LA TRAICION 045 - LA BUSQUEDA - 1/abril/08
Posted: Sun Apr 06, 2008 8:58 am
LA TRAICION – CAPITULO 045 – LA BUSQUEDA- Lunes 1 de abril de 2008
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Cementerio.
-¿Se da cuenta don Hugo? Su venganza solo le traerá problemas.
Pero Hugo está lleno de rencor- Soledad me engañó de la manera más vil, con mi propio hermano… ¡todos sabían lo que estaba pasando!
Y recuerda cuándo le pregunta si fueron amantes y Soledad baja la mirada y contesta “Sí” y luego recuerda a Ester diciéndole a Manrique que Soledad nunca estuvo enamorada de Hugo de Medina y que aceptó casarse con él por la situación económica que atravesaban.
-Sólo querían mi dinero y con tal de obtenerlo intentaron matarme.
Y recuerda el atentado de Alcides y Arturo en la carreta.
-“Es hora que te vayas hermanito” –Alcides.
(ayayay Huguito… pero Soledad te demostró que no quiere obtuvo nada de tu dinero)
-Pero se van a arrepentir –dice lleno de odio- se van a arrepentir –repite.
#
Casa Obregón
En ese preciso momento Soledad más histérica porque no encuentra a Aurora- ¿Dónde está mi hija, mamá? ¿Quién pudo habérsela llevado? –y llora a gritos- ¡ayúdenme!
-Por favor cálmate –Ester muy nerviosa.
-¿Qué pasa? –entra Lucas.
-La niña no está –Ester.
-¡No puede ser! –llega la mentirosa de Antonia.
-¡No puede estar lejos! –Soledad trata de salir corriendo.
Pero Antonia la detiene-¡No, Soledad! Tú acabas de tener a la bebé, tienes que estar quieta.
-¡Quédate tranquila! –Lucas le ruega- nosotros nos encargaremos.
Pero Soledad no admite razones- Papá, déjame ir, se trata de mi hija –y corre para afuera.
-¡Soledad! –le gritan los tres.
#
Cementerio
-Boris, a partir de ahora todo se complicará –Hugo – quiero que sepas que estás en libertad de irte si así lo deseas.
-¡Jamás!
-Marina es tu mujer, ella no está de acuerdo conmigo.
-Tendrá que entenderlo, usted es mi patrón y tengo que acompañarlo al precio que sea.
-¡Esta guerra es mía! Tú no tienes que sacrificarte.
-Mi decisión está tomada, y seré participe de su venganza aunque no esté de acuerdo con lo que va a hacer.
Hugo lo mira un largo rato en silencio- Más que mi empleado eres mi amigo –y luego aclara- eres mi único amigo… ¿lo sabes?
Boris lo mira largamente- Sí, patrón.
-Vamos.
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Eloisa le dice a Arturo que no está preparada para dar el paso de casarse.
-¡No me puedes hacer esto! Las invitaciones están repartidas y la Iglesia lista.
-No me obligues –le ruega- al menos no todavía.
-¿Hay otro? ¿Quién es?
-¡Perdóname! No es eso.
Pero Arturo la toma del brazo violentamente.
-¡Suéltala! –aparece Paquito.
Arturo lo mira como para matarlo.
#
Casa Obregón
-¡Jacinto! –Soledad sale corriendo y busca al cochero- ¡se llevaron a mi hija!
-Tenemos que avisar a la policía –Lucas corriendo detrás de ella.
-¡Papá! Pero le pueden hacer daño, vamos por favor.
Lucas envía a Jacinto a avisar a la comisaría.
Pero Soledad grita que ella tiene que buscar a la niña.
-¡Es de noche! Deja que la policía se encargue, hija.
-¡No! ¿Por qué? ¿Por qué se tenían que llevar a mi hija? Ella no tiene la culpa de nada, papá.
Muy cerca Ester llora y Antonia mira para otro lado.
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Casa Dr. Max
-Esta es la bebé de la que te he hablado – entra el Dr. Max y se la presenta a Elena- tienes que cuidarla muy bien Eva –y se corrige al ver la cara de Elena- ¡Elena!
-Es muy bella –se derrite Elena.
-Sí, es una niña muy importante, muy especial.
-¡Todos los niños son especiales! –le corrige Elena.
-Pero esta es más especial que todos… porque es la hija de una sobrina a la cual le tengo mucho cariño.
-Voy a llevarla a la cama.
-Hazlo, y mañana temprano buscas todo lo necesario para su estadía en esta casa.
-¡Qué ojos tan bonitos! –le sonríe Elena a la bella bebé.
-Voy a preparar los experimentos que tengo que hacer… a la paciente.
Elena lo mira alerta- ¿No estará hablando de esta criatura, va a experimentar con ella, doctor?
-No te imagines cosas que no son… tengo que curarla de su enfermedad.
-Los doctores no hacen más que inventarse enfermedades donde no las hay… ¡yo la veo muy sana!
-¡Elena! Deja de hacer preguntas y cuida muy bien a la niña.
Y Elena le hace risas – No llores, porque no tengo experiencias con niños.
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Residencia Rebeca.
-¿Tú me vas a detener? –se burla Arturo.
-No te burles de mí, Arturo, y no se te olvide que me debes un favor –con voz diferente- frente a mí no se maltrata a una dama.
-Eloisa es mi prometida –y le da tremendo golpe.
En ese momento llega Rebeca y Eloisa le cuenta que Arturo se puso como loco.
-¡Hazme el favor y te retiras! –Rebeca.
Arturo se marcha.
Al quedar solos.
-¿Qué estupidez hiciste ahora? –Rebeca.
-La muy estúpida decidió romper su compromiso con Arturo sólo porque Alcides regresó!
-No es cierto –Rebeca.
-¡Sí es cierto! ¿y qué? –Eloisa.
-¿Te volviste estúpida? Alcides es un hombre casado.
-¡La idiota de Soledad de Obregón jamás se quedará a su lado porque no va a perdonar que intentó matarla! –grita Eloisa.
-Estás buscando que te mate –Paquito.
-No me interesa lo que ustedes piensen, es mi vida, y yo sabré cómo la vivo.
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Hacienda Montenegro
Entrada la noche Guillermo quiere hablar con Alcides. Le pide trabajo como jardinero.
Hugo lo acepta.
-Pero quiero aclararle señor, que no me voy a prestar a nada diferente que al oficio de jardinería.
-¿A qué se refiere?
-Señor… a que no quiero hacer maldades… -duda Burke- usted es capaz de mucho… ¡yo lo sé, señor! – y mira a Boris- pero yo no soy como otros… que traicionan a su amo apenas se les muere.
Hugo y Boris se miran cómplices.
-Está bien… no le voy a obligar a hacer nada –mientras juega con su copa.
-Gracias señor… también quiero pedirle el favor que me permita conservar mi puesto como violinista allá en la taberna con la dama misteriosa... ¡si mí es un desastre!
-Burke… -y Hugo le da la espalda para sonreír divertido- puede hacer en su tiempo libre lo que le plazca.
Burke agradecido.
Entra Marina toda vestida de negro, muy bella -¿Quiere que le sirva la cena?
-No Marina, ustedes y yo tenemos que hablar, pasen por favor.
