LA TRAICION 024 - CEMENTERIO-29/feb/2008
Posted: Sat Mar 01, 2008 5:12 am
CAPITULO 24
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Banco.
Alcides está a punto de tener un ataque de furia- ¡Señor Restrepo! Yo no he estado aquí ni he reclamado nada.
-Perdone que lo contradiga señor, pero usted estuvo aquí en esa misma silla –levanta la voz- hasta me extrañó que fuera a retirar todo de sus cuentas... ¡Aquí está la firma!
-¡Es tu firma Alcides! –Arturo.
-¡Yo no firmé esto! –tira los papeles- ¡aquí se está cometiendo una estafa! ¿dónde está mi dinero? –se levanta amenazador.
-¡Nosotros somos un banco serio?
-¡Alcides! –Arturo- creo que mejor nos vamos.
-¡Usted es un maldito ladrón! ¿qué hizo con mi dinero?
El empleado lo mira como si estuviera loco.
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-¡Qué pasó con mi dinero! –Alcides está a punto de ahorcar al pobre empleado del banco!
-¡Alcides! –trata de detenerlo Arturo.
-¿No te das cuenta? ¡este señor es un ladrón! –lo suelta y el hombre cae al suelo- ¡aquí hubo una estafa!
El pobre hombre sale corriendo- ¡voy a llamar a las autoridades!
-¡Llame a las autoridades para que sepan la clase de ladrón que es usted! –Alcides respira con dificultad y toma asiento.
El pobre hombre regresa y se explica con Arturo- La verdad, yo no entiendo a este señor, hace un rato estuvo aquí y era otro... ¡era muy formal! –tiembla- ¡hasta le dio propina a todos los empleados!
Esto es demasiado para Alcides que se levanta furioso- ¡Pero qué ridiculez está diciendo! Yo no le he dado propinas a nadie –y trata de golpearlo.
Varios hombres del banco lo detienen.
Arturo lo mira como hipnotizado.
Alcides mira hacía la ventana y de pronto ve a Hugo que está riendo-¡Qué me suelten!
-Si se va a portar bien –el empleado de banco dudando- ¡Suéltenlo!
Los hombres lo sueltan y Alcides sale corriendo.
-¡Alcides! –furioso Arturo lo sigue.
En la calle Alcides ya no encuentra a Hugo.
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Pensión.
-Por favor –ruega Soledad- yo lo único que quiero es saber dónde está Hugo... se los ruego.
-Señora Soledad, usted no debería estar acá –Burke – usted debería estar en el sanatorio.
-¿Ah sí? –Soledad levanta las cejas sorprendida - ¿cómo saben eso? ¡ustedes saben porque Hugo se los dijo! ¡yo sé!
-¡No tenemos por qué seguir escuchando sus locuras! –grita Elena- ¡vamos Guillermo!
-¡Está bien! No me digan nada, porque de todas maneras yo lo voy a encontrar – y Soledad les da la espalda.
Al quedar solos - ¡Don Hugo debe saber que esta señora se escapó del sanatorio! –Burke.
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Plaza.
Alcides está como loco -¡Maldito, sal de tu escondite! –grita ante la mirada espantada de todos.
-¿A quien le hablas Alcides? –Arturo lo interpela.
-¡Lo acabo de ver! Estaba por aquí.
-¡Ya me cansé de esto! No vamos a otra parte.
-¡Tiene que estar por aquí!! –histérico- ¡lo voy a encontrar! Sal de tu escondite.
Arturo ordena a sus hombres que lo atrapen- Ya me cansé de tus trucos.
-¡¿No entiendes lo que acaba de pasar en el banco?! –grita Alcides desesperado.
-¡Yo ya entendí! Al coche con él, vamos a donde no haya curiosos.
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Muy cerca Hugo y Boris los espían.
-Perdón que me meta... ¿no cree que es muy arriesgado presentarse ante su hermano?
-¡No! ¿escondiste el dinero donde te pedí?
-¡En un lugar seguro!
-Muy bien Boris, ahora vamos a seguir a Alcides y a Arturo.
Pero en ese momento lo llaman - ¡Don Alcides! –es Hércules que lo confunde – necesito hablar con usted... –mira a Boris con desconfianza - ¡a solas!
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Residencia Rebeca
-¡Ese zapato no es mío! –afirma Eloisa- ¿no te das cuenta? ¡sería un absurdo que yo pudiera estar involucrada en una locura como retener a Soledad de Obregón! ¿para qué?
-¡Te conozco y sé de lo que eres capaz de hacer! Por eso tengo mis sospechas.
Eloisa mira para otro lado con sus hermosos ojos claros- Estoy cansada, con tu permiso, me voy a dar un baño.
Rebeca furiosa y violenta le toma del brazo- Más te vale que me digas la verdad, porque no voy a permitir que te burles de mí.
Eloisa la mira a los ojos fríamente –No tengo nada más qué decir... lo siento.
La bella Rebeca la mira con burla- Últimamente te he visto... muy cercana con Paquito... claro... ¡él puede estar detrás de todo esto!
-¡Deja de imaginarte cosas! –ríe Eloisa.
-¡No me imagino nada! Supe que estuvieron en Casa de los Obregón y te lo advertí... ¡nadie puede saber lo del tesoro!
Eloisa pone cara de hartazgo – Paquito quería visitar a Soledad y ahí nos encontramos por Enrico, por pura casualidad, ¡él no sospecha nada!
-¡Más te vale! –la amenaza furiosa- mi hermana me pidió que cuidara muy bien de ti y te he cuidado como a una hija ¡así que no voy a permitir que me juegues sucio! –se marcha.
Eloisa recibe el ultimo comentario con rabia contenida y al quedar a solas sus inteligentes ojos claros gritan a los cuatro vientos su furia silenciosa.
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Plaza.
-Estoy enterado de todo don Alcides –Hércules lo chantajea- si don Arturo supiera que usted hace tratos con Raimundo para perjudicar a Beatriz de Linares... ¡le iría muy mal!
-No entiendo de qué me habla – Hugo.
-Lo sabe muy bien, Raimundo... el hombre que usted contrató tiene a Beatriz de Linares en su poder en un pueblo del sur, en Canaima.
-Lo que dice es muy delicado, ¿tiene pruebas para atreverse a amenazarme?
-¡Tengo un telegrama dirigido a usted que le puedo mostrar a don Arturo! Negociamos mi silencio.
Hugo sonríe - ¡Traiga el telegrama mañana, aquí a la misma hora! - se marcha.
Hércules sonríe satisfecho de sí mismo- Eres muy astuto Hércules... ¡que extraño, con Boris! –se sorprende al verlos partir juntos.
(ahahah
mi pobre Hercules, como bien dijo LizBlue eres bien inútil
)
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En ese mismo momento los hombres de Alcides le dan tremenda golpiza a Alcides ante la mirada atenta de Arturo.
-¡Dime donde tienes escondido el maldito dinero!
Alcides todo golpeado sangrando- ¡No lo tengo!
-¿Crees que de esta forma vas a escapar de pagar mi deuda? Estás muy equivocado, no tengo ningún problema en torturarte si es necesario para que me des lo que es mío –lo toma del rostro mientras sus hombres detienen fuertemente a Alcides.
-Eres un idiota –susurra Alcides- si no me hubieras traído hasta acá hubiera podido averiguar dónde está el maldito... –hace una pausa y cambia lo que iba a decir- ¡maldito dinero!
Y Arturo ordena que lo sigan pegando.
-Mi situación es muy difícil Alcides, la vida de mi hermana está en juego, ha sido raptada y tengo que pagar por su rescate.
-¡No te puedo ayudar! Si me dejas ir... veré cómo te consigo tu dinero – promete.
-Muchachos... es necesario refrescarle la memoria, sigan trabajando con él.
Y los hombres de Arturo lo siguen golpeando.
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Pensión.
Paquito llega con pan y avituallas - ¡Soledad, te tengo un chisme buenísimo! –dice con su acento afeminado - ¿adivina qué se está comentando en la ciudad? ¡que Alcides fue a reclamar al banco su herencia! –le pasa leche y luego se acerca a su lado- Y adivina qué le dijo el gerente –y Paquito se arrodilla a su lado
(hum...
esto es peligroso Eloisa... Paquito mira con unos ojos muy especiales a Soledad
)
-¿Qué?
-¡Qué él ya había ido a cobrar! –cómplice.
Soledad sonríe feliz - ¿Viste? ¡Hugo tuvo que reclamar ese dinero!
Paquito pone su cabeza sobre el hombre de Soledad- ¡Sí, ahora no me cabe la menor duda! El problema ahora es... –y no puede evitar que su mirada mire largamente el escote de Soledad que ni se da cuenta porque está pensando muy lejos.
Paquito reacciona y se levanta afectando afeminación - ¡Ay! No pude localizar a Boris... ¡él sería la única persona que nos podría llevar a... Hugo!
-Te equivocas, no sería la única... ¡hoy vi a los Burke! Están en una habitación al fondo del corredor.
-¿Los Burke? Los bandidos aliados de Boris.
-¡Exactamente! Lo único que tenemos que hacer es seguirlos, estoy segura que nos van a llevar al lugar donde se encuentra Hugo.
Los ojos de Paquito se llenan de éxtasis e inmenso placer, y sin más le da un mordisco a una manzana.
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En algún lugar.
Los hombres de Arturo dejan caer el cuerpo de Alcides, desmayado- ¡Está duro de convencer, señor!
