LA TRAICION 027 - TRAMPA MORTAL- miércoles 5 de marzo 2008
Posted: Thu Mar 06, 2008 2:07 am
LA TRAICION - CAPITULO 27 - TRAMPA MORTAL- miércoles 5 de marzo 2008
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
#
Alcides se separa lentamente y le muestra la pistola en su cintura, claramente –Grita... atrévete a gritar –y las lágrimas le corren por la mejilla- ¡grita y con el dolor de mi alma acabo con tu hijo!
Soledad se da cuenta que habla en serio y susurra- Lo que tú digas.
-Vamos mi amor –le toma la mano.
Soledad camina lentamente detrás como una condenada a muerte.
En ese momento se cruzan con los Burke.
Alcides los mira.
Burke mira extrañado a Soledad que los mira horrorizada.
Elena mira a Alcides que tiene la misma ropa que Hugo.
Soledad llora en silencio.
Burke se enoja- Don Hugo, nosotros jugándonos la cabeza para que no nos descubra y usted viene y se le presenta a la señora Soledad.
Soledad trata de huir pero Alcides la amenaza suavemente – Mi amor –y le muestra su pistola – mi amor.
Soledad se detiene y regresa.
Burke y Elena los miran sorprendidos.
-¿Por qué no la deja ir? –se sorprende Burke al ver llorar a Soledad.
-¡No te metas Guillermo! –le susurra Elena- ¿no te das cuenta que ese señor nos puede matar?
-Así que ustedes han estado ayudando a Hugo para que nos enloquezca a todos –Alcides abraza a la fuerza a Soledad- ¡sáquese! –les grita y los Burke se hacen a un lado- Díganle a Hugo que yo y Soledad lo esperamos en la mina... ¡vamos mi amor! –se lleva a Soledad a la fuerza.
(claro... 'yo' el burro por delante!!!
)
#
Residencia Rebeca.
-¿Cómo que vas a matar a Alcides? ¿Te metiste en un lío?
-¡No estoy de ánimos para discutir contigo! –le grita Hércules- es un asunto de hombres.
-No te vas de aquí hasta que me digas lo que está pasando –se interpone Rebeca.
#
habitación de Eloisa.
-Me huele que no me has dicho toda la verdad de lo que hablaste con Alcides –Paquito.
Eloisa le sonríe –No tengo por qué mentirme, Alcides no me dijo nada, yo creo que él no tuvo nada que ver con la muerte de su hermano.
(wow! asi que Eloisita no le dice nada a Paquito!!
)
Pero Paquito no le cree- Te conozco bien y sé que te gusta guardarte cosas.
-¡No me gusta tu desconfianza! –se enoja Eloisa- si no me crees acabemos con esta sociedad.
-¡Tranquila! Cálmate cariño, sólo te estaba probando... no me gustaría que me guardaras secretos –y empieza a besarla.
Pero Eloisa lo corta- Ahora no, mi tía puede entrar en cualquier momento.
-¡Sí! Hay que guardar las apariencias –finge voz de afeminado- estás hermosa hoy –trata de besarla otra vez pero Eloisa lo rehuye.
Paquito se marcha.
Al quedar sola- Lo siento Francisco, pero no te voy a contar el secreto de Alcides, la información que ha matado a su hermano es algo que me puede servir en algún momento –calcula.
#
Pensión.
-¡Cuando don Hugo se entere que don Alcides tiene a la señorita Soledad! Esto se va a volver un infierno –Burke.
-Vámonos Guillermo... con lo que tenemos del anillo podemos vivir un mes –Elena.
-Vamos a contarle a don Hugo.
-¡No! –lo detiene Elena.
Pero Hugo entra en ese momento.
Elena se asusta- ¡Usted aquí!
-¿Cómo que aquí? –se pregunta Hugo.
-Gatita, es don Hugo... lleva el sombrero que le conocimos antes.
-Acabamos de ver a don Alcides –Elena- y está con el mismo peinado y hablando igual que usted.
Hugo se pone pálido- ¿Y Soledad?
-¡Sí! –admite Burke y Elena mira a otro lado- y lo peor de todo es que... –duda- su hermano le manda decir que si en algo estima la vida de la señorita Soledad lo espera en la mina.
