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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 46: Lunes 19 setiembre 2005 - ¡LECCIONES PARA ISABELITA!

 

La fiesta continúa todo el mundo baila, incluyendo a Vicky. Walter la mira mal.

 

Mientras tanto Salvador conduce de regreso a Rebeca - ¿Vio que tenía razón? –le dice Rebeca-  Luisito vive muy cerquita, podría haber venido caminando. Pero está muy viejito y no debe hacer esfuerzos.

-No tenía porque tomarse la molestia de venir Doña Rebeca.

-Le confieso que fue sólo un pretexto –y lo vuelve a mirar con ojitos de puerca viuda- para estar cerca de usted.

-¿Le puedo pedir un favor, señora?

-Lo que éste quiera Salvador. Esto dispuesta complacerlo... en todo –esto con muy doble sentido.

Y de pronto Salvador detiene el auto, frena bruscamente, y le dice - Doña Rebeca, siéntese en la silla de atrás, no es correcto que la vean sentada junto al chofer.

-Es que junto a usted quiero pasar el resto de mi vida Salvador. Me sentiría a la mujer más dichosa del mundo.

-Señora por favor –le dice con fastidio.

-Se lo juro Salvador, con usted no tengo diferencias ni prejuicios.

-Doña Rebeca –trata de convencerla- la están esperando, debemos regresar.

-¡Y si así fuera, esa gente me importa un comino! Salvador, hace unas semanas le pregunté que exigía para aceptar me y ahora vuelvo a hacerle la misma pregunta.

 

En el escritorio Isabel le sirve un coñac al abogado Belaúnde y le dice - Yo no me siento dueña de los bienes de mi difunto esposo, como podrá ver, doctor, ni siquiera he retirado el retrato de su primera mujer. Siempre he respetado todo aquello que no me corresponde.

-Muy inteligente de su parte señora.

-He luchado incansablemente por todo lo que tengo, porque la vida no me ha regalado absolutamente nada. Y todo lo que he logrado, lo he logrado por mis propios medios. Porque yo no dependo de una herencia como Angelita.

-Una razón muy poderosa para respetar sus derechos.

-Sin embargo, me hago una pregunta doctor... ¿qué podría hacer una muchachita inexperta como Angela si algún momento determinado ella tuviera que administrar los bienes de mi marido?

-Para para eso cuenta con personas capacitadas como yo. Tal vez tenga razón y ella no pueda manejar sus tienes. Pero los asesores si.

Isabel le sonríe - Un trabajo que tendrá que ser muy bien remunerado, me imagino. Y me pregunto, si Angela podrá pagar lo justo por sus servicios doctor. Como lo haría yo si usted trabajara para mi.

El doctor Belaúnde la estudia con la mirada.

 

Mientras tanto Salvador en el auto le dice claramente- Señora, respóndame algo. ¿Que ganaría comprometiéndose conmigo? un simple chofer. ¿Se da cuenta? –trata de explicarle- Se expone a perder todo el apoyo de su sobrina -y con los dedos le hace mímica de dinero- ¡todo el apoyo doña Rebeca! Por el simple capricho de tener un hombre joven a su lado.

-A mí no me importa el apoyo de Isabelita para nada. No lo necesito Salvador. Yo tengo mi propio dinero.

-¡Ah! -se ríe Salvador- ¿dónde lo tiene? –con burla.

-En los bancos, invertidos en propiedades.

-Así hablaba su hermana Nina, se pasaba todo el tiempo jactándose de fortunas y riquezas que sólo existían en su imaginación.

-¿Pero cómo puede usted hablar de Nina? -dice Rebeca espantada-  ¿Acaso usted la conocíó? No es posible.

-Lo que no es posible es lo que usted pretende doña Rebeca.

-¡Ay por favor! se lo suplico, usted me dio esperanzas Salvador. No me falle -le ruega- por lo que más quiera.

