Basada en el libro “El Caballero de Rauzán” escrito por
* Felipe Pérez
Libretistas - Screenplay by
* José Fernando Pérez
* Claudia Rojas
* Aída Naredo
* Lina Serrano
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Casa Obregón.
-¡No! –se niega Soledad- ¡eso no puede ser doctor! eso no es cierto, mi hija no está muerta.
El Dr. Max prepara una inyección.
-¡Mamá! dile que se está equivocando, que mi hija está bien.
-Hija... –Lucas trata de abrazarla.
Pero Soledad lo rechaza- Papá, yo sé que está bien, papá.
-¿Doctor, qué hace? –se asusta Ester al ver los preparativos del doctor.
-¡Es por su salud! tenemos que sacarle esa criatura de su vientre.
Ester se lleva la mano a la boca.
Antonia mira como si fuera un juez.
-De lo contrario puede causarle mucho daño a la señora Soledad, sosténganla por favor.
Antonia se pone muy dispuesta- ¡Ayúdenme!
Pero Soledad se debate - ¡No me toques! mi hija está bien.
Lucas la detiene- ¡Antonia, por favor! doctor... ¿está seguro que esto es lo correcto? ¡lo correcto!
-Sí señor, si esperamos la señora Soledad morirá envenenada.
Todos lo miran y Soledad lo escucha con horror.
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-¡Prefiero morirme, doctor! pero no voy a dejar que me inyecten porque mi hija no está muerta –Soledad firme.
Ester la mira desesperada.
-¡Es duro de aceptarlo señora! pero tengo que sacar esa criatura de su vientre antes que le cueste la vida.
Enrico escucha.
-¡Dios mío! esto no puede estar pasando –Ester.
-¿Por qué no esperamos doctor? usted puede estar equivocado y el bebé va a reaccionar, por favor –Lucas.
Ursula escucha con horror.
-Eso no es posible, el corazón de la criatura ha dejado de latir, cuánto más tiempo pase va a ser peor, la sangre del niño puede envenenar a su hija y provocarle la muerte.
-¡No diga eso! ¡cállese! eso es mentira, mi hija está viva – grita Soledad.
-Por favor –ruega la tía Antonia- lo que está diciendo el doctor es verdad, tu vida está en mi peligro.
-Sin mi hija, mi vida no tiene sentido –grita Soledad - ¡y yo no voy a permitir que me inyecten porque Aurora está viva! yo lo sé.
Enrico y Ursula la miran con desesperación.
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Hotel.
Hugo tiene un mareo pero se repone- Marina... Von Sirak acaba de confirmarme lo que yo ya me temía, la criatura de Soledad con mi hermano padece de catalepsia.
-Patrón... pero ese bebé ni siquiera ha nacido.
-Don Hugo siente cosas que a menudo resultan ser ciertas –Boris.
Hugo suspira- ¡Imagínense! imagínense que lo den por muerto cuando en realidad no lo está –sufre.
-Sería terrible... que se repitiera esa tragedia, señor.
-¡No se puede repetir, Boris! –mira a lo lejos- por favor, encárgate de alistar nuestro equipaje y consigue un carruaje para que nos lleve a la estación del tren a primera hora de la mañana.
-Inmediatamente, señor – y Boris y Marina lo dejan solo.
Al quedar solo Hugo sufre, se lo nota mal.
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Casa Obregón.
-Mi trabajo es salvar vidas –el Dr. Max decide marcharse- pero si la señora se opone o se resiste a seguir mis instrucciones, yo no puedo obligarla... a partir de este momento no es mi responsabilidad sobre cualquier cosa que pueda pasarle... ¡con permiso!
Pero Ester se asusta- ¡Espere un momento doctor! déjeme hablar con ella.
-Está bien señora.
-¡Salgan un momento, por favor! –ruega Ester.
-¡Lo acompaño, doctor! –la tía bruja corre detrás.
Ursula se despide de Soledad.
-¡Te dije que salieras! –le gruñe Ester a Lucas- necesito hablar a solas con mi hija.
-¡También es mi hija Ester! –le responde Lucas- y debo estar presente en este momento que se va a decidir qué se hace.
-No te hagas el padre responsable que se preocupa por su familia porque no queda.
-¡Soledad es lo que más amo en el mundo, lo sabes! y no es el momento de hablar de esas cosas... ¿no te das cuenta que la vida de mi hija está en peligro?
Ester abandona la lucha de echarlo y se sienta al lado de Soledad.
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Afuera.
-Si su sobrina no acepta el aborto se puede morir.
