Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Casa Obregón.
En el jardín. Lucas le lleva el desayuno a Ester que se sorprende.
-¿Te sientes bien Lucas? Hace mucho tiempo no tenías estos detalles.
-Quiero consentirte.
Pero en ese momento unos hombres llegan y golpean a Lucas y se llevan a Ester.
(hehehe la tiran en una carreta como a una bolsa de patatas!!!
)
-¡Mamá! –sale gritando Soledad- ¡suelten a mi mamá! Úrsula ayuda a mi papá por favor.
-¡Suéltenla! –grita Lucas desde el suelo.
Pero en ese momento Soledad vuelve a tener terribles dolores, retorcijones y se retuerce en dos.
Úrsula corre a ayudarla.
-¡Mamá! –grita Soledad con mucho dolor, tomándose el vientre con una mano y apoyándose con la otra en un árbol.
Soledad cae al suelo gritando- ¡Mamá! A mi mamá no se la pueden llevar –y trata de correr.
Pero Úrsula la detiene- Usted no puede hacer nada, usted está muy mal.
-¡Yo tengo que alcanzarlos!
-No, espérate, no puedes arriesgar tu vida y la de mi nieto.
-¿Pero qué vamos a hacer? –grita histérica- ¡hagamos algo!
-Esos hombres eran de Arturo de Linares y nos quieren presionar para que no denuncies –Lucas.
-Pero Arturo de Linares trató de matarme papá, en ese caso que me lleven a mí... ¡no a mi mamá!
-Ese hombre aun en la cárcel es bastante peligroso.
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Camino.
-No debí dejar que don Hugo se fuera solo –Boris y Marina en una carreta- estaba muy angustiado por lo que pasó con la señora Soledad y su mamá.
(sí...
BORIS LEJOS=HUGO EN PELIGRO! Pero de dónde sacaron esta carreta?
Había taxis entonces??)
-¿Le puede dar otro ataque de esos horribles? –se espanta Marina.
-De catalepsia, la angustia aumenta las probabilidades que entre en ese estado.
-Todavía me parece increíble que esa mujer lo haya engañado de esa manera.
-Me da mucha pena por él, todo se hubiera imaginado menos que la señora Soledad estuviera esperando un hijo de Alcides.
-Quien iba a imaginarlo, esa carita tan inocente que parece que no matara una mosca.
-Mató el amor de don Hugo, conozco bien a mi patrón y sé que está muriendo por dentro. La traición de la señora Soledad no solamente mató su amor sino todas sus esperanzas.
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Otro camino.
Hugo conduce triste su carruaje y recuerda:
“¡Soledad ésta embarazada! Doctor, antes que piense mal, es importante que sepa que el hijo que espera es de Alcides de Medina.”
Y vuelve a la realidad con rabia y dolor.
(ayay Huguito,
cómo puedes creer a semejante vieja bruja!)
Y luego recuerda a Soledad que lo mira con amor:
“-Mi amor, yo te amo, yo lo único que quiero es demostrarte... con un beso que tú eres el amor de mi vida... ¡tú eres el único hombre que existe para mí!”
Y furioso arrea a los caballos para que vayan más rápido.
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Casa Obregón.
Lucas y Úrsula traen a Soledad a la sala.
-Todo lo que sucede es por mi culpa –llora Soledad.
-Todos queríamos que levantaras esa denuncia, porque esas cosas no se pueden dejar pasar.
-Papa... es por eso que tengo miedo, ese hombre es peligroso y mi mamá corre peligro, yo lo pude evitar.
-Nadie se imaginó que Arturo de Linares fuera a reaccionar así, tu mamá quería que ese hombre recibiera su castigo.
-No se torture más, recuerde lo que el doctor le dijo –advierte Úrsula.
-Tienes que estar tranquila, yo voy a hacer que tu mamá regrese con bien.
-No papá, por favor –lo detiene Soledad.
-Voy a hablar con Gladis de Linares, que es una mujer respetable para que convenza a su hijo que no haga daño a tu madre.
(respetable!!!
Hahaha!)
Soledad lo abraza- Que Dios te lleve con bien, papá.
-Úrsula, cuídala por favor –y Lucas se marcha.
Úrsula abraza a Soledad.
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Camino.
-¿Qué estarían haciendo los Burke en el cementerio? –Marina.