-¡Maldita sea! Si este tramposo no me va a dar mi dinero... entonces tampoco lo va a disfrutar –decide- ¡encárgate de él!
-¿Está seguro?
-¡Cuando te he dado la misma orden dos veces, imbecil! Cuando acabes con él vas para la casa que tenemos que buscar a mi hermana.
Arturo se marcha con algunos de sus hombres.
El verdugo- Señor de Medina, me temo que le llegó su hora –y saca una pistola mientras otros toman a Alcides y lo arrastran.
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Casa Obregón.
-No podemos tener dos empleadas en esta casa y tú lo sabes muy bien –Ester.
(ya lo sabía!!!
Ay no puedo detestar más a esta mujer)
Marina mira toda desvalida a Úrsula que la mira de vuelta y triste mira al suelo.
-¡Pero solamente se van a quedar por techo y comida mientras consiguen trabajo! –Lucas.
-¡Está bien! –acepta Ester – Úrsula se puede quedar... ella creció con mi hija y sé que la quiere.
Úrsula sonríe con alivio.
Pero Ester mira con desprecio a Marina- ¡Pero tú no!
Marina sonríe triste- No se preocupe señora, yo la entiendo, con su permiso.
-¡Marina no! –la detiene Úrsula- ¡espera! Si tú te vas yo voy contigo.
Marina le sonríe sinceramente - ¡No seas tonta! Seriamos dos buscando techo, tú has vivido aquí toda la vida y aquí te tienes que quedar.
-Marina –le habla Lucas- en verdad quisiera ayudarte, pero tengo un problema muy serio que resolver.
Marina retiene las lágrimas y se hinca- No se preocupe señor, con su permiso.
Y ante la mirada apenada de Lucas y la inmensa tristeza de Úrsula, Marina toma su maleta y se marcha.
-Lucas tienes que calmarte –Ester le pone una mano a la espalda.
-Es que Marina... –sufre Lucas.
-¡Úrsula, quédate con mi esposo! Yo tengo que ir a la comisaría a poner el denuncio, espero que no le haya pasado nada a nuestra hija.
-¿Qué sucede doña Ester? –se asusta Úrsula- ¿le pasó algo a doña Soledad?
-¡La raptaron del sanatorio! No sabemos nada de ella.
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Mientras tanto el hombre que se dispone a matar a Alcides no se da cuenta que Alcides despierta, y de un diestro movimiento saca un cuchillo y lo inmoviliza.
Alcides le clava al hombre un cuchillo en el brazo y se lo retuerce y mientras el hombre grita le dice- Dile a tu patrón que se lo voy a cobrar.
El hombre huye, Alcides cae de vuelta al suelo.
Muy cerca Hugo y Boris lo observan.
Hugo tiene una extraña mirada.
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Casa Linares.
-¿A qué te refieres con eso que no hay dinero? –la madre de Arturo, Gladis es una fiera- ¡prometiste que lo ibas a conseguir!
-Alcides de Medina no pudo pagar una deuda que tiene conmigo –Arturo parece un niño chiquito ante esta mujer.
-Mi hija raptada –con furia- ¡llévate mis joyas, empéñalas, véndelas, lo que sea necesario pero consigue el dinero!
-No es necesario mamá, mis hombres y yo vamos a encontrarla y traerla de vuelta.
En ese momento entra el hombre de Arturo herido- Don Alcides me hirió, lo siento.
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Un lugar.
Alcides en el suelo recuerda haber visto a Hugo en la ventana, cuando estaba en el banco y se levanta y se tambalea- ¡Sé que me estás buscando para cobrarme por lo que te hice! –habla con nadie- ¡pero no lo vas a lograr! ¿me escuchas Hugo? ¡no lo vas a lograr, te voy a encontrar – y de pronto Hugo se le aparece sonriendo- ¡Ahí estás maldito! ¡ahí estás! No sé cómo lograste sobrevivir pero esta vez no voy a fallar! –y empieza a disparar.
Pero Hugo simplemente desaparece.
Alcides da vueltas en redondo- ¡No seas cobarde y sal de tu escondite! Enfréntame, enfréntame Hugo –y lo vuelve a ver y vacía su pistola - ¡muere de una vez maldito!
Hugo no se mueve. Alcides recarga y sigue disparando.
Pero Hugo no está ahí.
En ese momento llegan policías- ¡Suelte el arma! Suéltela –le gritan.
Alcides se queda inmóvil.
(pura halucinación???
)
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Casa de Linares.
-Fabio ha raptado a mi hermana y tenemos que encontrarla –Arturo a sus hombres, como una docena.
-Fabio tiene una hermana –sugiere uno- podemos cambiarla por la señorita Beatriz.
-No tenemos tiempo –y saca el telegrama donde dice que le entreguen el dinero en la oficina de telégrafos de Canaima- los encontraremos allí, actúen con mucho cuidado, cuando lo encuentren que les diga dónde está mi hermana y después... ¡lo quiero muerto!
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Bosque.
-¡Suelte el arma! –los policías.
-¡Cazar no es un delito! –grita Alcides.
-Usted no está de cacería –los policías se ponen muy nerviosos- ¡que la suelte!
-O le disparamos.
Alcides le entrega el arma.
Los policías se lo llevan a la fuerza.
Muy cerca Boris y Hugo.
-Su hermano se ve muy mal señor.
-Alcides tiene que pensar que está perdiendo la razón.
-Con todo respeto don Hugo, creo que está pisando los límites, por mucho que su hermano crea que está perdiendo la razón... piensa que usted está vivo –le advierte- lo escuchó... y va a buscar la forma de comprobarlo.
-Quiero que vayas por los Burke y les digas que van a trabajar para mí esta noche –dice reflexivo.
-¿En qué está pensando, señor?
-Lo sabrás en su debido momento.
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Ciudad.
Ester se encuentra con Rebeca y Eloisa.
-¿Qué ha pasado con Soledad?
-¡Sigue desaparecida! Voy a la comisaría a poner una denuncia.
-No creo que sea lo más prudente – Eloisa se preocupa ante la mirada de Rebeca – no se sabe qué intenciones tienen las personas que se llevaron a su hija, puede ser peligroso.
-¿Qué otra cosa puedo hacer? ¡Alcides no quiso ayudar!
-El pobre está tan afectado que tal vez no tenga cabeza para eso! –Rebeca.
-Eso no es ninguna disculpa Rebeca, mi hija es su esposa él debería estar al frente de esta situación... ¡esas personas que se llevaron a Soledad seguramente quieren sacar partido de la herencia de Alcides! –Ester.
-Pero es posible que esa gente se de cuenta que Alcides no recibió toda la herencia y decida dejarla libre –Rebeca.
-¡Sí! –se entusiasma Eloisa- eso es cierto, espere un poco.
-¡No! se trata de la vida de mi hija, no puedo esperar más tiempo.
-Te acompañamos –Rebeca.
-¡Mi hija tiene que aparecer así tenga que mover cielo y tierra!
(bueno...
ok... la monstruo tiene sus sentimientos, pero igual detestable
)
Eloisa mira a la distancia con sus hermosos ojos llenos de preocupación.
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Pensión.
-Voy a tener que hablar con ellos- Paquito.
-De nada sirve interrogarlos, ellos no te van a decir nada – Soledad.
-¡Ya veremos! –y va a salir cuando retrocede y se esconde – alguien viene... ¡es Boris! –susurra- viene a verlos.
-Te dije... Boris está ayudando a Hugo y ellos también –Soledad.
-Tienes razón, ahora sí creo que vale la pena investigar –Paquito.
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Boris les dice a los Burke que se apuren.
-Señor Boris –le advierte Burke- creo que hay algo que don Hugo debería saber y usted también, señor.
-¿Qué es?
-Adivine quien está viviendo en esta pensión –Elena.
-No estoy para adivinar –suspira Boris.
Elena ríe.
-¡Nada más y nada menos que la señora Soledad! –Burke.
-¡Qué! –se sorprende Boris- eso es imposible.
-¡Yo la vi con mis propios ojos! –Elena- la señora escapó del sanatorio... ¿qué tal?
-¡Qué peligro!
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En la habitación de al lado Paquito se impacienta- se demoran demasiado, no me gusta.
-A lo mejor saben que estamos aquí.
-No creo, será mejor ir a ver –le toma la mano- ven.
Y al llegar - ¡Maldición, no están Soledad!
-Vamos a buscarlos –decide correr.
-¡No te muevas! –le grita Paquito- tú no puedes salir de aquí.
-¡Déjame acompañarte Paquito!
-¿Cómo crees? De ninguna manera, la policía debe estar buscándote y si te encuentran te meten a ese Manicomio, quédate aquí tranquila – y corre para fuera.
-¡Encuéntralos! –grita Soledad – es la única pista que tenemos para encontrar a Hugo.
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Poder Judicial.
Ester hace la denuncia- Por favor, inspector, haga lo que tenga que hacer pero encuentre a mi hija.
-Ya mismo empezamos la búsqueda, llene estos datos, pase al cuarto de al lado.
-Te acompaño –Rebeca sale con ella.
Eloisa se demora y pone los ojos como platos al ver Alcides detenido y esposado.
Traen a Alcides- Este hombre estaba en el bosque disparando como un loco.
El inspector estudia el arma- ¿Qué le sucede don Alcides? Arma un escándalo en el banco porque según usted le robaron su dinero y ahora esto... ¿por qué?
