Son divinas!! (se los digo modestamente
)Hagan click en la foto para verlas mejor
*
Casa Gobernador.
-¡Yo quería decirle sobre la decisión de su padre, en cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños… ¡usted se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.
-¡No me haga perder la poca paciencia que tengo, Olmos, o lo va a pagar muy caro!
-¡Su padre… sí está arreglando el casamiento de don Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda! –y diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.
Mariángel pone cara de furia.
(GENIAL!!
esta escena hizo mi día!!)
*
Lugar del duelo.
Fernando y Montero luchan hasta que Fernando vuelve a herirlo en el mismo brazo.
Montero queda en el suelo.
Pizarro se queda sorprendido y decepcionado al verlo vencido.
Montero ve la sangre- ¡Adelante, señor Gobernador! –lo reta- seguramente lo que estaba esperando cuando decidió darle su hija al cobarde de Diego De La Vega… ¡y así eliminar a su testigo de la muerte del inspector!
Fernando respira con dificultad- ¡Vamos, Montero, no necesito llegar a eso para sacarlo del camino! Tengo pruebas suficientes en la Gobernación que lo comprometen en muchos delitos –lo amenaza con la espada.
-¿De qué habla? –se sorprende Montero- ¿a qué quiere llegar con eso?
-¡A que a usted lo necesito vivo! ¡vivo! –le grita- ¡usted y yo juntos haciendo cosas grandiosas! ¡no una estúpida boda con una loca! –está fuera de sí.
Montero lo mira pero no se convence- ¡Igual, ya no tengo dignidad! –baja la mirada- así que… ¡termine conmigo! –dice dolido- ¡máteme!
Fernando lo mira con desprecio y clava la espada en el suelo- ¡No sea patético! Usted infunde respeto con todo el miedo que provoca en la ciudad… ¡confórmese con eso!
Montero se acerca con rabia- ¡Dígame una cosa, señor Gobernador! ¿Por qué faltó a su palabra?
Fernando dice con voz ronca- ¡Porque tengo negocios y usted tiene los suyos! Y uno de esos compromisos es mantener el orden en toda la ciudad… ¡vamos! –le golpea el hombro- ¡cuenta usted con todo mi apoyo! –lo mira convincente- ¡déme la mano! –se la ofrece.
(error de edición…
los personajes están Fernando a la derecha y la mano aparece a la izquierda)
Pero Montero lo mira con odio contenido… y luego… decide aceptar.
-¡Esto es sangre y una cosa más! No quiero una sola venganza contra Diego De La Vega y mucho menos… ¡contra mi hija! ¿de acuerdo?
Montero retira su mano como si quemara- ¡Eso no se lo puedo asegurar! –se marcha enojado.
(mismo error de manos
)
Fernando respira nervioso pero luego se calma- ¡Ahora sí María Pía, ya cumplí con mi parte! Tú vas a tener que cumplir con la tuya.
*
Misión.
La madre superiora ha muerto y la llevan a enterrar.
-Usted quería mucho a la hermana superiora –se acerca Suplicios a María Pía.
-La amaba… era como una madre para mí… para todas nosotras.
-Ella también la quería mucho a usted, tanto así que su última voluntad fue que usted la reemplazara frente al internado.
-¡Lo sé! Y créeme que lo haría pero no me siento digna de llevar una responsabilidad tan grande…. Siento que hay personas que tienen más virtudes que yo.
-Usted dice eso porque en este momento siente mucho dolor… pero en este internado no hay nadie como usted… ¡ninguna de nosotras tiene tanta autoridad moral, honestidad, virtud como usted!
-No vuelvas a repetir eso.
-¿Por qué no?
Pero María Pía se marcha. Suplicios huye.
*
Hacienda De La Vega.
Están reunidos, Fernando, Alejandro, Almudena, Diego y Esmeralda. Todos tienen una copa en la mano.
-¡Es una lástima que mi otra hija no se encuentre presente pero espero que ustedes sepan comprenderla! –anuncia Fernando.
-¡Yo igualmente lamento muchísimo que mi hermana María Pía, no esté presente, para ella es muy importante todo lo que tenga que ver con mi hijo Diego! –Alejandro sonríe.
-¡Sí, es una lástima! –mira a lo lejos- Quiero que sepan que gracias a ella…comprendí el error tan grave que estaba cometiendo al entregar a mi hija Esmeralda en manos de Montero.
Esmeralda lo mira con sospecha.
-¡Diego! Quiero pedirte disculpas por no haberme dado cuenta del amor que ustedes dos se profesan.
Almudena y Alejandro lo miran agradecidos.
-¡Y además por haber generado una enemistad con Montero!
-¡No se preocupe señor Gobernador! –sonríe Diego- ¡lo importante ahora es que Esmeralda y yo estamos juntos para poder casarnos!
-¡Bueno, entonces, salud por la felicidad de ustedes dos! –Fernando- ¡festejémoslo, eso es una alegría!
Y todos chocan sus copas.
Almudena se emociona- ¡Nada me hace más feliz que el saber que mi sobrina Esmeralda por fin encontró el verdadero amor, la felicidad, en un hombre tan maravilloso como tú, Diego!
En ese momento baja las escaleras Yumalai que los mira con odio.
-¡Y bueno, aprovechando este momento… me gustaría Alejandro…!
-¿Qué? –solicito.
-¡Que nos casáramos el mismo día de la boda de ellos!
-Almudena… pero por favor… creo que ellos tendrían que decidirlo… ¿no?
Diego sonríe feliz y mira enamorado a Esmeralda que lo mira con adoración.
-¡Por mí no hay ningún problema!
