LA TRAICION 091 – ¡SECUESTRO DE AURORA! – 6/junio/2008
Posted: Mon Jun 09, 2008 4:21 am
LA TRAICION 091 – ¡SECUESTRO DE AURORA! – viernes 6 de junio de 2008
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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
Escrito por (a partir del capítulo 65)
Diálogos: Juan Marcos Blanco / Fernando Pérez / Erick Hernández / Lina Serrano
#
Hacienda Montenegro.
Alcides sigue sonriendo alelado.
-¡Antonia y yo lo acabamos de ver en los jardines de la casa! –acusa Ester- seguramente iba a entrar de nuevo a tu habitación a dejarte más dinero… ¿o me equivoco?
Alcides la mira- ¡Doña Ester! ¿Por qué están tan seguras que fui yo? Alguien debió entrar.
-¡Alcides, por favor, por qué tienes que ser cínico! Esta no es la primera vez que entras a mi cuarto a escondidas –Soledad enojada- ¡también lo hiciste cuando rescataste a Hugo de los inversionistas!
Arturo los vigila.
-¡Hija, vámonos de aquí! No vale la pena seguir discutiendo con este hombre.
-¡Alcides, gracias! De verdad –le pasa la bolsa- ¡pero no me puedes comprar! Ni siquiera con todo el oro del mundo, te lo agradezco.
Y como Alcides no toma el dinero, Soledad lo deja caer.
Soledad se marcha con Ester.
Alcides se queda sorprendido mirando el dinero en el suelo- ¡Yo solo… quería ayudar!
#
Herrería.
Hugo triste, e ido en sus pensamientos, trabaja en la Herrería.
-¡Le puse un telegrama a Andrés para que confirme la llegada de la señorita Michelle en caso que se haya ido! –entra Boris.
-¡Acabo de venir de la estación de diligencias y tampoco estaba en la lista de pasajeros que partieron anoche! –y sin mucho animo sigue dándole al fuelle- ¡pero yo tengo razón, ella no se fue! Y ya me está preocupando.
-¿Qué habrá pasado con la señorita Michelle?
-¡Yo tengo la respuesta a eso! –entra Eloísa- Hugo te tengo una muy mala noticia acerca de Michelle… y lamento mucho ser yo quien te la de, pero no me queda más remedio –le acusa fingiendo estar muy enojada- ¡Michelle se fue por tu culpa!
Hugo la mira intrigado.
#
Taberna.
-Esmeralda, retírate por favor – ruega Paquito- ¡las tres, váyanse! -Y luego se ocupa de Antonia que sigue oculta-¡Antonia, te pido una disculpa!
-¡Esto es un insulto! –grita ofendida- ¿usted cree que puedo trabajar en este lugar dónde la atracción son mujeres desnudas? ¡es una vulgaridad!
-¡No! No lo veas de esa manera, al contrario… ¡abre tu mente! Tus ojos, mira a tu alrededor… esto esa arte.
-¡Si esto es arte, el arte está en decadencia! –grita - ¡lo siento señor periodista, pero ante todo soy una mujer digna!
-¡Te pago el doble por favor ayúdame! –la persigue- ¡pídeme lo que quieras por favor!
-¡No quiero nada! –se asusta- ¡no se me acerque! ¿qué es lo que usted quiere? ¡que los hombres de esta ciudad vengan y me encuentren aquí detrás de este piano!
-¡Nadie se va a enterar! Yo voy a decir que es un pianista –la acorrala contra el piano- ¡que lo traje del extranjero! Vamos Antonia, por favor… ¡te voy a disfrazar! Tranquila, no te vayas.
Antonia lo mira espantada pero se detiene.
-¡Voy a decir que eres mi amigo George! Nadie sabrá que eres mujer.
Y Antonia a pesar del espanto lo mira con duda.
#
Herrería.
Mientras Hugo sigue dándole desganadamente al fuelle- ¿Por qué dices que Michelle se fue por mi causa?
-¡Hugo, tú sabías perfectamente que Michelle era mi amiga! ¿Cómo pudiste hacerle eso?
Hugo deja el fuelle- ¿Hacerle qué?
-¡La destrozaste! Ella ayer me fue a ver y estaba muy triste, me dijo que no quería despedirse ni de ti ni de Soledad porque le habían destruido la vida.
Hugo la mira con dudas.
También Boris no le cree.
-¡Hugo! ¿qué le hiciste? ¡qué injusticia cometiste con Michelle!
