Hacienda Montenegro.
Marina recibe a Paquito.
(wow!! Qué dijo Marina!!! No lo sabremos

¡!!)
-Necesito hablar con Alcides, dile que estoy aquí... ¡muévete muchacha!
-¡El patrón no está! Será mejor que regrese después.
-¡No te creo! Mejor me cercioro personalmente.
Pero se pega el susto al encontrarse con Boris- ¡Ya escuchó a mi esposa, señor periodista! Don Alcides no está... ¿le puedo servir en algo?
-¡Está bien, grandotote! Dile a tu patrón que sé de quien se trata.
-¡No lo entiendo!
-¡No te hagas el imbecil!
Boris lo toma de las solapas- ¡Mire, señor periodista!
-Mire... tengo pruebas de que él no es Alcides sino Hugo de Medina.
Boris lo suelta sorprendido.
-¡Así que dígale que venga a buscarme! Buenas tardes –Paquito se marcha.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo entra a su habitación y se encuentra con Eloisa- ¡Qué haces aquí! ¿quién te dio permiso para entrar? –enojado.
Eloisa le sonríe – No te preocupes, nadie me vio entrar... lo hice por el pasadizo secreto... y si vine hasta aquí... ¡fue porque necesito hablar sobre Arturo y los inversionistas de la mina!
Hugo la mira sin contestar.
-¿Te pasa algo? –se sorprende Eloisa- ¿estuviste llorando?
-¡Retírate, por favor, no estoy de ánimos para hablar con nadie!
-Espera Alcides... ¿qué te sucede? –le sonríe seductora- ¡sabes que puedes contar conmigo en las buenas y en las malas!
-¡Por favor, retírate! –al borde de ser grosero.
-¡Alcides! Realmente necesito hablar contigo.
Pero Hugo la toma del brazo para sacarla del cuarto.
-¿Qué cosas estás haciendo, Hugo?
Hugo se detiene y la mira.
-¡Sé perfectamente que eres Hugo de Medina! –le dice Eloisa- ¡Paquito mandó a reconstruir el rostro de la calavera que estaba en la tumba de Hugo! Y se trataba de Miguel el enterrador... ¡Hugo jamás estuvo enterrado porque Hugo está aquí! Parado frente a mí.
-¡Retírate Eloisa!
-¿Acaso no te da miedo que Soledad se entere que le has estado engañando todo este tiempo?
-¡Soledad se va a enterar que soy Hugo porque yo mismo se lo voy a decir! –le corta Hugo.
Eloisa abre los ojos como platos.
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Casa Obregón.
Soledad ríe con Aurora- ¡Te amo! Tú eres lo más importante para mí... y yo quisiera que tuvieras una familia... un papá que te ame y te haga feliz, así cómo fui yo de niña.
La beba lo mira con sus grandes ojos negros.
-Aurora... por eso tomé una decisión... ¡yo te prometo que siempre te voy a hablar de tu papá! Pero vas a crecer al lado de Alcides como papá... ¡yo sólo espero que algún día me puedas perdonar! Yo solamente quiero lo que sea mejor para ti y de ahora en adelante te prometo que únicamente voy a pensar en ti, en tu futuro y en tu felicidad... ¡eso es lo único que me importa, mi amor!
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Hacienda Montenegro.
-¡Soledad te va a despreciar por tu engaño! –sigue Eloisa- ¡Te va a odiar!
-¡Si lo hace, lo tengo bien merecido! –Hugo se saca el saco.
(noooooooooo!

No la escuches por favor!!)
-¡No digas eso, Hugo! Mira... no sé qué razones tuviste para hacerte pasar por Alcides, pero nadie se puede enterar... ¿te imaginas el escándalo? ¡por Dios, te podrían meter preso por haber suplantado a tu hermano! La gente te va a despreciar... ¡no puedes revelar tu identidad Hugo!
-¡Eloisa, es la última vez que te pido que te retires! –le muestra la puerta.
-¡No! yo necesito hablar contigo, tú me tienes que es....
Pero Hugo la toma del brazo y la saca afuera.
-¡Hugo por favor! –grita Eloisa.
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Taberna.
-¡Ester no te merece, Lucas! Deberías abandonarla, irte de la casa, y no solo eso, deberías divorciarte de ella... ¡así fuera un escándalo!
-¿Tú crees?
-¡Por supuesto! –Rebeca disfruta- ¡Lucas, tú eres un hombre bueno! Tú no mereces tanto sufrimiento, Ester debe pagar lo que hizo... ¡deberías mandarla a la calle! Quitarle la casa, al fin y al cabo esa casa no es suya.
-¡Tal vez tengas razón! –Lucas tiene una copa en la mano- ¡tal vez! – y cae dormido.
(Luquitas borracho otra vez??

