LA TRAICION 092 – ¡EL REGRESO! – lunes 9 de junio de 2008

Con Mario Cimarro y Dana García
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Mabouchita
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LA TRAICION 092 – ¡EL REGRESO! – lunes 9 de junio de 2008

Postby Mabouchita » Sun Jun 15, 2008 1:10 am

LA TRAICION 092 – ¡EL REGRESO! – lunes 9 de junio de 2008

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Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez

Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano

Escrito por (a partir del capítulo 65)

Diálogos: Juan Marcos Blanco / Fernando Pérez / Erick Hernández / Lina Serrano

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Cabaña.
Aurora duerme tranquila en la canasta.
Arturo la mira y recuerda a Soledad acusando a Alcides de entrar a su cuarto a escondidas.
-¡Alcides, debes estar soportando la ira de Soledad y su familia! –se divierte- ¡te dije que me vengaría de ti a cualquier precio!
Y Arturo observa largamente a Aurora que duerme tranquila.
-¡Ojala alguien venga por ti antes que sea demasiado tarde! –reflexiona y mira alrededor- ¡se ve que nadie viene a esta cabaña desde hace mucho! Es el lugar perfecto, el único lugar al que Alcides te traería para separarte de tu madre.
Ajena a su maldad Aurora duerme como un ángel.
-¡Eres tan pequeña! Pero le traerás grandes dolores de cabeza a mi peor enemigo –y le arregla la sabanita que la cubre con cuidado- ¡Adiós Aurora! –se despide.
Y se marcha dejándola sola y abandonada.
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Hacienda Montenegro.
-¡Su brazo está sangrando! Por eso le hice la pregunta –se excusa Daniel.
Alcides deja de mirarlo con su mirada llena de peligro y se mira el brazo- ¡Tuve un accidente practicando con una lanza! –le explica a Soledad- ¡Aquí mismo en la hacienda!
-¡No te creo! –grita Ester- ¡a mí no me convences, Alcides! Digas lo que digas todas las pruebas nos dicen que tú te robaste a la niña.
-¿Qué pruebas doña Ester?
-¡Tú entras y sales de nuestra casa cuando se te da la gana! Y justo cuando mi nieta desaparece tú le compras ropa –le acusa histérica- ¿no te parece demasiada casualidad?
-¡Señora! Les acabo de explicar que compré esta ropa como una forma de tener una atención con Soledad y con mi sobrina.
Soledad mira la ropa, con lágrimas que le corren por las mejillas, y dice con voz ronca- ¡Yo lo único que quiero de ti es que me regreses a mi hija!
Alcides la mira con frustración.
-¡Soledad, ya buscamos en toda la casa y no está! –razona Daniel.
-¿Buscaste en el sótano?
-¡También! Es preferible que no sigamos perdiendo tiempo aquí, vamos a buscar a otro lugar.
-¡Soledad! –llama Alcides- ¡yo mismo saldré a buscar a mi sobrina! No te desesperes, yo la voy a encontrar, te lo prometo… ¡así tenga que buscarla debajo de la tierra, en el fin del mundo! –jura- ¡yo voy a encontrar a mi sobrina!
-¡Si te la llevaste para regresármela y hacerte pasar por héroe! –le grita Soledad- ¡te equivocaste conmigo, Alcides!
-¡Ay, Soledad! –suspira Alcides con frustración- ¡no! Yo no estoy pensando en heroísmos, ¿qué no me ves? ¡te estoy hablando con el corazón! –la mira a los ojos.
Pero Ester ríe con burla- ¡Usted no tiene corazón!
Alcides la mira fríamente.
-¡Exactamente lo mismo que hiciste con Hugo! –le acusa Soledad- ¡primero te hiciste pasar por su salvador y luego lo traicionaste! ¡Alcides! ¿qué clase de persona eres?

(no me acuerdo de esto… bueno… estuve toda la semana muy ocupada, pero cuando fue Alcides salvador de Hugo? :-k )

Alcides suspira- ¡Soy el hombre que te ama! Ese soy yo… y tú como siempre dudando de mí… -y luego de una pausa- ¡hablando de Hugo! ¿ya le preguntaron a él dónde está su hija?
-¡Hugo!
-¿Lo han visto, dónde está Hugo? –pregunta Alcides.
-¡Hugo! –y Soledad sale corriendo.
-¡Hija, espérame!
Daniel queda atrasado para enfrentar a Alcides- ¡Es muy listo, está involucrando a su hermano para ganar un poco de tiempo pero no servirá de nada! –y se marcha golpeando la puerta.
Alcides mira la ropa de bebé tirada en le suelo, y la recoge.
Marina lo observa y lo ayuda.
-Acomoda esa ropita, por favor –pide Alcides.
-¡Sí, señor!
-¡Maldición! –Alcides suspira y mira a lo lejos- ¿será Hugo capaz de robarse a su propia hija?
-¡Patrón! ¿y si lo hizo Arturo de Linares? –sugiere Marina.
Y Alcides queda pensativo.
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Cabaña.
Aurora despierta y empieza a llorar, trata de levantarse pero no puede, suspira y luego vuelve a llorar.
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Casa Obregón.
-¡Dios santo! Que aparezca Aurorita sana y salva, te lo suplico, señor –ruega Antonia y revisa una ropa de hombre.
Y recuerda la proposición de Paquito que se vista de hombre para que nadie sospeche.
Vuelve al presente - ¡No! No podría vestirme de hombre… pero la familia de esta casa necesita el dinero… al fin de cuentas nadie podría reconocerme… ¡que estupideces estoy diciendo! Aurora está desaparecida.
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Hacienda Montenegro.
Alcides termina de limpiarse el saco.