-¡No diga eso! –Ursula- mi niña no se puede morir.
-¡Algo se tiene que poder hacer doctor! no podemos aceptar que Soledad se muera.
-Si no logra convencerla, lo único que se puede hacer para salvarle la vida, es dormirla a la fuerza, con éter.
-¡Eso no se puede hacer si ella no quiere! –se enoja Ursula.
-¡Cállate! –le grita Antonia- ¡tú que dices que la quieres tanto! si eso es cierto, acepta lo que estamos haciendo, estamos evitando que ella se muera.
-¡Pero no de esa manera! es su vida y la de su bebé –llora Ursula.
-¡Tú no entiendes nada! –le grita Antonia- ¡lárgate de aquí!
Ursula llorando se marcha.
-Doctor, vamos a hacer las cosas como usted dice –decide Antonia- ¡tenemos que salvar a Soledad! y si luego tenemos que sacar a esa criatura de su vientre... ¡lo haremos!
El Dr. Max la mira incrédulo - ¿Y usted tiene la autoridad suficiente en la familia cómo para tomar esa decisión?
Antonia se infla- ¡Estoy segura que Ester y Lucas estarían de acuerdo conmigo! se trata de la vida de su hija, doctor, prepare lo que sea necesario.
-¡Muy bien, eso haré! permiso.
Enrico no pierde palabra.
-Señor, yo sé que mi sobrina está sufriendo por mi culpa... ¡pero si tu voluntad era que esa criatura muriera! Soledad lo va a tener que aceptar.
(vieja bruja!!
)
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Hotel.
-Ya está listo el carruaje –Boris le anuncia a Marina- voy a empezar a bajar estas cosas.
-¡Qué bueno que regresamos a San Marino, Boris!
-Pues a mí esta idea de regresar a San Marino no me gusta nada, es peligroso que a don Hugo lo descubran.
-¡Don Hugo es un hombre muy cuidadoso! –Marina impaciente-seguro que no dejará que nadie lo vea.
-No sólo es eso, estar cerca de la señora Soledad le va a afectar, ya ves que a pesar de la distancia, se ha convertido en un hombre tan amargado, tan lleno de odio y rencor... ¡todo por pensar tanto en esa mujer!
-¡Ese es su problema, Boris! –se enoja Marina con razón- para nosotros va a ser muy beneficioso –lo besa- al fin vamos a saber qué pasó con la Hacienda Montenegro.
Esto pone nervioso a Boris- ¡No entiendo por qué no he recibido ningún mensaje de los Burke!
-Estoy segura que con los Burke como cuidanderos, no han hecho ningún esfuerzo para venderla.
-En fin, cómo sea, cuando estemos allá voy a buscar al comprador y le devolveré su dinero a don Hugo –decide Boris.
Marina reacciona - ¡Acuérdate de una cosa! –le advierte- parte de ese dinero es de nosotros –se acerca y lo acaricia- el dinero que tú le prestaste a la señora Soledad para pagar sus deudas es mucho menor que lo que nos van a dar por esa hacienda.l
-¡No me gusta cuándo hablas así, Marina! –Boris le detiene las manos- ¡voy a bajar esas cosas! –se marcha.
Marina queda sola- ¡Estoy segura que esa hacienda no se ha vendido por culpa de los Burke, pero nosotros la vamos a vender y vamos a ganar buen dinero por esa venta!
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Hacienda Montenegro.
En una cama muy confortable Guillermo sueña con su violín y sonríe feliz, una musa baila para él.
-¡Guillermo! despierta... ¿con quien sueñas? –se enoja Elena- estás soñando con Margo... déjame dormir contigo, hay una tormenta.
-No, tendrás que vivir sola, a mí ya me perdiste.
-Mucho cuidado Burke, ¿la fama se te subió a la cabeza? ¿ya te crees el cuento?
-Nunca me has entendido –triste.
-Sólo por hoy abrázame...
-Tú y yo terminamos, es mejor que te hagas a la idea Elena –Guillermo se marcha.
Elena se queda llorando.
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Casa Obregón.
-¡No, mamá! no me insistas... no me voy a dejar poner esa inyección –Soledad.
-Sé que es terrible, hija, porque tú tienes la esperanza que tu bebé esté vivo –ruega Ester- y yo te entiendo... ¡pero no puedes negar la realidad!
-¡La realidad es que mi bebé vive, mamá! –Soledad histérica - ¡estoy segura! papá díselo.
-Ester, es conveniente esperar un poco... que otro médico la examine, el doctor Jiménez.
