Son divinas!! (se los digo modestamente
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Iglesia.
Fernando habla con el padre Tomás.
-¡Porque creía en él! pero después la vida se encargó de mostrarme que estaba equivocado.
-¡Que soberbio eres Fernando! cómo te atreves a juzgar a Dios.
-¡Porque soy el hombre que estuvo presente ante la muerte de mis padres! ¿sabe padre, que mis padres fueron desollados en vida por una tribu de salvajes frente a los ojos de mi hermana y los mios? –sufre- ¡por que si su Dios es tan bueno, permitió que mi hermana viera eso! -¿Por qué su Dios no tuvo compasión por mi familia? por eso yo no tuve compasión con esos animales, de indios que usted defiende y protege.
-¡Eso no te da derecho a tomar venganza con tus propias manos!
-¡Si mi vengué! ¡Hice lo que tenía que hacer! –grita Fernando- ¡a mí la Corona de España me envío a estas tierras para colonizarlas y los indios no la iban a entregar más que a sangre y fuego!
-¡Y matar indios te hizo más hombre!
Y de pronto Fernando se desarma y reconoce con todo el dolor de su alma- ¡No padre!
-¿Y entonces?
-Yo jamás pensé en la consecuencia de mis actos porque vivía en un maldito infierno... –llora- pero después la vida me regalo la oportunidad de conocer a la mujer más divina de esta tierra.
-¿María Pía?
-¡Si padre! a mi María Pía... Ella me enseñó a reconciliarme con la vida... me enseñó a creer de nuevo en la compasión, la bondad... ¡yo quería cambiar, padre! pero después ella me lo quitó todo, me abandonó en el momento más importante... ¡me enterró en vida sin ninguna explicación!
(que egoísta es Fernando... a pesar que me da mucha pena... para el siempre son los demás los culpables
-Ella tenía motivos, Fernando, jamás tomó esa decisión a la ligera.
-¡Sí, padre! –de pronto Fernando lo enfrenta con la mirada- el crimen que yo cometí... ¡ella dice que yo maté a la madre de Diego De La Vega! ¡que maté a la esposa de mi mejor amigo!
-¡Dios! –el padre Tomás se queda pálido.
-¡Si yo soy el causante de ese asesinato! estoy dispuesto a pagar por mi crimen.... pero por favor, padre, necesito estar seguro.
-¿Qué no estás seguro de tu culpabilidad? –se espanta el padre Tomás.
-¡Sucedió hace muchos años! María Pía dice que guarda la prueba de ese asesinato, que guarda el cuchillo que le quitó la vida a Regina. Por favor... necesito ver ese cuchillo, vaya a la celda de María Pía, busque entre sus cosas y tráigalo... ¡necesito verlo para recordar, para estar seguro si es cierto!
El padre Tomás mira extrañamente.
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Camino.
María Pía no quiere hablar con Diego sobre el pasado entre Fernando y ella.
-Ese pasado ha vuelto y me amenaza con destruir todo lo que he construido todos estos años y no lo quiero permitir.
-¿Qué fue lo que pasó entre Fernando y tú?
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Prisión del Callao.
Esmeralda se encuentra... con Olmos... que la lleva del brazo.
-¡No tema señora Esmeralda, yo conozco el camino!
-¡Suélteme, usted lo que quiere es engañarme! –Esmeralda no le cree.
-¡Por favor sea sensata! ¿para qué diablos hubiera venido aquí si no fuera para salvarla la vida?
-¡No lo sé, pero usted trabaja para el Gobernador! ¿por qué querría ayudarme si fue él precisamente quien encerró a mi madre aquí? ¿me quiere llevar ante él?
-¡No es así! por favor tranquilícese, ahora no le puedo explicar –le ruega Olmos que prende una antorcha- solamente le pido que confíe en mí.
-¡Pues no! no puedo confiar en usted, si sabía lo de mi madre por qué no me lo dijo.... ¿desde cuando lo sabe?
-¡Le repito que este no es el momento para ponernos a hablar! ahora soy la única opción que tiene... –se desespera Olmos mirando para todos lados- ¡eso es todo!
-¡No voy a ir con usted a ninguna parte! –se niega Esmeralda- usted es su cómplice de esta canallada y no me van a atrapar.
Pero en ese momento un soldado los detiene- ¡Ustedes que están haciendo aquí! –y desenvaina su espada.
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Iglesia.