Hugo la mira seriamente.
#
Hospital.
-¡Le dejé muy claro a Alcides que yo no voy a dejarme comprar por su dinero! –Soledad con su uniforme de enfermera hace una cama de hospital.
Daniel, que jamás se viste como doctor se pasea de un lado a otro.
-Además, mi mamá dice que ha andado merodeando la casa.
-Tenemos que tener mucho cuidado con él, es un tipo muy peligroso, hay que cuidar cada paso que damos.
-¡Yo no creo que se acerque de nuevo! Después de todo lo que le dije no creo que vaya por mi casa.
-Soledad de Obregón… quiero hacerte una pregunta sobre Michelle –preocupada- anoche, después que nos vimos… ¿tú la viste a ella?
-¡Michelle, no! No he sabido nada de ella, por que… ¿qué pasa con ella?
-¡Parece que se fue definitivamente de San Marino! –triste.
Soledad se sorprende.
#
Herrería.
-¡La pobre Michelle no paró de llorar antes de irse! –sigue Eloísa.
(creo que está cavando su propia tumba!
)
A pesar de dudar Hugo da explicaciones - ¡Michelle y yo tuvimos un… pequeño desacuerdo! Pero eso quedó arreglado.
-¡Eso fue lo que tú creíste pero yo la vi desecha! –le acusa Eloísa fingiendo pena- ¡no le quedó más remedio que irse de San Marino para no seguir sufriendo!
-Michelle no es así… Eloísa… ¡Michelle es una mujer fuerte que dice las cosas de frente! Ella no se habría ido sin despedirse de mí.
-¡Hugo, por más fuerte que sea! Es una mujer… y una mujer que sabe que perdió y que no le quedaba más remedio que rise.
Hugo nervioso se arregla el pelo- ¿Entonces…? –la mira a los ojos- ¿Cómo se fue?
Eloísa duda y luego miente- ¡Tomó… el último tren de la noche!
-Perdone que la contradiga, señorita Eloísa… ¡pero la señorita Michelle no figuraba en la lista de pasajeros!
Eloísa está en un problema.
-¿Cómo explicas eso? –Hugo.
Eloísa se pone nerviosa.
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Hacienda Montenegro.
Alcides se sirve un vaso de agua, como siempre, toma asiento y mira a la distancia. Suspira y recuerda a Michelle. A Michelle que mira el arma y que lucha por ella.
Alcides que se debate.
El arma que se dispara.
Alcides suspira- ¡Tú te lo buscaste, Michelle! Ni tú ni nadie va a separarme de Soledad… ¡ni tú ni nadie! –y luego sonríe ido- ¡mi Soledad! ¡que delicioso olía tu cabello! –y cierra los ojos y vuelve a extasiarse- ¡puedo sentir tu aroma a metros de distancia! –y susurra- ¡mi Soledad, mi Soledad!
Y recuerda la visita de Soledad, cuando le deja el dinero y le dice que no la puede comprar ni con todo el oro del mundo.
Alcides vuelve a la realidad- ¡Volverás a mí, Soledad, ya verás! Hoy mismo volverás a mí –y toma agua.
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Ex-residencia Medina.
Margó se arregla el vestido y la cofia- ¡No, Hércules! No me voy a ir contigo –suspira con cansancio.
-¿Por qué no? ¡yo soy tu hombre!
-¡Claro que lo eres! –pero Margó sufre- ¡pero precisamente por eso no me voy! Porque Arturo te va a buscar y te va a matar… ¿no entiendes? ¡él todavía está disgustado contigo!
En ese momento Arturo golpea a la puerta- ¡Margó! –se escucha su voz.
Margó se asusta.
-¡Sé que estás ahí, abre! –exige Arturo.
Hércules le da un beso a Margó y huye por la ventana.
Arturo sigue golpeando insistente.
Margó se pone la falda, se arregla y abre la puerta- ¡Acabo de llegar y …! –y Arturo se queda boquiabierto al verla tan guapa- ¡con razón mi madre está escandalizada! –la mira de arriba abajo.
Margó se mira a sí misma con ojos inocentes- ¿No te gusta?
Arturo suspira profundamente- ¡Es… diferente! –y luego le sonríe casi con ternura.
Y Arturo se acerca y le acaricia el nacimiento de los senos.
Hércules los espía y los ve, se marcha enojado.
Margó le saca la mano a Arturo.
Arturo mueve la cabeza y se marcha enojado.
