Son divinas!! (se los digo modestamente
)Hagan click en la foto para verlas mejor
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Bosque.
-Si no nos tranquilizamos aquí va a ocurrir una desgracia –Esmeralda.
-Opino lo mismo –Olmos que sigue apuntando a Pizarro- pero si va a ir a rescatar a su madre yo debo ir.
-No Olmos… Renzo es la única persona que sabe el lugar exacto dónde se encuentra mi madre.
-¡Princesa! No estoy de acuerdo –Renzo apunta a Pizarro que apunta a Olmos.
-¡Las decisiones las tomo yo, Renzo! –le corta Esmeralda- se trata de mi madre… bajen sus armas –ordena- esta situación es muy difícil para todos… ¡y si regresamos a Los Ángeles vamos a desatar la furia de Montero así que… tendremos que ayudarnos mutuamente! –decide Esmeralda.
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Cueva.
-¡Bernardo, me voy a vestir de Zorro para ver si así puedo recordar más fácilmente! –Diego aparece vestido de negro. Bernardo practica solo y le recuerda que deben entrenar. Diego toma la espada pero luego se detiene- ¿Alguna vez te he dicho que Mariángel es muy bonita, muy sensual? –mientras trata de concentrarse- ¿qué clase de vida tenía yo con Mariángel? Te lo pregunto porque yo creo que ustedes me ocultan algo muy importante, Bernardo… mi padre me iba a decir algo muy importante y cuando le dije que Mariángel estaba embarazada simplemente se quedó callado.
Bernardo le sugiere que se está volviendo loco.
-¡Necesito que alguien me ayude, es muy importante! – y sigue practicando.
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Bosque.
Esmeralda sigue insistiendo para que Renzo vaya solo.
-¡Yo no voy a aceptar las condiciones de Olmos! –grita Pizarro- ¡él no va a ver a la reina primero! Baje el arma Olmos.
Esmeralda le exige a Olmos que lo obedezca y Olmos y su compinche bajan las armas.
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Un camino.
Los indios siguen llevando amarrado a Fernando que cada vez está más histérico y de pronto, con una fuerza brutal ataca a los indios y los golpea fuertemente y los deja a todos inconciente ante los gritos del asustado Aaron- ¡Contrólate, Fernando! Es una vida humana Fernando.
Al escuchar esto, como un animal herido Fernando se levanta y sale corriendo. Aaron observa y luego huye.
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Hacienda De La Vega.
Alejandro y Almudena en la cama hablan.
-Te sobran razones para odiar a Fernando… por lo de María Pía y la muerte de Regina.
-¡Fernando! –suspira Alejandro- el hombre que creía mi amigo, sólo me ha dejado el dolor que produce la muerte de un ser que amé.
-¡Nos arruinó la vida a todos! Esa locura que padece ahora… debe ser el castigo por tanto daño que hizo.
-Tal vez.
-Lo único que me consuela y tranquiliza es que Esmeralda está muy lejos de su locura y su maldad… ¡ojala pronto se reúna con su madre y puedan ser felices!
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Un camino.
Los gitanos se preocupan.
-Deberíamos internarnos en el cañón de Santa Ana – habla – aquí estamos demasiados expuestos… ¡el comandante Montero podría encontrarnos facilito!
-Renzo es el único que sabe nuestro paradero.
-Y Laisha.
-¡Ella está desesperada! Pero Javier va a regresar con ella… si Montero la atrapa la va a torturar hasta la muerte –Jonás.
-¡No quiero más muertes por culpa mía! –sufre Sara Kali.
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Javier corre cuando de pronto Laisha lo golpea muy fuerte y lo deja inconciente.
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En el bosque.
Mientras tanto (ya estoy super cansada de esta escenita!!!
-¡Las personas que me enviaron desde España me dieron ordenes concretas! –Olmos.
-¡Espero que esas ordenes… sean las de cuidar a la reina Olmos! Porque de lo contrario yo me encargo de usted y de su amigo –amenaza Pizarro.
