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Pensión.
Burke se siente culpable- Lo que le hicimos a don Hugo no estuvo bien, debemos estar a su lado.
-Nuestro deber, gato sarnoso es vivir, rebuscarnos la vida.
-La gente nos mira mal, no nos respetan, nos desprecian, fíjate en el Majestic no nos dejaron entrar.
-Así hemos vivido siempre, ya déjale.
-¡Estoy cansado! Quiero hacer algo bueno en la vida, como por ejemplo ¡ayudar a don Hugo!
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Calle.
Soledad mira a Hugo con adoración y llora en silencio.
Hugo la mira de reojo.
Pero Alcides habla- ¡Estuviste a punto de engañarme en el cementerio con ese truco del cuerpo! ¡fuiste muy hábil hermano! Muy hábil.
-Hermano, deja ir a Soledad –exige Hugo.
-¡Qué maldita suerte tienes! –con rabia y odio Alcides- ¡te salvaste de morir porque los Burke te desenterraron!
Soledad está a punto de desfallecer cuando escucha esto y pregunta con desesperación -¿De qué están hablando? –y mira a Hugo.
(bien!!! Ahora sabe la verdad hurra!! YES!

)
Hugo la mira y traga saliva, tiene miedo y sufre- Hermano, escúchame... no tienes por qué arrastrar a personas inocentes por el odio que sientes por mí – le ruega- hermano... ¡deja ir a Soledad!
Pero Alcides desenfunda la pistola- ¿Tú qué vas a hacer? –sin soltar a Soledad de la mano- ¿me la vas a quitar aquí? Das un solo movimiento en falso y aquí te mato, ¡ahora sí te mueres!
-Hugo –susurra Soledad.
-¡Como me gustaría matarte aquí mismo! Pero vendría la policía y habría muchas cosas explicar.
-Por favor hermano, te lo suplico, resolvamos esto a solas –insiste Hugo- por favor...
-¡A solas! Pero en la mina –Alcides- mi esposa y yo te esperamos allá, y ven solo porque te conviene –y le dispara una bala.
Hugo se tira al suelo.
Alcides toma a Soledad y la pone en el carruaje y se alejan.
Soledad mira a Hugo.
En ese momento el tonto de Hércules llega y le dispara a Hugo, pero no le acierta.
Hugo se da la vuelta y le dispara apuntando con cuidado.
Hércules responde.
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Un camino.
Arturo trae en la grupa a Beatriz, pero muy cerca unos enmascarados los esperan.
Boris y Fabio atacan al grupo de los hombres atrasados.
(wow!! Hahaha Boris dio un salto de Batman!!

)
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Ciudad.
Hércules sigue disparando, pero aparece el doctor Max y le da un tremendo bastonazo- ¿Por qué lo estaba disparando?
-¡Me confundió con mi hermano Alcides! ¡vamos rápido! A la mina.
Y suben al carro del doctor Max- ¡arre!
Hércules vuelve en sí con dolor de cabeza.
Rebeca corre a su lado- ¿Hércules, que te pasa?
Eloisa baja tambien.
-¡Lo siento niñas, consigan otro carruaje! La noticia está primero –y Paquito se lleva el carruaje a pesar de los gritos de Rebeca.
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En el carruaje del Dr. Max.
-¿Quiere ir a la mina? ¡Alcides le puede tender una trampa!
-¡No tengo otra opción, Max! Dese prisa por favor, tengo que llegar cuánto antes.
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Casa Obregón.
Enrico busca por todos lados y deja todos los libros regados por el suelo- ¡Nada, no hay ninguna pista! –pero está muy nervioso- yo estoy intranquilo... algo está pasando... ¡eso es! –exclama- ¡Algo le está pasando a mi señora bonita!
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Mina.
En la oscuridad Alcides y Soledad en el suelo.
Soledad está amarrada- ¿Por qué lo odias tanto? Hugo es tu hermano.
Alcides se acerca- Qué seamos hermanos fue un accidente cruel del destino.
-No puedes tener el corazón tan frío, Alcides, por favor, recapacita.
Alcides la mira con frialdad- Soledad, te voy a hacer una confesión... ¡tú no sabes lo que es crecer al lado de alguien al que todos miman y consienten! Al hermano perfecto... a mí me trataban como a un apestado –llora.
Soledad lo mira con pena y llora también.
-¡Nunca tuvieron la decencia de.. confesarme que el apestado era él! –sigue Alcides.
Soledad se sorprende y no entiende.
Alcides se lleva la mano a la cabeza- Desde que era un bebé tuve que aprender a vivir con migajas, a vivir bajo su sombra.
-Alcides, lo que te está pasando es terrible, pero créeme, no es cómo para llegar a esta situación.
(hahaha esto me hizo reír... tiene razón!