-¡Don Fernando! –suspira el padre Tomás- ¡usted me está pidiendo que yo me robe ese cuchillo de la celda de la hermana María Pía! ese cuchillo es la única prueba de su culpabilidad.
-¡Padre! yo solamente necesito verlo... después usted lo va a regresar a su lugar.
-¡Sin la autorización de la hermana María Pía, jamás!
-Padre, con cualquier excusa usted puede usted sacar ese cuchillo, yo necesito comprobar si soy el culpable o no.
-¡Fue usted don Fernando! –gritando lo acusa con el índice- ¡ya se olvidó de lo que pasaba en aquel entonces! todos los días recibía muertos y heridos por su bestialidad.
-¡Sí, padre, maté a miles de indios! pero también muchos lo hicieron, en esa época estaba permitido, todo el mundo lo hacia, era la única forma de quitarles sus tierras.
-¡Para quitarles todo lo que era de ellos sin compasión! ¡no!
-¡Padre, por favor! –Fernando le ruega- ¡se lo suplico, déjeme ver ese cuchillo! –se arrodilla- ¡estoy dispuesto a aceptar mi culpa! ante usted y ante la iglesia... por favor
en sus manos está que yo acepte mi culpa y que deje en paz a María Pía.
El padre Tomás lo mira con sorpresa y luego mira hacia al altar.
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Un camino.
-En esa época Fernando era un hombre muy elegante, me conquisto rápidamente, era un hombre sereno y dulce....
-¡Me parece que me estás hablando de otro hombre!
-Era otro hombre, estábamos muy enamorados.
-¿Entonces?
-¡Había un lado oscuro de Fernando que yo no conocía! Fernando como colono mato indios, asesino mujeres y niños para apoderarse de sus tierras... ¡como era posible que yo no me diera cuenta! –se desespera- ¡que una persona que había llegado casi a idolatrar se comportaba como una bestia! como un demonio que abusaba de la gente que yo ayudaba.
-Debió ser terrible para ti descubrirlo.
-¡Lo fué! cuando me quité la venda de los ojos ya no me pude casar con él.
-Y al parecer Fernando aun no te ha olvidado y por eso quiere evitar que te conviertas en monja.
-Al parecer ahora entendió y me dejó ir, pero yo lo conozco, y sé que buscara la manera de evitar mi consagración.
-Yo te apoyo... y me parece muy valiente tu decisión de entonces y ahora... pero dime una cosa... ¿todavía lo amas?
María Pía lo mira sin responder.
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Prisión.
-¡Esto forma parte del trato! –dice Olmos.
Esmeralda se sorprende.
-¡Esta señora es la esposa de mi Comandante! ¿usted me pide que arriesgue el pellejo por tan poquito!
-Aquí hay suficiente como para que cierre el pico por ahora –y le pasa una bolsa de monedas de oro.
-¡Esto es lo justo por ahora!
-¡Lo justo para pagar su silencio y darle buena comida a la dama que tiene encerrada aquí! –exige Esmeralda.
-Como usted ordene, señora.
-¡Ahora sáquenos de aquí! –exige Olmos.
-¡Yo sé por donde! –y el soldado corrupto los lleva.
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Camino.
-¡Tía, no me has respondido! –Diego- porque yo sé perfectamente lo que es amar a una persona sabiendo que es imposible... ¡mírame a mí! Esmeralda y yo no podemos estar juntos y sin embargo yo no he podido dejar de quererla.
María Pía suspira- ¿Te digo la verdad? ¡sí!... todavía lo amo... ¡lo amo como si fuera el primer día!
Diego mira al suelo- ¡Comprendo cómo debes sentirte!
-Me imagino lo que estás pasando también, pero tienes que ser fuerte... yo por lo menos estoy dispuesta a luchar en contra de lo que siento... ¡yo elegí el camino de Dios y voy a cumplir con mi destino!
-¡Ojala y yo pudiera cumplir con mi destino! pero es que a veces me cuesta tanto.
María Pía lo abraza- Me sirvio hablar contigo, me quite un peso de encima, tienes que ser fuerte Diego, de aquí en adelante vas a pasar por momentos difíciles, siempre voy a estar contigo.
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Prisión.
El soldado los lleva por una salida y se despide de ellos.
