) – martes 25 de marzo 2008
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Casa Dr. Max
El Dr. Max ríe feliz- ¡Qué noche tan maravillosa! –festeja- si todo es como yo lo pienso, la bebé trae el mismo mal que la familia Medina... –busca un libro- Sí, aquí está –lo hojea- “el factor hereditario es de tener en cuenta, en familias dónde hay miembros que tienen catalepsia sus hijos pueden no padecerla pero eso no asegura que puedan heredarla a otro miembro de la familia” ¡perfecto! eso quiere decir que Alcides pudo no tener la enfermedad pero sí su hijo... ¡Eva! –y corre al cuarto y al closet- ¡es la mejor noticia que he tenido, perdimos a Hugo de Medina pero ahora tenemos al niño! después de su nacimiento será mío... ¡y cuando lo estudie descubriré el secreto que esconde su enfermedad... –y acaricia el closet y lo abre y una luz verde lo ilumina- ¡será tu salvación, esa criatura te regresará a la vida mi amada Eva! –le sonríe- ¡el hijo de Soledad Obregón te regresará a mí para siempre, para ser felices, tú y yo! –llora- ¡eternamente felices!
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(hehehe la muerta da luz verde!!
)
El Dr. Max cierra la puerta del closet- ¡Qué injusta es la vida conmigo! –se pone muy triste y mira una foto- ¡Mi Eva, mi amada Eva! –la foto muestra una pareja joven - ¿por qué la vida tenia que arrancarte de mi lado? ¡la total felicidad rota! –llora- ese destino amargo lleno de sombras e incertidumbres... –mira al cielo- ¡pero ahora todo será distinto! por fin voy a hacer justicia a nuestro amor después de todos estos malditos años de investigar, de búsquedas, servirán para traerte de nuevo a mi lado... ¡sí! para estar juntos como debió ser –y llora con espasmos.
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Un alto en el camino.
Hugo atiza un fuego y Marina lo escucha- ¡Sólo si las circunstancias llegan al límite! sólo entonces le diremos a todos que estoy vivo.
-Señor, en la ciudad usted tiene muchos enemigos y no dudaran en sacar provecho de la situación.
-Boris tiene razón, empezando por el señor Arturo de Linares, él nunca ha ocultado el odio que tiene por usted y su difunto hermano don Alcides.
-¡No puedo permitir que Soledad y mi sobrino corran peligro! ya buscaremos la manera de resguardar mi seguridad.
El viejo y bondadoso doctor Sirak muy cerca- Por lo que dices parece que esa mujer causó una pasión muy profunda en tu corazón.
Hugo sonríe triste- ¡Esa mujer lo fue todo para mí! tanto que me hizo vivir la ilusión que podía curarme de mi enfermedad.
-Por lo que dices la historia terminó muy mal, muy dramáticamente.
-Fue lo que tenía que ser –pierde la sonrisa.
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Casa Obregón.
Soledad en cama y en avanzado embarazo.
-No es necesario que te quedes a acompañarme, papá, ya hiciste lo mejor, vete a descansar –Soledad lo besa.
-¡Te quiero tanto! –Lucas la abraza.
Antonia entra con una bandeja- ¡Lucas! ¿todavía aquí? vete a descansar, ha sido un día muy largo para todos, yo me quedo con Soledad, le traje un té caliente para que pueda conciliar el sueño.
Soledad la mira con aprehensión.
Lucas se despide.
-Papá, gracias por lo que hiciste –repite Soledad y le besa la mano.
-Antonia, buenas noches, cuídamela.
Al quedar sola Antonia baja la cabeza- Soledad, quiero pedirte perdón.
Soledad no sonríe- Está bien... entiendo que fue un momento muy difícil para todos, y sé que tanto tú como mi mamá querían ayudarme.
-Ahora entiendo que fue un grave error apoyar al doctor en eso... pienso en lo que hubiera podido suceder.
Soledad la mira con horror.
-En lo que habría pasado si te hubiera sacado esa criatura –sigue Antonia - ¡me aterroriza! sería algo que nunca me podría perdonar.