Guillermo se queda sorprendido ante tanta amabilidad- algo le debió pasar en estos meses porque está muy cambiado el señor Alcides.
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Cueva.
-Por el amor de Dios, no recuerdo, nada, no sé quien eres.
Pero Beatriz lo sigue torturando y Alcides grita con horror.
Beatriz ríe con deleite.
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Casa Obregón.
-Le doy mi palabra que vamos a hacer lo imposible por regresarle a su hija sana y salva – el inspector Duarte.
Soledad llora e implora- Inspector por favor ayúdeme, se trata de una niña de unos días de nacida… por favor.
-¿Señora Soledad, sospecha usted de alguien?
Pero antes que Soledad pueda hablar interviene Antonia- ¡Sí, sospechamos de ese hombrecito Enrico! Y de Ursula la sirvienta de esta casa.
(la desteto!!!
)
-¡Ursula sería incapaz de hacer algo así! –Soledad- y Enrico tampoco.
-¡Tuvimos que echar a Ursula! –grita Antonia- y Enrico nos amenazó inspector.
-¿Enrico? –el inspector.
-¡Sí inspector! Él se mete a nuestra casa y se hizo amigo de Soledad… ¡no sería descabellado pensar que él se llevó a mi nieta!
-¿Qué? –se enoja Soledad- ¿Cómo pueden pensar algo así? ¡Enrico nunca lo haría, es una persona muy buena, y Ursula también! Papá… por favor.
-¡No los defiendas Soledad! –grita Antonia- ¡se trata de tu hija!
-Enrico… -duda Lucas- no lo conozco bien, pero Ursula no fue inspector… ¡ella ha sido cómo de la familia!
-No se confíe don Lucas, en un momento de rabia, hasta las personas más cercanas pueden llegar a limites insospechables.
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Casa de Enrico.
-¿Esta es tu casa Enrico? Es muy acogedora – Ursula.
-Perdona el desorden, no esperaba visitas.
-¿Siempre has vivido solo?
-Con don Jeremías, mi amo.
-Qué ocurrencias… ¡Don Jeremías tiene años muerto!
-Quiero decir… su recuerdo.
Ursula se pone triste- Me preocupa no haberme despedido de la niña Soledad, debe estar pensando lo peor de mí.
-No te sientas mal, dijiste que era mejor que no se enterara de lo que pasó entre don Lucas y Rebeca.
-¡Somos como hermanas! –sonríe bella como un sol- Y ahora que nació Aurora… me preocupa quien la va a ayudar… a ayudarla, cambiarla.
Jeremías, el fantasma, la escucha.
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Casa Dr. Max.
-Los bebés y yo no nos llevamos muy bien –le sonríe Elena a la bebé pero le hace fiestas y mimos.
-¡Pásame a la niña, tengo que empezar!
-¿Qué va a hacer doctor? –duda Elena con miedo y la toma en brazos para protegerla.
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Cueva.
Alcides apenas puede moverse-¿De qué te sirve tu maldad si no recuerdo nada?
-Ahora estás empezando a pagar lo que me has hecho… ¡te vas a convertir en mi perro! Tendrás que lamerme la suela del zapato… pero tengo que salir, no puedo estar tanto tiempo alejada del mundo exterior… pero voy a regresar y seguiremos jugando… ¡no me extrañes!
#
Casa de Enrico.
La bella Ursula duerme tranquila.
Jeremías le pregunta a Enrico si le gusta.
-Es hermosa, y lo mejor es su corazón, puro y transparente.
(hum… no me gusta Enrico para Ursula!!
)
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Casa Obregón.
-Mis hombres encontraron rastros de un carruaje a la salida y huellas de una mujer… y un niño.
-¡Lo dicho! -festeja Antonia- Ursula y Enrico se llevaron a la niña.
-Ursula se dejó enredar por Enrico y se puso en contra nuestra –Ester.
-¡No! –Lucas- no creo que eso haya sido así.
-¡Ellos son los únicos sospechosos! –Antonia con voz de triunfo.
-¡Alcides! –de pronto exclama Soledad- a lo mejor Alcides fue el que se llevó a mi hija.
(bueno Soledad… tardaste un poco… era lo primero que tenias que pensar
)
-¿Alcides? –el inspector se sorprende.
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Casa Dr. Max
-¡No pensará aplicarle esa inyección! –Elena mira con horror y abraza a la niña.
-¡Yo sé lo que hago! Tú no te metas.
-¡Sí me meto! Porque está dormida y después no vamos a ser capaces de dormirla otra vez.
-¡Tengo que hacerle el tratamiento, la enfermedad puede avanzar.
-¿Qué enfermedad puede tener esta criatura que se ve tan sana?
El Dr. Max duda y acepta- Está bien… no la perturbemos… ¡podría sufrir un ataque de catalepsia!
-¿Qué dice doctor?
-¡Nada! Que la dejemos descansar.
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Casa Obregón.
-Alcides estuvo esta mañana en mi casa, visitándome, estaba muy extraño y me hacía muchas preguntas sobre el pasado.
-¡Es lógico! Él asegura que perdió la memoria.
-A mí me dijo exactamente lo mismo… pero estaba agresivo y triste.
-¿Le dijo algo sobre la niña?
-¡Me dijo que él quería seguir viéndola! Yo le dije que no había posibilidad, que no quería estar cerca de él, que no pensaba regresar con él después de todo el daño que me había hecho inspector, pero él insistía... ¡y decía que quería seguir viendo a la niña!
-¡Yo escuché esa conversación inspector! –Ester- Soledad está diciendo la verdad.
-No me sería extraño que Alcides de Medina sea el responsable del rapto de su hija, Señora Soledad, esta tarde le dije a don Lucas que usted debería presentar la denuncia por lo que él le hizo a usted en la mina.
-¡Sí! –Lucas- pero no tuve oportunidad de decírselo.
-Inspector… por favor… encuentre a mi hija y no permita que le hagan ningún daño –ruega Soledad.
-¡Eso no va a suceder señora! Yo se lo garantizo, ahora mismo voy a buscar a Alcides de Medina y si descubro que él fue quien raptó a su hija, le aseguro que va a pasar muchos años en la cárcel.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo se sirve un trago- ¡Seguiré haciéndome pasar por Alcides! Ya no tengo otra alternativa.
-Esa noticia que publicó Francisco de Morales desgraciadamente sí llegó a boca de todo el mundo.
-La usaremos en mi beneficio… Boris… ¡le vamos a tender una trampa a todos los que quisieron aprovecharse de mi dinero! Los Obregones… ellos fueron los artífices de todo… y Arturo de Linares se alió con mi hermano para asesinarme.
-¿Pero la Señora Soledad… tiene algún plan? –Marina.
-Ella pagará con lágrima su traición.
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Casa Obregón.
-¿Estás más tranquila? –Lucas le da un té.
-Cómo puedo estar tranquila… cuando alguien se llevó a mi hija, papá –llora- no sé donde pueda estar… ¡lo único que le pido a Dios es que no le vayan a hacer daño!
-La niña está bien… ¡si Ursula la tiene, que no creo, sería incapaz de hacerle daño! Y si es Alcides mucho menos, él cree que es el padre, no atentaría nada contra ella.
