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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO
CAP#
21: lunes 15 de agosto de 2005 – ¡Me llamo Pedro José Donoso! * Las
Cruces. Hospital. -¡No me
pasa el dolor de cabeza! –se queja el doctor Valencia- lo estoy sintiendo muy mal en la
parroquia y sobre todo en el cuarto que le puso el padrecito. -Es un
hombre muy misterioso- Fátima- Lilita me asegura que Salvador la enloqueció. -¡Claro
doctor! Es que la pobrecita estaba trastornada y por eso nos enojamos, ella me
asegura que Salvador la embruteció con la mirada. -¡No
diga disparates por Dios! Ustedes no saben qué inventar. -Bueno,
vamos a ver cómo le va al padre Jacobo, esperemos que Salvador no termine
desesperándolo. * Parroquia. El
padre Jacobo juega ajedrez con Salvador y ante la mirada sorprendida de
Pablito, Salvador le gana fácilmente. Pablito
ríe- Padre, esto es increíble, ¡usted es todo un maestro! –admira a Salvador
que sonríe- Es que nunca había visto jugar a alguien de esa manera. -¿Dónde
aprendió a jugar? –se enoja el padre- ¿también en las universidades del
extranjero? –y furioso golpea la mesa. -¡Padre!
¡qué le pasa! –se espanta Pablito. -¡No me
pasa nada! Regrese inmediatamente a su cuarto Salvador. Salvador
lo mira con ojos bien negros y se levanta molesto. Pablito
se molesta- ¡Ese hombre es un genio padre! -¡Genial
o no va a terminar desquiciándome! -Es una
maravilla –exclama Pablito- ¡sabe qué! Voy a salir al pueblo a contarle a todo
el mundo lo que hizo ese hombre… ¡hay que ponerlo en un pedestal! Pablito
se marcha riendo. -¡Pablito!
Ay señor… ¡no sé qué voy a hacer con Salvador! ¡guíame! (Bueno, * El
pueblo se alborota con los cuentos de Pablito y vienen a la puerta de la
parroquia. El
padre Jacobo se desespera al ver la muchedumbre reunirse enfrente. * Bar del
pueblo. -¡Quien
se mete de redentor muere crucificado! –exclama el padre Jacobo-¡qué voy a
hacer con toda esa gente frente a la iglesia esperando ver a Salvador, ni qué
fuera un marciano! -Y para
cuando va a seguir sucediendo y no se va a ver nada ni para nada –el comisario-
no creo que se pongan el trabajo de venir hasta las Cruces para defender a un
pobre miserable. -¡No!
Salvador no es ningún miserable –padre Jacobo-tiene muchos conocimientos, habla
latín y hasta juega ajedrez. El
doctor se sorprende-¡No me diga que juega ajedrez! -¡Es
todo un experto! Y vamos jugando casi toda una semana y no he podido ganarle
una sola vez. El
doctor Valencia deja de comer- ¡Eso sí no lo puedo creer! Pero si usted es el
maestro. -¡Por
eso anda todo oscilado! –se burla el comisario- ¡no quiere aceptar que un pobre
campesino le de por la cabeza! -¡No es
eso! –se desespera el padre Jacobo-¡todo este misterio me tiene aterrado! No sé
como tratarlo. -¡Me
niego rotundamente a trasladar a Salvador Cerinza al hospital! Si él pone un
pie fuera de la iglesia lo destierro definitivamente del pueblo. -Padre,
le prometo que los especialistas están a punto de llegar, por favor que se
quede unos días más. -¡Pero
sólo unos días por favor! No quiero escándalos en la iglesia… ¡todo este asunto
se me está saliendo de las manos! * Frente
a la iglesia. Los
pueblerinos vienen en masa a ver a
Salvador Cerinza-¡Qué nos dejen ver al
enviado divino para recibir su bendición padre! –gritan- ¡abra la puerta! Trata
de abrir la puerta de su cuarto y no puede, trata de forzarla pero la puerta
resiste. Salvador se tapa los oídos para
no escuchar los gritos de la multitud. * Mansión. Vicky
llega enojada a la cocina. -¿Qué
pasó? –Abigail. -¡A
doña Rebequita le sabe la comida a diablos! –remeda Vicky- ¡quien sabe cuanta porquería
estaba acostumbrada a comer esa vieja y ahora se la echa de paladar exquisito! -¡Qué vieja tan desesperante! –y prepara otra bandeja de comida. * Comedor. -¡Quien
te vio y quien te ve! –le grita Rebeca a Valeria- ¡hace unos días no rompías un
plato y ahora eres mí enemiga Valeria! Estás peor que la gata furiosa esa de
Ángela. -¡Tía!