-¡Yo no quiero pensar más en eso! ¿para qué piensas tú? ¡olvidemos! lo importante es que mi hija está bien.
-Gracias por tu comprensión, Soledad, estoy aquí para ayudarte en lo que sea... para eso vine a esta casa, para cuidar de ti.
-Gracias tía –seca.
-¡Buenas noches, Soledad! –se retira altiva.
Soledad se queda alerta y con miedo.
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Al otro lado de la puerta la bruja se transforma- ¡Dios mío! ¿qué está pasando? ¡nadie puede explicarse que este bebé estuviera muerto y de un momento a otro su corazón volviera a latir! –se santigua- ¡todo esto me da miedo! es terrible... –y piensa- “ ¡pobre de ti Soledad! tu hijo es un castigo del cielo por haber fallado en este mundo a los preceptos de urbanidad y cultura, cada vez lo confirmo más, esa criatura no debe estar a tu lado... ¡es cómo una maldición para ti y hay que alejarlo!” –y luego mira a lo lejos- Cuando nazca lo regalaré... no permitiré que sigas sufriendo sobrina mía... ¡no!
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Hacienda Montenegro.
Guillermo persigue a Elena que tiene el violín- Esta porquería, nunca habías sido así duro... ¿es más importante esto que yo?
-¡Sí, señora! ese violín me hizo una persona decente, importante.
-¡No te lo voy a entregar! mira lo que hago con tu maldito violín –y lo destruye y lo hace pedazos.
Guillermo se queda mirando los restos del violín estupefacto.
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Casa Obregón.
-¿Tú qué haces aquí? –al entrar a su habitación Ester.
-Ya lo ves, voy a dormir.
-¡No voy a compartir mi cama contigo, sinvergüenza! –le grita- ¡fuera de aquí!
-Pero Ester... por favor... no te pongas en ese plan... –le pide disculpas.
-¡No te justifiques, me engañaste! me cambiaste por una cualquiera, por una mujer que ni siquiera sabes quien es.
-Estoy arrepentido, tienes que creerme, sé que te fallé pero necesito que me perdones.
-¡Cómo has cambiado Lucas! ¿o acaso siempre estuve engañada? no sería nada raro que lo dijo el tal Hércules sea cierto, tal vez sí me engañaste con Rebeca.
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Hacienda Montenegro.
-¡Mi violincito! mira lo que le hiciste –llora Guillermo- ¿ahora qué voy a hacer sin ti?
-¡Tú me hiciste enojar! es sólo un pedazo de madera –se apena Elena.
-Tú no comprendes, mi alma de artista... pero esto lo vas a pagar muy caro, Burke.
-¿Qué haces?
-¡Me vas a pagar lo que me hiciste! –Guillermo la persigue.
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Casa Obregón.
-Ese muchacho no sabía lo que decía, estaba borracho, enloquecido, decía cosas sin sentido, hasta dijo que su amante era su madrina.
-¡No te creo! –le corta Ester- tú acabaste con la confianza que te tenía, fuera de aquí –y le tira su almohada.
-¡Está bien! –acepta Lucas- Soledad no debe darse cuenta de lo que pasa entre nosotros Ester, ella está muy enferma y no podemos hacerla sufrir más.
-En eso estamos de acuerdo, pero no vas a dormir más aquí.
-¡Lo que tú quieras! pero quiero que sepas algo, no importa lo que hayas visto... ¡yo te sigo amando, Ester!
Ester baja la mirada.
-¡Ester! te juro que voy a luchar para remendar mi amor, y recuperar tu amor y confianza, ¡nunca te voy a perder! ¡nunca! –sale.
Ester corre a la puerta y llora.
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Un camino.
-Patrón, hay algo que me preocupa –Marina.
-Marina, no molestes a don Hugo con tus cosas – Boris.
-Simplemente hay algo que quiero saber.
-¿Cuál es tu preocupación, Marina? –Hugo.
-¡Patrón, desde que nos vinimos a este lugar tan lejano usted nos dijo que se quería olvidar de la señora Soledad! y ahora estamos regresando para ayudarla... ¿usted no cree que esto puede despertar el amor que usted siente por ella?
