Z032 – UN HIJO DE DIEGO– martes 27 de marzo de 2007

EZ - Con Christian Meier y Marlene Favela

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Mabouchita
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Z032 – UN HIJO DE DIEGO– martes 27 de marzo de 2007

Postby Mabouchita » Tue Apr 10, 2007 8:39 am



*

Un camino.
Esmeralda está camino de vuelta al cuartel cuando en el camino se encuentran a Renzo que está huyendo de los soldados- ¡Sube rápido, escóndete aquí! –y levanta su falda.
Renzo no se anima- ¡Escóndete! –le ordena Esmeralda y Renzo se mete bajo su falda.
Apenas esto aparece Pizarro que la mira con desconfianza y le pregunta si vio a unos gitanos huyendo. Esmeralda niega haber visto a nadie y le ordena que la deje seguir.
-¡Vaya con cuidado! –Pizarro- ¡señora Esmeralda, no olvide que ahora está casada con mi Comandante Montero y tiene nuevas obligaciones! No le conviene juntarse con esos gitanos y mucho menos ayudarlos.
-¡Usted no tiene que decirme cuales son mis obligaciones, Capitán! Vamos Isidoro.
Y se marchan.
Al estar lejos Renzo le agradece- Jonás, Miguel y yo nos acercamos al muro de la prisión para enviarle un mensaje a Sara Kalí, necesitamos que nos haga un mapa del sitio dónde se encuentra.
-¿Ustedes lo van a rescatar solos?
-¡Ese era el plan! Pero Pizarro nos encontró y atrapó a Miguel, ese asesino es capaz de torturarlo hasta que confiese todo.
-Ahora que soy la esposa de Montero, tal vez pueda hacer algo por él, pero necesito que vayas y los reúnas a todos… ¡los soldados pueden tomar represalias y atacar el Campamento!
-¿Tú serías capaz de traicionar a tu esposo por nosotros?
-¿Por qué lo dudas? ¡yo soy una de ustedes, llevo sangre gitana y prometí que iba a rescatar a mi madre! ¡la voy a sacar Renzo, cueste lo que cueste!
*
Prisión.
Sara Kalí cuenta- Hubo una ley que sólo le permitía a los hombres ser reyes, pero esta ley fue abolida, eso convirtió a mi madre en directa heredera del trono… ¡por eso quisieron eliminarla y muchas veces intentaron matarla! Ella huyó conmigo para salvar mi vida, y nos refugiamos con los gitanos… mi madre murió defendiéndolos y me dejó escondida con ellos para que algún día yo reclamara lo que me pertenecía… ¡Hermes, yo debería ser la reina de España!
-Es una historia bastante trágica – Hermes la mira como si estuviera loca.
-Mi prima hermana fue coronada, pero yo quise recuperar mi lugar en la Corte, por eso me casé con Fernando Sánchez de Moncada, el actual Gobernador de esta ciudad… ¡cuando Fernando supo mi pasado y mis planes me encerró en este lugar!
-Infeliz… ¡qué hombre tan cruel!
-Esto que te he contado es muy grave… ¡necesito que me digas que jamás dirás una sola palabra!
-No te preocupes… perdone… ¡no se preocupe su majestad!
-Estoy tan cansada –y Sara Kalí se apoya en él y duerme.
-No se preocupe… descanse tranquila… su majestad –le dice con mucha pena y misericordia y cuando ella se duerme suspira profundamente- ¿la reina de España? ¡esa maldita máscara te cocinó el cerebro!
*
Campo.
María Pía busca a Suplicios cuando alguien la rapta y se la lleva.
*
Otra monja encuentra a Suplicios que le dice que no quiere volver al internado, que encontró a un ángel negro y que sale corriendo otra vez cuando la hermana Carola le dice que vayan a ver a María Pía.
*
Cuartel.
Montero hace buscar a Esmeralda para que firme los papeles de anulación, manda a unos soldados.
Pizarro entra- ¡Comandante, parece que hay un complot en la prisión! Encontré al gitano Miguel, el que se nos escapó, estaba rondando con otros dos hombres que lograron huir pero dejaron caer esto… vea –le entrega el papelito.
-“Tal vez puedas hacernos un plano de cómo llegar hasta ti” –lee Montero- están teniendo comunicación en el interior de la prisión… ¿con quien, a quien quieren liberar?
-En este momento estoy ablandando al gitano Miguel y nos va a decir todo lo que necesitamos saber.
*
Sala de torturas.
Un soldado está torturando a Miguel con el potro.

(información aquí… cuidado es muy fuerte!! En serio.
http://www.geocities.com/eduwicc/tallerinquisidor.html
)
*
Despacho de Montero.
-¡Sara Kalí! –deduce Montero- puede ser que esta nota sea para Sara Kalí.
-¡Eso es imposible! Sara Kalí es nuestro mayor secreto, solamente nuestros soldados de confianza conocen su ubicación.
-Tal vez alguno de los dos abrió la boca.
-¡No! –seguro Pizarro- ¡ellos nunca nos traicionarían!
-¡Todo hombre tiene un precio! ¿Para quién iba a estar dirigida esta nota? ¡los gitanos deben saber que nosotros la tenemos aquí!
-Eso debemos comprobarlo… mi Comandante… ¡permítame enviar un pelotón al Campamento gitano! Le prometo que arrasaré con ese lugar.
-¡De ninguna manera! Te recuerdo que tenemos acá a la maldita Marquesa Carmen Santillana de La Roquette, así que no debemos hacerla… enfadar.... ¡haz que hable Miguel! –le ordena- ¡tortúralo, si es necesario, hasta morir! Pero que nos diga a quien quieren liberar.
*
Camino.
Renzo muy agradecido con Esmeralda- ¿Te das cuenta? Es la segunda vez que el destino nos pone frente a frente.
-Es mejor que te vayas, estamos muy cerca de la ciudad y alguien podría verte.
-¡Cuando liberes a Sara Kalí…! dejarías a tu esposo… ¿y regresarías con nosotros a España?
-¡Ya no tengo nada que hacer aquí, Renzo, ahora mi lugar es al lado de mi madre!
-¡Princesa, allá haremos una vida nueva! Yo te prometo que no te faltará nada… quiero que seas muy feliz.
-Ay, Renzo… ¿Por qué tendrías que tomarte una responsabilidad que no te corresponde?
Renzo se acerca- ¡Princesa! Porque te quiero –se anima a decir- ¡te amo!
-¡Renzo, yo…!
-¡No digas nada, por favor! Yo sé que tú no sientes nada por mi… yo he visto cómo tu corazón late por otro hombre que no te merece… ¡pero yo lucharé por tu amor! ¡lucharé! –le promete y se marcha.