-Porque... ¿por qué no le dice a sus hombres que me suelten? –Alcides con rabia contenida.
Eloisa interviene- inspector, ha sido un día de mucha presión para él, debe dejarlo libre, usted conoce a don Alcides, es un hombre de bien.
-Pero don Alcides tendría que pagar una fianza –anuncia el inspector.
Eloisa mira a Alcides.
-Permítame hablar con la señorita a solas –pide Alcides.
-Claro que sí –permite el inspector.
Al quedar a solas.
-Tienes que conseguirme esa fianza –le ruega Alcides.
-¿Qué te pasó?
-¡Esto es un gran absurdo! –y la mira con rabia- ¡Hugo está vivo!
Eloisa finge sorpresa - ¿Qué locuras estás diciendo?
(wow! Eloisa es genial...
es realmente difícil saber para quien trabaja!! )
-¡No es ninguna locura!_-apenas puede no gritar – no sé cómo se las ingenió pero está vivo y tengo cómo probarlo.
Eloisa lo mira sorprendida.
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-¿Cómo puedes estar tan seguro que tu hermano está vivo?
-Ahora no tengo tiempo para darte explicaciones, sácame de aquí.
-¡No tengo dinero para pagar la fianza!
-Busca a Manrique, el prestamista del pueblo –susurra Alcides- él te puede dar dinero por alguna de tus joyas.
Rebeca se da cuenta que hablan y los espía.
-¡No te preocupes, lo haré! –le promete Eloisa.
Los policías entran para llevárselo.
-¡Eres mi única esperanza! –y Alcides la besa antes de partir.
Se lo llevan.
Rebeca entra y pone los puntos sobre las íes-¡Ni se te ocurra ayudarle!
-Sólo busco lo mejor para nosotros tía –convincente - y de aquí puede salir algo muy importante –Eloisa.
-¡Ya tengo suficiente con las estupideces de Hércules como para lidiar con las tuyas!
-Igual lo haré, y no te confundas... ¡no soy Hércules! Sé muy bien lo que hago, confía en mi –le sonríe.
(sí, yo también creo que lo sabe
)
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Casa Dr. Max.
La casa del doctor Max está al lado de una cascada.
Hugo mira a la distancia triste, muy triste y recuerda.
-“Haz logrado ponerle color a la vida gris que llevaba antes”
-“ ¿A la vida gris? –sonríe Soledad”
-“Ahora siento que soy un hombre distinto”
-“Yo también me siento una mujer distinta –Soledad lo toma de la solapa y jugando lo acerca- estos han sido los tres meses más maravillosos de mi vida”
“Y Hugo sonríe y trata de besarla pero no puede por su sombrero y ambos se sonríen cómplices y Hugo le levanta el sombrero y la besa con infinita ternura”
Hugo vuelve a la realidad, hosco y triste.
Y luego recuerda la noche de amor en la Cabaña.
-¡Cómo pude ser tan idiota de caer en tu trampa! –dice enojado.
Boris lo escucha- Señor, su resentimiento hacía la señora Soledad se ha convertido en algo tan grande, que a ratos lo desconozco... no me gusta verlo así tan lleno de odio... ¡parece otro señor!
-¡Boris, la mujer que amo me traicionó con mi propio hermano! –dice lleno de dolor y rabia.
-Yo creo, don Hugo, que usted en su corazón sigue siendo una persona buena, por algo mandó al doctor Max que hipnotice a la señora Soledad para que ella olvide que lo vio vivo.
-Con la culpa que siente ya es suficiente –dice Hugo.
(Bravo Huguito, estás empezando a reaccionar...
)
En ese momento llega el doctor Max –Señor, lamento informarle que la señora Soledad escapó del sanatorio.
-¡Escapó! –se sorprende Hugo.
-No se preocupe, don Hugo –Boris interviene- yo sé dónde está.
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Hugo está enterrado.
Soledad vestida de negro lo ve- No te preocupes mi amor –y le toma de la mano y lo trata de sacar pero la tierra se lo traga.
-¡Ayúdame! –grita Hugo.
-¡No! –grita Soledad- ¡Hugo no! –pero la mano de Soledad no puede hacer que Hugo no desaparezca en la tierra- Auxilio –grita Soledad y corre y corre.
Hasta que llega a la lapida “Hugo de Medina, 1855- 1890”
-¡No! –grita- no puede ser.
Y en ese momento ve llegar a Hugo- Mi amor, sabía que estabas vivo, ahora que te encontré no te voy a dejar nunca.
Y Hugo le da la mano.
Soledad extiende la suya pero una fuerza terrible los separa.
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Soledad tiene un sueño terrible y Paquito la mira preocupado –Soledad... despierta.
Soledad despierta toda sudada.
-Voy por un vaso de agua.
-Tuve una pesadilla –suspira Soledad y toma agua- ¿los encontraste, pudiste ver a Hugo?
-¡Los perdí! Pero pienso ir a la comisaría a averiguar si pusieron una denuncia por tu desaparición y a ver si me dan un dato sobre lo que pasó en la Cabaña.
-¡Voy contigo!
-¡No! es muy peligroso, confía en mí.
-Paquito por favor, si quieres yo te espero en el carruaje, pero llévame –le ruega- tuve otra vez un sueño con Hugo y cuando eso pasa es un mal augurio.
Paquito le sonríe – Soledad solo fue un sueño –se marcha y le cierra la puerta con llave.
-¡Yo te acompaño Paquito!- grita Soledad.
-Lo siento mi vida, es por tu bien –grita Paquito.
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Casa Dr. Max.
-¿Ella los vio? –Hugo.
-¡Sí señor! De frente, no nos dio tiempo de nada.
-Pero no le dijimos nada de usted.
-Seguro los siguió –Hugo.
-No se preocupe –Boris – no dejamos rastro.
-¡Esto se está complicando! –suspira nervioso- ¡Max quiero que vaya a la pensión e hipnotice a Soledad como quedamos!
-¡Voy para allá! –el doctor Max.
-Boris, tú ve a tratar de rescatar a Beatriz como puedes –sigue Hugo.
-Señor... ¿le va a quitar la memoria a la señora Soledad? –Burke.
-Solo desde el momento en que me vio en la Cabaña.
-¿Y nosotros?
-Ustedes vendrán conmigo al cementerio, les voy a pagar mucho dinero.
Elena feliz con esa promesa y Burke refunfuñando lo siguen.
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Plaza.
-Eloisa –Paquito la detiene.
-¡Qué haces, me asusta! –Eloisa iba corriendo.
-¿Qué hacías en la comisaría?
-¡Alcides está detenido!
-¿Por qué?
-Lo encontraron en el bosque disparando como un loco, pero eso no es lo importante, me dijo... ¡que Hugo está vivo! Y que puede probarlo.
Paquito sonríe con triunfo- ¿Ah sí? Entonces Soledad tenía razón... eso no es una locura.
-No estoy tan segura, pero si es cierto... Alcides nos puede llevar a Hugo –y lo toma del brazo- necesito que me prestes dinero para liberarlo.
-¿Dinero? –Paquito pone cara de espanto- ¿para qué?
-Porque tengo que pagar la fianza y es muy elevada.
-¡Cálmate! –le acaricia el rostro- eso no será necesario... yo lo voy a liberar... a mi manera –y mira para todos lados antes de besarla.
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Pensión.
Soledad trata de dormir cuando golpean a su cuarto y se asusta.
-¿Quién es? –pregunta.
-¡Soy el doctor Max, por favor Soledad, necesito hablar contigo! Abre la puerta.
-Estoy encerrada no puedo abrir.
El doctor Max fuerza la puerta y entra y la mira fijamente- Tenemos que hablar... mírame a los ojos.
-No me gusta su voz –Soledad retrocede- ni tampoco su mirada doctor.
Y trata de huir pero el doctor Max la detiene del brazo.
-¡Paquito! –grita Soledad.
Pero el doctor Max le pone un pañuelo sobre la nariz y la hace dormir – Te necesito tranquila, muy tranquila.
Soledad cae desmayada sobre la cama.
Pero... el doctor también cae desmayado al suelo... del tremendo golpe que le dio Enrico sobre la cabeza.
Enrico mira al doctor en el suelo y luego a Soledad con preocupación.
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Poder Judicial.
Paquito toma nota.
-El señor de Medina armó un gran escándalo y atacó al gerente –el inspector- luego fue encontrado en el bosque disparando a diestra y siniestra y fuera de control.
-¿Disparando a que? ¿lo perseguían señor inspector?
-El señor de Medina no pudo dar ninguna explicación congruente, ni siquiera pudo aclarar por qué estaba herido.
-Esta es una historia espectacular –festeja Paquito- la voy a poder vender muy bien... ¿cuánto tiempo estará detenido el prisionero?
-Creo que ya fueron suficientes preguntas.
-El señor Alcides de Medina... ¿cuánto tiempo estará en la cárcel?
-Por ahora lo tenemos en arresto preventivo para prevenir que el señor de Medina lastime a terceros, pero solo hasta que alguien presente una denuncia formal en su contra podremos establecer el tiempo que permanecerá aquí.
Paquito pone cara de inteligencia- ¿Me está diciendo que el señor de Medina está detenido sin tener una acusación previa? Eso es ilegal –le sonríe – se va a ver muy bien en mi reportaje –y escribe.
El inspector se preocupa- No puede publicar eso.
-Usted no me va a decir lo que puedo escribir o no... ¿no ha escuchado hablar de la libertad de expresión? No va a salir muy bien librado.
