Z024 – EL CASAMIENTO DE ESMERALDA - jueves 15 marzo 2007
Posted: Wed Mar 28, 2007 12:14 am
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Son divinas!! (se los digo modestamente
)
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*
Cuartel.
Despacho de Montero.
-¡Déjenme pasar! –entra Esmeralda a gritos.
-¡Esmeralda! ¿tú aquí, en mi residencia, a media noche? ¡la gente podría pensar mal de ti!
-Montero, por favor.
-¡Viniste a suplicarme! No lo hagas, quítame esas lágrimas que a mí no me conmueven… ¡soldado!
-¡No lo llame…se lo ruego!
-¿Qué sucede, Esmeralda? Tienes algo que decirme –con tono burlón Montero.
-¡Acepto ser su esposa, comandante! Deje a Diego De La Vega en libertad y yo me casaré con usted –y lo mira llena de dolor e impotencia.
(ayyy nooo!! qué bruta!!
)
-¡A ver Esmeralda, déjame ver si entendí! Vienes a mitad de la noche a pedirme en matrimonio –se hace el tonto- ¿te quieres casar conmigo?
-¿No es eso lo que quería? –lo responde con rabia contenida- ¡pues bien, aquí estoy! Dispuesta a sacrificarme con tal de salvarle la vida a Diego –una lágrima le corre lentamente por la mejilla.
-¡No te creo una sola palabra!
Esmeralda llora.
-¿Cómo sé que no te vas a arrepentir nuevamente? ¡ya me lo hiciste una vez! –suspira- ¡y te aseguro, Esmeralda, que no lo volveré a permitir! –se aleja- ¡así que lo que yo quiero es una prueba contundente de tus sentimientos! –y la mira con libido en los ojos- ¿qué te parece si comenzamos con una pequeña… demostración calurosa de afecto? –y la toma de la cara.
Pero Esmeralda se libera de él- ¡Acepto ser su esposa! Pero nunca seré suya… entiéndalo bien comandante… ¡nunca compartiré su lecho!
Montero suspira- ¡Cuando seas mi esposa, yo podré reclamar mis derechos, cuando yo desee!
-¡El día que lo intente, juro que lo mato! –le amenaza Esmeralda con voz ronca y llena de furia- ¡primero muerta antes de ser otro hombre que no sea Diego De La Vega! –lo empuja.
Montero grita- ¡Ya, maldita sea! Ya estuvo bien … -se pone histérico- ¿qué te ha dado ese hombre? ¡dime qué! ¡te fijaste en su apellido, en su dinero, en que! -le grita.
-¡Eso nunca lo comprendería un hombre como usted, comandante! –le grita Esmeralda- un hombre que gobierna con sus bajos instintos…. ¡con su tiranía, con su crueldad! –Esmeralda no lo mira- ¡Diego me ha enseñado otra cosa! Lo que es el amor, la dulzura, y por un hombre tan maravilloso como él estoy dispuesta a sacrificarme.
-¡Sí, sí! –se burla Montero- ¡está bien, como sea, Esmeralda! ¿Quién soy yo para negarme a tu voluntad? –la humilla- ¡Así que lo acepto, acepto tu sacrificio, Esmeralda!
Esmeralda lo mira con horror.
-¡Lo acepto! –sonríe malvado- ¡y te aseguro que nos divertiremos, los dos!
Esmeralda lo mira con odio y rabia en su mirada.
*
Hacienda De La Vega.
Habitación Alejandro.
Reunión de familia.
(jejeje qué familia!!)
-¡Me alegra que estés mejor, Alejandro! –dice Fernando y mira a Yumalai que lo mira con ojos negros de carbón - por lo que veo hizo efecto la medicina de tu ahijada.
Fernando la mira con ojos negros también.
-¡Guadalupe tiene habilidades curativas sorprendentes, Fernando!
-¡Te debo la vida, Alejandro! –se acerca Fernando- ¡la flecha que lanzó la maldita india que me persigue era para mí! Te prometo que la voy a capturar y la voy a hacer pagar por lo que hizo.
Almudena se pone muy nerviosa, mira a Yumalai y deja caer una bandeja de sus manos- ¡Perdón! –se disculpa.
Y Dolores aprovecha- ¡Guadalupe, ven conmigo para la cocina! Tenemos que seguir preparando más medicina para don Alejandro! –pero Yumalai está como alelada- ¡Guadalupe, ven hija! –la lleva del brazo.
Almudena y Alejandro se miran con mensajes desesperados.
-¡Sólo vine a ver cómo seguías! –sigue Fernando sin darse cuenta- ¡y hablar sobre la situación de tu hijo!
-¿Qué pasa con Diego? –se sorprende Alejandro.
-¡Fernando! –corre Almudena- ¡Alejandro no sabe nada! Es que… no quisimos angustiarlo –susurra.
-¡Que se supone que deba saber! –se asusta Alejandro.
-¡Montero capturó a Diego! –Fernando se lo anuncia de frente- ¡y lo acusa de ser El Zorro!
Alejandro mira a Almudena.
*
Prisión del Callao.
Diego sigue inconciente y el padre Tomás se desespera.
-Lleva así varias horas, padre –preocupado el Sargento García y se acerca- ¡mi capitán Pizarro está esperando que se despierte para seguir torturándolo!
-¡García! –se desespera- Diego, háblame…
-¡Padre! –se despierta Diego- ¿es usted? Escúcheme… yo…
-¡Diego! –le tapa la boca- ¿quieres confesarte? ¡Sargento García! ¿nos podría dejar solos un momento para realizar la confesión?
-¡Por supuesto, padre! Pero confiéselo lo más pronto que pueda señor… se lo suplico… si mi capitán Pizarro se entera de su visita… ¡voy a hacer yo el torturado! Permiso padre.
El padre espera que salga- ¡Diego! Escúchame… tienes que ser fuerte hijo, muy fuerte Dieguito… ¡ya hablé con la gente de la cofradía, te van a venir a rescatar, pero necesitamos tiempo, Diego! ¿estás bien?
-¡Esmeralda me dijo que Guadalupe está cuidando de mi padre! ¿Cómo está él? –se preocupa.
-¡Luchando por la vida! Este no es un momento feliz, Dios los está poniendo a prueba, pero yo sé que tanto él como tú… van a salir de esto –se le llenan los ojos de lágrimas- ¡resiste Diego!
-¡Me están torturando! –susurra Diego- ¡para que acepte que soy El Zorro!
-¿Hay algo más que esa máscara burda y esa capa? –se inquieta.
-¡No, padre! –Diego apenas puede hablar- ¡todo es una trampa de Montero para que Esmeralda se quede con él! Así que por favor, padre, busque a Esmeralda, dígale que la amo y que no es su culpa que yo esté aquí- le toma la mano- ¡y que por favor no se deje chantajear, que yo prefiero morir antes de verla casada con Montero!
(ayyayay… amiguuit@ss.... Esto es demasiado triste)
*
Casa del juez.
Montero golpea a la casa del juez, tiene con él a Esmeralda y a sus soldados.
El juez abre- ¡Válgame Dios, comandante! ¿ha pasado algo grave, murió don Alejandro? –se asusta.
-¡No, señor juez! Nada de eso… -y mira a Esmeralda que tiene cara de entierro- ¡Esmeralda y yo somos portadores de grandes noticias! Nos vamos a casar.
El juez no le encuentra el chiste- ¡Pues los felicito! –les dice de mala gana- ¿pero han venido a decirme esto en medio de la noche? ¡para qué! –se escandaliza.
-¡Señor juez! Nuestro amor no puede esperar, mañana por la mañana nos casaremos ante la iglesia y esta noche… ¡usted nos unirá ante la ley!
-¡Comandante Montero! –baja la voz Esmeralda- ¡yo no creo necesario…!
-¡Claro que sí! –la amenaza en voz baja- ¡no permitiré que hagas alguno de tus trucos! ¿está claro? –y luego al juez- ¡Así que señor juez, no importa la hora! Su obligación y deber es satisfacer los deseos de esta pareja que lo único que quiere es ser marido y mujer –y la toma del mentón- ¿no es así, Esmeralda? –sonríe ya disfrutando de su triunfo.
*
Prisión.
-¡Diego! Esmeralda te ama a ti… ¿qué te hace pensar que quiere casarse con el comandante Montero? ¿por que?
-¡Porque él la trajo aquí, padre! La trajo para que presenciara cómo me torturaban.
El padre Tomás pone cara de horror.
-¡La está chantajeando! Me va a mantener con vida a cambio de que se case con él.
-¡Santo Cielo! Eso puede ser cierto, hijo… ¡no se puede esperar nada bueno de ese asesino!
-¡Sí, por eso necesito que vaya a buscar a Esmeralda! No hay tiempo que perder, padre… ¡por favor, dígale que no se deje chantajear! Y usted no se preocupe –y le susurra a la oreja- ¡yo nunca voy a rebelar el secreto del Zorro!
-¡Lo sé, hijo! –llora el padre.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro trata de levantarse- ¡Tengo que ayudar a mi hijo!
-¡No, Alejandro! Cálmate… todavía no estás recuperado, no te puedes levantar.
-¡Alejandro! –Fernando- te voy a ayudar a conseguir la libertad de tu hijo Diego, pero tienes que ser totalmente sincero conmigo.
-¿Qué quieres saber, Fernando?
-¡Encontraron una capa y un antifaz en tu hacienda! Son las pruebas que tiene Montero contra tu hijo… ¿qué tienes qué decir al respecto?
-¡Por Dios, Fernando! ¿no vas a pensar que mi hijo es ese bandido del Zorro? –se molesta- ¡Diego es un hombre sensible, educado, todo un caballero para quien las únicas armas que existen, son los libros y las canciones! Fernando… Diego ni siquiera sabe empuñar una espada… ¡esas pruebas tienen que ser falsas! Es imposible que mi hijo…
-¡No me digas más, Alejandro!
-¡Ese miserable de Montero lo está haciendo porque se quiere vengar de Diego!
-¡Sabía que iba a reaccionar mal cuando le negaba la palabra de casarse con mi hija! Pero no pensé que fuera a llegar a tanto.
-¡Yo sé que cambiaste de parecer porque mi hermana María Pía intercedió ante ti!
-¡No culpes a tu hermana!
-¡Tan sólo quiero que sepas que ella lo hizo por amor a Diego!
-¡Sí, pero yo fui el que dio la ultima palabra! Tu hermana no hizo otra cosa más que lo que le dictó su corazón –la defiende.
*
Iglesia.
-¡Entonces, su corazón pertenecía al señor Fernando Sánchez de Moncada! –el cardenal.
-¡Pero eso pasó hace muchos años, su eminencia! Eso fue antes que yo decidiera dedicar mi vida al señor… y si me disculpa quisiera saber por qué usted está tan interesado en ese tema.
-¡Una hermana suya me contó que hace unos días… usted tuvo una relación pecaminosa con el Gobernador Sánchez de Moncada!
María Pía se queda sin habla.
*
Prisión.
Afuera.
El padre sale de la prisión con dolor en la mirada y le dice a Bernardo que está muy mal- ¡Lo tienen como un Nazareno, Pizarro lo golpeó brutalmente! –y lo detiene cuando quiere entrar -¡No puedes, no empeores las cosas!
Bernardo le pregunta algo.
-¡No, ellos no saben la verdadera identidad del Diego!
Y Bernardo le sugiere que él puede disfrazarse de El Zorro
y el padre le dice que es muy peligroso pero que puede ayudar a Diego- ¡Mañana tú volverás a ser El Zorro delante de todo el mundo! –y luego le ordena que lo lleve a casa del Gobernador.