)
-¡Esa casa tiene que ser mía! –se dice Rebeca a sí misma- cuando sea mía la tumbaré, le arrancaré hasta el último ladrillo con tal de encontrar el tesoro de Jeremías, lo prometo.
(aha!! LO SABIA!! LAS FLORES CORREN MUCHO PELIGRO!!

)
A su lado Jeremías duerme.
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Hacienda Montenegro.
-¡Buenos días! –Michelle y compañía- ¡Quiero hablar con don Alcides de Medina!
-¿Quién lo busca? –Boris.
-¡Dígale que es de parte de Michelle Philips! Vine a esta para hablarle de la cura de la catalepsia.
Boris se queda sorprendido.
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Muy cerca viniendo hacia la sala, Hugo lleva a Eloisa del brazo.
-¡Hugo, no me saques de tu casa! Sabes que tengo razón –Eloisa trata de quedarse- ¡la gente te va a despreciar! No puedes revelar tu identidad.
-¡A ti nadie te ha pedido tu consejo!
(BRAVOOOOOOO!!

)
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Y arrastrando a Eloisa, Hugo llega a la sala, donde se encuentra con Boris y los recién llegados.
-¡Señor! La señorita Michelle de Philips lo busca.
Y Michelle lo mira y le sonríe seductora- ¡Buenos días, señor de Medina!
Y Hugo se queda impresionado con su belleza (mi cibercuate Eli2020 no está de acuerdo

) y ambos se miran como si se reconocieran de hace mucho tiempo.
♫
Quien pudiera comprender tu situación
Tú y yo...
♫
(horror!! y esta musiquita???

)
Y Eloisa presiente el peligro y su cara se transforma de la rabia y el odio.
-Señor, la señorita quiere hablar con usted –Boris se da cuenta que algo pasa entre Michelle y Hugo.
-¡Boris, acompaña a la señorita Eloisa a la puerta! –pide Hugo.
-¡No te preocupes... Alcides! –se enoja Eloisa- ¡conozco el camino! Con permiso.
Y Eloisa se marcha enojada.
-¡Disculpe, señorita! No quiero pasar cómo grosero con usted, pero en este momento no estoy en condiciones de recibir a nadie –y se da media vuelta- ¡permiso!
-¡Fui paciente del Daniel Von Sirak! –levanta la voz Michelle.
Boris la mira sorprendido.
-¡De Ernest Von Sirak! –sigue Michelle- ¡al igual que su pequeña hija yo también sufría de catalepsia!
Pero Hugo está de pocos pelos- ¡Y déjeme adivinar! Ahora está curada por completo y vino a ofrecerme una medicina milagrosa a cambio de una recompensa.
Michelle se sorprende de su hostilidad gratuita.
Boris mueve la cabeza negativamente.
Y Hugo se marcha- ¡Sígueme, Boris!
-¡Permiso! –Boris se disculpa.
Marina los espía.
Andrés mueve la cabeza pensativo.
Michelle sorprendida mira partir a Hugo y luego ve a Marina.
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Residencia Rebeca.
Paquito espera a Eloisa en el camino.
-¡Yo sabía que no ibas a cumplir tu palabra! ¿qué hacías en casa de Hugo de Medina?
-¡Mejor dime qué haces tú aquí! ¿me estabas siguiendo?
-¡Qué te importa! –y ríe- ¡te corrieron de su casa! No le gustó lo que le dijiste.
-¡Cállate imbecil! Simplemente fui a hacerle visita... pero déjame adivinar –se burla- fuiste a visitar y no pudiste chantajearlo ¿vedad inútil? –y riendo da media vuelta.
Pero Paquito la toma del pelo- ¡De mí no te burlas maldita! Tenemos un tratro.
Pero Eloisa es una fiera y se libera y le pega furiosa.
Y ambos pelean como fieras.
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Casa Obregón.
-¡Desde que llegó ha estado muy callada! –Úrsula- ¿se siente bien?
Soledad le sonríe - ¡Tengo el corazón en paz! –suspira- ¡creo que por fin estoy lista para dar un paso definitivo en mi vida! Úrsula... tú sabes mejor que nadie que yo he tenido mi corazón cerrado con candado para que nadie pueda entrar... ¡he tenido miedo todo este tiempo que Alcides pueda ocupar el lugar de Hugo! Pero estaba penando y yo creo que no tiene sentido... ¡yo no puedo seguir siendo fiel al recuerdo de una persona que nunca va a regresar!
Úrsula sonríe comprensiva- ¡Y estoy segura que desde donde esté don Hugo sabe lo mucho que usted lo amó! Y también estará de acuerdo que usted tiene que continuar con su vida... ¡hágalo mi niña, siga adelante! Vuelva a ser feliz, vuelva a ser la mujer alegre que alguna vez fue... ¡su hija tiene derecho a conocer esa parte suya!
-¡Tienes razón! –ríe Soledad- ¡desde hoy decidí que mi vida va a cambiar! Porque voy a darme una oportunidad con Alcides... voy a tratar de hacerlo feliz y quien sabe... a lo mejor yo también puedo ser feliz al lado de él.
-¡No se va a arrepentir! Don Alcides ha cambiado mucho y se ha vuelto un hombre muy especial... ¡mire su última ocurrencia! –y le muestra la invitación- ¡esto acaba de llegar! Don Alcides está planeando una fiesta esta misma tarde en su honor, para pedirle que vuelva con él.
Soledad ríe feliz e ilusionada y lee: “Está usted cordialmente invitado a la gran celebración por la llegada del verano, en honor a mi amada esposa, Soledad de Obregón” –y se queda sin aire de la emoción- ¡Dios mío! –ríe- ¡Alcides enloqueció! Me parece que es un poco exagerado... ¡pero tienes toda la razón! –y en sus ojos hay ilusión- ¡Alcides es un hombre muy especial!
Úrsula ríe.
-¡Vas a conseguirme el mejor vestido que tenga! –ríe Soledad- ¡quiero que Alcides se sienta feliz de tenerme a su lado en la fiesta! Dios mío... ¡todo tiene que cambiar! De ahora en adelante voy a ser la mujer de Alcides.
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Hacienda Montenegro.
Marina piensa en Eloisa- “Te pagaré muy bien por cualquier información que me des sobre Hugo de Medina” –y sonríe maquiavélicamente mirando a Michelle.
-Con permiso, por favor no se molesten con mi patrón –les sonríe hipócritamente.
Michelle mira su avanzado embarazo.
-El ha pasado por momentos muy difíciles y por eso se comporta de esa manera –sigue Marina.
-Es un hombre extraño, ni siquiera me permitió hablar.
-Si quiere cuénteme lo que tenía que decirle, tal vez yo pueda hablar con él a ver si la puede recibir.
-¡Sólo dígale que así no lo creo, yo tengo la cura para la enfermedad que padece su hija!
Marina se sorprende.
Y Michelle y Andrés se marchan.
-¡Una cura para la catalepsia! –se dice Marina- ¡esa mujer puede curar a don Hugo! –y luego para sí misma- ¡le voy a sacar mucho dinero a la señorita Eloisa por esta información!
(ay Marinita...

