Z027 - TRISTE SEPARACION – martes 20 de marzo de 2007

EZ - Con Christian Meier y Marlene Favela

Moderator: Mabou

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Mabouchita
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Z027 - TRISTE SEPARACION – martes 20 de marzo de 2007

Postby Mabouchita » Sun Apr 01, 2007 5:48 pm

CIBERCUATES!! ANIMENSE!!! COMPREN MABOUCHITAS!!!

Son divinas!! (se los digo modestamente :D :D )



Hagan click en la foto para verlas mejor :D



*
Caserna militar.
Esmeralda se escabulle hasta las habitaciones de Montero y lo enfrenta.

-¡Vaya, vaya! –Montero se sorprende- ¿a quien tenemos aquí? ¡nada menos que a mi querida esposa, Esmeralda Sánchez de Montero… déjame felicitarte! –la mira con burla y sin miedo- ¡la escapatoria que realizaste al lado de Diego De La Vega en la Iglesia fue sorprendente! –y luego mira con desprecio el minúsculo revolver con el que lo apunta- ¿qué piensas hacer con eso? ¿Quedar viuda por segunda vez?
Esmeralda calla pero lo mira con rabia.
-¡Dónde está el cobarde de Diego De La Vega! Ya sé… te mandó a realizar lo que él no es capaz de hacer –y avanza hacía ella.
-¡Si da un paso más le juro que estoy dispuesta a dispararle!
-Mucho cuidado, Esmeralda, si me matas tú también morirás porque enseguida subirán mis soldados y te atraparan… ¡dejemos una vez por todas esta estupidez!
-¡Usted no entiende, Montero! –le dice con fuego en la mirada- ¡pero hoy soy una mujer que está dispuesta a todo! Mi padre dice que soy una loca, y sabe qué… ¡es verdad, porque no mido las consecuencias de mis actos cuando se trata de defender la vida de la gente que quiero! –y luego de una pausa- ¡Sé de los desmanes con la familia De La Vega y sé que lo hace para presionarnos a Diego y a mí y he venido a ponerle fin a todo esto!
-¡Se ve que quieres mucho a Diego De La Vega cómo para enfrentarte a mí de este modo!
-¡Por él estoy dispuesta a dar mi vida! Pero si usted se empeña en separarnos y en hacerme la vida más miserable de lo que la he tenido, entonces ya nada me importa… ¿escuchó Montero? ¡nada! A usted y a mí sólo nos espera la muerte.
*
Hacienda de La Vega.
Mientras Alejandro dormita malherido.
Diego está enojado- ¡Lo que hizo Esmeralda es una locura, Bernardo! Ella no tenía que sacrificarse por nosotros… yo habría podido solucionarlo… -Bernardo le hace señas - ¡lo sé! Esmeralda es capaz de cualquier cosa y si se llevó ese encendedor pensando que es una pistola de verdad, podría terminar muerta! –reflexiona- ¡tengo que hacer algo!

(pero no se mueve :???: ok... no es que apoye lo que haya hecho Esmeralda pero la agilidad de Diego para ir a buscarla deja mucho que desear)

