LA TRAICION 028 -LOS HERMANOS SEAN UNIDOS -6/mar/2008
Posted: Fri Mar 07, 2008 4:44 am
LA TRAICION - CAPITULO 28 - LOS HERMANOS SEAN UNIDOS- jueves 6 de marzo 2008
www.mabouchita.com
"Los hermanos sean unidos
Porque esa es la Ley primera-
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea-
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.
Consejos de Martín Fierro a sus hijos
( textual del libro de José Hernández )"
http://www.gouiric.com/martn.htm
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
#
Mina.
Apenas pasa la explosión que Soledad vuelve y con sus manos desnudas empieza a sacar las piedras para salvar a Hugo.
-¡Hugo! –llora a gritos- ¡voy a rescatarte! ¡aguanta!
#
De los matorrales el doctor Max grita- ¡Al ducto, no hay tiempo que perder!
-Está todo cerrado –Burke.
Paquito los mira y los sigue- ¿De qué hablan?
-¡Todos murieron!
-¿Quiénes murieron? –Paquito.
(ahaha
más perdido imposible)
-¡Cállese antes que pierda la paciencia! - doctor Max.
-Espérenme –grita Paquito.
#
En el camino, en una carreta- ¿Qué fue esa explosión? –Úrsula.
-Tengo un mal presentimiento –Enrico- ¡arre!
#
Ester los sigue con el cochero - ¡sígalos! No los pierda de vista.
#
Mina.
-¡Aguanta mi amor, te voy a sacar de ahí! –llora Soledad.
El doctor Max se acerca corriendo- Vamos señora, esto es inútil.
-¡Ayúdenme por favor! Ayúdenme a sacar a Hugo que se quedó adentro.
-¡No podemos hacer nada! –doctor Max.
Los Burke miran angustiados sin poder hacer gran cosa.
-¡Soledad es amiga mía! –Paquito- ¡yo me puedo encargar de ella!
Soledad al verlo corre- ¡Paquito, ayúdame a sacar las piedras!
-¡La señora lo que necesita es atención medica! –el doctor Max- ¡vamos!
-¡Está diciendo que Hugo de Medina está acá adentro! –grita Paquito- ¡Soledad!
-¡Señor... ella se refiere al que era su marido! Don Alcides... que está encerrado ahí atrapado- Burke.
-¡Soledad me necesita! –Paquito.
Pero Elena se le pone en el camino.
Paquito la huele y casi se desmaya.
(
)
#
Residencia Rebeca.
Hércules despierta- Estaba a punto de matar a Alcides.
-¿Por qué, para qué? –Rebeca furiosa.
-Alcides quería verme la cara, Alcides contrató a unos matones para que secuestraran a Beatriz de Linares, yo lo descubrí por accidente, leí un telegrama.
-¿Por qué nunca me dijiste nada? –Rebeca.
-¡Alcides me ofreció dinero! Pero después se hizo como si no sabía nada.
-¡Solo a un idiota como tú se le ocurre chantajear a Alcides! –Eloisa.
-Hiciste una estupidez, Alcides es un hombre muy peligroso.
-Yo hablaré con él... intentaré convencerlo que no le haga nada a tu... ahijado.
-Te lo agradezco, Eloisa, ya no tengo tiempo ni cabeza para solucionar los errores de este imbecil.
#
Un camino.
El doctor Max lleva a Soledad.
-¡Déjeme por favor! Tengo que buscar a Hugo... por favor –le ruega Soledad- ¡déjeme!
-No se preocupe por él, Elena y Guillermo están en eso –le dice el doctor Max.
Soledad logra librarse- ¿Elena y Guillermo saben también?
(error: ella sabía que sabían!!
)
De pronto Soledad lo mira con miedo- ¡Un momento! Usted me quiso hacer daño en la pensión.
El doctor Max le toma la cabeza- ¡No! ese día lo único que yo quería era ayudarla... como hoy señora... –le habla con voz ronca.
Y Soledad empieza a marearse.
-Si a usted en verdad le interesa su salud y su vida –sigue el doctor Max- ¡míreme fijamente a los ojos!
-¡No!
-Usted está muy alterada, si en verdad le quiere ayudar a don Hugo... vamos... ¡míreme profundamente a los ojos! Sus párpados están cada vez más pesados.
-No me quiero dormir –la voz de Soledad se debilita.
-Vamos... se va a dejar llevar por mi voz... ¡olvidará que ha visto a Hugo de Medina! Él para usted está muerto como para todos, el día de su boda, en su cama.
Y Soledad recuerda como si viera una película todos esos momentos para atrás, el reloj, Hugo en la ventana, el bandido, Hugo en la Cabaña, el Manicomio, el encuentro en la calle, la mina.
-Cuando cuente hasta tres y haga sonar los dedos su mente borrará todos los momentos que ha vivido con Hugo de Medina desde su muerte... uno, dos... tres –y chasquea los dedos.
(bueno...
ya lo sabíamos... qué rabia...
volvemos para atrás!!! )
Y Soledad abre los ojos y no entiende qué pasa.
Úrsula los ve y corre a abrazarla- Por un momento pensé que estaba dentro de la mina y me dio miedo.
-¿Qué? -desorientada.
Ester viene corriendo- ¡Hija, qué estás haciendo! ¿estás bien?
-¡Sí! Mamá... Alcides... Alcides enloqueció... ¡trató de matarme!
-No... mi amor... ¿qué estás diciendo? Eso es ridículo... ¿qué locuras estás diciendo?
Soledad la mira perdida.
#
Poder Judicial.
El inspector se dispone a salir para la mina cuando llega Lucas para denunciar a Enrico.
-Lo siento don Lucas, ahora no es posible, la mina, una explosión muy fuerte.
#
Mina.
Enrico espía desde los arbustos.
-No sé muy bien cómo fueron las cosas –duda Soledad- pero yo estoy segura que estuve en peligro.
-Hija, por Dios, cálmate –Ester- no es posible lo que dices, no tiene sentido... ¿Por qué Alcides querría hacerte daño?
(ayayay la detesto!!
Por favor justicia divina, que la den de comer a Alcides!
)
-¡Alcides me trajo a la mina! Y de alguna manera yo logré escapar y él se quedó atrás, se quedó dentro de la mina.
El doctor Max escucha atentamente.
-¿Don Alcides se quedó en la mina y la mina explotó? –Úrsula.
-Alcides está muerto –dice Soledad.
-¡Ah! ¡qué! –Ester a punto de desmayarse.
Paquito llega- Soledad, tú dijiste hace rato que quien estaba en la mina era Hugo... nunca mencionaste a Alcides.
Soledad lo mira intrigada, como tratando de recordar algo.
El doctor Max se preocupa.
#
Residencia Rebeca.
-¿Por qué Alcides se comportó así contigo? –Eloisa.
-¡Lárgate! Quiero descansar –Hércules.
-Alcides y yo somos muy buenos amigos... yo podría conseguir que te pague... pero si no te interesa.
-¿Qué quieres saber?
-¿Por qué crees que Alcides cambió de parecer de un momento a otro?
-¡Es un hipócrita!
-Es un hombre directo, te hubiera matado antes de aceptar el chantaje... trata de recordar... ¿no viste nada raro en Alcides?
-Bueno, sí... hoy cuando lo vi iba vestido como campesino.