-¡Están de acuerdo con mi plan! –decide Esmeralda que envía a Renzo a buscar a su madre.
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Comandancia.
Mariángel se sopla con su abanico- ¡No entiendo cómo demonios estás tan tranquilo! La estúpida de Esmeralda se te escapa y como si nada.
-¿Qué quieres que haga? Que salga como un loco a buscarla… para eso tengo a mis hombres –y se sirve un trago.
(hum… anda bebiendo demasiado!)
-¡Es increíble! –se burla Mariángel- se te escapó de tus propias manos, la reina acompañad de su hija, Esmeralda.
-¡Debe ser un golpe bastante fuerte para ti, enterarte que tu hermana Esmeralda… sea la próxima heredera del trono! ¡una princesa! –ríe Montero.
-¡Deja de decir estupideces! Más bien piensa cómo las vas a capturar porque sino vas a tener serios problemas con la Corona.
-¡Deja de fastidiarme! –y le sirve un trago- ¡tomate esto! Tengo todo bajo control… ¿ya hablaste con Diego De La Vega que tú y yo lo vamos a hacer padre?
-¡Sí, ya se lo dije y quedó bastante conmovido! Eso que no tenga memoria resultó bastante beneficioso para mí.
-¿Cómo que no tiene memoria? ¡por qué no me dijiste nada, Mariángel!
-¡A mí no me hables así! –le corta- ¡agradéceme que te quite de encima este pequeño problema! ¿Cómo vas a resolver los tuyos?
-Tengo espías por todos lados, y muy pronto voy a recibir noticias… ¡voy a tener a todos en mis manos! Eso sí… si es verdad que Esmeralda va a ser la próxima heredera del trono de España… eso me servirá mucho.
-¡Pero a mí, no! Yo quiero a esa desgraciada muerta –exige Mariángel.
Montero ríe a carcajadas.
-¿Qué es tan gracioso?
-¡No tienes un solo gramo de compasión por ella! Eres cruel Mariángel… nadie pensaría en ti como una futura y dulce madre.
-¡Eres un imbécil! –le sonríe Mariángel.
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Bosque.
Esmeralda le dice a Renzo que tenga cuidado.
-No confíes en ellos, no me perdonaría si algo malo te pasara… ¡presiento que algo malo va a pasar!
Esmeralda le acaricia la mejilla- ¡Mejor vete porque van a sospechar que planeamos algo!
Renzo se emociona y le toma la mano- ¡Princesa! Desde el primer momento en que te vi tú marcaste mis latidos y mis pasos.
-¡Renzo! –Esmeralda suspira triste- ¡nada me gustaría más que corresponderte, pero no tengo dos corazones! Y si los tuviera… le pertenecerían al mismo hombre.
-¡Sé que no es el momento, pero este amor por ti esperará, mi sentimiento es eterno! –y le da un beso en la mejilla y se marcha.
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Cueva.
Diego practica con Bernardo y con el padre Tomás con la espada, y luego con el látigo.
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Misión.
-¿La hermana Suplicios rectora del convento? –se sorprende el Cardenal- ¡ese es un cargo muy importante para alguien que acaba de salir de un ritual de exorcismo!
-¡Ella lo superó, logro liberarse de aquello que la atormentaba y consiguió la paz de su alma! Su vida es un ejemplo.
(este Cardenal parece que nunca se va a ir).
En otro lugar Camba ayuda a las monjitas a ser esfuerzos. Suplicios les recuerda que Camba ya no es un esclavo.
(bueno… deberían vestir más a Camba…)
Al quedar a solas, Camba le toma la mano a Suplicios que enojada se enoja. Camba le habla y Suplicios sale corriendo. Al quedar sólo Camba sonríe con maldad.
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Hacienda De La Vega.
-¿No te parece que para ser una mujer casada sales mucho de la hacienda? –le reclama Almudena a Mariángel que llega.
(Y esto significa que Mariángel calló la traición de el Sargento García y de Pizarro!!!
)
Mariángel suspira con disgusto- ¡Tía, por favor no me fastidies! Deberías agradecerme que me encargue de los asuntos que mi padre dejó tirados en la ciudad.