-¡Diego! –lo llama Alejandro- ¿sucede algo?
-¡Papá… no… todo está bien! -le miente.
-¡Estoy harto de guardar cama! Quiero defender mi hacienda de los abusos de Montero, ahora mismo voy a sacar a esos soldados de aquí.
-¡No, papá! Vas a descansar y guardar reposo y cuando te recuperes harás lo que quieras.
-¡Tienes razón! Ya llegará el momento de enfrentar a ese miserable de Montero.
-¡Claro que sí!
-Después de lo que hiciste ese hombre está dispuesto a matarte.
-¡Lo sé, papá! –suspira cansado- ¡y no te preocupes por mí! Yo voy a estar bien.
*
Casa Gobernador.
Suplicios insiste que Fernando le envíe un mensaje de vuelta a la hermana María Pía.
-¡Qué sea ella la que ponga la hora y el lugar del encuentro! –le dice Fernando a Suplicios.
Pero Suplicios quiere más -¿Eso es todo?
-¡No sé que otra cosa responderle! –se fastidia Fernando y la mira con sospecha- ¡además, me sorprende mucho que tenga usted tanto interés en esto!
-Déjeme explicarle, sé que no lo va a entender… pero la hermana María Pía está incomunicada en un retiro espiritual, no puedo darle personalmente la razón.
-¡Si la hermana está incomunicada! –y le muestra el papel- ¿Cómo hizo ella para darle este recado?
Suplicios tartamudea- ¡Fue antes que estuviera internada!
Fernando la mira cada vez con más sospechas.
-¡Es importante que usted le mande por escrito un mensaje! –insiste Suplicios.
Fernando duda- ¡No quiero meter en problemas a la hermana María Pía! Será mejor que esperemos que salga de eso… ¿Cómo se llama? Clausura.
-¡Retiro espiritual! –le corrige- ¡yo sé por qué se lo estoy diciendo! Yo sé que ella necesita verlo con suma urgencia… si le va a escribir un mensaje mejor lo hace ahora porque después puede ser demasiado tarde… ¡la hermana María Pía está esperando ansiosa su respuesta!
*
Hacienda de La Vega.
Almudena les hace preparar una deliciosa comida a los soldados para que Diego pueda escapar.
-¡Sargento García! A pesar de las circunstancias, les mandé preparar la cena.
El Sargento García se deshace en agradecimientos.
-¡Pollo en mole! –dice Dolores- ¡cerdo en salsa de pipianne! Arroz rojo y unas tortillas deliciosas, calientitas para hacer unos ricos taquitos.

(qué rico!! :grin: le voy a pedir al Tio Quico que nos haga la receta!!)

El Sargento García casi se desmaya de la emoción- ¡Taquitos! Qué bueno sería acompañarlas con una exquisita botella de vino de la cava personal de don Alejandro.

(jajaja :D que salidas!!)

-¡Quien sabe! –Almudena abre los ojos como platos- ¡Dolores puede hacer milagros! Atiéndalos en la cocina.
Y todos los soldados con el Sargento García van corriendo a la cocina.
*
Casa Comandante.
-¡Saque papel y pluma que voy a dictarle! –ordena Esmeralda.
Montero lo hace.
-¡Va a escribir la orden de libertad de Diego De La Vega! Ya no va a ser el sospechoso de ser El Zorro y se le pedirán disculpas publicas a él y a su padre por haber manchado su honra.
-¡Estás loca, Esmeralda! Yo jamás voy a dar esa orden, jamás.
Pero Esmeralda lo apunta mejor- ¡Lo hará y se lo voy a poner todavía más fácil, Comandante! Debe quedar muy claro que en el intento de Diego por rescatarme de la Iglesia actuaba el impulso de un hombre celoso y que queda perdonado por usted.