(hum… :-D si era sangre no es tan fácil Alciditos )

-¡Arturo de Linares! –reflexiona.
-¡Se lo digo porque es su peor enemigo! –Marina (usando sus neuronas- yo no creo que don Hugo haya secuestrado a su propia hija.
-¡Yo tampoco lo creo! –bebe agua- ¡además Arturo es el único que estaría dispuesto a vengarse de mí… haciendo cualquier cosa! Y esta sería la oportunidad perfecta –y luego la admira- ¡eres muy observadora, Marina! Gracias –y se come unas nueces antes de partir- ¡yo mismo voy a encontrar a mi sobrina!
Marina sonríe satisfecha de sí misma.
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Plaza.
Soledad corre por la plaza seguida de Ester.
Se encuentran con Úrsula- ¡Mi niña! ¿apareció Aurora, que dijo don Alcides?
-¡Úrsula! ¡no la tiene! Buscamos por toda la casa pero no está –se desespera- ¡Tenemos que encontrarla!
-¡Mi amor, cálmate! –Ester- tenemos que ir a la Herrería a preguntarle a Hugo.
-¡Don Hugo no está! Salió de la ciudad a buscar a la señorita Michelle –anuncia Úrsula.
-¿Cómo? –Soledad casi sin voz.
-¡Sí, Boris me dijo que había salido muy temprano y que no regresa hasta dentro de un mes!
Soledad se pone pálida- ¡No puede ser! Hugo tiene a mi hija –concluye.