*
Dentro de la prisión, Diego busca el medallón de Esmeralda-“¡Resiste por mí que yo resistiré por ti!” –le habla con el pensamiento- “no caigas tú también en la trampa, Esmeralda” –y aprieta fuerte la medalla.
*
Casa Gobernador.
Fernando entra y se encuentra a toda la familia de pie.
(ehhehe
y qué familia)
Montero y Mariángel, detrás de Mariángel… Olmos… y el juez con un sombrero y una capa negra encima de su ropa de dormir… y toda de negro y triste… Esmeralda en un rincón.
-¡Y esto! ¿qué sucede? –Fernando.
-¡Qué bueno que llegaste, papá! –la única feliz, Mariángel.
-¡Señor Gobernador, lo estamos esperando… le tenemos noticias! –Montero- Esmeralda y yo decidimos casarnos.
-¡Qué! –se sorprende sinceramente Fernando.
-¡Vine con el juez Quintano para formalizar nuestra relación! En su casa… y para eso lo necesito como testigo… ¡mañana se realizará la ceremonia religiosa!
-¡Señor Gobernador! –el juez- ¡qué pena estar molestando a esta hora en su casa! Pero el comandante Montero insistió.
-¡No entiendo tu reacción, ni tu conducta Esmeralda! –le reprocha Fernando.
-¡Ay señor Gobernador, por favor! Debe comprender… Esmeralda estaba un poco confundida, pero creo que ya aclaró sus sentimientos… ¿no es así, Esmeralda/
Esmeralda calla y no dice palabra.
-¡El comandante Montero tiene toda la razón, papá! –interviene Mariángel- ¡yo sospecho que Esmeralda se ha comportada de una forma caprichosa e indecisa, sólo para molestarte, para hacerte daño!
-¡Esmeralda! Quiero que me digas si te han presionado para que tomes esta decisión –le exise.
Esmeralda lo mira a los ojos con rabia contenida- ¡Sinceramente! ¿le importaría si así fuera?
-¡Limítate a contestar, por favor! –le exige.
Pero Esmeralda calla.
-¡Bueno, ya aclarado esto, empecemos con la ceremonia! –Montero- ¿quiere usted?
-¡Un momento, comandante! Antes quiero hablar con usted a solas.
Montero lo mira de pies a cabeza- ¡Claro que sí! –pero antes de salir- ¡Mariángel, por favor prepara las copas de champagne… para festejar!
-¡Pierda cuidado, comandante, me ocuparé de todo! –feliz.
(y sí…
ella y Montero son los únicos que van a festejar)
Olmos se llena de pena y se acerca a Esmeralda- ¡Señorita, es evidente que esto no lo hace por su voluntad! No debió acceder… pero créame… la comprendo.
Pero Mariángel se acerca furiosa- ¡Olmos! ¿qué está haciendo? Venga conmigo.
Esmeralda hermosa como la noche simplemente mira a lo lejos.
El juez- ¡Señorita, despiérteme cuando comience la ceremonia! – le ruega y se acuesta en el sofá a dormir.
Esmeralda suspira y se sienta en el sofá… está desesperada.
*
Despacho Gobernador.
-¡Ha llevado su venganza al límite, Montero! –Fernando sirve dos copas- ¡sus desmanes le van a salir caros!
Montero solamente frunce la cara y no contesta.
-¡Supe de la acusación que hizo en contra de los De La Vega! –le pasa una copa- ¡culpar a Diego de ser… El Zorro… y a su padre el cómplice, sencillamente se me hace absurdo!
Montero acepta la copa-¡Todo está dentro del marco de la ley! Hay evidencia en contra de ellos.
-¡Usted sabe perfectamente bien que Diego De La Vega es incapaz de agarrar un arma!
-¡Precisamente por eso, es la mejor forma de encubrir su identidad como El Zorro! Además no se preocupe, señor Gobernador, lo estamos interrogando… ¡y yo le aseguro que tarde o temprano tendré su confesión y su firma!
-¡Deje de tratarme como un tonto! –Fernando se impacienta- ¡sé que está torturando a Diego De La Vega para presionar a Esmeralda… porque ella lo ama! Y esa decisión de casarse con usted tan repentinamente… ¡no es más que para evitar que siga haciéndole daño!
-¿Y si eso es cierto, qué va a hacer?
-¡Me importa poco lo que suceda con Esmeralda! –le aclara.
-¿Me va a negar a su hija?
-¡Sé que no puedo evitar que se case con usted! Esta situación yo la provoqué… por fallar y faltar a mi palabra… ¡pero quiero que deje en paz a Diego De La Vega!
-¡Gracias señor Gobernador! Gracias por aceptarme en su familia y por reconocer su error –y se pasea- y sobre Diego De La Vega… no se preocupe… ¡lo voy a soltar pero después de la boda! No quiero tener… sorpresas desagradables.
-¡Es usted un miserable! –Fernando se lo dice sinceramente- ¡conmigo no juegue!
-¡Tiene mi palabra, no se preocupe! Y también mantendré mi trato con usted, usted me devolverá mis libros y yo le devolveré a su gitana al Callao… ¡para que tenga la oportunidad de visitarla las veces que usted desee! –le confiesa.
*
Sala.
El padre Tomás llega para hablar con Esmeralda.
(wow!! Qué bueno!!
Llegará a tiempo?)
-¡Yo estuve en la prisión! Realmente como aprovechando que yo puedo dar servicio espiritual a los presos.
-¿Vio a Diego?
-¡Por esa razón estoy aquí! Diego me pidió que no te dejaras manipular por Montero… ¡que a pesar de lo que tu viste, él es fuerte y va a salir bien!
Pero Esmeralda no le creer- ¡No, padre! Eso lo dice para tranquilizarme, pero yo estoy segura que si sigue allí, lo van a matar.
-¡Esmeralda, hay cosas de Diego que tú desconoces! Diego es un hombre excepcional, hija.
-¡Yo sé quien es, padre! Sé que usted lo ayuda… ¡sí, padre! Yo sé que él es El Zorro… -mira a todos lados- ¡y por eso quiero salvarlo! –llora- ¡no sólo lo amo, sino que lo admiro con devoción por todo lo que hace! Y estoy dispuesta a sacrificarme con tal que siga viva la esperanza reprimida, padre.
-¿De qué estás hablando, por qué te vas a sacrificar?
-¿Ya es la hora? –se despierta el juez- ¡ya vamos a realizar la boda!
El padre comprende.
-¡Va a estar usted presente en la ceremonia! –el juez.
El padre mira a Esmeralda.
-¡Sí, padre! Voy a casarme con Montero –le anuncia Esmeralda.
*
Prisión.
Pizarro va a despertar a Diego a la fuerza.
-¿Qué quiere, Pizarro?
-¡Va a firmar el documento, sí o no! Si lo hace, lo dejaré en paz lo que queda de la noche.
-¡La verdad, Pizarro… es que no le voy a firmar ninguna mentira! –y le sonríe a pesar del dolor.
-¡Soldado! La sal –y empieza a echársela sobre la herida- don Diego De La Vega…. Usted está dormido pero la sal lo va a ayudar a despertar, cuando sienta como le quema las heridas se le va despejar la mente y va a recordar que usted es El Zorro y terminará firmando su confesión.
Diego grita de manera escalofriante.
*
Casa Gobernador.
El padre pide hablar con Esmeralda a solas- ¡No puedes hacer, eso, hija! Él puede.
-Usted estuvo en la prisión, y vio como lo torturaban salvajemente… ¡y ningún hombre, por más fuerte que sea, puede soportar eso! ¡lo van a matar!
-¡No hagas nada!
-¡Dígale que me perdone, padre! –Esmeralda llora con desesperación- ¡dígale que lo amo con toda mi alma! Que nunca lo voy a olvidar y que nunca amaré a otro hombre como a él en la vida!
El padre la abraza-¡Hija! Yo lo sabía… ¡por algún motivo, él te había escogido a ti! Eres una mujer sensible, una mujer capaz de sacrificio… tú eres… ¡una digna esposa para El Zorro! Pero escúchame… no va a ser necesario llegar a eso… yo lo voy a hacer sacar de esa prisión y tú no te vas a tener que casar con ese canalla de Montero.
-¡Gracias, padre! –le agradece llorando- ¡gracias por estar conmigo en estos momentos!
-¡Claro que estoy contigo!
En ese momento llega Montero acompañado de Fernando, Mariángel y Olmos…y otros empleados.
-¡Lo mismo digo, padre Tomás! –Montero- ¡esta noche usted será testigo de la legalización de mi boda con Esmeralda! Y mañana usted nos casará en su iglesia.
-¡Sí, y debo hacerlo porque me lo ordena la Santa madre Iglesia Católica! Pero usted va a pagarle a Dios… ¡usted y todos los que están de acuerdo con esta injusticia!
Fernando baja la mirada, extrañamente conmovido.
Mariángel sonríe sin vergüenza.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro está muy preocupado- ¡Diego debe estar pasándola muy mal! Espera que me levante de esta cama y le haré pagar a Montero todo lo que me ha hecho… ¡yo también le voy a hacer ver que tengo poder, en esta ciudad!
Almudena lo calma, y se preocupa que recaiga-¡Tengo que reconocer que Yumalai te curó con su medicina!
-Lamento mucho no haberte dicho la verdad sobre Yumalai –se disculpa- ¡pero entiéndeme…. Para mí era muy difícil decirte que Yumalai era la india que había tratado de matar a Fernando! Lo siento mucho.
-¿Por qué la sigues ayudando? A pesar de lo que hizo por ti sigue siendo una mujer muy peligrosa.
-¡Ella es de la misma raza, de la misma tribu que Regina… que en paz descanse! Fueron exterminados Almudena… intentaro…
-¡Dime la verdad! –Almudena se pone tensa- ¿Fernando tuvo que ver con eso?
-¡Lamento mucho decirte esto Almudena!... tú sabes que Fernando es mi amigo… ¡cometió crímenes horribles contra los indios de esta tierra! Yumalai entiende que tiene que vengar a su sangre pero yo te prometo que eso nunca más va a ocurrir.
Almudena se queda apenada y sonríe triste- ¡Eres muy noble y generoso! Por eso te amo… no veo la hora de casarme contigo… mi amor –le besa la mano.
Pero Alejandro no sonríe, mira preocupado.
*
Cocina.
-¡Desobedecí a mi padrino y el destino me castigó! –Yumalai.
-¡Tienes suerte porque don Alejandro nos ha pedido que te cuidemos y protejamos y eso vamos a hacer! –le recrimina Dolores- ¡pero no tientes al diablo!
-¿Qué quiere decir con eso?
-¡Yo visto cómo te mira don Alejandro!... y tú… cómo correspondes a esa mirada.
Yumalai desvía la mirada.
-¡Don Alejandro está comprometido con doña Almudena Sánchez! ¿está claro?
-¡Esa mujer es la hermana de un solo ojo! Don Alejandro no se puede…
-¡Sí se puede casar con doña Almudena Sánchez! A pesar de que ella es la hermana de ese demonio… ¡es una mujer fina, educada, de las mismas costumbres que don Alejandro! Así que no te equivoques y sácate esas ideas de la cabeza –dice sabiamente.
-¡don Alejandro es mi señor, Dolores! Y él me salvó la vida, así que tengo que cuidarlo.
