LA TRAICION 058 – FUE ENTERRADO VIVO - lunes 21 de abril de
Posted: Tue Apr 22, 2008 3:08 am
LA TRAICION 058 – FUE ENTERRADO VIVO - lunes 21 de abril de 2008
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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Mercado.
Úrsula y Soledad van a hacer compras con Aurora.
Una mujer le grita- ¡Hey! Usted señora... esa es la mujer de la que habla el periódico –grita a todas las del mercado- ¡ella y su hija están malditas! Por su culpa han empezado a ocurrir desgracias en este pueblo, primero la muerte de don Hugo, después el derrumbe de la mina.
Úrsula está dispuesta a ir a pegarle pero Soledad la detiene.
-¡No podemos permitir que por culpa de esa mujer ocurran más desgracias! – y empiezan a tirarles tomates y todo lo que pueden.
Soledad y Úrsula se cubren.
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Hugo y Boris escuchan los gritos.
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-¡Largo, que se larguen! –grita una mujer.
-Por favor... –ruega Soledad- ¡no le hagan daño a mi bebé!
Úrsula abraza a la niña que ante tanto grito empieza a llorar a todo pulmón.
-¡Qué se larguen de este pueblo!
Y las mujeres se disponen a atacarlas físicamente.
Cuando corriendo llegan Hugo tirando salvas al cielo y Boris que las apunta directamente.
-¡Soledad de Obregón es mi esposa! –les grita Hugo con voz ronca- ¡a ella y a mi hija nadie la toca! –está furioso- ¡nadie!
A su lado Boris también está determinado a defenderlas.
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Cabaña.
Alcides inconsciente y encadenado y Beatriz se pasea con un cuchillo- ¡Debería matarte, Alcides! Total... ya me convertí en una asesina... no me costaría nada acabar con tu vida... ¡pero no voy a hacerte ese favor! Alcides... eres idéntico a tu hermano... pero por fuera, porque por dentro no tienes alma, por eso abusaste de mí... tienes el corazón podrido por dentro... Alcides.
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Mercado.
Mientras Aurora, ahora en los brazos de Soledad, sigue llorando Hugo recrimina a la plebe- ¡¿Cómo se atreven a agredir a dos mujeres indefensas y a un bebé?! ¡Qué clase de desalmados son! ¡ellas no les han hecho ningún daño!
Soledad consuela a la niña y mira a Hugo- ¡Gracias a Dios apareciste!
-¿Se sienten bien? –Boris se acerca a ambas y pone una mano sobre el brazo de Úrsula.
-¡Sí, pero esa gente estuvo a punto de matarnos! –se repone Úrsula.
Paquito muy cerca los espía.
-¡Don Alcides! Su esposa y esa niña están malditas –grita una mujer y todas las otras la apoyan gritando.
-¡Una persona que muere y revive, sólo puede ser un engendro del mal!
-¡Eso es!
Hugo las mira estupefacto.
Paquito muy cerca ríe satisfecho de su obra.
Y la plebe vuelve a tirarles verduras.
Pero Hugo tira al suelo y les grita furioso- ¡Dejen de decir estupideces! Mi hija es una persona normal como cualquiera de ustedes y padece una enfermedad como cualquiera la puede padecer –está fuera de sí.
Paquito pierde la sonrisa al verlo tan enojado.
-¡No se menta con ella! –sigue Hugo- ¡porque juro que se la tendrán que ver conmigo!
Soledad lo mira con grandes ojos, sorprendida de su defensa.
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Cabaña.
Beatriz se abraza a Alcides- ¡Cómo me gustaría que fueras Hugo! Que te hubieras entregado a mí, una vez... y me hubieras hecho tu mujer... una vez., mi amor... ¡me hubieras hecho tan feliz! –y le besa la oreja- ¡Tan feliz! ¡Ay Hugo!
Alcides abre los ojos lentamente.
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Mercado.
-¡Soledad y mi hija no están indefensas! –Hugo sigue furioso y amenazador y no deja de encañonar a la gente- ¡si alguien se acerca! –amenaza- ¡si alguien intenta hacerles daño, juro que no respondo! –y con su cuerpo cubre a Soledad, a Úrsula que toma al bebé.
A su lado Boris.
Otro hombre, el cochero, se acerca a ayudarlos.
-¡Señor, por aquí! –grita Boris.
Y disparando tienen que huir de la multitud que vuelve a tratar de atacarlos.
Paquito ve todo el escándalo.
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Casa Enrico.
Elena coma y Guillermo cree que ya no está hipnotizada porque come mal.
-Gatito... ¿me puedes conseguir más? –Elena finge.
-¡Claro que sí, Elena, tus caprichos son órdenes para mí!
Y se marcha con Enrico.
Apenas se marcha Elena se levanta.
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Cabaña.
De pronto Beatriz se da cuenta que no es Hugo- ¡Qué estoy haciendo! ¡este hombre no es Hugo, es Alcides, el desgraciado que te violó! –y le pega- ¡vas a pagar por esto, maldito!
Alcides grita al recibir los golpes.
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Un carruaje.
Soledad abraza a su niña.
A su lado Hugo murmura furioso- ¡Gente ignorante! Se comportan como bestias... ¡sólo las bestias son capaces de hacer cosas tan crueles!
Soledad lo mira apenada.
-¡Tienes que hacerme caso, Soledad! –la mira Hugo- ¡no puedes volver a salir sin protección! No me perdonaría si algo malo les llega a suceder.
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Cabaña.
-Ya basta, por el amor de Dios –ruega Alcides- ¿no te parece suficiente con todo lo que me has hecho? –llora.
Pero Beatriz es una fiera- ¡No me parece suficiente! Y lo que te espera es mucho peor, Alcides... ¡peor!
Y el suplicio continúa.
-¡No voy a parar, maldito!
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Un carruaje.
-¿De verdad te preocupas tanto por nosotras? –pregunta Soledad.
Hugo la mira seguro- ¡Por supuesto!
-Si es así... entonces deberías autorizar que abran la tumba de tu hermano.
-¡Eso ya lo discutimos! No pienso perturbar la memoria de Hugo.
Soledad calla y mira a otro lado.
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Casa Enrico.
Cuando regresan Guillermo y Enrico ya no encuentran a Elena.
-“Señor Guillermo, lo que hizo estuvo muy mal, es usted un hombre interesante”
-¡Interesado! –le corrige Enrico.
-¡Ah! “interesado y sin sentimientos. Solo me engañó haciéndome creer que le haría daño a mi Max y todavía no logro entender por qué me quiere separar de mi amado esposo” ¡pero el esposo soy yo! –y llora desconsolado.
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Casa Obregón.
Reunión familiar, Ester, Antonia, Úrsula con el bebé, Soledad y Lucas.
-¡Así que Hugo de Medina padecía la enfermedad que tiene mi nieta! –Lucas.
Soledad asiente- ¡Sí!
-Ahora entiendo por qué la gente hablaba cosas tan horribles de él y su familia –se apena Ester –suspira a punto de llorar- ¡yo también llegué a pensar que era un ser despreciable! Y creo que fue un error –reconoce.
Pero Antonia pone cara de bruja- ¡Seguramente la familia de Hugo de Medina tuvo que haber hecho algo muy malo para tener que cargar con esta maldición!
(ay!! Ignorante!!
)
-¡Por qué no te callas, Antonia! –la calla muy bien Lucas-mas bien ten consideración por esta familia que ha sufrido tanto por culpa de esta enfermedad tan cruel.
-¡Después de lo que Alcides me dijo anoche! Yo no he podido dejar de pensar en Hugo –les cuenta Soledad- y... en que existe la posibilidad... ¡de que a Hugo lo hayan enterrado vivo! –termina.
Ester se queda sin aire del susto- ¡Ay Dios mío, hija, qué horror!
Soledad llora- ¡Alcides se niega a abrir la tumba! Pero yo necesito que ustedes me ayuden y que desenterremos a Hugo.
Ester y Lucas suspira y la miran sufriendo.
Antonia la mira altiva, sin sentimientos.
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Hacienda Montenegro.
Hugo con una furia helada le da un tremendo golpe a Paquito que se dobla en dos del dolor- ¡Fue usted quien publicó la noticia!... alteró la información para parecer inocente.
-¡Alcides! –jadea Paquito- créame... –hace un esfuerzo y se levanta- ¡mi interés no es perjudicarlo!
Y ante la mirada impasiva de Boris, Hugo le vuelve a pegar y le obliga a doblarse en dos otra vez.
-¡Por su culpa estuvieron a punto de matar a mi esposa y a mi hija en la plaza! –con voz ronca.
Pero Paquito sigue fingiendo- ¡Yo no hice nada!
-¿Quién le contó sobre la enfermedad de mi hija? –se acerca Hugo.
Paquito calla.
-¡Quien le contó lo que sucedió anoche! –insiste Hugo.
Paquito no sabe qué decir.
(hum...
supongo que inventará algo para salvar a Eloisa!)
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Casa Obregón.
-¡Abrir la tumba de Hugo de Medina! –Ester se horroriza- ¡es una locura Soledad!
-Yo también lo creo, hija –apoya Lucas- ¡Sé lo mucho que amaste a Hugo! Pero tiene que haber otra salida... abrir esa tumba es un delito y podrían arrestarnos.
Úrsula los mira apenada.
-¡Más que un delito, es un pecado, Soledad! –grita con su voz agria Antonia- ¡deja la memoria de ese hombre en paz!
Esto enfurece a Soledad- ¡Yo no voy a vivir con esa incertidumbre! –le grita- ¡porque yo necesito saber la verdad!
-¡Pues vas a tener que acostumbrarte! –Ester-¡porque no estoy de acuerdo con lo que piensas hacer!
