-Usted es tan ignorante que cree que destazar muertos y mirarlos por un microscopio es la gran ciencia –enojada.
-Te cuidado con lo que dices, Elena.
-¡Y mucho cuidado con lo que dice de Guillermo Burke!
#
Casa Obregón.
Ester pone paños fríos sobre la cabeza de Lucas- ¡Nunca vas a dejar de atormentarme!
-No debemos seguir viéndonos –murmura Lucas entre los vapores del alcohol- no quiero seguir engañando a mi esposa… ¡déjame!
-¡Qué!
-No puedo hacerle eso a Ester… no me beses –alucina Lucas.
Ester cada vez más enojada le tira sobre la cara el paño- ¡Miserable, te odio! –y se marcha.
Pero la bruja Antonia entra y la detiene- ¡Qué pasa! ¿para dónde vas?
-Voy a ver qué pasa con mi hija… ¡encárgate de tu hermano! Ahí está borracho y hecho una miseria como le gusta estar! –se marcha.
Antonia se queda mirando a Lucas.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo apoyándose en la bella Eloisa entra a la casa.
-¡Con cuidado Alcides! –le ayuda Eloisa.
-Patrón… -aparece Marina- ¡patrón! –se asusta al verlo herido.
-Marina, por favor, trae toallas y agua, yo misma cuidaré de Alcides –ordena Eloisa.
-¡Eloisa! –la detiene Hugo- no es necesario que te molestes, Marina me puede ayudar.
-¡Claro que sí!
-¡Yo ayudo a mi patrón! –alza la voz Marina.
-¡Por supuesto que no, Alcides! –protesta Eloisa- déjame ayudarte.
Entra Boris- ¡Señor, creo conveniente denunciar al señor Arturo de Linares! – y luego mirando a Eloisa- y que la señorita Eloisa nos ayude con su declaración.
(ahaha muy bien Boris!)
-¡Por supuesto que sí! Yo hago lo que ustedes necesiten –Eloisa no sabe cómo salir del mal paso pero miente bien – aunque no creo que podamos hacer mucho, Arturo además de ser un hombre muy peligroso, es muy corrupto, tiene compradas a las autoridades para que no le hagan nada.
Marina cura a Hugo.
-Bueno… -Hugo- pero ya buscaremos la manera que alguien se haga cargo de él.
-En momentos cómo estos es cuando me alegro de haber roto mi compromiso como él… ¿Qué hubiera sido de mi vida al lado de un hombre tan malo?
-Y ambicioso… quiere sacar provecho… de la desgracia ajena.
-¿Alcanzó a darle dinero, patrón?
-¡Claro que lo hizo! –Boris- pero como era de esperarse el señor Arturo de Linares no cumplió con su parte del trato, no entregó a la niña, y por poco mata al patrón.
Y Boris, por una extraña razón se lleva a Marina- Voy a buscar contigo las toalles.
Al quedar solos, Eloisa aprovecha para servirle a Hugo un trago.
Hugo la mira con desconfianza y lo acepta.
-Alcides –se sienta a su lado- si tú quieres… yo podría ayudarte a recuperar tu dinero, sé que Arturo tiene un lugar en su casa donde esconde todo y yo podría llevarte hasta él.
-¿Y por que quieres ayudarme?
-No sé si te acuerdas… pero tú y yo teníamos una relación muy especial –le sonríe.
-Una relación –repite Hugo- ¿no crees que estás exagerando un poco? ¡yo soy un hombre casado! Soledad es mi esposa.
-¡Alcides! Tú mismo me dijiste que tu matrimonio con Soledad era solamente un plan para quitarle el dinero a Hugo… -le recuerda Eloisa.
-¿Eso te dije?
-¡Por supuesto que sí! De otra manera no habrías logrado convencerme para que me involucrara contigo… ¡yo sabía perfectamente que entre tú y Soledad no existía amor!
Hugo la escucha atentamente.
#
Hospital.
Beatriz sigue sacando frascos de la farmacia y los echa al suelo- ¡Qué tonta!
-Déjame ayudarte – aparece Pablo.
