LA TRAICION 057 –LA CATALEPSIA - 18/abril/2008

Con Mario Cimarro y Dana García
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Mabouchita
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LA TRAICION 057 –LA CATALEPSIA - 18/abril/2008

Postby Mabouchita » Sun Apr 20, 2008 3:29 am

LA TRAICION 057 – LA CATALEPSIA - viernes 18 de abril de 2008

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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez

Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano


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Hacienda Montenegro.
Ester busca en todos los cajones.
Úrsula abre la puerta-¡Niña!
-¡Úrsula, gracias a Dios abriste! ¿qué fueron esos disparos?
-No fue nada, ¿dónde está la niña Soledad?
-¡Salió por la ventana! Estaba desesperada porque no sabe nada de la niña.
Úrsula corre a la ventana y ve a Soledad en peligro.
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Sótano.
Hugo desdeña por fin darse cuenta de la presencia de Eloisa y le pregunta sin mirarla siquiera- Eloisa... ¿qué haces aquí? ¡éstas no son horas de hacer visitas!

(aha! Eso mismo decía yo!! :D )

-¡Discúlpame, Alcides! Solamente quería advertirte de algo terrible que piensa hacer Arturo... él piensa invertir en el negocio de la mina pero te va a traicionar, debes tener mucho cuidado con los documentos que firmes.
Hugo la mira- Eloisa, por favor, no te sigas exponiendo por mi causa... ¡no lo hagas! –y luego le vuelve a repetir con aire cansado- ¡además éstas no son horas de hacer visitas! Le voy a decir a uno de mis empleados que te lleve de regreso a tu casa.
-¡Disculpa Alcides! Permíteme quedarme contigo, por favor.
-¡Lo siento Eloisa, pero aquí no te puedes quedar! Estoy pasando por una situación... –y mira a la cámara donde se encuentra la niña y se le corta la voz- ¡por una situación muy delicada! ¿ves cómo está mi hija?
Eloisa levanta las cejas y esto no le gusta nada.
-¡La pobrecita heredó la enfermedad de mi familia! –le cuenta Hugo.
-¿Catalepsia? La enfermedad de Hugo –dice con aire conocedor.
Hugo la mira inquisidoramente- ¿Y tú cómo lo sabes?
Eloisa abre los ojos muy grandes -¡Tú me lo dijiste! ¿recuerdas? Aquella noche en la que venías muy alterado –y de pronto dice todo- ¡me dijiste que Hugo sufría de catalepsia y que tú permitiste que lo enterraran vivo! ¿no lo recuerdas?
Pero Hugo la mira con ojos muy negros.

(wow! creo que cavó su propia tumba :shock: )
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Residencia Linares.
Arturo está pasándola muy apasionadamente con Margo cuando golpean a la puerta.
-Te dije que no viniéramos a tu casa, ahora me van a ver aquí y me voy a meter en un lío.
-¿Quién es? –grita Arturo.
Hércules irrumpe- ¡Señor! –y ve a Margo – perdón por interrumpirlo pero hay algo que debe saber.
-¡Espero que sea suficientemente importante!
Hércules le pide que se acerque y le susurra- Cuando la señorita Eloisa salió de la taberna, decidí seguirla... pensé que era muy tarde para que anduviera sola.
-¿Y qué pasó?
-¡Que la señorita Eloisa no se fue a su casa, sino para la mansión Montenegro!
Arturo se pone pálido.
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Hacienda Montenegro.
Hugo vuelve a mirar a su hija en la cámara y explica- Será un proceso medianamente largo, hasta que despierte por completo.
Eloisa lo mira extrañamente- ¡Estás... tan diferente, Alcides! Antes solamente pensabas en ti... ¡incluso dejaste morir a tu hermano! Y ahora... mírate... ¡por poco enloqueces por salvarle la vida a esa niña!
Hugo sin mirarla- ¡Ahora es diferente, Eloisa! Esa niña es mi hija... sin embargo... ¡mi hermano era un mal hombre!
Eloisa asiente curiosa- ¿Y sigues con la idea de que el fantasma de tu hermano te persigue? Eso fue lo que me dijiste, la noche en la que te alteraste... el espíritu de Hugo te atormentaba por haber permitido que lo entierren vivo.
Hugo no la mira y no responde.
-¡Perdona por decírtelo, Alcides! Y no te preocupes... que he sabido guardar ese secreto y lo guardaré por siempre –se acerca a él y le toma el brazo.
Hugo la mira de reojo.
-¡Por amor! –le jura Eloisa- ¡porque no me importa lo que hayas hecho sino lo que siento por ti!
Hugo la mira extrañamente.
-¡Don Alcides! –entra corriendo Úrsula y los interrumpe.
Eloisa tiene que separarse.
-¡La niña Soledad trató de salir por la ventana y está en la cornisa a punto de caer! –le cuenta Úrsula... ¡de esa altura podría matarse!
Hugo mira a Ursula.
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Cornisa.
Soledad está a punto de caer, agarrada de sus manos.
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Sótano.
Hugo decide dejar a Eloisa a cargo de Aurora.

( :eek: nooooooooo!!)