-¿Cómo campesino?
-Andaba escondiéndose y hablaba con otro tipo.
-¿quién?
-No sé.
Residencia Rebeca entra- Eloisa, tenemos que ir a casa de los Obregón ahora mismo.
#
Mina.
Enrico escondido escucha todo.
-¡Tú dijiste que Hugo de Medina estaba dentro de la mina!
-Es obvio –doctor Max – la señora está alterada y se equivocó, se refería a Alcides, su esposo.
-El doctor Max tiene razón –Ester- la muerte de Hugo nos afectó tanto que hasta yo creí verlo.
-¿Qué dice señora? –Paquito- ¿usted también lo vio?
-¡Sí! –admite Ester- era un campesino... es que han pasado tantas cosas que tengo los nervios de punta.
-O tal vez no se lo imaginó ¿verdad cariño? –Paquito a Soledad- porque recuerdo perfectamente que me mencionaste el nombre de Hugo de Medina, tanto que estabas llorando desesperada porque él tal vez estuviera muerto en la mina.
Soledad no reacciona- ¡No! hablé de Alcides... porque Hugo está muerto.
-¡Bueno ya! –se enoja Ester – no la confunda más.. ¿no se da cuenta el estado en qué se encuentra?
-¡Estoy de acuerdo con eso! –doctor Max- la señora ha pasado por un momento muy difícil y no podemos agobiarla más, por su salud no le haga más preguntas.
El inspector llega- ¿Qué pasó aquí?
Ester llora- ¡Algo terrible inspector Duarte! Alcides de Medina... murió.
#
Dentro de la mina.
Hugo despierta cubierto de escombros y piedras.
Se mira y no puede moverse... y se da cuenta que está enterrado otra vez y grita horrorizado - ¡Noooooooooooooo!
(ay
)
#
Camino.
Boris y Marina se detienen para tomar agua.
-Te veo cansado.
-Lo estoy.
-Desde que murió don Hugo tu vida ha sido muy complicada –lo mira con amor- pero va a cambiar ahora que heredes su fortuna te podrás dedicar a ti.
-Marina, por favor, no sabes lo que dices, no hablemos de eso.
-Fue un comentario.
Boris le besa la mano- Perdóname, estoy muy cansado y no tengo ganas de hablar de eso.
#
Dentro de la mina.
Hugo lucha para sacarse los escombros de encima, se queda sin aire.
Y luego sigue intentando.
De pronto el miedo lo agripa y se ve en el ataúd gritando en silencio terrible- "Sáquenme de aquí".
Llora y tiembla.
Y junta las manos en un ruego.
Y luego abre los brazos pidiendo, rogando.
#
Camino.
Boris se dirige a recoger agua cuando un viento frío lo detiene y siento lo mismo que había sentido el día que Hugo murió.
-“Ayúdame Boris, ayúdame” –Hugo.
-¡Vamos! –vuelve Boris corriendo al carro- tenemos que regresar rápido a la ciudad.
#
Mina.
-¿Te sientes mejor? –Ester.
-¿Cómo llegaste aquí? –Soledad.
-Estaba persiguiendo a Enrico, el tipo que se metió en nuestra casa a robar.
-¿Enrico? –Soledad mira a lo lejos.
-¡Y ésta lo ha estado ayudando! –Ester acusa a Úrsula que se achica- se alió con él y escaparon.
-¡Yo no me alié con nadie! –se defiende Úrsula- yo vine con Enrico porque él me dijo que la señora Soledad estaba en peligro.
-¿Y cómo lo sabía? –Ester.
-¿Y donde se metió? –Paquito.
-Yo no sé –Úrsula.
-¿Quién se iba a percatar de un pequeño diablito después de una tragedia como ésta? Señoritas... permiso –se marcha.
Soledad se levanta – Tengo que averiguar qué sucedió con Alcides.
Enrico las mira partir-No entiendo qué te pudo suceder Soledad –se inquieta- ¿por qué dices que tu amado está muerto?
Paquito busca a Enrico pero ya Enrico se marcha en una carreta.
Paquito lo ve partir.
#
Mina.
-Inspector... ¿qué esperanza real hay de encontrar a Alcides? -Soledad calmadamente.
-¿Usted cree que...? –Ester a punto de desmayarse.
(si la esposa aquí parece Ester!!
)
-Los ductos están tapados y aunque la mina es muy grande y pueda haberse salvado, sobrevivido a la explosión, no hay manera de sacarlo... ¡son toneladas de rocas las que cayeron!
-¿Puede morir ahogado? –se espanta Ester.
-Mamá... hay que tener fe... lo vamos a encontrar –Soledad.
-Por supuesto, yo les recomendaría que se fueran a su casa, vamos a intentar abrir un espacio para entrar a los túneles, cualquier cosa les avisaremos.
-El inspector tiene razón, hija, vamos a la casa. Tú estás muy débil.
-¡No mamá! –se niega Soledad – yo tengo que quedarme aquí.
-No vale la pena que te quedes, no es bueno para ti ni para el bebé.
Soledad la mira dudando.
Luego mira hacia los Burke.
Soledad recuerda a Alcides que la arrastra a la salida, ella gritando- “¡Espera, Alcides!”
Regresa a la realidad muy nerviosa –Qué extraño... siento angustia... como si algo más estuviera pasando allí.
#
Mina.
Hugo logra liberarse y camina buscando una salida.
De pronto... en medio de la penumbra... encuentra un cuerpo.
Se queda quieto.
El cuerpo se mueve y de pronto Alcides lo mira.
Hugo y Alcides se miran.
(si!!!
algo más está pasando!!)
#
Casa Obregón.
Lucas vuelve a la casa y no encuentra a Ester ni a Úrsula y escucha ruidos y toma una lámpara
Pero encuentra a Rebeca y a Eloisa que lo miran asustadas.
-Vimos la puerta abierta... mira... todo este desorden.
-Pensé que era ese hombrecito, estuvo en casa nuevamente, pero Ester y Úrsula lo tenian.
-Seguramente Enrico se escapó.
-Voy a buscarlas.
#
Mina.
Alcides se arrastra con dolor y se apoya en la misma pared donde está Hugo.
-¡La pierna no me responde! –Alcides.
-Te lastimaste –Hugo lentamente.
-Tú no sabes cuánto anhelé tener a mi hermano... no sabes... ¡pero en su lugar tuvo al Hugo perfecto! –con rabia y dolor- ¡al consentido, al preferido de mis padres!
Hugo lo mira.
-¡Al mimado de todo el mundo, hasta de los criados! Siempre tan bueno para todo... ¡tan bueno! –se burla.
-Hermano, tu destino pudo haber sido diferente pero tú escogiste vivir en las sombras, a pesar de que los dos tuvimos las mismas oportunidades... nunca... valoraste nada... ¡preferiste el dinero a los afectos! Y siempre preferiste hacer daño.
Alcides lo mira con rabia- ¡No mientas hermano! Yo jamás tuve nada, tú fuiste el consentido, el preferido de nuestros padres, acaparaste todo su cariño... ¡era sólo un niño y me trataron como a un apestado!
-¡Pero pudiste haber hecho algo bello de tu vida! Y sin embargo optaste por odiarme.
-¿Cómo no te iba a odiar si te quedaste con algo que por derecho me pertenecía? –Alcides cierra los ojos lleno de rencor- ¡te robaste la totalidad del amor de nuestros padres! Te quedaste con todo.