-Señora, vamos a hablar en serio –de pronto cambia de táctica- No me pregunte que le exijo. Dígame usted, a ver que me ofrece. ¿Que me ofrece para comprarme doña Rebeca? –y le aclara- porque intenta comprarme. Cuando demuestre que puede hacerlo, entonces hablaremos señora –y luego le dice duro- Ahora por favor, siéntese en la silla de atrás. Yo sigo siendo un simple chofer y usted es la tía de mi patrona

Rebeca sufriendo, se ubica detrás.

 

En la fiesta Andrés una vez más trata de engañar a Angela - Siempre hemos estado de tu parte Angela. Ese abogado te llena la cabeza de mentiras.

-No quiero seguir discutiendo de lo mismo, el licenciado Belaúnde es mi apoderado y no me gusta que te expreses así.

-Me expreso como se merece, si tu papá viviera te diría la clase de cínico que es.

-Pues mi papá se expresó muy bien de en la carta que me enseñó.

-Tal vez no lo conocía, no sabía lo que hacía. Si me das tiempo, te voy a demostrar que estás equivocada. Ese hombre te engañó.

-¿Sabes que Andrés? ya me tienes harta. Ya no más por favor -y se retira enojada.

Andrés la sigue y la toma del brazo bruscamente- ¡Por lo menos dime cómo lo conociste!. ¿El te buscó verdad?

-Yo lo hice, si es lo que quiere saber.

-En ese caso, alguien tuvo que recomendártelo. Quiero saber quién fue

-Por favor Andrés, ¿piensas que voy a decírtelo?. Si no se lo dije a Isabel, a ti menos.

-Deberías, quiero saber quién está detrás de todo esto. Confía en nosotros o te vas a arrepentir.

-¡A mí no me amenaces! no me puedes obligar así que ya déjame en paz Andrés –le grita furiosa.

Llega Antonio - ¿Pasa algo Angela?

Andrés lo mira de reojo furioso.

 

Isabel le sonríe gatuna al abogado - Soy una mujer de negocios y conozco muy bien el manejo de la empresa. Además de que confío plenamente en mi capacidad para sacarla adelante, cosa que Angela no podía hacer aunque quisiera. Pero bueno, usted también es un hombre de negocios y sabe perfectamente lo que quiero decirle ¿no?

-Entiendo que quiere proponerme algo, pero se vale de muchos rodeos. Hable claramente y no perdamos más tiempo doña Isabel.

-Yo no sé cuánto dinero le paga Angela por sus servicios y no me importa. ¡Yo estoy dispuesta a pagarle el doble, si usted trabaja para mí!

 

-¿Por qué te metes en lo que no te importa? - le dice Andrés- Ocupa tu lugar y no escuches conversaciones privadas.

-Estoy ocupando mi lugar, porque no me parece que esto sea una conversación privada señor Corona.

-Antonio por favor.

-Angela, esta vez no te voy a dejar sola porque sé que este hombre te está molestando

-¿Cómo te atreves a intervenir?

-Se atreve porque es mi novio – Y Angela se pone a su lado.

-¿Es suficiente o necesita algo más?

-¿Llamas novio a este tipejo insignificante? Angela no te enredes con él simplemente por haberte revolcado una noche.

-¡Cuide sus palabras señor Corona! –se le abalanza Antonio- ¡porque no voy a permitir que la insulte!

En ese momento entra Abigaíl - ¿Por qué discutes con él hijo? –se asusta- ¿cuántas veces te he pedido en problemas que no incumben?

-Pues si le incumben Abigail –le dice Angela- Antonio se puso así porque este imbécil me insultó.

-No fue mi intención Angela.

-Pues si lo hiciste y no te voy a permitir que te metas en mis asuntos personales.

-Agradece que soy prudente y no quiero más escándalos... pero ya esto es sospechando fue este imbécil que te relacionó con Belaúnde – y se retira- Con permiso.