-¡Retírese! –lo echa- este periodista me va a meter en problemas... ¡guardia! Libere al señor de Medina de inmediato.
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Pensión.
El doctor Max despierta en el suelo- ¡Mi cabeza! –se sienta en la cama- ¿qué pasó? ¡Soledad! –la llama- ¿qué se hizo de esa mujer?
Una mujer aparece- ¡doctor!
Pero el doctor le da dinero para que calle- No ha visto nada... ¿está clar?
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Camino.
Boris detiene el carruaje al ver a Marina con su maleta- ¿Qué haces aquí en mitad del camino?
-Don Alcides me descubrió buscando los planos que me pediste y el arma... ¡me echó de la casa!
Boris se da cuenta que está golpeada- ¿Te golpeó? –le acaricia el rostro golpeado y se pone muy nervioso- ¡ese hombre te golpeó!
-¡Ese hombre es un animal, Boris! Si no es por Úrsula que llega en ese momento, por poco me mata.
-¿Úrsula donde está?
-En la casa de los Obregón, pero a mí no me recibieron –dice triste- ¡por tu culpa estoy en la calle y no sé que voy a hacer!
-Lamento mucho que esto haya sido por mi culpa, pero no te preocupes, no voy a dejarte sola –le sonríe y saca un fajo de billetes y le da- con esto puedes quedarte en un hotel en lo que yo regreso de la ciudad.
Pero Marina no lo acepta- ¡No Boris! No me vas a seguir utilizando –y de pronto decide- ¡yo voy contigo!
-No puedes venir conmigo, donde voy es muy peligroso.
-¡Por qué! ¿vas a seguir robando?
-¡No digas tonterías que no sabes lo que dices! No puedes ir conmigo porque es muy arriesgado, Marina.
-¡Lo siento mucho Boris! –tiene un ataque de histeria- ¡te he apoyado en todo, he sido incondicional para ti y lo único que has hecho es tenerme al margen! –le grita.
Pero Boris simplemente la besa. Y Marina le responde con pasión.
(humm... creo que ahora sera team Mari-Boris)
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Poder Judicial.
Eloisa espera a Alcides- ¡Libre! ¿me vas a agradecer haberte sacado de ese lugar? –le sonríe segura de sí misma.
-¡Claro! ¿cómo lograste que saliera sin que siquiera firmara un papel? –la mira con admiración- ¡pagaste más que la fianza!
-Hice algo mucho mejor, hablé con Paquito y él amenazó con armar un escándalo.
Alcides pierde la sonrisa- ¡Eloisa, pero ese tipo es un chismoso!
-¡Sé muy bien cómo es Paquito! Pero no te preocupes, no le dije nada que pudiera perjudicarte –le miente con una sonrisa preciosa- Alcides... –le toma la mano- ahora que estás libre... ¿por qué no me cuentas en detalle lo que me dijiste esta tarde?
Pero Alcides la mira serio- Creo que no me siento preparado para confiarte algo tan delicado.
-¡Estás libre gracias a mí y si no te acuerdas hemos compartido la cama! Eso me da confianza suficiente como para que me digas lo que pasa.
Alcides se acerca para besarla.
Eloisa le pone los labios.
Pero Alcides la besa... en la mejilla y la mira con disgusto- ¡No te confundas! No tienes derecho a reclamarme – y la deja plantada.
Eloisa queda hecha una fiera.
(wow! cuidado Alcidito, no sabes cuan peligrosa puede ser Eloisita...
)
Paquito aparece detrás- ¡Muy mal Eloisa! Por lo visto tus habilidades no están funcionando con Alcides... ¡que vergüenza!
-No te metas en lo que no te importa –le dice entredientes y se marcha.
Paquito la mira y suspira sin sonreír- ¡Ya verás que mis métodos son más efectivos, Eloisa!
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Canaima.
Raimundo espera el dinero que nunca llega. El telégrafo cierra la oficina.
Al que dar solo Arturo aparece y lo encañona - ¿Dónde está mi hermana?
Raimundo se queda verde del susto.
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Algún lugar.
Soledad despierta y se encuentra en un lugar desconocido- ¿Dónde estoy? ¡que hago aquí! –y de pronto ve a nuestro héroe- ¡Enrico!
(Teletransportada!!
nunca vimos cómo llegó hasta ahí ni como hizo Enrico, nuestro angel caído del cielo para levantarla! )
-No te asustes –le trae una taza de té – estás en mi casa, aquí estás a salvo.
-Lo último que recuerdo es al doctor Max.
-Hay mucha gente que te quiere hacer daño... ¡aquí estoy para impedirlo! Tú me salvaste la vida y estoy en deuda contigo.
-No puedo entender por qué está pasando todo esto –sufre Soledad- ¡los únicos que sabemos que Hugo está vivo somos tú y yo! Y nadie me quiere creer, no sé qué hacer.
-La vida es muy difícil y en estos momentos hay que ser muy fuertes –le aconseja.
-Enrico, ¿por qué no me ayudas? Por favor, ayúdame a encontrar a Hugo.
-Yo sé dónde está tu amado y te voy a llevar con él –promete Enrico.
Soledad sonríe feliz.
#
Cementerio.
Paquito espía y descubre que Alcides está desenterrando el féretro de Hugo.
Alcides toma un pañuelo y se tapa la nariz con asco.
Y abre el cajón.
Y se queda mirando con horror- ¡Está boca abajo! Eso quiere decir que se despertó y murió asfixiado –mira para todos lados culpable.
Paquito mira atentamente – No es posible... entonces Hugo sí está ahí.
En ese momento alguien grita- ¡Profanadores de tumbas! Tras ellos –y hay disparos.
Alcides huye y Paquito no se queda atrás, lo sigue.
Alcides corre y se esconde detrás de una tumba- ¡Hugo está muerto! Está muerto –se repite- ¿pero entonces? Las veces que lo he visto –y recuerda en la Hacienda Montenegro - ¿Cómo así? ¡no! –se toma la cabeza.
Hay disparos a lo lejos y huye- ¡Como un demonio!
Mientras tanto Paquito sigue espiando cuando Eloisa lo toca en el hombro y grita- ¡Ah! –pero al reconocerla se enoja- ¡me asustaste desgraciada remolacha!
(haha!! lo que pasa es que tiene el pelo rojo
)
Pero remolacha no le gusta a Eloisa- ¿Cómo que remolacha?
-¿por qué no me esperaste en el carruaje? –la obliga a sentarse y esconderse- Qué haces aquí.
-¡Oí gritos y vi salir a Alcides muy mal! ¿qué pasó?
-¡Alcides abrió la tumba de Hugo, solo que aparecieron los vigilantes del cementerio y querían soltar a los perros!
-¿Hugo está muerto o no?
-¡No tengo la menor idea! Pero tenemos que seguir a Alcides.
Y ambos lo siguen- ¡Por allá!
#
Mientras tanto los Burke y Hugo se acercan a la famosa tumba.
(ahahaha!!!
Ya lo dije es la tumba mas cavada y desenterrada que ha existido!! )
El olor los espanta pero se acercan – Miguelito –dice Burke- por lo menos nos serviste para hacerte pasar por don Hugo.
Hugo mira a lo lejos y se tapa la nariz con una pañuelo blanco.
#
Casa Enrico.
Soledad feliz festeja- ¡tú también lo has visto! Enrico por favor, dime dónde está, donde lo puedo encontrar.
-Lo he estado buscando pero es un hombre muy astuto.
-Hay algo muy importante que tengo que hablar con él... por favor... ¡llévame, vamos ya!
-¡No! –la detiene- la tormenta está muy fuerte, no podemos salir.
-¡Eso no importa! –se levanta.
(Bueno, ya cansa esta actitud de Soledad... que se calme...
)
-¡No! mañana muy temprano lo buscamos, te cuidas y a tu bebé también.
-¡Mi bebé! ¿y cómo sabes que estoy embarazada? –se sorprende Soledad.
-Porque lo he visto en tus ojos y vas a tener una niña muy bonita, esa niña te va a hacer muy feliz –le predice.
Soledad lo mira extrañada y sonríe.
#
Canaima.
-¡Raimundo! No me gusta que me mientan, ¿dónde está mi hermana?
-¡No la he encontrado don Arturo! Vine aquí siguiendo sus órdenes.
Pero Arturo no tiene paciencia y lo golpea él mismo- Escuché tu conversación con el empleado de la oficina de telégrafo, sé que fuiste tú quien mandó el telegrama a nombre de Fabio, o hablas o te mueres aquí mismo.
(y este villano cuando promete matar... mata!!
)
#
Muy cerca el team Marina-Boris.
-Se nos adelantaron -Boris.
-¿Y ahora qué hacemos? –Marina.
-Hagamos esto en otro lugar –le advierte a Arturo uno de sus hombres.
Arturo accede- Si no colaboras te mato, vamos.
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Cementerio.
-¿Ese pobre hombre no tenía familia? –pregunta Hugo.
-Solito en el mundo –Elena.
-Tenemos que salir de aquí cuanto antes, esto no termina.
-¿No termina? –Burke- ¿no termina aquí su venganza?
-Ahora que Alcides cree que estoy muerto mi fantasma lo perseguirá hasta llevarlo al limite.
Elena lo mira con la nariz tapada y los ojos muy abierto.
Burke mira a Elena con miedo.
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FIN DEL CAPITULO.
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AVANCE
Soledad está a punto de encontrarse con Hugo cuando debe huir con Enrico y caen en un precipicio, está al borde la muerte.