-Seguramente no han dejado el negocio con el doctor Max, los Burke les conseguían cadáveres al doctor Max para sus experimentos... ¡fue gracias a ellos que mi patrón logró sobrevivir!
Marina con espanto- ¡Qué horror! ¿ellos lo desentarraron?
-Si, iban a vender el cuerpo de don Hugo al doctor Max.
-El doctor Max es una muy mala persona.
-No, Marina, es un investigador apasionado, aunque es un hombre muy complejo.
(
nope Boricito... El doctor Max es mala, mala persona!!
)
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Casa Dr. Max.
-¡Maldita sea! Lo que me faltaba –el doctor Max furioso- que detuvieran a ese par de imbeciles, con los Burke presos cualquier cosa puede pasar... ¡inútiles! –y busca un frasco que dice Arsénico – tengo que evitar que abran la boca... ¡tengo que acabar con ellos!
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Residencia Rebeca.
-¡No sabes lo que me acaba de pasar! –Paquito todo sucio- estuve a punto de abrir la tumba de don Hugo de Medina cuando aparecieron los vigilantes del cementerio y casi me atrapan.
-Era obvio que después del escándalo esa tumba iba a estar vigilada –enojada Eloisa- esa obsesión tuya por Hugo de Medina te está llevando demasiado lejos, te arriesgas demasiado Francisco, ¡te han podido encarcelar!
-Eso no fue lo único extraño.
-Tuviste suerte porque si te hubieran atrapado hubiera dicho adiós a tu carrera de periodista –furiosa.
-Eso no es lo peor... ¿sabes lo que le hacen a los profanadores de tumbas en esta ciudad? ¡van a la horca!
-¿Horca? -Eloisa le da tremendo golpe- ¡Aun así insistes en ver ese cadáver! ¡te volviste loco!
Paquito la mira y sonríe feliz - ¡Vaya, vaya! ¿de verdad te importa? –la empieza a besar en el cuello eufórico - ¡sientes algo por mí!
-Francisco, no es una cuestión de amor, somos socios... ¿recuerdas? Tenemos que continuar con nuestros planes para hacernos ricos.
-Tienes razón –la besa- debemos buscar nuevos prospectos para que los explotes... ¡ya que Alcides murió!
y los dos se besan con pasión.
Paquito la levanta en brazos y la lleva a la cama.
(bueno, si para corte de meses o años estamos, estos dos ya tiene planes...
)
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Poder Judicial.
El administrador del cementerio acusa a los Burke- Dejamos a este par cerca de la tumba de don Hugo de Medina, dejaron una pala abandonada... ¡estaban profanando la tumba de don Hugo!
-¡Protesto, señor inspector! Nosotros estábamos... porque... –Guillermo.
-¡Porque mi esposo es jardinero! Una pala es su instrumento de trabajo, queríamos arreglar la tumba de don Hugo de Medina.
-¡Ya Burke! Sé de lo que son capaces... ¿qué hacían en la tumba de don Hugo de Medina?
-El señor Goncalves contrató un par de vigilantes exclusivos para velar la tumba de don Hugo –el administrador.
-Sí señor, cuando Boris Goncalves ponga la denuncia, lo único que les espera es la horca -el inspector.
Boris entra majestuoso en ese momento- No voy a presentar cargos contra de ellos.
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Un camino.
Fabio asalta a un par de campesinos.
Detrás sale Beatriz.
(ahahhahaha
esto sí que está simpáticos, vestida elegantemente pero eso sí... un pañuelo negro en la cara... la reconocería hasta el gato de la esquina!!
)
Pero no tienen suerte- No traían nada.
-Eres un imbecil, Fabio, escogiste a los peores.
-Así es este negocio, un día tienes suerte y otro no, tal vez en la noche me vaya mejor, antes me iba muy bien.
-Tú eres un torpe, un pobre idiota que todo le sale mal.
-No me gusta que me hables así.
-No me metas en esto, no soy ladrona, no me gusta –protesta Beatriz.
-¡Vamos a seguir robando los caminos! las cosas se hacen como yo digo.
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Poder Judicial.
-Ellos trataban de abrir la tumba de don Hugo y usted no va a poner cargos –al inspector le parece raro.
-Y usted contrató vigilantes exclusivos –se sorprende el administrador.
-¡Porque don Boris no es como ustedes! Él sabe que somos personas honorables –Guillermo.