 

-¡Yo le he hablado sin rodeos, y sin rodeos le pido una respuesta! –le exige Isabel.

 

(Isabel tiró sus cartas y va a perder  )

 

-Señora, por decencia prefiero callar y hacer de cuenta que no me hizo ninguna proposición –le responde claramente Belaúnde-  ¡Usted no está tratando con un tramposo! Como seguramente son las personas que... frecuenta. Tengo mis principios, y sinceramente siento asco por su manera de proceder. Me ofrece el doble de lo que podría pagarme Angela... pero aunque me ofreciera mil veces más, prefiero servirle gratis a ella que trabajar para alguien tan inescrupulosa como usted -Y se marcha pero antes de salir se da la vuelta - ¡que error tan grande cometió Pedro José casándose con una mujer de sus alcances! –la cara de Isabel se descompone- ¡Si los muertos se enteran de las traiciones, su cadáver debe estar revolcándose en la tumba!

 

Pero Isabel es de piedra y la fiesta sigue.  Cuando Isabel baja no se le nota la derrota.

Llega Rebeca - ¡Isabelita! ¡Isabelita! -le llama su tía- ¿vas a necesitar a Salvador o ya puede marcharse?

-No se puede marchar porque lo voy a necesitar más tarde.

-Usted dirá en que le puedo servir, señora.

-A mí en nada –y lo mira con rabia- pero a lo mejor a mis invitados si.

-En ese caso, le aconsejo que se mantenga alejada de mi. No vaya a ser que don Andrés Corona la vea conversando conmigo y se enoje.

-No creo que le importe.

-Yo creo que sí, fíjese que se nota que la quiere mucho. Sin embargo usted a él no. Sólo lo está utilizando como acostumbra a hacer con el resto de los hombres.

Es el segundo golpe de la noche para Isabel, pero solamente suspira.

Aparece Andrés - ¡Me voy, no aguanto un minuto más esta fiesta!

-No te vas a ir a ningún lado, yo te prometí una sorpresa y quiero que la escuches para que dejes de tener desconfianza en mi- y llama a Walter- necesito que reúna a todos los invitados porque tengo que comunicarles algo muy importante.

Walter sube unos escalones y habla fuerte- ¡Su atención por favor damas y caballeros! Acérquense que la señora Isabel tiene algo muy importante que comunicarles.

-Andrés –y lo llama a su lado- por favor queridos amigos, el motivo de esta reunión no es solamente para festejar el éxito de nuestra empresa. Hay un motivo más importante... felizmente Andrés y yo queremos anunciarle nuestro compromiso matrimonial. En un mes Andrés y yo nos casaremos.

Salvador la mira furiosa en una esquina. Los invitados festejan, Angela y Antonio no están contentos.

 

Más tarde en la noche, Salvador mira la luna y a una pareja que se besa enamorada. Suspira triste.

 

En la cocina no hay fiesta- ¡Sólo nos faltaba ese hombre para completar el grupo de intrusos en esta casa!

-¡Tu definitivamente no aprendes! si doña Isabel se entera de las burradas qué estás diciendo vas a tener problemas muy serios.

-¿Qué más puedo perder!. ¡No me diga que le gustó la noticia que la señora Isabel se va a casar con Andrés Corona?

-Ese no es asunto nuestro.

-Si lo es porque el señor Donoso acaba de morir y ya le busca reemplazo. No quiero imaginar al señor Corona viviendo aquí y dándoselas de amo y señor de esta casa. ¡El diablo los hace y ellos se juntan!

-No creo que vayan a vivir aquí cuando se case con doña Isabel.

-Claro que lo va a hacer. Eso ni lo dude.

 

Los invitados se retiran. Andrés e Isabel los acompañan afuera. Uno de ellos- Una fiesta sensacional, y lo mejor de todo la sorpresa que nos dieron. ¡Felicitaciones! hacen una pareja increíble.

-Muchas gracias –dice Isabel.