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Banco.
Alcides está a punto de tener un ataque de furia- ¡Señor Restrepo! Yo no he estado aquí ni he reclamado nada.
-Perdone que lo contradiga señor, pero usted estuvo aquí en esa misma silla –levanta la voz- hasta me extrañó que fuera a retirar todo de sus cuentas... ¡Aquí está la firma!
-¡Es tu firma Alcides! –Arturo.
-¡Yo no firmé esto! –tira los papeles- ¡aquí se está cometiendo una estafa! ¿dónde está mi dinero? –se levanta amenazador.
-¡Nosotros somos un banco serio?
-¡Alcides! –Arturo- creo que mejor nos vamos.
-¡Usted es un maldito ladrón! ¿qué hizo con mi dinero?
El empleado lo mira como si estuviera loco.
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-¡Qué pasó con mi dinero! –Alcides está a punto de ahorcar al pobre empleado del banco!
-¡Alcides! –trata de detenerlo Arturo.
-¿No te das cuenta? ¡este señor es un ladrón! –lo suelta y el hombre cae al suelo- ¡aquí hubo una estafa!
El pobre hombre sale corriendo- ¡voy a llamar a las autoridades!
-¡Llame a las autoridades para que sepan la clase de ladrón que es usted! –Alcides respira con dificultad y toma asiento.
El pobre hombre regresa y se explica con Arturo- La verdad, yo no entiendo a este señor, hace un rato estuvo aquí y era otro... ¡era muy formal! –tiembla- ¡hasta le dio propina a todos los empleados!
Esto es demasiado para Alcides que se levanta furioso- ¡Pero qué ridiculez está diciendo! Yo no le he dado propinas a nadie –y trata de golpearlo.
Varios hombres del banco lo detienen.
Arturo lo mira como hipnotizado.
Alcides mira hacía la ventana y de pronto ve a Hugo que está riendo-¡Qué me suelten!
-Si se va a portar bien –el empleado de banco dudando- ¡Suéltenlo!
Los hombres lo sueltan y Alcides sale corriendo.
-¡Alcides! –furioso Arturo lo sigue.
En la calle Alcides ya no encuentra a Hugo.
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Pensión.
-Por favor –ruega Soledad- yo lo único que quiero es saber dónde está Hugo... se los ruego.
-Señora Soledad, usted no debería estar acá –Burke – usted debería estar en el sanatorio.
-¿Ah sí? –Soledad levanta las cejas sorprendida - ¿cómo saben eso? ¡ustedes saben porque Hugo se los dijo! ¡yo sé!
-¡No tenemos por qué seguir escuchando sus locuras! –grita Elena- ¡vamos Guillermo!
-¡Está bien! No me digan nada, porque de todas maneras yo lo voy a encontrar – y Soledad les da la espalda.
Al quedar solos - ¡Don Hugo debe saber que esta señora se escapó del sanatorio! –Burke.
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Plaza.
Alcides está como loco -¡Maldito, sal de tu escondite! –grita ante la mirada espantada de todos.
-¿A quien le hablas Alcides? –Arturo lo interpela.
-¡Lo acabo de ver! Estaba por aquí.
-¡Ya me cansé de esto! No vamos a otra parte.
-¡Tiene que estar por aquí!! –histérico- ¡lo voy a encontrar! Sal de tu escondite.
Arturo ordena a sus hombres que lo atrapen- Ya me cansé de tus trucos.
-¡¿No entiendes lo que acaba de pasar en el banco?! –grita Alcides desesperado.
-¡Yo ya entendí! Al coche con él, vamos a donde no haya curiosos.
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Muy cerca Hugo y Boris los espían.
-Perdón que me meta... ¿no cree que es muy arriesgado presentarse ante su hermano?
-¡No! ¿escondiste el dinero donde te pedí?
-¡En un lugar seguro!
-Muy bien Boris, ahora vamos a seguir a Alcides y a Arturo.
Pero en ese momento lo llaman - ¡Don Alcides! –es Hércules que lo confunde – necesito hablar con usted... –mira a Boris con desconfianza - ¡a solas!
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Residencia Rebeca
-¡Ese zapato no es mío! –afirma Eloisa- ¿no te das cuenta? ¡sería un absurdo que yo pudiera estar involucrada en una locura como retener a Soledad de Obregón! ¿para qué?
-¡Te conozco y sé de lo que eres capaz de hacer! Por eso tengo mis sospechas.
Eloisa mira para otro lado con sus hermosos ojos claros- Estoy cansada, con tu permiso, me voy a dar un baño.
Rebeca furiosa y violenta le toma del brazo- Más te vale que me digas la verdad, porque no voy a permitir que te burles de mí.
Eloisa la mira a los ojos fríamente –No tengo nada más qué decir... lo siento.
La bella Rebeca la mira con burla- Últimamente te he visto... muy cercana con Paquito... claro... ¡él puede estar detrás de todo esto!
-¡Deja de imaginarte cosas! –ríe Eloisa.
-¡No me imagino nada! Supe que estuvieron en Casa de los Obregón y te lo advertí... ¡nadie puede saber lo del tesoro!
Eloisa pone cara de hartazgo – Paquito quería visitar a Soledad y ahí nos encontramos por Enrico, por pura casualidad, ¡él no sospecha nada!
-¡Más te vale! –la amenaza furiosa- mi hermana me pidió que cuidara muy bien de ti y te he cuidado como a una hija ¡así que no voy a permitir que me juegues sucio! –se marcha.
Eloisa recibe el ultimo comentario con rabia contenida y al quedar a solas sus inteligentes ojos claros gritan a los cuatro vientos su furia silenciosa.
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Plaza.
-Estoy enterado de todo don Alcides –Hércules lo chantajea- si don Arturo supiera que usted hace tratos con Raimundo para perjudicar a Beatriz de Linares... ¡le iría muy mal!
-No entiendo de qué me habla – Hugo.
-Lo sabe muy bien, Raimundo... el hombre que usted contrató tiene a Beatriz de Linares en su poder en un pueblo del sur, en Canaima.
-Lo que dice es muy delicado, ¿tiene pruebas para atreverse a amenazarme?
-¡Tengo un telegrama dirigido a usted que le puedo mostrar a don Arturo! Negociamos mi silencio.
Hugo sonríe - ¡Traiga el telegrama mañana, aquí a la misma hora! - se marcha.
Hércules sonríe satisfecho de sí mismo- Eres muy astuto Hércules... ¡que extraño, con Boris! –se sorprende al verlos partir juntos.
(ahahah
mi pobre Hercules, como bien dijo LizBlue eres bien inútil
)
#
En ese mismo momento los hombres de Alcides le dan tremenda golpiza a Alcides ante la mirada atenta de Arturo.
-¡Dime donde tienes escondido el maldito dinero!
Alcides todo golpeado sangrando- ¡No lo tengo!
-¿Crees que de esta forma vas a escapar de pagar mi deuda? Estás muy equivocado, no tengo ningún problema en torturarte si es necesario para que me des lo que es mío –lo toma del rostro mientras sus hombres detienen fuertemente a Alcides.
-Eres un idiota –susurra Alcides- si no me hubieras traído hasta acá hubiera podido averiguar dónde está el maldito... –hace una pausa y cambia lo que iba a decir- ¡maldito dinero!
Y Arturo ordena que lo sigan pegando.
-Mi situación es muy difícil Alcides, la vida de mi hermana está en juego, ha sido raptada y tengo que pagar por su rescate.
-¡No te puedo ayudar! Si me dejas ir... veré cómo te consigo tu dinero – promete.
-Muchachos... es necesario refrescarle la memoria, sigan trabajando con él.
Y los hombres de Arturo lo siguen golpeando.
#
Pensión.
Paquito llega con pan y avituallas - ¡Soledad, te tengo un chisme buenísimo! –dice con su acento afeminado - ¿adivina qué se está comentando en la ciudad? ¡que Alcides fue a reclamar al banco su herencia! –le pasa leche y luego se acerca a su lado- Y adivina qué le dijo el gerente –y Paquito se arrodilla a su lado
(hum...
esto es peligroso Eloisa... Paquito mira con unos ojos muy especiales a Soledad
)
-¿Qué?
-¡Qué él ya había ido a cobrar! –cómplice.
Soledad sonríe feliz - ¿Viste? ¡Hugo tuvo que reclamar ese dinero!
Paquito pone su cabeza sobre el hombre de Soledad- ¡Sí, ahora no me cabe la menor duda! El problema ahora es... –y no puede evitar que su mirada mire largamente el escote de Soledad que ni se da cuenta porque está pensando muy lejos.
Paquito reacciona y se levanta afectando afeminación - ¡Ay! No pude localizar a Boris... ¡él sería la única persona que nos podría llevar a... Hugo!
-Te equivocas, no sería la única... ¡hoy vi a los Burke! Están en una habitación al fondo del corredor.
-¿Los Burke? Los bandidos aliados de Boris.
-¡Exactamente! Lo único que tenemos que hacer es seguirlos, estoy segura que nos van a llevar al lugar donde se encuentra Hugo.
Los ojos de Paquito se llenan de éxtasis e inmenso placer, y sin más le da un mordisco a una manzana.
#
En algún lugar.
Los hombres de Arturo dejan caer el cuerpo de Alcides, desmayado- ¡Está duro de convencer, señor!
-¡Maldita sea! Si este tramposo no me va a dar mi dinero... entonces tampoco lo va a disfrutar –decide- ¡encárgate de él!