-¡El doctor Jimenez está en San Marino! es imposible.... por piedad hija... si te resistes puedes morir –le ruega.
-No me pidas eso, mamá, yo sé que tú entiendes lo que estoy diciendo... ¡yo sé que estás sufriendo por mí! –llora Soledad- ¡aunque el doctor diga que mi bebé está muerto, que no late el corazón! no me importa mamá, yo sé que es mentira... ¡mi bebé está vivo! por favor... ¡solo me muero de sólo pensar que no la voy a tener conmigo por favor! yo lo único que les pido es que respeten mi decisión... ¡te lo suplico! –Soledad está desesperada y les suplica.
Ester y Lucas sufren al verla y no saben qué hacer.
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En otra habitación Ursula pasea de un lado a otro sin saber qué hacer cuando se le une Enrico- Que no te vaya a ver la señora Antonia.
-No me gusta nada que saquen a la bebé del vientre de la niña Soledad, el doctor dice que está muerta... ¡pero no, ella está viva! yo lo sé.
-¿Qué podemos hacer? nuestra opinión no cuenta para ellos.
-Ursula... ¿confías en mí?
-Nunca te has equivocado... y no sé de donde sacas las cosas que sabes... ¡pero la niña Soledad confía en ti y yo también!
-Escúchame muy bien lo que te voy a decir.
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Residencia Rebeca.
Paquito abraza a Eloisa.
-Hoy estuviste diferente.
-Te gustan los hombres bruscos –Paquito- así era Alcides, tú me lo decías... así te trataba fuerte, duro –la besa.
-Eso era con él, pero contigo es distinto, tú eres dulce, delicado, excepto por hoy que estuviste poco tierno y cariñoso.
-Lo sé, quiero que tengas todo en mí... el cariño, la ternura... y sobre todo la pasión.
-Francisco, nosotros somos socios.
-¡Sí, sé que es un negocio! pero no puedo dejar de sentir celos cuando te acuestas con otros hombres.
-¡Mucho cuidado con lo que dices Francisco! tenemos un trato, que no se te olvide.
-¡Qué fría eres! ¿qué clase de mujer eres? acabamos de hacer el amor, te entregaste a mí... ¿cómo puedes dividir tu cuerpo y tu corazón?
-Podemos ser amantes toda la vida si lo quieres, pero nunca... ¡vamos a hacer una pareja!
-Te desconozco.
-¿Por qué? tú fuiste quien me enseñó que en la vida si quiero obtener lo que quiero, tengo que valerme de cualquier medio, por eso me voy a casar con Arturo.
-¡Está bien! cásate con Arturo, con quien se te de la gana, siempre y cuando que te quede claro que me des la parte que me corresponde en dinero... ¡y tú nunca dejes de ser mi amante! –la besa.
-No te preocupes, sólo utilizaremos a Arturo en lo que nos convenga, nada más –lo abraza sonriendo.
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Un camino.
Arturo sonríe mientras sueña con Eloisa y sus dulces palabras- ¡Eloisa! –suspira y de pronto se da cuenta que dejó un par de aros- Volvamos a casa de Eloisa.
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Hotel.
-Con esa inyección te induciré a un estado de catalepsia, luego te aplicaré la Orquis Vivantis, no sabemos cómo vas a reaccionar, cómo te dije solamente lo hemos probado en roedores... ¿estás seguro de que quieres correr este riesgo?
-¡Por supuesto doctor! además es la única forma que tenemos de saber que sus investigaciones han dado resultado –y luego a Boris y a Marina –si por alguna razón, no logro regresar quiero que me prometan que ayudarán a Soledad y a mi sobrino.
-¡Patrón, si usted cree que algo malo le va a pasar no se haga esa prueba! –ruega Marina.
-¡No tengo otra alternativa! –responde Hugo- esta prueba es la única esperanza para esa criatura.
-¡No se preocupe don Hugo! –Boris serio- ¡seré tan fiel con ellos cómo lo he sido con usted! –le promete- tiene mi palabra.
Hugo lo mira largamente y luego se dirige al doctor Sirak –Procedamos doctor.
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Casa Obregón.
-¡Dormir a mi hija es un absurdo, Ester! –se opone Lucas ante el Dr. Max y la tía Antonia- ¡y no me voy a prestar a semejante barbaridad.
-¡Lucas! es la única manera de salvar a tu hija –grita Antonia con su voz aguda y desagradable- si continúa ese bebé en su vientre, Soledad puede morir.