Te voy a pedir que no empieces a hablar mal de ella y que no la llames así. -¡Ahora
como es tu aliada ya no puedo ni hablar! ¿verdad? Me imagino que a ella sí la
dejas entrar al estudio Valeria. -¿Por
qué no me dices la verdad? –la enfrenta- ¿qué estabas buscando en el estudio
con Walter? -¡No
estaba buscando nada! –golpea la mesa- ¡y no me molestes! –se levanta y se
marcha. Abigail
llega con una nueva bandeja de comidas se sorprende de verla partir- ¡Qué geniecito! -¡Espero
que la llegada de Isabel cambie su actitud! –suspira Valeria. -¿Ya se
sabe algo de la señora? –le sirve un café. -¡Había
dicho que volvería cuando pudiera? ¿y tus hijos? ¡no los he visto todavía! Valeria
ríe. * Memorial
College. Simón
baila de una manera exagerada con muchas chicas, mientras Antonio lo espera
aburrido en un rincón. Antonio
saca de su bolsillo una foto de Ángela y sueña con ella. * Mansión. Ángela
se abraza al salto de cama de su papá. * Andrés
llega a la mansión y en silencio, sin que lo vean se dirige a la habitación de
Ángela como un ladrón, antes de entrar se arregla la camisa y luego entra sin
golpear. Ángela
se escandaliza al verlo entrar. Andrés
traga saliva asustado de su propia audacia. * Universidad. Antonio
sigue ensimismado cuando Simón insiste que baile y le presenta a una chica- ¡A
poco no te gusta! Simón
le toma la foto de Ángela -¡Todavía sigues pensando en ella! Mansión. -¡Qué
demonios haces aquí! –le grita- ¡qué te crees para entrar así en mí habitación! Andrés
se acerca lentamente- ¡Hace días que te busco y ni siquiera contestas el
teléfono! ¿qué te pasa? -¡No me
pasa nada! –hay temor en los ojos de Ángela- ¡así que haz el favor de salir de
mí habitación! -¡No!
–le grita- ¡no insistas Andrés! Cuantas veces te tengo que repetir que no te
soporto… ¿entiendes? ¡no te soporto! * En ese
momento el auto de Isabel llega a la casa y Walter corre a abrirle la
puerta-¡Señora Isabelita! Qué sorpresa… ¡debió haber avisado para ir a
recogerla al aeropuerto! De
pronto ve el auto de Andrés y se detiene- ¡Walter! -¿Si
señora Isabel? -¡El
señor Andrés está aquí! -¡Sí
por supuesto! –Walter reconoce el auto- ¡en estos momentos está conversando con
la señorita Ángela! Isabel
suspira y mira hacia la casa- ¡Gracias! –entra. Walter
mira intrigado. * -¡Horribles!
–Rebeca le grita a Abigail- ¡me parecen unas flores inmundas! ¿qué no hay
dinero en esta casa Abigail para comprar unas flores más finas? -¡Son
finas doña Rebeca! A la señora Isabel le encantan –y mira las bellas flores
bananito.
Fuente: http://www.filmica.com/jacintaescudos/archivos/fotos.html En ese
momento entra Isabel a la casa y Rebeca cambia. -¡Ay
Isabelita mi amor! Qué bueno que llegaste… ¡cómo te extrañé mí cielo! –la
abraza- ¿Cómo te fue? -Bien
tía, luego te platico –seria y triste- ¿Cómo está Abigail? -¡Muy
bien gracias señora Isabel! Contenta de verla. -Gracias
– y empieza a subir. -Isabelita
por favor no te vayas, tengo cosas que contarte –Rebeca. -¡Luego
platicamos tía! –le corta seca y sube. Rebeca
se queda molesta. * Habitación
de Ángela. -¡Me
siento muy mal peleando contigo! –Andrés se pasea- ¡eres muy injusta! Andrés
se le acerca- ¡No me rechaces! Al menos trata de ser amable –y le toma el
rostro en las manos. Ángela
le toma la mano y se lo quita del rostro- ¡Si no te vas tú entonces lo voy a
hacer yo! –enojada se dirige a la puerta. -¡Ángela!