-¿Está seguro?
-¡Cuando te he dado la misma orden dos veces, imbecil! Cuando acabes con él vas para la casa que tenemos que buscar a mi hermana.
Arturo se marcha con algunos de sus hombres.
El verdugo- Señor de Medina, me temo que le llegó su hora –y saca una pistola mientras otros toman a Alcides y lo arrastran.
#
Casa Obregón.
-No podemos tener dos empleadas en esta casa y tú lo sabes muy bien –Ester.
(ya lo sabía!!!
Ay no puedo detestar más a esta mujer)
Marina mira toda desvalida a Úrsula que la mira de vuelta y triste mira al suelo.
-¡Pero solamente se van a quedar por techo y comida mientras consiguen trabajo! –Lucas.
-¡Está bien! –acepta Ester – Úrsula se puede quedar... ella creció con mi hija y sé que la quiere.
Úrsula sonríe con alivio.
Pero Ester mira con desprecio a Marina- ¡Pero tú no!
Marina sonríe triste- No se preocupe señora, yo la entiendo, con su permiso.
-¡Marina no! –la detiene Úrsula- ¡espera! Si tú te vas yo voy contigo.
Marina le sonríe sinceramente - ¡No seas tonta! Seriamos dos buscando techo, tú has vivido aquí toda la vida y aquí te tienes que quedar.
-Marina –le habla Lucas- en verdad quisiera ayudarte, pero tengo un problema muy serio que resolver.
Marina retiene las lágrimas y se hinca- No se preocupe señor, con su permiso.
Y ante la mirada apenada de Lucas y la inmensa tristeza de Úrsula, Marina toma su maleta y se marcha.
-Lucas tienes que calmarte –Ester le pone una mano a la espalda.
-Es que Marina... –sufre Lucas.
-¡Úrsula, quédate con mi esposo! Yo tengo que ir a la comisaría a poner el denuncio, espero que no le haya pasado nada a nuestra hija.
-¿Qué sucede doña Ester? –se asusta Úrsula- ¿le pasó algo a doña Soledad?
-¡La raptaron del sanatorio! No sabemos nada de ella.
#
Mientras tanto el hombre que se dispone a matar a Alcides no se da cuenta que Alcides despierta, y de un diestro movimiento saca un cuchillo y lo inmoviliza.
Alcides le clava al hombre un cuchillo en el brazo y se lo retuerce y mientras el hombre grita le dice- Dile a tu patrón que se lo voy a cobrar.
El hombre huye, Alcides cae de vuelta al suelo.
Muy cerca Hugo y Boris lo observan.
Hugo tiene una extraña mirada.
#
Casa Linares.
-¿A qué te refieres con eso que no hay dinero? –la madre de Arturo, Gladis es una fiera- ¡prometiste que lo ibas a conseguir!
-Alcides de Medina no pudo pagar una deuda que tiene conmigo –Arturo parece un niño chiquito ante esta mujer.
-Mi hija raptada –con furia- ¡llévate mis joyas, empéñalas, véndelas, lo que sea necesario pero consigue el dinero!
-No es necesario mamá, mis hombres y yo vamos a encontrarla y traerla de vuelta.
En ese momento entra el hombre de Arturo herido- Don Alcides me hirió, lo siento.
#
Un lugar.
Alcides en el suelo recuerda haber visto a Hugo en la ventana, cuando estaba en el banco y se levanta y se tambalea- ¡Sé que me estás buscando para cobrarme por lo que te hice! –habla con nadie- ¡pero no lo vas a lograr! ¿me escuchas Hugo? ¡no lo vas a lograr, te voy a encontrar – y de pronto Hugo se le aparece sonriendo- ¡Ahí estás maldito! ¡ahí estás! No sé cómo lograste sobrevivir pero esta vez no voy a fallar! –y empieza a disparar.
Pero Hugo simplemente desaparece.
Alcides da vueltas en redondo- ¡No seas cobarde y sal de tu escondite! Enfréntame, enfréntame Hugo –y lo vuelve a ver y vacía su pistola - ¡muere de una vez maldito!
Hugo no se mueve. Alcides recarga y sigue disparando.
Pero Hugo no está ahí.
En ese momento llegan policías- ¡Suelte el arma! Suéltela –le gritan.
Alcides se queda inmóvil.
(pura halucinación???
#
Casa de Linares.
-Fabio ha raptado a mi hermana y tenemos que encontrarla –Arturo a sus hombres, como una docena.
-Fabio tiene una hermana –sugiere uno- podemos cambiarla por la señorita Beatriz.
-No tenemos tiempo –y saca el telegrama donde dice que le entreguen el dinero en la oficina de telégrafos de Canaima- los encontraremos allí, actúen con mucho cuidado, cuando lo encuentren que les diga dónde está mi hermana y después... ¡lo quiero muerto!
#
Bosque.
-¡Suelte el arma! –los policías.
-¡Cazar no es un delito! –grita Alcides.
-Usted no está de cacería –los policías se ponen muy nerviosos- ¡que la suelte!
-O le disparamos.
Alcides le entrega el arma.
Los policías se lo llevan a la fuerza.
Muy cerca Boris y Hugo.
-Su hermano se ve muy mal señor.
-Alcides tiene que pensar que está perdiendo la razón.
-Con todo respeto don Hugo, creo que está pisando los límites, por mucho que su hermano crea que está perdiendo la razón... piensa que usted está vivo –le advierte- lo escuchó... y va a buscar la forma de comprobarlo.
-Quiero que vayas por los Burke y les digas que van a trabajar para mí esta noche –dice reflexivo.
-¿En qué está pensando, señor?
-Lo sabrás en su debido momento.
#
Ciudad.
Ester se encuentra con Rebeca y Eloisa.
-¿Qué ha pasado con Soledad?
-¡Sigue desaparecida! Voy a la comisaría a poner una denuncia.
-No creo que sea lo más prudente – Eloisa se preocupa ante la mirada de Rebeca – no se sabe qué intenciones tienen las personas que se llevaron a su hija, puede ser peligroso.
-¿Qué otra cosa puedo hacer? ¡Alcides no quiso ayudar!
-El pobre está tan afectado que tal vez no tenga cabeza para eso! –Rebeca.
-Eso no es ninguna disculpa Rebeca, mi hija es su esposa él debería estar al frente de esta situación... ¡esas personas que se llevaron a Soledad seguramente quieren sacar partido de la herencia de Alcides! –Ester.
-Pero es posible que esa gente se de cuenta que Alcides no recibió toda la herencia y decida dejarla libre –Rebeca.
-¡Sí! –se entusiasma Eloisa- eso es cierto, espere un poco.
-¡No! se trata de la vida de mi hija, no puedo esperar más tiempo.
-Te acompañamos –Rebeca.
-¡Mi hija tiene que aparecer así tenga que mover cielo y tierra!
(bueno...
ok... la monstruo tiene sus sentimientos, pero igual detestable
)
Eloisa mira a la distancia con sus hermosos ojos llenos de preocupación.
#
Pensión.
-Voy a tener que hablar con ellos- Paquito.
-De nada sirve interrogarlos, ellos no te van a decir nada – Soledad.
-¡Ya veremos! –y va a salir cuando retrocede y se esconde – alguien viene... ¡es Boris! –susurra- viene a verlos.
-Te dije... Boris está ayudando a Hugo y ellos también –Soledad.
-Tienes razón, ahora sí creo que vale la pena investigar –Paquito.
#
Boris les dice a los Burke que se apuren.
-Señor Boris –le advierte Burke- creo que hay algo que don Hugo debería saber y usted también, señor.
-¿Qué es?
-Adivine quien está viviendo en esta pensión –Elena.
-No estoy para adivinar –suspira Boris.
Elena ríe.
-¡Nada más y nada menos que la señora Soledad! –Burke.
-¡Qué! –se sorprende Boris- eso es imposible.
-¡Yo la vi con mis propios ojos! –Elena- la señora escapó del sanatorio... ¿qué tal?
-¡Qué peligro!
#
En la habitación de al lado Paquito se impacienta- se demoran demasiado, no me gusta.
-A lo mejor saben que estamos aquí.
-No creo, será mejor ir a ver –le toma la mano- ven.
Y al llegar - ¡Maldición, no están Soledad!
-Vamos a buscarlos –decide correr.
-¡No te muevas! –le grita Paquito- tú no puedes salir de aquí.
-¡Déjame acompañarte Paquito!
-¿Cómo crees? De ninguna manera, la policía debe estar buscándote y si te encuentran te meten a ese Manicomio, quédate aquí tranquila – y corre para fuera.
-¡Encuéntralos! –grita Soledad – es la única pista que tenemos para encontrar a Hugo.
#
Poder Judicial.
Ester hace la denuncia- Por favor, inspector, haga lo que tenga que hacer pero encuentre a mi hija.
-Ya mismo empezamos la búsqueda, llene estos datos, pase al cuarto de al lado.
-Te acompaño –Rebeca sale con ella.
Eloisa se demora y pone los ojos como platos al ver Alcides detenido y esposado.
Traen a Alcides- Este hombre estaba en el bosque disparando como un loco.
El inspector estudia el arma- ¿Qué le sucede don Alcides? Arma un escándalo en el banco porque según usted le robaron su dinero y ahora esto... ¿por qué?
-Porque... ¿por qué no le dice a sus hombres que me suelten? –Alcides con rabia contenida.
