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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 36: Lunes 5 de setiembre 2005 ¡ENVENENAMIENTO! Mansión:
Salvador espera al lado del auto y observa atentamente la
conversación entre Antonio y su mamá. Abigaíl le
pregunta a Antonio que le pasa a Simón, pero éste simula
no saberlo. Antonio por su lado le pregunta cómo es posible que
Salvador sepa que don Pedro José le prestaba los libros de la
biblioteca. -Ese muchacho sabe demasiadas cosas para no haber vivido nunca en esta casa -dice pensativa Abigaíl. Antonio se despide de ella y va hacia Salvador. -Antonio -le llama Salvador a pasar éste a su lado -¿qué está pasando con el perro? -Se perdió. -Eso no es cierto, está en el bosque, si yo mismo lo he escuchado. -Puede ser otro perro. -Ya me comentaron que se trata del mismo. -Azur
se perdió hace varios días y no ha querido regresar. Es
un perro muy bueno pero también es muy bravo, así que si
regresa, ten mucho cuidado porque detesta a los desconocidos y puede
llegar a atacarlo. Dentro de la mansión Rebeca persigue a Isabel, le ruega que la deje acompañarla. -¿No me digas que vas a ir a montar a caballo? -La mira sorprendida Isabel. -Claro que no, pero es que no quiero quedarme en esta casa encerrada, así con los brazos cruzados. -Tía, pero si nunca te han gustado los caballos. -Eso ni importa, hoy los aguanto hija, no quiero ser una enclaustrada como la inútil de Valeria. Y
salen las dos, cuando Salvador quiere abrir la puerta del auto a
Isabel, Walter se abalanza y se pone enfrente de él y la abre. -¿Va a regresar tarde señora Isabel? -Después del mediodía Walter. -¿Si alguien llama, tiene un mensaje? -Sí, Andrés, recuérdele que lo esperamos a cenar esta noche. Walter mira con triunfo a Salvador que lo mira sonriendo. Apenas
se marchan Walter entra la casa y busca la jarra con agua envenenada
para el perro que había dejado en la entrada, se sorprende de no
encontrarla. Se asusta pero no sabe que hacer dónde buscarla. -¿Alguna de ustedes ha tomado una jarra de agua que dejé en este lugar? -Le pregunta a una criada. -No, no he visto nada don Walter. En la habitación superior, Valeria está tomando un trago de agua que proviene de la jarra con veneno. -Esta agua sabe muy rara, muy mal -se queja con Abigaíl. -A ver... déjeme ver -se preocupa Abigaíl. -Pero no lo tomes, te digo que sabe muy mal. -Que
cosa tan extraña, porque si me la dió Vicky, estaba
ahí en el corredor. Voy a buscarla una nueva señorita.
Con permiso. Valeria
se queda sola y con un extraño gusto la boca. Walter vé
que Abigaíl sale de la habitación de Valeria con la jarra. (Esto pinta feo... En otro lugar Salvador mira con deleite a Isabel que monta con una expresión muy triste, está muy bella. -Tiene una figura maravillosa -la interrumpe Rebeca. -¿Quién? -trata de disimular Salvador. -Mi sobrina por supuesto, Salvador. No voy a hablar del caballo. Isabelita se cuida muchísimo. Es una gran deportista. -Si, es una mujer muy hermosa. -¿Le gusta? Salvador se da la vuelta y la mira -la admiro. -Y
también le gusta, Salvador, porque no ha cesado de mirarla ni un
solo segundo. No se preocupe, yo no le voy a criticar por esa. Es
normal... ¿que hombre podría escapar de una mujer tan
bella como Isabelita? -Es cierto -sonríe Salvador -nadie podría ser indiferente. -Pero
lamentablemente Isabelita no está consciente de eso y
sólo se enamoró de su esposo, que usted sabe, era muy
mayor. -El señor Donoso debió ser un hombre muy feliz. -Bueno,
si lo fue, fue por muy poco tiempo porque la verdad es que estaba el