-¡No! ella jamás volverá a entrar a mi corazón –afirma Hugo.
-¡Marina! –se enoja Boris.
-¡Qué la haya sacado de mi corazón no significa que le desee mal! –aclara Hugo- además Soledad será la madre de mi sobrino, no puedo permitir que mi sobrino sufra un ataque de catalepsia y sea enterrado vivo... –mira una brasa- ¡no lo puedo permitir!
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Hacienda Montenegro.
Guillermo recoge las astillas de su violín- ¡Eres una insensible! no comprendes nada Elena... me voy de tu lado.
-¿Qué estás diciendo?
-¡Además de torpe ahora eres sorda!
-¡Vete Guillermo! no me amenaces, Guillermo Burke, porque yo nunca le he rogado a un hombre, pero si te vas a ir atente a las consecuencias, porque nunca más me vas a volver a ver Guillermo... ¡idiota!
Guillermo se marcha.
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Casa Obregón.
Soledad cuida a su flor con amor.
-¿Pudo dormir después de todo lo que pasó anoche? –entra Ursula con el desayuno.
-Sí, aunque fue muy difícil.
-¡Todo gracias al error del Dr. Max! ¿cómo se le ocurre decir que su hija estaba muerta?
-¡Fue un error terrible! pero todos nos podemos equivocar.
-Pero una equivocación que pudo haberle costado la vida a su hija, yo estoy de acuerdo con la señora Ester, ella va a seguir buscando otro médico que la atienda.
-Esperemos que lo encuentre, porque yo sí me sentiría mucho más tranquila.
-Tengo algo que contarle, estuve muy temprano en el mercado y todo el mundo estaba hablando del escándalo de la taberna.
-¿De la Dama Misteriosa?
-Un tal Hércules, se acuerda, armó una pelea terrible.
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Poder Judicial
-Lo que hiciste anoche fue una reverenda estupidez, no solamente desataste el caos sino que te dejaste atrapar.
-Don Arturo no pude evitarlo, me dio rabia ver a esos hombres con mi mujer.
-No necesito explicaciones, no sé en qué mal momento se me ocurrió ayudarte a entrar a la taberna, me equivoqué contigo.
-Yo le ayudaré con Eloisa.
Pero Arturo se niega a pagarle la fianza- Anoche Eloisa aceptó convertirse en mi esposa, estás despedido.
-Pero no me ha pagado nada.
Arturo se marcha.
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Residencia Rebeca.
-¡Cómo que Rebeca nos descubrió! –grita Eloisa.
-La amargada de tu tía me vio salir de tu habitación y le tuve que contar toda la verdad, le dije que somos amantes y también le dije que fingía ser amanerado para lograr resultados en mis reportajes.
-¡Eres un idiota! ¿te das cuenta?
-¡Claro que lo sé! sabe mi secreto.
-¡Debiste negarlo todo!
-¡Sí salí medio desnudo de esta habitación! no te preocupes, ya hice un arreglo con ella.
-Mi tía no es de arreglos, no dudará en sacar provecho de esta situación.
-¡No diré nada a nadie si Francisco cumple con su parte! –entra Rebeca- sólo tiene que ayudarme a recuperar el espectáculo.
-No se preocupe Rebeca... ¿por qué no lee? saqué un boletín sobre la dama misteriosa, espero que esté satisfecha.
-¡Necesito que me ayudes a promocionar mi espectáculo!
-Por supuesto, pero tendría que hacerle una entrevista a la dama misteriosa, hacerle preguntas indiscretas, el público como yo están interesados en saber... ¿cómo te hiciste cantante, de dónde sacaste esas habilidades cariño?
-¡No te metas conmigo Francisco! –le acaricia- porque tu reputación cómo periodista y como hombre se verían muy afectadas.
Paquito se marcha.
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Casa Obregón.
-He estado investigando en la ciudad sobre la vida de Hugo de Medina –Antonia- y la gente me ha dicho que era un hombre muy oscuro.
