Andrea debe comprender que si el hombre engañó a su mujer bien puede engañar a otra y aunque ella creyó que con ella todo sería distinto, no fue así. Entonces debe aprender a aceptar su soledad, el desamor y la frustración (todo temporal). Debe refugiarse en su hogar y en sus hijos que son y serán su mayor alegría. Como el dolor del desamor no se puede evitar, Andrea debe vivirlo con toda la intensidad y un día comprobará que su herida ha cicatrizado y que está nuevamente en condiciones de volver a amar.
