LA TRAICION 029 - CUERVOS -7/mar/2008
Posted: Sat Mar 08, 2008 4:06 am
LA TRAICION - CAPITULO 29 - CUERVOS- viernes 7 de marzo 2008
"La venganza es como el café, por más azúcar que se le ponga, siempre deja un sabor amargo." Anónimo
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
#
Río.
Boris y Marina encuentran a uno de ellos.
-¡Don Hugo!
-Parece muerto.
-No está muerto.
De pronto Marina duda- ¿Cómo sabes que no es don Alcides?
Boris la mira y no sabe qué decir.
Hugo o Alcides, (no sabemos!!!
) mira a Marina con aprehensión, tose y escupe agua – Boris –dice al verlo.
-No hay de qué preocuparse señor, Marina sabe todo y nos ha ayudado en mucho, está con nosotros –Boris le toma la cabeza en las manos.
-Patrón, me da gusto verlo.
-¿Y Soledad, está bien?
-¡Sí, señor! Ella está bien, los Burke la vieron salir de la mina antes que explotara, el doctor Max logró hipnotizarla, ya no recuerda nada.
-¿Mi hermano, logró salir? ¿logró salvarse?
-¡Don Hugo! Hemos buscado por todo el cauce del río y no encontramos más, señor... creo que a su hermano se lo llevó la corriente.
-¡Intenté salvarlo! Pero no me dejó... –repite Hugo- ¡no me dejó salvarlo!
-No se preocupe, no se angustie, usted hizo todo lo necesario para rescatarlo... ¡ahora tengo que llevarlo a un lugar seco, seguro!
#
Casa Obregón.
Úrsula espantada y con cara de disgusto sale corriendo.
Rebeca sigue besando a Lucas.
Pero Lucas la separa- ¡No Rebeca! No, esto no está bien.
Rebeca disimuladamente se limpia la boca con asco.
-¡No puedo faltarle el respeto a mi esposa! Ésta es nuestra casa.
-¿La amas?
-¡La quiero! Es la madre de mi hija, le debo respeto y fidelidad.
-¡Jamás debí venir! Es mejor que me vaya... pero antes debo resolver algo... noté que en las cosas que me entregaste faltaban algunos libros... ¿sabes algo de eso?
#
Poder Judicial
-El señor Morales sugiere que usted no le dio seguimiento adecuado a las supuestas apariciones de Hugo de Medina, inspector –el juez.
-Soledad de Obregón era quien hablaba de haberlo visto, y como usted sabe señor juez, esa muchacha no anda muy bien de la cabeza.
-El señor periodista afirma que otras personas mencionaron las apariciones de don Hugo.
Paquito se pasea nervioso de un lado a otro, su hermano Alcides y la madre de doña Soledad.
-Para serle franco... no estaba enterado.
-Ahora lo sabe –Paquito- y va a abrir una investigación.
-En este momento hay otras prioridades en la ciudad señor periodista, ¡Hugo de Medina murió y no tiene sentido hacerle caso a los absurdos comentarios de la gente!
-¿Está seguro que el cuerpo de Hugo de Medina está en ese ataúd?
-No, pero el doctor Max que hizo la autopsia certificó su muerte.
-El certificado del doctor Max dice que Alcides no permitió ningún examen, eso significa que no sabemos de qué murió.
-¡Murió de un ataque cardiaco!
-¡Eso dice Alcides! El doctor nunca lo certificó... ¡señor juez piénselo! Creo que debería dar la orden que abrieran la tumba de Hugo de Medina.
El juez reflexiona preocupado.
#
Ribera del río.
Boris pone a Hugo en la carreta- Veo a don Hugo muy pálido –se preocupa.
-¡Y está muy frío, Boris! –se inquieta Marina.
-Creo que me va a dar un ataque –susurra Hugo.
-¡Señor! Estamos lejos de la ciudad, la cámara está desarmada en casa del doctor Max.
-Por favor Boris... ve por ella... ¡me siento muy mal!
-Sí señor, pero mientras tengo que llevarlo a algún lado... ¿adonde quiere que lo lleve?
-¡A la Hacienda Montenegro! Allí podré recuperarme... acércate –le ruega.
Boris se acerca y Hugo le susurra cosas al oído.
(A la Hacienda Montenegro!!!
Wow!!! Qué tiene en mente???)
Boris se separa- ¡Sí, señor, así será, no tiene de qué preocuparse! –responde pero frunce el entrecejo.