viejo... Decrépito. Francamente no sé por qué
Isabelita se casó con ese anciano. -¿Tan insignificante le parecía el señor Donoso? -Bueno, sé que era un industrial muy importante pero como hombre dejaba mucho que desear. Era... una ruina física. -A
lo mejor, a ella no le interesaba su físico. A lo mejor a
doña Isabel le interesaba lo que él representaba
interiormente. -Puede
ser, pero yo nunca he entendido eso... no, no... no se parece en nada a
lo que yo pienso. A mí siempre me han gustado, me he derretido
por los hombres fuertes y guapos. ¿Salvador digan una cosa, no
se ha casado? -le pregunta mientras lo mira con deseo. -No señora. -¿Y qué opina usted de las mujeres algo... otoñales como yo? -Y le sonríe coquetamente. Salvador está metido en un lío y no sabe qué contestar. -Me parecen interesantes -dice políticamente correcto. -¿Y qué sentimientos despierto en usted? -No se deja amilanar doña Rebeca. -Usted me parece una señora... -y Salvador la mira espantado- que merece mucho respeto. -¡Ay! -Suspira Rebeca- me gustaría que usted sintiera por mí algo diferente. -¿Señora, qué me está tratando de decir? -Nada,
yo no me voy a quedar solterona. Yo siempre he soñado con el
hombre ideal, pero sabe, siempre he sido muy exigente... pero en cambio
ahora estoy terriblemente atraída por... -¡Mire! -Le interrumpe apurado Salvador -doña Isabel necesita mi ayuda -y la deja plantado y sale corriendo. Rebeca se queda suspirando y sola. (ajajajaj Mientras
tanto Salvador llega al pie del caballo de Isabel y la ayuda a
desmontar. Isabel aterriza en sus brazos y ambos se miran. Salvador la
mira a los labios. El tiempo se detiene. (Ay amig@s!!! esto es pasión!!! wow! ♫ Regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior ♫ -Voy a caminar un poco -se separa por fin Isabel. -Como usted guste doña Isabel. Y
mientras Isabel se marcha mirando lo extrañamente, Salvador para
disimular sus nervios se acerca al caballo y lo acaricia, luego se da
la vuelta y la mira. Empresas cítricos Donoso: el jefe de personal habla con Simón. -Ese
muchacho me hizo ver que si lo conocía, el cambio fue
tremendo... ¿cómo se puede cambiar tanto con los
años? Pero Simón no lo escucha porque está pensando en Consuelo y que ella está esperando un hijo de él. -¡Imagínate Simón! Era más joven que tú, flaquito, flaquito. -¿Quién? -vuelve a tierra- ¿El nuevo chofer de la señora Isabel?. -Si,
Salvador Cerinza. El cambio ha sido tremendo. Ahora es un hombre
atlético, altísimo, yo calculo que debe medir como 2 m. Pero Simon ahora está pensando en su hermano y que no debe creer todo lo que le dice Consuelo. -¿Cómo
pudo crecer tanto si era tan bajito? -Se sigue preguntando el jefe de
personal -si no hubiera demostrado que decía la verdad, hubiera
jurado que es el mentiroso más grande de este mundo. -Pues
no será lo único extraño de él -vuelve a la
conversación Simón- Salvador es un tipo muy raro. -¿Qué le pasa? Lo noto nervioso. -Ando metido en problemas. -¿Otra vez con Andrés Corona? -No,
afortunadamente él ya me dejó en paz. Don Evelio, si
usted tiene relaciones con una mujer y al mes le sale con el cuento de
que está embarazada... ¿creería que está
mintiendo? -¡Ah
el lío es de faldas! -Se ríe don Evelio - si una mujer me
dijera que se embarazó al mes de conocerla, pensaría dos
cosas, o que soy muy efectivo o que el hijo es de otro -y se sigue
riendo a carcajadas -yo en tu caso, averiguaría, Simón,
no me vayan a tomar por tonto... ¡o por cornudo! Y se marcha dejando a Simón pensativo. Mansión:
Valeria arregla su habitación cuando empieza a sentirse muy mal.