-¡Siento que me voy a volver loca! Alcides siempre me ha parecido una persona muy extraña… pero esta mañana me pareció aun más papá… ¡la forma en que me miraba! Lo único que se me ocurre es que Alcides pudo haberse llevado a mi hija… no encuentro otra razón.
-Tranquilízate.
-Yo quiero estar lista por si aparece, quiero estar despierta.
-Yo voy a estar pendiente.
Y Soledad cae dormida.
Antonia aparece con una sonrisa triunfante- Te lo dije Lucas, ese era el té que Soledad necesitaba para dormir, era la única manera que tu hija no cometa más locuras.
-Me duele en el alma verla sufrir así.
#
Hacienda Montenegro.
-No entiendo… ¿Cómo piensa hacer eso? –Boris.
-Me presentaré ante Soledad como Alcides… ¡y la voy a enamorar poco a poco!
-Patrón, la Señora Soledad no va a querer saber nada de don Alcides –Marina- ¡él la trataba muy mal!
-¡Me ganaré su confianza!
-No va a ser nada fácil, patrón, don Alcides trató de matar a la Señora Soledad en la mina.
-Marina, en esta vida no hay imposibles.
-Señor, su venganza la verdad no me gusta nada… se me hace arriesgado… ¡no sólo porque la Señora Soledad podría descubrirlo sino porque su hermano tenía muchos enemigos.
-Ese es un riesgo que tengo que correr.
-Piénselo bien patrón –Marina tiene miedo- don Arturo es un hombre muy peligroso y va a querer acabar hasta con sus empleados, nosotros.
-¡Marina, tú eres mi mujer y harás lo que yo te diga!
(ahhahaha esto sí que me dio risa!!
)
-¿Y nuestros planes Boris? ¡no estoy dispuesta a posponerlos más y muchísimo menos voy a arriesgar mi vida.
-Nuestro deber es ayudar a don Hugo y así lo haremos.
-Entonces no cuenten conmigo –decide Marina- ¡yo me largo de aquí!
Y mira a Hugo y se despide- Con permiso patrón.
#
Residencia Rebeca.
-¡Fuera de mi cama Francisco! –despierta Eloisa.
-Sólo vine a consentirme, ven acá.
-Largo de mi habitación.
Pero pelean violentamente.
-No me importa que sueñes con Alcides.
-Suéltame animal.
-Me deseas tanto como yo a ti.
Pero Eloisa le pega- ¡No te atrevas a volver a tocarme!
-Te vas a arrepentir maldita.
-¡Lárgate!
-Mucho cuidado Eloisa, te lo advierto, si no vas a ser mía no serás de nadie –se marcha.
En el pasillo Rebeca escucha todo- ¿Qué clase de circo se convirtió mi casa por culpa de estos dos?
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Hacienda Montenegro.
-¡Habla con ella! –Hugo a Boris- y si tanto la amas, haz lo que te pide, tal vez tenga razón y no te convenga seguir conmigo.
-De ninguna manera, don Hugo, yo siempre estaré con usted.
-¡Boris, yo jamás te voy a pedir que sacrifiques tu felicidad!
Pero en ese momento se escuchan los gritos de Burke que trata de impedir el paso del inspector.
Pero el inspector Duarte irrumpe.
-¿Qué maneras de entrar a mi casa?
-Ya sabemos que usted le compró la casa al señor Goncalves… ¡venimos a registrarla!
-¡No puede registrar nada sin una orden del juez!
-¡La ley está de mi lado! En casos como estos puedo hacerlo, si corre peligro la vida de alguien… ¡en este caso se trata de la vida de una bebé! Una recién nacida… para ser más exactos… ¡su hija señor de Medina!
#
Residencia Rebeca.
-Escuché tu discusión con Eloisa.
-Rebeca, si vienes a decirme que me vaya de tu casa, no te preocupes, me voy esta misma noche.
-¡No te ponga así! No soy igual de desquiciada que mi sobrina.
-¡Ya! La muy ingrata quiere regresar con Alcides –bebe – creo que perdió la razón.
-Estoy de acuerdo contigo, pero eso la llevará al desastre.
-¡Lo que no aguanto es pensar que otro hombre la está abrazando! –y él abraza a la hermosa Rebeca- creo que estoy enamorado de ella.
-No digas eso, es sólo tu orgullo de hombre que te tiene mal –y lo acaricia seductora- Francisco, tú eres un hombre muy guapo… ¡muy atractivo! Mereces otro tipo de mujer, no una muchachita caprichosa cómo mi sobrina.
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Hacienda Montenegro.
Hugo todavía está pálido- En ese caso puede registrar todo lo que quiera.
-¡Registren todo! Yo esperaré aquí, don Alcides y yo tenemos asuntos de qué hablar.
Burke y Marina los acompañan.
-¿Qué sucedió exactamente con mi hija? –exige Hugo.
-¡La raptaron! Va a estar en serios problemas, don Alcides, si esa niña no aparece, usted irá directo a la cárcel.
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Hospital.
Beatriz llega tarde al hospital y se disculpa con Pablo.
-Se te olvidó que quedamos en cenar juntos.
-Lo siento.
-¿Qué tienes? Te noto extraña, sabes que puedes confiar en mí, jamás te haría daño.
-¡Lo sé! –le da la espalda.
-También sabes que me atraes mucho, no me he acercado a ti como hombre porque no quiero revivir el suceso del pasado.
-No quiero hablar de eso ni recordarlo.
-Tienes que empezar una nueva vida, no pierdo la esperanza que algún día me veas más que un simple amigo.
-Pablo… no es el momento de hablar de eso –le corta.
-Beatriz… tú tomaste algunos frascos de aquí.
-¡No! –miente Beatriz.
-Unos calmantes y relajantes musculares que desaparecieron.
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Hacienda Montenegro.
Revisan todo y no encuentran nada.
-El hecho que su hija no se encuentre aquí no significa que usted no esté involucrado en su desaparición –lo mira con mucha desconfianza.
-¡Dígale a Soledad que yo la buscaré por mi lado!
El inspector se marcha.
-¡No voy a permitir que nada malo le pase a esa niña! –y se toma su copa de un golpe.
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Hospital.
-Eres la única enfermera con acceso a este botiquín.
-¡Tuve que hacerlo, Pablo! En el sector de la Concordia vi a un paciente con dolores terribles.
-Lo supuse, estabas haciendo una buena obra… pero no me ocultes las cosas, no te preocupes, voy a dar orden en la farmacia para que te entreguen las medicinas que necesites.
Al quedar sola Beatriz festeja- Las cosas están saliendo mejor de lo que imaginaba, voy a acabar contigo lentamente, Alcides.
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Hacienda Montenegro.
-Mi vida –ruega Boris- no te vayas… mi vida… Marina… esto no sería lo mismo sin ti.
-¡Durante todo este tiempo lo único que he hecho es demostrarte que te quiero Boris! Que soy incondicional para ti, y a ti no te importa –llora- ¡no te importan mis sentimientos, sólo te importa don Hugo!
-No es eso, tú me importas mucho, tienes que ponerte en mi lugar, don Hugo está solo en el mundo, rodeado de enemigos… ¡está muy enfermo! Marina, no puedo dejarlo y mucho menos en este momento.
-Tu decisión está tomada.
-Mi vida, por favor, no te vayas.
-Yo trato de entenderte pero no puedo, y trato pero no logro entenderte Boris.