 

De pronto Isabel hace que ve a Salvador - ¿Pero cómo! ¡usted todavía por aquí Salvador!

-No me ha ordenado que me vaya señora.

-¡Que vergüenza Salvador! –le dice cínica- ¡olvidé por completo hasta que existía! pero se puede retirar.

-¡Qué pase buena noche! –le dice Salvador y se aleja.

-Gracias –Isabel fría.

 

-Me sorprendiste - le dice Andrés acariciandole el rostro y enamorado - ¡es el mejor regalo que me han hecho en la vida! ¡El mejor! -y la besa.

Isabel le responde el beso pero de reojo mira para donde Salvador se marcha.

 

Casa de Gaetana:

-¡Así que se casan! –Gaetana.

-Me imagino que planeaban hacerlo desde hace mucho tiempo. Tenían que engañar y matar al estorbo de don Pedro José Donoso, para poder disfrutar plenamente de su fortuna.

-Pero no todo les salió como esperaban.

-No, pero harán hasta el imposible para lograr lo que buscan y atropellarán a todos los que intenten atravesarse en su camino.

-¡Ya dieron el gran paso comprometiéndose públicamente! Pero confiese Salvador, usted nunca pensó que esa mujer se atrevería a tanto.

-Porque lo hace por inseguridad. Por desafiarme como yo lo hice con ella.

-¿Usted cree realmente que esa mujer no está enamorada sinceramente de ese hombre?

-¡Isabel no ama a nadie Gaetana! A esa mujer sólo le interesa el dinero, el poder y a Andrés igual... ¡son un par de víboras que se alimentan con su propio veneno!.

-Yo no quiero ser pesimista Salvador, pero como van las cosas, yo no creo que usted saque nada con este asunto. El día menos pensado esa mujer lo manda a freír espárragos y hasta ahí llega su gran hazaña.

-¡Yo le juro que voy a llegar muy lejos! – le dice ronco- Cuando le estorbe y quiera deshacerse de mí... en ese entonces...  ¡Isabel arroyo va a saber que Pedro José Donoso no está muerto! y que ha venido a reclamarle –lo dice con odio- ¡Resulta fácil librarse de Salvador Cerinza pero será imposible escapar de Pedro José Donoso!

Gaetana lo mira con miedo

 

En la mansion, Isabel tiene una terrible pesadilla... sueña con Pedro José Donoso, que aparece con una especie de capucha de monje y le da una puñalada.

(ajajja... amigoch@s esto está muy simpático porque en vez de dar miedo da risa)

 

Isabel se despierta asustada.  Es de día y golpean a la puerta. Entran la tía y Walter con sendos ramos de flores.

-¡Feliz depertar a la maravillosa prometida de Andrés!

-¿Quién las mandó?

-Estas son de Jaime Ayala, el gerente financiero de la empresa.

-Y estas otras son de nosotros doña Isabelita –Walter- las compramos esta mañana para no quedarnos atrás.

-Gracias.

-Estamos muy contentos con su matrimonio –sigue Walter- ningún hombre más indicado para reemplazar al señor Donoso que don Andrés Corona... ¡es el marido perfecto para usted doña Isabel!
-¡Quiero aclarar algo Walter! –le dice con cara enojada Isabel- ¡les quiero aclara algo! – mira a su tía- ¡Andrés no viene a sustituir a nadie!... simplemente será mi segundo marido... ¿les quedó claro? –y luego los echa- ¡Ahora déjenme sola porque me voy a levantar!
Pero cuando se queda sola... está sin ganas de nada... y mira el retrato de don Pedro José y le sonríe.

 

En el jardín.

-¿Te imaginas a esos dos casados? –Simon.