Hugo sin decir palabra toma el sombrero y sale.
Burke sale corriendo detrás.
Elena se exaspera.
#
Residencia Rebeca.
Hércules está furioso- Teníamos un arreglo, iba a pagarme por mi silencio.
-¿Qué sabes de él?
Hércules le da una bofetada al deshacerse de ella- ¡Eso a ti no te importa! Ese tipo va a saber quien soy yo.
-No voy a dejar que cometas una locura, por favor.
Pero Hércules la empuja y la echa al suelo. Hércules sale corriendo.
Rebeca llama a Paquito y a Eloisa a gritos- ¡Hércules va a matar a Alcides! Tenemos que detenerlo.
Paquito sale corriendo detrás.
(ayayayay Hércules encontrará a Hugo!!
Y lo confundirá con Alcides)
#
Plaza.
-Su hermano tomó dirección del callejón de los ahorcados –Burke con Elena detrás.
-Si nos apuramos es posible que lo encontremos en la ciudad –Hugo- ¿dónde dejó el carruaje?
-No lo sé, pero él nos dijo “Lo espero allá en la mina”
-¿En la mina? Me citó allí porque sabe que estoy en desventaja.
-Pero usted es muy valiente y no le tiene temor a su hermano.
Hugo se arregla el sombrero – A causa de mi enfermedad tengo baja tolerancia a lugares cerrados.
-No se preocupe, señor, nosotros vamos a estar allí.
Pero Elena se opone- La mina está que se cae.
-¡Él nos necesita! –le grita Burke y se pelean.
#
Ciudad.
-¡Suéltame! –se debate Soledad- ¡me estás haciendo daño!
-Soledad, por favor disimula –le exige Alcides- que la gente nos está mirando, por favor.
Pero Soledad lo mira con desprecio- Nunca debí casarme contigo, Alcides, ahora me doy cuenta de lo que eres capaz... ¡te estás comportando como si fueras un criminal!
Alcides muerde las palabras- ¿Por qué no me das un poco de crédito? ¡a mí las circunstancias me han llevado al límite!
-¡Nunca voy a permitir que le haga daño a Hugo!
-Tú decides... ¡es él o yo!
Soledad lo mira un largo rato.
En ese momento los ven Lucas y Ester, que están con el inspector.
Ester se tapa la nariz del olor de tan bajo lugar.
-¡Ester! Santo Dios... mi hija está con Alcides.
-Gracias a Dios está bien.
Alcides los ve y dice en voz baja- ¡Maldición! Soledad... por el amor de Dios no vayas a decir nada.
-Alcides, están con unos policías, lo mejor que puedes hacer es largarte –le amenaza Soledad.
Alcides le toma la cabeza entre las manos- Por favor, no vayas a decir nada, porque te juro... por el amor tan grande que siento por ti... ¡que si das un solo indicio, uno solo de lo que está pasando... voy a sacar mi pistola y voy a comenzar a disparar! Tú decides.
(Alcides está completamente loco
)
Soledad mira a sus padres que al otro lado de la calle sonríen felices de encontrarlos.
#
Hacienda Montenegro.
Hércules entra a la fuerza y busca a Alcides para matarlo- ¡Cobarde! Donde estás.
#
Afuera llegan en un carruaje Eloisa, Paquito y Rebeca.
-Haz dejado que Hércules haga lo que quiera y ahí tienes las consecuencias –Eloisa.
-La pones nerviosa a tu tía... ¿pero qué negocios podrían tener Alcides y Hércules? Son como el agua y el aceite.
-No tengo la menor idea, pero Alcides le hizo algo muy malo, Hércules tenía el brazo herido.
-Va a hacer que lo mate, Alcides podrá con él.
-¡Dejen de hablar como agua de mal agüero!
Y de pronto ven a Hércules que sube a caballo para la ciudad.
Lo siguen.
#
Ciudad.
-¡Soledad, mi amor! –Ester la abraza.
Soledad sonríe simulando sus lágrimas.
Lucas la abraza- Mira como estás.
Alcides la besa.
-Gracias a Alcides –Ester- porque tú la rescataste, verdad.