-¿Y se pueden saber cuales son esos asuntos que te tienen por fuera hasta tan altas horas de la noche? –pregunta.
-¡No estoy obligada! Pero para que calmes tu curiosidad te voy a decir que fui a buscar a Olmos… ¡parece que se esfumó!
Almudena no le cree pero calla.
-¡Así que me fui a hablar con el juez Quintana sobre el testamento de mi padre!
-¡Pero Mariángel! –se escandaliza- ¡Fernando no está muerto como para que estés pensando en testamentos!
-¡No está muerto, pero en casos de locura también hay que disponer de las pertenencias del enfermo ya que él mismo no puede hacerlo!
-¡De verdad que no te entiendo! Jurabas amar a tu padre pero tan pronto lo ves mal saltas sobre sus bienes.
-¡Mi padre nos dejó en la calle, tía, sin darnos tiempo siquiera de prepararnos! Eso no se le hace a los seres queridos.
-Mariángel… tú y yo estamos casadas… ¡dos hombres que nos pueden sostener sin ningún problema! Así que no es el momento de estar pensando ni en herencias ni en testamentos… menos ahora… ¡que supuestamente le vas a dar un hijo a Diego!
Mariángel trata de marcharse.
-¡Porque contéstame algo, Mariángel! ¿Cuánto hace que estás encinta?
Mariángel la mira con rabia.
(Cuidado Almudena… hay miradas que matan!!! )
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Bosque.
Pizarro pasea con Esmeralda- No confío en el jorobado, señora, ese hombre es indescifrable.
-¡Tienes razón, Pizarro! Es impredecible, es como tratar de agarrar un pez en el agua… pero tiene un salvoconducto real… y ha trabajado durante años con el Gobernador esperando este momento.
-Lo voy a vigilar.
-¡Pizarro!... necesito un lugar privado –le murmura.
-¡Cuidado señora! Ni piense que se va a escapar.
-¡No Pizarro… usted no me ha entendido bien! Necesito ir… al baño.
-Su fama no la ayuda… no se le vaya ocurrir traicionarme… ¡porque de lo contrario voy a estar muy decepcionado de usted!
-Es sólo un momentito, a solas.
-¡Vaya! Tiene un minuto –la deja ir.
Olmos corre- ¿Por qué la dejó ir?
-¡La señora necesita un minuto a solas! Esmeralda es una dama… Olmos –le recuerda- y hay cosas que no puede hacer delante de nosotros.
Pero Olmos corre detrás de ella. Olmos la persigue y Esmeralda grita que no se acerque que no la puede mirar -¡Por su bien no se demore!
Pero Esmeralda aprovecha y huye.
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Hacienda De La Vega.
Diego se viste, se pone una chaqueta… cuando de pronto descubre en el bolsillo una carta y la lee: “El destino que aquella noche mágica enredó nuestros medallones, hoy nos separa. Me siento perdida y desdichada viviendo al lado de una bestia, pero de todos modos me alivia saber que tú y tu familia ahora están a salvo.” –diego se queda alelado pero sigue leyendo- “Mi amor, no estoy viva si no estoy contigo, te juro que sin ti mi mundo no existe. Nadie va a profanar nuestro sueño de amor. ¡Nunca me entregaré a Montero! ¡nunca! Te lo juro. Tuya, sólo tuya por siempre. Esmeralda.” –Diego mira la carta una y otra vez y repite- ¡Esmeralda!
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Bosque.
-Renzo, es mejor que te encuentre, sino me perderé –Esmeralda huye cuando de pronto encuentra a su peor enemigo… ¡Montero!
Montero ríe- ¡Hola mi amor! ¡que agradable sorpresa! No sabes cuánto te he extrañado… se te acabó tu suerte, Esmeralda… ¡estás en mi poder, ya no podrás escapar! Quietecita, estoy seguro que esos malditos gitanos andan por acá, no te atrevas a gritar o te corto la garganta… ¡me has causado demasiados problemas, Esmeralda, y vas a pagar por eso! –le dice furioso.