adiós!!! Pasaste al lado negro

)
#
Bosque.
-¡Maldita la hora en que decidí meterme contigo, Francisco! –Eloisa lo tiene del pelo y Paquito también.
-¡Me estás ahorcando! Yo te quiero.
-¡Te juro que a veces sí me provoca matarte! –pero lo suelta.
-No te creo, tu vida sería muy aburrida sin mí, te hago falta.
Y ambos ríen a carcajadas.
-Francisco, deberíamos alistarnos para la fiesta... ¿no te parece?
-¡Tienes razón!
-¿Sabes qué es lo raro? ¡Hugo de Medina se veía muy mal, no estaba en disposición de hacer una fiesta!
-¡Hugo de Medina es muy astuto! Además tacaño, no quiso darnos dinero para guardar su secreto... algo está tramando.
-¿Sabes lo que me dijo? ¡que le contará toda la verdad a Soledad y yo no le creo ni media palabra! De todas formas, tengo a alguien que nos va ayudar mucho.
-No me gustan los secretos... ¿de quien se trata? –la besa.
-No seas desesperado ni curioso, Francisco, pero te aseguro... –lo besa- ¡que muy pronto encontraré la forma de sacarle mucho dinero a Hugo de Medina!
#
Hacienda Montenegro.
-¿Está seguro de lo que va a hacer don Hugo? –Boris inquieto- si les dice la verdad todos sabrán que les ha estado mintiendo y tendrá problemas con la justicia.
-¡Estoy dispuesto a asumir las consecuencias de mis actos! –afirma Hugo- ¡Además tengo que reconocer que este plan de venganza fue una estupidez! Sólo logré hacerle daño a las personas que quiero.
-¡La señora Soledad es una mujer de carácter! Y si le dice la verdad... estoy seguro que jamás lo perdonará.
-¡Lo sé! Pero no tengo alternativa... sin embargo... ¡ella me ama! –y suspira- ¡iré a buscarla esta noche y le contaré toda la verdad! Estoy seguro que podré lograr su perdón.
-¡Con su permiso! –entra Marina- ¡patrón, un niño acaba de traerle esto! –y le entrega la invitación.
Hugo se queda sin aire al leerla- ¡Alcides de Medina está dando una fiesta en honor a Soledad!
Boris se queda boquiabierto- ¡Señor, eso no puede ser!
-¡Esto significa que Alcides ha vuelto!
Marina y Boris se miran.
-¡Mi hermano Alcides ha vuelto! –y mira a lo lejos- ¡está de regreso!
#
CONTINUARA