(Y porque haría eso? :o )
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Calle frente a la Ex-residencia Medina.
Alcides se encuentra con Hércules enfrente de la casa de Arturo.
-¡Don Alcides! ¿qué hace aquí?
-¡Eso te pregunto yo! ¿qué haces aquí?
-Quería… vigilar los movimientos de don Arturo… ¡por si él hace una cosa contra usted! –mientes.
-¡No te hagas el idiota! –le corta Alcides mirando hacia la casa- ¡viniste a buscar a tu mujer!
Hércules mira para otro lado pillado infraganti.
-¿Has visto a Arturo?
-¡Salió temprano! Después regresó pero no se quedó mucho tiempo… luego salió pero no ha vuelto todavía.
-¡Entonces tuvo que ser él! ¿lo viste entrar con una niña?
Hércules mueve la cabeza negativamente.
-¿Con algo dónde podía haberla escondido? –pero sin dar aviso viene saca su pistola y le dispara a Arturo que viene caminando tranquilamente.
Arturo se queda pegado a la pared.
Todos corren.
Alcides corre y lo atrapa del cuello, de un gesto tira su bastón y Hércules la toma.
-¡Fallé a propósito! No por mala puntería… ¿Dónde está la niña de Soledad? –lo amenaza con una pistola en el cuello- ¿adonde llevaste a mi sobrina?
Arturo no dice palabra.
Hércules los observa.
-¿De qué demonios estás hablando Alcides?
-¡A mi sobrina la raptaron!
Un pasante los mira curioso y Hércules lo agarra del cuello y lo echa.
-¡Y algo me dice que fuiste tú buscando revancha conmigo! –sigue Alcides- ¿Dónde estabas?
-Atendiendo mis negocios.
-Hércules me dijo que has estado entrando y saliendo de la casa… quiero saber por qué.
-¡Así que este perro me anda espiando!
-¡Está cumpliendo ordenes mías!
-Entonces pregúntale a él… ¡habla perro! –le grita- ¿me has visto entrar o salir de la casa con una niña en brazos? ¡habla!
Hércules calla.
-Si quieres puedes entrar a mi casa y revisar todos los rincones, Alcides, no tengo nada que ver con esto… ¡en mi venganza jamás involucraría a un niño o a un anciano!
-¡No creo en tu falsa moral! Quieres que me involucren en la desaparición de la niña porque eso me perjudica con Soledad… ¡escúchame! ¿adonde la llevaste?
En ese momento sale Gladis de la casa- ¡Escuché un disparo! ¿qué está pasando aquí?
Alcides esconde un poco la pistola.
-¡Tranquila madre! –Arturo- no está pasando nada, a Alcides se le disparó el arma por pura casualidad… ¿no es verdad De Medina?
Alcides termina de guardar la pistola y le arregla el cuello- ¡Espero que estés diciendo la verdad! Porque si encuentro a la niña y descubro que fue obra tuya… -y mira re reojo a Gladis- ¡alguien va a pagar por las consecuencias! –y se marcha sin saludar- ¡Vamos Hércules!
Hércules lo sigue.
Gladis mira acusadora a Arturo.
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Residencia Rebeca.
-“¡Ya hice la primera parte del plan de Alcides! –festeja Eloísa- ¡todos creen que Michelle se fue sin despedirse! Ahora tengo que encontrar algo que pueda completar la coartada de Alcides con la desaparición de Michelle… -busca en los cajones- ¡tiene que haber algo! –y descubre un cuaderno y ríe divertida- ¡El diario de Michelle! Aquí puede haber algo… -y lee- “no pienso renunciar a ti, Hugo, no, aunque para eso tenga que luchar por tu amor, te amo Hugo, te amo”-y ríe a carcajadas- ¡por Dios, el amor es tan cursi! ¿Cómo una mujer inteligente puede escribir tantas estupideces? Esto lo puede usar Alcides de alguna forma, esto le va a encantar.
-¡Señorita Eloísa! –entra Boris- ¿qué hace en la habitación de la señorita Michelle?
Eloísa esconde el cuaderno y lo mira.
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Cabaña.
Aurora se mueve incomoda y vuelve a llorar.
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Calle.
-Yo desconfío tanto de Hugo como de Alcides, hija –Ester- ¡los dos son capaces de hacer cualquier cosa!
Soledad sufre- ¡Pero por qué Hugo secuestraría a su hija! No tiene sentido, es su padre.
Daniel aparece.
-¡Don Hugo no fue! –lo defiende Úrsula- ¡Boris me lo hubiera dicho además él lo acompañó a tomar el tren y me aseguró que no llevaba a la niña.
-¿Tratan de insinuar que Hugo secuestró a la niña? ¡eso me parece imposible! –se exaspera Daniel- ¡mejor por qué no entramos al Poder Judicial y preguntamos si hay alguna novedad!
-¡Y si mi hija no está con el papá y no está con nosotros…! –Soledad a punto de un ataque de nervios- ¡y le llega a dar un ataque de catalepsia! –se dobla en dos del dolor.
Daniel la abraza y la consuela.
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Tren.
Hugo sigue recordando, su conversación con Soledad en el hospital mucho tiempo atrás.
“- ¿Tanto te importaba la suerte de mi hermano Hugo?
-¿Por qué siempre terminamos hablando de lo mismo? ¡ya no hablemos más de Hugo!
-¡Por favor, contéstame! Fuiste tú quien llevó esas personas al tribunal para que lo salvaran.
-¡Hugo y yo nos íbamos a casar! Estábamos comprometidos, Alcides –se exaspera Soledad con rabia.
Hugo la mira con dudas y mira sus labios… parece a punto de besarla y luego se separa suspirando- ¡Sí, y terminaste casándote conmigo, con Alcides! Para disimular frente a la sociedad de San Marino –mira a lo lejos con decepción- ¡dudo mucho que tu gesto de llevar a esa familia al Tribuna haya sido por amor o sincero! –la mira lleno de rencor y dudas- ¡simplemente engañaste al ingenuo de mi hermano!
-¡Cállate! No te voy a permitir que me hables así, respétame, déjame tranquila.”

Y Hugo regresa al tren que está detenido.
-¡Disculpe señor! ¿es usted don Hugo? –se acerca un empleado.
-¡Sí, soy yo!
-¡Tiene un telegrama urgente que le enviaron a esta estación! –se lo entrega.
-¡Gracias!
Hugo lee el mensaje- “Su hija Aurora está desaparecida. Boris”
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Hotel.
-¡Boris! Michelle me pidió que recogiera sus cosas… tú sabes… salió tan rápido que no tuvo tiempo de nada, así que se las voy a empacar y se las voy a enviar por encomienda.
-¡Si gusta yo le puedo ayudar!

(y qué hace Boris ahí si estaba en la Herrería? :-? )

-¡No! No te preocupes.
-¡Me imagino que se enteró de la desaparición de la niña de la señora Soledad!
-¡Sí, yo estaba en casa de Soledad cuando le avisaron que la niña no estaba! Pobre Soledad –finge pena- ¡debe estar sufriendo tanto por su hijita! A propósito… ¿sabes algo de Hugo?
-¡Salió de viaje! Fue a encontrarse con la señorita Michelle.
Eloísa abre los ojos como platos- ¡Eso no puede ser!
-¿Perdón? No la entiendo.
-¡Quiero decir… Michelle me dijo que no quería ver a Hugo! Estoy segura que no aceptará encontrarse con él.
-Precisamente le envié un telegrama avisándole que su hija está desaparecida –le cuenta Boris- ¡me imagino que en cuánto se entere regresará a San Marino!