-¿Qué pasó? –llegan el doctor Max y Elena- ¿lo encontraron?
Rápidamente Boris esconde a Hugo y Marina se pone enfrente.
-¡No! no... y la verdad creo que nunca lo encontraremos –miente Boris.
-No vamos a abandonar la búsqueda –se preocupa Burke- ¡no señor! Usted era el más interesado en encontrarlo.
-Esta búsqueda no tiene sentido, es mejor que regresemos todos a la ciudad.
-Lo estoy viendo muy nervioso Boris –duda el doctor Max- tengo la impresión que usted nos está ocultando algo.
Y el doctor Max, y los Burke cruzan los brazos y lo cuestionan en silencio.
#
Casa Obregón.
Lucas miente- No tengo idea de dónde están esos libros.
-Esa colección era la preferida de Jeremías.
-Le preguntaré a Ester.
-¡No! no la mortifiques, a lo mejor se lo llevó el hombrecito ese.
-¡Sí, seguramente! –nervioso Lucas.
-Me tengo que ir –se le acerca seductoramente- es una pena que no pueda pasar nada entre los dos... ¡Ester es una mujer muy afortunada en tener un hombre como tú! Adiós.
-¡Adiós Rebeca! –Lucas se queda boquiabierto.
#
Rebeca sale de la casa sonriendo cuando Úrsula de un escobillazo la echa al suelo.
(Excelente caída!!!
Wow!)
-¡Criada de los demonios! – le grita Rebeca.
Pero Úrsula es de armas tomas- ¡La que debería tener más cuidado es usted! Don Lucas es un hombre casado, así que no se le acerque demasiado.
-¿De qué hablas estúpida?
-¡No crea que con su carita de santa va a venir a acabar con esta familia porque yo no lo voy a permitir! –y Úrsula entra a la casa.
Rebeca furiosa recoge sus cosas del suelo y sube al carrujaje- ¡Maldita sea, nos vio!
#
Un camino.
Arturo lucha por liberarse, hasta que lo consigue.
#
Ribera del río
-No oculto nada –Boris.
-No lo sé, usted estimaba mucho a don Hugo y ahora quiere abandonar su búsqueda –doctor Max.
Marina con cara de asustada no dice nada y trata de hacerse pequeña.
-Doctor, es mejor que me haga a la idea de que don Hugo murió en esa mina, y ustedes deberían hacer lo mismo –mira a los Burke- ¡Don Hugo murió!
-¡Sí, yo estoy de acuerdo con Boris! Tiene toda la razón.
Boris sube a la carreta- Sin Don Hugo no tiene caso quedarme en la ciudad, iré por mis cosas y me marcharé cuanto antes... ¡arre! –y Boris hace correr a los caballos.
Los Burke lo llaman a gritos.
Pero el doctor Max reflexiona- No te creo una sola palabra de lo que has dicho, Boris, tal vez si encontraste a don Hugo y lo estás ocultando.
#
Poder Judicial.
-¡Admítalo! –Paquito todo vestido de blanco y con un bastón dorado- La mejor forma de salir de este misterio es que usted autorice que abran esa tumba.
-No es tan sencillo señor Morales –el juez- el inspector abrirá una investigación y de acuerdo con los resultados veremos si es necesario abrir la tumba del señor Medina.
-¡Está bien! Usted manda, señor inspector, yo seré su sombra porque este reportaje es muy importante y no pienso perder ningún detalle.
-Mientras no entorpezca mis movimientos.
#
Mina.
Soledad y Ester averiguan.
-Estuvimos cavando toda la noche pero apenas pudimos avanzar unos pocos metros, lo lamento señora, lo más probable es que no podamos hallar el cadáver de don Alcides.
Soledad lo mira y luego sin decir nada da media vuelta y se aleja.
-Gracias –Ester- si saben algo, por favor... –y luego va a ver a Soledad.
-¡Yo todavía no me lo explico! –se intriga Soledad- no puedo entender qué fue lo que sucedió aquí ¿por qué? ¿por qué Alcides quería matarme?
-¡Hija! No te atormentes pensando en eso, tal vez enloqueció... cuando lo dejaste.
Soledad la mira intrigada.
Ester empieza a llorar- ¡Perdóname! Todo esto que está pasando es mi culpa... ¡yo te obligué a casarte con él.
(wow!!
Ester con remordimientos???)
-¡Mamá! –la abraza- no tienes la culpa de nada, no había forma de saber que esto iba a pasar.