-Es muy sencillo Eloisa, solo tienes que vigilar los controles de la cámara... mira este reloj... ¡la aguja no puede llegar a la parte roja! Tiene que mantenerse allí.
Eloisa asiente- ¡Perfecto! ¿y esta palanca para qué sirve?
-¡Esa palanca no la toques! –le advierte Hugo.
-¡Si quiere yo puedo quedarme con Aurora, señor! –se ofrece Úrsula.
En ese momento se escucha a Ester gritando- ¡Úrsula!
Y Úrsula sale corriendo.
-¡Alcides, ayúdame por favor! –grita- ¡mi hija no aguanta más, se va a caer! -Ester desesperada- ¡ayúdenme!
Y Hugo sale corriendo también.
Eloisa queda sola con la cámara y tiene una sonrisa siniestra.
Camina lentamente y le sonríe con maldad a la niña dormida- No te preocupes, Alcides, yo voy a cuidar de tu hija.
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Cornisa.
Soledad a punto de caer.
Hugo sale por la ventana y le habla- ¡Déjame ayudarte!
Soledad se abraza a él.
Hugo la levanta en vilo y la pone dentro de la habitación- ¿Estás bien?
Pero Soledad como una furia lo empuja y lo golpea- ¡Y mi hija! ¿en donde tienes a mi hija?
-¡La niña está bien, Soledad!
-¡Damela!
-¡Ven, vamos con ella!
-¡Aurora! –grita Soledad.
Úrsula entra sonriendo - ¡La niña está fuera de peligro! –abraza a Soledad- ¡don Alcides le salvó la vida!
Soledad se detiene y mira a Hugo con extrañeza.
-¡La niña está fuera de peligro! -le sonríe Hugo.

(Hum... :? y dónde está Ester )

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Taberna.
Lucas sigue bebiendo y conversando con Rebeca.
-Recuerdo que recién casados tuvimos una fuerte crisis económica, nos quedamos sin dinero –recuerda mientras la bella Rebeca con un vestido muy sexy lo escucha muy atentamente- entonces, Jeremías, tu difunto esposo que entonces era soltero, nos dio hospedaje por varios meses.
Rebeca abre grandes los ojos- ¿Quieres decir que tal vez... entre Jeremías y Ester hubo... algo?
-¡Por supuesto que no, Rebeca!
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Hacienda Montenegro.
En ese momento la pobre Ester tiene que enfrentar a Arturo que como loco la tiene con una espada- ¡Le he preguntado dónde está mi prometida!- y grita como un loco- ¡Eloisa!
En ese momento bajan las escaleras, Hugo, Úrsula, Soledad y ven la escena.
-¿Dónde está Eloisa? –Arturo apunta la punta hacia ellos.
Hugo se pone enfrente de Soledad rápidamente -¡Qué maneras son éstas de entrar a mi casa!
Soledad baja unos escalones, pero Hugo le pone el brazo enfrente para que no se exponga.
-¡He venido por mi novia y no me voy a ir de aquí sin ella!
Soledad abre la boca espantada.
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Sótano.
Ajena a lo que pasa Eloisa disfruta su maldad contra la niña- ¡Mocosa infeliz! Sino existieras... no habría nada que uniera a Soledad y a Alcides... ¡y él podría ser mío como tanto deseo! –y ríe- ¡realmente no tengo nada en tu contra, pero... lo siento... voy a tener que apagar esto!
Como presintiendo el peligro el bebé comienza a llorar.
-¡No llores, te voy a hacer un favor! – y empieza a dar la vuelta la manija que Hugo le dijo que no tocara- ¡voy a acabar con tu sufrimiento!
Luego lentamente se separa de la maquina y se despide con la mano- ¡Adiós, Aurora! –y sonríe con maldad.
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Taberna.
-¡De verdad, discúlpame! Lo dije como una simple suposición.
-Una suposición que me molesta Rebeca, y no sabes cuánto –y Lucas se marcha golpeando la puerta.
Se cruza con Paquito- ¡Don Lucas! ¿ya se va? Se fue molesto... ¿qué le dijiste Rebeca?
-Simplemente le estaba dando pistas para que se enterara de la verdad –sonríe con seguridad.
-Te felicito, pero lo ahuyentaste.
-¡No! Lucas es mi única opción para llegar a Soledad, y a ese tesoro que sólo será mío.
-¡Corrección, cariño! –Paquito se acerca y la besa- ¡será nuestro! –la corrije.