(y ahora chismoso?? :???: )

-¡Eso espero! –dice sin pensarlo.
Boris la mira extrañado.
-Quiero decir… es lo correcto… ¡él es el padre de Aurorita! Es obvio que él debería estar aquí en un momento de tanta angustia.
Boris asiente en silencio.
Eloísa le sonríe y piensa: “ ¡Ay, si este imbécil supiera que Michelle está muerta!”
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Ex-residencia Medina.
Arturo entra furioso y toma a Margó del brazo- ¡Has estado en esta habitación con Hércules!
-¿De qué estás hablando, Arturo?
-¡Dime la verdad! ¿Hércules ha estado aquí contigo? ¡confiésalo! –furioso.
Margó lo mira asustada.
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Casa Obregón.
Una persona con ropa de hombre muy grande se pase de un lugar a otro.
Es Antonia que se mira al espejo y suspira- ¡No! No puedo, no puedo hacerme pasar por hombre.

(sinceramente, podría haberse puesto mejor el moñito, y Lucas no es tan grande como las ropas que se puso!! :-k )

-¡Qué estupidez estoy pensando! No puedo aceptar lo que ese periodista me está ofreciendo… de ir a tocar el piano a su cabaret.. ¡no puedo! –se mira a sí misma- ¡Antonia, no puedes!
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Calle.
-¡Tranquila! –Daniel le toma la mano - ¿te sientes mejor?
Pero Soledad trata de levantarse- ¡Tengo que encontrar a mi hija!
-Tranquila, hija, no te sientes bien –Ester- ¡y el juez ya viene!
-¿Quiere que le traiga un poco de agua? –Úrsula.
-¡No quiero nada!
-¡Bien! –aparece el Juez.
-¡Señor Juez! –Daniel.
-Estoy encargado del caso, se trata de su hija.
-Sí –Soledad toma fuerzas y se levanta desesperada del banquito- ¡es mi hija! ¿sabe algo de ella?
-La que puso la denuncia fue la señorita Eloísa Renan.
-¡Yo misma se lo pedí! Pero tiene noticias de ella.
-Estamos investigando cierta información… y ya tenemos una sospechosa.
Soledad y Daniel, Ester y Úrsula se quedan boquiabiertos.
-¿Sospechosa? –Daniel.
-¡Tenemos información que una tal Michelle Phillipe desapareció al mismo tiempo que su hija! Manejamos la posibilidad de que esa señora la secuestró.
-¡Michelle! –Soledad.
-¡Eso es imposible, señor Juez! –Daniel.
-¿Usted y la señora Michelle tuvieron alguna rivalidad, alguna cosa por la que ella quiso desquitarse de usted? –pregunta el Juez a Soledad.
Soledad no sabe cómo responder, pero luego la defiende- ¡No, se enloquecieron todos! Michelle… ¡Michelle es incapaz de hacer una cosa así!
-¡Se lo dije señor Juez, es imposible! –Daniel.
-¡Esa señorita es amiga de mi hija, ella sería incapaz! –Ester- ¿además con qué motivos haría una cosa así?

(y ahora no sabe Ester que Michelle andaba con Hugo??? :? )

-¡El motivo es lo último que se tiene en cuenta, señora! –El Juez- no vamos a descartar absolutamente nada.

(bueno… este juez nunca escuchó hablar de
MOM: Means, motive and opportunity
http://en.wikipedia.org/wiki/Means,_mot ... pportunity

en français: À qui profite le crime ? ;)
o en español : ¿A quien beneficia el crimen ? 8) )

-¡Entonces qué tenemos que hacer! –Soledad exasperada.
-¡Regrese a casa! –le recomienda el Juez- y cuando tenga alguna noticia sobre su hija, yo se la comunico personalmente.
Úrsula a punto de llorar.
Soledad sin consuelo.
Daniel la abraza, impotente.
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Muy cerca Paquito camina histérico- ¡Tengo que inventar algo para conseguir un pianista! Pero en esta ciudad… ¿Dónde? –y de pronto ve a Eloísa que pasea tranquilamente- ¡ven acá! Necesito hacerte una pregunta que me tiene intrigado, hace un rato encontraron a Alcides merodeando la casa de los Obregón, yo estuve ahí cuando lo descubrieron… ¡no me vayas a mentir! ¿Alcides se encargó de Michelle… qué hizo con ella?
Eloísa mira al suelo y luego lo mira directamente a los ojos- ¡Michelle está muerta! Alcides la mató.
-¿Y cómo fue? –Paquito abre grande los ojos.
-¡Se la llevó al lugar dónde tiene escondido el tesoro! Ella despertó, pelearon y… tuvo que matarla.
-¡Igual que Rebeca! –Paquito mira a lo lejos- ¿y qué pasó con su cuerpo?
-¡Eso sí no sé! No me lo quiso decir.
-¡Sí sabes lo que significa! Si en dos o tres días no aparece su cuerpo… ¡todos nosotros vamos a estar metidos en grandes problemas!

(ah!! 8-) Yo pensé que iba a decir que podrían encontrar el tesoro… por el olor del cuerpo en descomposición… pero estoy un poco macabra nada más)

-¡No, no! –lo calma Eloísa- ¡Alcides ideo un plan para despistar a todo el mundo.
Paquito no lo cree.
-¡Claro que sí! –Eloísa con admiración y sarcasmo en sus bellos ojos- ¡Michelle era mi amiga! Así que le dije a todo el mundo que ella fue a despedirse de mí… que regresó a su país con el corazón roto porque entendió que Hugo de Medina jamás sería para ella –y ríe con burla.
Pero a Paquito esto no le da risa.