-¡Vaya! ¿a quien tenemos aquí? –aparece Montero- al contador y mano derecha del señor Gobernador y a mi adorada esposa! ¿qué hacen en mi prisión? me dijeron que saliste de casa hace mucho tiempo... que te escapaste de los guardias.
-¡Con el perdón suyo Comandante, yo soy el culpable! he distraído a la señora explicándole el asunto aquel... del dinero... ¡la traje hasta aquí por si había algo que no le pareciera de lo que ella le va a entregar!
Montero sonríe triunfante.
-¿Y usted Aguirre que hace aquí? ¿no se supone que iba para abajo?
-Me detuve para interrogarlos, si me permite me retiro.
-El Capitán Pizarro...
-Me sentía mal... ¿pero es un pecado?
-Me parece bien que hayan tratado el tema de tu fortuna... ¿pero por que se han demorado tanto tiempo?
-Como usted sabe Comandante, yo no soy muy buena para las cuentas... ¡y el señor Olmos... tuvo a bien explicarme el contrato punto a punto! –sonríe Esmeralda.
-Muy bien Olmos... ¿mi amor, cual es tu opinión?
-¡Salvo algunas condiciones, estoy dispuesta a firmar lo que el eñor Olmos y usted dispongan! –y se despide.
-Soldados... –ordena Montero.
Olmos sonríe falsamente.
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Plaza.
Llevan al maestro de esgrima al medico y lo dejan caer en plena calle. Tobías ofrece un real a los hombres que lo ayuden y Catalina se espanta que esté gastando tanto.
Llegan a lo de Agapito.
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Hacienda De La Vega.
-Guadalupe, para sentarte a la mesa debes estar muy bien peinada, con tus manos limpias y las unhas cortadas... no está bien visto que una dama tenga las manos descuidadas... también debes llevan un atuendo sencillo.
-En nuestra tribu nos ponemos muchos adornos y cuando hay fiesta nos pintamos el cuerpo y la cara... no le veo nada de mala.
Alejandro las ve y sonríe feliz.
-Mira... en nuestras costumbres no está bien visto... el mejor adorno que puedes lucir es la belleza de tu juventud –y trata de acariciarle el rostro pero ella se retira.
-Debes estar muy limpia, sin manchas de grasa ni de barro, y menos agujeros... pero no te preocupes, ya tendrás tiempo... ¡Ahora te voy a mostrar...! ¡Alejandro!
-Veo que vas muy bien con tus clases, Guadalupe- Alejandro.
-Sí, padrino, la señora Almudena me ha enseñado muchas cosas.
-Y todavía falta muchísimo porque pienso convertirte en toda una señorita... ¿Y usted señor, qué hace levantado?
-Ya estaba cansado de la cama, me siento mejor.
-¡No puedes permitir que se te abra la herida!
-No me puedes tratar como a un chiquillo.
-¡Tienes razón! pero solamente porque te amo –y lo besa.
Y Alejandro la besa.
Yumalai huye.
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Ático.
-Don Alejandro quiere que me convierta en una señorita española, pues eso va a tener –y empieza a buscar y encuentra viejos zapatos y se los pone- desde hoy Yumalai va a dejar de andar sin zapatos.
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Patio.
Alejandro abraza a María Pía y le pregunta que pasó.
-Todo está bien... Fernando me envío aquí con uno de sus hombres... afortunadamente me encontré con Diego.
Dolores.
-Siento mucha vergüenza, María Pía, fue mi propio hermano que te secuestro.
-Tú eres mi amiga y la prometida de mi hermana, siempre te he querido mucho y ahora más, vamos a ser familia.
-Eres la mujer más buena del mundo.
Se abrazan.
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Casa Gobernador.
Le entregan el mensaje de El Zorro, pero este ni lo lee- Me entere de ella, a ese Zorro le llegara su hora, es un maldito bandido.
-Quiero que vayas a los caseríos y que convenzas a los campesinos que se queden allá, diles que la gobernación les va a proteger y que no les va a pasar nada.
-¡Sí señor!
-Prudencio, y entregue esto al cardenal Olivieri –le entrega una nota- me urge verlo.
-Con todo respeto, seria prudente que lo haga usted personalmente, es un cardenal.
-¡A mí los títulos eclesiásticos no me importan! Roma tendrá mucha fuerza, pero aquí el que manda soy yo.
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Plaza.
Esmeralda se encuentra con Renzo.
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Hacienda De La Vega.
Bernardo le dice a María Pía que está feliz de vcrla y luego Diego dice que deben irse.