(bruja ave de mal agüero
)
Ester se descompone - ¡No, por Dios!
-Es la única solución.
-Tiene que haber otra forma de ayudar a mi hija, doctor –Lucas- ¡tiene que haberla!
-No la hay –Ester- lo que Antonia y el Dr. Max proponen es una medida drástica, pero la única solución... ¡es mejor que proceda doctor!
-¡Muy bien! pero voy a necesitar la ayuda de ustedes.
-¡No cuente conmigo! –Lucas- no voy a forzar a Soledad, ella tiene derecho a decidir sobre su vida y sobre la criatura que lleva en su vientre.
-¡Entonces lo haremos sin tu ayuda! –decide Ester.
Y los tres se dirigen a la habitación de Soledad.
-¡Pronto doctor! –lleva la voz de mando Antonia- no hay tiempo que perder.
Pero Soledad no se encuentra en su cuarto.
-Ursula debió llevársela, Dios mío... –Ester- ¡Soledad no puede salir en ese estado!
Antonia llena de odio- ¡Esa sirvienta sigue haciendo lo que se le da la gana en esta casa! en esto no se midió.
-¡Por culpa de Ursula mi hija puede morir! –salen corriendo.
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Ursula, Enrico y Soledad huyen.
-Mi propia familia tratando de dormirme en contra de mi voluntad –Soledad se apoya en Ursula.
-Ellos creen que es lo mejor, mi niña, están tratando de salvarla.
-¡Y yo estoy tratando de salvar la vida de mi hija! está viva, lo sé.
-¡Vamos! –apura Enrico.
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Bar.
-Don Omar, aquí está la lista de todos los daños –Margo.
-Tú pagará todos los gastos con los recaudos de las entradas de esta noche.
-¡Usted y yo somos socios! asumamos por partes iguales –Rebeca.
-Fue tu ahijado el que causó todo este desorden y conflicto... ¡la que tiene que pagar eres tú! –Margo.
-¡Déme el dinero que me corresponde!
-No recibirás un solo centavo.
-¡Este es un negocio!
-No contábamos con tanta pérdida y hoy se acaba nuestra sociedad, no quiero espectáculos conflictivos en mi taberna.
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Casa Obregón.
-¡Lucas! –grita Ester y lo encuentra bebiendo- ¿qué haces tomando?
-Quise tomarme un trago.
-¡Deja eso! sabes que no puedes tomar licor... ¡Soledad desapareció!
-Lo que nos faltaba, en su estado no puede salir.
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Hotel.
-Don Hugo está muy pálido, doctor –Marina- ¿está bien?
-Ya entró en estado cataléptico, podemos continuar –doctor Sirak.
-Doctor, está seguro... la vida de don Hugo está en sus manos.
-Hugo sabía perfectamente a lo que se exponía, usted no tiene por qué oponerse a su voluntad.
-¡Boris... deja que el doctor haga su trabajo! –Marina- don Hugo tuvo esa enfermedad por muchos años, es obvio que quiera probar algún método que lo pueda curar de esa enfermedad.
El doctor Sirak mira a Hugo inconsciente.
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Un camino.
-¡Arre! –Enrico va a toda carrera.
-Ten cuidado, vas muy rápido –Ursula preocupado.
-No tengo opción –grita Enrico- ¡los papás de la señora Soledad nos están siguiendo!
Muy cerca Lucas, Ester y el par de cuervos de Antonia y el Dr. Max los siguen con el cochero.
-Hago lo que puedo doctor –el cochero.
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Residencia Rebeca.
-Eloisa... la puerta estaba abierta –entra Arturo- dejaste esto en el carruaje.
Y de pronto ve los guantes de Eloisa en el suelo y los recoge- ¡tú planeaste esto! así que no eras tan santa cómo decías –se habla a sí mismo- ¡Eloisa! –se dirige al cuarto de Eloisa pero abre la habitación de Rebeca- ¿Eloisa, dónde estás? –se sienta en la cama- ¡Aquí estoy Eloisa! –la llama- ¡vas a ser mía Eloisa! –se levanta y se sienta al espejo- ¿Eloisa?
Pero como no la encuentra sale a buscarla a otro caurto.
Eloisa lo escucha -¡Francisco! –lo sacude para despertarlo- ¡Arturo regresó! –yu lo empuja y lo echa bajo la cama.
-¡Aquí estoy Eloisa! ¿estás ahí? –se dispone a entrar.
-¿Qué haces aquí? –lo detiene Rebeca.
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Un camino.