-¡Ya me cansé de esta estupidez! –se levanta- ¡no haré…!
-¡No se mueva o le disparo!
-¡No te creo capaz!
-¡De un paso más y éste será el fin para los dos!
-¿No has pensado, Esmeralda? Que aunque yo firme esta orden es más probable que no la cumpla… ¿qué vas a hacer? –se burla- ¿tenerme amenazado por el resto de la vida?
-¡Si usted cumple y mañana con la primera luz del día se hace publico este documento… entonces yo haré un trato con usted!
-¿Un trato? –se interesa- ¡siéntate, soy todo oídos! –sonríe complacido.
*
Hacienda de La Vega.
Diego sale de mala cara.
-¡Diego, abajo comen los soldados, aprovecha y te escapas para que te encuentres con Esmeralda! -Pero Diego no se mueve- ¿ocurre algo?
-Será mejor que te lo diga de una vez… ¡Esmeralda huyó! Se fue.
-¿Y adonde se fue? –se horroriza.
-¡Me dejó una nota! Pensó que ella podía arreglar los problemas sola y se fue a la casa de Montero.
-¡No puede ser!
-¡De haberlo sabido antes! Yo la hubiera detenido pero es que…
-¡Tiene que haber alguna manera de alejarla de ese hombre! Es un asesino y le puede hacer daño.
-¡Yo lo sé y por eso me la llevé de la Iglesia para liberarla de él, precisamente! –está triste- ¡pero yo no sabía que antes se había casado con él ante un juez! Y todo por salvarme la vida.
-¡No te puedes dar por vencido! Tienes que luchar por ella.
-¡Yo lo sé! y sé que ella hace esto porque me ama y porque los ama a ustedes… ¡y no nos quiere ver sufrir!
-Ahora te puedes escapar.
-¡Sí, lo haré! –pero no se mueve- ¡primero quiero ir a mi habitación y pensar un poco las cosas y luego me escapo por la ventana!
Almudena lo mira sorprendida.
*
Casa Montero.
-¡Crees que voy a volver a caer, Esmeralda! No seas ingenua, no te equivoques conmigo –ríe Montero- ¡ese trato que me propones no te lo creo!
-¿No es eso lo que quiere, Comandante? ¿no me hizo firmar ante el juez? ¡ante la ley soy su esposa y como tal…! –y le cuesta continuar- ¡estoy dispuesta a vivir con usted!
-¿Estás segura de lo que dices? ¡porque tendrás que renunciar a Diego De La Vega! No voy a permitir que me engañes con él.
-¡Usted no me conoce, Comandante! Pero yo soy una mujer decente y estoy dispuesta a respetarlo como esposa… aunque usted no se lo merezca.
-¡No lo sé! –pero duda- ¡no sé que pensar! Tú eres muy astuta, Esmeralda… ¿qué tal si tratas de escapar cuando te de lo que tú quieres?
-¡No lo haré! –le promete- ¡ya sé lo cruel y despiadado que es usted y se puede desquitar con mi familia o con la de Diego! Pero escúcheme muy bien, Comandante, aunque todo esto comenzó como un miserable chantaje de su parte… con el dolor de mi alma… ¡estoy dispuesta a ser su esposa… pero sólo si acepta mis condiciones!
*
Hacienda de La Vega.
Diego decide ir solo a buscar a Esmeralda.
-¡El Zorro no sería de ayuda ahora! –le dice a Bernardo- ¡me pondría en evidencia! Yo sé que Esmeralda me pidió que no hiciera nada, pero no le voy a cumplir… ¡no sé qué voy a hacer! –le grita- ¡lo único que sé es que no me voy a quedar con los brazos cruzados mientras Montero se aprovecha! –y mira por la ventana- ¡es de madrugada, así que me voy a lo de Montero de una vez!