(bueno ya...
no te justifica! )
-¡Escúchame hermano! Nosotros no tenemos por qué cargar con los errores de nuestros padres, nosotros somos diferentes... ¡nosotros podemos enmendar esos errores! –ofrece Hugo- ¡podríamos darnos otra oportunidad!
(Huguito se pasa...
)
-¿Otra oportunidad? –piensa Alcides y luego le da la puñalada - ¿me darías otra oportunidad a pesar de que me gané el amor de Soledad? Con mis propios meritos.
Hugo traga saliva con dificultad.
-¿Me darías otra oportunidad a pesar de saber que Soledad me va a dar un hijo? –insiste Alcides.
Pero esto ya es demasiado para Hugo que de pronto se lanza y lo golpea con rabia y grita furioso- ¡No es verdad!
(ufff menos mal!!!
)
#
Casa Obregón.
Ante la mirada de espanto y asombro de Eloisa y Rebeca (que bellas son ambas!! ) Ester llega con Soledad- Encontré a Soledad frente a la mina que acaba de explotar.
Lucas abraza a Soledad
-¡Fue horrible! –sigue Ester- Alcides enloqueció, quiso acabar con su vida y quería llevarse a Soledad, él pobre quedó allá, encerrado.
-¡Qué! –Eloisa se asusta- ¿qué está diciendo?
-¡La policía está tratando de entrar por los túneles, pero no creo que haya sobrevivido.
-¡Cuánto lo siento, hija!
-No te imaginas lo que fue papá –Soledad.
-¡Tantas tragedias has tenido que sobrevivir!
-Lo siento muchísimo Soledad –Eloisa.
-La vida se ha empecinado contigo pero debes tener ánimos –Rebeca.
-Gracias –y Soledad se marcha con Úrsula.
-Disculpa Ester, Lucas nos contó lo de Enrico... ¿escapó? –Rebeca.
-Úrsula lo ayudó a huir –Ester seca.
-Las cosas de mi finado esposo te han traído muchos dolores de cabeza.
-Tienes razón, eran de tu difunto esposo, son más tuyas que de nadie –y Ester las invita a pasar.
Antes de entrar Rebeca y Eloisa se miran y sonríen con triunfo.
#
Mina.
Hugo y Alcides siguen luchando y peleando, pero tienen la misma fuerza y nadie puede con el otro.
De pronto dejan de pelear y se apoyan espalda contra espalda.
-Vamos a morir juntos, tal como lo deseabas –Alcides.
-No vamos a morir en esta mina –Hugo- hay una forma de salir de aquí.
-¿Te refieres a los ductos? Te recuerdo que fue ahí... donde puse... la dinamita.
-Hablo de otra salida –Hugo se levanta- ¡vamos!
-Te equivocas –duda.
-¡Escúchame! La mina tiene un río subterráneo, si seguimos su cauce podemos salir de aquí.
-No puedo seguir con esta pierna –gime Alcides- ¡sálvate tú!
Pero Hugo lo levanta al hombro y se lo lleva.
#
Casa Obregón.
Es noche cerrada cuando Rebeca se marcha con todas las cosas de Jeremías.
-Lucas, sólo espero que lo que pasó entre tú y yo quedó olvidado... no volveré a tu casa -finge.
-Entiendo, sólo quiero que sepas que cuando me dijiste que yo alegré tu vida con mis visitas a tu casa, tú también lo hiciste con la mía, confesando tus sentimientos.
-Por favor.
-Para un hombre de mi edad, todo esto ha sido maravilloso.
Rebeca finge una sonrisa y sube al carruaje.
Lucas las ve partir.
Rebeca y Eloisa apenas pueden dejar de reír.
-¡Adiós Rebeca! –suspira Lucas.
#
-¡Qué viejo tan patético! –Rebeca- ¡lo hubieras escuchado! Afortunadamente no tengo que regresar por aquí.
-¡Por fin lograste recuperar las cosas de Jeremías, tía!
-Ahora solo tenemos que encontrar las pistas para llegar al tesoro del viejo Jeremías –ríe Rebeca.
#
Casa Obregón.
-Estoy muy sorprendido Ester, has hecho todo lo posible por conservar las cosas de Jeremías y hoy se las entregas a Rebeca como si nada.
-No soy tan tonta, sólo les entregué una parte... ¡me quedé con estos tres libros! –los muestra- los mismos que Enrico quería llevarse.
-¿Cómo los recuperastes?
Y Ester le cuenta que se los robó a Enrico- Algo me dice que aquí hay un gran secreto y voy a descubrirlo.
-La sorpresa de ese hombrecito cuando se de cuenta que no los tiene.
#
Camino.
Burke y Elena detienen a Boris en la carreta- Don Boris, menos mal que los encontramos.
-¿Por qué están tan sucios? ¿paso algo?
-¡Ocurrió algo muy grave! –Elena.
-¿Qué fue lo que pasó?
Los Burke miran a Marina.
-Marina es de fiar –Boris.
-¡Don Hugo murió! –anuncia Burke.
(ahaha pobre Marina
)
#
Casa Obregón.
-¿Entonces no se acuerda de nada de lo que decía de don Hugo? –Úrsula le sirve un te a Soledad- que él estaba vivo y que usted lo había visto en la Cabaña.
-¡Yo fui a ese lugar porque lo extraño y lo he pensado mucho! Desde que Hugo se murió, todo ha sido muy triste para mí, lo pienso todo el tiempo, hasta lo veo en mis sueños.
-¿Por qué le dijo a Paquito que lo había visto en la mina?
Soledad pone cara extrañada- ¿Por qué te estás empeñando que yo diga eso? ¡yo ni siquiera lo recuerdo!
-¡No se altere! –se asusta Úrsula- no vale la pena seguir pensando en eso, lo importante es que ya se quitó eso de la cabeza.
-Sigue siendo algo muy extraño porque es como... siento como si me hubieran arrancado un pedazo de mi corazón... ¡y no sé por qué!
-Tiene que descansar, su hijo la necesita sana y fuerte, tiene que recuperarse.
-¡La muerte de Alcides ha sido algo terrible! Pero tengo que ocuparme por mi hijo, es lo único que me queda de Hugo... ¡y voy a luchar por él!
(bueno, tengo que reconocer que lo del Dr. Max no fue mala idea!!
es mejor tenerla así calmada!! y sin repetir lo mismo una y otra vez!
)
#
Camino.
-La mina voló en pedazos y no pudimos hacer nada –Burke- don Hugo quedó adentro atrapado.
Boris sufre.
-Guillermo trató de ayudarle, trató de entrar por el ducto que conduce a la mina pero justo ahí estaba la dinamita y no logro hacer nada –Elena.
Boris mira para otro lado llorando- Mi deber era estar a su lado para ayudarlo... –sufre- ¡le fallé! .
Marina no entiende nada – Boris, ¿de qué están hablando? Don Hugo murió hace casi un mes.
-¡Ya tendremos tiempo de explicarte todo! ¿la señora Soledad logró salir de la mina?
-¡Sí señor, la señora logró salir y el doctor Max estaba esperando para hipnotizarla! –Elena.
-¡Don Hugo quería que el doctor Max le borrara todos los recuerdos a la señora Soledad!