Le da un vahído y dolores muy fuertes en el estómago. Se
retuerce de dolor y llama a Abigaíl y a Angela. Sale al pasillo
y grita pidiendo ayuda. Baja por las escaleras. Nadie la escucha. Y
queda tirada al lado de la escalera. (Cada vez másfeo... Afuera llega Isabel y Rebeca. Salvador le abre la puerta y la sigue mirando. -Gracias Salvador -le dice Isabel -pasamos un día muy agradable. -Usted dirá en qué más la puedo servir señora. -En nada, se puede ir a descansar y a comer algo. -Con permiso. -Propio. -Es
muy amable y discreto... ¿verdad? -Dice Rebeca mirando en mala a
Salvador -¿no te parece un hombre maravilloso? -Sí, digamos que es... especial. Y se dirigen a la casa. De pronto en el jardín, de la nada, aparece Valeria. Salvador corre a su rescate. (jajaja... -¿Qué le pasa señorita Valeria? -le pregunta Salvador. Aparecen
Abigaíl y Vicky, de pronto detrás de ella. Salvador toma
a Valeria en brazos y les dice que está muy mal y que la lleva
al hospital. Dentro de la casa Isabel y su tía Rebeca están en el pasillo. -Qué bueno que invitaste a cenar Andresito -le dice Rebeca. -Prácticamente se invitó sólo me cuando supo que no iba a la fábrica. Cuando sale Angela de su habitación. (jajaja... estaba dormida?? -¿Angela, cómo sigues? -Mucho mejor, de hecho hoy tengo cita con el médico y querría saber si Salvador me puedo llevar. -¡Claro que sí! -Y la mira con simpatía -¿no quieres que te acompañe? -No, yo... Entra corriendo Abigaíl gritando que la señorita Valeria se encuentra muy mal. Salen corriendo. -No reacciona, me parece que se intoxicó -dice Salvador. -¿Por qué no la lleva a su habitación? -Interviene con aire asesino Walter -aquí no la puede tener. -No
la podemos dejar en la casa Walter, hay que llevarla a una sala de
urgencias cuanto antes. Termina de abrocharle el cinturón de
seguridad y cierra la puerta. Llega Isabel desesperada. -¿Qué pasó? ¿Qué es lo que tiene? -Sufrió
un desmayo -dice Walter dándole poca importancia- pero
aquí el caballero insiste en tenerla afuera con este calor. -Por favor métala a la casa, voy a llamar al médico. -No
hay tiempo que perder señora, esta niña se encuentra muy
mal. ¡Hay que llevarla cuanto antes a una sala de urgencias! Pero
por favor no se preocupe porque yo me voy a encargar de todo. Pero
Walter está histérico -¡no! -le grita- La
señora le está diciendo que la suba a su
habitación, ¿usted es es sordo o qué? -La voy a llevar a un hospital, señora, aunque todos se opongan. -¡Yo lo acompaño! -Decide Isabel. Salvador le abre la puerta del auto, Isabel sube. Salvador arraca el auto y se marchan. (Error
de la novela: cuando Isabel sube, sube adelante, luego la cámara
enfoca al auto que se va, dentro del auto el lugar del pasajero a la
derecha, donde se supone va Isabel, está vacío -¡Esto
es el colmo! -Se queda enojado Walter -apenas acaba de llegar y ya
está dando órdenes y está imponiendo su voluntad
¡ese tipejo es un abusador! (no entiendo a Walter... él sabe lo que pasa... quiere que muera Valeria? no tiene sentido -Walter,
él sabe lo que hace, la señorita Valeria está muy
grave Dios quiera y llegue a tiempo al hospital -llora Vicky. -¡Por
qué no cierra la boca ave de mal agüero! -le grita de mala
manera Rebeca -Walter, venga conmigo, tenemos que hablar. Rebeca y Walter se alejan. -La
señorita Valeria está muy mal y yo creo saber por
qué -dice Abigaíl. El agua que estaba en el pasillo... Yo
le llevé a su habitación... ¡el agua estaba mal! El Range Rover va a toda velocidad. Valeria está en los brazos de Isabel. -Acelere por favor Salvador -le ruega Isabel -por favor, que yo veo muy mal a mi prima. Salvador acelera pero Valeria se pone peor. -¡Más rápido! -Empieza a llorar Isabel -en verdad, creo que se está muriendo, por favor. En la casa Abigaíl reúne a todo los empleados y a la señorita Angela. -Estoy
segura de que algo tenía el agua que le llevé a la
señorita Valeria. La jarra estaba ahí, encima de ese
