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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 40: Viernes 9 de setiembre 2005 - ¡FUERA MASCARAS!

 

Mansión: Y la fiesta continúa. Mientras los invitados bailan y brindan Salvador entra al cuarto de servicio donde guarda el uniforme con una mochila negra en la cual piensa a poner todas su joyas y el dinero que tiene guardado en el cuarto secreto. Se escabulle de la casa y se mete por la puerta exterior de la casa, en el jardín, que conduce al ático y al sótano. Azur no le ladra... Solamente lo mira... y Salvador desaparece detrás de la puerta. De repente como un fantasma aparece Valeria vestida cómo ya lo habíamos dicho antes... Con un camisón blanco a la antigua y unos unas pantuflas rosadas. Evidentemente ha visto dónde entró Salvador y se dispone a seguirlo.

 

(Evidentemente también  Valeria practica la levitación y la teletransportación porque no es posible que llegue desde ese lado de la casa y haya pasado entre todos los invitados vestida de esa manera ¡imposible!   )

 

Dentro de la mansión Angela sigue a punto de firmar los documentos con los cuales Isabel y Andrés la quieren estafar impunemente.

-Lo lamento mucho -de pronto afirma- pero no puedo hacerlo... No voy a firmar un documento si antes analizalos.

 

(Angela 1  , Isabel y Andrés -10    )

 

Isabel y Andrés se miran frustrados.

-Pero qué dices Angela, no hay nada que analizar - miente Isabel y se vuelve a tomar otro trago muy nerviosa

-Nuncan haríamos nada que te perjudique -dice aún más falso Andrés- se trata de intereses mutuos.

-Bueno, pues precisamente por eso no quiero firmarlos. Es que no quiero cometer ningún error.

-Expones el futuro de la empresa por un capricho -la intimida Andrés mientras Isabel solamente mira nerviosa- los ejecutivos están esperando.

-Una decisión que ya se tomó Andrés -le responde con calma Angela- y te recuerdo que esta reunión es simplemente diplomática. La decisión final se debería tomar en la empresa. ¿No te parece?

-Si, si tienes razón - corta la discusión Isabel- como tú quieras no te vamos a obligar. Yo me encargo personalmente de llevártelos mañana para que los analices con calma como tu quieres.

-Sí, yo creo que podemos esperar hasta mañana, no te preocupes -Andrés.

-Bueno pues mi presencia aquí ya sobra -se despide Angela- así que los dejo que siguen disfrutando de su reunión de negocios. Con permiso

Isabel y Andrés se quedan furiosos e Isabel se toma otro trago.

 

A continuación Isabel entra furiosa al escritorio de don Pedro José Donoso y tira los papeles sobre el escritorio con rabia y se dice a sí misma -Maldita, ¡maldita seas Angela!.

 

Mientras tanto muy cerca de ella Salvador se acerca al cuarto secreto en el ático. Con las llaves que lleva abre la puerta del cuarto secreto.

 

Afuera en el jardín Valeria que trata de seguirlo, pone la mano sobre la manija de la puerta conduce al sótano y al ático. En ese momento llega el celador.

-¿Qué hace allí señorita? -la mira con sospecha- ¿Sucede algo?

Valeria lo mira asustada.

 

(qué hará Valeria... lo delatará? wow  )

 

Salvador entra al cuarto secreto y abre la caja fuerte con una llave y con un código secreto. Saca el dinero y lo pone en un maletín.

 

Afuera Valeria - Me acerqué... Simplemente me acerqué por simple curiosidad, pero yo creo que es mejor que regrese a mi cuarto.

-Es mejor -dice el celador y la mira al camisón- la noche está fría. ¿Quiere que la acompañe?

-Si, gracias.

En este momento, el celador debe pensar que está completamente loca para pasearse vestida así en medio de la noche. Azur tranquilo espera a Salvador.

 

Salvador tiene en sus manos la que cajita con el diamante en forma de lágrima, regalo de Angela para cuando se case. La abre y lo está mirando cuando de repente escucha voces que vienen del escritorio... Vuelve a poner la que cajita dentro de la caja fuerte y se acerca a escuchar.

 

Dentro del escritorio:

-¡Quieres calmarte y regresate a la sala por favor! -dice enojado Andrés.

-Detesto más a la idio.ta de Angela -se desespera Isabel- ¿cómo pudo hacernos esto?. Era el momento indicado para que firme -y luego tiene miedo- por favor -le ruega a Andrés- ella se va a dar cuenta que queremos quedarnos con la fortuna de su padre.