-¡Sí señor! Y lo logró... la señora Soledad no recuerda nada.
Marina los mira a uno y a los otros.
De pronto Boris reacciona- ¡Suban rápido a la carreta! Don Hugo no puede estar muerto, tenemos que buscar la manera de sacarlo de esa mina... ¡suban!
-Vamos.
#
Residencia Rebeca.
-Las pertenencias de Jeremías regresan a nosotros el mismo día que murió el desgraciado de Alcides –Hércules hurga- ese merecía morir... ¡aquí no hay nada!
-No encuentro ninguna pista.
-¡Esta enciclopedia no está completa! –descubre Eloisa perpicaz - fíjate... falta el tomo 4, 9 y 15.
-¿4, 9 y 15? ¡claro! Ahí están las pistas, el 15 de abril de 1809, la fecha de nacimiento de Jeremías... ¡Ester se quedó con ellos!
(bueno, sinceramente no era tan evidente... pero en fin es novela!!
)
-O Enrico –le grita Hércules- ¡te dije que no había que esperar tanto!
Pero Rebeca le da tremenda bofetada- ¡Cállate que no se me olvidan tus estupideces!
Eloisa ríe a carcajadas.
Hércules lo mira con odio.
-Yo voy a buscar los libros a la casa Obregón.
-¡No! –Eloisa deja de reír- ¡eso es demasiado riesgoso! Ester podría sospechar.
-Ya veré que invento, pero los voy a encontrar a cómo dé lugar.
#
Doctor Max.
El doctor Max no está contento de ver a Marina- ¡En cualquier momento abre la boca!
(hum... tiene razón.. Marina no es de fiar...
)
-¡No voy a decir nada! -se defiende de manera inteligente- ¿quién me creería? A don Hugo lo enterraron y tiene una tumba en el cementerio.
-¡Tú no me inspiras confianza! La vigilas muy de cerca.
-Déjela tranquila doctor Max, Marina trabajó toda su vida para don Hugo, es de mi entera confianza –Boris –estoy seguro que de su boca no salir ni una sola palabra ¿no es así Marina?
Marina lo mira con orgullo y asiente.
Boris muestra los planos de la mina- Abajo cruza un río, cuando sale a la superficie se convierte en Río Bravo, hay que estar alertas, si logró sobrevivir utilizará el cauce del río para salir a flote.
-Tendremos que buscarlos río abajo –doctor Max.
#
Mina.
Alcides no puede continuar.
-Hermano, encontré la salida, haz un esfuerzo, vamos –Hugo lo levanta.
De pronto Alcides le da una trompada- Eso fue por la paliza que me diste hace un rato.
Hugo se acaricia la barbilla- ¡vamos!
Alcides llega al río y se mete al agua.
Detrás Hugo nada.
#
Residencia Rebeca.
Paquito se saca el maquillaje y se convierte en Francisco.
Se tira en la cama con Eloisa- Déjame, no tuve un buen día –ella lo rehuye.
-No me digas que... -se burla- ¿Te sientes mal por la muerte de Alcides?
-Nada nos ha salido bien, yo no pude sacarle dinero a Alcides, y tú no pudiste averiguar si Hugo de Medina estaba vivo.
-Tienes razón, llegué a pensar que sí lo estaba, pero con lo que le pasó a Alcides en el cementerio no sé... ¡la única cosa rara es que Soledad esta tarde me dijo que cuando salió de la mina vio a Hugo de Medina y gritaba que iba a morirse o algo así!
-Aquí también pasó algo muy extraño, hace unos días Hércules hizo un trato con Alcides y le pidió dinero a cambio de guardar un secreto.
-¿Alcides y Hércules?
-Eso pensé, pero lo peor fue que cuando Hércules le pidió el dinero a Alcides, Alcides le dijo que no sabía de qué estaba hablando.
-¡Cómo si fueran dos personas diferentes! –los ojos de Paquito se mueven inteligentemente.
-Y cuando le disparó a Alcides venía vestido de campesino.
-¡Ester me dijo que vio a Hugo de Medina vestido de campesino!
-¿Por qué Alcides me aseguró que había visto a su hermano en el cemnterio?
-No tengo la menor idea, pero estoy seguro que ese hombre Hugo de Medina está vivo, lo voy a averiguar muy pronto... ¡voy a ir a destapar esa tumba!
(ahahah ya lo sabía!
que esa tumba otra vez iba a ser abierta!!
)
#
Río.
-Haz un esfuerzo – Hugo ayuda Alcides.
-¡Suéltame! –grita Alcides -¡sálvate tú! -y se suelta.
Y las aguas se llevan a Alcides.
Hugo mira su mano vacía, su brazo extendido hacia Alcides.
Pero los hermanos son separados una vez más.
Alcides cae en la cascada.
Hugo nada contra corriente.
#
Casa Obregón.
Soledad despierta de una pesadilla.
Úrsula se acerca- trate de dormir.
Soledad trata de volver a dormir... saca su el regalo de Hugo... lo abre y lo besa- Hugo, mi amor... me haces tanta falta... ¡te extraño tanto! Nunca voy a olvidarte mi amor, y contigo y tu recuerdo, voy a tener la fuerza de salir adelante y cuidar a nuestro hijo... ¡contigo!
#
Río.
-Doctor Max, usted busque con los Burke por ese lado del río, Marina y yo por este lado. Nos llamaremos con silbatos.
-Yo no sé nadar –Elena.
-Vayan... tengo esperanzas que haya sobrevivido.
#
Casa Obregón.
-Voy a la mina, quédate con Soledad, no quiero que cuando encuentren el cuerpo de Alcides ella esté ahí -Ester.
Pero Soledad aparece vestida de negro- Voy contigo, es mi deber.
-En tu estado.
-No digas eso, sea lo que sea, mi relación con Alcides no era de lo mejor, pero igual... ¡quiero ir y saber qué sucedió! Úrsula, cuidas a mi papá.
-Vamos.
#
Poder Judicial.
-¡Señor juez, muchas personas de esta ciudad aseguran haber visto a Hugo de Medina vivo! –Paquito.
-¡Habladurías de gente ignorante! Es absurdo.
-¿Cómo se atreve a decir eso? Las personas que afirman haber visto a Hugo de Medina son Alcides de Medina, Ester y Soledad de Obregón, gente importante de esta ciudad.
-Hugo de Medina está enterrado, caso cerrado.
-La opinión pública querrá saber más y yo tendré que darles lo que quieren, información.
-No puede hacer nada.
-Soy periodista independiente, tengo derecho a investigar, a preguntar y encontrar respuestas.
#
Casa Obregón.
Muy guapa Rebeca aparece y ve a Lucas tocando unas teclas del piano.
-¿Qué haces aquí? Creí que no ibas a volver.
-No puedo engañarme, anoche no pude dormir pensando en las palabras que me dijiste, tú sientes lo mismo que yo, somos personas adultas –y lo besa.
(y la víbora volvió a la casa...
pobre Ester... no sabe que por unos libros o por un tesoro... puede perder mucho más!!
)
-¡No! –se separa Lucas- ¡no está bien!
-No digas nada... no te cohibas –y Rebeca lo empieza a besar.
Úrsula se queda boquiabierta al verlos.
#
Río.
Boris y Marina encuentran a uno de ellos.
-¡Don Hugo!