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Taberna.
-¿De hombre? –se asusta Antonia y cae sentada en un sofá- ¿qué significa?
-¡Antonia, tranquila! Va a ser algo muy sencillo, ven… confía en mí… ¡levántate! Lo primero que tenemos que hacer es… no sé… ¡ponerte un bigote! Cambiarte la ropa… tapar… -le mira los senos- ¡tú sabes, lo evidente!
Antonia lo mira con indignación.
-¡Nadie va a sospechar! ¿qué opinas? –sigue Paquito.
Pero Antonia le da tremenda bofetada- ¡Sucio! Vulgar –se marcha enojada.
-¡Antonia! –grita desesperado Paquito.
Las Paquitas aprovechan para consolarlo.
-¡Ya, chicas, estoy bien!
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Herrería.
Tanto Hugo como Boris acorralan a Eloísa.
-¿Cómo salió Michelle de la ciudad? –Hugo- ¡no está registrada en la lista de pasajeros del tren ni de la diligencia que partió anoche!
-¡Ella me dijo que quería viajar de incógnita! –inventa Eloísa- y la verdad, Hugo, yo estaba tan mal con su partida que no quise preguntarle más… ¡bueno, me tengo que ir! Michelle me pidió que especialmente hablara con Soledad, permiso.
-¿Qué tienes que decirle a Soledad? –la detiene preocupado Hugo.
Pero no puede contestar porque en ese momento entran Soledad y Daniel.
-¡Disculpen! –Soledad - ¡Eloísa! –se sorprende- ¡es que me acabo de enterar por Daniel que Michelle se fue de la ciudad! –Soledad se dirige a Hugo.
-¡Así es, Soledad! –dice Eloísa- Michelle fue a mi casa, anoche… ¡fue a despedirse y estaba con el corazón destrozado!
-¿Por qué? –Daniel cruza los brazos- ¿qué fue lo que sucedió?
-Lo que me dijo fue que… ¡Hugo era para ti! Que tú estabas destinada para él y que ella lo había entendido demasiado tarde.
Soledad y Hugo se miran.
-¡Y que no tenía ningún sentido luchar por algo imposible! –sigue Eloísa.
Pero Hugo la mira con dudas.
Tanto Boris como Daniel también dudan de sus palabras.
Hugo y Soledad se miran otra vez, inquietos.
#
CONTINUARA
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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
Escrito por (a partir del capítulo 65)
Diálogos: Juan Marcos Blanco / Fernando Pérez / Erick Hernández / Lina Serrano
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Hacienda Montenegro.
Alcides sigue sonriendo alelado.
-¡Antonia y yo lo acabamos de ver en los jardines de la casa! –acusa Ester- seguramente iba a entrar de nuevo a tu habitación a dejarte más dinero… ¿o me equivoco?
Alcides la mira- ¡Doña Ester! ¿Por qué están tan seguras que fui yo? Alguien debió entrar.
-¡Alcides, por favor, por qué tienes que ser cínico! Esta no es la primera vez que entras a mi cuarto a escondidas –Soledad enojada- ¡también lo hiciste cuando rescataste a Hugo de los inversionistas!
Arturo los vigila.
-¡Hija, vámonos de aquí! No vale la pena seguir discutiendo con este hombre.
-¡Alcides, gracias! De verdad –le pasa la bolsa- ¡pero no me puedes comprar! Ni siquiera con todo el oro del mundo, te lo agradezco.
Y como Alcides no toma el dinero, Soledad lo deja caer.
Soledad se marcha con Ester.
Alcides se queda sorprendido mirando el dinero en el suelo- ¡Yo solo… quería ayudar!
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Herrería.
Hugo triste, e ido en sus pensamientos, trabaja en la Herrería.
-¡Le puse un telegrama a Andrés para que confirme la llegada de la señorita Michelle en caso que se haya ido! –entra Boris.
-¡Acabo de venir de la estación de diligencias y tampoco estaba en la lista de pasajeros que partieron anoche! –y sin mucho animo sigue dándole al fuelle- ¡pero yo tengo razón, ella no se fue! Y ya me está preocupando.
-¿Qué habrá pasado con la señorita Michelle?
-¡Yo tengo la respuesta a eso! –entra Eloísa- Hugo te tengo una muy mala noticia acerca de Michelle… y lamento mucho ser yo quien te la de, pero no me queda más remedio –le acusa fingiendo estar muy enojada- ¡Michelle se fue por tu culpa!