(aha!! Y se supone que todo esto con Isidoro al lado??? Jajajja :D )
*
Otro camino.
Una carroza con mucha guardia se acerca cuando encuentran el camino bloqueado por un tronco.
-¡Soldados, retiren ese obstáculo!
Pero en ese momento aparece El Zorro y todos gritan -¡El Zorro! –y se le enfrentan.
Pero El Zorro usa bombas de humo y los vence a todos y toma el botín- ¡Adiós soldados! –se despide- ¡Saludos al Comandante Montero! El pueblo agradece su donación –y se marcha al galope.
-¡Vamos, tras él! –se organizan los soldados.
*
En un camino cercano Isidoro lleva a Esmeralda que recuerda a Diego diciéndole que se va a casar con Mariángel.
En ese momento Isidoro pega un grito- ¡El Zorro! –y detiene la carreta.
El Zorro se acerca al galope y mira con unos ojos terribles a Esmeralda que al verlo se le va la respiración.
-¡Por favor, no nos haga daño! –grita Isidoro- Si quiere, lléveme a mí pero no toque a la señorita.
El Zorro se acerca la carreta con su bello caballo negro- ¡Señorita! –saluda a Esmeralda- ¡creo que usted y yo… deberíamos vernos en otra oportunidad! ¿no le parece?
Esmeralda se compone- ¡No lo creo, señor! Isidoro, vamonos… que yo no le tengo miedo a este… bandido.
Y la carreta se marcha dejando a El Zorro dolido y solo… pero al ver a los soldados que se acercan gritando vuelve a partir al galope.
*
Hacienda de La Vega.
-Es muy triste lo que me cuentan de Diego –la Marquesa- ¡estoy sorprendida!
-¡Para nosotros también fue una sorpresa, doña Carmen! –Almudena- Diego se deprimió mucho al saber que Esmeralda regresaría al lado de Montero… se emborracho… y bueno…
-¡Diego terminó pidiendo la mano de Mariángel! –le corta Alejandro- ¡la otra hija del Gobernador!
Almudena lo mira sorprendida- Sí… así fue.
-¿Ustedes me están diciendo la verdad? –duda la Marquesa- ¡porque yo podría intervenir! Hablar con la muchacha y hacerla desistir para que se busque otro pretendiente.
-No va a ser tan fácil, Su Excelencia… Fernando es amigo mío personal y no se vería nada bien si Diego no cumple con su palabra.
-Esmeralda ya lo sabe –Almudena- ella está muy triste y decidió regresar al lado de Montero… ¡doña Carmen, es una cuestión de dignidad para ella!
-¡Por supuesto! Lo que me duele en el alma, que otra vez, el infeliz ese de Montero terminó saliéndose con la suya –suspira molesta- ¡volvió a ganar!
*
Casa Gobernador.
Esmeralda tirada en la cama.
-¿Recibiste mi mensaje? –le pregunta Montero a Esmeralda- me imagino que ya fuiste con el señor juez a firmar el acta de anulación de nuestro matrimonio.
-¡Me sorprende! –sonríe Montero- ¡debes estar muy enferma! Porque estabas muy ansiosa de separarte de mí y salir corriendo a encontrarte con el imbécil de Diego De La Vega.
-¡Sé que la Marquesa presionó para que se anulara este matrimonio! Lo he estado pensando mucho… la Marquesa se irá y conociéndolo a usted como lo conozco… ¡sé que se va a vengar y le va a hacer daño a Diego!
Montero sonríe con triunfo- ¡Te felicito! Me conoces muy bien… esta es la peor humillación que he tenido que soportar en toda mi vida y no la voy a tomar tan tranquilamente… ¡sí, cuando se vaya la Marquesa voy a volver a reinar en mi ciudad por encima de tu padre, de los De La Vega, y de quien se interponga!
Esmeralda sonríe con burla- ¡De eso no me queda la menor duda! Miserable… por eso… con todo el dolor de mi alma… ¡me voy a quedar con usted!
Montero la mira con sospecha.
-¡Sí, Montero! –sigue Esmeralda- ¡me voy a quedar con usted! ¡no acepto la anulación de nuestro matrimonio!
Montero no sonríe, y sopesa sus palabras con sospechas.
*
Misión.
La hermana Carola avisa que encontró a la hermana Suplicios pero que se escapó y avisa que no sabe de la hermanan María Pía. El padre cree que está con Suplicios.
*
Una casa.
María Pía con los ojos tapados ruega que la liberen, cuando alguien se acerca y por los pasos lo reconoce- ¡Fernando! ¿Cómo es posible que hayas llegado a esto, por Dios!
-¡Te lo advertí, María Pía! –Fernando le quita la venda de los ojos- ¡no voy a permitir que te vuelvas monja!
-¡Por favor déjame ir, suéltame! O te meterás en problemas.
-Te voy a soltar, pero no intentes escapar porque mis hombres te van a detener.
-¡Entra en razón! Mírate hasta dónde has llegado… ¿no te das cuenta que sólo me decepcionas más?
-¡No digas eso! Yo no quiero hacerte daño, María Pía, pero no me dejas otra alternativa más que emplear la fuerza para detenerte.
-Estás tan mal que crees que puedo amar a la fuerza, bajo estas condiciones.
-¡Sólo quiero que lo pienses! Que si no eres mía tampoco serás de Dios.