-¡Por mí tampoco, tía! –feliz- me encantaría compartir ese momento juntas.
Almudena está en la gloria.
-¡Pues entonces que no se hable más! –Alejandro- ¡celebraremos la boda el mismo día!
Yumalai escucha todo enojada.
-¡Pues entonces, salud! –Diego- ¡por la plenitud del amor que hay en nuestros matrimonios!
Y todos brindan. Pero Yumalai los mira como ave de mal agüero.
*
Casa Montero.
Montero bebe groseramente de la botella- ¡Tú, tú fuiste la culpable que tu padre cambiara de decisión! –acusa a Mariángel que lo mira con rabia- ¡tú me amenazaste con detener mi boda!
-¿Eres imbécil, Ricardo? –se burla- Yo no tengo ese poder sobre mi padre.
Montero la toma del brazo violentamente -¡No me hables así, que yo no soy Diego De La Vega!
-¡Yo quiero a Diego para mí, no para mi hermana! –le grita- ¡yo no hice nada, y conmigo no te desquites que el que te ofendió fue mi padre, no yo!
-¡El me traicionó! –grita dolido - ¡teníamos un acuerdo!
-¡A mí también mi traicionó, él sabía perfectamente de mi interés por Diego! Y aún así… se lo dio a mi hermana… ¡y todo por culpa de la maldita mujer esa, la religiosa!
Montero se interesa- ¿De qué hablas, qué religiosa?
-¡De María Pía, la hermana de Alejandro, ella se entrevistó con papá anoche y estoy segura que intercedió por su sobrino!
Montero mira con odio a lo lejos- ¡Ahora entiendo, es probable que don Fernando haya caído en un vulgar chantaje de amor, con la tal… hermana esa!
-¿De qué hablas?
-¡Vamos, Mariángel! Todo el mundo aquí sabía de su romance desde muy jóvenes… ¡ella lo abandonó en la boda! Posiblemente… sólo posiblemente… algo de lo que le negó –ríe bajamente- ¡seguramente se lo dará ahora!
-¡Así que la maldita mujerzuela piensa meterse en nuestras vidas! –con rabia- ¡por mí que María Pía se vaya al infierno! Te lo juro Montero… así mi padre le haya la dado la mano de Esmeralda a Diego… ¡ellos nunca, nunca… se van a casar! –le promete.
Montero sonríe con esta aliada.
*
Misión.
María Pía vestida como mujer normal sale de la misión a escondidas para encontrarse con Fernando.
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Hacienda De La Vega.
Alejandro y Almudena se besan.
Almudena se separa feliz- ¡Todavía no puedo creer que estemos celebrando el compromiso de Esmeralda con tu hijo! pero además que nos vayamos a casar el mismo día… ¡y con los hombres que amamos! –suspira enamorada.
Alejandro la mira con amor- ¡Así es, y todo eso se lo debemos a mi hermana María Pía! Gracias a ella estamos todos aquí esta noche.
-¡Lo sé, me hubiera encantado verla para agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros!
-¡Lo sé, créeme que lo sé, mi hermana está pasando por un mal momento! Precisamente hoy enterraron a la hermana superiora en el internado, por eso no pudo asistir… ¡debe estar rezando con sus compañeras!
-¡Yo la admiro mucho, Alejandro! –sinceramente- ¡para mí, María Pía es casi una santa! Imagínate logró conmoverle el corazón a Fernando… ¡eso es un milagro, pero además… escuchar a Fernando hablar de la felicidad de Esmeralda en la reunión era como un sueño!
-Sin embargo, no sé… pienso que algo le incomodaba a tu hermano… ¡has visto lo rápido que se marchó!
-¡Sí, Fernando es así, no le gustan los eventos sociales!
-De todas maneras Fernando hoy me demostró que es todo un hombre de honor… ¡un hombre noble! Cambió de opinión, aceptando los deseos de María Pía, y sin exigirle absolutamente nada a cambio de ella –sonríe.
Y ambos se besan y se abrazan con cariño…. Felices.
*
Iglesia.
El padre recibe una visita de un hombre vestido de rojo… y negro… y se queda pasmado- ¡Cardenal… Olivieri! No esperaba una visita tan eminente… me toma usted de sopresa… ¡discúlpeme!
(jajaja buen punto… así se llama el escritor de esta novela
es autoderisorio porque el cardenal es insoportable )
El cardenal le ofrece la mano y el padre se la besa.
-La carta que anunciaba mi visita debió perderse en el corre, pero lo prefiero así… es mejor llegar sorpresivamente sobre todo por la noticia tan importante que traigo para su parroquia.
-Por favor siéntese usted, aquí –le limpia una silla.
-¿Y esta ratonera, es su capilla, padre Tomas? La tiene bastante descuidada.
-Su eminencia nosotros no poseemos los mismos recursos que poseen ustedes… en Roma… pero siéntese… ¿a qué debo su visita? Debe ser algo muy importante para que usted haya hecho un viaje a este punto tan lejano del mundo.
-Traigo muy buenas noticias para sus comunidades… ¡el santo padre ha autorizado al Internado de Nuestra Señora como una comunidad avalada por la Iglesia!
-¡Alabado sea el Señor, una noticia tan hermosa, en un momento tan difícil! Que extraños son los caminos de nuestro Señor.
-¿Sucede algo, padre Tomas?
-¡Así es su Eminencia, la Hermana Superiora fue sepultada esta mañana en nuestro cementerio! Murió sin saber que todos sus sueños se hacían realidad.