-¡No! –se niega rotundamente –no hace falta.
-En los últimos días te he notado muy extraña… ¿Qué sucede?
-Nada… -muy nerviosa.
-Beatriz… estás temblando… ¿todo está bien?
-Es por mi familia -miente- hecho mucho de menos a mi mamá, anoche casi no pudo dormir pensando en ella.
-La próxima semana puedes aprovechar e ir a visitarla.
-Aun no me siento preparada.
-¿Te cambiaste de casa, adonde fuiste?
Pero en ese momento llaman de urgencia al doctor.
#
Hacienda Montenegro.
-Te aseguro que le daré buen uso a esa información –agradece Hugo a Eloisa sonriéndole e invitándole uvas.
-Puedes contar conmigo para lo que quieras –Eloisa come las uvas con seducción.
-Es una pena que no pueda recordar cómo nos relacionábamos –y Hugo se come las uvas mirándola.
Eloisa decide tomar iniciativa y seductoramente se saca el sombrero- Al principio para mí fue muy difícil, Alcides… -y se levanta, lo que obliga a Hugo a levantarse cojeando de la herida que tiene- yo una señorita que apenas conocía el amor y tú llegaste… ¡cómo un huracán a mi vida y me enceguecí! Luego cuando me dijiste que lo tuyo con Soledad era solamente por interés, ya no quise resistirte –y lo mira apasionadamente- ¡espero que muy pronto puedas recordar todo y me des nuevamente un lugar en tu vida! –y se acerca y lo besa.
Hugo se deja besar, sin responderle.
Eloisa se separa sonriéndole.
-¿Te acompaño? –y la lleva cojeando a la salida.
-¡Don Alcides! –aparece Boris- ¡necesito hablar con usted!
-Estás en tu casa Eloisa- y Hugo se marcha con Boris.
Paquito aparece de su escondite y le da una pañuelo-No pierdes el tiempo, Eloisa… límpiate la boca, ¿le hablaste de todo lo que me dijiste?
-No –suspira Eloisa- es obvio que Alcides no recuerda nada y es mejor jugar a la victima del Alcides que conocí.
-Eres muy astuta –ríe Paquito- así podrás competir con esa mojigata de Soledad… ¿no es así?
-¡Por supuesto que sí! Poco a poco me meteré en la vida de Alcides y muy pronto será solo para mí.
#
Casa Obregón.
Soledad tiene a Aurora en sus brazos y la mece- Tranquila, yo te voy a cuidar, no te voy a dejar sola.
Ester entra – Tu padre se puso a beber y al regreso intentaron asaltarlo, pero fue sólo un susto –y se acerca y le habla con amor a Aurora- mi amor, qué bueno tenerte de nuevo en casa… ¡no sabes todo lo que sufrimos por ti!
-¡Mamá! Yo sigo preocupada porque todavía no sé quien estuvo detrás del rapto de mi hija.
-Ya no pienses en eso, lo importante es que ahora estás aquí… ¡y tenemos que cuidarte mucho! No la podemos dejar sola ni un solo momento.
-Estuve pensando en eso… mamá… ¡Enrico y Ursula no tuvieron nada que ver! Ellos estuvieron conmigo en el bosque buscando a la niña… ¡yo sé que ellos no fueron!
Ester asiente pensativa.
-¡Y decidí que quiero que Ursula regrese conmigo! –decide Soledad- estaría sintiéndome mucho mejor, más tranquila.
-Por mí no hay ningún problema… ¿pero dónde está ella? –acepta.
-No lo sé, estaba conmigo en el bosque, desaparecieron de un momento a otro, ojala venga pronto.
-Supongo que después de lo que hizo Alcides al rescatar a la niña, se te despejaron algunas dudas… parece que él en realidad regresó con buenas intenciones.
Pero Soledad cambia la mirada, mira a lo lejos - Estoy muy agradecida por lo que hizo, la verdad es que enfrentarse a esos hombres es muy peligroso –y de pronto sonríe- a veces siento que me recuerda a su papá… ¡pero yo nunca podría volver a confiar en él!