-Nadie nos vio cavando en la tumba de don Hugo de Medina –Elena- ¿o sí?
-Estaban en el cementerio con palas, y eso es suficiente para considerarlos sospechosos –inspector.
-¡Son sólo sospechas! –Boris.
-¿Por qué los defiende?
-Porque Guillermo y su esposa trabajaban para mi patrón, sé que lo apreciaban y serían incapaces de profanar su tumba.
Elena lo mira con adoración.
-¡Él confía en nosotros! –festeja Guillermo.
-No puedo dejarlos en libertad, primero tenemos que investigar qué hacían a esa hora en el cementerio –inspector serio- ¡enciérrenlos!
-Por favor don Boris, no permita que hagan eso con nosotros –Elena.
Y todos gritan, pero se los llevan.
-Yo también me voy –el administrador- don Boris no se preocupe, tengo vigilantes cuidando la tumba de don Hugo, permiso –se marcha.
Boris- Me imagino que los Burke pueden salir bajo fianza.
-Sí, eso está dentro de la ley, siga al sargento Rojas, y de paso nos colabora dando su declaración sobre el caso de don Arturo de Linares.
-¡Como usted diga! Permiso –Boris.
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Algún lugar.
-¡Yo sé defenderme sola! ¡Adiós! –Beatriz trata de irse.
-Deja de decir estupideces, si te atreves a dejarme te mato.
En ese momento pasa un carruaje, el de Hugo.
Fabio lo detiene- ¡Alto!
Hugo lo mira.
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Poder Judicial.
El doctor Max trata de ver a los Burke- Es necesario que yo haga la inspección sanitaria en las celdas, como es la costumbre señor inspector.
-¡No es necesario! No hay ningún detenido enfermo.
-Presos nuevos, es una obligación legal revisarlos a todos- y saca un papel- Orden del servicio de sanidad del estado, todos los prisioneros deben tener exhaustiva inspección para evitar el contagio de plagas y enfermedades una vez al mes... si usted no lo permite... ¡no hay problema! Pero tendrá que asumir las consecuencias.
-Los únicos nuevos son los Burke.
-¡Esos miserables deben estar llenos de piojos!
Marina los escucha.
-¿Se imagina lo que pasaría si llegan a contagiar a don Arturo de Linares? –doctor Max.
-¡Arturo de Linares está en otro piso! Pero pase, yo lo acompaño.
-¡Qué casualidad que el doctor Max busque a los Burke! –Marina- ¡voy a buscar a Boris!
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Boris firma su declaración – Firme ahí por favor.
-¡Perdón! –entra Marina.
-Permiso –Boris se levanta luego de firmar -¿qué pasa?
-Algo rarísimo, el doctor Max dice que viene a revisar a los presos, pero yo creo que vino a buscar a los Burke.
-¡Vamos! No me gusta nada.
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Camino.
-¡Qué sorpresa don Alcides! –Fabio se quieta el pañuelo de la cara- ¡baje de su carruaje!
Desde una esquina Beatriz los vigila.
-¡Ahora! –ordena Fabio a punta de pistola- déme todo lo que trae.
Hugo simula buscar su dinero y luego de un movimiento diestro le dispara y le hace perder el arma-¿Dónde está Beatriz?
-¡Aquí estoy Alcides! Suelta el arma –lo apunta.
Hugo la mira.
Beatriz lo reconoce- ¿Tú?
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ex Residencia Medina
-¿Cómo se atreve a decir que mi hijo tiene a su esposa? ¡Esa es una acusación muy grave! –Gladis.
-Yo mismo vi a uno de sus hombres, trabaja para su hijo Arturo.
-Seguramente lo hicieron por iniciativa propia, los empleados quieren mucho a Arturo y al igual que yo no quieren verlo en la cárcel.
-Por favor ayúdeme, hable con su hijo, dígale que me regrese a mi esposa.
-Usted está sufriendo por su esposa y yo me siento muy mal al ver a mi hijo Arturo encerrado en una celda... ¡ojala usted también pudiera ayudarme! – ( la vampira
)- hablando con su hija Soledad.
(chantajista!!
)
-¡Lo haré! Hablaré con Soledad para que no declare en contra de su hijo Arturo aunque él haya intentado matarlo –acuerda Lucas.
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En otro lugar Ester grita como loca- ¿Qué me van a hacer? –llora a gritos.
-¡Cállese vieja gritona!