-¡Qué contrariedad, sobre todo porque fue por ella que el Santo Padre accedió a dar su autorización! Y ya eligieron una sucesora.
-¡Si señor!
-¡Me imagino que debe ser una mujer de avanzada edad, como era la madre superiora… ¡una hermana dedicada a la contemplación, desde hace mucho tiempo!
-¡No! No su excelencia, es una hermana mucho más joven, pero de un gran corazón… ¡cuando usted la conozca va a reconocer su vocación! –sonríe- Se llama María Pía De La Vega.
*
En ese momento.
María Pía entra a la vieja cabaña y la encuentra toda iluminada de velas.
-¡Fernando!
-Me adelanté a arreglar un poco la cabaña… porque pensé que estaba abandonada… ¿Quién le ha dado mantenimiento en todo este tiempo?
-¡Yo! –le dice María Pía que está muy hermosa.
-¡María Pía! Desde que te internaste pensé que habías borrado toda huella de nuestro pasado… este era nuestro refugio… ¿te acuerdas?
-¡No pienses lo que no es! –le dice fría- suelo venir aquí para… orar… ¡es un lugar apartado y me permite la calma que necesito! Además sigo siendo la propietaria de esta cabaña… entonces…
-¡No te sientas cuestionada! Al contrario, quiero que te sientas a gusto –y le muestra vino y dos copas- ¿apeteces una copa de vino?
-¡Sabes que no bebo!
-Perdón… -Fernando se saca el sombrero- María Pía… me imagino que ya te enteraste… ¡que cumplí lo que me pediste! No hubo duelo… me tuve que batir a espada con… Montero… ¡hasta que aceptó al fin la idea!
María Pía lo mira.
-¡Diego ya tiene la mano de mi hija, Esmeralda! –y baja la voz- ¡he cumplido con mi palabra!
María Pía no responde y se miran.
María Pía sonríe- ¡Claro! –dice triste- ¡has cumplido con tu palabra, ahora solamente… falta que yo cumpla con la mía! –y ella se quita su capa triste.
Pero Fernando la mira triste.
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Campamento gitano.
Azucena se asusta cuando una cae un rayo seco- Mal presagia una nube que se detiene y queda fija –tiembla- ¡alguien, sin saberlo, cavó su propia tumba… dijo el judío… lo hizo con la lengua dijo el árabe…!
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Prisión.
La mujer enmascarada y su compañero se asustan porque hay mucho ruido y olor a aceite y pólvora- ¡Hace quince años habían quemado vivo a un preso!
-¿Quién fue el animal capaz de ordenar algo tan horrible? –Sara.
-¡El padre del comandante Montero!
*
Hacienda De La Vega/
Diego y Esmeralda sonríen felices- ¡Hoy todo es posible! –Diego- ¡todo es perfecto!
-Sí mi amor, pero te confieso que tengo miedo… ¡todo me ha salido mal en mi vida! Y te pareceré una tonta… ¡pero tengo tan mala suerte! Casémonos cuando antes –le ruega.
-¿Por que? Y los preparativos de la boda y todas esas cosas.
-¡Quiero hacerte un regalo! Algo muy especial, que nuestra boda sea algo que nunca soñaste… llena de flores, de cantos… ¡de la alegría más pura de este mundo! ¡con mi gente! ¡con los gitanos!
-¡Pues sí, claro, será como tú quieras! Y a mí también me gustaría darte un regalo… y …. ¡nos casaremos después de que lo recibas!
-No entiendo… ¿de qué se trata?
-¡Del Zorro! Pronto va a liberar a tu madre de la cárcel… ¡muy pronto, Esmeralda!
Esmeralda se queda de una pieza y se separa.
-¿Esmeralda, no me escuchaste? El Zorro va a liberar a tu madre y te la va devolver sana y salva.
-¡No lo hagas!
-¿Por qué, acaso no confías en mí?
-¡Claro que confío en ti! Pero… Diego… ¡tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida, lo único bueno! Lo único hermoso y noble… el único sueño que se me ha hecho realidad… ¡me moriría si algo te pasara, ese lugar está muy custodiada! Además el comandante Montero está decidido a capturarte, y ahora que te acusan del asesinato del Inspector del Virrey… tiene la excusa perfecta para matar al Zorro.
-¡Esmeralda, nada me va a pasar! La prisión del Callao no es un impedimento para mí… mucho menos Montero.
-Mira… los gitanos se están armando… ¡piensan asaltar la prisión, con ayuda de ellos, todo será mejor! Van a rescatar a mi madre.
-¡No voy a exponer la vida de nadie más, lo haré solo! Así como tú pudiste entrar y salir de allí… ¡El Zorro lo hará!
-Precisamente por eso te lo digo, porque entré… ¡y desde que conocí ese lugar le tengo miedo! Diego… ¡tengo un mal presentimiento, no vayas!
-Esmeralda, Yo tengo recursos, contra los que nadie puede –la tranquiliza- ¡ni siquiera Montero! Así que quédate tranquila, confía en mí y déjame rescatar a tu madre, para demostrarte mi amor, para que tenga sentido el regalo que nos ha dado mi tía María Pía.
Y se besan.
*
Cabaña.
-¡Estás más hermosa que nunca! –se acerca Fernando- ¡tal y cómo te recordaba, María Pía!
María Pía cierra los ojos y luego lo mira.
-¡Tus ojos, tu cabello, tu piel! –y apoya su frente- ¡tus labios!
Y la besa, en la boca, en el cuello. María Pía se deja.
Pero en ese momento vemos a Suplicios que los espía.
*
Iglesia.
El cardenal pide conocer a la nueva Superiora.