Soledad se levanta y le da la espalda- ¡Papá, tú sí me vas a ayudar!
-No podría hacerlo hija –se disculpa Lucas- ¡no te puedo ayudar en algo que no va a reportar nada bueno!
-¡En cambio yo sí la apoyo, señora! –valiente Úrsula- por absurdo que parezca... decida lo que decida... ¡yo estoy con usted!
Soledad le toma las manos agradecida.
Esto saca de quicio a Antonia- ¡Cállate! No sabes lo que dices.
Soledad se da la vuelta y la mira como si apenas empezara a ver lo mala que es su tía.
-¡Cada día me convenzo más que eres una mala influencia para mi sobrina! –sigue gritando Antonia y luego mirando con odio a Soledad- ¡Y tú Soledad, olvídate de ese capricho! A los muertos hay que dejarlos en paz, así que olvídate de esa absurda idea.. ¡no lo menciones nunca más!
Soledad la mira largamente.
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Hacienda Montenegro.
Paquito jadea con dolor.
-¡Usted y yo hicimos un trato! –fríamente Hugo- su deber es publicar únicamente lo que yo le diga en cuanto a todo lo que se relacione conmigo.
-¡Y lo tengo presente! Pero por favor Alcides... no soy el único periodista que trabaja en ese periódico... ¡no puedo controlar todo!
Pero Hugo furioso lo vuelve a dar un golpe seco y lo hecha al suelo.
Paquito se retuerce del golpe en el suelo cuando entra Marina- ¡Permiso, patrón!
-¡Pedí que no nos interrumpieran!
Marina mira a Paquito en el suelo- ¡Qué pena con usted! –y desvía la mirada- ¡llegaron las personas que citó para la reunión de la mina!
-¡En un momento los atiendo!
Y Marina con ojos desorbitados mirando a Paquito cierra la puerta rápidamente.
Hugo vuelve a poner atención en Paquito.
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Casa Obregón.
De vuelta en su vieja habitación, Soledad con un vestido negro le pregunta a Úrsula- ¿Me vas a ayudar a sacar a Hugo de su tumba?
-¡Si quiere podemos ir al cementerio esta misma noche! –promete Úrsula.
Soledad le sonríe con cariño- Úrsula, de verdad gracias, yo siempre he sabido que puedo contar contigo... ¡gracias!
-Sólo tenemos un problema, señora... –se preocupa Úrsula- ¿con quien vamos a dejar a Aurora?
-¡Eso no es problema! –decide Soledad- ¡Aurora va con nosotros! –y la besa.
Pero Ester entra- ¡No Soledad! Aurora no sale de esta casa.
Soledad la mira desesperada.
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Hacienda Montenegro.
-¿Quiénes está interesados en invertir en la mina de oro? –preside Hugo la reunión.
Manrique decidido saca un fajo de billetes- ¡Aquí está mi dinero don Alcides! La cantidad exacta que usted solicitó
Arturo observa.
Y otros hombres hacen lo mismo.
Arturo se decide- ¡Aquí está mi parte!
A su lado el juez saca otro fajo de billetes- ¡Y aquí está la mía!
Pero Alcides se niega- ¡Señor juez, usted no podrá participar en este negocio!
Todos se sorprenden.
El juez se sorprende- ¿Qué significa esto don Alcides?
-¡Significa que usted no tiene el perfil de inversionista que me interesa tener de socio!
-¡Eso me parece una falta de respeto! –se enoja el juez- ¡mi dinero vale tanto como el de los demás!
-¡A mí la verdad, esto no me gusta nada! La participación del señor juez garantiza la rectitud, la transparencia de este negocio... –Arturo- ¡si él no es admitido yo retiro mi participación!
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Casa Obregón.
-¡Si insistes en ir a ese lugar no voy a permitir que te lleves a la niña! –Ester se acerca a la cuna- ¡yo la cuido!
-¡Mamá! Yo sé que tú no entiendes muchas de las cosas que hago... ¡pero esto es realmente importante para mí!
Ester la mira con ojos diferentes- ¡Que Dios te bendiga, hija! Y espero que no te metas en más problemas... tu hija y nosotros te necesitamos.
(hum...
y Ester cambió de peinado... muy importante, ya no tiene esos rulos horribles en la frente!!
)
Soledad suspira y luego toma sus cosas- ¡Sí, vamos! –pero se detiene y la mira agradecida- ¡Gracias, mamá! No tienes idea de lo importante que es para mí saber qué realmente pasó con Hugo... ¡gracias por apoyarme! -y sale corriendo con Úrsula.
Al quedar sola Ester se lleva la mano a la frente suspirando asustada- ¡Ay, Dios mío!
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Hacienda Montenegro.
El juez reflexiona- ¡Creo saber el motivo que tiene don Alcides para no permitir que yo participe en su negocio! -el juez a Arturo.
-Explíquemelo por favor señor juez, porque la verdad a mí todo esto se me hace muy sospechoso.
-¡Él aun está molesto por la decisión que tomé en relación con la herencia de su hermano Hugo donde Boris salió más favorecido! No me parece justo que tú te retires de un negocio que parece próspero... ¡yo no voy a insistir en participar! –y se despide de todos- ¡permiso señores! –se marcha.
Arturo vuelve a poner su dinero en la mesa.
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Cabaña.
-¡Se acabó la hora de comer! –Beatriz le saca un pedazo de sandia que Alcides se tragaba- es la hora de tu dosis diaria de tortura –y lo vuelve a pegar.
(bueno...
esto cansa... nos pueden ahorrar los detalles, ya entendimos!! )
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Hacienda Montenegro.
Hugo se sirve un trago.
-¡Por fortuna todo salió bien! –Boris hace cuentas- por un momento pensé que el señor Arturo de Linares echaría abajo el negocio.
-¡Yo también lo pensé! –Hugo bebe de un golpe- pero el juez es una persona honorable, él no merece involucrarse en este tipo de negocios.
-¡Con la señorita Eloisa como informante se podrá adelantar a todas las jugadas del señor Arturo!
Hugo se sirve otro trago- ¡Lo intentaremos! –festeja- respetando la ley desbancaremos a estos bandidos elegantes.
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Casa Obregón.
Rebeca llega a visitar a Lucas que le cuenta sobre la enfermedad de la niña.
-¡Dios mío! Eso es terrible.
-Mi hija no solamente está sufriendo por la niña sino porque teme que a Hugo le haya pasado lo mismo... Rebeca... ¡mi hija está obsesionada con...! no me hagas caso... estoy hablando demasiado.
-¡Pensé que confiabas en mí!
-Mi hija le dijo a Alcides que quería desenterrar el cadáver de Hugo para ver si él había muerto naturalmente, pero él se negó, así que Soledad está obsesionada con desenterrarlo por sus propios medios.
(ayayaya...
Luquitas vas de mal en peor!!)
-¡Ah! –se espanta Rebeca.
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Cabaña.
-Escúchame, por más que lo intento... yo no guardo ningún recuerdo de ti en mi memoria –Alcides le ruega- tienes que creerme... ¡te pido perdón pero no recuerdo! Tiene que haber algo que yo pueda hacer.
-¡Nada! Nada va a cambiar todo el daño que me has hecho, Alcides.
-¡Escúchame! Yo soy Alcides... –y repite- pero si así lo deseas... ¡yo me convertiré en Hugo para ti!
(wow!!
Esto sí que no me lo esperaba!)
-Sólo para ti... y tal vez eso alivie tu dolor... ¡piénsalo! Conviérteme en Hugo... y te complaceré en todo lo que desees.
Beatriz lo mira interesada.
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Residencia Rebeca.
Rebeca corre a darle la noticia a Paquito- ¡Francisco, dónde estás!
Paquito la recibe y la levanta en brazos- ¡Rebeca, ven acá! Baja la voz... ¿por qué tanto escándalo?
-¡Te tengo una gran noticia!
-¡Dime!
-Soledad de Obregón piensa abrir la tumba de Hugo de Medina a escondidas.
-¡Qué!
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Casa Obregón.
En ese momento Lucas viene a ver a Soledad- He decidido ayudarte, te voy a acompañar al cementerio –le susurra.
-¿Estás seguro? –le sonríe agradecida Soledad.
-¡Sí! –le sonríe con amor Lucas- tú sabes lo que yo pienso al respecto pero no te voy a dejar sola.
-¡Papá! Gracias por apoyarme a pesar de que mi mamá no está de acuerdo –y baja la voz- ¡a la única persona que no se le puede decir nada es a la tía Antonia!
Lucas se lo promete.
Pero Antonia los espía y escucha todo.
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Residencia Linares.
Hércules se ofrece acompañar a Eloisa a su casa.
-Por supuesto que no.
-Quieres ir a la mansión Montenegro.
-Me leíste el pensamiento –le sonríe Eloisa con sorna- supe que Soledad de Obregón no va a estar en la ciudad y quiero ir a visitar a Alcides.
(hum...
y cómo sabe esto??)
-Eloisa, eso puede ser muy peligroso, don Arturo anda vigilándote, podemos meternos en un problema.
(Ahora Hércules su cómplice???
)
-No cuestiones nada, vas a llevarme a la casa de Alcides ahora mismo, necesito verlo –le ordena Eloisa.
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Casa Obregón.
-¡Señora! –llega corriendo Úrsula- ya tengo todo listo para ir al cementerio, pero tenemos un problema.
Soledad riega plantas- ¿Cuál?
-Acaban de llegar varios hombres de don Alcides preguntando por usted.
-¡Ay sí! Alcides me dijo que iban a venir a cuidar la casa.
-Eso quiere decir que no podremos salir esa noche en le carruaje.
-Nos vamos aunque sea caminando, tal vez en el camino encontremos a alguien que nos acerque al cementerio.