-No le he hecho nada a nadie, no me hagan daño.
-Usted va a salvar a nuestro jefe.
-¿Cuánto tiempo me van a tener aquí?
-Si todo sale bien, hoy mismo vamos a solucionar las cosas, mantenga la boca cerrada y haga lo que le decimos.
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Un camino.
-¿Qué estás esperando? –se impacienta Fabio- ¡dispara! ¿no era el momento que estabas esperando?
-Es un error –duda Beatriz- es mejor dejarlo ir.
-Ni se te ocurra, a este desgraciado le haremos pagar todo lo que te ha hecho –y Fabio toma el arma y apunta a Hugo.
Hugo lo apunta al mismo tiempo.
-¡Suelta el arma! O te juro que te mato, Fabio –grita Beatriz.
-¿Qué estás diciendo? ¿se te olvidó que este desgraciado fue el que te violó?
-¡Yo sé lo que hago!
Y Hugo desarma a Fabio y sube al carruaje.
Beatriz feliz sube a su lado y ambos huyen.
Fabio queda enojado y rabioso.
(ayayay, no!!! ahora si Hugo se queda todos estos meses/años con Beatriz!! que desastre!!
)
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Poder Judicial.
El doctor Max prepara una jeringa con arsinico probablemente.
-¿Vino a ayudarnos? –duda Elena.
-Claro que sí, ¿cómo los iba a dejar solos en esto? Le dije al inspector Duarte que tenía que vacunarlos y lo voy a hacer para no despertar sospechas.
-¿Vacuna de qué? –Elena.
-¡Yo prefiero la horca! –grita Burke.
-Es para que el cuento resulte más creible.
-¿Y desde cuando usted tan amable con nosotros? –y Elena no deja que ‘vacune’ a Guillermo- ¡no lo toque!
-No voy a permitir que abran la boca.
Boris llega- ¡Déjelos! –le grita.
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Un camino.
-Mi amor, qué bueno que estés bien –feliz Beatriz- pensé que no te iba a volver a ver.
-Beatriz, quiero que sepas que estoy enterado que te fuiste con ese hombre por tu propia voluntad –le corta Hugo.
-Tú sabes que mi mamá y mi hermano sólo quieren internarme en ese sanatorio, no cuento con ellos para nada... ¡y no tenía dinero! Y como Fabio se ofreció a ayudarme tuvo que aceptar.
-Beatriz... ¡pero Fabio es un criminal!
-¡Lo sé! Pero entiéndeme mi amor, no tenía alternativa, perdóname –y se apoya en su hombre.
Hugo mira a lo lejos- Bueno, lo importante es que ese tipo no se cruce otra vez por tu vida –suspira cansado.
Pero Beatriz está en el cielo- Ahora que estás a mi lado, no necesito a nadie.
Beatriz se acerca para besarlo pero Hugo la rehuye y arrea a los caballos.
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Casa Obregón.
-¿Qué te dijo la mamá de Arturo? –Soledad espera a Lucas.
-Siéntate, nos va a ayudar...
-¡Gracias a Dios! –festeja Soledad.
-Pero hay un problema y va a ser difícil para ti, doña Gladis va a hablar con su hijo siempre y cuando tú no declares en contra de Arturo de Linares.
-¡Esa señora se enloqueció! Arturo trató de matarme –se enoja Soledad- ¡no me puedo quedar callada! –se pone furiosa y se siente mal.
-¡Debes estar tranquila, Soledad!
-Papá, yo no puedo creer que exista gente tan injusta.
-A mí no me sorprende, era obvio que nos pediría algo a cambio.
-Está bien –suspira Soledad- ¡no voy a declarar en contra de Arturo de Linares! Y lo hago únicamente porque está primero mi madre y mi hijo ante cualquier cosa –enojada.
-Me parece muy bien, hija.
-Solamente espero que algún día Arturo de Linares pague por todas las maldades que está haciendo, papá.
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Poder Judicial.
-¿Qué les iba a hacer, doctor? –con desconfianza Boris.
-Sólo quería vacunarlos, para evitar las infecciones y las plagar.
-Elena y Guillermo ya no están detenidos, pagué la fianza.
Guillermo le salta encima - ¡Yo sabía! Que no nos iba a dejar encerrados en esta celda, esa señor... me iba a inyectar.
Elena lo besa- Boris, eres mi héroe.
Guillermo se pone celoso.