 

Al otro lado de la pared Salvador escucha pero no escucha muy bien y se acerca más. Ahora escucha claramente.

 

-¿Por qué no aceptas que Angela no es ninguna idio.ta Andrés? -sigue Isabel- en cualquier momento va a descubrir nuestro juego. ¿No te das cuenta de que está a la defensiva y de que no confía absolutamente en nosotros?

-¡Qué importa que desconfíe! -frío y calculador Andrés- de nada le valdrá. Ya nos inventaremos algo. Si pudimos engañar al viejo que era mucho más inteligente. ¿No podremos con una niña estúpida como Angela?

 

Salvador escucha pero no lo puede creer. Andrés se acerca por detrás y empieza a besar a Isabel.

-¡Maldita! -vuelve a repetir Isabel. Salvador tiembla.

-Si Angela se rehusó a firmarte es porque alguien la está aconsejando -sigue Andrés- Seguramente ese imbécil de Antonio.

-No le des tanta importancia -dice Isabel- yo no creo que Antonio haya tenido nada que ver en esto.

-Si lo digo es porque él, Abigaíl y Simón son más peligrosos de lo que parecen. Sino fuera por ellos Angela ya no tendría ningún aliado en esta casa y nosotros tendríamos el camino libre.

Y Andrés se instala en un cómodo sillón mientras Salvador sigue escuchando todo.

-¡Ya no soporto a esos intrusos! -dice Andrés- cuando nos casemos los voy a echar a patadas.

Isabel no sonríe y lo mira con una mirada muy extraña.

-No pienso seguir aguantandolos -sigue Andrés- ¡voy a imponer el orden en esta casa y voy a cambiar muchas cosas que no me gustan!... comenzando por este estudio

Esto hace que Isabel reaccione.

-¡No!, no vas a tocar nada de este estudio -le advierte.

-No me gusta nada de lo que me hace acordar del viejo.

Salvador escucha perfectamente sus palabras que son como una puñalada en su corazón.

-¡Ojalá se pudra en el infierno! -continúa Andrés y Salvador empieza llorar.

-No pensé que llegaras a odiarlo tanto Andrés -le dice sorprendida Isabel.

-Nunca lo quise -lo admite impávido- era un viejo imbécil que se creía todopoderoso y la verdad me molestó mucho verte casada con él -y se levanta y se acerca- si lo sé, así lo planeamos. Pero me daba asco pensar que él te tocaba -y empieza a besarla en el cuello.

 

(Creo que te colgaste una soga al cuello... mi 'querido' Andresito  )

 

Isabel no está de humor y no le gusta... Trata de separarse -No es el momento más indicado - y le saca la mano de encima.

-¡Si no me rechazabas cuando el viejo vivía! -le reclama Andrés- ¿por qué lo harías ahora?

-Porque los invitados estan esperando.

Pero Andrés no acepta un no y la fuerza a darse la vuelta- que esperen -dice y la besa a pesar de la resistencia inicial de Isabel, que luego le responde.

Al otro lado de la pared detrás del cuadro. Salvador ya no escucha palabras y solamente escucha movimientos y susurros. Se muerde los labios con dolor... con pena... con rabia.

 

(Bueno... cuatochas... ahora lo sabe TODO!!  )

 

En el primer piso caminado como un fantasma en camisón blanco está Valeria cuando la encuentra Angela -¡Valeria! -se sorprende- ¿qué haces levantada a esta hora?

-Salí a tomar un poco de aire.

-Hace frío, puede hacerte daño. ¿Como sigues? cuidate mucho y ya no cometas más tonterías.

-¿Tú también crees que intenté envenenarme?

-No, no.

-Porque yo nunca llegaría a hacer eso

-Claro... Otro día hablamos con más calma.

-Angela me parece haber visto algo muy extraño con Salvador.

-¿A qué te refieres?

-Nada.. Cambié de opinión -Valeria se arrepiente- cosas mías, no me hagas mucho casos mucho caso. Buenas noches

 

(bueno... si Valeria sigue así... nice nice todos van a terminar por creerla loca nice nice  )

 

SIGUE...

 

@2005 Copyright by Mabouchita! Z;D

 

En el cuarto secreto: Como ya no puede escuchar, Salvador decide abrir la puerta secreta, la que está detrás del cuadro de su primera mujer... muy lentamente y desde la rendija los mira. Andres e Isabel se besan apasionadamente al lado del piano. Salvador los mira por la rendija como Andrés y Isabel se besan y... escucha.