–ruega Andrés. Al abrir
la puerta aparece Isabel que los mira con sospecha. Andrés
se que pálido como una hoja de papel y balbucea- Isabel… llegaste. -¡Sí!
Sí llegué… -sonríe con burla- y por lo visto en un muy mal momento… ¿verdad? –
y sale del cuarto. Ángela
sonríe triunfal. Andrés sale corriendo detrás de Isabel. * Fiesta. Simón
le aconseja a Antonio que no se aficione con las viejas. -No voy
a permitir que hables mal de ella. -Pues
no me voy a quedar callado, porque no me gusta estar viéndote soñar con un
imposible. -¡Deja
de tomar! Si llegas borracho a la casa después quien va a aguantar las
cantaletas de mí mamá. -Tranquilo,
mejor te voy a presentar a alguien… ¡te presento a la muchacha más linda de la
universidad! –y ríe a gritos. * Mansión. Andrés
persigue a Isabel a su cuarto. -¡No
quiero hablar contigo, déjame en paz! –se molesta Isabel. -Vine,
porque sabía que regresarías hoy –Andrés. -¡Me
quieres ver la cara de idiota Andrés! –ríe burlonamente Isabel y se apoya en la
cama- ¡tú viniste para ver a la estúpida de Ángela! -¿Hasta
cuando vas a seguir celándome con ella? –se acerca Andrés- ¿hasta cuando? -¡No me
toques! –lo rechaza- ¡no me toques! Ese
viaje que yo hice no se lo deseo absolutamente a nadie –dice con rabia-
esperaba el momento para regresar… ¡y todo para encontrarte con esa… con esa
escuincla en su cuarto! -¡No lo
supongo! Yo no sé que hago contigo… ¡debería estar muy loca! –suspira desolada-
¡tengo que estar muy loca para estar a tu lado Andrés! Andrés
trata de tocarla, Isabel lo rechaza. -¡De
veras ya no sé! –lo mira a los ojos- ¡a ti y a mí nos unió un deseo y un
interés que se puede acabar en cualquier momento! Yo no creo que tú me ames. -¿Por
qué lo dudas? –se inquieta Andrés- ¡estás enojada y no sabes lo que dices! -¡Claro
que lo sé! –se le llenan los ojos de lágrimas- ¡sé que eres un tipo frío, un
tipo calculador! –llora- ¡que te conviene manipular a la gente! ¿no? Que pasas
por encima de todos y a mí ni siquiera me respetas. -¡No me
gusta que hables así! –y la abraza a la fuerza- ¡te amo! Entran
Rebeca y Valeria- ¡Qué sucede aquí! -¡Nada!