-Sí, doña Ester, la tenían unos bandidos.
-¿Y dónde están los bandidos? -Duda el inspector.
-¡Huyeron Duarte! Escaparon.
-¿En verdad estás bien? –duda Lucas.
(pero ya sabemos que es inútil!!
)
Soledad duda.
-¡Contesta mi amor! –exige Alcides.
-¡Estoy muy bien, papá! Emocionada de verlos.
-Pero mira tu vestido y tienes una herida –Ester- vamos a llevarla a la casa.
-¡Doña Ester! Mi esposa viene conmigo –corta Alcides.
-Yo fui muy claro, mi hija no volverá con usted –Lucas.
-Le aseguro que no tiene por qué preocuparse –Alcides – Soledad... –y la besa a la fuerza - ¡Soledad y yo ya resolvimos nuestras diferencias!
y Alcides y Soledad ponen sonrisas falsas y miran para otro lado.
Lucas y Ester dudan.
-¡Con permiso! Vamos a la hacienda porque necesita descansar... ¡vamos mi amor! -entredientes y furioso.
-¡Don Alcides! –lo detiene Duarte- lo espero en mi despacho para que rinda declaración.
-¡Claro Duarte! -contesta apenas.
Duarte se marcha.
-Ester... ¿no te parece que mi hija está muy extraña? –se inquieta Lucas.
-No es para menos después de lo que ha pasado.
-No me refiero a eso... ¡hay algo que no me gusta mujer! –lo repite otra vez.
#
Alcides y Soledad se alejan – Ni tus padres ni el inspector Duarte sospecharon, hiciste muy bien.
-Alcides... por favor... ¿por qué no me dejas ir? No tiene sentido que me lleves contigo, no va a salir cómo estás pensando.
-¡Yo estoy seguro que Hugo vendrá a buscarte!
-¿Por qué haces las cosas así, Alcides? No tienes que llegar a este extremo, para qué vas a hacer daño... ¡suéltame!
-No tiene caso... ¡vamos! –la obliga a marchar.
Y a la vuelta de una esquina se encuentran a Hugo que los espera.
-¡Hugo! –sonríe Soledad.
(wow! Esto está de película!!!
)
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
#
Alcides se separa lentamente y le muestra la pistola en su cintura, claramente –Grita... atrévete a gritar –y las lágrimas le corren por la mejilla- ¡grita y con el dolor de mi alma acabo con tu hijo!
Soledad se da cuenta que habla en serio y susurra- Lo que tú digas.
-Vamos mi amor –le toma la mano.
Soledad camina lentamente detrás como una condenada a muerte.
En ese momento se cruzan con los Burke.
Alcides los mira.
Burke mira extrañado a Soledad que los mira horrorizada.
Elena mira a Alcides que tiene la misma ropa que Hugo.
Soledad llora en silencio.
Burke se enoja- Don Hugo, nosotros jugándonos la cabeza para que no nos descubra y usted viene y se le presenta a la señora Soledad.
Soledad trata de huir pero Alcides la amenaza suavemente – Mi amor –y le muestra su pistola – mi amor.
Soledad se detiene y regresa.
Burke y Elena los miran sorprendidos.
-¿Por qué no la deja ir? –se sorprende Burke al ver llorar a Soledad.
-¡No te metas Guillermo! –le susurra Elena- ¿no te das cuenta que ese señor nos puede matar?
-Así que ustedes han estado ayudando a Hugo para que nos enloquezca a todos –Alcides abraza a la fuerza a Soledad- ¡sáquese! –les grita y los Burke se hacen a un lado- Díganle a Hugo que yo y Soledad lo esperamos en la mina... ¡vamos mi amor! –se lleva a Soledad a la fuerza.
(claro... 'yo' el burro por delante!!!
)
#
Residencia Rebeca.
-¿Cómo que vas a matar a Alcides? ¿Te metiste en un lío?
-¡No estoy de ánimos para discutir contigo! –le grita Hércules- es un asunto de hombres.
-No te vas de aquí hasta que me digas lo que está pasando –se interpone Rebeca.
#
habitación de Eloisa.
-Me huele que no me has dicho toda la verdad de lo que hablaste con Alcides –Paquito.