-¡Tendremos todo lo que siempre hemos ambicionado! -dice Andrés entre beso y beso- ¡todo! aunque Angela se oponga. Nos quedaremos con la fortuna del viejo.

Isabel se separa.

-¡Hey! no tengas miedo. Tienes que ser fuerte como cuándo empezamos ¿te acuerdas?

Salvador los mira con los ojos desorbitados.

-Si no vacilamos con la muerte del viejo, mucho menos ahora. Que estamos a punto de lograr nuestro objetivo.

 

(wow! LA CONFESION!!! qué hará Salvador?  se aguantará o entrará furioso? )

 

Y la sigue besando apasionadamente. Isabel trata de separarse.

-Quiero pasar la noche contigo -le murmura con pasión Andrés.

-Es que no, no Andrés, no sabes lo que dices -le dice Isabel

 

En ese momento los interrumpe Rebeca que abre la puerta bruscamente. Se separan molestos -¡Tía qué no tocas la puerta antes de entrar!

-Eh... lo siento Isabel, pero no quería interrumpirlos. Nada más que los invitados no hacen más que preguntar ustedes.

Salvador cierra la puerta secreta rápidamente.

-En seguida vamos - dice seco y disgustado Andrés.

-Están con los músicos en el jardín... Bailando -sigue Rebeca- pero no hacen más que preguntar por ustedes... Se quieren marchar

-Enseguida vamos Rebeca, gracias -la despide Andrés.

-Con permiso -Rebeca se retira asustada.

 

Detrás de la pared en el cuarto... Salvador es un hombre destrozado. Las lágrimas le corren por la mejilla. Toma el maletín con el dinero y las joyas y todo lo tira al suelo... lo destruye todo.

 

(ejjeje... con todo el desastre que arma no es posible que Andrés e Isabel no lo escuchen   )

 

Se pone a llorar como un niño.  ¡Malditos! -grita con una voz ronca que solamente él  escucha - los dos son unos malditos. Y sigue llorando. El labio inferior le tiembla.  Es un hombre completamente sienta destrozado.

 

Afuera:

-Soy la menos inidicada para criticarlos Andresito, pero no era el momento más oportuno para dejar solos a los invitados. ¿Por qué tuviste que encerrarte en el estudio con Isabelita?

-Tampoco es oportuno que me hagas reclamos. No tengo por qué darte explicaciones -Y la deja plantada y maleducado.

Isabel busca a Salvador. Le pregunta Walter dónde está y lo envía a buscarlo -Walter, hagame el favor de buscarlo y dígale que lleve al señor Cubas a su hotel.

 

Adentro del cuarto secreto, Salvador decide salir, cierra con llave y se queda en una pieza solamente iluminada por la luna, su cara es de antología.  Tiene todo el dolor del mundo. Tiene los pies cansados. Al final de las escaleras se deja caer completamente desvastado. Se pone a llorar como un niño pequeño. Su dolor es muy grande. ¡Malditos, son unos malditos! -repite una y otra vez.

 

(Ay... cuatochas... qué tristeza...    )

 

Una musica triste suena.  Salvador se toma la cara en las manos y recuerda.

 

"¡Tendremos todo lo que siempre hemos ambicionado! -dice Andrés entre beso y beso- ¡todo! aunque Angela se oponga. Nos quedaremos con la fortuna del viejo"

 

Y recuerda el beso entre Isabel y Andrés. Salvador se abraza a si mismo.

 

"Estamos a punto de lograr nuestro objetivo."

 

Salvador sigue llorando y se estremece con temblores y con espasmos. Se seca furioso los ojos y trata de calmarse.  Mira al cielo en busca de ayuda.

 

(wow! esto está de película... qué pasará? qué hará Salvador!!!   )

 

SIGUE...

 

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La fiesta se termina y los invitados se retiran. Walter viene feliz a hablar con Isabel.

-Disculpe doña Isabel pero Salvador Cerinza no aparece por ninguna parte... ese hombre desapareció, de repente se cansó y se marchó. ¡Siempre hace lo que se le da la gana!

-¡Un momentito Walter! -dice furiosa Isabel- yo no le perdonaría que se vaya sin avisar.

-Ahí tienes a tu flamante chofer Andrés -se burla Andrés- Es un irresponsable. No te preocupes yo los llevo con mucho gusto.

-Esto es un descaro señora Isabel. Voy a tener que reclamarle fuertemente a Cerinza

-No hace falta Walter. Yo misma me encargaré de eso. Usted sabe que ese tipo de faltas no las puedo tolerar. Walter se queda feliz.