-Mira Marina… -la sienta en la cama y le ruega- mi vida ha estado unida a lo de Hugo por muchos años, a él le debo lo que soy, Marina… hace varios años cuando apenas era un muchacho fui a casa de los Medina.
El padre llama a Hugo que esconde a Boris.
-Don Hugo me tuvo escondido por varios días hasta que Alcides me descubrió y estuvieron a punto de echarme.
“Hugo ruega- Mamá, él no hizo nada malo, él es bueno, papá no se lo lleven”
-Gracias a él pude quedarme a vivir con ellos, terminé de criarme y pude estudiar, y me convertí en el hombre que soy, nunca más me volvió a faltar nada, crecí con don Hugo como empleado pero realmente siempre me trataron como de la familia, su mamá antes de enloquecer me dijo que yo era el mejor hermano que Hugo podía tener. ¡Le juré que nunca lo iba a dejar solo con su maldita enfermedad!
-Entiendo por qué nunca te habías separado de don Hugo –sonríe comprensiva- ¿Por qué nunca me habías contado esta historia, Boris?
-Cuando niño fui un delincuente y no es un pasado del que me sienta muy orgulloso.
-¡Me quedo! –decide Marina- haré todo lo que don Hugo disponga.
-¡Mi vida! No sabes lo feliz que me haces Marina… ¡te amo!
-¡Y yo a ti! –ríe Marina.
Entra Guillermo- Perdón… la policía ya se fue –les anuncia.
#
Sala.
Boris va a ver a Hugo que está mirando a lo lejos.
Marina entra con él.
-Marina, te pagaré por el tiempo que has trabajado para mí y tu apoyo incondicional –Boris.
-Patrón, muchísimas gracias, pero si me lo permite, me gustaría seguir trabajando para usted y voy a seguir sus ordenes.
-Me alegra –sonríe Hugo- sobre todo por Boris que sé que está muy feliz a tu lado.
Marina y Boris se miran sonriendo.
-Boris, necesito que vayas a la imprenta –y le da instrucciones al oído- ¡y que impriman volantes ofreciendo recompensa sobre cualquier información sobre la hija de Soledad!
-¿Va a ayudar a esa mujer a recuperar a su hija? –Marina.
(ayayay Marina… apenas te queremos un poquito que ya metes la pata de vuelta… no eres buena!
)
Hugo la mira duramente y pierde toda sonrisa- ¡Esa niña es mi sobrina y es un ser inocente! Nada malo le puede pasar.
Sin comprender Marina mira a Boris.
#
Muy temprano en la mañana Soledad se viste para salir.
Ester entra con el desayuno.
-¡No puedo mamá! Tengo que salir, tengo que buscar a mi hija –sufre- ¡no sé cómo me pude quedar dormida!
-No sabemos dónde está la niña, deja que la policía haga su trabajo.
(hum… Ester cómo que demasiado tranquila
)
-¡No! –tiembla Soledad- tengo que salir, el primer lugar que pienso visitar será la casa de Alcides.
-Anoche hablé con Duarte, revisaron su casa y no la encontraron y Alcides asegura que no la tiene –Lucas.
-¿Entonces quien la puede tener? –se horroriza Soledad.
-Tal vez Ursula y Enrico sí tuvieron que ver con la desaparición de la niña -Ester.
-¡No! –se niega Soledad- yo tengo que ir a la calle, a todas las casas, a todos los lugares –y sale corriendo- ¡tengo que encontrar a mi hija!
-¡Está bien, hija! –grita Ester- ¡yo voy contigo, espera!
#
Casa de Enrico.
-Ursula, viniste y te tengo para mí solo –sueña Enrico.
Pero Jeremías lo despierta - ¡Ve a buscar a Ursula! Haz que regrese, no hay tiempo para explicaciones, su vida está en peligro.
Enrico sale corriendo.
#
Ciudad.
Reparten folletos para recuperar la recién nacida.
Soledad toma un folleto- ¡Recompensa para recuperar a mi hija, mamá! Mira.
-“Desaparecida Aurora, el señor Alcides de Medina ofrece la recompensa” ¿Quién le entregó los volantes?
-El señor Guillermo Burke -un chico.
-¿Por qué Alcides estaría interesado en recuperar a mi hija, mamá?
-¡No lo sé!
El folleto lee:
“Aurora bebé de Soledad de Obregón: el señor Alcides de Medina ofrece la recompensa de 1000 pesos por su paradero”
#
Casa Dr. Max.
-¡Elena! Trae a la niña, la ciencia no puede esperar –grita el Dr. Max y prepara sus experimentos pero encuentra un mensaje- “Salí a comprar cosas para la niña, tomé dinero de su pantalón, lo siento pero era urgente, la niña viene conmigo porque quiero que todavía no la pique, es muy temprano para tanta violencia” –y da un puñetazo a la mesa- ¡maldita Elena, estúpida! Si la ven con esa niña me va a meter en graves problemas.
(hehehe
BRAVO Elena!)
#
Bosque.
Ursula recoge flores cuando Enrico la busca asustado.
#
Ciudad.
Elena muy bien vestida le habla con cariño a la bebé – Mi princesita, ya terminamos de hacer nuestras compras, ahora nos vamos a sentar aquí un momento, ya compramos tu tela para pañales y tus jabones.
En ese momento lee el folleto: blanca de pelo negro… ¿serás tú? No creo… ¡no te pongas a llorar! –y se va corriendo.
En ese momento Soledad a lo lejos la ve y empieza a gritar- ¡No te lleves a mi hija!
#
Bosque.
La policía persigue a Ursula y a Enrico-¡Tenemos orden de arresto!
-¡Corre Ursula!
(bueno… para qué corren??)
Y los policías disparan.
(Qué brutos!!)
Hieren a Enrico.
#
Ciudad.
-¡Mi bebé! Era Elena Burke que tenía a mi bebé.
-Ya la vi con un canasto pero no vi al bebé… ¿crees que Alcides nos haya engañado? Vamos a la policía.
Pero Soledad sale corriendo.
-¡Soledad espera!
#
Elena se esconde con el bebé- Tranquila, niñita, yo cuidaré de ti… ¡yo sabía que me ibas a traer problemas! Pero me estoy encariñando de ti… ¡tengo que entregarte a la policía así me metan a la cárcel! –decide.
Pero el Dr. Max la sigue- ¡Quieta, no vas a ninguna parte Elena! –la amenaza.
#
Bosque.
Ursula lleva a Enrico- No seas cobarde –al escucharlo quejarse- ¡sí puedes!
#
Casa Obregón.
Ester busca a Soledad y encuentra Antonia que le cuenta que Soledad vino a buscar el coche y se fue con Jacinto.
-¡Puedes explicarme! –grita Antonia.
-¿Qué vino a buscar? –y Ester busca en el cuarto y encuentra una bala.
-Yo encontré un revolver cuando arreglaba el cuarto de Soledad.
-¿Por qué no me habías dicho nada?
-Creí que era de Lucas.
-Lucas no le daría un arma a Soledad… ¡tengo mucho miedo! Seguramente Soledad fue a buscar a Alcides.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo lee cuando entra Soledad y le apunta directamente- ¡Mi hija! –le exige- ¿en dónde tienes a mi hija?
Hugo la mira sorprendido.