Eloisa le sonríe –No tengo por qué mentirme, Alcides no me dijo nada, yo creo que él no tuvo nada que ver con la muerte de su hermano.
(wow! asi que Eloisita no le dice nada a Paquito!!
)
Pero Paquito no le cree- Te conozco bien y sé que te gusta guardarte cosas.
-¡No me gusta tu desconfianza! –se enoja Eloisa- si no me crees acabemos con esta sociedad.
-¡Tranquila! Cálmate cariño, sólo te estaba probando... no me gustaría que me guardaras secretos –y empieza a besarla.
Pero Eloisa lo corta- Ahora no, mi tía puede entrar en cualquier momento.
-¡Sí! Hay que guardar las apariencias –finge voz de afeminado- estás hermosa hoy –trata de besarla otra vez pero Eloisa lo rehuye.
Paquito se marcha.
Al quedar sola- Lo siento Francisco, pero no te voy a contar el secreto de Alcides, la información que ha matado a su hermano es algo que me puede servir en algún momento –calcula.
#
Pensión.
-¡Cuando don Hugo se entere que don Alcides tiene a la señorita Soledad! Esto se va a volver un infierno –Burke.
-Vámonos Guillermo... con lo que tenemos del anillo podemos vivir un mes –Elena.
-Vamos a contarle a don Hugo.
-¡No! –lo detiene Elena.
Pero Hugo entra en ese momento.
Elena se asusta- ¡Usted aquí!
-¿Cómo que aquí? –se pregunta Hugo.
-Gatita, es don Hugo... lleva el sombrero que le conocimos antes.
-Acabamos de ver a don Alcides –Elena- y está con el mismo peinado y hablando igual que usted.
Hugo se pone pálido- ¿Y Soledad?
-¡Sí! –admite Burke y Elena mira a otro lado- y lo peor de todo es que... –duda- su hermano le manda decir que si en algo estima la vida de la señorita Soledad lo espera en la mina.
Hugo sin decir palabra toma el sombrero y sale.
Burke sale corriendo detrás.
Elena se exaspera.
#
Residencia Rebeca.
Hércules está furioso- Teníamos un arreglo, iba a pagarme por mi silencio.
-¿Qué sabes de él?
Hércules le da una bofetada al deshacerse de ella- ¡Eso a ti no te importa! Ese tipo va a saber quien soy yo.
-No voy a dejar que cometas una locura, por favor.
Pero Hércules la empuja y la echa al suelo. Hércules sale corriendo.
Rebeca llama a Paquito y a Eloisa a gritos- ¡Hércules va a matar a Alcides! Tenemos que detenerlo.
Paquito sale corriendo detrás.
(ayayayay Hércules encontrará a Hugo!!
Y lo confundirá con Alcides)
#
Plaza.
-Su hermano tomó dirección del callejón de los ahorcados –Burke con Elena detrás.
-Si nos apuramos es posible que lo encontremos en la ciudad –Hugo- ¿dónde dejó el carruaje?
-No lo sé, pero él nos dijo “Lo espero allá en la mina”
-¿En la mina? Me citó allí porque sabe que estoy en desventaja.
-Pero usted es muy valiente y no le tiene temor a su hermano.
Hugo se arregla el sombrero – A causa de mi enfermedad tengo baja tolerancia a lugares cerrados.
-No se preocupe, señor, nosotros vamos a estar allí.
Pero Elena se opone- La mina está que se cae.
-¡Él nos necesita! –le grita Burke y se pelean.
#
Ciudad.
-¡Suéltame! –se debate Soledad- ¡me estás haciendo daño!
-Soledad, por favor disimula –le exige Alcides- que la gente nos está mirando, por favor.
Pero Soledad lo mira con desprecio- Nunca debí casarme contigo, Alcides, ahora me doy cuenta de lo que eres capaz... ¡te estás comportando como si fueras un criminal!
Alcides muerde las palabras- ¿Por qué no me das un poco de crédito? ¡a mí las circunstancias me han llevado al límite!
-¡Nunca voy a permitir que le haga daño a Hugo!
-Tú decides... ¡es él o yo!
Soledad lo mira un largo rato.