mueble. -Tenemos que examinar qué es lo que tiene -interviene Antonio -¿dónde la dejaste? -¡Ay hijo! La boté inmediatamente. -¿Quien dejó la jarra ahí? -Pregunta Angela. Nadie sabe - Yo creo que fue don Walter -dice una de las criadas. Porque él me preguntó por esa jarra. -Pues ahora nos vamos a reunir todos para saber qué tenía esa jarra -dice Angela. Afuera en el jardín Rebeca y Walter hablan de lo mismo. -si doña Rebequita, parece que la señorita Valeria se la bebió. -Qué horrible ¿cómo cometió esa brutalidad? -Yo
no tuve la culpa, en ese momento doña Isabel me llamó,
cuando regresé la jarra no estaba. Y vi a la señora
Abigaíl saliendo de la habitación de la señorita
Valeria con la jarra. -¿Y por qué no hizo nada? -Se imagina en el lío que me hubiera metido... me ponía en evidencia... despertaba sospechas. -¡Que
horror! ¿No se da cuenta que ahora por su culpa mi sobrinita
está camino al hospital! -Y de pronto se asusta -¡a lo
mejor está muerta! -Doña Rebequita, yo le suplico por favor que no diga nada que me perjudique. -¿Estás
loco Walter ? Que si yo hablo... yo también me clavó el
puñal... así que fíjese, nadie debe saber que
íbamos a matar al perro ¿entendido? -¡Y todo por ese maldito perro! Cada día lo odio más. Aparece Abigaíl que los llama a la sala, porque la señorita Angela ha convocado a todo el personal. -¿Se puede saber para qué? -dice altanera Rebeca. -Es acerca del incidente que sufrió la señorita Valeria. Hospital: ingresan a Valeria a urgencias. Salvador e Isabel corren detrás. En la sala de la mansión: -¿Es necesaria esta reunión para discutir la enfermedad de Valeria? -Es que creemos que no se trata de una enfermedad, sino de un envenenamiento. -Por
favor, ella siempre ha sido un poquito depresiva, desde chiquita...
pero no... no al extremo de atentar contra su vida ¡así
que no suponga tonterías! -Nadie
está diciendo que intentó suicidarse, a lo mejor se
tomó algo que tenía un tóxico muy fuerte. -Si es así hay que buscar un responsable... ¿quien le dio esa porquería? -Bueno, yo le llevé la jarra a su habitación -dice Abigaíl. -Porque yo se le di a Abigaíl -dice Vicky -porque esa jarra alguien la dejó olvidada en el pasillo. -Pues
esto es el colmo del cinismo, están confesando que ustedes son
un par de asesinas -le grita -¡han envenenado a mi pobre sobrina! -No
revuelva las cosas señora -se enoja Antonio -mi mamá ni
Vicky tienen la culpa en esto, el único responsable es el que
dejó la jarra en el corredor. Y todo el mundo mira a Walter. -Pues yo creo que fue una de las empleadas -dice Walter. -¡No! Nora afirma que usted estaba buscando la jarra y que le preguntó a ella -lo acusa Angela. Walter
lo niega rotundamente -yo no le pregunte por eso, yo le pregunté
por otra cosa, no por la jarra, y menos que contenga agua envenenada...
¡no me meta en problemas porque la despido ahora mismo! -¡Usted
no va a despedir a nadie Walter! -Le grita Angela -más bien
explique que contenía esa agua y porque la dejó
ahí. -Yo no he dejado nada en ningún lugar, me parece una infamia que me acusen de semejante atrocidad. -Yo
estoy de acuerdo con Walter -lo defiende a Rebeca. Cómo van a
lanzar una acusación sin tener una prueba, eso es imperdonable.
¿A quién se le ocurre llevar agua a los cuartos de sin
saber si está limpia o no? Admite lo Abigaíl, usted y
Vicky son las responsables por no haber tomado suficientes precauciones. -Y seguramente nos envenenarán algún día con la comida que preparan -dice Walter con bajeza. -¡Vamos
Walter! Bastante tengo con el sufrimiento de mi sobrina como para
soportar hasta gentuza -y Rebeca y Walter se retiran. En
el jardín continúan hablando -¡Ruegue para que a mi
sobrina, a ese estorbo, no le pase nada! Porque si se muere no lo voy a
proteger. -No me diga eso doña Rebequita. -¡Ay pobrecita! ¿No vio lo mal que estaba? ¡Qué muerte tan espantosa! -¡No me la mate antes de tiempo! Nadie dice que está muerta. -Nadie garantiza que sobreviva -y
todo por culpa de ese perro de los demonios... ¡oiga usted! -Le
grita al guardia de seguridad -atrape a ese perro hoy mismo que
está muy cerca de aquí... cueste lo que cueste. Hoy mismo
hay que acabarlo inmediatamente. Como si lo hubiera escuchado, a lo lejos, el perro se pone a ladrar. Walter y Rebeca se encogen de miedo. Casa
de Consuelo: Simón trata de terminar la relación, le dice
que le parece muy raro que en apenas un mes esté embarazada.