#
No te quiero dejar
#
Fernando se marcha.
*
Cueva de El Zorro.
-¡Bernardo! –llega al galope El Zorro- ¡Aquí está el dinero de Montero! Asegúrate de devolvérselo a la gente –y le entrega el botín- ¿qué pasa? –baja del caballo- ¡que hoy hice una de mis mejores apariciones, Bernardo! Heridos leves… un gran botín… ¡sin embargo… nunca dejé de pensar en ella! ¿Por qué no leí esa carta antes de decirle tantas tonterías a Esmeralda, Bernardo? –sufre- ¡Esmeralda no tuvo la culpa, ella nunca me traicionó, fui yo quien la traicionó! Fue mi culpa… es por mi culpa que está pasando todo esto.
Bernardo le dice que luche por ella.
-¡No, ya no voy a luchar por Esmeralda! Ya no hay nada más que hacer –suspira dándose fuerzas- ¡voy a ir con mi padre, a pedir la mano de Mariángel!
*
Cuartel.
Esmeralda recibe a Almudena- ¡Qué bueno que viniste! Aquí podemos hablar tranquilamente.
-¡Me preocupó mucho tu mensaje, Esmeralda! ¿Por qué tanta urgencia? Mira esa cara… estás tan pálida.
-¡Es muy importante lo que tengo que decirte!
-¿Lo pensaste bien? Espero que no sea lo que me dijiste.
-¡Ay tía, lo lamento! Pero no voy a anular mi matrimonio con Montero.
-¡Ay, mi Dios! Me rehúso, me niego a que sigas siendo la esposa de ese miserable… ¡aunque quieras liberar a tu madre, debe haber otra manera! Y lo peor de todo es que este sinvergüenza te va a obligar a cumplir con tus deberes de esposa… ¡vas a ver!

(claro… esto es lógico… :-x corre Esmeralda… CORRE!!)

-¡No! –dice tontamente segura- ¡ese no va a ser ningún problema! Montero no va a tocarme.
-¿Ah no? ¿y por qué estás tan segura? –duda Almudena con razón- ¡ese hombre no sabe lo que es respetar la palabra!
-¡Porque Montero no va a tocar a una embarazada!

(bueno… y si es tan malo, por que respetaría esto?? :o debe ser una regla de telenovela!!! :D )

-¡Qué! –Almudena se queda boquiabierta.
-¡Sí, tía! Voy a tener un hijo –le sonríe Esmeralda - ¡un hijo de Diego!
-¿Un hijo de Diego De La Vega? –Almudena se alegra.

(yo no veo de qué alegrarse en la situación de Esmeralda!!! :eek: Horror!)

-Bueno… eso es lo que creo… ¡eso es lo que siento!
-¿Pero por qué lo sientes? ¿qué te hace sentir tan segura?
Esmeralda se sienta en la cama- ¡Porque he tenido un retraso, y me he sentido un poco mal!
-No me asustes… ¿no será más bien que estás viviendo muchas emociones fuertes y por eso tienes los trastornos?
-¡Tal vez te parezca absurdo! Pero esta emoción que me invade por dentro no puede ser otra cosa…siento que aquí… -y se toca la panza- ¡está creciendo algo, tía, un hijo! ¡un hijo de Diego! –y ríe feliz.
*
Casa Gobernador.
Fernando espera con una cara muy seria.
Entra Mariángel y se queda asustada- ¡Papá!
-Tú y yo tenemos una conversación pendiente, Mariángel… entre más pienso lo que hiciste me resulta más difícil aceptarlo.
Mariángel suspira- ¡Papá, yo sé que no tengo excusa! Pero soy un ser humano, papá… ¡y Diego estaba tan solo, tan triste, tan perdido! ¡tú sabes cuanto lo amo! Papá… yo me dejé llevar, no medí las consecuencias.
Pero Fernando la mira con una enorme y profunda decepción- ¡Te entregaste a él, Mariángel! Tu virtud… ¡lo más hermoso que puede tener una mujer, lo perdiste en un momento de locura!
-¡Papá! –empieza a llorar- ¡no me hagas sentir más mal de lo que ya me siento! Te juro que estoy arrepentida.

(hasta estoy por creerle… :-o tal vez le duela que Fernando la mire de otra manera )