Dentro de la casa, en el cuarto de servicios, Salvador se cambia de uniforme.  Tiene los ojos rojos y está desesperado.   Entra Abigaíl. Salvador le oculta el rostro.

-Salvador... ¿pero qué hace aquí muchacho? Walter lo estaba buscando.

-Por favor Abigaíl, no diga que me vio. Sinceramente no me siento bien para seguir trabajando.

Y se retira sin mirarla. Abigaíl mira el traje de uniforme de Salvador que está todo sucio de polvo.

 

Salvador camina triste en la noche... bajo la luna.  Llora. Y recuerda.

"Si pudimos engañar al viejo que era mucho más inteligente. ¿No podremos con una niña estúpi.da como Angela?"

 

Y poco a poco el dolor va siendo reemplazado por la rabia.

 

"-Nunca lo quise -lo admite impávido- era un viejo imbé.cil que se creía todopoderoso y la verdad me molestó mucho verte casada con él"

 

Y en la noche, bajo la luz de la luna, Salvado, el renacido deja de ser un hombre bueno y se convierte en un hombre vengativo.

 

(WOW!! LA VENGANZA HA COMENZADO... EL NUEVO SALVADOR HA LLEGADO... CUIDATE ISABEL... CUIDATE ANDRESITO!!   )

 

En la casa.

-No puedo creer que Salvador sea tan irresponsable -le dice Rebeca a Isabel.

-Nos dejó plantados, después de que yo le pedí que se quedara para llevar a algunos invitados después de la fiesta. No le importó tía.

-Sinceramente no puedo entender qué pudo haberle pasado. Pero no te mortifiques mi amor, Salvador es un excelente empleado.

-Pues yo creo que se está confundiendo. El día de hoy desapareció, el día de mañana quién sabe qué puede hacer. Y yo no lo voy a permitir, ¿me entendiste?

-Éstas pensando en despedirlo.

-Lo haré si lo creo conveniente.

-No mi amor, no lo puedes hacer, así por una simple falta. Ese joven es muy cumplido con su trabajo Isabel.

-Ese joven es un reverendo desconocido.  Es un descarado.  No sabemos absolutamente nada de él. Y bueno... ni siquiera ha traido su identificacion... y algo me dice que me tengo que deshacer cuanto antes de él.

 

Salvador está en el bar donde alguna vez fue con Gaetana. Entra y las mujeres lo miran con admiración. Se sienta en una mesa y pide un trago.

-No, ¿sabe qué? -cambia de opinión- traígame una botella.

Se toma la cabeza entre las manos y se queda solo y triste en medio de tanta gente y tanto música bonita.

 

En la casa de Gaetana, ésta la espera. Lupe viene a despertarla porque se ha quedado dormida.  Gaetana se pega el susto porque Lupe tiene una máscara blanca. Este le tranquiliza y le dice que tiene que irse dormir porque es muy tarde.

-Son casi las 3 de la mañana.

-¿Y qué pudo haberle pasado a ese hombre? -se inquieta Gaetana.

 

Salvador sigue bebiendo y llorando. Se acerca Magnolia.

-Qué buena depresión tienes guapito- le dice seductora - ¿Acaso saliste de pistolero con Gaetana?

-Déjeme en paz señorita no moleste.

-Tranquilo... no es para que te enojes... yo no molesto a los clientes... todo lo contrario. ¡Ojalá y que se te pase el berrinche! -y se levanta para irse pero Salvador la detiene.

-¡Espere un momento! -le pide- quiero que me disculpe la grosería, ¿como se llama?

-Magnolia, nos conocimos el otro día cuando viniste con Gaetana.

-Claro... lo recuerdo. ¿Por qué no te quedas aquí sentada conmigo? quieres tomar algo.

-De un hombre tan guapo... lo que sea.

-Mira -y duda- quiero que me hagas compañía -y empieza a besarla.

-Por mí encantada cariño.

-No quiero estar sola esta noche Magnolia -y se esfuerza en besarla.

 

SIGUE...

 

@2005 Copyright by Mabouchita! Z;D

 

En la mansión, es noche cerrada y casi todo el mundo duerme, pero no todos... Rebeca vuelve el cuarto de servicio... cuando se le aparece Walter.

-¡Walter! -se asusta.

-¿Asustadita doña Rebeca?

-¡Deje de rondar en la oscuridad! -le reclama- como si fuera una sombra. ¿Acostumbra usted a jugar a los fantasmas?

-Eso le pregunto yo a usted... ¿Está preocupada por Cerinza?

-No entiendo cómo se atrevió a irse sin avisarme.