(bueno... no es un buen plan
)
Pero aparece Enrico para solucionarlo todo- ¡Aquí estoy a tus órdenes para lo que tú necesites!
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Hacienda Montenegro.
Hugo entra a su cuarto pensando muy lejos, se saca el saco cuando de pronto casi se mata del susto al ver a Eloisa en su cama, vestida de manera muy sensual y sexy.
(ahhaha!
A ver cómo hace Hugo para librarse de esto!!)
-Buenas noches, mi amor.
-¿Qué haces aquí? –Hugo la mira como si fuera una mosca en la leche.
-Supe que tu esposa estaría fuera de la ciudad por unos días –Eloisa mueve las piernas seductoramente- y no quise desaprovechar la oportunidad de venir a estar contigo –le sonríe seductora –afuera una tormenta, un rayo- ¡no te preocupes, nadie sabe que estoy aquí! Entré por la puerta secreta.
Hugo respira con dificultad y luego le dice claramente- ¡No puedes estar aquí! Por favor... vístete y vete.
(ahahha!
Estoy está muy divertido!)
Pero Eloisa se pone en la cama como si fuera una gata y le ronronea- No me pidas que haga eso... ¡me muero de ganas por estar contigo Alcides! Hazme tuya cómo lo hacías antes.
-¡Lo que pasó entre tú y yo quedó en el pasado, Eloisa!
Eloisa toma iniciativa y se acerca.
Hugo retrocede- ¡Aquí no puedes estar!
-¡Alcides! Déjame sentirte una vez más –lo envuelve en sus brazos.
Hugo trata de separarse- Por favor... aquí no puedes estar.
Pero Eloisa de un golpe lo acerca y lo echa a la cama- ¡Te extrañaba!
-¡Ay Eloisa! Vete –gime Hugo que cae encima de ella.
En ese momento golpean a la puerta.
Hugo le ruega a Eloisa que haga silencio.
(ahahahah!!
Y la salvadora es nada más y nada menos.. que Antonia! )
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Afuera en el pasillo Boris escolta a Antonia.
-¡Alcides, abre la puerta por favor! Necesito hablar contigo en este mismo momento.
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Dentro de la habitación.
Hugo le pone una mano a Eloisa sobre la boca- Es la tía de Soledad... por favor... no vayas a hacer ningún ruido.
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En el pasillo.
-¡Alcides, por favor, es urgente! Se trata de Soledad –grita Antonia.
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Cementerio.
Úrsula alumbra la lápida- Esta es –anuncia.
Soledad se acerca y le habla- Amor... perdóname por lo que vamos a hacer.
A su lado Lucas y Enrico tienen palas en las manos.
-Pero tenemos que saber la verdad –sigue Soledad- ¡yo no puedo seguir viviendo el resto de mi vida sin saber qué fue lo que realmente te pasó! ¡por favor perdóname!
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Muy cerca Paquito los espía.
Un rayo seco cae muy cerca y lo alumbra.
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-¡Hija, yo me encargo del ataúd! –Lucas- ¿estás lista?
Y Soledad recuerda a Hugo, los mejores momentos, sus besos, sus paseos y su muerte- “Mi amor por favor, no te vayas a morir, mi amor”
-Soledad, hija... ¿estás lista?
-¡Sí! –decide Soledad y se separa.
Úrsula suspira.
Y Soledad vuelve a recordar el entierro de Hugo, la flor que tira.
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Hacienda Montenegro.
Dentro de la habitación Hugo sigue tapando la boca de Eloisa que juega con él.
-¡Alcides, por favor abre la puerta! –se escucha la voz de Antonia- ¡es urgente que hable contigo!
-Espere un momento señora –Hugo se debate con Eloisa en sus brazos- estaba a punto de acostarme... y necesito... vestirme para poder atenderla –y lucha para sacarse a Eloisa de encima sin hacer ruido.
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En el pasillo Antonia espera mirando nerviosa a Boris.
Hugo sale compuesto- ¿Qué la trae por aquí a esta hora?
-Alcides, perdóname por venir de esta manera hasta tu casa, pero es que se trata de mi sobrina Soledad... ¡ella está convencida que tu hermano Hugo fue enterrado vivo! Y quiere ir a abrir la tumba.
Hugo sonríe -¡No, eso no es posible! Ya le expliqué a Soledad.
-¡Pero ya la conoces! Es tan terca... cuando algo se le mete en la cabeza nada le hace desistir... ¡por favor no permitas que ella cometa ese sacrilegio!
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Cementerio.
Lucas termina de sacar el ataúd y se dispone a abrirlo.
(me pregunto cómo no le dio un ataque cardiaco!!
)
-No te preocupes hija, ya te dije que yo me encargo del ataúd.
Pero Soledad se acerca- ¡No papá! Por favor... deja que yo me encargue... ¿sí? –y una lágrima solitaria le baja por la mejilla- quiero ser yo quien lo haga.
Úrsula a su lado también sufre.
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Paquito disfruta del espectáculo.
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Soledad se arrodilla al lado del ataúd.
Un viento frío los envuelve.
Y Soledad abre el ataúd y ve el cadáver.
Y el cadáver está de espaldas.
Soledad se levanta de un golpe.
Enrico se tapa la nariz.
Lucas la mira preocupado.
-¡Está al revés! –exclama Soledad y mira a Úrsula y a Lucas- ¡Hugo sufría de la misma enfermedad que tiene mi hija!
Y de pronto Soledad se tambalea- ¡Ahh! ¡lo enterraron vivo! –y casi cae al suelo.
Úrsula la sostiene.
-¡Soledad, no te atormentes, no te hagas más daño por favor! –Lucas trata de calmarla.
-¡Lo enterraron vivo! –grita Soledad- ¡déjenme! Amor... ¿cómo puede ser? –y golpea la tumba desesperada.
Lucas y Úrsula se llevan la mano a la boca espantados al mismo tiempo.
-¡Cómo no evité que te enterraran vivo, mi amor! ¡perdóname! ¿por qué no hice algo, por que? –llora desesperada.
Enrico no sabe qué hacer para consolarla.
Y Soledad se abraza a la tumba.
Lucas llora.
Úrsula la abraza.
Paquito no pierde detalle.
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Hacienda Montenegro.
Hugo entra con cara pálida y descompuesto al cuarto dónde sigue Eloisa.
-¿Será cierto semejante cosa? –festeja Eloisa que está vestida de vuelta- ¡tu mujer está loca!
Hugo la mira como para asesinarla.
-¡Mira que eso de desenterrar muertos no habla muy bien de su cabeza! –se ata las botas y ríe- ¡Alcides, disculpa que la critique pero... me preocupa que esté perdiendo la razón!
-¡Eloisa! –Hugo le muestra la salida secreta- ¡Quiero que salgas por donde entraste!
Eloisa se acerca lentamente.
(hahaha me encanta esa expresión que hace Hugo cuando la mira como si fuera un mosquito molesto
)
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Cementerio.
Vuelven a meter el ataúd- Don Lucas, voy a taparlo –Enrico.
Úrsula ayuda a caminar a Soledad que parece una zombi - ¡No se culpe señora! Usted no tenía por qué saber que don Hugo sufría de esa terrible enfermedad.
Lucas los sigue.
-¡Ahora entiendo por qué siempre estaba tan atormentado! –sufre Soledad todavía llorando.
-Si él no le dijo nada, era porque... no quería que usted sufriera... ¡a él no le gustaría verla así! –Úrsula.
-¡Tú tienes que entender que eres responsable de nada, hija! -Lucas.
Pero Soledad recuerda sus sueños y Hugo pidiéndole ayuda, y ella tratando de ayudarlo y Hugo que se hunde en la tumba.
-¿Recuerdas? Tantas veces que te dije que había sonado Hugo... que me pedía que lo ayudara –Soledad a Úrsula.
-Señora, pero eso...
-¡Era esto! Él solamente me estaba pidiendo que lo sacara de su tumba.
Y recuerda cuando lo vio en la cama y de pronto decide- ¡Todo esto es mi culpa! Dejé que se muriera el único hombre que he amado en toda mi vida –y de pronto sale corriendo.
-¡Hija, Soledad! –grita Lucas- ¡regresa!
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Paquito desde su escondite espía.
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Lucas y Úrsula salen corriendo detrás de Soledad.
Enrico los sigue dejando su trabajo.
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Al quedar solo Paquito se acerca a la tumba de Hugo- ¡Las cosas que uno tiene que hacer! –suspira y abre el ataúd.
Se tapa la nariz con asco- ¡Mira cómo quedaste! Y yo que creía que estabas vivo, tengo que asegurarme –y toma un pañuelo y se roba el cráneo- ¡Te tengo! –y un rayo lo hace huir corriendo con la cabeza.
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Taberna.
Margo deduce que el doctor Max debe tener algo valioso en el placard.
Guillermo piensa que es una herencia.
Margo le dice que para rescatar a Elena tiene que robarse lo que hay adentro, y ella le va a ayudar por un porcentaje.
Guillermo acepta.
Y se dirigen a la casa del doctor Max.
-¡A rescatar a Elena!
Pero Guillermo cae borracho.
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Casa Dr. Max.
-¡Eva! –suspira el doctor Max que sigue inconsciente.
Elena lo abraza y lo besa- ¡Aquí estoy mi amor!
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Residencia Rebeca.
-Vi cuando abrió la caja –le cuenta Paquito a Eloisa- ¡y se encontró con un espectáculo macabro!
-¿Qué vio?
-¡Cómo que qué! No seas tonta... ¡el cuerpo de Hugo de Medina! –se exaspera- ¡estaba boca abajo! A ese imbecil lo enterraron vivo.
Pero Eloisa no se sorprende.