-¡Nunca te supe educar bien! –suspira triste Fernando- ¡esa responsabilidad la deposité en las manos de mi pobre hermana, y tampoco la culpo a ella por sus fallas! Mariángel… siempre te dejé hacer lo que tú querías –suspira- ¡siempre fui condescendiente contigo y ahora fallas a mi confianza!
-¡Papá, como hago para que me perdones! Yo no quiero que tú me repudies por esto.
-¡Debería repudiarte, Mariángel! Diego De La Vega falló a tu honra y tú no hiciste nada por detenerlo –la mira con rabia y pena- ¡pero ya no tiene caso castigarte! Esa desilusión que me has dado… Mariángel… ¡esa imagen… desnudos ustedes dos en una cama! ¡en mi propia casa! Es algo que siempre llevaré conmigo.
Mariángel llora- ¡No! No papá, yo no quiero que tú me repudies por eso, papá… mira… ¡te prometo que cuando me case voy a ser una esposa fiel y leal y te vas a sentir tan orgulloso de tu hija! Y el mejor regalo que te voy a dar, papá, será llenar tu casa de nietos, de niños que alegren tu vida –lo abraza.
Pero Fernando no sonríe y no la abraza.
*
Cuartel.
Almudena fuerza a Esmeralda de ir junto a Agapito para que la revise-¡Hay que estar segura de qué es lo que tienes!
-¿Te das cuenta tía? Todo me sale mal –se queja- mi vida es un desastre… ¡ahora Diego cree que me entregué a Montero y se va a casar con Mariángel!
-¡Si estás embarazada, eso cambia las cosas! ¿te das cuenta?
-¡No, Diego no tiene por que enterarse! Por lo menos no por ahora… no sé por qué el destino se empeña en separarnos justo ahora que voy a tener un hijo suyo.
-¡Tranquilízate! Todavía no estamos seguras de qué es lo que tienes.
*
Hacienda de La Vega.
-¡Su Excelencia! –Montero se cuadra frente a la Marquesa- ¡hice todo lo posible por anular mi matrimonio con la señorita Sánchez de Moncada! Ella se negó rotundamente a firmar el acta de separación, así que no es mi culpa… ¡yo cumplí con mi parte del trato!
-¡Yo no hago tratos con personas como usted, Comandante! –lo desprecia la Marquesa- ¡yo le di una orden!
-¡Orden… que se salió de mis manos! Si Esmeralda no estuviera enferma estaría personalmente explicándole la situación… ella de alguna manera recapacitó y me prometió ser una excelente esposa… ¡yo por mi parte le estoy dando otra oportunidad! –se infla.
La Marquesa lo mira con disgusto- ¡En el corazón de una mujer no se manda! Esa es una gran verdad… ¿sabe Comandante? Yo creo que usted está corriendo con mucha suerte… le voy a dar un consejo… ¡no abuse de esa suerte!
-¡Voy a tener muy presente su advertencia, señora Marquesa! –sonríe Montero.
*
Casa Gobernador.
Mariángel juega a la gallinita ciega en el jardín con Catalina y otras amigas.
Desde la galería de la casa las observan Diego con disgusto, Alejandro y Bernardo.
-¡No puedes negarlo! Mariángel es una mujer muy hermosa –admite Alejandro.
-¡Sí, papá! –responde Diego con disgusto- ¡pero es otra a la que amo!
-Vamos hijo.
Y ambos entran a ver a Fernando.
Mariángel sonríe feliz de verlos.
*
Hacienda de La Vega.
Montero sale de la hacienda cuando llega el Sargento García- ¡Traigo malas noticias, señor!
-¡Ahora no, García! Estoy disfrutando de un triunfo y no quiero que nada me amargue el día.
-¡Pero… se trata de El Zorro!
-¿Qué sucede?
-¡Atacó de nuevo! Asaltó la patrulla que traía los recaudos de los impuestos señor… ¡y se atrevió a mandarle saludos a usted señor! Dice que va a repartir ese dinero entre los pobres señor –y al verle la cara- inconcebible señor.
-¡Maldición, García! ¿es que nadie va a detener a este desgraciado? ¡quiero que suba la recompensa por su cabeza! –le grita- ¡también organice grupos de búsqueda para dar con él! Y otra cosa… ¡quiero que coloque algunos espías dentro de la gente pobre!
-¿Espías, señor?
-¡Si este canalla está dispuesto a sembrar el caos devolviendo el dinero a los campesinos no se lo voy a permitir!
-¡Como usted ordene mi Comandante! –se retira el Sargento García.
-¡Ya veremos cuánto te dure la suerte Zorro! –furioso- cuando se vaya la Marquesa volveré a manejar los destinos de esta ciudad a mi modo… ¡y seré implacable!
*
Iglesia.
El padre y las hermanas se preparan a ir a buscar a las hermanas Suplicios y María Pía.
El Cardenal se acerca al padre- ¡Voy a enviar una carta al Vaticano! Bajo estas circunstancias me es imposible autorizar la creación de esta congregación, han pasado hechos bastante alarmantes.
El padre Tomás se molesta- ¡Si usted no convierte, Su Excelencia, este internado en un convento, es el Vaticano el que pierde! Esto no es Roma, esto es América, una tierra indómita.
-¡Padre Tomás! –se enoja el Cardenal.
-¡Estas mujeres han abandonado todo para dedicar su vida a cuidar a los más pobres! Eso las convierte en heroínas cristianas –suspira-¡usted tome la decisión que crea conveniente! Yo tengo que ir a tratar de salvar a ese par de mujeres que están en peligro de muerte… ¡con su permiso! –lo deja plantado.
*
Cabaña.
María Pía se niega a comer ante la desesperación del hombre que dice que tiene ordenes de tratarla como una reina.
-¡Díganle a su patrón que prefiero morir de hambre a seguir encerrada aquí!
*
Casa Gobernador.
-¡Pasen! –Fernando los recibe- ¡Alejandro, te pido disculpas por no haber podido asistir a la recepción de la Marquesa Santillana pero tuve unos asuntos pendientes que resolver!
-Sinceramente, te extrañamos Fernando –Alejandro- esperaba oficializar mi compromiso de matrimonio con Almudena.
-¡Ya habrá otra ocasión para eso! ¿qué los trae por aquí?
Alejandro mira a Diego y suspira- ¡Mi hijo Diego me contó todo acerca del incidente ocurrido con tu hija Mariángel! Y como corresponde a las buenas costumbres, mi hijo va a responder como todo el caballero que es.
-¡Muy bien! No esperaba menos de ti Diego, me imagino que ya habrás recordado todo.
-Sinceramente… ¡no, don Fernando! Pero voy a asumir mi responsabilidad… si dañé la honra de Mariángel estoy dispuesto… a enmendar mi error… y como le prometí voy a casarme con ella.
-¡Bien, eso es lo que tiene que hacer un caballero! –y luego grita- ¡Olmos!
Olmos entra… con la peluca roja del mismo color de los cabellos de Mariángel- ¡Señor!
Diego lo mira y casi se destornilla de risa.
Alejandro muy serio sigue compuesto.
Fernando lo mira con espanto pero sigue serio- ¡Dile a Mariángel que venga para acá inmediatamente!
-¡Sí, señor! –desaparece Olmos.
*
Jardín.
Mariángel le cuenta a Catalina que gracias a la champagne pudo consolar a Diego- ¡Yo fui su refugio para olvidar su dolor!
-Cuéntame… Mariángel… para que Diego llegara aquí tan rápido con su padre… pasó algo más que hablar.
-¡Diego y yo tuvimos una apasionante noche de amor! –miente Mariángel y ambas ríen a carcajadas- en este momento lo que más me preocupa es Esmeralda –se pone seria- ¡la familia de Diego utilizó sus influencias y trajeron a una Marquesa muy importante de España para que anulara el matrimonio que tiene con Montero!
-¡Sí, pero tu hermana debe estar muy mal de la cabeza! –le cuenta Catalina- porque ahora no quiere separarse de Montero.
Mariángel se sorprende- ¿Cómo lo sabes?
-¡Por mi padre! Tuvo una conversación con un soldado de Montero… ¡que ella no aceptó firmar el acta de anulación!
Mariángel sonríe triunfante- ¡Será que tanto le afectó lo que pasó entre Diego y yo!
-¡Puede ser! Pero es un hecho… Esmeralda prefirió quedarse al lado de Montero en vez de correr a buscar a Diego.
Mariángel ríe feliz.
En ese momento aparece Olmos con su peluca roja- ¡Señorita Mariángel! Su padre la solicita en su despacho inmediatamente.
Todas las mujeres se ríen de su aspecto.
-¡Olmos! ¿pero qué es esa peluca tan horrible que se puso hoy? –se burla Mariángel y ríe con su carcajada diabólica- ¡parece que trabajara en un circo!
Olmos la mira dolido y humillado.
*
Una casucha.
Almudena y Esmeralda llegan hasta lo de Agapito. Esmeralda se siente a punto de vomitar. Agapito los envía con Pluma de Águila.
*
Casa Gobernador.
Mariángel con cara de niña seria - ¡Papá! ¿me necesitabas para algo?
-¡Alejandro y Diego están aquí para resolver esta penosa situación!
Alejandro suspira- ¡Mariángel, mi hijo Diego tiene algo muy importante que decirte!
Diego se acerca a Mariángel y la mira directamente a los ojos- ¡Quisiera… delante de tu padre y el mío… pedirte disculpas por haber traicionado tu confianza y la de esta familia! También quisiera que sepas que en ningún momento tuve intenciones de jugar con tus sentimientos.
Mariángel los mira a todos- ¡Esto es bastante incomodo para mí! Pero es muy noble de tu parte Diego, que lo afrontes así, eres todo un caballero.
Diego suspira- ¡Quisiera decir también que estoy dispuesto a reparar tu honor…! –y hace una larga pausa- ¡frente al altar!