-Porque es un descarado que no respeta a nadie.

Y Rebeca seguida por Walter entra a revisar las cosas de Salvador.

-¿Y ahora qué busca?

-El maletín que estaba aquí. Pero Salvador se lo llevó.

-Seguramente pensaba robarnos esta noche.

-No diga idioteces.

-Pero es que no es inofensivo... ¡Usted se imagina! Escúcheme, es un hombre peligroso, que conoce detalles que solamente conocía el señor Donoso.

-¡Alguien pudo contárselo!

-Solamente lo sabía el señor Donoso -repite Walter.

-No olvide que trabajó aquí.

-No, no creo que le haya confiado tantas cosas... es muy peligroso... ¡se lo ruego! Deje de pensar en él.

-¡Jamás debí decirle lo que siento por Salvador!

-Usted está equivocada con ese hombre ¡por Dios! Si doña Isabel decide despedirle le ruego que no interfiera. Cerinza es un intruso y debe salir inmediatamente de esta casa – Walter se marcha y Rebeca se queda dudando.

 

En el bar, las muchachas bonitas bailan muy bien.  Salvador y Magnolia conversan.

-Por el motivo que sea, no vale la pena.

-Yo lo único que sé... Es que puedes vivir mil vidas y uno nunca comprenderá la falsedad de las personas.

-Un desengaño amoroso.

-No, un desengaño amoroso.

-Supongo que la principal responsable es una mujer.

-Una mujer... –reflexiona Salvador- Si claro.

-No se debe tratar de Gaetana porque ya está vieja para ti... –y le coquetea- ¿Es tan bonita como yo?

-No –le dice Salvador y la besa y luego se separa y la mira- ¡Es más bonita! ¡es más perversa y calculadora que cualquier otra! Yo no entiendo como pude casarme con ella.

Magnolia lo mira con sorpresa.

-Te juro que yo pensé que era una mujer honesta –sigue Salvador muy lejos.

-¿Te refieres a tu esposa?

-Yo hubiera dado mi vida por ella, y si hubiera muerto, habría regresado a recuperarla.  ¡Pero esta noche descubrí secretos que nunca imaginé! –dice con rabia.

-Si la quieres tanto como dices... debes estar sufriendo horrible –trata de consolarlo.

Salvador deja escapar un suspiro del alma- Hubiera preferido morir nuevamente para no tener que pasar por este trago tan amargo.

-¿Morir nuevamente? –se burla Magnolia- ¿Acaso se puede morir tantas veces?

En ese momento se arma una trifulca en el bar.  Una mujer le tira un vaso a un hombre y la sacan de los sobacos.  Magnolia mira la trifulca y no lo escucha.

-Se puede morir mil veces... y esta noche yo pienso que he muerto de verdad –dice Salvador indiferente a la pelea.

De pronto la empieza a besar. 

 

(amig@s... Salvador ya debe estar muy borracho... esto no me gusta nada  )

 

Luego pasan a una pieza en el mismo bar.  Magnolia se desnuda lentamente ante él. Le desabotona la camisa y lo admira.

-Eres muy guapo... me gustas, me gustas de verdad... eres muy guapo –y ella le besa todo el pecho. 

 

(Esto parece mejorar? )

 

Salvador trata de responder y empieza a besarla. Y la tira a la cama. La escena es caliente.  Pero de pronto empieza a tratarla con violencia.

-¡Qué te pasa hombre! No seas tan brusco... mira... si me tratas mejor te voy a hacer sentir mejor –le advierte- pero a las malas no vamos a entendernos... ¿Ok?

Pero Salvador la sigue tomando con brusquedad y violencia.

 

(Y la siguiente escena está muy fuerte y violenta amig@s  )

 

-¡Nunca fue mía! –de pronto le confiesa- Nunca lo fue a pesar de que era mi esposa. Yo era solamente un viejo impotente y solo daba lástima.

-¿Qué te pasa? –se asusta Magnolia- ¿Qué estás diciendo?

-Le daba lástima... pero ahora no... ahora le puedo responder como cualquier miserable... –y la besa con violencia.

Y de pronto Salvador se separa y ve a la bella Isabel que le sonríe. Ya no ve a Magnolia. Está completamente loco y fuera de sí.

 

-¡El anciano decrépito que tantas veces fracasó intentando hacerte el amor! –le grita- Ya no existe. Ya no más. Ahora soy joven y fuerte. ¡Mírame Isabel! Obsérvame –siga gritando y ve a Isabel que le sonríe y que lo mira- ¿Así te gustan los machos?