Eloisa interviene- inspector, ha sido un día de mucha presión para él, debe dejarlo libre, usted conoce a don Alcides, es un hombre de bien.
-Pero don Alcides tendría que pagar una fianza –anuncia el inspector.
Eloisa mira a Alcides.
-Permítame hablar con la señorita a solas –pide Alcides.
-Claro que sí –permite el inspector.
Al quedar a solas.
-Tienes que conseguirme esa fianza –le ruega Alcides.
-¿Qué te pasó?
-¡Esto es un gran absurdo! –y la mira con rabia- ¡Hugo está vivo!
Eloisa finge sorpresa - ¿Qué locuras estás diciendo?
(wow! Eloisa es genial...
es realmente difícil saber para quien trabaja!! )
-¡No es ninguna locura!_-apenas puede no gritar – no sé cómo se las ingenió pero está vivo y tengo cómo probarlo.
Eloisa lo mira sorprendida.
#
-¿Cómo puedes estar tan seguro que tu hermano está vivo?
-Ahora no tengo tiempo para darte explicaciones, sácame de aquí.
-¡No tengo dinero para pagar la fianza!
-Busca a Manrique, el prestamista del pueblo –susurra Alcides- él te puede dar dinero por alguna de tus joyas.
Rebeca se da cuenta que hablan y los espía.
-¡No te preocupes, lo haré! –le promete Eloisa.
Los policías entran para llevárselo.
-¡Eres mi única esperanza! –y Alcides la besa antes de partir.
Se lo llevan.
Rebeca entra y pone los puntos sobre las íes-¡Ni se te ocurra ayudarle!
-Sólo busco lo mejor para nosotros tía –convincente - y de aquí puede salir algo muy importante –Eloisa.
-¡Ya tengo suficiente con las estupideces de Hércules como para lidiar con las tuyas!
-Igual lo haré, y no te confundas... ¡no soy Hércules! Sé muy bien lo que hago, confía en mi –le sonríe.
(sí, yo también creo que lo sabe
)
#
Casa Dr. Max.
La casa del doctor Max está al lado de una cascada.
Hugo mira a la distancia triste, muy triste y recuerda.
-“Haz logrado ponerle color a la vida gris que llevaba antes”
-“ ¿A la vida gris? –sonríe Soledad”
-“Ahora siento que soy un hombre distinto”
-“Yo también me siento una mujer distinta –Soledad lo toma de la solapa y jugando lo acerca- estos han sido los tres meses más maravillosos de mi vida”
“Y Hugo sonríe y trata de besarla pero no puede por su sombrero y ambos se sonríen cómplices y Hugo le levanta el sombrero y la besa con infinita ternura”
Hugo vuelve a la realidad, hosco y triste.
Y luego recuerda la noche de amor en la Cabaña.
-¡Cómo pude ser tan idiota de caer en tu trampa! –dice enojado.
Boris lo escucha- Señor, su resentimiento hacía la señora Soledad se ha convertido en algo tan grande, que a ratos lo desconozco... no me gusta verlo así tan lleno de odio... ¡parece otro señor!
-¡Boris, la mujer que amo me traicionó con mi propio hermano! –dice lleno de dolor y rabia.
-Yo creo, don Hugo, que usted en su corazón sigue siendo una persona buena, por algo mandó al doctor Max que hipnotice a la señora Soledad para que ella olvide que lo vio vivo.
-Con la culpa que siente ya es suficiente –dice Hugo.
(Bravo Huguito, estás empezando a reaccionar...
)
En ese momento llega el doctor Max –Señor, lamento informarle que la señora Soledad escapó del sanatorio.
-¡Escapó! –se sorprende Hugo.
-No se preocupe, don Hugo –Boris interviene- yo sé dónde está.
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Hugo está enterrado.
Soledad vestida de negro lo ve- No te preocupes mi amor –y le toma de la mano y lo trata de sacar pero la tierra se lo traga.
-¡Ayúdame! –grita Hugo.
-¡No! –grita Soledad- ¡Hugo no! –pero la mano de Soledad no puede hacer que Hugo no desaparezca en la tierra- Auxilio –grita Soledad y corre y corre.
Hasta que llega a la lapida “Hugo de Medina, 1855- 1890”
-¡No! –grita- no puede ser.
Y en ese momento ve llegar a Hugo- Mi amor, sabía que estabas vivo, ahora que te encontré no te voy a dejar nunca.
Y Hugo le da la mano.
Soledad extiende la suya pero una fuerza terrible los separa.
#
Soledad tiene un sueño terrible y Paquito la mira preocupado –Soledad... despierta.
Soledad despierta toda sudada.
-Voy por un vaso de agua.
-Tuve una pesadilla –suspira Soledad y toma agua- ¿los encontraste, pudiste ver a Hugo?
-¡Los perdí! Pero pienso ir a la comisaría a averiguar si pusieron una denuncia por tu desaparición y a ver si me dan un dato sobre lo que pasó en la Cabaña.
-¡Voy contigo!
-¡No! es muy peligroso, confía en mí.
-Paquito por favor, si quieres yo te espero en el carruaje, pero llévame –le ruega- tuve otra vez un sueño con Hugo y cuando eso pasa es un mal augurio.
Paquito le sonríe – Soledad solo fue un sueño –se marcha y le cierra la puerta con llave.
-¡Yo te acompaño Paquito!- grita Soledad.
-Lo siento mi vida, es por tu bien –grita Paquito.
#
Casa Dr. Max.
-¿Ella los vio? –Hugo.
-¡Sí señor! De frente, no nos dio tiempo de nada.
-Pero no le dijimos nada de usted.
-Seguro los siguió –Hugo.
-No se preocupe –Boris – no dejamos rastro.
-¡Esto se está complicando! –suspira nervioso- ¡Max quiero que vaya a la pensión e hipnotice a Soledad como quedamos!
-¡Voy para allá! –el doctor Max.
-Boris, tú ve a tratar de rescatar a Beatriz como puedes –sigue Hugo.
-Señor... ¿le va a quitar la memoria a la señora Soledad? –Burke.
-Solo desde el momento en que me vio en la Cabaña.
-¿Y nosotros?
-Ustedes vendrán conmigo al cementerio, les voy a pagar mucho dinero.
Elena feliz con esa promesa y Burke refunfuñando lo siguen.
#
Plaza.
-Eloisa –Paquito la detiene.
-¡Qué haces, me asusta! –Eloisa iba corriendo.
-¿Qué hacías en la comisaría?
-¡Alcides está detenido!
-¿Por qué?
-Lo encontraron en el bosque disparando como un loco, pero eso no es lo importante, me dijo... ¡que Hugo está vivo! Y que puede probarlo.
Paquito sonríe con triunfo- ¿Ah sí? Entonces Soledad tenía razón... eso no es una locura.
-No estoy tan segura, pero si es cierto... Alcides nos puede llevar a Hugo –y lo toma del brazo- necesito que me prestes dinero para liberarlo.
-¿Dinero? –Paquito pone cara de espanto- ¿para qué?
-Porque tengo que pagar la fianza y es muy elevada.
-¡Cálmate! –le acaricia el rostro- eso no será necesario... yo lo voy a liberar... a mi manera –y mira para todos lados antes de besarla.
#
Pensión.
Soledad trata de dormir cuando golpean a su cuarto y se asusta.
-¿Quién es? –pregunta.
-¡Soy el doctor Max, por favor Soledad, necesito hablar contigo! Abre la puerta.
-Estoy encerrada no puedo abrir.
El doctor Max fuerza la puerta y entra y la mira fijamente- Tenemos que hablar... mírame a los ojos.
-No me gusta su voz –Soledad retrocede- ni tampoco su mirada doctor.
Y trata de huir pero el doctor Max la detiene del brazo.
-¡Paquito! –grita Soledad.
Pero el doctor Max le pone un pañuelo sobre la nariz y la hace dormir – Te necesito tranquila, muy tranquila.
Soledad cae desmayada sobre la cama.
Pero... el doctor también cae desmayado al suelo... del tremendo golpe que le dio Enrico sobre la cabeza.
Enrico mira al doctor en el suelo y luego a Soledad con preocupación.
#
Poder Judicial.
Paquito toma nota.
-El señor de Medina armó un gran escándalo y atacó al gerente –el inspector- luego fue encontrado en el bosque disparando a diestra y siniestra y fuera de control.
-¿Disparando a que? ¿lo perseguían señor inspector?
-El señor de Medina no pudo dar ninguna explicación congruente, ni siquiera pudo aclarar por qué estaba herido.
-Esta es una historia espectacular –festeja Paquito- la voy a poder vender muy bien... ¿cuánto tiempo estará detenido el prisionero?
-Creo que ya fueron suficientes preguntas.
-El señor Alcides de Medina... ¿cuánto tiempo estará en la cárcel?
-Por ahora lo tenemos en arresto preventivo para prevenir que el señor de Medina lastime a terceros, pero solo hasta que alguien presente una denuncia formal en su contra podremos establecer el tiempo que permanecerá aquí.
Paquito pone cara de inteligencia- ¿Me está diciendo que el señor de Medina está detenido sin tener una acusación previa? Eso es ilegal –le sonríe – se va a ver muy bien en mi reportaje –y escribe.
El inspector se preocupa- No puede publicar eso.
-Usted no me va a decir lo que puedo escribir o no... ¿no ha escuchado hablar de la libertad de expresión? No va a salir muy bien librado.