-¿No te sorprendió lo que te dije? –se sorprende Paquito.
-¡A mí poco me importa lo que haya sucedido con Hugo! Lo que me interesa es cómo reaccionó Soledad –ríe- ¿qué le pasó?
-¡La muy idiota salió corriendo! Como si hubiera visto algo o alguien.
Eloisa ríe a carcajadas.
-Pero eso no es lo mejor –y Paquito le muestra lo que trajo en la bolsa negra- tomé un pequeño regalito.... mira... ¡Aquí está!
-¡Ahhh! –grita Eloisa- ¡qué asco Francisco, no me muestres eso, qué horror!
-La cabeza de Hugo de Medina... ¿qué?
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Cementerio.
Enrico vuelve a terminar su trabajo, y de pronto se muere del susto al ver a Boris y a Hugo que lo miran- ¡Madre santa!
-¿Qué hacen aquí? –Boris.
-¿Dónde está Soledad? –pregunta Alcides.
-¡Don Alcides! –Úrsula asustada- ¡perdone que hayamos abierto la tumba de su hermano, pero...!
-¡Les hice una pregunta! –corta Hugo- ¿dónde está Soledad?
-¡Don Alcides...! –Úrsula no sabe cómo decírselo- ¡su hermano murió asfixiado! La señora Soledad vio el cuerpo boca abajo y salió corriendo atormentada... por el cementerio... ¡don Lucas la está buscando!
-¡Ayúdalos a tapar la tumba cuánto antes! –ordena Hugo a Boris y sale a buscar a Soledad.
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Residencia Rebeca.
-¡Existe un arqueólogo francés llamado Christian Brunet y que trabaja en Egipto con unas momias! Él nos puede ayudar a dibujar el rostro que le pertenece a este cráneo –Paquito.
-¡Eso me parece muy extraño! –Eloisa.
-¡Aunque lo dudes, existe! Así saldremos de la duda y sabremos si en realidad Hugo de Medina es el que estaba en esa tumba... o no.
(aha! Otro problema a la vista!
)
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Cementerio.
Soledad, sola, llora en un rincón y besa el relicario que lleva en el pecho, el que tiene la foto de Hugo.
Y recuerda:
-“Te amo con toda mi alma –le dice Hugo- pero hay un secreto en mi vida que no te he contado, un secreto que temo cambie las cosas entre nosotros.”
-“ ¿Se trata de alguna otra mujer, hay alguien más? –Soledad pregunta con miedo.”
-“ ¡Por supuesto que no, mi amor! –le sonríe Hugo enamorado y duda- se trata de mi padre.”
“Y Soledad lo besa enamorada - ¡No importa! –le sonríe – mientras tú me ames no me importa”
Y Soledad vuelve a la realidad- ¡Me lo quisiste decir! Y yo no te pude escuchar –llora sin consuelo- ¡perdóname! ¿cómo pude ser tan egoísta?
Y Hugo se acerca y la mira y la escucha llorar.
Y Hugo recuerda a su madre gritando – “No lo pueden enterrar, por favor... ¡él no está muerto, él padece de una extraña enfermedad! ¡Lo juro! Por favor, no lo entienden, no está muerto”
Y Hugo se acerca lentamente a Soledad que llora.
Y Soledad lo mira y sin pensarlo se abraza a él llorando.
♫
Quisiera acercarme a ti,
pero me frena una razón
oculta en lo mas profundo de mi ser
♫
quisiera devolver el tiempo a mi favor
y no dejar que nada se interponga entre tú y yo
♫
Sálvame, despiértame otra vez
temo cerrar los ojos y no saber
si vas a estar conmigo al amanecer
♫
Pero Soledad reacciona y se separa, y le da la espalda.
-Me desobedeciste –dice Hugo fríamente- ¡en contra de mi voluntad abriste la tumba de mi hermano!
Soledad no lo mira- ¡Yo tenía que saber!... cómo había sido realmente la muerte de Hugo... –se le corta la voz del llanto y lo mira- ¡yo tenía toda la razón! –desesperada- ¡Hugo fue enterrado vivo, Alcides! ¿cómo pudo ser?
-¡Si lo sé! –y agrega- ¡Úrsula me lo dijo!
-¡Por eso! –le grita Soledad- ¿y... eso es todo? –lo mira sorprendida- ¿no tienes nada que decir?
-Sabes perfectamente que Hugo y yo no teníamos una buena relación.
Soledad no puede creerlo- ¡Se trata de tu hermano, Alcides! –le reclama furiosa- ¿cómo puedes ser tan cruel?
-¡No me reproches! –la corta- ¡no me reproches cuando no tienes ninguna autoridad para hacerlo!
Soledad mueve la cabeza lentamente.
-¿Se te olvida que tú y yo lo traicionamos? –sigue Hugo- ¿qué te ibas a casar con él llevando un hijo mío en tu vientre?
Soledad lo mira como si fuera un monstruo- ¡Cómo puedes ser así! ¿cómo te atreves?
-¡Soy sincero! No me quieras hacer sentir mal, quizás tú con tu engaño y tus mentiras seas peor que yo.
Soledad lo mira largamente con decepción.
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Cabaña.
Beatriz peina a Alcides como si fuera Hugo- ¡Alcides...! –le toma la cara- ¡ahora eres... Hugo de Medina! –juega con él.
-¡Para ti! Solo para ti –promete Alcides.
-¡Come mi amor! Mira... tienes que alimentarte –y le da de comer- para volver a ser el hombre que me devore... ¿sí mi amor? –y Beatriz lo besa mientras le da de comer.
-¡Bésame! –pide Alcides.
-Hugo... quiero que me hagas el amor –y Beatriz se desviste.
Alcides la mira y suspira.
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Cementerio.
-¿Tu conciencia te atormenta? –pregunta Hugo frío- ¡tus lágrimas y tus reproches sólo confirman tu sentimiento de culpa!
Y Hugo recuerda la conversación de Ester y Manrique- “Hugo de Medina está muerto... ¿ahora de donde van a sacar el dinero para pagarme?”
-“Por eso no se preocupe, Soledad se casará con Alcides, él heredará toda la fortuna de su hermano y usted tendrá su dinero –se apresura Ester.”
-“Me cuesta creer que tu hija acepte casarse con el hermano del que iba a ser su...”
-“ ¿Por qué no? Soledad nunca estuvo enamorada de Hugo de Medina... no... ¡simplemente es una buena hija y conociendo nuestra situación económica aceptó casarse con él por interés!:”
Hugo vuelve a la realidad y sonríe burlón- ¡Pobre de mi hermano! –mira a lo lejos- ¡pobre Hugo! Él sabía que iba a morir, te conté que las personas que padecen de catalepsia parecen muertas... pero pueden escuchar todo lo que sucede a su alrededor.
-¿Por qué me dices eso? –Soledad triste y torturada.
-¡Porque me pregunto que sintió al darse cuenta que nunca llegaste a su velorio! –y Hugo se ve a sí mismo en su ataúd esperándola - ¿te imaginas lo que estaba pasando por su mente? Tú eras la mujer que horas antes iba a casarse con él.
-¡Cállate! –Soledad con rabia.
-Hugo te amaba –sigue Hugo- ¡él te amaba con todas las fuerzas de su corazón! Creía en ti y lo engañaste... ¡cuando te enteraste que supuestamente había muerto no tuviste ningún reparo en desecharlo!
Soledad llora en sollozos.
-¡Cómo se desecha la basura! –concluye Hugo.
Pero esto es demasiado para Soledad que explota- ¡Tú no sabes nada!
-¡Te equivocas, yo lo sé todo! –Hugo seguro de sí mismo, se le llenan los ojos de lágrimas- tu plan te salió mejor de lo que esperabas.
Soledad lo mira como si estuviera loco.
-¡Alcides de Medina! –y la voz de Hugo tiembla y se llena de rabia y dice entredientes- ¡Alcides de Medina se convirtió en el dueño y señor de todo! –y la mira con odio- ¡de todo!
Soledad lo mira asustada.
-¡A mi lado tu futuro estaba asegurado! –sigue Hugo con odio.
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Cabaña.
-Tú me dijiste que podía pedirte lo que quisiera... ¡quiero que me hagas el amor como si fueras Hugo!
-Está bien... eso haré... pero suéltame.
-¿Crees que soy estúpida? –Beatriz saca un arma y juega con ella sobre él- no te voy a soltar... vamos a hacer las cosas a mi manera.... ¿si Hugo?
(hahaha!!
Alcides violado!!)
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Cementerio.
-Esas últimas horas... debieron ser terribles para él... –y Hugo empieza a temblar y se le corta la voz del llanto- ¡él estaba conciente de lo que le sucedía!
Soledad lo mira apenada de su llanto.
-¡El muy ingenuo seguramente... esperaba que tú vinieras a salvarlo!
Pero Soledad le corta- ¡Ya no quiero escucharte más! ¡cállate!
Pero Hugo sigue- ¡Debió tenerte en sus labios... hasta el ultimo aliento! Debiste ser la última palabra que mencionó... –y cierra los ojos con fuerza- ¡mientras se le escapaba a vida!
-¡Alcides, no más! –interviene Lucas.
-¡No se meta don Lucas! –le grita furioso y fuera de sí - ¡no se meta! Usted no sabe de lo que estamos hablando.
-¡Claro que sé de lo que están hablando! –grita Lucas.
Soledad llora con sollozos fuerte, incontenibles.
-¡Es mi hija y la conozco mejor que a nadie! –sigue Lucas- Alcides... míreme...
Hugo lo mira.
-¡Soledad amó a Hugo! –y abraza a Soledad- ¡lo amó más que a su propia vida!
Hugo temblándole todo el rostro mira a Lucas.