-¿Algún día me vas a perdonar?
-Ya te dije, no es tu culpa –la abraza- veámonos de aquí que este lugar me pone nerviosa.
Y ambas se alejan.
#
ex Residencia Medina.
Arturo llega casi muerto pero su madre solamente tiene una pregunta.
-¿Dónde está Beatriz? No regresaste con ella.
-Fabio se la volvió a llevar.
-¡Ella corre peligro en la calle!
-Raimundo estuvo detrás de todo esto, tuvo secuestrados a Beatriz y a Fabio y trató de engañarme... ¡ahora está muerto!
-Beatriz está desaparecida.
-Beatriz está aliada con Fabio, están huyendo juntos.
-¡Está loca! ¿no lo entiendes? Contrata hombres pero trae a Beatriz a cómo de lugar.
-¡No tenemos dinero! –confiesa Arturo.
-¡Qué dices! –furiosa.
-¡La verdad! En este momento no tenemos efectivo, hice todo lo posible para cobrarle una deuda a Alcides.
-¡Los muertos no pagan deudas! Alcides murió atrapado en la mina.
Arturo se enoja.
#
Camino.
Ya Ester está completamente repuesta- ¡Si la policía declara muerto a Alcides! Tú serás la heredera de toda su fortuna.
Soledad cansada cierra los ojos.
-¿Qué piensas hacer hija?
-No me interesa nada de Alcides, mamá –la corta- además tengo entendido que sacó todo su dinero... y tampoco me interesa.
-De todas maneras te quedará la Hacienda Montenegro, es un terreno muy valioso... ¡imagino que viviremos allí contigo!
(ahhahaha y yo que le tenía lastima....
ahora ya está haciendo planes!)
-Mamá, no quiero hablar ahora de eso.... por favor –le ruega.
-¡Está bien! No te voy a atormentar más con mis comentarios... –le pone una mano sobre la falda- suficiente hice con arruinarte la vida...
(Y es cierto!!!
)
-¡Jacinto! –ordena Ester- Llévenos al anticuario por favor, tengo algo muy importante que averiguar, a su debido tiempo te lo contaré todo hija.
Soledad mira a la distancia y suspira.
#
Un camino.
Marina se preocupa- ¡Boris, detén la carreta! Don Hugo no respira.
Boris se detiene- ¡Ohh!
-Don Hugo –se desespera Marina- parece muerto.
-No está muerto, está sufriendo una crisis de catalepsia, parece muerto pero realmente no lo está.
Marina lo mira con pena y horror - ¿Tan terrible es esa enfermedad?
-¡Sí! Hay que llevarlo a la casa cuanto antes... ¡arre! –continua camino.
-¡Viene un carruaje! –Marina.
Es Soledad y Ester- ¡Jacinto detente!
Boris también detiene su carruaje.
-¡Es Boris, mamá! –Soledad baja del carruaje, se lanza corriendo.
-¡Tú no tienes nada que hablar con ese hombre! –se enoja Ester- Soledad, por favor.
-¡Boris! –le sonríe Soledad.
Boris y Marina la miran con aire culpable.
#
ex Residencia Medina.
-Dicen que Alcides perdió la razón, tomó a Soledad por la fuerza y la llevó a la mina abandonada, allí puso dinamita y la hizo explotar –Gladis –y voló en mil pedazos, Soledad logró salir con vida.
Arturo furioso se marcha.
Su madre lo detiene.
-¡Voy a recuperar el dinero!
-¿Cómo? ¡no tienes a quien cobrarle!
(esta señora parece una vampira!!
)
-¡Yo sé lo que voy a hacer! –la mira furioso.
#
Camino.
-¡Me da mucho gusto verlos! –les sonríe Soledad a Boris y a Marina- no sabía nada de ustedes desde la muerte de Hugo –se pone triste.
-Señora Soledad... –Boris muy nervioso.
-Señora –balbucea Marina a punto de llorar.
-¡Boris! Hugo te dejó la mitad de su herencia, no sabes cuánto me alegra, de verdad... ¡te lo mereces! Fuiste un empleado muy fiel.
-Gracias señora.
-Y a propósito, no sé si este sea el momento, pero quisiera hablar contigo sobre la muerte de Hugo, es que hay muchas cosas que no me quedan claras y me gustaría que me explicaras.
Boris a punto de un ataque cardiaco mira todo el tiempo atrás- Mire señora, lo que pasa es que estamos un poco apurados, tengo muchos pendientes, por eso no he podido pasar a verla.