)
-Recapacita –le ruega Soledad.
-¡Nunca te has preguntado por qué a pesar de que todos vimos cuando le enterraron... Hugo sigue vivo!
Soledad deja de sollozar y murmura- ¡Sí!
-Te lo voy a explicar... Hugo padece de catalepsia... es una enfermedad que heredó de mi padre –sigue Hugo- cuando le da un ataque parece muerto.
-¡No! no me confundas, cuando la noche de mi boda, yo llegué y Hugo estaba allí... ¡estaba...! -y no puede continuar y de pronto se da cuenta - ¿¡estaba vivo!? –y empieza a sollozar histérica llena de horror.
-¡Lo enterramos vivo Soledad! –le confirma Alcides.
-¡Como pudiste! –le grita Soledad histéricamente - ¡eres un maldito! ¡cómo pudiste!
Pero Alcides es un ser lleno de odio y sigue fríamente -¡El maldito es él! Tiene demasiada suerte... porque los Burke lo desenterraron.
Soledad sigue llorando sollozos histéricos.
-Querían vender su supuesto cadáver –sigue Alcides- la casualidad lo ayudó a librarse de la muerte.
Soledad lentamente se calma y lo mira de reojo.
-Pero esta vez la casualidad no podrá desenterrarlo –dice Alcides y prepara dinamitas- ¡esta vez no!
Los ojos negros e inteligentes de Soledad buscan una solución desesperada... pero no la hay.
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Camino.
Beatriz le pide a Arturo que no se enfade con ella- Lo que hice tiene una explicación, ya recordé lo que pasó la noche que abusaron de mí.
-Si este es otro de tus trucos.
Arturo se da cuenta que los rodean Boris y Fabio.
-Entregue su arma y baje del caballo –Boris enmascarado.
(y bueno... se salvó Alcides, no le pudo contar!!

)
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Mina.
-Alcides, escúchame, no puedes hacer esto... tienes que recapacitar... ¡Hugo es un hombre bueno!
-Soledad, por el amor de Dios... –Alcides llora- ¡compréndelo de una buena vez! Si él fuera tan bueno como dices, cuando él salió de esa tumba... ¡él se habría presentado delante de ti!
Soledad lo mira sorprendida.
-¡No lo hizo mi amor! –sigue Alcides- al contrario, se quiso vengar de ti y te atormentó... ¡y trató de enloquecerme! Porque él no es bueno.. ¡porque él creía que lo estabas engañando conmigo! –solloza como un niño.
Soledad lo mira como si estuviera perdiendo la cabeza.
-¡Creía que lo estabas engañando conmigo! –sigue Alcides.
-Alcides... por favor... ¡tú no me vas a confundir con lo que estás diciendo! Yo sé quien es Hugo y yo confío en él... ¡y nos amamos! –lo reta- ¡y yo lo amo y estoy completamente segura que él me quiere como lo quiero yo! No me vas a convencer... tú eres el que tiene que cambiar.
Pero Alcides sigue sollozando -¡Soledad, él no es bueno! –de pronto se calma- ¿esa es tu última palabra? A pesar de todo lo que te he confesado –su mirada se llena de odio- ¿es tu última palabra?
Soledad presiente el peligro y calla.
-¡Muy bien, entonces... entonces este será el final de esta ridícula historia de amor.
Alcides se acerca.
Pero Soledad lo rehuye con horror- ¡No! –y se arrastra lejos.
-¡Me duele mucho! A mí me hubiera gustado que apreciaras mi cariño – y trata de besarla.
Pero Soledad le escupe en la cara.
Alcides se limpia el rostro con las manos y se mira los dedos y se los besa.
Soledad empieza a llorar de miedo.
-¡Yo te amo, Soledad! – declara Alcides- desde que era un niño estoy enamorado de ti, nunca he amado a nadie como... –y se tapa la cara y solloza.
Pero Soledad solamente trata de desatarse las manos.
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Casa Obregón.
(Hum... que desilución, o sea que para Enrico el tesoro es más importante que su señora bonita!!