Soledad temblando lo mira.
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AVANCE.
Lucas grita que es hora que Hugo sepa la verdad.
Hugo grita qué verdad.
Hugo le dice a Soledad que no quiere que se vuelva loca.
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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Mercado.
Úrsula y Soledad van a hacer compras con Aurora.
Una mujer le grita- ¡Hey! Usted señora... esa es la mujer de la que habla el periódico –grita a todas las del mercado- ¡ella y su hija están malditas! Por su culpa han empezado a ocurrir desgracias en este pueblo, primero la muerte de don Hugo, después el derrumbe de la mina.
Úrsula está dispuesta a ir a pegarle pero Soledad la detiene.
-¡No podemos permitir que por culpa de esa mujer ocurran más desgracias! – y empiezan a tirarles tomates y todo lo que pueden.
Soledad y Úrsula se cubren.
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Hugo y Boris escuchan los gritos.
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-¡Largo, que se larguen! –grita una mujer.
-Por favor... –ruega Soledad- ¡no le hagan daño a mi bebé!
Úrsula abraza a la niña que ante tanto grito empieza a llorar a todo pulmón.
-¡Qué se larguen de este pueblo!
Y las mujeres se disponen a atacarlas físicamente.
Cuando corriendo llegan Hugo tirando salvas al cielo y Boris que las apunta directamente.
-¡Soledad de Obregón es mi esposa! –les grita Hugo con voz ronca- ¡a ella y a mi hija nadie la toca! –está furioso- ¡nadie!
A su lado Boris también está determinado a defenderlas.
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Cabaña.
Alcides inconsciente y encadenado y Beatriz se pasea con un cuchillo- ¡Debería matarte, Alcides! Total... ya me convertí en una asesina... no me costaría nada acabar con tu vida... ¡pero no voy a hacerte ese favor! Alcides... eres idéntico a tu hermano... pero por fuera, porque por dentro no tienes alma, por eso abusaste de mí... tienes el corazón podrido por dentro... Alcides.
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Mercado.
Mientras Aurora, ahora en los brazos de Soledad, sigue llorando Hugo recrimina a la plebe- ¡¿Cómo se atreven a agredir a dos mujeres indefensas y a un bebé?! ¡Qué clase de desalmados son! ¡ellas no les han hecho ningún daño!
Soledad consuela a la niña y mira a Hugo- ¡Gracias a Dios apareciste!
-¿Se sienten bien? –Boris se acerca a ambas y pone una mano sobre el brazo de Úrsula.
-¡Sí, pero esa gente estuvo a punto de matarnos! –se repone Úrsula.
Paquito muy cerca los espía.
-¡Don Alcides! Su esposa y esa niña están malditas –grita una mujer y todas las otras la apoyan gritando.
-¡Una persona que muere y revive, sólo puede ser un engendro del mal!
-¡Eso es!
Hugo las mira estupefacto.
Paquito muy cerca ríe satisfecho de su obra.
Y la plebe vuelve a tirarles verduras.
Pero Hugo tira al suelo y les grita furioso- ¡Dejen de decir estupideces! Mi hija es una persona normal como cualquiera de ustedes y padece una enfermedad como cualquiera la puede padecer –está fuera de sí.
Paquito pierde la sonrisa al verlo tan enojado.
-¡No se menta con ella! –sigue Hugo- ¡porque juro que se la tendrán que ver conmigo!
Soledad lo mira con grandes ojos, sorprendida de su defensa.
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Cabaña.
Beatriz se abraza a Alcides- ¡Cómo me gustaría que fueras Hugo! Que te hubieras entregado a mí, una vez... y me hubieras hecho tu mujer... una vez., mi amor... ¡me hubieras hecho tan feliz! –y le besa la oreja- ¡Tan feliz! ¡Ay Hugo!
Alcides abre los ojos lentamente.
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Mercado.
-¡Soledad y mi hija no están indefensas! –Hugo sigue furioso y amenazador y no deja de encañonar a la gente- ¡si alguien se acerca! –amenaza- ¡si alguien intenta hacerles daño, juro que no respondo! –y con su cuerpo cubre a Soledad, a Úrsula que toma al bebé.
A su lado Boris.
Otro hombre, el cochero, se acerca a ayudarlos.
-¡Señor, por aquí! –grita Boris.
Y disparando tienen que huir de la multitud que vuelve a tratar de atacarlos.
Paquito ve todo el escándalo.
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Casa Enrico.
Elena coma y Guillermo cree que ya no está hipnotizada porque come mal.
-Gatito... ¿me puedes conseguir más? –Elena finge.
-¡Claro que sí, Elena, tus caprichos son órdenes para mí!
Y se marcha con Enrico.
Apenas se marcha Elena se levanta.
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Cabaña.
De pronto Beatriz se da cuenta que no es Hugo- ¡Qué estoy haciendo! ¡este hombre no es Hugo, es Alcides, el desgraciado que te violó! –y le pega- ¡vas a pagar por esto, maldito!
Alcides grita al recibir los golpes.
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Un carruaje.
Soledad abraza a su niña.
A su lado Hugo murmura furioso- ¡Gente ignorante! Se comportan como bestias... ¡sólo las bestias son capaces de hacer cosas tan crueles!
Soledad lo mira apenada.
-¡Tienes que hacerme caso, Soledad! –la mira Hugo- ¡no puedes volver a salir sin protección! No me perdonaría si algo malo les llega a suceder.
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Cabaña.
-Ya basta, por el amor de Dios –ruega Alcides- ¿no te parece suficiente con todo lo que me has hecho? –llora.
Pero Beatriz es una fiera- ¡No me parece suficiente! Y lo que te espera es mucho peor, Alcides... ¡peor!
Y el suplicio continúa.
-¡No voy a parar, maldito!
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Un carruaje.
-¿De verdad te preocupas tanto por nosotras? –pregunta Soledad.
Hugo la mira seguro- ¡Por supuesto!
-Si es así... entonces deberías autorizar que abran la tumba de tu hermano.
-¡Eso ya lo discutimos! No pienso perturbar la memoria de Hugo.
Soledad calla y mira a otro lado.
#
Casa Enrico.
Cuando regresan Guillermo y Enrico ya no encuentran a Elena.
-“Señor Guillermo, lo que hizo estuvo muy mal, es usted un hombre interesante”
-¡Interesado! –le corrige Enrico.
-¡Ah! “interesado y sin sentimientos. Solo me engañó haciéndome creer que le haría daño a mi Max y todavía no logro entender por qué me quiere separar de mi amado esposo” ¡pero el esposo soy yo! –y llora desconsolado.
#
Casa Obregón.
Reunión familiar, Ester, Antonia, Úrsula con el bebé, Soledad y Lucas.
-¡Así que Hugo de Medina padecía la enfermedad que tiene mi nieta! –Lucas.
Soledad asiente- ¡Sí!
-Ahora entiendo por qué la gente hablaba cosas tan horribles de él y su familia –se apena Ester –suspira a punto de llorar- ¡yo también llegué a pensar que era un ser despreciable! Y creo que fue un error –reconoce.
Pero Antonia pone cara de bruja- ¡Seguramente la familia de Hugo de Medina tuvo que haber hecho algo muy malo para tener que cargar con esta maldición!
(ay!! Ignorante!!
-¡Por qué no te callas, Antonia! –la calla muy bien Lucas-mas bien ten consideración por esta familia que ha sufrido tanto por culpa de esta enfermedad tan cruel.
-¡Después de lo que Alcides me dijo anoche! Yo no he podido dejar de pensar en Hugo –les cuenta Soledad- y... en que existe la posibilidad... ¡de que a Hugo lo hayan enterrado vivo! –termina.
Ester se queda sin aire del susto- ¡Ay Dios mío, hija, qué horror!
Soledad llora- ¡Alcides se niega a abrir la tumba! Pero yo necesito que ustedes me ayuden y que desenterremos a Hugo.
Ester y Lucas suspira y la miran sufriendo.
Antonia la mira altiva, sin sentimientos.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo con una furia helada le da un tremendo golpe a Paquito que se dobla en dos del dolor- ¡Fue usted quien publicó la noticia!... alteró la información para parecer inocente.
-¡Alcides! –jadea Paquito- créame... –hace un esfuerzo y se levanta- ¡mi interés no es perjudicarlo!
Y ante la mirada impasiva de Boris, Hugo le vuelve a pegar y le obliga a doblarse en dos otra vez.
-¡Por su culpa estuvieron a punto de matar a mi esposa y a mi hija en la plaza! –con voz ronca.
Pero Paquito sigue fingiendo- ¡Yo no hice nada!
-¿Quién le contó sobre la enfermedad de mi hija? –se acerca Hugo.
Paquito calla.
-¡Quien le contó lo que sucedió anoche! –insiste Hugo.
Paquito no sabe qué decir.
(hum...
supongo que inventará algo para salvar a Eloisa!)
#
Casa Obregón.
-¡Abrir la tumba de Hugo de Medina! –Ester se horroriza- ¡es una locura Soledad!
-Yo también lo creo, hija –apoya Lucas- ¡Sé lo mucho que amaste a Hugo! Pero tiene que haber otra salida... abrir esa tumba es un delito y podrían arrestarnos.
Úrsula los mira apenada.
-¡Más que un delito, es un pecado, Soledad! –grita con su voz agria Antonia- ¡deja la memoria de ese hombre en paz!
Esto enfurece a Soledad- ¡Yo no voy a vivir con esa incertidumbre! –le grita- ¡porque yo necesito saber la verdad!
-¡Pues vas a tener que acostumbrarte! –Ester-¡porque no estoy de acuerdo con lo que piensas hacer!
Soledad se levanta y le da la espalda- ¡Papá, tú sí me vas a ayudar!