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Hacienda De La Vega.
-¡Esmeralda! –suspira Diego mirando el pedazo de papel- Esmeralda… ¿será la mujer que aparece en mis sueños? –y vuelve a releer la carta- ¿Por qué cuando leo esto me duele tanto? ¿Por qué me siento tan mal? ¡Dios santo, por Dios, ayúdame a recordar! –grita.
Y como si lo escucharan entra Dolores con el desayuno- ¡Dieguito travieso, soy tu nana!
-Tú… eres Dolores –le toma la bandeja.
-¡La mujer que te quiere como si te hubiera parido!
-¡Tú eres buena!
-¿Me recuerdas?
-¡No! Pero he aprendido a guiarme por mis instintos y con solo mirarte… me di cuenta que eres una persona sincera… Dolores… -se acerca- tú tienes que haberme conocido mucho… ¿tú sabes si yo amaba a una mujer que se llamaba… Esmeralda?
Dolores mira para otro lado.
*
Abajo.
-¡Tú no puedes estar embarazada! –le acusa Almudena- ¡las fechas no concuerdan!
-¿Fechas? –se sorprende Mariángel- ¿y de qué fechas me estás hablando, tía?
-¡De la noche en que Fernando y yo te sorprendimos con Diego en tu cuarto! ¿recuerdas?
Mariángel ríe a carcajadas- ¡No seas tonta, tía! ¿de verdad piensas que aquella fue la primera vez? ¡qué ingenua eras!
-¡Diego estaba ebrio, Mariángel, y tú te aprovechaste de su estado para confundirlo! Pero él no tenía nada que ver contigo… ¡él ama a Esmeralda!
-¡No seas estúpida! –le grita Mariángel- ¡Diego y yo somos amantes desde que yo llegué a esta ciudad!
-¡No te creo! Diego es un hombre correcto.
-¡Ay, no me vengas a hablar tú a mí de hombres! Como si supieras mucho del tema… ¡tú que hasta estas alturas de la vida te estás casando!
Almudena se enoja- ¡Porque dediqué toda mi vida al cuidado de la familia de mi hermano! –le recuerda- ¡a la crianza tuya y de Esmeralda!
-¿Me lo echas en cara?
-¡De ninguna manera! No me pesa… ¡creo que hice bien! Pero sabes… ¡contigo me equivoqué, en algo fallé, porque tienes la misma soberbia que tu padre y eres tan ambiciosa y prepotente como tu madre! Y en cuánto a tu embarazo… ¡no creo ese cuento! Ahora no tengo pruebas, voy a tener que esperar… ¡pero no voy a permitir que sigas embaucando a Diego con tus mentiras, así que ten mucho cuidado, Mariángel! Porque Alejandro y yo vamos a estar pendientes de cada palabra que salga de tu boca… ¿me entiendes?
-De acuerdo –sonríe- ¡qué así sea entonces, tía! –y sube las escaleras.
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Bosque.
-¡Se metió en serios problemas, comandante! –le escupe Esmeralda a Montero- ¡ya no me importa lo que me haga a mí, mi madre… va para España!
-¡Mientes! No creo que alcancen el mar, tengo espías por toda la zona, y así como te ubicaron a ti, lo harán con ella… encontramos la casa dónde se escondieron… ¡allí estaba su máscara de hierro!
Esmeralda sonríe con burla- ¡No cante victoria comandante, muy pronto habrá cambios en la Corona y sus injusticias se sabrán por todas partes! Y un poder… muy grande va a caer sobre usted… ¡y se lo juro que no habrá piedra dónde usted se pueda esconder debajo, Ricardo Montero!
Montero ríe- ¡De ese poder que tú me hablas! No podrá tocarme mientras te tenga a ti.
-¡Maldito miserable!
-¡Haré que toda América y España se entere que tengo en mi poder a la sucesora del trono y si algo me pasa a mí, Esmeralda, tú te mueres!
Esmeralda llora de rabia.
(Pobre Esmeralda…
*
CONTINUARA!!


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