-Yo también me voy –anuncia Almudena y Diego escucha- Esmeralda está pasando por un momento muy difícil y debo estar con ella.
-Almudena, si Esmeralda llegara a necesitar algo... ¡no dudes en pedírmelo! –Alejandro.
-Permiso –Diego se marcha enojado.
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Plaza.
Esmeralda le avisa a Renzo que con dinero pueden comprar a los soldados y que ya no necesitan el plan.
-Montero es muy astuto y si se da cuenta tu vida corre peligro.
-¡Eres la segunda persona que me lo dice!
-Estoy seguro que esa persona no te quiere tanto como yo.
-¡Renzo!
-Perdón, pero... ¿cómo no se puede amar a una mujer como tú?
-Tienes que poner alerta a Jonas y Azucena –le corta- ¡pronto vamos a liberar a mi madre! te lo prometo –se marcha.
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Cueva.
-Fue tan triste, estaba tan desesperado por verla... por buscar una manera de estar juntos a pesar de todo lo que nos separa... ¡pero Esmeralda me dio una gran lección! –guarda la máscara -¡me dijo... que no debo perder el control! ya no hay nada que hacer, ahora cada cual seguirá su camino... ella al lado de Montero y yo al lado de Mariangel... ¡en lo único que me tengo que preocupar es mi misión de Zorro! prepara mis armas... ¡todas! es muy difícil... ¡claro que primero tengo que hablar con García para que me de unos detalles! Esmeralda me pidió que no lo hiciera, pero yo le di mi palabra y la pienso cumplir...!voy a rescatar a su madre!
Bernardo feliz.
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Hacienda De La Vega.
-Nos batimos a duelo, estaba enloquecido y dispuesto a todo por retenerte.
-Le confesé que lo dejé por su pasado cruel
-Yo no lo disculpo, tampoco lo justifico... pero en esa época era común que los colonos cometieran muchos atropellos en contra de los indios... ¡mi esposa Regina fue asesinada por uno de ellos! Fernando tiene razones para proceder de esa manera... tuvo una infancia difícil... ¡me lo confesó en una conversación que sostuvo conmigo!
-¡No hay nada que justifique se haya ensañado con esa gente y que se haya atrevido...!
-¿A que María Pía?
-¡Perdóname! pero prefiero callar, no me hace bien recordar.
-Está bien, nunca más lo voy a mencionar, espero que Fernando te deje en paz porque no voy a permitir que Fernando vuelva a cometer otro abuso en contra de ti.
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Atico.
Yumalai trata de caminar con los tacos... y cae... al suelo... ¡de pronto ve un cuadro pintado de una india guerrera! -¡Es ella, dona Regina! –y lo acaricia.
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Cuartel.
-Entonces mi querida esposa no estaba de acuerdo con la repartición del dinero... ¡Pensé que a ella no le interesaba ese tema Olmos! –se enoja Montero-
-Las mujeres son impredecibles Comandante Montero.
-¿Qué condiciones puso? ¿quiere conservar parte de su fortuna?
-¡No! dona Esmeralda solamente quiere conservar sus prendas, dice que le recuerdan a su esposo.
-¿Ese viejo desagradable que murió en la iglesia? –se sorprende Montero- ¿acaso esas prendas no son muy valiosas? pueden ser fáciles de transportar... ¡Esmeralda seria una mujer muy peligrosa con poder económico!
-Son baratijas corrientes, no valen mucho, un simple capricho de muchacha consentida.
-Siendo así, no le veo problemas... ¿acaso su esposo no puede ser un marido complaciente?
-¡Señor! –sonríe Olmos.
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Casa Gobernador.
Esmeralda le cuenta a Almudena lo que pasó con Olmos y que le prometió que guardaría el secreto.
-¡Tengo que encontrar a mi madre! y ya no hay mucho tiempo, tiene que ser antes que se me note el embarazo.
-¿Que pasó con Diego?
-¡Él sigue dudando de mis sentimientos! piensa que le mentí respecto a mis sentimientos y tú sabes que no es verdad.
-¡Por supuesto que no! yo lo sé.
-¡Yo quería decirle la verdad y decirle que espero un hijo suyo! –suspira- ¡pero no fui capaz! no quise arruinarle la vida.
-Calmate, eso no es bueno para el bebe.