(hum... 8-) dudo mucho que Rebeca quiera compartir contigo Paquito... )
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Hacienda Montenegro.
En el sótano, Eloisa se sienta y observa a la niña fríamente- ¡Muy pronto pasarás a mejor vida! Y dejarás de ser un obstáculo.... –y se acerca al vidrio- ¡Tranquila, bebé! Solo regresarás al sueño en el que estabas, además todo el mundo dirá que fue lo mejor que te pudo pasar... ¿para qué vivir cargando una enfermedad tan terrible, no es así?
Y de pronto la niña deja de llorar.
Eloisa piensa que todo está ejecutad- ¡Muy bien! –se dice- ¡hecho! Fue solo un accidente, Aurora –y sale del sótano.
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Sala.
-¡Donde tienes metida a Eloisa! –grita Arturo.
-¡La niña! –entra gritando Eloisa- ¡paró de llorar, no se mueve! –hace un drama.
Hugo sale corriendo.
Soledad lo sigue- ¡En dónde está!
Úrsula y Ester salen detrás de ellos.
Eloisa trata de seguirlos pero Arturo la amenaza con su florete- ¡Tú no vas a ninguna parte!
Eloisa, de pronto le tiene miedo.
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Sótano.
-¡Allí está! –dice Hugo.
Soledad corre y llega primera a la cámara que está llena de vapor- ¡Aurora!
-¿Qué es esto? –se asusta Ester- ¡no entiendo nada!
-¡Qué es esto! –repite Soledad- ¿qué hace mi hija ahí, Alcides? ¡sácala de ahí, por favor! –le ruega.
Alcides trata de componer la máquina - ¡No sé lo que está pasando, ella estaba bien!
-¡Por favor! –llora Soledad.
Hugo desarma la máquina - ¡Ella estaba bien! –se desespera- ella estaba reaccionando.
-¡Sácala de allí! –repite Soledad.
-¡Aurora! –llama Hugo- no te dejes engañar... tú estás viva... ¡no te vayas a dormir, mi amor! –le suplica- no te duermas.
Ester lo mira sorprendida.
-¡Ella tiene que escuchar tu voz! –dice Hugo- ¡háblale!
Soledad se calma a la fuerza- Mi amor... aquí estoy... mi amor... por favor... ¡no te vayas a ir ahora! –y no puede y llora- ¡no me faltes en este momento! Por favor reacciona... ¡Aurora por favor!
Y en ese momento la niña da un fuerte grito y empieza a llorar a todo pulmón.
Ester respira por fin- ¿Reaccionó? –temblando- ¿está viva?
Úrsula sonríe con alivio.
Hugo sonriendo levanta a Aurora en sus brazos, la saca de la máquina, y se la entrega a Soledad.
Soledad se abraza a su bebé.
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Casa Dr. Max.
Guillermo busca entre los libros del doctor Max, un libro de hipnosis- ¡Busca Burquecito! -hasta que lo encuentra- ¡tratado de hipnosis!
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Hacienda Montenegro.
Ante la mirada llena de ternura de Hugo, Soledad abraza a su hija y llora.
-¡Está tan tranquila! Como si no le hubiera pasado nada.
Soledad sonríe por fin y mira a Hugo- ¡Es un milagro!
Hugo sonríe triste- Soledad... hay muchas cosas de nuestra hija... que no sabes... ¡son dolorosas pero es importante que te enteres! –termina.
Marina y Boris entran en ese momento-¿Pasa algo señor?
-¡La niña ya está bien! –anuncia Hugo.
-Patrón... cuando veníamos llegando a la casa, vimos a don Arturo que se llevaba a la señorita Eloisa –cuenta Marina- ¡iba muy enojado!
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Fuera de la hacienda.
Eloisa se debate- ¡Arturo, por favor suéltame, quiero ver cómo está la niña!
-¡A mí no me importa lo que le pase a esa niña, y a ti tampoco debería importarte!
-Me molesta que seas tan insensible.
-¡Y a mí me molesta que vengas a la casa de Alcides a estas horas, cuando prometiste que no lo ibas a hacer más!
-¡Ya te expliqué cómo fueron las cosas! Estaba por la carretera, me crucé con Úrsula y me pidió ayuda!
-¡No mientas! –le grita Arturo- ¡Hércules te siguió cuando saliste de la taberna y no vio que te encontraras con nadie! ¿no es así, Hércules?
Hércules, en el carruaje no puede evitar una sonrisita- ¡Es cierto, señor! Yo vi cuando la señorita se desvió, no venía acompañada por nadie.
Alberto, el cochero de Rebeca y Eloisa, quiere ayudarla desesperado.
Eloisa se siente atrapada pero eso no la detiene -¡Tú sabes que ese tipo no me quiere! Y me molesta mucho que pongas su palabra contra la mía que soy tu prometida.
-¡Ya hablaremos de eso después, ahora nos vamos a la casa!
Pero Hugo aparece arriba en las escaleras- ¡Déjala Arturo! –grita.
Eloisa mira para otro lado para evitar que su sonrisa de placer la delate.
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Casa Dr. Max.
Guillermo hace un enorme esfuerzo para leer- Cómo regresar... de... una... hipnosis.
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Hacienda Montenegro.
Úrsula es llamada.
Hugo está parado frente a Arturo.
-¡Úrsula! –ruega Eloisa- ¿podrías hacerme el enorme favor de decirle a Arturo lo que realmente sucedió?
Úrsula se queda boquiabierta- ¿Lo que sucedió?
-¡Sí... que nos encontramos en la carretera y que me pediste ayuda!
Úrsula comprende y decide ayudarla- ¡Sí... yo estaba muy angustiada... buscando ayuda... y me encontré con la señorita Eloisa en su coche y le pedí que viniera!
Alberto ve la oportunidad de ayudar a Eloisa- ¡Es verdad! Después de escuchar a Úrsula... la señorita nos ordenó que viniéramos aquí en la hacienda para ayudar en lo que fuera necesario.
Eloisa hace un esfuerzo para simular su sonrisa de triunfo.
Arturo está confundido-¡Un momento! Hércules... ¿qué tienes que decir a todo esto?
Úrsula se asusta.
Hércules duda – Bueno señor... yo... hubo un momento en el camino que no la vi.
Hugo asiste sin decir palabra.
-¡Bueno, ahora que ya se aclaró todo esto, creo que ya no hay nada más que decir! Sólo que tú a la primera provocación piensas lo peor de mí.
-Muy bien –acepta Arturo- ¡nos vamos a casa!
-¡No es necesario! Muchas gracias –rechaza Eloisa- ¡Alberto me puede llevar!
Hugo sorprendido la mira y luego a Arturo.
Arturo se da cuenta y se marcha enojado.
-¡Gracias por ayudarme! –dice Eloisa a Úrsula al quedar solos.
-¡Era lo mínimo que podía hacer, después de la forma que se portó con la señora Soledad! –Úrsula.
-¡Espero que haya servido de algo después de todo lo que pasó allá adentro!
Hugo sonríe- ¡Ya la niña se encuentra mejor!
Eloisa simula- ¿Lo dices en serio?
-¡Sí, claro! –aliviado- ¡la voz de Soledad hizo que despertara!
Eloisa hace un gran esfuerzo- No sabes... cuánto me alegra... ¡me voy mucho más tranquila! Que pasen buenas noches... por favor... –y se acerca a Hugo y le pasa su mano- ¡dale un beso a Soledad de mi parte!
Hugo se ve obligado a besarle la mano, sin quitarle los ojos de encima- ¡Buenas noches!
Eloisa se marcha.