Trata de llevarla a un hospital pero ella se niega. Consuelo le ruega
que no dude de ella. Pero Simon no le cree, le dice que está
harto de sus mentiras. -Primero me dices que las villas no son tuyas, y ahora me sales con el cuento de que yo voy a ser papá. Consuelo le ruega pero Simon sigue sin creerle-no me puedes hacer esto, no seas canalla. -Pues
prefiero quedar como un canalla, y no como un idiota que se deja
engañar con la primera vieja que le viene con el cuento del
embarazo. Yo no voy a ser tan bobo como para dejarme embaucar con
responsabilidades que no son mías-Y se marcha. -Le soltó un equipo de -se ríe consuelo al quedar sola -el estúpido ese. Hospital:
Valeria sueña con el viejo don Pedro José Donoso tocando
su piano. Ella lo espía va a por la rendija de la puerta. -¿Cómo está? -Pregunta preocupada Isabel al doctor. -Su
estado es delicado, pero afortunadamente la trajeron al tiempo. Si
hubieran tardado un poco más, no se hubiera podido hacer nada
por ella. -Sí, fue Salvador el que... el que quiso que la trajéramos inmediatamente. -Me preocupa muchísimo el estado de Valeria ¿cree que trató de envenenarse? -No -niega con la cabeza Isabel. -Tomó un veneno altamente tóxico, algo parecido al mataratas. Es importante averiguar cómo sucedió. -Doctor,
Valeria es una persona muy inestable, es inestable, yo sé que
eso no le ayuda en nada pero... ¡pero si ella trató de
atentar contra su vida es algo que yo no puedo asegurarle! ¿Por
qué no esperamos mejor a que se despierte? Y nos cuente que
pasó -Eso espero, que nos diga la verdad. -¿Doctor, qué va a pasar con ella? -Bueno, mientras evoluciona y le practicamos algunos exámenes, permanecerá hospitalizada. -Pero yo no quiero dejarla sola. -No
se preocupe, aquí va a estar en buenas manos. Mejor regrese a
casa a descansar, está muy nerviosa y debe tranquilizarse. Isabel se acerca a darle un beso, pero se arrepiente y se marcha. Afuera en el pasillo la espera Salvador. -Tenemos que dejar a mi prima aquí y regresamos a la casa. -¿Pero cómo sigue Valeria? -se inquieta Salvador -Según
del doctor se va a recuperar muy pronto, perdón doctor...
él es la persona de la que le platiqué. -Lo felicito por lo bien que manejó la situación, de otra manera estaríamos lamentando una tragedia. -Me alegra de haber hecho lo correcto doctor -dice Salvador. Y de pronto el doctor lo mira con sospecha -¿usted y yo nos hemos visto antes? -Creo que no. -¡qué extraño! Me parece haberlo tratado anteriormente, usted me es familiar. -Quizás se trata de alguien parecido mi. -Sí,
es posible, conozco tanta gente todos los días. Regrese
tranquila a casa doña Isabel, su prima va a estar bien, se lo
aseguro. -Se lo agradezco mucho doctor -se despide Isabel. -Hasta luego señor... -dice el doctor. -Salvador Cerinza. -Hasta luego Salvador Cerinza. Isabel mira con sospecha a Salvador. (hum... peligro... peligro... este doctor... habrá escuchado hablar del caso Cerinza? :o :o o le recuerda a don Pedro? :o :o ) Casa Gaetana: Gaetana está furiosa porque el dueño de la casa no le permite seguir su negocio. -Al paso que vamos no me va a quedar más remedio que montar un bar! -¡Virgen santísima, eso sería el colmo! -Dice Lupe -¿y por qué no Lupe ? Después de todo a mí no me molestan los bares -¿acaso no vive diciendo que odia los bares del vecino? -No,
yo odio a los del vecino. ¿Pero qué tal si le montamos su
buena competencia? Sería un golpe bajo para ese descarado. Tengo que hablar de esto con Salvador. Salvador conduce de regreso a Isabel, que lo mira de perfil. En
la mansión, a la caída de la noche, nuestro perro Azur se
encuentra en graves problemas. El guardia de seguridad lo ha atrapado y
lo tiene de una correa. -¡Hasta
que al fin te atrapamos bestia salvaje! -Le grita Walter -y no lo vaya
a soltar... Este perro es muy traicionero y esta vez no se puede
escapar ¡no se puede escapar!. (Esta
escena está muy simpática, porque el pobre perrito, tiene
aire de cualqueir cosa, menos de ser una bestia salvaje, pero no se
preocupen... yo creo que llega Salvador y lo salva!! bueno, pero les