En ese momento los ven Lucas y Ester, que están con el inspector.
Ester se tapa la nariz del olor de tan bajo lugar.
-¡Ester! Santo Dios... mi hija está con Alcides.
-Gracias a Dios está bien.
Alcides los ve y dice en voz baja- ¡Maldición! Soledad... por el amor de Dios no vayas a decir nada.
-Alcides, están con unos policías, lo mejor que puedes hacer es largarte –le amenaza Soledad.
Alcides le toma la cabeza entre las manos- Por favor, no vayas a decir nada, porque te juro... por el amor tan grande que siento por ti... ¡que si das un solo indicio, uno solo de lo que está pasando... voy a sacar mi pistola y voy a comenzar a disparar! Tú decides.
(Alcides está completamente loco
)
Soledad mira a sus padres que al otro lado de la calle sonríen felices de encontrarlos.
#
Hacienda Montenegro.
Hércules entra a la fuerza y busca a Alcides para matarlo- ¡Cobarde! Donde estás.
#
Afuera llegan en un carruaje Eloisa, Paquito y Rebeca.
-Haz dejado que Hércules haga lo que quiera y ahí tienes las consecuencias –Eloisa.
-La pones nerviosa a tu tía... ¿pero qué negocios podrían tener Alcides y Hércules? Son como el agua y el aceite.
-No tengo la menor idea, pero Alcides le hizo algo muy malo, Hércules tenía el brazo herido.
-Va a hacer que lo mate, Alcides podrá con él.
-¡Dejen de hablar como agua de mal agüero!
Y de pronto ven a Hércules que sube a caballo para la ciudad.
Lo siguen.
#
Ciudad.
-¡Soledad, mi amor! –Ester la abraza.
Soledad sonríe simulando sus lágrimas.
Lucas la abraza- Mira como estás.
Alcides la besa.
-Gracias a Alcides –Ester- porque tú la rescataste, verdad.
-Sí, doña Ester, la tenían unos bandidos.
-¿Y dónde están los bandidos? -Duda el inspector.
-¡Huyeron Duarte! Escaparon.
-¿En verdad estás bien? –duda Lucas.
(pero ya sabemos que es inútil!!
Soledad duda.
-¡Contesta mi amor! –exige Alcides.
-¡Estoy muy bien, papá! Emocionada de verlos.
-Pero mira tu vestido y tienes una herida –Ester- vamos a llevarla a la casa.
-¡Doña Ester! Mi esposa viene conmigo –corta Alcides.
-Yo fui muy claro, mi hija no volverá con usted –Lucas.
-Le aseguro que no tiene por qué preocuparse –Alcides – Soledad... –y la besa a la fuerza - ¡Soledad y yo ya resolvimos nuestras diferencias!
y Alcides y Soledad ponen sonrisas falsas y miran para otro lado.
Lucas y Ester dudan.
-¡Con permiso! Vamos a la hacienda porque necesita descansar... ¡vamos mi amor! -entredientes y furioso.
-¡Don Alcides! –lo detiene Duarte- lo espero en mi despacho para que rinda declaración.
-¡Claro Duarte! -contesta apenas.
Duarte se marcha.
-Ester... ¿no te parece que mi hija está muy extraña? –se inquieta Lucas.
-No es para menos después de lo que ha pasado.
-No me refiero a eso... ¡hay algo que no me gusta mujer! –lo repite otra vez.
#
Alcides y Soledad se alejan – Ni tus padres ni el inspector Duarte sospecharon, hiciste muy bien.
-Alcides... por favor... ¿por qué no me dejas ir? No tiene sentido que me lleves contigo, no va a salir cómo estás pensando.
-¡Yo estoy seguro que Hugo vendrá a buscarte!
-¿Por qué haces las cosas así, Alcides? No tienes que llegar a este extremo, para qué vas a hacer daño... ¡suéltame!
-No tiene caso... ¡vamos! –la obliga a marchar.
Y a la vuelta de una esquina se encuentran a Hugo que los espera.
-¡Hugo! –sonríe Soledad.
(wow! Esto está de película!!!
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ayaya esto es terrible!!
pero no! debe haberlo presentido sin palabras!!
son divertidos más que la novela