-No podría hacerlo hija –se disculpa Lucas- ¡no te puedo ayudar en algo que no va a reportar nada bueno!
-¡En cambio yo sí la apoyo, señora! –valiente Úrsula- por absurdo que parezca... decida lo que decida... ¡yo estoy con usted!
Soledad le toma las manos agradecida.
Esto saca de quicio a Antonia- ¡Cállate! No sabes lo que dices.
Soledad se da la vuelta y la mira como si apenas empezara a ver lo mala que es su tía.
-¡Cada día me convenzo más que eres una mala influencia para mi sobrina! –sigue gritando Antonia y luego mirando con odio a Soledad- ¡Y tú Soledad, olvídate de ese capricho! A los muertos hay que dejarlos en paz, así que olvídate de esa absurda idea.. ¡no lo menciones nunca más!
Soledad la mira largamente.
#
Hacienda Montenegro.
Paquito jadea con dolor.
-¡Usted y yo hicimos un trato! –fríamente Hugo- su deber es publicar únicamente lo que yo le diga en cuanto a todo lo que se relacione conmigo.
-¡Y lo tengo presente! Pero por favor Alcides... no soy el único periodista que trabaja en ese periódico... ¡no puedo controlar todo!
Pero Hugo furioso lo vuelve a dar un golpe seco y lo hecha al suelo.
Paquito se retuerce del golpe en el suelo cuando entra Marina- ¡Permiso, patrón!
-¡Pedí que no nos interrumpieran!
Marina mira a Paquito en el suelo- ¡Qué pena con usted! –y desvía la mirada- ¡llegaron las personas que citó para la reunión de la mina!
-¡En un momento los atiendo!
Y Marina con ojos desorbitados mirando a Paquito cierra la puerta rápidamente.
Hugo vuelve a poner atención en Paquito.
#
Casa Obregón.
De vuelta en su vieja habitación, Soledad con un vestido negro le pregunta a Úrsula- ¿Me vas a ayudar a sacar a Hugo de su tumba?
-¡Si quiere podemos ir al cementerio esta misma noche! –promete Úrsula.
Soledad le sonríe con cariño- Úrsula, de verdad gracias, yo siempre he sabido que puedo contar contigo... ¡gracias!
-Sólo tenemos un problema, señora... –se preocupa Úrsula- ¿con quien vamos a dejar a Aurora?
-¡Eso no es problema! –decide Soledad- ¡Aurora va con nosotros! –y la besa.
Pero Ester entra- ¡No Soledad! Aurora no sale de esta casa.
Soledad la mira desesperada.
#
Hacienda Montenegro.
-¿Quiénes está interesados en invertir en la mina de oro? –preside Hugo la reunión.
Manrique decidido saca un fajo de billetes- ¡Aquí está mi dinero don Alcides! La cantidad exacta que usted solicitó
Arturo observa.
Y otros hombres hacen lo mismo.
Arturo se decide- ¡Aquí está mi parte!
A su lado el juez saca otro fajo de billetes- ¡Y aquí está la mía!
Pero Alcides se niega- ¡Señor juez, usted no podrá participar en este negocio!
Todos se sorprenden.
El juez se sorprende- ¿Qué significa esto don Alcides?
-¡Significa que usted no tiene el perfil de inversionista que me interesa tener de socio!
-¡Eso me parece una falta de respeto! –se enoja el juez- ¡mi dinero vale tanto como el de los demás!
-¡A mí la verdad, esto no me gusta nada! La participación del señor juez garantiza la rectitud, la transparencia de este negocio... –Arturo- ¡si él no es admitido yo retiro mi participación!
#
Casa Obregón.
-¡Si insistes en ir a ese lugar no voy a permitir que te lleves a la niña! –Ester se acerca a la cuna- ¡yo la cuido!
-¡Mamá! Yo sé que tú no entiendes muchas de las cosas que hago... ¡pero esto es realmente importante para mí!
Ester la mira con ojos diferentes- ¡Que Dios te bendiga, hija! Y espero que no te metas en más problemas... tu hija y nosotros te necesitamos.
(hum...
y Ester cambió de peinado... muy importante, ya no tiene esos rulos horribles en la frente!!
)
Soledad suspira y luego toma sus cosas- ¡Sí, vamos! –pero se detiene y la mira agradecida- ¡Gracias, mamá! No tienes idea de lo importante que es para mí saber qué realmente pasó con Hugo... ¡gracias por apoyarme! -y sale corriendo con Úrsula.
Al quedar sola Ester se lleva la mano a la frente suspirando asustada- ¡Ay, Dios mío!
#
Hacienda Montenegro.
El juez reflexiona- ¡Creo saber el motivo que tiene don Alcides para no permitir que yo participe en su negocio! -el juez a Arturo.
-Explíquemelo por favor señor juez, porque la verdad a mí todo esto se me hace muy sospechoso.
-¡Él aun está molesto por la decisión que tomé en relación con la herencia de su hermano Hugo donde Boris salió más favorecido! No me parece justo que tú te retires de un negocio que parece próspero... ¡yo no voy a insistir en participar! –y se despide de todos- ¡permiso señores! –se marcha.
Arturo vuelve a poner su dinero en la mesa.
#
Cabaña.
-¡Se acabó la hora de comer! –Beatriz le saca un pedazo de sandia que Alcides se tragaba- es la hora de tu dosis diaria de tortura –y lo vuelve a pegar.
(bueno...
#
Hacienda Montenegro.
Hugo se sirve un trago.
-¡Por fortuna todo salió bien! –Boris hace cuentas- por un momento pensé que el señor Arturo de Linares echaría abajo el negocio.
-¡Yo también lo pensé! –Hugo bebe de un golpe- pero el juez es una persona honorable, él no merece involucrarse en este tipo de negocios.
-¡Con la señorita Eloisa como informante se podrá adelantar a todas las jugadas del señor Arturo!
Hugo se sirve otro trago- ¡Lo intentaremos! –festeja- respetando la ley desbancaremos a estos bandidos elegantes.
#
Casa Obregón.
Rebeca llega a visitar a Lucas que le cuenta sobre la enfermedad de la niña.
-¡Dios mío! Eso es terrible.
-Mi hija no solamente está sufriendo por la niña sino porque teme que a Hugo le haya pasado lo mismo... Rebeca... ¡mi hija está obsesionada con...! no me hagas caso... estoy hablando demasiado.
-¡Pensé que confiabas en mí!
-Mi hija le dijo a Alcides que quería desenterrar el cadáver de Hugo para ver si él había muerto naturalmente, pero él se negó, así que Soledad está obsesionada con desenterrarlo por sus propios medios.
(ayayaya...
Luquitas vas de mal en peor!!)
-¡Ah! –se espanta Rebeca.
#
Cabaña.
-Escúchame, por más que lo intento... yo no guardo ningún recuerdo de ti en mi memoria –Alcides le ruega- tienes que creerme... ¡te pido perdón pero no recuerdo! Tiene que haber algo que yo pueda hacer.
-¡Nada! Nada va a cambiar todo el daño que me has hecho, Alcides.
-¡Escúchame! Yo soy Alcides... –y repite- pero si así lo deseas... ¡yo me convertiré en Hugo para ti!
(wow!!
Esto sí que no me lo esperaba!)
-Sólo para ti... y tal vez eso alivie tu dolor... ¡piénsalo! Conviérteme en Hugo... y te complaceré en todo lo que desees.
Beatriz lo mira interesada.
#
Residencia Rebeca.
Rebeca corre a darle la noticia a Paquito- ¡Francisco, dónde estás!
Paquito la recibe y la levanta en brazos- ¡Rebeca, ven acá! Baja la voz... ¿por qué tanto escándalo?
-¡Te tengo una gran noticia!
-¡Dime!
-Soledad de Obregón piensa abrir la tumba de Hugo de Medina a escondidas.
-¡Qué!
#
Casa Obregón.
En ese momento Lucas viene a ver a Soledad- He decidido ayudarte, te voy a acompañar al cementerio –le susurra.
-¿Estás seguro? –le sonríe agradecida Soledad.
-¡Sí! –le sonríe con amor Lucas- tú sabes lo que yo pienso al respecto pero no te voy a dejar sola.
-¡Papá! Gracias por apoyarme a pesar de que mi mamá no está de acuerdo –y baja la voz- ¡a la única persona que no se le puede decir nada es a la tía Antonia!
Lucas se lo promete.
Pero Antonia los espía y escucha todo.
#
Residencia Linares.
Hércules se ofrece acompañar a Eloisa a su casa.
-Por supuesto que no.
-Quieres ir a la mansión Montenegro.
-Me leíste el pensamiento –le sonríe Eloisa con sorna- supe que Soledad de Obregón no va a estar en la ciudad y quiero ir a visitar a Alcides.
(hum...
-Eloisa, eso puede ser muy peligroso, don Arturo anda vigilándote, podemos meternos en un problema.
(Ahora Hércules su cómplice???
)
-No cuestiones nada, vas a llevarme a la casa de Alcides ahora mismo, necesito verlo –le ordena Eloisa.
#
Casa Obregón.
-¡Señora! –llega corriendo Úrsula- ya tengo todo listo para ir al cementerio, pero tenemos un problema.
Soledad riega plantas- ¿Cuál?
-Acaban de llegar varios hombres de don Alcides preguntando por usted.
-¡Ay sí! Alcides me dijo que iban a venir a cuidar la casa.
-Eso quiere decir que no podremos salir esa noche en le carruaje.
-Nos vamos aunque sea caminando, tal vez en el camino encontremos a alguien que nos acerque al cementerio.
(bueno... no es un buen plan
)
Pero aparece Enrico para solucionarlo todo- ¡Aquí estoy a tus órdenes para lo que tú necesites!