-¿Esta noche? –se sorprende.
-¡Sí, claro! Dígale que el cardenal desea verla… me va a agradecer que quiera conocerla cuanto antes.
El padre se bebe de un trago su vino y sale- ¡Permiso!
*
Cabaña.
Fernando la sigue besando- ¡He esperado tantos años este momento, María Pía, que bien podría morir aquí!
María Pía empieza a llorar.
-¡Con gusto daría mi vida, aceptaría mi fin si estoy en tus brazos!
Fernando le besa los hombros y se arrodilla.
María Pía lo mira llorando.
-María Pía… ¡ninguna mujer en la vida ha despertado mis sentidos como lo despiertas tú!
Suplicios sigue espiando y empieza a llorar.
-¡Sólo tú, María Pía!
Fernando la besa apasionadamente- ¡Tu rostro de mujer! Tu timidez de niña… ¿eres virgen, María Pía? ¿te has guardado? –de pronto le ruega y le toma el rostro entre las manos- ¿soy el único hombre que te ha dado placer, que te ha dado caricias?
María Pía baja la mirada.
-¡María Pía! ¿soy el único hombre que has querido, que te va a enseñar a amar? ¡te voy a enseñar a tener placer! –y la desnuda y retrocede y la mira.
Y Suplicios espía.
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Ahora que el tiempo no vuelve a mirar
No te alejes ahora
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-¡María Pía! –se queda fascinado- ¡estás hermosa! –y la besa otra vez.
Suplicios llora mientras los espía.
Y María Pía no reacciona.
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Suplicios huye y empieza a corre y llega hasta un árbol gritando- ¡Eso no es posible! ¡no! –grita- ¡fue tu culpa! ¡fue tu culpa Satanás! –llueve y está toda mojada- ¡tú te metiste en su cuerpo Satanás, maldita! ¡maldito! –llora desesperada- ¿no te bastó hacerlo conmigo? ¡no te bastó hacerlo conmigo, lo hiciste con ella para castigarme a mí! Para regocijarte de tu victoria… ¡ay por qué! –se echa al suelo- ¡todo lo que tocas lo manchas con tu lujuria! ¡no! Convertiste su pureza, su santidad, en basura… ¡ahora María Pía solo es… una concubina del demonio!
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Hacienda De La Vega.
Alejandro besa a Almudena cuando ésta se da cuenta que Yumalai los espía- ¡Alejandro! –lo detiene- ¡esa que nos está mirando detrás de la columna! ¿no es tu ahijada?
-¡Sí, es ella! –mira Alejandro- Guadalupe… ¿qué haces ahí?
Guadalupe trata de huir.
-¡No te vayas por favor! –la llama Almudena- ¡Ven! Por favor… quiero hablar contigo – le sonríe.
-¡Ella es así! No le gusta hablar con la gente –se inquieta Alejandro- ¡déjala tranquila!
Pero Yumalai se acerca.
Almudena le sonríe- ¡Alejandro me ha hablado mucho de ti! Me ha dicho que puedes hacer cosas maravillosas con los animales, que tienes un don y los puedes sanar –y se acerca.
Pero Yumalai retrocede.
-¡Eres muy bonita, Guadalupe! Y de mí no tienes que temer.
-¡Yumalai no le tiene miedo a nada ni a nadie!
-¿Yumalai? –se sorprende Almudena- ¡Yumalai!
-¡Es su nombre indígena, el nombre que le dieron en su tribu! –explica nervioso Alejandro.
-¡Ah, pues, Yumalai, me gustaría ser tu amiga! –le sonríe Almudena.
-¡No creo que eso sea muy… buena idea Almudena!
-¡Pero Alejandro! –exclama Almudena- ¡ni siquiera lleva zapatos puestos! –susurra Almudena llena de pena- ¿Cómo la tienes? –le reclama.
-¡No lleva zapatos, porque no quiere! –le susurra Alejandro- ¡porque no le gusta usarlos!
-¡Ah! Bueno… -y luego a Yumalai- ¿me dejarías ayudarte a convertirte en una señorita española? Porque mira… igual vamos a vivir bajo el mismo techo… ¡cuando yo me case con Alejandro, pues voy a ser tu madrina, también! Así…
-¡Mi madrina! –se espanta Yumalai y sale corriendo.
Almudena se queda sorprendida y triste.
-¡No te preocupes, ella reacciona así, con toda la gente, es su naturaleza!
-No… Alejandro… ¡hay algo más, lo vi en sus ojos! Soy mujer.
Alejandro se pone nervioso.
-¡Y voy a descubrirlo! –Almudena lo mira a los ojos con sospecha.
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Cocina.
Yumalai va a visitar Dolores- ¿Qué tanto me parezco a la esposa muerta de don Alejandro? Todos ustedes dice que soy como su fantasma… ¿tanto me parezco a ella?
-¡Como dos gotas de agua! Don Alejandro debió tener una fuerte impresión cuando te vio sin esa pintura en la cara…
-¡Entonces es por eso que me protege, porque me parezco a su esposa!
-¡No! Don Alejandro te protege porque te tiene aprecio, y tú has hecho muchas cosas por él.
-¡Pero él también la bautizó, igual que a mí! La convirtió en una señora española con estos trapos y vestida diferente.
*
Luego Yumalai se mira en un espejo- ¡Don Alejandro ama a su esposa todavía! Siempre que me ve se acuerda de ella… hoy lo sentí cuando me tocó –y recuerda- pero yo no soy Regina… ¡soy Yumalai! Y soy su india –y recuerda a Almudena y su ofrecimiento- ¡una señorita española! –sonríe- eso quiere don Alejandro de mí… ¡de acuerdo, esta india va a obedecer a su amo!