(nope… yo creo que Eloísa cavó grande su tumba :???: ).

-¡Qué historia tan tonta! Y no me digas que funcionó.
-¡Claro que sí! Todo el mundo se lo creyó.
Ahora Paquito sí ríe- ¡Eres una diablilla! Mereces un premio –se va a marchar.
Pero Eloísa lo detiene y lo besa en público apasionadamente.
Paquito se deja pero luego se separa y mira alrededor con miedo.
Eloísa ríe.
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Ex-residencia Medina.
Margó triste y miedosa dobla la ropa.
-¡Margó! –se mete Hércules por la ventana- ¡soy yo! ¿Por qué no contestas?
Pero Margó llora y no lo mira.
Hércules se acerca y se arrodilla a su lado- ¿Qué te pasa, por qué estás llorando?
-¡Lo siento Hércules!
-¡No me digas que el animal de don Arturo te pegó! –se enoja.
-¡No, Hércules! El animal de don Arturo te tendió una trampa para que tú solo te pusieras en evidencia –aparece Arturo.
Hércules mira con reproche a Margó que llora y mira para otro lado.
#
Cabaña.
Aurora llora, y de pronto decide que no vale la pena seguir llorando y calla.
Sigue sola.
#
Casa Obregón.
Llueve.
Alcides con un paraguas se acerca al porche de la bella casa.
Y se dispone a entrar cuando unos hombres uniformados lo detienen- ¡Quieto señor! ¿adonde se dirige?
Alcides no contesta y da media vuelta.
Pero otros dos hombres se acercan y lo acorralan.
-¿Qué significa esto?
-¡Somos una guardia privada contratada por el doctor Daniel Von Sirak y tenemos orden de no dejar pasar a nadie que no sea de la familia Obregón! ¿usted quien es?
-¡Oiga jefe! Este tipo es igualito que el otro que acaba de pasar a la casa –le dice uno de sus hombres.

(bueno, el jefe debe ser ciego… porque Hugo y Alcides son como dos gotas de agua, maraña de pelos incluidas!! :D )
#
Dentro de la casa.
-¡Usted tiene a mi nieta! –le acusa Ester.
-¡Por Dios, doña Ester! Yo no sería capaz de hacer eso –se defiende Hugo- ¡apenas me enteré y tomé un tren de regreso! ¿Dónde está Soledad? –con pena.
Daniel lo mira con ojos pequeños.
Ester se ablanda.
Soledad aparece y dice apenas- ¡Hugo! Dime que tú no te llevaste a nuestra hija –con voz acusadora, con ojos implorantes –y espera.
Hugo la mira con cariño- ¡Jamás sería capaz de hacer eso! –le sonríe con sus ojos- ¡jamás! –le jura.
Y Soledad se disuelve en llanto y se acerca a él y se apoya en su pecho llorando- ¡Se llevaron a nuestra hija!
Hugo da un paso atrás, pero luego la abraza.
-¡Se la llevaron! –llora Soledad en sus brazos.
Daniel los mira impotente.
-¿Cómo pudo pasarle eso a nuestra bebé? –Hugo tiene un nudo en la garganta y suspira lleno de dolor.
Y Daniel los mira abrazarse y llorar.

♫
quisiera devolver el tiempo a mi favor
y no dejar que nada se interponga entre tú y yo
♫

Ester también los mira.

♫
Sálvame, despiértame otra vez
temo cerrar los ojos sin saber
si vas a estar conmigo al amanecer
♫

Y Hugo consuela a Soledad- ¡Por favor, haz un esfuerzo! –le habla suave- no te pongas así, vas a ver que la vamos a encontrar… ¡cálmate!
Daniel no puede de los celos.
Soledad se separa y mira a Hugo- ¡Es que no… sé! –se le corta la voz del sollozo- ¡nadie sabe de ella, Hugo, yo tengo miedo!
-¡Pero para eso yo regresé, mi amor! –le sonríe con calma- ¡para buscarla! Vas a ver que la vamos a encontrar –le toma fuerte las manos.
Soledad llorando le aprieta las manos y apoya sus labios sobre las suyas.
Ester los mira con reproche.
Daniel con la mandíbula apretada.
-La vamos a encontrar –promete Hugo de vuelta.
-¡Hija, ven! –Ester los separa- ¡tienes que calmarte! Tú no puedes dejar vencer, porque no estás sola, tienes a tu familia y está Daniel –y lo señala- ¡que ha estado pendiente de todo!
Soledad asiente con la cabeza y mira a Daniel con aire culpable.
Daniel no le sostiene la mirada y mira para otro lado.