-¿Te salvó la vida y tienes que cuidarlo? ¿o conquistarlo… Yumalai? –le reclama- ¡don Alejandro, cuándo te mira a ti, no te está mirando a ti sino a su difunta esposa! –le recuerda enojada- ¡a doña Regina que en paz descanse! Puede que suene muy duro lo que voy a decirte pero si en verdad quieres a don Alejandro, tienes que irte de esta casa… ¡tienes que dejarlo tranquilo para que él pueda casarse con doña Almudena Sánchez! ¿me entendiste? –y se marcha enojda.
*
Iglesia.
-¡Esas acusaciones no son ciertas, por favor créame! –ruega María Pía.
El cardenal le hace arrodillarse frente al altar- ¿Juras por Dios, nuestro señor y por Jesucristo su hijo único, que tú María Pía De La Vega jamás has tenido relaciones carnales con el Gobernador?
María Pía recuerda su rechazo a Fernando- ¡Yo lo juro, por Dios nuestro señor y su hijo Jesucristo, que yo María Pía De La Vega sigo siendo dueña de mi virtud! ¡lo juro!
*
Casa Gobernador.
El juez lee: “Y es por eso que yo como Juez elegido por la Corona de España doy fe que desde este momento son marido y mujer, la señora Esmeralda Sánchez y el señor Ricardo Montero, se firma para los efectos legales ante testigos, aquí en nuestra ciudad de Nuestra Señora de Los Ángeles” ahora usted, comandante.
Mariángel feliz.
Montero mira a Esmeralda… ¡y firma!
-Señora, por favor firme aquí.
Esmeralda se queda quieta.
Fernando la mira y extrañamente conmovido… baja la mirada.
(Es extraño…
es como si Fernando se estuviera volviendo sensible)
Esmeralda mira a Montero… y luego… al padre que le dice que no con la cabeza.
Montero se acerca- ¡Querida, por tu bien, en estos momentos no te vayas a echar para atrás! Porque te juro por Dios, que tu querido Diego De La Vega no pasará vivo de esta noche –y no puede evitar un sarcasmo.
Muy cerca- ¡Veo que se salió con la suya, señorita Mariángel! –susurra Olmos.
-¡Yo siempre consigo lo que quiero, Olmos! No se le olvide –sonríe.
Esmeralda recuerda la tortura de Diego
y luego mira la pluma, la toma… ¡y FIRMA! Llorando.
(:eek:
horror!!! noooo!!! )
Fernando está extrañamente dolido, casi llorando.
-¡Muy bien! Ahora los testigos, señor Gobernador… tenga la bondad.
Fernando llega y los mira y luego… ¡firma!
-Señorita Mariángel.
Mariángel sonríe al firma.
-¡Muy bien! Gracias – el juez- ¡entonces los felicito! Que sean muy felices, puede besar a la novia.
-¡Bravo! –grita Mariángel y aplaude- ¡bravo!
Y de pronto Fernando la mira con rabia a Mariángel.
El juez también aplaude.
Montero trata de besarla pero Esmeralda le pone la mejilla.
-¡Yo me retiro! Es muy tarde –el juez.
-¡No, señor juez! Vamos a brindar… Cecilia, Hortensia… ¡la champagne!
-¡Bien, señoras, señores! Brindemos por la felicidad… -Montero- ¡mañana, el padre Tomás me casará en su Iglesia! Pero hoy Esmeralda y yo legalmente somos esposo y mujer… ¡salud!
-¡Salud! –responde únicamente Mariángel.
-¡Querida! ¿te sucede algo?
-¡Ya conseguiste lo que querías! No voy a seguir con esta farsa.
-¡Esmeralda! –le recuerda Fernando- no te conduzcas como una niña malcriada.
Pero Esmeralda le escupe todo su dolor- ¡Usted debe estar muy feliz! Porque al fin se libró de mí –y se marcha corriendo.
Fernando se queda… extrañamente triste.
-¡Permiso! Deben ser los nervios… voy a hablar con mi hermanita –Mariángel.
Y otra vez Fernando la mira de mala maneras.
El padre Tomás está desesperada.
*
Habitación de Esmeralda.
-¡Diego, ojala entiendas lo que estoy haciendo! Aunque me case con el miserable de Montero nunca dejaré de amarte… ¡nunca! –y empieza a llorar de vuelta.
-¡Muy bien, Esmeralda! –entra con triunfo Mariángel- ¡veo que al fin estás siendo muy sensata! Tu boda con Montero en parte alivia el daño que nos has causado.
-¡Vete de aquí, Mariángel! –le grita- ¡no tengo animo para tu veneno!
-¿Veneno, yo? Que injusta eres… vengo a felicitarte y me atacas como una fiera herida… ¿Por qué no lo ves de esta forma? ¡ya eres rica y ahora tendrás como esposo al comandante militar de esta ciudad! ¡serás una señora muy respetada!
-Y tú estás muy feliz porque al fin… ¡Diego quedará libre para ti!
-¡Tú lo dijiste, querida, no yo! –sonríe- sinceramente pienso que no te mereces la suerte que tienes, pero al menos pronto saldrás de nuestras vidas.
-Al fin te sinceras… ¿Por qué eres tan baja y tan sucia?
-¡Estás muy equivocada! Y para que veas el cariño que te tienen tu media hermana personalmente me voy a encargar de cada detalle de tu boda para que todo sea perfecto y nada empañe tu felicidad… ¡ni la mía!
-¡Gracias por quitarte la máscara! ¿pero sabes qué? Yo siempre supe de tu envidia, de tu falsedad… ¡sólo le pido a Dios que haga justicia! Contigo y con Montero.
Mariángel ríe a carcajadas- ¿Dios, de qué Dios estás hablando? ¡del mismo que mañana va a bendecir tu boda con Montero! Porque ese Dios me encanta… siempre hace justo lo que a mí me interesa –y se marcha.
*
Prisión.
Pizarro sigue torturando a Diego- ¡Voy a matarlo, voy a arrancarle toda la piel! ¿eso quiere?
-¡Pizarro! –susurra Diego con dolor- ¡puede hacer conmigo lo que quiera pero jamás le voy a firmar esa confesión! Porque yo no soy El Zorro.
-¡Muy bien! Don Diego… ¡vamos entonces a cambiar el método de tortura –y se pone un guante con hierros.
Diego ríe y luego se desmaya.
-¡No! Lo necesito despierto para que sufra –y lo moja pero Diego no reacciona.
*
Un nuevo día.
Almudena entra a la habitación de Esmeralda y la encuentra en cama mirando a lo lejos.
-¡Mariángel me acaba de decir que tú anoche…!
-¡Sí, sí… anoche acepté ser la esposa del comandante Montero y firmé ante el juez Quintana! –dice sin sentimientos.
-¡Pero eso es una locura mi amor! ¿Por qué lo hiciste?
-¡Montero me lo exigió a cambio de liberar a Diego de ese horrible lugar dónde lo tiene!
-¡Fernando ya le había prometido a Alejandro que pondría en libertad a Diego! ¡no tenías por qué sacrificarte!
-¡Él no va a cumplir su promesa, tía! Anoche me di cuenta que su odio hacia mí no tiene limites.
-¿Por qué lo dices?
-¡Él estuvo anoche ahí! Está de acuerdo que me case con Montero.
-¡Qué, eso no puede ser! ¿qué le pasa a Fernando? –y luego se asusta- ¡Esmeralda, pero igual no nos podemos dar por vencidas!
-¡Ya no hay tiempo, tía! Montero está torturando a Diego –llora- ¡ayer me obligó a ver el horrible estado en que lo tienen en esa prisión! Y si no accedía a casarme con él a esta hora ya estaría muerto.
(Pero cómo sabe que Montero va a cumplir su promesa
)
-¡Dios mío! Eso es una crueldad, Esmeralda.
-¡No me arrepiento por lo que hice, tía! Porque lo amo… ¡y aunque sea la mujer más infeliz de este mundo, no me importa! –llora- ¡con tal de saberlo vivo! ¡vivo! –y la abraza desesperada.
*
Prisión.
Montero llega a tiempo de ver Diego llevado en andas- ¿Firmó?
-¡No, mi comandante! Y le aseguro que no tuve clemencia con él.
Tiran a Diego en el catre.
-¡Fuera! –echa a los soldados- ¡quien lo iba a imaginar! Hace unos días, don Diego era un hombre respetado de Nuestra Señora de Los Ángeles, y ahora míralo, un guiñapo humano… ¡un pobre diablo!
Diego gime.
-¡Cuántas cosas perdió don Diego! La libertad… ¡la mujer que amaba! –y le anuncia -¡porque esa mujer ahora es mi esposa! ¿sabes Pizarro? –sonríe feliz- ¡anoche me casé con Esmeralda ante un juez!
-¡Enhorabuena mi comandante! Esa unión le va a favorecer en sus planes.
-¡Eso es correcto! Nada nos detendrá… hoy mismo será la boda religiosa… ¡necesito que ordenes que arreglen todas las calles! –mientras Diego sigue inconciente- ¡quiero música, fuegos artificiales y un pregonero que esté anunciando este acontecimiento!
-¿Y qué hago con él? –Pizarro práctico - ¿lo sigo interrogando?
Montero lo mira con desprecio- ¡No, no lo tortures más! A este imbécil lo necesito vivo… -y se acerca y le susurra- ¡el que me preocupa ahora es don Alejandro! ¿Ya está avanzado lo que te pedí?
-¡Ya tengo listas a las personas que lo van a eliminar!
-¡Perfecto! Después de la boda… lo dejas libre… ¡ese fue el acuerdo que tuve con mi adorada esposa!
Pizarro lo mira de manera extraña- ¡Comandante, si me permite con todo respeto… usted no tiene por qué cumplirle a esa mujer!
Montero sonríe- ¡Claro que no! Lo dejamos libre… ¡pero después de falsificarle su firma par la confesión! Y cuando así sea… que tengamos esos cargos… ¡lo detendremos nuevamente y ahí tendremos la excusa para fusilarlo!
*
Casa Gobernador.
-¡Me sentí tan impotente! Ya mi suerte está echada y voy a cumplir con mi destino.
-¡Esmeralda, yo entiendo por qué lo hiciste! Pero tú has pensado en Diego… ¿lo que va a sentir cuando te vea casada con este miserable? –Almudena le dice con razón.
-¡Pues tendrá que aprender a vivir con eso! –llora- ¡y entenderá que lo hice para salvarle la vida!
-¡No! Me rehúso… no puedo permitir que cometas esta locura, Esmeralda… ¡Montero es un hombre despiadado, no conoce la misericordia, no tiene nada de nobleza!
-¡Tía, prométeme que no vas a decir ni a hacer nada! –le ruega Esmeralda- ¡hasta que me case con Montero y Diego esté a salvo!
Y le ruega una y otra vez hasta que Almudena le promete no hacer nada.
*
Hacienda De La Vega.
Yumalai descubre a Alejandro que trata de ir a buscar a Diego- ¡La herida puede volver a sangrar es muy peligroso!
-¡Diego está en manos de Montero, él es capaz de matarlo! Ayúdame a montar a mi caballo… ¡usted no se encuentra bien!
-¡Es una orden Yumalai! –pero de pronto se siente mal y pierde el conocimiento.
*
Casa Gobernador.
Mariángel entra a la habitación de Esmeralda con su vestido de novia, con Catalina.
Esmeralda la mira con odio- ¡Ya déjame en paz, Mariángel! ¿qué quieres Mariángel?
-Disculpa querida amiga… una novia siempre debe verse feliz.
Y se marcha con Catalina.
Esmeralda se queda llorando.
*
Prisión.