-Parece muerto.
-No está muerto.
De pronto Marina duda- ¿Cómo sabes que no es don Alcides?
Boris la mira y no sabe qué decir.
#
AVANCE
Boris no encuentra a Hugo.
Sólo uno sobrevivirá.
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"Los hermanos sean unidos
Porque esa es la Ley primera-
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea-
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.
Consejos de Martín Fierro a sus hijos
( textual del libro de José Hernández )"
http://www.gouiric.com/martn.htm
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Mina.
Apenas pasa la explosión que Soledad vuelve y con sus manos desnudas empieza a sacar las piedras para salvar a Hugo.
-¡Hugo! –llora a gritos- ¡voy a rescatarte! ¡aguanta!
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De los matorrales el doctor Max grita- ¡Al ducto, no hay tiempo que perder!
-Está todo cerrado –Burke.
Paquito los mira y los sigue- ¿De qué hablan?
-¡Todos murieron!
-¿Quiénes murieron? –Paquito.
(ahaha
más perdido imposible)
-¡Cállese antes que pierda la paciencia! - doctor Max.
-Espérenme –grita Paquito.
#
En el camino, en una carreta- ¿Qué fue esa explosión? –Úrsula.
-Tengo un mal presentimiento –Enrico- ¡arre!
#
Ester los sigue con el cochero - ¡sígalos! No los pierda de vista.
#
Mina.
-¡Aguanta mi amor, te voy a sacar de ahí! –llora Soledad.
El doctor Max se acerca corriendo- Vamos señora, esto es inútil.
-¡Ayúdenme por favor! Ayúdenme a sacar a Hugo que se quedó adentro.
-¡No podemos hacer nada! –doctor Max.
Los Burke miran angustiados sin poder hacer gran cosa.
-¡Soledad es amiga mía! –Paquito- ¡yo me puedo encargar de ella!
Soledad al verlo corre- ¡Paquito, ayúdame a sacar las piedras!
-¡La señora lo que necesita es atención medica! –el doctor Max- ¡vamos!
-¡Está diciendo que Hugo de Medina está acá adentro! –grita Paquito- ¡Soledad!
-¡Señor... ella se refiere al que era su marido! Don Alcides... que está encerrado ahí atrapado- Burke.
-¡Soledad me necesita! –Paquito.
Pero Elena se le pone en el camino.
Paquito la huele y casi se desmaya.
(
)
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Residencia Rebeca.
Hércules despierta- Estaba a punto de matar a Alcides.
-¿Por qué, para qué? –Rebeca furiosa.
-Alcides quería verme la cara, Alcides contrató a unos matones para que secuestraran a Beatriz de Linares, yo lo descubrí por accidente, leí un telegrama.
-¿Por qué nunca me dijiste nada? –Rebeca.
-¡Alcides me ofreció dinero! Pero después se hizo como si no sabía nada.
-¡Solo a un idiota como tú se le ocurre chantajear a Alcides! –Eloisa.
-Hiciste una estupidez, Alcides es un hombre muy peligroso.
-Yo hablaré con él... intentaré convencerlo que no le haga nada a tu... ahijado.
-Te lo agradezco, Eloisa, ya no tengo tiempo ni cabeza para solucionar los errores de este imbecil.
#
Un camino.
El doctor Max lleva a Soledad.
-¡Déjeme por favor! Tengo que buscar a Hugo... por favor –le ruega Soledad- ¡déjeme!
-No se preocupe por él, Elena y Guillermo están en eso –le dice el doctor Max.
Soledad logra librarse- ¿Elena y Guillermo saben también?
(error: ella sabía que sabían!!
)
De pronto Soledad lo mira con miedo- ¡Un momento! Usted me quiso hacer daño en la pensión.
El doctor Max le toma la cabeza- ¡No! ese día lo único que yo quería era ayudarla... como hoy señora... –le habla con voz ronca.
Y Soledad empieza a marearse.
-Si a usted en verdad le interesa su salud y su vida –sigue el doctor Max- ¡míreme fijamente a los ojos!
-¡No!
-Usted está muy alterada, si en verdad le quiere ayudar a don Hugo... vamos... ¡míreme profundamente a los ojos! Sus párpados están cada vez más pesados.
-No me quiero dormir –la voz de Soledad se debilita.
-Vamos... se va a dejar llevar por mi voz... ¡olvidará que ha visto a Hugo de Medina! Él para usted está muerto como para todos, el día de su boda, en su cama.
Y Soledad recuerda como si viera una película todos esos momentos para atrás, el reloj, Hugo en la ventana, el bandido, Hugo en la Cabaña, el Manicomio, el encuentro en la calle, la mina.
-Cuando cuente hasta tres y haga sonar los dedos su mente borrará todos los momentos que ha vivido con Hugo de Medina desde su muerte... uno, dos... tres –y chasquea los dedos.
(bueno...
ya lo sabíamos... qué rabia...
volvemos para atrás!!! )
Y Soledad abre los ojos y no entiende qué pasa.
Úrsula los ve y corre a abrazarla- Por un momento pensé que estaba dentro de la mina y me dio miedo.
-¿Qué? -desorientada.
Ester viene corriendo- ¡Hija, qué estás haciendo! ¿estás bien?
-¡Sí! Mamá... Alcides... Alcides enloqueció... ¡trató de matarme!
-No... mi amor... ¿qué estás diciendo? Eso es ridículo... ¿qué locuras estás diciendo?
Soledad la mira perdida.
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Poder Judicial.
El inspector se dispone a salir para la mina cuando llega Lucas para denunciar a Enrico.
-Lo siento don Lucas, ahora no es posible, la mina, una explosión muy fuerte.
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Mina.
Enrico espía desde los arbustos.
-No sé muy bien cómo fueron las cosas –duda Soledad- pero yo estoy segura que estuve en peligro.
-Hija, por Dios, cálmate –Ester- no es posible lo que dices, no tiene sentido... ¿Por qué Alcides querría hacerte daño?
(ayayay la detesto!!
-¡Alcides me trajo a la mina! Y de alguna manera yo logré escapar y él se quedó atrás, se quedó dentro de la mina.
El doctor Max escucha atentamente.
-¿Don Alcides se quedó en la mina y la mina explotó? –Úrsula.
-Alcides está muerto –dice Soledad.
-¡Ah! ¡qué! –Ester a punto de desmayarse.
Paquito llega- Soledad, tú dijiste hace rato que quien estaba en la mina era Hugo... nunca mencionaste a Alcides.
Soledad lo mira intrigada, como tratando de recordar algo.
El doctor Max se preocupa.
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Residencia Rebeca.
-¿Por qué Alcides se comportó así contigo? –Eloisa.
-¡Lárgate! Quiero descansar –Hércules.
-Alcides y yo somos muy buenos amigos... yo podría conseguir que te pague... pero si no te interesa.
-¿Qué quieres saber?
-¿Por qué crees que Alcides cambió de parecer de un momento a otro?
-¡Es un hipócrita!
-Es un hombre directo, te hubiera matado antes de aceptar el chantaje... trata de recordar... ¿no viste nada raro en Alcides?
-Bueno, sí... hoy cuando lo vi iba vestido como campesino.
-¿Cómo campesino?
-Andaba escondiéndose y hablaba con otro tipo.
-¿quién?
-No sé.