Hugo la mira intrigado.
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Taberna.
-Esmeralda, retírate por favor – ruega Paquito- ¡las tres, váyanse! -Y luego se ocupa de Antonia que sigue oculta-¡Antonia, te pido una disculpa!
-¡Esto es un insulto! –grita ofendida- ¿usted cree que puedo trabajar en este lugar dónde la atracción son mujeres desnudas? ¡es una vulgaridad!
-¡No! No lo veas de esa manera, al contrario… ¡abre tu mente! Tus ojos, mira a tu alrededor… esto esa arte.
-¡Si esto es arte, el arte está en decadencia! –grita - ¡lo siento señor periodista, pero ante todo soy una mujer digna!
-¡Te pago el doble por favor ayúdame! –la persigue- ¡pídeme lo que quieras por favor!
-¡No quiero nada! –se asusta- ¡no se me acerque! ¿qué es lo que usted quiere? ¡que los hombres de esta ciudad vengan y me encuentren aquí detrás de este piano!
-¡Nadie se va a enterar! Yo voy a decir que es un pianista –la acorrala contra el piano- ¡que lo traje del extranjero! Vamos Antonia, por favor… ¡te voy a disfrazar! Tranquila, no te vayas.
Antonia lo mira espantada pero se detiene.
-¡Voy a decir que eres mi amigo George! Nadie sabrá que eres mujer.
Y Antonia a pesar del espanto lo mira con duda.
#
Herrería.
Mientras Hugo sigue dándole desganadamente al fuelle- ¿Por qué dices que Michelle se fue por mi causa?
-¡Hugo, tú sabías perfectamente que Michelle era mi amiga! ¿Cómo pudiste hacerle eso?
Hugo deja el fuelle- ¿Hacerle qué?
-¡La destrozaste! Ella ayer me fue a ver y estaba muy triste, me dijo que no quería despedirse ni de ti ni de Soledad porque le habían destruido la vida.
Hugo la mira con dudas.
También Boris no le cree.
-¡Hugo! ¿qué le hiciste? ¡qué injusticia cometiste con Michelle!
Hugo la mira seriamente.
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Hospital.
-¡Le dejé muy claro a Alcides que yo no voy a dejarme comprar por su dinero! –Soledad con su uniforme de enfermera hace una cama de hospital.
Daniel, que jamás se viste como doctor se pasea de un lado a otro.
-Además, mi mamá dice que ha andado merodeando la casa.
-Tenemos que tener mucho cuidado con él, es un tipo muy peligroso, hay que cuidar cada paso que damos.
-¡Yo no creo que se acerque de nuevo! Después de todo lo que le dije no creo que vaya por mi casa.
-Soledad de Obregón… quiero hacerte una pregunta sobre Michelle –preocupada- anoche, después que nos vimos… ¿tú la viste a ella?
-¡Michelle, no! No he sabido nada de ella, por que… ¿qué pasa con ella?
-¡Parece que se fue definitivamente de San Marino! –triste.
Soledad se sorprende.
#
Herrería.
-¡La pobre Michelle no paró de llorar antes de irse! –sigue Eloísa.
(creo que está cavando su propia tumba!
)
A pesar de dudar Hugo da explicaciones - ¡Michelle y yo tuvimos un… pequeño desacuerdo! Pero eso quedó arreglado.
-¡Eso fue lo que tú creíste pero yo la vi desecha! –le acusa Eloísa fingiendo pena- ¡no le quedó más remedio que irse de San Marino para no seguir sufriendo!
-Michelle no es así… Eloísa… ¡Michelle es una mujer fuerte que dice las cosas de frente! Ella no se habría ido sin despedirse de mí.
-¡Hugo, por más fuerte que sea! Es una mujer… y una mujer que sabe que perdió y que no le quedaba más remedio que rise.
Hugo nervioso se arregla el pelo- ¿Entonces…? –la mira a los ojos- ¿Cómo se fue?
Eloísa duda y luego miente- ¡Tomó… el último tren de la noche!
-Perdone que la contradiga, señorita Eloísa… ¡pero la señorita Michelle no figuraba en la lista de pasajeros!
Eloísa está en un problema.
-¿Cómo explicas eso? –Hugo.
Eloísa se pone nerviosa.
#
Hacienda Montenegro.
Alcides se sirve un vaso de agua, como siempre, toma asiento y mira a la distancia. Suspira y recuerda a Michelle. A Michelle que mira el arma y que lucha por ella.