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Casa Gobernador.
Olmos duerme tranquilamente cuando Mariángel entra de improviso gritando- ¡Olmos!
Olmos se levanta en ropa de cama- ¡Señorita Mariángel!
-¿Dónde está mi padre? –grita.
-¡Se fue con la señorita Esmeralda y la señora Almudena a la Hacienda De La Vega, creo que iban a celebrar el compromiso de los novios!
Mariángel parece borracha y se toma la cabeza- ¡Maldita sea! Necesito que me ayude Olmos.
-Señorita, parece que bebió demasiado –y le prepara algo- tómese este vasito de agua con bicabornato y ya verá que se pondrá mejor… por favor arrópese que se va a resfriar – le pone una manta encima.
Pero Mariángel le tira el vaso- ¡Déjese de estupideces, Olmos! Escúcheme bien… necesito que se consiga un brebaje… un elixir, una brujería… ¡lo que sirva para dominar la voluntad de un hombre!
-¿Un brebaje? ¿una brujería? Me parece que usted está siendo muy extrema para tratar de conquistar a don Diego.
-¡Es asunto mío! Usted adefesio inmundo… tiene que obedecerme.
-Sí señorita, lo lamento, pero yo no sé de esas cosas… yo no sé de hechicerías ni de brebajes.
-¡Pues hágase el modo Olmos! o le juro que mañana mismo hablaré con mi padre sobre la doble contabilidad que usted le lleva para robarlo.
-No tiene por que amenazarme con esas cosas… yo siempre la ayudo –sufre Olmos- ¡siempre lo hago porque me nace del corazón!
Mariángel ríe a carcajadas y se burla- ¿Corazón? ¡usted es muy patético! Yo no sabía que un monstruo inmundo como usted tenía uno –y le acaricia el rostro- ya se lo dije Olmos, necesito ese brebaje para mañana… y más le vale que funcione… ¡le sale del corazón! –se ríe y se marcha.
Al quedar solo Olmos sufre y se mira en un espejo- ¡Tengo un corazón! –llora- ¡lo tenía… pero usted señorita Mariángel, se lo robó! Pobrecito el señoriíto don Diego De La Vega… lo que le espera no es nada bueno.
*
Hacienda De La Vega
Alejandro y Almudena, Diego y Esmeralda ríen felices cuando un rayo seco los alumbra… y callan.
-¡Bueno! Yo creo que es hora de llevarla a su casa antes que ese camino se vuelva intransitable, papá –decide Diego.
-Yo me quedaría un rato más –suspira Esmeralda- me encanta este lugar y la compañía.
-¿Te imaginas, Esmeralda? –suspira Almudena- ¡muy pronto vamos a ser las señoras de esta casa, y podremos salir los cuatro, a pasear por esta inmensa hacienda! –y mira enamorada a Alejandro.
Esmeralda acaricia a Diego- ¡Y llenaremos los corredores con la alegría de nuestros hijos! –le dice con amor.
-Ciertamente va a ser muy agradable escuchar voces nuevas en esta casa –suspira Alejandro.
Dolores y Bernardo llegan para festejar.
-¡Creo que somos afortunados, hijo! –Alejandro- estamos con dos hermosas y maravillosas mujeres.
-Por supuesto, papá –y besa a Esmeralda.
-¡Yo quiero recordarles algo! –Almudena- ¡la verdadera autora de la felicidad que estamos viviendo es tu hermana María Pía! Así que me gustaría que fuera la madrina de nuestras bodas.
-¡Sí! –apoya Esmeralda- ¡a mí me parece perfecto!
-Eso la haría muy feliz.
*
Cabaña.
María Pía se deja besar como si fuera una estatua.
-¿Por qué no respondes a mis besos, mi amor? –le reclama Fernando- de nada sirve que tu cuerpo esté aquí si tu mente está por otro lado… ¡dime algo, mi amor! ¡dime una sola palabra! Algo sobre este sublime momento que estábamos esperando los dos desde hace tanto tiempo.
-¡Este momento solo lo esperaste tú! –le reclama María Pía- ¡lo ordenaste tú!
-¡No! No… eso fue un pretexto… nada más para reencontrarnos… ¡para compartir algo que los dos deseábamos desde hace muchos años María Pía!
-¡Yo no estoy compartiendo nada contigo! –le corta seca- ¡sólo estoy cumpliendo con mi palabra porque no tengo otra alternativa!
-¡No! No María Pía… no hables así… ¡y mucho menos en este momento, por favor!
-Estas son las únicas que tengo en mi boca… ¡las únicas! Quieres hacerme tuya a la fuerza… ¡bien, aquí me tienes! –cierra los ojos- ¡por única vez en toda tu vida! Porque nunca me vas a volver a humillar de esta manera tan asquerosa.
Fernando suspira y trata de besarla, pero María Pía desvía la boca.
-¡Maldita sea! –dice con rabia.
*
Bajo el árbol Suplicios sigue llorando- ¿Cómo pudiste caer en manos del demonio, María Pía, cómo pudiste entregarte al Gobernador? Ella no es digna de nuestro señor… ¡eres una hipócrita María Pía!
*
Cabaña.
Fernando toma la ropa de María Pía y se la tira- ¡Toma, vístete y vete! –y se toma un trago.
-¿Y ahora qué pasa? –le pregunta María Pía- ¡qué te pasa! ¿se puedes saber qué esperabas de mí? –le grita.
-¡Vete! ¿quieres?