(bueno... :-? ya era hora )
*
Iglesia.
Mientras cenan, el cardenal un banquete de pollo y taquitos, le dice al padre que la hermana María Pía tiene posibilidades de ser la Madre Superiora, pero le dice que una interna la acusó de haberla visto en actos lujuriosos con el Gobernador.
-¡Eso es una gran mentira! –el padre- ¿no será que la persona que le dijo eso quiera obtener el puesto de madre Superiora del convento?
El cardenal dice que ya pensó eso, pero que tiene dudas- ¿Cree usted que la hermana María Pía sigue enamorada de don Fernando Sánchez de Moncada?
El padre lo mira y calla.
*
Casa Montero.
-¡Querida, deberías tener más confianza en mí, ya que estamos haciendo un trato tan amigable dónde vamos a salir beneficiados los dos! ¿así que por qué no bajas eso que se puede disparar?
-¡Gracias por el consejo, pero así estoy cómoda! –y toma el documento que Montero acaba de escribir- ¡la ordenanza está en los términos que quería… pero falta su sello militar!
-¡Ay! Qué descuido –y lo vuelve a tomar y lo lacra.
-¡Muy bien! Llame a uno de sus soldados y que le entregue eso a Pizarro, que él se encargue de la proclama mañana.
-¡Soldado Fuentes! –grita Montero y suspira cínicamente- ¡las cosas que uno termina haciendo por amor a su esposa!
-¡Guarde sus comentarios! Y mucho cuidado con decirle algo al soldado porque le va a pesar.
El soldado entra y se queda asombrado- ¡A sus ordenes, mi Comandante!
-¡Soldado, entréguele esta orden al Capitán Pizarro! –ordena Montero- ¡dígale que tiene que cumplir con su promulgación publica en la plaza a primera hora y que debe obedecer absolutamente todo con lo que está escrito!
-¡Sí señor! –y se marcha.
Montero saca una botella de vino para festejar- ¿Cuánto tiempo más me seguirás apuntando? Se está haciendo de madrugada, sentirás sueño.
-¡Aquí nos vamos a quedar hasta que amanezca y se haya leído la ordenanza en la plaza de la ciudad!
*
Hacienda de La Vega.
María Pía llega y le reclama al Sargento García, quien se excusa. Dolores llega y la recibe y le da la noticia que Diego está bien.
*
Iglesia.
El padre le dice al cardenal que don Fernando Sánchez de Moncada fue parte del pasado de María Pía- ¡Ella lo amó, se iban a casar!
-¿Por qué no lo hicieron?
-¡Eso es un asunto de confesión, su Excelencia!
-¿Usted no cree que ella quiere tomar los hábitos religiosos para huir de ese hombre?
-¡Yo creo que María Pía sintió el llamado del Señor!
-Pero no ha respondido a mi pregunta… ¿cree que ella sigue enamorada de don Fernando Sánchez de Moncada?
-¡Ella recuerda su vida de antes de llegar al internado! La hermana María Pía renunció a ese amor por razones que no voy a discutir aquí, pero le aseguro que su fe es sincera… ¡yo puedo poner mis manos en el fuego por la hermana María Pía!
-¡Bueno, el escucharlo hablar tan seguro me da tranquilidad! Continuaré interrogando a la hermana, entonces.
El padre está preocupado.
*
Hacienda de La Vega.
Yumalai decide partir y le deja una pluma sobre la cama como despedida- ¡Es mejor que sea feliz con alguien fina y educada cómo él! –suspira- ¡las indias como yo sólo le traemos problemas don Alejandro! ¡Adiós, padrino!
Y se marcha a escondidas pero Almudena la ve- ¡Guadalupe! –la detiene- ¿Por qué llevas esas ropas?
Yumalai se da la vuelta y la enfrenta- ¡Me voy!
-¿Por qué? ¿adonde?
-¡A continuar con mi destino, señora!
Almudena suspira- ¡Sería lo más prudente y cómodo para todos, pero ya no lo tienes que hacer! ¡no te tienes que ir!
-¡Yo herí a don Alejandro por tratar de matar al hombre de un solo ojo! ¡usted lo sabe!
-¡Sí! –admite Almudena triste- ¡y también sé que Fernando le ha hecho daño a mucha gente! Incluso a su propia familia… ¡y nadie es dueño de la vida de nadie!
-¡Eso lo sé, pero él fue el primero que acabó con mi vida! Con mi sangre y con mi tribu.
-¡Algo de eso me contó Alejandro! Pero créeme Guadalupe… eso sólo te va a llevar a tu propia destrucción.
-¡No me importa! Don Alejandro no me necesita, él se va a poner bien… y usted… ¡lo hará un hombre muy feliz! –y trata de marcharse.
-¡Si te vas desilusionarás a Alejandro! ¿Dónde está esa guerrera valiente, capaz de enfrentar adversidades? –trata de convencerla- ¡Guadalupe, Alejandro me pidió que te diera una segunda oportunidad! Él cree que eres una buena mujer, y yo después de ver con cuanta sabiduría y dulzura le curaste y le salvaste la vida también lo creo… ¡así que voy a confiar en ti!
Yumalai en realidad no quiere irse- ¡Usted tiene la misma sangre de ese hombre, señora Almudena! Y le voy a confesar una cosa… no es la primera vez que intento matarlo… ¿y aun así va a confiar en mí?
Almudena suspira- ¡Es una oportunidad que las dos nos tenemos que dar! Tienes que aprender a sacar esa rabia que tienes por dentro… tienes que aprender a perdonar y creo que te puedo ayudar en eso… -le promete- ¡es más, me gustaría darte la educación que le di a mis sobrinas, y te convertiré en una señorita! ¿qué dices?
Yumalai la mira interesada en la propuesta.
*
Casa Montero.
Esmeralda se enduerme y Montero aprovecha para levantarse, pero ella reacciona- ¡No se mueva!
-¡Solo quiero ir al baño!
-¡Aguántese y ponga las manos dónde las pueda ver!
Montero se vuelve a sentar con rabia.
*
Cuartel.
Pizarro (que nunca duerme! :shock: ) recibe la ordenanza con mucha rabia- ¡Qué significa esto, maldita sea!
-¡Son ordenes de mi Comandante Montero!
-¡Diego De La Vega, inocente, esto tiene que ser una burla! ¿Por qué ese cambio tan repentino de decisión? –y lee- ¡aquí se le está exonerando de cualquier delito! Y además se me ordena que le pida una disculpa publica –se muerde la rabia- ¡cosa que por supuesto no pienso hacer! ¡que me parta un rayo! –y luego ordena- ¡Mejias, lleva esta orden a los puestos de control, a partir de este momento queda suspendida la búsqueda de Diego De La Vega! Todo ha sido… una lamentable equivocación –le cuesta pronunciar estas palabra- ¡él, ni es El Zorro ni tampoco secuestró a la esposa de nuestro Comandante Montero!
Mejias se marcha.
Pizarro queda solo con su rabia- ¡Mi Comandante puede ordenar lo que quiera, pero yo no le voy a pedir ninguna disculpa! Diego De La Vega y yo tenemos una deuda pendiente y yo no olvido… ¡yo nunca olvido!