Mientras tanto Enrico va cada vez más rápido cuando tienen un accidente y todos salen volando por los aires.
Ursula y Soledad quedan desmayadas al lado del camino.
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Residencia Rebeca.
-¿Quién te dejó entrar? –le reclama Rebeca a Arturo.
-La puerta estaba abierta, vine a devolverle esto a Eloisa –Arturo cortado- lo dejó en el carruaje.
-¡Yo se lo entregaré! ahora discúlpame pero está un poco tarde... y esta es una casa decente.
-Claro... buenas noches... ¡ah! esto es de Eloisa –le muestra los guantes y el sombrero tirados en el suelo- ¿ella se encuentra bien?
-¡Sí claro! siempre ha sido un poco desordenada... discúlpala... ¡buenas noches Arturo!
-Qué descanses –Arturo se marcha.
Pero al quedar a solas Rebeca tiene dudas y entra al cuarto de Eloisa- ¡A que no te imaginas quien te estaba buscando desesperadamente en el pasillo!
Paquito que sigue bajo la cama.
-¿Quién?
-¡Tu querido Arturo de Linares! vino a traerte esto que se cayó en el carruaje.
-¡Por fin lo logré! hoy Arturo me pidió que me case con él.
-¡En serio sobrina! debes estar feliz... por fin una noticia buena.
-Siento mucho lo que pasó contigo en la taberna.
-¡Todo iba tan bien hasta que apareció Hércules para arruinarlo todo! –furiosa- y eso no es lo peor... ¡el dueño de la taberna se quedó con todas las ganancias!
-Es injusto, ese dinero fue gracias a tu espectáculo.
-Para reparar todos los daños, nuestra sociedad se acabó.
-¡Lo siento tanto tía! pero me imagino que no te vas a quedar con los brazos cruzados... ¿qué piensas hacer?
-¡No sé! algo me inventaré... bueno sobrina –y de pronto ve los zapatos de Paquito pero disimula- ¡descansa! –sale de la habitación.
Eloisa sonríe aliviada.
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Hotel.
El doctor Sirak ausculta a Hugo que sigue inconsciente.
-¡Doctor! ¿cómo está? –Boris preocupado.
-Sus latidos son muy débiles todavía... casi imperceptibles.
-¡Entonces ese medicamento no ha servido para nada, doctor! –Marina.
-Lo sabremos cuando despierte por sus propios medios –suspira el doctor Sirak- pero es extraño porque... sus pupilas se mueven como si estuviera metido en un sueño profundo... ¡muy profundo!
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Hugo viaja en espíritu.
Corre hasta llegar al carruaje dado vuelta, el que conducía Enrico, y encuentra a Soledad y se tira a su lado.
-¡Mi bebé! –susurra Soledad.
-¡Sh....! –la hace callar Hugo.
-¡Sálvala! –ruega Soledad.
-Tu bebé y tú van a estar bien –le promete Hugo- yo los voy a ayudar... ¡los voy a ayudar! –promete Hugo.
Y en ese momento hay un rayo y Hugo baja la cabeza y su alma vuelve al Hotel.
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-Niña –despierta Ursula y corre junto a ella- ¡Enrico!
Enrico también despierta.
Pero Soledad sigue inconsciente.
Lucas llega corriendo- ¿Qué pasó Ursula? -
-¡Fuera de aquí! –Antonia la echa a golpes-0 Soledad por Dios.
-¡Está inconsciente por los golpes, hay que llevarla a su casa ahora mismo! –el Dr. Max.
-¡Eres un demonio! –le grita Antonia a Enrico.
(arghhh
qué bruja inaguantable!!
)
Ursula lo protege.
-¡Cada vez que apareces en nuestras vidas, ocurre una desgracia! –Antonia.
-¡Si algo le pasa a mi hija ustedes dos me la van a pagar muy caro! –Ester los amenaza.
Se llevan a Soledad.
Ursula corre detrás de ellos.
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Residencia Rebeca.
Eloisa echa a Paquito de su cuarto- No nos podemos exponer... ¡fuera!
-¡Eloisa! las mujeres... ¿quién las entiende? –recoge sus ropas que Eloisa las tira afuera.
-¡Paquito! –Rebeca lo está esperando- conque desnudo y metido en el cuarto de mi sobrina... ¡a estas horas de la noche! –sonríe - ¡tienes muchas cosas que explicarme, Francisco de Morales!
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Casa Obregón.
El Dr. Max deposita a Soledad sobre la cama- Tenemos que aprovechar que está inconsciente y así aplicarle la droga que tengo y sacarle a ese feto de su vientre.