-¡Regrésamela o soy capaz de matarte!
Hugo la mira boquiabierto.
#
www.mabouchita.com
Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Cementerio.
-¿Se da cuenta don Hugo? Su venganza solo le traerá problemas.
Pero Hugo está lleno de rencor- Soledad me engañó de la manera más vil, con mi propio hermano… ¡todos sabían lo que estaba pasando!
Y recuerda cuándo le pregunta si fueron amantes y Soledad baja la mirada y contesta “Sí” y luego recuerda a Ester diciéndole a Manrique que Soledad nunca estuvo enamorada de Hugo de Medina y que aceptó casarse con él por la situación económica que atravesaban.
-Sólo querían mi dinero y con tal de obtenerlo intentaron matarme.
Y recuerda el atentado de Alcides y Arturo en la carreta.
-“Es hora que te vayas hermanito” –Alcides.
(ayayay Huguito… pero Soledad te demostró que no quiere obtuvo nada de tu dinero)
-Pero se van a arrepentir –dice lleno de odio- se van a arrepentir –repite.
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Casa Obregón
En ese preciso momento Soledad más histérica porque no encuentra a Aurora- ¿Dónde está mi hija, mamá? ¿Quién pudo habérsela llevado? –y llora a gritos- ¡ayúdenme!
-Por favor cálmate –Ester muy nerviosa.
-¿Qué pasa? –entra Lucas.
-La niña no está –Ester.
-¡No puede ser! –llega la mentirosa de Antonia.
-¡No puede estar lejos! –Soledad trata de salir corriendo.
Pero Antonia la detiene-¡No, Soledad! Tú acabas de tener a la bebé, tienes que estar quieta.
-¡Quédate tranquila! –Lucas le ruega- nosotros nos encargaremos.
Pero Soledad no admite razones- Papá, déjame ir, se trata de mi hija –y corre para afuera.
-¡Soledad! –le gritan los tres.
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Cementerio
-Boris, a partir de ahora todo se complicará –Hugo – quiero que sepas que estás en libertad de irte si así lo deseas.
-¡Jamás!
-Marina es tu mujer, ella no está de acuerdo conmigo.
-Tendrá que entenderlo, usted es mi patrón y tengo que acompañarlo al precio que sea.
-¡Esta guerra es mía! Tú no tienes que sacrificarte.
-Mi decisión está tomada, y seré participe de su venganza aunque no esté de acuerdo con lo que va a hacer.
Hugo lo mira un largo rato en silencio- Más que mi empleado eres mi amigo –y luego aclara- eres mi único amigo… ¿lo sabes?
Boris lo mira largamente- Sí, patrón.
-Vamos.
#
Eloisa le dice a Arturo que no está preparada para dar el paso de casarse.
-¡No me puedes hacer esto! Las invitaciones están repartidas y la Iglesia lista.
-No me obligues –le ruega- al menos no todavía.
-¿Hay otro? ¿Quién es?
-¡Perdóname! No es eso.
Pero Arturo la toma del brazo violentamente.
-¡Suéltala! –aparece Paquito.
Arturo lo mira como para matarlo.
#
Casa Obregón
-¡Jacinto! –Soledad sale corriendo y busca al cochero- ¡se llevaron a mi hija!
-Tenemos que avisar a la policía –Lucas corriendo detrás de ella.
-¡Papá! Pero le pueden hacer daño, vamos por favor.
Lucas envía a Jacinto a avisar a la comisaría.
Pero Soledad grita que ella tiene que buscar a la niña.
-¡Es de noche! Deja que la policía se encargue, hija.
-¡No! ¿Por qué? ¿Por qué se tenían que llevar a mi hija? Ella no tiene la culpa de nada, papá.
Muy cerca Ester llora y Antonia mira para otro lado.
#
Casa Dr. Max
-Esta es la bebé de la que te he hablado – entra el Dr. Max y se la presenta a Elena- tienes que cuidarla muy bien Eva –y se corrige al ver la cara de Elena- ¡Elena!
-Es muy bella –se derrite Elena.
-Sí, es una niña muy importante, muy especial.
-¡Todos los niños son especiales! –le corrige Elena.
-Pero esta es más especial que todos… porque es la hija de una sobrina a la cual le tengo mucho cariño.
-Voy a llevarla a la cama.
-Hazlo, y mañana temprano buscas todo lo necesario para su estadía en esta casa.
-¡Qué ojos tan bonitos! –le sonríe Elena a la bella bebé.
-Voy a preparar los experimentos que tengo que hacer… a la paciente.
Elena lo mira alerta- ¿No estará hablando de esta criatura, va a experimentar con ella, doctor?
-No te imagines cosas que no son… tengo que curarla de su enfermedad.
-Los doctores no hacen más que inventarse enfermedades donde no las hay… ¡yo la veo muy sana!
-¡Elena! Deja de hacer preguntas y cuida muy bien a la niña.
Y Elena le hace risas – No llores, porque no tengo experiencias con niños.
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Residencia Rebeca.
-¿Tú me vas a detener? –se burla Arturo.
-No te burles de mí, Arturo, y no se te olvide que me debes un favor –con voz diferente- frente a mí no se maltrata a una dama.
-Eloisa es mi prometida –y le da tremendo golpe.
En ese momento llega Rebeca y Eloisa le cuenta que Arturo se puso como loco.
-¡Hazme el favor y te retiras! –Rebeca.
Arturo se marcha.
Al quedar solos.
-¿Qué estupidez hiciste ahora? –Rebeca.
-La muy estúpida decidió romper su compromiso con Arturo sólo porque Alcides regresó!
-No es cierto –Rebeca.
-¡Sí es cierto! ¿y qué? –Eloisa.
-¿Te volviste estúpida? Alcides es un hombre casado.
-¡La idiota de Soledad de Obregón jamás se quedará a su lado porque no va a perdonar que intentó matarla! –grita Eloisa.
-Estás buscando que te mate –Paquito.
-No me interesa lo que ustedes piensen, es mi vida, y yo sabré cómo la vivo.
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Hacienda Montenegro
Entrada la noche Guillermo quiere hablar con Alcides. Le pide trabajo como jardinero.
Hugo lo acepta.
-Pero quiero aclararle señor, que no me voy a prestar a nada diferente que al oficio de jardinería.
-¿A qué se refiere?
-Señor… a que no quiero hacer maldades… -duda Burke- usted es capaz de mucho… ¡yo lo sé, señor! – y mira a Boris- pero yo no soy como otros… que traicionan a su amo apenas se les muere.
Hugo y Boris se miran cómplices.
-Está bien… no le voy a obligar a hacer nada –mientras juega con su copa.
-Gracias señor… también quiero pedirle el favor que me permita conservar mi puesto como violinista allá en la taberna con la dama misteriosa... ¡si mí es un desastre!
-Burke… -y Hugo le da la espalda para sonreír divertido- puede hacer en su tiempo libre lo que le plazca.
Burke agradecido.
Entra Marina toda vestida de negro, muy bella -¿Quiere que le sirva la cena?
-No Marina, ustedes y yo tenemos que hablar, pasen por favor.
Guillermo se queda sorprendido ante tanta amabilidad- algo le debió pasar en estos meses porque está muy cambiado el señor Alcides.
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Cueva.