-Ya... ¿pero está todo bien? –Soledad sospecha- ¿están bien?
-¡Bien! –Marina.
-¡Sí, tenemos una cita! Nos vamos de la ciudad, además tenemos muchas cosas que resolver.
Desde el carruaje Ester empieza a sospechar algo.
-Boris, tú sabes que puedes confiar en mí.
-¡Claro, señora!
-Es que siento que no me estás diciendo la verdad.
-No hay nada que ocultar.
-¿Qué es lo que traen aquí? –mira con sospecha a la carreta.
-¡Unas cosas que necesitamos entregar! Permiso señora, vamos tarde.
Ester baja del carruaje dispuesta a intervenir.
Boris arranca el carruaje y Soledad tiene que hacerse a un lado - ¡Boris! –se sorprende.
-¡Soledad! –Ester enojada- ¿te das cuenta? Esa gentuza por poco te echa el carruaje encima.
-¡Nos tenemos que ir detrás de ellos, mamá! –decide Soledad y corriendo sube al carruaje.
-¡Nada de eso! Vamos a la ciudad.
-Mamá, hay algo muy importante que tengo que hablar con Boris.
-¡Tú te quedas conmigo, Soledad! No voy a permitir que te expongas con esos patanes.
Y Soledad la mira sin moverse.
#
Residencia Rebeca.
-No pude encontrar los libros, pero estoy segura que los tiene Ester.
-Yo no he podido dar con el imbecil de Enrico.
-¿Y en esos libros puede estar la pista que conduzca al tesoro? –Eloisa.
-Los libros que faltan coinciden con la fecha de nacimiento de Jeremías.
En una pared falsa Enrico ríe- Don Jeremías tuvo una genial idea de ponerle paredes falsas a su casa.
-Tenemos que encontrar esos libros –Hércules.
-¡Esta vez no voy a permitir que hagas nada sin mi consentimiento! –le grita Rebeca- es mejor esperar, hay otros métodos, ya sé qué voy a hacer para conseguir esos libros.
Enrico decide visitar a Ester.
#
Pensión.
Los Burke se quejan de que no tienen dinero.
-Tenemos que conseguir trabajo.
-Volver a lo de los muerto, y nuestro cliente va a ser Alcides de Medina, pero con ese montón de piedra que le cayó encima debe estar hecho polvo.
Guillermo cocina y se desespera -No, lo que sea menos eso.
-Guillermo, ¿te acuerdas de ese armario grandote de la casa del doctor Max?
-No va a dudar en rebanarnos el cuello.
-Ese armario debe estar lleno de dinero... ¡la Hacienda Montenegro está desocupada!
-No señora, esa casa debe estar llena de fantasmas, don Jeremías y ahora don Alcides.
Pero Elena insiste- ¡vamos!.
#
Hacienda Montenegro.
Boris entra con Boris en brazos.
-Checa los signos vitales de don Hugo, yo regreso –dice Boris – y lo pone en la cama, voy con Max.
(qué fuerte es Boris,
levanta a Hugo fácilmente!!)
-¿Me vas a dejar sola?
-Necesito ir a recoger la urna térmica.
-Yo te acompaño, puedes necesitar ayuda.
-Marina, te necesito aquí con él, me has demostrado que eres una mujer muy valiente.
-¿Y si alguien entra?
-¡Nadie! Los pocos empleados que tiene la Hacienda no se acercan a la casa... ¡confío en ti!
-Boris, don Hugo... ¿se puede morir?
Hugo sigue inconsciente.
-Digo... morir verdad.
-Estaba muy débil cuando lo encontramos –lo mira con pena- debió hacer un esfuerzo muy grande para que no le diera un ataque dentro de la mina, su vida corre peligro.
Marina queda sola con Hugo.
Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar
#
Ciudad.
Ester baja del carruaje para ir al anticuario.
Soledad dice que va a dar una vuelta por la plaza.
-Tomate tu tiempo, yo voy a tardar, ten cuidado –Ester.
Pero apenas Ester se aleja- ¡Jacinto, vámonos para la casa!
-Pero usted le dijo otra cosa a su mamá –se asusta Jacinto- si la llevo me meto en problemas.
-Es por una buena causa, por favor.
-Está bien –acepta Jacinto.
-¿Qué hacia Boris en la Hacienda Montenegro? –inquieta Soledad- ¡vamos para la casa!