-¡Sí, era un hombre muy extraño! por eso nunca quise que Soledad se le acercara –Ester- pero ya ves cómo es la vida, mi hija se enamoró locamente de él.
-¡Y mira cuánta desgracia ha traído a su vida!
-Sí, es verdad.
-Ester... voy a decirte algo... ¡pero me parece que lo más justo es que esa criatura no viva entre nosotros!
Ester la mira con espanto- ¡Qué dices Antonia! ¿te volviste loca?
-¡Piénsalo bien, Ester! esa criatura sólo traerá maldiciones a esta casa.
El Dr. Max entra y escucha escondido.
-Eso de que primero está muerto en el vientre de la madre y luego que no se me hace una señal muy clara de que a su alrededor sólo hay maldición.
-¡No me gusta lo que estás diciendo!
-¡Por el bien de la vida de Soledad! por el amor que todos le tenemos, por esa criatura misma... creo que lo mejor es esperar que esa criatura nazca y luego entregarlo en adopción o a un monasterio si es varón.
-A mí no me gustó cuando me enteré de la existencia de ese bebé, pero jamás Antonia... ¡le haría una cosa así a mi hija! –se levanta furiosa.
(Genial... cuidado Antonia porque Estercita puede ser muy mala!!
)
-¡No te alteres, Ester! tan sólo era una idea.
-Doctor.... –ve al Dr. Max.
-Vengo a visitar a la señora Soledad, después de lo sucedido anoche... ¡tengo que visitarla continuamente!
-¡Venga conmigo, voy a acompañarlo a la habitación de mi sobrina! –Antonia se marcha con él.
Al quedar sola Ester se habla a sí misma- ¡Quitarle el bebé a mi hija, eso es una locura!
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En el pasillo Antonia y el Dr. Max murmuran.
-No pude evitar escuchar su conversación con la Soledad Obregón y creo que puedo ayudarle con lo del bebé –propone el Dr. Max.
-¿Qué quiere decir, doctor?
-Usted tiene razón, con lo que ocurrió anoche, esa criatura no puede nacer bien.
-¿Qué es lo que me quiere decir, Dr. Max?
-¡Podemos unirnos para evitar una tragedia más en esta casa! para que Soledad y su familia no vuelvan a ver a esa criatura después de su nacimiento.
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Hugo se pone un pañuelo negro a la cabeza como con dolor de cabeza y recuerda.
A su madre cuando se abre el ataúd, gritando como loca y maldiciendo a todos por no creerle.
-Don Hugo –lo despierta Boris- Ya llegamos a la estación del tren, el próximo sale en una hora.
-Encárgate que instalen al doctor Sirak en el vagón más cómodo.
-¡Sí señor! permiso –se aleja Boris.
Al quedar solo, Hugo mira el anillo de Soledad y suspira- ¡Todo esto lo estoy haciendo para que no sufras cómo lo hizo mi madre! te ayudaré a salvar a tu hijo, pero no te voy a perdonar tu traición –y vuelve a guardar el anillo en su pecho.
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Casa Obregón.
-El niño puede nacer con muchos problemas... me refiero a enfermedades físicas y mentales –el Dr. Max.
Antonia lo mira con horror- ¡Dios santo! Soledad no puede enterarse de esto, está muy delicada.
-¡Así es! usted parece entender muy bien el problema, y estoy de acuerdo con usted, esa criatura viene con una especie de maldición.
-¡Qué puedo hacer doctor! usted vio a Ester cuando hablé sobre la adopción.
-En eso yo puedo ayudarle... ¡puedo decir que el niño nació muerto y desaparecer con él!
Antonia piensa un largo rato- ¡Eso sería lo mejor! es perfecto –se maravilla- ¡pero nadie puede enterarse de esto!
-¡Claro que no! no se preocupe, yo sólo quiero ayudarla.
-¡está bien doctor! vamos a hacer cómo usted dice... me voy a encargarme que Ester no cambie de médico para que sea usted quien reciba a ese bebé cuando nazca.
el Dr. Max sonríe maquiavélicamente- ¡Trato hecho! y de verdad no se preocupe, usted está haciendo lo mejor por su familia.