-Por el amor de Dios, no recuerdo, nada, no sé quien eres.
Pero Beatriz lo sigue torturando y Alcides grita con horror.
Beatriz ríe con deleite.
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Casa Obregón.
-Le doy mi palabra que vamos a hacer lo imposible por regresarle a su hija sana y salva – el inspector Duarte.
Soledad llora e implora- Inspector por favor ayúdeme, se trata de una niña de unos días de nacida… por favor.
-¿Señora Soledad, sospecha usted de alguien?
Pero antes que Soledad pueda hablar interviene Antonia- ¡Sí, sospechamos de ese hombrecito Enrico! Y de Ursula la sirvienta de esta casa.
(la desteto!!!
-¡Ursula sería incapaz de hacer algo así! –Soledad- y Enrico tampoco.
-¡Tuvimos que echar a Ursula! –grita Antonia- y Enrico nos amenazó inspector.
-¿Enrico? –el inspector.
-¡Sí inspector! Él se mete a nuestra casa y se hizo amigo de Soledad… ¡no sería descabellado pensar que él se llevó a mi nieta!
-¿Qué? –se enoja Soledad- ¿Cómo pueden pensar algo así? ¡Enrico nunca lo haría, es una persona muy buena, y Ursula también! Papá… por favor.
-¡No los defiendas Soledad! –grita Antonia- ¡se trata de tu hija!
-Enrico… -duda Lucas- no lo conozco bien, pero Ursula no fue inspector… ¡ella ha sido cómo de la familia!
-No se confíe don Lucas, en un momento de rabia, hasta las personas más cercanas pueden llegar a limites insospechables.
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Casa de Enrico.
-¿Esta es tu casa Enrico? Es muy acogedora – Ursula.
-Perdona el desorden, no esperaba visitas.
-¿Siempre has vivido solo?
-Con don Jeremías, mi amo.
-Qué ocurrencias… ¡Don Jeremías tiene años muerto!
-Quiero decir… su recuerdo.
Ursula se pone triste- Me preocupa no haberme despedido de la niña Soledad, debe estar pensando lo peor de mí.
-No te sientas mal, dijiste que era mejor que no se enterara de lo que pasó entre don Lucas y Rebeca.
-¡Somos como hermanas! –sonríe bella como un sol- Y ahora que nació Aurora… me preocupa quien la va a ayudar… a ayudarla, cambiarla.
Jeremías, el fantasma, la escucha.
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Casa Dr. Max.
-Los bebés y yo no nos llevamos muy bien –le sonríe Elena a la bebé pero le hace fiestas y mimos.
-¡Pásame a la niña, tengo que empezar!
-¿Qué va a hacer doctor? –duda Elena con miedo y la toma en brazos para protegerla.
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Cueva.
Alcides apenas puede moverse-¿De qué te sirve tu maldad si no recuerdo nada?
-Ahora estás empezando a pagar lo que me has hecho… ¡te vas a convertir en mi perro! Tendrás que lamerme la suela del zapato… pero tengo que salir, no puedo estar tanto tiempo alejada del mundo exterior… pero voy a regresar y seguiremos jugando… ¡no me extrañes!
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Casa de Enrico.
La bella Ursula duerme tranquila.
Jeremías le pregunta a Enrico si le gusta.
-Es hermosa, y lo mejor es su corazón, puro y transparente.
(hum… no me gusta Enrico para Ursula!!
)
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Casa Obregón.
-Mis hombres encontraron rastros de un carruaje a la salida y huellas de una mujer… y un niño.
-¡Lo dicho! -festeja Antonia- Ursula y Enrico se llevaron a la niña.
-Ursula se dejó enredar por Enrico y se puso en contra nuestra –Ester.
-¡No! –Lucas- no creo que eso haya sido así.
-¡Ellos son los únicos sospechosos! –Antonia con voz de triunfo.
-¡Alcides! –de pronto exclama Soledad- a lo mejor Alcides fue el que se llevó a mi hija.
(bueno Soledad… tardaste un poco… era lo primero que tenias que pensar
-¿Alcides? –el inspector se sorprende.
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Casa Dr. Max
-¡No pensará aplicarle esa inyección! –Elena mira con horror y abraza a la niña.
-¡Yo sé lo que hago! Tú no te metas.
-¡Sí me meto! Porque está dormida y después no vamos a ser capaces de dormirla otra vez.
-¡Tengo que hacerle el tratamiento, la enfermedad puede avanzar.
-¿Qué enfermedad puede tener esta criatura que se ve tan sana?
El Dr. Max duda y acepta- Está bien… no la perturbemos… ¡podría sufrir un ataque de catalepsia!
-¿Qué dice doctor?
-¡Nada! Que la dejemos descansar.
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Casa Obregón.
-Alcides estuvo esta mañana en mi casa, visitándome, estaba muy extraño y me hacía muchas preguntas sobre el pasado.
-¡Es lógico! Él asegura que perdió la memoria.
-A mí me dijo exactamente lo mismo… pero estaba agresivo y triste.
-¿Le dijo algo sobre la niña?
-¡Me dijo que él quería seguir viéndola! Yo le dije que no había posibilidad, que no quería estar cerca de él, que no pensaba regresar con él después de todo el daño que me había hecho inspector, pero él insistía... ¡y decía que quería seguir viendo a la niña!
-¡Yo escuché esa conversación inspector! –Ester- Soledad está diciendo la verdad.
-No me sería extraño que Alcides de Medina sea el responsable del rapto de su hija, Señora Soledad, esta tarde le dije a don Lucas que usted debería presentar la denuncia por lo que él le hizo a usted en la mina.
-¡Sí! –Lucas- pero no tuve oportunidad de decírselo.
-Inspector… por favor… encuentre a mi hija y no permita que le hagan ningún daño –ruega Soledad.
-¡Eso no va a suceder señora! Yo se lo garantizo, ahora mismo voy a buscar a Alcides de Medina y si descubro que él fue quien raptó a su hija, le aseguro que va a pasar muchos años en la cárcel.
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Hacienda Montenegro.
Hugo se sirve un trago- ¡Seguiré haciéndome pasar por Alcides! Ya no tengo otra alternativa.
-Esa noticia que publicó Francisco de Morales desgraciadamente sí llegó a boca de todo el mundo.
-La usaremos en mi beneficio… Boris… ¡le vamos a tender una trampa a todos los que quisieron aprovecharse de mi dinero! Los Obregones… ellos fueron los artífices de todo… y Arturo de Linares se alió con mi hermano para asesinarme.
-¿Pero la Señora Soledad… tiene algún plan? –Marina.
-Ella pagará con lágrima su traición.
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Casa Obregón.
-¿Estás más tranquila? –Lucas le da un té.
-Cómo puedo estar tranquila… cuando alguien se llevó a mi hija, papá –llora- no sé donde pueda estar… ¡lo único que le pido a Dios es que no le vayan a hacer daño!
-La niña está bien… ¡si Ursula la tiene, que no creo, sería incapaz de hacerle daño! Y si es Alcides mucho menos, él cree que es el padre, no atentaría nada contra ella.
-¡Siento que me voy a volver loca! Alcides siempre me ha parecido una persona muy extraña… pero esta mañana me pareció aun más papá… ¡la forma en que me miraba! Lo único que se me ocurre es que Alcides pudo haberse llevado a mi hija… no encuentro otra razón.