dejo el final para mañana.. porque ahora no puedo continuar!!! :D :D :D ) SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D Mansión: Andrés se pasea enojado y luego se sienta. Está solo con la tía Rebeca. -La situación me preocupa, no entiendo por qué no me llaman de inmediato a la oficina. -No,
no hubo tiempo para nada... ¡Isabel tuvo que salir corriendo con
Valeria! y mira la hora qué es y no tenemos noticias. ¡Ay
no sé pero yo estoy tan angustiada Andresito! -¿Por qué no llama al hospital? -¡Porque no sé dónde están! A Isabel no se le ocurrió llamar para decirnos. -Seguramente Valeria está muy grave y no quiero que Isabel enfrente esto sola. -Bueno... no está sola... Salvador la acompañó. (JAJAJAJ!!! ESTO ESTA BUENISIMO!! -Peor
aún, no me gusta nada ese tipo. Aunque a ti te caiga muy
simpatico, tenemos que averiguar dónde están – se
levanta. -¡Lo
atrapamos! –entra triunfador Walter- ¡Por fin! ¡lo
atrapamos al perro! O sea el vigilante lo capturó. Pero
que bueno que usted está aquí señor Andrés
para que nos aconseje qué hacer con esa bestia. -Vengan conmigo -dice con una sonrisa fría Andrés- creo que le llegó la hora a ese maldito animal. Y todos salen para afuera. Vicky que escuchó se queda muy asustada. Casa
de servicio: Simón y Antonio hablan cuando escuchan los ladridos
de Azur. Llega Vicky que les avisa que atraparon al perro y que hay que
avisar a Angela. En la casa principal, la que entra con el perro es Abigaíl. -¡Discúlpeme don Andrés! –dice gritando- pero no voy a permitir que nadie disponga de Azur. -¡No le hable así a Andresito! –grita Rebeca- respete Abigaíl. -Diga usted lo que quiera doña Rebeca, pero yo no voy a permitir que maten cobardemente a este animal. (Y Azur se esconde detrás -¿Cobarde?
–Walter dice con cizaña – Cobardemente nos
atacó al señor Andrés y a mí y lo va a
seguir haciendo porque le gusta la sangre. Y no va a descansar hasta
matar a alguien. -¿Matar a quien Walter? Por Dios... ¡no ve lo tranquilo que está a pesar de todos sus malos tratos! -¿Qué le quieren hacer a Azur? –aparece Antonio. -¡Lo que se merece! El vigilante lo debe matar... ¡lleveselo y mátelo! –da la orden. -Primero me mata a mí, antes de tocarle un solo pelo a Azur. -Por favor Simon, yo soy suficiente para defenderlo. -Nadie va a defender a ese perro. Hay que eliminarlo cuanto antes. Vicky va corriendo a buscar a Angela. -Además ellos no mandan en esta casa –y se dirige al guardia- ¡haga lo que le digo! -¡Usted no tiene derecho a ordenar nada! No sea abusivo –se enfrenta Antonio. -¡En nombre de Isabel! Ordeno que maten a ese animal... ¡Mátelo! –grita Andrés. El vigilante trata de acercarse y se arma la trifulca general. Todo el mundo grita y se pelean. Entran Isabel y Salvador. -¡Bueno! –grita Isabel- ¿qué les pasa? -Isabel
–gime Rebeca- mi amor, de nuevo tenemos problemas por culpa del
perro. El vigilante lo atrapó, pero esta gentuza... sigue
molestando y lo siguen defendiendo. -¡Quieren matarlo! Pero antes me matan a mí... ¡yo doy la vida por este animalito! -Pero
ya tranquilos –interviene Isabel- no nos vamos a enloquecer por
un animal y mucho menos tratandose de Azur que nos ha dado tantos
problemas. -No
podemos mantener a ese perro rabioso. Le ordené al vigilante que
lo matara en tu nombre –confiesa Andrés. Isabel reacciona enojada contra él. -¡Usted
podrá mandar en la fábrica pero en esta casa no tiene
ninguna autoridad señor Corona! –Antonio. -Le prohíbo que le hable así... –lo corta Isabel- se merece respeto.. ¿de acuerdo? -Primero que respete él y no tome decisiones que no le corresponden–grita Antonio. -Antonio
tiene razón –llega Angela- Andrés no es nadie para
disponer de la vida de Azur que fue el compañero inseparable de
mi papá como para que tú vengas a decidir que lo maten. -Por
favor no seas necia, entiende que Azur ha cambiado mucho, que no es el
mismo de antes –le ruega Isabel- no sé... a lo mejor
está... puede estar enfermo... ¿no? -¡Ay
no señora Isabel! ¿cómo va a estar enfermo? Si
estuviera enfermo nos atacaría y el pobre animalito está
muerto del susto. -¡Si!