Antonia sonríe satisfecha- Doctor, usted tiene que prometerme algo, que esa criatura va a quedar en buenas manos.
-¡Claro que sí! si es niña va a un convento, y si es varón a un seminario... ¿qué le parece?
-¡Dios sabrá recompensarlo!
-Permiso –el Dr. Max se aleja.
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Bar.
-¿Qué estás diciendo, Omar? –Guillermo- ¡cómo se te ocurre cancelar el espectáculo de la dama misteriosa!
-Hice cuentas y sólo tuve perdidas, la taquilla apenas cubre los daños por la pelea.
-¿Y yo de qué voy a vivir? viste cómo me recibió el público.
-No voy a seguir adelante.
Pero Margo le trae el diario- ¡Éxito total! y felicitan a los organizadores, y hay promotores para los artistas.
Omar le propone que siga.
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Residencia Rebeca.
-¡Todo este tiempo sostuviste una relación con Francisco a mis espaldas! –Rebeca enojada- con ese idiota viviendo en mi casa.
-¡Sabía que no ibas a aprobar esa relación!
-Me decepcionaste Eloisa, te he tratado de cuidar todo este tiempo, que te relaciones con personas bien, que te cases con alguien que valga la pena... ¡y ahora resulta que estás con ese perdedor de Paquito!
-Entre Francisco y yo no hay nada, ninguna relación sentimental.. Es un acuerdo, Francisco me da información de hombres con dinero y prestigiosos y yo a cambio... ¡no te preocupes! apenas me case con Arturo de Linares dejaré a Paquito.
-¡Más te vale que sepas lo que estás haciendo Eloisa! Arturo es un hombre peligroso y despiadado, y si se llega a dar cuenta que te acuestas con otro hombre... ¡no dudará en cortarte el cuello! –le advierte.
(Y tiene razón! )
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Ex-Residencia Medina.
Gladis le dice a Arturo que Hércules le implora que lo ayude a salir de la cárcel – Donde está detenido desde anoche.
-¡Cómo se atreve! madre, ignóralo.
-¿Por qué no lo has ayudado?
-Además de ser una persona torpe, Hércules es muy violento y ha causado muchos problemas, no tengo interés que siga trabajando para mí.
-¡Pues entonces trabajará para mí! –decide Gladis- pienso pagar su fianza.
(ahahah la vieja está interesada en Hérculitos! )
-No puedes hacer eso –se escandaliza Arturo.
-Hércules es un hombre fuerte, me puede servir mucho como compañía, como cochero, además es un tema que no pienso discutir.
-¡No quiero a Hércules cerca de esta casa!
-Esta decisión ya está tomada, Hércules trabajará para mí te guste o no.
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Casa Obregón.
Soledad preciosa escribe en su diario.
“El tiempo ha transcurrido de manera lenta y silenciosa, entre los recuerdos que tengo de Hugo, mis ilusiones por ver el día que nazca nuestro hijo, mi bebé crece y cada día lo siento más” –y Soledad sonríe y borda- “cómo si quisiera comunicarse conmigo todo el tiempo, la sensación más bella del mundo” –y mira la Orquis Vivantis – “el Dr. Max dice que todo va bien” –ahora con aprehensión - “yo no confío en él, nunca podré hacerlo después de lo que hizo... lo cierto es que no hay ningún otro doctor, ninguno disponible en los alrededores, el doctor Jiménez desapareció misteriosamente de la ciudad”
El Dr. Max se ve confabulando con Antonia y luego amenazando al doctor Jiménez.
“Hablan de la posibilidad que haya sido amenazado” –sigue Soledad- “aunque tampoco se dice por qué” –se ve a Soledad radiante- “pero en la ciudad no es la única parte dónde pasan cosas raras” –está en la mesa y pierde la sonrisa- “aquí en mi casa, mis padres han empezado a comportarse de extraña manera, están distantes, fríos, y aunque nunca les he preguntado por qué... tal vez tenga miedo de escuchar su respuesta”
En la ciudad se ve a Arturo cortejando a Eloisa, con flores.