El Sargento García le lleva comida a Diego y le da de comer- ¡Usted se arriesgó a traerme al padre Tomás! Y hoy me trae alimentos.
-No me lo agradezca a mi… el que ordenó alimentarlo fue mi comandante Montero.
-¿Qué? No entiendo… su comandante me mandó azotar hasta la muerte y ahora me manda alimentar… ¿qué está pasando?
El Sargento García ríe- He notado a mi comandante de muy buen humor… ¡es un día muy especial para él… porque se está organizando una celebración por todo lo alto, señor!
Diego lo empieza a mirar con horror- ¿Una celebración? ¿qué puede celebrar?
-¡Mi comandante Montero se va a casar con la hija del Gobernador, la señorita Esmeralda!
Diego se queda de piedra y se desespera- ¿está seguro de lo que me dice, García?
-¡Por supuesto, no se habla de otra cosa! Hay ambiente de fiesta, están arreglando las calles… y dentro de muy pocas horas… mi comandante Montero se casará con la señorita Esmeralda Sánchez en la Iglesia de la Ciudad.
-¡Así que ese miserable lo consiguió! –y de pronto toma fuerza y sale corriendo por la puerta que García dejó abierta- ¡Montero no se va a salir con la suya! Voy a detener esa boda así me cueste la vida.
El Sargento García sale detrás- ¡No me haga eso! Soldados a mí.
*
Pizarro está organizando a los soldados- ¡su gente va a ser la guardia de honor en la boda de mi comandante Montero!
En ese momento ve a Diego que huye- ¡No disparen que lo quiero vivo! Soldados –grita Pizarro.
Diego toma un balde de aceite y se echa encima.
-Don Diego, por favor no me haga eso…fue mi culpa capitán.
Pero los soldados no pueden hacer nada contra Diego porque está muy… deslizable… y toma un caballo.
*
Casa Gobernador.
Catalina ayuda a Esmeralda a vestirse y habla y habla.
-¡No le hagas arreglos al vestido! No los necesita.
-¡Te entiendo! –ríe- en la noche de bodas, lo menos importante es el vestido, lo importante es cómo se lo quiten a una… ¿verdad?
-¡Sal de mi cuarto ahora mismo! –le grita Esmeralda- ¡estoy cansada de escuchar tus impertinencias! ¡harta!
Catalina se marcha ofendida.
Al quedar sola -¡Diego! Lo nuestro fue tan hermoso que parecía un sueño ¡un sueño del que no debí despertar jamás! Nunca mi amor.
*
Diego… negro y sucio huye de los soldados… en un momento dado… baja del caballo y lo deja galopando… los soldados siguen al caballo.
*
Prisión.
-¡Pizarro, siempre me he preguntado por qué nunca sonríes! –filosofa Montero- ¡deberías de hacerlo!
pero Pizarro no sonríe.
-¡Sonríe! La suerte está de nuestro lado.
-¡Comandante! Tenemos problemas.
-¿Tenemos? ¡no! Tienes… ¡el día de hoy no me voy a dedicar a trabajar! –se niega- ¡así que tú te harás cargo de la ciudad?
Pizarro calla.
-¿No dices nada? –se arregla el uniforme- ¡está bien, así está mejor! Ahora bien… ¿las callas están adornadas?
-¡Se trata de don Diego De La Vega!
-¡Lo mataste! –concluye Montero- ¡Cuantas veces tenía que decirte que lo necesitábamos vivo! Pero en fin… ¡ya está muerto!
-No se trata de eso comandante.
-¿Entonces?
-¡Diego De La Vega… escapó de la Prisión del Callao!
Montero pierde la sonrisa.
*
Los soldados se dan cuenta del engaño.
*
Iglesia.
El cardenal recrimina a Suplicios.
-¡Yo no le mentí su eminencia!
-¡Su imaginación enfermiza no tiene limites, hermana!
-¡El bienestar de mi comunidad! –llora- ¡jamás le he mentido!
-¡Te ordeno tres días de penitencia y recogimiento! Es una vergüenza para esta comunidad y para la iglesia.
Suplicios corre y encuentra a María Pía- ¡Convenció al cardenal! Usted es una falsa… ¡usted es una…! –y trata de pegarle.
-¿Fuiste tú? ¿Por qué me hiciste esto, qué te he hecho a ti?
-¡No puedo creer que sea tan cínica, María Pía, no me engaña, aquella noche en esa cabaña, yo lo vi todo! –llora- ¡vi como usted y el señor Gobernador se revolcaban en la inmundicia de la lujuria y el pecado! No me engaña… ¡usted es la amante del Gobernador!
*
Diego sigue huyendo, descalzo y llega hasta un acantilado… ve a los soldados… ¡y luego salta y cae para abajo!
Los soldados no pueden creerlo- ¡Debemos encontrar su cadáver!
*
Hacienda De La Vega.
Dolores le cuenta que Alejandro se desmayó al tratar de ir a buscar a Diego.
-¡Nuestras tragedias no terminan, Dolores! Anoche el desgraciado de Montero obligó a Esmeralda a casarse con él.
-¡Dios mío! ¿pero como?
-¡El canalla la llevó a la cárcel!... ella vio… -y calla.
-¡Dígame la verdad, señora… que vio! –Dolores llora- ¿estaban torturando a mi Dieguito pa-mi? ¡ese miserable de Montero!
-¡Lo siento tanto, tanto, pero sí… lo están torturando para que confiese que él es El Zorro!
-¡No! No le pueden estar haciendo esto a mi muchacho.
*
Diego sigue huyendo y de pronto se detiene a descansar y recuerda a Esmeralda.
Corazón, solitario soy
Y venga a desatar tu amor.
*
Prisión del Callao.
Fernando entra a la prisión- ¡Vengo a inspeccionar las mazmorras! –ordena y les pasa una carta escrita.
-¡Todo en orden, señor! Si quiere lo acompañamos.
-¡No es necesario! ¿Dónde está?
-¡Señor! La orden que tenemos es cuidar su seguridad… ¡a la prisionera la tenemos encadenada, señor, pero lo puede atacar en cualquier momento! Es una maldita loca.
-¡No vuelvas a llamarla loca, imbécil! ¡esa mujer trátala con respeto! –le grita.
-¡Sí señor! Aquí tiene las llaves… es el calabozo al final del pasillo.
-¡Vale mil veces más que tu maldita vida! ¿entiendes? –dice con disgusto Fernando.
Los soldados se miran.
-¡Quiero hablar a solas con ella! –ordena- si los veo a diez pasos de ese calabozo los mando ahorcar.
Los soldados huyen.
*
Misión.
Suplicios persigue a María Pía que llora- ¿Qué le pasa hermana María Pía? ¿huye a la verdad, va a ser capaz de negarme que usted se revolcaba llena de lujuria con el Gobernador en esa cabaña?
-¡Lo que tu viste no es lo que tú crees! –le suplica.
-¡No! Que no… usted no me va a convencer que es mentira… ¡yo conozco su horrible secreto!
-¡No sabes lo que estás hablando!
-¡Yo creía tanto en usted! Yo quería ser como usted, hermana –llora- me pasaba horas alabando sus virtudes delante de las demás hermanas, me sentía inferior, poca cosa… ¡tan sucia! Y ahora me doy cuenta que usted es peor que yo, hermana.
-¡No te permito que me sigas insultando así! Porque tú no sabes lo que yo estoy pasando.
-¡Usted es baja, eso es lo que es usted una baja! –le grita- ¡cuantas veces le dije que esa voz que yo escuchaba era real y usted me lo negaba! Porque a ese demonio usted lo encerraba en este recinto sagrado.
-¡No es cierto!
-¿Cuántas veces, María Pía, escuché la voz del Gobernador pensando que era el maligno? ¡Cuando el único demonio que hay aquí se apoderó de usted y la hizo suya! Usted es una hija del mal…
-Por favor cállate… ¡no sabes lo que dices?
-¿Cuántas veces ha profanado su propia celda María Pía? ¿Cuántas caricias inmundas esconden estas paredes? Usted no es más que una cualquiera… ¡una perdida!
María Pía le abofetea.
Suplicios la mira de pronto sería- ¿Sabe? ¡yo nunca me acosté con mi hermano! Nunca me acosté con mi hermano… ¡eran fantasías de mi mente, sucias! Y me sentía tan miserable por eso… aquí vine a limpiarme… ¡y resulta que yo puedo ser más limpia que nunca todas ustedes! Por eso… así el cardenal nos consagre no voy a permitir que usted dirige mi vida ni la de esta comunicad, María Pía… ¡eso jamás!
*
“La Comandancia General avisa que en una serie de investigaciones se dio con la captura de don Diego De La Vega, a quien se le acusa formalmente de ser un delincuente, más conocido como El Zorro”
Catalina escucha.
*
Iglesia.
El padre Tomás le pide a Bernardo que se prepare y que llegue en plena ceremonia y que Montero no se pueda casar con Esmeralda- ¡Lo más importante! Diego quedará como inocente… ¡la vida de Diego está en tus manos!... Y la de Dios.
*
Campamento gitano.
Azucena tira las cartas y dice que algo muy malo va a pasar.
En ese momento llega Diego- ¡Por favor, ayúdenme! –y se desmaya.
Todos corren a socorrerlo.
Renzo lo ve llegar y frunce el entrecejo.
*
Prisión.
Montero es una furia- ¡Cómo Pizarro! Explícamelo… ¿Cómo ese desgraciado pudo escapar de mi prisión, cuando se supone, es la más segura de la región?
-El Sargento García fue a llevarle comida como usted ordenó y el imbécil dejó la puerta abierta y don Diego aprovechó para escaparse.
-¿Y en mi prisión no hay más puertas, mas guardias? –furioso- ¿Por qué no lo detuvieron?
-¡Porque don Diego… hizo algo insólito… ridículo!
-¡El ridículo es lo que estoy haciendo yo! Por favor… dígame Pizarro… ¿qué fue lo que hizo? ¿consiguió un arma, tomó un rehén? ¡explícalo!
Pizarro mira a lo lejos- ¡Accidentalmente se bañó el cuerpo de grasa! Unos soldados se encontraban arreglándole el eje a una carreta… ¡él aprovechó para embarrarse todo el cuerpo de ella y no lo pudimos atrapar!
-¿Y por qué no le dispararon, cómo llegó a la puerta?
-¡Yo di la orden que no le dispararan, mi comandante! –reflexiona- Si lo matamos sin haber obtenido su confesión nos podemos meter en problemas.
Montero que le iba a gritar se calla.
-¡Desafortunadamente… en ese momento estábamos haciendo el cambio de guardia y la puerta estaba abierta! Él aprovechó para escaparse en un caballo que se encontraba afuera.
-¡Maldita sea, Pizarro! Que caiga un rayo y los mate a todos por ineptos… ¡y se supone que son los hombres que me rodean! –lo desprecia- ¡buenos para nada, inútiles!
Pizarro no mueve un músculo.
-¡Un letrado, un infeliz, se te escapó de las narices, Pizarro!
-Estamos tras él mi comandante, además no creo que pueda llegar muy lejos con las heridas que tiene… fui a pregonar su culpabilidad por toda la ciudad para que nadie lo ayude.
-¡Bien, Pizarro! Vaya y encuéntrelo, que es su responsabilidad –se sienta- ¡se lo advierto, si ese hombre sigue libre corre peligro mi matrimonio! ¡muévase!
-¡A la orden, mi comandante! –se marcha.
-¡Maldito Diego De La Vega! Cuando te atrape… ¡yo mismo te mataré!
(Wow!! La novela GENIAL!!