(Úrsula, despierta... :-( ¡no es de confiar!)
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Habitación de Soledad.
Soledad pone a Aurora en su cuna con mucho amor- ¡Me volvió el alma al cuerpo, mamá! Siquiera pensar que mi bebé podía estar enferma... ¡fue horrible!
-¡Todavía no entiendo qué le pasó a la niña!
-¡Yo tampoco! yo no sé si estás enterada que anoche estuvo aquí el doctor Max.
Ester la mira inquieta.
-Me dijo que tenía que permitir que atendiera a la niña porque ella sufre de una extraña enfermedad.
-¿Qué enfermedad?
-¡No lo sé! –sufre Soledad- pero le dije que no se lo iba a permitir, tú sabes que ese hombre no me gusta, mamá... ¡ese hombre me da miedo!
Ester asiente.
-¡Además, me amenazó con hablar con Alcides y decirle la verdad! Decirle que Aurora es hija de Hugo de Medina.
-¡Qué! –se asusta Ester- ¿y él cómo se enteró?
-¡No sé! Estuve tentada de decirle a Alcides la verdad, porque yo no quiero que él tenga algo que ver con mi hija... ¡no sé qué hacer, mamá!
-Eso quiere decir que doctor conoce la enfermedad de la niña... y sabe cómo tratarla –reflexiona Ester- ¡hija, yo sé que esto es difícil para ti! Pero deja que lo haga... al menos hasta que aparezca otra persona.
-¡Mamá, no! ese hombre no me gusta, su presencia me aterra.
-¡Pero es el único medico preparado en esta ciudad! –se exaspera Ester- ¡además no puedes permitir que le cuente a Alcides la verdad sobre tu hija! Alcides ha cambiado mucho... ¡él fue muy especial con la niña!
Soledad pensativa- ¡Yo tengo que hablar con él! Ese artefacto que tiene en el sótano, y todo lo que sabe sobre la enfermedad de mi hija... ¡hay algo que Alcides sabe que no me ha querido decir, mamá!
En ese momento Hugo golpea a la puerta.
-¡Está muy bien! –le contesta Ester- bueno hija... me tengo que ir, yo voy a estar pendiente de ti –la abraza- descansa –se marcha.
Hugo se acerca a la cuna y con voz falsete le sonríe -¡Hola preciosa! –y luego a Ester- ¡Buenas noches!
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Un camino.
Alberto conduce a Eloisa que está furiosa, en todos sus estados- ¡Mocosa infeliz! ¿por qué tenía que sobrevivir? Pero ya veré la forma de librarme de ella –sonríe con maldad-¡no voy a permitir que nadie se interponga en mis planes! Alcides será mío por encima de quien sea.
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Casa Dr. Max.
Guillermo encuentra por fin- “Solo se podrá regresar a alguien de un estado de hipnosis si recibe una orden del mismo sujeto que lo sumergió en ese estado” ¡no! eso quiere decir que solo... ¡el doctor Max me puede devolver a mi gatita!
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Hacienda Montenegro.
Hugo se derrite por la niña- ¿Quién es la princesa de esta casa? –a la niña- ¿quién?
El bebé la mira, mientras Soledad se pasea nerviosa de un lado a otro.
Hugo la mira y le sonríe también- No te angusties... la niña va a estar bien.
-¡Me dijiste que sabías algo sobre la enfermedad de mi hija! –cruza los brazos- ¿qué es?
-¡Sí! –suspira Hugo- ¡Aurora heredó la enfermedad de mi familia! Se llama catalepsia.
Soledad lo mira preocupada.
-Y se manifiesta en un estado de profunda inconsciencia.
-¿Y... era por eso que no podía respirar? –sufre Soledad.
-¡Aparentemente! Cuando el cuerpo entra en ese estado, parece muerto.
-¡Dios mío! –Soledad se lleva las manos al rostro- ¡Pero eso no volverá a suceder! ¿qué hay que hacer para que se cure de esa enfermedad?
-Yo te voy a explicar todo detalladamente –le dice Hugo y se acerca.
-¡Bueno, pero tenemos que hacer algo urgente! No sé... los médicos deben saber de una cura... ¡de algo! –y mira desesperada a la cuna- a lo mejor esa máquina... donde tú la metiste... ¿tú crees que es la solución?
-¡No! –con pena- no Soledad, no hay solución... ¡esa máquina sólo ayuda a mantener la temperatura del cuerpo estable!
Soledad llora en silencio.
Hugo siente dolor al verla y suspira- ¡La catalepsia no tiene cura!
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Casa Dr. Max.
-Eva, ven conmigo Eva –el doctor Max sueña.
Elena lo mira- ¿Me llamaste, Max?
Pero el doctor Max sigue inconsciente.