Está tranquilo porque lo tienen agarrado... a ver...
¡suéltelo para ver como se devora a todos! –se burla
Walter. -¿Por qué no lo suelta? –interviene de pronto Salvador desde la entrada. Todos se quedan callados y se dan la vuelta a mirarlo como si fuera un extraterrestre. -Si es tan peligroso como aseguran me atacará porque no me conoce. ¡Suéltelo joven! –se dirige a Simón - ¡Suéltelo! Pero Simón no se atreve y todos se miran con miedo. -¿Qué pasa, por qué no se atreve? Suéltelo. Pero Andrés lo mira impaciente. -Usted retírese Salvador –le ordena Isabel- es una orden. -Si, no te metas en lo que no te importa y obedece a Isabel antes de que tengamos que lamentar una tragedia. -Solo quiero demostrarles que este animal es muy noble. No es justo que le hagan daño. -¿Pero como puede asegurarlo si usted no lo conoce? –Rebeca- retírese por favor, es muy traicionero. -Mire
Salvador, lo que pasa es que este perro está para cuidar la casa
–le explica Angela- y como usted es un extraño
podría atacarlo. -Yo
asumo la responsabilidad señorita. Quiero que sepan que conozco
bastante de perros y este es un animal muy noble. Cualquiera de
nosotros está más rabioso que él. Y Salvador mira a Andrés que le da la espalda. Isabel se da cuenta. -Bien... si insistes –dice burlón Andrés- lo soltaremos, pero bajo tu responsabilidad. -Dios Andres, ¡no le sigas el juego! –le suplica Isabel. -El se lo está buscando –dice frío Andrés- Adelante –y le hace un ademán con la mano. Salvador sonríe y se acerca y se arrodilla enfrente de Azur -¡Suéltelo Simón! –le ordena. Y
ante el miedo de todos... Azur se acerca lentamente... y se pone panza
arriba para que le acaricien y mueve la cola como un loco. (Está lindísimo!! -¡Eso es amigo! Eso es... –le dice feliz Salvador. Angela sonríe. Walter se muere de la rabia. -¡Todos
están equivocados contigo! Esto es un buen perro y merece ser
bien tratado... el señor Donoso se sentiría muy feliz. -¡No pensaran dejarlo en libertad! –grita Andres- hay que matarlo. -¡Nadie
va a tocarlo! –le grita Angela- Azur me pertenece Andrés-
Y si alguien se mete con el se mete conmigo ¿te queda claro? Andrés se muerde los labios. -Señorita Donoso... ¿puedo sacar al perro? –pregunta Salvador. -Claro –dice Angela. Y Simón sonríe aliviado. Andrés, Angela e Isabel se quedan pensativos. Casa Gaetana: Lupe se preocupa porque Gaetana no comió la cena. Esta aparece vestida de cabaret. Lupe le dice que no debe salir sola tan tarde. Gaetana le dice que sale con Salvador porque debe hablar con él. Mansión: Afuera Salvador juega con Azur que corre feliz. -¡Por
qué dejas que todo el mundo intervenga! –dice furioso
Andrés- hasta el chofer tenía que meterse. -Es increíble la confianza que se gasta –dice envidioso Walter- Es muy atrevido. -Lo
que se Walter, pero Salvador demostró que el perro no tiene
rabia –le corta Isabel- y no hace falta sacrificarlo. -Yo sentí un pánico horrible cuando lo soltó –Rebeca- pensé que le iba a saltar a la cara. -¡Ojala lo hubiera hecho! –Andrés- se lo merece. -¡No
puedo creer lo que estoy escuchando de ti Andres!