(sí, parece un accesorio desechable :grin: )

Hugo pierde la sonrisa.
Soledad suspira cansada- ¡Yo sé, mamá! Y lo agradezco, pero es que tienen que entender mi angustia –y mira a Hugo- ¡en mi desesperación hasta llegué a pensar que tú te habías llevado a mi hija!
Hugo la mira con ojos llenos de gran inocencia y de desesperación que ella piense eso- ¡Soledad por Dios! Ya te dije que jamás haría algo como eso.
Ester impaciente se separa.
-¡Y si tú no la tienes! –sigue Soledad- ¡y Alcides no la tiene!... ¿entonces quien la puede tener?
Hugo abre los ojos con dudas- ¡Alcides no la tiene! ¿el te lo dijo?
-¡Busqué por toda la hacienda! –abre la boca Daniel- ¡pero lo negó!
Soledad mira a Hugo- ¿Entonces quien la tiene Hugo, quien? –repite.
Hugo reflexiona y suspira- ¿Alcides sería capaz de hacer algo cómo esto? –reflexiona- ¡no lo sé! –y mira a Soledad como desorientado- ¡no lo sé! No conozco a ese Alcides… que regresó millonario… no sé qué pensar de él, Soledad –le dice sinceramente- ¡no sé quien tiene a nuestra hija!
Soledad lo mira con dudas en los ojos- ¡Boris me dijo que habías salido de la ciudad a buscar a Michelle!
Daniel escucha atentamente.
-¡Sí! Estaba viajando cuando recibí el telegrama de Boris… avisándome que habían secuestrado a nuestra hija –la mira a los ojos- ¡y me vine directamente!
Soledad se vuelve a fundir en lágrimas y hace la misma pregunta por enésima vez- ¿Quién puede tener a nuestra pequeña? ¡Hugo, quien podría ser tan perverso!
-¡Yo no la tengo, Soledad! Yo sería incapaz de hacer algo como eso… y no por nuestra hija… ¡no por ella! –y la mira como una declaración de amor- ¡no por ella! –repite- ¡sino porque… yo no me perdonaría que sufrieras otra vez por mi causa! –y baja la mirada con pena.
Soledad lo mira y sus ojos se llenan de compasión y comprensión.
Hugo la mira a los ojos.
Ambos se miran largo tiempo.
Y Daniel los mira casi con odio.
#
Ex-residencia Medina.
-¡Y la próxima vez que quieras referirte a mí, ten cuidado con el nombre que eliges! Porque aquí el único animal eres tú que entra como una rata cuando el gato no está en casa.
Hércules mira a Margó- ¿Por qué lloras?
-¡Porque estoy muy nerviosa! –Margó se levanta- ¡cada vez que ustedes dos se encuentran temo lo peor!
-Quiero que me digas algo Hércules… ¿Por qué Alcides de Medina viene a mi casa a preguntar si tengo algo que ver con la desaparición de esa mocosa?
-¿Mocosa? –se espanta Margó- ¿Cuál mocosa?
Arturo grita- ¡Hércules! ¿Por qué Alcides de Medina piensa que yo estuve detrás del secuestro de la hija de Hugo y Soledad?

(ah!! Arturo ya sabe que es hija de Hugo!! 8) )
#
Casa Obregón.
-¿Qué fue lo que dijo? –Alcides.
-Hace un momento entró a la cas un hombre igualito a usted, venía acompañado por el doctor Daniel Von Sirak… ¡claro! Se trata de los hermanos de Medina… ¿verdad?
-Entonces mi hermano está adentro.
-¡Así es! Hugo de Medina, quiere que mande llamar a su hermano para que sepa que usted está acá.
Alcides piensa y no contesta.
#
Dentro de la casa.
-¡Al menos tendremos la certeza que Alcides no volverá a pisar esta casa! –anuncia Daniel que está parado junto a la ventana- los guardias que contraté no dejaran pasar absolutamente a nadie que no sea autorizado.
Ester trae un té a Soledad que está sentada en un sofá, a su lado, muy cerca, Hugo. Soledad mira a Hugo. Hugo mira a Soledad.
-¡Y te lo agradecemos, Daniel! –Ester toda condescendiente con Daniel- es un horror hasta dónde hemos tenido que llegar por culpa de los Medina –y mira con rencor a Hugo- ¡presos en nuestra propia casa!

(qué fácil olvidas Ester… :mad: espero que tengas un buen escarmiento… por favor Roberto!!)