)
*
FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
www.mabouchita.com
Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).
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Las imágenes o links pueden estar protegidos por Copyright, cualquier problema mi email es mabouchita@gmail.com
Son divinas!! (se los digo modestamente
)Hagan click en la foto para verlas mejor
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Cuartel.
Despacho de Montero.
-¡Déjenme pasar! –entra Esmeralda a gritos.
-¡Esmeralda! ¿tú aquí, en mi residencia, a media noche? ¡la gente podría pensar mal de ti!
-Montero, por favor.
-¡Viniste a suplicarme! No lo hagas, quítame esas lágrimas que a mí no me conmueven… ¡soldado!
-¡No lo llame…se lo ruego!
-¿Qué sucede, Esmeralda? Tienes algo que decirme –con tono burlón Montero.
-¡Acepto ser su esposa, comandante! Deje a Diego De La Vega en libertad y yo me casaré con usted –y lo mira llena de dolor e impotencia.
(ayyy nooo!! qué bruta!!
-¡A ver Esmeralda, déjame ver si entendí! Vienes a mitad de la noche a pedirme en matrimonio –se hace el tonto- ¿te quieres casar conmigo?
-¿No es eso lo que quería? –lo responde con rabia contenida- ¡pues bien, aquí estoy! Dispuesta a sacrificarme con tal de salvarle la vida a Diego –una lágrima le corre lentamente por la mejilla.
-¡No te creo una sola palabra!
Esmeralda llora.
-¿Cómo sé que no te vas a arrepentir nuevamente? ¡ya me lo hiciste una vez! –suspira- ¡y te aseguro, Esmeralda, que no lo volveré a permitir! –se aleja- ¡así que lo que yo quiero es una prueba contundente de tus sentimientos! –y la mira con libido en los ojos- ¿qué te parece si comenzamos con una pequeña… demostración calurosa de afecto? –y la toma de la cara.
Pero Esmeralda se libera de él- ¡Acepto ser su esposa! Pero nunca seré suya… entiéndalo bien comandante… ¡nunca compartiré su lecho!
Montero suspira- ¡Cuando seas mi esposa, yo podré reclamar mis derechos, cuando yo desee!
-¡El día que lo intente, juro que lo mato! –le amenaza Esmeralda con voz ronca y llena de furia- ¡primero muerta antes de ser otro hombre que no sea Diego De La Vega! –lo empuja.
Montero grita- ¡Ya, maldita sea! Ya estuvo bien … -se pone histérico- ¿qué te ha dado ese hombre? ¡dime qué! ¡te fijaste en su apellido, en su dinero, en que! -le grita.
-¡Eso nunca lo comprendería un hombre como usted, comandante! –le grita Esmeralda- un hombre que gobierna con sus bajos instintos…. ¡con su tiranía, con su crueldad! –Esmeralda no lo mira- ¡Diego me ha enseñado otra cosa! Lo que es el amor, la dulzura, y por un hombre tan maravilloso como él estoy dispuesta a sacrificarme.
-¡Sí, sí! –se burla Montero- ¡está bien, como sea, Esmeralda! ¿Quién soy yo para negarme a tu voluntad? –la humilla- ¡Así que lo acepto, acepto tu sacrificio, Esmeralda!
Esmeralda lo mira con horror.
-¡Lo acepto! –sonríe malvado- ¡y te aseguro que nos divertiremos, los dos!
Esmeralda lo mira con odio y rabia en su mirada.
*
Hacienda De La Vega.
Habitación Alejandro.
Reunión de familia.
(jejeje qué familia!!)
-¡Me alegra que estés mejor, Alejandro! –dice Fernando y mira a Yumalai que lo mira con ojos negros de carbón - por lo que veo hizo efecto la medicina de tu ahijada.
Fernando la mira con ojos negros también.
-¡Guadalupe tiene habilidades curativas sorprendentes, Fernando!
-¡Te debo la vida, Alejandro! –se acerca Fernando- ¡la flecha que lanzó la maldita india que me persigue era para mí! Te prometo que la voy a capturar y la voy a hacer pagar por lo que hizo.
Almudena se pone muy nerviosa, mira a Yumalai y deja caer una bandeja de sus manos- ¡Perdón! –se disculpa.
Y Dolores aprovecha- ¡Guadalupe, ven conmigo para la cocina! Tenemos que seguir preparando más medicina para don Alejandro! –pero Yumalai está como alelada- ¡Guadalupe, ven hija! –la lleva del brazo.
Almudena y Alejandro se miran con mensajes desesperados.
-¡Sólo vine a ver cómo seguías! –sigue Fernando sin darse cuenta- ¡y hablar sobre la situación de tu hijo!
-¿Qué pasa con Diego? –se sorprende Alejandro.
-¡Fernando! –corre Almudena- ¡Alejandro no sabe nada! Es que… no quisimos angustiarlo –susurra.
-¡Que se supone que deba saber! –se asusta Alejandro.
-¡Montero capturó a Diego! –Fernando se lo anuncia de frente- ¡y lo acusa de ser El Zorro!
Alejandro mira a Almudena.
*
Prisión del Callao.
Diego sigue inconciente y el padre Tomás se desespera.
-Lleva así varias horas, padre –preocupado el Sargento García y se acerca- ¡mi capitán Pizarro está esperando que se despierte para seguir torturándolo!
-¡García! –se desespera- Diego, háblame…
-¡Padre! –se despierta Diego- ¿es usted? Escúcheme… yo…
-¡Diego! –le tapa la boca- ¿quieres confesarte? ¡Sargento García! ¿nos podría dejar solos un momento para realizar la confesión?
-¡Por supuesto, padre! Pero confiéselo lo más pronto que pueda señor… se lo suplico… si mi capitán Pizarro se entera de su visita… ¡voy a hacer yo el torturado! Permiso padre.
El padre espera que salga- ¡Diego! Escúchame… tienes que ser fuerte hijo, muy fuerte Dieguito… ¡ya hablé con la gente de la cofradía, te van a venir a rescatar, pero necesitamos tiempo, Diego! ¿estás bien?
-¡Esmeralda me dijo que Guadalupe está cuidando de mi padre! ¿Cómo está él? –se preocupa.
-¡Luchando por la vida! Este no es un momento feliz, Dios los está poniendo a prueba, pero yo sé que tanto él como tú… van a salir de esto –se le llenan los ojos de lágrimas- ¡resiste Diego!
-¡Me están torturando! –susurra Diego- ¡para que acepte que soy El Zorro!
-¿Hay algo más que esa máscara burda y esa capa? –se inquieta.
-¡No, padre! –Diego apenas puede hablar- ¡todo es una trampa de Montero para que Esmeralda se quede con él! Así que por favor, padre, busque a Esmeralda, dígale que la amo y que no es su culpa que yo esté aquí- le toma la mano- ¡y que por favor no se deje chantajear, que yo prefiero morir antes de verla casada con Montero!
(ayyayay… amiguuit@ss.... Esto es demasiado triste)
*
Casa del juez.
Montero golpea a la casa del juez, tiene con él a Esmeralda y a sus soldados.
El juez abre- ¡Válgame Dios, comandante! ¿ha pasado algo grave, murió don Alejandro? –se asusta.
-¡No, señor juez! Nada de eso… -y mira a Esmeralda que tiene cara de entierro- ¡Esmeralda y yo somos portadores de grandes noticias! Nos vamos a casar.
El juez no le encuentra el chiste- ¡Pues los felicito! –les dice de mala gana- ¿pero han venido a decirme esto en medio de la noche? ¡para qué! –se escandaliza.
-¡Señor juez! Nuestro amor no puede esperar, mañana por la mañana nos casaremos ante la iglesia y esta noche… ¡usted nos unirá ante la ley!
-¡Comandante Montero! –baja la voz Esmeralda- ¡yo no creo necesario…!
-¡Claro que sí! –la amenaza en voz baja- ¡no permitiré que hagas alguno de tus trucos! ¿está claro? –y luego al juez- ¡Así que señor juez, no importa la hora! Su obligación y deber es satisfacer los deseos de esta pareja que lo único que quiere es ser marido y mujer –y la toma del mentón- ¿no es así, Esmeralda? –sonríe ya disfrutando de su triunfo.
*
Prisión.
-¡Diego! Esmeralda te ama a ti… ¿qué te hace pensar que quiere casarse con el comandante Montero? ¿por que?
-¡Porque él la trajo aquí, padre! La trajo para que presenciara cómo me torturaban.
El padre Tomás pone cara de horror.
-¡La está chantajeando! Me va a mantener con vida a cambio de que se case con él.
-¡Santo Cielo! Eso puede ser cierto, hijo… ¡no se puede esperar nada bueno de ese asesino!
-¡Sí, por eso necesito que vaya a buscar a Esmeralda! No hay tiempo que perder, padre… ¡por favor, dígale que no se deje chantajear! Y usted no se preocupe –y le susurra a la oreja- ¡yo nunca voy a rebelar el secreto del Zorro!
-¡Lo sé, hijo! –llora el padre.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro trata de levantarse- ¡Tengo que ayudar a mi hijo!
-¡No, Alejandro! Cálmate… todavía no estás recuperado, no te puedes levantar.
-¡Alejandro! –Fernando- te voy a ayudar a conseguir la libertad de tu hijo Diego, pero tienes que ser totalmente sincero conmigo.
-¿Qué quieres saber, Fernando?
-¡Encontraron una capa y un antifaz en tu hacienda! Son las pruebas que tiene Montero contra tu hijo… ¿qué tienes qué decir al respecto?
-¡Por Dios, Fernando! ¿no vas a pensar que mi hijo es ese bandido del Zorro? –se molesta- ¡Diego es un hombre sensible, educado, todo un caballero para quien las únicas armas que existen, son los libros y las canciones! Fernando… Diego ni siquiera sabe empuñar una espada… ¡esas pruebas tienen que ser falsas! Es imposible que mi hijo…
-¡No me digas más, Alejandro!
-¡Ese miserable de Montero lo está haciendo porque se quiere vengar de Diego!
-¡Sabía que iba a reaccionar mal cuando le negaba la palabra de casarse con mi hija! Pero no pensé que fuera a llegar a tanto.
-¡Yo sé que cambiaste de parecer porque mi hermana María Pía intercedió ante ti!
-¡No culpes a tu hermana!
-¡Tan sólo quiero que sepas que ella lo hizo por amor a Diego!
-¡Sí, pero yo fui el que dio la ultima palabra! Tu hermana no hizo otra cosa más que lo que le dictó su corazón –la defiende.
*
Iglesia.
-¡Entonces, su corazón pertenecía al señor Fernando Sánchez de Moncada! –el cardenal.
-¡Pero eso pasó hace muchos años, su eminencia! Eso fue antes que yo decidiera dedicar mi vida al señor… y si me disculpa quisiera saber por qué usted está tan interesado en ese tema.
-¡Una hermana suya me contó que hace unos días… usted tuvo una relación pecaminosa con el Gobernador Sánchez de Moncada!
María Pía se queda sin habla.
*
Prisión.
Afuera.
El padre sale de la prisión con dolor en la mirada y le dice a Bernardo que está muy mal- ¡Lo tienen como un Nazareno, Pizarro lo golpeó brutalmente! –y lo detiene cuando quiere entrar -¡No puedes, no empeores las cosas!
Bernardo le pregunta algo.
-¡No, ellos no saben la verdadera identidad del Diego!