Residencia Rebeca entra- Eloisa, tenemos que ir a casa de los Obregón ahora mismo.
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Mina.
Enrico escondido escucha todo.
-¡Tú dijiste que Hugo de Medina estaba dentro de la mina!
-Es obvio –doctor Max – la señora está alterada y se equivocó, se refería a Alcides, su esposo.
-El doctor Max tiene razón –Ester- la muerte de Hugo nos afectó tanto que hasta yo creí verlo.
-¿Qué dice señora? –Paquito- ¿usted también lo vio?
-¡Sí! –admite Ester- era un campesino... es que han pasado tantas cosas que tengo los nervios de punta.
-O tal vez no se lo imaginó ¿verdad cariño? –Paquito a Soledad- porque recuerdo perfectamente que me mencionaste el nombre de Hugo de Medina, tanto que estabas llorando desesperada porque él tal vez estuviera muerto en la mina.
Soledad no reacciona- ¡No! hablé de Alcides... porque Hugo está muerto.
-¡Bueno ya! –se enoja Ester – no la confunda más.. ¿no se da cuenta el estado en qué se encuentra?
-¡Estoy de acuerdo con eso! –doctor Max- la señora ha pasado por un momento muy difícil y no podemos agobiarla más, por su salud no le haga más preguntas.
El inspector llega- ¿Qué pasó aquí?
Ester llora- ¡Algo terrible inspector Duarte! Alcides de Medina... murió.
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Dentro de la mina.
Hugo despierta cubierto de escombros y piedras.
Se mira y no puede moverse... y se da cuenta que está enterrado otra vez y grita horrorizado - ¡Noooooooooooooo!
(ay
)
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Camino.
Boris y Marina se detienen para tomar agua.
-Te veo cansado.
-Lo estoy.
-Desde que murió don Hugo tu vida ha sido muy complicada –lo mira con amor- pero va a cambiar ahora que heredes su fortuna te podrás dedicar a ti.
-Marina, por favor, no sabes lo que dices, no hablemos de eso.
-Fue un comentario.
Boris le besa la mano- Perdóname, estoy muy cansado y no tengo ganas de hablar de eso.
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Dentro de la mina.
Hugo lucha para sacarse los escombros de encima, se queda sin aire.
Y luego sigue intentando.
De pronto el miedo lo agripa y se ve en el ataúd gritando en silencio terrible- "Sáquenme de aquí".
Llora y tiembla.
Y junta las manos en un ruego.
Y luego abre los brazos pidiendo, rogando.
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Camino.
Boris se dirige a recoger agua cuando un viento frío lo detiene y siento lo mismo que había sentido el día que Hugo murió.
-“Ayúdame Boris, ayúdame” –Hugo.
-¡Vamos! –vuelve Boris corriendo al carro- tenemos que regresar rápido a la ciudad.
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Mina.
-¿Te sientes mejor? –Ester.
-¿Cómo llegaste aquí? –Soledad.
-Estaba persiguiendo a Enrico, el tipo que se metió en nuestra casa a robar.
-¿Enrico? –Soledad mira a lo lejos.
-¡Y ésta lo ha estado ayudando! –Ester acusa a Úrsula que se achica- se alió con él y escaparon.
-¡Yo no me alié con nadie! –se defiende Úrsula- yo vine con Enrico porque él me dijo que la señora Soledad estaba en peligro.
-¿Y cómo lo sabía? –Ester.
-¿Y donde se metió? –Paquito.
-Yo no sé –Úrsula.
-¿Quién se iba a percatar de un pequeño diablito después de una tragedia como ésta? Señoritas... permiso –se marcha.
Soledad se levanta – Tengo que averiguar qué sucedió con Alcides.
Enrico las mira partir-No entiendo qué te pudo suceder Soledad –se inquieta- ¿por qué dices que tu amado está muerto?
Paquito busca a Enrico pero ya Enrico se marcha en una carreta.
Paquito lo ve partir.
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Mina.
-Inspector... ¿qué esperanza real hay de encontrar a Alcides? -Soledad calmadamente.
-¿Usted cree que...? –Ester a punto de desmayarse.
(si la esposa aquí parece Ester!!
)
-Los ductos están tapados y aunque la mina es muy grande y pueda haberse salvado, sobrevivido a la explosión, no hay manera de sacarlo... ¡son toneladas de rocas las que cayeron!
-¿Puede morir ahogado? –se espanta Ester.
-Mamá... hay que tener fe... lo vamos a encontrar –Soledad.
-Por supuesto, yo les recomendaría que se fueran a su casa, vamos a intentar abrir un espacio para entrar a los túneles, cualquier cosa les avisaremos.
-El inspector tiene razón, hija, vamos a la casa. Tú estás muy débil.
-¡No mamá! –se niega Soledad – yo tengo que quedarme aquí.
-No vale la pena que te quedes, no es bueno para ti ni para el bebé.
Soledad la mira dudando.
Luego mira hacia los Burke.
Soledad recuerda a Alcides que la arrastra a la salida, ella gritando- “¡Espera, Alcides!”
Regresa a la realidad muy nerviosa –Qué extraño... siento angustia... como si algo más estuviera pasando allí.
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Mina.
Hugo logra liberarse y camina buscando una salida.
De pronto... en medio de la penumbra... encuentra un cuerpo.
Se queda quieto.
El cuerpo se mueve y de pronto Alcides lo mira.
Hugo y Alcides se miran.
(si!!!
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Casa Obregón.
Lucas vuelve a la casa y no encuentra a Ester ni a Úrsula y escucha ruidos y toma una lámpara
Pero encuentra a Rebeca y a Eloisa que lo miran asustadas.
-Vimos la puerta abierta... mira... todo este desorden.
-Pensé que era ese hombrecito, estuvo en casa nuevamente, pero Ester y Úrsula lo tenian.
-Seguramente Enrico se escapó.
-Voy a buscarlas.
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Mina.
Alcides se arrastra con dolor y se apoya en la misma pared donde está Hugo.
-¡La pierna no me responde! –Alcides.
-Te lastimaste –Hugo lentamente.
-Tú no sabes cuánto anhelé tener a mi hermano... no sabes... ¡pero en su lugar tuvo al Hugo perfecto! –con rabia y dolor- ¡al consentido, al preferido de mis padres!
Hugo lo mira.
-¡Al mimado de todo el mundo, hasta de los criados! Siempre tan bueno para todo... ¡tan bueno! –se burla.
-Hermano, tu destino pudo haber sido diferente pero tú escogiste vivir en las sombras, a pesar de que los dos tuvimos las mismas oportunidades... nunca... valoraste nada... ¡preferiste el dinero a los afectos! Y siempre preferiste hacer daño.
Alcides lo mira con rabia- ¡No mientas hermano! Yo jamás tuve nada, tú fuiste el consentido, el preferido de nuestros padres, acaparaste todo su cariño... ¡era sólo un niño y me trataron como a un apestado!
-¡Pero pudiste haber hecho algo bello de tu vida! Y sin embargo optaste por odiarme.
-¿Cómo no te iba a odiar si te quedaste con algo que por derecho me pertenecía? –Alcides cierra los ojos lleno de rencor- ¡te robaste la totalidad del amor de nuestros padres! Te quedaste con todo.