–Andrés contesta- simplemente volvió un poco alterada de su viaje… -suspira con
rabia- ¡cuídenla mucho! –y se marcha. Valeria
se acerca a Isabel que llora desconsolada- ¡Isabel- la abraza. Isabel
se apoya en Valeria. * Valeria
baja preocupada a la sala. -¿Puedo
verla? –interroga Rebeca- supongo que ya se tranquilizó. -Tía
está descansando – se molesta Valeria- y no quiere que nadie la moleste. -¡Es
que tengo unas cosillas que contarle! -¡Para
indisponerla con tus quejas! ¿acaso no viste como regresó? ¡por Dios tía! -Está
bien, esta noche la voy a dejar en paz, pero ni pienses que me voy a quedar
callada Valeria… ¡olvídalo! –se marcha enojada. * Habitación
de Isabel. Muy
triste toma el retrato de Pedro José y lo acaricia y le sonríe y suspira
profundamente. * Las
Cruces. Salvador
desesperado se pasea en el cuarto pequeño como un animal enjaulado. Mira los cuadros de santos y mártires y
suspira malhumorado. * Iglesia. El
padre les da un sermón- ¡Abrí las puertas de la iglesias como exigían! Pero no
para permitir ver al hombre que llaman el resucitado o el enviado divino, sino
para que se den cuenta que están equivocados. En
primera fila están los importantes del pueblo: Lilia, Fátima, el doctor
Valencia, el comisario Ocampo, detrás Pablito y el pueblo. -¡Ustedes
quieren saber quien es Salvador Cerinza! ¿quieren saberlo? Todos
se miran apenados unos a otros. * En el
cuarto Salvador no aguanta más y se dirige a la puerta cerrada con llave y como
un toro la embiste y la abre. Sale del
cuarto y recorre en silencio los corredores hasta encontrar lo que buscaba… ¡el
piano! * Capilla. -Salvador es un hombre común y corriente… ¡un campesino
como cualquier otro! No tiene poderes sobrenaturales ni es superdotado como
ustedes se imaginan. Nadie
está muy convencido. * Salvador
mira al piano con adoración y suspira profundamente. * Capilla. -No voy
a negarles que tiene algunos conocimientos… ¡pero de ahí a atribuirle poderes
milagrosos! –les recrimina- ¡él es un ser común y corriente como cualquiera de
nosotros! El
doctor Valencia suspira y mira al suelo. * Salvador
deja todo recata y descubre al piano de su polvorienta cobertura y lo acaricia
con respeto, como si fuera un objeto único y de enorme valor. Toca unas notas… y recuerda… a Pedro José
tocando el piano. Salvador
llora… toma asiento en la butaca y lentamente… pone los dedos en el teclado. * Capilla. -¡Sabe
leer y escribir! –sigue su discurso el padre Jacobo-¡Cualquiera puede hacerlo!
¡qué sabe jugar ajedrez! alguien le pudo haber enseñado –levanta la voz para
que todos lo escuchen- ¡no es cosa de otro planeta! Lo único realmente extraño
fue el ataque que sufrió pero aquí el doctor Valencia nos puede explicar lo que
pasó. Todos
miran al doctor Valencia que prefiere que lo trague la tierra. -¡Así
que dejemos de tonterías! –grita el padre Jacobo- ¡de resultado de no sé qué!
¡oremos! –les anuncia y se arrodilla. Todos
los presentes se arrodillan. Un gran
silencio cae… y en ese gran silencio… como si fuera un momento divino… se escuchan
tímidas las notas del piano. Esa
música única y maravillosa del grande Agustin Lara “Noche de Ronda” http://mabouchita.com/ECDD/ECDDnochederonda.html Al
principio notas inciertas e inseguras… y luego más seguras de su presencia, de
su poder. * Salvador
toca el piano mientras las lágrimas ruedan… una lagrima solitaria se detiene en
su mejilla. * Capilla. El
padre Jacobo se vuelve del mismo color que su sotana blanca. Espantado se santigua y se levanta. Todos
los demás se levantan escuchando atentamente. El
padre Jacobo respira agitadamente. Los
demás se codean con miedo. * Salvador
toca cada vez mejor, cada vez con más pasión. * Capilla. El
padre Jacobo sigue inmóvil cuando se acerca el comisario Ocampo- ¡Padre Jacobo!
¿Quién está tocando el piano? –le pregunta- ¡esa música viene de la parroquia! El
comisario Ocampo levanta las cejas y ríe nervioso- ¡No me venga con cuentos que
el fantasma del curita nos está dando conciertos! -¡Voy a
ver! –y caminando inseguro se dirige hacia la parroquia. Todos
deciden seguirlos. Fátima le da la mano a Lilia, Lilia le da la mano a Pablito
y juntas fuerzas. * Salvador
sigue tocando ensimismado cuando llega el padre Jacobo y los demás y se quedan
espantados al verlo tocar. Pablito
se santigua y se saca el sombrero. El
padre Jacobo se santigua. Todos
hacen silencio hasta que Salvador termina el concierto. Al
terminar Salvador los mira sorprendido de que estén todos callados y alelados. -¡Es un
santo! –grita de pronto Pablito- ¡aunque el padre Jacobo se empeñe en negarlo!
