrico entra.
-¡Y tú qué haces aquí! –le grita Antonia- ¿cuántas veces te hemos dicho que no queremos verte en esta casa?
-¡Si sigues rondando por aquí voy a tener que avisarle a la policía! –Ester.
-Perdone dona Ester... ¿por qué no lo dejan hablar?
-¡Tú cállate! si no fuera por ti mi hija no estaría desaparecida en este momento.
-¡Yo sé dónde está la señora Soledad! está a punto de tener su bebé –Enrico.
#
Casa Dr. Max.
-¡Tu hijo está por nacer Soledad! –el Dr. Max.
-¡Qué está haciendo! –Soledad despierta y grita desesperada- ¡Déjeme, no me toque! ¡no se me acerque!
-¡No sea tonta! su hijo puede morir.
-¡Mis papás! ¿en dónde están mis papás! –grita Soledad- ¿Qué estoy haciendo aquí?
-Tranquila Soledad –le habla Hugo.
-¡Esa voz! ¿quién está ahí?
-¡Empieza a pujar! o el niño puede sufrir, puede morir.
En la semipenumbra Hugo le habla- Hazle caso al doctor.
-¡Ayúdenme por favor! –grita Soledad.
-¡A pujar! -el Dr. Max.
-¡Vamos! –Hugo susurra.
#
Un lugar.
-Esta noche hubo poco público en mi espectáculo –Rebeca.
-La ciudad quedó trastornada por la muerte de Von Sirak –Paquito.
-Y Burke nunca apareció.
Eloisa aparece.
-¿Dónde estuviste todo el día? –Paquito.
-Con los preparativos de mi boda... ¡encarcelaron a los Burke por desviar un tren!
-¿Y qué importa?
-Lo importante es que dijeron haber visto a Alcides de Medina en el bosque... ¡y yo los vi muy asustados!
-Es imposible que Alcides haya sobrevivido –Rebeca.
-Ni tan imposible –Paquito- recuerden que nunca se encontró el cuerpo de Alcides.
#
Cárcel.
-Todo esto es por culpa tuya, sino te hubiera dado por tirarte al tren.
-Y yo estaría en el cielo y no aquí al lado tuyo.
-No vale la pena alguien tan desagradecido cómo tú.
-Vete con Margo y tu violín que los quieres más que a mí.
-No, no hay nada que sea más importante que tú, por eso te salvé.
Hay un rayo y Elena se abraza a Guillermo.
#
Cueva.
Un hombre todo sucio.
Beatriz se acerca y le sonríe- Hola... soy enfermera, vengo a ayudarlo... señor... ¡sólo quiero hablar con usted! quiero saber si se encuentra bien –y en ese momento lo ve y lo reconoce con horror- ¡Alcides!
Alcides lo mira.
#
Casa Dr. Max.
-¡No dejes que reciba a mi bebé! –grita Soledad sufriendo.
-Soledad, el Dr. Max es el mejor doctor de los alrededores –Hugo- yo estoy aquí para apoyarte.
-¡Hugo! –llora Soledad- ¡me duele mucho!
-Concéntrate –le habla Hugo.
-¡Tranquila, son las últimas contracciones! su bebé ya va a nacer, señora –el Dr. Max- vamos, respire profundo y de manera sistemática... ¡profundo!
Soledad grita de dolor.
#
Cueva.
-¡Alcides! eres tú –se sorprende Beatriz.
-Alcides... ¿usted me conoce? –con barba larga.
-¿No recuerdas nada, no sabes quien eres? cómo llegaste a este lugar... confía en mí... ¡dime por qué estás aquí!
-No recuerdo nada, señora, ni siquiera sé mi nombre.
-¿Y esos anillos? ¿por qué los tienes tú?
Alcides tiene dos anillos en la mano derecha, en el menique y en el anular.
-Siempre los tuve conmigo... ¿por qué me habla con tanta familiaridad? ¿sabe quien soy?
Beatriz lo mira largo rato y calla.
-¿Usted sabe quien soy? –pregunta Alcides.
Beatriz calla.
#
Casa Dr. Max.
-¡Muy bien! un poco más, el último esfuerzo.
Soledad puja- ¡Ay! –gime.
-¡Muy bien!
Y el bebé nace y da un buen grito saludable..
-¡Mi bebé! –ríe Soledad- ¿cómo está mi niña?
Hugo sonríe al escuchar el llanto.
-¿Cómo sabe que es una niña? –el Dr. Max la tiene en brazos.
-¡Doctor, pásemela por favor! –Soledad extiende los brazos.
-¡No! no puedo dársela... –el Dr. Max oscuramente se la lleva- ¡tengo que examinarla muy bien! porque usted sabe cómo estaba ella cuando estaba en su vientre.
El bebé sigue llorando
-¡No doctor! –grita Soledad- ¡entrégueme a la niña, por favor, que quiero tenerla!
Hugo al verla sufrir se levanta.
-¡Deme a la niña, entréguemela ya! –grita Soledad desde la camilla.
El Dr. Max la mira con disgusto.
Hugo le dice con voz amenazadora- Haga lo que le dice doctor.
El doctor se dispone a huir con el bebé.
Hugo se le pone en el camino- ¡Entréguele a la niña!
El bebé llora a todo pulmón.
El Dr. Max mira a Soledad y duda.
Hugo lo mira.
#
AVANCE
Antonia le dice al Dr. Max –Quiero que desaparezca y lo más pronto mejor.
Hugo llora.
Soledad lo mira- Sabía que eras tú.
-Quiero la verdad –Hugo le pregunta.
www.mabouchita.com