Ester llora- ¡Yo sé que Soledad me va a odiar por esto pero se trata de su vida! haga lo que tiene que hacer.
-No se preocupe señora, usted ha tomado la decisión correcta, entre más tiempo pase será más grave –toma la jeringa.
Soledad despierta y lo ve- ¿Qué es eso? ¡no! ¿qué me va a hacer? ¡no! –grita.
Ester y Antonia la toman de los brazos.
-¡Suéltenme! nooooooooooo –grita Soledad.
Y ya cuando el doctor está a punto de inyectarla entra Lucas gritando- ¡Déjenla! – y de un golpe saca al doctor de encima de Soledad.
-¡Mira lo que hiciste loco! –grita Antonia.
-¡Ustedes no tocan a mi hija!
Ester lo mira con pena y luego a Soledad.
Antonia lo mira con odio y respirando fuerte.
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Hotel.
Hugo entra en terribles convulsiones.
-¡Dios mío! –grita Marina.
-¡Doctor, haga algo! ¿qué hacemos?
-¡Es una reacción contraria a lo esperado! abra la camisa... no hay otra alternativa Boris –y toma una inyección y se la clava- ¡directo al corazón!
-¡Qué horror! –Marina se lleva las manos a la boca con espanto.
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Residencia Rebeca.
-¡Rebeca! cariño... no pienses lo que no es... tan sólo estaba visitando a tu sobrina –trata de huir.
Pero Rebeca lo persigue-¡No me creas idiota! vi que te escondiste en el cuarto de mi sobrina cuando entré... y ahora estás casi desnudo.
-¡Todo tiene una explicación!
-Tú eres su amante.
-¡Qué asco! sería incapaz –voz afeminada.
-¡Ya deja de hablar así! ya conozco tu secreto, te estás haciendo pasar por un hombre amanerado para estar con mi sobrina... ¿quién lo iba a decir?
Paquito suspira y se da por vencido.
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Casa Obregón.
-¿Está bien doctor? –Ester.
-¡Esto es un atropello! –el Dr. Max se soba la mandíbula – lo único que he querido siempre es ayudar.
-Doctor... sin el consentimiento de mi hija no le permito nada –firme Lucas.
-¡Eres un inconsciente Lucas! –le grita Antonia- ¿no te das cuenta que lo que estamos haciendo es por el bien de tu hija? si continúa con ese niño muerto en su vientre ella también puede morir.
Pero en ese momento Soledad es toda sonrisa-¡Se movió! –grita y festeja.
-¿Estás segura, hija? –Ester con alivio.
-¡Se está moviendo, te lo juro!
El doctor se acerca.
Lucas se pone nervioso-¿Qué va a hacer doctor?
-Sólo quiero revisar a su hija, no entiendo por qué dice que se está moviendo –y la ausculta y la mira- ¡es cierto! el corazón de la criatura volvió a palpitar.
Soledad ríe feliz.
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Hotel.
Hugo vuelve a la vida tosiendo ante la mirada extrañada del doctor Sirak, de Boris y Marina.
(hum... esto significa que Hugo tiene una conexión directa con su hija!! )
Hugo sigue tosiendo sin aire - ¿Lo logró doctor? –susurra.
-¡Tiene la presión muy baja! –el doctor Sirak- hay que calentarlo, una manta por favor.
Marina corre a buscarlas.
-¡Don Hugo! –Boris - ¿cómo se siente?
-¡Siento cómo si hubiera regresado del viaje más largo que he hecho en toda mi vida! –trata de levantarse.
El doctor Sirak lo impide- Espera, estás muy débil todavía, tu ritmo cardíaco no se ha
normalizado todavía, compréndelo.
-¡Soledad necesita mi ayuda! –susurra Hugo- ¡está en peligro! ayúdame... –trata de levantarse y le pide ayuda a Boris.
-El tren sale sólo en la madrugada, señor –lo tranquiliza Boris.
Hugo se deja caer.
-¡Duérmete! –el doctor Sirak.
-¡Ahora ya no me queda la menor duda! –Hugo sufre- ¡el hijo que está esperando Soledad padece de catalepsia!
Boris se pone triste. También Marina se apena.
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Residencia Rebeca.
-Agoté todos mis recursos para ser un gran periodista independiente, pero nada me sirvió.
-Entonces te hiciste pasar por algo que no eres –Rebeca.