–grita a todo pulmón- ¡es un santo! Y de
pronto todos se ponen a rogarle y a tratar de tocarlo- ¡Danos la bendición! -¡Cálmese
Pablito! –grita Jacobo- ¡no diga tonterías! Y se
arrodillan enfrente de Salvador que asustado se apoya en el piano. Trata de huir pero todos quieren sacarle un
pedazo de ropa o simplemente tocarlo. * Mansión. -¡Estas
enloquecido por Ángela! –Simón- tú te puedes morir y Ángela Donoso no te va a
dar el saludo. -¡Para
o te rompo el hocico Simón! –se enoja Simón. -¡Mira
la luna! ¿No quieres escribirle un verso a Angelita? –Simón está borracho. Aparece
Abigail-¡Qué horas son estas de llegar!
Dios mío no me digan que vienen borrachos… Antonio por Dios… ¡debiste haberlo
cuidado si ya sabe como es este! -¡Silencio!
Porque la señora Isabel acaba de llegar. -¿Ya
llegó? –Simón- ¡qué flojera! Yo pensé que íbamos a descansar más tiempo. -¡Cállese
la boca y derechito al cuarto! * Las
Cruces. Es el
delirio, la muchedumbre reza el ave María. En la
iglesia el padre Jacobo se desespera- ¡Qué desastre! ¡qué le pasa a esta gente!
Justo cuando les estaba convenciendo que Salvador es un hombre normal. -¡No es
normal padre Jacobo! ¿a poco no le escuchó tocando el piano como un maestro? -¡Dios
mío! ¿pero yo como me iba a imaginar que Salvador tocaba el piano de esa
manera? -¡Pues
ahora sí yo estoy espantado! –asustado el comisario Ocampo- ¡ese tipo tiene que
tener algo de sobrenatural! Todo el que se le acerca enloquece. -¡Un
santo! –ríe nervioso el padre Jacobo- ¡ahora lo están convirtiendo en un santo!
-¡Y yo
si puedo creerlo! –Fátima. -¡No
diga burradas Fátima! –se enoja. -¡Entonces
qué es eso padre! ¿Quién es ese hombre? -¡Tendremos
esa respuesta cuando lo examinen los especialistas! –esperanzado el doctor
Valencia. -Doctor
Valencia… ¡otra vez con los especialistas! Como si la ciencia tuviera siempre
la respuesta a todo –el padre Jacobo. -¡No se
ponga así padre! -¡Déjenme
a solas con él! -¿Qué
piensa hacer? –comisario Ocampo. -¡Hoy
es el último día que Salvador está aquí, así que voy a llegar al fondo de las
cosas! -¡Déjenme
a solas con él! Y todos
se retiran. * En su
cuartucho. Salvador
tiene la camisa rota a jirones está tirado en un catre más pequeño que él, con
los zapatos puestos. -¡Usted
debe de tener algo de maligno y de sagrado! ¿me escucha Salvador? -¡No
quiero hablar con nadie! –grita Salvador. -¡Le
guste o no vamos a hablar! Levántese. Salvador
no se mueve. -¡Levántese
Salvador! –le exige Jacobo. Salvador
lo enfrenta. Al
verlo herido el padre Jacobo se sorprende- ¡Le hicieron daño! Está viendo a qué
extremos puede llegar el fanatismo de la gente, ¡venga conmigo! -¡Venga
conmigo le estoy diciendo Salvador! –desagradable. Salvador
sigue sin moverse. -¡Venga!