Es Guillermo que trata de simular la voz - ¡Soy yo!
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Hacienda Montenegro.
Soledad se deja caer en un sofá- Una enfermedad incurable –repite- no entiendo... ¿por qué a mi hija? ¡eso no puede ser!
Hugo se sienta frente a ella.
-¡Eso tiene que ser un error!
-¡Escúchame! Mi padre padeció de esa enfermedad –le cuenta- ¡sus continúas crisis terminaron de enloquecer a mamá! A tal punto que nadie le creyó cuando ella trató de avisar que le iban a enterrar vivo!
Soledad abre los ojos con espanto- ¡A tu padre lo enterraron vivo!
-¡Sí! Cuando abrieron su tumba... encontraron su cadáver boca abajo.
-¡Ay Dios mío! –se compadece Soledad- ¡qué horrible! Lo lamento muchísimo... afortunadamente tú y Hugo no sufrieron de esa terrible enfermedad.
-¡Hugo sí la padeció! Él sufría de catalepsia.
Soledad lo mira con espanto y baja la mirada.
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Casa Obregón.
Ester llega y se encuentra a Lucas en la sala, borracho.
-¿Dónde estabas?
-¿Por qué no te quedas bebiendo en esa cantina de mala muerte? Y respetas la casa.
-¡Eso mismo te digo! Respétame, tú eres la señora de esta casa, no tienes por qué estar en la calle.
-¡Estaba visitando a tu hija! Aurora estuvo a punto de morir esta noche.
-¿Qué le pasa?
-No creo que mañana te acuerdes de lo que te dije! –lo deja plantado.
Lucas furioso estrella un vaso.
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Hacienda Montenegro.
Soledad no le cree- ¡No puede ser! Si Hugo sabía que sufría de esa terrible enfermedad... ¿por qué nunca me dijo nada?
-Porque él no quería que la gente le tuviera miedo... en estos tiempos de tanta ignorancia... ¡una persona que supuestamente revive es considerada demoníaca!
Soledad llora y mira a lo lejos- Ahora lo entiendo... ahora comprendo su actitud –dice suavemente- antes de la boda él quería decirme algo que lo atormentaba... ¡Dios! –se toma la cabeza.
Hugo la mira enojado y se recuesta poniendo distancia- Tal vez él trató de decírtelo... él te amaba... ¡seguramente quería ser honesto contigo!
Soledad lo mira con los ojos llenos de lágrimas y sonríe escéptica- ¿Cómo lo puedes saber?
-¡Porque Boris me lo contó todo, Soledad!
Soledad lo mira con extrañeza.
-También me explicó que una persona que padece de catalepsia está conciente... ¡que escucha todo lo que pasa a su alrededor!
-¡Dios mío! –se horroriza Soledad.
-¡Pero no puede moverse! –sigue Hugo.
-¡Ay, es horrible! Hasta parece una pesadilla.
Hugo de pronto se acerca- ¡Esas lágrimas!... ¿son por nuestra hija... o por mi hermano?
Soledad lo mira de vuelta cómo si quisiera entenderlo.
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Casa Dr. Max.
Guillermo no logra deshipnotizar a Elena que termina echándolo.
Guillermo amenaza matar al doctor Max.
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Residencia Rebeca.
-¡Eso que me cuentas, sí es una gran noticia, Eloisa! –festeja Paquito- déjame entenderlo... ¡la hija de Soledad padece de una enfermedad que la hace parecer muerta!
-¡Sí, se llama catalepsia! –fastidiada- ¡y hoy tuvo su primer ataque la mocosa, pero para mi desgracia no se murió!
Paquito ríe a carcajadas- ¡Esa niña es lo único que une a Alcides y Soledad! Me encanta que te enojes.
Eloisa lo rechaza.
-Algo necesitas de mí, si no fuera así, no me hubieras contado todo lo que sucedió en la Hacienda Montenegro sobre esa criatura –la besa y Eloisa sonríe complacida- cariño, ven acá... ¿qué quieres?
-¡Tú ganas! Quiero que publiques en primera plana en el periódico, la noticia de esa niña.
Paquito pierde la sonrisa- ¿Y para qué quieres que la gente sepa eso?
-¡Porque quiero que toda la ciudad vea a esa niña como un ser horroroso! –Eloisa tiene al diablo en sus bellos ojos verdes- ¡que la teman y la desprecien! ¡a ella y a su madre!
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Hacienda Montenegro.
Soledad sigue llorando y lo mira- ¡Lo que me estás diciendo... es terrible! –toma aire- ¡que mi hija tiene una enfermedad incurable y que Hugo padecía de lo mismo! –y se lo corta la voz- ¡debe haber sufrido mucho!