)
A pesar de lo que dijo Enrico sigue esculcando por todos lados- ¡Don Jeremías, deme una señal por favor –y un libro se le cae en la cabeza.
Enrico lo recoge y ve que tiene paginas marcadas- Tomo 4... la fecha de nacimiento de don Jeremías – y entusiasmado sigue buscando – Tomo 15,
Afuera Ester y Lucas llegan y Úrsula les pregunta por Soledad.
-Alcides la encontró, la rescató de los hombres que la tenían.
-¿Y donde está ella?
-Soledad decidió regresar con Alcides a su casa.
-¡Después de que él la golpeó! No creo que haya regresado con él por su propia voluntad.
-¡Ya Úrsula! –le corta Ester- deja de preguntar cosas, finalmente Alcides es su esposo y nosotros no tenemos derecho a meternos en su vida –un ruido- ¿qué fue eso?
Adentro- ¡Aquí están los tres tomos de las pistas que me dio don Jeremías! –festeja Enrico y se prepara para marcharse.
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Camino.
Arturo es atado a un árbol- Fabio vas a pagar por esto, tú y tus cómplices van a terminar en la horca si no los mato antes, como con Raimundo.
Fabio le pega y está a punto de dispararle pero Boris lo detiene – Yo me encargo.
Fabio se marcha.
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Casa Obregón.
Ester y Lucas ven el desastre y ven a Enrico que corre y lo persiguen.
Lucas y Úrsula acorralan a Enrico- Él no es peligroso, don Lucas, yo lo conozco.
-Yo soy capaz de hacer daño por defender lo mío –y trata de huir.
Pero Ester lo detiene tranquilamente del cuello de la camisa.
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Mina.
El doctor Max y Hugo llegan a la entrada secreta- Alcides me espera a la entrada de la mina, se sorprenderá de verme aparecer por el interior.
-Debe tener cuidado, la mina es inestable... y lo veo muy pálido... ¿se siente bien?
-Tengo problemas con lugares cerrados, Max, y con lugares bajo tierra.
-¡No tiene sentido que se exponga! ¿qué pasaría si por la ansiedad le da un ataque de catalepsia?
Hugo lo mira largamente y luego ruega - Prométame que si me pasa algo, usted buscará a Soledad y le hará la hipnosis como quedamos!
(Esto no me gusta NADA!! tanto repiten que creo que sí lo van a hacer, pienso que Soledad perderá la memoria!!

)
-Cuente con eso, le borraré todas las memorias que tiene de usted a partir del momento en que lo vio en la Cabaña.
Hugo le pone una mano en el hombro- Ella debe seguir pensando que estoy muerto, Max... ¿de acuerdo?
-¡Muy bien!
Y Hugo desciende.
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Camino.
-¡Don Hugo! –presiente Boris.
Y se aleja para revisar los amarres de don Arturo.
-Boris es muy valiente, enfrentarse así a don Arturo- suspira Marina.
Pero Fabio la desmaya de un golpe en la cabeza.
(ayayay pobre Marina ya la están confundiendo con un saco de boxeador!!

)
-¡Bruto! ¿qué has hecho? -Beatriz.
-No podemos volver a la ciudad... ¿quieres que me maten? Vas a venir conmigo –Fabio se lleva a Beatriz.
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Mina.
Hugo desciende lentamente con ayuda de una soga y del doctor Max.
Al llegar abajo suspira con afán, con aprehensión.
Pero Alcides lo está esperando y lo encañona.
Y los dos se miran.
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Casa Obregón.
Ester manda a Lucas a la policía- Vas a pasar muchos meses en prisión.
-Por favor doña Ester –ruega Úrsula- Enrico no es mala persona.
-Esas cosas son mías, las estaba recogiendo.
-La segunda vez... ¿por qué te las quieres llevar?
-Porque esas cosas son de don Jeremías Montenegro y él era cómo un padre para mí. Me las dejó como herencia.
-No creo que te arriesgues a entrar a una casa decente por amor a tu patrón... hay algo más –y le muestra los libros- si no me lo dices quemo estos libros ahora mismo.
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Camino.
Boris encuentra a Marina en el suelo- ¿Qué pasó?
-Me golpearon, tenemos que alcanzar a Beatriz.
-¡No Marina! Lo importante es que ella está libre, tengo un mal presentimiento, tenemos que regresar a la ciudad.
-¿Y don Arturo, lo vamos a dejar allí Boris?
-No importa, sus hombres lo encontraran, hay que regresar.
(uff menos mal... Boris vuelve!!