El doctor Max los mira con disgusto.
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Al salir del Poder Judicial Boris se encuentra con Soledad y su padre.
-¡Boris! –lo llama Soledad – que sorpresa, pensé que estabas fuera de la ciudad.
-Se me presentó algo que no esperaba y no he podido viajar –y a los Burke les pide que lo esperen en la carreta con Marina- vine a dar mi declaración sobre lo que pasó con Arturo de Linares, me imagino que usted viene a lo mismo.
Soledad se pone nerviosa y se apoya en su padre- Sí, justamente venía a hablar sobre eso.
En ese momento llega el inspector- ¡Qué bueno que la veo señora Soledad! Tiene que darse prisa en poner la denuncia, no podemos detener a Arturo de Linares por más de 24 horas si no hay alguien que ponga una denuncia en su contra.
-Claro... inspector... le agradezco mucho, pero tomé una decisión y... ¡ya no voy a poner ningún denuncio (sic) contra Arturo de Linares!
Boris y el inspector se quedan boquiabiertos.
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Un hotel en el camino.
Hugo y Beatriz se toman una copa de vino tinto en una habitación.
-Eres muy ocurrente Hugo, esto de hacernos pasar por esposos, fue muy divertido, ahora tú eres Sebastián Montes y yo Rita Valbuena de Montes... nada me haría más feliz que ser tu esposa en realidad.
-Beatriz... –le corta Hugo- yo lo dije para no despertar sospechas, tú y yo somos un par fugitivos.
-¡Ahora lo único que importa es que estamos aquí y que vamos a empezar una vida juntos! –brinda feliz Beatriz.
-¡No! no quiero que pienses lo que no es, entre tú y yo nunca va a pasar nada Beatriz, no es bueno que te hagas ilusiones y luego otra vez termines lastimada.
-Es por ella, verdad –triste Beatriz- la sigues amando.
-Ni siquiera merece la pena que pensemos en ella –Hugo suspira.
-A mí me da la impresión que sucedió algo más... ¡puedes confiar en mi!
-Me estuvo engañando con mi hermano Alcides desde mucho antes de comprometerse conmigo, ahora... está esperando un hijo de él.
Beatriz se sorprende.
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Ciudad.
-¡Señora, me parece muy extraño que usted no quiera dar su declaración en contra de Arturo de Linares! –Boris- ese hombre estuvo a punto de matarla.
-¿Acaso ha recibido alguna amenaza o algún tipo de presión para que no lo acuse? No tema y dígamelo.
Soledad mira al suelo.
-No se trata de eso, inspector, lo que sucede es que mi hija está embarazada.. . y el médico le ha dicho que no puede ir y venir a la estación a declarar... usted sabe... lo del juicio y todo lo que implica, así que hemos desistido –Lucas.
-Usted fue la más afectada esa noche, señora Soledad –inspector- si usted no lo denuncia, así tengamos la declaración del señor Goncalves, tendremos que dejar en libertad a don Arturo de Linares.
-inspector, yo le agradezco, pero ya conoce nuestras razones... ¡le pido que proceda cómo considere! Con permiso –los deja.
El inspector se marcha.
Boris la sigue- Señora, espere.
-Yo ya no quiero hablar más del tema –le corta Soledad- ¿sí?
-Señora, yo la conozco muy bien –ruega Boris- usted no es de las personas que se quedan calladas cuando alguien les hace daño, confíe en mí, dígame la verdad... ¿hay alguien detrás de todo esto?
(wow!!
Mi héroe Boris, hasta él tiene más confianza en Soledad que Hugo!!! BRAVO FLAVIO PENICHE
http://www.imdb.com/name/nm0671869/
)
Soledad lo mira y duda – Arturo de Linares... esta mañana fueron unos hombres y se llevaron a mi madre de mi casa, yo lo único que quiero es protegerla –le cuenta Soledad a punto de llorar- ¡no quiero que Arturo de Linares le vaya a hacer daño!
Boris entiende.
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Un escondite.
Ester amarrada y con venda en los ojos, logra liberarse de sus ataduras- Infelices, van a ver lo que les va a pasar cuando les cuente a las autoridades –y huye.
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Ciudad.
-Señora, si me da un poco de tiempo... tal vez yo pueda rescatar a la señora Ester.