-Empecé a ser un poco... delicado... pero pasó un fenómeno extraordinario –se viste- ¡las mujeres se empezaron a acercar a mí como nunca lo habían hecho Rebeca! me contaban sus secretos... y los maridos... ¡nunca me vieron como un peligro! lo reconozco... obtenía la información que era interesante.
-¡Qué astuto eres!
-Así me convertí en esto, en Paquito, el confidente, el amigo, el amante para muchas de esas damas de sociedad que me contaban su vida privada... ¡vendía esa información para crear grandes noticias!
-Debo reconocer que me sorprendes, Paquito... disculpa, Francisco. ¡Eres más astuto de lo que creía! me encanta conocer tu secreto... porque ahora me vas a ser muy útil... ¡quiero que me ayudes a recuperar mi espectáculo!
-¡Cometes un gran error Rebeca! soy periodista, no empresario.
-¡Estoy segura que encontrarás la manera de reparar las estupideces de Hércules! si quieres mantener tu secreto a salvo.
-¿Me chantajeas?
-Suena muy feo... es un intercambio de favores... ¡tú me ayudas a recuperar mi espectáculo y yo no le cuento nada a nadie!
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Casa Obregón.
-Por lo que pasó con la señora Soledad seguro me van a despedir –sufre Ursula- tendré que irme de esta casa.
-¡No te preocupes Ursula! te quedas en mi casa –le ofrece Enrico- es un poco pequeña, pero con algunas modificaciones podrás vivir cómodamente.
Ursula le sonríe agradecida- Muchas gracias Enrico, eres un verdadero tesorol- se arrodilla a su lado- voy a rezar un poco, Dios nos tiene que ayudar para que la señora Soledad se salve.
Ester entra feliz y les cuenta- ¡Soledad y la bebé están bien! –y mira a Enrico sonriendo- ¡tenían razón!
-¡Yo sabia que la niña estaba viva! –grita Enrico.
Ursula ríe- ¡Dona Ester, perdóneme que haya sacado a la señora Soledad así de la casa, fue una imprudencia...!
-¡No debiste hacerlo, Ursula! pero reconozco que si no lo hubieras hecho habríamos cometido un grave error.
-¡Ya le di las indicaciones a don Lucas! –el Dr. Max aparece- la señora Soledad debe guardar reposo y tomar los medicamentos que le di.
A su lado Antonia está con cara de duelo-Doctor... ¿qué explicación puede dar? porque según usted el corazón de esa criatura dejó de latir y luego volvió a palpitar.
-¡No lo sé! yo mismo no lo entiendo –el Dr. Max.
-¡Eso no es una respuesta doctor! –firme Ester- ¡no quiero que siga atendiendo a mi hija!
-¡En la medicina como en todo existe un margen de error! pero entiendo su molestia señora, y si usted así lo dispone a partir de este momento dejo de atender a su hija.
-¡Espere doctor! –Antonia lo retiene- este no es el momento para que Soledad se quede sin su médico... tiene que hacerle exámenes –le ruega a Ester- permite que el doctor la siga atendiendo por lo menos hasta que aparezca otra persona.
-¡No es lo que yo quisiera pero no tengo otra opción! –decide Ester.
El Dr. Max se marcha.
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Hotel.
-Entonces para mi viaje necesitaré todas las dosis de la medicina que me pueda proporcionar –Hugo.
-¡No, Hugo! no tiene ningún sentido, con lo que acaba de pasar aquí concluyo que la Orquis Vivantis no tiene ninguna efectividad en el humano.
Hugo se desespera y se sienta- ¿No tiene ninguna efectividad? –se toma la cabeza.
-Faltan hacer muchos experimentos, Hugo... estuviste a punto de morir... ¡y no quiero que esto vuelva a pasar cuando yo no esté presente! ¿comprendes?
-Eso quiere decir que la medicina de la flor no funciona –Hugo pierde toda esperanza.
-¡Así es!
-En ese caso usted tiene que venir conmigo para que continúe sus exámenes hasta que encuentre una cura... ¡por favor! –le ruega.
-Pero Hugo, yo no puedo ir contigo... ¡aquí tengo todo lo necesario para encontrar el medicamento! compréndelo.
-¡No se preocupe! yo le proporcionaré todo lo que necesite... ¡todo!~
-Yo siempre he contado contigo... siempre me has apoyado en todas las cosas... pero... debo resolver algunos asuntos personales aquí.
-¡Sirak! por el amor de Dios –le ruega Hugo- ¡se trata de la vida de mi sobrino! está a punto de nacer... si sufre de un ataque de catalepsia podría morir... ¡si usted no está ahí... podría morir!