En un rincón… Olmos escucha todo con la cara descompuesta.

-¡Mariángel, le he pedido a tu padre, tu mano para mi hijo Diego! Sé que es una situación bastante incomoda y precipitada pero es lo correcto… ¿estás dispuesta a casarte con Diego, Mariángel?
Mariángel apenas puede reprimir una carcajada de triunfo- ¡Por supuesto que sí, don Alejandro! –y Olmos recibe el golpe como una bofetada- ¡nada me haría feliz en el mundo que pasar el resto de mi vida al lado de un hombre tan maravilloso como él!
*
Más tarde.
Los cuatro brindan con champagne.
-¡Salud por los novios! –Fernando.
Diego hace chocar su copa pero no la bebe.
-Sería bueno que Mariángel y Diego puedan reunirse para determinar la fecha de la boda y los preparativos –sugiere Alejandro.
-¡Excelente idea! ¿vamos Diego? –sonríe Mariángel.
-¡Don Fernando, con permiso, papá! –Diego se retira con Mariángel.
Al quedar solos.
-¡Parece mentira, Alejandro! Que hayamos sido tan buenos amigos de jóvenes, y ahora siento que hay desconfianza entre los dos.
-¡Es cierto Fernando! –francamente Alejandro- ¡han ocurrido cosas, sucesos que no logro descifrar! Lo que le pasó a mi hijo Diego en la cárcel fue horrible, y a pesar que prometiste ayudarlo, lo cierto es que jamás hiciste absolutamente nada para protegerlo –le acusa.
-¡Y acepto mi responsabilidad! –admite Fernando- ¡pero tú sabes que por el capricho de mi hija Esmeralda de quererse casar con tu hijo Diego tuve que faltar a mi palabra! Montero me puso las cosas muy difíciles, y tú como militar que fuiste, Alejandro, sabes muy bien lo que significa para un hombre…
-¡Como militar que fui! –le corta Alejandro- ¡y que soy, tuve y tengo una forma de ver la vida muy distinta, Fernando! Y a veces me pregunto si tú… tienes ciertas concesiones con el comportamiento del Comandante Montero.
-¿Crees que estoy de acuerdo como Montero aplica la ley aquí en la ciudad? –se enoja Fernando- ¡entonces no me conoces!
-¡Es cierto Fernando! Creo que no te conozco en realidad… hay ciertos aspectos de tu vida que no logro descifrar… cuando fui un militar activo aquí en América mucho se comentaba de las matanzas de los indios que te involucraban a ti directamente… ¡pero siempre pensé que fueron exageraciones!
-¡Fueron tiempos difíciles, amigo! Tribus de indios asaltaban los campamentos de los colonos, yo no tuve la educación militar que tú tuviste, pero tuve que defenderme a sangre y fuego y aprendí.
Alejandro se enoja- ¡Te recuerdo que estas eran sus tierras! De los indios… nosotros fuimos los invasores –levanta la voz.
-¡Pues yo pude tener otra opinión de ellos! Es más… pude hasta llegar a quererlos y aceptarlos como hiciste tú… ¡pero no contra esos indios, contra esos desgraciados no puedo tener piedad! –levanta la voz furioso- ¡y mucho menos por lo que me hicieron vivir de niño!
Alejandro lo mira sorprendido.
-¿Te sorprende lo que te digo, amigo? –sigue Fernando- ¡mi familia, por cuestiones políticas fue desterrada aquí, a América! Empezamos de cero Alejandro, poco a poco nos fuimos haciendo de tierra… y las empezamos a trabajar… con fe… con esperanza… ¡con dedicación, con el sudor de la frente! –su cara se descompone- ¡hasta que un día, unos malditos desgraciados, indios infelices, asaltaron la hacienda! Tú no te imaginas lo que fue ver… mi hermana Almudena y yo… ¡como desollaban a nuestros padres… en vida… Alejandro! –se le corta la voz.
*
En la galería.
Mariángel no puede creer lo que escucha- ¿Qué me estás queriendo decir, Diego? –se espanta.
-¡La verdad, Mariángel! –le contesta Diego seco- ¡la escueta verdad! Acepté casarme contigo solamente por respeto a mi padre… ¡mi padre es un hombre de honor y educado bajo las normas españolas! En cambio…
-¡En cambio tú parece que de honor y caballerosidad no sabes nada! –de pronto se enoja Mariángel- ¡claro! –lo mira con desprecio- ¡tengo entendido que eres descendiente de indios! Y además… ¡adoptado!
Diego la mira con rabia- ¡Así es! –le dice seguro- ¡soy el fruto de una relación entre mi padre y una india americana! Pero me crié en España bajo sus costumbres y aprendí a respetarlas… ¡por eso acepté esto a pesar de que sé que es una vulgar farsa! –le levanta la voz.
-¡Cómo te atreves a decir eso! –le grita Mariángel.
Pero Diego sonríe con sorna- ¿Por qué no nos quitamos las máscaras, Mariángel? Tal vez yo no esa un caballero… ¡pero tampoco soy un tonto! Algo le pusieron a esa champagne que me hizo perder la razón.
-¡Cuidado con lo que dices, Diego! Esa es una acusación muy grave.
-¡No te preocupes! –sonríe burlón- ¡si no lo puedo probar! Porque tampoco puedo recordar muchas cosas –y de pronto con rabia - ¡pero de algo sí estoy seguro… yo a ti no te toqué! –le subraya cada palabra.
Mariángel se queda boquiabierta.
*
Despacho.
Alejandro toma asiento- ¡Siempre pensé que tus padres habían fallecido por muerte natural!
-¡No Alejandro! No te imaginas lo que fue ver a mis padres implorando ante esos salvajes para que no nos hicieran daño a mi hermana y a mí –y se le llena el ojo de lágrimas - ¡se sacrificaron por nosotros!
-Lo que me cuentas… es terrible.
-¡Después, mi sed de venganza me llevó… a sobrepasarme en defender mis tierras con esos salvajes! –sigue Fernando- ¡cuando conocí a tu hermana, ni tú ni ella sabían ese pasado sangriento que manchó mi alma! –suspira- ¡después tu hermana se enteró de todo antes de casarnos… y tú ya conoces lo demás!
-¡Entonces eso fue lo que llevó a María Pía a decidir cancelar la boda y convertirse en religiosa! Yo nunca tuve muy claro…
-¡Y ahora que sabes la verdad, Alejandro! ¿qué piensas hacer, piensas aceptar que tu hermana se consagre como monja?
Alejandro suspira incomodo- ¡Fernando, yo siempre he respetado las decisiones de mi hermana! Y sé que se esfuerza por reafirmar su vocación, pero si María Pía se convirtió en una religiosa… huyendo de ti… ¡entonces me parece que fue un grave error!
-¡Yo también estoy de acuerdo! Y voy a tratar de persuadirla de mil formas para que no cometa ese error –con pasión- ¡porque no voy a permitir que se convierta en monja! ¡no quiero que se haga monja!
Alejandro lo mira con sorpresa.
*
Campo.
Siguen buscando a María Pía y a Suplicios.
*
Casucha de Pluma de Águila.
Esmeralda y Almudena llegan.
-¡Mi abuela necesita que se acerque! –el nieto- debe tocarla.
Esmeralda se acerca con miedo y Pluma de Águila le toca las manos y luego el vientre y sonríe y dice algo en su dialecto.
-¡Nacerá un niño! –traduce el nieto- ¡un nuevo hombre llegará a estas tierras!
Esmeralda sonríe feliz.