-Tranquilízate.
-Yo quiero estar lista por si aparece, quiero estar despierta.
-Yo voy a estar pendiente.
Y Soledad cae dormida.
Antonia aparece con una sonrisa triunfante- Te lo dije Lucas, ese era el té que Soledad necesitaba para dormir, era la única manera que tu hija no cometa más locuras.
-Me duele en el alma verla sufrir así.
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Hacienda Montenegro.
-No entiendo… ¿Cómo piensa hacer eso? –Boris.
-Me presentaré ante Soledad como Alcides… ¡y la voy a enamorar poco a poco!
-Patrón, la Señora Soledad no va a querer saber nada de don Alcides –Marina- ¡él la trataba muy mal!
-¡Me ganaré su confianza!
-No va a ser nada fácil, patrón, don Alcides trató de matar a la Señora Soledad en la mina.
-Marina, en esta vida no hay imposibles.
-Señor, su venganza la verdad no me gusta nada… se me hace arriesgado… ¡no sólo porque la Señora Soledad podría descubrirlo sino porque su hermano tenía muchos enemigos.
-Ese es un riesgo que tengo que correr.
-Piénselo bien patrón –Marina tiene miedo- don Arturo es un hombre muy peligroso y va a querer acabar hasta con sus empleados, nosotros.
-¡Marina, tú eres mi mujer y harás lo que yo te diga!
(ahhahaha esto sí que me dio risa!!
)
-¿Y nuestros planes Boris? ¡no estoy dispuesta a posponerlos más y muchísimo menos voy a arriesgar mi vida.
-Nuestro deber es ayudar a don Hugo y así lo haremos.
-Entonces no cuenten conmigo –decide Marina- ¡yo me largo de aquí!
Y mira a Hugo y se despide- Con permiso patrón.
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Residencia Rebeca.
-¡Fuera de mi cama Francisco! –despierta Eloisa.
-Sólo vine a consentirme, ven acá.
-Largo de mi habitación.
Pero pelean violentamente.
-No me importa que sueñes con Alcides.
-Suéltame animal.
-Me deseas tanto como yo a ti.
Pero Eloisa le pega- ¡No te atrevas a volver a tocarme!
-Te vas a arrepentir maldita.
-¡Lárgate!
-Mucho cuidado Eloisa, te lo advierto, si no vas a ser mía no serás de nadie –se marcha.
En el pasillo Rebeca escucha todo- ¿Qué clase de circo se convirtió mi casa por culpa de estos dos?
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Hacienda Montenegro.
-¡Habla con ella! –Hugo a Boris- y si tanto la amas, haz lo que te pide, tal vez tenga razón y no te convenga seguir conmigo.
-De ninguna manera, don Hugo, yo siempre estaré con usted.
-¡Boris, yo jamás te voy a pedir que sacrifiques tu felicidad!
Pero en ese momento se escuchan los gritos de Burke que trata de impedir el paso del inspector.
Pero el inspector Duarte irrumpe.
-¿Qué maneras de entrar a mi casa?
-Ya sabemos que usted le compró la casa al señor Goncalves… ¡venimos a registrarla!
-¡No puede registrar nada sin una orden del juez!
-¡La ley está de mi lado! En casos como estos puedo hacerlo, si corre peligro la vida de alguien… ¡en este caso se trata de la vida de una bebé! Una recién nacida… para ser más exactos… ¡su hija señor de Medina!
#
Residencia Rebeca.
-Escuché tu discusión con Eloisa.
-Rebeca, si vienes a decirme que me vaya de tu casa, no te preocupes, me voy esta misma noche.
-¡No te ponga así! No soy igual de desquiciada que mi sobrina.
-¡Ya! La muy ingrata quiere regresar con Alcides –bebe – creo que perdió la razón.
-Estoy de acuerdo contigo, pero eso la llevará al desastre.
-¡Lo que no aguanto es pensar que otro hombre la está abrazando! –y él abraza a la hermosa Rebeca- creo que estoy enamorado de ella.
-No digas eso, es sólo tu orgullo de hombre que te tiene mal –y lo acaricia seductora- Francisco, tú eres un hombre muy guapo… ¡muy atractivo! Mereces otro tipo de mujer, no una muchachita caprichosa cómo mi sobrina.
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Hacienda Montenegro.
Hugo todavía está pálido- En ese caso puede registrar todo lo que quiera.
-¡Registren todo! Yo esperaré aquí, don Alcides y yo tenemos asuntos de qué hablar.
Burke y Marina los acompañan.
-¿Qué sucedió exactamente con mi hija? –exige Hugo.
-¡La raptaron! Va a estar en serios problemas, don Alcides, si esa niña no aparece, usted irá directo a la cárcel.
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Hospital.
Beatriz llega tarde al hospital y se disculpa con Pablo.
-Se te olvidó que quedamos en cenar juntos.
-Lo siento.
-¿Qué tienes? Te noto extraña, sabes que puedes confiar en mí, jamás te haría daño.
-¡Lo sé! –le da la espalda.
-También sabes que me atraes mucho, no me he acercado a ti como hombre porque no quiero revivir el suceso del pasado.
-No quiero hablar de eso ni recordarlo.
-Tienes que empezar una nueva vida, no pierdo la esperanza que algún día me veas más que un simple amigo.
-Pablo… no es el momento de hablar de eso –le corta.
-Beatriz… tú tomaste algunos frascos de aquí.
-¡No! –miente Beatriz.
-Unos calmantes y relajantes musculares que desaparecieron.
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Hacienda Montenegro.
Revisan todo y no encuentran nada.
-El hecho que su hija no se encuentre aquí no significa que usted no esté involucrado en su desaparición –lo mira con mucha desconfianza.
-¡Dígale a Soledad que yo la buscaré por mi lado!
El inspector se marcha.
-¡No voy a permitir que nada malo le pase a esa niña! –y se toma su copa de un golpe.
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Hospital.
-Eres la única enfermera con acceso a este botiquín.
-¡Tuve que hacerlo, Pablo! En el sector de la Concordia vi a un paciente con dolores terribles.
-Lo supuse, estabas haciendo una buena obra… pero no me ocultes las cosas, no te preocupes, voy a dar orden en la farmacia para que te entreguen las medicinas que necesites.
Al quedar sola Beatriz festeja- Las cosas están saliendo mejor de lo que imaginaba, voy a acabar contigo lentamente, Alcides.
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Hacienda Montenegro.
-Mi vida –ruega Boris- no te vayas… mi vida… Marina… esto no sería lo mismo sin ti.
-¡Durante todo este tiempo lo único que he hecho es demostrarte que te quiero Boris! Que soy incondicional para ti, y a ti no te importa –llora- ¡no te importan mis sentimientos, sólo te importa don Hugo!
-No es eso, tú me importas mucho, tienes que ponerte en mi lugar, don Hugo está solo en el mundo, rodeado de enemigos… ¡está muy enfermo! Marina, no puedo dejarlo y mucho menos en este momento.
-Tu decisión está tomada.
-Mi vida, por favor, no te vayas.
-Yo trato de entenderte pero no puedo, y trato pero no logro entenderte Boris.