-¡Retírese! –lo echa- este periodista me va a meter en problemas... ¡guardia! Libere al señor de Medina de inmediato.
#
Pensión.
El doctor Max despierta en el suelo- ¡Mi cabeza! –se sienta en la cama- ¿qué pasó? ¡Soledad! –la llama- ¿qué se hizo de esa mujer?
Una mujer aparece- ¡doctor!
Pero el doctor le da dinero para que calle- No ha visto nada... ¿está clar?
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Camino.
Boris detiene el carruaje al ver a Marina con su maleta- ¿Qué haces aquí en mitad del camino?
-Don Alcides me descubrió buscando los planos que me pediste y el arma... ¡me echó de la casa!
Boris se da cuenta que está golpeada- ¿Te golpeó? –le acaricia el rostro golpeado y se pone muy nervioso- ¡ese hombre te golpeó!
-¡Ese hombre es un animal, Boris! Si no es por Úrsula que llega en ese momento, por poco me mata.
-¿Úrsula donde está?
-En la casa de los Obregón, pero a mí no me recibieron –dice triste- ¡por tu culpa estoy en la calle y no sé que voy a hacer!
-Lamento mucho que esto haya sido por mi culpa, pero no te preocupes, no voy a dejarte sola –le sonríe y saca un fajo de billetes y le da- con esto puedes quedarte en un hotel en lo que yo regreso de la ciudad.
Pero Marina no lo acepta- ¡No Boris! No me vas a seguir utilizando –y de pronto decide- ¡yo voy contigo!
-No puedes venir conmigo, donde voy es muy peligroso.
-¡Por qué! ¿vas a seguir robando?
-¡No digas tonterías que no sabes lo que dices! No puedes ir conmigo porque es muy arriesgado, Marina.
-¡Lo siento mucho Boris! –tiene un ataque de histeria- ¡te he apoyado en todo, he sido incondicional para ti y lo único que has hecho es tenerme al margen! –le grita.
Pero Boris simplemente la besa. Y Marina le responde con pasión.
(humm... creo que ahora sera team Mari-Boris)
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Poder Judicial.
Eloisa espera a Alcides- ¡Libre! ¿me vas a agradecer haberte sacado de ese lugar? –le sonríe segura de sí misma.
-¡Claro! ¿cómo lograste que saliera sin que siquiera firmara un papel? –la mira con admiración- ¡pagaste más que la fianza!
-Hice algo mucho mejor, hablé con Paquito y él amenazó con armar un escándalo.
Alcides pierde la sonrisa- ¡Eloisa, pero ese tipo es un chismoso!
-¡Sé muy bien cómo es Paquito! Pero no te preocupes, no le dije nada que pudiera perjudicarte –le miente con una sonrisa preciosa- Alcides... –le toma la mano- ahora que estás libre... ¿por qué no me cuentas en detalle lo que me dijiste esta tarde?
Pero Alcides la mira serio- Creo que no me siento preparado para confiarte algo tan delicado.
-¡Estás libre gracias a mí y si no te acuerdas hemos compartido la cama! Eso me da confianza suficiente como para que me digas lo que pasa.
Alcides se acerca para besarla.
Eloisa le pone los labios.
Pero Alcides la besa... en la mejilla y la mira con disgusto- ¡No te confundas! No tienes derecho a reclamarme – y la deja plantada.
Eloisa queda hecha una fiera.
(wow! cuidado Alcidito, no sabes cuan peligrosa puede ser Eloisita...
Paquito aparece detrás- ¡Muy mal Eloisa! Por lo visto tus habilidades no están funcionando con Alcides... ¡que vergüenza!
-No te metas en lo que no te importa –le dice entredientes y se marcha.
Paquito la mira y suspira sin sonreír- ¡Ya verás que mis métodos son más efectivos, Eloisa!
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Canaima.
Raimundo espera el dinero que nunca llega. El telégrafo cierra la oficina.
Al que dar solo Arturo aparece y lo encañona - ¿Dónde está mi hermana?
Raimundo se queda verde del susto.
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Algún lugar.
Soledad despierta y se encuentra en un lugar desconocido- ¿Dónde estoy? ¡que hago aquí! –y de pronto ve a nuestro héroe- ¡Enrico!
(Teletransportada!!
nunca vimos cómo llegó hasta ahí ni como hizo Enrico, nuestro angel caído del cielo para levantarla! )
-No te asustes –le trae una taza de té – estás en mi casa, aquí estás a salvo.
-Lo último que recuerdo es al doctor Max.
-Hay mucha gente que te quiere hacer daño... ¡aquí estoy para impedirlo! Tú me salvaste la vida y estoy en deuda contigo.
-No puedo entender por qué está pasando todo esto –sufre Soledad- ¡los únicos que sabemos que Hugo está vivo somos tú y yo! Y nadie me quiere creer, no sé qué hacer.
-La vida es muy difícil y en estos momentos hay que ser muy fuertes –le aconseja.
-Enrico, ¿por qué no me ayudas? Por favor, ayúdame a encontrar a Hugo.
-Yo sé dónde está tu amado y te voy a llevar con él –promete Enrico.
Soledad sonríe feliz.
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Cementerio.
Paquito espía y descubre que Alcides está desenterrando el féretro de Hugo.
Alcides toma un pañuelo y se tapa la nariz con asco.
Y abre el cajón.
Y se queda mirando con horror- ¡Está boca abajo! Eso quiere decir que se despertó y murió asfixiado –mira para todos lados culpable.
Paquito mira atentamente – No es posible... entonces Hugo sí está ahí.
En ese momento alguien grita- ¡Profanadores de tumbas! Tras ellos –y hay disparos.
Alcides huye y Paquito no se queda atrás, lo sigue.
Alcides corre y se esconde detrás de una tumba- ¡Hugo está muerto! Está muerto –se repite- ¿pero entonces? Las veces que lo he visto –y recuerda en la Hacienda Montenegro - ¿Cómo así? ¡no! –se toma la cabeza.
Hay disparos a lo lejos y huye- ¡Como un demonio!
Mientras tanto Paquito sigue espiando cuando Eloisa lo toca en el hombro y grita- ¡Ah! –pero al reconocerla se enoja- ¡me asustaste desgraciada remolacha!
(haha!! lo que pasa es que tiene el pelo rojo
)
Pero remolacha no le gusta a Eloisa- ¿Cómo que remolacha?
-¿por qué no me esperaste en el carruaje? –la obliga a sentarse y esconderse- Qué haces aquí.
-¡Oí gritos y vi salir a Alcides muy mal! ¿qué pasó?
-¡Alcides abrió la tumba de Hugo, solo que aparecieron los vigilantes del cementerio y querían soltar a los perros!
-¿Hugo está muerto o no?
-¡No tengo la menor idea! Pero tenemos que seguir a Alcides.
Y ambos lo siguen- ¡Por allá!
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Mientras tanto los Burke y Hugo se acercan a la famosa tumba.
(ahahaha!!!
Ya lo dije es la tumba mas cavada y desenterrada que ha existido!! )
El olor los espanta pero se acercan – Miguelito –dice Burke- por lo menos nos serviste para hacerte pasar por don Hugo.
Hugo mira a lo lejos y se tapa la nariz con una pañuelo blanco.
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Casa Enrico.
Soledad feliz festeja- ¡tú también lo has visto! Enrico por favor, dime dónde está, donde lo puedo encontrar.
-Lo he estado buscando pero es un hombre muy astuto.
-Hay algo muy importante que tengo que hablar con él... por favor... ¡llévame, vamos ya!
-¡No! –la detiene- la tormenta está muy fuerte, no podemos salir.
-¡Eso no importa! –se levanta.
(Bueno, ya cansa esta actitud de Soledad... que se calme...
)
-¡No! mañana muy temprano lo buscamos, te cuidas y a tu bebé también.
-¡Mi bebé! ¿y cómo sabes que estoy embarazada? –se sorprende Soledad.
-Porque lo he visto en tus ojos y vas a tener una niña muy bonita, esa niña te va a hacer muy feliz –le predice.
Soledad lo mira extrañada y sonríe.
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Canaima.
-¡Raimundo! No me gusta que me mientan, ¿dónde está mi hermana?
-¡No la he encontrado don Arturo! Vine aquí siguiendo sus órdenes.
Pero Arturo no tiene paciencia y lo golpea él mismo- Escuché tu conversación con el empleado de la oficina de telégrafo, sé que fuiste tú quien mandó el telegrama a nombre de Fabio, o hablas o te mueres aquí mismo.
(y este villano cuando promete matar... mata!!
)
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Muy cerca el team Marina-Boris.
-Se nos adelantaron -Boris.
-¿Y ahora qué hacemos? –Marina.
-Hagamos esto en otro lugar –le advierte a Arturo uno de sus hombres.
Arturo accede- Si no colaboras te mato, vamos.
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Cementerio.
-¿Ese pobre hombre no tenía familia? –pregunta Hugo.
-Solito en el mundo –Elena.
-Tenemos que salir de aquí cuanto antes, esto no termina.
-¿No termina? –Burke- ¿no termina aquí su venganza?
-Ahora que Alcides cree que estoy muerto mi fantasma lo perseguirá hasta llevarlo al limite.
Elena lo mira con la nariz tapada y los ojos muy abierto.
Burke mira a Elena con miedo.
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FIN DEL CAPITULO.
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AVANCE
Soledad está a punto de encontrarse con Hugo cuando debe huir con Enrico y caen en un precipicio, está al borde la muerte.