Hugo duda pero sigue- Mi hermano se convirtió en un hombre solitario... porque él no quería... –la mira y la estudia- ¡él trataba que sus relaciones con las mujeres fueran débiles... ¡no quería ofrecerles un futuro! –se confiesa- ¡le preocupaba lastimarlas!
Soledad sonríe triste- Siempre dijeron que era un hombre mujeriego... y no sabían la verdad... ¡él no quería hacerle daño a nadie! –y sonríe con nostalgia- ¡siempre fue un hombre tan generoso, tan bueno!
-¡No lo creo! –se burla Hugo- fue un hombre torpe... pensaba demasiado en los demás... ¡tal vez por eso se enamoró de ti!
Soledad se enoja y se levanta- ¡No voy a hablar más de esto!
Pero Hugo sigue- ¡Hugo te amaba demasiado!
Soledad lo mira intrigada.
-¡Pobre ingenuo! –Hugo le da la espalda- ¡Él pensaba que tú ibas a ser su salvación! El amor que sentía por ti... era tan grande... que pensaba que iba a ser la cura para su enfermedad.
-¿Por qué me hablas así? –se intriga Soledad.
-¡Discúlpame, no fue mi intención! –se excusa Hugo.
-¡Hablas de Hugo como si conocieras sus más profundos sentimientos! –lo mira con sospecha- ¡y yo sé que tú y tu hermano nunca fueron cercanos! Dime la verdad Alcides... ¿por qué me hablas así de Hugo?
#
Residencia Rebeca.
-¡Lo que me estás pidiendo es imposible Eloisa! –Paquito se sienta frente a un espejo- si saco ese artículo sobre la hija de Alcides... ¿sabes qué me va a hacer ese hombre? ¡matarme!
Eloisa ríe a carcajadas- ¡Ay cariño! ¿tanto miedo le tienes?
-¡No es miedo! Hay que ser inteligente... además Alcides conoce mi secreto... ¡y trabajo para él! –le anuncia- ¡tanto así que el día de mañana voy a sacar un articulo! Para que sepas... –y le muestra- ¡es sobre la confirmación del hallazgo de la veta y la calidad de oro examinada por los expertos!
-¡No veo cuál es el problema! Incluye en ese articulo, el de la niña... obvio... ¡sin que se note la mala intención! Tú sabes cómo disimular tu veneno.
-Digamos que aceptara tu propuesta Eloisa... ¿qué recibiría a cambio?
Eloisa se apoya provocativa- ¿Qué tal un poco de lo que tanto deseas?
-¡No quiero tu lastima! –la rechaza Paquito.
-¡Muy bien, tú lo decides! –y lo besa- ¡hasta mañana! –trata de marcharse.
Pero Paquito la detiene y la besa con pasión.
#
Hacienda Montenegro.
-No veo por qué te extrañas... –Hugo disimula- ¡Hugo era mi hermano y Boris era su gran confidente!
Soledad duda- ¿Me estás queriendo decir que Boris te dijo todo esto?
-¡Sí! –miente y antes de mirarla se compone la cara- ¡Boris me contó muchas cosas de mi hermano que yo nunca supe! –y le acaricia el rostro- eso hizo que aprendiera a verlo de una manera diferente.
Soledad lo mira todavía dudando.
-¡Ya no lo odio, Soledad! Al contrario... ahora siento lástima por él.
-¿Lástima? –Soledad sonríe con un dejo de sorna- ¡Hugo no era un hombre que inspirara lástima!
-¡Hugo era un pobre diablo! Condenado a vivir atado a la muerte... y además un ingenuo por haberse enamorado de la mujer equivocada.
Soledad mira para otro lado.
-Y eso era lo que tú y yo queríamos... ¿no? –insiste Hugo.
Soledad suspira -¡Estoy cansada! –le corta- además ya casi va a amanecer.
Hugo la toma del brazo y se acerca como para besarla.
Soledad se pone tensa.
Hugo lo nota y luego la besa en la frente.
Hugo la deja y se acerca a la cuna- Buenas noches, Aurora –y luego se detiene en la puerta- Buenas noches, Soledad... que descanses –cierra la puerta.
Soledad no responde y al quedar sola- ¡Ay, por qué nunca me lo dijiste, Hugo! Yo te hubiera ayudado a sobrellevar esa terrible enfermedad... ¿por qué?
#
Casa Obregón.
Lucas duerme y grita en el cuarto de Ester.
-¡Qué haces aquí! ¿y por qué estás gritando?
-Jeremías... me reclamaba por haberte alejado de su lado.
-¿Qué tonterías dices? –se enoja Ester.
-Te acuerdas... cuando nos escapamos de nuestras casas y estábamos recién casados... y que Jeremías nos acogió en su casa... y yo me dediqué a la bebida.
-¡Sí! ¿eso tiene que ver?
-En ese tiempo yo creo que tú le gustabas a Jeremías... ¡él mismo me lo confesó en medio de unos tragos!
-¿Por qué hablas de eso Lucas?
-Porque quiero que me digas si él se sobrepasó contigo en algún momento.
Y Ester calla.