)
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Casa Obregón.
-¿Por qué quieres estos libros?
-¡En vez de estar pensando en quemar esos libros debería estar cuidando a su hija! –le grita Enrico- ¡doña Soledad está en peligro en este momento!
-¿Qué pasa Enrico?
-Este hombre trata de desviar nuestra atención –fríamente Ester- voy a quemar estos libros ya mismo.
Pero Enrico se lo impide- ¡Úrsula recoge los libros! –le grita- ¡Soledad está en peligro!
-Los tengo –Úrsula recoge los libros- ¡vamos!
Enrico suelta a Ester y corre con Úrsula.
-¡Me las van a pagar los dos! –grita Ester.
-¡Ay Dios mío! ¿qué hice?
-Lo que te dije es verdad –corre Enrico- ¡doña Soledad está en peligro!
-¿Estás seguro?
-¡Segurísimo! Alcides le está haciendo daño a doña Soledad!
-¡Úrsula! –grita Ester- ¡regresa!
(Bien... ayuda numero 2 y 3 en camino!!

)
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Mina.
Alcides amarra a Hugo al lado de Soledad que llora- ¡Mi amor! ¿por qué nunca me dijiste nada? ¡por qué! Si yo hubiera sabido que tú sufrías de esa terrible enfermedad yo te juro que hubiera hecho lo que fuera... y no hubiera permitido que te enterraran mi amor.
-Ya no hace falta Soledad... –Hugo se siente mal- ya no digas nada.
Soledad no puede con tanto dolor.
-Alcides... ya me tienes hermano... ¡Soledad no tiene por qué estar aquí! Por favor déjala ir.
-No estoy de acuerdo –Alcides frío.
-Soledad, lo siento mucho, no tienes por qué estar aquí –Hugo.
-La dejaré aquí un poco más –Alcides se acerca maligno- ¿creías que podrías conmigo?
-¡Alcides déjalo! –se enoja Soledad- ¿no ves que estás mal? Mi amor... Hugo.
-Hermano... por favor déjala ir... te lo ruego –Hugo desfallece.
-No hables... estás muy débil mi amor –ruega Soledad.
Alcides sonríe –Hugo está en pánico no soporta estar en lugares encerrados.
Soledad solloza.
Alcides se acerca a Hugo- ¿Te acuerdas de tu tumba? Debe ser horrible estar enterrado vivo... se te acaba el aire... se te va acabando el aire.
Y Hugo no puede evitar recordar sus gritos en silencio y temblar- “Estoy vivo -sin poder respirar”
-¡Ya déjalo Alcides! –grita Soledad- Suéltalo y déjalo en paz... ¡déjalo! –solloza a gritos- Alcides... lo que digas... lo que digas... –ruega Soledad a gritos histérica - ¡lo que quieras! ¡sigo casada contigo! ¡te juro que lo voy a hacer! Pero por favor... ¡déjalo ir!
Hugo abre los ojos y la mira deseperado y mueve la cabeza negativamente.
-¿Escuchas hermano? –le susurra Alcides en el oído- ¿ahora te das cuenta? ¿ahora entiendes? A pesar de que te traicionó me quiere seguir disfrutando.
-Eso no es cierto –susurra Hugo.
-¡Vas a morir en esta mina! Aquí vas a quedar sepultado para siempre.
Hugo tiene convulsiones- Eso no es cierto.
Soledad llora y suplica.
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Afuera.
Los Burke llegan con el doctor Max.
(wow! ayuda número 4, 5 y 6!

)
-Tienes que entrar Burke... ¡o bajas o mato a Elena!
-¡Yo voy!
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Muy cerca Paquito los ve- ¡Qué extraño! ¿qué estarán haciendo en esa mina?
(hum... ayuda 7??