 

La escena se vuelve cada vez más violenta - ¿Así te gustan los machos? – y la sigue maltratando- ¿Te gusto?.

Magnolia está aterrorizada - ¡Respóndeme! ¿te gusto? –y la toma del cabello.

 

(Bas le pattes!   que a una mujer no se la maltrata   )

 

Magnolia grita- ¡Suéltame!

-¿Ahora si te gusto? –sigue delirando Salvador.

-¡No sé que demonios te pasa!

-¡Responde! ¿Ahora si te gusto? –grita Salvador y le agarra el cuello.

-¡Suéltame macho!

-¡Cállate! No quiero oír tu voz –le grita- solo quiero oír la voz de ella, la mirada de ella –y grita y llora- quiero el cuerpo de ella.

-¡Suéltame por favor! –le suplica Magnolia- ¡Déjame!

-¡Esa zorra!

-¡Suéltame por favor! –sigue suplicando Magnolia- ¡Déjame!

-¡Cállate zorra! Te odio.

-¡Suéltame! –grita desaforada Magnolia.

Un guardia del burdel fuerza la puerta y separa a Salvador de Magnolia.  Salvador se resiste. Se necesitan dos hombres para sacarlo del cuarto mientras Magnolia llora.

-¡Te odio! –le sigue gritando Salvador.

 

(Uff! Menos mal que la salvaron  )

 

Cuando sacan a Salvador al bar, llega Gaetana quien lo defiende y se lo lleva.

 

Cuando llegan a la casa de Gaetana, ésta le cura las heridas.

-¡Cuénteme lo que pasó! Porque tuvo que haber pasado algo para que se haya comportado como un verdadero patán.

-No me pregunta más Gaetana.

-¿Y que hago? Me quedo callada después de lo que hizo.  Porque no es normal que haya ido a ese bar a maltratar a esa pobre muchacha. Eso es de locos Salvador.

-A lo mejor tomó algo que lo dejó chiflado –dice Lupe.

-Lupe, gracias por su ayuda. ¿podría retirarse? –le pide Salvador.

-Vaya a descansar Lupe, que yo puedo con él solo. Armó un lío de película. Lo sé porque el dueño me lo contó todo.

-¡Quería matarla Gaetana! –le confiesa- ¡Quería matarla Gaetana!

-¡Qué!

-A Isabel...

-¿Pero qué pasó?

-Usted tenía razón, Isabel siempre me engañó. Solo me utilizó para lograr posición y fortuna. Pero nunca me amó.

-Por favor cálmese hombre.

-La escuché hablando con Andrés y en un segundo pasó a ser la esposa perfecta a la más inescrupulosa y falsa de todas las mujeres. ¿Cómo pude ser tan imbeci.l?

-¡Yo se lo advertí que en esa mujer no era de fiar! Pero estaba enloquecido por ella.

-¡De nada se puede estar seguro en esta vida Gaetana! Se necesita estar muerto para saber que sienten los demás por nosotros.

-¿Y que pasó con lo otro? Con el dinero y las joyas.

-¡No los traje porque no me importan!

-¡Deberían importarle más que la reacción de esa mujer que nunca le perteneció!

 

(ayayay... Gaetana dijo la frase exacta que vuelve loco a Salvador... que Isabel nunca fue de él  )

 

Pero esta frase hace que Salvador reaccione violentamente y la toma muy fuerte por los brazos.

Gaetana se asusta- ¡Salvador no me haga daño hombre por decir la verdad! –le ruega- por favor.

-Tiene razón... –se disculpa y la abraza fuerte- ¡Discúlpeme Gaetana! ¿Cómo podría hacerle daño si usted es mi única amiga? A quien más podría recurrir.

-¡Y más ahora que quedó con una mano adelante y otra atrás! –se resigna Gaetana- Y ahora no va a poder regresar a esa casa a recoger el dinero y esas joyas.

-¡Claro que podré! –dice furioso- ¡por supuesto que volveré!

-No, no haga más barbaridades Salvador... se lo suplico.

-¡Voy a regresar a esa casa porque me pertenece! –amenaza- Pedro José Donoso no está muerto y se lo voy a hacer saber a esos miserables que me traicionaron... ¡no me voy a conformar con miserias! Voy a exigir todo por lo que he trabajado en mi vida. No voy a permitir que ese par de miserables lo disfruten.

-¡Ay hombre! Piense bien en lo que hace.

-Se lo juro por lo más sagrado... ¡que me voy a  encargar de hacerles sufrir su propio infierno!  Van a pagar por el crimen que cometieron porque... –y sus labios tiemblan-¡ellos me mataron!... –y repite - ¡ELLOS ME MATARON!