–incrédula Isabel- ¿en verdad tu querías que
el perro atacara a Salvador?. (Ayayay despierta Isabel!!! Despierta!!! -¡Ese
imbéci.l se lo estaba buscando haciéndose el valiente!
Solamente quería llamar la atención. -Pues
a mí me pareció sincero, creo que se interesó por
el perro –Rebeca- realmente lo que me extrañó fue
el comportamiento de ese animal. -Más
extraño es Cerinza.. Porque ni el hombre más bruto se
atreve así tan fácilmente a arriesgar al vida frente a
una fiera tan peligrosa –Walter. -Pues ya vió que ni tan peligrosa –Isabel- ¡como para dejarse acariciar por un extraño! -Sin embargo uste... -¡Ya
Walter! Le estamos dando más importancia al perro que a la misma
Valeria... ¿no piensan en ella verdad? Para su
información llevé a Valeria al hospital bastante
delicada... pero claro... si ni siquiera preguntan... -¡Ay no mi amor! –Rebeca- perdóname.. si me he acordado de ella.. ¡estoy muy angustiada! -¿Y como se encuentra su prima? -Bien Walter... mucho mejor. Pero no voy a descansar hasta saber que fue exactamente lo que pasó. Se puede retirar. -Si...
yo deseo que su prima se recupere rápidamente... y espero que no
nos arrepintamos de haber dejado con vida a esa bestia. -¡Hoy
corrió con suerte pero no siempre será así!
–dice lúgubre Andrés- ya tendremos tiempo de
deshacernos de ese animal. -Si... diariamente mueren muchos perros envenenados por aquí... lo dice la prensa. Permiso. -¡Walter! –de pronto se levanta Isabel y lo llama- ¿Habló usted de envenenamiento? -Walter no diga mas disparates y retírese –le dice Rebeca. Pero Isabel no es tonta –Me gustaría saber si Walter trató de envenenarlo. -¡Ay mi amor! –Rebeca- por favor... Walter es incapaz de algo así. (Vieja hipócrita En el jardín: Azur es mimado por Simón y Antonio. -¡No
volverás a irte amigo! Te quedarás definitivamente y
nosotros nos vamos a encargar de que nadie te haga daño –
Simón. -¿Qué opinas de todo esto hermano? -No sé, se me hace muy extraño que no haya atacado a Salvador. -Los
animales saben quien los quiere y quien no, pero hay algo que yo no
entiendo... el perro estaba muy confiado con Salvador... ¡como si
lo conociera! -¡Mas confiado parecía él! ¿no te diste cuenta lo seguro que estaba? -Cada día que pasa me sorprende más... ¡Salvador es el tipo más raro que he conocido en toda mi vida! Salvador camina cuando Gaetana se acerca con su auto y lo busca. -Hoy pienso invitarlo a un lugar muy especial Salvador –le dice sonriendo. Salvado pone cara de asombro. Mansión: todos cenan tranquilos y hablan del agua envenenada. -Antonio.. ¿Estas pensando lo mismo que yo? –Simón. -El agua era para Azur... y en algún momento Walter la dejó en el corredor. Se lo dicen a Abigaíl. -Walter y doña Rebeca querían envenenar al perro... terminaron haciéndolo con la señorita Valeria. -¡Por Dios Antonio! No digas cosas tan horribles. A nadie le consta, hay que tener pruebas. Cuidado con la lengua. Una cosa es defender al perro y otra cosa es acusar a Walter y a doña Rebeca. Vicky está de acuerdo con ellos pero Abigaíl los detiene. -¡A
mi lo que me tiene muy intrigada es ese muchacho Salvador! Hace y dice
cosas muy extrañas como si conociera todo de un tiempo
atrás... ¡hasta con el perro! Y Azur nunca se deja
acariciar por extraños. Yo no encuentro ninguna explicación para eso... ¡No lo encuentro! (Cuidado Abigaíl que si descubres la verdad... TE MUERES DEL SUSTO JEJEJE FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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