-¿No vas a cobrar tu parte de la deuda? ¡no la vas a cobrar! ¿te vas a retractar de lo que me prometiste? ¡contéstame!
Fernando se toma otro trago y la mira sin responder- ¡Vete y no alargues más este maldito momento!
-¡Está bien! Pero te lo advertí… tendrías mi cuerpo pero nunca tendrás mis sentimientos.
-¡Lárgate! No te quiero ver aquí… vete –le ordena.
-¡Debiste pensarlo antes! ¿sabes? No puedes gobernar sobre la vida ni sobre las almas… eso solamente lo puede hacer Dios ¡y tú no eres Dios!
-¡Ya cállate! –le grita furioso- ¡ese Dios que tanto mencionas, me ha quitado lo único que quería en la vida! Durante años María Pía, deseé tenerte en mis brazos… ¡y ahora qué es lo único que voy a recordar! –llora- ¿la frialdad de tus labios, de tu cuerpo? ¡tu indiferencia! María Pía para mí ya no eres una mujer… para mí eres un maldito demonio… ¡vete! –le ordena llorando.
María Pía se marcha. Fernando suspira.
*
Convento.
El padre regresa y le dice al cardenal que María Pía no puede venir a conocerlo- ¿Acaso no está? No me diga que tienen permiso de pasar la noche fuera del internado.
-¡Todo lo contrario! –se excusa- lo que sucede la hermana María Pía está retirada en su celda y aunque yo sea el sacerdote de esta ciudad no me está permitido visitarla en sus habitaciones privadas como usted comprenderá.
-¡Pues no! Insisto que la traiga, quiero conocerla esta misma noche.
-Señor… le ruego que tenga un poco de paciencia, ya debe estar amaneciendo.
-Está bien, solo espero que con la muerte de la madre superiora no se debiliten la moral, los valores y la virtud de las internas.
-Eso no pueda suceder en el caso de la hermana María Pía.
-¡Es muy importante que yo compruebe que eso es cierto, padre! De la hermana María Pía depende que yo convierta su internado en un convento… pero a la menor falla que encuentre en ella ¡le retiro la bendición papal!
*
María Pía sale corriendo bajo la lluvia y se queda bajo el mismo árbol desesperada- ¡Tú no puedes saber lo que yo siento! –llora desesperada- ¡tú no tienes idea de lo que yo siento! Ni yo misma sé lo que siento por ti… ¡Ay, Dios mío! No fue Dios quien te arrancó de mi vida, Fernando, no fue Dios… ¡fuiste tú quien acabó con todo lo que teníamos! Fuiste tú quien acabó con nuestra vida, con todo lo hermoso que podía haber entre tú y yo… ¿Por qué tenías que asesinar a la madre de Diego? ¡Por qué! ¡por qué me tenías que hacer eso tan espantoso! ¡por qué tenías que hace algo tan horrible! ¡por qué! –grita en la noche sola y desesperada- ¿Por qué tengo que seguir sintiendo amor por ti? ¡por qué! –y golpea al suelo.
*
Casa Gobernador.
Diego y Alejandro dejan a sus damas en la casa y se despiden. Almudena entra y Alejandro los deja solos.
-¡Ya es hora de irse! Me encantaría que mañana saliéramos a pasear… ¿qué te parece?
-Me encantaría… por primera vez vamos a poder estar sin escondernos –y lo besa.
En ese momento llega Mariángel en ropa de cama- ¡Diego, qué grata sorpresa! –los interrumpe.
Diego y Esmeralda la miran sorprendidos de pies a cabeza.
(GENIAL LA CARA DE LOS DOS!!! JAJAJA
)
-¡Tengo entendido que hoy era tu enfrentamiento con Montero! Supongo que lo venciste… ¡como me alivia saber que estás vivo!
Diego no sabe que decir ni a dónde mirar- ¡Eh… pero no te enteraste de la ultimas noticias! –y mira a otro lado.
-¿Ultimas noticias, de qué estás hablando? –se mueve seductoramente.
Diego va a responder cuando Esmeralda le toma la cara y le desvía la mirada- ¡Deja Diego! Yo le explico, adiós, que descanses… -y lo echa y enfrenta a Mariángel- ¿Dónde estuviste todo el día?
-¡Eso no es asunto tuyo! ¿qué sucedió?
-Mi padre evitó el duelo esta mañana… -Esmeralda disfruta- ¡resolvió quitarle su palabra de compromiso a Montero y aceptó que me case con Diego! Hoy se hizo oficial.
Mariángel finge una sonrisa- ¡Vaya, esa sí que es una gran sorpresa! ¿Cómo lo conseguiste? –la interroga- Un truco muy sucio debiste haber empleado para que mi padre faltara a una palabra de compromiso.
-¡Ningún truco sucio, Mariángel! Además no tengo que darte explicaciones –la corta inteligentemente y no cae en su trampa- discúlpame, estoy muy cansada.
-No creas que mi padre te hizo un favor entregándote a Diego De La Vega… ¡se nota que no está en sus cabales! Tuvo que haber enloquecido por algo o por alguien… ¿lo sabes tú?
*
Cabaña.
Fernando no puede en sí y se pasea nervioso.
- ¡Pero qué hice! ¿qué te hice María Pía, como te pude humillar así? –se toma la cabeza y llora- ¡me maldigo! ¡me maldigo mil veces! Merezco tu desprecio… merezco que me desprecies… ¡pero te amo! ¿qué hago con este maldito amor, María Pía? ¡Tu Dios que es un Dios de amor, pídele que nos libere a los dos! ¡pídele que me quite la vida, porque me has convertido en un monstruo!