-Gracias Boris, pero yo prefiero que no hagas nada, se trata de la vida de mi madre, Arturo de Linares es un hombre muy peligroso y no quiero que tengamos que correr un riesgo innecesario, entiéndeme.
-Estoy de acuerdo con mi hija, Boris, gracias por sus buenas intenciones, pero nosotros los de Obregón vamos a resolver este asunto, gracias.
(ahahah!!
Me hiciste reír Luquitas, con lo inutil que eres y todavia con ínfulas! )
Lucas sube al carruaje.
-Yo te alcanzo –Soledad se demora- Boris... yo sé que a lo mejor éste no es el momento, pero... también quería que cuando puedas pases por mi casa... hay algo que tengo pendiente sobre Hugo y quisiera preguntarte... ¡no me queda claro lo de su muerte!
Boris se siente incomodo y traga saliva- Con mucho gusto señora, así será, cuando pueda pasaré por su casa.
(interesante esta invitación... parece que dará oportunidad a Hugo de saber de Soledad
)
En ese momento aparece Arturo libre- Veo que recapacitaste... ¡celebro tu sensatez Soledad!
-Ya conoce mis razones –lo enfrenta Soledad- estoy cumpliendo con mi palabra así que espero que cumpla con la suya, permiso –le da la espalda.
Boris los mira y luego se acerca a Marina y a los Burke.
-Tenemos que evitar que Arturo de Linares se salga con la suya.
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ex Residencia Medina.
Gladis está averiguando- No te hagas el idiota conmigo, sé muy bien que Arturo te dio la orden para que la detuvieran, ¿dónde está? Arturo está en la cárcel, habla o te despido ahora mismo.
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Ciudad.
Elena pelea con el doctor Max.
-Agradézcanle a Boris que no los maté, pero yo no voy a ir a la cárcel por su culpa.
Boris llega- ¡Max! Le suplico que no se vuelva a meter con los Burke o se las verá conmigo.
-¡No sé por qué defiende a este par de ratas!
-Los Burke no gozan de toda mi confianza, pero ellos rescataron a mi patrón cuando lo sacaron de su tumba.
-Si estos idiotas abren la boca todos estaremos perdidos, incluso usted Boris.
-No vamos a abrir la boca –jura Elena.
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Hotel.
Hugo está tomando de más – Porque yo en realidad... en realidad... ¡creía que ella era distinta!
-Ya no pienses en ella mi amor.
-¡No pienso en ella! –se enoja- no...pienso en mí, en lo iluso que fui –y bebe.
-No merecías ese engaño, pero estabas ciego mi vida.
-Me engañaron, se burlaron de mí.
Beatriz se acerca y se arrodilla a su lado- Ya no te atormentes más –lo empieza a acariciar seductoramente- si de verdad quieres sacar a Soledad de tu corazón.
-¡Se burlaron de mí! –repite Hugo.
-Tienes que empezar a olvidarla –le abre la camisa- no hables de ella, mientras más lo haces, más la recuerdas.
Hugo la mira- ¿Crees que será fácil?
-Mi vida, el corazón es muy engañoso... ten cuidado... ¡del odio al amor hay un solo paso!
Hugo mira a lo lejos.
Beatriz lo besa – Tú lo que tienes que hacer es abrirte a otras mujeres, a otra vida, mi amor.
Hugo se resiste blandamente- Beatriz...
-¡Yo no espero nada a cambio! Sólo quiero ser un refugio para ti –lo besa- por favor déjame ayudarte, quiero que en tus ojos vuelva a haber alegría y que tengas ganas de vivir... ¡vas a ver, voy a conseguir que te olvides de ella para siempre!
Hugo la besa.
(yikes!!!
no Huguito... NO COMETAS ESTE ERROR!!! )
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Ciudad.
Fabio camina por la plaza- ¡Malditos! Les haré pagar por lo que me hicieron
Un canillita grita - ¡Extra! Última noticia, al derrumbarse la mina abandonada fue muerto el abogado Alcides de Medina, última noticia.
Fabio sorprendido compra el diario y lo lee- Al derrumbarse la mina abandonada fue muerto el abogado Alcides de Medina –y piensa- si realmente Alcides de Medina está muerto... ¿quién es el hombre que está con Beatriz?
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Hotel.
Hugo se separa de Beatriz- ¡Beatriz, perdóname! –la empuja- perdóname.
(uff... menos mal!!
-No te preocupes, yo entiendo.