(Oh no!! :shock: será posible que Jeremías haya abusado de Ester!! Wow! )

#
Hacienda Montenegro.
Boris le sirve un trago a Hugo.
-Soledad ya sabe que su hija sufre de catalepsia.
-Debió ser muy duro para la señora –le entrega la copa.
-¡Sí, quedó destrozada!
Boris se sienta a su lado- ¿Y le comentó algo sobre la posible cura?
Hugo se frota la frente como si le doliera- ¡Prefiero no alimentarle falsas esperanzas! Aun no encontramos al hijo de Von Sirak.
-¡Pero lo encontraremos señor!
-¡Se me partió el alma cuando vi a Soledad sufrir de esa manera por Aurora! Y cuando vi a esa niña tan indefensa... sentí que el mundo para mí también se acababa.
Boris le pone una mano sobre el brazo para consolarlo- Usted también está sufriendo, patrón... usted es un hombre bueno... Aurora está muy pequeñita... y por si fuera poco.... ¡lleva su sangre!
-¡Sí, lleva mi sangre! –triste- ve a descansar.
Y Hugo queda solo.
♫

Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar
♫
-¡Ay papá, cuánta desgracia nos ha traído esta enfermedad! –mira a su retrato- ¡cuánta desgracia! Pero yo haré lo que sea para que mi sobrina no tenga que padecer de este infierno... ¡haré lo que sea! –y bebe su trago de un golpe.
♫
y saber que si un día te tengo
será solo un momento
un instante fugaz
pero mi sufrimiento
será por toda la eternidad
♫
#
Casa Obregón.
-No entiendo... ¿Por qué recuerdas esas cosas de hace tanto tiempo?
-¡Contéstame, Ester! Dime si Jeremías se sobrepasó contigo... porque si fuera así una cosa lleva a la otra.
-Todavía estás borracho, Lucas... ¿cómo se te ocurre imaginar algo así?
-Bueno... no te vayas a enojar... lo que pasa ese sueño me hizo pensar... dime la verdad.
-¡No te voy a decir nada! Me estás ofendiendo –y abre la puerta y se marcha.
En la sala sola se toma la cabeza- ¡Malditos errores del pasado!
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Hacienda Montenegro.
Soledad no puede dormir.
-Hubieras visto cuando Alcides me contaba sobre el sufrimiento de Hugo... –sigue llorando- ¡es la cosa más espantosa que te puedas imaginar!
-¡Ahora entiendo su preocupación por saber qué era lo que don Hugo tenía que confesarle! ¿recuerda? –Úrsula.
Y Soledad recuerda el día que Hugo murió –y de pronto se horroriza.
-¿Señora, le pasa algo?
-¡Estaba pensando en... la noche que encontré a Hugo casi muerto en su alcoba! Úrsula... –y empieza a temblar- ¡Úrsula! ¿y qué pasa si cuando enterraron a Hugo... no estaba muerto?
-¡Qué quiere decir mi niña!
-¡Qué Hugo pudo haber sufrido un ataque de catalepsia, Úrsula! A lo mejor no estaba muerto cuando yo llegué a su alcoba... –se desespera- ¡pudieron haber enterrado a Hugo vivo!
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Al día siguiente.
Ex Residencia Medina.
-Buenos días –Arturo besa a Eloisa que desayuno con su madre- ¿vieron el diario? Parece que la enfermedad de la hija de Soledad se ha convertido en noticia de primera plana... escuchen.
Eloisa come y sonríe.
Y Arturo lee: “Ni con todo el oro que Alcides de Medina logre extraer de su recién hallada veta, le podrá dar a su hija lo más importante, la salud, porque la pequeña Aurora es victima de una enfermedad incurable, heredada de los de Medina, que se llama catalepsia”
-¡Catalepsia! –se espanta Gladis- en mi vida había oído hablar de esa enfermedad.
-¡Pobre criatura! –finge Eloisa.
-“La catalepsia es un mal grave y peligroso porque se manifiesta con ataques donde los pacientes parecen estar muertos, no respiran y muchos de ellos, como don Armando de Medina han sido enterrados vivos”.
-¡Qué cosa tan terrible! – Gladis- con razón doña Anabel, la esposa de Armando de Medina terminó loca, ¿se imaginan qué horror?
-¡No me lo puedo imaginar! –Eloisa- tan pequeña e indefensa y sufriendo de esa manera.
-¡Escuchen esto! –sigue Arturo- “algunas personas comentan que la enfermedad de la muerte sería un castigo para Soledad de Obregón por haberse casado con Alcides de Medina a los pocos días de haber enterrado a su prometido y hermano de éste, Hugo de Medina”
-¡Qué comentario más cruel! –Eloisa.
-¡Pero esa es la verdad, querida! Todos saben que Soledad traicionó la memoria de su prometido para casarse con Alcides... ¡y que ese matrimonio fue por pura conveniencia!
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Hacienda Montenegro.
-¿Cómo amaneció la niña? –entra Hugo con Boris.