(que deuda pendiente?? :? que yo sepa es Diego el que debe odiarlo... pero aqui lo presenta al reves?? )
*
Hacienda de La Vega.
-¡Nunca olvides Alejandro! Que Dios nos protege por encima de todo, tal vez tengamos buenas noticias dentro de poco.
-Diego me pidió que no me enfrentara al Comandante Montero… por ahora… ¡de no haber estado herido hoy hubiera corrido sangre en esta hacienda!
-¡Alejandro, todo esto es culpa mía! –se culpa- yo fui quien le suplicó a Fernando que le entregara la mano de Esmeralda a Diego… ¡yo misma lo condené!
-¡Tú no tienes la culpa de nada! –Esmeralda.
-Mi Dieguito pami pensó que podía ser feliz con esa señorita porque él la ama profundamente… ahora no sé si ella lo ame con la misma fuerza.
María Pía y Alejandro le exigen que les cuente que pasa- ¿Qué sabes?
-¡Pues… la señora Almudena me comentó que la señorita Esmeralda había vuelto con el Comandante Montero!
-¡Pues eso sí que es una verdadera desgracia! –Alejandro se enoja- ¿Por qué Diego no me lo dijo?
-¡Porque no quería preocuparlo don Alejandro! –Dolores- ¡y ahora que lo pienso! La señorita Esmeralda tiene un corazón de oro… ella se enteró de los desmanes que estaba cometiendo con esta casa y por eso decidió regresar con él.
-¡Todos piensan que porque estoy postrado en esta cama soy un invalido! ¡No! –se enoja furioso- ¡el pobre de Diego debe estar sufriendo mucho por eso!
*
Un descampado.
Diego es un alma en pena que cabalga lentamente sin querer llegar… recordando los bellos tiempos con Esmeralda… el primer beso, el primer encuentro, el río.
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Corazón, tu cuerpo escapó sin perdón.
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-“Te amo Diego, eres el hombre más maravilloso que la vida pudo regalarme, mereces por tu amor, por tu entrega, por todo lo que haces para darle esperanzas a este pueblo que yo me sacrifique por ti”.
-¡El destino no puede ser tan cruel con nosotros, Esmeralda! –se niega- ¡no puede, no puede! – y sigue su camino.
*
Casa Montero.
Esmeralda se durmió en la espera y Montero se levanta y se acerca cautelosamente sin hacer ruido... y revisa el arma que ella trae sin despertarla… ¡se da cuenta que es un simple encendedor! Y sonríe con maldad y triunfo. La vuelve a poner en su lugar y toma asiento de vuelta... esta vez la observa seguro de su poder sobre ella.
*
Cuartel.
Los soldados gritan- ¡Para dónde cree que va don Diego!
-¡Vengo a hablar con el Comandante Montero!
-¡Señor De La Vega, es mejor que se retire! –lo empuja.
-¡No me toque! –y Diego grita- ¡Montero! ¡salga!
*
Dentro de la casa.
Esmeralda despierta con los gritos de Diego.
Montero ríe- ¡Parece que ha venido tu príncipe azul a buscar a su princesa! –se burla Montero.
*
Afuera.
-¡Deje en paz a mi familia! –le grita Diego- ¿no quería destruirme? ¡aquí me tiene, Montero! ¡salga!
*
Dentro.
-¡Montero, quiero ver a Esmeralda, déjela salir! –se escucha la voz de Diego.
-¡Bien, creo que es hora de poner las cosas en claro! Espero que estés dispuesta a cumplir el trato y si es así… salgamos al balcón y hazle saber a Diego De La Vega cual es tu decisión.
*
Algún lugar del pueblo.
Suplicios va junto a Agapito para que le de la dirección de alguien que pueda replicar varias veces un mensaje.
*
Cuartel.
-¡No me toque! –le grita Diego a un soldado que quiere alejarlo- ¡vamos Montero! ¡salga y de la cara, no sea cobarde!
Montero y Esmeralda aparecen en el balcón. Esmeralda siempre con su pistolita, pero escondida.
Montero sonríe.
-¡Esmeralda! –le ruega Diego desde abajo- ¡no tienes que estar ahí! Por favor –le ruega- ¡no tienes que sacrificarte ni por mí ni por mi familia! ¡baja Esmeralda!
Pero Esmeralda, con cara de entierro no se mueve de al lado de Montero.
-¡Montero! Vengo a entregarme –Diego- ¡haga conmigo lo que le de la gana pero deje ir a Esmeralda! Usted no la ama además.
Montero sonríe aún más ampliamente- ¡Eso no lo sabe con certeza don Diego! –y luego agrega para dar a entender mucho más - ¡las cosas pueden haber cambiado!
Diego recibe el mensaje y se queda pálido -¿Qué está diciendo, miserable?
-¡Creo que eso se lo debes explicar tú misma, querida mía! –Montero le sonríe cómplice a Esmeralda.
-¡Diego! No vuelvas a buscarme –le grita Esmeralda desde el balcón- ¡mi decisión está tomada, de ahora en adelante tienes que respetarme como la esposa de Ricardo Montero!