-Mira Marina… -la sienta en la cama y le ruega- mi vida ha estado unida a lo de Hugo por muchos años, a él le debo lo que soy, Marina… hace varios años cuando apenas era un muchacho fui a casa de los Medina.
El padre llama a Hugo que esconde a Boris.
-Don Hugo me tuvo escondido por varios días hasta que Alcides me descubrió y estuvieron a punto de echarme.
“Hugo ruega- Mamá, él no hizo nada malo, él es bueno, papá no se lo lleven”
-Gracias a él pude quedarme a vivir con ellos, terminé de criarme y pude estudiar, y me convertí en el hombre que soy, nunca más me volvió a faltar nada, crecí con don Hugo como empleado pero realmente siempre me trataron como de la familia, su mamá antes de enloquecer me dijo que yo era el mejor hermano que Hugo podía tener. ¡Le juré que nunca lo iba a dejar solo con su maldita enfermedad!
-Entiendo por qué nunca te habías separado de don Hugo –sonríe comprensiva- ¿Por qué nunca me habías contado esta historia, Boris?
-Cuando niño fui un delincuente y no es un pasado del que me sienta muy orgulloso.
-¡Me quedo! –decide Marina- haré todo lo que don Hugo disponga.
-¡Mi vida! No sabes lo feliz que me haces Marina… ¡te amo!
-¡Y yo a ti! –ríe Marina.
Entra Guillermo- Perdón… la policía ya se fue –les anuncia.
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Sala.
Boris va a ver a Hugo que está mirando a lo lejos.
Marina entra con él.
-Marina, te pagaré por el tiempo que has trabajado para mí y tu apoyo incondicional –Boris.
-Patrón, muchísimas gracias, pero si me lo permite, me gustaría seguir trabajando para usted y voy a seguir sus ordenes.
-Me alegra –sonríe Hugo- sobre todo por Boris que sé que está muy feliz a tu lado.
Marina y Boris se miran sonriendo.
-Boris, necesito que vayas a la imprenta –y le da instrucciones al oído- ¡y que impriman volantes ofreciendo recompensa sobre cualquier información sobre la hija de Soledad!
-¿Va a ayudar a esa mujer a recuperar a su hija? –Marina.
(ayayay Marina… apenas te queremos un poquito que ya metes la pata de vuelta… no eres buena!
Hugo la mira duramente y pierde toda sonrisa- ¡Esa niña es mi sobrina y es un ser inocente! Nada malo le puede pasar.
Sin comprender Marina mira a Boris.
#
Muy temprano en la mañana Soledad se viste para salir.
Ester entra con el desayuno.
-¡No puedo mamá! Tengo que salir, tengo que buscar a mi hija –sufre- ¡no sé cómo me pude quedar dormida!
-No sabemos dónde está la niña, deja que la policía haga su trabajo.
(hum… Ester cómo que demasiado tranquila
)
-¡No! –tiembla Soledad- tengo que salir, el primer lugar que pienso visitar será la casa de Alcides.
-Anoche hablé con Duarte, revisaron su casa y no la encontraron y Alcides asegura que no la tiene –Lucas.
-¿Entonces quien la puede tener? –se horroriza Soledad.
-Tal vez Ursula y Enrico sí tuvieron que ver con la desaparición de la niña -Ester.
-¡No! –se niega Soledad- yo tengo que ir a la calle, a todas las casas, a todos los lugares –y sale corriendo- ¡tengo que encontrar a mi hija!
-¡Está bien, hija! –grita Ester- ¡yo voy contigo, espera!
#
Casa de Enrico.
-Ursula, viniste y te tengo para mí solo –sueña Enrico.
Pero Jeremías lo despierta - ¡Ve a buscar a Ursula! Haz que regrese, no hay tiempo para explicaciones, su vida está en peligro.
Enrico sale corriendo.
#
Ciudad.
Reparten folletos para recuperar la recién nacida.
Soledad toma un folleto- ¡Recompensa para recuperar a mi hija, mamá! Mira.
-“Desaparecida Aurora, el señor Alcides de Medina ofrece la recompensa” ¿Quién le entregó los volantes?
-El señor Guillermo Burke -un chico.
-¿Por qué Alcides estaría interesado en recuperar a mi hija, mamá?
-¡No lo sé!
El folleto lee:
“Aurora bebé de Soledad de Obregón: el señor Alcides de Medina ofrece la recompensa de 1000 pesos por su paradero”
#
Casa Dr. Max.
-¡Elena! Trae a la niña, la ciencia no puede esperar –grita el Dr. Max y prepara sus experimentos pero encuentra un mensaje- “Salí a comprar cosas para la niña, tomé dinero de su pantalón, lo siento pero era urgente, la niña viene conmigo porque quiero que todavía no la pique, es muy temprano para tanta violencia” –y da un puñetazo a la mesa- ¡maldita Elena, estúpida! Si la ven con esa niña me va a meter en graves problemas.
(hehehe
BRAVO Elena!)
#
Bosque.
Ursula recoge flores cuando Enrico la busca asustado.
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Ciudad.
Elena muy bien vestida le habla con cariño a la bebé – Mi princesita, ya terminamos de hacer nuestras compras, ahora nos vamos a sentar aquí un momento, ya compramos tu tela para pañales y tus jabones.
En ese momento lee el folleto: blanca de pelo negro… ¿serás tú? No creo… ¡no te pongas a llorar! –y se va corriendo.
En ese momento Soledad a lo lejos la ve y empieza a gritar- ¡No te lleves a mi hija!
#
Bosque.
La policía persigue a Ursula y a Enrico-¡Tenemos orden de arresto!
-¡Corre Ursula!
(bueno… para qué corren??)
Y los policías disparan.
(Qué brutos!!)
Hieren a Enrico.
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Ciudad.
-¡Mi bebé! Era Elena Burke que tenía a mi bebé.
-Ya la vi con un canasto pero no vi al bebé… ¿crees que Alcides nos haya engañado? Vamos a la policía.
Pero Soledad sale corriendo.
-¡Soledad espera!
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Elena se esconde con el bebé- Tranquila, niñita, yo cuidaré de ti… ¡yo sabía que me ibas a traer problemas! Pero me estoy encariñando de ti… ¡tengo que entregarte a la policía así me metan a la cárcel! –decide.
Pero el Dr. Max la sigue- ¡Quieta, no vas a ninguna parte Elena! –la amenaza.
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Bosque.
Ursula lleva a Enrico- No seas cobarde –al escucharlo quejarse- ¡sí puedes!
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Casa Obregón.
Ester busca a Soledad y encuentra Antonia que le cuenta que Soledad vino a buscar el coche y se fue con Jacinto.
-¡Puedes explicarme! –grita Antonia.
-¿Qué vino a buscar? –y Ester busca en el cuarto y encuentra una bala.
-Yo encontré un revolver cuando arreglaba el cuarto de Soledad.
-¿Por qué no me habías dicho nada?
-Creí que era de Lucas.
-Lucas no le daría un arma a Soledad… ¡tengo mucho miedo! Seguramente Soledad fue a buscar a Alcides.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo lee cuando entra Soledad y le apunta directamente- ¡Mi hija! –le exige- ¿en dónde tienes a mi hija?
Hugo la mira sorprendido.
-¡Regrésamela o soy capaz de matarte!
Hugo la mira boquiabierto.
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