(bueno ya...
no te justifica! )
-¡Escúchame hermano! Nosotros no tenemos por qué cargar con los errores de nuestros padres, nosotros somos diferentes... ¡nosotros podemos enmendar esos errores! –ofrece Hugo- ¡podríamos darnos otra oportunidad!
(Huguito se pasa...
)
-¿Otra oportunidad? –piensa Alcides y luego le da la puñalada - ¿me darías otra oportunidad a pesar de que me gané el amor de Soledad? Con mis propios meritos.
Hugo traga saliva con dificultad.
-¿Me darías otra oportunidad a pesar de saber que Soledad me va a dar un hijo? –insiste Alcides.
Pero esto ya es demasiado para Hugo que de pronto se lanza y lo golpea con rabia y grita furioso- ¡No es verdad!
(ufff menos mal!!!
)
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Casa Obregón.
Ante la mirada de espanto y asombro de Eloisa y Rebeca (que bellas son ambas!! ) Ester llega con Soledad- Encontré a Soledad frente a la mina que acaba de explotar.
Lucas abraza a Soledad
-¡Fue horrible! –sigue Ester- Alcides enloqueció, quiso acabar con su vida y quería llevarse a Soledad, él pobre quedó allá, encerrado.
-¡Qué! –Eloisa se asusta- ¿qué está diciendo?
-¡La policía está tratando de entrar por los túneles, pero no creo que haya sobrevivido.
-¡Cuánto lo siento, hija!
-No te imaginas lo que fue papá –Soledad.
-¡Tantas tragedias has tenido que sobrevivir!
-Lo siento muchísimo Soledad –Eloisa.
-La vida se ha empecinado contigo pero debes tener ánimos –Rebeca.
-Gracias –y Soledad se marcha con Úrsula.
-Disculpa Ester, Lucas nos contó lo de Enrico... ¿escapó? –Rebeca.
-Úrsula lo ayudó a huir –Ester seca.
-Las cosas de mi finado esposo te han traído muchos dolores de cabeza.
-Tienes razón, eran de tu difunto esposo, son más tuyas que de nadie –y Ester las invita a pasar.
Antes de entrar Rebeca y Eloisa se miran y sonríen con triunfo.
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Mina.
Hugo y Alcides siguen luchando y peleando, pero tienen la misma fuerza y nadie puede con el otro.
De pronto dejan de pelear y se apoyan espalda contra espalda.
-Vamos a morir juntos, tal como lo deseabas –Alcides.
-No vamos a morir en esta mina –Hugo- hay una forma de salir de aquí.
-¿Te refieres a los ductos? Te recuerdo que fue ahí... donde puse... la dinamita.
-Hablo de otra salida –Hugo se levanta- ¡vamos!
-Te equivocas –duda.
-¡Escúchame! La mina tiene un río subterráneo, si seguimos su cauce podemos salir de aquí.
-No puedo seguir con esta pierna –gime Alcides- ¡sálvate tú!
Pero Hugo lo levanta al hombro y se lo lleva.
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Casa Obregón.
Es noche cerrada cuando Rebeca se marcha con todas las cosas de Jeremías.
-Lucas, sólo espero que lo que pasó entre tú y yo quedó olvidado... no volveré a tu casa -finge.
-Entiendo, sólo quiero que sepas que cuando me dijiste que yo alegré tu vida con mis visitas a tu casa, tú también lo hiciste con la mía, confesando tus sentimientos.
-Por favor.
-Para un hombre de mi edad, todo esto ha sido maravilloso.
Rebeca finge una sonrisa y sube al carruaje.
Lucas las ve partir.
Rebeca y Eloisa apenas pueden dejar de reír.
-¡Adiós Rebeca! –suspira Lucas.
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-¡Qué viejo tan patético! –Rebeca- ¡lo hubieras escuchado! Afortunadamente no tengo que regresar por aquí.
-¡Por fin lograste recuperar las cosas de Jeremías, tía!
-Ahora solo tenemos que encontrar las pistas para llegar al tesoro del viejo Jeremías –ríe Rebeca.
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Casa Obregón.
-Estoy muy sorprendido Ester, has hecho todo lo posible por conservar las cosas de Jeremías y hoy se las entregas a Rebeca como si nada.
-No soy tan tonta, sólo les entregué una parte... ¡me quedé con estos tres libros! –los muestra- los mismos que Enrico quería llevarse.
-¿Cómo los recuperastes?
Y Ester le cuenta que se los robó a Enrico- Algo me dice que aquí hay un gran secreto y voy a descubrirlo.
-La sorpresa de ese hombrecito cuando se de cuenta que no los tiene.
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Camino.
Burke y Elena detienen a Boris en la carreta- Don Boris, menos mal que los encontramos.
-¿Por qué están tan sucios? ¿paso algo?
-¡Ocurrió algo muy grave! –Elena.
-¿Qué fue lo que pasó?
Los Burke miran a Marina.
-Marina es de fiar –Boris.
-¡Don Hugo murió! –anuncia Burke.
(ahaha pobre Marina
)
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Casa Obregón.
-¿Entonces no se acuerda de nada de lo que decía de don Hugo? –Úrsula le sirve un te a Soledad- que él estaba vivo y que usted lo había visto en la Cabaña.
-¡Yo fui a ese lugar porque lo extraño y lo he pensado mucho! Desde que Hugo se murió, todo ha sido muy triste para mí, lo pienso todo el tiempo, hasta lo veo en mis sueños.
-¿Por qué le dijo a Paquito que lo había visto en la mina?
Soledad pone cara extrañada- ¿Por qué te estás empeñando que yo diga eso? ¡yo ni siquiera lo recuerdo!
-¡No se altere! –se asusta Úrsula- no vale la pena seguir pensando en eso, lo importante es que ya se quitó eso de la cabeza.
-Sigue siendo algo muy extraño porque es como... siento como si me hubieran arrancado un pedazo de mi corazón... ¡y no sé por qué!
-Tiene que descansar, su hijo la necesita sana y fuerte, tiene que recuperarse.
-¡La muerte de Alcides ha sido algo terrible! Pero tengo que ocuparme por mi hijo, es lo único que me queda de Hugo... ¡y voy a luchar por él!
(bueno, tengo que reconocer que lo del Dr. Max no fue mala idea!!
es mejor tenerla así calmada!! y sin repetir lo mismo una y otra vez!
)
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Camino.
-La mina voló en pedazos y no pudimos hacer nada –Burke- don Hugo quedó adentro atrapado.
Boris sufre.
-Guillermo trató de ayudarle, trató de entrar por el ducto que conduce a la mina pero justo ahí estaba la dinamita y no logro hacer nada –Elena.
Boris mira para otro lado llorando- Mi deber era estar a su lado para ayudarlo... –sufre- ¡le fallé! .
Marina no entiende nada – Boris, ¿de qué están hablando? Don Hugo murió hace casi un mes.
-¡Ya tendremos tiempo de explicarte todo! ¿la señora Soledad logró salir de la mina?
-¡Sí señor, la señora logró salir y el doctor Max estaba esperando para hipnotizarla! –Elena.
-¡Don Hugo quería que el doctor Max le borrara todos los recuerdos a la señora Soledad!
-¡Sí señor! Y lo logró... la señora Soledad no recuerda nada.
Marina los mira a uno y a los otros.
De pronto Boris reacciona- ¡Suban rápido a la carreta! Don Hugo no puede estar muerto, tenemos que buscar la manera de sacarlo de esa mina... ¡suban!