#
SIGO MAÑANA!!!

"La venganza es como el café, por más azúcar que se le ponga, siempre deja un sabor amargo." Anónimo
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Río.
Boris y Marina encuentran a uno de ellos.
-¡Don Hugo!
-Parece muerto.
-No está muerto.
De pronto Marina duda- ¿Cómo sabes que no es don Alcides?
Boris la mira y no sabe qué decir.
Hugo o Alcides, (no sabemos!!!
-No hay de qué preocuparse señor, Marina sabe todo y nos ha ayudado en mucho, está con nosotros –Boris le toma la cabeza en las manos.
-Patrón, me da gusto verlo.
-¿Y Soledad, está bien?
-¡Sí, señor! Ella está bien, los Burke la vieron salir de la mina antes que explotara, el doctor Max logró hipnotizarla, ya no recuerda nada.
-¿Mi hermano, logró salir? ¿logró salvarse?
-¡Don Hugo! Hemos buscado por todo el cauce del río y no encontramos más, señor... creo que a su hermano se lo llevó la corriente.
-¡Intenté salvarlo! Pero no me dejó... –repite Hugo- ¡no me dejó salvarlo!
-No se preocupe, no se angustie, usted hizo todo lo necesario para rescatarlo... ¡ahora tengo que llevarlo a un lugar seco, seguro!
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Casa Obregón.
Úrsula espantada y con cara de disgusto sale corriendo.
Rebeca sigue besando a Lucas.
Pero Lucas la separa- ¡No Rebeca! No, esto no está bien.
Rebeca disimuladamente se limpia la boca con asco.
-¡No puedo faltarle el respeto a mi esposa! Ésta es nuestra casa.
-¿La amas?
-¡La quiero! Es la madre de mi hija, le debo respeto y fidelidad.
-¡Jamás debí venir! Es mejor que me vaya... pero antes debo resolver algo... noté que en las cosas que me entregaste faltaban algunos libros... ¿sabes algo de eso?
#
Poder Judicial
-El señor Morales sugiere que usted no le dio seguimiento adecuado a las supuestas apariciones de Hugo de Medina, inspector –el juez.
-Soledad de Obregón era quien hablaba de haberlo visto, y como usted sabe señor juez, esa muchacha no anda muy bien de la cabeza.
-El señor periodista afirma que otras personas mencionaron las apariciones de don Hugo.
Paquito se pasea nervioso de un lado a otro, su hermano Alcides y la madre de doña Soledad.
-Para serle franco... no estaba enterado.
-Ahora lo sabe –Paquito- y va a abrir una investigación.
-En este momento hay otras prioridades en la ciudad señor periodista, ¡Hugo de Medina murió y no tiene sentido hacerle caso a los absurdos comentarios de la gente!
-¿Está seguro que el cuerpo de Hugo de Medina está en ese ataúd?
-No, pero el doctor Max que hizo la autopsia certificó su muerte.
-El certificado del doctor Max dice que Alcides no permitió ningún examen, eso significa que no sabemos de qué murió.
-¡Murió de un ataque cardiaco!
-¡Eso dice Alcides! El doctor nunca lo certificó... ¡señor juez piénselo! Creo que debería dar la orden que abrieran la tumba de Hugo de Medina.
El juez reflexiona preocupado.
#
Ribera del río.
Boris pone a Hugo en la carreta- Veo a don Hugo muy pálido –se preocupa.
-¡Y está muy frío, Boris! –se inquieta Marina.
-Creo que me va a dar un ataque –susurra Hugo.
-¡Señor! Estamos lejos de la ciudad, la cámara está desarmada en casa del doctor Max.
-Por favor Boris... ve por ella... ¡me siento muy mal!
-Sí señor, pero mientras tengo que llevarlo a algún lado... ¿adonde quiere que lo lleve?
-¡A la Hacienda Montenegro! Allí podré recuperarme... acércate –le ruega.
Boris se acerca y Hugo le susurra cosas al oído.
(A la Hacienda Montenegro!!!
Wow!!! Qué tiene en mente???)
Boris se separa- ¡Sí, señor, así será, no tiene de qué preocuparse! –responde pero frunce el entrecejo.
-¿Qué pasó? –llegan el doctor Max y Elena- ¿lo encontraron?
Rápidamente Boris esconde a Hugo y Marina se pone enfrente.
-¡No! no... y la verdad creo que nunca lo encontraremos –miente Boris.