“A medida que mi bebé crece, puedo notar cómo la vida cambia, no deja de sorprenderme que Arturo de Linares ahora tenga planes de casarse con Eloisa Renán, bueno, al menos eso lo ha mantenido alejado de nosotros.”
Se ve a Gladis paseando del brazo de Hércules.
“Por fortuna todos han empezado a encontrar su lugar en esta ciudad, Hércules como empleado de la señora Gladis, y la dama misteriosa sigue con su espectáculo en la taberna, dicen que se ha hecho tan famosa que mucha gente viene de otras ciudades nada más que a verla”
Y se ve a Rebeca bailando y al público aplaudiendo como locos. Y a Guillermo tocando y teniendo mucho éxito.
“Y también le ha ido bien a Guillermo Burke, lo único malo es que la fama le costó su matrimonio con su inseparable Elena, que no pierde oportunidad para hacerle maldades a Guillermo”
Y se ve a Elena que tira una cáscara de banana para que Guillermo se caiga y éste cae como una bolsa de patatas.
“Si no fuera por todo lo que me cuenta Ursula sobre la gente de esta ciudad mi vida sería bastante aburrida”
Y se ve a Enrico que le trae flores a Ursula que cuida la Orquis Vivantis y que le sonríe agradecida.
“No tengo amigos y sólo recibo las visitas de Enrico... a escondidas claro... ¡además él y Ursula se han convertido en buenos amigos y me acompañan siempre... yo dedico buena parte a mi tiempo a cuidar esas bellas flores que él me dio. Enrico me dijo que algún día esas flores salvarían una vida y ¡yo le creo! aunque no sepa de quien se trate”
Y vemos a Hugo en el tren pensativo.
“ ¡Las cuidaré siempre!” –sigue Soledad – “tanto y como pienso hacerlo con mi hija, cuando venga a este mundo”
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Tres meses después...
Soledad se sienta a leer.
-¡Mi niña! –entra corriendo Ursula- Dios escuchó nuestras oraciones –y le muestra el periódico.
“El prestigioso médico Ernest Von Sirac visitará nuestra ciudad” –lee Soledad- “el doctor Sirac es una eminencia reconocido a nivel mundial por sus grandes descubrimientos médicos. Viene a hacer sus investigaciones a este territorio, no se sabe el propósito de dichas investigaciones pero se dice que el reconocido médico permanecerá un buen tiempo en nuestra ciudad”.
-¡Lo ve! es la persona que necesitamos para que siga atendiendo su embarazo –feliz Ursula.
-¡Es verdad! a lo mejor el doctor me puede ayudar y me puede asistir en el momento del parto –feliz Soledad.
La bruja Antonia entra y la escucha- ¡Nada de eso Soledad! el Dr. Max es quien te ha cuidado durante todo este tiempo, él será quien se encargue del nacimiento de tu hijo.
Soledad la mira espantada.
-¡No estoy convencida de eso Antonia! –interviene Ester- acepté al Dr. Max porque el doctor Jiménez se fue de la ciudad.
-¡Pero sería un atropello para una persona que ha dedicado tanto tiempo al cuidado de la salud de Soledad! el Dr. Max será quien reciba a tu bebé Soledad –le dice firme- ¡no se diga más!
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Hacienda Montenegro.
Guillermo viene a visitarla con Margo- Es muy bonita.
Aparece Elena con un arma y le dice que se larguen.
-Mi Guille va a comprar esta casa –Margo.
-¡Éste no tiene en qué caerse muerto!
Margo la abraza.
-Te equivocaste cuando rompiste mi violín, ahora soy un músico famoso y voy a ganar mucho dinero.
-Y va a comprar esta casa y cuando nos casemos mi amor... te voy a dar 11 hijos.
Elena se pone cada vez más nerviosa y empieza a dispararles.
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Guillermo y Margo salen corriendo de la casa.
-¡Qué idea! venir a buscar a tu exmujer y decirle que era tu prometida –grita Margo.
-¡Los mato! –grita Elena.