-¡Regresemos a la habitación… mi amor… todavía hay cosas pendientes entre tú y yo!
-¡Comandante! –le grita un soldado abajo- ¿quiere que llevemos al señor De La Vega a prisión?
Montero lo mira un momento y luego anuncia- ¡A partir del día de hoy… Diego De La Vega queda en libertad! Llévenselo a la plaza para que se entere de todo lo que consiguió para él… mi querida esposa.
Diego recibe la humillación completa.
-¡Como ordene, mi Comandante! –se cuadra el soldado.
*
Plaza.
-“El Comandante militar de Nuestra Señora de Los Ángeles hace saber por la presente Ordenanza que: después de una exhaustiva investigación el señor don Diego De La Vega ha sido declarado inocente de los cargos que había contra él. Se le aclara además a la población de esta ciudad que el señor don Diego De La Vega no es el bandido apodado “El Zorro”. Igualmente queda libre el señor don Alejandro De La Vega, su padre. A la mayor brevedad el Capitán Pizarro a nombre de la Comandancia dará las respectivas excusas a la familia De La Vega por lo sucedido. Se aclara además que los hechos acontecidos en la Iglesia el día de ayer en los que el señor don Diego De La Vega aparentemente secuestró a la señora Esmeralda Sánchez de Montero, fueron producto de la locura momentánea de un exnovio celoso, ante el regreso de la señora Esmeralda sana y salva a su casa, el Comandante Montero no procederá contra el señor Diego De La Vega. Da fe de lo dicho con su firma y sello el Comandante Militar Ricardo Montero de Ávila.” –termina de leer el vocero.
Diego llega a tiempo para escucharlo y la gente lo aplaude feliz.
*
En una esquina de la plaza.
Mariángel también está cerca y sonríe con triunfo- ¡Lo oyó, Olmos, Diego está libre y ya no lo van a perseguir más!
-¡Es un poco extraño este repentino cambio en la actitud del Comandante Montero! ¿no lo cree?
Mariángel lo mira con impaciencia- ¿No prestó atención, Olmos? Esmeralda regresó con Montero y eso era lo único que a él le importaba… ¡en fin! Ya nos enteraremos de lo que pasó… regresemos de inmediato a la casa… ¡tengo mucho por hacer!
*
La gente sigue aplaudiendo feliz a Diego que ríe con dolor y sarcasmo, de pronto ve a Pizarro y se acerca.
-¿Cómo le va don Diego? –lo saluda Pizarro- espero que esté sanando de las heridas que le hice en el interrogatorio.
Diego lo mira con frialdad- ¡Esas heridas las tendré pendiente, Pizarro! Porque se las voy a cobrar una por una.
-¡Vamos don Diego, sin rencores, que ya está todo aclarado con usted y su familia!
-¡Saque a sus hombres de mi hacienda!
-¡En este momento deben estar yéndose! –y luego agrega con sorna- ¡Qué sorpresa el cambio de actitud de mi Comandante Montero! ¿verdad? –y agrega para humillarlo con maldad- ¡yo creo que se debe al regalo de bodas que anoche le hizo… su esposa Esmeralda… don Diego!
Diego se muerde los labios de dolor y rabia.
*
Casa Montero.
-¡Qué oportuna fue la aparición de Diego De La Vega! –Montero- ¡ahora no habrá dudas para él que tú me perteneces, Esmeralda! Aunque siendo honesto me irrita ver hasta dónde eres capaz para salvarlo a él y a su familia.
-¡Eso no lo comprendo porque usted no sabe lo que es amar! –apasionada y siempre apuntándolo con la pistola encendedor - ¡un animal como usted, toma por la fuerza, roba, asesina, no conoce la nobleza ni la virtud!
Montero deja de sonreír- ¡Ten mucho cuidado, Esmeralda, no deberías de referirte así a tu esposo! Aprende esto en la vida, al marido se le respeta –y se acerca.
-¡No de un paso más! Esto todavía no termina.
-¡Por supuesto que sí! –le dice con cansancio- ¡en estos momentos el pregonero debe andar voceando por toda la ciudad la ordenanza dándole la libertad a tu querido Diego De La Vega! Y el Capitán Pizarro irá a la hacienda a pedirles una disculpa a los De La Vega… directamente a don Alejandro… ¡así que te toca cumplir la otra parte del trato! –se empieza a desvestir- ¡cumplir como mi esposa!
Esmeralda lo mira con horror.
-¡Como mi mujer! –sonríe Montero.
*
Hacienda de La Vega.
Diego entra y todos los empleados le aplauden felices y lo abrazan, es la fiesta.
María Pía lo abraza feliz.
Dolores llega llorando-¡Yo sabía que ese Comandante Montero se iba a quedar con el rabo entre las patas! Ya mandó sacar a todos sus soldados de aquí… ¡por orden de él eres inocente mi amor!