-No vamos a abandonar la búsqueda –se preocupa Burke- ¡no señor! Usted era el más interesado en encontrarlo.
-Esta búsqueda no tiene sentido, es mejor que regresemos todos a la ciudad.
-Lo estoy viendo muy nervioso Boris –duda el doctor Max- tengo la impresión que usted nos está ocultando algo.
Y el doctor Max, y los Burke cruzan los brazos y lo cuestionan en silencio.
#
Casa Obregón.
Lucas miente- No tengo idea de dónde están esos libros.
-Esa colección era la preferida de Jeremías.
-Le preguntaré a Ester.
-¡No! no la mortifiques, a lo mejor se lo llevó el hombrecito ese.
-¡Sí, seguramente! –nervioso Lucas.
-Me tengo que ir –se le acerca seductoramente- es una pena que no pueda pasar nada entre los dos... ¡Ester es una mujer muy afortunada en tener un hombre como tú! Adiós.
-¡Adiós Rebeca! –Lucas se queda boquiabierto.
#
Rebeca sale de la casa sonriendo cuando Úrsula de un escobillazo la echa al suelo.
(Excelente caída!!!
Wow!)
-¡Criada de los demonios! – le grita Rebeca.
Pero Úrsula es de armas tomas- ¡La que debería tener más cuidado es usted! Don Lucas es un hombre casado, así que no se le acerque demasiado.
-¿De qué hablas estúpida?
-¡No crea que con su carita de santa va a venir a acabar con esta familia porque yo no lo voy a permitir! –y Úrsula entra a la casa.
Rebeca furiosa recoge sus cosas del suelo y sube al carrujaje- ¡Maldita sea, nos vio!
#
Un camino.
Arturo lucha por liberarse, hasta que lo consigue.
#
Ribera del río
-No oculto nada –Boris.
-No lo sé, usted estimaba mucho a don Hugo y ahora quiere abandonar su búsqueda –doctor Max.
Marina con cara de asustada no dice nada y trata de hacerse pequeña.
-Doctor, es mejor que me haga a la idea de que don Hugo murió en esa mina, y ustedes deberían hacer lo mismo –mira a los Burke- ¡Don Hugo murió!
-¡Sí, yo estoy de acuerdo con Boris! Tiene toda la razón.
Boris sube a la carreta- Sin Don Hugo no tiene caso quedarme en la ciudad, iré por mis cosas y me marcharé cuanto antes... ¡arre! –y Boris hace correr a los caballos.
Los Burke lo llaman a gritos.
Pero el doctor Max reflexiona- No te creo una sola palabra de lo que has dicho, Boris, tal vez si encontraste a don Hugo y lo estás ocultando.
#
Poder Judicial.
-¡Admítalo! –Paquito todo vestido de blanco y con un bastón dorado- La mejor forma de salir de este misterio es que usted autorice que abran esa tumba.
-No es tan sencillo señor Morales –el juez- el inspector abrirá una investigación y de acuerdo con los resultados veremos si es necesario abrir la tumba del señor Medina.
-¡Está bien! Usted manda, señor inspector, yo seré su sombra porque este reportaje es muy importante y no pienso perder ningún detalle.
-Mientras no entorpezca mis movimientos.
#
Mina.
Soledad y Ester averiguan.
-Estuvimos cavando toda la noche pero apenas pudimos avanzar unos pocos metros, lo lamento señora, lo más probable es que no podamos hallar el cadáver de don Alcides.
Soledad lo mira y luego sin decir nada da media vuelta y se aleja.
-Gracias –Ester- si saben algo, por favor... –y luego va a ver a Soledad.
-¡Yo todavía no me lo explico! –se intriga Soledad- no puedo entender qué fue lo que sucedió aquí ¿por qué? ¿por qué Alcides quería matarme?
-¡Hija! No te atormentes pensando en eso, tal vez enloqueció... cuando lo dejaste.
Soledad la mira intrigada.
Ester empieza a llorar- ¡Perdóname! Todo esto que está pasando es mi culpa... ¡yo te obligué a casarte con él.
(wow!!
Ester con remordimientos???)
-¡Mamá! –la abraza- no tienes la culpa de nada, no había forma de saber que esto iba a pasar.
-¿Algún día me vas a perdonar?
-Ya te dije, no es tu culpa –la abraza- veámonos de aquí que este lugar me pone nerviosa.
Y ambas se alejan.
#
ex Residencia Medina.