 

(Pues sí... LA VENGANZA!!   Pero cuidado Salvador... que la venganza es un plato que se come frío... “La venganza es un bocado de rey; pero conviene irse con tiento, porque es un bocado indigesto.”)

 

Amanece: Salvador se da un largo baño.  Su mirada es la de un nuevo hombre.

 

(aprovechen cuatochas...   cuerpito real a la vista!!!   )

 

 Regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, más fiel que la anterior,

 y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir,

¿Quién te embrujó? ¿Quién te adivinó?

¿Por que me alejó de mí?

El cuerpo del deseo es todo lo que quiero

Cuando yo me muero...

 

Salvador se pone una camisa negra.  Está muy guapo.

 

En la mansión Abigaíl cepilla el uniforme de Salvador –ese muchacho se comporta de una forma muy extraña. Anoche desapareció y nadie lo encontraba por ningún lado.

-Se debe haber cansado y se fue –dice Vicky- porque eso de estar esperando en un coche horas y horas es requeteaburrido.

-No, si yo lo encontré aquí, se cambió de uniforme.  Y el que lo llevaba lo dejo todo lleno de tierra, como si se hubiera estado arrastrando en algún lugar o se hubiera metido en algún sitio lleno de mugre y telarañas.

-¿Se habrá escondido en algún lugar para no cumplir con sus obligaciones?

-No, eso sería absurdo. Pero de todos modos me tiene intrigadísima. ¿Dónde demonios estaría metido anoche?

 

En la casa de Gaetana.

-Buenos días.

-Salvado, todavía está a tiempo de arrepentirse –le ruega – yo no creo que le convenga volver a esa casa.

-¡No voy a dar marcha atrás! Estoy ansioso por enfrentar a mis verdugos. ¡Vamos!

 

En la mansión: Antonio y Angela hablan.

-Si fuera egoísta ya hubiera aceptado tu propuesta.  Quisiera viajar contigo a Europa pero quiero respetar los deseos de tu papá. Quiero terminar mi carrera para ser digno de ti.

-Lo que pasa es que tienes muchas tonterías en la cabeza. Puedo ayudarte sin que te sientas rebajado.  Tienes que amoldarte a las circunstancias si quieres ser alguien en la vida Antonio.

-Eso es lo que más deseo. Y lo haría si mi mamá no estuviera en el medio.

-Estoy segura de que si le platicas que queremos casarnos ella lo vera con buenos ojos. ¿Has hablado con ella?

-No me atrevo con todo el rollo de Simón.

-Pues deberías, porque a mí se me hace que te estas ahogando en un vaso de agua.

-Te quiero mi amor –y la besa.

-Yo también.

 

Entra Walter.

-Necesito que llame a Salvador –le pide Angela- tengo que hablar con él.

-Ese señor no ha venido señorita.

-¿No ha llegado todavía?

-Ni creo que aparezca señorita. Me sorprendería si tuviera el descaro de volver a esta casa después de que dejó todo el trabajo tirado y se largó.

-Pues sorpréndase –sonríe Angela cuando ve a Salvador llegar- ¡Salvador! –lo llama- Walter puede retirarse –y luego de que Walter ya no está- le cuento que seguí sus consejos y anoche me negué a firmar unos papeles.

-Muy bien señorita... ¡ha hecho muy bien! –y Salvador sonríe por primera vez desde hace mucho tiempo, con ternura y con amor- no tiene por qué arrepentirse. Sólo recuerde algo... cada vez que necesite firmar un documento que le pueda comprometer... consulte al abogado.

 

(bueno... una sonrisa para nosotros también!!  después de tanta tensión!! )

 

-Si, precisamente por eso lo llamé. Quiero que me lleve a su oficina para conocerlo y platicar con él personalmente.

-Lo haré con mucho gusto si no se presenta un contratiempo que me lo impida.

-¡Cerinza! –le grita Walter- después de uniformarse suba inmediatamente que la señora Isabel quiere hablar con usted.

-Le dije que podían surgir contratiempos.

-Suba rapidito –se impacienta Walter- no la haga esperar.  Ella está en el estudio.

Y Salvador sin ponerse el uniforme sube.  Está muy guapo.

 

En el primer piso lo detiene Rebeca.

-¡Salvador! ¿qué le pasó anoche? Por qué se marchó sin avisar.

-Voy a explicárselo a su sobrina.