-Tú mereces respeto –Alcides se levanta.
-Eres el hombre más maravilloso que he conocido –Beatriz suspira- ¡siempre tan correcto! Sólo necesitas tiempo para sanar esa herida, tú mereces ser feliz.
Hugo la abraza- Gracias por tu comprensión, gracias, tú siempre me has amado con devoción, es una pena que yo no pueda corresponder a tus sentimientos.
-No te preocupes, yo sabré esperar... y si ese momento nunca llega me conformaré con ser tu amiga y estar cerca de ti.
Hugo le acaricia y la vuelve a abrazar.
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Un camino.
Ester corre por el camino y consigue que un hombre la esconda en su carreta y la lleva a la ciudad.
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Casa Obregón.
-Tranquilos, les traje un te.
-Tengo miedo que le hagan daño, no confío en Arturo, no confío en su palabra –Lucas.
-Yo tampoco confío en él, papá, pero no nos queda de otra, más que tener fe.
-Deberían darle la horca por todo lo que ha hecho –Úrsula.
-Merece lo peor –Lucas.
-Y nos tiene en sus manos, no podemos delatarlo o mi mamá correría peligro, me siento tan impotente –y Soledad mira a lo lejos- ¡sé que si Hugo estuviera vivo, nada de esto estaría sucediendo! –y cierra los ojos.
(hum... escuchará Hugo!!!
)
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Hotel.
Beatriz espía cuando Hugo recibe un telegrama- ¿Pasó algo?
Hugo lee y no le contesta.
-¿No confías en mi? No te preocupes, si no quieres no me cuentes.
-Soledad no pudo denunciar a tu hermano porque él tiene secuestrada a doña Ester –le cuenta Hugo.
-¡Soledad iba a denunciar a Arturo! ¿por qué?
-Porque él estuvo tratando de cobrar un dinero que le debía Alcides y casi mata a Soledad... ¡me preocupa lo que tu hermano le pueda hacer a esa señora!
-Tal vez... yo sé donde está.
-¿Por qué habrías de decirlo? Se trata de tu hermano.
-Porque quiero demostrarte que estoy de tu lado –le sonríe dulce- y que puedas confiar en mí... ¡Arturo acostumbra a llevar a la gente con la que tiene problemas a las ruinas de una iglesia! Al oriente del bosque.
-Yo sé de qué iglesia me hablas –le besa la frente- nos vemos al rato, gracias.
Hugo se marcha.
Beatriz sonríe –Lo siento hermanito, por amor a Hugo soy capaz de cualquier cosa... ya veras Hugo de Medina, tarde o temprano serás mío, sólo mío.
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Bar.
Hércules averigua por Enrico.
-¿El hombrecito que siempre acompañaba a su amo, don Jeremías Montenegro? Pero cuando murió el viejo, nadie volvió a verlo.
-Ahora se dedica a robar –dice Hércules.
-¡Eso no puede ser!
-Ese desgraciado se robó parte de la herencia que don Jeremías le dejó a su esposa, mi madrina, doña Rebeca, y ahora ofrece una gran recompensa para quien lo encuentre.
-¿Una buena cantidad?
-¡Pase la voz por el pueblo! Que todos sepan que ese desgraciado tiene precio.
(malvado Herculitos... metiendo en problemas y calumniando a Enrico!!
)
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Refugio Enrico.
-Si don Jeremías dejó marcadas las paginas... ¿dónde están esas malditas pistas?
Se escucha la voz de don Jeremías “Has sido un empleado bueno y fiel, por eso te dejaré a ti mi tesoro, Rebeca y Hércules son malos y si te lo digo ellos podrán aprovecharse de ti.
-No le entiendo don Jeremías.
-Las cosas hay que ganárselas, yo te daré pistas, la primera la encontraras en las paginas de un libro, busca entre las líneas, lleva el nombre de una mujer”
-Me pareció en algún lugar... –y busca- aquí... ¡en tu soledad acompaña cada mañana al despertar!... ¡Soledad! Esa es la pista.
(SE LOS DIJE!! EL TESORO ES SOLEDAD!!
apuesto que es la hija de Jeremias!! )
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Ciudad.
Fabio reflexiona- La única manera que haya sobrevivido es que no sea Alcides, no.. Hugo de Medina está enterrado... ¡pero Beatriz se fue muy tranquila con él y Beatriz odiaba a Alcides de Medina! Esto está muy raro.