#
Hacienda Montenegro.
Hugo entra a su cuarto pensando muy lejos, se saca el saco cuando de pronto casi se mata del susto al ver a Eloisa en su cama, vestida de manera muy sensual y sexy.
(ahhaha!
A ver cómo hace Hugo para librarse de esto!!)
-Buenas noches, mi amor.
-¿Qué haces aquí? –Hugo la mira como si fuera una mosca en la leche.
-Supe que tu esposa estaría fuera de la ciudad por unos días –Eloisa mueve las piernas seductoramente- y no quise desaprovechar la oportunidad de venir a estar contigo –le sonríe seductora –afuera una tormenta, un rayo- ¡no te preocupes, nadie sabe que estoy aquí! Entré por la puerta secreta.
Hugo respira con dificultad y luego le dice claramente- ¡No puedes estar aquí! Por favor... vístete y vete.
(ahahha!
Estoy está muy divertido!)
Pero Eloisa se pone en la cama como si fuera una gata y le ronronea- No me pidas que haga eso... ¡me muero de ganas por estar contigo Alcides! Hazme tuya cómo lo hacías antes.
-¡Lo que pasó entre tú y yo quedó en el pasado, Eloisa!
Eloisa toma iniciativa y se acerca.
Hugo retrocede- ¡Aquí no puedes estar!
-¡Alcides! Déjame sentirte una vez más –lo envuelve en sus brazos.
Hugo trata de separarse- Por favor... aquí no puedes estar.
Pero Eloisa de un golpe lo acerca y lo echa a la cama- ¡Te extrañaba!
-¡Ay Eloisa! Vete –gime Hugo que cae encima de ella.
En ese momento golpean a la puerta.
Hugo le ruega a Eloisa que haga silencio.
(ahahahah!!
#
Afuera en el pasillo Boris escolta a Antonia.
-¡Alcides, abre la puerta por favor! Necesito hablar contigo en este mismo momento.
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Dentro de la habitación.
Hugo le pone una mano a Eloisa sobre la boca- Es la tía de Soledad... por favor... no vayas a hacer ningún ruido.
#
En el pasillo.
-¡Alcides, por favor, es urgente! Se trata de Soledad –grita Antonia.
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Cementerio.
Úrsula alumbra la lápida- Esta es –anuncia.
Soledad se acerca y le habla- Amor... perdóname por lo que vamos a hacer.
A su lado Lucas y Enrico tienen palas en las manos.
-Pero tenemos que saber la verdad –sigue Soledad- ¡yo no puedo seguir viviendo el resto de mi vida sin saber qué fue lo que realmente te pasó! ¡por favor perdóname!
#
Muy cerca Paquito los espía.
Un rayo seco cae muy cerca y lo alumbra.
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-¡Hija, yo me encargo del ataúd! –Lucas- ¿estás lista?
Y Soledad recuerda a Hugo, los mejores momentos, sus besos, sus paseos y su muerte- “Mi amor por favor, no te vayas a morir, mi amor”
-Soledad, hija... ¿estás lista?
-¡Sí! –decide Soledad y se separa.
Úrsula suspira.
Y Soledad vuelve a recordar el entierro de Hugo, la flor que tira.
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Hacienda Montenegro.
Dentro de la habitación Hugo sigue tapando la boca de Eloisa que juega con él.
-¡Alcides, por favor abre la puerta! –se escucha la voz de Antonia- ¡es urgente que hable contigo!
-Espere un momento señora –Hugo se debate con Eloisa en sus brazos- estaba a punto de acostarme... y necesito... vestirme para poder atenderla –y lucha para sacarse a Eloisa de encima sin hacer ruido.
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En el pasillo Antonia espera mirando nerviosa a Boris.
Hugo sale compuesto- ¿Qué la trae por aquí a esta hora?
-Alcides, perdóname por venir de esta manera hasta tu casa, pero es que se trata de mi sobrina Soledad... ¡ella está convencida que tu hermano Hugo fue enterrado vivo! Y quiere ir a abrir la tumba.
Hugo sonríe -¡No, eso no es posible! Ya le expliqué a Soledad.
-¡Pero ya la conoces! Es tan terca... cuando algo se le mete en la cabeza nada le hace desistir... ¡por favor no permitas que ella cometa ese sacrilegio!
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Cementerio.
Lucas termina de sacar el ataúd y se dispone a abrirlo.
(me pregunto cómo no le dio un ataque cardiaco!!
)
-No te preocupes hija, ya te dije que yo me encargo del ataúd.
Pero Soledad se acerca- ¡No papá! Por favor... deja que yo me encargue... ¿sí? –y una lágrima solitaria le baja por la mejilla- quiero ser yo quien lo haga.
Úrsula a su lado también sufre.
#
Paquito disfruta del espectáculo.
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Soledad se arrodilla al lado del ataúd.
Un viento frío los envuelve.
Y Soledad abre el ataúd y ve el cadáver.
Y el cadáver está de espaldas.
Soledad se levanta de un golpe.
Enrico se tapa la nariz.
Lucas la mira preocupado.
-¡Está al revés! –exclama Soledad y mira a Úrsula y a Lucas- ¡Hugo sufría de la misma enfermedad que tiene mi hija!
Y de pronto Soledad se tambalea- ¡Ahh! ¡lo enterraron vivo! –y casi cae al suelo.
Úrsula la sostiene.
-¡Soledad, no te atormentes, no te hagas más daño por favor! –Lucas trata de calmarla.
-¡Lo enterraron vivo! –grita Soledad- ¡déjenme! Amor... ¿cómo puede ser? –y golpea la tumba desesperada.
Lucas y Úrsula se llevan la mano a la boca espantados al mismo tiempo.
-¡Cómo no evité que te enterraran vivo, mi amor! ¡perdóname! ¿por qué no hice algo, por que? –llora desesperada.
Enrico no sabe qué hacer para consolarla.
Y Soledad se abraza a la tumba.
Lucas llora.
Úrsula la abraza.
Paquito no pierde detalle.
#
Hacienda Montenegro.
Hugo entra con cara pálida y descompuesto al cuarto dónde sigue Eloisa.
-¿Será cierto semejante cosa? –festeja Eloisa que está vestida de vuelta- ¡tu mujer está loca!
Hugo la mira como para asesinarla.
-¡Mira que eso de desenterrar muertos no habla muy bien de su cabeza! –se ata las botas y ríe- ¡Alcides, disculpa que la critique pero... me preocupa que esté perdiendo la razón!
-¡Eloisa! –Hugo le muestra la salida secreta- ¡Quiero que salgas por donde entraste!
Eloisa se acerca lentamente.
(hahaha me encanta esa expresión que hace Hugo cuando la mira como si fuera un mosquito molesto
)
#
Cementerio.
Vuelven a meter el ataúd- Don Lucas, voy a taparlo –Enrico.
Úrsula ayuda a caminar a Soledad que parece una zombi - ¡No se culpe señora! Usted no tenía por qué saber que don Hugo sufría de esa terrible enfermedad.
Lucas los sigue.
-¡Ahora entiendo por qué siempre estaba tan atormentado! –sufre Soledad todavía llorando.
-Si él no le dijo nada, era porque... no quería que usted sufriera... ¡a él no le gustaría verla así! –Úrsula.
-¡Tú tienes que entender que eres responsable de nada, hija! -Lucas.
Pero Soledad recuerda sus sueños y Hugo pidiéndole ayuda, y ella tratando de ayudarlo y Hugo que se hunde en la tumba.
-¿Recuerdas? Tantas veces que te dije que había sonado Hugo... que me pedía que lo ayudara –Soledad a Úrsula.
-Señora, pero eso...
-¡Era esto! Él solamente me estaba pidiendo que lo sacara de su tumba.
Y recuerda cuando lo vio en la cama y de pronto decide- ¡Todo esto es mi culpa! Dejé que se muriera el único hombre que he amado en toda mi vida –y de pronto sale corriendo.
-¡Hija, Soledad! –grita Lucas- ¡regresa!
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Paquito desde su escondite espía.
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Lucas y Úrsula salen corriendo detrás de Soledad.
Enrico los sigue dejando su trabajo.
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Al quedar solo Paquito se acerca a la tumba de Hugo- ¡Las cosas que uno tiene que hacer! –suspira y abre el ataúd.
Se tapa la nariz con asco- ¡Mira cómo quedaste! Y yo que creía que estabas vivo, tengo que asegurarme –y toma un pañuelo y se roba el cráneo- ¡Te tengo! –y un rayo lo hace huir corriendo con la cabeza.
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Taberna.
Margo deduce que el doctor Max debe tener algo valioso en el placard.
Guillermo piensa que es una herencia.
Margo le dice que para rescatar a Elena tiene que robarse lo que hay adentro, y ella le va a ayudar por un porcentaje.
Guillermo acepta.
Y se dirigen a la casa del doctor Max.
-¡A rescatar a Elena!
Pero Guillermo cae borracho.
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Casa Dr. Max.
-¡Eva! –suspira el doctor Max que sigue inconsciente.
Elena lo abraza y lo besa- ¡Aquí estoy mi amor!
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Residencia Rebeca.
-Vi cuando abrió la caja –le cuenta Paquito a Eloisa- ¡y se encontró con un espectáculo macabro!
-¿Qué vio?
-¡Cómo que qué! No seas tonta... ¡el cuerpo de Hugo de Medina! –se exaspera- ¡estaba boca abajo! A ese imbecil lo enterraron vivo.
Pero Eloisa no se sorprende.
-¿No te sorprendió lo que te dije? –se sorprende Paquito.
-¡A mí poco me importa lo que haya sucedido con Hugo! Lo que me interesa es cómo reaccionó Soledad –ríe- ¿qué le pasó?