-Siempre fueron amantes... ¡hasta se atrevían a engañar a don Pedro José en sus propias narices! –Antonio- ¡era lógico que terminaran casándose!
-Si, pero no imaginé que lo hicieran tan pronto. Para mí que hay que empezar a hablar con mamá para empacar las cosas... ¡porque si es difícil soportar a la señora Isabel y a la señora Rebequita... va a ser imposible a aguantar a ese descarado!

-¿Tu crees que se atreva a venir aquí?

-Pues claro, si se muere de ganas. ¡Ese desgraciado no va a descansar hasta echarnos y volver la pata patas para arriba!

-Con Angela no va a ser posible, y más ahora que cuenta con un apoderado. ¡Al parecer ese señor les está dando bastante guerra!

-Si pero no podemos confiarnos, es mejor estar alertas antes de que esto empiece a arder.

 

Y como si lo escuchara Azur se pone a ladrar como loco porque llega Andrés.

-¡Agarra fuerte a Azur no vaya a ser que vuelva a atacar a ese hombre!

-Con gusto se lo echaba encima con tal de dañarle su dichoso matrimonio con la señora Isabel.

Andrés baja y los enfrenta - ¡Antonio necesito hablar contigo!

 

Angela se pasea en la planta alta - ¿para quién tantas flores?

-Para la señora Isabel... con eso de que anda anoviada –Vicky- y si viera la sala... ¡eso parece Xochimilco!

 

-¿Te sorprende verdad? –aparece Isabel.

-¿Las flores?

-No, la noticia de mi matrimonio con Andrés.

-No me puedo sorprender después de todo lo que sé de ustedes... ¡lo que me parece extraño es que no se hayan casado tan pronto sepultamos a mi papá!

-De verdad es que no pretendo que me felicites pero tampoco que me faltes al respeto.

-Poco me importa lo que hagan con sus vidas, yo respeto sus asuntos personales. ¡Y espero que respeten los míos!

-¿Y por qué lo dices?

-Especialmente por Andres, porque ahora creera que tiene derecho sobre esta casa. Pero que no se equivoque... ¡porque el que tenga un compromiso contigo no le da ninguna autoridad!

 

Afuera- ¡El noviecito de Angela! –se burla Andres- ¿tu crees que tocaste el cielo con las manos verdad? ¡que puedes interferir en todo!
-No es mi intencion hacerlo señor... ¡yo no soy ningún abusivo!
-Claro que lo eres, ¡no ocupas el lugar que te corresponde! Y pretendes volar demasiado alto.

-Si vuelo, es porque tengo las suficientes alas para hacerlo.

-¿Cuándo vas a entender que ya no eres el protegido del viejo Donoso? Que no puedes casarte con su hija... ¡acepta la lismosna que te dieron! Es mucho más de lo que tu y tu familia se merecen.

-¡Hay quienes recibieron muchisimo mas y merecen menos que nosotros!

-Cuidado con lo que dices, no te hagas el gallito conmigo porque puedes perder las alas.

-¡Ni crea que me va a intimidar con sus amenazas! Posiblemente soy humilde pero seguramente usted no tiene la dignidad que yo tengo.

Andrés lo golpea- ¡Tu le recomendaste ese apoderado a Angela! ¿verdad? Y seguramente ya lo conocías.

-¡No sé de qué demonios me está hablando! –le grita Antonio- ¡pero no me vuelva a tocar!

Y le va a pegar cuando aparece Simón con Azur que le muestra los dientes a Andrés.  Este tiene miedo y se marcha furioso.  Simón y Antonio lo miran con rabia.

-¡Qué alegria verlo señor Corona! –sale feliz Walter- la señora Isabel lo está esperando- Usted era la persona que necesitabamos para poner el orden–dice mirando a los hermanos.

-¡Si, voy a encargarme de muchas cosas que necesitan orden! –dice mirándolos.

-De antemano quiero decirle que cuenta conmigo –se apura a decirlo Walter- con mi incondicionalidad para lo que usted necesite señor Corona.

-Bien – dice André y entra con aire de dueño a la casa.

 

  *
FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

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