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Boris sale del telégrafo –El telegrama no ha llegado –a Marina que lo espera.
-¿Crees que don Hugo responda pronto?
-Eso espero, en cuanto sepa lo que pasó con la mamá de Soledad me dirá lo que debo hacer.
-¿Y por qué no aprovechamos el tiempo y nos vamos para un hotel?
Boris la mira sorprendido.
Marina sigue nerviosa- ¡Quiero darme un baño! Descansar y un tiempo a solas no nos vendría nada mal.
-Es una propuesta muy tentadora ¿no crees? –la besa.
Pero en ese momento sale el del telégrafo -¡Acaba de llegar la respuesta que estaba esperando!
-¿Qué dice don Hugo? –sonríe Marina.
-¡No podía ser mejor! –festeja Boris.
-¡Dime que nos va a dar un tiempo para estar solos! –suspira Marina.
-¡Nada de eso! Tenemos algo importante qué hacer.
Marina pierde la sonrisa.
(hum... pobre Marina!!!
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Un lugar.
-Señora, llegamos –le dice el hombre de la carreta a Ester.
(humm...
-¡Usted dijo que me llevaría a la ciudad!
-¡Que mala suerte señora de Obregón! Haber tenido el atrevimiento de escapar y ser rescatada por un hombre que trabaja para mí –y Arturo paga al hombre.
-Gracias señor.
-Tú no me puedes hacer daño Arturo –ruega y llora.
-Se equivoca señora de Obregón, este intento de escapar, seguramente para denunciarme le va a costar la vida.
#
Casa Obregón.
-¡Dios mío! Te ruego, te suplico que mi mamá no corra peligro... por favor –reza Soledad en su cuarto.
En ese momento un viento extraño pasa al lado de ella y se levanta y busca.
-¡Soledad! –aparece Enrico.
Soledad se lleva el susto- ¡Me asustaste! ¿por qué no entras por la puerta? ¡debes anunciarte antes de entrar a mi habitación! –le regaña.
-Soledad, necesito de tu ayuda.
-Dime que pasa, ¿en qué te puedo ayudar?
-¡Estoy buscando el tesoro de don Jeremías! ¿te acuerdas? Te hablé el otro día.
-¡Aha! –Soledad no parece muy segura - ¿qué tengo que ver? No sé nada, además yo tengo mis problemas.
-Mira... –y Enrico cierra los ojos- a tu mamá se la llevaron unos hombres... ¿no es así?
-¿Qué? Enrico... ¿qué sabes?
Enrico se concentra - ¡Sí! Tu mamá corre peligro, su vida está en peligro en este mismo instante.
(OH NO!!! seguro que Soledad corre a salvar a su madre!!!
cuidado con el bebé!!
)
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-¡No! –ruega Ester- no me mates, no voy a decir nada, no lo hagas.
-Es muy tarde para esos lloriqueos, cometió un error muy grave al tratar de escapar... –Arturo- no es una persona de fiar.
-Te lo suplico, tengo una familia que cuidar, si me matas va a ser peor para ti.
Arturo la apunta fríamente - ¡No lo creo! La policía pensará que se trató de un terrible accidente – y la empuja hacia un precipicio.
-¡No! –grita Ester.
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Hotel.
Hugo regresa.
(OH NO!! Y yo que pensaba que Hugo había ido personalmente... en fin.. claro... es lógico
)
-¿Pudiste mandar el telegrama? –Beatriz.
-Sí, sólo espero que Boris lo lea a tiempo.
-¡Perfecto! Ahora sí podremos bajar a cenar al restaurante.
-Beatriz, me da mucha pena pero estoy muy cansado, ve tú.
-Hugo, necesitas salir, distraerte, ver caras nuevas, esto te va a hacer bien para empezar con tu nueva vida.
Hugo no parece entusiasmado con su nueva vida.
-Además si de verdad quieres olvidarte de Soledad, debes ayudarte a ti mismo.
Hugo acepta- Bueno, está bien.
Pero en ese momento entra Fabio - ¡Quietos! –los encañona – Aquí hay algo muy raro, si Alcides quedó enterrado por la explosión de la mina... ¿quién diablos es usted señor?
Hugo lo mira sin responder.
(hum... creo que Fabio va a morir... sabe demasiado...
)
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AVANCE
Alguien muere mañana, Beatriz o Fabio.
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