Y Bernardo le sugiere que él puede disfrazarse de El Zorro
y el padre le dice que es muy peligroso pero que puede ayudar a Diego- ¡Mañana tú volverás a ser El Zorro delante de todo el mundo! –y luego le ordena que lo lleve a casa del Gobernador.
*
Dentro de la prisión, Diego busca el medallón de Esmeralda-“¡Resiste por mí que yo resistiré por ti!” –le habla con el pensamiento- “no caigas tú también en la trampa, Esmeralda” –y aprieta fuerte la medalla.
*
Casa Gobernador.
Fernando entra y se encuentra a toda la familia de pie.
(ehhehe
y qué familia)
Montero y Mariángel, detrás de Mariángel… Olmos… y el juez con un sombrero y una capa negra encima de su ropa de dormir… y toda de negro y triste… Esmeralda en un rincón.
-¡Y esto! ¿qué sucede? –Fernando.
-¡Qué bueno que llegaste, papá! –la única feliz, Mariángel.
-¡Señor Gobernador, lo estamos esperando… le tenemos noticias! –Montero- Esmeralda y yo decidimos casarnos.
-¡Qué! –se sorprende sinceramente Fernando.
-¡Vine con el juez Quintano para formalizar nuestra relación! En su casa… y para eso lo necesito como testigo… ¡mañana se realizará la ceremonia religiosa!
-¡Señor Gobernador! –el juez- ¡qué pena estar molestando a esta hora en su casa! Pero el comandante Montero insistió.
-¡No entiendo tu reacción, ni tu conducta Esmeralda! –le reprocha Fernando.
-¡Ay señor Gobernador, por favor! Debe comprender… Esmeralda estaba un poco confundida, pero creo que ya aclaró sus sentimientos… ¿no es así, Esmeralda/
Esmeralda calla y no dice palabra.
-¡El comandante Montero tiene toda la razón, papá! –interviene Mariángel- ¡yo sospecho que Esmeralda se ha comportada de una forma caprichosa e indecisa, sólo para molestarte, para hacerte daño!
-¡Esmeralda! Quiero que me digas si te han presionado para que tomes esta decisión –le exise.
Esmeralda lo mira a los ojos con rabia contenida- ¡Sinceramente! ¿le importaría si así fuera?
-¡Limítate a contestar, por favor! –le exige.
Pero Esmeralda calla.
-¡Bueno, ya aclarado esto, empecemos con la ceremonia! –Montero- ¿quiere usted?
-¡Un momento, comandante! Antes quiero hablar con usted a solas.
Montero lo mira de pies a cabeza- ¡Claro que sí! –pero antes de salir- ¡Mariángel, por favor prepara las copas de champagne… para festejar!
-¡Pierda cuidado, comandante, me ocuparé de todo! –feliz.
(y sí…
ella y Montero son los únicos que van a festejar)
Olmos se llena de pena y se acerca a Esmeralda- ¡Señorita, es evidente que esto no lo hace por su voluntad! No debió acceder… pero créame… la comprendo.
Pero Mariángel se acerca furiosa- ¡Olmos! ¿qué está haciendo? Venga conmigo.
Esmeralda hermosa como la noche simplemente mira a lo lejos.
El juez- ¡Señorita, despiérteme cuando comience la ceremonia! – le ruega y se acuesta en el sofá a dormir.
Esmeralda suspira y se sienta en el sofá… está desesperada.
*
Despacho Gobernador.
-¡Ha llevado su venganza al límite, Montero! –Fernando sirve dos copas- ¡sus desmanes le van a salir caros!
Montero solamente frunce la cara y no contesta.
-¡Supe de la acusación que hizo en contra de los De La Vega! –le pasa una copa- ¡culpar a Diego de ser… El Zorro… y a su padre el cómplice, sencillamente se me hace absurdo!
Montero acepta la copa-¡Todo está dentro del marco de la ley! Hay evidencia en contra de ellos.
-¡Usted sabe perfectamente bien que Diego De La Vega es incapaz de agarrar un arma!
-¡Precisamente por eso, es la mejor forma de encubrir su identidad como El Zorro! Además no se preocupe, señor Gobernador, lo estamos interrogando… ¡y yo le aseguro que tarde o temprano tendré su confesión y su firma!
-¡Deje de tratarme como un tonto! –Fernando se impacienta- ¡sé que está torturando a Diego De La Vega para presionar a Esmeralda… porque ella lo ama! Y esa decisión de casarse con usted tan repentinamente… ¡no es más que para evitar que siga haciéndole daño!
-¿Y si eso es cierto, qué va a hacer?
-¡Me importa poco lo que suceda con Esmeralda! –le aclara.
-¿Me va a negar a su hija?
-¡Sé que no puedo evitar que se case con usted! Esta situación yo la provoqué… por fallar y faltar a mi palabra… ¡pero quiero que deje en paz a Diego De La Vega!
-¡Gracias señor Gobernador! Gracias por aceptarme en su familia y por reconocer su error –y se pasea- y sobre Diego De La Vega… no se preocupe… ¡lo voy a soltar pero después de la boda! No quiero tener… sorpresas desagradables.
-¡Es usted un miserable! –Fernando se lo dice sinceramente- ¡conmigo no juegue!
-¡Tiene mi palabra, no se preocupe! Y también mantendré mi trato con usted, usted me devolverá mis libros y yo le devolveré a su gitana al Callao… ¡para que tenga la oportunidad de visitarla las veces que usted desee! –le confiesa.
*
Sala.
El padre Tomás llega para hablar con Esmeralda.
(wow!! Qué bueno!!
Llegará a tiempo?)
-¡Yo estuve en la prisión! Realmente como aprovechando que yo puedo dar servicio espiritual a los presos.
-¿Vio a Diego?
-¡Por esa razón estoy aquí! Diego me pidió que no te dejaras manipular por Montero… ¡que a pesar de lo que tu viste, él es fuerte y va a salir bien!
Pero Esmeralda no le creer- ¡No, padre! Eso lo dice para tranquilizarme, pero yo estoy segura que si sigue allí, lo van a matar.
-¡Esmeralda, hay cosas de Diego que tú desconoces! Diego es un hombre excepcional, hija.
-¡Yo sé quien es, padre! Sé que usted lo ayuda… ¡sí, padre! Yo sé que él es El Zorro… -mira a todos lados- ¡y por eso quiero salvarlo! –llora- ¡no sólo lo amo, sino que lo admiro con devoción por todo lo que hace! Y estoy dispuesta a sacrificarme con tal que siga viva la esperanza reprimida, padre.
-¿De qué estás hablando, por qué te vas a sacrificar?
-¿Ya es la hora? –se despierta el juez- ¡ya vamos a realizar la boda!
El padre comprende.
-¡Va a estar usted presente en la ceremonia! –el juez.
El padre mira a Esmeralda.
-¡Sí, padre! Voy a casarme con Montero –le anuncia Esmeralda.
*
Prisión.
Pizarro va a despertar a Diego a la fuerza.
-¿Qué quiere, Pizarro?
-¡Va a firmar el documento, sí o no! Si lo hace, lo dejaré en paz lo que queda de la noche.
-¡La verdad, Pizarro… es que no le voy a firmar ninguna mentira! –y le sonríe a pesar del dolor.
-¡Soldado! La sal –y empieza a echársela sobre la herida- don Diego De La Vega…. Usted está dormido pero la sal lo va a ayudar a despertar, cuando sienta como le quema las heridas se le va despejar la mente y va a recordar que usted es El Zorro y terminará firmando su confesión.
Diego grita de manera escalofriante.
*
Casa Gobernador.
El padre pide hablar con Esmeralda a solas- ¡No puedes hacer, eso, hija! Él puede.
-Usted estuvo en la prisión, y vio como lo torturaban salvajemente… ¡y ningún hombre, por más fuerte que sea, puede soportar eso! ¡lo van a matar!
-¡No hagas nada!
-¡Dígale que me perdone, padre! –Esmeralda llora con desesperación- ¡dígale que lo amo con toda mi alma! Que nunca lo voy a olvidar y que nunca amaré a otro hombre como a él en la vida!
El padre la abraza-¡Hija! Yo lo sabía… ¡por algún motivo, él te había escogido a ti! Eres una mujer sensible, una mujer capaz de sacrificio… tú eres… ¡una digna esposa para El Zorro! Pero escúchame… no va a ser necesario llegar a eso… yo lo voy a hacer sacar de esa prisión y tú no te vas a tener que casar con ese canalla de Montero.
-¡Gracias, padre! –le agradece llorando- ¡gracias por estar conmigo en estos momentos!
-¡Claro que estoy contigo!
En ese momento llega Montero acompañado de Fernando, Mariángel y Olmos…y otros empleados.
-¡Lo mismo digo, padre Tomás! –Montero- ¡esta noche usted será testigo de la legalización de mi boda con Esmeralda! Y mañana usted nos casará en su iglesia.
-¡Sí, y debo hacerlo porque me lo ordena la Santa madre Iglesia Católica! Pero usted va a pagarle a Dios… ¡usted y todos los que están de acuerdo con esta injusticia!
Fernando baja la mirada, extrañamente conmovido.
Mariángel sonríe sin vergüenza.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro está muy preocupado- ¡Diego debe estar pasándola muy mal! Espera que me levante de esta cama y le haré pagar a Montero todo lo que me ha hecho… ¡yo también le voy a hacer ver que tengo poder, en esta ciudad!
Almudena lo calma, y se preocupa que recaiga-¡Tengo que reconocer que Yumalai te curó con su medicina!
-Lamento mucho no haberte dicho la verdad sobre Yumalai –se disculpa- ¡pero entiéndeme…. Para mí era muy difícil decirte que Yumalai era la india que había tratado de matar a Fernando! Lo siento mucho.
-¿Por qué la sigues ayudando? A pesar de lo que hizo por ti sigue siendo una mujer muy peligrosa.
-¡Ella es de la misma raza, de la misma tribu que Regina… que en paz descanse! Fueron exterminados Almudena… intentaro…
-¡Dime la verdad! –Almudena se pone tensa- ¿Fernando tuvo que ver con eso?
-¡Lamento mucho decirte esto Almudena!... tú sabes que Fernando es mi amigo… ¡cometió crímenes horribles contra los indios de esta tierra! Yumalai entiende que tiene que vengar a su sangre pero yo te prometo que eso nunca más va a ocurrir.
Almudena se queda apenada y sonríe triste- ¡Eres muy noble y generoso! Por eso te amo… no veo la hora de casarme contigo… mi amor –le besa la mano.
Pero Alejandro no sonríe, mira preocupado.
*
Cocina.
-¡Desobedecí a mi padrino y el destino me castigó! –Yumalai.
-¡Tienes suerte porque don Alejandro nos ha pedido que te cuidemos y protejamos y eso vamos a hacer! –le recrimina Dolores- ¡pero no tientes al diablo!
-¿Qué quiere decir con eso?
-¡Yo visto cómo te mira don Alejandro!... y tú… cómo correspondes a esa mirada.
Yumalai desvía la mirada.
-¡Don Alejandro está comprometido con doña Almudena Sánchez! ¿está claro?
-¡Esa mujer es la hermana de un solo ojo! Don Alejandro no se puede…
-¡Sí se puede casar con doña Almudena Sánchez! A pesar de que ella es la hermana de ese demonio… ¡es una mujer fina, educada, de las mismas costumbres que don Alejandro! Así que no te equivoques y sácate esas ideas de la cabeza –dice sabiamente.
-¡don Alejandro es mi señor, Dolores! Y él me salvó la vida, así que tengo que cuidarlo.