–grita Jacobo. Salvador
lo sigue por fin. * Mansión. Isabel
duerme cuando un ruido la despierta y sobresaltada prende la luz y encuentra a
la tía Rebeca que la mira como si fuera
un fantasma. -¡Ay
disculpa mi amor! –finge ternura Rebeca- ¿te asusté? Isabel
suspira-¡Qué es lo que estás haciendo aquí en mí cuarto tía! -¿Ya es
de día? -¡No,
es todavía la medianoche! -Claro…
¡pero trata de dormir mi amor! Debes recuperarte para poder enfrentar los
problemas que te esperan Isabel! -¡Te
advierto que tu prima Valeria se ha portado muy mal! –sigue feliz la tía Rebeca. -¡Y
ahora por qué! -¡Está
muy agresiva conmigo hija! -¿Qué
te hizo? –cansada Isabel. -Mira,
yo pensé que era buena idea cambiar el retrato ese de la señora… -pone cara de
desprecio- ¡la señora Catalina! -¡Ay,
si vieras cómo me insultó! –gime Rebeca. A
Isabel le pregunta en un susurro- ¿Tú te refieres al cuadro que está en el
estudio? -¡Sí
claro! –Rebeca finge una sonrisa inocente- ¡pensé que te gustaría que lo
retiraran de allí hija! Isabel
explota y le grita- ¡Te equivocas tía! ¡creo que Valeria hizo muy bien en
impedírtelo! ¡es que tú no tienes derecho a tocar nada de esta casa! –le grita
enojada- ¡me parece un abuso de tu parte! * Las
Cruces. El
padre Jacobo lo trata de mala manera-¡Siéntese Salvador! Le advierto, no se
trate de escapar porque no respondo… ¡agotaré todos los recursos para saber
quien es usted! -Ahora
estoy seguro de una cosa… ¡su cuerpo le pertenece a Salvador Cerinza pero su
espíritu le pertenece a otra persona! Salvador
sonríe con sarcasmo. * Fuera
de la iglesia se arma un coro que canta músicas sacras al resucitado. * Adentro
de la iglesia. El
padre Jacobo decide exorcizar a Salvador, y lo cubre de incienso-¡Qué nuestro señor
de las alturas me ayude! -¡El
está conmigo, él me ayuda, esta es su casa! –sigue su letanía. -Padre
Jacobo… ¿qué hace? -¡Acepto
que hablas, acepto lo que dices! –sigue el padre Jacobo y mueve el incensario
como un péndulo- ¡pero no acepto que seas Salvador Cerinza! ¡eres un espíritu
que se ha apoderado de su cuerpo! –dice con horror- ¡yo te voy expulsar en el
nombre de Dios! -¡Siéntese,
cálmese! –grita el padre Jacobo con miedo- ¡estése quieto! Le voy a hacer unas
preguntas. Salvador
suspira y se vuelve a sentar. -¿Cómo
se llama? Salvador
calla. -¿Cómo
se llama? ¡responda! -¿Y
quien es Pedro José Donoso? -¡Es un
hombre sencillamente! ¡es un viejo desgastado por los años y las enfermedades!
Un hombre que le quiere entregar la vida a los seres que ama. -¿Por
eso se apoderó del cuerpo de este pobre inocente? Salvador
levanta una mano y hace un gesto de cansancio- ¡No me he apoderado del cuerpo
de nadie! -¡Claro
que sí! –le grita Jacobo- ¡está dentro de él! -¡No,
es que no entiendo nada! ¡no comprendo qué me pasó! -¿Qué
poderes tienes Pedro José Donoso? –con voz de ultratumba. -¡Padre!
Yo soy un hombre… un hombre simplemente, no tengo ningún poder. -¡Mientes!
–le acusa- ¡eres un ser que perturba! ¡un ser que seduce a las mujeres y
confunde a los hombres! ¡sí! Eso es lo que eres. -¡Mire
cura! –se enoja Salvador-¡usted no sabe lo que dice! Mis conocimientos son
productos de mí experiencia y jamás he seducido a otra mujer que no sea mí
esposa. -¡Mientes!
–insiste el padre Jacobo-¡lo haces todo el tiempo! Lo haces deliberadamente,
confiesa que no eres el inocentón que aparentas. Esta
vez Salvador se levanta y con su altura y fuerza asusta al padre Jacobo que
retrocede- ¡Cálmate! Retírate. -¡Jamás
he presumido de ser un santo! –grita enojado Salvador-¡un hombre simplemente
como cualquier otro! -¡Estás
tratando de confundirme! Me quieres confundir. -¡A
ver…! ¿usted cree en los misterios que plantea la fe? -¡Sí!