Arturo llega casi muerto pero su madre solamente tiene una pregunta.
-¿Dónde está Beatriz? No regresaste con ella.
-Fabio se la volvió a llevar.
-¡Ella corre peligro en la calle!
-Raimundo estuvo detrás de todo esto, tuvo secuestrados a Beatriz y a Fabio y trató de engañarme... ¡ahora está muerto!
-Beatriz está desaparecida.
-Beatriz está aliada con Fabio, están huyendo juntos.
-¡Está loca! ¿no lo entiendes? Contrata hombres pero trae a Beatriz a cómo de lugar.
-¡No tenemos dinero! –confiesa Arturo.
-¡Qué dices! –furiosa.
-¡La verdad! En este momento no tenemos efectivo, hice todo lo posible para cobrarle una deuda a Alcides.
-¡Los muertos no pagan deudas! Alcides murió atrapado en la mina.
Arturo se enoja.
#
Camino.
Ya Ester está completamente repuesta- ¡Si la policía declara muerto a Alcides! Tú serás la heredera de toda su fortuna.
Soledad cansada cierra los ojos.
-¿Qué piensas hacer hija?
-No me interesa nada de Alcides, mamá –la corta- además tengo entendido que sacó todo su dinero... y tampoco me interesa.
-De todas maneras te quedará la Hacienda Montenegro, es un terreno muy valioso... ¡imagino que viviremos allí contigo!
(ahhahaha y yo que le tenía lastima....
-Mamá, no quiero hablar ahora de eso.... por favor –le ruega.
-¡Está bien! No te voy a atormentar más con mis comentarios... –le pone una mano sobre la falda- suficiente hice con arruinarte la vida...
(Y es cierto!!!
)
-¡Jacinto! –ordena Ester- Llévenos al anticuario por favor, tengo algo muy importante que averiguar, a su debido tiempo te lo contaré todo hija.
Soledad mira a la distancia y suspira.
#
Un camino.
Marina se preocupa- ¡Boris, detén la carreta! Don Hugo no respira.
Boris se detiene- ¡Ohh!
-Don Hugo –se desespera Marina- parece muerto.
-No está muerto, está sufriendo una crisis de catalepsia, parece muerto pero realmente no lo está.
Marina lo mira con pena y horror - ¿Tan terrible es esa enfermedad?
-¡Sí! Hay que llevarlo a la casa cuanto antes... ¡arre! –continua camino.
-¡Viene un carruaje! –Marina.
Es Soledad y Ester- ¡Jacinto detente!
Boris también detiene su carruaje.
-¡Es Boris, mamá! –Soledad baja del carruaje, se lanza corriendo.
-¡Tú no tienes nada que hablar con ese hombre! –se enoja Ester- Soledad, por favor.
-¡Boris! –le sonríe Soledad.
Boris y Marina la miran con aire culpable.
#
ex Residencia Medina.
-Dicen que Alcides perdió la razón, tomó a Soledad por la fuerza y la llevó a la mina abandonada, allí puso dinamita y la hizo explotar –Gladis –y voló en mil pedazos, Soledad logró salir con vida.
Arturo furioso se marcha.
Su madre lo detiene.
-¡Voy a recuperar el dinero!
-¿Cómo? ¡no tienes a quien cobrarle!
(esta señora parece una vampira!!
)
-¡Yo sé lo que voy a hacer! –la mira furioso.
#
Camino.
-¡Me da mucho gusto verlos! –les sonríe Soledad a Boris y a Marina- no sabía nada de ustedes desde la muerte de Hugo –se pone triste.
-Señora Soledad... –Boris muy nervioso.
-Señora –balbucea Marina a punto de llorar.
-¡Boris! Hugo te dejó la mitad de su herencia, no sabes cuánto me alegra, de verdad... ¡te lo mereces! Fuiste un empleado muy fiel.
-Gracias señora.
-Y a propósito, no sé si este sea el momento, pero quisiera hablar contigo sobre la muerte de Hugo, es que hay muchas cosas que no me quedan claras y me gustaría que me explicaras.
Boris a punto de un ataque cardiaco mira todo el tiempo atrás- Mire señora, lo que pasa es que estamos un poco apurados, tengo muchos pendientes, por eso no he podido pasar a verla.
-Ya... ¿pero está todo bien? –Soledad sospecha- ¿están bien?
-¡Bien! –Marina.
-¡Sí, tenemos una cita! Nos vamos de la ciudad, además tenemos muchas cosas que resolver.