-No seas tan dura hija, a lo mejor Alcides sólo quiere recuperar a su familia.
-A veces parece que fuera otra persona… ¡pero la gente no cambia, mamá! No cambia así de rápido.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo sigue comiendo uvas y mira por la ventana.
-¡Su plan de venganza se ha complicado un poco señor! Siempre supe que su hermano Alcides tenía enemigos pero no tan crueles como el señor Arturo de Linares.
-Es un hombre verdaderamente despreciable… ¡robarse a una recién nacida es lo peor que alguien puede hacer!
-¿Usted cree que con el dinero que le dio se calme?
-¡No lo sé! Pero aun no he terminado con él.
-Lo único que me gusta de todo esto señor… es que ya no está pensando en vengarse de la Señora Soledad.
-Boris, nunca he dicho que he cambiado de opinión.
-No lo entiendo señor, apenas hoy arriesgó su vida por ella.
-¡Lo hice por la criatura! No por ella… - y vuelve a mirar a lo lejos- es mi sobrina, lleva la sangre de mis padres, la sangre de mi hermano… ¡probablemente sea la única de los Medina que quede cuando yo muera!
#
Una cabaña.
Alcides despierta y trata de liberarse, logra desatarse y se levanta pero cae al suelo sin fuerzas.
#
Casa Dr. Max.
Elena trata de marcharse de la casa del Dr. Max pero éste la detiene a la fuerza-Tú no te metes conmigo y yo no me meto en la tuya… ¿Qué te parece? -propone.
-¡No me parece! Porque yo no trabajo para usted, págueme lo que me debe por cuidar a la niña y agregue los días que me hizo poner la ropa de su mujer… ¡de la muerta!
-¡Eva no está muerta! –le grita el Dr. Max- ¡y no te atrevas a llamarla así!
Elena lo mira asustada- Para mí los que se murieron están en el otro mundo pero para usted no.
Pero el Dr. Max empieza a llorar y le ruega- Quédate por favor, ya estoy acostumbrado a tu compañía, si te vas no tendría con quien conversar.
Elena no quiere- Yo nunca he sido la sirvienta de nadie, menos ahora.
-¡Tú no tienes adonde ir! –le recuerda- don Alcides ya regresó a la mansión Montenegro y no vale la pena que regreses a esa pensión miserable de tu exmarido.
Elena lo duda y acepta con lágrimas – Está bien, me quedo pero pongo mis condiciones.
-De acuerdo, tú dirás.
-Si quiere verme bien vestida y limpia me tendrá que comprar ropa nueva.
-¡Lo haré! –acepta el Dr. Max.
Elena le da la mano como señal de acuerdo, el Dr. Max se la estrecha.
#
Cabaña.
Alcides espera a Beatriz y la ataca, pero no tiene fuerzas. Se miran.
#
Ciudad.
-¿Pasa algo señor?
-¡Detén el carruaje, Boris!
Boris se detiene- ¿Sucede algo?
-De repente tuve esa sensación que tenía cuando Alcides estaba entre nosotros.
-Su hermano murió lamentablemente, ¿no será que se siente así por lo que ocurrió hoy con la Señora Soledad?
-¡No es por Soledad! –suspira Hugo- ¡es por Alcides!
-Ese síntoma era cuando su hermano estaba vivo.
-Boris… -Hugo mira a lo lejos- casi podría asegurarte que Alcides está vivo.
#
Casa de Enrico.
Ursula prepara la comida y Enrico le dice que cocina muy sabroso.
-No me voy a quedar por mucho tiempo, tengo que buscar un trabajo.
-Viviremos del tesoro de don Jeremías, ayúdame a buscarlo.
-Yo no creo en tesoros, y tú también deberías estar buscando trabajo.
Don Jeremías que los escucha le advierte que no debe hablar con nadie del tesoro.
-Ursula debe saberlo todo- Enrico le dice al fantasma.
-¿Otra vez estás hablando con tu amo, Enrico?
-A veces se pone insoportable.
-¡Irrespetuoso! –Jeremías- no sabes lo que te puede pasar por decir cosas así.
-¡Nada don Jeremías! Usted ya no es de este mundo.