-¡Como si nada le hubiera pasado! –Soledad radiante en un vestido verde- ¡está muy bien! –le sonríe tranquila.
Boris sonríe a Aurora.
-¡Así es la catalepsia, Soledad! –Hugo la mira y luego de un silencio- bueno... me alegra que esté bien... si necesitas algo... ¡estaré en la ciudad atendiendo mis negocios! –se despide- ¡con permiso!
Pero Soledad lo llama- ¡Alcides! Hay algo muy... importante que quiero decirte.
-Te escucho.
-¡Estuve pensando en lo que hablamos anoche... y... la muerte de Hugo fue muy extraña! Así que quiero pedirte que autorices a abrir la tumba de Hugo.
Hugo pierde la sonrisa y mira rápidamente a Boris.
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Casa Enrico.
-¡Buenos días gatita!
-Buenos días, Guillermo.
-¿Me reconoces?
-¡Claro que sí! Gatito –muy rara.
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Hacienda Montenegro.
-¡Eso está fuera de consenso! –se niega Hugo- ¡jamás se abrirá la tumba de mi hermano!
-¡Pero es que no te das cuenta! –Soledad levanta la voz- ¡Hugo pudo haber sido enterrado vivo, Alcides!
-¡No lo creo! El doctor Max dijo que Hugo sufrió un ataque al corazón.
-¡El doctor Max pudo haberse equivocado!
-¿Para qué quieres abrir la tumba de mi hermano? ¡él no te importaba!... ¿o si?
Soledad lo mira- ¡Alcides! Permíteme... por favor –le ruega- ¡solamente te pido que me dejes salir de esta duda, es todo!
-¡Si el doctor estaba equivocado! Si así fue... no es necesario revivir tanto dolor... mejor dejemos las cosas cómo están.
Soledad no contesta.
-¡Yo creo que es curiosidad lo que te anima a desenterrarlo!
Soledad se mueve inquieta.
-¡Con permiso! –se marcha Hugo con Boris.
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En el camino.
-Hay algo que no entiendo, don Hugo, si su plan es vengarse de la señora Soledad por lo que lo hizo... ¿por qué no deja... que abran su tumba?
-¡Considero innecesario exponerla a tanto dolor! –Hugo mueve la cabeza.
-¡Acuérdese que allí está el cuerpo de Miguel, el enterrador!
-¡El cuerpo de Miguel quedó boca abajo! Boris... ahora sólo deben quedar sus huesos.
-Precisamente por eso, señor.... seria una venganza muy efectiva... ¡la señora Soledad tendría la certeza que usted fue enterrado vivo!
Pero Hugo mira a otro lado desaprobando- ¡Eso seria demasiado cruel!
-No creo, señor, la señora Soledad nunca se enamoró de usted.
Pero Hugo recuerda a su propia madre, cuando abrieron la tumba, sus gritos de horror.
-¡Mi madre enloqueció cuando se comprobó que mi padre fue enterrado vivo! –dice emocionado- ¡ese horror no se debe repetir!
#
Mercado.
Úrsula y Soledad van a hacer compras con Aurora.
Una mujer le grita- ¡Hey! Usted señora... esa es la mujer de la que habla el periódico –grita a todas las del mercado- ¡ella y su hija están malditas! Por su culpa han empezado a ocurrir desgracias en este pueblo, primero la muerte de don Hugo, después el derrumbe de la niña.
Úrsula está dispuesta a ir a pegarle pero Soledad la detiene.
-¡No podemos permitir que por culpa de esa mujer ocurran más desgracias! – y empiezan a tirarles tomates y todo lo que puede.
Soledad y Úrsula se cubren.
Hugo y Boris escuchan los gritos.
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AVANCE.
Soledad en medio de la noche hace abrir la tumba de Hugo.
Y cree que Hugo fue enterrado vivo.
Hugo la ve.
Last edited by Mabouchita on Mon Apr 21, 2008 12:25 am, edited 1 time in total.

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Postby Mabouchita » Mon Apr 21, 2008 12:21 am

En el avance se ve que Soledad se entera que Hugo fue enterrado vivo.
:-(

Espero que los escritores no la vuelvan loca, sería muy difícil de aguantar, y además repetivo, ya la tuvimos en el manicomio. :-?

Otra posibilidad es que Soledad, luego de escuchar a Alcides(real Hugo) hablando que le quitaron todo el dinero a Hugo decida vengar a Hugo... :eek:

Yo creo que Soledad se va a hacer tripas corazón y seguirá con Alcides(real Hugo) por el bien de su bebé... 8)

Mabouchita
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Postby Mabouchita » Mon Apr 21, 2008 4:00 pm

AVANCE TELEMUNDO!!

Ahora que Soledad sabe que Aurora heredó la catalepsia, decide ir al cementerio para comprobar si Hugo fue enterrado vivo. Pero éste, quién sigue haciéndose pasar por Alcides, la enfrenta y le dice que Hugo le hubiese ofrecido una vida distinta.

:eek:


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