-Vamos.
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Residencia Rebeca.
-Las pertenencias de Jeremías regresan a nosotros el mismo día que murió el desgraciado de Alcides –Hércules hurga- ese merecía morir... ¡aquí no hay nada!
-No encuentro ninguna pista.
-¡Esta enciclopedia no está completa! –descubre Eloisa perpicaz - fíjate... falta el tomo 4, 9 y 15.
-¿4, 9 y 15? ¡claro! Ahí están las pistas, el 15 de abril de 1809, la fecha de nacimiento de Jeremías... ¡Ester se quedó con ellos!
(bueno, sinceramente no era tan evidente... pero en fin es novela!!
)
-O Enrico –le grita Hércules- ¡te dije que no había que esperar tanto!
Pero Rebeca le da tremenda bofetada- ¡Cállate que no se me olvidan tus estupideces!
Eloisa ríe a carcajadas.
Hércules lo mira con odio.
-Yo voy a buscar los libros a la casa Obregón.
-¡No! –Eloisa deja de reír- ¡eso es demasiado riesgoso! Ester podría sospechar.
-Ya veré que invento, pero los voy a encontrar a cómo dé lugar.
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Doctor Max.
El doctor Max no está contento de ver a Marina- ¡En cualquier momento abre la boca!
(hum... tiene razón.. Marina no es de fiar...
-¡No voy a decir nada! -se defiende de manera inteligente- ¿quién me creería? A don Hugo lo enterraron y tiene una tumba en el cementerio.
-¡Tú no me inspiras confianza! La vigilas muy de cerca.
-Déjela tranquila doctor Max, Marina trabajó toda su vida para don Hugo, es de mi entera confianza –Boris –estoy seguro que de su boca no salir ni una sola palabra ¿no es así Marina?
Marina lo mira con orgullo y asiente.
Boris muestra los planos de la mina- Abajo cruza un río, cuando sale a la superficie se convierte en Río Bravo, hay que estar alertas, si logró sobrevivir utilizará el cauce del río para salir a flote.
-Tendremos que buscarlos río abajo –doctor Max.
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Mina.
Alcides no puede continuar.
-Hermano, encontré la salida, haz un esfuerzo, vamos –Hugo lo levanta.
De pronto Alcides le da una trompada- Eso fue por la paliza que me diste hace un rato.
Hugo se acaricia la barbilla- ¡vamos!
Alcides llega al río y se mete al agua.
Detrás Hugo nada.
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Residencia Rebeca.
Paquito se saca el maquillaje y se convierte en Francisco.
Se tira en la cama con Eloisa- Déjame, no tuve un buen día –ella lo rehuye.
-No me digas que... -se burla- ¿Te sientes mal por la muerte de Alcides?
-Nada nos ha salido bien, yo no pude sacarle dinero a Alcides, y tú no pudiste averiguar si Hugo de Medina estaba vivo.
-Tienes razón, llegué a pensar que sí lo estaba, pero con lo que le pasó a Alcides en el cementerio no sé... ¡la única cosa rara es que Soledad esta tarde me dijo que cuando salió de la mina vio a Hugo de Medina y gritaba que iba a morirse o algo así!
-Aquí también pasó algo muy extraño, hace unos días Hércules hizo un trato con Alcides y le pidió dinero a cambio de guardar un secreto.
-¿Alcides y Hércules?
-Eso pensé, pero lo peor fue que cuando Hércules le pidió el dinero a Alcides, Alcides le dijo que no sabía de qué estaba hablando.
-¡Cómo si fueran dos personas diferentes! –los ojos de Paquito se mueven inteligentemente.
-Y cuando le disparó a Alcides venía vestido de campesino.
-¡Ester me dijo que vio a Hugo de Medina vestido de campesino!
-¿Por qué Alcides me aseguró que había visto a su hermano en el cemnterio?
-No tengo la menor idea, pero estoy seguro que ese hombre Hugo de Medina está vivo, lo voy a averiguar muy pronto... ¡voy a ir a destapar esa tumba!
(ahahah ya lo sabía!
que esa tumba otra vez iba a ser abierta!!
)
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Río.
-Haz un esfuerzo – Hugo ayuda Alcides.
-¡Suéltame! –grita Alcides -¡sálvate tú! -y se suelta.
Y las aguas se llevan a Alcides.
Hugo mira su mano vacía, su brazo extendido hacia Alcides.
Pero los hermanos son separados una vez más.
Alcides cae en la cascada.
Hugo nada contra corriente.
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Casa Obregón.
Soledad despierta de una pesadilla.
Úrsula se acerca- trate de dormir.
Soledad trata de volver a dormir... saca su el regalo de Hugo... lo abre y lo besa- Hugo, mi amor... me haces tanta falta... ¡te extraño tanto! Nunca voy a olvidarte mi amor, y contigo y tu recuerdo, voy a tener la fuerza de salir adelante y cuidar a nuestro hijo... ¡contigo!
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Río.
-Doctor Max, usted busque con los Burke por ese lado del río, Marina y yo por este lado. Nos llamaremos con silbatos.
-Yo no sé nadar –Elena.
-Vayan... tengo esperanzas que haya sobrevivido.
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Casa Obregón.
-Voy a la mina, quédate con Soledad, no quiero que cuando encuentren el cuerpo de Alcides ella esté ahí -Ester.
Pero Soledad aparece vestida de negro- Voy contigo, es mi deber.
-En tu estado.
-No digas eso, sea lo que sea, mi relación con Alcides no era de lo mejor, pero igual... ¡quiero ir y saber qué sucedió! Úrsula, cuidas a mi papá.
-Vamos.
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Poder Judicial.
-¡Señor juez, muchas personas de esta ciudad aseguran haber visto a Hugo de Medina vivo! –Paquito.
-¡Habladurías de gente ignorante! Es absurdo.
-¿Cómo se atreve a decir eso? Las personas que afirman haber visto a Hugo de Medina son Alcides de Medina, Ester y Soledad de Obregón, gente importante de esta ciudad.
-Hugo de Medina está enterrado, caso cerrado.
-La opinión pública querrá saber más y yo tendré que darles lo que quieren, información.
-No puede hacer nada.
-Soy periodista independiente, tengo derecho a investigar, a preguntar y encontrar respuestas.
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Casa Obregón.
Muy guapa Rebeca aparece y ve a Lucas tocando unas teclas del piano.
-¿Qué haces aquí? Creí que no ibas a volver.
-No puedo engañarme, anoche no pude dormir pensando en las palabras que me dijiste, tú sientes lo mismo que yo, somos personas adultas –y lo besa.
(y la víbora volvió a la casa...
pobre Ester... no sabe que por unos libros o por un tesoro... puede perder mucho más!!
)
-¡No! –se separa Lucas- ¡no está bien!
-No digas nada... no te cohibas –y Rebeca lo empieza a besar.
Úrsula se queda boquiabierta al verlos.
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Río.
Boris y Marina encuentran a uno de ellos.
-¡Don Hugo!
-Parece muerto.
-No está muerto.
De pronto Marina duda- ¿Cómo sabes que no es don Alcides?
Boris la mira y no sabe qué decir.
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AVANCE
Boris no encuentra a Hugo.
Sólo uno sobrevivirá.
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