Desde el carruaje Ester empieza a sospechar algo.
-Boris, tú sabes que puedes confiar en mí.
-¡Claro, señora!
-Es que siento que no me estás diciendo la verdad.
-No hay nada que ocultar.
-¿Qué es lo que traen aquí? –mira con sospecha a la carreta.
-¡Unas cosas que necesitamos entregar! Permiso señora, vamos tarde.
Ester baja del carruaje dispuesta a intervenir.
Boris arranca el carruaje y Soledad tiene que hacerse a un lado - ¡Boris! –se sorprende.
-¡Soledad! –Ester enojada- ¿te das cuenta? Esa gentuza por poco te echa el carruaje encima.
-¡Nos tenemos que ir detrás de ellos, mamá! –decide Soledad y corriendo sube al carruaje.
-¡Nada de eso! Vamos a la ciudad.
-Mamá, hay algo muy importante que tengo que hablar con Boris.
-¡Tú te quedas conmigo, Soledad! No voy a permitir que te expongas con esos patanes.
Y Soledad la mira sin moverse.
#
Residencia Rebeca.
-No pude encontrar los libros, pero estoy segura que los tiene Ester.
-Yo no he podido dar con el imbecil de Enrico.
-¿Y en esos libros puede estar la pista que conduzca al tesoro? –Eloisa.
-Los libros que faltan coinciden con la fecha de nacimiento de Jeremías.
En una pared falsa Enrico ríe- Don Jeremías tuvo una genial idea de ponerle paredes falsas a su casa.
-Tenemos que encontrar esos libros –Hércules.
-¡Esta vez no voy a permitir que hagas nada sin mi consentimiento! –le grita Rebeca- es mejor esperar, hay otros métodos, ya sé qué voy a hacer para conseguir esos libros.
Enrico decide visitar a Ester.
#
Pensión.
Los Burke se quejan de que no tienen dinero.
-Tenemos que conseguir trabajo.
-Volver a lo de los muerto, y nuestro cliente va a ser Alcides de Medina, pero con ese montón de piedra que le cayó encima debe estar hecho polvo.
Guillermo cocina y se desespera -No, lo que sea menos eso.
-Guillermo, ¿te acuerdas de ese armario grandote de la casa del doctor Max?
-No va a dudar en rebanarnos el cuello.
-Ese armario debe estar lleno de dinero... ¡la Hacienda Montenegro está desocupada!
-No señora, esa casa debe estar llena de fantasmas, don Jeremías y ahora don Alcides.
Pero Elena insiste- ¡vamos!.
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Hacienda Montenegro.
Boris entra con Boris en brazos.
-Checa los signos vitales de don Hugo, yo regreso –dice Boris – y lo pone en la cama, voy con Max.
(qué fuerte es Boris,
levanta a Hugo fácilmente!!)
-¿Me vas a dejar sola?
-Necesito ir a recoger la urna térmica.
-Yo te acompaño, puedes necesitar ayuda.
-Marina, te necesito aquí con él, me has demostrado que eres una mujer muy valiente.
-¿Y si alguien entra?
-¡Nadie! Los pocos empleados que tiene la Hacienda no se acercan a la casa... ¡confío en ti!
-Boris, don Hugo... ¿se puede morir?
Hugo sigue inconsciente.
-Digo... morir verdad.
-Estaba muy débil cuando lo encontramos –lo mira con pena- debió hacer un esfuerzo muy grande para que no le diera un ataque dentro de la mina, su vida corre peligro.
Marina queda sola con Hugo.
Mi sufrimiento es estar
solo como el viento
y saber que asi grite
nadie me va a escuchar
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Ciudad.
Ester baja del carruaje para ir al anticuario.
Soledad dice que va a dar una vuelta por la plaza.
-Tomate tu tiempo, yo voy a tardar, ten cuidado –Ester.
Pero apenas Ester se aleja- ¡Jacinto, vámonos para la casa!
-Pero usted le dijo otra cosa a su mamá –se asusta Jacinto- si la llevo me meto en problemas.
-Es por una buena causa, por favor.
-Está bien –acepta Jacinto.
-¿Qué hacia Boris en la Hacienda Montenegro? –inquieta Soledad- ¡vamos para la casa!
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SIGO MAÑANA!!!

Luquitas... qué poco eres!)
será Leonel una buena persona???)
)
espero que esto no pase!! será posible que la novela haga un salto de varios años??? horror!!