#
Yo nací para tus ojos,
Para nadie más,
Siempre voy a estar en tu camino.
Alma de mi alma, corazón.
#
*
Casa Gobernador.
Diego se marcha y Mariángel lo persigue- ¡Muy bien, señor Digno! –le grita- ¡debes estar pensando que soy una especie de bruja que lo planeó todo para pasar contigo la noche!
Diego se detiene- ¡Mariángel, yo he visto cómo tratas a tu hermana Esmeralda! Y con todo respeto déjame decirte que a ti sí te creo capaz de hacer lo que sea con tal de conseguir lo que deseas –le dice con desprecio.
Mariángel se enoja- ¡Si tanta prevención te provoco! ¿Por qué pasaste conmigo la noche? –le reclama- ¿quieres que te recuerde las palabras que me dijiste mientras me hacías tuya? ¡fueron frases muy fuertes llenas de pasión! Eso sí… que no se las diría un caballero a una dama.
-¡Puedes inventar lo que te de la gana! Yo estaba intoxicado y no te puedo refutar nada… pero no importa… ¡sigamos con este juego absurdo! Yo seré el esposo fiel y tú la esposa digna… ¿qué tal? –ríe con burla- ¡pero eso sí, escúchalo bien! ¡jamás creas que voy a sentir algo de amor por ti! –le grita- ¡jamás!
-¡Como me duele todo esto que me estás diciendo Diego! –finge de pronto Mariángel- ¡eres un miserable!
-¡Puede que sí! –ríe Diego- ¡pero ya somos dos! Tú con tu juego sucio… y yo porque le negué el amor a una mujer que sí valía la pena.
-¡Estás muy equivocado si piensas que mi media-hermana sí valía la pena! –le grita enojada- ¡ella se casó con Montero! ¿recuerdas?
-¡Ella se casó con Montero para liberar a mi familia de los maltratos de ese miserable! –le grita Diego furioso- ¡nada más! Pero ni por un segundo piense que se entregó a él.
Al escuchar esto Mariángel ríe a carcajadas- ¡Diego, no me hagas reír, por favor! No seas ingenuo… ¡no sé si te has dado cuenta! –le cuenta con una sonrisa malvada- ¡pero la Marquesa de Santillana fue traída por tu familia para anular ese matrimonio!
Diego se queda boquiabierto, sin palabras.
-¡Sí, querido! –disfruta Mariángel- ¡así como lo escuchas! La Marquesa lo logró y Montero accedió a anular el matrimonio… ¡pero fue tu amada Esmeralda la que no aceptó! Ella sabiendo que podía quedar libre, prefirió quedarse con él… ¿no te parece muy extraño? –instila su veneno muy bien-¡algo debió pasar entre esos dos, sin duda! Algo tal vez… muy agradable… para que ella tomara esa decisión.