-¿Por qué no me lo cuenta a mi primero? A lo mejor yo puedo ayudarlo. Isabelita está disgustadísima y decidida a despedirlo.

-Si es así, nada ni nadie podrá impedirlo señora.

 

Isabel abre la puerta del estudio- ¡Salvador! Lo estoy esperando.

Salvador entra al estudio y los dos se enfrentan. Salvador la mira por primera vez y su mirada está llena de odio.

-Anoche, usted desobedeció mis órdenes y hoy se presenta como si nada al mediodía –enojada Isabel- ¿usted cree que yo tengo que estar soportando su desobediencia Salvador?

-¡Claro que no! –y muerde sus palabras- si usted es la dueña de la casa y puede proceder como le dé la gana.

-¡Qué bueno que lo reconozca! Porque créame que esa carta de recomendación a mi no me obliga en absoluto a apoyar su irresponsabilidad.

-Estamos de acuerdo, esa recomendación no es suficiente. Si usted prácticamente no sabe de mí, ni si le convengo como chofer.

-¿Se puede saber por qué me habla de esa manera tan altanera? –de pronto se da cuenta de su extraña actitud Isabel.

-¿Quiere que baje la cabeza? ¿quiere que sea servil como Walter?

-No Salvador –se calma Isabel- a mí no me gusta la gente servil... pero no soporto a la gente arrogante y ¡usted es arrogante!

-Tengo dignidad señora –también se contiene mejor Salvador- yo respeto a todo el mundo y espero que me respeten.

-¡Pues es usted el que me está faltando el respeto a mí al desobedecer mis órdenes!

-No fue mi intención, se lo aseguro –se excusa-  Me sentí un poco indispuesto y no tuve a quien avisarle.

-¿Y que sucedió hoy? –dice dura Isabel- llegó tarde... ¿también se sentía indispuesto Salvador?

Salvador se le acerca... muy cerca -¡Doña Isabel! Creo que no podré seguir trabajando en un lugar donde no soy aceptado.

-¿Y quién no lo acepta?

-Walter –lo acusa muy seguro- No pierde la oportunidad de humillarme para hacerme sentir como una basura.

-Pues a lo mejor está molesto porque usted no ha presentado la documentación necesaria.

 

Salvador saca los papeles y se los entrega –Esta es mi identificación y los documentos que solicitó. Me tomó reunirlos toda la mañana. ¿Cree que sea suficiente? ¿Servirá de algo para conservar mi trabajo o no?

 

Isabel toma los papeles y de pronto decide salir. Abre la puerta y Rebeca casi se cae porque está escuchando por la cerradura - ¡Tía! ¿se puede saber qué estas haciendo escuchando conversaciones que no te importan?

-Pasaba por ahí por casualidad.

-Si claro.. mejor háblale a Walter.

-¿Me necesita señora Isabel? –aparece Walter que estaba muy cerca espiando sorprendiendo a Isabel.

-Si Walter... ¡Salvador acérquese por favor! –lo llama- Salvador asegura que usted aprovecha cualquier oportunidad para humillarlo e interferir en su trabajo... ¿es cierto Walter?

-¡Eso es una falsedad señora Isabel! Yo mejor trato no puedo dar a los empleados.

-Pero a Salvador no... ¡admítalo Walter! –interviene Rebeca.

-Es cierto... que con este... caballero me he sobrepasado con mi autoridad. Pero lo hago para cumplir con mi cargo.

-Me parece perfecto que cumpla con su cargo. Perfecto ¡lo que no tolero es que pase por encima de la gente! No vuelva a hacer –le advierte- y le suplico que sea más cordial con el señor Salvador... ¡él va a continuar trabajando aquí! –y ante la mirada atónita de Walter- Si, va a continuar trabajando aquí. Y usted va a cambiar su actitud inmediatamente. ¡Ya no soporto los roces entre los empleados!

-Como usted ordene.

-Usted puede ir a cambiarse–le dice Isabel a Salvador - y espero que no se vuelva a repetir el incidente de ayer... si por algo tiene que salir por favor avise con tiempo.

-Lo tendré en cuenta doña Isabel – dice frío Salvador y va a cambiarse mientras Isabel mira furiosa a Walter.

Cuando Walter se queda solo.

-¿Cómo es posible que lo dejen aquí con todas las faltas que comete? ¡Desgraciado!

¡Mil veces desgraciado!

 

(Cuates... cibercuates... esta pelea de titanes va a estar de película... ISABEL vs SALVADOR...  yo creo que Andrés no corta ni pincha!)

 

  *
FIN DEL CAPITULO

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