-¡La muy idiota salió corriendo! Como si hubiera visto algo o alguien.
Eloisa ríe a carcajadas.
-Pero eso no es lo mejor –y Paquito le muestra lo que trajo en la bolsa negra- tomé un pequeño regalito.... mira... ¡Aquí está!
-¡Ahhh! –grita Eloisa- ¡qué asco Francisco, no me muestres eso, qué horror!
-La cabeza de Hugo de Medina... ¿qué?
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Cementerio.
Enrico vuelve a terminar su trabajo, y de pronto se muere del susto al ver a Boris y a Hugo que lo miran- ¡Madre santa!
-¿Qué hacen aquí? –Boris.
-¿Dónde está Soledad? –pregunta Alcides.
-¡Don Alcides! –Úrsula asustada- ¡perdone que hayamos abierto la tumba de su hermano, pero...!
-¡Les hice una pregunta! –corta Hugo- ¿dónde está Soledad?
-¡Don Alcides...! –Úrsula no sabe cómo decírselo- ¡su hermano murió asfixiado! La señora Soledad vio el cuerpo boca abajo y salió corriendo atormentada... por el cementerio... ¡don Lucas la está buscando!
-¡Ayúdalos a tapar la tumba cuánto antes! –ordena Hugo a Boris y sale a buscar a Soledad.
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Residencia Rebeca.
-¡Existe un arqueólogo francés llamado Christian Brunet y que trabaja en Egipto con unas momias! Él nos puede ayudar a dibujar el rostro que le pertenece a este cráneo –Paquito.
-¡Eso me parece muy extraño! –Eloisa.
-¡Aunque lo dudes, existe! Así saldremos de la duda y sabremos si en realidad Hugo de Medina es el que estaba en esa tumba... o no.
(aha! Otro problema a la vista!
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Cementerio.
Soledad, sola, llora en un rincón y besa el relicario que lleva en el pecho, el que tiene la foto de Hugo.
Y recuerda:
-“Te amo con toda mi alma –le dice Hugo- pero hay un secreto en mi vida que no te he contado, un secreto que temo cambie las cosas entre nosotros.”
-“ ¿Se trata de alguna otra mujer, hay alguien más? –Soledad pregunta con miedo.”
-“ ¡Por supuesto que no, mi amor! –le sonríe Hugo enamorado y duda- se trata de mi padre.”
“Y Soledad lo besa enamorada - ¡No importa! –le sonríe – mientras tú me ames no me importa”
Y Soledad vuelve a la realidad- ¡Me lo quisiste decir! Y yo no te pude escuchar –llora sin consuelo- ¡perdóname! ¿cómo pude ser tan egoísta?
Y Hugo se acerca y la mira y la escucha llorar.
Y Hugo recuerda a su madre gritando – “No lo pueden enterrar, por favor... ¡él no está muerto, él padece de una extraña enfermedad! ¡Lo juro! Por favor, no lo entienden, no está muerto”
Y Hugo se acerca lentamente a Soledad que llora.
Y Soledad lo mira y sin pensarlo se abraza a él llorando.
♫
Quisiera acercarme a ti,
pero me frena una razón
oculta en lo mas profundo de mi ser
♫
quisiera devolver el tiempo a mi favor
y no dejar que nada se interponga entre tú y yo
♫
Sálvame, despiértame otra vez
temo cerrar los ojos y no saber
si vas a estar conmigo al amanecer
♫
Pero Soledad reacciona y se separa, y le da la espalda.
-Me desobedeciste –dice Hugo fríamente- ¡en contra de mi voluntad abriste la tumba de mi hermano!
Soledad no lo mira- ¡Yo tenía que saber!... cómo había sido realmente la muerte de Hugo... –se le corta la voz del llanto y lo mira- ¡yo tenía toda la razón! –desesperada- ¡Hugo fue enterrado vivo, Alcides! ¿cómo pudo ser?
-¡Si lo sé! –y agrega- ¡Úrsula me lo dijo!
-¡Por eso! –le grita Soledad- ¿y... eso es todo? –lo mira sorprendida- ¿no tienes nada que decir?
-Sabes perfectamente que Hugo y yo no teníamos una buena relación.
Soledad no puede creerlo- ¡Se trata de tu hermano, Alcides! –le reclama furiosa- ¿cómo puedes ser tan cruel?
-¡No me reproches! –la corta- ¡no me reproches cuando no tienes ninguna autoridad para hacerlo!
Soledad mueve la cabeza lentamente.
-¿Se te olvida que tú y yo lo traicionamos? –sigue Hugo- ¿qué te ibas a casar con él llevando un hijo mío en tu vientre?
Soledad lo mira como si fuera un monstruo- ¡Cómo puedes ser así! ¿cómo te atreves?
-¡Soy sincero! No me quieras hacer sentir mal, quizás tú con tu engaño y tus mentiras seas peor que yo.
Soledad lo mira largamente con decepción.
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Cabaña.
Beatriz peina a Alcides como si fuera Hugo- ¡Alcides...! –le toma la cara- ¡ahora eres... Hugo de Medina! –juega con él.
-¡Para ti! Solo para ti –promete Alcides.
-¡Come mi amor! Mira... tienes que alimentarte –y le da de comer- para volver a ser el hombre que me devore... ¿sí mi amor? –y Beatriz lo besa mientras le da de comer.
-¡Bésame! –pide Alcides.
-Hugo... quiero que me hagas el amor –y Beatriz se desviste.
Alcides la mira y suspira.
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Cementerio.
-¿Tu conciencia te atormenta? –pregunta Hugo frío- ¡tus lágrimas y tus reproches sólo confirman tu sentimiento de culpa!
Y Hugo recuerda la conversación de Ester y Manrique- “Hugo de Medina está muerto... ¿ahora de donde van a sacar el dinero para pagarme?”
-“Por eso no se preocupe, Soledad se casará con Alcides, él heredará toda la fortuna de su hermano y usted tendrá su dinero –se apresura Ester.”
-“Me cuesta creer que tu hija acepte casarse con el hermano del que iba a ser su...”
-“ ¿Por qué no? Soledad nunca estuvo enamorada de Hugo de Medina... no... ¡simplemente es una buena hija y conociendo nuestra situación económica aceptó casarse con él por interés!:”
Hugo vuelve a la realidad y sonríe burlón- ¡Pobre de mi hermano! –mira a lo lejos- ¡pobre Hugo! Él sabía que iba a morir, te conté que las personas que padecen de catalepsia parecen muertas... pero pueden escuchar todo lo que sucede a su alrededor.
-¿Por qué me dices eso? –Soledad triste y torturada.
-¡Porque me pregunto que sintió al darse cuenta que nunca llegaste a su velorio! –y Hugo se ve a sí mismo en su ataúd esperándola - ¿te imaginas lo que estaba pasando por su mente? Tú eras la mujer que horas antes iba a casarse con él.
-¡Cállate! –Soledad con rabia.
-Hugo te amaba –sigue Hugo- ¡él te amaba con todas las fuerzas de su corazón! Creía en ti y lo engañaste... ¡cuando te enteraste que supuestamente había muerto no tuviste ningún reparo en desecharlo!
Soledad llora en sollozos.
-¡Cómo se desecha la basura! –concluye Hugo.
Pero esto es demasiado para Soledad que explota- ¡Tú no sabes nada!
-¡Te equivocas, yo lo sé todo! –Hugo seguro de sí mismo, se le llenan los ojos de lágrimas- tu plan te salió mejor de lo que esperabas.
Soledad lo mira como si estuviera loco.
-¡Alcides de Medina! –y la voz de Hugo tiembla y se llena de rabia y dice entredientes- ¡Alcides de Medina se convirtió en el dueño y señor de todo! –y la mira con odio- ¡de todo!
Soledad lo mira asustada.
-¡A mi lado tu futuro estaba asegurado! –sigue Hugo con odio.
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Cabaña.
-Tú me dijiste que podía pedirte lo que quisiera... ¡quiero que me hagas el amor como si fueras Hugo!
-Está bien... eso haré... pero suéltame.
-¿Crees que soy estúpida? –Beatriz saca un arma y juega con ella sobre él- no te voy a soltar... vamos a hacer las cosas a mi manera.... ¿si Hugo?
(hahaha!!
Alcides violado!!)
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Cementerio.
-Esas últimas horas... debieron ser terribles para él... –y Hugo empieza a temblar y se le corta la voz del llanto- ¡él estaba conciente de lo que le sucedía!
Soledad lo mira apenada de su llanto.
-¡El muy ingenuo seguramente... esperaba que tú vinieras a salvarlo!
Pero Soledad le corta- ¡Ya no quiero escucharte más! ¡cállate!
Pero Hugo sigue- ¡Debió tenerte en sus labios... hasta el ultimo aliento! Debiste ser la última palabra que mencionó... –y cierra los ojos con fuerza- ¡mientras se le escapaba a vida!
-¡Alcides, no más! –interviene Lucas.
-¡No se meta don Lucas! –le grita furioso y fuera de sí - ¡no se meta! Usted no sabe de lo que estamos hablando.
-¡Claro que sé de lo que están hablando! –grita Lucas.
Soledad llora con sollozos fuerte, incontenibles.
-¡Es mi hija y la conozco mejor que a nadie! –sigue Lucas- Alcides... míreme...
Hugo lo mira.
-¡Soledad amó a Hugo! –y abraza a Soledad- ¡lo amó más que a su propia vida!
Hugo temblándole todo el rostro mira a Lucas.
Soledad temblando lo mira.
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AVANCE.
Lucas grita que es hora que Hugo sepa la verdad.
Hugo grita qué verdad.
Hugo le dice a Soledad que no quiere que se vuelva loca.
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