Has borrado en mí el último rasgo de bondad que había… ¡y sé que te voy a hacer daño! ¡sé que te voy a volver a hacer mucho daño! –llora.
(Vamos!! siempre pero siempre echandole la culpa a los demás Fernandito
*
Misión.
María Pía se escabulle dentro de la Misión y se sienta en su cama- ¡No fuiste capaz de tocarme! –sonríe entre sus lágrimas- ¡no fuiste capaz! –se acaricia los labios- ¡no fuiste capaz de humillarme de esa manera tan vil! Ay Dios mío… ¡eso quiere decir que todavía me amas! ¡todavía me amas!
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Hacienda De La Vega.
Diego y Alejandro llegan bajo la lluvia.
-¡Dios Santo, papá, que aguacero!
-¡Creo que logramos que Almudena y Esmeralda pasaran una noche agradable, hijo! –y le pasa las capas a Bernardo- ¡gracias Bernardo! Sin embargo… -se preocupa- ¡tú y yo tenemos algo muy serio de qué hablar! –y se peina el pelo mojado.
-¡Claro, de qué se trata!
-Hijo… tienes que estar muy prevenido y alerta con lo que va a ocurrir con Montero… ¡lo conozco y sé que él no va a dejar pasar así nada más, esto que ha sido para él una ofensa, la ruptura de su compromiso de matrimonio!
-¡Lo sé, el Gobernador no solamente canceló el duelo sino que me concedió la mano de su prometida! Así que si antes me odiaba ahora me quiere ver muerto… pero no te preocupes, papá, yo estoy preparado.
-¡Vamos! Cambiémonos de ropa.
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Prisión.
Pero Montero no duerme y prepara ya su venganza.
-¿Está todo listo para la incineración?
-¡Hay suficiente madera rodeando el pilar, para arder toda la noche!
(Pero no está lloviendo???
)
-¡Perfecto, Pizarro! Don Fernando Sánchez de Moncada no se podrá quejar –brinda- ¡su querida esposa va a recibir lo que se merece! Además el dijo que era la reina de los gitanos… ¡así que le voy a dar un trono de fuego! –ríe a carcajadas con maldad- ¡ella va a ser la primera en mi venganza!
Pero Pizarro no sonríe- ¡Comandante, deberíamos interrogarla primero!
-¡Por supuesto, Pizarro! Y después de lo que me hizo el señor Gobernador, no confío en él… ¡él faltó a su palabra y me puede volver a traicionar! Esa mujer guarda un secreto sobre Fernando que a nosotros dos nos va a proteger… y antes que ella muera nos va a decir.
-¿Si entiende… que con este ajusticiamiento le estamos declarando la guerra al Gobernador… verdad? –trata de prevenirlo- ¡cuando se entere de la muerte de la enmascarada, nos va a venir a atacar!
-¡No necesariamente! Nosotros vamos a decidir cuándo decírselo a él… -ríe diabólicamente- ¡y esto es sólo el comienzo! El segundo en mi lista… es don Diego De La Vega… ¡le voy a quitar esa sonrisita de superioridad y ni su apellido lo va a proteger de mi poder! Y después… Esmeralda… -y se lleva los dedos a la boca como degustándola - ¡la hermosa Esmeralda! Pero primero la voy a hacer mía… y te aseguro Pizarro… ¡voy a dejar marcado ese cuerpecito a punta de golpes y después se la dejaré a su padre! Lo que viene Pizarro… ¡no es nada comparado con lo que he hecho hasta ahora! ¡no voy a aceptar humillaciones ni traiciones de los que se dicen ser mis aliados! –sus ojos tienen rabia y odio- ¡de hoy en adelante voy a manejar este lugar con base en el miedo! ¡con el terror! Así que Pizarro… ¡vamos a quemar a la prisionera del señor Gobernador! –brinda.
*
Campamento gitano.
-Va a suceder una desgracia –Azucena.
-El aire está cargado de luto –Jonás.
-Pero no sé sobre quien va a caer el pesado manto de la muerte… las cartas no quieren decírmelo.
-Yo creo tener la respuesta Azucena… -y saca a Lucrecia- le he enviado a nuestra reina un plan para rescatarla… ¡pero regresó con él! –le muestra el papelito.
-¡Lucrecia no puede encontrar a Sara Kali! ¡van a matarla! Van a cometer un horrendo crimen y nosotros vamos a ser malditos por no impedirlo.
(bueno… jajaja
error de montaje puesto que todavía no la sacaron de la celda)
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Prisión.
Montero y Pizarro buscan a la prisionera, Montero ríe- ¡Te llegó tu hora! Don Fernando Sánchez de Moncada dice que tú eres la reina de los gitanos… ¿eso es verdad, su majestad?
-¿Fernando? –se sorprende Sara.
-¡Empezó a recordar! –y luego la amenaza que debe hablar- ¿Por qué Fernando Sánchez de Moncada te tiene encerrada aquí?
-¡No diré una sola palabra!
-¡Entonces dile adiós a tu calabozo, porque hoy sales muerta, te voy a quemar viva!
Y se la llevan.
El pobre hombre los ve.
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Casa Gobernador.
Mariángel persigue a Esmeralda a su habitación- ¡Una criada me dijo que vio a papá hablando con la hermana de Alejandro! ¿fue por ella que él cambió de opinión?
-¿De dónde sacas que María Pía tuvo algo que ver? –se arregla en un espejo.
-¡María Pía, no sabía que eran tan amigas! Seguramente fuiste tú quien le rogó que intercediera ante él… según tengo entendido esa mujer fue la amante de mi papá… ¡quien sabe qué cosas arreglaron entre los dos! –con mala espina.