-¿Te salvó la vida y tienes que cuidarlo? ¿o conquistarlo… Yumalai? –le reclama- ¡don Alejandro, cuándo te mira a ti, no te está mirando a ti sino a su difunta esposa! –le recuerda enojada- ¡a doña Regina que en paz descanse! Puede que suene muy duro lo que voy a decirte pero si en verdad quieres a don Alejandro, tienes que irte de esta casa… ¡tienes que dejarlo tranquilo para que él pueda casarse con doña Almudena Sánchez! ¿me entendiste? –y se marcha enojda.
*
Iglesia.
-¡Esas acusaciones no son ciertas, por favor créame! –ruega María Pía.
El cardenal le hace arrodillarse frente al altar- ¿Juras por Dios, nuestro señor y por Jesucristo su hijo único, que tú María Pía De La Vega jamás has tenido relaciones carnales con el Gobernador?
María Pía recuerda su rechazo a Fernando- ¡Yo lo juro, por Dios nuestro señor y su hijo Jesucristo, que yo María Pía De La Vega sigo siendo dueña de mi virtud! ¡lo juro!
*
Casa Gobernador.
El juez lee: “Y es por eso que yo como Juez elegido por la Corona de España doy fe que desde este momento son marido y mujer, la señora Esmeralda Sánchez y el señor Ricardo Montero, se firma para los efectos legales ante testigos, aquí en nuestra ciudad de Nuestra Señora de Los Ángeles” ahora usted, comandante.
Mariángel feliz.
Montero mira a Esmeralda… ¡y firma!
-Señora, por favor firme aquí.
Esmeralda se queda quieta.
Fernando la mira y extrañamente conmovido… baja la mirada.
(Es extraño…
Esmeralda mira a Montero… y luego… al padre que le dice que no con la cabeza.
Montero se acerca- ¡Querida, por tu bien, en estos momentos no te vayas a echar para atrás! Porque te juro por Dios, que tu querido Diego De La Vega no pasará vivo de esta noche –y no puede evitar un sarcasmo.
Muy cerca- ¡Veo que se salió con la suya, señorita Mariángel! –susurra Olmos.
-¡Yo siempre consigo lo que quiero, Olmos! No se le olvide –sonríe.
Esmeralda recuerda la tortura de Diego
y luego mira la pluma, la toma… ¡y FIRMA! Llorando.
(:eek:
Fernando está extrañamente dolido, casi llorando.
-¡Muy bien! Ahora los testigos, señor Gobernador… tenga la bondad.
Fernando llega y los mira y luego… ¡firma!
-Señorita Mariángel.
Mariángel sonríe al firma.
-¡Muy bien! Gracias – el juez- ¡entonces los felicito! Que sean muy felices, puede besar a la novia.
-¡Bravo! –grita Mariángel y aplaude- ¡bravo!
Y de pronto Fernando la mira con rabia a Mariángel.
El juez también aplaude.
Montero trata de besarla pero Esmeralda le pone la mejilla.
-¡Yo me retiro! Es muy tarde –el juez.
-¡No, señor juez! Vamos a brindar… Cecilia, Hortensia… ¡la champagne!
-¡Bien, señoras, señores! Brindemos por la felicidad… -Montero- ¡mañana, el padre Tomás me casará en su Iglesia! Pero hoy Esmeralda y yo legalmente somos esposo y mujer… ¡salud!
-¡Salud! –responde únicamente Mariángel.
-¡Querida! ¿te sucede algo?
-¡Ya conseguiste lo que querías! No voy a seguir con esta farsa.
-¡Esmeralda! –le recuerda Fernando- no te conduzcas como una niña malcriada.
Pero Esmeralda le escupe todo su dolor- ¡Usted debe estar muy feliz! Porque al fin se libró de mí –y se marcha corriendo.
Fernando se queda… extrañamente triste.
-¡Permiso! Deben ser los nervios… voy a hablar con mi hermanita –Mariángel.
Y otra vez Fernando la mira de mala maneras.
El padre Tomás está desesperada.
*
Habitación de Esmeralda.
-¡Diego, ojala entiendas lo que estoy haciendo! Aunque me case con el miserable de Montero nunca dejaré de amarte… ¡nunca! –y empieza a llorar de vuelta.
-¡Muy bien, Esmeralda! –entra con triunfo Mariángel- ¡veo que al fin estás siendo muy sensata! Tu boda con Montero en parte alivia el daño que nos has causado.
-¡Vete de aquí, Mariángel! –le grita- ¡no tengo animo para tu veneno!
-¿Veneno, yo? Que injusta eres… vengo a felicitarte y me atacas como una fiera herida… ¿Por qué no lo ves de esta forma? ¡ya eres rica y ahora tendrás como esposo al comandante militar de esta ciudad! ¡serás una señora muy respetada!
-Y tú estás muy feliz porque al fin… ¡Diego quedará libre para ti!
-¡Tú lo dijiste, querida, no yo! –sonríe- sinceramente pienso que no te mereces la suerte que tienes, pero al menos pronto saldrás de nuestras vidas.
-Al fin te sinceras… ¿Por qué eres tan baja y tan sucia?
-¡Estás muy equivocada! Y para que veas el cariño que te tienen tu media hermana personalmente me voy a encargar de cada detalle de tu boda para que todo sea perfecto y nada empañe tu felicidad… ¡ni la mía!
-¡Gracias por quitarte la máscara! ¿pero sabes qué? Yo siempre supe de tu envidia, de tu falsedad… ¡sólo le pido a Dios que haga justicia! Contigo y con Montero.
Mariángel ríe a carcajadas- ¿Dios, de qué Dios estás hablando? ¡del mismo que mañana va a bendecir tu boda con Montero! Porque ese Dios me encanta… siempre hace justo lo que a mí me interesa –y se marcha.
*
Prisión.
Pizarro sigue torturando a Diego- ¡Voy a matarlo, voy a arrancarle toda la piel! ¿eso quiere?
-¡Pizarro! –susurra Diego con dolor- ¡puede hacer conmigo lo que quiera pero jamás le voy a firmar esa confesión! Porque yo no soy El Zorro.
-¡Muy bien! Don Diego… ¡vamos entonces a cambiar el método de tortura –y se pone un guante con hierros.
Diego ríe y luego se desmaya.
-¡No! Lo necesito despierto para que sufra –y lo moja pero Diego no reacciona.
*
Un nuevo día.
Almudena entra a la habitación de Esmeralda y la encuentra en cama mirando a lo lejos.
-¡Mariángel me acaba de decir que tú anoche…!
-¡Sí, sí… anoche acepté ser la esposa del comandante Montero y firmé ante el juez Quintana! –dice sin sentimientos.
-¡Pero eso es una locura mi amor! ¿Por qué lo hiciste?
-¡Montero me lo exigió a cambio de liberar a Diego de ese horrible lugar dónde lo tiene!
-¡Fernando ya le había prometido a Alejandro que pondría en libertad a Diego! ¡no tenías por qué sacrificarte!
-¡Él no va a cumplir su promesa, tía! Anoche me di cuenta que su odio hacia mí no tiene limites.
-¿Por qué lo dices?
-¡Él estuvo anoche ahí! Está de acuerdo que me case con Montero.
-¡Qué, eso no puede ser! ¿qué le pasa a Fernando? –y luego se asusta- ¡Esmeralda, pero igual no nos podemos dar por vencidas!
-¡Ya no hay tiempo, tía! Montero está torturando a Diego –llora- ¡ayer me obligó a ver el horrible estado en que lo tienen en esa prisión! Y si no accedía a casarme con él a esta hora ya estaría muerto.
(Pero cómo sabe que Montero va a cumplir su promesa
-¡Dios mío! Eso es una crueldad, Esmeralda.
-¡No me arrepiento por lo que hice, tía! Porque lo amo… ¡y aunque sea la mujer más infeliz de este mundo, no me importa! –llora- ¡con tal de saberlo vivo! ¡vivo! –y la abraza desesperada.
*
Prisión.
Montero llega a tiempo de ver Diego llevado en andas- ¿Firmó?
-¡No, mi comandante! Y le aseguro que no tuve clemencia con él.
Tiran a Diego en el catre.
-¡Fuera! –echa a los soldados- ¡quien lo iba a imaginar! Hace unos días, don Diego era un hombre respetado de Nuestra Señora de Los Ángeles, y ahora míralo, un guiñapo humano… ¡un pobre diablo!
Diego gime.
-¡Cuántas cosas perdió don Diego! La libertad… ¡la mujer que amaba! –y le anuncia -¡porque esa mujer ahora es mi esposa! ¿sabes Pizarro? –sonríe feliz- ¡anoche me casé con Esmeralda ante un juez!
-¡Enhorabuena mi comandante! Esa unión le va a favorecer en sus planes.
-¡Eso es correcto! Nada nos detendrá… hoy mismo será la boda religiosa… ¡necesito que ordenes que arreglen todas las calles! –mientras Diego sigue inconciente- ¡quiero música, fuegos artificiales y un pregonero que esté anunciando este acontecimiento!
-¿Y qué hago con él? –Pizarro práctico - ¿lo sigo interrogando?
Montero lo mira con desprecio- ¡No, no lo tortures más! A este imbécil lo necesito vivo… -y se acerca y le susurra- ¡el que me preocupa ahora es don Alejandro! ¿Ya está avanzado lo que te pedí?
-¡Ya tengo listas a las personas que lo van a eliminar!
-¡Perfecto! Después de la boda… lo dejas libre… ¡ese fue el acuerdo que tuve con mi adorada esposa!
Pizarro lo mira de manera extraña- ¡Comandante, si me permite con todo respeto… usted no tiene por qué cumplirle a esa mujer!
Montero sonríe- ¡Claro que no! Lo dejamos libre… ¡pero después de falsificarle su firma par la confesión! Y cuando así sea… que tengamos esos cargos… ¡lo detendremos nuevamente y ahí tendremos la excusa para fusilarlo!
*
Casa Gobernador.
-¡Me sentí tan impotente! Ya mi suerte está echada y voy a cumplir con mi destino.
-¡Esmeralda, yo entiendo por qué lo hiciste! Pero tú has pensado en Diego… ¿lo que va a sentir cuando te vea casada con este miserable? –Almudena le dice con razón.
-¡Pues tendrá que aprender a vivir con eso! –llora- ¡y entenderá que lo hice para salvarle la vida!
-¡No! Me rehúso… no puedo permitir que cometas esta locura, Esmeralda… ¡Montero es un hombre despiadado, no conoce la misericordia, no tiene nada de nobleza!
-¡Tía, prométeme que no vas a decir ni a hacer nada! –le ruega Esmeralda- ¡hasta que me case con Montero y Diego esté a salvo!
Y le ruega una y otra vez hasta que Almudena le promete no hacer nada.
*
Hacienda De La Vega.
Yumalai descubre a Alejandro que trata de ir a buscar a Diego- ¡La herida puede volver a sangrar es muy peligroso!
-¡Diego está en manos de Montero, él es capaz de matarlo! Ayúdame a montar a mi caballo… ¡usted no se encuentra bien!
-¡Es una orden Yumalai! –pero de pronto se siente mal y pierde el conocimiento.
*
Casa Gobernador.
Mariángel entra a la habitación de Esmeralda con su vestido de novia, con Catalina.
Esmeralda la mira con odio- ¡Ya déjame en paz, Mariángel! ¿qué quieres Mariángel?
-Disculpa querida amiga… una novia siempre debe verse feliz.
Y se marcha con Catalina.
Esmeralda se queda llorando.
*
Prisión.