(Bien hecho!!! que sufra por la estupidez que hizo :-x )
*
Calle.
-¿Qué vamos a hacer, Esmeralda? –se preocupa Almudena- porque la única salida que se me ocurre es que te eches para atrás y aceptes la anulación de tu matrimonio con Montero.
-¡Eso es lo que quisiera, tía! Pero ahora también tengo que buscar la forma de sacar a mi madre de la prisión.
-¡Mi amor, tienes que cuidarte, ahora vas a ser mamá! No quiero ni pensar en qué va a hacer Montero si se entera que estás esperando un hijo de Diego.
-¡Yo tengo fe que muy pronto voy a liberar a mi madre de ese lugar con la ayuda de los gitanos! Y después nos iremos a España y allá tendré a mi hijo.
-¿Esmeralda… te vas a ir? No te voy a ver más.
-¡Ay, tía! Nada me gustaría más que tenerte a mi lado – la abraza- ¡pero tú te vas a casar con don Alejandro! Y cada una tiene que seguir con su destino.
-¡Pero mientras llega ese momento estás corriendo peligro! Porque Montero puede ejercer sus derechos como esposo.
-¡Pues yo me voy a negar! –dice muy segura- ¡y si en algún momento se llega a enterar que estoy esperando un hijo de Diego… pues entonces tendré que huir!
-¡No, Esmeralda, en el fondo todavía amas a Diego! Este hijo que estás esperando es una señal para que no se separen.
-¡Me duele en el alma lo que me hizo! Y hasta sería capaz de perdonarlo… ahora que llevo un pedacito de vida aquí adentro –sonríe – pero tengo que aceptar la realidad tía… ¡él ya me lo dijo! Va a casarse con Mariángel.
-¡Entonces la Marquesa tendrá que actuar! Doña Carmen tendrá una solución… vamos a la Hacienda de La Vega ahora mismo –decide Almudena.
*
Hacienda de La Vega.
Pero justo en ese momento la Marquesa se marcha y le regala un anillo de diamantes a Dolores.
-¡Yo no puedo aceptar! Si usted no probó el tole yo tampoco puedo aceptarle su anillo –llora Dolores.
-¡Eres única! Y dile a Alejandro y a Diego que los amo con toda mi alma y que lamento no haber podido ayudar más… ¡no los espero porque odio las despedidas! En la sala les dejé un presente.
-Les dejó flores, una carta y una botella de brandy –sigue llorando.
-¡Pero ese no es un brandy cualquiera! Es de un admirador francés, muy guapo que me encanta… pero es revolucionario –suspira- ¡hasta luego, querida! Cuídame a esos dos hombres tan bellos, tan inteligentes y tan guapos.
*
Casa Gobernador.
Diego tiembla- ¿Quién… quien te dijo eso? –tartamudea- ¿Quién te dijo que habían anulado el matrimonio de Esmeralda y que aun así prefirió quedarse con Montero?
-¡Eso no importa, pero es cierto! Deberías pensar más bien por qué ella tomó esa decisión.
-¡No, eso no es cierto! Eso lo inventaste tú, es una de tus mentiras.
-¡Piensa lo que quieras! Pero en tu lugar averiguaría…. ¿Por qué no le preguntas a tu padre? Estoy segura que él tiene los pormenores de todo esto –sonríe Mariángel.
-¡No tengo nada que preguntarle a mi padre! Mi padre no me ocultaría nada –grita Diego.
-¡Sus razones tendrá! Diego, por favor, date cuenta… ¡Esmeralda se entregó a Montero! Y es lógico… ¡Montero es un hombre muy guapo y está muy enamorado de ella! Además ella sabe que no puede volver contigo… por eso se quedó a su lado.
Diego está desesperado.
*
Despacho de Fernando.
-¡Así que vas a impedir que María Pía se convierta en monja! –repite alucinado Alejandro- Fernando… ¿te das cuenta de la gravedad de lo que me estás diciendo?
-¡Por Dios! Claro que sí, Alejandro –es un hombre desesperado- ¡te he abierto mi corazón, te estoy contando mi vida porque eres mi verdadero amigo! Te estoy hablando con el corazón en la mano.
Alejandro se llena de pena- ¡No la has olvidado! Todavía la amas… ¿no es cierto?
-¡Cada día que me levanto pienso en ella! –todo el dolor en su mirada- ¡veinte años amando a tu hermana!
-María Pía no quiere nada contigo, Fernando… ¡y tú lo sabes bien!
-¡No! –se niega- ¡eso es mentira Alejandro, María Pía me ama! Lo he notado cuando me abraza, cuando me mira… lo he notado todo este tiempo Alejandro… ¡he escuchado su corazón como me grita para que la bese!
Alejandro se espanta- ¡Qué estás diciendo Fernando! ¿es que acaso la has visto a solas?
-¡Sí, cuando no he soportado el impulso e ido al internado a verla!
-¡Por Dios, Fernando, es demasiado! Tienes que dejarla tranquila, María Pía ya eligió su camino.
-¡Ella tomó el camino equivocado! –grita- ¡tomó el camino de la religión para olvidar Alejandro! Yo también cometí ese mismo error… ¡he tomado por el camino equivocado y ahora soy este hombre!
Alejandro sigue lleno de pena- ¡Yo comprendo lo que me dices Fernando! Alguna vez… yo también amé como tú… ¡Regina, la madre de Diego! Todavía la recuerdo… es curioso… ¡tú y yo nos parecemos mucho! Sin embargo la diferencia entre tú y yo es que yo le di libertad a Regina… ¡y tú… tú te empeñas en atormentar a María Pía! Tratando que te ame nuevamente.
-¡Estoy desesperado Alejandro! –le dice sinceramente sufriendo- ¡no quiero perder a tu hermana!