Esmeralda la mira con disgusto- ¿Qué insinúas, Mariángel?
-¡Nada! Sólo que por primera vez mi padre ha hecho algo tan grave como faltar a su palabra, y seguramente eso tiene un precio.
-¡Ay, ya no quiero hablar! Estoy un poco cansada y me quiero dar un baño –le señala la puerta.
-¡Dejémonos de hipocresías! Lo acepto… esta vez ganaste tú… -se marcha- ¡pero la guerra hasta ahora comienza porque yo no vine a este miserable pueblo, a buscarme cualquier hombre como marido! Yo quiero el mejor y lo voy a conseguir –la amenaza- ¡así que no te sientas tan segura de tu triunfo!
-¡Un momento, Mariángel! ¿qué quisiste decir?
-¡Lo que escuchaste… ni más ni menos! –y se marcha.
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Prisión.
Dentro de prisión están a punto de quemar a Sara Kali que llora y que está atada a una pira, Pizarro echa a los soldados y les recuerda que nadie debe saber de ella.
(y bueno…
es dentro de la prisión… supongo porque aquí no llueve... ahora prender fuegon en el sótano???
).
-¡Sé la clase de canalla que eres! –grita Sara a Montero- ¡y sé de lo que eres capaz! Pero no me asustas, no te tengo miedo, no vas a obtener nada de mí.
-¡Ya cállate! Escucha gitana, podrás salir viva de esto siempre y cuando me colabores, de nada te servirá que te niegues… ¿Quién eres en realidad?
Sara ríe a carcajadas -¡No te tengo miedo, no puedes hacerme nada! Tienes que cumplir ordenes, así me tengas encerrada en esa ratonera debes mantenerme viva.
(jejeje…
no actúa bien y además se le mueve la máscara de hierro al hablar).
-¡Se nota que no me conoces! –y toma una antorcha y prende fuego- ¡yo puedo inventar cualquier cosa para justificar tu muerte! Por ejemplo… que hubo un incendio en los sótanos de la prisión… unos prisioneros tratan de escapar y utilizaron pólvora y que el fuego se extendió... así que no pudimos salvar a la prisionera ¿qué te parece?
Pizarro le tira combustible.
Sara se asusta- ¡Nadie te va a creer!
-¡Sé perfectamente que estuviste casada con el señor Gobernador y que también eres la mamá de Esmeralda! Pero… ¿Por qué eres tan importante para la Corona de España, por que don Fernando Sánchez de Moncada te quiere mantener con vida? ¡háblame!
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Un bar.
Fernando llega a un bar- ¡Soy el señor Gobernador de la Ciudad de Los Ángeles! Quiero beber una botella… ¡vine a beber!
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Hacienda De La Vega.
Diego y Alejandro se toman una copita.
-Es una pena que mi tía no haya podido acompañarnos esta noche.
-¡Murió la madre superiora y ella está de duelo!
-Bueno, en fin, mañana buscaré la manera de verla y agradecerle lo que hizo por mi… ¡es extraño, el Gobernador es una persona a la que parece no conmoverle nada, pero mi tía logró lo imposible por mí! Sin duda debe amarla mucho todavía.
-¿Sabes una cosa Diego? ¡eso me preocupa! Porque no creo que sea solamente Fernando el que sienta ese amor.
-¡Tú no estás diciendo que mi tía…!
-¡Por supuesto, Diego, claro que sí! –suspira Alejandro- ¡toda esa angustia que ella vivió cuando Fernando regresó de España no se debe a que ella quiera olvidar el pasado, al contrario, sospecho que en su corazón todavía sigue vivo el amor que siente por Fernando!
Diego deja su copa- ¡Entonces mi tía, debe estar sufriendo mucho papá, porque está de por medio su vocación!
-¡Así es, hijo! y me siento impotente por no poder estar a su lado y aliviar un poco el dolor que siente en este momento.
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Misión.
María Pía se seca y recuerda. Se dispone a dormir y saca las sabanas… cuando descubre… ¡un crucifijo de cabeza sobre su almohada!
-¡Ay Dios mío! –se asusta- ¡un crucifijo invertido, esto es un sacrilegio! ¿Quién ha podido hacerme esto?
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En su habitación Suplicios también se seca el pelo y mira un crucifijo y de pronto ríe con locura.
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Un lugar cerca del río.
Diego y Esmeralda se besan… tienen un picnic al lado.
-Lo que siento por ti jamás lo había experimentado y estoy seguro que me va a durar por el resto de mi vida, Esmeralda- ¡te amo! ¡y te voy a amar hasta que caigan las estrellas en el cielo!
Y se besan otra vez.
-Y yo me siento la mujer más feliz del mundo gracias a ti.
Diego se separa- ¡Alguien se acerca!
-Son mis hermanos, los gitanos –sonríe Esmeralda.
-Y parecen alarmados… vamos con ellos.
-¡No, mi amor, espérame! Ellos son muy reservados con sus cosas, quédate aquí.
-¡Un momento señorita! ¡vas a ser mi esposa y lo lógico es que me presentes a tu familia cómo se debe.
-¡Y lo haré! –sonríe feliz- pero en una ceremonia digna del prometido de una princesa gitana- y lo deja y corre hacia los gitanos- ¿Jonás, Azucena, que pasa?
-¡Princesa! La hemos estado buscando, ha ocurrido algo muy grave.
-Se trata de tu madre… Esmeralda.
-¡Mi madre! ¿Qué pasa con mi madre? Dime Azucena, habla por favor.
Pero Azucena calla.
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FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
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