-¡Pero estoy aquí en este mundo! No te confíes demasiado, puedo hacer muchas cosas que ni te imaginas –le amenaza.
Enrico lo mira con miedo.
-Te voy a demostrar que conmigo no puedes jugar –se levanta.
-¡No! –grita Enrico- ¡don Jeremías me quiere pegar!
Ursula que no ve nada ni escucha nada lo mira asustada- ¡Estás loco Enrico!
#
Cabaña
Alcides sigue tomando fuerzas y se levanta y enfrenta a Beatriz.
-¡No te me acerques!
Alcides cae al suelo y Beatriz aprovecha para pegarle con un balde madera.
#
Ciudad.
-Señor, lo que dice no puede ser, que su hermano haya sobrevivido no puede ser… nosotros buscamos bien río abajo si lo recuerda.
-¡Boris, esto sólo me ha pasado con mi hermano! Sólo con él.
-Que su hermano haya sobrevivido es una posibilidad remota, pero en ese caso… ¿no cree que ya se hubiera presentado a hacernos la vida imposible?
Hugo sonríe – Siempre fue un hombre impredecible… siempre… ¡quiero que contrates un detective para que lo busquen río abajo, en los pueblos de la región!
-Si le parece, señor, hablaré con los investigadores que buscan al hijo de Von Sirak.
-Contrata un detective que no sea de aquí, yo soy Alcides… ¡de acuerdo! –y baja del carruaje.
-¿Dónde va señor? Estamos cerca de la casa de Arturo de Linares.
-Él y yo tenemos un asunto pendiente.
-¡Lo acompaño señor!
-¡No, Boris! Esto lo tengo que resolver yo solo.
#
Ex-Residencia Medina.
Arturo esconde el dinero en su habitación y luego llama a sus hombres- Necesito que me escuchen, estoy totalmente seguro que Alcides de Medina va a intentar atacarme, se dividen en dos grupos, uno cuida la casa por fuera y otro adentro, Raúl, quiero más hombres, quiero la casa llena de hombres… ¡y si Alcides de Medina vuelve a aparecer lo quiero muerto!
#
Cabaña.
Beatriz le grita a Alcides inconciente- ¿Qué creías, que me ibas a agarrar? ¡nunca más me vas a hacer daño!
Alcides vuelve a la realidad- No me responden las piernas.
-Es sólo el primer efecto de la medicina que te inyecté, tus músculos perderán fuerzas y en pocos días no te podrás mantener en pie –se burla Beatriz.
-¿Por qué me haces esto? –gime Alcides- todavía no sé quien eres.
-Te dije que te quedaras quieto –le pega.
#
Casa Obregón.
Soledad aparece con su bebé en brazos.
-Debiste dejar a la niña en la cuna Soledad –la bruja.
-¡No tía! ¿después de lo que pasó? Quiero estar contigo todo el tiempo que pueda.
Lucas aparece y la besa - ¡Qué alegría siento saber que tú y mi nieta están bien!
Ester lo mira como para asesinarlo.
-¡Mamá! ¿pasa algo? Hace meses los veo muy extraños… ¿pasa algo que tenga que saber?
-¡Tu mamá está molesta porque me tomé unos tragos! Estuve preocupado por mi nieta y no pude evitarlo.
-Espero que así sea, ustedes siempre se han querido mucho… no vale la pena que estén peleando, mamá –y los deja para cambiar a la bebé.
Ester besa a la bebé y quiere irse.
-¡Tu hija tiene razón! –la detiene Antonia- ustedes tienen que arreglar sus diferencias, llevan muchos años de casados cómo para que lo echen todo por la borda, así como así.
-Eso debió haberlo pensado tu hermano antes de traicionarme con esa mujerzuela.
-¡No pasó nada!
-¡Eres un descarado!
-¿No estás yendo demasiado lejos, Ester? Cuando uno ama, perdona, eso es lo que haría una buena esposa –la regaña Antonia- ¿ya olvidaste lo que le prometiste a Dios frente al altar? ¡el matrimonio en las buenas y en las malas!