El doctor Sirak lo mira y se siente mal.
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Hacienda Montenegro.
Elena sueña con que Guillermo hace la presentación de la mujer de toda su vida- El paso más importante de mi vida... ¡mi reina Margo! quiero pedirte que seas mi esposa, ahora que estás esperando nuestro primer hijo nada me haría más feliz.
Elena despierta- ¡No puedo permitir que Guillermo siga con esos malos pasos!
Guillermo duerme con su violín.
Elena se lo quita, pero Guillermo despierta.
-¡Este violín es el culpable de todo! estoy acabando de una vez con lo que nos está separando.
-Elena... si le haces algo a mi violín, atente a las consecuencias.
Elena lo mira a punto de llorar.
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Casa Obregón.
-Papá, no sé cómo agradecerte –Soledad le sonríe- lo que hiciste... salvaste la vida de mi hija... ¡te enfrentaste a mi mamá y al doctor!
-A veces las cosas son demasiado tensas... pero bueno... lo importante es que tú y tu bebé, esa niña Aurora como la vas a llamar, se encuentran bien.
-¡Sí! esto no sé cómo lo vas a tomar... sé que Hugo estuvo con nosotras- le confiesa- todo el tiempo durante el accidente... ¡sé que no estamos solas! –sonríe.
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Un camino.
Una caravana de carretas se detiene en el camino.
Boris abre la puerta- ¡Don Hugo! según mis cálculos lograremos llegar a la ciudad en tres meses.
-¡Llegaremos justo a tiempo antes del nacimiento de mi sobrino! –baja Hugo.
(hum... matemáticas como andamos??? a ver... pasaron cuatro meses + tres meses = 7 meses... )
Detrás de él baja el doctor Sirak con la ayuda de Hugo - Gracias, si podemos llegar antes del nacimiento es mejor, ¿qué tal que la criatura nazca con la enfermedad de todos tus parientes y lo diagnostiquen como enfermo?
-Don Hugo... ¿usted no cree que es peligroso volver a la ciudad? cuando sus enemigos se enteren que usted está vivo, van a volver a atacarlo –Marina.
-Eso no sucederá porque yo me mantendré en el hotel mientras ustedes se acercan a Soledad y le ofrecen la ayuda del doctor Sirak.
-¡Señor! –Boris toma aire- le confieso que la última vez que vimos a la señora Soledad... no fuimos muy amables con ella... ¡tal vez nos rechace!
Hugo lo mira sorprendido y enojado- ¡El único que tiene motivos para estar dolido con ella soy yo! –les recuerda.
-¡Qué pena con usted don Hugo! –Marina- entiéndanos... después de lo que le hizo nosotros quedamos muy molestos con ella.
-¡Ahora se van a acercar a ella! –les exige Hugo- ¡y nunca más volverán a ser descorteses!
-Se hará como usted diga señor.
-Y si no tienen éxito... ¡lo haré yo! –decide Hugo.
(wow!! eso sería lo mejor!!)
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Casa Dr. Max
El Dr. Max ríe feliz- ¡Qué noche tan maravillosa! –festeja- si todo es como yo lo pienso, la bebé trae el mismo mal que la familia Medina... –busca un libro- Sí, aquí está –lo hojea- “el factor hereditario es de tener en cuenta, en familias dónde hay miembros que tienen catalepsia sus hijos pueden no padecerla pero eso no asegura que puedan heredarla a otro miembro de la familia” ¡perfecto! eso quiere decir que Alcides pudo no tener la enfermedad pero sí su hijo... ¡Eva! –y corre al cuarto y al closet- ¡es la mejor noticia que he tenido, perdimos a Hugo de Medina pero ahora tenemos al niño! después de su nacimiento será mío... ¡y cuando lo estudie descubriré el secreto que esconde su enfermedad... –y acaricia el closet y lo abre y una luz verde lo ilumina- ¡será tu salvación, esa criatura te regresará a la vida mi amada Eva! –le sonríe- ¡el hijo de Soledad Obregón te regresará a mí para siempre, para ser felices, tú y yo! –llora- ¡eternamente felices!
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AVANCE
Antonia como una bruja- Cuando nazca lo regalaré.
El Dr. Max – Nos unimos para evitar una tragedia... ¡voy a decir que el niño nació muerto y desapareceré con él!
Antonia- ¡Perfecto!
Pero un tren llega con Hugo- Voy a salvar a tu hijo pero no te voy a perdonar tu traicion.
Y Hugo baja con unos anteojos bellos!!!
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