)
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Mina.
Burke entra a la mina, y de pronto se da cuenta que es una trampa- ¡Súbanme por favor! Es una trampa –una mecha se alumbra.
Y Elena y el doctor Max lo vuelven a subir.
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Al otro lado de la mina Alcides sonríe – Tus amigos acaban de descubrir la sorpresa que les tenía preparada, la dinamita está al pie de los ductos.
Hugo sigue con convulsiones.
Soledad trata de liberarse.
-Con la explosión todo se derrumbará.
-Hermano –ruega Hugo- tu problema es conmigo no con mis amigos...
-Eso es relativo, hermano, quien esté de tu lado es mi enemigo y correrá tu misma suerte.
-Te diré donde está todo mi dinero, te podrás quedar con toda mi fortuna... ¡pero por favor! –ruega Hugo- ¡deja ir a Soledad!
Alcides lo mira fríamente – No te creo una sola palabra.
-Alcides, escúchame... Boris tiene todo mi dinero en casa del doctor Max... ¡Ahora suéltala!
-¡Hugo! –llora Soledad.
-¿La casa de Max? –Alcides- ¡júramelo!
-Hermano, te lo juro... ¡por la memoria de mis padres! Ahora por favor déjala ir.
Alcides se apoya en la pared de la mina- No la puedo dejar ir –sentencia- si lo hago Soledad me denunciará por haberte dejado morir en la mina.
-Soledad... –Hugo mira a Soledad- ¡promete que no dirás nada por favor! ¡promete! Pero sálvate.
-¡No! -se niega- yo no voy a ningún lado sin ti... mi amor... ¡no te voy a volver a perder!
-Tienes que salvarte, salvate por el amor...
-¡No me pidas eso! Yo quiero estar aquí contigo... por favor –suplica Soledad.
-¡Soledad! Por el amor de Dios... hazlo por ese hijo que vas a tener... ¡hazlo por tu hijo!
(bueno... estoy un poco perdida

cómo lo supo?? además dijo vas o dijo van???

ayaya esto es terrible!!

pero no! debe haberlo presentido sin palabras!!

)
Soledad duda y luego mira Alcides - ¡Lo prometo! -dice en un susurro de voz.
Alcides mira al cielo- ¡Gracias Dios mío! Con el tiempo y un ganchito Soledad... ¡con el tiempo y un ganchito!
(no entiendo a Alcides... cree en serio en lo que dice??

)
Y Alcides toma a Soledad y se la lleva a la salida- ¡Adiós!
-¡Alcides, hay que soltar a Hugo! –grita Soledad y lucha contra Alcides - ¡suéltame!
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Afuera.
-¿Qué están haciendo allí? –llega Paquito.
-¡No pregunte tanto y corra que esto va a estallar! –grita Burke.
Y todos salen corriendo.
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Dentro de la mina.
Hugo desfalleciente, perdiendo el conocimiento, levanta una mano y conjura - “No te vayas cobarde, nos iremos juntos de este mundo, juntos, como cuando nacimos, sientes lo mismo que yo”
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Cerca de la salida de la mina Alcides de pronto pierde el aire y se ahoga.
-¡Suéltame! Hay que soltar a Hugo –grita Soledad que se debate.
Alcides cae al suelo.
-“Siente mi angustia” –le dice Hugo a Alcides que se contorsiona en el suelo- “siente mi agonía, siéntela".
Soledad va a regresar a las profundidades de la mina por Hugo.
Pero la voz de Hugo resuena en su cabeza- “Huye Soledad, sálvate, sal de aquí, salva a tu hijo”
-¡Resiste! Voy por ayuda mi amor, resiste –y Soledad opta por la salida y sale corriendo de la mina.
Alcides pide ayuda- ¡Ayúdame Soledad!
Pero Soledad no le hace caso y lo deja tirado en el suelo.
-“Nos iremos juntos, cómo cuando nacimos” –la voz de Hugo resuena en el silencio.
Soledad sale de la mina llorando y buscando ayuda cuando la mina explota englutiendo a Alcides y a Hugo- ¡Nooooo! –grita Soledad- Hugo no.
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AVANCE
Soledad desesperada saca piedras de la mina con sus manos desnudas- ¡Te voy a salvar mi amor!
Adentro Hugo o Alcides grita - ¡Noooo!
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