-Yo no soy responsable de lo que hace tu hermano, Antonia.
-¡Él ya te dijo que no pasó nada! ¿no puedes creerlo y olvidarlo?
-Va a ser un poco difícil olvidarlo, cuando hasta en sueños me traiciona… ¿no fue eso lo que decías? –y Ester se marcha altiva.
(heheheeh me encanta que Antonia no pueda hacer nada!!)
#
Ex-Residencia Medina.
En su habitación Arturo limpia un arma cuando Hugo aparece por detrás y lo encañona- Buenas tardes.
#
Casa Obregón.
-¡Mamá, mira! -ríe Soledad- Aurora tiene tu mismo lunar.
Ester no sonríe, se preocupa.
-Desde que nació mi hija, solamente quiero estar con ella –sonríe Soledad- ¡ojala Alcides lo pueda entender y nos deje tranquilas!
-No lo creo hija, Alcides entregó demasiado dinero para rescatarla de esos delincuentes.
-¡Yo no quiero que esté cerca de mi hija! -Soledad la mira decidida- Alcides tiene muchos enemigos, por eso fue que se llevaron a mi bebé.
Ester suspira- ¡Yo lo veo muy difícil! Alcides piensa que Aurora es su hija.
-¿Y qué va a pasar el día que se de cuenta que no es su hija? –Soledad inquieta.
-¡Eso ni lo menciones, hija! –se asusta Ester.
-Y cuando sepa que yo le mentí… ¡tú conoces a Alcides, mamá, las dos sabemos de lo que es capaz!
#
Ex-Residencia Medina.
-¿Cómo conseguiste entrar? –pregunta Arturo- mis hombres tienen vigilada esta casa.
-¡Nací en esta casa! –sonríe Hugo.
-¿Qué quieres?
-Que dejes a Soledad y a mi hija fuera de todo esto… si tienes algún problema resuélvelo conmigo.
-¿Y si no me vas a denunciar con las autoridades?
-Tienes comprada a media ciudad.
-Tú lo has dicho… ¡Siempre te he superado y por mucho!
-No estés tan seguro de eso –sonríe con burla- ¡pagué para que liberaras a mi hija y no lo hiciste! –y sin quitarlo de la mira abre el ropero indicado y saca la maleta- ahora me voy a llevar lo que es mío.
-¿Cómo supiste dónde guardaba el dinero? –incrédulo.
(bueno…

muy difícil no estaba tampoco!! En el ropero

)
Hugo saca un fajo de billetes y se los tira- ¡Esto es lo que te corresponde por haber matado a Hugo! –y toma el resto- ¡nuestras deudas están saldadas!
Arturo se agacha a recoger los billetes y Hugo desaparece- No se va a quedar así, Alcides –grita Arturo.
#
Taberna.
Omar no quiere que Guillermo trabaje para él porque ahora trabaja para Alcides- Ese señor es peligroso, tiene fama de engañar a la gente.
-Mi patrón ha cambiado muchísimo, si no le ha pagado la deuda es porque no pudo, pobre hombre, hasta perdió la memoria… ¡me consta! Me da trabajo de jardinero, comida y alojamiento.
-O ese señor o su trabajo como violinista.
-Ese señor tiene más dinero que nunca, si usted quisiera yo puedo convencerlo que sea su cliente, y tiene amigos millonarios.
-Está bien Burke, pero al menor problema con este señor… lo echo.
-Está bien –acepta Burke- esto de ser un artista es muy dura.
#
Residencia Rebeca.
-Preferí venir a visitarte en lugar de seguir en la casa lleno de problemas –Arturo- la verdad pensando solamente en ti… ¡Eloisa por favor lo has reconsiderado!
-Lo siento, es mejor que no guardes ninguna esperanza… ¡tú y yo hemos terminado!
-Tú y yo nos íbamos a casar, a vivir juntos para siempre.
-¡No puedo tomar ese paso tan importante!
En ese momento traen un ramo de flores para Eloisa.
-¿Quién te envía esas flores? –Arturo.
Eloisa ríe- No finjas Arturo, seguramente son tuyas.