Daniel mira a ambos.
Hugo sigue mirando exclusivamente a Soledad.
-¡Ah! –suspira cansada Soledad- ¡de qué nos sirve que vigilen la casa! Si lo más preciado que había ya no está.
Lucas aparece apoyado en Antonia- ¿Se sabe algo de mi nieta?
Úrsula los sigue.
-¡No! –suspira Soledad- ¡no se sabe nada, papá! Y la verdad es que yo ya no sé qué hacer –a punto de descomponerse otra vez.
-¡Pero hay que hacer algo, no podemos quedarnos con las manos cruzadas! –Antonia.
-¡Soledad! –habla Hugo- ¿qué te dijeron en la comisaría, hay alguna pista?
-¡Sí, tienen una pista inconcebible! –responde Daniel.
-¡Sí! Ellos… creen que fue Michelle.
-¡Qué! Pero eso es absurdo –protesta Hugo.
-¡Según el juez Michelle se fue a la misma hora en que desapareció nuestra hija! –Soledad no puede evitar el llanto.
Hugo mira para otro lado intrigado.
#
Ex-residencia Medina.
-¡Secuestraron a la niña! –se espanta Margó- ¿pero qué es eso tan horrible? –se llena de pena- ¿Quién lo pudo haber hecho?
Hércules la mira con pena.
-¡Pobrecita! Si solamente tiene un año… menos de un año –sufre.
-¡Margó! Cállate –pide Arturo- ¡no vengas con sentimentalismos! Respóndeme, por qué tu amo sospecha de mí y viene a mi propia casa a interrogarme.
-¡No sé por qué vino! Yo estaba aquí con Margó –decide confesar Hércules- ¡y lo crucé saliendo de esta casa!
-¿Ah, tú estabas aquí con Margó? ¡así que mis sospechas se confirman, tarde o temprano me entero de tus mentiras!
Margó cruza los brazos-¡Perdón! No quería contarme que Hércules venía para… evitarte una molestia.
-¡No sé cual de ustedes dos es más mentiroso! Margó abandona esta habitación.
-¡Pero! –mira a Hércules con desesperación- ¡no le vayas a hacer daño a Hércules! –le pide- ¡te lo ruego!
-Vete tranquila, solamente vamos a conversar –le promete.
Margó se marcha dudando.
Al quedar solos -¡Le advierto que don Alcides… sabe que estoy aquí! –le dice Hércules por las dudas.
#
Casa Obregón.
Los guardias repiten que no pueden dejar pasar a nadie a no ser que la familia Obregón lo autorice.
-¡No será necesario! –dice Alcides- ¡si mi hermano ya está visitando a la familia no tiene sentido que yo esté aquí! Con permiso –se dispone a marcharse.
Y mientras camina lentamente para recoger su paraguay y abrirlo piensa: “Con tanta vigilancia va a ser más difícil entrar al cuarto del tesoro, tengo que enterrar a Michelle… ¡voy a concentrarme en convencer a todos que se fue de San Marino! Tengo que encontrar a Aurora” –se promete.
Alcides se marcha.
#
Cabaña.
Aurora duerme tranquilamente.
#
Hotel.
Boris termina de sacar los últimos trajes y se dispone a meterlos en una minúscula valija.

(ahahaha :-D )

Y piensa en Hugo que le dice que se marchan a la Cabaña del bosque.
-¡Antes que regrese don Hugo me encargaré de mudar todo esto a la cabaña del bosque! –decide.
#
Casa Obregón.
En la sala sentados como para tomar el té.

(bueno, :-o y a nadie se le ocurre salir a buscar… no sé moverse un poco).

Ester en un sillón, Soledad y Hugo en otro, Lucas en otro sillón, detrás Úrsula y anto.
-Soledad, Michelle no fue –dice Hugo- ¡ella sería incapaz de hacer algo a nuestra hija!
-¡Sí, ese es el problema! –Soledad desesperada- ¡que todos son inocentes! Incluso cuando fui a hablar con tu hermano Alcides… -lo mira- ¡él me convenció con sus palabras! Yo no quiero convencerme de nada… solamente quiero encontrar a la niña.
-¡No llores, hija! Esta pesadilla va a pasar, yo lo sé –la consuela Lucas.
-¡Yo no estoy tan segura de la inocencia de Alcides! –Ester con su veneno- ¡ni de la suya!
Hugo traga saliva y no la mira.
-¿Sabe por qué? ¡porque cada vez que en esta casa sucede algo malo, está involucrado su apellido! –le acusa con rencor- ¡todas nuestras desgracias tienen un nombre, Medina!
Hugo mira a Soledad que solamente pude llorar más.
-¡Basta, Ester! –la corta Lucas- tu comportamiento no ayuda para nada –y se dirige a Daniel- ¡dime! ¿buscaron por todas partes?
-¡Sí, buscamos en la casa de Alcides de Medina! –responde Daniel- pero realmente no sabemos dónde más buscar, sin tener una pista clara de quien puede ser el secuestrador, realmente es muy difícil iniciar una búsqueda en algún sentido.
Uno de los guardias entra- ¡Permiso! Doctor Daniel sólo quería informarle que el señor Alcides de Medina estuvo afuera y se retiró apenas supo que teníamos un escudo de vigilancia.

(mentiroso, :-x se retiró cuando supo que su hermano estaba allí!)

-¡Alcides! –se sorprende Hugo.
-¿Qué le dijo? –Daniel.
-¡Nada! –el guardia- ¡cuando supo que su hermano estaba aquí se fue!
-¿Cómo se le ocurre regresar a esta casa? –se enoja Soledad.
-¡Ahora mismo voy a enfrentar a Alcides y voy a ver qué es lo que le pasa! –se hincha Daniel.