-¡Mi hijo es lo único que me mantiene viva para seguir adelante! y estoy dispuesta a defenderlo como una fiera... ¡Nadie le hará daño!
-¡Cuánto has sufrido para la edad que tienes! –suspira Almudena-
-Mi destino fue ese, tía, conocí el amor por poco tiempo, como un rayo de luz que ilumino por un instante mi pobre vida, pero Diego tiene que seguir con su destino y yo con el mío.
-Esmeralda, te escucho y se me parte el corazón... yo quisiera ayudarte... ¡yo te voy a ayudar a sacar a tu madre de la prisión!
-¡No tía! tú te vas a casar con don Alejandro, con el hombre que más has amado en tu vida y tú cuidaras a Diego por mi, cuando yo me haya ido a España con mi madre.
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Hacienda De La Vega
Alejandro le dice que Fernando le decepciona y que tiene que sacar a Almudena de esa casa. Diego le dice que adelante su boda.
-Eso es lo que quiero, me puedo casar en una semana... pero me gustaría que tú y Mariangel también se casaran con nosotros en la misma boda.
-¿En la misma boda? -Diego pone cara de disgusto- ¡Por Dios, papá! tendría que consultarlo con Mariangel... la verdad a mí me da igual... ¡después de haber perdido el amor de Esmeralda a mí ya nada me importa!
-No digas eso Diego, quien sabe... a lo mejor algún día llegues a sentir algo por Mariangel.
-¡No lo creo, papá! Esmeralda es y será la mujer que más he amado en mi vida... pero ni modo... ¡tengo que aceptar mi destino!
-He pensado construirles una casa aquí en la hacienda, tenemos enemigos y tenemos que estar unidos –y brinda- ¡salud hijo, por el futuro que nos espera!
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Campamento gitano.
El cuerpo de Miguel es tirado por los soldados de Montero y más tarde los gitanos lo queman en una pira.
Renzo consuela a Laisha que no llora y mira con rabia.
-Tu muerte no será en vano, tu sangre gitana lucho por liberar a nuestra reina.
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Cuartel.
Olmos habla con alguien-¡Esté atento, será esta noche!
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Iglesia.
-¡Le pido perdón! Fernando perdió el control y decidió secuestrarme –María Pía.
-¡Alguien tiene que ponerlo en su lugar! Ese hombre no es Dios.
-¡Fernando cambiara! estoy segura de eso, la gente se transforma cardenal, y yo creo que haya perdido la esperanza.
-Yo no soy tan optimista hija, estoy seguro que él seguirá acosándote... dime María Pía... si te nombro Madre Superiora... ¿serias capaz de dirigir este convento a pesar de la presión del señor Gobernador/
-¡Sí, tengo la fuerza suficiente! además Dios me ayudará.
-Veo que el padre Tomás no se equivoco, así que no lo voy a pensar más, voy a consagrarte como monja... y tus hermanas también... ¡todas excepto la hermana Suplicios! he estado a punto de expulsarla.
-¡No! Suplicios no es una mala persona, solo una mujer muy atormentada, no la podemos perdonar... ¡le suplico que la deje quedarse bajo mi responsabilidad!
-De acuerdo, pasemos ahora a fijar la fecha de la consagración.
En ese momento Prudencio entra y le entrega el mensaje del Gobernador.
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Casa Tobías.
Traen al maestro que se queja que un sacamuelas lo atendió.
-¡Estás loco! –le grita Catalina- no me explico como un hombre educado se comporta de esa manera.
-¡Cata-Cata!
-¡Busca alguien que lo limpie y que lo bañe!
-Esto es un negocio, cuando el maestro Samaniego descubra la identidad de El Zorro seremos ricos... ¡inmensamente ricos!
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Hacienda De La Vega.
Alejandro encuentra a Yumalai disfrazada de Regina- ¡Regina! –la llama.
Yumalai lo mira.
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Casa Gobernador.
-¡Querida, qué bueno que nos vienes a visitar! –Mariangel recibe a Esmeralda.
-¡Muy bien, querida! ¿y a ti cómo te va con tu farsa?
En ese momento tocan a la puerta y abre Mariangel- ¡Diego!
Esmeralda se esconde.
-¡Será una visita corta! solamente vengo a decirte que ya tengo fecha para nuestra boda, en una semana, el mismo día que se case mi padre con Almudena.
Mariangel sonríe feliz.
A Esmeralda se le llenan los ojos de lagrimas.
*
FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;
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