–responde el padre Jacobo. -¿Por
qué no cree en el misterio que represento yo? ¡yo no trato de confundir a
nadie! -¿Para
qué? –fuera de sí- ¡para trastornar al
mundo con tus melodías infernales! -¡La
melodía no tiene nada de infernal! -¡Las
que tocan sus manos sí! –duda y luego pregunta- ¿qué edad tienes? Salvador
calla pero luego contesta- ¡73 años! -¿Y de
dónde vienes? -¡De
Río Claro! -¡Quien
quiera que seas abandona el cuerpo de este pobre campesino y déjalo en paz! -¡Cállese
padre! –de pronto pierde la calma- ¡ya cállese! -¡Te
exijo! ¡te ordeno en el nombre de Dios que regreses a tu lugar y que le
devuelvas su cuerpo a Salvador Cerinza! Salvador
cansado se sienta. -¡Tú no
eres bien recibido en la casa de Dios! Pero el
padre está fuera de sí y temblando empieza a cantar- ¡Gloria in excelsis Deo!
–y se aleja- ¡atrás, atrás! -¡Padre!
–lo sacude Salvador- ¡padre! Fíjese…
¿Quién es el poseído aquí, usted o yo?
¡se
está portando como un loco! En ese
momento se escuchan gritos- ¡Abran la puerta! Entra
el comisario seguido del doctor Valencia gritando- ¡Llegaron los científicos
padre! Los especialistas que estábamos esperando. -¡Por
fin vamos a poder sacar a Salvador de este pueblo! –festeja el comisario- ¡se
acabó el tormento! ¡vayan por ese pelele! Salvador
se arregla la camisa cuando tratan de arrastrarlo por la fuerza. Salvador reacciona violentamente. -¡Tranquilo!
–le dice uno. Salvador
levanta las mano y los sigue en paza. Los
hombres del comisario lo llevan a distancia. * -¡Abran
paso que viene Salvador! –gritan afuera. Y se
arma la trifulca cuando pasan custodiando a Salvador. * Mansión. Un
Nuevo día. Ángela
pasea en el jardín con una falda espantosa. Isabel
se acerca- ¡Mejor aceptémoslo! Tú y yo no nos soportamos… ¡y no podemos seguir
viviendo bajo el mismo techo! Véndeme tus acciones de la casa. Ángela
sonríe- ¡Te propongo lo mismo! ¿Cuánto dinero quieres Isabel? -¡No me
pienso ir de Río Claro! En cambio tú algún día te marcharás… ¿no es cierto? Ángela
deja de sonreír y suspira- ¡puede que sí! Pero yo tengo más derechos que tú
porque yo nací aquí y no pienso renunciar a esta casa. -¡Y yo
no pienso discutir contigo! Pero piénsalo. -¡No
tengo nada que pensar! Por nada del mundo te voy a ceder mí parte. -¡Eso
lo veremos esta semana cuando nos reunamos con los peritos y abogados de la
empresa Ángela! Créeme que ellos nos ayudaran a decidir esta situación, a ver
si algún día podemos vivir en paz –y se marcha. Ángela
la mira enojada. * Isabel
entra en la casa- ¡Abigail! –llama- ¡háblele a Walter y a mí tía! Necesito
hablar con ellos y con usted también. -Enseguida
señora Isabel –y se marcha corriendo a cumplir con las ordenes. Isabel
llama a Valeria- ¡Dame las llaves del estudio que vamos a entrar! * Estudio. Isabel
entra y mira largamente el gran cuadro de Catalina. Detrás de ella entran Abigail, Valeria,
Rebeca y Walter. Isabel
reacciona enojada -¡Me pueden explicar por qué pretendían mover este cuadro de
este lugar! ¿o hay alguna razón que yo desconozca? –y cruza los brazos furiosa. -¡Se lo
dijimos doña Isabel! –Walter- aquí su tía presente, quiso reemplazarlo. -¡Pues
quiero aclararles una cosa! A mí no me molesta y mucho menos me estorba este
cuadro aquí, en cambio a Ángela… ¡con toda la razón del mundo! ¡le disgustará
mucho que lo muevan de lugar! Valeria
sonríe feliz. Rebeca
se marcha enojada. Catalina,
desde su cuadro… sonríe… con su eterna sonrisa. * Las
Cruces. Hospital. Salvador
decide no hablar. -¡Salvador!