-¿Cómo te sientes? –María Pía.
Diego sonríe triste- ¡Estoy desconcertado! Esmeralda se fue con Montero.
-¡Tienes que comprender a Esmeralda! –María Pía -¡ella se está sacrificando! Tal vez pensó que lo mejor era renunciar a ti.
-¡Yo también renuncié a muchas cosas por estar con ella! –dice dolido y lleno de humillación y rabia- ¿Por qué no buscó otras alternativas, antes de irse dónde lo de Montero?
-¡Dieguito, piensa que eres un hombre libre! El mismo Comandante Montero ordenó que te pidieran disculpas públicamente.
-¡Yo no quiero disculpas de nadie! –exclama Diego- ¡y mucho menos de Montero! Las cosas cambiaron… ¡el Diego de antes murió! Montero me quitó la mujer que amo… y eso lo va a pagar –dice con los ojos negros.
*
Casa Montero.
-¡Qué hace! –grita Esmeralda con horror al verlos desvestirse.
-¡Vas a cumplir con tus deberes como esposa, vas a ser mía ahora!
Esmeralda se siente muy segura con su pistolita- ¡Se lo dije una vez, Montero! Usted me obligó a casarme, pero jamás… ¡jamás seré suya! –le grita.
-¡No aceptaré esa condición, Esmeralda!
-¡Pues tendrá que aceptarla! –le grita segura- puede pavonearse ante toda la ciudad de Los Ángeles… que fui su mujer… ¡y yo me quedaré callada, pero eso será todo Comandante!
Pero Montero ríe a carcajadas- ¡Ay, Esmeralda! ¿tú crees que me voy a conformar con tan poco, después de lo que acabo de hacer? ¡le devolví la libertad a Diego De La Vega, que él fue capaz de raptar a mi esposa en la Iglesia, y que mis hombres le vayan a pedir una disculpa a los De La Vega por las acusaciones! ¡eso jamás! ¡eso vale mucho Esmeralda, y vas a tener que pagar!
-¡Pues primero me quito la vida, antes de dejar que me ponga sus asquerosas manos encima! –y ridículamente pero sinceramente se apunta a la cabeza.
Montero ríe- ¡Ay, qué divertida eres Esmeralda, bien, muéstrame! Quiero ver que te quites la vida.
Esmeralda lo mira espantada.
*
Hacienda de La Vega.
Alejandro suspira- ¡Me alegra mucho saber que ya no te persiguen hijo!
Pero Diego no sonríe y dice triste- ¡Y a mí me alegra saber que te van a dejar en paz!
-¡Se habla que el Comandante Montero ordenó pedir disculpas públicas a la familia! –María Pía.
-¡Es lo menos que ese miserable puede hacer, después de todo el daño que nos hizo! –Alejandro- ¡pero esto no se va a quedar así!
-¡Lo sé, papá! –Diego está tremendamente dolido y frustrado- ¡sobre todo porque esa ordenanza fue idea de Esmeralda y me imagino la humillación que tiene que haber pasado para poder conseguirla!
-¡Todos hicimos lo imposible para que esto no sucediera! –María Pía.
-¡Lo sé tía, y te lo agradezco, a todos! creo que me empeñé demasiado con esto con Esmeralda y no medí las consecuencias.
-¡No te culpes! –Dolores- el amor es el amor y uno nunca sabe lo que nos depara el destino.
-¡Lo único que sé… es que jamás volveré a enamorarme de nadie como lo hice de Esmeralda! –suspira- ¡parecíamos destinados el uno al otro… y recién comprendo que en verdad no estamos hechos para estar juntos!
*
Casa Gobernador.
Mariángel se emperifolla exageradamente.
-No salga al jardín porque hará palidecer a las flores, señorita –suspira Olmos que la mira embelezado.
-¡No lo reprendo por ese atrevimiento, Olmos! Porque estoy muy apurada… voy a ir a visitar a Diego y lo voy a felicitar porque por fin quedó libre de cargos en su contra.
-¡Sí, lo entiendo! –baja la cabeza Olmos.
-¡En este momento, Diego debe ser un corazón tan triste! –calcula Mariángel- solitario… necesitado de tanta compañía porque su querida Esmeralda decidió volver con su esposo… ¿de verdad le parece que soy hermosa, Olmos?
-¡Usted siempre está hermosa, señorita Mariángel!
-¡Ahora nada va a evitar que Diego sea mi esposo!
-¡Qué suerte la de don Diego! –suspira Olmos- ¡tener a una mujer tan bella como usted interesada en él…! ¡aún sin importarle que su alma le pertenezca… a otra!
Mariángel ríe con sarcasmo- ¡De eso no me preocupo Olmos! Nadie se enamora eternamente – y muy segura se marcha.
Olmos queda solo y suspira profundamente y dice con una voz llena de presagios- ¡Yo conozco amores eternos… señorita! ¡amores que marcan el alma como una huella de hierro caliente en la piel! –y mira a lo lejos- ¡y un día saldrán a flote y nada ni nadie podrá detenerlos!