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Casa Obregón.
-¡Por favor! comprendan, yo soy quien va a tener ese bebé –ruega Soledad- quiero estar confiada, tranquila mientras eso sucede.
-¡Todo queremos lo mismo, Soledad! –Antonia.
-¿Entonces por qué no puedo ver otro médico?
-Mi amor, tal vez tu tía tiene razón –Ester- yo me molesté mucho con el Dr. Max cuando tuvimos el incidente con tu bebé, pero debo reconocer que es una eminencia.
-¡Ya no confío en él! –Soledad firme- así que voy a buscar al doctor Sirak.
-¡Por favor hija! no compliques más las cosas, no hay ningún problema que el Dr. Max te siga atendiendo, ya falta muy poco.
-¡Él ha sido muy amable todos estos meses! –Antonia- Soledad, tienes que descansar, tú te empeñas en estar intranquila.
-Hazle caso a tu tía -Ester.
Y ambas se marchan.
Pero Soledad no está contenta.
-Va a ser difícil que su mamá y su tía acepten que la atienda otro médico.
-No quiero contradecirlas, pero para mí está primero mi bebé, así que iremos a la estación a buscar al doctor Sirak.
-¡Señora, usted está a punto de dar a luz! no está bien que salga de esa manera después de todo lo que sucedió.
-Ursula, vamos a ir con precaución... tengo un mal presentimiento... ¡yo no quiero que el Dr. Max atienda a mi bebé cuando nazca! ¡no quiero!
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Tren.
El tren avanza rápidamente.
-¡Don Hugo! bajaremos discretamente por el ultimo vagón, un carruaje especial lo llevará a usted.
-Muy bien hecho, Boris.
-Hay una persona a quien informé de mi llegada –el doctor Sirak- se trata del doctor Maximiliano Reldon.
-¿Al Dr. Max? –se sorprende Hugo.
-¡Sí, él es un científico muy reconocido! y tiene un laboratorio bien equipado y quiero utilizarlo todo el tiempo que estemos allá.
Hugo suspira- ¡El Dr. Max podrá ser un gran científico! pero no es de fiar, sí creo que cometió una imprudencia doctor.
-¿Por qué lo dices?
-Boris... Creo que dadas las circunstancias, cambiamos de plan, iremos a San Marino, nos bajaremos allí.
-Lamento muchísimo ponerte en esta situación, me disculpas por favor.
-¡Ya no hay nada que hacer! encontraremos un hotel y desde allí controlaremos todos nuestros movimientos, no puedo permitir que nadie me descubra... ¡mucho menos Max!
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Residencia Rebeca.
Rebeca también lee la misma noticia- ¿Cómo te enteraste que este prestigioso médico iba a estar aquí?
-¡Muy sencillo, Rebeca! le pago al hombre del telégrafo para que me informe de todos los telegramas que llegan a la ciudad, y uno de ellos era un telegrama al Dr. Max anunciándole su llegada.
Eloisa aparece.
-Yo quiero estar en la estación cuando el doctor Sirak desembarque –Rebeca- y si tu fotógrafo está ahí quiero una foto con él.
-¿A ti o a la Dr. Max? –Eloisa.
-¡A la Dr. Max por supuesto! es una excelente oportunidad.
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Casa Obregón.
Ester entra a la habitación de Soledad pero no la encuentra.
-¡Ester! tu hija se está escapando con Ursula- entra Antonia.
-¡No puede salir de la casa! el médico se lo prohibió.
-Es una insensata.
-¿Qué pasa? –Lucas.
-¡Soledad acaba de escaparse con Ursula?
-¿a dónde?
-¡A otra de sus locuras! –Antonia.
-Eso lo tenemos que averiguar –Ester.
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Un camino.
Ursula conduce el carruaje, con Soledad atrás. Ursula se preocupa pero sigue camino.
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Bar,
Guillermo se pone muy triste- Yo amo a Margo con toda el alma.
En ese momento recibe una carta de Elena- ¡No puede ser! Elena dice que está muy triste y que se va a matar... ¡que se va a lanzar al tren! –se espanta- ¡no!