¿puede responder a las preguntas de los doctores? -¿Cuántos
años tiene Salvador? –pregunta uno de los científicos. -¡Prefiero
no responder! -¿Qué
cree que le produjo el ataque de catalepsia? -¡Que
yo sepa nunca he tenido ningún ataque! Salvador
lo mira- ¡En los últimos años estuve muy mal! Padecí de una afección cardiaca y
de una asfixia constante, mis riñones y las articulaciones no me respondía. -El
doctor Valencia nos facilitó un informe de su estado de salud… ¡y usted se
encuentra estupendamente! ¿Por qué se empeña en atribuirse dolencias que no
padece? -¡Porque
hablaba de mí cuerpo anterior, no de éste que están observando! ¡éste no es mí
cuerpo! ¿Cuántas veces tengo que repetirlo doctor? Los
especialistas lo miran como si estuviera loco. * Iglesia. -Padrecito,
le voy a decir la mera neta- Comisario Ocampo- ¡pues sí sentí miedo! No voy a
negarlo, especialmente cuando lo vi todo sentadote tocando el piano… ¡pues no
sé qué me dio! Le voy a decir una cosa y
será la única vez en mí vida… ¡pero usted se portó como todo un varón con ese
tipo! -Bueno,
no le voy a negar que yo también tuve miedo… ¡aunque francamente no sé qué
sentir! Si compasión o temor. -Pues
se siente más tranquilo sin él ¿no? -¡Pasé
una noche que no se la deseo a mí peor enemigo! La conciencia no me dejó
dormir. -¿De
qué se preocupa padrecito? Mejor no se
pudo portar con ese hombre. -¡Cometí
algo terrible comisario! Pequé de soberbia por llegar al fondo de las cosas. El
comisario no entiende. * Hospital. -¿Qué
quiere decirnos con eso de que éste no es su cuerpo Salvador? Salvador
lo mira y luego se levanta enojado. -¡Cálmese!
–doctor Valencia- esta gente no le va a hacer daño, todos queremos ayudarlo,
tranquilo. Salvador
suspira cansado. -¿Cómo
se sintió cuando se despertó del ataque? ¿qué sintió al verse ahí adentro de
ese ataúd? -¡Sentí
miedo, mucho miedo! Y aún lo siento, porque no entiendo qué está pasando. -¿Le
practicó algún tratamiento después de la conmoción? -¡Le di
unos calmantes y estuvo bajo observación por algunos días! –doctor Valencia-
creo que perdió la memoria, no recordaba a su esposa y menos su pasado. -¡Quizás
haya sufrido un ataque de amnesia! Salvador
empieza a temblar del coraje. -¿Perdió
usted la memoria Salvador? -¡Claro
que no he perdido nada, recuerdo todo! No siempre, pero lo recuerdo. -¡Sus
recuerdos no guardan relación con la vida de Salvador Cerinza! Por eso es que
insiste que su cuerpo no es el suyo, creo que estamos frente a un caso de
desdoblamiento de personalidad –decide uno de los expertos. -Es
posible –apoya el otro- una aversión profunda que lo obliga a desclasarse… ¿Por
qué no acepta su cuerpo? ¿Por qué lo niega? ¡creo que deberíamos analizarlo más
a fondo! Pero no es el momento, está muy nervioso… podemos administrarle un
relajante. Salvador
salta como una fiera y les grita- ¡Ya no más! ¿me oyen? ¡no más calmante
doctor! ¡ya no me sigan atormentado con sus preguntas! ¡ustedes no pueden hacer
nada por mí! –se desespera- ¿no se dan cuenta? -¡Cálmese!
–el doctor Valencia trata de calmarlo. -¡Qué
no pueden hacer nada por mí! ¿a ver qué pueden hacer? ¡aquí el único que me
puede ayudar soy yo! ¡el único soy yo doctor! –les grita- ¡y para eso necesito
mí libertada! –y trata de salir. Pero lo
detienen a la fuerza. -¡Déjenme
ir! –suplica Salvador- ¡déjenme ir por el amor de Dios! Ya estoy cansado de
este encierro doctor… ¡por el amor de Dios déjenme ir! ¡yo necesito mí
libertad! Por el amor de Dios… -repite temblando- ¡necesito mí libertad doctor! (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi responsabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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