(wow! Excelente!! :eek: Esto me dio miedo!!)
*
Casa Montero.
Montero sigue riendo- ¡Adelante! No me hagas esperar, Esmeralda, jala del gatillo… o empezaré a creer que todo esto es una farsa y que realmente ese gran amor que sientes por Diego De La Vega es pura mentira.
-¡Usted no es nadie para cuestionar mis sentimientos!
-¡Lo único que quiero es definir este juego! He puesto mucho de mi parte, he hecho hasta lo imposible para que tú seas mi esposa, Esmeralda.
Esmeralda se burla- ¡Usted es incapaz de hacer nada por nadie! Usted no ha luchado por mí, Comandante, sino por su orgullo herido.
-¡Deberías de ser más inteligente! Y si tomaras esta situación con más seriedad y la aceptaras, podrías hasta sacarle provecho –le propone- ¡es más, podríamos hasta divertirnos! –se acerca.
-¡No de un paso más o le juro que me quito la vida!
-¡Hazlo de una vez, maldita sea!
-¡Pues entonces, este será el fin para los dos Montero! –y deja de apuntarse y le dispara a él… una llamita aparece… Esmeralda aprieta el gatillo con desesperación… ¡para que otra llamita aparezca!
Montero ríe a carcajadas- ¡Pensabas qué no me iba a dar cuenta! Dejémonos de jueguitos ¡ahora vas a ser mía, por las buenas o por las malas! –le grita- ¡tú escoges!
Esmeralda lo mira con horror y desesperación.

(wow!! Y ahora como se salva!!! :-( A pesar de todo... por favor que no le pase nada!! )

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FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

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Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).
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