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Un camino.
-Ursula tenemos que darnos prisa, hay que encontrar al doctor Sirak.
-¡Arre!
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Muy cerca los persiguen Lucas, Antonia y Ester.
-Jacinto, a la derecha –ordena Antonia.
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-Solamente el doctor Sirak nos puede ayudar –Soledad grita- ¡vamos!
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Bar.
La gente como loca trata de ver a la dama misteriosa.
Paquito los detiene- ¡Ay! por fin, no pensé que tuvieras tanto admiradores.
Rebeca - coordina que tu fotógrafo tome la foto con el doctor Sirak.
-Ya lo tengo todo arreglado, el fotógrafo nos va a seguir en la carreta.
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Vías del tren.
Elena llorando camina sobre las vías dispuesta a morir.
Pero Guillermo la ve- ¡Gatita, detente! –grita.
Elena llora- ¡Me hubieras cambiado por un piano, más grandote, pero un violincito! –desesperada.
En ese momento llega el tren y Elena se acuesta sobre las vías para morir.
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Tren.
Dentro del tren Hugo y el doctor Sirak juegan a las cartas.
-¡Don Hugo! –Boris.
-¿Qué sucedió?
-¡Un problema con las vías que van a San Marino, señor!
-El tren no se detuvo.
-Ni lo hará señor, el maquinista decidió cambiar de rumbo para regresar la locomotora en la próxima estación... que es... casi en la capital señor.
Hugo se pone alerta- ¿La capital?
-¡Así es señor! en unos cuántos minutos estaremos allí.
Hugo mira preocupado.
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Estación.
-Espero que todo esto valga la pena señora –Ursula muy preocupada ayuda a Soledad a caminar.
-¡Vas a ver que sí! tengo el presentimiento que el doctor Sirak va a ser una gran bendición para nosotros –feliz Soledad- señor... ¿a qué hora llega el tren en el que llega el doctor Von Sirak? –le pregunta a un guarda de tren.
-Déjeme ver... –busca- el doctor Von Sirak no está en los registros de los pasajeros, él se dirige a San Marino.
-¡No! tiene que ser un error –Soledad inquieta- en el periódico decía que el doctor Von Sirak llegaba aquí.
-Es la información que tengo.
-Gracias –con gran decepción - ¡no lo puedo creer! de nada sirvió todo este esfuerzo, el doctor no viene para la ciudad.
-¡No se desanime todavía! –Ursula- voy a ir a la administración a averiguar, de repente este señor no tiene todos los datos – Ursula la deja sola.
Soledad se sienta en un banco de la plaza y le habla a su bebé – No te preocupes, mi amor, yo voy a estar pendiente de ti y te voy a cuidar... ¡nada te va a pasar!
Y espera.
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Vías del tren.
Elena sigue dispuesta a morir y cierra los ojos muy fuerte. Pero es Guillermo que maniobra una palanca y el tren pasa al lado de ella.
Elena no muere y se sorprende.
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Tren.
-Señor, el empleado me dijo que por motivo de seguridad todos los pasajeros deben bajar en la próxima estación –anuncia Boris.
Hugo nervioso- Debemos estar preparados para lo que pueda suceder.
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Vías del tren.
-¿Dónde está el tren? –grita Elena.
-Cambié la dirección de los rieles –le anuncia Guillermo- gatita.
-¡Te odio Guillermo!
-Yo te amo –dice Guillermo.
#
Estación.
El tren llega.
Hugo y Boris bajan disfrazados y caminan.
Hugo tiene puestos lentes negros y sombrero (está divino
)
Y camina hacia la plaza y busca con la mirada.
Y en ese momento Soledad lo mira.
Y Hugo se saca los lentes y la mira.
Soledad se queda sorprendida.
Y ambos se miran.
(haha
no importa lo que hagas Huguito... tu destino es Soledad!!)
AVANCE
Soledad lo encuentra y le ruega que ya no huya.
Ella se desmaya y Hugo la toma en brazos y la lleva.
Hugo asiste al parto.
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