Alcides que se debate.
El arma que se dispara.
Alcides suspira- ¡Tú te lo buscaste, Michelle! Ni tú ni nadie va a separarme de Soledad… ¡ni tú ni nadie! –y luego sonríe ido- ¡mi Soledad! ¡que delicioso olía tu cabello! –y cierra los ojos y vuelve a extasiarse- ¡puedo sentir tu aroma a metros de distancia! –y susurra- ¡mi Soledad, mi Soledad!
Y recuerda la visita de Soledad, cuando le deja el dinero y le dice que no la puede comprar ni con todo el oro del mundo.
Alcides vuelve a la realidad- ¡Volverás a mí, Soledad, ya verás! Hoy mismo volverás a mí –y toma agua.
#
Ex-residencia Medina.
Margó se arregla el vestido y la cofia- ¡No, Hércules! No me voy a ir contigo –suspira con cansancio.
-¿Por qué no? ¡yo soy tu hombre!
-¡Claro que lo eres! –pero Margó sufre- ¡pero precisamente por eso no me voy! Porque Arturo te va a buscar y te va a matar… ¿no entiendes? ¡él todavía está disgustado contigo!
En ese momento Arturo golpea a la puerta- ¡Margó! –se escucha su voz.
Margó se asusta.
-¡Sé que estás ahí, abre! –exige Arturo.
Hércules le da un beso a Margó y huye por la ventana.
Arturo sigue golpeando insistente.
Margó se pone la falda, se arregla y abre la puerta- ¡Acabo de llegar y …! –y Arturo se queda boquiabierto al verla tan guapa- ¡con razón mi madre está escandalizada! –la mira de arriba abajo.
Margó se mira a sí misma con ojos inocentes- ¿No te gusta?
Arturo suspira profundamente- ¡Es… diferente! –y luego le sonríe casi con ternura.
Y Arturo se acerca y le acaricia el nacimiento de los senos.
Hércules los espía y los ve, se marcha enojado.
Margó le saca la mano a Arturo.
Arturo mueve la cabeza y se marcha enojado.
#
Taberna.
-¿De hombre? –se asusta Antonia y cae sentada en un sofá- ¿qué significa?
-¡Antonia, tranquila! Va a ser algo muy sencillo, ven… confía en mí… ¡levántate! Lo primero que tenemos que hacer es… no sé… ¡ponerte un bigote! Cambiarte la ropa… tapar… -le mira los senos- ¡tú sabes, lo evidente!
Antonia lo mira con indignación.
-¡Nadie va a sospechar! ¿qué opinas? –sigue Paquito.
Pero Antonia le da tremenda bofetada- ¡Sucio! Vulgar –se marcha enojada.
-¡Antonia! –grita desesperado Paquito.
Las Paquitas aprovechan para consolarlo.
-¡Ya, chicas, estoy bien!
#
Herrería.
Tanto Hugo como Boris acorralan a Eloísa.
-¿Cómo salió Michelle de la ciudad? –Hugo- ¡no está registrada en la lista de pasajeros del tren ni de la diligencia que partió anoche!
-¡Ella me dijo que quería viajar de incógnita! –inventa Eloísa- y la verdad, Hugo, yo estaba tan mal con su partida que no quise preguntarle más… ¡bueno, me tengo que ir! Michelle me pidió que especialmente hablara con Soledad, permiso.
-¿Qué tienes que decirle a Soledad? –la detiene preocupado Hugo.
Pero no puede contestar porque en ese momento entran Soledad y Daniel.
-¡Disculpen! –Soledad - ¡Eloísa! –se sorprende- ¡es que me acabo de enterar por Daniel que Michelle se fue de la ciudad! –Soledad se dirige a Hugo.
-¡Así es, Soledad! –dice Eloísa- Michelle fue a mi casa, anoche… ¡fue a despedirse y estaba con el corazón destrozado!
-¿Por qué? –Daniel cruza los brazos- ¿qué fue lo que sucedió?
-Lo que me dijo fue que… ¡Hugo era para ti! Que tú estabas destinada para él y que ella lo había entendido demasiado tarde.
Soledad y Hugo se miran.
-¡Y que no tenía ningún sentido luchar por algo imposible! –sigue Eloísa.
Pero Hugo la mira con dudas.
Tanto Boris como Daniel también dudan de sus palabras.
Hugo y Soledad se miran otra vez, inquietos.
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CONTINUARA