-¡Mientras más la presiones, Fernando, más la perderás! Fernando… por favor… permite que María Pía sea la que decida… ¡no me obligues a intervenir! –le advierte- ¡si la amas, como dices que la amas… no la hagas sufrir más! ¡no lo hagas!
Fernando baja la mirada.
*
Galería.
Alejandro busca a Diego- ¡Diego, ya está todo arreglado! Hijo… nos vamos.
-¡Un momento, papá! –le reclama Diego- ¿es cierto que la Marquesa pudo anular el matrimonio de Montero con Esmeralda?
Alejandro suspira-¡Sí, es verdad Diego! La Marquesa quería ayudarlos a los dos… su esperanza era verlos unidos de nuevo… ¿Quién te lo dijo?
-¡Eso no importa! ¿Por qué no me lo dijiste?
-¡Diego! Tú ya habías cometido una ofensa contra Mariángel, contra su honra… ¡era tu deber casarte con ella! Además Esmeralda nunca quiso aceptar la anulación de su matrimonio con Montero.
Diego está que lo lleva el diablo- ¡Sí, pero Esmeralda podía quedar libre, papá! ¿Por qué decidió quedarse con Montero? ¡por qué!
-¡Es que acaso no lo entiendes, Diego! –se enoja Alejandro- ¡tú le rompiste el corazón a Esmeralda con lo que hiciste, hijo! Ella lo supo todo.
-¡Pero ella decidió quedarse al lado de Montero que tanto odia, papá! ¿Por qué? –y de pronto decide- ¡al menos yo voy a averiguar por qué!
Alejandro se asusta- ¡Diego, hijo, tú acabas de comprometerte! No vuelvas a cometer otro error… por favor.
Diego lo mira y luego sale corriendo.
*
Cuartel.
Esmeralda pide un coche pero el teniente se niega a hacerlo sin una orden del Comandante Montero.
Almudena y Esmeralda deciden ir a la casa del Gobernador para buscar un carruaje.
*
Casa Gobernador.
Mariángel persigue a Diego- ¡Diego, espera, no te vayas así! Necesito que hagamos las paces –toda suave.
-¡No tengo tiempo de hablar contigo, Mariángel!
-¡Solamente quiero que sepas que entiendo perfectamente el dolor que sientes! Y que antes que nada quiero ser tu amiga… con el tiempo te darás cuenta que casarte conmigo es tu mejor decisión.
Diego la mira como si estuviera completamente loca- ¡Pues lo dudo! Y perdóname que no esté celebrando o destapando botellas en tu nombre.
-¡Seré paciente! –sonríe Mariángel- ¡ya encontraremos la manera de llevarnos bien!
-¿Puedo llevarme uno de tus caballos? –le pide Diego.
-¡Claro! ¿Cómo negarle algo a mi futuro esposo? –coqueta.
-¡Gracias! –seco se marcha.
Mariángel sonríe al quedar sola- ¡Puedes correr! Pero todos los caminos te traerán directo a mis brazo… ¡Diego De La Vega, tú ya eres mío!
*
Montero se encuentra en medio de la plaza con Almudena y Esmeralda- ¡Señoras! ¿a dónde se dirige mi esposa?
-A una de mis modistas –Almudena- ¿Por qué?
-¡Solo me interesa la seguridad de mi esposa! Cariño… ¿Por qué no tomaste un coche de la comandancia?
-¡Eso dígaselo a Mejías, que me humilló delante de mi tía y no me proporcionó el transporte adecuado! Pero no importa porque Isidoro nos va a llevar.
-¡Yo misma me voy a encargar que llegue a su casa!
-¡Gracias señora! Cariño… te espero a cenar esta noche –sonríe Montero.
*
Sala de torturas.
Pizarro sigue torturando a Miguel que grita pero que no dice nada. Pizarro le hace tirar brasas al vivo- ¡He sido bastante benévolo! Traigan los carbones… dime el nombre del preso al que quieren liberar.
Miguel grita de manera horrible.
*
Casa Gobernador.
-¡Como se atreve a venir a buscarme aquí! –se espanta Fernando al ver entrar a uno de sus hombres.
-¡Don Fernando, usted tiene que saber que la hermana María Pía se rehúsa a comer! No quiere comer ni beber nada.
-¡En algún momento lo tendrá que hacer!
-¡Dice que se va a quedar esperando que la muerte se la lleve!
-¡Qué demonios! Ustedes no la alteren, no la perturben… ¡cuídenla! Y que por ningún motivo se vaya a escapar.
-¡Como usted diga, patrón! –el hombre se retira asustado.
-¡Vamos a ver María Pía! A ver quien puede más… si tu amor por Dios o el mío por ti.
*
Calle.
Esmeralda de pronto ríe feliz- ¿Te das cuenta tía? ¡mi hijo, mi primer hijo! El fruto de mi amor con Diego –festeja- ¡a veces me siento tan débil, tan sola contra el mundo!
-¡Pero no estás sola, Esmeralda! Nunca… ¡nunca te voy a abandonar! –le promete Almudena.
-¡Pensaba en mi madre! Ella también se embarazó de un hombre que no era su esposo –se pone triste- ¡y mira cómo terminó!
-¡Eso ni lo digas! Eso no te va a pasar a ti.
-¡Sólo espero que la Marquesa en verdad pueda hacer algo y que Diego comprenda que yo jamás tuve nada que ver con Montero! Y que todavía podemos luchar por nuestra felicidad y por la de nuestro hijo.
Y ríen las dos.
En ese momento llega Diego a caballo y se las queda mirando.
-¡Esmeralda, es Diego! –se emociona Almudena- ¡ven!
Diego la mira con mucha tensión.
-¡Mi amor! este es tu momento –la empuja Almudena- ¡o ahora o nunca!
Esmeralda sonríe tímida y se acerca a Diego que la mira con ojos terribles.
*
FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).
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Las imágenes o links pueden estar protegidos por Copyright, cualquier problema mi email es mabouchita@gmail.com

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