-¡Me dijiste que no había nadie más! –le grita Arturo- ¿Quién te envía esas flores?
-No lo sé, ni siquiera tienen tarjeta.
-¡Yo lo voy a averiguar! –y toma el ramo- y cuando sepa quien es el imbecil que te está pretendiendo le voy a romper la cara… ¡tú eres mi mujer, Eloisa! Y nadie se va a interponer entre tú y yo, y si alguien lo hace, lo mato –Arturo se marcha furioso.
Rebeca aparece con la tarjeta de las flores- ¡Tienes suerte Eloisa! Logré quitarle esto a tiempo –se la entrega.
Eloisa feliz la lee- “Gracias por tu ayuda, Eloisa” lo sabía –festeja- ¡es de Alcides!
#
Ciudad.
Boris cuenta el dinero- No termino de entender por qué le dio dinero a Arturo de Linares, pudo recuperarlo todo.
-Ese dinero va a regresar a mí multiplicado.
-Le envié flores a la señorita Eloisa –Boris.
-¡Muy bien!
-¿Hacia donde quiere que nos dirijamos?
-¡Vamos a casa de Soledad!
-Atanasio, a casa de los Obregón.
#
Casa de Enrico.
Ursula llora y Enrico le promete no decir que habla con don Jeremías.
-No es por eso, es por mi niña y la bebé.
-Están bien.
-Me duele no estar con ellas, me duele no estar a su lado, ellas son mi familia.
-¡Vamos a escondidas! Yo soy experto en meterme en la hacienda.
-¡Claro! Yo te enseño.
Ursula recupera la sonrisa y decide prepararla pancitos a Soledad- ¿Tienes harina?
-¡Claro que sí!
#
Cabaña.
-No te va a alcanzar la vida para pagar todo lo que me has hecho Alcides –promete Beatriz y recuerda su violación.
Y tiene una crisis- ¡Me arruinaste la vida! Yo tenía sueños, tú me convertiste en un animal herido… -llora- ¡por tu culpa no soy nada1 por tu culpa Alcides no soy nadie… ¡te odio, te odio, te odio! –le grita.
#
Casa Obregón.
Soledad no está contenta de ver a Alcides- ¿Qué haces aquí?
Hugo sonríe- ¡Quería saber cómo está mi hija!
-Está bien, gracias por preguntar –seca- y si me disculpas quisiera estar con ella…
-¡Soledad, lo estuve pensando… creo que lo mejor es que la niña venga a vivir conmigo, bajo mi protección!
-¡Qué! –Soledad se pone pálida.
-No te asustes… no te la pienso quitar –aclara- pero Aurora también es mi hija… ¡quiero que las dos vengan a vivir conmigo a la Hacienda Montenegro!
-¡Eso… jamás va pasar , Alcides!
#
En la sala Lucas discute con Ester- ¿Por qué has permitido que ese hombre visite a Soledad? ¡es un peligro para nuestra hija!
-¡No me reproches! No se te olvide que Alcides es un amigo y él rescató a la niña mientras tú estabas bebiendo quien sabe dónde y con quien.
-Lo que importa es la seguridad de nuestra hija.
-No quieras impresionarme, tú no eres el padre que pretendes ser, eres un traidor, un hombre sin escrúpulos.
-Piensa lo que quieras, insúltame, pero no me quedo de brazos cruzados.
-¿Qué vas a hacer?
-Buscar la protección de Soledad… ¡Soledad no debe estar al lado de ese demonio!
#
Sala.
-Alcides… ¡olvídalo! –Soledad le dice firme- ni mi hija ni yo vamos a vivir contigo, Alcides, eso nunca va a pasar.
-Soledad, no me malinterpretes… ¡yo no pienso obligarte! Por favor… piénsalo… ¡sólo debes saber que yo pienso que es lo mejor para la niña, considerando que tengo muchos enemigos!
-¡Por eso! Con más razón no pienso vivir contigo Alcides.
-Soledad… mis enemigos difícilmente me atacaran de frente… ¡lo harán utilizando a la niña como acaba de pasar!