El Sargento García le lleva comida a Diego y le da de comer- ¡Usted se arriesgó a traerme al padre Tomás! Y hoy me trae alimentos.
-No me lo agradezca a mi… el que ordenó alimentarlo fue mi comandante Montero.
-¿Qué? No entiendo… su comandante me mandó azotar hasta la muerte y ahora me manda alimentar… ¿qué está pasando?
El Sargento García ríe- He notado a mi comandante de muy buen humor… ¡es un día muy especial para él… porque se está organizando una celebración por todo lo alto, señor!
Diego lo empieza a mirar con horror- ¿Una celebración? ¿qué puede celebrar?
-¡Mi comandante Montero se va a casar con la hija del Gobernador, la señorita Esmeralda!
Diego se queda de piedra y se desespera- ¿está seguro de lo que me dice, García?
-¡Por supuesto, no se habla de otra cosa! Hay ambiente de fiesta, están arreglando las calles… y dentro de muy pocas horas… mi comandante Montero se casará con la señorita Esmeralda Sánchez en la Iglesia de la Ciudad.
-¡Así que ese miserable lo consiguió! –y de pronto toma fuerza y sale corriendo por la puerta que García dejó abierta- ¡Montero no se va a salir con la suya! Voy a detener esa boda así me cueste la vida.
El Sargento García sale detrás- ¡No me haga eso! Soldados a mí.
*
Pizarro está organizando a los soldados- ¡su gente va a ser la guardia de honor en la boda de mi comandante Montero!
En ese momento ve a Diego que huye- ¡No disparen que lo quiero vivo! Soldados –grita Pizarro.
Diego toma un balde de aceite y se echa encima.
-Don Diego, por favor no me haga eso…fue mi culpa capitán.
Pero los soldados no pueden hacer nada contra Diego porque está muy… deslizable… y toma un caballo.
*
Casa Gobernador.
Catalina ayuda a Esmeralda a vestirse y habla y habla.
-¡No le hagas arreglos al vestido! No los necesita.
-¡Te entiendo! –ríe- en la noche de bodas, lo menos importante es el vestido, lo importante es cómo se lo quiten a una… ¿verdad?
-¡Sal de mi cuarto ahora mismo! –le grita Esmeralda- ¡estoy cansada de escuchar tus impertinencias! ¡harta!
Catalina se marcha ofendida.
Al quedar sola -¡Diego! Lo nuestro fue tan hermoso que parecía un sueño ¡un sueño del que no debí despertar jamás! Nunca mi amor.
*
Diego… negro y sucio huye de los soldados… en un momento dado… baja del caballo y lo deja galopando… los soldados siguen al caballo.
*
Prisión.
-¡Pizarro, siempre me he preguntado por qué nunca sonríes! –filosofa Montero- ¡deberías de hacerlo!
pero Pizarro no sonríe.
-¡Sonríe! La suerte está de nuestro lado.
-¡Comandante! Tenemos problemas.
-¿Tenemos? ¡no! Tienes… ¡el día de hoy no me voy a dedicar a trabajar! –se niega- ¡así que tú te harás cargo de la ciudad?
Pizarro calla.
-¿No dices nada? –se arregla el uniforme- ¡está bien, así está mejor! Ahora bien… ¿las callas están adornadas?
-¡Se trata de don Diego De La Vega!
-¡Lo mataste! –concluye Montero- ¡Cuantas veces tenía que decirte que lo necesitábamos vivo! Pero en fin… ¡ya está muerto!
-No se trata de eso comandante.
-¿Entonces?
-¡Diego De La Vega… escapó de la Prisión del Callao!
Montero pierde la sonrisa.
*
Los soldados se dan cuenta del engaño.
*
Iglesia.
El cardenal recrimina a Suplicios.
-¡Yo no le mentí su eminencia!
-¡Su imaginación enfermiza no tiene limites, hermana!
-¡El bienestar de mi comunidad! –llora- ¡jamás le he mentido!
-¡Te ordeno tres días de penitencia y recogimiento! Es una vergüenza para esta comunidad y para la iglesia.
Suplicios corre y encuentra a María Pía- ¡Convenció al cardenal! Usted es una falsa… ¡usted es una…! –y trata de pegarle.
-¿Fuiste tú? ¿Por qué me hiciste esto, qué te he hecho a ti?
-¡No puedo creer que sea tan cínica, María Pía, no me engaña, aquella noche en esa cabaña, yo lo vi todo! –llora- ¡vi como usted y el señor Gobernador se revolcaban en la inmundicia de la lujuria y el pecado! No me engaña… ¡usted es la amante del Gobernador!
*
Diego sigue huyendo, descalzo y llega hasta un acantilado… ve a los soldados… ¡y luego salta y cae para abajo!
Los soldados no pueden creerlo- ¡Debemos encontrar su cadáver!
*
Hacienda De La Vega.
Dolores le cuenta que Alejandro se desmayó al tratar de ir a buscar a Diego.
-¡Nuestras tragedias no terminan, Dolores! Anoche el desgraciado de Montero obligó a Esmeralda a casarse con él.
-¡Dios mío! ¿pero como?
-¡El canalla la llevó a la cárcel!... ella vio… -y calla.
-¡Dígame la verdad, señora… que vio! –Dolores llora- ¿estaban torturando a mi Dieguito pa-mi? ¡ese miserable de Montero!
-¡Lo siento tanto, tanto, pero sí… lo están torturando para que confiese que él es El Zorro!
-¡No! No le pueden estar haciendo esto a mi muchacho.
*
Diego sigue huyendo y de pronto se detiene a descansar y recuerda a Esmeralda.
Corazón, solitario soy
Y venga a desatar tu amor.
*
Prisión del Callao.
Fernando entra a la prisión- ¡Vengo a inspeccionar las mazmorras! –ordena y les pasa una carta escrita.
-¡Todo en orden, señor! Si quiere lo acompañamos.
-¡No es necesario! ¿Dónde está?
-¡Señor! La orden que tenemos es cuidar su seguridad… ¡a la prisionera la tenemos encadenada, señor, pero lo puede atacar en cualquier momento! Es una maldita loca.
-¡No vuelvas a llamarla loca, imbécil! ¡esa mujer trátala con respeto! –le grita.
-¡Sí señor! Aquí tiene las llaves… es el calabozo al final del pasillo.
-¡Vale mil veces más que tu maldita vida! ¿entiendes? –dice con disgusto Fernando.
Los soldados se miran.
-¡Quiero hablar a solas con ella! –ordena- si los veo a diez pasos de ese calabozo los mando ahorcar.
Los soldados huyen.
*
Misión.
Suplicios persigue a María Pía que llora- ¿Qué le pasa hermana María Pía? ¿huye a la verdad, va a ser capaz de negarme que usted se revolcaba llena de lujuria con el Gobernador en esa cabaña?
-¡Lo que tu viste no es lo que tú crees! –le suplica.
-¡No! Que no… usted no me va a convencer que es mentira… ¡yo conozco su horrible secreto!
-¡No sabes lo que estás hablando!
-¡Yo creía tanto en usted! Yo quería ser como usted, hermana –llora- me pasaba horas alabando sus virtudes delante de las demás hermanas, me sentía inferior, poca cosa… ¡tan sucia! Y ahora me doy cuenta que usted es peor que yo, hermana.
-¡No te permito que me sigas insultando así! Porque tú no sabes lo que yo estoy pasando.
-¡Usted es baja, eso es lo que es usted una baja! –le grita- ¡cuantas veces le dije que esa voz que yo escuchaba era real y usted me lo negaba! Porque a ese demonio usted lo encerraba en este recinto sagrado.
-¡No es cierto!
-¿Cuántas veces, María Pía, escuché la voz del Gobernador pensando que era el maligno? ¡Cuando el único demonio que hay aquí se apoderó de usted y la hizo suya! Usted es una hija del mal…
-Por favor cállate… ¡no sabes lo que dices?
-¿Cuántas veces ha profanado su propia celda María Pía? ¿Cuántas caricias inmundas esconden estas paredes? Usted no es más que una cualquiera… ¡una perdida!
María Pía le abofetea.
Suplicios la mira de pronto sería- ¿Sabe? ¡yo nunca me acosté con mi hermano! Nunca me acosté con mi hermano… ¡eran fantasías de mi mente, sucias! Y me sentía tan miserable por eso… aquí vine a limpiarme… ¡y resulta que yo puedo ser más limpia que nunca todas ustedes! Por eso… así el cardenal nos consagre no voy a permitir que usted dirige mi vida ni la de esta comunicad, María Pía… ¡eso jamás!
*
“La Comandancia General avisa que en una serie de investigaciones se dio con la captura de don Diego De La Vega, a quien se le acusa formalmente de ser un delincuente, más conocido como El Zorro”
Catalina escucha.
*
Iglesia.
El padre Tomás le pide a Bernardo que se prepare y que llegue en plena ceremonia y que Montero no se pueda casar con Esmeralda- ¡Lo más importante! Diego quedará como inocente… ¡la vida de Diego está en tus manos!... Y la de Dios.
*
Campamento gitano.
Azucena tira las cartas y dice que algo muy malo va a pasar.
En ese momento llega Diego- ¡Por favor, ayúdenme! –y se desmaya.
Todos corren a socorrerlo.
Renzo lo ve llegar y frunce el entrecejo.
*
Prisión.
Montero es una furia- ¡Cómo Pizarro! Explícamelo… ¿Cómo ese desgraciado pudo escapar de mi prisión, cuando se supone, es la más segura de la región?
-El Sargento García fue a llevarle comida como usted ordenó y el imbécil dejó la puerta abierta y don Diego aprovechó para escaparse.
-¿Y en mi prisión no hay más puertas, mas guardias? –furioso- ¿Por qué no lo detuvieron?
-¡Porque don Diego… hizo algo insólito… ridículo!
-¡El ridículo es lo que estoy haciendo yo! Por favor… dígame Pizarro… ¿qué fue lo que hizo? ¿consiguió un arma, tomó un rehén? ¡explícalo!
Pizarro mira a lo lejos- ¡Accidentalmente se bañó el cuerpo de grasa! Unos soldados se encontraban arreglándole el eje a una carreta… ¡él aprovechó para embarrarse todo el cuerpo de ella y no lo pudimos atrapar!
-¿Y por qué no le dispararon, cómo llegó a la puerta?
-¡Yo di la orden que no le dispararan, mi comandante! –reflexiona- Si lo matamos sin haber obtenido su confesión nos podemos meter en problemas.
Montero que le iba a gritar se calla.
-¡Desafortunadamente… en ese momento estábamos haciendo el cambio de guardia y la puerta estaba abierta! Él aprovechó para escaparse en un caballo que se encontraba afuera.
-¡Maldita sea, Pizarro! Que caiga un rayo y los mate a todos por ineptos… ¡y se supone que son los hombres que me rodean! –lo desprecia- ¡buenos para nada, inútiles!
Pizarro no mueve un músculo.
-¡Un letrado, un infeliz, se te escapó de las narices, Pizarro!
-Estamos tras él mi comandante, además no creo que pueda llegar muy lejos con las heridas que tiene… fui a pregonar su culpabilidad por toda la ciudad para que nadie lo ayude.
-¡Bien, Pizarro! Vaya y encuéntrelo, que es su responsabilidad –se sienta- ¡se lo advierto, si ese hombre sigue libre corre peligro mi matrimonio! ¡muévase!
-¡A la orden, mi comandante! –se marcha.
-¡Maldito Diego De La Vega! Cuando te atrape… ¡yo mismo te mataré!
(Wow!! La novela GENIAL!!
)
*
FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
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