(claro, por fin puede hacer algo para mostrarse ante Soledad)

-¡No, Daniel! –se levanta Soledad- ¡no vayas, por favor!
Hugo también se pone de pie.
Pero Daniel no le hace caso y sale como que se lo lleva el viento.
Soledad mira a Hugo- ¡Ay! Mi hija… ¿Dónde podrá estar? –empieza a llorar otra vez- ¡mi bebé!
Hugo le acaricia el rostro y le pone una mano en el hombro.
Soledad se tapa la cara con ambas manos y se apoya en él- ¡Hugo!
Y diciendo esto simplemente cae desmayada.
Hugo la sostiene fuerte y tomándola en brazos se sienta con ella en el sofá.
Antonia se llena de pena.
Ester se asusta.
Hugo besa a Soledad en la frente y la abraza muy fuerte.
#
Ex-residencia Medina.
-Yo no sé por qué don Alcides sospecha de usted, él no me dice nada, soy un simple empleado… ¿qué más quiere saber?
-¡Ese es el detalle! No quiero saber anda de ti, no quiero que me vigiles, no quiero que espíes mi casa, no tengo nada que ver con la desaparición de esa niña –miente- ¡no quiero saber nada de ti ni de tu amo, Alcides! Y si te vuelvo a ver merodeando por esta casa, la que pague las consecuencias va a ser tu mujercita.
Hércules lo mira con rabia- ¡Margó no tiene culpa de nada!
-¡No abuses de mi paciencia, Hércules! Si estás vivo es de milagro, pero Margó no va a volver a salvarte la vida… y ahora vete de aquí por el mismo hueco por el que entraste a esta casa.
Hércules no se hace pedir dos veces y se marcha por la ventana.
Arturo se queda solo.
#
Hotel.
Boris termina su acto de magia, metiendo todas las ropas en las minúsculas bolsas de viaje (hihi :-D) - ¡Estas son todas las maletas! Por favor súbalas al carruaje –le ordena a un botones- ¡hay que empezar una nueva vida en la Cabaña del bosque!
#
Residencia Rebeca.
-Entonces pudiste conseguir el diario de Michelle –festeja Alcides- ¡Francisco! ¿qué más sabe?
-¡No te preocupes por Paquito! Él está metido en la inauguración del cabaret, no tiene cabeza para nada más –miente Eloísa.

(ayayay Eloísa… peligroso tu juego! :shock: )

Alcides estudia el diario.
-El que me preocupa es Hugo, me dijo Boris que se fue a buscar a Michelle a su país.
-¿Eso te dijo? –indiferente- ahora tenemos que lograr que todos piensen que Michelle se fue… esta es la última pagina, es lo último que escribió Michelle en su diario y dice así… “Hugo y Soledad se reencontraron después de tanto tiempo, porque la hija de ambos se enfermó. No hay salida, la niña siempre será un obstáculo entre Hugo y yo, es una bebé preciosa y la adoro como si fuera mía.”
Eloísa salta de alegría- ¡Allí está! Podrías utilizar una parte de eso para explicarle a todo el mundo que Michelle se fue.
-¡No, esto no sirve! Porque da a entender… que Michelle se llevó a la niña… y entonces todos se pondrían a buscarla y es justo lo que no quiero.

(bueno… y hablando de eso… no ibas a buscar a Aurora?? :? )

-¡Entonces no nos sirve de nada! Hay que buscar otra cosa.
-Tiene que haber algo más que explique que Michelle se fue y no quiere ver a Hugo, tenemos que lograr que todos se olviden de ella.
#
Casa Obregón.
Soledad sigue desmayada, en su cama y sueña.
Soledad corre, vestida de azul y cae al suelo.
Y soñando sueña a Hugo vestido de negro la acusa lleno de odio- “Me traicionaste… ¿por qué lo hiciste? ¡decías que me amabas! “
Ella ahora está vestida de negro- ¡No, mi amor! Yo no tenía otra opción, lo hice por mi familia, por favor Hugo… entiéndeme.
Y en la ventana aparece Aurora- “Papá y mamá, no dejen que se muera su amor” –les ruega.
Y Hugo y Soledad se miran con odio.
Y Soledad sueña que despierta y está vestida de azul, tirada sobre la tierra y sigue soñando: vestida de blanco trata de sacarlo de la tierra que lo traga y grita pidiendo auxilio pero nadie la escucha ni viene en su socorro y cuando da la vuelta ve la lápida de Hugo.
-¡No lo dejes morir! –dice Aurora- ¡tienes que salvarlo, Soledad! Ayúdalo.
Y en sus sueños Soledad despierta y se levanta y corre y corre.
Soledad está dormida en su cama.

(Hum... esto me parece que son imagenes de la historia original... :-? )

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Cabaña.
Arturo, se acerca y la ronda- ¡Hasta ahora no pasa nadie por aquí! Qué lástima por la hija de Hugo y Soledad, está allí adentro… sola.
Y en ese momento llega Boris con una carreta y cosas.
-¡Es Boris! Va a entrar a la Cabaña y va a descubrir a la niña en una propiedad de Alcides –festeja Arturo.
#
FIN DEL CAPITULO
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www.mabouchita.com
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AVANCE.
Creen que Alcides es el secuestrador.

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