-¡Alcides, no me vas a hacer cambiar de opinión! Es que no va a pasar.
-Yo sé que tú no quieres estar conmigo… ¡yo tampoco quiero estar contigo! Pero es necesario.
-¡Yo lo único que quiero es que me dejes en paz! No quiero regresar contigo –le dice furiosa- ¡no quiero vivir al mismo infierno que viví recién me casé Alcides… y tampoco voy a permitir que mi hija sufra por esto! Eso nunca –le afirma.
Hugo la mira con curiosidad.
#
Taberna.
Arturo le reclama a Hércules que no le consiguió información de por qué Eloisa canceló el matrimonio.
-La estoy vigilando.
-Hay un hombre que la está cortejando.
-¿Qué hago con él?
-¡Que lo mates!
#
Poder Judicial.
-¡Así es inspector! –Lucas le explica que cree que Alcides se llevó a la niña – nunca nos dijo quienes fueron, eso me parece muy extraño.
-Pudo haber fraguado el plan y aparecer como héroe.
-No entiendo por qué pretende ser amable y colaborador con mi hija, pero quiero mantenerlo alejado de mi hija.
-Usted tiene la solución en sus manos, él trató de matar a su hija.
-Ella no quiere denunciarlo por lo que le hizo en la mina porque le teme.
-Usted mismo puede denunciarlo, por intento de homicidio, por intentar matar a la Señora Soledad.
#
Taberna.
Francisco se sienta con Arturo.
-Averigüé que han estado cortejando a tu prometida, incluso le han estado enviando flores… viviendo bajo el mismo techo uno se entera.
-¿A usted qué le importa?
-Arturo, mucho… -afeminado- ¡yo puedo ayudarte a averiguar de quien se trata! Depende de lo que me quieras ofrecer, pero resultados inmediatos, mi fuerte es la investigación.
-¿Qué pasó con esa copa para mi amigo?
#
Casa Obregón.
-Vamos a estar bien, mi amor- Soledad hace maletas de manera urgente y le habla a su bebé – pero no voy a permitir que Alcides se te acerque.
Entran en secreto Ursula y Enrico. Soledad la abraza.
-Tuvimos que venir a escondidas.
-¡Llegaron justo a tiempo! Es que Alcides quiere que me vaya a vivir con él –baja la voz- ¡yo no lo voy a permitir!
-Señora, nadie puede obligarla –Ursula.
-¡Tú conoces a mi mamá, a mi tía! Van a insistir… ellas están convencidas que Alcides cambió, que es otra persona, y yo no me creo esa historia –y sigue guardando ropa.
-¡Pero huir! ¿está segura?
-¡Prefiero huir con Aurora antes que volver a vivir el infierno que ya viví con Alcides!
#
En la sala.
Hugo usa todo su poder de persuasión con Ester y Antonia- Le propuse que vengan a vivir conmigo.
-¿A vivir contigo?- duda Ester.
-¡Sí! Dona Ester… tengo muchos enemigos… ¡no puedo arriesgarme que mi hija corra peligro nuevamente! No me lo perdonaría.
-Imagino… que Soledad se negó –Ester dudando.
-¡Sí se negó! Pero esto es algo que no tiene discusión, se trata de la vida de mi hija.
Antonia lo mira embobada y lo apoya inmediatamente- ¡Y te entendemos perfectamente! Es lógico que si eres el papá quieras tener a la niña contigo, para cuidarla, para protegerla.
-Es lo que pretendo –Hugo sonríe al tener su apoyo.
-¡No te preocupes! –afirma Antonia- ten la seguridad que vamos a hablar con Soledad para que acepte regresar a tu casa… ¿no es así Ester? –Antonia sale.
-No me mire de esa manera –Hugo a Ester que lo sigue mirando con temor- en el pasado cometí errores, pero esos errores no se repetirán, se lo prometo… ¡mi intención es cuidarlas! En especial a mi hija.
Ester no parece convencida.
En ese momento entra el inspector- ¡Señor Alcides de Medina vengo a arrestarlo por intento de homicidio contra la Señora Soledad!
#
www.mabouchita.com 